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Para todos los públicos MasterChef 4 - Programa 9 - 01/06/16 - ver ahora
Transcripción completa

Buenas noches y bienvenidos a "MasterChef",

si nuestros aspirantes tuviesen que definir

con palabras esta experiencia,

seguro que usarían adjetivos como espectacular,

sorprendente y única,

las mismas palabras que usaría yo para definir

la noche que tienen por delante

y se están dando cuenta ahora mismo.

Solo hay tres... Solo eran tres cocinas

y veo mucho espacio, digo: "Aquí va a venir alguien",

o para bailar o para hacer un show o para no sé.

Pensé: "Somos 9, tres, tres y tres, pero, ellos,

son tres", entonces pues cocinan los jueces, siempre criticando,

se arremangan un poco, que cocinen y demuestren lo que valen.

Bienvenidos, aspirantes, como veis hemos cambiado,

completamente, las cocinas, hoy vamos a hacer un experimento.

José Luis, ¿cómo llevas

la comunicación con tus compañeros?

Muy bien.

(Risas)

Ya le leemos los labios.

La comunicación... Hasta que pillan...

Tenemos telepatía contigo ya. Pero, bien...

Pero, os lleváis bien, ¿no? (TODOS) Sí.

¿Y de memoria cómo andáis?

La memoria la tengo fatal. Como los peces...

Uh, este es el mejor.

Pues todo eso os va a hacer mucha falta en el siguiente reto.

Comunicación y memoria.

Buenas noches, aspirantes, como ya habéis aprendido

estas semanas, en la cocina hay que saber comunicarse

porque si no, la comanda puede ser un auténtico desastre.

Así que hemos decidido poner a prueba vuestra comunicación

en un reto muy colorido.

Colorido...

Ostras, pedrín.

Anda, qué bonito, el parchís.

El parchís... Falta el amarillo.

A ver quién hace de dado.

Vais a cocinar en tres equipos

de tres y los vamos a hacer de manera aleatoria.

Ups... Aleatoria.

Verde, verduras, rojo, carne, y azul, pescado.

Pues, vamos a hacerlo por orden de entrada.

Recordad estos números,

Natalia, uno, Rocío, dos, Reichel, tres,

uno, José Luis, Virginia, dos, Raquel, tres...

Pablo, uno, Ángel, dos, David, tres.

Ahora, colocaos, los unos, juntos,

los doses, juntos y los treses, juntos.

Dos,.. Yo soy de tres.

Dos... Ya está, cada oveja con su pareja.

Los treses, juntos, doses, juntos, unos, juntos.

Yo he estado en campamentos de verano con críos

y en ludotecas y es una manera fácil de agrupar.

Equipo número uno, elegiréis a vuestro capitán.

Como queráis.

Venga, yo, Natalia.

José Luis.

No salen las cuentas.

Natalia, te puedes votar tú.

Es que no me gusta de capitana.

Venga, que lo vas a hacer muy bien.

¿Y a ti qué más te da?

Tenemos ganas de ver de capitana a Natalia.

Tenéis que decidir el equipo número uno,

¿de acuerdo? Así que venga.

¿La cambiamos? Venga, Natalia. Natalia.

Yo no quiero ser capitana, ya me tocó una vez

y es mucha responsabilidad.

A un lado, Pablo, al otro, José Luis, y digo... "Me toca".

Equipo número dos, elegid capitán.

Yo digo, Rocío. Yo, también, Rocío.

Pues, ya está, sí, yo.

Equipo número tres.

Yo dio que la Reichel. La Reichel.

Reichel... Yo digo que David.

Pero, somos 2 contra 1.

Reichel, capitana del equipo verde.

Gracias. Aupa, Reichel, ahí.

Madre mía.

Bueno, habéis elegido así por lo que veo, ¿porque creéis

que vais a cocinar juntos?

¿No? ¿Ah?

Hombre, tres cocinas, tres equipos...

Ya verás tú.

Aspirantes, cambiaos los delantales.

Empieza el primer reto de la noche.

Os veo muy contentos por trabajar en equipo, pero, yo no lo estaría

tanto, porque será un reto por equipo, pero, no,

no vais a trabajar todos juntos

sino por relevos.

Ah, muy bien.

Empezará a cocinar el capitán, que será quien elija el plato,

pero, los dos miembros de su equipo no sabrán qué plato está haciendo

porque no estarán aquí, sino en bodega y restaurante

donde deberán esperar su turno.

Cada 10 minutos se producirá un relevo y tendréis 30 segundos

para transmitir la información por eso, comunicación y memoria

son tan importantes.

Madre mía. Con Reichel bien porque

somos del mismo tipo de cocina y nos entendemos muy bien.

Con Raquel... Nos aportará ese saborcito que siempre

tiene la madre, así que nos uniremos muy bien, fijo.

Aspirantes, antes de empezar quiero daros una buena noticia,

el mejor equipo tendrá una ventaja en la prueba de exteriores

y el mejor del equipo ganador tiene un regalo, una experiencia

que, hacedme caso, jamás va a olvidar.

Oh, qué bien.

¿Preparados para cocinar? (TODOS) Sí, Eva.

Pues, aquí sólo se quedan los capitanes

el resto, a la bodega.

Un plato que sepamos los tres

que hayamos hecho. Arroz.

Natalie...

Vamos, gente.

Mujeres al poder. Oh, sí, mira, las tres.

Cosas básicas, que todos sepamos y así podemos seguir el hilo,

pero si tú te lías, te lías, pues no cogemos el hilo.

Capitanas, empieza el espectáculo.

Tenéis que elaborar un plato libre en 60 minutos.

Ahora, tenéis tres minutos, como siempre, en el supermercado,

pero, aprovechadlos bien porque no podréis

volver a entrar, ni vosotras, ni ningún compañero.

¿Preparadas? (TOAS) Sí, chef.

Pues el tiempo para entrar

en el supermercado comienza en tres, dos, uno, ya.

Vamos, chicas.

Conejito...

Chicas, último minuto, pensad bien la receta.

No podréis volver a entrar en el supermercado

y vuestros compañeros se tienen que hacer una idea

de lo que vais a cocinar.

(AMBAS) Natalia, ajo.

¿Dónde? (AMBAS) Aquí.

Fantástico, gracias.

Estas setas molan muchísimo.

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno, a cocinas.

Claro.

Hay que escuchar. Mucha oreja.

Voy a hacer un arroz caldoso de marisco, creo que Raquel

lo sabrá hace y David, también.

Además, con este producto saldrá muy bueno.

Lo dividí para que lo entiendan, aquí, un sofrito, aquí una verdura

que acompaña y un elemento

que aparecerá pelado y gustoso en la boca.

Y, luego, otros elementos que irán al caldo

para potenciar el sabor.

Voy a hacer un arroz con verduras, marisco y sepia.

¿Yo salgo la segunda y tú el tercero?

Segundo, tercero, da igual.

El tercero tiene el plato más encarrilado.

Voy a hacer un conejo con salsita de setas, con verduritas,

pero, estoy pensando ahora sobre la salsa que estoy

entre miel y mostaza y no sé...

Estoy, estoy en ello, pero, creo que cuando vengan

mis compañeros lo tengan más o menos claro,

porque si no, no veas, va a ser un lío...

A veces, al cocinar pasan cosas que te imposibilitan

seguir con el plato previsto y hay que estar a...

Sobre todo, finos escuchando y muy ordenados.

José Luis es muy nervioso, pero, creo que la receta

es muy fácil por eso creo que nos entenderemos.

¡Atención, aspirantes, primer cambio de cocinero!

¿Ya?

Vale, Virginia, a tope. ¡A tope!

Rápido.

Natalia, 30 segundos.

Un arroz de marisco, Arroz de marisco.

Tengo un estofado de conejo. Arroz caldoso de marisco,

tienes los tomates a escaldar, un bol con agua fría ya, ¿vale?

Vale Venga, que tú puedes, Raquel.

Lo que tienes que hacer es cerrar esto, probar sal,

laurel, romero, vino, estofar, cerrarlo...

¿Pero, puedes venir, Rocío? ¿No, ya ha pasado los 30?

¿Quieres reducir vino y echar algo de agua?

Natalia, pasaron los 30 segundos, fuera.

Estofado y un puré. Muy bien.

¿Cuál es nuestra cocina, esa?

Que no he encontrado nada de lo que quería...

Que hiciera un puré con estas setitas...

Es que no le he contado bien a Pablo...

¿Qué? Yo, también, me pongo nerviosa.

Tranquila, ¿qué le has dicho a Pablo?

Voy a hacer un conejo, pero, no sé cómo.

Pero, todavía, no tengo la idea clara...

Y Pablo: "¿Qué?".

Virginia, empieza por el sofrito le limpié las cabezas,

y le dejé un cazo para decir, ahí está eso...

Sí, también, lo dejé por pasos.

¿Qué dice Pablo? Aquí, Natalia, me ha dejado

para hacer un estofado de conejo, con un puré de setas,

me dejó perrichico y acabo de desglasar un poco con el vino

los juguitos que tenía por debajo y me pidió

que cierre a olla presión. ¿Y crees que es buena elección

con lo que ha cogido, un guiso

de conejo con esos trozos tan bastos?

Esto está arrancado, ahora,

para delante con la idea de la capitana.

No sé, a lo mejor tú podrías darle un vuelco y decir,

voy a mejorar la receta de ella, ¿o no?

Hombre, coger unos perrichicos que cuesta un dineral

para hacer un puré... Sí, la verdad, los prefería

saltear, pero, es que me pidió un puré.

Pues, ya puedes hacer una presentación bonita

porque es que esto lo veo en una olla de barro

presentándolo en el campo,

pero aquí en el plató de "MasterChef", en fin.

No veo a Virginia desde aquí, ¿la veis bien, Reichel, bien?

Va bien. Siempre está bien.

Es la que mejor va de las tres.

Creo que ha echado Raquel el agua en la olla del caldo

y no le habrá dado tiempo a sofreír bien las cabezas.

Bueno, Virginia, ¿qué hacemos?

Pues, me ha dejado Rocío un arroz con marisco

me dijo que íbamos a hacer.

¿Te parece un plato para una primera prueba

que se puede hacer lo que uno quiera...?

Hombre, un arroz, si sale bueno, está muy bueno, es muy agradecido

si no, pues... Estamos ya en un programa

ya avanzado como para hacer un arrocito y poco más.

Yo puse aquí los huevecitos de chocos,

me gustan mucho a ver si lo los ponen en lo alto.

Pues, invéntate algo,

esta receta tan simplona no se merece ni los buenos días.

¿No? Yo creo que no.

Bueno... Te diré más, tu capitana,

esos tres minutos para correr en el supermercado,

no ha corrido nada.

¿No? Y esos 30 segunditos para explicar

la receta, que habéis tenido, tampoco lo habéis aprovechado.

Pequeños detalles que a veces, incluso,

pueden cambiar el mundo, ¿sabes?

Como, por ejemplo, te enseñaré uno, muy sencillo.

Al contenedor, ¿te parece?

Me parece. Ya te puedes inventar algo.

Venga, lo intentaré. ¿Vale?

¿Qué hago con esto?

Ya sabes que en la aplicación de "MasterChef" tienes

todas las recetas, puedes hacer listas

de la compra y todo

lo que necesitas para ser un gran chef desde casa.

Pero, ¿cuánto sabes, realmente, de cocina? Abre la aplicación

y adivina de qué receta

se trata viendo solo unos pocos ingredientes

como hacen los chicos, ¿tú, te atreverías?

¡Atención, aspirantes, cambio de cocinero!

¡Vamos, vamos!

¡Venga, David!

Ángel, es un arroz marinero, el caldo este lo echas aquí.

Un arroz caldoso de marisco, mira, el sofrito, el caldo...

Aquí, haremos un puré de perrichicos, le he echado vino,

que de desglase, está fuerte...

Echa un poco de agua y lo cocinas, no me dio más instrucciones.

Yo no meto el arroz, eso vosotros,

porque se nos pasa. Son 17 minutos, lo mete Reichel.

Vale. Este es el sofrito.

¿Vale? Queda que eches el tomate y los ajitos, aquí tienes

vino ya, lo tienes reducido.

Vale. ¿Y del pollo qué dijo?

Es conejo. Vale.

Al subir, controla la temperatura para regular.

Vamos a darle una vuelta, pela las gambitas

y a la plancha y mira, son huevos de chocos,

se hacen a la plancha, vuelta y vuelta con ajo y perejil.

¡Cinco, cuatro, tres, dos, uno... A la bodega!

Esto se echa aquí, ¿no? Sí o coge una olla de las otras.

¡Vamos, Raquel! ¡Virginia! ¡Pero, bueno...!

Esto ya... ¿Le habrá echado sal y todo eso, a ver?

¿Qué tal? ¿Qué haréis ustedes?

Arroz caldoso de marisco. Como nosotros.

¿Y tú? Pues, un guiso de conejo

con puré de perrichicos, no me dieron más instrucciones

así que le dije a José Luis de hacer un juguito con naranja...

Que pueda utilizar. No cogí ni pimentón.

¿No?

Si un arroz se está haciendo,

vamos a hacer un chorreón de fruta de estos.

Redúcelo o me lo cargo.

¿Esto qué es lo que tiene, nano?

David, ¿cómo vas? Bien, estamos ahí

con el fumet, hacemos un sofrito, abriremos las almejas...

¿Y qué plato te dijeron que ibas a hacer?

Un arroz caldoso.

¿Te parece bien la decisión de tu capitán con este plato?

Bueno, no vi lo que había

en el súper, así que no opinaré en ese sentido.

Una cosa, David, el supermercado de "MasterChef", tiene

millones de productos, las pruebas están pensadas

para que os rompáis la cabeza y hagáis platos diferentes,

creativos, cosas que no habéis hecho nunca, aplicando

todas las clases que habéis recibido hasta ahora.

¿Te parece un plato complicado para este programa?

Igual, no.

Pues, ahora, se lo transmites

a tu capitán cuando venga, ¿vale? Vale.

Natalia, con el conejo me sorprendió.

Sí, creí que cogería pescado. Y yo, pescado.

Cago en la leche. En ese momento solo pensaba

que cada uno sabrá hacerlo, imagínate que hago

una receta de mi rusas, ¿sabes?, y al final,

llega José Luis y dice: "¿Qué es esto?".

Pepe, me vino para que levantase el plato

a moderno, el equipo que hay con José Luis detrás,

que hay que entenderse, voy a ponerme a desbaratar el plato,

no se puede, hay que seguir con lo que te dijeron.

Bueno, a ver, lo que no se puede hacer es una tontuna de plato

en una prueba de estas, un guiso de conejo.

Un guiso de conejo con puré de setas... Vamos a ver...

Arroz caldoso, estamos del arroz hasta...

Esto es un plato donde te vas a lucir... Un plato

que dejo en la olla exprés

sin sentido, y es el plato de la abuela Mari...

¿Por qué no les hacemos entrar, por lo menos,

un minuto y que cojan de todo el género que hay

y apliquen con sentido común, lo que hay

para hacer una receta como Dios manda? Y, quizás,

tienen más idea que sus capitanes que fueron

muy cobardes diciendo, hago

lo que hago el dominguito para no fallar, no.

Aspirantes, tenéis un minuto para entrar en el supermercado

y rectificar esos tres platos tan simples que estáis haciendo.

Tenéis un minuto desde ya, a mejorar la receta, por favor.

Vamos, chicos.

¿Dónde está el arroz?

Vamos, aprovechad un género que tenéis espectacular.

Más verduras... Pero, ha cogido lo mismo.

Esto por aquí, esto por aquí...

Ángel, busca azafrán y yo no lo encontré.

No, está ahí, ¿qué lleva en la mano?

Más gambas, pues, más gambas.

¿Viste las setas, Ángel? Las setas, champiñones ahí detrás.

Venga, vamos, chicos, aprovechad bien.

Cinco, cuatro... Ay, Dios...

Eso no se abre...

¡Atención, aspirantes, cambio de cocinero!

¡Vamos, capitanas!

José Luis, ¿qué haces?

Dijo que cambiásemos, que es muy sencillo, ¿qué hacías ahí?

Conejo con verduras..

Aquí está la savia cortada, las gambitas por aquí,

quítale las tripas, esto es de Virginia.

Esto es el sofrito, si quieres usa el caldo.

Cogí algas para un toque...

Perfecto. Aquí tenemos navajas,

cigalas y unos pulpitos, algo que puede ser distinto.

Vale, tú serás el último.

Claro.

¿Hay alguno de Albacete que me traduzca?

Cuando me pongo nerviosa con mi acento

y el español es otra lengua para mí, José Luis con su acento

cuando hablamos no... No hay conexión.

Eh pillado... Azafrán, lo sabía.

Cuatro, tres, dos, uno, ¡fuera de cocinas!

¡Rocío, vamos, va!

¿Cómo vamos? Pues, cambiamos la idea

y hacemos un arroz con conejo.

¿Crees que la idea de tu compañero mejora el plato?

¿O le da un poquito de gracia?

Quizá, sí, porque claro, no tenemos la guarnición,

casi no tenemos...

Y, ahora, lo que hace falta, si haces un arroz con conejo

y setas, la presentación, no cojas un arroz y setas

como si fuese la olla de la tía Mari.

En un arito... Claro... En un molde o bien fino

y dándole importancia a alguna parte del conejo, ¿me entiendes?

Tienes razón, sí. A ver si lo veo.

Gracias, Pepe.

Bueno, Rocío, me encantaría saber qué productos te han dado

para mejorar ese plato simplón que teníamos planteado.

Pues, una sepia más y más cigalitas.

En el supermercado hemos ido andando, tranquilamente,

y hemos cogido muy pocas cosas.

He cogido un plato en el cual, pues podemos hacerlo,

podemos hacerlo bien y, quizás, falta saltear

las cabezas, pero, bueno, intentaremos arreglarlo algo.

Aquí, hay menos esfuerzo...

Ya tenemos la técnica, pero, tenemos miedo a ponerlo

en escena porque cada vez que innovamos, pum, zasca.

Las setitas...

Si Natalia no mete el arroz

y lo mete Pablo, no pasa nada, me da tiempo.

Que lo meta Pablo, pero, al principio.

Vale, el arroz tiene que entrar ya.

Reichel. Hola.

¿Qué tal?

Pues aquí estamos. ¿Qué tal el cambio de tu compañero?

Bueno, él fue a por algas que me parece estupendo,

pero, están algo saladas, entonces...

Seguís con tu arroz caldoso... Sí, seguimos.

¿Y lo vas a presentar... Cuqui para que nos guste?

Yo no lo presento, lo presenta mi compi,

pero seguro que sí. Eres la capitana,

tendrás que dirigir, ¿no? Lo que queremos

es que tengáis un nivel más, un poco más arriba, ¿vale?

Sí, chef.

Bueno, concentración, ¿eh?

¡Atención, aspirantes, cambio de cocinero!

¡Con este cambio entráis en los últimos 20 minutos!

¿Cómo está? Hacemos arroz con setas.

¿Arroz? No hay tiempo. Sí, hay 20 minutos.

En 20 minutos no cuece el arroz.

Sí, 20. Son 17 de libro.

Tira a la paella, que lo último es el arroz, ¿vale?

Puse hasta la mitad de arroz y dos tazas de caldo,

aquí hay más caldo, coladito, ¿vale?

Hacemos arroz, si no sale solo ponemos las verduras.

Pensé que para la presentación, una cazoleta bien maja.

Natalia, creo que tendré que hacer otra cosa, pero lo intento.

¡Cinco, cuatro, tres, dos, uno, fuera de cocinas!

¡Vamos, fuera de cocinas!

¡Rocío, Rocío...! ¡¡¡Rocío!!!

Voy.

Es imposible hacer esto.

20 minutos, sí, tenemos tiempo, va, voy.

Por favor, que haga arroz... No hay tiempo para el arroz,

pensaré otra cosa, no hay tiempo.

Si hubieran dicho arroz al principio, el cuento cambiaría,

pero, ahora, hacerlo en 20 minutos es, físicamente, imposible

si no está lanzado.

Bueno, no creo que vaya a mejorar mucho el haber entrado

al supermercado, han hecho

una prueba con muy poco sentido común.

A mí lo que me cabrea es la falta de actitud,

de ganas, de motivación...

Que cocinen un plato

en "MasterChef", que es importante. Entre tres.

Que se lo curren tan, miserablemente, de no aprovechar

cosas del supermercado, de no atizarle fuerte,

de no tener una idea algo elaborada, cero, no hacen nada.

Cero, es indignante a estas alturas...

Esa porquería de plato.

Venga, dale ese toque de ama que tienes, ese toque de madre

que eso va que flipas.

Equipos... Un segundo.

A ver qué dice. Aquí sigue oliendo a platos

simplones como la copa de un pino, es una prueba

para lucirse y tenéis en el supermercado

mil cosas para hacer guarniciones buenas,

ya que hacéis arroces, un socarrat bonito, haced salsas,

trabajos elaborados, tenéis 1 minuto

para volver a entrar y tomarlo en serio,

porque si no, iremos todos a la eliminación.

Adelante. Vamos...

Último minuto, aprovechadlo.

Perejil... ¿Perejil, dónde hay?

Vamos a completarlo un poquito...

Hierbabuena...

¿Hierbabuena y perejil?

Hierbabuena porque le da un gustito muy bueno.

¿Por qué no cambias el plato

y en vez de meter eso, le metes algo, nano?

El arroz son 5 minutos de hervir. José Luis, hay que emplatar, tío.

Cogí un poco de hierbabuena para infusionar un poco

el arroz y le dé un toque de frescor, cogí unas navajas,

unas almejas para ponérselas por encima como tropezones...

Espero que le dé más sabor al arroz y tener un arroz bueno.

Echarle frutos secos al guiso de conejo o con arroz,

no va a mejorar. Echarle perejil al arroz, no va a mejorar.

Tienen naranjas, gambitas, que cojo el arroz de marisco

con un toque de piel de naranja y no sé qué,

un tomatito confitado, patapum...

No, harán un arroz simplón, malo y sin nada más que ese arroz.

Nosotros ya no entramos más. La suerte está echada.

Qué responsabilidad, por favor.

¡Aspirantes, atención,

último cambio de cocinero y últimos 10 minutos!

La madre que parió...

Raquel, dime.

Mira, gordi, termina el arroz, 4 o 5 minutos, lo emplatas

aquí, cariño. Vale, en la cocotte.

-El arroz está echado. -¿Tiene azafrán?

-No lo sé. Ahí está el azafrán.

-La idea del arroz no se podía hacer en 20 minutos.

Cinco, cuatro, tres... Tienes salsa de frambuesa.

Reducción para salsear. Dos, uno. ¡Fuera de cocinas!

Fuerza. ¡Vamos! Ángel y Raquel.

Pruébala. Para mi gusto, está un poco soso. Quita la hierbabuena.

-Por favor, que salga bien.

Por lo menos, no es la prueba de eliminación.

-Dice: "¿Le has echado azafrán?" No le he echado

porque no sabía si le habías metido.

-Pero el arroz lo tenéis andando, ¿no?

-Claro. En cuanto he llegado, he echado el arroz.

-Yo no me he atrevido con el arroz.

Si lo hubiera pensado, lo hubiera hecho en la olla exprés.

Mira el emplatado de José Luis. A la olla.

Aquí no lo voy a poner. Lo meto y lo saco.

-A ver, José Luis puede hacer un platazo muy rico,

pero de presentación me hubiese gustado terminar yo.

-Me he encontrado ya el arrocito puesto.

Con el caldito, que le estamos metiendo poco a poco.

Yo estoy pensando en ponerle una de estas de adorno.

-Las cigalas. Que hayan pasado las cigalas por la sartén.

-Por favor, José Luis. Por favor.

-Huele a arroz socarrat. -Sí.

-Lo ha quemado directamente. -No. A socarrat.

-¿Dónde lo vas a poner? ¿En un plato?

-Llevo mucha guarnición. Si lo pone en una olla chica...

Reichel me dejó una olla que no cabe nada.

Aspirantes, último minuto.

Oído.

-Vamos.

Cinco, cuatro, tres,

dos, uno. ¡Tiempo! Manos arriba.

(Aplausos) ¡Vamos!

(GRITA DE JÚBILO)

(SUSPIRA)

-Con el tiempo que teníamos, conforme fue la prueba

y entre tres personas, el arroz salió espectacular.

-No me he atrevido a meterle arroz.

-Ya me imaginaba.

-Freí una cigala. -¿Almejas pillaste al final?

-Pillé almejas y navajas.

-¿Por qué no te atreviste a hacer arroz?

-No reaccioné con lo de la olla exprés.

Lo siento. No me atreví. Creí que no iba a salir.

-Pablo no quería hacerlo por muchos motivos.

Él no quería arriesgar. En "MasterChef"

hay que arriesgar también.

Equipo verde, sois los primeros. Adelante.

(Aplausos) Pasa tú.

-Venga. Suerte, chicos. -Gracias.

¿Quieres ponerlo tú, Raquel? -No, tú que eres la capitana.

Reichel, ¿me puedes presentar vuestro plato, por favor?

Arroz caldoso con marisco. ¿Y?

¿Y? Sigue.

Bueno, creo que hemos sabido la línea que llevábamos

entre los tres. Quizás, no sea un plato complicado

ni pretencioso, pero era algo

que los tres podíamos sobrellevarlo.

¿Y esta es la idea de emplatado que teníais previsto los tres?

Esa es la idea de emplatado que tenía yo en un principio.

Yo hubiera preferido que David hubiera visto

que mi idea no era correcta y hubiera emplatado de otra manera.

Pero él ha tenido una lealtad... Ha sido obediente.

Sí.

-He emplatado lo que me han dicho. Una guarrada.

Pero bueno. Lo que te manda el jefe, tienes que acatarlo.

Está claro. Entre todos, la mataron. Ella sola se murió.

Me invitáis a casa. Me lo como así. Me como la cigala.

Mira, mira.

Está bueno. Y me lo voy comiendo. Menos mal.

-Un platito debajo o en un plato bien presentado.

Fue un error mío. No podríamos presentarlo

con cáscaras, porque no le doy opción al cliente.

En tu casa, no me lo darías.

Luego ya hablamos del sabor.

El primer fallo está aquí.

¿Alguien no puede pensar que así no se emplata?

La lógica en la cocina hay que aplicarla.

Tres personas, una hora, un productazo

y ese es el resultado en el programa nueve.

¿No os da vergüenza?

Toda la razón tiene. Me tuve que callar porque tenía razón.

Sencillamente, no hay idea.

Ya no os hablo de una combinación de sabores interesante,

de un plato que me explique algo.

Eso es un sueño, fantasía para mí.

Este plato lo que merece es, clac, clac y a la basura.

Arroz de marisco. Sabor, potencia.

Es un arroz soso. La base tiene que ser buena

y es malísima. Sois tres cocineros...

bueno, proyecto de cocineros.

Sí, sí.

Para hacer un plato en una hora y presentáis semejante bobaína.

Evolución cero. Y estoy contenido, de verdad.

Sí, sí. Telita marinera la prueba de hoy.

Merece muy poco respeto.

Comparto lo que han dicho, porque es cierto

que tendríamos que demostrar más.

Pero no puedes avergonzarte por cometer un fallo.

Puedes aprender de él y no volver a cometerlo.

-Hemos hecho un arroz a la marinera.

La dificultad del plato para nosotros ha sido

que no hemos podido ver lo que hacía el otro.

Cada uno tiene su sofrito.

Vamos a probar.

Ay, pobre.

No me hagas reír, que está en un momento serio.

¿Qué nos hace gracia, señores? De la prueba, no es nada.

-Perdona. Ahora vendréis con el conejito ese.

Tengo un recopilatorio de hace 20 años, quizás,

de Juan Mari Arzak. Había una receta que era

bastones de verduritas, zanahoria, calabacín.

Con la cabeza de la cigala hacía buen jugo.

Salteaba las verduras. Le metía el jugo.

Reducía. Una poquita de mantequilla.

Unas hojas de estragón, que era la clave del plato

Y al final, la cigalita. Es un plato básico 100%.

Solo una combinación de sabores. Un plato maravilloso.

Sobre todo, para un amateur.

Un amateur que le guste leer, que sienta curiosidad,

que lo que lee en una hoja, lo quiera probar y plasmarlo.

No sé si estamos haciendo algo mal,

o si vosotros no habéis entendido de qué va "MasterChef".

¿Sabéis cuánta gente os está viendo hacer eso?

Programa nueve. Es un arrocito,

que la única diferencia del otro, es que el emplatado

está un poco mejor y que está medianamente rico.

Han cogido un ingrediente más. Han cogido la sal.

Es un problema de concepto. Y de actitud.

¿Qué diferencia hay entre este arroz

y el que hicisteis en la prueba de exteriores

la semana pasada? ¿Qué diferencia hay?

No veo ninguna. La presentación es la misma, más, menos.

Entonces, debéis pensar ya, mínimamente, como cocineros.

Hay un pescado allí de mucho cuidado.

Ya está. Ya lo tenemos marcado.

Y tenemos unas alcachofas.

No he hecho nada. Fíjate qué poco he cocinado todavía.

Y cojo ese arroz, que vais a hacer muy rico,

y cojo lo más interesante. Alcachofas.

-Qué bonito. Arroz de mero y verduras.

Fíjate lo que cambia. Sí.

Esto en un exterior, a lo mejor,

no lo puedes hacer. ¿Aquí no se puede?

Sí. ¿Entendéis hacia dónde

os queremos llevar con el estudio de cocina?

Arriesgáis poco, pensando que eso os llevará a la final

y os llevará a la eliminación. Sí, chef.

A estas alturas, el jurado de "MasterChef"

ya tiene un favorito. Cada uno de nosotros

ve a alguien que evoluciona, del que se siente orgulloso.

A día de hoy, no tenemos a ninguno.

Y nos faltan platos diferentes, platos de autor,

platos que os identifiquen, platos en los que reflejéis

lo que estáis aprendiendo y que veamos una evolución

del concursante dentro de "MasterChef".

Error, sí. Esperan que lo hagamos más nouvelle cuisine,

pues no hay problema. En el próximo lo hacemos.

Equipo azul, es vuestro turno. (APLAUDEN)

Natalia, cuéntanos. Hemos hecho un conejo

con setas, frutos secos y con su propia salsita,

con tomillo, romero y un poco de coulis de frambuesa.

Emplatado de José Luis.

Dices "emplatado de José Luis", ¿como si no lo hubiésemos visto

o como diciendo "es lo que hay porque lo hizo José Luis"?

No. Bueno, lo has hecho a tu manera.

-No soy fino para hacer emplatados.

Voy aprendiendopoco a poco.

No sabía qué concepto tenía ella del emplatado.

Pablo, ¿es el plato que te gustaría haber hecho?

Habría hecho un marisco porque la cocción es rápida.

Igual, me daba tiempo a no cocinar en el primer turno

y dejar organizado el trabajo.

Tomar una buena decisión es difícil.

Natalia, el principal error que ha cometido,

es que no tenía claro qué quería hacer.

A simple vista, esto es más basto que un polo de chorizo.

Coges un conejo. Lo descuartizas,

porque lo has cortado un poco como querías.

Y coger la parte más seca

y que más tarda en cocer, también es torpe.

¿Habéis cocinado conejo en casa? En 40 minutos lo hacemos.

Menos mal que te he dicho: "Oye, ¿no vas a presentar

alguna parte más interesante?" Y ya reaccionaste.

Ibas a hacer el guiso de la tía Mari.

Volvéis otra vez a guisar un conejo.

No sé de qué manera he hecho esto. Y hago un puré de setas,

que era la primera opción.

O sea, triturar unos perrechicos...

Me he equivocado. Quería hacer las setas dentro de un guiso

y hacer un puré de zanahorias...

A lo mejor, es el léxico, que aún no te lo cogen bien.

Pero hacer un puré de setas, es la cosa más tonta del mundo.

Decías que tenía salsa. ¿Tú la ves? Yo no la veo.

Por ahí. Mira, mira, mira. Aquí está.

Coge una olla. Coge salsa de verdad. Haz un fondo.

Redúcelo y echa salsa de verdad. Eso no es salsa.

Eso es de haber puesto el conejo aquí, es lo que cae.

Pero no es una salsa. ¿De quién es la idea,

después de entrar en el supermercado,

de hacer esto con frutos rojos?

Estaban ahí ya y pensé que querría hacer un coulis Natalia y lo hice.

No hagáis más frutos rojos.

Purés de frutos rojos con casi todo. ¿Por qué?

¿Por qué me tiro diez minutos triturando un fruto rojo

para poner una estrella ahí tonta?

No tiene sentido. Ningún sentido.

Diez minutos triturando, ¿no?

Yo llevo dos mascando el conejo.

Vuelvo a lo mismo. Os hago otra presentación,

que creo que ya podríamos hacer hincapié en ella.

El lomo de conejo.

Deshuesar un lomo de conejo son tres minutos, ¿vale?

Lo he atado como tú, que eres de atar, José Luis.

Tras, tras, tras. Lo he marcado.

Ya está hecho. Ya tengo una estética.

Y ahora, busquemos la guarnición y hagamos un fondo con el resto

y hagamos una salsa de verdad, que sepa a conejo.

¿Es tan sencillo pensar así ya en cocina?

Pongo alcachofa. Me repito. Me da igual.

Y pongo la seta. Si es que me da igual.

Dos setas buenas, tres setas buenas salteadas.

Ya está. Echémosle el fondo. Ya está acabado.

Fíjate la diferencia entre tirar dos piernas de conejo

de cualquier manera, a hacer un plato medianamente estético.

José Luis, ¿qué piensas? Con el conejo

habría hecho otras cosas. ¿Por qué no lo hiciste?

Os dejamos volver al supermercado.

Como estaba empezado, no quería trastear.

Cuando en medio de una prueba, os dejamos volver a empezar,

es porque no nos gusta lo que hacéis.

Nos gusta que reaccionéis.

Si seguís con lo mismo, para nosotros es

un planteamiento totalmente erróneo ya.

Estáis como: "Esto es lo que quiero hacer y lo hago".

Habéis entrado uno a por perejil, el otro a por tres avellanas,

el otro cogía... Claro. Pero era un problema

del principio, de base. Cuando ya empiezas mal

entendiendo el concepto del plato,

a partir de ahí, ya no hay quien lo organice.

Yo creo que la culpa que tengo, es que la idea la tenía clara.

Y al final, no ha salido lo que esperaba.

José Luis, cuando se cocina, hay que pensar.

Si se te cae la mano al mortero, pienso.

Se te cae al suelo, al mortero.

No me he dado cuenta.

Lávalo. Lávalo.

Ha sido un erro mío garrafal.

No evolucionamos. No entendemos. No escuchamos.

No dais lo que en este programa es básico. Involucionáis.

De verdad, yo ya no me enfadaré más.

Me enfado con quien merece ese enfado.

Natalia, esto es una marranada.

Yo creo que no hemos hecho un buen trabajo.

Hemos hecho lo mejor que hemos podido.

Pero no es suficiente. No estuvo bien lo que hicimos.

Equipos, nuestro jurado tiene que deliberar.

Y os recuerdo que hay un premio en juego.

Aunque, visto lo visto, no sé ni quién se lo puede merecer.

En fin. Jueces, deliberen, por favor.

Aspirantes, este reto era muy colorido,

pero lo habéis teñido de negro.

Esto, como sabéis, no estaba previsto.

Os hemos dicho que al principio, que el mejor equipo tendría

una ventaja en la prueba de exteriores.

Pero como ninguno lo ha hecho bien,

esa ventaja se ha convertido en un castigo.

Hay un equipo que, además de hacerlo más,

no hizo ningún intento por rectificar.

Y ese es el equipo..

El equipo azul.

Ni el conejo ha sido la mejor opción,

ni la manera de hacer, ni el arroz, que no había,

ni lo que habéis presentado al final.

En fin. El desastre os lleva a esto.

No lo esperaba para nada, porque es una prueba normal.

No es ni prueba de eliminación. No es nada.

Nos hemos quedado un poco en shock.

Aspirantes, os digo una cosa más.

Vais a lucir en la prueba por equipos el delantal negro.

Pero vais a tener una oportunidad.

Si brilláis, os quitáis el delantal.

Si no, vais directo a la prueba de eliminación.

Espero que me toque otro equipo.

Entre mi desorden, el desorden de José Luis y de Pablo,

la hemos liado. Estamos los tres fuera de "MasterChef".

Como os ha dicho Pepe, ningún equipo tendrá ventaja

en la prueba de exteriores, porque todos lo hicisteis mal.

Si se tuviera que destacar el trabajo menos mal,

ese sería el del equipo rojo.

Al menos, de sabor, el plato base, la idea básica,

estaba medianamente rico, aunque Ángel ha aportado

cero, poco o nada. La capitana ha demostrado tener

poca iniciativa y poca sangre en las venas.

Y por descarte, quien se merece un premio...

No sonrías, porque tienes que darle dos vueltas buenas.

Te lo doy por descarte.

Eres tú, Virginia.

(Aplausos) Gracias.

Estoy loca de contenta, aunque sea por descarte.

Me ha tocado un premio y aquí los premios se miran...

Vamos. ¡Ay, qué bueno, un premio!

Aunque sea por descarte, pero el premio es tuyo.

Así que espero que estés contenta. Estoy contenta.

Te vas ahora mismo a un evento

al restaurante de Dani García en Marbella.

¡Ay! Donde están, atención,

todas las estrellas del panorama gastronómico,

para rendir homenaje a uno

de los más grandes, Joël Robuchon.

Robuchon. Disfrútalo mucho. Mira.

Hazte fotos con todos. Con Arzak, que estará allí.

Los hermanos Roca. Dale un beso fuerte a Ferran Adriá.

¿Y ahora qué me pongo, Eva? Pues yo qué sé.

Algo te buscaremos por ahí.

Tú no te preocupes. Qué guay.

Y, Virginia, arrímate mucho, hija.

A ver si se te pega algo. Eso es.

Estoy contentísima. Me va a venir muy bien

tener este empuje y disfrutar de esta experiencia.

Yo nunca he ido a un sitio de esos.

Al resto, tenéis una nueva oportunidad

de brillar en la prueba por equipos

en la que vais a sufrir desde primera hora.

Es lo que toca.

Muy buenas noches a todos.

Mi madre me decía que por qué quería ser cocinero,

que dónde me metía en un trabajo donde te pierdas

muchas cosas de tus hijos, de tus amigos.

Pero uno gana noches como esa,

Que son verdaderamente irrepetibles

y te reconcilia porque, de pronto,

tus ídolos aceptan venir a tu casa. (APLAUDEN)

Felicidades. -Muchas gracias.

-¿Estás nerviosa? -Como un flan.

-No estás más nerviosa que yo. Aquí tenemos 20 cocineros

de talla mundial. Hay casi 70 Estrellas Michelín.

En la mesa de fuera, homenajeamos a Joël Robuchon.

Posiblemente, el cocinero más perfecto.

Un referente para todos, icono.

Él tiene treinta y pico estrellas.

-Sabes que es una noche única.

-Para mí, esto es flipante. Estoy en una nube.

-Está empezando el servicio.

-Vivir esto de primera mano es único.

-Disfrútalo. -Pues muchas gracias.

Estar aquí al lado suya, no me lo creo.

Después de mi boda y el parto de mis niños,

lo más grande que me ha pasado.

Ferran ya es primo mío. Como se dice en mi tierra. Primo.

Vamos, lo voy a invitar al cumpleaños de mis niños.

-Que ganes. -Ay, ojalá.

-Es una locura, pero fíjate que es una de las cosas extraordinarias

que pasa de vez en cuando en este mundo.

Y que, sobre todo, demuestra la buena relación

que tenemos entre los cocineros.

Hoy está pasando algo realmente maravilloso.

(HABLA EN FRANCÉS)

"Très bien". -"Très bien".

-Jurado, os tenéis que portar bien. Es de la tierra.

Por favor. -El Sur existe.

-Jordi, Pepe, por favor, buen rollito, eh.

-Estás en tu casa y me alegro que hayas podido venir

una noche así. -Y yo más.

Me han dado mi premio. Me puedo ir tranquila.

Ha sido la experiencia de mi vida.

Rodeada por Estrellas Michelín. Unas luces de Estrellas Michelín.

-Andalucía, power ahí. -Ahí. Andalucía ante todo.

(Truenos)

¡Buenos días! ¿Qué tal? Señores, ¿qué hacemos durmiendo?

¡Venga para arriba! Rapidito.

¡Todos arriba! ¡Vamos, señores! ¡Venga!

¡Vamos! Nada de quedarse en la cama. Vamos, chicas.

Hemos venido a currar, no a dormir.

¡Vamos, que tenemos que trabajar duro!

Me he acordado de mi padre. ¡Va, a trabajar!

¡Buenos días! ¡Arriba! Hay que levantar para trabajar.

He abierto los ojos. ¡Madre mía!

Tenía a Samantha en mi cara, de frente. Una pesadilla.

un minuto. Venga. A quien madruga, Dios le ayuda.

Venga. Espabilad. Rapidito. Venga, vamos.

En un minuto, os quiero ver fuera. ¡Venga, vámonos!

Aspirantes, son las cuatro de la mañana.

Tenemos una prueba complicada.

Así que espero que quedéis bien.

No me hagáis quedar como en la prueba anterior.

¿Entendido? (TODOS) Sí, chef.

Vais a trabajar en un obrador.

Vais a hacer panes, pasteles. Muy bonito, muy dulce.

Pero es un oficio muy duro.

Ya lo veis, se empieza pronto por la mañana.

Es un placer levantarnos aquí

a esta hora para hacer pan. Gracias.

Que vamos tarde. Vamos. Reichel.

El capitán eres tú. Raquel. Capitán.

Rápidamente, en el obrador. O sea, que a correr.

¡Rápido! Vámonos, señores.

Buenos días. ¿Qué tal estáis? Muy despiertos os veo.

No como mis aspirantes, que a ver a qué hora llegan.

Les he despertado. ¿Los has despertado?

Sí. Toque de corneta. Cuatro de la mañana.

Tiquitaca.

Solo espero que los aspirantes sean capaces de aprender

lo que les vais a enseñar y que trabajen duro.

Están llegando por ahí. Hola.

Buenos días. Buenos días por la mañana.

Buenos días. ¿Qué tal? ¿Qué te pasa, Ángel?

¿Estás dormido? A mí me cuesta.

Me cuesta levantar, pero currar, no.

Eso lo voy a ver hoy.

Aspirantes, bienvenidos a la Escuela de Hostelería

Fonda de Veracruz. Hoy trabajaréis

con Antonio, jefe de estudios de la escuela,

y dos de sus profesores, José César y Roberto González.

Aprovecho para daros las gracias por vuestro esfuerzo y dedicación.

Bienvenidos a la Industrial.

Es uno de los obradores más antiguos de Salamanca.

Vais a trabajar con Fidel, el responsable de este horno.

Y Paquita, que es la pastelera.

Ayudadnos, eh. -Sí, sí.

Aspirantes, bienvenidos a la Tahona Delicatessen,

uno de los obradores más antiguos de Salamanca.

Os presento a Víctor, el dueño de este fantástico horno.

Hoy no cocinaréis para ningún comensal.

Tendréis que elaborar varias especialidades artesanas

que se realizan en este clásico obrador.

En concreto, haréis pan tradición,

perronillas de Salamanca

y hojaldres salados rellenos.

Perronillas.

Hoy tendréis que elaborar hornazo,

jesuitas

y raquetas. Tantas como el dueño os pida

y al ritmo de heavy metal.

A tope. Sí, chef.

Haréis bizcochetas,

bollos maimón

y moritos de nata. Para completar esta prueba por equipos,

tendréis que despachar en la tienda del obrador.

¡Olé! -¡Qué ilusión más grande!

Vamos, si yo le vendo cubitos de hielo a un esquimal.

Chiquilla. Verás lo bien que lo vamos a hacer.

El equipo que haga mayor caja, será el equipo ganador.

Muy bien. Y los otros dos equipos,

serán los perdedores que irán a prueba de eliminación.

Mi equipo es el campeón. Superfuerte. Raquel venderá

como si estuviera loca. David, un tipo superalegre

y con chispa. Y yo, que lo daré todo.

Aspirantes, lo hicisteis tan rematadamente mal

en la prueba de plató, que os ganasteis por derecho

los tres delantales negros que lleváis hoy.

A no ser que lo hagáis rematadamente bien en esta prueba

y, entonces, ganéis y os quita ese delantal negro. ¿Vale?

Y os salvéis de la prueba de eliminación.

Sí, chef. -Vamos a hacerlo.

-Vamos a intentarlo a muerte.

-La responsabilidad como capitana es mía.

Dejaremos la piel en esta cocina.

Este delantal lo cambiaremos por el blanco.

En un programa nueve, no podemos aceptar platos

como los que vimos en la prueba de plató.

Espero que hoy sepáis compensarlo.

Sí, chef. Organización hoy perfecta.

¿Lo tienes claro? Sí, chef.

Aspirantes, calculad bien las cantidades porque os recuerdo

que nuestro supermercado proveedor donará el excedente

que no utilicéis a comedores sociales.

Rocío, tú fuiste elegida por tus compañeros

para liderar este equipo. Conducirles al éxito o al fracaso,

va a depender de ti.

Sí, chef.

Pues a por los ingredientes y a trabajar en...

Tres, dos, uno. ¡Vamos!

¡Vamos! ¡Rápidamente! ¡Ya! ¡Vamos!

Buenos días. -¿Dónde dejamos esto? ¿Por aquí?

-¿Preparados? -Muy preparados. Con ganas.

-Vamos a dividir nuestro trabajo en tres elaboraciones.

¿Quién quiere hacer la parte del hornazo?

-José Luis tiene bastante fuerza en las manos. Puede hacerlo él.

-¿Te viene bien a ti hacer...? -La fermentada. Lo que digáis.

-Natalia, tú harás los jesuitas. -Perfecto.

-Hoy vamos a elaborar bizcochetas, bollo maimón

y moritos de nata. Empezamos por las bizcochetas,

que es lo más complicado de hacer.

-Nada. A sus órdenes. -Lo que vamos a hacer,

es, este cuartillo me lo llenáis de yemas de huevo.

Uno de vosotros empezáis haciendo eso.

-Tú misma. -Como haremos moritos de nata,

me sacáis las cápsulas de aquí. -Bien.

-Más deprisa, que no tenemos tiempo.

-Perfecto. -Venga. Lo llevas bien.

-Gracias.

¿Así lo ve usted bien? -Venga. Échalo aquí.

Y ahora, lo ponemos a batir. 400 gramos de azúcar.

Echa ahí. Bajamos la rejilla de protección.

Y esto se tiene que batir como un cuarto de hora, 20 minutos.

Como tenemos un tiempo de unos 20 minutos,

aprovechamos para hacer el hornazo,

cosa típica de Salamanca. -En la pastelería no se para.

-Amasamos un poco y estiramos con el palote este.

Venga, estírame. Sin dejarla muy fina ni muy gruesa.

Necesitamos lomo, chorizo y huevo.

Échate harina abajo para que no se te pegue.

Venga, estirando.

-Qué buena pinta tiene eso ya. Se ha montado.

-Hay que hacer muchos hornazos, eh. Más maña me doy yo.

Venga, ya tenemos aquí el lomo, el chorizo y el huevo.

Venga, cuatro cachitos. -¿Cuatro cachitos?

Cuatro cachitos. -Este es más chiquitito.

Tiene pinta ya y aún no está hecho, ¿sabes?

Con lo que hemos madrugado hoy y sin comer.

Siempre respetando los bordes, ¿no?

Sí. Esto es muy fácil. Un huevo para cada hornazo.

Muy bien. -Y báteme un poco de huevo.

Y ahora me estiras la masa para cubrir.

Eso ya está batido, eh.

Cuando tenía 17 años trabajaba en una panadería-pastelería

y también hacíamos cruasanes y los vendíamos.

Me he sentido como en mi niñez. Cuando era jovencita.

¿Qué tal? ¿Cómo vamos? ¿Qué pasa?

¿Cómo es la masa del hornazo?

Originalmente era una masa de pan, enriquecida con huevo.

Se le metía manteca de cerdo, lo que se tenía de la matanza.

Claro. ¿Es como una empanada? Cada comunidad autónoma

tiene su empanada, nosotros tenemos el hornazo.

Tenéis la vuestra, el hornazo.

Natalia, ¿tú con qué estás? Estoy con la masa.

¿Para? Es parecida al hojaldre.

¿Cómo se llama tu elaboración? Jesuitas.

Ah, Jesuitas.

Es un pastel básicamente hecho con masa hojaldrada.

Aquí se introduce crema pastelera y luego, fíjate

qué listos eran los jesuitas, utilizaban la yema

para hacer la crema, y la clara la ponían haciendo una grasa

para ponérsela por encima y que quedase crujiente.

O sea, que este plato proviene de los jesuitas.

Sería los que tenían la receta. Seguro, seguro.

Yo nunca he trabajado en un obrador pero sé

que Pablo hace mucho pan en su casa, José Luis

es un currante y vamos a ganar porque tenemos posibilidades.

Vamos a empezar a hacer el pan tradición.

Lo llamamos así porque es un pan que está molida

la harina en molino de piedra.

¿Qué tal se os da bolear?

A ver, a ver. -Para bolear, metemos

para dentro así.

Y ya tenemos más o menos la forma hecha.

Luego heñimos para cerrar la bolita.

Cuando tengáis boleado, lo ponéis en el banetone

dado la vuelta. Luego este pan lo meteremos a fermentar.

Ole, me ha quedado bien.

¿Lo metemos en la fermentadora, chicos?

Mira, esto lo vas echando. Primero así un poquito,

lo vas echando tú con el raspador.

Hay que echar todo. -Es un bizcocho esponjoso, ¿no?

Sí. Muy finito.

Y ahora tenemos que observar si han subido las claras.

Sujétame eso.

Venga, a ver qué tal te sale a ti la rejilla.

Se nos echa el tiempo encima. Dos veces, dos.

Ahora vas echándolas aquí.

Hay que echarlas todas. -Vale, perfecto.

Así.

Vamos, vamos, Ángel, vamos. Que vienen las bizcochetas.

Tres latas aquí. Venga.

Venga. Cierra bien la manga por atrás,

que no se salga el batido.

Vamos, Virginia, que te estás durmiendo en los laureles.

Con más alegría. Haz esa lata y deja a Ángel echar la otra

a ver si tiene más salero que tú.

¿Más salero que yo? -Que para ser de Cádiz...

Eso es ya difícil, ¿eh? -Al horno, venga. Ya. Venga.

Qué arte, qué arte. ¿Qué es esto de las raquetas

que está haciendo Pablo? Es una bollería hojaldrada

en forma de ocho, que luego se fermenta, se le pone

dos puntos de crema pastelera, se le pinta para que brille

y luego se le añade un poquito de fondant por encima.

Pablo, ¿te estás enterando lo que es un ocho, ¿no?

Sí. Tú eres de sacar un 10

así que no sé cómo te va a venir lo del 8.

Cuantas más raquetas hagas... Mejor.

Más posibilidad de salvarnos, ¿eh? Vamos a ello.

pon esto aquí que nos vamos a liar con la crema pastelera.

Perfecto.

¿Infusionamos la leche? -Sí. Zeste de limón

y unos tres palitos de canela. Y una vez que hierva,

lo vamos a para para que esté un rato cogiendo los sabores

tanto del limón como de la canela.

Para que infusione, ¿no? -Eso es.

Vamos a amasar las perrunillas. Aquí tenéis la báscula.

Sí. -La harina...

Hay que ir pesando 12 kilos y echarlos aquí, ¿vale?

Echa ahí con ganas.

Venga, joven, chicarrón del norte.

Echas la manteca en la amasadora.

¿Cuántos kilos? ¿Seis? -3 kilos, 190.

Vamos a llegar hasta 4.

Vale, voy pesando esto. Si queréis ir para allá...

Los anises, aguardiente, y tenéis que romper 8 huevos

con el aguardiente, ¿vale? -Vale. ¿Lo echo todo junto?

Sí, va todo junto.

8 huevos, chicos, los tengo.

David, ¿tenemos todo? -Todo.

Pues dadle calor a la máquina

Vamos ahí, paisana, a darle calor.

En lo que va a masando las perrunillas, podemos

ir con otro proceso, ¿vale? -Venga.

Vamos a aprovechar y vamos a poner el hojaldre.

Lo vamos a amasar aquí con el rabo de cochino.

Rabo de cochino pero rabo de cochino, vamos.

Lo hojaldramos con 2 kilos y medio de margarina.

Como va a llevar un relleno de beicon, pollo, miel...

Para bajar un poco, ¿no? -El hojaldre de mantequilla

es muy graso y el de margarina queda más ligerito.

Para hacer un paquetito de hojaldre tenéis que medir

litro y medio de agua. Vamos a amasarlo

en la batidora. Ponlo con el rabito por atrás.

Aquí. -Le damos a la primera.

Vale. -Vamos a echarle un ojo

a las perrunillas que eso ya está.

Vamos, vamos. -Déjame el horno

que me gusta mucho el horno.

Bueno, bueno, a ver cómo están las cosas por aquí. ¿Qué tal?

Bien, cuidado que nos quema. ¿Cómo ves a mi equipo?

Un poquillo lento. -Cuidado.

¡Ay, coño! -¡Mira!

No pasa nada, mira. -Lentos y un poquillo torpes.

¿Torpes y lentos? Sí.

¿Habéis oído? Torpes y lentos.

Estamos elaborando las bizcochetas.

Es el postre típico de aquí de la casa, ¿no?

Bueno, es la especialidad que solo hacemos nosotros.

¿Y por qué? Porque es una receta

que me enseñó mi jefe y nadie la hace.

Es un batido de bizcocho que queda como espuma,

y es muy delicada de hacer. No vas a decir mucho la receta

para que no te la copien, ¿no? Claro, claro.

Bueno, ¿y lo han hecho bien ellos o no?

Bueno, más o menos. Para ser la primera vez un aprobadillo.

¿Sí? ¿Aprobadillo? No te veo... No, muy convencido no estoy.

Aspirantes, Fidel no está contento con vosotros.

Por favor, más orden, disciplina y trabajar

un poco con la cabeza.

La masa tiene que quedar de un centímetro y medio

de alto, ¿vale? -Vale.

Ve echando la harina y lo vamos echando para allá.

La redondeáis un poco para que quede igualita.

La bajáis y cuando la tengáis cuadradita, estiramos.

¿Esto es un postre típico de aquí de Salamanca?

Sí, se conoce como una pasta de convento de las monjas.

A ver, vamos peladitos de tiempo, eh.

Así que rápido, unos amasando, David cortando,

los vas colocando en el carro y al horno.

Venga, vamos caña ahí, eh.

Lista.

Vale. -A ver que pase el control.

Esta, esta... Vamos. Tienen que ir más igualitas

para que se cuezan por igual. -Vale.

Esta es muy gorda. -Esto es una pastelería

con un prestigio en Salamanca, llevamos 30 años abiertos.

Las cosas se repiten las veces que haga falta

pero que vaya clavado. -Oído.

Las que no veas bien, tíralas al montón, ¿vale?

Si no, no me aclaro cuáles son, cuáles no son...

¿Cómo va la cosa, señores?

¿Qué tal, Víctor? ¿todo bien?

Esto es la masa de las perrunillas.

Sí. ¿Qué lleva?

6 kilos de manteca, 12 de harina,

3 y medio de azúcar, 350 de aguardiente,

100 gramos de anises. Amasamos que tengamos

la textura bien, molde, cortar y hornear.

Exacto. Antes de entrar en el horno, las pintamos

con huevo y le ponemos un poquito de azúcar.

Sacamos la masa, aquí es una masa de bollería todavía.

Y lo que vamos a hacer ahora es hojaldrarla.

Entonces, pasamos a la mesa, formamos una bola,

es decir, boleamos, y luego lo dejamos reposar

para luego incorporarle la margarina.

Perfecto, vamos allá. -Vale, a ver.

Vamos a ver, Natalia, que te veo tan agobiada.

¿Agobiada? No. ¡Por fin! Lo estaba esperando.

Mira lo que te traigo que te va a dar suerte.

La cocina de hoy con sabores tradicionales.

Mi libro. Vas a encontrar recetas dulces de altura,

como la que estás haciendo de los jesuitas,

y otros tan importantes como la tarta fina de manzana

con sorbete de frambuesa, un clásico de El Bohío.

Queso, mil y manzana verde. Recetas de altura,

muy importantes, como tu belleza.

Hala, disfrútalo, mujer. Gracias.

Venga, hazlo bien. Anda. Ay, por fin.

Se lo ha regalado a todo el mundo menos a mí.

Queréis abarcar mucho y no avanzáis nada, eh.

haciendo los moritos. -Tengo que hacer el glaseado.

Te vas a poner con Paquita a hacer el baño

de las bizcochetas. -Venga, Paquita. Vamos.

Me vas a desclarar dos huevos. -Quito la clara de las yemas.

Y las claras las echas en ese perol.

Hemos echado los huevos aquí con la margarina y el azúcar.

Vas a pesar aquí 1,600 de harina y 700 gramos

de almidón. Se mezcla esto...

Y cuando esté todo mezclado, echamos la nata.

Oh, qué bonito. -Venga, echa otro poquito.

¿Cómo va, Virginia? -Muy bien, montando el glaseado

que ahora empezará a glasear.

Capitana, ¿cómo ves al equipo?

Bien. He venido a Salamanca a ganar.

Todo va a quedar en tus manos, si no ganamos es por tu culpa.

Muy bien. Yo me voy que he quedado

con los jueces para ver cómo van ellos. Te dejo

a los mandos de todo y quiero veros volar aquí, ¿vale?

Volamos hoy. Bueno, adiós.

¿Dónde está Pepe? ¿Pepe?

No sé. Estará en su obrador, ¿no?

Que trabaje un poquito que no le viene mal.

Pero bueno, chicos. Hola, Pepe.

¿Cómo están trabajando vuestros equipitos?

Bien, están muy relajados. Los he visto bien.

Hacen tres platos: dos dulces y uno salado.

El salado es el hornazo: lomo, jamón, chorizo...

¿A quién le ha tocado? A José Luis. Ja, ja.

No sois conscientes de que cuando competimos

los tres, la que gana soy yo. Lo tengo claro:

es para mí Salamanca. Ella va muy bien, y yo

te tengo ganas... Que no te lo puedes creer.

Y tú has sembrado tempestades. O tormentas...

Recogerás tempestades. Hoy, a cascoporro.

Te voy a dar lo tuyo. Salud.

Que bien le ha salido a Jordi. Cómo se lo había estudiado.

Salamanca, Samantha. No vendas la piel del oso

antes de cazarlo. El madrugón que te has dado

para nada, para perder. Con la alegría que tienes tú,

para verte detrás del mostrador vendiendo.

Hoy voy a vender lo que haga falta.

Estás tú para vender.

A ver, lo importante es la limpieza, veo

que te has manchado las manos ya. Y me manchas la manga.

Es normal. -Y eso no es así.

Ángel, lávatelas en un "momentico", venga.

A ver, ya se lo he dicho a Ángel: con una mano

agarras la cápsula y vas empujando.

¿Ves que fácil? -Perfecto.

¿Quieres seguir tú con esto? -¿Hago yo algo o qué?

Venga. -¿La otra manga está lavada?

Tienes ahí la otra manga, la lavas y la secas.

Así.

Ángel, ¿qué? ¿Ya te has manchado las manos

otra vez? -¿Con qué cojo esto?

¿Con los dientes? -Pero bueno. Un desastre, eh.

Mira qué raspador. ¡Mira qué raspador!

A ver, el aprendiz Ángel. -Dígame, maestro.

Lavas el raspador y la manga. -Otra vez.

Aquí soy el "kitchen porter". -¡Ángel!

Cuenta hasta 10. -Me han mandado fregar

y no me molesta pero somos 3 y se tiene que racionar

porque venimos todos a aprender no solo a fregar.

Vamos apuradísimos de tiempo, necesito que una se venga

conmigo a preparar los rellenos de las empanadas.

Venga, ¿me voy yo, Reichel? -¿Te apetece?

Sí. -Venga.

¿Cómo va el relleno? Primero, 2 kilos de pollo,

20 gramos de sal, 30 de ras el hanut,

que es un tipo de curry, 300 de cebolla pochada.

Y todo bien mezcladito, ¿vale? -Sí.

Vamos con el pan, que voy a traer la pala para meterlo.

¿Y la otra masa que tengo que preparar para el relleno?

Tienes que mezclar el bonito con el pisto.

Okey. -Te cuento, Reichel.

Este pan vamos a hacerlo con el logo de MasterChef.

Tamizas todo, que se quede marcado. Cuando lo tengas,

corte en cuadrado. Y cuando lo tengas, al horno.

Vale. -¿Necesitáis ayuda

o sigo haciendo aquí? -Sigue, sigue tú.

Ahí te he visto.

Huele a perrunilla. ¿Las habéis sacado del horno?

Venga. Si quieres, las sacamos nosotros.

No te quemes. -No, no.

¿Y por qué te has metido en este tema de la cocina?

Hombre, siempre me ha gustado. Pero fue en plan aventura

con mi chiquilla las Navidades. -¿Y te gusta?

¡Oh! Estoy dispuesto a dejar la pintura.

Hay que tirar para adelante, luego para el lado

para que se quede cuadrada. -Sí, rectangular.

Okey.

Ahora ya vamos a ir rellenando.

El lomo y el jamón encima, ¿no? -Sí.

Cuánta se fuerza se necesita para esto.

Entre que te levantas pronto y la fuerza que tienes

que gastar, no creo que me dedique a la panadería.

El trabajo del obrador es duro.

Yo no aguantaría ni un día.

¡Vamos!

A ver, el aprendiz Ángel. Venga.

Me estoy poniendo ya hasta nervioso.

(RÍEN) -Vamos, chiquillo.

Ya tenías que tener hechas 5.

Pero si lo acabo de coger. -Por eso.

Venga, que tenemos que vender. -Vamos, vamos.

¿Cómo van las bizcochetas? -Mira cómo van.

Venga que las metemos en el horno que se sequen.

Venga, jefe.

Que se nos echa el tiempo encima. Ahí. Así.

La metemos aquí.

Veo las mangas y me enfermo. -¿Hemos hecho algo bien

desde que estamos aquí, Fidel? -Pues no.

Vale. -Venga, chicos.

Ángel, vamos.

Si no he cogido la manga y ya la quieres llena.

Un premio a la velocidad no nos van a dar.

Tardáis mucho en hacer las cosas.

Cuidado, Ángel.

¡Ole! -Se nos echa el tiempo encima.

Agarra la cápsula, no me haces caso.

Si es que me estoy poniendo hasta nervioso

Y yo, de verte a ti. -Hazlo tú. ¡Quiero verte!

Mira, agarra la cápsula y de abajo hacia arriba.

Venga. Tira para arriba.

Me he mosqueado un poco. Soy un tío con carácter

y sé escuchar perfectamente, pero hoy Fidel me ha sacado

un poco de mis casillas. 5 minutos más y me hubiera

puesto morado ahí y exploto.

A ver, chicos. Hay que darse vidilla que no hemos hecho

nada de hojaldre y la tienda está a punto de abrir.

Tenéis que aprovechar el máximo posible.

Estás aquí entre masa, esto es lo que te mola.

La verdad es que encantado. Ver cómo funciona un obrador

de verdad es como un sueño. Siempre me ha gustado

el tema pastelería así que encantado, me mola.

Entre David y Reichel hay un "feeling" de amistad

y yo soy la que vengo de más. Aunque me pueda sentir

un poco excluida, voy a currar al máximo, a darlo todo.

Podéis ir aprovechando y rellenáis.

Vale. -El relleno más o menos así.

Venga, niño, que tenemos que vender mucho.

¡Animaos, por Dios! -Venga, a tope.

Bueno, aspirantes, vengo de estar con Pepe

y Samantha. Me dicen que están muy organizados

y que nos lo van a poner muy difícil. Y me lo creo.

Nos tenemos que poner las pilas rápido.

¿Cómo vais con la bollería? -Llevamos 30, vamos

por la quinta bandeja y vamos a meter la 30 ahora mismo.

Capita lo más fina posible, ¿verdad?

2 milímetros. Va a quedar una costra sobre el hojaldre.

Y va a sujetar la almendra.

¡Qué pasada! Se hace solo. Me encanta.

Ahora almendra. -Muy bien, Natalia.

Un poco de almendra fileteada que se va a quedar

pegada en la glasa. -Ajá.

Empiezo por aquí. -Rápido.

Chicos, vamos, eh.

Habrá que hacer un recuento para ver cuánto llevamos.

Trabaja, tío. Vamos a hacer todas.

Vamos a rellenar. -Más larga la rejilla, Pablo.

Son recicladas todas. Son recortes.

Tercer de bizcochetas.

A ver, vamos a hacer bollos maimones ahora.

Me tienes echado aquí 10 huevos.

Ahora me pesas allí 400 gramos de azúcar.

Vamos, compañeros, vamos.

Que esto lo sacamos, que vamos a vender mucho.

Lo meto dentro, ¿no? -Sí.

Y esto lo estamos batiendo como 20 minutos.

Vamos equipo, por Dios. -Mira.

Muy bien. Qué bonitas.

Ángel, que te echaba la bronca. Mira qué moritos has hecho.

¡Ole! -¿Están bien o no?

Está bien. -Apláudeme o algo, ¿no?

Mi capitana Rocío, para mí no ha sido buena capitana.

La he visto todo el rato en un segundo plano.

He intentado ayudar y aportar, y dar de mí, y me ha estado

frenando muchas veces. -¡Oh, mis moritos, qué bonitos!

Chicos, para hacer esto es más fácil hacer una cadena.

Voy. -Mira, yo voy poniendo tapa,

tú vas apretando. -Venga.

Reparte la presión por todas partes. Rápido.

Quiero la horneada de hojaldre puesta en el horno

en 5 minutos, ¿vale? ¡Agilidad! Coño, vamos.

Si las tienes ahí puestas para que empieces.

Vamos a ser listos. Trae más atún.

Vamos montando y vamos metiendo.

Cómo te gusta mandar. ¿Qué hago, hijo?

Tienes a un general dentro de ti.

¿Qué te digo de Reichel como capitana?

¿Qué te digo?

Hombre, para mí gusto ha faltado organización.

Cuanto más hagamos sabéis que más venderemos.

Vamos a darle marcha. No podemos perder ni un minuto.

Para arriba. -Llevamos 26 hornazos.

Vamos a hacer más. Venga, chicos, vamos a ganar.

Venga, va. -¡Arriba!

El delantal negro hay que meterlo en lejía

que se quede blanco. Hay que cambiarlo como sea.

Venga, sigue echando, sigue.

Sigue. Venga, al horno.

Venga, al horno.

Ya solo nos queda el bollo maimón, ¿no?

En ello andamos. Lo tenemos en el horno.

¡Guau! Esto es especialidad

de Salamanca. Son huevos, azúcar y almidón.

Superesponjoso... Para mojar en chocolate. Hum...

Chicos, ¿preparados para vender?

Vamos. -Venga suerte.

A vender. Vamos, Ángel.

Las puerta de La Tahona Delicatessen. Vamos a vender.

Venga. Venga, eso al horno.

Qué cosa más rica. ¡Vámonos!

Venga, zumbando.

Cogéis la bandeja, vamos saliendo.

Vamos, Natalia. Venga, fenomenal.

¡Vamos, chicos! -Venga.

Gracias, hasta luego. ¡Vamos a venderlo todo!

Tira, pasa.

Vamos ahí, esa panadería. -Muy buenas.

Aquí están los moritos. Bien, bien.

Dejado todo aquí bien y escuchadme.

Tenéis 60 minutos para hacer la mejor caja de todas.

Tenéis que vender lo que sea. Si quieren un caramelo,

vendedle tres bandejas de pasteles.

Si queréis ganar tenéis que hacer la mejor caja.

¿Entendido? Oído.

En la caja hay 100 euros para cambio que al final

descontaremos del total.

Lourdes se va a encargar de la caja. Vosotros a vender,

a empaquetar. Muy amables con el público.

Voy a abrir la tienda ya mismo. Me dan miedo las gemelas

porque van a vender...

Las puertas abren en tres, dos, uno... ¡Ya!

Pueden ustedes pasar a comprar. Adelante.

¿Cómo está Salamanca? ¿Se ha levantado bien?

Nuestros aspirantes les han preparado dulces

que enamoran, bollería fina que es pura golosina.

Hola, buenas. -Que ganéis. Dos hornazos.

¡Bollería fina que alucinas, oiga!

Ahí, la mujer guapa. Ven para acá.

¡Un pan casero para el caballero!

¿Siguiente? -6 jesuitas para envolver.

Cinco... Aquí caben seis, te voy a meter seis.

Y los hornazos están estupendos.

¿Te gustaría que una persona te sirva los pastelitos

con las manos? Esto es de confianza.

Cuando vas a la pastelería, ¿no usan unas pinzas o guantes?

Te pongo tres y tres. -Sí.

¿Cómo te llamas? -Lucía.

Para Lucía, el nombre que le pondría a mi hija.

Por 4,50 tenéis un beso de Ángel, venga.

Han entrado muchas mujeres y muchas chavalillas

y he intentado yo tirar un poco de miradas

y de lo que no son miradas.

Ha salido el bollo maimón que has hecho.

¡Estáis a tiempo antes de iros! -Atiéndeme a mí.

Se desmolda. Esto lo has hecho tú.

¡Calentito! Los hornazos están calentitos!

Dos para cada uno. ¡Dos para cada uno!

Hay que mantener la línea.

¿Qué más? ¿A quién atiendo? Venga, amigo. ¿Qué quieres?,

que está aquí la abuela para comprar.

¿Dos de Belén? Venga.

Moritos y bizcochitas. -Muy bien.

Ocho magdalenas y un pan MasterChef.

Venga, otro pan de MasterChef aquí para la señora. Vámonos.

¡Pan de MasterChef! -Venga.

Tengo que decirte que el delantal lo llevas

marrano a más no poder, pero para vender

no hay otra mejor. Tienes un arte...

Si tú das felicidad, transmites felicidad.

Una con cara de juez te va a vender pan.

No te lo vende. El pan MasterChef.

Hay que probarlo, venga. Quiero ver a todo el mundo

salir con una boba de pan. -¡A comprar!

Entren a comprar y se hacen una foto con él.

Barra de pan, "selfie". Pan de dos kilos, retrato.

Venga, que me lo quitan de las manos.

¿Un hornazo? ¿No quieres dos mejor?

José Luis, ¿por qué no sales fuera a traer clientes?

Venga, vamos. Si Mahoma no va a la montaña,

la montaña va a Mahoma. Venga. ¡Hornazos recién sacados

del horno! Jesuitas y...

Al principio me daba un poco de corte porque no estoy

acostumbrado, pero al final hasta me he queda ronco

de gritar "¡Hornazo!" ¿Quiere un hornazo calentito?

¿Usted quiere un hornazo o un jesuita calentito?

Vamos, no os quedéis mirando. Pasad a la tienda.

¡Hornazos, raquetas de Nadal! -Probadlo, que está bueno.

Hombre, comprad. -¿Tu hermana?

Nos han separado hoy.

Vamos, voy a coger gente.

Señora, tiene usted que darle pan a dos niños.

¿Un dulcecito? Que lo hemos hecho los MasterChef.

Hay que comprar dulces. -Compre el pan de MasterChef

que es este. Venga. Para dentro.

Venga. -MasterChef España

en la pastelería. Dulces. ¿Queréis un dulcecito?

Para merendar. ¿Qué pasa, Virginia?

Está lloviendo.

Me he esforzado todo lo posible pero era la hora de recreo

de los estudiantes y tiesos como una mojama.

Pepe tiene cola. Ya me contarás.

Niño, ustedes coméis dulces. Que tenemos que hacer cajita.

Un dulcecito. Venga, vamos para dentro. Vamos.

Nos tenéis que salvar porque llevamos el delantal negro

y si no lo hacemos bien nos echan del programa.

Buenísimo. -Una trenza y dos jesuitas

ahora mismo. 1,45, señora.

Los que habéis entrado. ¿No vais a comprar un pan

MasterChef? Venga, para adentro, vamos.

Jordi, aquí te traigo clientes. Solo va a las chicas

el David este. David, ¿no hay hombres que compren pan?

Me gustan más las mujeres.

Rubia, un dulcecito.

pues me lo llevo para dentro del tirón.

Vámonos. -¿Dos solo? ¿Y no queréis

probar esto y eso? Dile cómo se llaman, ¿no?

¿Cómo te llamas? No, cómo se llaman los dulces.

Pero bueno, qué éxito.

¿Qué pasa por aquí? Buenos días.

Pepito. Hola, Eva. Prueba esto.

Es que lo nuestro lo tenemos casi todo vendido.

¿En serio? Todo, no nos queda nada.

¿cómo lo han hecho? Muy bien. Centrados,

trabajando bien... ¿Se podrán quitar

los delantales negros? Espero que sí.

Está complicado. Ya, ya lo sé.

Oye, vamos a llamar a la gente a que entre. ¿Te vienes? Vamos.

Hola, señores. Entren a comprar.

Solo en esta tienda. En las demás también. Oye.

¡No! En esta solo. Que quiero ganar.

Suerte, equipo negro. Mira mi JoséLuis lo que me trae.

Oye, ¿pero no le has pagado? Se me ha olvidado la cartera.

Que hay que hacer caja, tonto del bolo.

Vaya hornazo. Quítale a Jordi dinero

de la caja. Venga. Anda ya.

Las familias que vengan a comprar por Dios,

que me veo en eliminación.

Les atiende esa chica que es concursante y es muy maja.

Hola. Aquí de normal hay perrunillas

pero de MasterChef, no. Hay que probarlas.

Muy bien. Panes de MasterChef muy buenos.

Perrunillas y hojaldres rellenos.

Me voy a poner como el Kiko.

A ver. Se están poniendo gochos.

¡Compren mucho!

Estoy encantada. Qué día más bueno.

Venga Salamanca con MasterChef.

Estamos trabajando desde las 3 de la mañana.

Venga, que he hecho la venta del día. Vamos.

Hornazo bueno, y ya tenéis hecha la comida hoy.

Dos raciones, Quedan 10 minutos

para cerrar la tienda. Vended como máquinas.

¡Buenos días!

(TODOS) ¡Hola! ¿Qué tal? ¡A comprar!

Me voy a la puerta. Voy a llamar a gente y la meto.

Vale. Yo estoy aquí para ayudar.

Vamos a cerrar ya, eh. Para ayudar,

para lo que quieras. No me dejes sin género.

¡Vamos, vamos! A comprar. Muy bien, hala.

¡Yo! Toma, un hornazo de un kilo.

Muy bien, así me gusta. El mejor hornazo de Salamanca.

Vamos, chicos, venderlo todo.

Aquí están, dos barras. Le dais a los clientes

y no me dais a mí. Sois... Qué ganas de probarlo.

Pepe, como nos quedemos en la caja por cuatro trozos

de hornazo me cago en la leche. Tiene una pinta...

Estábamos en ello... -A ver si te gusta.

Qué rico. Hemos vendido todo.

No queda nada. Imagínate que venía gente,

pedía lo que hemos hecho nosotros y no quedaba.

Me he quedado en shock, en buen shock.

La tienda va a cerrar. Cuando cierre la puerta

no podrá entrar nadie más. Cinco, cuatro...

Tres, dos... Uno. Tiempo. Se acabó.

Oye, felicidades. Gracias, cierro la puerta ya.

Muy bien, venid aquí. (GRITAN EUFÓRICOS)

(GRITAN) Oye, cuidado. Esperaos

que creo que los otros tenían una cola que daba

la vuelta a la manzana.

No sé qué han hecho las otras pero aquí lo hemos dado todo.

Felicidades. (GRITAN)

Gracias, gracias. Muchas gracias.

A ver, ¿puedo terminar esto? Hay que hacer los numeritos.

Bueno, Lourdes, ha llegado el momento crucial.

Tenemos que hacer la caja. Venga, me tienes nervioso.

Hay un montón, ¿eh? -Vaya caja.

Pablo, ¿estás contando? -Sí.

Joder. Eres un máquina, Pablo.

-Sabía cuánto habíamos sacado y dije: "Pues no está tan mal".

Vamos sin referencia, entonces estamos expectantes.

-Ay, que sea mucho dinerito, por Dios.

¡Oh! El dinerito.

Vale. Mariví, que no haya de menos,

que haya de más. No te preocupes,

que la máquina... No falla.

No falla. Esperemos.

La cifra... ¿A ti qué te parece?

No me parece mal. A ver qué ocurre. Llamo a Jordi, a ver qué cuenta,

a ver la caja que han hecho.

(Suena el móvil)

¿Sí? Pepe. ¿Jordi?

¿Qué dices? ¿Todo bien? ¿Cómo fue la venta?

Ha ido bastante bien, creo. ¿Y la tuya qué tal?

Tampoco había mucha gente, no creas...

No sé si no había gente en Salamanca o qué.

Muy poca gente en la tienda. ¿Me estás vacilando?

Cuando llamó a Pepe era más largo que un día sin pan.

¡Qué largo, hijo! ¡Qué largo!

Oye, que quiero añadir a Samantha, ¿te parece?

Me parece, ponla, ponla. Venga, espera un momentito.

Vamos a ver...

(Suena el teléfono) Llega el momento de la verdad,

a ver cuánto han facturado los otros.

Sí, ¿dígame? ¡Samantha!

¿Estás por aquí? ¡Hola, Jordi! ¿Qué tal?

Os quiero comunicar la caja que hemos hecho aquí.

Ha estado el día flojo de todas formas.

A ver, cuéntanos. Ha hecho el equipo

de los delantales negros, mi equipo...

Qué bonito número. Sí.

¿Me puedes decir lo que has hecho tú, Jordi?

El equipo verde ha hecho...

Oye, Samantha, ¿el tuyo?

El equipo rojo aquí en la Industrial...

No está mal tampoco.

Bueno, jurado, yo resuelvo con el equipo verde.

Exacto, y yo con los míos. Hasta luego.

Hala, venga, sí. ¡Disfruta, anda!

¡Disfruta! Venga.

El equipo rojo ha hecho una caja de 645 euros.

Vosotros de 705,74 euros.

Y el equipo negro... Bueno, chicos,

las cosas son como son

y...

Quitaos los delantales... ¡Que habéis ganado!

(GRITAN DE ALEGRÍA)

(GRITA DE ALEGRÍA) ¡Ah, chavales, qué alegría me habéis dado!

(RÍE) ¡Qué bueno!

¡Qué bien! ¡Qué bien!

¡Muy bien! ¡Les hemos ganado ahí!

(GRITA DE ALEGRÍA) Que no...

Una sensación increíble porque significa que estamos salvados.

Lamentablemente, el equipo de los delantales negros

ha ganado la prueba de hoy.

Lo siento muchísimo.

Muchas gracias. Habéis trabajado divinamente,

estoy muy orgullosa de vosotros

y satisfecha, por una vez, con vuestro trabajo.

Muchas gracias. -El equipo que yo tengo

puede ganar una eliminación. No van a llorar como otros.

Habéis quedado los segundos clasificados.

Muy buen trabajo, pero vais a la prueba de eliminación.

Lo lamento. Voy a la eliminación

sin mal sabor de boca.

Está bien que te digan que has trabajado bien.

A mí me ha servido de mucho, un empujoncito.

¿Vamos a celebrarlo? ¡Vamos!

¡Venga, equipo ganador!

¡Venga! (VOCIFERAN)

(Aplausos)

Bueno, me encanta Salamanca, ¿eh? Por cierto, ¿quién ha ganado?

El equipo negro. (RÍE) ¡Ay, Eva!

¡Bien, Pepito, bien!

¿Recuerdas qué me contó la madre de Jordi en Montserrat?

¿Que era un perdedor desde pequeño?

Cuando lo tuvo: "Ha tenido un perdedor".

¡Qué buena! (RÍEN)

Pero la auténtica ganadora de esta prueba soy yo:

Me he hinchado a comer, me he levantado tarde,

ahora vinito, jamoncito...

#Salamanca, tierra mía...#

#Eres joya sin igual.#

Me podéis traer cuando queráis, ¿eh?

(Griterío)

Vuelven los campamentos "MasterChef".

Si tienes entre ocho y 16 años, te apasiona la cocina,

la naturaleza y quieres vivir una experiencia inolvidable,

no te puedes perder nuestros campamentos.

Además, convivirás con los concursantes

de "MasterChef junior".

No lo pienses más, este verano Campamentos MasterChef.

(TODOS) ¡Ven al Campamento MasterChef!

Los aspirantes vuelven a las cocinas de "MasterChef"

con la lección bien aprendida.

Es muy importante hacer muy bien el producto,

pero también hay que saber venderlo.

Y eso es lo que han hecho Natalia, Pablo y José Luis.

Terminaron la primera prueba con el delantal negro

y ahora, después de vender lo más grande en Salamanca,

se aseguran continuar una semana más en "MasterChef".

Madre mía...

-Lo que tenemos que reproducir está ahí.

Delantales blancos, cómo han cambado las cosas, ¿eh?

Salisteis de aquí de negro y volvéis de blanco.

Eso es espíritu de superación, ¿no?

Contentos y satisfechos, imagino, ¿no, José Luis?

Hombre, muy orgulloso. (RÍE)

Natalia, te sienta mejor el blanco. Mucho más.

El negro es más elegante, pero prefiero estar arriba.

-Del negro no quiero saber nada, ni que estilice ni leches.

Chicos, esto demuestra que si se quiere, se puede.

Enhorabuena a los tres, seguís una semana más en "MasterChef".

Podéis subir a la ansiada galería.

(Aplausos) Muchas gracias.

De ocho eliminaciones he estado en seis.

O sea, me he acostumbrado a estar abajo más que arriba.

Te relaja, pero yo necesito estar ahí, aunque me fuese.

-Uf...

Aspirantes, vosotros también habéis hecho un gran trabajo,

pero ellos han sido mejores.

Ahora, como ellos, tenéis que superaros

para quedaros en estas cocinas.

¿Preparados? (TODOS) Sí, Eva.

Aspirantes, sé que la última prueba os ha dejado un sabor amargo.

Espero que con este reto se os vaya.

A la de tres, quiero que levantéis la caja.

Qué tensión. Una...

Dos... Y tres.

La pectina es gelatina.

-¿La gelatina para qué, David?

Aspirantes, debajo de esta caja tenéis 30 ingredientes

para hacer nada más y nada menos que seis elaboraciones.

¿Quién dijo miedo?

Virginia, ¿miedo?

¡Vamos para adelante! Así me gusta.

(APLAUDEN) ¡Bien, bien!

David, ¿susto o muerte?

Seis elaboraciones, a ver qué sale. Ahí te quiero ver.

Aspirantes, en Salamanca habéis demostrado

que hacer dulces es lo vuestro,

siempre que tengáis un buen maestro.

Por eso, queremos que rondéis por el mismo camino,

y eso puede pasar con el postre que vais a elaborar.

Pero antes conoced a su creador. Es campeón del mundo de pastelería

y ha trabajado en los mejores obradores de Europa.

Desde La Pastisseria Barcelona: Josep María Rodríguez.

(Aplausos)

Es buenísimo este chaval.

Soy fan, conozco las elaboraciones que hace

porque tengo su libro y... No sé, me gusta mucho.

Buenas noches, Josep,

encantado de verte en nuestras cocinas.

Eres muy joven, pero llevas una carrera meteórica.

En 2011, te eligieron Campeón de Mundo de Pastelería

junto con Jordi Bordas. Sí.

Has trabajado con Oriol Balaguer, Paco Pérez en Llaná, en Gerona...

Josep, ¿hasta dónde vas a llegar?

Bueno, yo creo que con pasión e ilusión por este oficio

pues cada uno tiene su límite, ¿no?

Lo importante es tener pasión por lo que hacéis.

Josep, yo soy una amante de la pastelería

y sé que con esta prueba voy a disfrutar

porque nos has traído una auténtica belleza.

Espero que os guste, es una versión de un pastel

que hacemos en La Pastisseria. Ajá.

Tiene un toque especial. Enséñanoslo, no puedo más.

Os voy a presentar la flor de primavera.

-¡Oh...!

-¡Ostras! -¡Qué difícil, Dios! ¿Eso qué es?

-Cuando he visto eso, dije:

"Es imposible. Eso no será ni comestible".

Aspirantes, por favor, podéis acercaros.

Josep, desvélanos esa sorpresa.

La salsa es importante que esté bien caliente.

(Aplausos)

-Es un poco así... Magia potagia de esa.

Echas y se abre. Guay, está guay.

(Aplausos)

-Me enseña el monumento ese...

¡Dios mío de mi alma, me quería morir!

Se os ha quedado una cara...

Es impresionante. -Una carita de tonta.

¿Y qué lleva? Una galleta de almendra crujiente

rebozada con cacao en polvo.

Luego, tenéis un bizcocho tierno de almendra.

Alrededor tenemos una compota con trozos de fresa natural.

Y, en la parte superior, hay una mousse de lima muy ligera,

muy fresca y pétalos de chocolate alrededor.

-La voy a liar parda. -Uf...

Aspirantes, podéis volver a vuestros puestos de cocina.

Vuestra misión será elaborar la flor

que nos ha traído Josep con los ingredientes

que tenéis bajo la caja.

Pero la misma, no quiero cardos borriqueros.

Y, para ello, disponéis de 120 minutos

o, lo que es lo mismo, dos horitas.

Muy bien, muy bien, sí.

La repostería son matemáticas puras

y, por eso, Josep os ha traído la receta.

(APLAUDEN) -¡Bravo, Josep!

¡Bravo, Josep! Si los ingredientes

no están bien medidos, olvidaos de ninguna flor

y preparaos para el desastre.

A mí nunca se me ocurriría hacer un postre sin medir.

Hombre, un arroz con leche, que lo hago mucho en mi casa,

o un bizcocho, que cojo la medida del yogur.

Pues poneos la bata de matemáticos

porque el tiempo comienza en tres, dos, uno... ¡Ya!

¡Vamos! -¡Vamos, chavales!

(Aplausos)

¿Por dónde deberían empezar nuestros aspirantes?

Por la mousse de lima porque se tiene que congelar.

Importante que, para poder glasear bien

y montar el postre al final, que empiecen por esta elaboración.

-Para montar la mousse esta, si lo hacen con la receta que sé,

lo normal es calentar hasta 40-45 grados las claras

para mezclar con la glucosa y hacer el merengue.

-A 45 grados para disolver la gelatina.

-Quizá a nivel técnico, lo más complejo,

más complicado son los pétalos de chocolate.

¿Cómo le das la forma, la curvatura a los pétalos?

Tienen la plantilla con forma de pétalo.

Luego deben dejar que cristalice en un molde de media caña.

Es la clave de que salgan todos iguales.

O sea, tiempo, paciencia, justo lo que no tienen.

Yo creo que la parte que me va a costar más son los pétalos.

Es la primera vez que veo un postre así,

en la tele y en YouTube sí.

-Menudo dibujito hay que hacer.

¡Menudo dibujito! Si fallas en una, ya no te sale.

Por eso quiero hacerlo muy bien, porque yo no me quiero ir.

-Ea, a ver... (LEE) Calentamos el zumo de...

-Hemos intentado que tengan una buena receta para hacerlo.

Técnicamente es complicado. No te van a olvidar nunca.

La verdad que este postre tiene mucha caña

y nunca había hecho algo tan complicado.

Creo que lo sacaremos. El primer paso es lo crítico,

es la iniciación y ajustarse un poco.

Luego irá todo rodado. Esperemos que salga bien.

-La repostería es cosa de David, es un crack y lo hará muy bien.

Estaba viendo a Rocío que está derritiendo

el chocolate blanco al baño María.

El bol se le ha metido dentro del baño y entró agua.

Entonces se le ha quedado emplastado, lógicamente.

El agua es el peor enemigo del chocolate.

Mejor que empiece de nuevo, que lo retire.

Y el aceite de oliva hará que esté más blando

y nunca se pondrá duro. Los pétalos no se sujetarán.

Empezamos fatal.

¿Reichel, has metido la mousse? -Voy.

Llevan un buen rato ya y la mousse debería estar hecha.

Para ir bien debería estar en la batidora ya.

La mousse de Virginia pinta bien de texturas.

Se ve esponjoso.

¿Qué tal, Rocío? ¿Cómo vamos?

Bueno, aquí vamos, intentando acabar la mousse.

Esto es chocolate blanco.

-Está un poco espeso. ¿Y eso por qué?

Me entró agua y la he sacado. Puse un poco de aceite.

-El consejo que te doy que, si tienes más chocolate,

vuelve a empezar, el agua te va a espesar la cobertura.

-Pues listo. Hazlo de nuevo o no llegar.

Ahora mismo, gracias. Dale.

Y que no se caliente mucho. -Vale.

Qué majo este chico, la verdad. Muy majo.

-Buenas. -¿Qué tal? ¿Cómo vas?

-Tengo la mousse en el frigo, estoy el streusel,

voy a darle la forma, y seguir con la receta.

-Te veo bien, vas con buen ritmo. -Gracias.

-No te relajes y llegarás. Eso no lo hará.

No te preocupes. Soy puro nervio.

-No paras, ya lo veo, ya. Suerte, dale, no pierdas un minuto.

Vas muy bien, lo tienes. -Gracias, tío.

¡Muy bien, tío! ¡Hala, vamos! Gracias, chef.

Eh, me voy con el tío a otra parte, ¡hala!

"¡Gracias, tío!". (RÍEN)

-Hoy he trabajado con nervio, con garra, con intensidad.

Y organizado. He tenido nervios, pero un poco más de lado

y he sacado más la intensidad.

¡Toma! ¡Joder, me paso!

A ver...

(Risas) -¿Como si fuera un rabo?

Entre mi acento ruso y tú de Albacete...

Faltarán elaboraciones, seguro.

Lo que tienen que hacer es trabajar con más brío.

Y, eso sí, si faltan cosas, que estén bien elaboradas.

Con ese ansia que tienen de correr van a presentar flores, no; kiwis.

Creo que está haciendo el streusel. -"Destruchi".

Además, es "truché". -Bueno...

-El streusel no lleva huevo. -¿No?

-Estará haciendo el bizcocho.

-Yo confío en que a mi hermana le salga muy bien,

que es la que me preocupa. Que no se vaya ella, por Dios.

Prefiero irme antes que ella.

¿Cómo vas? -Estoy con el bizcocho, ¿y tú?

-Ah, vale.

-Mi hermana es mejor repostera que yo.

Si me la hubieran puesto aquí estaría tranquila,

porque con mirarla sé cómo van las cosas.

-Lo está probando. -¿Está bueno?

-Muy bueno.

-Madre mía, cómo pinta eso.

¿Cuánto chocolate? -No lo sé.

Mira la receta, estoy con el bizcocho.

-Todo bien, Ángel.

-Es finito.

¡Hostias...!

Esa no es la idea del streusel.

-David está haciendo el bizcocho. -Sí, le mete el color.

-Pero el streusel este ya lo tiene, ¿no?

-Lo tiene en la nevera.

(LEE) La harina en polvo, la almendra con la pala...

(MURMURA) Sí, sí, sí.

-Las elaboraciones que tenemos que hacer es,

por un lado, una compota de fresa.

Es un puré con un poco de azúcar y tal y cual.

Por otro lado, una mousse de lima,

que hacemos un merengue italiano,

le metemos zumo de lima y nata montada,

hacemos la mousse de lima y la congelamos.

Hacemos un streusel, como una especie de crumble.

Congelamos, rallamos, horneamos. Y luego un bizcocho ligero.

Hay que acompañarlo de un jarabe de mango

para que se desmolden las figuras de chocolate.

Y eso es todo.

-Vamos a ver. Esto para la mousse de fresa.

-Yo, si tengo una receta aquí, tampoco es tan complicado.

Sí que hay presión y todo,

pero si es una receta que te marca los pasos...

-No tengo hojas de gelatina.

Me faltan dos hojas de gelatina. Se me ha ido la perola.

Yo los veo bastante concentrados

y siguiendo bastante bien la receta.

El problema es cuando les pasa como a Reichel,

que ha puesto mucha gelatina en la mousse y no tiene más.

Cuando no siguen algo ya se ponen histéricos.

No entiendo por qué Reichel echa más gelatina de la normal.

En vez de poner gramos ha puesto hojas.

Puedes fallar en la técnica,

lo entiendo porque a lo mejor no lo has hecho muchas veces,

pero no falles en el peso.

Se les ve inseguros porque es una elaboración

que te puede generar inseguridad.

Para sustituir la gelatina le voy a echar un poco más

de glucosa de azúcar, que espesa mucho.

-Ha habido un fallo con la gelatina, sí.

No he leído muy bien, creía que ponía, eh...

Nueve hojas y ponía nueve gramos.

Ahí la hemos liado un poco, pero unos compañeros también,

entonces a ver qué pasa.

Ángel. ¡Muy buenas, Jordi!

¿Cómo va la cosa? Pues un poquito justo.

¿Cuántas elaboraciones tenemos? El chocolate está aquí,

tenemos lo del... El streusel, la galleta.

La mousse, tenemos lo de la galleta.

-Muy bien -Y ahora intentaré hacer las hojas.

-Es importante que el chocolate esté a temperatura,

entre 28 y 30. -Vale, gracias.

-¿Habéis ido a mirar la batidora? -Espérate un poco.

-Hay que ponerle a la gelatina lima.

-Un chocolate ha parado ya, ¿eh?

-¿Lo otro que tienen ahí que son como maracuyás?

-Sí. -Fruta de la pasión.

#La única fruta del amor...# -¿Cuál es?

#Es la banana del amor.#

-¡Qué bien, qué bonito! Mira, Raquel ya lo tiene hecho.

Va superbien ella.

-¡Ah! El vaso americano

que me ha querido declarar la guerra hoy.

No sé ni cómo lo he abierto ni si se puede abrir por ahí.

Como está mi colega Pablo arriba le he hecho un homenaje

y liarla a lo pollito, como la suele liar él.

Pero me ha quedado suficiente para la salsa caliente.

Aspirantes, en 15 minutos tiene que estar todo preparado.

¿Oído? ¡Oído!

Virginia. ¿Qué pasó?

¿Cómo va la cosa? Tengo el bizcocho en el horno,

la arenita también en el horno. ¿A la misma temperatura?

Sí, porque no sube, hay que darle caña.

Ahora las prisas, hay que correr desde el principio.

Ya... Ponte las pilas, que no llegas.

Ánimo. -Gracias.

-A Rocío le salió bonito. -Lo ha sacado.

-Claro, mira. -Mira, mira.

-Ro, precioso, precioso.

El color, qué bonito.

¿Y el glaseado? Gelatina neutra con colorante.

Aquí la técnica es que no calienten mucho

para que no se les funda.

Que la mousse esté helada y el glaseado muy tibio,

para que haga la capa justa y quede bien. Pero...

¿Te abro? -Gracias.

¿Qué tal, Reichel? Pues un poco atacadita.

Sufriendo. Sufriendo, sudando un montón.

¿Qué te ha pasado? Me dejé la gelatina,

luego se me ha caído la sopita de mango

con fruta de la pasión.

¿Y tienes bastante o no? Sí, sí, tengo suficiente,

es para derretir el chocolate solo.

Estás atemperando el chocolate, ¿no?

Sí, para que baje un poquito. -Si vas moviendo, va rápido.

Quita esto de aquí, coge una espátula.

Trabajar bien es importante, con lo organizada que eres.

Eso intento, pero estoy tan nerviosa...

Como está el nivel y,

con el plato que estoy haciendo y cómo es, eh...

Creo que, o la cagan mucho los demás,

o yo estoy metiendo un poco la pata.

Virginia, que está tranquilísima, difícilmente sacará pétalos,

pero la mousse la tiene terminada,

el bizcocho lo tiene terminado.

Eso de que lo que saque la que bien, lo cumple.

Y David pues como es él, un poco más nervioso,

pero tenía los pasos más o menos hechos.

Está con las gelatinas y tiene buena pinta.

Va bien. Ay, Reichel, ¿eh?

A Reichel se le ha caído la elaboración de mango.

Sí, vamos a ver, porque se equivocó en el peso de las gelatinas.

Es muy buena en los postres, se organiza bien.

Pero hoy la veo un poco temblorosa.

Ah, mira, tienen pintura. Ah, mira, anda.

-Tendrá que pintarlo por la de fuera también.

-Vamos a ver qué pasa.

(APLAUDEN)

-La clave es atemperarlo,

si no está bien atemperada la cobertura,

los pétalo no salen. -¿Cómo salen los pétalos?

Esto es imposible.

-No te enfades, tranquilo, Ángel.

Esto para la nevera.

Aspirantes, queremos ver cómo está vuestro pulso

y si tenéis los nervios templados,

porque tendréis que montar los pétalos del postre

delante del jurado.

¿Oído? ¡Oído!

¿Esto en la batidora en frío, David?

Al frigo creo.

Están concentrados con el chocolate.

¿Dónde se ponen las hojas?

¿Aquí? -En la nevera.

Esos pétalos de chocolate que cristalicen o no sé qué...

va a ser un milagro.

La base también importante, que no se olviden,

que es lo que da la altura. El disco.

Porque si no no le pueden meter, claro.

Claro, si no cae, no aguanta. El disco aguanta los pétalos.

Virginia. Virginia.

¿Tú sabes si el aro del chocolate

va en la parte de hierro o en la de dentro?

Oh, se le ha quemado la placa.

Ostra, pues le ha quemado.

Eso no era tierra de playa, eso era tierra de Canarias:

negra, volcánica, muy volcánica.

Como tenía masa, porque hemos hecho bastante, digo:

"Pues yo voy a moler otra poquita más

que esto de momento se hace y pongo su arena

en condiciones, su arena rubita,

como la playa de Cádiz, rubia.

¿Cómo vas, nena? Huele a quemado.

¿Tú eres la que huele a quemado?

Raquel, no te preocupes. Todo bien, tranquila.

Estoy haciéndola... -Qué tensión de prueba, ¿eh?

¡Uh!

Eh, que te doy un beso.

Justo nos encontramos y ha sido: "¡Eh!".

Ha sido un abracito.

Aspirantes, vemos que no llegáis.

Os vamos a dar 10 minutos de cortesía.

Gracias. Así que venga, arread.

No entiendo nada.

Dios.

¿Has visto a Ángel haciendo los aros de chocolate?

¿Esto cómo coño se hace? -Y se acordarán de mí.

¿Cómo lo harías? Ahora, ahora bien.

Cuando el chocolate está empezando a cristalizar

ponerlo que en nevera agarre esa forma.

Ha sufrido, ¿eh? Lo que ha sufrido Angelito.

Lo que tienes que hacer es hacer 4 ó 5 aros.

¡Epa!

He apretado y creía que iba a salir "palante",

pero ha salido "parriba". Me ha saltado por al lado,

pero si me pinto la cara imagínate la que hubiera liado.

Joder.

(JOSÉ LUIS) ¡Hostia!

Esto es una locura.

A ver, ¿me dejas pasar?

¿Que hay que pintarlo?

¿De qué? ¿De oro? -Rojo y oro.

Aspirantes, últimos 5 minutos del tiempo extra.

¡Uf!

Así es.

Vale.

Más o menos es un aro.

A trocitos, pero es un aro.

A nadie le ha quedado. -A nadie le ha entrado, ¿no?

Por Dios, menos mal.

Josep, y para que los pétalos se abran al echar el líquido

me imagino que tiene que estar muy caliente.

Sí, superimportante. Ya es el detalle final, ¿no?

Que la temperatura sea superior a 45 grados

para que el chocolate se funda.

Aspirantes, ahora sí,

acabáis de entrar en el último minuto.

Se deshace el aro, me voy a quedar sin aro.

Se ha ido el aro ya.

Diez, nueve, ocho, siete,

seis, cinco, cuatro,

tres, dos, uno.

Tiempo. Manos arriba.

(Aplausos)

Yo creo que de las eliminaciones

que yo he ido ha sido la más difícil.

Ha sido la más difícil.

A veces no sabemos el nivel que tenemos cada uno

hasta que nos ponen una prueba de estas

y nos damos cuenta que podemos dar más.

Bueno, Josep, muchas gracias por venir a "Masterchef".

Quizá nuestros aspirantes te odian un poquito,

pero nosotros estamos encantados

esta maravilla de postre.

Vamos a ver si nos han traído un jardín de rosas o de cardos.

Pero te vamos a ahorrar el trauma de pasar

por esa evaluación.

Mil gracias. Muchas gracias a vosotros.

Muchas gracias.

(Aplausos)

Aspirantes... bueno, hoy convertidos en jardineros,

es hora de mostrar vuestras flores al jurado.

La primera en hacerlo será Raquel.

¿Puedes acabar tu flor?

Vamos a ver si acaba bien.

Oh, se partió.

Esto no se va a abrir.

Pero bueno, se hace lo que se puede.

¿Qué estás, con la poda?

Sí, estoy en plan jardinera.

¿Le hecho el liquidito? Sí, claro, mujer.

Es que le falta el aro y claro...

Mira, ay, ay... Ay, que se abre.

Ay, que se abre. Anda, hijo, ábrete por favor.

Empieza a abrirse el capullo.

Dale un poquito de gracia a la cosa por el ladito.

Bueno, que os guste. Yo he seguido la receta.

¿Y qué te ha faltado? Es que las hojas

son difíciles de hacer.

Y el aro también.

¿Y el aro dónde está? Desestructurado.

Que no ha salido y yo le he puestos unos toquecitos

para que sepa a chocolate blanco.

Probadla, ¿no?, y ya me decís.

Sí, no se parece en nada a la que ha traído Josep.

Hombre, es que era difícil.

Sí, claro, lo sabíamos. Era difícil.

Mira, ¿ves qué bien ha abierto Samantha?

La ha abierto del tirón. A ver cómo está.

Está bueno. No está feo.

No está malo, pero todo depende con qué lo compares.

Hombre, ya. Si lo comparas con la suavidad

que tenía el de Josep. Hombre.

El bizcocho se te hace bola, la mus está un poquito durita

como si tuviese un exceso de gelatina.

Es verdad que está muy bien el baño

y que el resto está bastante bien.

De sabor sí se parece en líneas generales.

Y bueno, los pétalos pues...

Los pétalos han fallado.

Te ligereza en la mus, en el bizcocho, en la salsa.

¿Y sabes lo que te falta también mucho?

¿Qué? Confianza en ti misma.

Al principio de la prueba se me cruzaron imprevistos

y te vienes un poco más abajo.

Si uno duda de sí mismo está vencido de antemano.

Ese ha sido tu error. Muy bien.

Gracias, Jordi. ¿Es posible que te cueste

cocinar cuando estás alejada de tu hermana?

No me gusta cocinar detrás.

A mí me gusta cocinar al lado de ella.

Esto es una competición. Individual además.

¿Y estáis peleando la una contra la otra?

Sí, pero vamos a pelear cuando quedemos las dos.

Si ya estáis la dos.

Si hoy te puedes ir perfectamente.

Bueno, ya, también. Y a lo mejor tu hermana no.

O al revés. También es verdad.

Este postre está justito.

(Aplausos)

Yo creo que por estar en un concurso

no tienes que pelear con nadie,

ni luchar contra alguien que quieres.

Huy.

Se derriten.

Lo dejo así y al menos...

No puedo hacer otra cosa.

Bueno, el capullo está abierto.

Échale un poquito más de caldo, mujer.

Es una pena, cogerlo con las pinzas

hacía que se te rompiese.

Lo puedes coger con la mano perfectamente.

Es más fácil, ¿vale?

Con las manos lo iba a derretir.

Sí, le vas a dar calor.

Pero con las pinzas lo estabas quebrando.

Pero bueno, vamos a probar.

Bueno, para empezar esto es un gran error.

Yo creo que está insulso. Toda la parte de sabor

que puede tener la fruta de la pasión...

¿Le has echado azúcar? Sí.

Está bastante... Pierde la acidez que le da

la fruta de la pasión que es muy interesante aquí,

porque es un postre dulzón.

Está mala la salsa. Mala.

Va a ser muy difícil que todos nos vayáis a presentar

una flor casi perfecta como la de Josep.

Eso es complicadísimo.

Pero por lo menos acertar con las texturas.

La mus está hecha un mazacote, el bizcocho es muy denso,

está apelmazado, casi lo confundes streusel

esta que se queda demasiado duro.

En este caso está demasiado apelmazado todo.

Tenemos una mus dura, un bizcocho duro,

el streusel no sólo está sin cacao sino que está

poco tostado y no cruje nada, no aporta ninguna textura.

Es una desilusión porque

con la receta en la mano, no seguirla...

Hablábamos de unas matemáticas que si no las seguimos

al pie de la letra el resultado puede ser complicado.

Has generado una expectativa que no se ha cumplido.

Claro, me he confundido con las hojas de gelatina.

Por los nervios no he leído bien.

Mi padre siempre me decía de pequeña:

"Fíjate, lee bien."

Y hoy no le he hecho caso.

Vamos, David.

David.

No le pongas nervioso. No quiero que esté nervioso.

No, está supertranquilo. Me está sorprendiendo.

Pon alguno más. Anda.

Tienes a cascoporro de ellos.

Échale el caldo.

Las puedo abrir así con...

¡Chis, eh! Quieto.

Es de floración lenta tu flor.

¡Ahí va, mira!

Mira cómo va cayendo.

Claro, se ha comido la mariposa.

A probar.

¿Qué tal, José Luis, la textura? ¿Bien?

Yo desde aquí no sé.

Porque te estoy escuchando hace un ratito

y das el pego de jurado.

No, que te he visto mirando lo de abajo.

¿Cómo lo ves? ¿Qué nota le pondrías tú?

No sé, yo he visto que ha abierto una hoja.

Lo de la textura no lo sé.

Peor si acabas de decir que la textura s buena.

La textura es buena sí,

yo he visto que vibraba así un poquito el...

Que vibraba, ¿no?

Está bueno.

Gracias.

¿Sabes que no es lo mismo trabajar con nervio

que nervioso? Sí.

¿Sabes que hoy tú nervios no has tenido?

Gracias.

¿Sabes que eso es evolucionar?

Bizcocho ligero, mus ligera, tiene sabor,

la salsa la textura adecuada,

el streusel tostadito con cacao.

Mira, si te sale la flor ya me caso contigo.

Yo estoy orgulloso de ti, amigo.

Muchas gracias. Felicidades.

(Aplausos)

¡Bien!

Joder, eso me da un subidón.

Y encima me han dicho que el plato está muy bien

y el Jordi ahí... Ha sido una pasada.

No tienes el aro, ¿no? No tengo el aro.

Lo he probado dos veces y se me ha caído.

Lo siento.

Qué feo está, ¿eh?

Lo siento.

¿Quieres el líquido o te lo vas a ahorrar?

No, me gustaría echar el líquido.

(CANTA) #Qué lástima, pero adiós.

Me despido de ti y me voy.#

La verdad es que ha sido

bastante agradable verte trabajar.

La tranquilidad, el orden, las disciplina que has tenido

trabajando me ha gustado.

Vamos a ver el resultado. Gracias.

Ay, Rocío, tienes la flor muy abierta.

Oye...

Bastante. Hoy sí.

Lo que pasa es que, jolín,

es que está muy rico.

Gracias.

Está muy suave la mus,

muy alimonada y se agradece ya por fin.

Qué pena que la estética no te haya acompañado.

Si llegas a cerrarlo ya es el diez absoluto.

Pero está muy bien trabajado. Muchas gracias.

Te hemos visto trabajar. Te has puesto las gaficas.

Tiqui-taca, Tiqui-taca. Sólo falta que apliques

ese nervio del que hablaba con David.

Un poquito de nervio. Si te sacas partidito

y nos demuestras cosas puedes llegar muy lejos.

Lo haré.

Gracias.

Para mí es una motivación, no una crítica.

Porque en el fondo yo creo que lo llevo dentro

y tengo que sacarlo. Y lo voy a sacar.

Ahí.

Ahí se queda.

Mira, se mueve, se mueve.

Se ha hundido para adentro.

Sí, es complicadísimo. -Es complicado.

Virginia, ¿cómo te has sentido en la prueba?

Pensé: "Si yo pongo algo en el plato es un milagro."

Pero bueno, yo me he esforzado mucho.

Y espero que por lo menos los sabores estén buenos.

Vamos a probar. A probar.

¿Lo has disfrutado? Sí.

Cada cosa que ponía en el plato me daba una alegría.

Y yo cada cuchara que me meto me da otra, está buenísimo.

¿Sí? Sí.

¡Hum!

Para mí muy rico. Muchas gracias.

Una pena... Los pétalos.

Pues sí, es una pena que la estética

no te haya acompañado, porque de gusto

está bastante bien. Está bastante suave,

el limón se aprecia muy bien, la mus es muy suavecita,

el bizcocho también está bastante etéreo

para lo que podía haber sido.

No está mal, es una pena lo de la estética.

La trabajaremos en casa.

Que te valoren un plato tan difícil

te da una inyección de energía y de creértelo un poquito

que está muy bien, la verdad.

Muy echada "palante" tú.

Me dijiste que tenía que ser valiente. Pues aquí estoy.

Ya he encontrado una diferencia con tu hermana.

¿Sí? Tu hermana es un mar de dudas.

Tú le generas más dudas aún.

Cuando estás arriba ella cocina mejor.

Dejadme arriba todo el tiempo. Gánatelo.

No sé si pasarás la prueba de hoy, hay que verlo.

Pero lo que está claro es que la única manera

de disipar una duda es con una acción.

Y tú has pasado a la acción desde ahora mismo.

Felicidades.

Muchas gracias. Pues lo tenemos fácil.

Hay que echar a Raquel. No, por favor.

Por favor.

Claro.

No, yo la voy a ayudar a que se supere

y que ella crea en sí misma.

Eso tiene que aprenderlo solita.

No, pero yo le ayudo un poquito.

Corta ese cordón umbilical, que no te cuesta nada.

Déjala que vuele.

Es muy grande la Raquel, y me la atas.

No, hombre, qué va.

Ojalá, yo quiero que ella brille mucho.

Felicidades. Muchas gracias.

Pues nada, dejarla más suelta.

Es que ella tiene luz propia, ella brilla mucho.

Si ella lleva mejor el programa que yo.

Ha utilizado todas las hojas.

Ay, ay, ay...

Estamos regando poco la flor.

Es por goteo.

Es un riego por goteo, efectivamente.

Vamos a probarlo.

No tenías ni idea,

te sobrepasaba la prueba cuatro pueblos.

Ibas corriendo con el plástico chocolateado

que me has estucado toda la cocina.

Más ganas no se le puede poner.

Y ese valor que demuestras cocinando creo que te ayuda

a superar muchas limitaciones.

Gracias.

El sabor está rico, el bizcocho está pasable,

el chocolate está bien, la estética bastante aceptable.

No me lo creo todavía que lo has hecho tú.

Pues que olé mis huevos.

Eso es lo que ha pasado.

Lo que ha pasado es que lo he sacado,

que lo he sacado.

Aspirantes, la ofrenda floral ha terminado.

Llega el momento de ponerse un poco más nerviosos

porque ya sabéis que nuestro jurado tiene que deliberar

para decidir quién de vosotros deja el delantal en la cocina.

Suerte a todos.

Jueces, adelante.

Suerte, chavales. -Suerte.

(SUSPIRA)

Ay, chicos, este es el momento más difícil de la noche.

¿Cómo van los ánimos?

Muy bien.

¿Bien?

¿Y por ahí arriba? ¿Qué pensáis que va a pasar?

No sé, va a estar entre Reichel y Raquel, pero no sé.

El tema de organización me hacía pensar

que podía ser Ángel, pero si el resultado

es bueno merece quedarse.

Por muchas conjeturas que hagamos aquí

los que saben lo que va a pasar son aquellos tres

que están allí todavía.

Ya sabéis que el que abandone esta noche las cocinas

se llevará por parte de nuestro patrocinador

de electrodomésticos todos lo que ha usado

durante su paso por el programa.

Además os lleváis una tarjeta valorada

en mil euros de nuestro supermercado patrocinador

para vuestras compras en alimentación.

Ya sabéis que el juego de "Masterchef" es vuestro.

Y cómo no eso que tanto os gusta,

6 meses de acceso ilimitado

a nuestra escuela online de "Masterchef".

Chicos, llegados a este punto a mí sólo me queda desearos

toda la suerte del mundo

y que pase lo que los jueces quieran.

Gracias, Eva.

Huy, de verdad, venga ya, por favor.

(SUSURRA)

Por favor, por favor, Virgencita del Refugio.

Estate quietecito ya.

Se me va a salir el corazón.

Aspirantes, la repostería es una disciplina

muy complicada, pero satisfactoria,

porque cuando ves los resultados

si están bien hechos da muchísimo gusto.

Para que eso pase hay tres sencillos trucos:

concentración, paciencia y delicadeza.

(SUSPIRA)

Hoy os ha perseguido el tiempo.

Os hemos regalado 10 minutos porque la única que había

terminado a tiempo has sido tú, Rocío.

Quiero destacar además que en esos 10 minutos

que hemos dado de más los has invertido

en mejorar tu plato.

Enhorabuena, se agradece.

Gracias, chef. Gracias.

A pesar de que ninguno

ha conseguido la estética de la flor quiero destacar

el trabajo de cuatro aspirantes por el sabor de su elaboración

y las ganas trabajando.

David,

Rocío,

Virginia

Y Ángel.

Enhorabuena a los cuatro.

Chicos, podéis subir a la galería.

Respirad tranquilos.

(Aplausos)

Que no te preocupes, tonta.

Se me ha pasado por la cabeza que no me quería ir

y que dejaba a mi hermana.

Que sé que nos puede pasar, podemos separarnos,

podemos irnos una, quedarnos otra.

Pero ya que he empezado a vivir la experiencia con ella

a mí me gustaría terminarla con ella.

Que no se vaya ella o me muero.

Ay, Virgencita del Carmen, por favor.

Virgencita del Rocío.

Estaba muy nerviosa porque no me imagino

el programa sin ella.

Ay, que se queda la rubia y me quitan mi para,

me quitan mi bastón.

Virgencita del Refugio, por favor,

que somos buena gente, por favor.

El aspirante que no puede continuar

en las cocinas de "Masterchef" es...

Ay, por favor...

Por favor.

Reichel.

(SUSPIRA ALIVIADA)

Lo siento.

Sí va a ser duro porque ha sido una química especial.

Y siempre tienes a alguien con quien apoyarte en...

Y si algo te falla pues te quedas cojo.

Bueno. Ay, que me has pisado. ¡Perdón!

No ha sido adrede. Seguro que sí.

Seguro, no.

Dale una patada en las espinillas.

Reichel, un placer.

Un placer.

Lo siento.

Yo más.

Un placer, ¿eh?

Hoy ha sido una noche perfecta porque se ha ido Reichel,

se ha quedado Raquel, que tengo tanto cariño,

y yo tan tranquila en la terracita de arriba.

Vamos, de lujo.

¿Estás contenta de tu paso por el programa?

Estoy muy contenta, pero me da mucha pena.

Es como si me hubiera sonado el despertador

y tuviera que levantarme para ir a trabajar

y seguir con mi vida. Se acabó el sueño.

Hasta aquí tu paso por el programa.

Ya sabes, esto es tuyo.

Y ahora sí, dame un beso y quítate el delantal

porque lo tienes que dejar en las cocinas.

Lo siento mucho.

Hasta siempre, Reichel. Gracias.

(Aplausos)

¡Reichel, vamos!

¡Vale, Reichel!

Esto un sueño y una ilusión.

Era volver a sentirte

como un niño en el que todo puedes conseguirlo,

que eres capaz de volver a ilusionarte con las cosas.

Y como una segunda oportunidad de quitarte el:

"¿Y si yo hubiera ido a cocina? ¿Y si hubiera estudiado cocina?

¿Qué habría hecho?"

(Aplausos) ¡Va, Reichel, va!

Pues "Masterchef" para mí ha sido una montaña rusa.

Brutal.

Un montón de sentimientos: buenos, malos, agridulces.

He conocido a gente que me lleva en el corazón.

Y he aprendido mucho. Mucho.

Cada semana es más difícil

despedir a los que dejan las cocinas.

Pero nuestros aspirantes deben reponerse pronto

de la tristeza si quieren afrontar lo que viene,

que ya os adelanto que os va a poner de los nervios.

Pero bueno, eso será a partir de la semana que viene.

Mientras ya saben, pónganle sabor a la vida.

Buenas noches y bienvenidos a "Masterchef".

Los aspirantes están empezando a entender

que en "Masterchef" sólo puede ganar uno.

Vamos a comprobar si los ocho tenéis lo que hay que tener.

¿Esto qué es?

Bienvenidos al Mutua Madrid Open.

¡Olé!

Jordi, coge la raqueta por abajo, macho.

Quiero que nuestros platos salgan perfectos.

¿Entendido? ¡Oído, chef!

Ya te puedes poner las pilas, te juegas la expulsión.

Estás haciendo la porquería del siglo XXI.

Imposible, cancela.

Vamos, amiga. Vamos, vamos, vamos.

Así que deja de llorar y ponte a limpiar. Hala.

Aspirantes, hoy lo vais a pasar mal.

Nos vais a tener muy cerca mientras cocináis.

¿Tienes mucha experiencia con esto de los huevos?

En tocar los huevos un poquito.

Este es el plato

de un inconsciente con mucha suerte.

Quieres hacer saltos mortales sin saber dar volteretas.

Odiamos la cocina de técnica por técnica.

El aspirante que no puede continuar

en la cocinas de "Masterchef" es...

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MasterChef 4 - Programa 9 - 01/06/16

01 jun 2016

Los aspirantes de MasterChef cocinarán por equipos, pero no a la vez, porque cada 10 minutos se producirá el relevo en las cocinas. El jurado pondrá a prueba la comunicación entre los aspirantes con una de las pruebas más duras de la edición.
Pan, hornazo, jesuitas, bollos maimón y moritos de nata serán algunas de las creaciones artesanales que elaborarán en un obrador de Salamanca. Además, los aspirantes tendrán que encargarse de su venta.
En la prueba de eliminación, reproducirán un postre de Josep María Rodríguez, campeón del mundo de pastelería en 2011. Se trata de una flor que consta de seis elaboraciones.

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