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Para todos los públicos MasterChef 3 - Programa 4 - 28/04/2015
Transcripción completa

Creemos necesario rejuvenecer a nuestro jurado.

Que pase el nuevo jurado de "MasterChef".

-¿Te impone mi presencia?

Los hermanos Torres. -Paciencia, tranquilidad. Piensa.

Si en la prueba de expulsión nos vemos,

hazlo muy bien, porque voy a por ti.

Bienvenidos a Alcalá de Henares. ¡Vamos, vamos, vamos!

(CRISTALES ROTOS) ¿Cuántos han caído?

-Yo no sé qué hacer. Moteros,bienvenidos.

Es un honor tener unos comensales como vosotros.

Bienvenidos a la subasta de "MasterChef".

Sádico. Aquí no hay cocina. ¿Qué hay?

Tienes un miedo brutal a cocinar.

Le falta alma al plato.

No debe seguir en "MasterChef" Sara.

Para aprender a cocinar, lo primero es conocer

la tradición y el producto.

Para evolucionar en la cocina, hay que experimentar,

trabajar duro y apasionarse.

Para que tu cocina sea apreciada, hay que cuidar cada detalle

y dejar volar tu imaginación.

Buenas noches y bienvenidos a "MasterChef".

Hoy tenéis por delante una nueva oportunidad

para demostrar lo que habéis aprendido

en estas últimas semanas.

¡Ay, qué guay!

Raquel, tú fuiste, junto con Lidia,

de las que más sentiste la eliminación de Sara.

¿Cómo afrontas esta noche?

Estoy ya un poco mejor. Lo único, que los nervios

a flor de piel. Y encima, con la caja esta delante,

pues te puedes esperar cualquier cosa.

Pues entramos en la tercera semana de competición

y os enfrentáis a vuestra primera caja misteriosa.

La noche empieza fuerte con vuestra primera

caja misteriosa. Pero antes que la levantéis,

me gustaría hacer una breve encuesta.

Venga, como si estuviésemos en el "Un, dos, tres".

Por 25 pesetas.

Nombres de técnicas de cocina que conozcáis.

Por ejemplo, clarificar.

Un, dos, tres, responda otra vez. Andrea.

Infusionar. Encina.

Vacío. Pablo.

Emulsionar. Víctor.

Escenificar. Mireia.

Gelificar. Fidel.

Uf... Me has pillado. ¡Tilin!

Bien, bien. Después de ver cómo andamos

de técnicas modernas, creo que nos espera

una prueba muy interesante.

Debajo de esta caja están los ingredientes

con los que elaboraréis vuestros próximo plato.

A la de tres, quiero que la levantéis con suavidad.

Uno, dos

y tres.

¡Hala, qué chulo! ¡Qué guay!

Andrea, he visto que te ha dado un subidón

cuando has visto los ingredientes, que te has puesto supercontenta.

¿Por qué? Me ha gustado la presentación

porque son cosas supercuquis y monas.

Me ha gustado. Lo encuentro muy mono, mucha gracia.

A mí me encanta ser cuqui, porque es una definición

de ser una persona sin maldad, inofensiva, pero, a la vez, lista.

Me encanta ser la concursante cuqui, de verdad.

De verdad. Supercuqui.

Debajo de la caja tenéis los 18 ingredientes

con los que vais a trabajar en esta prueba.

Azúcar, pectina, puré de mandarinas,

claras de huevo, agua, masa de gelatina, gianduja,

lecitina líquida, claras en polvo,

cobertura líquida,

avellanas en polvo, zumo de mandarina, nata,

chocolate blanco teñido de verde,

cobertura de leche, crumbles de avellana y cacao,

granilla de avellana y pasta de avellana.

¡Puf!

-¿Pero esto qué es?

-¿Puedo volver otro día? No, no. Hoy es el día, Encina.

Vale. Te va a encantar.

Eso, seguro. ¿Qué crees que vas a tener

que hacer con todo esto? Hasta puede ser...

yo qué sé, cataplasmas para curar la gripe.

Seguro que son cataplasmas. Sí.

Pero si lo sé, no vengo.

Levanté la mano, a ver si me podía ir, pero no coló.

Luego decidí que me iba a desmayar en directo.

Pero luego dije: Hombre, no. Tampoco es eso.

Aspirantes, la caja está llena de ingredientes.

Pero lo que tenéis que elaborar es pequeño, sencillo y delicado.

Y lo ha traído un campeón mundial,

un virtuoso que ha revolucionado el mundo de la pastelería.

Desde Barcelona... Jordi Bordas.

(APLAUDEN)

Madre mía.

-Aparece Jordi Bordas por ahí. Ahora sí. hora viene la buena.

Jordi, bienvenido a las cocinas de "MasterChef".

En 2011, te llevaste el premio de Mejor Pastelero del Mundo.

Cuéntanos cómo se consigue una cosa así.

Pues el secreto es el trabajo en equipo.

Éramos tres personas, Julien Álvarez,

que está en París, José María Rodríguez,

que está en Barcelona. Y, sobre todo, detrás

un gran equipo de personas que nos dieron la fuerza.

Y la verdad es que fue una gran experiencia

por todo el aprendizaje. Y al fin, conseguir

la victoria ya es lo más grande.

Jordi, nuestros aspirantes han abierto su caja

y todavía están alucinados con todos los ingredientes

que tienen. ¿Qué van a cocinar con todo eso?

¡Ay, qué mono! -Parece de verdad.

-Hoy vais a hacer el icono

de nuestra pastelería, la mandarina.

Bueno, aspirantes, ya lo veis. Una pequeña obra de arte,

como la "Mona Lisa". Lo mejor será

que os acerquéis para verla de cerca.

Yo de repostería nada, directamente.

O sea, yo lo máximo que he hecho, ha sido unas natas con fresas,

una tierrecita tipo galleta, un sirope de frambuesa.

Eso lo hace hasta un manco.

-Ay, qué penita.

-¡Increíble!

-Es preciosa. -Una maravilla.

-Me la quiero comer. -Alucinante.

-Es arte.

-Alucinante. -Os animo a que la hagáis

y que la mejoréis. (RÍEN)

-En repostería, realmente, soy un patán.

Te quedas con una cara de tonto. ¿Ahora qué hago yo con esto?

Vuestro reto de esta noche consiste en reproducir

exactamente la mandarina

que nos ha traído el maestro Jordi Bordas.

Para eso vais a trabajar cinco elaboraciones diferentes.

Una compota de mandarina, un mousse ligero de gianduja,

dacquoise de avellana y chocolate,

mousse ligera de mandarina, hoja de chocolate

y tierra reconstruida de avellana.

Y por último, el momento artístico:

pintar la mandarina con el aerógrafo.

Es una elaboración complicada,

científica, diría yo. Por eso vais a contar

con la ayuda de la receta,

en la que tenéis paso a paso cómo llegar

hasta esta mandarina.

-Siguiendo la receta, puede que lo consiga.

Es una receta del mejor repostero del mundo 2011

y de su producto estrella.

Para elaborar la mandarina tendréis 120 minutos.

¿Preparados para adentraros de lleno

en el mundo de la pastelería profesional?

(TODOS) ¡Sí, chef! Pues el tiempo comienza

en tres, dos, uno. ¡Ya!

Jordi, yo tengo ganas de hacer esta receta.

Pero explícamela paso a paso

para hacerla. ¿Por dónde empiezas?

Arrancaría por la parte de la compota de mandarina,

que tiene que gelificar y necesita un rato.

Después, la mousse de avellana, lo más rápido posible

para intentar congelar el núcleo y poder montar la mandarina.

Y el siguiente paso es hacer la mousse de mandarina

y, aparte, el bizcocho y acabar con el crujiente,

que es la parte final y necesita menos preparación.

La hoja, que es delicada, hay que hacerla

entre los vacíos de tiempo que van habiendo.

Para hacer la compota de mandarina, por un lado

mezclaremos los azúcares y la lecitina.

Y por otro, calentaremos el puré de mandarinas.

Finalmente, mezclaremos ambos hasta llegar

a los 80 grados y reservaremos la mezcla

en el abatidor de temperatura.

48 gramos de azúcares.

Yo no tengo el azúcar por ningún lado.

Está Encina mirando el papel, pensando

que está escrito en arameo.

Primero tengo que traducirlo y saber qué me están diciendo.

Luego, en familiarizarme con los ingredientes.

Luego, mezclarlos. Luego, leerlos.

O sea, para mí es muy difícil.

La pastelería es muy cuadriculada. Es para gente organizada.

Anda. Si lo he conseguido. He llegado ya a los 81.

Por esto no dan medallas, creo.

-Cuando he abierto el abatidor y he visto que no había ninguno,

he dicho: O algo he hecho mal o voy muy bien.

-A ver. Cuatro centímetros de diámetro.

Dos centímetros de altura. Reservar en el abatidor.

Fíjate. Un abatidor.

-¿Quién va al abatidor?

-Ah, bueno, vale.

Una vez obtenido el merengue, fundiremos la gianduja

a 45 grados en el microondas.

¿De quién es el de abajo? -Mío.

-Serán... diez segundos, quince segundos.

Después, la emulsionaremos con la mezcla de agua y gelatina

e incorporaremos suavemente el merengue.

Emulsiona.

-¡Ay, no! Despacio.

Que mezcle bien. Que mezcle bien.

-Con mucho cariño. Con amorcito de mamá.

Probamos.

Qué bueno que está esto.

¿Os acordáis a la manzana dulce de Jordi Roca?

¿O de los macarons que trajo Escribá el año pasado?

Pues en esta edición nuestro aspirantes

también se estrenan con la pastelería

por todo lo alto y lo hacen con la mandarina de Jordi Bordas.

¿Quién crees que va a presentar la mejor mandarina?

Si ya tienes a tu favorito, descárgate de manera gratuita

la aplicación de "MasterChef" y cuéntanos en directo

quién crees que será el ganador de esta prueba tan complicada.

Mira qué textura.

-Somos muchos en casa y que ocupen la cocina,

es Sally la que más. Parece que tenga dueña la cocina.

Parece que los demás no podamos practicar.

-Vamos, no tengo problemas con nadie.

No sé si tienen problemas entre ellos. A la vista.

-Al ser tanta gente, a veces hay complicaciones.

Al final, lo arreglamos. Vamos a trabajar por turnos.

A veces hace falta sentido común.

-Siempre saco la política, porque si he aprendido algo

en la política, es a trabajar en equipo,

a organizarme y a ser muy democrática.

-Al cocinar establecemos un orden

y estoy en la lista de espera.

Por delante tengo mucha gente, pero me voy a colar.

Después de Encina, soy la más vieja y me deben respeto.

-Tenemos ahí nuestras disputas,

pero sin ningún problema.

No ha llegado a las manos aún. Aún.

-¡Ay, mi Carlos! Me quieren todos, eh.

-Mucho. Mucho.

-Es la mousse. ¿Mousse o sopa?

Mousse, mousse.

-A ver, a ver.

-Es que lo tengo ya en el abatidor

y en el horno. ¿Y esto qué?

A ver.

-Flan.

Kevin la tiene muy líquida la mezcla.

Pablo yo creo que también la tiene muy líquida.

Un poco caótico Pablo. Los cacharros sin rebañar.

No han rebañado bien. Es importante.

La pastelería es casi una cosa de laboratorio.

Si se dejan la mitad de los ingredientes

en los boles, las recetas después no funcionan.

Jordi, les hemos dado muchas explicaciones

de productos que para nosotros son muy conocidos,

en pastelería, en cocina. Pero que ellos

y muchos espectadores a lo mejor no conocen.

¿Qué es eso de una gianduja? Sencillamente,

la mezcla del chocolate con leche y la pasta de avellanas.

¿Y eso que decís de dacquoise?

Dacquoise para nosotros, sencillamente,

es un bizcocho que se hace con un merengue.

-Esto no es merengue de ninguna manera.

¡Venga, chica, para arriba!

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo.

Tenéis por delante 60 minutos aún. Vale.

-Tiempo. ¡Uf!

Una vez tengamos la mezcla, meteremos la dacquoise

en el horno a 160 grados durante nueve minutos.

Me encantaría hacer esto todo otra vez pero con seis días.

No sé si ponerme a cantar por bulerías

o a llorar por soleas.

(CANTA) #Si yo fuera rico.

#Tiritiri tiritiri tiritan.#

-Me parece que voy más atrasada que nadie.

-¡Qué cagada! Es que estoy tonto, tío.

-La he liado. Se me ha olvidado.

-He puesto el temporizador. -Dejo que se baje primero, ¿no?

-La he liado parda. Parda pardísima.

-Mira, Pablo, cómo se hace.

Esto es un bizcochito, lo demás tonterías.

-Madre mía la que voy a liar. -Hola, Pablo.

¿Cómo vas? -Con el dacquoise de avellana

y chocolate he tenido un poco de problemas.

No he medido la cantidad que le ponías.

Lo llené hasta el borde y me ha salido.

Cuando me di cuenta, le quité todo

para dejarlo al nivel y ahora lo he vuelto a meter

al horno y espero que la textura quede buena.

-A ver qué tal. Cuando lo probemos, lo sabremos.

-Quieto, carajo.

-He metido la nata sin montar.

Este paso es clave, ya que esta mousse

envolverá la mandarina.

Estaba haciéndolo todo superbién,

todo con su textura y todo bien.

Y al final, he metido la nata líquida sin montarla

porque tenía que estar semimontada.

¿Qué pasa? Hasta luego. Se baja todo.

Toda la mousse que recubre la mandarina...

Porque esto ya no se puede hacer.

-Vaya porquería. -Ya la he liado con lo último.

-Y yo. -Es que ya estoy...

-Me está saliendo bien. -Me entran calores de la muerte.

-La separación de mi hija la llevo bastante mal.

Además, estoy pensando ya...

Se me saltan las lágrimas.

La echo muchísimo de menos.

Es tan pequeña. Solo tiene dos añitos.

-¡Ay!

Aspirantes, habéis entrado

en los últimos 30 minutos.

Montar la mousse de mandarina con las claras

en polvo y los azúcares. Qué gracioso.

-Vamos a ver. -¿Qué tal, Fidel?

-Pues la he liado un poco parda. -¿Por qué?

-He echado el zumo de mandarina uno

en el dos y el dos en el uno. -¡Uf!

-He exprimido la que tenía

y creo que me faltará un poco de mousse.

-Te va a salir bien. -Muchas gracias.

¿Y el tema de encomendarse a la Virgen de la Caridad,

no lo ves mejor? No la conozco.

Y echar la mandarina del uno en el dos...

Tampoco le irá mal. -Con un poco de agua,

quizás estará un poco menos sabroso, pero...

Sigo con el siguiente paso. La hoja de chocolate.

-Esto no está bien hecho, tío.

Una vez concluidos todos los pasos,

montaremos la mandarina y reservaremos

en el abatidor para que cuaje.

No están congeladas. No paramos de abrirlo.

-No se congela ni de coña. -Pero es que no.

-Si mis compañeros no abren demasiado el abatidor,

creo que acabará cuajando y tendré la mandarina.

Si no, pues será un fracaso.

Bueno, Encina, ¿qué tal? Ni me lo preguntes.

Porque esto es un galimatías. Pero esto lo saco yo.

A ver si voy a escribir de Cervantes

y no sé interpretar una receta.

Encina, sácanos el mejor plato que puedas sacar.

Y que se parezca a la mandarina de Jordi.

-Me saldrá lo que salga, pero lo hago

con todo el cariño, respeto.

Pero uno llega donde llega, hijo. Vamos a darle caña,

que yo sé que puedes. Qué gracioso eres.

Montar el zumo de mandarinas.

Encima ahora me habéis desconcentrado.

Tiempo a descontar.

Aspirantes, últimos 15 minutos.

¡Daos prisa!

Para la hoja de chocolate, fundiremos la cobertura,

la mezclaremos para lograr una temperatura homogénea

y la dejaremos reposar para que cristalice.

Sin miedo.

-Cuidado, que voy. Cierra, Fidel, que no tengo manos.

-Nunca he pintado con la pistola. Soy más de espráis.

Soy grafitero de alta cocina.

-Esto no se enfría ni de coña.

-Cierra, cierra. -Como no lo cerréis,

no va a enfriar. -Esto no enfría

si no lo cerramos, eh. Ni de coña.

-Cualquier parecido, mera coincidencia.

Pero lo que no puedo es no presentar nada.

-¿Pero qué hago? Tengo que coger algo.

-Esa es mía. -Esta tampoco es.

Esto ya...

-Pensaba que el abatidor serían cuatro minutos, y no.

Estaban abriendo las puertas,

era imposible que se enfriara. Estaban todos ta, ta.

-¿Cómo va? -¿Tienes que abrir?

-No, estoy esperando. -Lo han abierto

cien veces. -Es que es imposible.

-Qué mona. ¡Qué mona!

-¿Dónde está el mío? -Tómatelo con calma.

-No abráis, porque no se congela. -Tómatelo con calma.

-Un segundo más. Venga, quita.

Es que si no, no se va a enfriar. -A la mierda.

-Venga, venga. Aspirantes, últimos cinco minutos.

Joder, qué difícil.

-¡Ahí va!

-Venga, date prisa. Es que no...

-¿Quién ha dejado el plato aquí?

-Venga, daros prisa. No lo sé. -¿De quién es esto?

¿De quién es esto?

Yo iba a coger la hoja para emplatar la mandarina,

la saco y está rota. Rota no. Fachada por la mitad.

-¿Qué pasa? -Que me han jodido la hoja.

-Yo no he hecho nada. -¿Esto lo has puesto tú?

-Me lo habrán movido. -Lo has puesto encima de lo mío.

-No seguid abriendo, por favor. Vamos.

-¿Qué costaba mirar?

-No te enfades, cariño. -¡Joder!

-Haz lo que puedas. No te enfades.

-Mila ha tenido que reconocer que era suyo el plato.

Pero iba con la excusa de: "Me lo han movido".

Llevo dos pruebas de grupo con ella.

No escucha. No hace caso.

-El mío se lo llevaron y me dejan esta porquería.

-Esto es una chapuza del copón.

-La tuya y la mía. Mira.

-Es una naranja abstracta.

Que nadie crea que no lo he sabido hacer. De eso, nada.

Aspirantes, último minuto. ¡Oído!

-Vergüenza me da.

-¿Qué le entrego yo a este hombre ahora?

-¡Olé, mi niña!

-Esto ya... Total.

Diez, nueve, ocho, siete,

seis, cinco, cuatro,

tres, dos, uno.

¡Tiempo! Manos arriba.

120 minutos para esta receta.

Pero si yo necesitaba 25 días.

Diez de ellos para interpretar la receta.

Otros diez para buscar qué era cada cosa.

Y cinco para la elaboración.

Ahora nuestro jurado junto con Jordi Bordas

catará vuestras creaciones.

Menuda vergüenza le ha tenido que dar al chef.

Es que no tenía nada que ver

con su mandarina, que era supercuqui.

-Pues esto no sé lo que es.

Pero está rico, fíjate.

-Ha salido bien. No ha quedado mal del todo.

Bueno, Mireia. ¿Cómo se llama esto?

Destrucción de mandarina, porque otra cosa...

Yo lo llamaría el principio

del fin. Sí. También.

El problema es, a la hora del abatidor,

que no ha cogido el frío que necesitaba.

-Complicado.

Por ejemplo, la mousse de avellanas está

perfectamente hecha. La compota está bien hecha.

Qué bueno que es Jordi. Es buen chaval.

Malo no va a estar, porque los ingredientes están.

Lo que falla es el resto.

Lo más destacable ha sido tu actitud

a la hora de cocinar. El resultado, malo.

No se parece. No. Fíjate.

No. Ni primos lejanos.

La prima fea de la mandarina. Clementina.

La Clementina, la fea. Ay, madre mía.

Víctor. ¿Qué tal?

-Bueno, pues mal. La verdad, lo he dejado así

no por falta de tiempo, sino porque me daba vergüenza

presentarlo de esa manera.

¿Y no lo puedes desmoldar esa?

O lo haces tú, o lo hago yo. No, venga.

Qué mal rato, Jordi, tío.

(RÍE)

Si es que nos dais este ratito. Esto es impagable.

-Yo sé que te lo pasas bien.

He pensado que era una vergüenza

presentarlo así. Prefiero ponerlo en el molde.

Me ha salido la broma más cara.

Un desastre. ¿Qué le parece ver su postre así?

Yo creo que le podemos dar una reinterpretación.

Sopa boba de mandarina. Por ejemplo.

Me apetece probarlo.

¿Está rico, no? Está bueno el batido.

El problema a lo mejor es que pase el bizcocho.

Pero me ponen un canuto así y, vamos, de una sentada.

¿Qué tal? Yo lo llamaría

crónica de un churro anunciado.

Crónica de un churro anunciado.

A ver, quítale el corsé.

¡Anda! Natillas.

Mira. Tráeme lo otro que tenías en tu sitio.

El que estaba en un papel. Tráetelo, por favor, anda.

¿Me queréis humillar públicamente o qué?

No. Míralo. ¿Ves? Esto es

lo que los cocineros modernos llamáis trampantojo.

El huevo frito con la butifarra.

Mira el huevito. La yema, ¿ves cómo está?

La butifarra muy justo hecha. Esto sí es más agradable.

¡Hum!

Tú eres más de salado. Sí, sí.

Leer la receta, que no está mal. Antes de hacerla, leerla.

Entenderla. Pensé que la abatidora

en cuatro minutos estaría listo y no, me equivoqué.

Cuando tienes una receta donde todo está escrito,

eso de pensar tampoco lo entiendo.

Excusas, excusas y más excusas. Solo escuchamos eso.

La idea inicial era que me saliera un churro.

Cumplí mis expectativas. Me salió un churro.

Raquel, preséntanos tu mandarina.

Eh... Es piscina de zumo

con destrucción de tu postre.

¿Dónde estaba el error? He incorporado la nata líquida,

en vez de montar. Eso es. Sin montar.

Por poquito, eh.

De verdad... Por un error.

Por un detalle, la receta no existe.

Por no leer bien la receta, el postre un desastre.

Así es la pastelería. Cuadriculada y matemática.

¿Qué tal, Antonio?

Bien. ¿Bien?

Bueno, esto no. Yo bien.

¿Es una broma esto o es una gracia?

No. Ni una gracia ni una broma.

Esto no tiene pinta de mandarina. ¿Qué hago?

Llega un momento en que me bloqueo ahí.

Te doy una semana para que hagas la mandarina y no la haces.

Bueno, puede ser. Es porque tú no te lo crees.

Te ha costado entrar aquí adentro, ¿verdad?

Claro que me ha costado. Pues que no sea tan fácil echarte.

Ya, hijo. Ya.

Fidel, por favor. Adelante. Buenas noches.

Fidel, preséntanos tu plato.

¡Puf! Parece un flan.

Lo he intentado, pero complicadísimo.

Lo siento mucho. De verdad.

Necesito visualizarlo, porque si no lo recuerdo,

pierdo la perspectiva y no sé de qué postre hablamos.

Así.

Sí. Menudo bufé libre.

También es verdad que competir con el mejor del mundo...

Competir no puedes. No seas tan osado.

Bien. Te voy a comentar un detalle

solo que he visto en ti, que no he visto en nadie más.

Has montado la mandarina y para pintarla,

te diste cuenta que no la podías mover

y recortaste un papel. Lo has puesto.

Has pintado y lo has retirado.

Me ha parecido genial. -Gracias, chef.

Yo tengo la sensación de que has hecho un trabajo.

Hay otros aspirantes que esperaba más de ellos

y el resultado es esta porquería que hay aquí.

Hay ganas. Hay un poco más

de lo que queríamos ver. Y hay una evolución,

pequeña, pero la hay. Gracias, chef.

Fidel, delante de cocinas.

Sally. Buenas.

No te pregunta cómo se llama tu plato.

Te pregunto qué te ha pasado. Ha sido la mousse.

Lo demás me estaba saliendo bien. Iba siguiendo la receta.

Y al final, la mousse ha sido mi problema.

Yo estoy muy contenta con la crumble y con la gelatina.

No estés tan contenta, porque tampoco está tan bien.

¿Qué le parece al chef? Iba por el camino.

Estaba superconcentrada. Lo estabas haciendo superbién.

Qué buenos son nuestros invitados.

Todo lo hacéis fenomenal. Intento quedarme

con toda la parte buena.

No seas tan bueno. Bueno.

Todo dicho.

Sally, el otro día creo que te dije

que había rival en ti.

Tus rivales hoy se están frotando las manos.

Yo creo que mis compañeros han visto mi punto débil.

Puedo estar un día muy arriba y otro muy abajo.

Eso les puede dar bastante tranquilidad.

(PABLO RESOPLA) Bueno, Pablito.

Pues... desde luego, no se parece ni mucho menos

al postre que nos ha presentado Jordi,

chef Jordi.

He tenido problemas de tiempo,

sobre todo a la hora de enfriarlo con el abatidor.

Sí que he podido incluso batir parcialmente la nata,

como usted ha pedido;

luego la separé y la añadí otra vez.

Y con el crumble he tenido el fallo que me ha dicho usted,

pero luego he podido mezclarlo,

y a la hora de modelarlo sí que tenía un aspecto bueno.

Pero bueno. Estoy harto de escuchar excusas hoy.

No ha escuchado ninguna excusa.

(ANDREA) ¡Por Dios!

(RESOPLA)

Pablo, ¿sabes qué acaba de pasarte?

Te acabas de romper como ese plato.

No puedes presentar esto.

Déjate de excusas y dime:

No está bien hecho, punto, me he equivocado.

Tómalo como un acto simbólico.

No más excusas; pero no a mí, a ti mismo,

y saca el trabajo bien.

Cuando creo en alguien, creo que es capaz,

y no lo hace, es cuando me mosqueo.

(EN OFF) En competiciones,

a veces, he perdido el primer combate.

Pero ya está.

Pierdo uno.

Al día siguiente, cuando entra, le digo:

Ahora vas a pagar los platos rotos del de antes

y los tuyos.

Bueno, Kevin, cuéntanos cómo se llama tu plato.

El "casi".

¿Por qué ha sido "el casi" y no "el entero"?

Porque he tenido un problema con la gelatina de mandarina,

que no me ha cuajado.

El chocolate verde ¿dónde está?

El chocolate verde, he ido a la batidora y...

...y se había roto.

Había un plato encima;

he preguntado de quién era y me han dicho de quien,

que lo habían movido.

Me he enfadado pero, claro,

no he podido ponerlo.

Yo no estoy seguro si ha sido Mila, pero el plato era suyo.

Bueno...

Kevin, tenemos que decir

que de todos los que hemos catado hasta ahora, es el más parecido

de forma, de textura...

Las mousses están bien,

el color. Y el sabor.

Está todo. Es un buen trabajo, Kevin.

Gracias.

Hola, Andrea.

Hola.

Cuéntanos. Bueno, a ver,

he montado la mandarina y ha ido todo bien,

lo único es que se me ha desmontado un poco.

Quería pediros si me dejáis llevar la otra, porque está enterita.

Ve a por ella. ¿Sí?

Sí. No tardes, por fa. No.

Este está más entero.

¿Cómo lo ves, Jordi?

Casi, casi, ¿no?

(BAJITO) ¡Qué bien!

(RÍE NERVIOSA)

Por eso he traído ésta, que estaba más cuqui.

-Lo de cuqui iba por eso.

No, porque a ella le gusta mucho las cosas cuquis.

Vale, vale.

Lo maravillo es que Andrea, con todo lo cuqui que es,

y tan frágil como se la ve...

lo has hecho todo.

Y aquí ha gente que debería haber hecho mínimo lo mismo.

Mínimo.

Estoy súper, súper, súper contenta, orgullosa de mí,

de mi trabajo,

de la constancia de decir "yo valgo".

Y todo por primera vez,

porque yo casi nunca había hecho postres.

Encina, ¿cómo te lo has pasado?

Primero, una queja.

Este no es mi plato.

Yo el que hice fue este.

¿En qué momento se me cambió?

(RÍE) No lo sé.

(RÍEN TODOS)

Yo sé que estoy así de memoria,

pero yo tengo aquí que fue ese.

Yo, como fue, no lo sé.

Encina, tiene usted la capacidad de sorprenderme siempre.

Y yo no daba un duro por que sacase nada.

Y mire... esa mandarina es estupenda.

Dice Jordi que estás hablando con los ojos de un nieto

y un nieto siempre quiere a la abuela.

Lo está diciendo con un cariño... No te metas con mi yaya.

Hice lo mejor que pude, de verdad.

(EN OFF) La naranja mía es psicodélica.

Es una naranja nueva.

No tiene nada que ver con una naranja al uso,

pero está riquísima.

Yo soy una confitera abstracta.

Mila, vamos allá.

Un desastre.

Bueno, desmóldalo, ¿no? Ya que estamos.

Ay, qué bien.

Bueno, pues otro desastre, Mila.

Falta ejecución, falta leer perfectamente la receta,

organizarte en el tiempo. Sí.

(EN OFF) Mi mandarina ha sido un churro,

porque no han cuajado las claras

y me ha quedado mal.

Durante el cocinado has tenido algún que otro problema con Kevin, ¿no?

He puesto la bandeja del chocolate verde en el abatidor

y él pensaba que yo le había pisado con mi bandeja la suya.

Y yo me he disgustado mucho porque yo no se la he...

Vamos, en ningún momento he pisado su bandeja.

Hemos alzado la voz, porque él me ha contestado mal

y no merezco que me hablen así.

De hecho, a mí la voz no me la levanta ni mi padre.

-Si me dice que alguien lo movió,

me gustaría preguntar quién ha movido un plato del abatidor.

(MILA) Muchos, Kevin, muchos han movido los platos.

Desde luego, yo no soy un desastre

para ir dejando una bandeja encima de otra.

¿Puede ser que se le haya movido? (KEVIN) No lo sé.

...pero yo he visto su plato encima de mi molde con la hoja,

y eso me ha reventado.

Carlos.

Buenas noches.

Me han sobrado piezas del puzzle.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

No sé que es el "jijuelo", ¿cómo es? ¿Cómo?

El Guijuelo. (RÍEN TODOS)

Guijuelo y Jabugo,

los dos pueblos del jamón.

No sabía lo que era. Y no lo has puesto.

Claro. Se ha quedado en el bote.

Claro. ¡Con dos narices!

Se parece un poquito

en lo naranja y eso.

Fíjate.

(JORDI) A ver qué tal.

Está claro que esto no está perfecto.

¿Ves que son diferentes? Sí.

¿Ves?

Claro, ahí la mousse está arriba y yo la he puesto abajo, ¿no?

Tú nos la estás colando bien colada.

Yo tenía de caballito ganador a Pablo.

Creo que lo voy a cambiar por ti.

No sé yo. Me tienes fascinado.

Van tres pruebas que me dejas flipado,

y que me tengo que callar y darle la razón a Pepe...

Eres un crack. Gracias.

Hostias. (RÍEN)

Está muy buena.

Pepe, ¿no te estabas cuidando?

Bueno, mira si me cuido.

Me gusta la fruta, cinco al día. (RÍE)

El jurado ha dicho varias veces que me ven como un rival,

y muy orgullos de ello.

A eso he venido, a ser un buen rival, duro, fuerte

y he dicho que quiero ganar.

¿Puedo pinchar de la tuya? Sírvete.

Como en tu casa. Lo has hecho muy bien.

Mínimo te mereces eso y un piso. Claro.

Si Carlos es ahora mismo el caballo ganador de Jordi,

es porque se lo ha ganado.

Eso sí, que no se descuide.

La cata ha finalizado, aspirantes,

y nuestro jurado tiene que deliberar quién ha sido el mejor.

Jueces, por favor.

(PABLO) Me dan ganas de decirle "Joder, te lo voy a demostrar".

Tengo ganas.

Kevin, Andrea, Carlos, un paso adelante.

Está claro que vuestras elaboraciones son mejorables,

pero valen de ejemplo de lo que queríamos ver hoy en la cocina.

Disciplina, trabajo y talento.

Enhorabuena.

Gracias.

Pero entre vosotros tres,

había dos mandarinas que parecían caídas del árbol.

Y son las mandarinas de...

Andrea y Carlos.

(CARLOS RÍE)

Andrea, qué orgullosa estaría tu madre, ¿no?

¿Quieres decirle algo?

Sí. Que la quiero muchísimo,

a ella y a toda mi familia que me apoya,

porque son increíbles.

Todo lo que hago en esta vida, lo hago pensando en los que me quieren

y en disfrutar con ellos y en ser feliz.

¡Toma esa! Entonces, mi madre...

Ya, ya, ya, que como sigas no hay quien te pare.

Ya está.

Bueno, Carlos, Andrea, vamos a escuchar la opinión del experto.

¿Qué mandarina de todas las que se han presentado es la mejor?

Carlos, yo pienso que tú has hecho un gran trabajo.

Para mí es la que estaba más cerca del éxito absoluto.

Vale. Muchas gracias, chef.

Me han elegido como mejor mandarina,

pues muy contento, tremendo. Es estupendo.

Me ha salido bien, la verdad; no ha quedado mal del todo.

Jordi Bordas, muchas gracias por venir a estas cocinas

y, sobre todo, por esa mandarina que estaba espectacular.

Esta es tu casa, cuando quieras. Gracias.

(Aplausos)

Bueno, chicos... Andrea, Carlos,

parece que ya tenemos capitanes para la próxima prueba.

Os adelanto que en esta prueba van a pasar muchísimas cosas.

Pero sobre todo, una prueba en que habrá... (SUSPIRA)

Mucho amor, cuqui, mucho amor.

(ANDREA) ¡Qué divertido! (TODOS RÍEN)

(RÍE)

¡Ay!, qué impaciente estoy.

(EN OFF) Ahora estaré toda la noche pensando qué puede ser la prueba,

que se haga una fiesta que el leitmotiv sea el amor,

amor, paz, tranquilidad...

buenos alimentos, ¿no?

(EN OFF) Por primera vez en la historia de "Masterchef",

el jurado se cuela en la residencia de los aspirantes

para sorprenderles.

Son las cinco de la madrugada

y los trece habitantes de la casa están durmiendo.

Pepe, Samantha y Jordi van a descubrir todos sus secretos.

Yo creo... Venid...

Tú subes arriba, que es donde están las chicas.

¿Yo sola? Sí, no te dé miedo.

Vale. Venga.

Vamos a entrar juntos. Venga.

(SILBA)

¡Vamos, levantaos todos!

¡Todos arriba!

Todos arriba. Tenemos una misión que cumplir.

¡Vamos señores, arriba, que hay una misión que cumplir!

¡Vamos! ¡Venga, arriba, arriba, socio!

¡Ni un minuto! ¡Todos abajo!

(PABLO) Yo no sabía si volver a enredarme en las sábanas

y mandar a Pepe a tomar viento... Yo qué sé.

¡Al salón todo Cristo!

¡Vamos, vamos! Todo el mundo al salón.

Vamos.

Estás preciosa así, ¿qué bata ni qué narices?

Te queda muy bien el pijama.

(MIREIA) Creí que era un sueño.

Aspirantes, para llegar a ser un cocinero profesional

hay que poder improvisar, ¿oído? (TODOS) Sí, chef.

En cada momento, en cada minuto y situación y ésta es una de ellas.

(EN OFF) La última vez que viví un pequeño terremoto en Gandía,

lo primero que hice, porque estaba en pijama, fue vestirme,

por si salía en la tele no hacerlo en pijama.

Pues ¡toma! ¿No querías pan? Ahora tienes una hogaza.

Tenéis una misión muy importante y tengo un autobús en la puerta.

En un minuto os quiero dentro, o sea que a correr.

Vestíos, ¡rápido! ¡Vamos! A correr, señores!

¡Un minuto! ¡Vamos!

¡Todos vestidos! ¡Vamos, vamos!

(RÍEN)

(GRITERÍO)

Esto no es normal. Esto pasa en el ejército,

que lo he visto en las películas. (RÍE)

¡Venga, al autobús!

¡Rápido! ¡Vuela, vuela!

Me ha pillado con el pelo súper deshecho.

Lo llevo fatal con las ojeras, con la cara toda dormida,

sin maquillaje, sin peinarme, o sea, infraganti total.

No están aquí.

¿Qué te parece si les cogemos algunas cositas personales

y en su momento les contamos qué ha pasado aquí?

Me divierte todo. (RÍE)

Empezamos por este pasillo, vamos.

A ver qué hay por aquí. ¡Uf! Madre. Huele a hombre.

Esta es la camita de Pablo.

Creo que me llevo la consolita. (RÍE)

Esto es de Antonio, pero anda solo.

¡Cógelo! No, no es mío.

Cógelo tú, anda, échalo a la lavadora.

El cuarto de Encina y de Mila. ¿Cogemos estos zapatitos?

Vamos. Los cojo yo.

Mira qué librito.

Eli, el muñequito. Seguro que es de la hija de Sally.

Nos lo llevamos, ¿no?

Esta es la cama de Andreíta.

Mira qué cuqui, qué monas.

Para mí. (RÍE)

¿Esto es de Mireia?

(RÍEN LOS TRES)

Te queda bien, Pepe, quédatelo. Me llevo el delantal de José.

Pues hala, vámonos. Hala, saqueo realizado.

(EN OFF) En la región de Castilla-la Mancha,

entre los desfiladeros de los ríos Júcar y Huécar,

se encuentra el destino sorpresa de nuestros aspirantes:

La ciudad de Cuenca,

Patrimonio de la Humanidad por su riqueza monumental.

Su imagen más emblemática es la de las casas colgadas,

ejemplo único de la arquitectura popular conquense

y que hoy alberga el Museo de Arte Abstracto Español.

Aspirantes, bienvenidos al Parador de Cuenca,

ubicado en el antiguo monasterio de San Pablo del siglo XVI,

y rodeado de una hermosa serranía.

Es el escenario perfecto para la misión sorpresa

que tenemos que realizar hoy.

Madre mía.

Aspirantes, vais a preparar el menú de unas bodas de oro

para 60 invitados.

(CARLOS) Madre mía.

Pero esto no es todo: nuestros protagonistas no saben nada.

Es una sorpresa preparada por sus tres hijos.

(MURMULLOS DE SORPRESA)

(ANDREA) Me ha hecho mucha ilusión que sea unas bodas de oro,

porque es un evento súper mono y bonito,

porque llegar a los 50, casados,

con tanto amor como para celebrar 50 años de casados,

tiene mucho mérito y espero que yo también lo pueda hacer.

Andrea y Carlos seréis los capitanes de hoy.

Carlos, ¿qué color quieres para tu equipo, el rojo o el azul?

El rojo. Carlos, equipo rojo.

Andrea, equipo azul.

Iréis escogiendo a los miembros de vuestro equipo alternativamente,

dándome un nombre y una razón.

Carlos. Primero va a ser Víctor,

por el temple que tiene ante la tensión.

-Mi primera elección será Mila,

porque creo que tiene mucho gusto a la hora de emplatar.

-Este es para "tati", por su experiencia...

Y seguro que ha ido a un montón de bodas.

Procuro escaquearme, porque no me gustan nada.

No me gusta ser testigo de los desastres.

(RÍE)

Estuve casada y no he sido reincidente ni lo seré nunca.

-Mi siguiente delantal será para Mireia.

Porque sé que me dará buenos resultados y buenas aportaciones.

-Este delantal, para Kevin,

porque se defiende muy bien en la cocina conmigo.

-Mi siguiente delantal es para Raquel porque sé que puedo confiar en ella.

-Fidel, que últimamente se lo curra, más aún, por seguir adelante.

-El siguiente es para Sally.

Sabe mucho y tiene buen criterio para saber qué está bien y qué mal.

-Este es para Antonio, porque como Fidel, está haciendo muchos esfuerzos

para ponerse a tope y se lo merece.

-Mi siguiente y último delantal es para Pablo,

porque trabajo muy a gusto con él, la verdad.

El equipo Cuqui va a ganar

porque los voy a poner a raya.

Voy a hacer que mi equipo sea organizado

y pulcro en el trabajo, con finura en los platos.

Lidia...

te has quedado sin equipo. Ya me lo imaginaba.

-A mí Lidia, como está embarazada, me parece que va a su rollo.

Por eso creo que la han dejado descolgada.

¿A cuál ves con más posibilidades de ganar?

El de Carlos. Carlos,

tienes un nuevo miembro en tu equipo.

Bueno, dos.

Lidia, formas parte ahora del equipo rojo.

Un equipo cuyo capitán no te ha querido.

Él se lo pierde.

Pero tú tienes una oportunidad para demostrarle que eres fuerte

y que vas a hacer a su equipo vencedor.

No tengo que demostrarle nada a nadie.

A lo mejor a Carlos no tienes nada que demostrarle,

pero a estos tres, los jueces de Masterchef, sí.

A la que tengo que demostrarle es a mí misma, después...

Hija mía, no te conviene nada de lo que te digo.

Bueno, pues demuéstratelo a ti

y a ellos.

(EN OFF) Creo que Lidia es una persona que cree que lo que dice,

es lo que es y punto.

Si crees que ya lo sabes todo, no sé qué esperas encontrar en Masterchef.

Aspirantes, elaborar un buen menú de banquete de boda

no es nada fácil.

Y por eso hemos querido contar con un experto para que os oriente.

Un cocinero que conoce esta tierra a la perfección,

capaz de elaborar platos sublimes

con ingredientes tan humildes como el ajo.

No pasó por escuelas prestigiosas ni academias de renombre,

pero eso no le ha impedido ganar varias estrellas Michelin

en su carrera y, sobre todo, una para su establecimiento Las Rejas.

Desde Las Pedroñeras, un cocinero admirado por todos en la profesión:

Manuel de la Osa.

(Aplausos)

Manuel, bienvenido.

(APLAUSOS)

Buenas.

Bueno, pues vamos a desvelar el entrante.

Es como una ensalada que hacía Sancho,

que llevaba un queso ovejuno,

y no sé si en esa época habría tomates o no,

pero tenía una cebolla y unas aceitunas

y luego incorporo el queso.

Vamos a ver qué nos has traído de primer plato.

Aquí tenemos un bacalao sobre un ajo negro

con un alioli cítrico.

(ENCINA)

¿Qué tenemos de plato principal?

Hacemos un morteruelo de pichón.

Lo que hacemos es colocar unas setas de temporada,

y la pechuguita del pichón sobre el morteruelo.

Y como colofón final tenemos un gran postre, seguro.

Esto es un alajú de forma natural.

El origen es la miel, las almendras, la naranja, el pan...

y, a partir de ahí, ustedes harán el plato que más les guste.

(ENCINA)

Carlos, tu plato fue el mejor de la prueba anterior,

¿qué opciones coges para tu equipo?

Yo creo que el primero de bacalao y el postre.

Andrea, tu equipo tendrá que preparar el entrante

y el segundo, el morteruelo.

Aspirantes, sabemos que la dificultad de este reto es enorme,

por eso vuestro esfuerzo de hoy será recompensado.

El equipo ganador recibirá una masterclass

en uno de los mejores restaurantes de nuestro país.

Tenéis 90 minutos para cocinar 60 raciones de cada plato.

En el minuto 60 saldrá el entrante;

en el 75, el primero; en el 90, el segundo;

y en el minuto 105, el postre.

El equipo azul entrará primero a cocinar

y quince minutos después, el equipo rojo.

Así todos contaréis con el mismo tiempo de cocinado.

Os recuerdo que en el camión del supermercado proveedor

tenéis los ingredientes necesarios para cocinar hoy.

El excedente que no utilicéis será donado a comedores sociales.

Los invitados probarán los platos

y nos dirán cuáles les han gustado más.

Pero, como siempre, quien decide será el jurado de Masterchef.

El reto comienza ahora.

Tendréis que buscar un ingrediente de cada plato.

Equipo azul, vosotros buscaréis el queso de oveja para el entrante

y el morteruelo para el segundo plato.

Equipo rojo, en vuestro caso buscaréis el ajo negro

para vuestro plato y miel de flores para el postre.

Debéis escoger a un miembro de vuestro equipo

para que os acompañe a vosotros

a buscar ese ingrediente al centro de la ciudad,

y a otro aspirante para delegar la capitanía en vuestra ausencia.

Vale. El que me acompañará será Antonio

y dejo de capitán a Víctor.

(EN OFF) He dejado a Víctor como capi,

porque ya me ha demostrado que sabe dirigir perfectamente

y sabe sacar los platos adelante.

Espero, al llegar, no encontrarme con un auténtico desastre.

-Pablo me acompañará a buscar los productos.

Y la capitana en funciones será Sally.

-Tengo miedo a que volvamos a perder,

caiga la responsabilidad sobre mí,

y haya otra vez mal rollo.

No me apetecía mucho, no.

No tenéis tiempo que perder.

Aquí tenéis un mapa de la ciudad

y dinero suficiente para comprar los ingredientes.

La suerte de vuestro equipo depende de vuestra rapidez,

¿entendido? (JUNTOS) Sí, chef.

¡Pues a correr! Venga, ¿a qué esperáis?

¡Rápido!

(PABLO) Sigue, hay que cruzar el puente.

-Pablo se pone nervioso en las cosas de equipo,

en general, en todas las pruebas.

Y creo que si se viene conmigo al pueblo se aireará un poquito

y le vendrá bien.

(PABLO) Sigue, cuesta arriba.

(ANTONIO) ¿A la izquierda? -Sí.

-¡Vamos! -Venga, Andreíta.

-Estamos aquí ahora. Hay que encontrar la de Los Canónigos.

¿Estáis dispuestos para cocinar

el mejor banquete de bodas de la historia?

(TODOS) ¡Sí, chef!

A cocinas en tres...

dos... uno...

¡Adelante! ¡Vámonos!

Vamos, chicos, vamos. -Dale, dale.

(GRITAN ANIMÁNDOSE)

(SALLY) Vamos, chicas.

Mireia, a confitar la cebolla;

Mila hace la mirepoix,

y tú y yo empezamos con los tomatitos, ¿vale?

-Vale, muy bien.

-Tenemos que darle honra al equipo azul, a tope.

Personalmente, tengo que ponerme las pilas

para demostrar a los jueces que valgo.

Y a partir de ahí, espero que mis compañeros cumplan y funcionen.

Venga, chicas, los tomatitos lo primero.

¿Cómo van los tomates? -Queda nada.

-Va -Es que son 200.

(VÍCTOR) Tú empiezas con las zanahorias...

-O quieres que yo... -Déjame hablar, por favor.

Edu hará las berenjenas.

Como tardará poco, se incorporará a ayudarte.

Llega el momento de repartir equipos

y yo creo que esta vez debemos ser justos y serios.

Una moneda al aire, ¿te parece?

Mira, cruz soy yo, lógicamente. Cara eres tú,

y quien gana, elige.

El que gana, elige. Fácil y legal.

Ven aquí, monedita.

Cruz. Me quedo con el equipito rojo.

Yo me quedo con el azul, confío en mis chicas.

(ANDREA) ¡Por arriba, por arriba! -Vamos.

Canónigo, Canónigo...

-Esta que no se ve. -Es para atrás.

(PABLO) Calle del Clavel. Sigue, sigue.

(ANTONIO) Esta es Canónigo. -Vale, entonces estamos en Canónigo.

(PABLO) ¡Por aquí, por aquí! -Ay, me canso.

Venga, aguanta. Vamos, cariño.

-Va, va.

(ANTONIO) ¿Vamos bien?

(SALLY) ¿Los higaditos? -Ahora lo arrancamos.

(ENCINA) Qué impotencia empezar más tarde.

Da mucha más alegría empezar antes porque estás activa.

Así se pone uno nervioso.

¿Cómo vamos, Sally?

Aquí, despichonando.

Se dice deshuesando el pichón.

Tú en esto ya tienes experiencia, sabes lo que es mandar, imagino.

¿Estás tranquila? ¿Lo tienes todo claro?

Estoy... Estoy. (MILA) Muy tranquila está.

(SALLY) Estoy de los nervios.

¿Eres su abogada? No.

Como veo que hablas por ella.

Bueno, equipo rojo, el tiempo empieza ahora.

¡Vamos! A darlo todo, venga.

(RAQUEL) ¡Eh, tranquilos!

-Id sacando. -¡Pero bueno!

-Saca pollo y zanahoria. -Tranquilitos, ¿eh?

-Está chunga la cosa, ¿eh?

-Bueno, esto va bien.

-De Andrea y Pablo no sabemos nada.

(PABLO) ¿Calle Severo Catalina la lees?

(ANTONIO) ¿Dónde estamos?

Vamos a ver.

-Mira, mira.

Es esa calle ya. -¡Vale, vamos!

-Hay que buscar el símbolo.

(PABLO) Mírala. -¡Mira, corre!

(A LA VEZ) Queremos comprar dos quesos de oveja.

(PABLO) Y tres kilos de morteruelo, por favor.

(AMBOS) Perfecto.

Estamos todos, ¿no?

Ya están todos los invitados.

Felipe, tus padres están a punto de llegar.

Ellos piensan que vienen a la boda de un sobrino,

y realmente vienen a su propia boda y no lo saben.

Y además, organizada por Masterchef.

Yo estoy histérica, te lo digo ya.

¿Cómo va el sofrito y la cebolla esta?

A esto hay que darle caña.

Van saliendo solos, ¿no? -Sí.

-Vale, genial. ¿Ves? Se pelan solos. -Sí, sí.

El primero plato del equipo azul es muy sencillo:

Tomates, queso, albahaca y oliva.

Lo primero es coger un buen queso manchego curado

y lo infusionamos con nata.

Lo ponemos a fuego muy flojo y cuando el queso se ha deshecho,

lo trituramos y colamos.

Dejamos reposar para que se haga una crema.

Mientras, escaldamos los tomates, los pelamos

y aderezamos con aceite de oliva virgen extra y aromático.

Esto va a la base del plato, ahí ponemos los cherry,

un poco de puré de olivas negras

y una hoja de albahaca.

En el medio, la crema de queso manchego curado.

(ENCINA) Yo los voy haciendo... -Espera, que le quitamos las espinas.

(ENCINA) Es mejor esos trozos cortarlos,

que perder tiempo en quitar toda esa espina.

Pero no podemos estar tres días partiendo...

Ahí... Venga, otro.

-Correcto.

(EN OFF) Se tarda mucho en aprender.

Es a base de muchos años. Ellos no los tienen y yo sí.

Los trozos que no vayan, se echan en el sofrito, que dan sabor.

-Ah, bueno. Si tú eres sabiduría pura.

Manolo de la Osa nos ha presentado un bacalao.

¿Cómo lo ha hecho? Un caldo de pollo tradicional, sin más.

Añadimos ajo negro,

tripitas de bacalao para que aporte gelatinosidad,

una ramita de citronela para aportar cítrico y cocemos.

A partir de ahí, buenas tajadas de bacalao,

al horno, que esté atemperado.

Tres, cuatro minutos vapor.

En el plato, una mahonesa sencilla, el bacalao, una lámina de ajo negro,

y terminaremos con dos o tres buenas cucharadas de de pollo y ajo negro.

(SALLY) Ya me quedan tres.

(MILA) Vale, horno.

-¿Le has puesto aceite?

-Sí. -Vale, vale.

Esto, si no lo rompes, no sirve para nada.

-Sí, están aplastados. -Vale. Horno, horno.

-Si están estupendos. -Genial, horno.

Víctor, ¿sabes qué pasa si tiras una botella así al contenedor verde

y la reciclas? Sería el equivalente a cargar tu tablet durante un mes.

Fíjate lo que da eso para navegar en la web de Masterchef.

¿Para la tablet de Masterchef vale? Sí, para consultar tus dudas.

Anda, venga. Pepe, muchas gracias.

(ANTONIO) ¡Calle Alfonso VIII! -¡Ah! Tira.

(ANDREA) Cuando llegue a cocina, organizaré

dependiendo de lo que lleven hecho hasta ahora.

(LOS DOS) ¡Buenos día!

(ANTONIO) Tres kilitos de miel de flores

y 16 cabezas de ajo negro, por favor.

(ANDREA) Vamos muy directos a lo que haya que hacer

cuando entremos. -Vale.

-Vámonos. Hasta luego, buenos días. -¡Hasta luego!

(PABLO) Hale. -Va.

Silencio, que llegan. Yo me voy a esconder por ahí.

Qué guapa eres. Gracias.

Ay, qué nervios.

(GRITAN TODOS) ¡Sorpresa!

(APLAUDEN Y RÍEN)

Pedro, Alicia...

hoy no se casa ningún sobrino,

y ¿sabéis por qué? No.

Porque hoy los auténticos protagonistas sois vosotros dos.

¿Yo? (RÍEN TODOS)

¿Qué me decís? ¿Queréis casaros de nuevo o no?

Pues naturalmente que sí. Que lo diga él.

-Vale.

Pedro, aún puedes salir corriendo, ¿eh?

He dicho que vale.

Vamos, Alicia, que te voy dejar más resplandeciente

que cuando te casaste la primera vez.

-Seguro. Quítale años, que tiene demasiados.

Pues quítatelos tú también, Pedro. Yo, después.

Oye, ponte guapo que te espera la novia.

¿Es que voy feo?

(VÍCTOR) Tráete las berenjenas.

Échalas aquí.

(MILA) La cebolla de Mireia... -Va bien.

-No, está mucho. Lo voy a bajar. -Tiene que caramelizarse.

-Le falta. -¿El de abajo está?

-No.

Vamos a darle algo más de caña. -Vale.

El segundo plato del equipo azul es fantástico.

Un buen pichón.

Las patas se guardan para hacer el morteruelo.

Marcamos las pechugas por la parte de la piel;

reservamos, porque en tres minutos de horno a 180 lo tenemos.

¿Cómo hacemos el morteruelo? Es rudo,

pero es un paté extraordinario.

Manteca, aromáticos.

Rehogamos con pimentón

y todas las carnes de la caza que hemos cocido, lo echamos y guisamos.

Un morteruelo extraordinario.

Lo pondrán en el fondo del plato con la pechuga encima,

un fondo de pichón que han hecho y cuatro setas salteadas.

Maravilloso plato.

¿Qué te ha parecido entrar en el patio y ver a toda tu familia?

No sé que me ha pasado. Me ha extrañado mucho.

No sabía qué hacían aquí. Ni te he conocido.

Luego me he dado cuenta: "Esta cara la conozco,

pero ¿cómo va a estar ella aquí en Cuenca en la boda de un sobrino?".

-Lo que más me ha sorprendido es que está toda mi familia

y amigos.

Cuando he visto a Eva, me ha dado una alegría infinita.

¿Qué te gusta más de Pedro?

Es muy obediente. ¡Anda!

Sí, sí.

Cualquier cosa que yo haga -gastar, comidas- está bien hecho.

¿Qué te gusta menos?

Es muy enfadote.

Él, en seguida se enfada.

(EN OFF) -Ella es muy renegona,

pero no le hago mucho caso.

¿Cómo conociste a Pedro? En el pueblo, de muy pequeños.

De pequeños como amigos,

y tenía 19 años cuando me arreglé con él.

-Hemos estado tres años y medio de novios.

Me casé con 25 años.

Un momento muy feliz, muy feliz que recuerdes.

El nacimiento de mi primer hijo.

Luego se me murió a los cuatro años.

(EN OFF) -Hemos tenido otros tres más: dos hijas y un hijo.

Nietos tengo tres.

-Chicos, ya estamos aquí. -Chicos, ¿qué tal?

Espera, antes de todo: necesito saber cómo va la cocina

para saber cómo vamos. -A ver, escucha.

-Explícame. -Los pichones los estoy haciendo yo.

-Perfecto. -Aquí está haciéndose el jugo,

y las chicas están con la ensalada. -Perfecto.

(SALLY) Falta hacer la sopa del queso.

-¿No hay más ollas? -Ahí tienes un cazo.

(EN OFF) Por mucho que quiera, las órdenes ya las había dado Sally,

así que no puedo intervenir en una cosa que ya se está haciendo.

¿Cazos más grandes no hay?

Bueno, vamos a cogerlos.

Venga, chicas, que lo estáis haciendo muy bien.

Oye, ¿y el primer beso?, ¿te acuerdas?

-En la puerta de la calle, me parece.

-La pillé descuidada.

-Ya ves tú, de prisa y corriendo.

-La engañé.

"Mira, tu padre". Y cuando volvió la cabeza le estampé el beso.

Y estuvo ocho o nueve días sin decirme ni hola.

-Nos casamos en enero.

-El día 4 de enero de 1965.

Alicia iba guapísima.

Y luego, empezamos a hacerle frente a la vida.

Yo me he dedicado siempre a la carretera y ella, ama de casa.

Por cierto, ¿sabes dónde estamos? No, no lo sé.

Esta es la habitación en la que pasaron la noche de bodas

en su momento el príncipe y Letizia,

ahora los Reyes de España.

¡Pero bueno! Y estoy aquí yo.

¿Dónde se quedarían él y ella? ¿La Letizia a la izquierda?

¿Y el rey roncará? Eso digo yo también.

Pues a lo mejor.

¿Tienes ganas de comer? Todavía no.

No. Primero vamos a casarnos y luego, a comer.

Sí. Mira lo que tengo para ti.

¡Qué guapa está la novia! ¡Qué guapa!

¿En qué brazo lo llevo?

Pues entre los dos, ¿no? ¿Así?

¡Yo qué se! Yo no me he casado, Alicia, no tengo ni idea.

Ya no me acuerdo si lo cogí con una o con otra.

Yo me estoy poniendo muy nerviosa. Me bajo.

(RÍE) Muy bien.

(SALLY) ¿Cómo van los tomates? -Bien, bien.

(SALLY) Esa salsa de queso.

Quedan 30 minutos para que empecéis a sacar el primer plato.

¿Entendido? ¿Lo tenéis?

(TODOS) Sí, chef. Pues yo no lo veo.

Ya podéis correr, os veo muy tranquilos.

(SALLY) Poned directamente la sal. ¡Moveos!

¿La crema de queso la tenéis ya, capitana?

(SALLY) Vamos, vamos. ¿Capitana?

Dime, Pepe. ¿Cuál de las dos es? Me hago un lío.

Andrea, ahora eres tú, ¿no? Sí.

¿Tienes los tomates, la albahaca, las olivas, la cebolleta, la crema?

Sé que tienen los tomates.

Ahora controlaré que tengan la cebolleta y la albahaca.

Te veo muy segura, a ver si es verdad.

Vale. Venga, dale.

Vamos rápido, ¿eh?

(PABLO) Hay que emplatar ya. (SALLY) Pero ya. Vamos.

-Chicos, controláis los tomates, ¿y la albahaca está controlada?

-Falta la salsa de queso. -¿Solamente?

¿La salsa de queso y ya está todo controlado?

(MILA) Necesito mover esto.

(CARLOS Y ANTONIO) ¡Señores! -Vamos chicos.

-Aquí están los ajos y la miel. (VÍCTOR) Te voy contando, Carlos.

-Cuéntame.

-Tenemos el postre y el bacalao. -¿Y son así las raciones?

-Ahí van dos. -¿Y no las partís por la mitad?

(KEVIN) Sí, tenemos pensado eso.

-Por la mitad antes de meterla. -¿Te parece bien?

-Sí, sí, ok. Dale, dale.

El postre tendría que haber empezado antes.

-Falta la miel. Hemos hecho todo, hasta que llegara la miel.

Carlos, al llegar, ha tenido un momento de desconcierto

porque la receta era compleja, dos platos diferentes

Le he explicado cómo hacer las cosas y se ha puesto él al mando.

-¡Víctor! Bueno, o Carlos. -A partir de ahora, Carlos.

(MÚSICA)

¡Guapa!

-Intercambiad vuestras alianzas,

símbolo del amor que durante 50 años

habéis mantenido el uno hacia el otro,

y prometiendo su continuidad en el futuro.

Habéis tenido altos y bajos,

pero la única verdad que hay es que con unión,

con cariño y con respeto, se sale siempre adelante.

-¡Kevin! ¡Al postre! ¡Pero ya!

Lleváis 35 minutos cocinando y en 25 sale el bacalao.

¿Vale? Controlad el tiempo. Oído.

Que salga el bacalao clavado. Ni pasado, ni crudo, ni nada.

Que salga clavado. Oído.

Es una responsabilidad cocinar en unas bodas de oro.

Si saliese mal...

Sería un gran marrón para nosotros, para todos.

-Pedro, Alicia, ahora vuestros nietos os van a dirigir unas palabras.

-Me dices con cada arruga que has vivido tu tiempo

con la ilusión de tenerme, de llegar a ser abuelo.

Os dedicamos este poema y os damos un superabrazo.

(APLAUSOS)

¡Cariño!

Ay, madre mía, madre mía. Esto ya... Esto ya...

Tengo otra cosa que decir. ¡Que se besen los novios!

¡Que se besen los novios!

Bueno, y ahora, si queréis, pasamos al salón.

De acuerdo.

-Dejad eso. -Vale.

-Esto lo quito ya. -Sí, quítalo.

-Algo se está quemando. Mira la cebolla.

-Aquí no tenemos nada quemado. -Ya está casi, casi.

Faltan unos minutos.

-Baja el fuego, Andrea, un poquito, cariño.

Baja, baja, baja. Que se consume.

-Aquel, aquel. -No puedo bajarlo más.

-Dame, dame. -Bájalo, bájalo tú.

-Vale, vale. -Bájalo, estás tú...

-Cariño, estoy en ello, míralo. -Vale.

Vale, así, déjalo. Perfecto.

A ver, ¿y tu delantal de capitana? Lo tiene Sally.

Porque manda más que tú.

Aquí todo el mundo da voces menos tú.

No, sí, sí, sí. Con las ganas que tenías...

No, sí, sí, sí. Mira, la crema de queso ya está.

¿Vale? ¿La crema ya está? Vale.

Lo que quiero es que os cambiéis los delantales.

Y que tú lleves el de capitana, que para eso se supone que lo eres.

Vale. Hecho.

-Andrea, date prisa. No llegáis.

"Andrea estaba un poco perdida y todos me preguntaban a mí".

Entonces claro, yo disimuladamente se lo decía.

-Se ha apagado. -No se ha apagado.

-Sí, se ha apagado, ¿ves?

-¿Por qué? -Porque no se apaga.

-¿No lo ves? Yo lo bajo. -Vale.

-Esto está al mínimo ya, ¿eh? -Bájalo al mínimo. Ca...

No, no. El cazo al medio y al mínimo.

-Al mínimo. -Está al mínimo.

No, al mínimo. Súbelo hacia arriba.

El otro, el otro. -Sí, sí, sí, sí.

-Mueve el fondo. -Vale.

OK. Oído.

-Pero esto hay que aderezarlo al final.

Lo tengo que mezclar. Venga, equipo azul.

¡Sí!

-Rehogamos con aceite de oliva y añadimos los aromáticos.

-Vale, las hierbas.

-Haz lo que te dé la gana.

A tomar por culo.

Mira. -¿Qué, cariño?

El clavo.

-Pero... -Esto huele mucho.

¿La canela has echado? -No.

Toma, canela.

-Esto luego, ¿cómo lo quitamos?

-Que luego se quita.

Si se me nota un poco alterada y que resoplo con Mila

es porque hay momentos en los que no puedo controlar eso.

Es que me alboroto por eso, porque no hay...

diálogo normal con ella.

Equipo rojo, equipo azul, los comensales están llegando.

Con eso sabéis lo que quiero decir.

¿Oído? (TODOS) ¡Sí, chef!

No veo a gente correr.

Vale, una pregunta. Creo que esto está saladete.

-Ah... -Echarle azúcar, ¿cómo lo ves?

Pero está muy, muy potente. Así que cuidado.

-Al echar... -Le echo...

Al echar el ajo negro, no sé yo si quedará más potente.

Échale un poco más de agua, rebájalo con agua.

-Vale. -Con agua. Porque caldo no queda.

-Kevin, ¿puedo decirte una cosa, mi vida?

-Dime, tati.

Si se pone así, al poner otro encima,

se hace como una tabla y ya se va para los lados.

-Ya lo sé, ¿eh? Por eso dejo espacio.

-Está quedando gorda...

Es que eso luego hay que meterle las almendras. Prueba otra.

-Es un postre que no había visto nunca,

tati sí que lo había visto,

pero creo que es la actitud que tiene ella en plan

"no, no, yo sé que esto es así, no me digas tú cómo se hace".

Dice tati que tiene que ser más plano, pero no puedo.

¿Cuál es la receta del equipo rojo? Muy sencilla.

El alajú. ¿Qué ingredientes?

Lleva miel, 400, 250 de almendra marcona

bien tostadita y 200

de miga de pan. ¿Cómo elaboramos? Sencillo.

Tres partes de las almendras

y la miga de pan, haremos una harina en un robot de cocina.

A partir de ahí, en un cazo la miel, caramelizamos para un sabor intenso,

iremos añadiendo la harina de almendras y pan

y trabajando, trabajando, trabajando hasta que se forme una masa

compacta que no esté muy prieta.

Y colocaremos la cantidad necesaria encima de una oblea.

Otra oblea, dejaremos enfriar, cortaremos,

puntito de miel, serviremos y es un pedazo de postre.

(APLAUSOS)

¡Vivan los novios!

Queridos comensales, es un honor para Masterchef

que nos hayáis brindado la oportunidad de festejar

estas bodas de oro con vosotros.

Espero de verdad que disfrutéis del menú

que os han preparado para celebrar

una ocasión tan especial como esta y, sobre todo,

con tanto amor como tienen Alicia y Pedro.

Disfrutadlo, muchas gracias.

(APLAUSOS)

Aspirantes, equipo azul.

En seis minutos sale el primer plato. ¿Oído?

¡Oído!

Como no corras un poco más, no llegas, Andrea.

Vuela. Vale.

Pongo el queso, la vaca encima bien mona.

Así iba más o menos, ¿no, Sally?

No, en el centro, pero da igual.

-¡Eh! Esta consistencia se tiene que atemperar.

-Yo creo que no hace falta enfriarlo.

Tiene buena consistencia.

No es tu primer día de capitán, te quiero a tope.

Pero a tope, ¿eh? Estás a tope, Carlos.

No te preocupes.

Vengo buscando por aquí a Araceli

porque me han dicho que usted es amiga íntima

de la novia desde que era así. Es que éramos muy... Sí.

Oye, ¿y cómo fue ese noviazgo? El chico tenía

otra novia, pero luego... ¿Quién tenía otra novia?

El marido. Pero no lo digas. No lo digas.

¿El Pedro tenía otra? No lo digas.

¿Y luego qué pasó?

Que le gustó más la Alicia. Anda, mira.

Y dejó a la otra... Por Alicia, claro.

Se fue con la Alicia. Y se casaron.

Se casaron.

Está claro que no has medido la cantidad de nata y de queso.

Sí, no, no, pero...

Le he dejado... ¿Y por qué no sale?

Porque no está colado este. El que he hecho yo sí, pero este, no.

Unos la comerán colada y otros, sin colar. ¿No?

Vamos a hacer otra cosa. No tienes tiempo para otra cosa.

Capitán, ¡15 minutos!

Os quiero emplatando el bacalao.

Quince minutos, emplatamos.

En cinco minutos metemos el bacalao, tati. ¿Oído?

-Yo no lo voy a meter.

Pablo, ¿estás en la cocina? Sí, chef.

No te he visto hoy. ¿No me has visto?

No. No he parado de hacer faenas, chef.

Lo que me ha dicho la capitana. Qué bien lo cuentas.

El día que lo hagas igual... Qué bien lo cuentas.

Venga, venga. Sí, chef. Dime, dime.

Corre, coged vosotros mismos.

Venga, venga, venga. Vosotros.

Yo aquí los voy pasando. Vamos pasando, por favor.

Por favor, por favor.

El primer plato, elaborado por el equipo azul,

será un entrante a base de tomate, queso, albahaca

y olivas negras. Espero que lo disfrutéis.

Marisa, la hija de los novios. ¿Qué le ha parecido el primer plato?

Me ha gustado, pero hubiese añadido un puntito de sabor a la salsa.

¿Qué le ha parecido a usted? Estupendamente.

Pero estupendo, estupendo, ¿sin ningún pero?

Yo no. Impresionante todo.

Todo. No será porque es un día importante

y no quiere... No, no.

Es que no soy muy delicado.

Vamos a preguntar a la novia.

Pues una maravilla de bueno.

-¿Cuánto tiempo queda para salir?

-Ha dicho 10-15 minutos. -¿10-15 minutos

hace cuánto tiempo? -El bacalao mételo ya.

-15 minutos hace 5-10 minutos. -Hace 5...

-Pregúntale a Carlos... -El bacalao en 5 minutos se hace.

-Vale, el bacalao. -¿Lo metemos ya?

-Deberíamos esperar un poquito.

Cinco minutos... Vamos a sacarlo.

-Lo sacamos. -¿Lo sacamos?

-Esperamos. -¡Sacando bacalao!

"El bacalao tiene 5 minutos de cocción".

Si te pasas, se queda seco, y si te quedas corto, se queda crudo.

Carlos, en 10 minutos sale el bacalao.

Venga. Ahora sí que sí. Ahora sí que sí, Fidel.

-Vale. ¿Quedan sólo 5?

Han pasado 5 minutos desde los 10 que me has dado la voz, chef.

Si lo metéis se os pasa. No he dicho nada de 5 minutos.

¡Oído! Y otra cosa os digo:

¿meteréis todo cuando yo diga?

Vale. Oído.

¿O esperaremos 20 segundos para meter el otro...?

La próxima... ¿Vale?

Si lo metes de golpe, esta estará y la otra se pasará.

¿El pichón ya está? Está perfecto, en su punto, ¿no?

-Cuando vaya al horno, sí.

Ponedme en situación porque yo no he estado aquí

cuando habéis organizado el trabajo y no sé cómo va.

-El pichón va al horno. -Vale, al horno.

¿Las tetas cómo las haréis?

-A la plancha.

"He visto que Andrea ha empezado a pegar chillos por la cocina,

estaba supernerviosa".

Igual hay que dirigir y no gritar tanto.

Cinco minutos. ¡Vámonos, venga!

Que todo esté controlado.

-Tranquila, tranquila.

Es que parece que no hago nada porque no me entero del emplatado.

-¿Cómo va? -Te lo he dicho.

-Falta hacer las tetas, poner los pichones

al horno. -Ya está.

-Y ya está. La salsa...

Desengrasado. -Y ahora la vamos a espesar.

-La vamos a espesar. -Para que quede más suavecita.

No quería ir por encima, pero era inevitable.

Se empezó a poner muy nerviosa, como histérica: 'Soy la capitana,

yo soy tal...' Ya sabemos que lo eres.

Pero dinos algo para hacer.

Os quiero ver correr. Cada uno vuestro ingrediente

y emplatar rápido. Venga, hombre. No tenemos sangre

en las venas, leche. Y os quiero ver volar.

¡Sale el bacalao!

Tati, saca la otra bandeja de bacalao.

-Me dicen que lo saque como si tal cosa.

Paramos el horno para que se mantenga caliente.

Haced caso a la voz de la experiencia, leche.

Oído. -Yo hago lo que queráis.

-Vale, hazlo, tati.

Capitana, en 10 minutos sale el plato. ¿Oído?

Oído. En cinco minutos, emplatamos.

¿Vale? Vale, chef.

Mila, rectifica la sal, venga. -No, no, tranquila, Andrea.

-Mira, la tenemos que poner en los biberones ya.

Ya está, venga.

-¿Le damos?

-Pero mancharé, mancharé. Falta ahí un bacalao.

-Pero no eches el caldo antes. -Vale, vale.

-Vale, vale, vale.

No eches el caldo si no está el bacalao.

-¡Cuidado! ¡El bacalao!

Estábamos emplatando y, con el culo, una persona

no sé si ha sido Víctor o quién había al lado,

se ha caído una bandeja con ocho raciones".

Se ha caído uno sólo, ¿vale? Sólo uno.

Hay que tenerlo más controlado, capitán.

Si no, vamos mal. Tú mandas. Te veo superado.

Camareros, salen los platos.

Eso nada, esto fuera.

Continuamos con un primer plato elaborado por el equipo rojo,

bacalao con cremoso de ajo negro y cítricos.

Espero que os guste.

Muy bien. Está bueno.

¿Qué te ha parecido el segundo plato?

El bacalao sí que me ha resultado muy suave.

Pero la crema, demasiado líquida y falta sabor a cítricos.

Y para el novio, ¿qué?

Digo lo mismo que mi hija.

Tenemos aquí una invitada, ¿qué le ha parecido el plato?

El bacalao, la salsa y cada cosa

sale el sabor de lo que tiene.

Muchas gracias. Una receta de cada cosa.

¿Qué quiere, la receta? Sí.

Me está pidiendo la receta. De los dos platos que ha probado.

Tiene que ver usted el programa Masterchef

y luego meterse en la aplicación

de Masterchef y ahí saca la receta.

Eso voy a hacer. Muy bien, muchas gracias.

Ponlo aquí.

-Capitana, aquí lo tienes.

¿Cuánto ha estado al horno el pichón?

-Diez minutos, diez minutos. -Diez minutos.

Diez minutos el pichón en el horno. Sí.

Lo hemos comprobado. Lo habéis comprobado.

Sí. ¿Y con 10 minutos?

Estaba hecho. Sí, 10 minutos.

Sí, seguro que está buenísimo. Diez minutos. Estaba tierno.

-Menos de 10 minutos. No. Me has dicho 10 minutos.

Ahora me quieres decir menos.

¿Me has dicho 10 minutos o es menos de 10?

-Menos de 10 minutos, ¿eh?

"El pichón lo he hecho yo".

Cuando Andrea dijo 10 minutos, digo: "¿Perdona?"

Hola, que es cinco minutos.

-¿Quién está con la salsa? He dicho cómo lo quería.

Pero ¿le has dicho a alguien cómo lo debe poner?

Sí, a Mila. -No, ¿por qué? Mira.

No, aquí no, por arriba.

-¡Mila! Yo he puesto un plato como quería.

-Pero ¿por dónde quieres

que la ponga? -Vale, sigue así. Sigue así.

Así, vale, así me gusta.

-"A Andrea le falta madurar".

"Tiene así como una mala leche, pero es de enfado,

de: 'Jo, que me enfado'".

Yo creo que por eso mis compañeros han pasado de ella.

-Ponle la salsa, que el plato se queda pobre.

-Soy yo la capitana y he dicho que pongáis más, narices.

-Pero sobre la carne, no la manches.

-Sobre la carne, lo he puesto yo emplatado.

Por favor, si sois tan amables... ¿Podemos ir sacando?

Vaya caos, capitana.

Sí, reconozco que ha sido un poco caos.

Y me preocupa una cosa. ¿Conocías el tiempo de la carne?

Yo he visto la carne antes de ir al horno

y le faltaba un pelín.

Para asar un pichón, un pelín no es una medida.

Yo lo hubiese puesto 10 minutos y dicen que lo han puesto 5 minutos.

Sally, por favor. Sí, chef.

Dígame. Usted se encargó del pichón, ¿no?

Sí, chef. ¿Y la capitana le dijo el tiempo?

No.

-Andrea ha pecado en decir a Pepe

una falsa información sobre el tiempo

porque tampoco ha preguntado al resto.

Ella no se ha dedicado al pichón.

Hemos sido otras personas.

Ahora degustarán un segundo plato elaborado por el equipo azul.

Morteruelo de pichón con setas de temporada.

Espero que lo disfruten.

Vengo en busca de los hermanos de la novia.

De la novia. Y del novio.

Del novio. ¿Cómo estáis viviendo esta boda?

Para ellos es un sueño, pero para los que estamos, también

es un sueño. Me han dicho que su primera boda

fue algo más pequeñito,

que fue en casa de la madre de...

De mis padres. Claro, de tus padres.

¿Esto va a mejor o a peor?

Para mí, a peor. Pero... Pero...

No, nada, yo digo las cosas como son.

Las bodas antiguas no tienen comparación con estas modernas.

Acabáramos.

Pero ¿usted qué quiere, baile? No, baile, no.

Levántese. Vamos a bailar.

Hombre, que no me quede yo con esta pena, ¿eh?

No lo pase mal. Con esta música,

bailas como no has bailado en tu vida.

(RÍE)

A ver, Marisa, ¿qué pasa ahora?

No puedo terminar este plato de pichón.

-No lo he probado. Ni el caldo,

ni... Nada. La salsa, ¿rica?

Nada. ¿El morteruelo tampoco? Nada.

¿Y qué nota le ponemos, del 1 al 10?

Diga, diga. Un 3 o un 4.

Aprieta un poco. ¿Qué te falta?

¿Saber de qué va esto? Toma, guapito.

Grandes platos para todos los días. Te veo sudar

pero no correr. Aquí está el conocimiento.

Venga, apura. Gracias.

Venga. Tati, ven para acá.

-Me lo ha dado él, ¿eh? -Esto así, no.

-Iba a trabajarla ahora. Era para trabajarla.

-Ah, vale, vale. -Claro, hay que darle.

-Por Dios, qué estrés. -Venga, tati, bien, no pasa nada.

-Tati, ¿no ves que no pega? -No nos da tiempo.

-Haz lo que quieras.

Mírala, enterrada.

-Kevin. -Dijimos que así no, Kevin.

Dijimos que así no porque las 16 se van a quedar muy pequeñas.

-Ahora las sacamos cuadrado total. Cuadrado total.

-Mitad y mitad. -No son cinco, entonces.

Tres y tres. ¿Sabéis dividir o no?

-"No me ha sentado bien simplemente".

Me ha tomado una contestación que era más

para dármela en la casa que para dármela en un momento

de profesionalidad como para llevar un servicio a cabo".

¿Esto...? ¿Esto qué es?

Uno fino, uno grueso...

hemos sacado un buen plato de bacalao.

Como metamos la gamba en el postre,

y nos carguemos la pruebecita, vamos a tener un problema.

Hemos hecho más de lo debido para coger los iguales.

-Mira, gordo.

-Se han pegado. ¿Por qué has puesto una encima de otra?

-No había bandejas.

-Los hemos puesto unos encima de otros.

-Vale, pero ahora le das la vuelta y ni se ve.

-Ya, pero... -Ya no se ve, Carlos. Carlos.

Esto no se puede servir, está mojado.

-Métela en el horno 5 segunditos. -Corta, corta.

-Fidel, no pongas la yema ahí.

-Estás tocando con la yema el plato. -¿Cómo?

Estás tocando el plato con la yema.

¿Así? Mira. ¿Así cómo toco el plato? Víctor, relájate un poquito, macho.

"Yo, cuando salí del ejército, dije 'A mí sólo me chilla mi sargento'".

Y a mi sargento lo dejé en Cádiz. Chimpún.

Tengo 36 años, nadie me habla así.

Venga, que tenemos una amalgama de capitanes buenos

en este equipo rojo. Cómo manda Víctor,

¿eh, Carlitos? Cuidado, ¿eh?

Puntito de miel aquí, puntito de miel.

Y para finalizar, tenemos un postre delicioso

elaborado por el equipo rojo.

Alajú. Espero que os encante.

¿Qué tal el postre? Muy bueno.

¿Muy bueno? Pero es que el alajú de Cuenca

está más durito.

¿Tenía buen sabor? Muy bueno. Me ha gustado todo mucho.

Pedro, Alicia, tengo una última sorpresa para vosotros.

"Queridos amigos Pedro y Alicia: ante todo, muchísimas felicidades".

Feliz aniversario.

Es una maravilla poder felicitar a unas personas

que se quieren tanto

después de 50 años de casados".

"Os invito al Teatro Real, que voy a estar en concierto".

Un abrazo muy grande y muchas felicidades. Chao.

(APLAUSOS)

El mismísimo Raphael. Raphael, sí.

Supongo que muy contenta, ¿no? Aquí todo sorpresas.

Señora, señor, a por otros 50 años más.

(APLAUSOS)

Queremos que conozcáis a los aspirantes

que han hecho posible esta comida. Aspirantes, por favor.

(APLAUSOS)

Carlos y Andrea han sido los capitanes de los equipos.

-Enhorabuena, lo primero. -Gracias.

-A por otros 50. -Exactamente.

-¡Toma ya! -Muchas gracias.

-Ha sido un honor porque deseo que mucha gente llegue a vuestra edad

juntos porque es un mérito, de verdad. Que el amor fluya.

Ahora mismo mi objetivo es poder estar yo como comensal

y celebrando estos 50 años

de boda con mi novio, ¿no?

Aspirantes, aquí se está muy bien, pero el jurado ya tiene veredicto.

Y comensales, que viva el amor. Muchísimas gracias.

(APLAUSOS)

"Si te apasiona la cocina y tienes entre 8 y 16 años,

no puedes perderte los campamentos Masterchef".

La masterclass de chocolate... -...de pizza...

"Cocina y diversión en entornos naturales".

"Y podrás conocer a exaspirantes de Masterchef Junior".

"Ya lo sabes, este verano, campamentos Masterchef".

(TODOS) ¡Ven a campamentos Masterchef!

Aspirantes, llega el momento más difícil,

el momento del veredicto.

Suerte a todos. (TODOS) Gracias.

Sally, tú no querías ser capitana en funciones.

Y hay que reconocer que has asumido el cargo y de qué manera.

Has mandado todo el rato, incluso cuando volvió

la auténtica capitana.

Si no llega a estar Sally, muchas de las cosas

no se hubieran terminado, porque la verdad es que ella

ha tomado el mando de la capitanía 100 %.

Has organizado las elaboraciones de todos los platos.

Y te has equivocado.

El queso, no estaba la elaboración como debería

La cocción del pichón no ha sido la idónea.

Andrea, tú eras la capitana de tu equipo.

Pero lo que has hecho cuando has entrado en cocinas,

ha sido gritar, preocuparte solamente del emplatado,

y el resto ha sido como un caos.

Lamentablemente, el puesto sí te ha venido grande.

"Parece fácil ser capitán, pero en absoluto".

Porque los ojos están puestos en ti.

"No te puedes esconder detrás de los que han trabajado mal".

Pablo, a ti sinceramente no sé ni lo que decirte.

Porque parecías un zombie en la cocina.

Solamente te limitas a dar vueltas al queso,

a esto, a lo otro,

pasar con una cara de despistado,

no sabiendo dónde está tu sitio...

Perdido. Así no vamos a ninguna parte.

"Pues soy un zombie. Me da igual, no me pienso ni alterar".

"Seguiré trabajando y ya está".

Si me dicen que mal, pues seguiré trabajando.

Víctor. Eras capitán en funciones y has organizado a tu equipo.

Pero con muchas dudas.

Y eso ha generado algunos malentendidos

por parte de tus compañeros.

No se me ha tomado en serio como capitán al 100 % porque creo

que habría algo en sus cabezas

que todavía les quedaba como que Carlos era el capitán real.

Carlos, tú eras el capitán de tu equipo.

Y al llegar, has querido tomar las riendas de la cocina con fuerza.

Y lo has logrado, pero a medias.

Afortunadamente, habéis sabido reconducirlo y sacar

un buen bacalao a tiempo.

Lo mismo ha sucedido con el postre.

Aunque había miel a cascoporro

y estaba el postre muy, muy dulce.

Aquí hay muchos aspirantes que se esconden detrás del equipo.

Dicho de otro modo, aquí hay gente que trabaja de verdad

y jetas. Por eso, hoy habrá un equipo perdedor

pero también aspirantes del equipo ganador

que vayan con ellos a la prueba de eliminación.

Por su descoordinación

y su mediocre resultado en los platos,

el equipo perdedor es...

el equipo azul.

"Aún no he ganado ninguna prueba de equipos

y eso, jolín, da rabia

porque dices: 'Me gustaría pasar alguna semana tranquila'".

Sin pensar que me puedo ir por hacer un mal plato.

El equipo rojo.

Los aspirantes que van a la prueba de eliminación

son...

Lidia, Kevin y Fidel.

Una cosa más, Lidia.

En Masterchef tienes que demostrar, primero, al comensal

sentado en la mesa, segundo, a tu equipo,

con quien formas piña,

y tercero, por supuesto, a nosotros.

Primero, a mí misma, ¿no?

Sin tu equipo, no haces nada,

y tienes que gustarle a tu equipo porque, sin compañerismo,

en la cocina no hacemos nada. Fracasaríamos cada día.

O estoy engañada o creo que no han tenido problema conmigo.

Sí, pero tu discurso

no genera compañerismo. Genera división.

Tú has trabajado sola. Has estado ausente.

Te has dedicado a lo tuyo y no has sumado.

"Yo me exijo mil veces más de lo que dice el jurado".

Mi primera juez soy yo. Eso lo tengo claro, compito conmigo.

Carlos, Encina, Antonio, Víctor.

Sois los ganadores de esta prueba.

Recibiréis una exclusiva clase de pastelería

a cargo de Montserrat Abellá,

jefa de pastelería del restaurante

Santceloni de Madrid, dos estrellas michelín.

Disfrutadlo.

Gracias, chef.

Me ha dolido mucho más perderme la masterclass,

no competir el día de eliminación.

-Soy Montse del restaurante Santceloni de Madrid

y el postre es crema de pasión con sopa de chocolate con leche,

avellana, curry y aceitunas.

Tenemos pulpa de fruta de la pasión,

huevos enteros y azúcar.

Lo pongo en el fuego...

He hidratado la gelatina, ¿lo veis? La pongo en el chino.

-Somos unos privilegiados.

-Pues el siguiente paso es la sopa de chocolate,

chocolate con leche y agua.

Hay que trabajarlo un poco. Tercer paso, vamos a hacer

un crumble, es una galleta salada.

Obviamente, lleva el azúcar, la harina, sal, la almendra,

la aceituna y la mantequilla.

Entonces, esto lo dejamos trabajar un poquito.

-La clase es magistral, ¿eh? Una clase magistral.

Y vamos a probarlo.

-¡Guau!

-Poder asistir a una masterclass me parece interesantísimo,

yo creo que me queda nada más tirarme en globo.

(APLAUDEN)

Volvemos a las cocinas de "MasterChef"

después del banquete de bodas, el equipo azul,

capitaneado por Andrea, junto con algunos integrantes

del equipo rojo, perdieron la prueba

y hoy tendrán que seguir luchando en estas cocinas

en la prueba de eliminación,

pero lo que ellos no saben es que esta noche

quedarse o no va a depender de lo astutos que sean.

Que pase el primer aspirante.

Bienvenida, Mila.

-Gracias. Sola ante el peligro.

-Sí. Como ves, en cada una

de las cocinas hay una cesta con el nombre de cada aspirante.

Dentro, todas tienen los mismos ingredientes:

Almendras, una cebolla roja, vino oloroso,

dos huevos, zanahoria, pimiento verde

y una gallina,

ingredientes para cocinar gallina en pepitoria.

Mila, si tuvieras que robar un ingrediente de una cesta,

¿qué robarías?

-Yo directamente he ido al de Lidia, no me gusta,

no me gusta la gente que tiene soberbia.

Yo soy consecuente con lo que he hecho,

le he quitado el pollo, sé que puede sacar un plato

perfectamente de verduras. ¿Por qué has elegido a Lidia?

-Porque tengo menos afinidad con ella.

Es el inicio de una futura relación esto a lo mejor.

-Mala será entonces, porque la he perjudicado a ella.

De todas maneras, yo he venido con un objetivo, lo tengo claro,

me ha costado entrar y no quiero perder una oportunidad.

(RÍE)

-Mi objetivo es montar una propia empresa de catering,

entonces, yo voy a luchar hasta el final

y a ella, para mí, le falta sangre.

Mila, vas a esperar en una sala que no conoces

pero donde lo verás todo muy claro:

La bodega de "MasterChef".

Mila, ven conmigo, te acompaño.

y así te la enseño. No te preocupes.

¿Te das cuenta lo que ha pasado? Qué fuerte, qué fuerte.

Para quitar algo, quito la gallina. Sí.

Siéntate y a cotillear.

-Gracias.

Me han pasado a un sitio estupendo, he estado sentada en un chéster

de piel y mirando la pantalla y digo: "Vaya tela".

Entonces he caído que entrarían todos mis compañeros.

Pablo, mira bien esas cestas porque tienes la oportunidad

de robar un ingrediente en una de ellas.

-Ya lo tengo. Le has quitado los huevos a Sally.

¿Por qué? -Creo que a los más fuertes

es a los que hay que quitarle algún producto.

No le he quitado un ingrediente principal porque

me gusta mucho la competición, pero la competición sana,

no estoy dispuesto a perjudicar de manera que

no pueda competir con él.

-Yo he quitado una gallina.

-No sé, no me sentía capaz. -Yo sí.

Raquel, ¿a qué cesta le quieres quitar un ingrediente?

-A Sally. -Esto a Sally le beneficia.

Cuando uno sabe cocinar, cocina aun sin algún elemento.

-Ya, sí, eso sí.

-No quiero ser tan mala.

(MILA RÍE)

Mis compañeros me han parecido light

al lado de lo que he quitado yo...

-¿A mí? -A Pablo le quito los huevos.

(MILA RÍE)

-Oh... -Es un poco rival,

entonces, esto es un juego

y cada vez tengo más claro que vine a competir.

Le hubiera quitado el pollo, pero sería muy cruel.

(RÍE) Alguno ya se te ha adelantado.

-Ah. -Yo se lo he quitado a Lidia,

pero no por mala, ¿eh? Se lo he hecho por bien.

-Hemos venido a competir, pero tampoco... Me da cosa, tía.

Si no te hubiesen faltado a ti los huevos,

¿le hubieses quitado otra cosa?

-Bueno. Podría haberle robado el pollo a Kevin.

Tendré que ponerme las pilas y jugar un poco más.

-Sally, he dicho y he hecho lo mismo que tú.

Es la rival de las más fuertes y por eso le quito los huevos.

Esta película se podría llamar "Buscando a Sally".

-Huy, te va a buscar a ti. -Huy, huy, huy.

-Me quita a mí. Me quita a mí.

-Eres la mejor. -Raquel me ha robado el vino,

Pablo me ha robado los huevos y Mireia la cebolla.

Supongo que me tendrán miedo.

-Creo que es una muy buena cocinera

y que la cebolla es un ingrediente clave.

Aquí estamos para competir. Y que le podía salir peor

el plato si le robaba la cebolla. Esto es así, claramente.

-Mira lo que hay aquí. -¡Ah, qué fuerte!

-¡Zorra! (RÍEN)

-A Lidia le he quitado el pollo. -¿Le has quitado el pollo a Lidia?

-Mila con Lidia no tiene ningún problema.

No entiendo la estrategia

que quiere seguir Mila en este concurso.

Mira todas las cestas bien antes de tomar una decisión.

(SUSPIRA) Mira la tuya también

para ver lo que te falta y pensar,

si te han robado algo, quién te lo ha robado.

-Qué guay.

Da igual.

Van a por mí porque es más fácil deshacerse de una persona

con la que tienes menos vínculo que con alguien

que has hecho una amistad. Mi objetivo principal

no es hacer amigos. Es aprender a cocinar

y si puedo, ganar el concurso.

-A por Kevin. -Kevin es fuerte. Ha sido buena.

-Le da pena. Ha dicho: Huy.

-Pero ha sido buena. Le he quitado el pimiento.

-Lo siento, Kevin. -El pobre.

-Cada uno tenemos un carácter.

A mí me ha salido de dentro y lo he hecho.

Tengo que apechugar con las consecuencias.

Pero tampoco me quita el sueño ni me da dolor de cabeza.

Lidia, el pollo te lo he quitado yo.

-Ya. Bueno, ya está.

-Yo te explicará por qué. -Ah, no. Tranquila.

-No. Piensa.

-Mila, quitándole el pollo a Lidia, ha conseguido

que Lidia sea una mártir en la prueba de hoy.

-Por favor, Kevin. Por favor, Kevin. Kevin.

No. Va a por mí.

-¿Qué es eso? -Una zanahoria.

Tampoco es... -Ya, pero ya llevo dos.

Kevin, le has quitado la zanahoria a Pablo. ¿Por qué?

-Creo que Pablo es un chico que sabe cocinar.

A pesar de quitarle la zanahoria, puede salir un buen plato.

-Gracias, Kevin. -¿Has visto? Bien, tío.

-¡Uf!

-Y me ha quitado la cebolla. Muy bien.

Muy bien. ¿Y por qué?

-Para mí es una compañera que no se ha integrado

en el grupo y si tengo que cortarle

la cabeza a alguien, sería a ella.

-A Lidia no le sorprende ser la menos popular

porque ella sabe que está haciendo méritos para no serlo.

Sencillamente, se aísla.

-¡Uf! Lidia, lo siento mucho. -No, hijo.

-Lo siento. -No hace falta que me toques.

-Madre mía. -Me ha parecido que la frase

ha estado fuera de lugar. Tampoco hace falta

venir a dar el beso de Judas. Fidel es una persona

que intenta agradar a todos.

A mí me gustan las personas que se posicionan.

-Bien, bien, bien. Ha pasado de mi cesta.

¡No, no! Andrea... -¿A ti te falta algo?

-Me han quitado tres. -Tú como yo. Somos la peste negra.

-¿Quién es? -El pimiento a Pablo.

-¿A Pablo? -Llevo tres productos.

Le has quitado el pimiento verde a Pablo.

-Me llevo bien con Pablo. Me llevo bien con todos.

Pero a lo mejor yo le hubiese quitado

a Lidia, pero no tenía el pollo.

-No quiero ganar la prueba

por darle en el hocico a los compañeros,

porque el tiempo pone a cada uno en su sitio

y no hace falta pisar para estar en buen lugar.

Vas a esperar en la bodega de "MasterChef".

-No me han escuchado, ¿no? No. Pasa a la bodega. Qué va.

-"No me han escuchado". -¡Chis!

-¡Me habéis visto!

-No, casi nada. -Casi nada.

-¿Quién te ha quitado...? -Yo. El pollo a Lidia.

-Yo no lo hubiese hecho, aunque sea

mi competidora. No hubiese sido lícito.

Pues antes de que los delantales negros

se pongan a cocinar, es el momento de que recibamos

a Encina, Carlos,

Antonio y Víctor.

-Hola, buenas.

-Mira la cara de "tontis". -No le cuadra nada.

Encina, ¿qué pasa aquí?

-Que yo doy fe que aquí entró gente

y no está. -Qué bonica la...

Qué bonica. -No sé si estarán dentro

de los armarios, si han desaparecido,

si... no sé, pero yo sé que las vi entrar y no están.

Los estamos asando a fuego lento. -Ya, es que es carne dura

que, aunque la aséis a fuego lento, no ablanda.

(RÍEN) -¿Es o no?

Ahora sí, ha llegado el momento de encender los fogones.

Delantales negros, a cocina.

-Ah, estaban ahí. -¿Qué ha pasado, tío?

Ni pillo nada, tío.

¿De qué va esto, tío?

-Qué cosa.

-Que no me hayan robado nada tiene doble filo:

En parte, quizá soy querida, pero también

porque me consideran una rival débil.

Aspirantes, mirad muy bien lo que tenéis

y lo que no tenéis en vuestras cestas

porque empieza la prueba de eliminación.

Uf...

Aspirantes, en esta prueba todos teníais una cesta

con los mismos ingredientes para hacer el mismo plato.

Ahora, como podéis comprobar después del robo de alimentos,

ya no tenéis la misma cesta

pero sí tenéis que hacer el mismo plato.

Tendrán que hacer alguna distinción,

sin gallina no puede ser una gallina a la pepitoria.

Cocinaréis la receta más clásica de la gallina,

una buena oportunidad para hacer un homenaje

a todas las madres y las abuelas de este país,

un plato originario de la cocina árabe

y que ha mejorado con el tiempo hasta ahora.

El que no tenga algún ingrediente principal para hacer

la gallina en pepitoria, tendrá que tirar de creatividad

y presentar otro plato.

Tendréis 90 minutos. ¿Preparados para cocinar?

(TODOS) ¡Sí, chef!

Pues los 90 minutos comienzan en tres, dos, uno, ¡ya!

Pepe, esa gran gallina en pepitoria que haces,

¿cómo la elaboras? Una gallina troceada,

rehogada con una cebolla, una gota de ajo

con su poco de pimentón y ahí ya, cuando añadimos el pimentón,

vino blanco, dejamos reducir, agua o caldo justo, muy justo,

muy justo, que le cubra, y una buena picadita

de ajo y perejil, le podemos echar almendras picadas

y huevo le podías echar o no.

La deshuesadora oficial de "MasterChef".

-Haré la gallina pepitoria con la diferencia de que

lo haré más fácil de comer. El sofrito, como me quitaron

el vino y la cebolla, lo haré con un poco de puerro,

con zanahoria y pimiento rojo.

Con esencia de sal creo que va a salir bien.

La que peor sale de esta partida es Lidia,

si te quitan la gallina de una gallina en pepitoria...

Tiene temperamento y no le gusta cocinar con carne.

Un arroz con una picada y las verduras

no será un pollo en pepitoria, pero sí un plato

que hace referencia a lo que tenía que hacer.

¿Lo habrán hecho por su bien?

Le he robado la gallina a Lidia porque pienso que

cocina muy bien las verduras y que podría sacar

un excelente plato como nosotros con un producto cárnico.

-¡Ostras! -No lo he hecho para

bajarle la moral, sino pensando en ella.

Está en un momento delicado, es con la que menos relación

tengo en la casa, pero no he tenido ningún problema.

Pienso que se puede lucir.

-Tenemos pocas horas libres y las pocas que tenemos

las paso descansando lo máximo que puedo,

lo primero es mi embarazo. Vengo a aprender, a cocinar

y espero que lo que se valore sea la cocina, ¿no?

¡Hola, Lidia! ¿Qué tal?

Lo voy a intentar igualmente, claro.

Si me voy, que no sea por rendirme. No, rendirte, desde luego,

no te vas a rendir. No, no, no, yo no soy así.

Nos puedes demostrar hoy esa cocina que te gusta hacer a ti.

Me quedo tranquila de que, si me voy, no sea por pisar a nadie

ni por hacer mal a nadie; vengo a aprender a cocinar

y no necesito amigos ni enemigos. Espero que te salga bien.

Espero algo grande de ti. A ver.

Lo mío es la cocina de aprovechamiento,

lo que hago en casa: "¿Qué tengo en la nevera?".

El plato será distinto al de los demás.

-Hoy que estoy en la primera prueba de eliminación

me quería, más o menos, aplanar el terreno

y quitarle algún ingrediente a alguien que sea mejor que yo.

Entonces, le he quitado a Sally.

-Lo de que me hayan robado a mí casi todo hasta me halaga,

porque eso se nota, que soy fuerte

y me hace más fuerte.

-Mira, mira el de Mila, así frito queda.

-Pulso de cirujano tengo.

¿Qué tal, Pablo? ¿Cómo estás sacando la prueba

sin lo que te han quitado? Sé que no tienes huevos,

entre otros ingredientes. ¿Cómo te apañas? ¿Cómo lo harás?

Tengo la cebolla para el sofrito. ¿Y esa verdura picada?

Toda la he picado y lo que quiero hacer es

hacerle un pisto de acompañamiento.

Tienes verduras pero te falta una cosa fundamental,

cualquiera de nuestros aceites de oliva virgen extra.

Tenemos tres variedades, ¿lo sabes ya?

¿Cuál vas a usar? ¿Royal, picual o arbequina?

Picual. Eres de la picual.

Con cualquiera puedes hacer un platazo.

Siempre utiliza eso, aceite de oliva virgen extra

y el de "MasterChef" el mejor. Oído, chef.

Si quieres aprender a cocinar como un aspirante,

ahora puedes hacerlo entrando en la Escuela MasterChef,

una escuela 100% online con más de 170 lecciones

donde podrás aprender todo lo que tienes que saber sobre cocina

de la mano de los chefs más prestigiosos.

Además, este año, al completar el curso,

obtendrás tu certificado.

No lo pienses más, entra en la Escuela de MasterChef.

Qué olorcito más rico.

Pues nada, cocinando, cocinando y cocinando.

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo,

tenéis por delante 45 minutos.

Tengo las tripas... Me rugen.

Yo estoy... Me muero de hambre,

no puedo esperar. Yo también estoy canino.

Si queréis, en el supermercado hay ingredientes buenos,

preparo algo. Oye, hazte algo.

¿Para qué ir al supermercado si tenemos aspirantes?

Abajo y arriba. Me encantan las ideas de Samantha

cuando se pone como la Srta. Rottenmeier.

Señores, delantales blancos, por favor, necesito que bajéis

a las cocinas y os coloquéis en los puestos vacíos.

¿Bajan a cocinas? Sorpresa, sorpresa.

Atención, esta noche el jurado está hambriento

y necesita un tentempié.

En el supermercado tenéis una espectacular variedad de panes:

Bocadillos gourmet, focaccia, wrap, bagel

y un montón de ingredientes de nuestro supermercado patrocinador.

Con todo eso, quiero comerme la mejor creación,

la que sacie el hambre voraz que tengo.

Las tres mejores creaciones se comercializarán durante

dos meses con vuestro nombre y el de "MasterChef"

en una conocida cadena de restauración

con más de 75 años de historia

y, el más valorado por los clientes,

se incorporará a la oferta de esta cadena.

¡Qué guapo, tío! Para los que estáis cocinando

la gallina, no la perdáis de vista.

Tenéis 20 minutos para impresionarnos

con vuestra creación, ¿entendido?

(TODOS) ¡Sí, chef!

Y los tres primeros para entrar en el supermercado comienzan

en tres, dos, uno, ¡ya!

Atención, aspirantes, solo podrán tener

cuatro ingredientes más una salsa.

Y uno de esos cuatro ingredientes debe ser vegetal.

A ver, que se me quema el pollo.

-Que solo se pueden cuatro. Uno, dos, tres, cuatro y la salsa.

¡Diez, nueve,

ocho, siete,

seis, cinco,

cuatro, tres,

dos, uno, a las cocinas!

Ábrete, sésamo.

-A ver cómo va mi gallineja.

Esto va a tutiplén.

Aspirantes, últimos cinco minutos para terminar el tentempié.

¡Oído!

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno, ¡tiempo!

Mi bocadillo tiene la fórmula mágica.

Aspirantes, ahora los jueces van a pasar por cocinas

para probar vuestras creaciones.

Y, delantales negros, no dejéis de cocinar

porque quedan poco más de 10 minutos

para que terminéis esa gallina en pepitoria.

¿Oído? (TODOS) ¡Sí!

-Mi bocadillo es de una salsa de queso de cabra,

bacón, tomate a la plancha y unas pipas.

Lo siento, Pepe.

-Mi bocadillo es de diente de león, de bacón,

berenjena asada y mermelada de limón.

¿De qué es la salsa? La salsa la he hecho

con yogur, mostaza y un poquito de mermelada de naranja.

¿Qué has hecho? Pues un bocata de lacón

con cebolla caramelizada, berenjena asada

y anacardos con miel. Caray.

¿Rúcula? Y mayonesa de pistacho.

¿Lo habías hecho antes? No, pero me gusta la combinación.

-He hecho un crepé de... Un wrap.

¿Wrap? Wrap, wrap, wrap, wrap.

Me he pasado con el ajo, lo sé. Tres pueblos.

Rosbif, queso, rúcula y frambuesa.

Y ajo. Ah, no, ajo no.

No, pero del otro bocata. Ah, vale.

-Bagel de rosbif con cebolla caramelizada,

rúcula, tomate y queso de untar. Un canapé.

Un canapé.

Pero póntelo más grande, hombre.

-Es atún, pimiento del piquillo y le puse unas cosas

que había por allí porque no llegué a las anchoas.

-Este experimento es cebollita, gula y fresas confitadas.

¿Has comido de pequeño bocatas de fresa?

Qué buenas están las fresas en las tartas.

¿Te apetece tomarte esto? Sí, está rico.

Un montón. Sí, algo original.

Original pero complicado. Es un wrap con una pastita

de pepinillo, mayonesa y anchoa, rúcula y tomate deshidratado.

Muy bien.

Aspirantes, gracias por saciar el apetito de este jurado,

en un rato os daremos el resultado de este concurso.

Menos mal.

-Yo, por ahora, la que veo

que va bien es Mila. -Mila.

-No sé si estará buena, pero

le he puesto todas mis ganas.

-Se me ha cogido.

Aspirantes, último minuto.

Mira, mira, mira... -Uh...

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno, ¡tiempo! Manos arriba.

Aspirantes, antes de pasar a la cata y ponernos serios,

hay un concurso que resolver.

Después de haber probado todos vuestros bocadillos,

que doy fe que nos hemos puesto morados,

los tres mejores por presentación, mezcla y sabor

son los de:

Sally. Gracias.

Lidia. ¡Ah!

(MURMURA)

Y Fidel. Gracias, chef.

Enhorabuena a los tres. Gracias.

-Gracias.

Me he emocionado

y he sentido que, a lo mejor, valgo para esto, ¿no?

Qué tonta. Las hormonas, hija.

Vamos a pasar a la parte más seria de la noche,

la cata de eliminación. Y la va a abrir Mireia. Adelante.

Suerte. -Gracias.

A ti nadie te había robado ingredientes, ¿no?

Así que no tienes excusa y esto es tu gallina en pepitoria.

Sí, gallina en pepitoria al estilo tradicional

como lo hace mi abuela.

Y con el pedazo de guiso que has hecho,

la cantidad de salsa que has hecho,

¿me pones esto en el plato y te quedas tan ancha?

Le he echado un poquito de salsa.

Si ves que te queda una salsa buenísima,

prefiero unas patatitas glaseadas con ese jugo

y que saques partido de una gran salsa.

Esas zanahorias ahí cocidas y el huevo este entero,

quizá haber sacado partido a ese buen guiso que pedíamos.

Hay un trabajo que creemos que está bien hecho,

pero no lo has sabido rematar.

Pablo, es tu turno.

Has sido de los más robados de esta noche,

te han quitado tres elementos, tres ingredientes.

¿Y por qué crees que te han robado a ti tantas cosas?

Lo que han dicho es que me consideran un rival fuerte.

Pues es posible que seas un rival fuerte,

pero quizá esta no es la noche para demostrarlo, ¿eh?

Pruébalo, por favor.

Me he pasado de ajo.

Tú no puedes hacer una picada con ajo crudo

y ponerlo alrededor del plato,

eso es una locura.

Un fallo garrafal cuando sabía, encima, que me había pasado de ajo.

Susto, muerte y has elegido muerte.

Primero, tienes que guisar y, para guisar, coges la cebolla

que no la tenías, no pasa nada, coge otra verdura, puerro mismo,

y rehogo bien la gallina; y luego la picada.

La picada la echas al guiso, esto es un sinsentido.

¿Sabes cuál es el problema? Que el que está perdiendo

la fe en ti ya no eres tú, sino yo también.

Necesito una palmada que me empuje porque

lo he intentado pero...

Venga, yo te la doy. Ven aquí.

A ver si con esto lo solucionamos, ¿vale?

¡Cómo huele de mal, madre mía!

Pablo es que es como una montaña rusa,

porque ha ido decreciendo, ¿no? Ha empezado muy fuerte

y se ha ido haciendo pequeñito.

Sally, vamos a ver qué has hecho.

Una curiosidad que yo tengo,

¿tú por qué crees que tus compañeros te han saqueado

como lo han hecho?

Según dicen, que cocino bien. Vamos a ver si saben

tus compañeros lo que dicen.

No es una pepitoria al uso, o sea, has texturizado la crema,

es un emplatado más moderno, pero es un superbuen plato,

está muy bien. El sabor es rico, es interesante.

Bueno...

A mí me parece un plato incompleto y te voy a decir por qué:

Hay cosas que le faltan a los platos y hoy,

que el día iba de pan, pues le hace mucha falta a este plato,

porque está muy bueno, porque tiene mucho mérito

que la salsa se parezca a una pepitoria

cuando te han quitado el vino...

La cebolla... Pepe, que estabas a régimen.

¿No te ibas a cuidar?

Muy buen trabajo, Sally. Gracias.

Pero, Sally, no te pongas así, mujer.

Me emociono muchísimo cuando me decís cosas buenas

y me gustaría algún día estar ahí con mis compañeros.

Las personas que tienen culpa de que yo esté aquí

han sido Andrea y Pablo.

Yo no quería estar en el grupo de Andrea

porque era un grupo flojo, ¿pero qué pasa?

Siempre los chefs me han dicho:

"Has perdido, pero lo has hecho muy bien".

Bueno, Andrea, tú tenías todos los ingredientes

para hacer una gran gallina en pepitoria, ¿no?

Ajá. ¿Crees que esta lo está?

No.

Con ese olor, menos mal que he traído pan,

porque está el día para comer pan, eso no lo voy a probar.

No había cocinado ni sabía cómo se cocinaba

una gallina en pepitoria, no sabía cómo se servía,

no sabía cómo hacer la picada.

En tu casa, cuando eras chica, ¿quién cocinaba?

Uf...

Nadie. (LLORA Y BALBUCEA)

¿Por qué no?

(LLORA) Yo no he podido conocer la cocina de mi abuela

y mi madre no tenía tiempo para cocinar para mí,

entonces, yo esta tradición de sofrito y esto

yo no la conozco, no sé.

-Si yo no tengo una abuela que me enseñe a cocinar,

tampoco tengo a Buffalo Bill que me enseñe a disparar.

La vida luego nos enseña.

Es una pena que no hayas conocido la cocina de tu abuela, ni yo.

Todos los grandes platos que hacía mi abuela,

aunque no los he visto, los aprendí, ¿cómo?

Preguntando, indagando y formándome.

Haz lo mismo y deja de llorar.

Vale. Pero eso se merece que te vayas.

Ya, ya lo sé,

lo reconozco.

No sabía que existía este plato, lo digo sinceramente,

porque no voy a mentir.

Kevin, acerca tu plato, por favor.

Cuéntanos qué has intentado hacer ahí.

En principio, como no sabía si tardaría en cocerse o no,

en el mismo guiso he puesto una pechuga troceada

y, luego, he puesto los muslos.

No está malo, no es un pollo en pepitoria,

tienes la suerte de que has aportado una buena textura

a un pollo que podría estar más tierno,

y eso es un punto a favor, en detrimento de un emplatado

que era bastante horrible y grasiento.

Una pregunta, Kevin: ¿Nunca has hecho un guiso?

No. ¿Nunca has guisado una carne?

No.

¿Y te has presentado a algún casting de modelos?

Sí. Ah...

Soy más listo que tú. Guisa más, guisa más.

Soy más listo que tú. Si tienes la suerte

de continuar aquí, ya puedes guisar

en los ratos libres, amigo.

Lidia, vamos a ver qué has hecho tú con los ingredientes que tenías.

Eres la única que no tenía gallina

para hacer una gallina en pepitoria, así que

cuéntanos qué has hecho. He hecho un arroz con verduras

con un caldo de verduras, la salsa pepitoria

por encima del arroz y lo he acompañado

de una salsa de verduras asadas, almendras, pan tostado y el huevo.

Me gustaría saber qué piensas de que tus compañeros

hayan querido quitarte a ti todos el...

Me ha sorprendido un poco lo del pollo, ¿no?

La verdad, que me lo quitaran.

Pienso que me lo han querido quitar porque igual soy la persona

que menos les dolería que se fuera hoy.

Es una cosa más de compañerismo que de rival.

La mayoría no saben hasta qué punto cocino o no,

no creo que haya sido por eso. ¿No te apetece integrarte más

en el grupo y estar más metida? Sí, pero no hay tiempo para todo,

o descanso o estoy de juerga, y no tengo cuerpo para eso.

Me siento supermal porque no estoy disfrutando

todo lo que debería estar disfrutando de estar aquí,

estoy acostumbrada a hablar con mi pareja cada día,

estoy embarazada, entonces...

Oye, ábrete un poco más, cocinas bien,

cocinas mucho mejor de lo que tú te crees,

y solo se trata... Sí, sí, claro que sí.

Disfruta de lo que estás viviendo,

disfrutarás de tu maternidad en su momento.

Yo creo que tiene mucho mérito sacar de donde no hay,

lo principal de aquí es que has resuelto una prueba.

Una cosa que tienes aquí, ¿qué es? ¿Qué tengo?

¿Me dices que se me cae la baba?

No, eso, que puedas sonreír. Ya.

(RÍE)

La comida que hace un cocinero es un poco reflejo de su persona

y la tuya es un poco sosa. (RÍE) Sí.

-Es que yo no era la persona que soy ahora,

era una persona supersumisa, hacías conmigo lo que querías,

lo callaba todo y dejaba que me hicieran de todo.

Llegó un punto en que dije: "Nunca más".

Desde que sé poner límites a la gente me va mucho mejor.

Mila, vamos a ver qué has hecho tú.

Cuéntenos usted, ¿qué tal se ha sentido con el plato?

Tenías todos los ingredientes, ¿no es así? Nadie le quitó nada.

No me ven rival. Pero tú sí veías rival.

No.

Era pollo en pepitoria, pues quité el pollo.

Dices: "¡ole!". Claro.

Se trataba de eso. Además, ha salido beneficiada.

Tienes un corazón, de verdad, cuando necesite un favor te llamo.

Si Lidia es inteligente, yo creo que pensará

que le he dado ventaja, porque era una persona

que estaba prácticamente inexistente

y yo la he relanzado al no tener el pollo.

La noche va de pan, pero lo voy a probar con tu salsa.

Está muy bueno.

Esto está de 10, el arroz está bueno

y, encima, le haces un favor a una compañera, ¡eres un chollo!

¿Estás casada? No tengo papeles, fijo

pero, vamos, sí. Vaya.

(Risas) Harías muy buena pareja

con el Dioni.

Se empieza por un gallo y se acaba por un caballo,

eso dicen en mi pueblo. (RÍE)

No lo han entendido lo de quitar el pollo

como un favor, la mala de la película he sido yo.

Bueno, Raquel, ¿por qué crees que no te han cogido nada?

Yo creo que, si no me han quitado nada, es por tema de amistad.

¿Contenta con tu plato? Se me ha pegado un poco

y lo he cambiado de cazuela. Pero se te ha pegado un poquito.

Sí, se me ha pegado.

Y eso se nota también en el sabor y en el olor.

Hay problemas de aspectos técnicos muy gordos:

Primero, no aparece el sabor de la pepitoria,

esto está duro, si encima lo dejas crudo...

Me ha salido mal y ya está, y es la verdad lo que decís.

Tenías todos los ingredientes para hacerlo bien y me falta todo.

Hay defectos, está duro y en ti no veo ese brillo

en los ojos que tiene esa persona que,

aunque no sepa cocinar, tiene pasión.

Yo tengo pasión, igual no la he demostrado.

¿A qué esperas?

Raquel, delante de cocinas, por favor.

(SUSURRA) Bien, bien.

Fidel, tú cierras la cata eliminatoria de hoy.

Fidel, no te habían robado, tenías todos los ingredientes.

Todos los ingredientes igual que nadie me elige primero.

¿Pasas desapercibido? En la vida sí, me llevé muchas

y, cuando uno pasa desapercibido, se lleva menos.

Este es, de tus platos,

el mejor presentado que has hecho. Sin duda alguna.

-Fidel es de las personas que más lucha por estar aquí,

que ve el último tren de su vida,

que no se puede tener más mala suerte en la vida

y ser mejor persona con todo lo que le ha pasado.

Sé que has pasado desapercibido en el orfanato, de pequeño,

luego en el Ejército también,

son sitios donde es mejor no hacerse ver demasiado.

Pero te voy a decir una cosa, en "MasterChef" las cosas cambian,

aquí no es bueno pasar desapercibido.

¿Estás de acuerdo conmigo? Por supuesto.

Pero que sepas que también hemos visto en ti una evolución

y que eso es lo que nos gusta.

Me he caído 120 000 veces y 120 000 veces que me he levantado

con una sonrisa en la cara,

porque la vida es eso, la vida es caerse

y, cuando piensas que todas las cosas van mal

y no tiene nada sentido, te levantas.

Vamos a probar.

Fidel, la pechuga está blandita, el puré pues está medio gracioso,

no está mal, la yema de huevo un poco cruda,

no es el mejor plato de la historia,

pero creo que puedes estar orgulloso.

O.K., chef.

Encina, ¿qué pasa? Estoy encantada, Fidel.

Muchas gracias, Fina. De verdad.

Me emocioné porque ese abrazo que le ha faltado siempre

quería dárselo yo desde lo más profundo de mi alma.

Delantales negros, nuestro jurado tiene que deliberar

para saber quién de vosotros abandonará estas cocinas.

Jueces, por favor.

(HABLAN ENTRE ELLOS)

Venga. Los tenemos, ¿no?

Aspirantes, es verdad que no es fácil tener que cocinar

gallina en pepitoria cuando te faltan algunos ingredientes

que son los que pueden identificar a ese plato.

En esta prueba, lo que pedíamos es un trabajo esencial

que pedimos, incluso, a nuestros cocineros

en nuestra cocina, algo que valoramos

cuando alguien viene a cocinar a nuestra casa:

Capacidad de reacción y creatividad.

Hemos visto dos recetas que nos han parecido

las mejores recetas de esta noche,

los dos mejores platos.

Sally y Mila, felicidades. Gracias.

-Muy bien.

-Gracias. Sally, Mila,

podéis subir a la galería.

Me he sentido muy satisfecha y muy feliz.

Y me toqué el delantal para que mi marido sepa

que me acuerdo de él, de mis hijos y mi nieto.

Entre vosotros siete, hay cuatro que

han presentado platos que, sin estar del todo bien,

merecen que sigáis una semana más en "MasterChef".

Fidel,

Mireia,

Kevin

y Lidia.

Me gusta que me metan caña para sacar lo mejor de mí,

pero una palmadita en la espalda se agradece mucho.

-No me llores.

(MURMURAN)

Andrea, Raquel, Pablo,

este jurado ha decidido

que, quien no merece seguir cocinando aquí es:

Raquel.

No, no, no. -Venga ya.

-Tranquila, tranquila, tranquila.

-Tranquilo. -Sí.

-Lo siento. -Venga.

-Hasta luego, guapa.

(APLAUSOS)

Mi sueño no acaba aquí, acaba de empezar, lo voy a conseguir

y voy a demostrar que, realmente, tengo pasión.

Raquel, cariño, lo siento mucho. Gracias, Eva.

¿Te vienes conmigo? Sí.

Gracias.

-Ah... (MURMURA)

Raquel, ¿cómo estás?

Mal, porque yo creo que tienen una idea equivocada de mí,

yo entré aquí porque tenía un gran sueño,

porque tenía pasión por la cocina y la sigo teniendo y la tendré.

¿Crees que a tus platos le han faltado carácter?

Hoy era claro que mis errores eran esos, no sé,

tampoco creo que haya sido un desastre

mi paso en "MasterChef" como para irme.

"MasterChef", para mí, es un trampolín

que lo voy a aprovechar muchísimo porque es un giro en mi vida

y voy a seguir por este camino.

¿Quién crees que va a ganar este concurso?

¿Quién creo? Pues...

Creo que va a ganar Carlos

porque es un chico muy completo. -¡Guapa!

Es que me emociono, me emociono por ellos.

No quería llorar porque no es mi estilo,

pero...

Me llevo a mucha gente

y, para mí, en la vida lo importante son las experiencias

que tienes con la gente.

-Para mí, perder a Raquel es perder un punto importante

en este programa, porque cuando te da el bajón,

cuando estás peor, siempre tienes una persona al lado

que te ayuda a tirar para adelante, y Raquel era eso para mí.

La pasión por la cocina no tienes que perderla nunca.

Nosotros te lo vamos a poner fácil, porque nuestro patrocinador

de electrodomésticos, ya sabes, te regala el horno, la placa,

todo lo que has usado durante el concurso es para ti.

También, nuestro supermercado patrocinador te regala la compra

para todo el año, o sea, que te vas a hinchar.

Te regalamos también la tablet de "MasterChef" en la que tendrás

acceso a vídeos, a un montón de recetas,

navega por ahí, que encontrarás muchas cosas.

Gracias. Y seis meses gratuitos

en la Escuela MasterChef para que aprendas más todavía.

Sí, muchas gracias. Tengo otra cosita,

el juego de mesa de "MasterChef". ¡Hija, no será por regalos!

No, me voy llena, llena pero de muchas más cosas,

lo voy a aprovechar a tope esto. Muchas gracias.

Raquel, ahora sí que sí, cariño,

ha llegado el momento de que cuelgues el delantal.

Vale. Tu paso por "MasterChef"

(APLAUSOS) ha terminado.

(TODOS) ¡Guapa!

(Aplausos)

-Me voy pero con la cabeza alta.

Yo voy a seguir adelante, lo que voy a hacer es intentar

que alguien me pueda dar la oportunidad

de poder entrar en sus cocinas y aprender.

Estoy contenta de estar aquí, me llevo a grandes personas.

Raquel cuelga hoy su delantal como concursante de "MasterChef",

su camino termina aquí, pero no el de los 12 aspirantes

que siguen en estas cocinas.

Ellos se van a enfrentar a nuevos retos y nuevas experiencias

en las que tendrán que demostrar todo su talento,

pero eso lo veremos la semana que viene.

Mientras, ya saben, pónganle sabor a la vida.

Por esa cinta van a pasar muchas cosas,

algunas tan imprevisibles

que os van a dejar con la boca abierta.

¡Eso es mío! -Se van a romper, se van a romper.

-Madre mía, esto no cuaja ni... -Qué estrés, por Dios.

Bienvenidos al corazón de los Pirineos.

Esta vez, trabajaréis para el room service de este hotel.

¡Venga! Gracias por llamar al servicio

de habitaciones. Huele a quemado.

¡Ah, mierda! Esto es un desastre total.

¡Que no se queme! Lo han devuelto del pedido.

El cliente está disgustado.

En un minuto, lo que tengáis, como esté, se lo llevan.

¡Colgó el nota! ¡Reacciona, limpia el suelo!

Nuggets de pollo con algo que no sé.

Hemos traído a Patricia Smith y Christian Escribá.

Os hemos puesto una prueba muy difícil.

-Uf, madre mía. Con el tiempo que tiene

poco va a hacer. ¡Ay!

Está incomestible. Un desastre.

Quien debe abandonar estas cocinas es...

¡Me han matado!

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MasterChef 3 - Programa 4 - 28/04/2015

28 abr 2015

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