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Para todos los públicos MasterChef 2 - Programa 15 - 23/07/14
Transcripción completa

Hoy, por fin, conoceremos el nombre de los dos finalistas

que se enfrentarán en el gran duelo final

donde conoceremos al próximo MasterChef España.

Quiero dar la bienvenida al primer MasterChef España: Juan Manuel.

Uno de vosotros abandonará las cocinas de MasterChef para siempre.

Chicos, mucha suerte. ¡Dadle caña!

Bienvenidos a la embajada italiana.

Vais a hacer frente a uno de los retos más complejos

de toda la trayectoria de MasterChef.

Este jurado ha decidido que el primer finalista

de MasterChef es: Mateo.

Vamos a ver de qué es capaz cada uno.

El aspirante que merece convertirse en el segundo finalista

de la segunda edición de MasterChef es Vicky.

Aquí comienza la final de MasterChef 2.

El "talent show" más duro del mundo.

Durante tres meses 15 aspirantes se han enfrentado

a las pruebas más espectaculares.

Han cocinado en tierra, mar y aire.

Han practicado día y noche, recibiendo clases

de los chefs más premiados de España.

Los 15 perseguían un sueño, que para uno de ellos

está a punto de cumplirse.

Aquí comienza el duelo más esperado, el que convierte en profesional

a solo uno de los dos finalistas.

(Música cabecera)

El próximo MasterChef tendrá que aprender, arriesgar

y, sobre todo, sorprender.

Busco un cocinero sin miedo a experimentar

y encuentre en la cocina su propio lenguaje.

Este año MasterChef llega con nuevos retos, más dificultad.

No quiero simples aficionados,

quiero auténticos amantes de la cocina.

Muy buenas noches.

Hoy, Mateo y Vicky se juegan ganar 100.000 euros,

ver publicado su propio libro de recetas,

y lo que es más importante, hacerse con el título de MasterChef España.

Además, el ganador de la segunda edición de MasterChef

obtendrá un gran "diplôme", valorado en 36.000 euros.

Y el segundo recibirá un diploma de cocina valorado en 21.000 euros.

Los dos títulos de la escuela de alta cocina líder en el mundo:

Le Cordon Bleu Madrid.

El primer finalista es estudiante de Huesca

y el más joven de la edición. Nos referimos a Mateo.

Prudente, perfeccionista y diplomático.

Trajo bien aprendida la lección de la cocina tradicional por su abuela.

Plato a plato ha ido demostrando al jurado que la madurez en la cocina

no viene dictada por la edad.

Buenas.

Quítate las gafas, quítate las gafas.

Justin Bieber, se parece a Justin Bieber.

Eres majete, joven, capaz. Te voy a dar un sí.

(Gritos)

Le voy a demostrar a Jordi que no se equivocaba.

La capitanía de este equipo ha sido lamentable, lamentable.

¿Qué es esto?

-No sé qué ha pasado.

-Mateo yo creo que hoy no ha tenido un buen día, sinceramente.

¿Mateo, para ti, quién fue el peor de tu equipo?

Creo que me tengo que poner yo en ese puesto.

Valiente reflexión. Aprende al máximo y brilla.

El trabajo lo has sacado. Tienes maneras.

Lo haces hasta medio bonito. Te falta el resto.

Mateo, era medio cumplido. Ya, pero...

Soy muy exigente conmigo mismo.

Una maduración express has tenido aquí en MasterChef.

El aspirante que se merece ganar esta prueba es: Mateo.

El que se pase de la raya...

¿Cuántos platos hay aquí? Un, dos, tres, cuatro.

-Mateo ha sido un crack.

-Es muy inteligente; es quizá de las personas más inteligentes

que está en el grupo. -Valgo para estar aquí.

Un poco de valentía no está mal de vez en cuando.

-Yo creo que lo has hecho bastante bien.

Fantástico.

¿Vive tu abuela? Hace un par de años que falleció.

Me encantaría que estuviera viva porque estaría orgullosa no,

lo siguiente. Me gusta mucho.

-Realmente riquísimo. -Eres mi preferido.

El mejor plato ha sido el de Mateo.

Bien emplatado, bonito. Me lo sirven y lo pago.

Tiene la afición a favor, ¿eh? Totalmente.

(Aplausos)

Este jurado ha decidido que el primer finalista de MasterChef es:

Mateo.

La segunda finalista es carnicera, mallorquina y con carácter,

hablamos de Vicky.

Perseverante, competitiva y sin ningún tipo de filtro.

Comenzó esta competición sin creer en su talento,

pero semana a semana, su experiencia en el programa ha conseguido

convencerla de que su lugar natural es la cocina.

¿Qué tal?

¿Cuál es tu nombre? Victoria.

He traído mero con col con salsa de marisco.

Me gusta tu atrevimiento, haberle metido en la camisa verde.

Te voy a dar un sí. Bienvenida.

Estás en MasterChef.

(Música)

No me lo puedo creer, estoy alucinada.

Quiero aprender y quedarme en MasterChef.

¿Dónde está el queso parmesano?

Me he olvidado del hojaldre y del salmón.

Has tenido un puntito de cabrita loca corriendo por el monte salvaje

que te ha sobrado. O sea, lo que no sé hacer.

Déjate de escusas. Estás jugando con fuego, ¿eh?

¿Para quién te gustaría cocinar?

Pues yo qué sé, alguno que esté bueno.

(Risas)

Pero dale un trocito. ¿Tú crees que yo soy tonto?

Está buena, ¿no? Estás comiendo tanto...

¿Qué pasa?

En ti misma confianza tienes poquísima.

Pues igual debería empezar a confiar en mí.

No sé, como yo nunca he hecho nada importante,

pues me creo que nunca lo voy a hacer.

Tienes una cosa aquí. ¿De verdad?

Y en el otro, mira, así.

Gracias. Vicky, eres una de las capitanas.

Ponedlo en un vaso y emulsiónalo con aceite.

Necesito saber cuántos platos quedan por salir.

-Nos faltan 30 platos. -Saca ya.

-Elijo a Vicky. Vicky.

-Porque maneja la carne como nadie.

-¿Cómo quieres los filetes? -Finitos.

-Ya está, venga.

Me siento más segura de mí misma. Creo que hoy va a ser el día.

Lo tuyo es increíble.

Te he visto brillar a un nivel extraordinario.

Da gusto verte cocinar.

Esa máquina es la que pido yo para mi restaurante.

(GRITA)

Para mí es espectacular. Hay idea, buena ejecución.

Qué mano tiene.

Esto es lo que buscábamos.

Vicky, pon un restaurante. Me pido mesa.

Por favor, está el público enardecido.

El mejor plato de la noche lo ha elaborado...

¡Vicky! Vicky.

La cocción está de coña. Olé y olé.

Cuando a uno le enseñan puede aprender,

pero cuando tiene un don y le enseñas,

lo que muestra es algo excepcional.

Ay, ay, ay...

Vicky, Mateo, enhorabuena.

Habéis estado cocinando más de 100 días

en la competición de cocina más dura del mundo.

El hecho de haber llegado hasta aquí para mí es muy grande.

Nunca me lo hubiera imaginado. Siempre he pensado que me iba a ir.

He llegado a un punto que no se paga con dinero.

Sabemos que no ha sido fácil llegar hasta aquí,

pero como veis ha merecido la pena porque esta noche uno de vosotros

se convertirá en el próximo MasterChef España.

Quiero ganar MasterChef porque me gustaría montar

un restaurante en mi pueblo.

Mi abuela ha invertido mucho esfuerzo en recuperar todo lo que había allí,

y que a lo mejor me veo en la obligación de darle

un nuevo uso y una nueva vida.

Mateo, ¿cómo crees que se siente tu madre ahora?

Pues no lo sé... Yo creo que estará muy orgullosa.

Hoy voy a intentar que siga con esa sensación.

¿A ti qué te gustaría contarle? De todo, desde Rota a la embajada.

O sea, no le he podido contar nada. Es que es duro estar aquí también

porque tienes esa frustración de no poder tener la misma relación

que tienes normalmente, pero bueno...

No sé si te dará tiempo a contarle muchas cosas,

pero lo que sí estoy segura es que de darle un abrazo sí.

Que pase Pilar, la madre de Mateo.

(Música melancólica)

Y Alicia, la hermana mayor de Mateo.

Sí, soy un pastel andante, lo sé, lo sé.

-Qué mayor te veo. -Ya, me han dicho que he crecido.

-Sí.

Mateo ha llegado hasta aquí en parte gracias a vosotras.

Muchas gracias.

Alicia, ¿en qué crees que ha evolucionado Mateo hasta ahora?

Está muy mayor. Ha crecido.

-Bueno... -Y muy guapo.

¿En qué sentido ha crecido? En todo.

Físicamente, yo creo que... -A lo ancho también, un poco.

-Yo creo que le ha servido para crecer como persona.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido viéndole desde casa?

Su madurez. Con 20 años nos ha enseñado a todos muchas cosas.

-Qué bien habla, hablas como tu hermano.

(RÍEN) -Superbién, pulcro...

Qué educados tus hijos. -Lo mío me ha costado.

-Sí, ¿no? Mi madre no ha hecho mucho esfuerzo.

(RÍEN)

Pilar, desde luego, es su mayor crítica.

Porque el día que vino aquí dijo que el pollo al chilindrón

de su hijo estaba crudo y así era.

No le pasa una, ¿verdad? No, no, sabe que no.

Vamos a él, ni a ninguna de las otras dos.

Saben que allí hay... A piñón.

Eso está muy bien.

Creo que tranquilamente podría formar parte de este jurado.

(RÍE) Seguro que sí.

-No nos imaginábamos que Mateo iba a llegar hasta la final.

Nos sentimos muy orgullosos de él, y pues...

Vamos a presumir por todo lo alto.

Vicky, ¿y tu familia qué crees que opinará de que estés aquí?

No se lo deben creer.

Tienen que estar tan sorprendidos como yo.

¿Lo comprobamos? Venga, va.

Que pase la madre de Vicky.

¿Qué tal?

-Hola.

La he visto superguapa, más gordita

de cuando vino a la prueba de las madres.

La vi muy delgada y me preocupó de hecho,

pero la he visto superbien. -Ya vas toda de chef.

¡Me has pasado por delante! -¿Has visto? En cuatro meses.

Mercedes, tú eres cocinera, ¿verdad? Sí.

¿Cuándo te diste cuenta de que Vicky tenía un don natural para cocinar?

Pues aquí. -¡Sí, hombre!

¡Te he hecho de comer en casa! -Sí, sí.

Pero tú sabes que como nosotras somos cocineras,

pues lo que los demás hacían en casa eran pues cocinillas.

Y ahora, de repente, ya no es una cocinillas, es una grande.

Mercedes, Vicky, yo creo que ahora hay una pregunta

que se está haciendo toda la audiencia.

¿A quién de las dos le gusta más Jordi, a la madre o a la hija?

Mira, a mí me gusta mucho Jordi, pero me gusta más Pepe.

¡Lo tengo que decir así!

Qué buen gusto tienes, Mercedes. ¡Me encanta Pepe! ¡Es que es así!

Y no solo por las cosas que yo veo, por las que pienso que puede ser.

Es un tesoro, un diamante por pulir.

Mi madre no tiene vergüenza, es como yo.

Claro, está soltera hace un montón de tiempo,

pues ver a Pepe ahí, pues dirá:

"Uh, este es el mío".

Vicky, ¿cuánto hace que no abrazas a tu novio?

Faltan siete días para cuatro meses.

Mucho. Bastante.

¿Solucionamos eso? Venga.

Que pase Bernardo, el novio de Vicky.

¡Por fin! (GRITA)

-¿Cómo te encuentras? -¿Qué tal?

Es la persona que más me entiende y me ha hecho un montón de falta.

Nene. -¿Qué?

-Nene, ¿y la barriga?

Claro, se ha ido la cocinera de casa y el pobre ni come.

Claro, no me han dado de comer.

-Yo cuando coja a Bernardo, pobrecito.

Si está flaco, imagínate cómo se va a quedar.

Le voy a dejar hecho un Cristo.

Bernardo, ¿en algún momento te imaginabas que esto podía suceder?

No. Desde el primer momento que fuimos al primer casting digo:

"Vicky, no pierdas el tiempo con esto. Va a ser imposible".

Y mira por dónde, a la final.

Impresionante. Madre mía, Vicky, menudo follón.

(RÍE)

-La madre que te parió.

Familiares, ahora sí os tenéis que despedir de Vicky y de Mateo,

y desearles mucha suerte.

Sí. Tú estás histérico, ¿eh? -¿Y qué quieres?

Familiares, a la galería. Ah, que vais allí arriba.

Ni besos ni leches.

Mercedes, vamos, mujer. -Vámonos.

-Me encanta tu madre. Soy superfan.

-Ay, madre mía.

-Suerte.

-Qué guay, ¿eh?

Mateo, Vicky, ¿no os parece que esto está un poco apagado?

¿Que nos falta animación?

Pues que pasen los aspirantes de la segunda edición de MasterChef.

Lola, Daniel, Churra, Miguel Ángel, Jorge,

Celia, Marina, Milagrosa,

Cristina, Lorena, Emil y Cristóbal. ¡Qué guapos estáis todos!

(Aplausos)

La vuelta al plató ha sido bastante emocionante.

Da mucha cosita el entrar ahí y volver a ver los sitios

en los que has estado cocinando. Evocan muchos recuerdos.

(Gritos alegría)

-¡Ay, qué guapa!

¡Qué guapos estáis!

-Estas muy guapa.

-Me emocioné muchísimo,

porque vi a Vicky y a Mateo y se me puso una cosa

en el corazón que me entraron ganas de llorar.

Y después los abracé y los besé, y, mira, que gane el que gane

porque ya los dos para mí son ganadores.

Bienvenidos de nuevo a las cocinas de MasterChef.

Qué alegría teneros aquí, ¿eh?

Jorge, por cierto, ¿sabes que algunos salieron en tu defensa

con las chaperoninas y Pepe se puso loco con la camisa de fuerza y eso?

Yo no diría algunos, diría muchos. (RÍEN)

Pepe... Esto lo voy a aclarar yo.

Mi más profundo respeto a todos los científicos, de verdad.

Pero reconoce que tu discurso no está al alcance

del común de los mortales.

¿Cuántas chaperoninas has hecho desde que dejaste MasterChef?

Pues bastantes. (RÍEN)

Sí, sí, ha sido increíble.

Es que por la calle, en vez de decirme:

"Mira, Jorge, de MasterChef. Mira, el rey de las chaperoninas".

Y aprovechando ese tirón, ¿por qué no montas en Segovia

un mesón que se llame "Casa Chaperoninas" y te forras?

Bueno, la idea es montar una taberna de los "Bro",

y uno de los platos van a ser chaperoninas.

-Lo estamos estudiando.

(RAPEAN) "Somos los Bro, somos los Bro,

somos los Bro de MasterChef 2.

Sí, chef. Sí, chef.

Eso fue lo primero que tuvimos que aprender.

Oh, yeah".

Churra, ¿qué tal por Pontevedra? Famosísima.

(RÍEN)

¿Cómo se llama el club de fans al que tenemos que suscribirnos?

"Que viva la salsa Churra".

El otro día me decía una señora:

"Es que prefiero hacerme una foto contigo que con George Clooney".

Milagrosa, te fuiste del programa hecha un mar de lágrimas.

He llorado más que en 50 años que tengo.

¿Sí? Sí.

Te veo muy guapa, ¿eh? Hombre, yo no soy mal parecida,

lo que pasa que aquí...

Con los nervios yo parecía un pinchito moruno.

Me faltaba que me saliera el pincho por aquí.

Hoy ha venido Milagrosa como se viste normalmente.

Con sus rizos a la cara, que ahí no me lo dejaban poner,

con mis tacones, con mis colores que a mí me gustan...andaluces.

Y ahí a lucirme con todos mis niños.

Todos habéis hecho que MasterChef sea una experiencia inolvidable.

Sin la participación de cada uno de vosotros

nada habría sido posible, así que gracias de corazón.

(Aplausos)

Pero esta noche no vais a cocinar.

Hoy lo veréis todo desde la barrera,

así que a donde más os gusta, a la galería.

(Besos)

Siempre se te queda la espinita de ver en la final a Mateo y Vicky,

pero, bueno, mucha gente se quedó en el camino,

y, fíjate, yo he sido finalista. Y estoy supercontento, supercontento.

-Qué bien os queda la chaquetilla.

-Vamos allá.

Mateo, Vicky, es hora de hacer brillar todo vuestro talento,

y de demostrar al jurado que sois los mejores.

¿Estáis preparados? (AMBOS) Sí.

Pues ha llegado el momento que cambiará vuestras vidas.

Empieza el gran duelo final de MasterChef.

(Música tensión)

Aspirantes, id a vuestros puestos en la cocina.

Vamos, chicos.

(Aplausos y vítores)

Mateo, Vicky, tenéis 120 minutos para elaborar un menú completo

compuesto por: un entrante potente y singular,

un plato principal que nos fascine en sabor y presentación,

y para terminar, el mejor postre que nunca antes hayáis elaborado.

Es complicado hacer tres platos de alta cocina, como quieren ellos,

porque tampoco vas a hacer un arroz a la cubana.

Mateo, con sinceridad, ¿cuáles son los puntos fuertes

y las debilidades de Vicky? ¿Punto fuerte?

Vicky es una persona que no cocina solo con la cabeza,

cocina con la intuición, cocina con el corazón,

que es muy importante, y se refleja en todo lo que hace.

Y puntos débiles, su cabra loca, su histeria, su...

Yo qué sé, su fiera que le sale de repente, ¡uh!,

y empieza a ladrarle a todo el mundo.

Ese puede ser el punto débil en cuanto a que le sale algo mal

y ya empieza a desbocarse.

-Para mí que él sea más tranquilo que yo me molesta un poco.

(RÍEN)

Vicky, ¿qué crees que le puede hacer perder?

Que mi plato esté más bueno. (RÍEN)

Y punto. Claro, normal, ¿no?

-Muy bien dicho, Vicky, sí, sí.

Mateo y Vicky, si tenéis que deciros algo,

hablad ahora o callad para siempre.

Ay, te voy a echar de menos al final.

-Yo también.

Cuatro meses viéndonos la cara todos los días.

-Veía a Vicky y a Mateo que son mis niños en la casa

y que yo, desde el primer momento, dije que eran los dos finalistas

de MasterChef, y que hayan llegado estos dos niños... Una gozada.

Aspirantes, pensad muy bien lo que tenéis

que coger del supermercado,

porque comienza el reto de vuestra vida.

Tenéis solo tres minutos para coger todos los ingredientes.

Y ese tiempo comienza en tres, dos, uno, ¡ya!

(TODOS) ¡Vamos, chicos! ¡Ánimos!

(Aplausos y ánimos)

(Música tensión)

-Con tranquilidad, chicos, que hay tiempo.

Último minuto, no os olvidéis nada.

¡Mateo, cuidado la cesta!

Ascuas...

Mierda, mierda, mierda.

Venga, ve a coger las cosas que yo te ayudo.

Ya empiezan los nervios y no hemos empezado.

¿Qué te falta? ¿Te cojo algo?

-No, si... Esta leche está rota, ¿no?

¿Has cogido puerros...? Te quedan 30 segundos, Mateo.

-Sí, voy. -Que están ahí tiradas.

Zanahorias. Toma.

-Puerros. -Ya te lo cojo yo, toma.

Toma, llévate otro. El foie, coge el foie.

¿Y los melocotones?

Cinco... ¿Lo tienes?

Cuatro, tres, dos, uno...

Al final he conseguido todos los ingredientes

porque Eva y Vicky me han echado una mano,

si no, o sea, imposible.

Y si gano, tendré que compartir el premio con ellas también.

Vamos allá.

-Muy bien, Mateo, venga. -¡Mathew!

-¡Vamos, Mathew!

A pesar de mis accidentes, estoy bastante tranquilo

porque, bueno, es cocinar.

-Esperemos que Mateo tenga suerte y que los nervios no le jueguen ya

malas pasadas y de aquí al final todo le vaya bien.

-Vicky lo que tiene que estar es muy tranquila

porque si tiene un arrebato de estos que le pegan a ella

puede rodar cabezas ahí abajo. Puede Vicky liarla gorda.

-Olé.

-Nervios, voy bien. Lo voy controlando.

Lo único que tengo miedo de que no me dé tiempo...

Lo típico, ¿no?, miedo de no sacarlo todo,

y eso es lo que más nerviosa me pone. -¡Qué buenos sois!

Esta noche sabremos el nombre del ganador

de la segunda edición de MasterChef.

Si quieres conocerle mejor, tener todas las recetas

y ver sus mejores momentos durante el programa,

bájate la aplicación de MasterChef y disfruta de todos sus contenidos.

Además, estad muy atentos, porque al final del programa

daremos el nombre del ganador de los 10.000 euros en juego.

De entrante, voy a hacer una reinterpretación

de las borrajas con almejas de mi tierra.

Y lo que voy a hacer es en vez de usar la almeja,

voy a usar el berberecho que va mejor con esta verdura.

Luego, de principal, una becada que voy a acompañar

con chilindrón que lo voy a incorporar con polenta.

Y el postre, un helado de albahaca, que lo voy a acompañar

con un bizcocho de anís y un melocotón con vino,

pero de otra manera, ¿no?

-Voy a hacer de primero una ensalada de espárragos

con esferas de alcaparra.

De segundo raya aromatizada con mantequilla de tomate,

y la voy a acompañar de un arroz negro de algas.

De postre voy a hacer una mousse de aguacate con jengibre,

con un culis de piña y unos bombones de queso.

Y, bueno, eso es todo.

-Yo es que voy con Vicky,

porque me parece que tiene más carácter, que cocina mejor,

que tiene más recursos y más sabores en la cabeza.

Y que además se lo merece más. -Sí.

Voy a mandar a Vicky rayitos de amor para que gane. (RÍE)

Cómo se nota la evolución, ¿eh? Sí.

Es alucinante lo que hemos conseguido con estos chicos.

Yo es que lo flipo. Es impagable.

Impagable.

Yo lo veo muy de ellos, los dos menús me gustan

porque plasman la personalidad de los concursantes.

Yo, el de Mateo me gusta... Mira, ya me estoy mojando,

pero me ha gustado un poquito menos. Pero al principio no te gusta nada.

No, no. No es por eso.

-Qué buena pinta tiene todo. -Mateo, cómo huele.

Venga, a tu romero. -Dale al romero.

-Dale al romero.

-Ganar MasterChef sería para mí pues eso, la superación máxima.

(Música tensión)

Vicky está haciendo esferificaciones de agua de alcaparra.

¿Cuándo la hemos visto así?

-Toma la Vicky.

-Sí, sí.

-Perfecta le ha salido.

¿Qué tal, Vicky? Bien.

¿Qué estás haciendo? Unas esferificaciones de alcaparra.

¿Esferificaciones de alcaparra? Bueno, qué finura para una final.

Bueno, ya que lo he aprendido, ¿no? Digo, lo voy a poner en práctica.

¿Nos puedes contar un poco el menú que tienes pensado?

Pues de primero voy a hacer una ensalada de espárragos.

Son espárragos blancos. Luego también lleva huevos poche,

lleva una vinagreta, un poco de granada,

y llevará las esferas de alcaparra. ¿Por qué ese plato?

Porque es un plato de mi padre que siempre hacía de entrante.

¿Tu padre era cocinero también? Mi padre sí, ha sido cocinero.

Y ahora en sus últimos años cogió un bar y estaba él en la cocina.

Me acuerdo de mi padre, me acuerdo un montón

y mi familia también. Se murió ahora va a hacer dos años,

pero es que parece que fue ayer.

Es como si no hubiera pasado el tiempo, entonces para mí

es muy importante hacer algo que nos recuerde a él,

que todo el mundo que vea el plato diga: "Eso lo hizo Carmelo".

Eso tiene que estar potente... Sí... Es alcaparra.

No lleva ni sal adicional, ni nada.

Es un castañazo, ¿eh? A mí me encanta.

Bueno, es que las alcaparras estallan en la boca, el sabor.

Lo suyo es eso. -Eso sabe a alcaparra pura.

Es como que te comes una alcaparra, igual.

¿Y el segundo plato?

El segundo plato va a ser raya con mantequilla de tomate.

Mi madre me hace muchas veces raya con tomate.

Para hacer raya con tomate he decidido hacer eso

que le viene bien, y luego un arroz negro de algas.

¿Y lo de la mantequilla de tomate? ¿Cómo es?

¿Que pocharás la raya en la mantequilla de tomate...?

No, le hago un cilindro a la mantequilla

y la pongo dentro de la raya y la meto en el horno,

porque no quiero que se oscurezca la raya, quiero que quede blanca

y la voy a meter en el horno con el arroz negro.

Vicky, ¿y de postre?

Yo vi un postre en el libro de Jordi Roca... de aguacates.

A mí me encanta el aguacate, y nunca lo había comido como postre.

Y dije, voy a hacer una mousse de aguacate con jengibre,

y luego le voy a poner un culis de piña y luego...

Y digo: "Ay, necesito algo más". Y pensé que el queso le iba bien,

y voy a poner una especie, como si fueran bombones de queso.

Jordi Roca, ¿eh? ¿Y si él lo probará crees

que lo reconocería como una versión del plato suyo?

No sé... Ahí yo ya... No hay tantos postres con aguacate.

Es que el suyo no lo he probado. Mira, yo la mousse...

Qué pena que no esté aquí para probarlo.

Pues sí.

Se ha tirado sin red.

"Voy a hacer un postre que lleve aguacate".

No lo haríamos todos. El postre va a tener sorpresa.

¿Qué tal, Mateo? Pues bien.

¿Cuál es el primer plato? Cuéntanos.

El entrante, he elegido hacer una crema de borrajas,

con una "parmentier" de patatas, que la voy a aromatizar con hinojo,

y la voy a acompañar de berberechos.

¿Y esa idea por qué te viene así? Me viene de un plato, digamos,

que son borrajas con almejas, solo que yo he querido añadir

o cambiar los berberechos porque va mejor con la verdura.

Cuando dices con tanta rotundidad que va mejor el berberecho

que la almeja... He probado con la almeja

y, digamos, que tiene un sabor muy fuerte.

Y el berberecho yo creo que lo acompaña mejor.

No tapa tanto el sabor de la borraja.

Jordi, no le confundas ahora al niño.

No le confundo, yo le digo mi opinión.

Sí, sí. Queremos una cocina con sabor.

Aprovecho, te diré más, en cocción el berberecho aguanta

más la cocción el sabor que la almeja.

¿Y de segundo? Voy a hacer una becada,

que la voy a guisar de la manera tradicional.

Voy a hacer un paté, estoy haciendo un jugo con las carcasas.

Y de guarnición le voy a poner, aparte del paté,

le voy a hacer una polenta a la que voy a añadir un chilindrón.

Digamos, es un guisito. El toque, el toque de Mateo, ¿no?

Como te gusta el pollo al chilindrón.

A mi madre me gustaría dedicarle el plato principal

porque vino con el pollo al chilindrón,

y no fue de mi agrado lo que hice. Espero que hoy eso lo compense.

¿Y de postre, Mateo? Un helado de albahaca,

que voy a acompañar con un bizcochito de anís,

y un melocotón con vino, pero con salsa aromatizada

con canela, limón y naranja por un lado,

y luego el melocotón que lo pondré en crudo

para que tenga un toque crujiente también y conserve el sabor.

Te queda un mundo de cosas por hacer, ¿no?

Sí.

Finalistas, el reloj acaba de marcar que os queda

la mitad del tiempo: 60 minutos.

Mira, en Cordon Bleu nos lo enseñaron así.

Qué arte, Mateo, qué arte.

La becada es muy complicada de cocinar.

Hay que haber hecho muchas becadas para hacerla bien.

El fondo de la becada tiene que ser superintenso...

Y que tenga gusto, sabor, tal. Pero hay un riesgo también.

Puede meter la pata totalmente si no da el punto de cocción,

pero la valentía de decir: "Es una final y quiero hacer

un gran producto y de una forma elaborada, como siempre..."

Y todos se han fijado en la tradición.

"Es que era un plato de mi casa, es que era un plato que yo comía".

Y le han dado la vuelta.

Ay...

-Es que no sé porqué se ha quedado así.

-Empezamos bien.

-No me gusta, no me gusta.

-¡Vamos, Mateo!

-La textura de la crema no me ha quedado como me hubiera gustado.

Y voy a intentar solucionarlo de alguna manera.

Voy a arreglar el problema de la crema

porque me fastidiaría mucho que por eso se...

Se me fuera la final al carajo.

Le faltaba la fécula para que me la espesara.

Entonces, he cocido la patata, le he añadido tres trozos, creo.

Vale.

-Sí, sí.

Tengo algún que otro problema, pero voy bien, la verdad.

-Le he visto muy nervioso al principio.

Ahora ya esta encaminado, esta muy centrado

y él cuando se concentra, se concentra.

-El segundo es la raya sin espinas, con las espinas haces un caldo.

La raya haces una mantequilla de tomate.

El filete lo envuelves con la mantequilla y eso al horno.

Luego el arroz negro, eso sofrito como para un arroz,

con cebolla, pimiento y ajito. Luego le pones el arroz, lo sofríes.

Ah, y le pones tinta de calamar. Le vas echando el caldo,

y luego lo dejas que se quede arroz seco. Ese es el arroz.

Y luego un poquito de alioli que he hecho para acompañar.

Me voy a hacer un huequito aquí.

Ah, bien.

Mercedes, ¿cómo ves a la niña? La veo muy bien.

Cuando la hemos preguntado antes tenía las ideas muy claras.

Eso es lo principal.

Lo que yo no sabía es que su padre también había sido cocinero.

Su padre nos arrastró a todos a la cocina.

Los niños por genética y yo por la convivencia.

Porque yo nunca me imaginé que iba a ser una cocinera.

O sea, que lo llevaba dentro y a través de un programa

le saltó la vena artística que llevabais todos de cocineros.

Yo creo que sí. Ha sido eso.

Yo lo he notado que está cambiada. ¿Sí?

¿Y tú, Bernardo, sí lo has notado?

Sí, también, mucho. Yo he flipado.

Yo la veo cortar cebollas, verla cortar así...

Parece que no, pero se ve la evolución en el tiempo.

Yo estoy acostumbrado a que cocine en casa.

Cocina bien, le gusta, pero claro, empiezas a ver esferificaciones,

y empiezas a ver unos rulos como de mantequilla.

Yo decía: "Madre mía, ¿qué le han hecho a mi niña?"

(RÍE) -Yo estaba alucinada.

He estado flipando todo el rato que ella estaba trabajando.

Cómo os cambia MasterChef, ¿te has dado cuenta?

Qué guapas las tenemos.

Pero Marina con ese pelo corto... ¿A que está ideal?

Te has quitado, yo qué sé, dos meses por lo menos.

(RÍE) Mes y medio.

Mes y medio, Pepe.

-Vicky, guapetona.

-No me despistéis.

Pronóstico, que no me oiga ni Bernardo ni su madre,

¿quién es el ganador de MasterChef?

-Vicky. -Vicky.

Tú eres de Vicky. Y, Churra, cuéntame.

Yo es que Mateo... Soy su abuela. ¿Qué va a hablar una abuela?

¿Qué quieres que te diga?

Queriendo mucho a Vicky, pero la abuela es la abuela.

-Carnicera a su filete.

Dale al filete.

-El entrante es una crema de borrajas.

Se cuecen las borrajas con un sofrito antes de puerro y zanahoria,

y hacemos el puré, cocer patata y añadir un poco de mantequilla,

nuez moscada, pimienta blanca y el hinojo picado.

Y luego pues abres los berberechos y listo.

Bueno, Alicia, ¿cómo veis la propuesta de Mateo?

Está tirando mucho a la tierra: las borrajas, la albahaca,

el melocotón con vino, eso es muy típico de Huesca.

¿Orgullosa? Mucho, no me lo podía imaginar yo.

El año pasado éramos fans incondicionales del programa

y, bueno, ni soñar que estuviera al año siguiente él en la final.

-Tengo la tradición a mis espaldas, y tengo la cocina de mi casa.

Entonces, la tradición es lo que me ha aportado mi abuela.

Y, bueno, hoy se merece que le dedique un plato,

o incluso todo el menú.

¿Tú cómo lo ves?

Son los dos mejores.

O sea que jueces seréis buenos, porque tenéis aquí a dos artistas.

¿Quién creéis que será ese segundo MasterChef de España?

Veo a Vicky más resuelta. ¿Sí?

-Y el postre, hacemos una mousse de aguacate, cogemos el aguacate,

lo mezclamos con dos yemas, un poco de azúcar a ojo,

un poco de nata y jengibre. Lo batimos.

Luego a parte las dos claras de huevo a punto de nieve, lo mezclas,

luego a parte haces como un coulis de piña, que es azúcar y piña

en una olla a que cueza un poco, lo trituras, lo cuelas y a la nevera.

Y luego unas bolas de queso que voy a hacer ahora, con queso quark

que se rebozan en pistachos caramelizados con un poco de sésamo,

lo rebozas y luego lo montas todo.

Espero que las bolas de queso salgan como las especificaciones,

porque solo falta que me salgan mejor las especificaciones

que las bolas de queso.

¡Finalistas! Acabáis de entrar en los últimos 30 minutos.

¡Un aplauso!

-Sois unos auténticos crack.

-Os queremos mucho.

-Yo huelo a quemado.

-Algo se quema.

-Es el horno encendido.

-¡Oh no!

-¡Oh, dios mío!

-¡Va cariño, va, va!

¡Uf, Mateo!

Se le ha quemado el postre, lo está haciendo de nuevo,

con un tiempo muy justo.

¡Venga! ¡Ánimo, Mateo!

-Vamos, Mateo.

(Música)

¿Qué tal, Mateo? ¿Cómo vas?

Bien, bueno, he tenido un problema. ¿Cuál?

Que se me han quemado los bizcochitos del horno.

No sé, porque la receta era con el tiempo y se me han achicharrado.

Pero, ¿lo has vuelto a hacer nuevo? Sí, los he vuelto a poner.

Y nada, ahora ya, pues a ultimarlo todo.

Me sorprende lo tranquilo que está Mateo porque se le ha quemado...

No, no, ya no está tranquilo. ¿La procesión va por dentro?

Madre mía.

¿Y este caramelo no está demasiado oscuro?

Se me ha reducido demasiado, de verdad, no sé qué está pasando.

¿Cómo lo ves? No está tan mal como parece.

Confía en ti, que es lo importante.

Pero tiene... Sí, un retrogusto que te deja...

Mucha suerte, Mateo. ¿Vale? Suerte, ánimo, venga, vamos.

A pesar de todos los fallos que he tenido, he ido solventándolos

y me he dado más caña porque he pensado

que esto hay que sacarlo de alguna manera,

y que no podía rendirme así de fácil, era de idiotas. Que no...

¿Has probado las verdinas de perdiz?

¿O los calamares rellenos de espinacas y pasas?

Pues estas dos recetas y muchas más las encontrarás aquí,

en el libro de la segunda edición de MasterChef.

Con carnes, pescados, dulces, y además un apartado lleno de trucos

para que brilles en tu cocina como un auténtico chef.

(Música)

¡Aúpa Vicky!

-Hay que llevarlos a Mallorca al trofeo, ¿eh?

-Lo abre prontito, lo abre pronto. -Ay, ay, ay.

Está cocinando ya toda la becada entera.

Las patitas, la pechuguita marcadita con un buen jugo.

Crudo, muy poco hecho. Lo ha marcado todo.

Me cago en el crío.

¿Cómo vas, Vicky?

Pues me falta poner la raya en el horno.

¿Solo eso?

Bueno y emplatar.

El emplatado, cuéntamelo Vicky, anda.

Sí. El emplatado.

Vicky, si lograras controlar este nervio, tendrías mucho ganado.

Si justo le hablan cuando está cocinando,

es normal que se ponga nerviosa.

-¿El emplatado de cuál? El primero... ¿No podéis esperar a verlo?

Ahora mismo eres Vicky en estado puro. ¿Eh?

Espera, espera. ¿Por qué venís ahora, coño?

Te voy a echar esto allí. Hay que pensar en verde, ¿eh?

Venga va, guay. Cómo te ayuda Jordi, ¿eh?

Después de tanto tiempo. ¿No? ¡Claro, hombre!

Bueno, es el último día, pero ya sabes que esto

hay que hacerlo siempre, no hay excusa.

Vamos a dejarla, que está súper nerviosa.

Suerte Vicky.

No creo que los nervios sean un handicap para Vicky, ni mucho menos,

pero ya sabéis: se juega todo a una carta y hoy puede ser

un gran día para Mateo.

Se acaba el tiempo, ¡vamos!

¡Va, señores, va, va, va!

-Vamos, vamos. -Venga, venga.

Ahí están los campeones.

-Allá va la raya, mira.

-Venga, vamos, vamos.

(Música)

Las borrajas, las hojas de borraja.

Ya está, eso ya está ya está.

-¡Vicky emplatado, emplatado!

(Música)

¡Venga Vicky! -¡Vamos Vicky!

-Rápido, rápido. Venga Vicky.

-¡Qué buena pinta! -¡Qué rico todo!

Venga, va, va, va.

Vamos aspirantes, último minuto.

Va, va, va, va.

-¡Vicky pon la flor! ¡Que la ponga!

(Aplausos)

Aspirantes: últimos diez segundos, nueve...

¡Va, va, va, va! Ocho, siete, seis,

cinco, cuatro, tres,

dos, uno. ¡Tiempo! Manos arriba.

¡Campeones! -¡Muy bien!

-¡Artistas!

-Bravo, bien, bien, muy bien, Mateo.

-Bravo, bravo, bravo.

-Me he quedado bien y estoy contenta, y muy feliz,

me da igual ganar o no ganar, ya vendrá lo que tenga que venir.

-Mateo.

-Yo quiero ganar y espero ganar. Creo que es un menú ganador

y para mí el mejor de los dos.

Vicky, Mateo, enhorabuena, porque habéis hecho un gran trabajo.

Ahora llega el momento de la cata, la más importante de todas,

en la que os lo jugáis todo.

Como siempre, durante todos los programas,

nuestro jurado se ha querido rodear de los chefs más importantes

de nuestro país para valorar vuestro trabajo.

El año pasado fue Ferrán Adriá, el mejor cocinero del mundo,

y este año nos van a ayudar en esta transcendental decisión

el recién elegido mejor repostero del mundo

y su hermano el chef del segundo mejor restaurante del mundo.

desde el Celler de Can Roca, Girona, y con 3 estrellas Michelin:

¡Joan y Jordi Roca!

(Aplausos)

¡Bravo!

-Suerte. Suerte.

-Esto no puede ser, hago justamente una simulación de su postre

y va y viene él. Digo: no puede ser, es imposible.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Bienvenidos a la final de MasterChef.

Es un placer, un honor, tener a dos de los cocineros

más importantes del mundo en la final de MasterChef a nuestro lado.

Un placer para nosotros también. Gracias.

Joan, defines El Celler como un espacio para el hedonismo.

¿Cuál es la base de vuestra cocina? Un equipo fantástico.

Con Jordi, con Josep, ese triángulo que nos permite

abordar la creatividad desde ámbitos muy diversos

que hace que podamos proponernos retos que nunca hubiéramos imaginado,

y que todo está encaminado a que la gente disfrute,

lo pase bien en casa, que es la base de nuestro trabajo,

al final la síntesis de lo que hacemos es intentar

que la gente sea feliz en este espacio de tiempo que te regalan

cuando vienen a tu casa, cuando vienen a tu restaurante.

Jordi Roca.

¿Cómo se siente uno al ser nombrado mejor repostero del mundo?

Pues muy contento, con mucha alegría y mucha responsabilidad también,

yo busco que la gente se lo pase bien, básicamente.

Soy en parte chef, alquimista, busco combinaciones muy medidas,

pero sobre todo, lo que pretendemos en casa es que la gente disfrute,

se lo pase muy bien y sobre todo coma muy bien.

-Casi nada. Dos leyendas.

Hace una semana se celebró la ceremonia gastronómica

más importante del año, en la que había mucho sabor español

y MasterChef no se la quiso perder.

Incluso, pudimos acompañar en una comida íntima

en el restaurante Hispania de Londres.

Un lugar al que solo tuvieron acceso nuestras cámaras.

¿Qué tal? -¿Cómo estamos?

-Guapo. -Bienvenidos.

-¿Qué nos vas a dar de comer?

-Como sé que es un día de tensión vamos a pasar de cocina de vanguardia

y nos vamos a comer un plato de fabes.

Una solo, ¿eh? Que luego no da.

El cuerpo de Cristo. -Hmmm.

-Venís para lo de esta noche, ¿no? -50 Best.

-Todos damos por hecho que este año revalidarán el número 1 los Roca.

La emoción se palpa en todos los asistentes,

contentos con estar aquí y estar en la lista.

-Es un lugar de encuentro, de fiesta, de celebraciones,

es una gran fiesta de la cocina, hay cocineros de todo el mundo aquí.

-Yo votaría por nosotros obviamente.

Es muy grande, es lo más grande, nunca lo había soñado, vaya.

-Seguiremos siendo embajadores de nuestra cultura

y seguiremos trabajando de la misma forma que lo hemos hecho

estos últimos años.

¿Cómo recuerdas ese momento en el que dicen tu nombre?

Bueno pues, con incredulidad, no me lo podía creer,

quería dormir para saber si era un sueño o no y despertarme después.

Y cuando empezaste tu carrera, ¿pensaste que llegarías tan lejos?

Por supuesto que no. Empiezas a hacer muy bien tu trabajo

y esto es un regalo enorme que te brinda la vida.

Enhorabuena, desde luego. Muchas gracias.

Está claro que España está en la cima de la cocina mundial.

¿No? Jordi, Joan. ¿Cómo se presenta el futuro?

-Con optimismo.

Creo que tenemos un futuro maravilloso,

sobre todo viendo a las nuevas generaciones.

Tenemos generaciones de cocineros mejor formados de la historia.

Ahora mismo el panorama de futuro es tremendamente positivo.

-Y muy dulce. -¡Y dulce!

Joan, Jordi. ¿Cómo veis a nuestros aspirantes?

Sorprendidos de la evolución y de cómo este programa puede llegar

a formar y a hacer que el aprendizaje sea progresivo y sea importante

como lo han estado demostrando.

-Ha sido duro llegar hasta aquí, pero aquí estamos,

hemos dejado atrás casi cuatro meses de competición

y lo ves como una victoria ya quedes primero o quedes segundo.

Vicky y Mateo. No os quiero poner más nerviosos,

pero los hermanos Roca van a catar y valorar vuestros menús.

Joan, Jordi, podemos pasar al restaurante.

Vicky, Mateo. Ahora presentaréis uno a uno vuestros platos al jurado.

Empezamos con los entrantes. ¡Vamos allá!

(Aplausos)

Suerte.

-Qué buena pinta tiene eso.

Mateo, por favor: ¿puedes acercarnos tu plato?

Déjanoslo aquí.

He querido hacer una interpretación de las borrajas con almejas,

lo he transformado en una crema,

la patata la he introducido como un parmentier,

y en vez de almejas le he añadido berberechos porque al probar

me gustó más con berberechos porque considero que es más suave.

Muy bien, Mateo. Vuelve, por favor. ¡Vamos a probarlo!

Bueno, haga usted los honores. Usted el primero.

La combinación es muy buena. Está muy bien.

Está muy suave de sabor,

la borraja combina muy bien con el berberecho,

el puré le da un poco más de untuosidad,

está muy bien. A ver qué os parece.

Como decía Joan, está muy bien compensado a nivel de sabores,

muy armonioso. -Muchas gracias.

Es verdad que la combinación de sabores es curiosa,

está bien ejecutado, está rico.

Está agradable. Yo prefiero las borrajas en estado natural

por la textura. El berberecho está muy bien cocido,

que a veces se pasa de cocción. Y le va bien, ¿no?

Y el toque de anís que hay ahí es agradable.

Mateo, yo creo que la idea es buena,

te queda emulsionar la cremita con un poco de aceite de oliva

para darle complejidad, para mejorar la textura,

o hacer algo más fino. Sí, sí.

Pero lo más importante es que la idea es buena.

Muchas gracias.

Mateo, vuelve a tu atril, por favor.

Bien, Mathew.

Vicky, por favor, tu turno.

Es un plato de ensalada de espárragos,

el original es ensalada de espárragos a la vinagreta de mi padre,

pero lo he querido transformar un poco para darle una vuelta

y que sea algo más que una ensalada

o más divertida, le he puesto unas esferas de alcaparra,

y luego le he puesto unos huevitos de codorniz.

-La idea está muy bien,

la textura del huevo y la esfera se parecen, juegan entre ellas,

son intensidades distintas, pero texturas parecidas,

funciona bien, le falta un poco de sal al espárrago,

le falta intensidad de sabor.

-Me encanta la alcaparra, que le da un toque muy potente,

contrastado, que crea mucho juego.

La untuosidad de la yema del huevo como salsa

le da mucho juego, es muy divertido,

como ensalada es fantástica, comería un perolo de esta ensalada.

Sin duda, está muy rica. Enhorabuena. -Gracias. Me alegro.

-Me parece un plato de intuición,

es intuitivo: hay amargos, salados, dulces, ácidos,

en una misma ensalada, que esto es lo que todos buscamos

cuando hacemos platos, y esto tiene todos esos elementos.

-Lo único es que hay que comerlo todo junto porque si no,

va perdiendo los sabores, realmente.

La presentación, estamos en el camino.

Es que las prisas no me han dejado.

Es un plato divertido, rico, me encanta el toque de la granada.

Creo que pega todo. Te has arriesgado con las mezclas.

Gracias.

Esperaba, cuando me lo estabas vendiendo antes, otra presentación.

Yo me imaginaba esto en un plato redondo, con las yemitas alternas,

donde ibas poniendo cada elemento para que a la hora de comer

me hubiese llevado todo, y esperaba un poco más de aliño.

Cuando vas a un restaurante fino a comer no te ponen tanto aliño.

¿Ah, no? Queda todo aceitoso.

¿Qué es un restaurante fino? Como el tuyo.

Entonces no has ido al de ellos. Vas a alucinar, ¿eh?

Valoramos muchísimo el hecho de que te arriesgues,

has hecho un plato que no es fácil. Como decía Joan, es un plato

con muchos sabores y es difícil equilibrarlo, hacerlo bien.

Yo nunca había visto una especificación de alcaparra,

y está muy bien. -Técnicamente está muy bien hecha.

Está muy bien hecha.

Y me extraña no haberla visto porque es un buen recurso.

Te la voy a copiar, ¿eh? -Yo encantada.

-Vicky ya de entrada ha impresionado con lo de la especificación

y las texturas, entonces, ha impactado más que mi crema.

Mateo, por favor. ¿Puedes acercarnos tu plato principal?

Es una becada, he hecho un jugo de carne con las carcasas,

un paté con las tripas,

y de guarnición la he acompañado de un chilindrón,

que lo he presentado en forma de polenta.

-Muy atrevido cocinar una becada en un concurso. Hay que valorarlo.

Valiente lo es, y mucho.

Sorprende la intensidad de sabor,

cómo has sabido reducir el fondo, hacer la salsa,

la salsa está muy buena, la becada tiene un exceso de cocción.

La construcción del plato y la idea es buena.

Evidentemente, cocinar una becada no es fácil.

-Muchas gracias.

-Está un pelín tierna la pechuga.

El jugo que has hecho con las carcasas está muy bueno.

La polenta y el chilindrón lo he encontrado muy divertido.

Lástima que se te ha pasado de cocción un pelín.

Pero, de verdad que eres muy valiente.

Cocinar la carne más complicada que hay es valiente y está muy bien.

Enhorabuena. -Gracias.

Creo que has combinado divinamente los sabores,

la polenta me sorprende, porque yo cuando lo has dicho

no me apetecía nada en el plato y creo que le va bien

le da un poco de frescura, el punto se te ha pasado un poco,

pero todo lo demás está divinamente ejecutado,

es atrevido, valiente, y de sabor perfecto.

Mateo, la gran pregunta. ¿Habías cocinado antes una becada?

No. ¿Y la habías comido alguna vez?

No.

-Sabiendo eso, tiene mucho más mérito.

El plato es un diez: pensamiento, ejecución, menos...

Ya... La pechuga.

Tiene que estar casi cruda.

Del crudo a esto... Ya, ya.

Para mi es sacrilegio, en una becada, darle esta cocción,

cuando seguro que tú sabías que era así.

Sí. Y, ¿por qué? ¿Por qué?

Eso mismo me pregunto yo. ¿Por qué?

El problema de los cocineros es que somos un poco friquis.

Una persona normal a lo mejor no lo apreciaría tanto,

pero él y yo sabemos que eso estaba terriblemente mal,

y sí, estoy totalmente de acuerdo.

-No te desesperes, ¿eh? -Jo, es que...

Vicky, por favor. Acércanos el plato principal.

He hecho la raya aromatizada con mantequilla de tomate

y para acompañar un arroz negro de algas.

He hecho un poquito de alioli porque con el arroz negro me gusta.

Y bueno, esto es.

-Está muy bueno, está muy rico.

Hay un problema de arquitectura,

lo había también con los espárragos, falta alioli.

-Sí, sí. Si fuera para mí, también faltaría.

-El arroz está muy bueno, la raya está muy buena.

El toque de la mantequilla de tomate creo que es muy buena idea,

y le da un sabor muy interesante a la raya.

Pero el alioli viene muy bien para integrar los dos elementos

que has integrado en el plato. -Sí.

-En definitiva el plato es un diez, está muy bien, está bien pensado,

bien ejecutado, solo una cuestión de proporciones,

por lo demás fantástico. -Vale. Gracias.

-La mantequilla se integra muy bien con la raya,

ese toque graso le aporta más jugosidad a la raya,

el arroz está muy bueno, está muy bien de sabor e intensidad,

el alga conjuga muy bien con todo, me parece muy bien el plato.

Lo que sí que tienes es que soltarte, si te gusta con más alioli,

ponle más alioli, al final tienes que mostrarte.

Valoro mucho que hayas elegido la raya, un pescado atrevido,

ya que no se utiliza mucho y está infravalorado, me encanta.

Creo que no tienes que tener miedo, pensar que tú vas a comer el plato,

y cómo te apetecería comértelo.

Tampoco te pases, ¿eh? Que te conozco, Vicky.

Finamente, pero no tanto. Vale.

Está muy bueno. Gracias.

Está muy rico. Olé.

El punto del pescado es maravilloso, el arroz está sabroso, está rico,

le pega ese sabor a mar, combina muy bien,

problema de proporciones, pero, bien ejecutado.

Gracias.

La flor de la discordia, ¿eh?

Qué guerra nos dio la florecita esta.

Madre mía. Hoy tengo que decir que pega con el plato.

Reconozco que en esta tiene sentido.

Lleva alioli y estás diciendo: aquí hay ajo. Genial, genial.

La cocción del pescado con este nacarado se ve, está espectacular.

Es un plato bien construido y con sentido.

Vale, gracias.

Gracias, Vicky.

¡Bravo!

-Yo durante toda la cata he estado muy convencido de que Vicky

llevaba muy bien los platos. Lo tenía muy claro.

Si no confío yo en ella, ¿quién va a confiar, no?

Mateo, por favor. ¿Nos acercas tu postre?

Son tres postres en uno; he querido hacer: melocotón con vino,

bizcocho de anís, presentado en forma de rosquilla,

y un helado de albahaca, que es suavecito

y también tiene un punto de crema inglesa.

Esa combinación, ¿por qué?

El melocotón con vino viene de las fiestas patronales de Huesca,

el bizcocho de anís es una receta de mi bisabuela,

y el helado de albahaca representa la albahaca que llevamos en fiestas.

He querido hacer un plato laurentino.

El bizcocho es sin gluten, por cierto.

Es que es celiaco. Sí, soy celiaco.

Y mi madre y las dos señoritas que hay ahí arriba, también.

-El bizcocho de anís que ha hecho es una receta de mi abuela,

o sea, de su bisabuela. Y lo hemos hecho siempre en casa,

antes con harina normal, y ahora con harina para celiacos.

Voy a empezar por Jordi ahora. ¿No te importa?

Sí, sí, no importa. Es porque es un postre.

Por favor.

El concepto es genial, el hecho de que te guíes de la memoria,

de tus vivencias, para contarnos cosas de ti.

Está muy bien, el helado está buenísimo.

Con todo la lectura del postre en sí es fantástica.

-Muchas gracias. -Me ha gustado mucho.

-Está muy rico, la verdad. Está muy bueno.

La textura del helado es espectacular.

Está buenísimo. Sobre todo celebro que puedas apelar a explicar cosas

de tu memoria, tus vivencias, tu entorno, a través de un postre.

Me parece fantástico, está muy bueno. -Muchas gracias.

Quiero que sepas que para mí es el postre más bonito

que ha habido hasta ahora en MasterChef.

Muchas gracias. A simple vista.

Está increíble. El sabor me encanta, la mezcla del melocotón

con el bizcocho, el helado está perfecto, te lo voy a copiar.

Muchas gracias, todo tuyo.

Esto es de copyright.

Creo que hay un trabajo muy bien hecho,

si viésemos el primer postre de MasterChef comparado con esto,

ves la evolución de la estética y todo.

La idea es bonita, el helado viene perfecto porque refresca,

hay buen trabajo, la idea es buena.

Yo cuando lo has explicado pensaba que ibas a hacer una chufla,

de no te menees. Tiene muchísimo sentido.

Has utilizado melocotón, anises, albahacas y no sé qué.

Al final todo tiene mucho sentido, todo está muy rico,

está muy bien ejecutado...

con el gluten te has marcado un gol,

y me atrevo a decirte que para mí, es el mejor plato de esta noche.

¡Bravo!

-He estado a punto de llorar en esa parte, para variar,

porque para mí significa mucho, es una receta de mi bisabuela

que pasó a mi abuela, a mi madre, ha pasado a mí.

Tenía un trozo de mi ciudad en ese plato

y lo he intentado plasmar lo mejor posible.

Vicky, por favor. ¿Nos acercas tu postre?

Este es un postre, yo vi uno tuyo en un libro

que me llamó la atención, era guacamole con piña.

Le he querido dar una vuelta y he hecho mousse de aguacate

con jengibre, un coulis de piña, y luego dije: tengo que encontrar

algo más para meter en el plato. Pensé en hacer unas bolas de queso

y dije: para que tengan otra textura les puse pistachos, sésamo

y también lleva un poco de caramelo.

¿Tú eres tan atrevido, Jordi?

No, no tanto, de verdad. Has hecho un plato, creatividad pura.

-Bueno, me has inspirado tú, ¿eh?

-Pero lo que has hecho después no tiene nada que ver con mi postre.

-Lo mío eran ensaladas frescas que no se parecen en nada.

-Eso es lo bueno. Que le has dado tu toque a lo fino, ¿verdad?

-Sí, claro. Se nota, ¿no? -Te ha quedado fantástico, la verdad.

-¿Cómo lo ves? ¿Está bueno? ¿Sí? Júramelo.

¿En serio? -De verdad.

No he imaginado que sería tan fresco, es muy fresco, al final,

esa mousse cuajada, el queso, le da mucha untuosidad,

el fruto seco le da densidad, pero al final cuando muerdes la piña

le da un toque fresco, distinto. Es que no parece que sea ni aguacate

ni piña, o sea, es como un sabor distinto, algo extraterrestre.

-¿Pero, está bueno? -Sí, está muy bueno.

-Me alegro un montón. Ya que me has inspirado tú, ¡mira!

-Me alegro muchísimo.

-Esto no lo habías hecho tú nunca, ¿no?

-Sí, es un postre suyo. -Pero lo ha hecho distinto.

-Integrando los sabores de otra manera.

-He querido un poco romper el esquema de pesar los productos

porque odio pesar. -Ahí corres el riesgo de que una vez

te salga sublime, como hoy, y otra vez te salga como no quieres.

-Ya.

-Cuando sale muy bien tienes que pesarlo para que siempre sea así.

-Tienes un ángel, porque es pura intuición lo que nos cuentas,

como has explicado que lo has hecho, el resultado es extraordinario.

-Sí. Tienes un don.

-Para mi, como madre, me he sentido muy orgullosa,

aunque yo sabía que ella lo tenía dentro,

y estoy muy contenta y agradecida al programa,

porque le han ayudado a sacarlo.

Tienen razón.

Estoy de acuerdo con ellos, es interesante y me sorprendió

lo de la mousse de aguacate.

Es verdad que la piña le aporta lo que le hace falta.

Porque sin la piña no sería un plato acabado.

La vuelta de queso quizá un poco más de sabor a queso, por decirte algo.

Sí.

Yo creo que me tienes engañado un poco.

Estás hablando de lo fino, lo fino yo no lo controlo...

Y la presentación es como la del Celler de Can Roca.

Minimalismo puro y duro.

Un trazo, una bola y un elemento principal, que es el aguacate.

Eso es alta cocina en estado puro.

(Música)

Está muy rico, es gracias a la piña. El aguacate es como el cuerpo.

Que te aporta grasa, la piña le da frescor bestia y exótico.

Que está muy bien.

Para ser tiquismiquis, como dice Jordi, quizá el queso

se lo habría incorporado, quizá en algún tipo de helado.

Para aportar, no sé, un frío más que un fresco,

porque el fresco ya lo tengo con la piña.

Con eso sería un postre diez.

Me dice a mí; queremos la receta.

Yo creo que con estos dos aspirantes hoy tenemos doble reto.

Uno representa la tradición

y el otro representa la intuición.

(Risas)

¿La locura de quién?

Veremos qué gana hoy.

(Aplausos)

La locura. -¡Madre mía!

Vicky, Mateo. Gracias por estos manjares.

Ahora tenemos que tomar una decisión.

Y es verdad que no nos lo habéis puesto nada fácil.

Finalistas, llega el momento más importante de la noche.

Y por eso no quiero que estéis ahí solos.

Dadles el calor que necesitan. ¡Bajad y acompañadlos!

(Música)

El pescado está vendido y que sea lo que Dios quiera.

Quiero ser MasterChef, creo que puedo y a ver.

(Música)

¡Vamos a ello!

Vicky, Mateo. Voy a robarle una frase a Cristobal.

(RÍEN)

¡Sois unos auténticos cracs!

¡Qué buenos sois!

(Aplausos)

Nunca hubiera pensado que seríais capaces de hacer los tres platos

que nos habéis presentado.

Ya no sois simples aficionados a la cocina.

Ahora os podemos llamar Chef.

Quiero que os pongáis en el lugar que os merecéis.

En el estrado de los cocineros.

¡Subid, subid! ¡Venga, venga!

(Música)

Vicky, Mateo.

Este jurado está muy orgulloso de vosotros.

Sois buenos cocineros.

Pero además y lo más importante es que sois buenas personas.

Y eso os va a valer en la cocina y en todo lo que hagáis.

Esta decisión ha sido muy difícil de tomar.

Solo puede haber un ganador.

El que se llevará 100 000 E, publicará su propio libro

y se llevará el título de MasterChef España.

El ganador...

de la segunda edición...

de MásterChef España...

es...

¡Vicky!

(Chillidos)

(Música)

¡Mateo!

Enhorabuena, enhorabuena.

MasterChef es la prueba de que los sueños se hacen realidad

y que tienes que ir a por ellos.

Y si confías en ti misma y no te rindes, se puede.

(Música).

Vicky, este es el momento que has estado esperando tanto tiempo.

¡Tuyo es! Gracias.

Enhorabuena.

Por favor, Juan. La pasta, ¡trae para acá!

Cógelo bien.

¡A gastarme esto y al libro que le den!

Dame a mí el dinero, no te preocupes. Tú dame a mí la pasta.

Si hace cuatro meses alguien me dice que voy a MasterChef

y encima gano...

Mi suegro me decía, ¿tú que vas a entrar en MasterChef?

Tú no sabes emplatar fino, qué va, qué va.

Tengo unas ganas de ir a restregárselo.

¡Pues mira, he ganado!

¡Vicky, bravo!

Vicky, además de ser la ganadora de MasterChef, en estos momentos

es la persona más feliz del mundo.

Pero MasterChef no termina aquí. Ahora Vicky va a celebrar

su triunfo con todos nosotros en una gran fiesta

en la que vamos a ver imágenes nunca vistas del jurado,

de los aspirantes en la casa donde conviven y mucho más.

¡Volvemos ahora mismo! ¡Vicky ganadora!

(Aplausos)

No quiero simple fama, ¡Joder, coño!

Hola.

La alegría de la huerta. -Me estoy poniendo mazao.

-Se dice, cuidado, voy caliente. -¡Voy caliente!

Yo quiero ser catador profesional de MasterChef.

-¿La sabéis usas?

Junto al vicepresidente del Gran Cabildo.

¿El Gran? (RÍE)

Os recuerdo que...¡bah! Os recuerdo que...

Pírate por ahí, hombre ya.

Me pusieron la corona por ponerme algo.

Si no fuera por estos ratitos. (CANTA) "Gracias por venir".

(ACENTO ARGENTINO) -"Yo no quiero que se acabe MasterChef".

Y seguimos en MasterChef con la flamante ganadora.

La nueva MasterChef España. ¿Te lo crees ya un poco?

Ahora estoy normal, como ellos.

Como Mateo también, porque tenemos que felicitarte.

Con solo 20 años has superado a trece de tus compañeros.

¿Contento? Muy contento.

Bueno, vuestra aventura en MasterChef ha terminado

pero no vais a dejar de cocinar, como vuestros compañeros,

nuestro patrocinador os regala a todos los electrodomésticos

que habéis usado en el concurso y nuestro supermercado patrocinador

la compra durante todo el año. ¡A seguir cocinando!

Guay. -Muy bien.

Para ti los premios no terminan. Eres la nueva MasterChef España.

¿Qué es lo primero que has pensado cuando han dicho tu nombre?

Pensaba que iban a tardar más en decir el nombre,

entonces me vino de sorpresa. Pensaba que iba a haber más tiempo.

Que suenan los tambores y... (RÍE)

Pues la ganadora eres tú y tienes 100 000 E, una beca de estudios

en el Cordon Bleu. Y además vas a escribir tu propio libro.

¿Tienes algo ya en mente? ¿Qué recetas vas a incluir?

Igual alguna cosilla de mi padre, de mi cuñada también

y me gustaría poner cosas mías y también de gente

que quiera que le ponga su receta.

Lo que está claro es que MasterChef ha sido más que un programa

de cocina para todos vosotros, ha sido una experiencia vital.

Milagrosa me mira como sí, sí.

Sobre todo he aprendido mucho de cocina pero lo que más me llevo

de aquí es este pedazo de gente, que siendo tan distintos

y que todos hemos sufrido, disfrutado y la recompensa de estar aquí.

Del trabajo bien hecho. También lo hemos hecho mal.

También, también. Pero hemos aprendido.

¿Seguro?

Habrá tiempo de hablar cuando lo habéis hecho mal también.

Cristina, ¿qué ha supuesto estar en el programa?

Una vuelta al cole. Que te juzguen, que te han cambiado

los papeles. De repente digo, la niña.

¡Y "zasca"!

Sí. Ha sido una cosa muy impresionante.

He aprendido muchísimo también, claro.

Estoy mirando a Mateo, porque en él veo el cambio más importante.

Entró siendo todo un niño y se ha convertido en un hombre.

Mateo, ¿tú cómo te sientes? Me vieron mis queridas mamis

y me dijeron: "Has crecido, ¿qué has hecho con tu vida?

No sé qué te ha pasado.

Gastronómicamente, ¿cómo has evolucionado?

Siguiendo los consejos de estos señores todo lo que podía

y con mucho respeto he intentado hacerlo lo mejor posible.

Vicky: ¿qué les dirías a los espectadores que están en casa

y que quieren presentarse a este concurso?

La gente se piensa que esto es Jauja, y no, esto es duro, muy duro.

Tienes días de llorar, aunque estés con toda esta gente maravillosa,

te sientes sola y lo pasas muy mal. Quien se presente, no es un juego,

es mucha disciplina, como que... Pero cuando uno alcanza un sueño

con esfuerzo, sabe mucho mejor. Hombre, yo he tenido un paso

por el programa maravilloso, súper bueno para mi,

y no me puedo quejar. No todo el mundo que se apunta piense

que va a ganar o que va a llegar... Claro, solo puede ganar uno.

Estoy mirando a Emil, quien se perfilaba como uno de los favoritos

en las redes sociales, todo el mundo hablaba bien de ti,

no sé si ha sido alguna decepción no haber conseguido el título.

Bueno, yo desde el principio nunca he pensado que era el favorito,

eso lo habéis pensado vosotros, ellos o la gente que ve el programa

y decide. Es una decepción no ganar el programa, pero eso lo compartimos

todos los que hay aquí. Vienes a concursar e intentar ganar.

¿Te parece, Vicky, una justa ganadora?

Sí. Sin duda. Pues hoy es un día muy especial

y queremos agradecer a todos los seguidores de MasterChef

que cada semana nos han acompañado y convertido en líderes cada noche.

Son muchos los fans anónimos pero también los famosos,

y también muchos los grandes chefs que nos siguen cada semana.

Queremos darles voz, y por eso se unen a este debate

Diego Guerrero, con dos estrellas Michelin y una carrera brillante

construida a base de trabajo y talento Ramón Freixa,

con cuatro restaurantes a su cargo, dos estrellas Michelin

y el mismo entusiasmo del primer día.

Pero también tenemos fans fuera del mundo de las cocinas.

Por eso contamos con cuatro artistas que saben mejor que nadie

cómo emocionar con sus creaciones: Lorenzo Caprile, modista.

Los actores María Adánez y Javier Gutiérrez,

y el cantante Antonio Carmona.

(Aplausos)

Bienvenidos. Sentaos.

Bienvenidos todos a las cocinas de MasterChef, un placer teneros.

Sé que sois fieles seguidores del programa. María, te estoy viendo

con una carita mirando a los aspirantes...

¡Sí! Es muy emocionante estar aquí, es un programa precioso. Un placer.

¿Cómo has visto la segunda edición? Bien, increíble. Os admiro a todos.

¿Quién era tu aspirante favorito? (RÍE) Es muy duro, los tengo a todos,

mejor me reservo la opinión.

Me gustaba mucho por los finalistas: Vicky, Mateo...

Pero enhorabuena a todos.

Lorenzo, no sé si preguntarte cómo visten o cuál te gustaba más.

Fenomenal.

¿Cuál era tu aspirante favorito?

A ver, va a sonar muy manido, pero mi favorita era la ganadora.

-¿Ah sí? Qué guay, gracias.

-A parte porque se le ve que le gusta muchísimo,

que tiene instinto, pero sobre todo muchísimo la actitud que ha tenido

en todos los programas. Que algunos habéis estado un poco sobraditos,

lo digo con toda la sinceridad. (RÍEN)

-Voy a romper una lanza en favor de ellos porque tiene que ser duro

enfrentarse a un jurado que a veces sí que es cruel

y un poquito sobrado. -Gracias, gracias.

¿Todos los miembros del jurado? ¿O algunos?

¡Gracias!

(Aplausos)

-Ya sabían a lo que venían, el jurado es el mismo, no ha cambiado.

Perdona. ¿Te puedes levantar y marcharte, por favor?

Me gusta, porque siempre se le da caña a los aspirantes,

y está bien que ellos cobren de vez en cuando.

Javier, ¿como favorito? Mi favorito, por esa mezcla

de veteranía y juventud es Mateo, que si no le va bien en la cocina,

le auguro un futuro espléndido en el cine,

porque parece el Matt Damon español. -Es muy guapo, Mateo, muy guapo.

Antonio, ¿a ti cuál te gustaba más? Es muy difícil quedarse con uno

de ellos, tienen mucha personalidad y lo han hecho fenomenal.

Pero si tuvieses que elegir a uno para que cocinase en tu casa,

¿a quién te llevarías? Me quedaría con Churra.

Es más de mi estilillo.

Más cocina de madre, ¿no?

Claro, es que yo soy de aquí y te quiero ver. Aquí te quiero ver.

-¡Te quiero como a un hijo!

No me creo que no te hayas levantado a darle un beso.

Es que no me atrevo. ¿Puedo? -¡Por favor!

-¡Ay qué rico eres! Te quiero.

De todos modos me gustaría escuchar el punto profesional de Ramón

y de Diego. Entonces habla con Ramón.

-Lo que comentaba con Lorenzo entre bambalinas, en el caso de Vicky

y en el caso de todos, lo más importante es la actitud

ante este oficio que es para toda la vida

y que es lo que nos va a diferenciar. Lo otro se va aprendiendo, es teoría,

práctica, y ya está, pero la actitud y la chispa hay que cultivarla

desde dentro e intentar tener... Todo el día, fomentar esto un poco.

Y hay que tener talento, porque yo, por mucho que me ponga... vamos...

El talento te lo va a dar la pasión que tú pongas al hacer las cosas.

El talento irá llegando, saliendo poco a poco,

es cuestión de no perder esa chispa y esa actitud ante las cosas.

Todos como seguidores de MasterChef habéis visto los lugares

donde se han desarrollado las pruebas por equipos.

Nuestros aspirantes han cocinado en un buque de guerra,

una plaza de toros, a más de 2 000 m de altitud en pleno Pirineo,

y este es un homenaje a todo el equipo que hace posible

esas espectaculares grabaciones en esos entornos únicos.

(Música)

(GRITA)

Quiero ver en las cocinas en 3, 2, 1, ¡ya!

¡Vamos! ¡Moveos!

(Música)

(GRITAN)

¡Ya, ya, ya!

Ya está aquí el postre.

¡Quedan solo cinco minutos! ¿Oído? (GRITANDO) ¡Sí, chef!

-Hay que espabilarse, que estamos muy tranquilos.

(SE ASUSTA)

Mira, la estáis liando tan parda, que me estoy poniendo muy nervioso.

¡Venga, venga, vamos!

¡Venga, venga, venga! Dale un poquito de mala hostia.

¡Aspirantes! Están empezando a llegar los comensales, así que, ¡rápido!

-Vamos a por ellos. Venga chicos.

No quiero ser el malo de la película.

Se lo van a llevar, como que me llamo Jordi.

Venga, platos, platos, me han pedido platos.

Ya podéis rezar al Apóstol Santiago, no llegáis.

Os daremos tiempo extra, por supuesto, pero va a arder Troya.

¿Me explico? 10, 9, 8, 7....

Esto que no se pase de cocción porque hay sangre aquí.

4, 3, 2, 1, ¡tiempo!

(Música)

(Aplausos)

¡Qué guapas todas!

Los platos están muy bien, bien presentados.

-Muy rico, sí.

Me han roto el corazón estos aspirantes.

(Gritos alegría)

(Aplausos)

Me emociono y todo, de verdad, recordando todos los sitios

estupendísimos donde habéis cocinado.

¿Cuál ha sido el exterior que más os ha gustado, Marina?

Formigal, la verdad. ¿A pesar de tus caídas en la nieve?

Fue el más duro, pues sí, porque fue uno de los retos,

aparte de en cocina, más fuertes personales.

Tenerme que bajar 2.000 metros esquiando sin tener ni idea.

¡Joder, pero cuántas me voy a pegar! -¡Venga, va, que lo haces guay!

-Tuvimos la suerte de un día increíble,

de sol y de nieve, y aparte, pues mira...

Mateo me hace así porque es su tierra.

(RÍEN)

Y también es bonito eso, estar en el sitio de algún concursante

que ves que está entusiasmado de estar en su tierra.

-Como loco.

Cristóbal, tú eres el tercer finalista,

y antes de que empieces tu beca en Le Cordon Bleu,

tienes que contarnos algo porque creo que caíste, y muy bien,

en el crucero porque te han ofrecido un trabajo.

Pues aquí estoy, que me voy a cocinar sobre el barco.

Sí, sí, sí. Pero, bueno...

El año que viene me...

Ya me imagino con el... ¿Cómo se llama éste?

El animador del barco. Bueno, ¿por qué no?

En un momento dado cuenta uno un chiste que hace una tortilla.

Es verdad, no hay ningún problema, coño.

¿Sabes qué me estoy acordando, Cristóbal?

Hablando un poco de barcos, y estoy mirando a Lorena,

porque el momento "toto" mojadito de Lorena fue "trending topic".

Tuvimos que pasar cuatro olas gigantes

y llegamos arriba del todo y tenía ya el "toto" mojadito,

saladito y todo, vamos.

Si es que se os va de las manos. Natural, natural.

Hay que ser natural, es lo bueno que tiene MasterChef.

¿Ese fue tu exterior favorito, Lorena?

No, Formigal. ¿Todos Formigal?

Emil, tú dices que no. ¿Cuál te gustó más?

A mí como escenario me gustó más los Jameos del agua.

La prueba fue superintensa, muy bonita

y el escenario era lo mejor de lo mejor.

Vicky, cómo son los exteriores, ¿eh? Ay, no me gustan.

Te costó un poquito hacer caso. Tuvimos nuestros rifirrafes.

¿Estás mosqueada? Es que si lo sé, cojo el pescado.

Lo has elegido tú. Nadie te ha dicho nada.

Ven aquí, ¿por qué te indignas? ¡Que sí, que vale, que sí!

Ven aquí, ven aquí...

Al principio no escuchabas y era como un:

"Me quieres molestar, me quieres poner nerviosa".

Y en la prueba siguiente reflexionaste un poquito.

Es decir, voy a escuchar al jurado, que quizá me quieran enseñar algo.

Hombre, al final el jurado siempre tiene la razón.

(RÍE) Acabó escuchando.

Ya en el programa 15, ya... (RÍEN)

Hace un rato, yo creo que sí, que ya ha aprendido.

De todos modos, también os voy a decir, los sometéis a unas pruebas

que que...cocinar en esos sitios tan raros.

No sé vosotros como profesionales, Diego, Ramón,

¿cuál es el sitio más raro en el que habéis cocinado?

Una cabina de teléfonos. ¿Perdona?

Para un evento... ¿Estamos hablando de cocinar, no?

(RÍEN)

Para una performance, y montamos una cocina en cabinas de teléfonos.

-Qué guay. -Sí, en Barcelona.

Diego.

Yo cociné en un barco, en el Rainbow Warrior de Greenpeace.

Fue muy bonito, con dos ayudantes que me eché allí,

un informático y un bombero.

Y otra así interesante, en Noruega, que lo llamaron "wild cooking",

porque no teníamos medios. Me dieron una cazuela,

el bacalao que pescamos, cuatro cosas más.

Tuve que hacer fuego y hacer un montón de cosas

con cuatro productillos, de buena calidad, pero muy pocos medios.

Lo pasamos bien, y luego nos lo comimos en la nieve

con pieles de oso y todo el tinglado allí montado.

-No les deis idea, no les deis ideas. (RÍE)

-Avanzo para la siguiente temporada.

-No les deis ideas...

No solo han sido espectaculares los lugares

en los que hemos cocinado. Para un cocinero amateur como ellos,

tener la posibilidad de asistir a una masterclass con chefs

como Ramón o Diego es todo un privilegio.

Y este año en MasterChef hemos tenido la suerte

de contar con los mejores.

Estáis en MasterChef y aquí tenemos a los mejores chefs de España

dispuestos a enseñaros.

Paco Roncero, de La Terraza del Casino, de Madrid,

con dos estrellas Michelin.

Con todos vosotros: Christian Escribà.

Demos la bienvenida a los hermanos Torres con una estrella Michelin.

Con tres estrellas Michelin, Pedro Subijana.

(Aplausos)

Reconocido como el mejor italiano de Madrid: Andrea Tumbarello.

Bueno, vamos a hacer un tomate nitro.

(Aplausos)

Nacho Manzano, con dos estrellas Michelin.

Eneko Atxa, tres estrellas Michelin.

Quique Dacosta.

Óscar Velasco. Estoy encantado de estar de nuevo.

Antonio Pérez, con dos estrellas Michelin.

Ramón Freixa.

Vais a recibir una masterclass del gran Miguel Vieira.

Bienvenidos, que también es vuestra casa.

Torres Cano.

(Aplausos)

Dani García y Diego Guerrero.

Ricardo Sanz, del restaurante Kabuki de Madrid.

No te pares, no te pares. Una de las cualidades

de un "sushiman" es que habla y trabaja a la vez.

-De todas las maravillas que nos ofrece MasterChef,

sin duda estas masterclass son lo mejor de lo mejor.

-Bienvenidos al curso de tapas y pinchos.

-Os voy a enseñar dos de los secretos de mi madre.

-Hoy vamos a aprender a hacer... -Cochinita pibil.

-Esto es pan rallado japonés. -Cebolla, ajitos, pimientitos.

-Vamos a hacer una pieza de mazapán, son unos peces.

-¿La sabéis usar?

-Cocina tailandesa. -Típicas de Méjico.

-Buenísimo. -Y ahora con cuidadito.

-Apretar bien para que quede turgente.

-Así, estiradas. -Y ya terminamos nuestro platazo.

-Y hasta la próxima.

(Aplausos)

-¡Gracias, corazones!

(Aplausos)

Bueno, chicos, no os podéis quejar. (TODOS) Para nada.

Os hemos traído la flor y nata, el hierro de la cocina de este país.

Cristina, ¿qué recuerdos tienes de los chefs que nos han visitado?

Me encanta, me encanta. Todo lo que cocinaban y aprendimos.

Además, es que he estado en todas las masterclass.

-Las masterclass, hemos tenido la suerte de ir a todas.

¿Para ti cuál es el chef que más te ha marcado

o el que ha hecho el trabajo más intenso?

Bueno, todos han sido fantásticos, pero realmente el día más emocionante

fue cocinar mano a mano con Pedro Subijana.

-Veréis que se va espesando un poco la gelatina,

entonces hay que moverla bien, hasta que llegue al hervor.

Y una vez que llegue al hervor, la tenemos que apartar

y guardarla a que se vaya templando otra vez.

Tiene mucho mérito, un chef como Pedro Subijana,

de tres estrellas, que se ponga a cocinar delante de vosotros.

¿Milagrosa, y para ti? Para mí el majete Diego,

que con la mirada me decía si estaba rica la ensalada o no.

Y, o es buen actor, o estaba riquísima,

pero luego tú me diste una zasca que estaba malísima.

¿A que sí, Diego? Diego, para mí Diego.

-Gracias, guapa. -Guapo.

-Luego nos vamos tú y yo y ya lo arreglamos.

-Anda que no... Que todavía tengo un apaño, ¿eh?

(RÍEN)

Te está haciendo ojitos. El que está tirado soy yo.

-Yo ya te pongo bien las pilas. (RÍEN)

Bueno, chicos, yo sé que tenéis algún resquemorcillo,

pero nos echaréis de menos. (TODOS) Sí, hombre, claro.

Ahora no lo veis, pero nos echaréis de menos.

Yo quiero romper una lanza por el jurado,

porque aunque es duro con vosotros,

lo veréis, os va a tocar ser jefes, y seréis duros con otras personas

y, entonces, vais a ver los toros desde la barrera

y vais a ver lo difícil que es y os acordaréis de todos.

Todo es un aprendizaje al final, cuando se está en un lado y en otro.

Hay que seguir aprendiendo como hacemos cada día nosotros.

Y si nos echáis de menos y tenéis que seguir aprendiendo,

no os preocupéis, que tiene remedio: www.escuelamasterchef.com.

(RÍEN)

También va por vosotros. Sí, sí, sí.

¿Antonio, tú cocinas? Yo muy poquito.

Yo lo veo desde fuera. Tengo a mi madre, cocina muy bien.

Tengo un libro de comida gitana.

Las nuevas generaciones cocinan las cosas de mi familia antiguamente.

No te preocupes, que yo luego te doy un acceso a la escuela.

A cambio de cajón. Dale, dale.

Tú sin problemas, que yo me ambiento en nada.

A ver, palmas. Que se vea Andalucía.

Arriba.

(TODOS) ¡Olé!

(Aplausos)

¡Suena bien eso, eh! ¡Suena bien, tío!

Me va a gustar aprender el cajón. Lo de la escuela también te gustará.

Te puede decir Lola, que creo que ya ha echado un ojo.

Sí, estoy siguiéndolas. Está muy bien.

Estoy aprendiendo un montón, todo lo que no me ha dado tiempo

a aprender aquí, lo estoy aprendiendo allí.

Hay de todo, hay sopas, cremas, verduras, hay postres,

hay menú para navidad, está muy bien.

Es que lo tuyo fue un visto y no visto.

Entraste aquí y, de repente, ya te habías ido.

¿Has pensado en casa por qué fueron los motivos

de ese bajón que te dio?

Nunca había estado delante de una cámara.

Quizá mis compañeros son un poco más... Y yo no.

A mí me cuesta mucho abrirme al principio

y eso fue mi fallo, que me tenía que haber abierto desde el primer día.

Bueno, Daniel, tú también.

En el casting nos sorprendiste con tus técnicas, tu sonrisa,

y llegaste aquí y como que te apagaste totalmente como una vela.

Tengo la sensación de que sí, que no me dio tiempo a demostrar

todo lo que quería, pero estás fuera de tu medio,

con tensión, el tiempo...

No es fácil, pero aún así lo disfruté un montón.

El tiempo que estuve aquí, aprendí mucho.

Con todo lo que nos diste en ese 50-15,

que llamamos nosotros, cuando decías que ibas a cocinar

en un lavavajillas o que habías cocinado en un lavavajillas.

Ojo, cuidado. No te dio tiempo a... Lo he hecho varias veces.

No te dio tiempo a enchufarle.

Aquí tuve el privilegio de poder utilizar el Roner,

que es mucho más efectivo que el lavavajillas.

¿Piensas que tu fallo es porque no había lavavajillas?

(RÍEN) Lo hubiéramos puesto.

No hubiese habido ningún problema.

Cada uno que tenga el aparato con el que más a gusto esté.

Claro que sí. (RÍEN)

¿Ha sonado mal, ha sonado mal? -Un poco mal.

-Raro, raro.

Churra, ¿te acuerdas de cuando te di el delantal?

Ay, sí.

¡Churra, Churra!

¡Toma, he cambiado de opinión!

(GRITA)

(Aplausos)

Me quedé como loca. Yo me arrepentí.

Fui a buscarte pensando es que es genial.

¿Y qué te pasó al llegar aquí? Ese reloj.

Y ese supermercado tres minutos.

Manos arriba, yo me volvía loca.

En tres semanas se te aplastó el cardado que llevabas tan mono.

Y me quede chupada. Y te quedaste chupada.

Adelgazaste, eso sí.

Cinco kilos, fíjate si lo di todo.

¿Lo has pasado bien, no? Yo lo pasé bomba.

Nunca lo pensé: ¡71 años y en la tele, hombre, por Dios!

(RÍEN)

(Aplausos)

Churra, yo te quiero contar una anécdota que pasó.

Yo el otro día fui al tenis, estaba invitada al tenis y,

de repente, me llama la Infanta Elena que me saluda:

"Samantha, Samantha". Y me dice: "¿Pero cómo habéis echado a Churra?"

No me digas...

Que lo sepas. Hasta la Infanta Elena.

Era el jueves después de haberte echado y dice:

"¿Pero cómo habéis echado a Churra? Yo no la conozco de nada

y me encantó ese comentario. Pues me quedo como loca.

Toda España estaba supercontenta contigo.

Infanta Elena. (BESA)

(Aplausos y risas)

Fíjate tú, Carmona.

Esta noche alguno se va a sacar la espinita: Lola, Daniel.

Toma ya. Churra y Milagrosa.

¿Qué os parece si nos preparáis unas tapas?

Algo de nivel, rico, a la altura de nuestros invitados.

-Ay, la porra. -Vamos, Churra.

Daniel, por favor. Lola, por favor.

Venga, esmeraros.

Si no me acuerdo ni cómo se enciende la cocina.

-Yo te lo enciendo.

¿Queréis que os cante el "tres, dos, uno" también?

Podéis empezar ya, ¿eh?

Es que están acostumbrados al palo.

Y el tiempo comienza en tres, dos, uno, ¡ya!

¡Venga a ver!

¡Y cuidado!

Venga, Daniel. ¡Vamos, venga, vamos!

-A ver, pan. -A ver, ¿tenemos pan?

-El queso... Podéis ir alguno y decir:

"Oye, me gustaría que me preparaseis algo así, asá".

-No hay problema. -Vamos.

-Lo vais a poner nervioso. Ramón los va a poner nervioso.

-A ver, ¿qué queréis?

-Huevos poche. ¿Hacéis unos huevos fritos?

-¿Este? -¡Claro!

-Ramón y un poquito de... de salmón. -De salmón, vale.

Pues mira, huevos con salmón. -¿Quesito de cabra también?

-El queso ya lo tienes, te falta la miel.

-Aquí está la miel, el oro líquido.

Aquí está el oro líquido. -Vale.

-Atún. -Qué lujo, por Dios.

Berberechitos. -¿Y gambas? Has cogido pocas.

Vendemos las gambas, señores. -¡Que las tenemos frescas!

¡Vamos, que se tienen que acabar hoy las gambas!

Vamos, chicos, que esto no es una romería.

Esto no es una feria, venga. ¡Venga a cocinar!

¡Vamos a las cocinas todos! ¡Venga!

¿Habéis cogido suficiente para 30?

-Bueno que sí. -Para todos.

Y mientras cocinan vamos a recordar todos los invitados

que han catado las delicias de nuestros aspirantes.

Desde personalidades del arte y la cultura,

pasando por toreros hasta embajadores.

Desde aquí, gracias a todos ellos.

Vais a tener el placer de cocinar para lo mejor del cine

y la televisión de este país.

(Aplausos)

-Por favor... -Hola, ¿qué tal?

Es el relaciones públicas de este restaurante

que tiene tanta estrella junta. Estilo Pepe, va por ustedes.

-Qué rico. -Está muy bueno.

-Gracias a vosotras.

-Está buenísimo.

Bienvenidos a Las ventas.

-La verdad que el toque del alioli, sí.

-Aquí solo se triunfa si se sorprende.

Os presento a toda una generación de top models españolas.

-Hola. -Hola.

(Música rock)

-Esto está muy bueno. -El mío está muy bueno.

-El mío está muy bueno también.

Lo más selecto de la sociedad marbellí.

-Dame mucho trabajo. -Esto está un poquito blando.

Lo dejo aquí. -Pues nada.

-Está un poquito azucarado. -Le falta sal.

-Yo me inclinaría un poquito más por este.

-Un nivel... -Y esta lubina.

-Muy rico el sabor.

-Es mucho más de lentejas.

Hoy vais a cocinar para 19 artistas

que dedican su vida al arte y a la cultura.

-Preparándome para esto. -Casi me tiro por este.

-¿Ah, sí? -Sí.

Hoy tenéis una gran responsabilidad.

Cocinar para 11 embajadores y sus acompañantes.

Un aspirante que en estas mismas cocinas acabó con mi paciencia:

Maribel. Qué guay.

(Aplausos)

-Estoy contentísima.

Quiero dar la bienvenida al primer MasterChef España: Juan Manuel.

(Aplausos)

¡Qué guapo!

Estoy encantado de volver a mi casa.

Y nada, espero que lo disfrutéis al máximo,

vivirlo como una experiencia y suerte a todos.

(Aplausos)

Bueno, Cristóbal, vaya momentazo con esas piernas estilizadas

de nuestras top model. De verdad.

Empezaron a crecer como los espárragos.

Niño, cuando se levantaron... ¿Cuándo se acaban estas mujeres?

¿Cuándo habíamos visto una de esas?

-Ninguna, en la vida. -Madre mía.

Ni lo veréis, quizá. Ni lo veremos.

-No creo, no creo.

¿Miguel Ángel, es verdad que tienes una fotografía en la taquilla

de tu trabajo con ellas? Claro.

No la tienes en casa para que no se enfade la mujer.

(RÍE)

-¿Cómo lleváis la popularidad después de que os vean

tantos millones de espectadores? ¿Cómo se lleva eso?

-Yo es que en mi caso, fíjate. (RÍEN) -Cuéntalo.

-Trato mucho con el delicado, soy funerario.

Miguel Ángel, recréate. Cuando subo a la casa

y entró allí: "Hola, buenas tardes", me dicen:

"Yo te conozco". (RÍEN)

"Pero, perdona, perdona", y yo: "Sí, de MasterChef".

"Claro, ya decía yo". Toda la familia allí.

De las lágrimas pasan a...

Se quedan muertos.

(RÍEN)

Se quedan justo así.

Oye, Ramón, Diego, vosotros que estáis acostumbrados

a cocinar para gente importante, entiendo que aún así

uno se pone nervioso también.

¿Cómo hacéis vosotros para templar esos nervios?

¿Los nervios? Es el directo.

Yo siempre digo que un restaurante son dos sesiones, dos actuaciones

al día, y hay ese "runrruneo" que lo has de tener y te crece.

Pero ha de ser presión, pero sin compresión,

o sea, siempre tienes una presión, pero nunca has de estar comprimido.

Has de trabajar disfrutando porque al final lo que vendes

no es comida es felicidad.

-Se trata un poco también de focalizar ese nervio

y convertirlo en positivo. Creo que cualquiera,

en cualquier disciplina, es intentar que el nervio

que tienes en el estómago, que Bendito sea que esté también

porque te mantiene muy vivo, te lo comes, nervio, pero venga.

Porque si no, sabes que lo vas a hacer peor al final.

Hay muchísimos más seguidores que no han querido perderse

la final de esta noche, pero claro, todos no caben aquí en este ruedo

que nos hemos montado, así que se han grabado

y nos han mandado estos mensajes.

Atentos. Qué fuerte.

-Hola, amigos de MasterChef.

Quería felicitaros a los que habéis llegado a la final,

desearos mucha suerte

y pedirles a los jueces que sean menos duros,

Pepe y Jordi. Un besito, Samantha y Eva.

Cuidaos mucho.

(LLORIQUEANDO) Yo no quiero

que se acabe MasterChef. (RÍE)

Es de los mejores programas

de entretenimiento en este país. No se puede acabar, queremos más.

Con este jurado tan estricto, pero tan justo.

Y esos concursantes dándolo todo...

tiene que seguir de alguna manera.

Un beso enorme, todo mi cariño y todo mi apoyo. ¿Y qué deciros?

Que volváis pronto. Adiós.

-Hola, soy Boris Izaguirre.

Aprovecho el debate para intervenir mínimamente

y saludar a mis amigos del jurado,

que son los mejores amigos, los mejores cocineros

y el cocinero con la voz más bonita del mundo, que es Jordi,

a mi queridísimo Pepe y mi adorada Samantha,

la mamá de mi mejor amiga.

Así que... a todos vosotros, quiero daros mi apoyo desde aquí,

que sois los mejores.

-Hola, ¿qué tal?

Estoy muy triste

porque por ser famosete

me habían invitado a estar ahí con vosotros en la final.

Tras tanta semanas siguiéndoos, digo: "Por fin podré meter la cuchara,

a rebañar algún plato", pero no ha podido ser

pues estoy acabando mi peliculilla para el tres de octubre

y me está pasando como a vosotros,

cuando quedan tres segundos, y hay que emplatar.

-Amigos de MasterChef, enhorabuena

por esta segunda temporada llena de éxito

y que sigáis con más. Sobre todo, gracias por entretenernos tanto

y comiendo tan rico. Gracias.

-Me encanta MasterChef.

Mi familia al completo somos superfans,

sobre todo mi hija Alegra y yo. Nos da mucha pena que se acabe

y que... es un programa genial.

Chao a todos.

-Yo quiero ser catador profesional de MasterChef

porque veo que hay muchas cosas

que están hechas una pena,

que no sirven para nada, que lo dicen los chefs,

pero que yo me las meriendo. Las tartas de limón hechas polvo...

¡Por favor! Catador profesional.

O camión de la basura, como veáis.

Camión de la basura y de reciclaje medioambiental.

(Aplausos)

Qué maravilla. En algún momento, ¿os imaginabais...?

Celia, tú, por ejemplo. ¿Te imaginabas

que estas personas iban a ser fans tuyos?

No, la verdad.

Todavía me cuesta asimilar esto.

Porque solo vine a aprender cocina.

Ni siquiera tengo TV en casa.

¡Pues anda a quién he ido a preguntarle!

Me hace mucha gracia, es de coña.

(RÍE) Que me paren por la calle como "Hola".

Marina, ¿te paran por la calle también?

Pues es bastante curioso

porque sí y nunca me lo hubiera imaginado.

Te quedas como: "La gente me conoce".

Yo... todavía

no lo asumo. Aún no soy consciente del alcance de esto.

Todavía no... Estoy mirando a Emil

porque, claro, no todos tenéis el mismo carácter,

y tú quizás eres

un poquito más introvertido. ¿Cómo llevas esto?

-Lo llevo bien, porque la mayoría,

por no decirte el 100%, se te acercan con cariño.

Sorprende que te llamen "Oye, Emil",

como si estuvieras en el salón de casa, pero es que has estado

en el salón de su casa durante mucho tiempo.

Entonces lo llevo bien.

Me encanta que se acerquen los niños.

Y también me gusta mucho que se acerque

algún profesional y te diga

que le gusta

lo que estás haciendo.

A mí me gusta mucho ver

que la gente sufre con los aspirantes,

que se identifican como auténticos fans de MasterChef.

Pero, sin duda, lo más importante de este programa

sois vosotros, los que nos seguís semana a semana.

Sin vuestro apoyo nada de esto tendría sentido.

Os hablo de corazón, esto es una gran responsabilidad

que nosotros asumimos con el mayor de los respetos.

Por eso, no queríamos olvidarnos de vosotros esta noche.

Soy seguidor de MasterChef. Es un programa que me encanta...

Es un programa estupendo

y que ha llegado al corazón de la gente.

Me ha enseñado a hacer platos más delicados, mejor presentados...

Algunos trucos de cocina, que no tenía ni idea.

En verdad ha ayudado

a que muchos jóvenes se acerquen a esa zona escondida de la casa,

donde nada más que íbamos a calentar la leche al microondas.

El nivel de los aspirantes es alto.

Hay de todo, hay muy buenos, regulares y menos regulares.

Desde el principio, el aspirante que más me ha gustado

ha sido Emil. Lo veo un tío que puede sacar buena cocina.

-Qué simpáticos son.

Me caía muy bien Jorge,

me parecía una persona superamable.

(CANTANDO) "Sí, chef, lo primero que tuvimos que aprender".

Igual Marina me pareció algo sobradita.

No quiero volver a hacerlo con el té, ¿vale?

Pues me quedo con dos polos muy opuestos:

con Milagrosa y con Marina.

Me lo comía vivo.

Ni concursante favorito es Cristóbal, porque es de Córdoba.

No puedo parar de hablar.

Gonzalo, porque es muy criticón y me cae muy bien.

Cualquiera mañana está en la calle.

Todos son muy simpáticos y yo creo que se portan bien.

El jurado algunas veces... regulín regulán, ¿eh?

Creo que lo has dado todo. Que ya no doy más.

Un poquitín duros.

Hay que ponerse en el puesto del aspirante.

Estos platos... me han llevado a un bar de carretera.

Vaya, hombre.

El jurado es como todos lo jurados: duro cuando tiene que serlo,

es flexible, es gracioso a veces,

pues bueno... para el gusto de todos, creo.

¿Este pelito rubio es tuyo?

No me gusta la comida con pelos.

Pepe es para mondarse de risa.

(RÍE)

Es un programa, la verdad, bastante divertido.

-Quiero que haya una tercera edición de MasterChef, por supuesto,

y que me llamen. -Programa que aconsejo a todos.

Ya verás...

No hay mayor satisfacción

que comprobar que un programa llegue a todo el mundo.

Siempre digo que es un programa de familia,

que ves con tu madre, tus hijos...

y además, sobre todo que transmite pasión por la cocina.

Ya te digo. Mateo, tú que llevas 4 meses

en este programa sin pisar Huesca.

¿Qué esperas cuando llegues a Huesca?

Hm... no sé si quiero volver.

(RÍE A CARCAJADAS) Porque me cuentan...

que no soy consciente de la que he liado.

(RÍE) Con ganas

y a ver qué me depara.

A ti y a la ganadora, ya no te digo.

La ganadora ya verás en Palma. Cuando llegue a Palma, verás.

De todos modos, MasterChef no se vive solo

a través de esta casa. También en las redes sociales,

estamos acaparando cada noche

más del 70% del "share" social.

Es decir, un 70% de esos comentarios

van dirigidos a nosotros. Bueno, a nosotros... A vosotros.

Por ejemplo, Celia me mira y ha sido "trending topic".

Un "icono sexual", también me dicen. (RÍE)

¿Cómo? Me llaman "icono sexual".

-Es que ese puntito de las gafas,

de quitártelas así tipo Rocky, tipo la chica de Rocky...

-Te lo voy a hacer a ti. ¡Ay, ay, ay!

¿Sabéis que estáis cumpliendo una función social,

porque es maravilloso escuchar a uno de estos chavales jóvenes decir

que estas cocinas, que antes estaban cerradas a cal y canto,

ahora se abren,

hablando de las redes sociales, que los jóvenes

las manejan mucho, gracias a programas como este,

de repente tienen miedo, rompen esa barrera, y saben

qué es una sartén, una olla o una espátula, para cocinar.

-Qué bonito. -Sí.

A MasterChef se viene a cocinar,

pero es verdad que también se vieron momentos duros,

enfados, reencuentros... muchos sentimientos que,

aunque no lo creáis, nos han hecho conoceros mejor.

Y también emocionarnos con vosotros.

Tenéis corazoncito también.

-Gracias, hombre, algo bueno...

-Este plato es de mi madre.

(EMOCIONADA) Este plato es de mi madre.

-"Mi madre es una persona muy fuerte y muy luchadora".

Mi heroína en esta vida es mi madre, sin duda.

-Esto es de mi madre.

El plato que nos hace siempre cuando llegamos de viaje.

"Es parte de mí".

-Ahora ya no podemos cocinar. (RÍE)

-¡Ah! No me lo puedo creer.

-Ole, ole, ole.

¡Ole, mi gorda!

-"Ha sido un subidón. Además, un subidón"

realmente que necesitaba.

-¿Por qué lloras, tonto?

-(LLORANDO) No sé. -(RÍE)

-¡Mami! (RÍEN)

-Qué bueno, qué bueno que... (BESA)

-¡Oh! ¡Madre mía!

Ramón...

"Ha sido algo..."

muy emocionante. (EMOCIONADA) Es increíble.

-¡Lo que te quiero, mamá!

-"Se me hace muy duro que Mateo no esté en casa".

Normal, es mi hermano.

Ole, mi madre, que huele

como las rosas.

-"¿Cómo no emocionarme de ver a mi madre?".

No podía ser mejor.

-¡Ay, que esto es increíble!

Os habéis pasado, vamos. (RÍEN)

(Aplausos)

Ay, Mateo, te veo llorar y lloro yo,

y veo las imágenes... -Estamos igual. ¡Dios mío!

Cuántas emociones en este programa, ¿eh?

No todo ha sido duro, no todo han sido

broncas de los jueces,

también hemos vivido unos momentos

que yo creo que os tocaban a todos un poquito el corazón.

Recuerdo cuando vino

tu madre... (RÍE)

Fue un momento álgido. ¿Qué se te pasó por la cabeza?

Pues... mucha emoción porque aparte...

Bueno, es que fue levantar

la caja y me vino un bofetón del chilindrón, que dije:

"No. Eso lo ha hecho mi madre".

(LLORA)

¡Ay, mamá!

"Llevaba mucho tiempo sin verla

y la he echado mucho de menos, claro.

Y bueno, pues eso, un momentazo".

Ay, mi niño, es que eres muy chiquitito. ¡Tiene 20 años!

-A mí me gustaría daros la enhorabuena

porque yo creo que una de las... vamos, del éxito de este programa

es que es muy humano.

¿No? Habéis tocado el corazón de toda la gente

que, desde sus casas,

ve MasterChef? O sea, que cocináis pero además, no sé,

con amor, mucho sentimiento, mucha humanidad,

y una pasada. O sea, que enhorabuena

porque hacen falta sentimientos así.

Marina, estoy viéndola y...

Se emocionó en su momento, por supuesto,

cuando vio a su niño pequeño. Y te vuelves

a emocionar ahora. ¿Qué sientes cuando ves esas imágenes?

A ver, es que es increíble.

Es muy fuerte. Estás separada

varios meses de tu hijo chiquitito,

pues claro...

"No te esperas para nada, pero para nada, lo que vas

a encontrarte y menos que estará alguien de tu familia. Y de repente

ves a esa cosita". -Mami.

"Que es que, además, casi ni la veía.

No lo encontraba, no llegaba a la altura de la cocina".

¡Oh! ¡Gracias!

"Las personas que a lo mejor digan: 'Es que se actúa...'.

Qué va. Es que todo lo que se ve es puro sentimiento,

es lo que te sale del alma y no puedes contenerte,

son emociones puras y duras".

La vida cómo es... Es muy fuerte.

Yo creo que si alguien se derrumbó

y nunca mejor dicho, que cayó al suelo,

fue Emil cuando vio a Creta, de la que todos

nos hemos enamorado. Yo creo que vimos al Emil más tierno

de todo el concurso.

-Con los adultos puedes no ser tierno. Con una pequeña

y tan maravillosa como Creta, lo primero que te sale es ternura.

Y más cuando llevas uno, dos, tres meses

sin ver a nadie que realmente quieres.

Porque a estos los soporto, pero quererlos...

Dale un beso muy fuerte.

Le daré un millón. Eva, ha habido

otros reencuentros importantes, sobre todo con las madres.

Cristina, tu madre. Cuéntame.

Yo creí que iba a aparecer Leti, no mi madre.

Esta mujer criticándote.

Sole, prueba el plato de tu hija.

¿Qué te ha parecido? Está solo.

-Pues fíjate que le he echado sal, ¿eh?

-Está soso, está sin sabor.

-Ella es así, siempre.

Teneros delante era como tener a mi madre.

Igual. Era lo mismo.

Digo: "Ahora ya no hay tres jurados, hay cuatro".

Fatal. Pero convencida de que iba a aparecer

o mi hermana o Leti, porque mi madre no ha cocinado en su vida.

Y tú, Cristina, ¿qué has encontrado bajo la caja?

Un tumbet mallorquín, que supongo que habrá hecho

mi hermana, o Leti. ¿Quién es Leti?

La cocinera de mi madre.

¿Y qué te ha dicho Leti al llegar?

Se moría de risa. Le digo: "Leti, al año que viene vas tú".

Y mi madre: "¡Una porra! Tres meses sin Leti...".

(RÍEN) Indignada.

"No, ni p'atrás".

"En tus vacaciones", le decía.

Para evolucionar y alcanzar la perfección,

hace falta equivocarse muchas veces. Lo sabemos todos.

Nuestros aspirantes no sé si alcanzan la perfección,

pero en meter la pata os aseguro

que son verdaderos maestros. (TODOS) Madre mía.

Unos cracks. -Unos cracks de verdad.

Les advertimos que las imágenes que van a ver a continuación

pueden herir la sensibilidad del espectador.

A la de tres quiero que lo levantéis.

¿Qué no has entendido de a la de tres?

¡Huy, perdón!

(RÍE)

No me he dado cuenta.

Esto va ahí.

Eso está quemado.

¡Uh! ¡Huy, Dios mío!

¡Ten cuidado, Vicky! ¡Échate para allá!

¡Hostias, se han quemado!

-¡Ah!

Qué ideal.

Terminamos y limpiamos.

Este es más limpio que tú, ¿eh?

Voy echándole el huevo poco a poco. ¿Esto qué es?

Eh, harina... No, es una tirita,

que se te acaba de caer. ¡Mecachis en la mar! Vale.

-¡Ah!

¡Dios! ¡Ah!

Más guarro que Alfonsa,

que hacía muñecos de mierda y se comía la cabeza.

¡Ah! ¡No me jorobes!

-¡Ay, perdón! -No pasa nada.

-¿Te he hecho sangre? -Nada.

El anfitrión ha encontrado un plastiquito. Lo peor

que puede pasar en un restaurante.

¡Atención!

Un hueso de aceituna dentro del tabulé.

Casi se me muere el Rey León.

Ese trozo soplado con tus babas déjamele.

Qué desastre.

-¡Tengo la negra con el caramelo!

Capitán. -A ver.

Si le llevas al hospital, lo curamos.

Mañana acampo otra vez.

¿Esto? -Apio-puerro.

-Apio-puerro no. Apio-puerro no. Apio-nabo.

Desmóldala como tus compañeros.

Tres, dos, uno.

(Risas)

"Aparcao". -Se acabó.

-Aparcado. -Desmoldar. "Raca".

¡Qué momentos, qué momentos! Oye, Ramón,

¿te acuerdas en el avión de Iberia,

que tenían que reproducir

nuestros aspirantes tus dos tapas?

Costó. Sufrimos, ¿eh?

Creo que fue de las cosas

que luego se da cuenta la gente

de lo difícil que es dar de comer en un avión.

Lo que me encantó es que ya tengo mi campesino, mi payés,

que ha creado una nueva verdura, el "apio-puerro".

Porque yo creo que ahí íbamos a hacer

un injerto. -Un plato nuevo.

Milagrosa, por favor. ¿Cómo es eso del apio-puerro?

Fue un desliz mental.

Porque a veces,

el Alzheimer me viene. -Desliz.

Oye, Ramón, y otra cosa que hay que tener valor

para coger a la concursante y decir:

"Niña, esto fuera". Tirar la masa

de Celia... Sí.

-Era para tirarla.

Fue un favor. -Era...

-Gracias. -No, al final,

siempre digo: "Hay que dar de comer y rico".

Con lo cual, es más fácil tirarlo y empezar de cero

y hacer algo bien que no intentar arreglar algo

que no podías... -No tenía arreglo.

-No tenía arreglo.

El tema es que nuestros aspirantes

se han dejado la piel en MasterChef.

Bueno, la piel, un plástico, una tirita,

un hueso de aceituna, un pelo...

Húmedo. Eso es...

darle sabor a la vida. ¿Eh, Samantha?

Sabor... ¿En qué pensabais, Cristina?

Lo que hay que hacer es acercarnos, pedir perdón

cambiar el plato inmediatamente, etc.,

pero ahí con los nervios, corriendo a toda castaña, no...

-Ni lo piensas. -Haces lo que puedas.

Pocas cosas han pasado. -Pocas.

Podían haber pasado muchas. Oye, Cristóbal,

y después de ver el vídeo

prendiendo fuego aquello,

podríamos ponerte un delantal de amianto.

-Yo creo que

en todas las cocinas suceden cosas.

Y si no cocinas y no te metes en la cocina, y no te atreves...

Yo creo que a más de uno se le habrá tostado la sartén.

Creo, no sé. Y cortarnos.

Llevarse un tajo

y... Si no te metes, no et mareas.

Ya entiendo cómo no tienes cejas. Los nervios.

Los nervios. (RÍEN)

A ver, esto es como Celia, que siendo vegana, no esperábamos

un desastre con la menestra.

¿Habías hecho una menestra antes? No.

Te has hecho un lío y aquí has intentado hacer

un batiburrillo de verduras cocidas sin sentido.

Por otra parte, cachopo y lo bordas

con los dos filetazos.

Yo creo que este es el cachopo que puede provocar

que en muchos hogares

mucha gente esté pensando: "Me voy a hacerme un cachopo".

Celia, felicidades. Muchas gracias.

-¡Guapa!

-Es que, de hecho, antes de ser vegetariana,

yo ya lo hacía en mi casa, pero los hacía tremendos.

¿Sabes que hay gente que no se cree que seas vegana?

A ver, el título de vegana tampoco me gusta demasiado.

Porque siempre he dicho

que soy Celia Lastres y no como carne ni pescado.

Y a partir de ahí que cada uno tenga la flexibilidad que quiera.

Yo también decía que era "flexivegana".

Me han dado hasta en el carné de identidad por eso.

Porque en casa como vegano, pero si salgo fuera,

me permito comer un pincho de tortilla, un chocolate a la taza

o alguna cosa así, que considero que...

Cristina, ¿y esas caritas que pones?

(RÍE) -¿Un chocolate a la taza?

-"Joé", un chocolate... -¿No puedes siendo vegana?

-Tiene leche. Tiene leche.

-Ah, a mí es que me chifla la carne y el pescado.

-(RÍE) Bueno. -Y el marisco...

y todo lo que esté vivo. Yo también

soy vegano así, comiendo de todo: bogavante, caviar...

Me encanta. Aunque, tras tantos desastres, no me fío

de que los aspirantes estén haciéndolo bien.

No sé si os apetece, Diego y Ramón,

por favor, que echéis un vistazo a ver cómo van con las tapas.

-Claro. Vosotros que tenéis experiencia.

Y que haya cantidad.

Diego, somos muchos.

Venga, tengo que ir a por las gafas primero.

-Somos un montón.

-¿Qué tal? -Hola.

-¿Cómo vas? -Pues...

aquí es.

-De gambitas hay. ¿No tenemos más?

-Yo empiezo ya.

-Más. -¿Qué queréis ponerle más?

¿Qué plato es este? -Aquí, aquí.

-Pero ¿qué plato es? -Esto es un espárrago esparragado.

-¿Espárrago esparragado? -Claro.

Es el típico espárrago que se hace en Cádiz.

-¿Espárrago esparragado? -¡Claro!

-¿Eso existe? -Sí.

-¿No te lo has inventado? -¡No!

Y luego se hacen las tagarninas esparragadas.

La misma manera de hacerlo... -El ajo lo machacas.

-Sí. Está más bueno con el ajo machacado.

-Trae. Acabamos de ver

algunas de vuestras meteduras de pata, pero creo

que una de las más importantes fue una que cometisteis

desde el primer día.

No saber hacer la cesta de la compra.

Señores, ¿alguien ha cogido laurel? -¿Alguien tiene clavo?

-Celia. -Dime.

-¿Has cogido patatas?

¿Te sobra alguna? -No tengo patatas.

¿Alguien tiene algún tomate

para dejarme? -¿Lima ha cogido alguien?

-Tampoco, tío. -Tampoco.

-¿Tú tenías cilantro?

-Fresco no. -Pues ahí lo tienes.

-Equipo, ¿alguien tiene brotes de mostaza?

-No, tío. -Yo no.

-Si alguien quiere harina de trigo, tengo una de sobra.

-Yo, yo.

Porque tengo de maíz. -Te doy de trigo

y tú me das de maíz. -¿Me dejas maicena?

-Toma. Toma. -Me sobran dos huevos.

¿Alguien los quiere?

Pues nada. Coge de aquí.

-¿Alguien tiene huevos? Que voy

a recolectar, como en la granja.

-Marina, Marina... -Tengo huevos.

-¿Alguien ha cogido más harina de trigo de lo normal?

-Toma, tengo una de sobra. -Compartimos.

-Ajos. -No.

-¿Alguien tiene algún huevo de sobra?

-Sí, yo. -Lorena, ¿tú has cogido arroz?

-Sí.

-¿Necesita caldo? -Sí.

-No he cogido hojaldre, ¿tú tienes?

(RÍE) Es que es tremendo.

Vaya mercadería.

¡Madre mía! Cómo era aquello.

Si en casa se te olvida,

cuando estás cocinando, no sé, la leche,

vas a tu nevera y coges. Esto no es casa.

(AMBAS) ¡Claro!

-El tema es eso, que cuando has hecho la compra,

te das cuenta de que te falta un ingrediente.

Entonces, o no haces el plato

o pides sopitas... Se lo pides al vecino.

Sube al del tercero. -En su defensa,

di que sí, que en mi taller pasa todos los días.

No deberíamos habéroslo permitido. -Habéis sido muy buenos.

Hemos sido muy buenos.

A esa conclusión queríamos llegar. ¿Verdad?

Le he puesto la guinda. Habéis sido muy buenos.

Sé que no es fácil cocinar con un tiempo determinado,

escoger los alimentos correctos, no equivocarse,

pero desde el primer momento,

nosotros intentamos que estas cocinas pareciesen

lo más profesionales posible,

para que todo saliera como debe salir, pero en este programa,

os diré una cosa: nosotros, y meto a Eva también,

somos las cuatro caras,

pero hay tanta gente detrás haciendo el programa,

que son los verdaderamente importantes. Vamos a verlos.

¡Prevenidos!

Bienvenidos de nuevo a las cocinas de MasterChef.

Aspirantes.

-Tú quédate ahí.

-Necesito que estéis concentrados.

-Tres, dos, uno... -Vámonos.

Hola, María. ¿Qué tal?

(RÍEN)

Por ahí.

(Murmullo ininteligible)

¿Qué hay, amigos?

Como me vea mi mujer planchando...

Vale, de acuerdo.

Luego, los botones de fuera.

(Aplausos)

Ahora quiero que todos nos pongamos de pie porque este aplauso

va para las cientos de personas

que hacen este programa, que están ahí,

detrás de esa cámara, muchos están arriba,

muchos están en la redacción, la gente de exterior,

los de TVE,

gracias, gracias y gracias porque todos trabajan

para que vosotros brilléis en la cocina y nosotros

lo hagamos delante de las cámaras.

Gracias, compañeros.

Hay seguidores de Mate chef

que no se han enterado que vivís juntos.

Y hoy van a descubrir algo que nunca han visto.

Atentos en casa, porque por primera vez en MasterChef,

la convivencia de nuestros aspirantes grabada

por ellos mismos.

Bienvenidos a MasterChef. -¡Hola!

(RIÉNDOSE) "Hello".

Este es nuestro dormitorio. -La cama de Lorena.

-La camita mía, con las fotos. Toda mi "family".

-Mira, la habitación de los chicos. -La habitación del pánico.

-Es la habitación real. -Mira, Mateo estudiando.

-Mateo finalista. Emil, no seas antisocial.

Cambia de actitud, que te lo han dicho.

-Hasta luego, adiós. -¡Adiós!

-Hola, chicas. -Con las gafas no, que estoy fea.

-Por aquí, Marina. -Una quiche pimientos

con sobrasada. -¡Toma ya!

Está poniendo la mesa. -Hola.

-Piri, piri, piri.

José estudiando. -Es el que más estudia.

Haciendo deportes. -Me estoy poniendo maza.

-A tope, quiere ligarse a todas las nenas.

-Quiero ligar, pero no me dejan.

-"Con el monitor

daremos una clase de iniciación al pádel".

Sabemos que no es una sartén, es una pala.

No por tener agujeros es para hacer castañas.

¡Muy bien la clase con las chicas!

Pero nos hará falta un camión de bolas.

(CANTURREAN)

Si no fuera por estos ratitos...

-¡Ay! (RÍEN)

Mírala, que te haces pis.

La alegría de la huerta.

-Cristóbal... -Claro.

-Que no calla ni bajo el agua.

Es el quisquilloso de la casa.

Es como la abuelita. -¿Llevo nuestras cosas dentro?

-¡Catwoman! "Oh, my God".

-Hola, ¿qué tal? Voy a ponerme guapa ahora.

-Somos los pros.

(CANTA) "Gracias por venir".

¡Adiós! Os quiero, España.

Cortamos. ¡Hasta mañana!

(Risas y aplausos)

-¡Qué bueno, tío!

Qué bueno.

Qué bonito recuerdo.

Vicky estaba todo el tiempo con la cámara.

-Bueno, no he podido grabar mucho porque había gente que no quería

que la grabara recién levantada... ¿Quiénes eran

los presumidos o presumidas? Y bueno...

-Yo no, ¿eh? -O sin maquillar.

Y a veces decía: "Bah, no grabo, ¿para qué?".

Si voy a grabar para que se quejen. -Vicky, te daba igual a veces.

Cogías la cámara y grababas. -Son aburridos, no querían grabar.

Al final, yo también quería salir y claro...

¡Al final no he salido, malditos!

Si has hecho ahí la "performance"

con los pies. Porque me empeñé en hacer el enano.

-Lo que nos reímos con el enano.

-Mola un montón. Ha molado. Cristina.

Estabais repartidos en distintas habitaciones, ¿no?

¿Quién dormía con quién? -Yo dormía con la rubia

y con Churra...

Milagrosa dormía con Vicky y con Lorena.

Y luego Celia, en un apartadito que había ahí, con Lola,

que se fue muy rápido.

Entonces ella estaba en la suite real solita.

Emil, Gonzalo y Dani dormían en otra.

Y arriba, la habitación del pánico. Al pobre Mateo

lo tenían entre calcetines,

jerséis... todo tirado. ¿Cómo era? Contadme.

Mateo, ¿a que no sufriste tanto? -¡Que no, hombre!

-Mira, yo llegué el primero

a la habitación, me cogí la cama del fondo

y empezaron a llegar y bueno... Con el tiempo, ya,

por las noches se empezaron a soltar.

(RÍEN) (IMITAN RONQUIDOS)

-Pero por todos lados.

(RÍEN)

¿Quién es el que ronca, Cristóbal? -No, no, no.

-¡Qué exagerado! -Tú también.

-Sinfonías. -Bueno, bueno...

-Yo no roncaba, Mateo. -Tú no.

-Gracias. Pero Mateo también...

habla por las noches.

-Hablas más dormido que despierto.

Contadme. Algo que me preocupa: en la casa ¿quien cocinaba?

-Turnos de cocina. Os ibais turnando.

¿Os peleabais por cocinar

o por no cocinar? (TODOS) No.

-Cumplíamos los turnos. -Luego había turno de prácticas.

Los fines de semana, si había tiempo,

había también turnos de... -Cocinábamos todo el tiempo.

Emil, tú que estás tan calladito y tienes ese ojo crítico, analítico,

en casa, ¿quién fue el MasterChef? -Tú.

-Emil. -Tú fuiste el MasterChef en casa.

Porque cocinas... ¡buah! -Lo que puedo decir

es que en casa,

en general, todos cocinábamos mejor que aquí.

En general.

Y en cambio ha habido excepciones de que en casa cocinaban

pero fatal... (RÍEN)

No se sabe por qué... ¿No lo dirás por Vicky?

No lo digo por nadie. -¡Venga, suéltalo!

-Suéltalo tú. -Yo en casa cocinaba mierdas,

no sabía ni hacer una tortilla de patatas.

Pero ¿por qué? ¡Yo qué sé!

-Al principio, me llamaba "empollón"

y se quejaba de que estuviera

con los libros y las recetas todos los días.

-Al final... La "Pitagorina" es ella.

-La que más... Estaba todo el día

con el libro de Jordi. Me alegro.

Otra cosa que me preocupa: ¿erais tan guarretes

en las cocinas? ¿Quién limpiaba allí?

Allí había gente que limpiaba y gente que nunca limpiaba.

-El que cocinaba limpiaba.

Y nos quedábamos hasta las tantas.

que tirábamos hasta al basura.

Veo que las tapas no llegan.

Voy a ver cómo van. Ya no estamos en el concurso.

Pero tengo hambre, yo como. Pepe, que te las comes.

Yo como antes y después del concurso.

-Me mareo, Pepe. Tengo Más hambre

que el que se perdió en la isla. -Pepe se las va a comer.

¿Cómo llevan las tapas?

-Pues muy bien.

Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.

Así lo hago yo también. -"MasterClass".

-Nada, estamos aquí... pasándolo bien.

Nos han dado cuchillo y tabla, y a jugar.

Pensaba que tendríamos que pedir pizza.

Pero va bien. ¿De quién es la idea

de esta cosita rosa? -De ella.

-Mía. ¿Seguro, Diego?

¿Seguro? -Me la cuela.

¿Habías probado un tartar con fresas?

-Alguna vez. (RÍEN)

Qué diplomático. Alguna vez.

Bueno, veo que va muy bien y estáis a punto de acabar, ¿verdad?

Sí. Pues tenemos que llamar

a nuestros camareros profesionales.

Pajares, Esteso, por favor, como si fuesen modelos.

¿Podéis servir a nuestros invitados hoy?

-Sí, chef. ¿De dónde se puede ir cogiendo?

-¿Esta cucharita de gambas?

-Son berberechos con vinagreta.

-En una vinagreta.

-Por favor. -¡Qué bueno!

-Muchas gracias. Pues vaya pinta que tiene, ¿no?

De trigueros con setas...

-Oye, extraordinario, ¿eh? ¿Esto se puede comer?

Antonio, ¿cuál te ha gustado más?

¿El berberecho...? ¿Lo otro qué era, carne?

-Yo soy mucho de... -Atún.

-Pero el berberecho estaba genial. -Sí, el berberecho.

-El berberecho. -Pepe diría que es mejorable.

¡Pepe, pero si voy a comer en este programa!

¡No me lo puedo creer! -Minuto a minuto

se le está poniendo cara

de cabroncete.

Ser juez no es

nada fácil.

Hay que ser capaz de decir lo que nadie quiere escuchar.

De comer lo que nadie se atreve a comer.

Y de perder los papeles,

eso sí, siempre con elegancia.

Pepe, Jordi y Samantha son los mejores jueces

que un programa como este puede tener.

Un cocinero que ama la gastronomía

y a su tierra más que nada en este mundo.

Y encima, chicas, guapo.

(Aplausos y vítores)

(TODAS) ¡Pepe!

-Sales gordo en la tele con lo delgado que estás.

Porque la cámara no me trata bien.

Yo estaba enamorada de ti. ¿Sí?

No me diga eso, que me ruborizo. Me gustas mucho.

¿Tú me ves a mí como bailador?

¡No! Pues yo a ti como cocinera tampoco.

Punto sexy este.

-Jordi Cruz está muy bueno. ¡Lo tengo que decir!

¡Poned un poquito de talento!

No veo elegancia.

Me he dado cuenta de que nos echamos miraditas.

Yo miro a todos. Me gustan todos.

Vaya cena romántica vamos a tener.

La fama cuesta.

Le falta el bastón. Este va a dar el golpe...

(RÍE)

(ACENTO FRANCÉS) Pareces francés. (CON ACENTO) Ya lo sé, chef.

(RÍEN A CARCAJADAS)

Te han cambiado Toledo.

(RÍEN A CARCAJADAS)

-Espera, en el manicomio.

La camisa.

(RÍEN)

(CANTAN) "Una morena y una rubia..."

¿Por dónde viene pepe? ¿Por ahí? (RÍE)

¡Rosquillas! ¡Hala!

¿Qué perfume usas, tío? ¿"Eau de Lapa"?

Espera, que cojo aire. ¡Voy!

Lo malo, que tiene razón el desgraciado.

Jordi, échame una mantita por encima, por favor.

Descansa. Gracias.

¡Ay, qué bueno! -¡Oh!

¡Uh, cuánta leche tiene ahí! -Que va a hacer algo.

-¡Ay! ¡Toma!

(RÍEN A CARCAJADAS)

¡Vamos, Barbie esquiadora!

Cambia el peso, ahí, que vas muy bien.

¡Ah! ¡Justo al final! ¡Que vas muy bien!

-Emula a las gafas de Cristian.

¿Perdón?

He dibujado las gafas...

(RÍEN A CARCAJADAS)

A ver, Milagrosa, ¿a quién quieres abrazar?

Ay, yo ya he abrazado a Javier Cámara

y me lo comía vivo.

¡Toda tu cara entera!

-¡Qué maravilla!

-Son los favoritos.

-¡Qué van a ser favoritos!

(RONRONEA)

-Qué pareja.

Vicky, ¿podrías decirnos de qué países son esas banderas?

¿No? (RÍE)

Intenta alguna. Míralo.

Céntrate. Brasil.

Solo me sé esa y porque tengo unas chanclas de esa bandera.

(RÍEN A CARCAJADAS)

-Es que el estilismo a mí no puedo.

No puedo. -Vale. Perfecto.

Miraba a mi compañero y decía: "¿Qué hacemos aquí? Parecemos

llaveros colgados de los vaqueros".

Voy a pedirte dos platos. He venido con mi amiga imaginaria.

Angelines. -Angelines, encantada.

-Angelines, ¿te parece bien un salteado oriental de fideos?

-(VOCECITA) No me gustan. -Es un poco José Luis Moreno.

Me encanta.

(RÍEN)

La alcachofa se puede ir andando.

Me lo pongo aquí.

(RÍE) Vengo de Raticulín.

(MURMURA)

Vengo de Raticulín.

(RÍE A CARCAJADAS)

Pin, pin, pin. (RÍE A CARCAJADAS)

La verdad es que hemos pasado muchas risas

y muy buenos momentos

en el programa. Estoy recordando ahora también

también el momento Pedraza, Pepe.

Te destapaste como

un "latin lover". Reconozco que soy un "sex symbol",

lo sabe toda España.

ya, ¿qué le vamos a hacer? Yo recuerdo ese balcón,

que era más o menos como la altura de la galería,

estupendas todas.

Las señoras de 75 estaban todas locas de amor por Pepe.

Todas. Es muy su perfil.

Dicen que Jordi es el "sex symbol" del programa, pero creo que...

El "sexy symbol" es Mateo. Tú tienes

a muchas... Cuando salgas, verás.

Jordi, tú también... Es guapete, adorable...

Yo soy un cabroncete.

Se me quiere menos. Vicky te ha tirado los tejos

más de una vez. Vicky me ha querido,

me ha odiado, me ha repudiado...

(RÍEN) -Sí, sí.

También hay que decir... Y te ha manteado

también... Claro, todo.

Siempre vienes tú...

¿Te molesta?

No sé, siempre vienes tú. (RÍE) Nunca viene Samantha

ni Pepe a verme.

(RÍEN)

Yo creo que la única pareja que de verdad se ha confirmado

en MasterChef es

la de Pepe y Jordi, dúo cómico.

Podéis hacer una gira por España. Eso es.

Bueno, ahora entenderéis

de qué hablo. Porque ya habéis comprobado

el trabajo que supone llevar este programa adelante.

Siempre parece que todo sale bien, pero porque desde casa

solo estáis viendo el resultado.

(SUSPIRA) Ahora os daréis cuenta de que nadie es perfecto.

Ni los jueces, ni yo, por supuesto,

que soy la menos perfecta de todos.

No se lo ponemos nada fácil al equipo.

Estas son algunas de las tomas falsas de MasterChef. Que Dios

nos pille confesados. ¡Qué vergüenza, madre mía!

¡Qué vergüenza!

15 aspirantes comenzaron esta aventura

hace ya más de dos meses. ¡Ah!

Si es que... me pusieron la corona por ponerme algo.

¡Ah!

Ha sido un gran placer

estar junto al vicepresidente del gran cabildo.

(RÍE) ¿Del gran? (PÚBLICO RÍE)

Os recuerdo que... ¡bah!

Os recuerdo que... ¡bah!

Os recuerdo que cuando queden 30 minutos para finalizar... bah.

¡Tírate por ahí, hombre, ya!

Jon "Favró"... Jon "Favró"...

Jon Fav... (RÍE)

¡Uh! ¡Estoy cabreándome!

Ayudemos a Cristina.

¡Oh!

(RÍE)

(RÍEN A CARCAJADAS) No es complicado hacer esto.

No quiero simples... ¡"Joer", coño!

(BOSTEZA)

¡Je! ¡Ay!

La importancia de César Manrique para la isla

porque él no era de aquí. Sí, César es lanzaroteño.

¡Ah, muy bien, amigos!

Lo hemos hecho de puta madre. (RÍE)

Como dijo Godoy: "Que os den por culo, que yo me voy".

(RÍE)

(RIÉNDOSE) Por favor, me muero.

¿Podemos ir a robar un nacho?

¡Guau!

Vamos a ver ahora quién tiene el mejor rabo.

(RIÉNDOSE) Ha quedado un poco raro, ¿no?

¡Yuju!

Voy a coger un pollo.

Venga, vamos allá.

Voy a tener que cortarme los pies a la altura del pescuezo.

¡Aj!

Voy a tener que venir con resaca todos los días.

(Risas y aplausos)

Esa es muy buena también.

Bueno, oye... Esto de la resaca tengo que explicarlo.

Debo decir en mi defensa que se casaba una amiga

el día de antes, entonces una venía un poquito...

Claro. Nos lo hemos pasado genial.

¿Cómo llevas el gran cabildo? Gran Canaria, el gran cabildo...

Yo todo grande en las Canarias.

Es que me encantan. Por cierto, tienes que darme clases

de lo de Jon "Favró". Jon Favreau.

Jon "Favró". "Favreau".

Y también de Mr. Potato, porque tienes mil caras.

Las tienes todas. Ya.

No haremos un dúo, sino un trío.

Cómico, ¿no? (RÍE)

Y Samantha... Yo presentadora, por favor.

(RÍEN) Pues, con esta risa,

queremos que os quedéis con este buen sabor de boca.

Diego, Ramón, Lorenzo, María

Javier, Antonio... Gracias. A vosotros.

Por darnos esa visión,

tanto la profesional como la del fan de MasterChef.

Unos fans muy exquisitos que tenemos. Muchísimas gracias

por estar aquí. Un placer.

-Gracias. Ha sido un placer.

Pues seguimos con nuestro repaso a esta edición de MasterChef.

Ya hemos visto qué bien lo han pasado nuestros aspirantes

durante la convivencia.

También el compañerismo que tienen.

Hasta nos hemos reído de nuestros errores.

Pero no todo ha sido paz y armonía.

Este año también ha habido polémica

y casi siempre, cocinada y servida por Gonzalo.

Lorena tiene mucho carácter, es muy mandona

y además, tiene un tono de voz in-so-por-ta-ble.

-Madre mía, esto pica que no veas.

-Lorena pasa más tiempo mirándose el pelo,

tocándose los labios y posando que cocinando.

Los primeros 15 minutos de hoy lo único que ha hecho

ha sido mirar la cocina y mirarse en el fuego

si tenía bien los labios.

Chica, te has confundido de programa.

-Elijo a Gonzalo porque ya se escapó una vez, pero esta vez

ya, que apechugue.

-Mateo me ha nombrado capitán

porque sabe que soy uno de sus rivales directos.

Mateo es un lobo con piel de cordero.

-Tiene él.

Ya sabes, los arquitectos se consideran dioses.

Daniel está por encima del resto.

He tenido la suerte de vivir con Barbie Tuareg.

Mejor experiencia imposible.

-¡Ay! ¡Ay, ay!

La croqueta está perfectamente hecha.

Pues es un honor por parte mía recibir

estas palabras tuyas.

-Pero qué petarda, por favor.

Bueno, Marina, tú, querida, sabes que no nos hablamos,

por favor, chitón. -Yo sí me hablo contigo.

-¿Tú que vas diciendo mentiras de mí, diciendo que mi madre

no está enferma y estoy inventándomelo,

que no se me ha muerto un familiar?

Guapa, cállate, que bastante tenemos ya.

Cristóbal es... vamos a decirlo en dos palabras,

in-so-por-ta-ble.

Compartir la MasterClass con Emil y con Cristóbal no está mal.

Cristóbal callado, si no cuenta chistes en clase,

podremos aprovecharla. Con suerte, le ponemos bozal.

He hecho cremita.

¿Queréis probarla? Sí.

-Está muy rica.

-Buenísima. -Qué rica.

¿No la comes? ¿No te gusta?

Para mí está salada.

Bueno, vamos a ver, Gonzalito.

Yo no le llamo Jordicito, llaverín

ni chefecito ni cosas así. Podría ponerle mil motes y no lo haré.

Vicky tiene mucho carácter.

No canaliza bien las críticas.

No escucha. Y se bloquea.

Vicky es absolutamente insegura.

Claro. -¿Para qué te voy a mentir?

Gonzalo, este jurado ha sabido que estás descontento

con el programa.

Si te quieres marchar, puedes hacerlo ahora.

Me marcho. Espero

que llegue el día en que eches la vista atrás y digas:

"Menudo error cometí".

Adiós. Gracias por todo.

-Me he quitado un peso porque ya no molestará más

en la casa ni en el momento de estar cerca,

que está mucho tiempo fastidiando a los compañeros.

¡Ay!

Pues está claro que tenía para todos.

Profesor de bikram yoga

en Dubái. Lo dejó todo por un sueño:

convertirse en MasterChef, pero la exigencia de la prueba,

su total desconexión con los compañeros

y un fuerte carácter

le hicieron abandonar.

Hoy vuelve a las cocinas de MasterChef...

¡Bien!

(Aplausos)

-A cocinar no creo, porque vamos...

(TODOS) ¡Bien!

¡Qué mono! Dame un beso, anda.

Hola, guapa. Un beso y vente aquí conmigo.

Hola a todos. -Hola.

-¿Qué tal, Emil? ¡Felicidades! Di que sí.

-¡Te pasabas criticándome, mamonazo!

¡A que te mato! -No pasa nada, hombre.

Buenas noches a todos.

Bueno, bienvenido de nuevo, Gonzalo.

Qué guapa estás. -Gracias.

Acabamos de ver un vídeo en el que sales

dándole a la lengua de todos, pero yo, sinceramente

y de corazón os lo digo a todos, creo que Gonzalo

no es tan malo como quiere aparentar.

Yo creo que tiene... Su puntito de mala leche

lo tienes. Eso sí, esa lengua viperina la tienes,

pero yo, sinceramente, os tengo que decir que a mí,

las ocurrencias de Gonzalo me hacían gracia.

¡Oye! Muchas gracias, Eva.

De cualquier forma,

te hemos traído, aparte de porque querías venir...

Claro. Me encanta estar con todos. También queríamos

que vinieses para que tengas la oportunidad

de disculparte con tus compañeros,

si lo consideras oportuno,

y de disculparte también con el programa,

si lo crees necesario. No lo creo necesario.

Formamos parte de un programa todos

y tiene sus más y sus menos. En un momento dado, a mí,

la circunstancias familiares me han hecho estar algo tenso.

Pero creo que me superaron y hay que entenderlo.

Es un juego, es un concurso.

He intentado dar lo mejor de mí y ya está.

Si alguien se siente ofendido... Gonzalo...

...pido disculpas, no solo a mis compañeros y al jurado,

sino a gente en casa. Soy mejor de lo que parezco, pero hay

que entender las circunstancias... Eso lo tengo muy claro.

Ya está. Pero te gusta darle a la lengua.

Soy así para bueno y para malo. Veo a Gonzalo aquí

y me da un poco de pena

porque ha sido la primera vez en la historia

de todos los MasterChefs del mundo Lo sé.

que alguien ha abandonado el concurso.

¿Por qué lo hiciste? Ya lo he dicho antes.

Estaba viviendo unas circunstancias familiares muy difíciles

y mis emociones estaban a flor de piel.

Creo que en ese momento me vi superado,

me dieron la oportunidad,

yo llevaba varias semanas descontento con no poder salir

y me fui. Me han superado muchas cosas.

MasterChef es difícil, es un reto emocional,

es un reto físico, es un reto culinario lógicamente,

se aprenden muchas cosas,

y este reto, cuando no estás preparado,

cuando estás abrumado

con noticias duras, pues te supera.

A mí me superó, lo reconozco,

y no se me caen los anillos por decirlo.

Es decir, me superó y me vi abocado a irme fuera.

A todo esto, ¿cómo está tu familia?

¿Cómo está tu madre? Mi madre está perfecta, está bien,

pero no dejamos de mirar el futuro con una cierta reserva y esperanza.

Pues a pasar todo el tiempo posible

con ella y que luego no puedas arrepentirte de nada.

Es el único consejo

que puedo darte, pero yo sí considero necesario

aclarar cierto tipo de cosas.

Entonces me gustaría

que fuésemos diseccionando cada una de las personas

a las que Gonzalo ha atacado

para que vayamos viéndolo poco a poco

y así podamos hablar tranquilamente. Vamos a verlo.

Primero Marina. ¡Ay!

Marina es la Barbie esquiadora.

¡Vamos, Marina, que vas muy bien!

-¡Ay, ay!

-"He tenido la suerte de ir con Barbie Tuareg.

Mejor experiencia imposible".

-"Pues es un honor por parte mía recibir

estas palabras suyas". -"Pero qué petarda por favor".

"Bueno, Marina, querida,

tú sabes que nos nos hablamos, por favor chitón".

-"Me han preguntado. Yo sí me hablo contigo".

-"¿Tú que vas diciendo mentiras de mí, diciendo

que mi madre no está enferma y estoy inventándomelo,

que no se me ha muerto un familiar? Guapa, cállate".

No pasa nada. No pasa nada.

No pasa nada. Hay una cosa muy buena...

No pasa nada. Ven aquí, guapa.

Hay una cosa muy buena,

que yo creo que nadie sabe en el programa,

Marina y yo nos llevamos estupendamente. No quita

que las tensiones del programa,

de los momentos, las pruebas, las emociones... para todos,

creo que para los 15, incluso para el jurado,

y para ti, Eva, tenemos las emociones a flor de piel.

En un momento dado, saltamos, se charló, lo contamos,

e intentamos llevarnos lo mejor posible.

Esto es un concurso.

¿Tú esto lo utilizabas un poco como estrategia?

Bueno, yo soy el más estratega de todos...

Tu estrategia el día... Aún no me he enterado.

Es parte del juego.

¿Que no nos enteremos? Los buenos jugadores

nunca revelan sus estrategias. Ya te vale, porque has tenido

para todos. Marina, ¿qué te parece a ti todo esto?

-Lógicamente, pues todos somos personas

y tenemos sentimientos

y te duelen las cosas, pero a ver, Gonzalo...

es como es. Entonces

no se lo tengo en cuenta... -Gracias, Marina.

-No pasa nada. Pero vosotros, al fin y al cabo,

estuvisteis juntos bastante tiempo, pero es que

el pobre Daniel también se llevó lo suyo y mira que había estado

solo dos semanas con nosotros. Pues también hubo

para Daniel. Vamos a verlo.

"Los arquitectos se consideran dioses.

Daniel está por encima del resto".

-"Elijo a Gonzalo porque

ya se escapó una vez, pero esta vez ya que apechugue".

-"Mateo me ha nombrado capitán porque sabe soy uno de

sus rivales directos. Es un lobo con piel de cordero.

Cristóbal es... digámoslo en dos palabras: in-so-por-ta-ble".

-En dos palabras. -"Compartir la MasterClass

con Emil y con Cristóbal no está mal.

Cristóbal, callado, si no cuenta chistes en clase,

podremos aprovecharla. Con suerte le ponemos un bozal".

-Qué simpático eres. Si es que eres

muy simpático. En el culo tienes la gracia.

Como las avispas.

¿Te sentaría bien el bozal? No, al revés.

Sé que en el fondo me quiere. -Si nos llevamos estupendamente.

-Y sé que le mola que le cuente los chistecitos...

-Bueno, pero una vez, no 20. -Que le chinche y que...

En el fondo, no es mala gente. -Nos hicimos muy amigos.

Primero no había contacto,

pero cuando pasamos del Rey León, que todos cocinaban

y fuimos a hacer bocadillos de jamón,

nos dimos cuenta de cómo éramos.

¡Bocadillos de jamón para todo el mundo!

¡A 50 céntimos! -Nos los quitan de las manos.

-"Ese día lo recuerdo como uno de los mejores

en el que descubrí a un amigo".

Habla sin parar,

cuenta los mismos chistes 200 veces, pero bueno,

es muy divertido, pero de vez en cuando dices: "Cristóbal, calla ya".

Mateo, para ti también ha habido, ¿no?

-Bueno, dentro de lo malo,

me he llevado una parte suavecita de Gonzalo.

-Qué bárbaro. -Lo que pasó en Galicia fue

que llegué y me dijeron: "Tienes que hacer los dos equipos.

Quédate uno y haz otro". Dije: "Gonzalo el capitán y a sala".

Y al final, el tiro por la culata.

Desde luego... Porque es que no...

Si es que al final... Daniel, lo que decía antes,

que tú solo estuviste dos semanas,

pero también hubo para ti.

-También recibí. ¿Y qué te parece?

La verdad, ese tipo de comentarios

tampoco tiene mucho sentido... No merece la pena comentar.

Entiendo que unos cuantos entramos aquí

de manera ingenua en lo que era un programa de TV

y Gonzalo tenía muy claro dónde venía, con su estrategia,

con su personaje montado... ¿Sí?

-Sí. ¿Así es?

-Me hace mucha gracia, dicen que soy así,

pero luego que soy un personaje. A lo mejor

soy un personaje, según ellos.

No sé... Es una contradicción.

-Y hemos compartido habitación y nos llevamos bien, pero cada uno...

-Sabes que tengo una hermana arquitecto y se lo repito.

En la universidad les enseñan para ser dioses.

(RÍE) Es verdad.

De aquí, con todo nuestro cariño, para los arquitectos.

-Madre mía. -"Organizan la vidas",

son palabras textuales de arquitectos.

Mi hermana y mi cuñado son arquitectos y me dicen:

"Nosotros organizamos las vidas". ¿No te gusta que te organicen?

-Claro, ya se ha visto. -Organizaba él.

Era la Srta. Rottermeyer.

-La Srta. Doubtfire. -O la vieja del visillo.

Pero iba ahí como moldeando por detrás.

La vieja del visillo, Eva. -El primer día llegó a la casa

y empezó en la cocina:

"Aquí los tupper, aquí los cuchillos,

aquí los cubiertos...".

-Los mantelitos así. -Fui el segundo.

Los siguientes tardaron 8 horas.

Me aburría y ordené la cocina

con etiquetas. -Voy a llevarte a mi casa.

No, vente a mi casa. -Estaban perfectamente ordenados,

tanto que cuando lo descolocaban todo y dejamos de seguir ese orden,

era: "Gonzalo, ¿y la espumadera?".

-Hasta cuando lo cambiábamos, sabías dónde estaba.

-Claro, eso se llama ser observador, ser organizado...

No olvidéis, que no habéis querido ninguna admitir, que estamos

concursando... Bueno, ya no, que ha ganado Vicky.

Es un concurso y cualquier movimiento

influye en todos los demás.

Es un juego, un concurso... -Yo quiero decirte algo.

Es un concurso, un juego.

Pero se basa en la cocina, ¿no?

Siempre.

-Si se basase en la cocina... -No, déjame hablar.

Tú entraste con un juego o una táctica, me parece bien.

-Otros entramos a cocinar. -Yo entré a cocinar.

-Claro. -Yo también.

-Yo, si perdía, era cocinando.

Se me quemó.

Yo no podía competir de otra forma en este concurso.

-Creo que ahora nos estamos confundiendo.

-Para mí es así. -Es un concurso de cocina

con un jurado, que deciden.

Convivimos 24 horas al día todos juntos

metidos en un casa, tenemos que convivir

15 extraños, hacernos amigos y encima rivales.

Yo lo he jugado así, te puede gustar o no.

Tienes evidentemente más oportunidades,

como has charlado tanto,

tienes oportunidades de ponerte bien con todos. Con Marina,

lo conseguimos. Bien. Sí, con todas.

Con ellos, estamos así más o menos.

Con Daniel... -Por supuesto.

Y ahora me da miedo

del momento que llega. -¿Qué viene ahora?

Gonzalo versus Lorena.

-No, pues genial. -Es de mis mejores amigas

en la casa. Ponlo. -¡Toma!

(RÍEN)

-"Lorena tiene mucho carácter, es muy mandona y además, tiene

un tono de voz in-so-por-ta-ble".

-"Madre mía, esto pica".

-"Lorena pasa más tiempo mirándose el pelo,

tocándose los labios y posando que cocinando.

Los primeros 15 minutos de hoy lo único que ha hecho

ha sido mirar la cocina

y mirarse en el fuego

si tenía bien los labios. Chica, te has confundido de programa".

-¡Eso es broma! (MARINA MURMULLA ALGO)

-Eso es muy fuerte.

-Mira, Lorena, viendo esto... -Huy, qué choni soy.

Qué choni. -Lorena, y se lo he dicho

desde el principio, es un poco como yo,

es de esas personas que producen odio o amor.

Al principio, chocamos y hemos hablado.

Nos hemos hecho muy amigos por intereses comunes.

Es un amor. -Le gusta meter la puntillita.

-Era en el horno. -No, dijo

la vitro también. Que eras presumida, doy fe.

-¡Y yo! -En la vitro no.

En el horno. En el horno me miré una vez.

No he dicho que te mires, sino que eres muy presumida.

Estás pendiente. Presumida sí.

Di que sí, en la tele hay que salir guapa.

Soy muy presumida, pero como tú, Eva.

Bueno, soy poco presumida, no te creas.

Tienen que estar más pendientes las chicas de maquillaje.

Menos mal que las tengo. En fin, otra polémica

solucionada. -¿Otra?

No, si todavía te quedan... Con esta,

con esta, con la ganadora. ¿Contigo también?

Aunque ahí ha sido

un poquito más suave.

Ahora te cuento un secreto con Vicky.

"Vicky tiene mucho carácter, no canaliza bien las críticas,

no escucha y se bloquea.

Vicky es absolutamente insegura". -Es verdad.

-Sí, en ese momento es verdad. Creo que Vicky...

Además, es un amor. -Es real

lo que ha dicho. -Es real. Vicky, además,

incluso con el chef ha pasado,

que le ha dicho cosas en una prueba,

ella se bloquea, no escucha y... -Es que he nacido para jefa.

-Pero no lo considero una crítica.

Lo considero decir cómo es una persona.

Crítica constructiva. Tiene gracia.

Esto lo dirá ella. Cuando vinimos en el avión al concurso,

que veníamos el comando sobrasada,

los tres mallorquines veníamos en el mismo vuelo, estuve sentado

entre esas mujeres estupendas. Marina a un lado, Vicky al otro.

Hablé con Vicky y la miré a los ojos:

"Mira, no conozco al resto, pero tú

vas a ganar el concurso". ¿Te acuerdas?

-Sí me lo dijo. -Y mira dónde está, ganadora.

Es un amor, pero le dije: "Vicky, escucha,

no te cierres".

¿A cuántos les has dicho eso? Solo a Vicky.

Tú también venías a ganar. Y a mí en el espejo

y decía: "Uno menos, otra semana más. Esta es tuya".

Pero bueno, si no entras con esa actitud...

Esa quiero. ...no tiene sentido, venía a ganar.

Como los 15,

a aprender de cocina y a ganar. Vicky, ¿qué te parece

todo esto? -Bien, a ver,

a él le he dicho: "Es que eres una vieja".

Se lo digo todo en la cara. -Es verdad.

Es un tocahuevos.

Si es que muy pesado. A veces lo mataría

y digo: "Es que este tío es gilipollas", pero es que es así.

Es que es Gonzalo, punto. De todo el mundo,

la única que me he librado soy yo. Ahora,

con los jueces. ¡Toma ya!

-Bueno, tú crees que te has librado.

-Calla. -¡Ahí va!

-"Buenísima". -"Superrica".

-"Está buenísima" "Gonzalo, no te la comes".

"No te gusta". "Para mí está salada".

Está... salada".

La sonrisita. "Para mí está salada.

Si le sienta bien, bien, si le sienta mal, que le den".

¡Perdón! "A ver, Gonzalito".

"Me ha llamado Gonzalito.

Me gusta que me llamen Gonzalo.

Yo no le llamo Jordicito, llaverín

ni chefecito. Le podría poner mil motes y no lo haré".

"Estoy harto de Gonzalo, de las tonterías de llaverín".

Jordi se ha quedado mudo. No me extraña.

Discúlpame. No pasa nada.

Si tu opinión es que soy un llaverín,

la respeto. Sí quiero decirte que yo,

a Pepe le llamo Pepito y a Eva, Evito,

y Gonzalito te lo dije con cariño y entendiste otra cosa.

Sí hay alguna cosa que me ofende.

Ese comentario no me ofende nada.

Me ofende que digáis

que MasterChef es un juego.

Eso sí me ofende

porque este jurado es muy profesional.

Venimos a hablar de lo que más queremos, nuestro oficio.

Y somos duros porque todo oficio es duro y hay que ser serios.

Si en algún momento hemos sido bordes o tajantes

es porque nos tomamos muy en serio nuestro oficio.

Y no he venido aquí, no dejo unas horas mi cocina

para venir a faltar a nadie.

Dicho eso, espero que si hay una tercera edición,

tengan clarísimo que aquí se viene a cocinar.

Y las relaciones humanas existen en una gran cocina.

En mi cocina hay discusiones y la habilidad está en resolverlas.

Dicho eso... Resolvamos este momento, por favor.

Ay, menos mal que ya estamos

un poquito de buen rollo porque a veces,

la rabia, la pasión y la frustración

se tienen que saber canalizar cocinando y, sobre todo,

hay que aprender a no tomarse las cosas tan en serio.

Por eso, nuestros compañeros nos ha preparado

una sorpresa. Atentos porque han logrado unir el talento

de nuestro jurado con el show.

Atención a la letra, ¿eh? No tiene desperdicio.

(Música hip hop)

Chef-Master.

Chef-Master. Empezamos. Para que nadie pase hambre.

Vuestro desafío de hoy será

un menú equilibrado y consistente para mil personas.

Chef-Master. Requisitos fundamentales.

Sabor, textura y color.

Los ingredientes son una pizza, sin jamón.

Un pollo sin cabeza. De origen asiático.

Que aprenda inglés. Carne de jabalí.

La receta tendrá un canelón. Unos pican y otros no.

Y el relleno Sabrosón.

200 raciones de pescado. Muy crudo.

Carne de canguro. Patatas.

De la bahía de Cádiz.

¡Dos trozos de queso! De origen vegetal.

Luego hacemos la salsa verde. Ñin, ñin.

Qué divertido. Y el segundo

es un pescado con defectos. Os vais a cagar.

Todos los ingredientes me caben

en la palma de la mano.

Ajo muy picadito. Ancas de rana.

Hamburguesa de chocolate. Un trozo de chorizo.

Reducirlo y hacer un buen jugo de pato.

Chef-Master.

Un trocito de oreja. O de la Virgen de la Caridad.

Un rodaballo. Sopa de miso.

Y un tortazo. Pam, pam, pam.

La verdad, apetece poco.

Para tirar el plato. Chef-Master.

Cuando esté cuajado. Probamos.

Que Dios nos pille confesados.

"Moito obrigado" y hasta siempre.

(TODOS) ¡Bravo! -Gracias, chef.

-Me encanta.

Mi paz os dejo, mi paz os doy.

¡Que os den por saco, yo me voy!

Chef-Master. Chef-Master.

Ay, Pepito, qué grandes momentos

nos das siempre.

Bueno, pues, como veis,

MasterChef ha sido un poco de todo. Nos hemos reído mucho también

con el jurado. Pepe nos ha dado grandes momentos.

Yo recuerdo ese momento

de la camisa de fuerza, que era genial.

Te reíste, ¿no? Bueno, son impulsos.

Intento ser un jurado serio porque así me tomo el oficio.

Jordi y yo somos dos deformados de la cocina.

Pero tienes que probar, porque con esa musiquita y una barbita,

ganas Eurovision. ¡Seguro!

Creo que puede convertirse

en la canción del verano. Debo probarme la talla de falda.

Pero con lo que iba diciendo, intento ser serio, lo habéis visto.

Pero no sé dar la bronca a una persona. Busco el humor,

la ironía, pero porque me relaciono así con las personas.

Eso va por ti, Jorge.

Cuando te estoy escuchando, que estás contándome

una historia surrealista para un cocinero, una cosa metida

ahí, sin sentido, y tú me quieres dar la charla físico-nuclear y tal

y lo único que entiendo es... Para mí sí.

...que estoy me volviendo loco y me pongo la chaquetilla al revés

para decirte "estoy volviéndome loco", pero jamás

intento faltar al respeto, lo hago con humor.

Cuando os metéis conmigo lo veo lógico

y lo acepto con cariño.

Bueno, casi estamos llegando al final de la noche, pero antes,

Vicky tiene que contarnos

cómo le ha ido en Los Ángeles con...

¿cómo es? Jon... (SAMANTHA Y JORDI) Favreau.

-¿A Los Ángeles?

No me he enterado. Tranquilo.

Vamos a verlo.

Dios, qué guay. Parece que estoy

en una película.

¡Guau! Steven Spielberg, este sí que mola.

Qué fuerte, aquí son los Oscars. Ostras, voy a ver si me dan uno.

¡Guau, Harrison Ford! ¡Qué chulo!

A ver, qué manos tenía. ¡Uh, qué grandes!

(HABLAN EN INGLÉS)

(EN INGLÉS) "Sí". -¿"Sí"?

-No, no.

-¿Y qué tal? ¿Aprendiste a cocinar? ¿Te enseñó bien?

-¿Fue Jon un gran alumno tuyo o fue difícil?

(Música latina)

-¡Uh! -"Thank you".

Bueno, qué guay.

Yo me vengo a vivir a California. Eso es lo más.

(RÍE)

Pero bueno, Vicky,

qué suerte, allí en Los Ángeles, como toda una estrella.

Cuéntame. Ha estado muy bien.

Había un par de americanos que me han interesado.

(RÍEN) Y eso que, durante el concurso,

has echado muchísimo de menos a Bernardo.

Sí, le he echado mucho de menos

porque es el que más me ha apoyado en los castings.

Es el único que creía en mí. Decía: "Sí, venga".

Y todo el mundo, a lo mejor, me decía: "Bah, una locura".

Y él me ha apoyado un montón, para él ha sido muy importante.

Y me llevo superbién con él.

Es mi media naranja porque nos comprendemos mucho.

Y que no esté en mi vida durante tanto tiempo

me ha costado.

No sé quién lo ha pasado peor.

Bernardo lo habrá pasado mal.

Claro, se le ha ido su cocinera. Claro.

Ha pasado hambre en todos los sentidos.

(RÍEN A CARCAJADAS)

Bueno, ahora no va a pasar hambre

porque con 100.000 euros en el bolsillo

y un restaurante que montar. Vaya.

Le vas a dar bien de comer. Si vas a montar

un restaurante, hay tres cocinas aquí, si quieres venir,

aprovecha. Sí, voy a ir.

Quiero ir a muerte. A ti,

la ganadora, y al resto también, os ofrecemos nuestras casas,

para el tiempo que queráis. Qué guay.

Lo que necesitéis,

nos tenéis aquí. Qué bueno.

Para aprender más. (TODOS) -Gracias.

Bueno, yo voy a lo de Bernardo, que es lo que a mí,

como que me interesa más. Que ha pasado hambre, ¿no?

Bueno, le he visto muy flaco y... Bueno, me gusta.

También me gustaba con barriga. Y le he echado mucho de menos

y él a mí. Es la única persona

que me comprende, bueno, y mi madre. Él piensa lo mismo de ti

porque ahora no quiere dejarte ni a sol ni a sombra,

y por eso está aquí. ¿Sí?

Ahora, eso sí,

le hemos buscado trabajo.

Que aquí nos hemos tomado la tapa.

Ahora tiene que pasar Bernardo con el postre.

Qué fuerte, ¿no?

(RÍEN)

Oye, vaya restaurante bueno

que podéis montar. Uno en la cocina

y otro en la sala. Vamos fuera, Samantha.

Gracias, Bernardo. Estás muy guapo.

Yo cojo el de la fresita.

Siéntate aquí, al lado de Vicky.

Muchísimas gracias por los pasteles.

De nada. Por ahí se empieza.

Alguien tiene que ayudarla.

¿Quién mejor que yo? ¿Qué te parece, Vicky?

Pues muy bien. Emprender una...

Emprender una vida juntos. Claro.

Con la cocina de fondo.

Mejor que lo haga él que no otro.

Como ven, MasterChef es más que un programa de cocina.

Lola, Daniel, Emil, Milagrosa, Churra, Lorena,

Cristóbal, Jorge, Miguel Ángel,

Marina, Cristina, Celia

y Gonzalo. Muchísimas gracias a todos

porque gracias a vosotros un programa como MasterChef

se puede hacer. Ese aplauso

es para vosotros.

Enhorabuena también a los dos finalistas,

pero sobre todo a Vicky,

por llevarte un premio que, sin duda, te mereces.

Gracias a nuestro jurado,

a Pepe, a Jordi y a Samantha, por sus consejos,

por su dedicación y por su talento.

Ya sabéis que nada puede ser igual si no estáis vosotros, compañeros.

Muchísimas gracias. Y lo más importante,

a vosotros,

a los que estáis en casa,

a los que semana a semana

habéis seguido detrás de la pantalla,

las aventuras de nuestros 15 aspirantes en las cocinas.

Muchísimas gracias por seguir ahí,

por demostrarnos una dedicación y una fidelidad auténtica

por este programa. Venid aquí conmigo.

Ay, y ahora nos despedimos

y lo hacemos con unas imágenes muy especiales,

las de una edición llena, sobre todo,

de amor por la cocina.

Nos vamos. Mientras, ya saben, a ponerle...

(TODOS ¡Sabor a la vida!

¡Gracias!

¡Bien! -¡Bravo!

Aquí comienza la final de MasterChef 2.

El hecho de haber llegado hasta aquí para mí es supergrande.

(GRITA EMOCIONADA)

He llegado a un punto que no se paga con dinero.

Comienza el reto de vuestra vida.

¡Venga, Vicky! -¡Vamos, Vicky!

-¡Rápido, rápido!

¡Venga, Vicky!

Nunca había visto una escenificación de alcaparra.

Te la copio. -El resultado

es extraordinario. -Tienes un don.

El ganador de la segunda edición

de MasterChef España es...

¡Vicky! (GRITA) 284806

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MasterChef 2 - Programa 15 - 23/07/14

23 jul 2014

Vuelve a ver la gran final de la segunda edición de MasterChef. Vicky y Mateo luchan por alzarse con el título que les acredita como cocinero profesional ante un jurado de excepción con Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo Nágera, Jordi Cruz y los hermanos Roca, chef del segundo mejor restaurante del mundo. ¡No te la pierdas!

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