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Para todos los públicos MasterChef 2 - Programa 14 - 16/07/14
Transcripción completa

Queremos que trabajéis la cocina del aprovechamiento.

Que cojáis un plato ya terminado y os recreéis creando uno nuevo.

Quique Dacosta. Solo el mejor romperá la hucha.

Está quemado y está salado.

Este es el peor plato de Masterchef.

¡Sabor! Está buenísimo todo.

¡Me voy a California!

Bienvenidos al Trocadero Arena, Mateo no vas a cocinar con ellos.

Venga, venga, en un minuto salen los platos, ¿oído?

¡Tenemos que emplatar ya! -Sigue, sigue, ¡concéntrate!

Vais a reproducir el plato de Pedro Subijana

al mismo tiempo que el maestro.

No me he enterado. Quien se pierda, que improvise.

Quien dude, que reaccione.

Y quien no consiga finalizar el plato, estará fuera.

(Música de cabecera)

El próximo Masterchef tendrá que aprender a arriesgar

y sobre todo, sorprender.

Busco un cocinero sin miedo a experimentar

que encuentre en la cocina su propio lenguaje.

Este año, Masterchef llega con nuevos retos y más dificultad.

No quiero simples aficionados,

quiero auténticos amantes de la cocina.

Buenas noches y bienvenidos a Masterchef.

Arranca la noche más esperada por todos.

Después de haber superado más de 40 retos,

de haber servido comida por tierra, mar y aire

y haber convencido a nuestro jurado,

hoy, por fin, conoceremos el nombre de los dos finalistas

que se enfrentarán en el gran duelo final

donde conoceremos al próximo Masterchef España.

Pero todo a su debido tiempo.

La tensión no solo se siente, sino se palpa.

y en las caras de todos se nota la tensión.

Aspirantes, bienvenidos de nuevo a las cocinas de Masterchef.

Hoy aquí, van a suceder muchas cosas,

pero no las puedo adelantar.

Lo que está claro es que lleváis un delantal negro

y significa que os enfrentaréis a la prueba de eliminación.

En cuanto esta primera prueba termine,

uno de vosotros abandonará Masterchef para siempre.

A la de tres, quiero que levantéis el paño.

Uno, dos y tres.

Cristóbal, cuidado que si se rompe trae mala suerte.

Me suena la cara del que veo ahí.

La conozco, pero ha cambiado.

¿Y qué ha cambiado? No sé...

Mis nervios es una cosa que no voy a poder cambiar,

pero el centrarme más en la cocina y cambiar como persona, también.

Porque Masterchef te hace crecer en todo.

Aspirantes, lo que veis en el espejo

puede que sea el reflejo del próximo Masterchef España.

Un premio que os va a cambiar la vida,

porque os va a permitir realizar vuestro sueño:

ser profesionales de la cocina.

Igual que le pasó el año pasado a un chico de Almería

que empezó haciendo platos combinados

y acabó conquistando hasta a Ferran Adriá.

Quiero dar la bienvenida al primer Masterchef España:

Juan Manuel.

Muy buenas, ¿qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo estamos?

-Tenemos algunos rasgos de similitud.

Empezó superbestia, haciendo platos combinados

y fíjate cómo acabó él ganando Masterchef.

-¿Cómo estás, Samantha?

Bien, ¿qué tal? ¿Te acuerdas de nosotros?

¡Claro que sí!

¿Cómo estás? Muy bien.

Bueno, Juan Manuel, bienvenido a tu casa.

Gracias por darme la oportunidad de vivir de nuevo,

en otro sentido, la experiencia.

Y nada que simplemente gracias por invitarme a estar aquí.

Cuéntanos cómo te ha cambiado la vida

desde que te hiciste el primer Masterchef.

Salió la edición de mi libro.

He estado haciendo distintas rutas por toda España con el libro.

Estoy trabajando a nivel nacional e internacional,

acabando todo tipo de recetarios. Y acabando tus grandes estudios.

Mis estudios, si no pasa nada, acabo en un mes

y a seguir trabajando.

Bueno, Juan Manuel, qué bien se ve desde aquí, eh.

Qué tranquilidad. Pues sí, aunque estoy nervioso.

Te veo, te veo.

¿Pero cuál es el peor momento que recuerdas de Masterchef?

Realmente, mis peores momentos han sido casi todos los días,

porque vives una experiencia en la cual hay presión

y, claro, al haber presión, siempre estás nervioso.

Pero hubo una de las pruebas que más difícil se me hizo,

con Paco Torreblanca con la croquembouche,

¡Cuidado! ¿Y la mejor?

Una de las mejores vivencias cuando me alcé con el título

de primer Masterchef España.

Fue la mejor experiencia que he tenido.

¿Qué consejo das a los aspirantes? Humildad, ganas de aprender

y luchar por el oficio que uno quiere.

-Me gustaría llegar a donde llegó Juan Manuel y seguir sus pasos.

Yo le admiro un montón y me encantaría.

En esta prueba de presión vais a cocinar

un plato que os puede parecer un juego de niños,

pero que os advierto, no os engañéis.

Técnicamente no es nada fácil

y para montarlo hay que tener mucho sentido común.

Os presento:

a La Pantera Rosa.

¡Madre mía!

Ya sabéis, hay muchos métodos creativos para tener ideas:

la estacionalidad, técnicas y productos nuevos que entran.

Pero en ocasiones solo hace falta un amigo que nos proponga un reto.

Y el reto era hacer un plato que recuerde al famoso bizcocho

que se llama como el plato.

(RÍEN)

Una base de yogur ligeramente aromatizada con naranja,

una ganache de chocolate blanco,

un bizcocho muy aéreo con yogur, frambuesas y un punto de naranja

y un helado que lleva todos los sabores básicos

de La Pantera Rosa:

chocolate blanco, yogur, naranja y rosas.

Y esto es lo que tenéis que hacer, nada fácil.

Todos los pasteleros tienen su cuchara

para hacer esta operación que parece sencilla,

que es dar forma a un helado

y colocarlo para terminar la receta.

Esto es. Sencillo, ¿verdad?

Pues os quiero ver hacerlo.

El postre de Jordi tiene muchos elementos

donde el equilibrio hará el plato interesante o una chapuza.

Jordi me encanta tu plato, precioso.

Pero estamos en la final de Masterchef prácticamente

y creo que debemos subir un poquito el nivel.

Nos hace falta algo más, ¿no te parece?

Hoy tendremos dos platos.

¡Madre mía!

Una chuleta de cordero pré salé.

Es un cordero diferente al cordero castellano,

no tiene nada que ver.

Utilizamos el lomo porque debe quedar muy sonrosado.

Y lo hemos acompañado de cuatro trufas.

Dos de ellas son dos albóndigas hechas con el riñón de cordero

y dos bombones de queso.

El toque láctico le va muy bien

y unas tierras hechas con avellana y con setas

Aspirantes, los chefs han presentado sus propuestas.

Esto lo tenéis que reproducir. Si queréis acercaros para verlo...

La presión es mayor, porque tienes que hacer dos platos

a su nivel de sabor, de técnica, para ver cómo hemos evolucionado.

Aspirantes, igual que el espejo refleja vuestra imagen,

quiero que los dos platos que vais a cocinar

sean un reflejo de los nuestros.

Para ello disponéis de 130 minutos.

Como siempre, en el supermercado tenéis todos lo que necesitáis.

Y como siempre, tenéis tres minutos,

que comienzan en tres, dos, uno, ¡ya!

(Música de tensión)

¡Aspirantes, último minuto en el súper!

¿El limón dónde está?

-A ver, ¿el perejil? ¿Y ajos? ¿Dónde están los ajos?

Cinco, cuatro, tres,

dos, uno, ¡a las cocinas!

(Música de tensión)

A estasalturas las recetas tienen que ser complicadas.

Lo son, lo son. Y no es que sea una, sino dos.

Es un reto nada fácil.

(Música de tensión)

El tema del postre, hay 3 o 4 elaboraciones

que hay que ver cuándo las elaboras.

El helado tiene que madurar, el bizcocho reposar media hora.

La ganache necesita media hora.

¿Por qué empiezas para que todo salga?

Ese es el problema, ¿sabrán por donde hay que empezar?

Yo haría primero el helado.

Para hacer el helado, calentaremos la leche con la nata.

Una vez alcanzados los 80 grados,

es el momento de añadir la procrema, esencias de flores

y aceites de naranja.

Finalmente, hay que mantecar la mezcla

para que adquiera textura y reservar en frío.

No me quiero ir porque estamos en un momento

cerca del premio ya.

Que es a lo que hemos venido, a ganar el premio,

para crear un nuevo futuro.

-La prueba de eliminación de supernivel.

Ya los jurados nos quieren poner bien a prueba.

A ver, es una ganache de chocolate blanco, nata, tal...

Hacer hervir, que repose, que fragüe

y se pueda trabajar con cuchara.

No lo cojo, no llego, ¿o lo hago con la batidora?

-No, toma, te lo cojo. -Dámelo.

-No me importa, espera. -Por fa.

-Vale.

Toma, aquí tienes.

-La repostería es alquimia pura y dura.

Como te pases en 1 gramo o como te pases en 2 gramos,

una cosa sale, a una cosa no sale.

Y antes de pillarme los dedos digo: "no, hoy me curro mi plato bien".

He pesado hasta el huevo, no he pesado la tinta por si acaso.

Al final es la formulación de un bizcocho

pensado para ser más líquido.

Con un sifón, meterlo en un vasito,

cocinarlo un minutito y romperlo como una esponja

que sabe a grosella, a yogur, con volumen y muy jugoso.

La mayor dificultad de este bizcocho

radica en el tiempo que esté en el microondas.

Un solo segundo puede marcar la diferencia

entre el mejor de los postres o el peor de los fracasos.

¿Y por qué se me ha quedado...?

-Se ha quedado como una mierda.

Es una mierda.

Amigo, llevo varios días pensando en algo para ti.

Sí. Estás sudando como una bestia, eh.

Kung-fu crack. Kung-fu crack total.

Esto te va a ir muy bien. ¡Olé!

Dar cera, pulir cera. ¡Qué bueno es!

Gracias, ¡olé! ¡Ahora sí!

Que tengas suerte. ¡Gracias!

En Marbella empecé con uno de papel y esta semana fíjate ya.

He mejorado y tengo uno de tela puesto.

He empezado por el postre porque tiene más pasos

y porque tiene que reposar el helado,

el chocolate blanco que lleva tiene que enfriarse...

-Con un postre, se puede pensar que tengo ventaja,

Pero creo que en este caso,

la ventaja de lo que sepas o conozcas no es válida,

porque es un postre que no es habitual,

no es un bizcocho, una tarta.

-Hoy se puede ir cualquiera, al que le salga mal, se va.

Da igual que sea Emil, como si soy yo,

como si es Mateo o Cristóbal, da igual.

Aspirantes, ya ha pasado la primera media hora.

El tema del cordero, no te creas que es demasiado complicado.

Tienen que coger el punto de cocción.

El punto de cocción: 15 minutos, 75 grados, vapor,

pegarle un buen marcadito,

quitarle la grasa primera que tiene, que tiene mucha grasa.

Y luego hacer unas tierras que parece...

Eres un cachondo. ¿Tú eres mucho de tierra, no?

Yo, sí, vengo de campo. Soy hombre de tierra.

De las pruebas que he estado, es la prueba que más cosas tiene,

muchos pasos tienes que dar.

Te pones nerviosa porque son muchas cosas

y no te tienes que liar.

Y los nervios...

pueden conmigo, con los demás, no sé, pero conmigo sí.

Lo parece pero no es difícil.

Al final son dos albóndigas tradicionales,

que podrías hacer en tu casa con pan, ajo, perejil,

y el riñón picadito.

Las boleas y las pasa por un caldo de cordero.

Las pasa por un polvo de setas para que se adhiera

y parezca una trufa que acabas de coger.

La otra sí es más compleja. Por tiempo, por tal.

Porque hay que hacer la crema de queso.

Leche y queso triturado.

Lo cuelas, congelas en forma de bola.

y bañas como si fuese un bombón en manteca de cacao.

Es imposible bolarlo, vamos.

-Lo vamos a congelar.

-¡Guau!

¡Uh! Sí, ha sido gordo.

Ha sido gordo. Coño, el dedo casi.

-Joder, Cristóbal.

-Hay un buen tajo, me han puesto puntos, otra vez me han abierto.

El que juega con cuchillos, termina cortándose.

-¿Ahí? ¿Bien? -Va, va, va, gracias.

Mateo. Hola.

Te veo con el platito de Pepe pero, ¿y mi postre cómo anda?

Ya está, lo tengo todo. ¿Cómo que ya está?

Bueno, tengo que montarlo.

He empezado haciendo el helado y luego el bizcocho.

Está enfriando. ¿La liaste en el microondas?

Sí, es que no sé por qué la primera vez...

Porque si esto es el vasito el bizcocho se mete hasta aquí.

Porque tiene que subir. Sí.

Tú lo has puesto hasta aquí. Y luego,... Ya.

Una fuente.

Al abrirlo se ha bajado, no sé por qué.

Cosas de la física.

¿Qué tal? ¿Cómo vamos? A tope, chef.

¿A tope? A tope, sí.

Ahora voy a empezar con mi corderito.

Vamos a envasarlo al vacío y a cocerlo 15 minutos.

Tengo las albóndigas ya enfriándose y las bolitas de queso congeladas.

¿Y el postre, lo tienes? Sí, está todo en el congelador.

Solo me falta cortar las frutas. Es fácil.

No, no es fácil, no. ¿No?

Si montases un restaurante, Emil,

¿le pondrías a un postre Pantera Rosa?

Puede, porque las referencias cinematográficas me gustan mucho.

Ah, claro, tú le dabas el toque más cultural, claro.

¿Qué pasa, crack? Hola, chef.

La cinta, bien, ¿no? Sí, me ha venido de vicio.

De verdad, muy bien, gracias.

Oye, una cosita, ¿dónde has metido el dedo?

Que se equivocó el cuchillo y me cortó a mí.

¡Ay, cuchillo, qué malo eres, hijo!

Espero que si has manchado algo sea el plato de Pepe.

Por Dios, para nada.

Con el rojo... rosa, rosa. Todo bien limpito.

Como es día de rojo digo pues me voy a dar un tajo.

¿El postre saldrá bonito? El postre, lo voy a intentar, chef.

Voy a intentar sorprenderte, sí.

Aquí no se intenta, amiguete, el postre se hace.

Vale. Venga, suerte.

Me cago en todo lo que se menea.

Se me ha puesto muy morena la tierra, parece de Tenerife.

No sé si es así la tierra o...

No sé si es así o no es así, lo voy a ir a mirar.

A ver...

Me parece que es así.

(SUSPIRA) Vale.

¡Ay!

Primero se me ha quemado la tierra, he cogido la bandeja con las manos,

me he quemado, casi digo: "no puedo más".

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo.

Tenéis por delante aún 65 minutos.

(Música de tensión)

¡Ah!

-Un poco más de ajito le voy a poner

para que tenga el genuino sabor español.

Lo vamos a cocer a baja temperatura.

Lo he cortado para limpiar bien los huesecitos

Y lo voy a poner en una bolsa al vacío para que pierda el aire

y los productos que hay dentro entren rápidamente en su interior

y luego poder cocinarlos a baja temperatura.

Ahora empieza a burbujear.

Entrará todo el aceite por la parte de la grasa de la carne.

¡Guau! ¡Qué maravilla!

Lo bonito es asar el carré entero para que quede muy sonrosado,

que es la gracia, por eso hay 2 chuletas gordas y por los jugos.

Y han cortado como si fueran chuletas que asas a la parrilla.

Lo harán al vacío, pero están cortadas de una en una.

¡Error! Mateo, Cristóbal,...

Aspirantes, habéis entrado en los últimos 30 minutos.

30 minutos... ¡Hay que volar!

Vamos a tope. ¡A tope, "men"! ¡A tope!

-¡Hombre!

-Buenas, Vicky, ¿cómo estás?

-Hola. -¿Cómo lo llevas?

Cuéntame un poquito. -Mal, un poco nerviosa, mal.

Agobiada. No me sale la otra tierra.

Solo me ha salido... ¡Mierda!

Otra vez, tío, es la segunda vez que se me quema.

Tranquila, ¿qué ha pasado?

Que se ha puesto más moreno de lo que quería.

Esta receta tiene tanta tontería,

en vez de comerse un cacho de queso que está buenísimo.

Es que no entiendo.

Estas cosas, de verdad, no las entiendo.

Modificar tanto la comida.

Me pongo nerviosa porque, ¿esto es necesario?

Tanto... ¿tanta historia es necesaria?

Y me pongo nerviosa.

Ya me he puesto a temblar. Ya apaga y vámonos.

Ya me ha entrado el tembleque, me temblaba hasta la mano.

¿Te ha salido la otra tierra?

Eran muchas cosas desconocidas para mí

y rabia, ganas de coger y decir: ¡a la mierda, me voy, a la mierda!

Venga a ver qué coño hago ahora.

Emil. Sí, chef.

¿Qué tal estás? Muy atareado.

Sí, ¿no? Sí, chef.

¿Te molestamos? Sí, ya lo sabéis?

Bueno, ¿qué te queda? A ver. Pues, mira, estoy con las tierras.

Tengo casi todo hecho, pero me falta la tierra esta

que la pondré en el horno 9 minutos.

Y la otra tierra, las dos tierras.

El resto está en proceso y cortar la fruta y verdura.

-¿Y las chuletas cómo van? -Las he puesto ya en el Roner.

-¿Las has partido, las has dejado enteras?

-Enteras porque las quieren rosaditas

y he pensado que era mejor guardar los jugos enteros.

-¿Le has puesto papel Albal...? -Eso no, ¿ves?

-Es importante también para que no se manche el hueso.

Porque al cogerlo el comensal tiene que estar limpio.

Es que ahora está muy refinado. Ya, ya lo sé.

-Bueno, poco a poco ya... No se puede soportar.

-Mucha suerte y para adelante. -Gracias.

Muchísimas gracias, venga. -¡Ánimo!

¿Cómo los has visto? Cuéntame. En general, los veo bien.

Veo que más o menos lo tienen organizado.

Están trabajando bastante bien.

He notado melancolía cuando has pasado por las cocinas.

El estar aquí y cocinar es una experiencia inolvidable

en la cual va a ser muy difícil que se me olvide,

una cosa que llevaré de por vida, una experiencia...

No nos olvides porque nosotros a ti no te vamos a olvidar.

Eres el claro ejemplo de lo que es ser todo un Masterchef España.

Muchas gracias por estar aquí. Gracias.

Esta es tu casa así que puedes volver cuando quieras.

Gracias, Juan Manuel.

Gracias por todo. Que vaya bien, eh.

Juan Manuel siempre me ha parecido que lleva la humildad por delante.

Casualmente es algo que yo digo mucho.

En la cocina hay que ser humilde.

Aspirantes, el reloj acaba de marcar los últimos 15 minutos.

Centrémonos.

Montar el postre.

-¿Te ha subido bien el bizcocho? -Algunos.

-Tío, a mí, no.

Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor.

Por favor.

-Hay que empezar a montar ya que no llego.

Vamos, aspirantes, rápido. ¡El tiempo se acaba!

¡Venga, moveos!

¡Vamos! ¡Vamos ahí!

-Está demasiado crudo.

(Música de tensión)

-¿Dónde está? No lo veo.

Aspirantes, últimos cinco minutos.

El mío... A ver...

-Está en la nevera. -El mío es este.

Yo no he puesto tan poco. -No, no, el último que he puesto.

-Este no, este no es mío.

El mío no es este, ni este.

Mira, el que sea. Se han liado todos.

Se han liado y no sé cuál es el mío.

Aspirantes, último minuto. Vamos dando el último retoque.

¡Oído! -Está un poco líquido.

Pero también tiene honda.

Venga, vamos, id terminando. ¡El tiempo se acaba!

Diez, nueve, ocho, siete, seis,

cinco, cuatro, tres, dos, uno. ¡Tiempo!

¡Manos arriba!

Puede que sea mi último día porque he estado muy nerviosa.

Me ha superado un poco. De todas las pruebas, la peor.

Con diferencia, lo he pasado fatal.

-El tema es que está bueno.

El bombón ese.

-Esto es lo que no ha quedado bien.

No me ha quedado bien.

Comenzamos la cata.

Y lo hacemos con Mateo. Mateo, por favor, adelante.

Hay algún problema.

Entiendo que la estética es diferente.

Entiendo que lo que llamamos arena

está mucho más triturada la mía que la que tú tienes.

El cordero está muy bueno, está muy bien de punto.

Te ha faltado hacerlo perfecto.

Para hacerlo perfecto tendrías que haber cogido el carré entero

y haberlo cocido entero y luego cortar.

Te ha salido bien, pero te has tirado sin red.

Me la he jugado. Cuidado.

No está mal, hay un trabajo bien resuelto.

Tengo que decirte

que la verdad es que eres refinado emplatando.

Has conseguido que se parezca al plato de Jordi tu Pantera Rosa.

Y el cordero, aunque tiene algún defecto de cocción,

el emplatado es bastante ligero.

Muchas gracias.

¿Qué defectos le encuentras?

Pues el bizcocho lo he tenido que repetir.

Lo he hecho 4 veces y a la quinta ha salido la vencida.

Eso lo veo como fallo.

Lo has metido en el vaso hasta arriba, la has liado.

Pero has pensado: "lo dejo reposar que repose en frío y lo repito".

Ha sido un acierto repetirlo, porque el bizcocho está correcto.

El trabajo está bien, no es fácil y te felicito.

Muchas gracias.

Vicky, eres la siguiente.

Pero esto está muy duro.

¡No me sale!

¡No me sale!

¡Ay! ¡Uh!

A ver, ahora.

Estoy contenta, creo que ha salido más o menos bien, hombre.

La albóndiga está bien conseguida de sabor.

Tiene personalidad, como tú.

Hombre...

El punto de cocción del cordero para mí es espectacular.

El cordero tiene que estar rosado, como este, perfecto.

Y la Pantera Rosa pues está muy mona.

Por mí, está muy bien. Gracias, chef.

Bueno, Vicky.

A simple vista, el cordero es extraordinario, esto se ve.

Y te he visto sufrir como un demonio con las arenas.

La primera se me ha quemado, la otra no se había quemado.

Arenas movedizas.

El cordero está bueno, jugoso.

Sonrosadísimo. Buen trabajo.

Gracias.

Menos mal que no has tirado la toalla, eh.

Sí, casi me voy, eh. Casi me quito el delantal.

¡A la mierda!

A lo más difícil uno no abandona ni el sitio, ni el curro

por un problema. No he abandonado.

Hay que echarle bemoles. Ya, si le he echado.

Está rico. Hombre, le fatal...

Sí, un montón de cosas.

Le falta que la ganache tenga más frío.

Pero de momento es el mejor, el más bien resuelto.

Te has acercado mucho.

Gracias, chef.

Si mis compañeros lo han hecho peor que yo,

tengo la esperanza de no irme

porque he sacado el plato, he respirado y me he quedado bien.

Emil, es tu turno.

Bueno...

Bueno.

¿Cuánto rato has cocinado esto? 45 segundos.

¿Seguro? Hay algo que no ha funcionado.

¿Por qué? Acércate.

Toca.

¿Sí? Toca.

Mucho más esponjoso, ¿no? Tampoco está...

Está seco y creo que es por sobrecocción.

Es bueno que sea esponjoso, no pegajoso.

Los bizcochos al microondas tienen ese defecto.

Que con una humedad que les dé no son esponjosos,

son pegajosos. Vale.

Aquí están los dos defectos juntos.

Sequedad y pegajosidad.

Creo que lo del bizcocho se podía haber solucionado.

Me mosquea que has tenido margen para repetirlo.

El pantano de chocolate blanco no lo entiendo.

Aquí hay una proporción de sabores que aquí no se cumple.

Hay chocolate para aburrir.

Lo que yo te critico es que siendo listo como eres,

dejas que el postre, en la recta final,

tenga esos defectos tan gordos.

Lo sé. Sinceramente, esperaba más de ti.

Lo siento, chef. ¿Vale?

Te va el ajo, ¿no? Ajo tiene pero poquito.

¿Qué le has echado?

A la arena.

Avellana, harina,... Harina.

Harina. Sal y pimienta, nada más.

¿Nada más? Nada más.

Pues se ha debido mezclar con algo porque tiene un sabor muy fuerte.

Puede ser. Lo siento.

Tu abominable cordero de las arenas me parece agresivo.

Puede ser. Bueno, Emil.

Hay un defecto gordo, muy gordo. El más gordo de todos.

Que me quiero comer un cordero contigo.

Tú te vas a comer este trozo y yo este, ¿te parece?

¿Qué tal está la goma?

Hombre... Esto es la falda del cordero.

Esto se debe quitar, la falda, perfectamente.

No te lo puedes comer, es goma. Sí, ya lo he visto.

No te cuento ya el atrezo con estas bolas

que son amasijos, ¿no?

Muy basto, no representa lo que quiero decir.

Y te lo digo porque tengo aquí una pequeña demostración.

¿Ves? Esto es líquido, chorrea, y esto, grasa.

Por ver la diferencia.

Emil, has hecho el mejor plato de Masterchef,

has hecho el peor.

Y este está a la altura del peor.

Es verdad, un desastre.

Cristóbal, eres el último.

Venga, Cristóbal.

¡Joder!

¡Qué abstracto!

(Música de tensión)

Los sabores están bien, está equilibrado,

está bien, el helado tiene el punto justo que no es fácil.

El bizcocho tiene un poco de sequedad como el de Emil.

La naranja está bien, está bien de fruta.

Y la estética en general de los dos platos

no me desagrada.

Gracias.

La verdad es que en presentación

tendré que decir que me has sorprendido.

No está mal del todo.

Y de ti me sorprende un montón.

Mira, para mí, las que mejor están.

Gracias, chef. No son las de Pepe.

No, para nada.

Están muy buenas de sabor.

Aquí, la presentación, Cristóbal, es la aportación al bizcocho.

El bizcocho, no está mal, está bueno de sabor.

Te ha faltado lo más fácil. El emplatado.

Es venir, mirar, colocar, venir, copiar.

He venido un montón de veces.

Está clarísimo que lo tuyo no es lo del refinamiento.

Hombre, bueno estoy en ello.

Bueno, Cristóbal.

El punto está bien, rosa, menos no hubiera pasado nada.

Pero claro, no puedes hacer las chuletas solas.

Es una torpeza. Siempre vas a tener más error.

Haz el carré entero.

Por lo menos están líquidas, que no es poco.

Falta el notar un poco el crujir que sí que se notaba

cuando se enfría la manteca de cacao.

Y la estética no parece ni tuyo.

porque está bastante refinado pero las tierras son bastas.

Luces y sombras.

No es tu peor plato pero tampoco lo voy a llevar a un restaurante.

Vale, chef.

Día que aquí falles, día que te vas.

Puedes cocinar de vicio, pero tienes un día malo, tío,

y te vas a la venta del nabo, sí.

Te echan y te quedas fuera.

Jueces, ha llegado el momento de tomar

la primera gran decisión de la noche.

Para eso, hay que deliberar. Por favor.

(Música de tensión)

Aspirantes, no era nada fácil.

No por los platos en sí, que, seguro,

habéis elaborado otros muchos más complejos,

sino porque son nuestros y nosotros, mejor que nadie,

sabemos cómo tienen que ser y cómo tienen que saber.

Yo sería el doble de exigente con algo que he parido yo

que con algo que es ajeno

o que se acerca a ti por una cuestión accidental.

Básicamente porque ha reproducido con bastante exactitud

los dos platos que hemos presentado,

por un buen trabajo,

porque ha sabido gestionar sus tareas.

El mejor plato de la noche lo ha elaborado...

(Música de tensión)

Vicky.

Gracias. No me lo creo.

Gracias.

El segundo mejor plato de la noche, por el sabor,

el punto de cocción y por su presentación es el de...

Mateo.

¡Compañero! -Suerte, chicos.

Emil, Cristóbal.

Uno de vosotros dos se va a marchar a casa.

Pero antes de saber quién es, quiero que sepáis

que no ha sido una decisión nada fácil.

El tercer mejor plato de la noche,

y por lo tanto el aspirante que se mete

entre los tres mejores cocineros de Masterchef es...

(Música de tensión)

Cristóbal.

Estoy flotando.

Ahora llevo unas zapatillas con cámara de aire

y me tienen levantado de una cuarta.

No me creo que estoy entre los tres

y más después de haber dejado a mi amigo Emil en el camino.

-No me lo puedo creer.

-Qué suerte tienes.

(Música triste)

Bueno. Gracias.

Tío, muchas gracias. Gracias a vosotros.

Muchas gracias.

¿Nos vamos? Vámonos, sí.

¡Chicos! -Te quiero.

-¡Campeón, crack!

-¡Crack!

-No he podido ser el campeón de Masterchef

y seguramente es porque no me lo merezco.

Me sabe muy mal por toda la gente que he decepcionado.

Los que pensaban que yo podía ser el Masterchef de este año

y no he podido contentarlos.

¿Tú cómo estás? Yo estoy bien.

Siempre he dicho que en cualquier momento te puedes ir del programa,

que no tiene que ver con el nivel culinario que tengas,

sino del momento en que cocinas.

Y ahí influye no solo que sepas o no cocinar,

sino cómo fluye el plato, cómo estás tú anímicamente,

cómo va el tiempo y cómo encaja en ti ese tipo de cocina.

¿Personalmente qué te llevas?

El paso por aquí ha sido muy interesante,

he aprendido muchas cosas del programa,

de la gente y de mí mismo.

Creo que ahora se me ha despertado una parte de mi cerebro

que tenía un poco abandonada y se lo agradezco al programa.

Y luego también, el cariño de algunos de los concursantes

que me lo llevo para siempre y eso también mola mucho.

Y el del jurado, que aunque cariño no se puede decir que les tenga...

¿Ah, no? No.

Pero mucho respeto, admiración y amorcito culinario, sí.

¡Amorcito culinario, eso me ha encantado¡

Pienso ir al Abac, al Bohío, y me voy a poner hasta arriba.

¡Que paguen estos que me lo merezco!

Quiero que mires para allá: Vicky, Mateo y Cristóbal.

¿Quién quieres que gane Masterchef?

La verdad es que yo quisiera que ganara Cristóbal.

-¡Qué crack! -Creo que junto a Vicky

son las personas que encarnan el espíritu de este programa

y creo que los dos son los que más han evolucionado

y la lucha será muy dura.

-Emil es muy elegante, se ha despedido muy bien.

Emil es un caballero y muy correcto, lo ha hecho muy bien.

Nuestro patrocinador de electrodomésticos

te regala todo lo que has usado durante el programa

y también nuestro supermercado patrocinador

te regala la compra del mes durante todo el año.

Fantástico, estupendo. Es tuyo.

Yo te doy eso pero ya sabes lo que necesito a cambio.

Bueno, un beso, ¿no? Eso por supuesto.

Uno, no, dos y un abrazo.

Pero ese delantal tienes que colgarlo

porque tienes que abandonar las cocinas de Masterchef.

Con todo el gusto y el placer lo voy a colgar aquí

para que lo enterréis con los honores que se merece.

Bueno. -¡Grande máster!

Gracias. "Ciao", chicos, mucha suerte.

¡Dadle caña! -¡Grande!

Este es el mejor plato que se ha cocinado en Masterchef.

Muchas gracias, chef.

-¡Bravo, Emil!

Si tuviera que volver atrás

y me dieran la opción de volver a hacer Masterchef,

lo haría otra vez.

Porque lo que he aprendido sobre mí,

sobre el mundo de la televisión y sobre la cocina

compensa este mal trago que he pasado.

Vicky, Mateo, Cristóbal vosotros tenéis muchos motivos

para estar contentos.

De los 15 aspirantes que entraron en estas cocinas

sois los tres mejores.

Enhorabuena. Gracias.

Por eso es el momento de que os quitéis el delantal negro

y os pongáis lo que os merecéis.

Madre mía.

Quitaos el delantal.

(Música emotiva)

¿Quién me lo iba a decir?

-Cuando ves la chaqueta es un momento de shock,

de que te toca decir: "vale, me la tengo que poner,

reacciona y empieza a tranquilizarte un poco

porque te estás volviendo un poco majareta.

Estáis muy guapos, eh. Gracias.

Pero todavía queda algo más.

Sois los ganadores de las tres becas

que otorga la prestigiosa escuela de alta cocina

Le Cordon Bleu Madrid.

Y para haceros entrega de las becas,

tenemos aquí a Erwan Pouduolec,

director técnico de Le Cordon Bleu Madrid.

Adelante.

Bienvenido. Gracias.

A estas cocinas.

Primero te quiero dar las gracias por estar presente

no solo ahora, sino durante toda la edición,

porque para los aspirantes ha sido muy importante

toda esa formación que han ido recibiendo

a lo largo de todo el programa.

Ha sido un placer también ser parte de la formación de ellos

y prepararlos un poquito mejor para estar aquí.

Aquí están, chicos. Las tres becas.

El aspirante que quede en tercer lugar

se llevará un certificado de cocina valorado en 8.000 euros.

(SILBA)

El segundo clasificado se llevará un diploma de cocina

valorado en 21.000 euros.

Y el ganador de Masterchef se llevará un "Grand Diplôme"

valorado en 36.000 euros.

Pues chicos, estas tres becas son para vosotros,

pero no sabemos quién se quedará con cada una.

Para eso tendremos que esperar un poquito más.

No me lo creo y era uno de mis sueños, luchar por una beca.

Y ahora, mi sueño se ha hecho realidad.

Erwan, gracias por estar aquí. A vosotros.

Un placer, como siempre. "Merci".

-Hasta luego. -Gracias.

Vicky, Mateo, Cristóbal.

Entre vosotros tres están los dos protagonistas

del duelo final de Masterchef.

Las siguientes dos pruebas serán definitivas

para conocer quiénes son esos dos aspirantes.

Vamos allá.

Hace 4 meses me dices que iba a entrar y no me lo creo.

Me dices hace 2 semanas que estaría entre los 3 finales, y no lo creo.

Pero aquí estamos, a darlo todo.

El primer nombre, lo vamos a saber en una cumbre.

¿En una cumbre? Tranquilos... gastronómica.

¿Qué? No me he enterado. (RÍE)

¿Cómo?

(Música italiana)

Los tres aspirantes que continúan en competición

se adentran ahora en Italia.

O mejor dicho, en el trocito de Italia que tenemos en España,

su Embajada.

(Música italiana)

Construido por uno de los mejores arquitectos españoles del s.XX,

Joaquín Rojí, en el madrileño barrio de Salamanca,

es uno de los palacios más espectaculares

inspirado en el barroco francés.

El Excelentísimo Señor Embajador y su esposa

han querido dar a Masterchef

la oportunidad de elaborar un almuerzo diplomático

con embajadores acreditados en Madrid.

La responsabilidad impresiona tanto como el edificio.

Pero es que está en juego la primera plaza

para la gran final de la segunda edición de Masterchef.

Qué guay, ¿no? Mira, están ahí. -Guau.

-¡Uy, mira cuánto...! Ya nos están esperando ahí.

-Buenas.

Bienvenidos, a la Embajada Italiana,

morada del Excelentísimo Señor Don Pietro Sebastiani,

que representa a Italia en España

y se encarga de mantener y fortalecer

las buenas relaciones con un país aliado y amigo,

como es España.

Estáis aquí porque vais a hacer frente

a uno de los retos más complejos

de toda la trayectoria de Masterchef:

cocinar para 11 Embajadores y sus acompañantes.

He pasado de ser una carnicera en paro a cocinar para embajadores

y es un lujo que cualquiera no puede hacer esto

yo estoy encantada, vamos, supercontenta.

El compromiso, como veis, es muy ambicioso.

Pero no es para menos.

De esta dura competición saldrá

el primer finalista de Masterchef.

Estáis muy cerca de alcanzar la excelencia,

pero ese es un camino que debéis recorrer solos.

Por eso, en esta prueba, lucharéis de manera individual.

El ganador se convertirá automáticamente

en el primer finalista

Y los otros dos se enfrentarán a continuación

en un duelo en las cocinas de Masterchef.

Confío en mí y quiero ser finalista.

Lo deseo con toda mi alma.

Vais a cocinar para un total de 16 comensales.

Dos de vosotros darán de comer a cinco comensales.

y otro, a seis.

En esos paneles, encontraréis las banderas

de los países a los que representa cada embajador.

Si veis banderas repetidas en los distintos paneles,

es porque los embajadores y sus acompañantes

estarán repartidos por la mesa.

Están acostumbrados a comer en sitios buenos, platos refinados.

Es el día para demostrarle al jurado que merezco estar aquí

y merezco estar en la final.

Vicky, fuiste el mejor plato en la prueba anterior,

así que empezarás eligiendo panel.

¿Cuál escoges? El izquierdo.

Cuando han dado la vuelta al panel, he pensado:

"Dios, mío, no me preguntéis de dónde son que me muero".

Vicky, ¿nos podrías decir

a qué países pertenecen esas banderas?

No.

No mucho. No puedo.

A ver inténtalo, míralo, céntrate.

A ver, mira, pues... Brasil. ¡Muy bien!

Solo me sé esa y porque tengo unas chanclas de esa bandera.

Pero no me sé ninguna más.

Soy una persona que no tengo muchos intereses para estudiar.

No me gusta estudiar, no se me queda.

Bien, Vicky, cocinarás para Brasil, Rumanía,

Países Bajos, Canadá y Malta.

Mateo, segundo mejor plato, te toca escoger.

El de mi derecha.

Italia... -Qué suerte, has tenido seis.

Mateo, ¿para los embajadores de qué países vas a cocinar?

Rumanía, Japón, Canadá, Grecia,

y la última supongo que será Italia, pero no sé.

¡Casi, casi! México.

Es muy empollón él. (RÍEN)

Cristóbal, nos queda este panel.

Brasil, México, Italia, Nigeria y...

y no sé si es de Torrenueva.

No sé de dónde es. Filipinas.

Filipinas, vale.

-Joe, qué bien lo sabías. -Me las sé por el fútbol.

-Ah, claro. -Por el mundial no por otra cosa.

Gracias al mundial y a los videojuegos de fútbol

me sé las banderas de todos.

Cómo tiene que ser.

Has sido tú a quién el azar ha querido

que cocines para seis comensales.

Vicky y Mateo lo harán para cinco.

No sé pero siempre me toca la china.

Si hay una persona más, donde comen 2 comen 3

y donde comen 5 comen 6.

Ahora vamos con el menú,

que hoy está consagrado a la alta cocina italiana

y que consta de un entrante:

lasaña de calamar y moluscos

con carpaccio de pulpo y salsa de tinta;

un principal: ossobuco con gremolata y polenta.

Y un postre: panettone con crema mascarpone.

Espero que queden satisfechos.

La cocina italiana no tengo conocimiento de ella

pero me ha tranquilizado ver el menú porque me gusta.

Creo que lo voy a sacar.

Vicky y Mateo tendréis que cocinar una ración de otro principal:

Lubina con gremolata y polenta;

ya que algunos de los comensales no comen carne roja.

Habréis notado un guiño a Milán,

la ciudad que el próximo año acogerá la exposición universal

Expo 2015, dedicada a la alimentación.

Contáis con 210 minutos

para elaborar 16 raciones en total.

En el minuto 150 saldrá el entrante.

En el 180 el principal.

Y en el 210 saldrá el postre.

Está bien pero hay que darle a las manos

porque hoy no te limpia nadie verdura,

hoy lo que quieras hacer, lo tienes que hacer tú todo.

Los comensales probarán cada menú y nos darán su opinión.

Una valoración que tendremos muy en cuenta.

Aunque seremos el jurado de Masterchef quienes decidamos

quién de vosotros merece estar en la final.

Me veo fuerte, si estoy aquí es porque he luchado

y me lo he currado para estar aquí.

Ya no me da miedo ninguno.

No os paséis con las porciones.

Acordaos de que el proveedor de alimentos de Masterchef

cederá el excedente de productos a comedores sociales.

Vicky, Mateo, Cristóbal,

¿Queréis un puesto en la final? ¡Sí, chef!

Pues que se note en cocinas, vamos a por ello.

Venga, va. (RESOPLA)

Me voy a poner así.

(Música de tensión)

Cristóbal. Hola, chef.

¿Cómo te has organizado?

Lo primero ha sido rular el pulpo

y meterlo en el abatidor para hacer el carpaccio.

Estoy con las verduras primero y a continuación los mejillones,

con el calamar y con lo otro, chef.

Hoy no llevas la cinta. Me la pongo ahora mismo.

Me la pongo ahora mismo. Deberías ponerte alguna,

que ya empiezas con... Sí, sí, sí.

Voy a intentar estar centrado, no ponerme nervioso,

marcarme unas pautas en la cocina y echarle mucho amor

y mucha pasión a los platos de hoy.

¿Qué tal Mateo? Bien.

He empezado con el postre porque lo quiero dejar fermentar,

que suba y que luego se quede bien esponjoso en el horno.

Luego me pondré con el guiso,

para que cueza bien y se quede tierna la carne.

¿O sea, empiezas el menú por lo último?

Sí, porque lo quiero dejar fermentar bien.

La organización es importante hoy, tenemos tiempo y a ver qué pasa.

¿Cómo te organizas?

Quiero poner primero la olla del segundo plato,

la quiero poner en marcha y luego ponerme con la lasaña.

Me he organizado al revés.

Hoy me he levantado bien, con ganas de hacer las cosas bien

Voy a decir: "yo puedo, hasta aquí he llegado y puedo con más".

¿Cuál puede ser la dificultad de la lasaña?

Que tenga su sal, su pimienta, que esté cremosita,

pero no demasiado espesa.

Ay, ay, ay, ay,... ¿No?

Vamos a hacer una lasaña de moluscos

con carpaccio de pulpo y salsa de tinta.

Lo primero es cocer la pasta, una vez cocida la pasta de lasaña

la enfriamos con agua con hielo y reservamos en un paño.

Abrimos berberechos y mejillones reservamos el caldo de abrir,

muy importante porque nos servirá para las salsas,

pochamos un poco la cebolla, añadimos el calamar troceadito,

lo guisamos todo bien y ahí echamos los moluscos.

Reservamos y hacemos una bechamel tradicional.

Misma cantidad de mantequilla y de harina.

Hacemos el roux, echamos la leche, dejamos hervir

y ahí le podemos añadir, que es el truco,

un poco de caldo de los moluscos para que tenga más sabor.

Añadimos el sofrito del calamar con la cebolla,

lo ponemos a punto, ni demasiado líquido, ni demasiado espeso.

Y ahora hacemos la salsa de tinta.

Cebolla, pimiento verde, lo pochamos, lo freímos,

añadimos un poco del jugo de los moluscos, tinta de calamar,

dejamos hervir, trituramos, colamos

y ponemos a la textura deseada.

Nos falta para la última capa un carpaccio de pulpo.

Tenemos el pulpo cocina, congelamos en el congelador

para poder cortar en un máquina, tiramos un poco de salsa de tinta

y tenemos la lasaña.

(SILBA)

Qué tranquilo, silbando y todo.

-Mateo, te veo muy "silbarín", ¿no?

-Silba mucho. -Estás muy convencido.

-No, de eso nada. -Está en su salsa.

-Estoy contento. ¿Tú qué que no me cantas?

-Estoy más concentrado que nunca.

Seis, seis, dieciséis, veintiséis.

Hay una sartén ardiendo.

-¡Hostias, qué susto!

-Estaba picando el calamar para tirarlo al fuego

pero ha sido el segundo, "pum",

y cuando he visto el fuego digo: "no me lo puedo creer, tío".

(Música de tensión)

-¡Que le quemas la cocina al Embajador!

-No se la quemo, le compro una sartén.

Seguro que a los grandes chefs también le pasan incidentes.

¿Sabes cuántas cocinas se han quemado por echarle agua?

Ya, ya, claro.

La sacas del fuego, "cuidado, cuidado",

la tapas con una tapita y a correr.

Sí, sí, chef.

¿Esto lo has bridado? Sí, pero voy a bridarlo otra vez.

Chef, voy a bridarlo otra vez.

Brídalo, tú brida.

Llevamos 30 minutos cocinando, en 90 sacamos el primer plato.

Sí, chef. -Oído, chef.

(CANTA) Volaré, oooh.

(Música italiana)

-¿Cómo lo ves? ¿No te mola cómo lo he atado?

No lo sé. Está superguay atado.

No tiene que ser perfecto. ¿Has hecho algún caldo?

Ya he hecho ossobuco más veces.

No es la primera vez que lo hago.

La carne es un ossobuco a la milanesa.

Es el morcillo de la ternera o la vaca

que se brida para que no pierda la forma.

Lo doramos que tome color.

En ese mismo recipiente añadimos un puerro, una zanahoria,

una cebolleta, apio, ajos.

Doramos bien, lo retiramos también y reducimos una botella de vino.

Añadimos las verduras, la carne, un buen caldo

y cocemos hasta que esté tierna.

Ellos lo harán en olla exprés

y cuando esté cocida la retirarán, colarán ese guiso,

reducirán la salsa con mantequilla

para glasear los cortes de carne que queden jugoso y sabroso.

¿Con qué lo acompañan? Con gremolata y polenta.

La gremolata es una picada, un majado.

Perejil, ajo, aceite de oliva y ralladura y zumo de limón.

Y la polenta que se elabora con maíz,

la cocinamos en leche o caldo que ponemos a hervir

y añadimos la polenta hasta que esté.

Con ella hacemos una especie de torta

que tiene que quedar seca, cremosa, muy densa.

E irá al plato regada con esa picada, con ese majado

llamado gremolata.

Oye, Mateo, tú lo haces cortadito. Sí.

Los demás lo hacen de una forma concreta

y tú te pones a improvisar.

Es que pretendo que al cocerse se quede más tierno.

¿Crees que quedará más tierno por cocinarlo...?

Sí, creo que sí y creo que mantiene la forma...

¿Lo sabes seguro, lo crees tú o cómo va?

Bueno, creo que es una carne muy dura

y no tiende a... Ese es tu gran problema, amigo.

¿Qué creo? Que piensas demasiado.

Y no hay que pensar, hay que saber y tener claro lo que pasa.

A ver lo que sale de esta ollita, amigo, suerte.

Gracias.

-¡Cristóbal! ¡Cristóbal tu olla!

Me da miedo que se esté quemando la mía, tío.

La voy a mirar.

Aspirantes, en 40 minutos sale el entrante.

¿Oído? Sí, chef.

(Música de tensión)

¿Y esta castaña qué es? La tengo que repetir.

¿Qué pretendía ser?

La bechamel que la quería hacer con...

¿La bechamel? No, me he equivocado.

Para una bechamel es un mojón.

La idea que tenía era al pochar la cebolla,

hacer ahí la propia roux y luego ahí la bechamel.

Luego eso lo colaba y, supuestamente,

iba a pasar y se iba a quedar lisa y con el sabor de la cebolla.

¿Hay algún baldosín que alicatar?

Para ser una prueba final tan final, tan final,

No es día para fallar. se me complica mucho la vida.

Creativo, haciendo masilla.

Al final lo he desechado y la he hecho de nuevo.

No pasa nada.

Vamos, Mateo. Vuela.

Vale. ¡Ojo!

¡Eh! ¿Qué le pasa a esta olla, tío? Me vas a manchar

mi traje nuevo de Armani.

¿Eh? Qué miedo me das, de verdad.

La olla empezó a hablar

ella sola dos veces, y a escupir caldo. Yo no tengo culpa.

¿El postre?

Discúlpeme. Me pongo ya con él. ¿Te vas a poner ahora con él?

Tú coges, dejas fermentar, lo dejas tiempo,

y te lías a hacer cosas.

¿No? Sí, chef. Sí. Es verdad.

El panettone es un típico bizcocho italiano que debe quedar

muy esponjoso. Para elaborarlo

hay que hacer una pasa madre con harina, levadura y agua.

Y luego, mezclarla muy bien con otra hecha con harina, azúcar, huevos,

leche, mantequilla, levadura y sal. A esto

se le añaden frutos y se deja fermentar.

Después, se mete al horno unos 20 minutos a 175 grados.

Esto ya tendría que estar fermentado.

Ya lo sé. Para que tenga sabor.

Es que lo he hecho... he terminado de hacerlo hace un rato.

Mientras los aspirantes siguen preparando el menú,

comienzan a llegar los invitados.

Como marca el protocolo, el embajador de Italia y su esposa,

acompañados por Samantha, dan la bienvenida a personalidades

como el excelentísimos señor embajador

de Brasil, don Paulo César de Oliveira,

acompañado de su esposa,

la excelentísima señora doña Adriana Rafael Campos.

El excelentísimo señor embajador de Filipinas,

don Carlos Salinas Conde.

Sí. Está en Boston, y le dije. Dijo: "Qué pena".

El excelentísimo señor embajador de Rumanía,

don Ion Vilcu, acompañado de la excelentísima señora

doña Florica-Cristina Vilcu.

El excelentísimo señor embajador de Japón, don Satoru Satoh.

La excelentísima señora embajadora de Nigeria, doña Bianca

Odumegwu-Ojukwu.

Es un honor para nosotros.

Qué guapa.

Gracias.

El excelentísimo señor embajador de los Países Bajos,

don Cornelis Van Rij.

(HABLA EN INGLÉS)

El excelentísimo señor embajador de Canadá,

don John Allen,

acompañado de su esposa

la excelentísima señora doña Clara Allen.

El excelentísimo señor embajador de Grecia,

don Franciscos Verros.

El excelentísimo señor embajador de Malta,

don Mark Anthony Micallef.

La excelentísima señora embajadora de México,

doña Roberta Lajous Vargas, y su esposo,

el excelentísimo señor don Alain Ize Lamache.

Encantada. ¿Qué tal? Muy bien.

Oye, ¿de quién es esto?

Mío. Estate al loro.

Cristóbal, nos van a...

Menos mal que el traje es ignífugo. Lo tengo a fuego lento.

¿Esto qué es?

Es el relleno, que lo he hecho antes, se ha enfriado, y ahora lo caliento

para montar la lasaña.

¿No está un poquito... engrudo esto?

No, porque se ha enfriado. La bechamel fría se pone así.

¿No lo repites? ¿Está bien así?

No lo hago otra vez. Está buenísimo.

¿Está buenísimo?

Lo probé, y está que te mueres.

Cuando ya lo tienes hecho no puedes cambiarlo. Ya has usado

todos los ingredientes. De todas formas,

si veo que está bien, ¿por qué cambiarlo?

Hay un olor ahí que no me hace...

No me es agradable. Quizá algún molusco

no estaba bien y al abrir...

No. Los revisé todos, uno por uno.

Los que vi feos o cerrados los quité.

El que no estaba abierto, fuera.

Si tú lo tienes claro, yo me quedo tranquilo, pero...

Claro no, clarísimo.

Para un día que digo que creo que me va a salir bien,

y creía que sí, me vienen a meter dudas

de cómo lo hago.

Yo no soy cocinera, pero yo sé cuando algo está malo,

y esto no lo está.

Jordi y Pepe son como una mosca.

Aunque no te quieran picar, te acaban picando.

Al final tengo dudas, y ahora me rayo y me saldrá todo mal.

De verdad, me descuadran todo.

Tengo los huevos de corbata. Porque no tengo.

En 10 minutos salen los platos. ¿Oído?

-Sí, chef. -¿10 minutos?

Una vez realizadas las presentaciones

y en un ambiente más distendido, el excelentísimo embajador de Italia

don Pietro Sebastiani y su esposa, la excelentísima

señora María Cristina Finucci,

gracias a los cuales ha sido posible

el almuerzo que tendremos ahora, invitan

con Samantha a pasar

a los comensales al salón.

Pasamos al comedor, por favor.

Aspirantes, últimos cinco minutos.

Sí, chef.

Venga.

Mateo, jamás entendí el impresionismo.

Es un honor dar la bienvenida

a tan ilustres comensales. Espero que los aspirantes tomen ejemplo

de las virtudes que ha de tener un buen embajador,

y en el reto de hoy sepan tener dominio absoluto de sí mismos

y lo superen con audacia e inteligencia, ya que el concursante

más sobresaliente tendrá como recompensa un puesto

en la final.

30 segundos. ¿Oído? Sí, chef.

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno, tiempo.

No se emplata más. Venga, sacando ese plato. Camareros, por favor.

Como entrante les serviremos

lasaña de calamar y moluscos

con carpaccio de pulpo

y sala de tinta. Los excelentísimos

señores embajadores de Malta, Rumanía

y Países Bajos y las esposas

de los de Canadá y Brasil tomarán los platos de Vicky. Los de Mateo

son para los excelentísimos señores embajadores de Grecia,

Japón y Canadá, para la esposa del embajador de Rumanía

y para el esposo de la excelentísima

señora embajadora de México. Y los platos

de Cristóbal los degustarán

nuestros anfitriones, el excelentísimo embajador de Italia

y su esposa, los excelentísimos señores embajadores de Brasil

y Filipinas, y las excelentísimas señoras

embajadoras de México y Nigeria.

15 minutos para sacar el principal. ¿Oído?

Oído, chef. -La carne ha quedado

que la coges y se deshace.

Como debe ser.

He demostrado que la carne se puede cocinar

de las dos maneras, bridada entera

y... troceada.

¿No le ves ningún defectito? Bueno, está soso.

Le falta sabor. Si ellos cocinan

la pieza entera, le dan 40

y está tierna, y tú cocinas 40

con la pieza cortada, te pasas de cocción.

Es como la carne para hacer una salsa. ¿Sabes cuando una salsa

ha hervido mucho, te puedes comer la carne, pero que está un poco seca?

Esa carne roza eso. Si quieres que te quede

un poco más agradecida, este jugo con mucha mantequilla, reducido,

que aporte gelatina, ¿vale? Vale.

Gracias, chef.

Normalmente, lo que se sirve,

respetando el hueso, el tuétano, en este caso lo cocinan

sin el hueso. ¿Para qué? Para poder cocinar el tuétano como dios manda.

Primero lo desangran en agua muy fría

y luego lo calientan lo justo para que esté caliente,

que se funda y poquito y servirlo.

¿Cómo lo llevas? Bien, chef.

Aquí tengo esto, que lo meteré ya al horno.

¿Te gusta el tuétano?

Emil nos lo hizo un día en casa y estaba muy rico.

Estás enamorado de Emil.

Pero te rompió el corazón en Pedraza.

¿Tu master te echará una manita? Yo creo que será bueno.

Lo creo y lo espero. Quiero agarrarme a este tren.

¿Quieres una mano? Si te puedo ayudar, en lo que quieras.

-¿En serio? -Totalmente.

Pero al final fíjese, chef. Ya, ya.

Eso sí. Ha salido él antes que tú.

Al final me ha salido como esa fuerza

que dices: "¿Y por qué no vas a estar tú en la final? Vamos".

Para mí perfecto. No puede ser mejor. ¿Perfecto?

Sí. Del aspirante Cristóbal.

Cristóbal. Enhorabuena, Cristóbal. ¿Sí?

-La verdad, tomo una salsa como esta

y ya es buenísimo.

Señor embajador.

¿Usted pagaría por un plato así en un restaurante?

Diga la verdad, ¿eh?

Como son todos muy diplomáticos, igual ninguno dice la verdad.

No sé.

(Risas)

Ah, quiere más.

(Risas)

Aspirantes, cinco minutos y sale el principal.

¿Oído? Sí, chef.

Venga, vamos.

Vale. Ya está.

Algunos comensales no comen carne. Comerán lubina.

Con los mismos complementos que servirán

junto al ossobuco.

Mateo, no llegas. Y ponle

un trozo más de lubina. Pero rápido.

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno, tiempo. Bien, a partir de aquí

en 20 minutos sale el panettone, o lo que tengáis hecho. ¿Oído?

Sí, chef.

El panettone tarda 20 minutos en cocer.

No puedo más.

A continuación, como principal,

ossobuco con gremolata y polenta, excepto dos personas

que no toman carne. Probarán lubina

con gremolata y polenta.

Le falta mezclar con el huevo.

Le falta todo. ¿Esto es el mascarpone?

Madre mía, Mateo. En el peor momento.

Para acompañar el panettone, nuestros aspirantes preparan

una crema de mascarpone.

Por un lado deben montar yemas de huevo con azúcar.

Y por otro, nata con queso mascarpone.

Después, basta con unir muy bien ambas elaboraciones.

No, no, no.

¡Ah! En 10 minutos sale el panettone.

¿Oído? -Sí, chef.

¿Cómo lo ves? Verlo, lo veo bien.

Olerme, me huele a crudo.

Pero creo que huelen así los panettones.

Ah, huelen a crudo.

Sí, huelen así.

Crudetones.

Estoy con el embajador de Países Bajos, que ha probado

el plato de Vicky. ¿Qué le parece?

Es como debe ser un ossobuco.

¿Sí? ¿Todo perfecto? Todo perfecto. Muy bien.

¿Para usted, que ha tomado la lubina?

Lubina.

Muy rico. Bien hecho. Sí.

Eh... un poco más de sal y pimienta. Soso.

Y menos... grasa.

Es la primera vez que no tengo que pelear

con el hueso del ossobuco.

Estaba preparada la carne, separada del hueso.

Eso lo agradecí mucho.

-La salsa, muy bien. Rica.

¿Sabes qué me preocupa? No lo tenemos fácil.

Que Vicky, como le ponga esa flor al panettone,

que sabe a ajo que te mueres, No puedo creerlo.

esto va a ser de risa.

Déjala, a ver qué hace.

Toma.

Es panettone al ajo.

Aspirantes, en un minuto sale el postre.

¿Oído? Sí, chef.

Vamos, Mateo.

Diez, nueve, ocho,

siete, seis,

cinco, cuatro, tres,

dos, uno, tiempo.

Vamos, Mateo. Ya debería estar en la mesa.

Camareros, por favor, platos que estén, platos que se llevan.

Y como postre, panettone con crema mascarpone. Espero que les guste.

Dale un bocadito.

Ya. Lo sé, la he probado.

Me encanta. Es un plato de Las Pedroñeras.

Panettones al ajillo.

¿Y pones flores de ajo, con lo que sabe, a un panettone?

Confundí las flores al ver lo de debajo

de la campana. Había flores lilas, y no lo vi tan grave.

Que lo malo sea que haya puesto una flor teniendo en cuenta

que empecé tarde con el panettone.

Estoy supercontenta. Me la suda la hoja.

Es mi momento ahora. He terminado.

Qué bonitas palabras nos dedicas.

Antes lo habría quitado. Pero si ya se lo están comiendo, ¿qué hago?

A un cocinero mío que pone una flor de ajo en un postre

y me dice en mi cara que se la suda,

y es lo último que me dice. No soy cocinera.

Y es solo una flor.

Y para todo el panettone una flor, no se nota.

Creo que no he matado a nadie, y que no es para tanto, sinceramente.

Solo espero que le des dos vueltas y razones lo que has dicho.

Yo nunca he cometido tantos fallos en mi trabajo para que tengan que estar

encima mío todo el rato.

Todo el rato, todo el rato. Una ya salta.

Qué fuerte, macho. -Ya está, Vicky.

-Me molesta

que me cuestionen todo. -Pero si te lo dicen

por tu bien muchas veces.

El punto débil de Vicky hoy ha sido

que se mosquea muy rápido, y muchas veces no acepta las críticas.

No sé, se le va muchas veces la pinza, esa locura que tiene.

(VOZ AGUDA) Eso está muy espeso. Esto no sé qué. Esto no sé cuántos.

Todo está mal. Pues si todo está mal, ¿para qué estoy aquí cocinando?

Una flor no creo yo que haga nada.

Igual se atragantan con la flor, no sé.

-No. Ya está. -Igual les da un ataque al corazón.

Que alguien se ha muerto con la flor.

Llamen a la Policía, que Vicky ha puesto una flor en el plato.

Eran tantas cosas que he perdido los nervios. Es normal.

No debí hacerlo, pero ya lo he hecho. Yo soy así.

Si no pierdo los nervios, no soy Vicky.

Que opinen los que se comen la comida. Que opinen ellos.

Si no se mueren antes comiéndose la flor. Igual se mueren.

Una flor de ajo. ¿Qué les parece?

Yo lo prefiero sin flor.

¿La ha tomado usted? Sí.

¿Estaba buena? Sí.

¿Por qué no?

Don Pietro, como buen italiano, ¿qué le parece?

Me parece que ha sido preparado muy bien.

¿Estaba rico?

La textura, perfecta. Y también la crema.

Ha sido preparada muy bien. -Para mí

ha sido demasiada cantidad. Sí.

Pero muy rico.

La crema, deliciosa. La crema mascarpone.

Tanto que yo me he limitado

para guardar un poco de recato.

¿Por demasiado bueno? Por demasiado bueno.

-Estéticamente podría mejorar.

Cree que pudieron mejorar la estética.

Sí.

¿Y de sabor? Estaba buenísimo.

Pues tío, yo estoy supercontento.

-Yo sí. -Supercontento.

El resultado para mí ha sido excepcional.

He ido probándolo todo, y estaba muy rico.

Queridos comensales,

os presento a nuestro jurado:

Pepe, Jordi.

Y a nuestros concursantes:

Vicky, Cristóbal y Mateo.

Mateo, tú has cocinado

para los embajadores de Rumanía

Japón, Canadá,

Grecia y México.

Te felicito.

Todo fue una propuesta que a mí me agradó en el total.

-Muchas gracias. Muchas gracias. -El pescado

muy bien hecho, con sabor fantástico.

Y muchas gracias.

Espero que los platos me hayan garantizado el pase a la final.

Porque creo que pese a los fallos, se lo merecen.

Vicky, tus platos los han degustado

los embajadores de Malta,

Brasil, Rumanía,

Países Bajos y Canadá.

-Tus propuestas muestran

que no temes dar rienda suelta a tu imaginación.

Y es lo que yo celebro.

Quería decírtelo, y te deseo mucho éxito.

-Muchas gracias.

Para un día que puedo salir contenta, me lo chafan y es un rollo todo.

Cristóbal, tú has cocinado para los excelentísimos embajadores

de Brasil, Filipinas,

Nigeria, México e Italia.

Darle la enhorabuena a él.

Sobre todo decirle, que si se va a cocinar a algún sitio,

que nos facilite la dirección para disfrutar de su cocina.

-Muchísimas gracias. Muchísimas gracias.

Feliz de que platos que cociné estaban ricos,

y de que puedo estar ahí en la final, sí o sí.

Queríamos dar las gracias al excelentísimo embajador

de Italia, don Pietro Sebastiani,

y muy especialmente

a su mujer, la excelentísima señora

María Cristina Finucci, por su buena disposición.

Ha sido un placer, y hasta siempre.

(CRISTÓBAL) No sé quién llegará a la final, porque el jurado decide.

Pero no sé.

Un duendecillo dentro de mí me dice que tengo posibilidades.

Como cualquiera.

Vicky, Mateo, Cristóbal, nuestro jurado

tiene un veredicto y en unos instantes

uno de vosotros tres

se convertirá en el primer finalista

de la segunda edición de "MasterChef".

Los dos perdedores de esta prueba

deberán seguir luchando por un puesto

en la final. Pepe, cuando quieras.

Vicky, ¿estás calmada? ¿Se te ha pasado el enfado?

Se me pasó un poco.

De hecho, quería pediros disculpas a ti y a Jordi,

porque se me fueron los nervios.

No es normal hablar así.

Y por supuesto, no me la suda ningún plato.

Ni en mi casa ni en la de nadie.

Nunca me he portado mal.

Nunca he dicho nada malo.

Y ha habido un día que me ha superado todo. Pero es normal.

Todo el mundo tiene un día malo o un momento de estrés.

Es normal.

Me alegra que recapacitases.

Pero a mí, sinceramente, el enfado no se me ha pasado.

Este jurado está aquí para juzgar

todo lo que cocináis, y para intentar enseñaros.

Y si como has dicho a ti te la suda, lo que intentamos nosotros

enseñarte, a nosotros no nos merece la pena

valorar tu trabajo.

Por tanto, hablaremos del trabajo de Cristóbal y de Mateo.

Vale.

Cristóbal, has cocinado para un comensal más que tus compañeros.

Y lo has sacado a tiempo, que para ti no es poco.

Pero la carne estaba un poco seca.

Cuando haces una carne así, la metes en el jugo y la calientas ahí,

para que no se seque. No el jugo por un lado y la carne por otro.

No te hablo ya de las sartenes,

que salían huyendo de la quema.

Cristóbal, la crema de mascarpone del postre brillaba por su ausencia.

El panettone no ha cocido

lo suficiente, y tu forma de presentarlo

ha sido poco delicada.

¿A quién le tocan siempre los palos? A Cristóbal.

Mateo, una bechamel espesa.

Espesa no, engrudo.

Pero tienes la virtud de saber corregir. No entiendo

lo del ossobuco, porque si piensas que ser creativo

es cortarlo en una prueba de eliminación

donde se te marca una pauta,

debes seguir la pauta y clavarlo.

Pero al menos has hecho un buen jugo.

Y ese buen jugo ha corregido esa poquita sequedad,

esa cocción avanzada de la carne.

En el panettone, el trabajo ha estado bien.

Gracias.

Estoy nervioso por la decisión del jurado, por el veredicto.

Quién sabe qué pasará.

Por todo lo que os hemos explicado y por lo que no,

este jurado ha decidido

que el primer finalista de "MasterChef" es...

Mateo.

Me ha costado mucho llegar aquí, y me han dado

una recompensa de un calibre que no te puedes ni imaginar.

Enhorabuena, Mateo. Gracias.

¿Contento? Estoy muy emocionado, la verdad.

Ya me estoy poniendo tonto. -Vamos.

¿Quién se te viene a la cabeza ahora?

Pues de mi abuela me acuerdo mucho ahora.

Y de mi familia.

Estarán muy contentos, ¿no? Joder.

Ya me pongo

tonto. Me cago en...

Muchas gracias.

Mateo, eres el primer finalista de "MasterChef".

Para mí es un éxito llegar a la final.

No puedo creérmelo. Me tengo que hacer a la idea.

Vicky, Cristóbal, vosotros tendréis que seguir luchando.

Y lo haréis en la siguiente prueba de plató.

El perdedor de esa prueba

tendrá que abandonar la competición

para siempre. No tengo opciones para ganar.

Para mí no las tengo. Y de hecho, ya hago cuentas de que no.

Que voy a estar por estar.

Voy a intentar cargarme a Vicky. Lo tengo superclaro.

Si llegué aquí, merezco ir a la final.

El ganador se enfrentará a Mateo

en la gran final de "MasterChef".

(Música)

Aspirantes, bienvenidos

de nuevo a las cocinas de "MasterChef".

Mateo, enhorabuena.

Eres el primer finalista de la segunda edición de "MasterChef".

¿Has asimilado ya lo que significa eso?

Bueno, sigo en ello, pero sí, más que ayer, porque vamos...

Estás a esto de la gloria. A nada.

A nada. Estoy rozándolo.

Mateo, es el momento de disfrutar ese trabajo

bien hecho. Puedes subir a la galería.

Enhorabuena. Vamos, "crack".

-Venga, Matthew.

-Ay, Cristo.

-Va, tío.

-Campeones. -Disfrútalo.

Aunque me encanta ser finalista,

me habría gustado estar abajo para probarme ahí mismo

y demostrar que he aprendido ese tipo de cosas.

Aspirantes, estáis a un paso de la final, pero para eso

antes os tenéis que enfrentar

a vuestra última caja misteriosa.

(Música)

Bajo esas cajas hay una herramienta

que hoy os será imprescindible para el éxito.

Algo que tiene más revoluciones por minuto que Cristóbal y que suena

más fuerte que la risa de Vicky.

Miré la caja y dije: "Ay, la cajita".

"Nunca más la levantaré". Me daba pena.

A las tres levantad la caja.

Uno, dos, tres.

(CRISTÓBAL) Coño.

Levanto y veo el taladro. Y digo: "¿Esto qué es?".

Que no es de "Bricomanía" el programa este.

Cristóbal, ¿qué crees que debes hacer con un taladro?

No sé. A lo mejor pillar la tabla a la mesa,

o apretarme algún tornillo, que se me sueltan.

Aspirantes, evidentemente,

el taladro no es una herramienta habitual en la cocina.

Pero pensad que cualquier utensilio,

si sois creativos y le dais una vuelta, os sirve para muchas cosas.

En este caso, el taladro nos va a servir para elaborar esto.

Jo.

(Cristóbal ríe)

Madre mía.

-¿Qué es eso, Cristóbal?

Estos rollitos son muelles hechos de caramelo

que hemos elaborado gracias al taladro

y a un tubo de cinco centímetros que tenéis en el cajón.

(Taladro)

Nos quedamos petrificados.

Yo miraba a Vicky, Vicky a mí,

y estábamos los dos así con las manos. No era normal.

Muy sencillo.

Entre el tembleque que tengo... madre mía.

-Tranquila.

-He pensado: "Qué fácil. Es una tontería. Si lo ha hecho él

en 30 segundos, lo puedo hacer yo en 30 minutos.

No os asustéis con el taladro.

Esa será la última cosa que vais a hacer.

Para llegar a esa parte, antes

debéis elaborar tres platos. La primera elaboración será:

loritos con esferas y esponja de tomate.

Y la segunda, una "mousse"

de nata a la vainilla con crema de yema

y muelle de azúcar.

Cuando dijeron que debíamos hacer dos platos,

nos han dicho el nombre y lo que llevaba,

sobre eso nos hemos tenido que buscar la vida.

La cabeza ya ha empezado

como si fuera una olla a presión a darle vueltas.

¿Cómo lo hago, qué le hago, qué le pongo?

Aspirantes, los dos tenéis que hacer

el mismo plato, con los mismos ingredientes

y con el mismo tiempo:

120 minutos.

Vamos a ver de qué es capaz cada uno. Como siempre,

el supermercado está lleno de todos los ingredientes necesarios.

Aspirantes, ¿preparados para luchar por el último puesto en la final?

(AMBOS) ¡Sí, chef!

Pues los tres minutos para el supermercado comienzan

en tres, dos, uno, ya.

Vamos.

Venga, chicos. Os lo jugáis todo.

Sin prisa pero sin pausa.

Si es que no me caben más cosas.

Apio, apio, apio. Revisad bien

lo que lleváis.

Es muy importante. No podréis volver al super.

Cinco, cuatro,

tres, dos,

uno... a las cocinas.

Ánimo, Vicky.

Jordi, ¿cómo empezarías

esa prueba?

Yo, donde más problema veo es en el pescado, ¿no?

Es un pescado más atípico. Tienen trabajo,

y hay que sacar los lomos, que son difíciles,

porque hay que respetar la escama

para asarlos en sartén por la parte de la escama, con aceite,

y está crujientita y tal.

Mi novio me enseñó a pescar raones. Él tiene una barca,

y vamos a pescar muchas veces raones.

En la apertura, en septiembre, vamos.

Y yo no los pesco de uno en uno, sino de cuatro en cuatro. Y mi novio.

Es que me encanta. Me siento supercómodo con el pescado.

Yo disfruto limpiando pescado. Es que me chifla.

Aunque me hubieran puesto chanquetes, chanquetes habría limpiado.

Hay un pescado que debe freírse con la escama.

¿Y hay algún elemento más? El pescado es muy fino

de sabor, su textura es muy buena.

Pero con la espinita, doras verduras, haces un fondito

para meter debajo.

Si le pongo alguna verdura debajo que apoye o que tal,

¿también valdría? Puede haber más elementos

que le den protagonismo. Pero que no le quiten protagonismo

ni al pescado ni al crujiente.

Limpié los loritos, y ahora hago un fondo de pescado

con loritos, zanahoria, puerro, cebolla,

ajo, pimiento verde. Ahora le voy a tirar

un vinito blanco, le quitaré el alcohol

y después, a continuación, le voy a meter agüita, un poco,

para que reduzca y se haga un buen jugo de pescado.

Estoy nerviosa. Hoy me juego el 50% de posibilidades

de quedarme o irme, y estoy más nerviosa que en la prueba anterior.

Creo que a Cristóbal le beneficia todo. Tiene una buena racha,

y está más tranquilo que yo. Eso le puede beneficiar.

Yo creo que estará muy reñido. Si estoy centradito,

concentrado, que es lo que me hace falta,

y aparco los nervios, los dejo fuera,

que no sirven para nada.

La dificultad es lo típico, esas elaboraciones

que deben reposar. En el postre hay una.

Es el cilindro de "mousse" y la cremita que quieran hacer de yema

o de lo que sea.

Voy a hacer "mousse" de vainilla. Es nata montada, con nata y vainilla,

luego se junta, y por otro lado,

va una crema de yema, que también la voy a hacer ahora,

y por otro lado va el rulito este que tengo que hacer.

Y bueno, y luego se junta todo.

En esta segunda edición nos hemos propuesto

que descubras tu pasión por la cocina.

Por eso te hemos preparado este libro de recetas tan especial.

El libro de recetas de la segunda temporada de "MasterChef".

Aquí encontrarás los estofados al más puro estilo tradicional,

las ensaladas más creativas y los postres más dulces.

También los trucos más innovadores de la cocina moderna.

¿Qué tal, Vicky? Estoy haciendo

las dos cremas, para olvidarme ya de ellas.

Te veo concentrada, seria.

Sí, bueno. Estoy intentando hacerlo

y que me salga. Tengo posibilidades.

Ese caldo ¿para qué es?

Para hacer una salsa. ¿Salsa o sopa?

Primero que coja saborcito, y luego lo reduzco.

Llegar a la final no es fácil, pero no olvides

una cosita. ¿Sabes qué? ¿Qué?

Tirar la botella, por favor.

Que siempre me toca a mí. El vidrio, al contenedor verde.

Cabe la posibilidad de quedarme.

Entonces, tengo que coger la posibilidad y agarrarme a ella.

Adiós.

Tranquilo, que te cortas otra vez.

-He empezado por el plato principal, no por el postre.

Quiero dejarlo preparado para luego marcar el pescado a la plancha

y ya liarme con el postre.

-Pienso que la dificultad puede ser

quizá el nivel técnico que tiene la prueba.

La esponja de tomate,

la esferificación de agua de tomate,

y a lo mejor también el postre tiene lo suyo.

-Ahora hago el bizcocho de esponja

de tomate. La esponja parece que no

pero es difícil. Hay que batir ingredientes, colarlos,

meterlos en el sifón, atemperarlos en el frigo.

A ver cómo me sale. -Cristóbal, como siempre.

Con su "crack", que está dando las manos

que parece que tiene cinco

y en realidad tiene dos. -La esponja de tomate

lleva pasta de tomate, huevos, yemas,

todo mezclado en el robot, y se pasa y se tira al sifón.

Luego se hacen unos vasitos

y se meten en el microondas menos de un minuto.

Aspirantes,

habéis consumido la mitad de vuestro tiempo.

Quedan 60 minutos.

Venga.

-Bizcocho, al frigorífico.

-Venga, Cristo.

"Crack".

Es importante que quites las burbujas a cualquier líquido a esferificar,

porque con las burbujas no se puede hacer.

Esto es una mierda, tío.

Tengo un problema, porque no se le quitan las burbujas.

Le he dado con la máquina, he perdido tiempo, y sigue con burbujas.

A ver si pasándolo por aquí

se arregla.

¿Terminaste con la máquina de vacío?

¿Vicky? -Está en ello.

Por fin.

Lo he repetido y lo he arreglado. Ahora falta que me salga

la esferificación. Igual no me sale.

Vaya tela. La virgen. La virgen.

La virgen.

Ahí, con la "mousse",

que no le montaba.

Y yo: "¿Por qué no le monta?".

Ah, mira. ¡Ah!

Un tío con recursos.

Lo ha resuelto como ha podido. Lo ha congelado en vasitos

y bueno, por lo menos ha sacado algo.

Hola, chef.

¿Qué tal? Pues bien.

No va mal. Lo llevo todo medio...

La "mousse" la tengo metida en el congelador.

¿Te montó bien? Sí, pero se quedó

demasiado líquida. La he metido en el congelador.

En unos vasitos. Y a ver qué pienso para presentarlo.

Qué barbaridad. No sé más o menos...

Qué bárbaro. Me dejas alucinada. Me estoy refinando, ¿a que sí?

No lo sé, pero al menos inventas cosas. A ver lo que sale.

Sí, sí. ¿Pensaste en la presentación?

Eh... sobre la marcha

creo yo que... Cuidado con eso.

Sí. Quiero ver refinamiento

en la presentación. No te rías.

A ver cómo sale. Huele bien.

Para que te quedes tranquilo. Gracias.

Aspirantes,

habéis entrado en los últimos 30 minutos.

Al agua de tomate

hay que darle 12, 14, 15 veces para sacarle todo el aire que tenga.

Si no, luego la esferificación no te queda perfecta.

Agua le he puesto 8 o 10 veces por lo menos.

Le queda un poco de burbuja. Ahora iré y se la quitaré.

Muy bien, Vicky.

¡Ah, mierda! ¡Que me ha dado calambre!

Bien, Vicky.

Vamos, Cristo.

El vacío. Míralo. Ay, dios mío.

Cristóbal, ven un segundo. Voy, chef.

¿Esto qué es?

La esferificación de tomate.

¿Por qué se ha salido?

Porque lo dejé al vacío y me fui. Me cago en...

Es que no te puedes ir.

Ya. Fíjate cómo pones la máquina.

Lleva razón. Voy a limpiarlo.

Aunque se pusiera todo sucio, lo he limpiado todo, pero se me quedó

un agua de tomate sin ninguna burbuja.

No me lo creía. No hay mal que por bien no venga, vaya.

La dificultad reside en hacer una esferificación.

La puedes marinar en aceite, o más difícil,

congelar un poco de aceite, y cuando vas a formar la esfera,

meterlo dentro.

Joder, tío. Esto es imposible.

Para conseguir una esferificación perfecta,

la mezcla debe sumergirse en agua de alginato

durante 45 segundos. Si está más tiempo, se pasará de cocción

y la membrana de la esfera será demasiado gruesa.

El toque de aceite dentro de la esfera

es clave para potenciar todo su sabor.

Vicky, ¿cómo vas? Mal, porque no me sale esto.

Yo no veo el problema.

Con lo bueno que es un tomate,

rico, con sal y aceite,

pues hacer una esferificación, a mí personalmente no me va.

Ni que lo haya hecho un chef con estrella o sin estrella. Me da igual.

Y mía menos, porque me va a salir peor que a ellos.

Cuando lo meto, el aceite se va.

Prueba a hacer una sin aceite, y a partir de ahí metes el aceite.

Es cuestión de práctica, de estar tranquila y hacerlo bien.

Si esto lo tienes aquí mucho rato,

no podrás trabajarlo. Ya.

Suerte, Vicky. Gracias.

Lo he metido en mi cacharrito, le he metido su gotita de aceite congelado,

y he tirado y ha salido una esfera perfecta.

Digo: "¡No! No me lo creo, de verdad".

La esfera la sacarán, pero el muelle de caramelo...

Aún no han empezado, a poco tiempo de acabar.

Vicky ya lo tiene casi. Cristóbal no.

Venga, va.

El muelle de hoy lo inventó el Bulli.

Hoy nos hemos tomado esta licencia para hacer un postre.

Cómo hemos evolucionado en 14 programas.

De la tarta de limón de Samantha. Yo te veo igual de cavernícola.

No te veo muy evolucionado. Nuestro paso por "MasterChef"

nos cambia a todos. Hay gente para todo.

Tú sigues como el primer día.

Aspirantes,

últimos 10 minutos.

Se me va a romper.

Qué va. Esto es una mierda.

La clave del muelle está en el punto del azúcar, que debe llegar

a 150 grados. Tirarle el colorante,

y cuando se despegue, estirándolo como él hizo.

Pero claro, le ves hacerlo a él y dices, perfecto.

Pero claro...

Vicky se enredó con el caramelo.

Quería hacer más, no sé por qué, para todo Madrid.

Y tenía el plato de pescado

sin los elementos preparados para emplatar.

Aspirantes, vamos. El tiempo se acaba.

Joder, tío.

¿Te han salido, Vicky?

-¿El qué?

-Los esos. -Uno.

Y tampoco te creas que está muy...

¡Ole!

Aspirantes, últimos dos minutos.

Me va a dar algo. Me va a dar algo.

Aspirantes, vamos acabando ya.

Venga. Tenemos que ir emplatando.

Diez, nueve,

ocho, siete,

seis, cinco,

cuatro, tres, dos,

uno, tiempo. Manos arriba.

Yo he mirado los platos de Vicky con el rabillo del ojo

y bueno, estará igualado. Me gusta más su emplatado

del postre, y más el emplatado mío del pescado.

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Aspirantes, respirad hondo, porque ahora toca

presentar vuestras creaciones a los jueces.

Y el primero en hacerlo será Cristóbal.

Adelante.

Lorito en su jugo

sobre tres texturas de tomate.

Y el otro,

un cilindro de caramelo

con mus helada de vainilla

y crema de yema.

La salsa ha mojado este bizcocho.

Quise integrarlo en el plato. También le puse pasta de tomate

a la salsita. Pones una jarrita

y lo echas delante del comensal en el momento.

Otra cosa es que venga el plato

con la salsa absorbida por la esponja. Eso a mí...

Increíble.

Sinceramente. No me lo creo ni yo.

Me arrodillo delante de ti. Que consigas hacer esto...

A ver el dulce.

Poco refinado de sabor. Un poco basto.

Cuando ves este postre tan bonito estéticamente,

lo has hecho bien, la conjunción de colores es divertida,

pero le falta algo de refinamiento en el sabor.

Te pasa en este plato y en este plato.

Muchísimas gracias.

Aquí hay un problema a la hora

de tener sentido el plato.

O sea, hay unos pescados

bien hechos, pero si tú ese jugo que has hecho,

reducido entre comillas, que era más un caldo casi,

si me lo echas encima de las esponjas,

Absorbe. absorbe y pierde la magia.

La técnica es buena.

Además, me alegro que entiendas

todas las clases que te da Jordi, tan refinadas, y seas

un chef tan refinado como Jordi. ¿Ves? Perfecto.

Gracias. Y con el postre.

Me falta algo ahí. Una cremita y un caramelo, sí.

¿No te falta algo en el postre?

Una frutita, un algo. Un perejil.

Si no es algo... Ya.

Le hubiera pegado la pulpa de la fruta de la pasión, por ejemplo.

Pulpa, crema.

Algo de masticar, de comer. Que digas:

"Esto es un postre más acabado", ¿vale?

Gracias, chef.

Técnicamente lo has hecho todo.

Hay una esponja de tomate,

está el pescado, está la salsa, está el esférico,

está el muelle.

Mucha técnica, pero me falta el sentido.

Pero quédate con lo bueno.

De esto a lo que hacías el primer día

mi felicitación y admiración la tienes ya.

Muchas gracias, chef.

Gracias.

Para estar en la final he tenido que evolucionar más que otros.

Porque cuando entré

había gente que llevaba más clases y más ratos de cocina que yo.

Y me puse las pilas de tal manera que si quería verme en la final,

tenía que ser así. Y lo he hecho.

Vicky, ¿preparada? Vamos allá.

Una pregunta que te hago. Dime.

Si tú tienes que analizar

el porqué de ese bizcocho en el plato, ¿qué me dirías?

Mira, hay cosas en esta vida que no entiendo, y de la cocina menos.

Me gustaría entenderlas, pero me gusta mucho comerme un tomate.

No entiendo el comerme una esferificación.

Prefiero un pan con tomate que una espuma.

Es que es así como... me cuesta entender la alta cocina.

¿Quieres analizarlo fácil, fácil?

Pan con tomate, ¿no? Vale.

¿Esto parece pan?

Sí. ¿Y lleva pan?

No. Lo bonito es plantear un plato

que haga pensar al cliente.

No lo había pensado así.

Hay que aprender de todo, y saber de todo y probar de todo.

Y hacerlo, sobre todo. Aprender a hacerlo.

Aunque luego a ti, para comértelo, te guste lo más sencillo.

Pero llegar a reproducirlo todo.

Y es verdad, tiene razón.

La salsa está bien, el esférico,

te falta un chorretón de aceite de oliva, sal, pimienta,

para que recuerde a un pan con tomate, potenciando el sabor.

Aquí.

Yo no lo habría hecho en copa.

Habría hecho el cilindro largo,

quizá la crema por debajo, el cilindro, esa "mousse"

de nata a la vainilla, un cilindrito más pequeño dentro.

Y una tirita

de frambuesa, fruta de la pasión, menta. Lo que tú quieras,

para que el cilindro tenga sentido.

Los nervios y las prisas no me han dejado a lo mejor

pensar cómo incorporar

el caramelo,

y le he puesto como un adorno, y la persona igual quiere comérselo

con la mano, o desmenuzarlo. No sé. Debes imaginarte

lo que piensa el cliente. ¿Qué hará? Al suelo.

Dejará la mesa perdida

y será un desastre. Sí, lo he pensado luego.

Veo el plato más limpio. La técnica está bien.

La espuma está esponjosa. La salsa

es contundente. Tiene buen sabor.

Se te ha ido la mano al hacer el raón.

Pero está correcto.

El postre.

¿Qué has querido hacer aquí? Cuéntame un poquito.

Pues he querido hacer una "mousse" de vainilla

y una crema de yema.

No quería ponerlo en plato porque

a mí me gusta comer las cremas con cuchara,

y en un plato es difícil, o no puedes poner

tanta... no puedes recogerlo bien.

El postre está correcto. La vainilla se siente muy bien.

Y el frescor de la fruta de la pasión

le viene bien al plato. Gracias.

Vicky.

Dices que no entiendes la alta cocina.

No te preocupes. Hay que entrar en la alta cocina como un niño.

Inocente, sin saber. Con ganas de descubrir.

Y tú esas las tienes. Así que ya tienes todo.

A partir de ahí, trabaja. Y cada día aprenderás una cosa más.

Técnicamente perfecto.

Se rompe, y líquido. Fantástico.

¿El problema de este pescado? Que alguno se quemó un poco.

Y amarga. Un poco más de cuidado a la hora de hacer.

Aquí sí que hay una salsa muy reducida.

Te lo metes en la boca y te sabe al pescado.

Lo tuyo se quedaba a medio camino.

El atrezo podríamos mejorarlo, ¿vale?

Y el postre me pasa lo mismo. Este caramelito

me gustaría en un plato.

Ya que me lleva tanto esfuerzo hacer esto,

no lo voy a poner aquí como un atrezo.

Mi idea era integrar el caramelo en el postre,

pero no he tenido un minuto para pararme a pensar.

No he podido parar.

Si llego a tener ese minuto,

lo habría puesto, pero no me ha dado tiempo.

-Esa cara, hija.

Cristóbal, Vicky.

La cata ya ha terminado.

Ahora el jurado debe tomar la decisión

más importante de todas.

La que determinará quién acompañará a Mateo

en la gran final de "MasterChef".

Jueces, por favor.

Es la primera vez que tengo un 50 por 100 de probabilidades de irme.

Y los nervios del momento en el que estamos,

todo lo de la prueba anterior me afectó bastante.

Y todo se suma.

-El otro día me dejé medio dedo por estar en la final.

Ahora dejaría dos dedos si hiciera falta.

Sería un sueño poder estar en la final.

Aspirantes, el jurado ya tiene un veredicto.

Pero antes de comunicarlo, me gustaría que Mateo viniese

y viviese este momento conmigo. Vente, Mateo.

Mateo, ha llegado el momento. Vamos.

Vamos con la decisión del jurado.

Ay, dios mío. Venga, a ver.

Suerte.

Vicky, Cristóbal, los dos tenéis madera.

Si no fuera así, no habríais llegado tan lejos.

Este reto tenía muchas cosas complicadas,

pero lo más difícil

era mostrar una propuesta de cocinero profesional

y algo que tuviera un sentido conceptual.

Que estuviera bien trabajado, y lo más importante:

que tuviera un sabor propio.

Gracias. -Gracias.

-Gracias. Cristóbal,

nunca hubiera pensado

ni hubiera dicho que te habría visto haciendo

esféricos de tomate, espuma de tomate,

muelles de caramelo. Jamás.

Pero con esfuerzo y disciplina has sabido solventar

tus errores a la hora de gestionar el tiempo

y sobre todo en esta última fase del concurso.

Total.

Y es la verdad, chef. No me lo creo.

Lo que he aprendido con ustedes.

Vicky, qué mano tienes.

Desde el principio demostraste tener algo que los demás no tienen.

Empezamos a descubrirlo cuando hiciste los macaron perfectos,

sin haber hecho antes repostería.

Eso tiene mucho mérito.

Gracias.

-Los dos, de cara a la final, me dan miedo. Los dos tienen

sus virtudes. Por ejemplo, de Cristóbal

la velocidad que se le ha visto todo el programa.

Y de Vicky, que tiene una mano la colega

que no se lo cree.

El aspirante que merece convertirse

en el segundo finalista

de la segunda edición de "MasterChef"

es...

¡Vicky!

Muy bien, tía. Te lo mereces.

Tras un "casting" de 9000 personas, que yo esté aquí

es un regalo que te da la vida

que para mí es muy importante

y difícil de creer.

Muchísimas gracias.

Muchísimas gracias por todo.

Muchísimas gracias.

Chef. Bueno.

Muchas gracias. Eres un "crack".

Nos veremos. Bueno.

Muchísimas gracias. Suerte.

Gracias por... por...

por haberme dado la oportunidad y haberme enseñado.

Y por haber evolucionado. De verdad.

Gracias.

Reina, vámonos.

Mira cómo tienes a Mateo.

¡Suerte! -Como siempre.

¿Qué pasa? -Eres un "crack".

Llevamos tres meses durmiendo juntos.

Despertándome a medianoche por los ronquidos.

-La habitación del pánico, sí.

Lo echarás de menos. -Claro. Es lo que hay.

-A pelear ahí. Ay, dios mío.

Suerte a los dos. -Gracias.

-Ahora os veo.

Me voy supercontento, de verdad.

Ancho, tranquilo, relajado.

Sé que he hecho las cosas bien, en esta segunda peli de "MasterChef".

He aprendido muchas más cosas que en la primera peli de "MasterChef". Sí.

Cristóbal, de nuevo aquí conmigo. Otra vez, sí.

La segunda vez ya. Pero creo que esta vez

estás de manera distinta.

Lo contento que yo me voy de haber demostrado

que puedo y valgo,

yo me voy supercontento. No te lo puedes ni imaginar.

Estar entre los tres finalistas es algo que al principio del programa

ni se me pasaba por la cabeza.

9000 personas fueron al "casting". Sí, sí.

Y tú eres la número tres.

Es increíble. No me lo creo.

Aún no me lo creo, de verdad.

Una beca, un aprendizaje como este, los sitios donde cocinamos.

Los sitios donde fuimos, lo que hizo "MasterChef" por nosotros.

De verdad, a mí me ha hecho crecer como persona.

Total, como cocinero, una barbaridad. Lo que me enseñaron esos monstruos,

pero no de feos, de cocinero.

Me gusta que nombres lo de la beca.

Te llevas el certificado de cocina que te otorga la prestigiosa escuela

líder en el mundo, Le Cordon Bleu. Lo sabes, ¿verdad?

Eso era...

¿Sabes lo que cuesta eso? El otro día dijiste 8000 euros.

Bueno, 8000 euros. Exacto.

8000 euros en un curso son 8000 euros.

"MasterChef" te completa como persona.

Te llena de vida, de ilusión, de frescura.

De alegría, de tristeza.

Es de los mejores complementos de mi vida, haber participado aquí.

Miramos para allá y vemos a tus compañeros.

A Vicky y a Mateo. A la Vikinga y a Matthew, sí.

¿Quién ganará "MasterChef"?

Me quedo con mi compañero de la habitación

del pánico. Mi Matthew, que lo he criado en tres meses.

Mira qué grande lo he puesto.

Ya sabes que nuestro patrocinador

de electrodomésticos te regaló todos los electrodomésticos

que habías usado durante tu paso por aquí.

La placa, el horno. Ole, ole.

Vamos, todo. Eso ya lo sabes. Y también nuestro supermercado

patrocinador te da la compra del mes durante todo el año.

Te vas a hartar de comer gambas. Es verdad.

Sobre todo de preparar. Dame un beso,

Cristóbal. Muchísimas gracias Gracias a vosotros.

por tu alegría,

por tu energía y por tu pasión. Gracias.

Tienes que dejar el delantal. Perfecto. Gracias.

A ti. Siempre. Muchísimas gracias.

Gracias.

Pero me voy con chaqueta, ¿eh?

Gracias.

El otro delantal es tuyo.

¡Ole! -¡Ole!

¡Vamos! ¡Vamos!

Ahora, en mi restaurante en Torrenueva, con el bigotes,

algo aplicaré. Tengo en mente

un pilón de cosas. Todavía están brotando. Ahora

empiezan a salir las ideas de la cabeza.

Pero seguro, no, segurísimo

que voy a darle un poquito la vuelta a la carta

que tenemos.

Y vamos a darle más frescura, a meter cositas nuevas.

Así que la gente tiene que ir a mi restaurante a probarlas.

No ha sido fácil llegar aquí, ¿eh? Qué va.

-No. Lo cuentas y nadie se lo cree.

Fíjate, todavía me estoy acordando

de lo que presentasteis al jurado en el último "casting".

De eso han pasado ya 14 semanas.

Madre mía, 14 semanas. -Ya ves.

Y durante todo este tiempo os hemos visto luchar,

os hemos visto moriros de los nervios,

enfadados, y hasta lágrimas he visto yo caer

por esos ojos. Pero aquí están.

Mateo y Vicky.

Ellos son los dos finalistas

que se enfrentarán por ganar los 100 000 euros,

escribir su propio libro de recetas y llevarse

el trofeo que les acredita como MasterChef España.

Les esperamos en el gran duelo final de "MasterChef".

Mientras, ya saben: pónganle sabor a la vida.

Aquí comienza la final de "MasterChef 2".

Esta noche uno de vosotros se convertirá

en el próximo MasterChef España.

Con estos dos aspirantes hoy tenemos doble reto.

Uno representa la tradición y el otro la intuición.

¡Joan y Jordi Roca!

Este programa puede llegar a formar, y puede llegar

a hacer que el aprendizaje sea progresivo

y que sea importante, como han demostrado.

Ha llegado el momento que cambiará vuestras vidas.

Empieza el gran duelo final de "MasterChef".

Hay un problema de arquitectura. Una cuestión de proporciones.

-La lectura del postre es fantástica.

-Me parece fantástico. Está muy bueno.

El ganador de la segunda edición de "MasterChef" es... 184933

  • Programa 14 - 16/07/14

MasterChef 2 - Programa 14 - 16/07/14

16 jul 2014

La semifinal de MasterChef se presenta como uno de los programas más emocionantes. Por fin conoceremos el nombre de los dos aspirantes que se enfrentarán en el gran duelo final. Los otros dos se quedarán a las puertas de la gloria. Juan Manuel, el primer MasterChef España, vuelve a las cocinas para inspirar a los cuatro aspirantes y ser el espejo en el que reflejarse para ganar el concurso. 

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