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Para todos los públicos Mamás y papás a la vista - Mar y David e Isabel - ver ahora
Transcripción completa

Hoy en "Mamás y papás a la vista", conoceremos la historia de Isabel,

una profesora de Matemáticas que a sus 41 años

ha tomado la decisión más importante de su vida.

Tengo 41 años, pero he decidido ser madre, madre sola.

Arropada por su familia espera en tres meses

la llegada de sus dos mellizas, Carmen y Sofía.

Va a tener nuestra ayuda mientras vivamos.

Pero no todos ven con tan buenos ojos su decisión,

y ella debe afrontar la crítica de sus vecinos.

Ella quizá no necesite al hombre, pero un niño sí necesita a su padre.

Isabel, sin embargo, lo tiene claro.

Yo no necesito a ningún hombre ni ningún príncipe azul para ser madre.

Viajaremos a Madrid para conocer la historia de Mar y David,

que esperan la llegada de Darío con varios conflictos que solucionar.

La gente que no me conoce puede pensar que puedo ser un golfo.

-Lo que me preocupa es que me diga que viene, y que luego no venga.

Mar está cansada de soportar los desplantes de su marido,

que no está implicado en el embarazo,

y eso le provoca frustración y tristeza.

Qué pena que mi marido no esté aquí, de verdad, ¿eh? Me da una pena...

Las continuas salidas nocturnas de David con su padre

han terminado por colmar la paciencia de la futura madre,

que quiere hacerle reaccionar.

¿Cuándo vas a dejar esa costumbre? ¿Tú no ves que es peligroso?

Dos futuros padres que se quieren, y que a pesar de las dificultades,

van a luchar por arreglar su situación.

Yo no soy en absoluto una mujer sumisa,

tenemos plena confianza el uno en el otro...

Nuestros psicólogos Gala Almazán y Xabi Leal

siguen atentamente estas situaciones.

Tienen algo que decirles, y se lo van a decir,

esto es "Mamás y papás a la vista".

David y Mar, un cantante y una azafata de vuelo,

serán padres por primera vez dentro de tres meses.

El matrimonio, que se casó hace un año en Almería,

vive actualmente en un barrio de Madrid.

Soy Xabi Leal, psicólogo, y hoy os presento a Mar y David,

una azafata de vuelo y un cantante que esperan su primer hijo.

Cariño, estoy muy contento, me han salido dos bolos

para este fin de semana, así que muy contento.

-Qué bien. -Qué guay, ¿eh?

Hola, soy David, tengo 36 años, soy cantante,

y estoy esperando mi primer hijo.

Uno es en Teruel y otro en Valencia, así que bueno.

-¿Nos vamos a Teruel entonces?

-Sí. -Vale, te acompaño.

(Timbre)

Estoy casada con David Sancho, mi pareja, es cantante,

estamos esperando nuestro primer hijo, se va a llamar Darío.

Andrés, de 73 años y padre de David,

llega al domicilio de la pareja para buscar a su hijo.

Él, como músico, le acompaña en sus conciertos.

¿Qué, Andrés, cómo estás?

-Muy bien, cada vez te veo más gordica, ¿eh?

-Sí, estoy gordica.

Yo, en cuanto veo que viene Andrés,

veo que me va a poner la casa patas arriba.

Y con todos los trastos del bebé por medio,

que estoy preparando la canastilla, la ropita, y todo, le temo, le temo.

No sabía yo que venías.

-¿Cómo que no sabías que venía? -No, me acabo de enterar.

Pero te digo una cosa, por favor te lo pido,

mañana tengo una eco a las 11 de la mañana, y quiero que esté.

-No te preocupes.

-Andrés es muy buena persona, pero cuando llega, David se revoluciona,

porque, claro, le apetece sacar a su papá por ahí, estar con su padre...

A David le hace mucha ilusión tocar con su padre.

Me preocupo porque te conozco. -Tú sabes que siempre,

cuando yo me encargo de una cosa... -No, eso no lo sé.

-Y más con David. -Cada vez que vienes, te lía.

-Si vas tú en compañía de él, me abandonáis.

Siempre me echa las culpas a mí por no echárselas a mi hijo.

Mar cuando habla con su suegro, es categórica y radical, le dice:

"A David no le lleves por este camino".

Y sin embargo, a David no se lo dice.

Tú siempre que vienes la lías, tengo siempre todo por el medio,

y tú te vas, con tus cervecicas, tu rollo,

y no hay manera aquí... Llegáis a las 6 de la mañana,

y no vendrá David a la eco. -Me llevo las culpas de todo,

siempre me llevo las culpas de todo.

-Porque las tienes. -No las tengo.

-Las tienes de todo, cuando tú no estás,

es mucho más tranquilico... -Ya me has matado.

Lo que pasa es que cuando llego a su casa, aquí se arma la revolución.

-La culpa de que yo también salga mucho por la noche...

me la he inculcado mi padre, es muy fiestero,

tiene parte de culpa de que yo haya sido también un poco fiestero,

y que me guste mucho salir. -Que te encanta estar de marcha.

-Tú me echas las culpas a mí. -Vega, Andrés.

-Como lo quieres tanto, me echas las culpas a mí.

-Acuérdate de la eco, cariño. -Las culpas a este.

-Nos tenemos que ir, macho, siempre estás igual.

David se excusa en su trabajo para seguir saliendo de noche,

pero esto provoca la preocupación de su mujer,

ve que con la llegada del bebé, todo va a seguir igual.

Tu nieto... mañana tenemos una eco. -Vega, Andrés, macho.

-Así que como no venga, te responsabilizaré a ti.

Cariño, acuérdate, por favor, ¿eh? -Tranquilízate, chata.

-Venga, adiós.

(SUSPIRA) Ay.

Este es el sexto curso de Isabel Salas

como profesora de secundaria en el instituto de Hinojos,

pueblo de menos de 4000 habitantes de la provincia de Huelva.

A sus 41 años ha decidido ser madre en solitario de dos mellizas.

Isabel está a punto de dar la gran noticia a sus alumnos.

Dividir numerador entre... (ALUMNOS) Denominador.

Soy Gala Almazán, psicóloga, quiero presentar el caso de Isabel,

una mujer de 41 años que espera mellizas.

Pero yo hoy creo... no tengo muchas ganas de contaros lo mismo,

ya os lo he contado muchas veces. Sabéis que estoy embarazada.

Pero muchos me habéis preguntado, algunos me habéis preguntado:

"¿Y el padre es del mismo equipo de fútbol que tú?".

Y me decíais algunos: "Maestra, tú eres del Betis,

¿las niñas saldrán sevillistas?, ¿el padre será sevillista?".

Era la pregunta que me hacíais alguno de vosotros.

Os quiero contar que yo no tengo pareja, ¿vale?

Tengo 41 años, pero he decidido ser madre, madre sola.

El único miedo que podría tener es fallar en no educarlas

como yo me gustaría educarlas.

No todas las familias deben ser una mamá y un papá,

puede haber dos mamás, dos papás...

También puede haber una mamá sola, que tiene la ilusión de tener hijos.

Me puse en manos de unos médicos, en un proceso que se llama inseminación,

se preparó mi cuerpo, me pusieron unos óvulos pequeñísimos,

y aquí están mis dos tesoros.

Son Carmen... y ya tiene nombre la otra, Carmen y Sofía.

Hemos visto cómo Isabel cuenta a los niños con normalidad y naturalidad

que va a ser madre de dos niñas, y que va a ser madre en solitario.

Demuestra que tiene recursos para afrontar este tipo de situaciones.

Yo sé que va a salir todo muy bien,

porque la ilusión que tengo por el nacimiento de mis niñas

va a poder con cualquier otra cosa. Sé que es un riesgo,

sé que el tener dos, y tener 41 años, no es igual que si tuviese 30,

pero, bueno, yo me cuido, y va todo muy bien.

Me parecía que era muy bonito que lo supierais,

porque algunos me estabais preguntando.

Me daba muchas veces... reparo...

No reparo el no contarlo,

sino que no sabía muchas veces cómo responder.

Mis amigos dicen que soy valiente, yo no sé si soy valiente o no,

pero he conseguido el sueño de mi vida, que era ser madre.

Me ha costado un poco de trabajo contarlo, porque me emociona,

porque para mí era la ilusión de mi vida, ser mamá.

Ellos han sido un poco los culpables de abrir en mí más

ese espíritu maternal, y estaba muy nerviosa.

Yo notaba que me temblaba hasta la voz.

David y su padre entran en la sala donde actúan esta noche,

los dos comparten escenario.

¿A quién le importa lo que yo haga?

¿A quién le importa lo que yo diga?

Yo soy así, así seguiré, y nunca cambiaré.

Nos conocimos en un concierto de David, me invitó una amiga,

luego no apareció, llegó tarde,

Y en ese impás, mientras yo esperaba a mi amiga,

me puse a hablar con el cantante.

-Establecimos una conexión especial, y le pedí el teléfono.

Tuvimos un pequeño romance que ha sido un matrimonio y un hijo.

¡Cachondeo, venga!

(CANTA) "Oé, oé, oé, oé. Oé...".

-Yo sé que él sale por la noche sobre todo porque le viene ya dado,

porque él trabaja en la noche, y viene todo un poco encadenado:

termina de cantar, y se va y se toma algo.

-Hola, chicas, ¿cómo estáis? ¿Qué tal, cómo estáis?

-Somos admiradoras tuyas de toda la vida.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Os ha gustado? -Sí.

-Este es mi padre, Andrés.

No hablamos de infidelidades, porque David lo dice,

él es un chico fiel, pero sí que ha normalizado

una situación en la que está hasta las 6 de la mañana

todos los viernes y todos los sábados,

Mar está dormida, embarazada...

Esto tiene que parar.

Encima del escenario he sido un poco ligón, sí.

Terminaba el concierto y había alguien en el público,

que te habías fijado, y de vez en cuando, sí.

Pero eso cambió cuando conocí a Mar.

¿Cómo estás? Soy David. -Yo, Mercedes.

-Mucho gusto.

¿Te ha gustado? Soy David, ¿qué tal?

Mi técnica infalible cuando hacía un concierto,

coger el micro y acercarme a la chica que me había gustado,

cantarle al oído, no sé, o quedarme con el nombre.

Yo suelo hacer bromas en el concierto, me gusta interactuar,

no solamente con las chicas, pero lo utilizaba para ligar.

¿Sois de aquí, de Madrid? -No, yo de Valencia.

-Ah, de Valencia. Nosotros somos de Teruel.

-No me preocupa ni lo veo ningún problema, yo le conocí así...

Lo que me preocupa es que me diga que viene, y luego no venga,

porque ahí me genera ansiedad, porque me quedo esperándole.

-Ah, sí, lo he oído, lo he oído. -¿Sí, sí?

El padre de David debería tomar posiciones más neutrales,

si no se quiere mojar, y sobre todo si David se lía hasta las 6,

que el cómplice de fechorías no sea el padre,

que no estén hasta las 6 tomándose la última, ¿no?

Trato de recogerlo lo antes posible, pero es muy difícil.

-Si quieres te dejo mi teléfono, mi tarjeta... Dime tu número.

-600... -Espera un segundo, 600...

-No lo hace con maldad, simplemente se le pasa el tiempo,

pierde la noción del tiempo, pero él esta trabajando mucho

en rectificar esas cosas que son un pequeño conflicto en la relación.

-Te mandaré un mensajito, pues eso, para... Como actuamos los jueves,

-Perfecto. -Y así nos vemos, ¿no?

-Muy bien, muy bien.

-Yo no soy en absoluto una mujer sumisa,

nosotros somos una pareja, somos los dos iguales,

tenemos plena confianza el uno en el otro,

pero ahora, en mi estado, no me apetece salir,

me apetece estar en casa y descansar.

-La gente que no me conoce puede pensar que puedo ser un golfo,

pero tampoco me importa, yo creo que la gente que me conoce de verdad,

la gente de mi circuito, mi familia, mis amigos,

saben que soy una buena persona,

y que estoy ahí para lo que necesiten,

y me gusta ser generoso y estar con ellos.

¡Andrés, un whisky-cola para mi padre!

El cantante no tiene prisa por llegar a su casa,

donde le espera su mujer embarazada. Al día siguiente,

Mar tiene una importante cita con el ginecólogo.

Sin embargo, Andrés y su hijo siguen la fiesta

hasta altas horas de la madrugada.

Isabel tiene dos pasiones, las matemáticas y la enseñanza.

La futura madre reconoce que es una profesora dura

con sus estudiantes, pero se siente querida por ellos.

y le gusta que la llamen la madre del instituto.

Tras conocer la noticia de su embarazo,

los alumnos quieren saber más. Maestra...

Si alguien te pregunta por el padre, ¿tú qué dirías?

-Pues la verdad. Que estas niñas son mías

y que ese padre fue una persona que fue muy solidaria

y cedió parte de sus espermatozoides para que yo pudiese ser madre.

Aquí vemos también cómo los niños hacen todo tipo

de preguntas demostrando que no tienen prejuicio alguno

y que la sociedad va cambiando. Quizás, anteriormente,

este tipo de modelo familiar o de condición se veía

de forma distinta, incluso se tendía a ocultarla,

a no contar toda la información por miedo a que fuera algo vergonzoso

o, incluso, pecado, ¿no? Cuando tú estés trabajando

en un día normal y la niña esté en tu casa,

¿quién lleva a la niña al colegio? -A ver, yo soy una mujer trabajadora

como cualquier otra madre trabajadora.

En este caso, tengo la suerte de que mis padres y mi hermano

van a estar ahí, ayudándome en todo momento.

Pues ellos se harán cargo. -Maestra,

¿cuánto tiempo llevas queriendo ser madre?

-La decisión la tomé en febrero. La verdad es que he tenido suerte

porque, en muy poco tiempo, me he podido quedar embarazada.

(Aplausos)

Yo me suelo sincerar mucho con mis alumnos y mis alumnas.

Bueno, lo de hoy era un poco especial y me he emocionado mucho más.

(Aplausos)

(Secador)

Un ruido ya familiar despierta a la futura mamá en plena madrugada.

Esta situación se repite muy a menudo.

David se encierra en el baño y pone en marcha un secador de pelo.

Es la única manera que tiene muchas noches de poder conciliar el sueño.

Lejos de acostumbrarse, a Mar le desespera este hábito de su marido.

¡David!

Ya estamos otra vez, toda la noche igual.

Siempre que hay concierto, hala, ya me toca a mí este bonito día.

¡David!

¿Dónde estará?

La primera vez que le vi con el secador fue un día

que dormimos en mi casa. No me chocó porque pensé,

realmente, que me estaba tomando el pelo.

Ya estamos... ¿David?

Yo siempre tengo preparada una moneda para cuando él se encierra con llave.

¡David! ¿Ya estás con el secador?

(Moneda)

Venga, arriba, levántate. Vamos, que no puedes estar

con el secador. ¡Venga, levántate! Con todo lo que estoy viendo

de David, se puede asegurar que es un Peter Pan de libro.

El síndrome de Peter Pan lo describe, por primera vez,

un psicólogo americano, que se llamaba Dan Kiley, en 1983.

Y habla de que ciertos adultos se comportan como niños

o como adolescentes. Yo creo que no tengo

ningún síndrome de Peter Pan. El hecho de que yo salga

con mis amigos o sea un poco más sociable de la cuenta,

no quiere decir que tenga el síndrome de Peter Pan.

Una conducta clásica de los Peter Pan es negar que lo son.

¿Cuándo vas a dejar esa costumbre? ¿No ves que es peligroso?

Y si Darío... De repente, ¿me voy un día y te quedas

y Darío está durmiendo? Encima, a la cama con ropa también.

-La manía del secador le viene desde cuando tenía cinco años.

Mi mujer era peluquera y, claro, y en cuanto se descuidada,

le enganchaba el secador. Bueno, ha habido ocasiones

que no nos ha quemado la casa, pero... Así, muchísimas.

-¿Cuándo piensas dejar el secador? -Mañana.

-¿Mañana? ¿Siempre mañana?

(CARRASPEA)

¿No te vas a poner el pijama ni nada? -No.

-Siempre igual, de verdad...

-Sea por el ruido, sea por el calor o sea por las sensaciones que sea,

pues ahí está. -Da igual...

De verdad... Qué harta estoy ya de esta situación, ¿eh?

-Joder...

Isabel acude a la especialista en nutrición Paloma Castaño.

Quiere resolver algunas dudas sobre la alimentación

que no la dejan descansar bien por las noches y que le provocan

molestias en su séptimo mes de embarazo.

(Llaman a la puerta)

Pasa, Isabel. -Sí. Hola, Paloma.

-¿Qué tal? -Muy buenas, encantada.

Siéntate por aquí. La alimentación en los embarazos

y en la vida, en general, es lo más importante.

Somos lo que comemos y, desde luego, cuando se está generando

una vida nueva es mucho más importante todavía

tener un orden alimentario como fundamental.

Bueno, cuéntame un poquito, por lo menos, cuál es tu desayuno

y cuál es tu cena, que son dos horas muy importantes

para el control tanto del cansancio, que puede producirse si duermes mal

como de favorecer el descanso. Vamos a ver qué tal

estamos haciendo esas horas. -Por ejemplo, normalmente

desayuno pan de centeno con aceite y tomate.

Y a lo mejor, depende del día, tomo una infusión o un café y un zumo.

-Habitualmente, en España, el desayuno que se hace suele ser

muy frugal. Si durante el embarazo se sigue haciendo ese desayuno,

el cansancio, lo normal, es que se agudice muchísimo

si solamente metemos una bebida o galletas a primera hora del día.

El cuerpo, por la mañana, necesita un desayuno como un rey,

como decían las abuelas. Vale.

¿Algún problemita digestivo te has notado en estos meses?

-Sí, que tengo gases. -Gas.

-Es algo que habitualmente también tenía,

pero ahora... -¿Comes deprisa?

-Comía muy deprisa, ahora como más lenta.

La verdad, desde que estoy en casa... -Fenomenal.

El estómago no tiene dientes, así que hay que dejar que el alimento

llegue a la Thermomix, el estómago, por así decirlo, machacadito.

Esta visita a Paloma le ha venido muy bien a Isabel

porque este tipo de pautas y consejos que los profesionales

ofrecen son muy útiles, pero muchas veces nos los callamos

y nos los reservamos para nuestra intimidad por vergüenza

o por cierto miedo cuando podrían ayudar a mucha gente.

Vamos a definir un poco cuál es la falta de sueño.

¿Te cuesta conciliar o te despiertas pronto?

-Ahora, cuando consigo dormirme, necesito levantarme al baño

continuamente. -Ah...

-Entonces, se une otro problema. Que no me puedo dormir

y, a lo mejor a la hora, estoy profundamente dormida

y me tengo que levantar. -Eso también es normal.

El peso del útero está cayendo encima de la vejiga y, claro,

con menos liquidito te dan ganas de ir al baño.

¿Cómo podemos solucionar eso? Pues... que intentes concentrar

esa ingesta pues hasta las nueve. Y en la cena ya...

-Casi que no beba. -Cuando tomas el zumo en la noche...

o te lo tomes antes o bebas poquito para llegar con poca sed a la noche.

Ya que, además, tomas poca sal, pues tampoco el cuerpo

te lo va a pedir mucho. Un poco a nivel mecánico ayudarte.

Luego, te levantas al baño, te acuestas y sigues durmiendo.

-Bueno... -Simplemente, por pequeños consejos

que los profesionales con los que se encuentran

les van dando, pueden ayudar a solucionar,

únicamente con una alimentación ordenada, todos esos problemas

que van apareciendo a lo largo de los nueve meses de gestación.

Espero que te ayuden estos pequeños consejillos.

-Sí, la verdad es que sí. -Y estas ocho semanas que te quedan

que duermas fenomenal. -Más o menos.

-Que las tres durmáis fenomenal. -Sí, sí, vale.

-Encantada y hasta cuando quieras. -Pues nada, hasta pronto.

Ha llegado un día muy importante para Mar y David.

Esta mañana visitan al ginecólogo para realizar la ecografía

de las 37 semanas. Claro, es culpa de que anoche

saliste con tu padre y la has liado. -No, no.

-Siempre igual. Sí. -No, no.

-Sí, sí. Venga, levántate, vámonos.

-El proceso del embarazo tiene sus cosas, ¿no?

Cambios de humor constantes, que Mar los tiene, obviamente,

y hay que lidiar con ellos. -Como no vayas, te arrepentirás.

-Ahora voy, que voy ya. -Bueno, yo me voy yendo, ¿eh?

Ahí te quedas.

No recuerdo si le he dicho a alguna vez:

"O te pones las pilas o vamos tener un problema".

Ahora mismo no recuerdo ese momento, pero yo creo que él lo sabe.

Finalmente, Mar acude sola a la cita con su ginecólogo.

David se ha quedado dormido en casa. De esta manera,

va a perderse en la ecografía de su hijo cuando faltan tres meses

para que nazca. La futura mamá no puede evitar, a veces,

un sentimiento de soledad en su embarazo.

Esta situación de Mar y David se ha repetido en varias ocasiones

y no es la primera vez. Ni creo que vaya a ser la última.

(Chirrido)

¿Mar? -Hola, ¿qué tal?

-Pero hombre... -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-¿Qué tal tú?

-¿Qué tal? Bien, ¿no? ¿Todo bien?

-¿Y tú? Te veo seriecita. -Sí, es que estoy nerviosa.

David, como siempre, se fue anoche de concierto y nada,

hoy no va a venir. Me ha dejado tirada.

-Ya sabes, la vida de los artistas. -Ya, Javier, pero...

-Aquí estamos para cuidarte. -Sabes que yo me pongo muy nerviosa.

-Hoy me ha dolido porque hoy era una ecografía importante.

A mí no me importa que no venga a las revisiones o tal,

pero a la ecografía me hace ilusión que venga, sobre todo por él,

porque yo sé que, luego, se puede arrepentir de no ver

la ecografía de su hijo. -La madre acude a la consulta

del pediatra o del ginecólogo, en su caso, desafortunadamente

demasiadas veces sola. A mí me gusta mucho

cuando vienen los dos. Creo que el padre también tiene que involucrarse.

-Está justo mirando en la parte de atrás.

-Qué pena que mi marido no esté aquí, de verdad, me da una pena...

-Hombre, el tema de la ecografía, es normal.

Entiendo su cabreo. Me he quedado dormido,

le puede pasar a cualquiera. Un día...

Pues es una ecografía, tampoco es la ecografía de la vida.

-Te estás... te estás emocionando. -Es que... de verdad, eh.

No me lo esperaba. Yo le dije que era muy importante

esta ecografía, Javier, de verdad. -Es más importante, yo que sé,

otro tipo de consultas que he estado que no esa ecografía en concreto.

-Bueno, pero habrá tenido algo que hacer importante...

-Sí, quedarse en la cama durmiendo. -Hombre, que no.

Qué va a ser eso. Que no...

Ha habido una ecografía, ya casi con 37 semanas,

y David se ha quedado dormido. Yo creo que este hecho

me va a motivar para ir hablar ahora con ellos.

Parece que es un poco despistado, en lo fundamental seguro

que está al tanto, ¿sabes?

Tarde o temprano, David vendrá las ecografías.

(Música)

A tres meses del parto, Isabel sigue recorriendo a diario

la distancia que separa su trabajo del pueblo en el que nació

y actualmente reside, Bollullos Par del Condado.

Una localidad dedicada principalmente a la agricultura

y de cuyo Ayuntamiento ha sido concejala.

Isabel vive con sus padres y su hermano,

una familia muy unida en la que todos han acogido

con gran alegría su embarazo. Hay que ver cómo pasa el tiempo.

-Es verdad. Ya cinco meses. ¿Recuerdas el día que te llamé, mamá?

Y te dije: "Me dice el ginecólogo que por qué no intento

lo de ser mamá". -¿Y tu padre qué te dijo?

"Llama ya mismo". -Eso, ¿qué dijo mi padre?

Papá, ¿qué dijiste? -Llama ahora.

(RÍE)

La verdad es que ha sido llegar y besar el santo,

como se suele decir. Yo creo que se ha pasado muy rápido

porque ha ido muy bien. -Tengo la impresión de que sí.

Quería ser abuela y mi marido aún más que yo.

-¿No, papá? ¿No creías que iba a ser verdad esto nunca?

-Yo no. Cuando el médico... dijo: "Mire usted la pantalla".

Vi la pantalla y salió el sonido ese del latido del corazón.

Yo me quedé muerto, muerto. Después, ya sí que me lo creía.

Ya sí. Tenía una ilusión enorme, unas ganas enormes y, ahora...

-Ahora por partida doble. -Ahora partida doble.

-Dos niñas. -Dos niñas.

Y abuelo de dos, lo más grande de mi vida.

-Yo no necesito ningún hombre ni ningún príncipe azul para ser madre.

-Tuvo un novio. -Solo uno tenido.

Le salió rana. Prefiero como está que con esa rana. Rana no me agrada.

-Yo estoy muy contenta. ¿Qué quieres que te diga, hija?

Yo estoy emocionada. Yo siempre he estado con ella

y voy a estar con ella en todo momento y estoy muy contenta.

Estoy muy emocionada desde el primer momento

porque ella cumpla la ilusión suya y nosotros también.

-Ay, la abuela... La abuela está muy emocionada.

-Emocionado desde el primer momento.

-El primer día que yo les dije:

"Mamá y papá, he decidido que quiero ser madre".

Dijeron: "Pues, venga, adelante. Aquí estamos para lo que necesites".

-Papá, tú sabes que mamá fue la que estuvo conmigo en quirófano

cuando la inseminación. ¿Y tú te atreverías a ir al quirófano

en el parto? ¿Aunque te desmayes? -Sí, aunque me desmaye.

-Y si te ponen a la niña encima, ¿qué harías tú cuando te la dieran?

-¿Yo? Ozú. Yo que sé. No lo sé, no lo sé.

-¿No sabes lo que vas a hacer? -No. No lo sé.

-¿Y tú vas distinguir quién es Carmen y quién es Sofía?

-Depende. (RÍE)

-Yo me siento muy afortunada de eso, de que vosotros os lo hayáis tomado

con tanta naturalidad y que me estéis ayudando.

La verdad es que tengo una suerte. -Es verdad.

-Pero bueno. -Yo, mientras viva, estaré a tu lado.

-Tendrán solo a su madre, no tendrán un padre,

pero sí van a tener una gran familia, porque van a tener unos abuelos

y un tío que se van a desvivir por ellas.

-Va a tener nuestra ayuda mientras vivamos.

Su hermano es alguien fundamental en la vida de Isabel.

Incluso ambos bromean en el próximo nacimiento

de las mellizas Carmen y Sofía, y la idea de que él

tendrá que ejercer como padre de sus sobrinas.

(RÍE) Yo voy a ser tío y voy a ejercer de padre también.

-Eso. Me vas a tener que ayudar.

Vas a tener que hacer un poco de padre,

porque, claro, aquí vamos a tener que repartir la carga entre todos.

Te hace mucha ilusión, ¿no? -Hombre, claro.

-Se ha hecho realidad un sueño que teníamos.

-Es un sueño que se está haciendo ya realidad.

Tiene a su hermano que la apoya el 100 %.

-Vámonos para casa ya, a tomar café. Ya es hora de tomar el café.

Venga, ¿tú ayudas a papá? -Sí, yo lo ayudo.

-Venga, vámonos.

Acabamos de ver con esta escena tan tierna

que este modelo familiar puede ser igualmente aceptado.

Lo veíamos antes con los niños

y ahora lo vemos con personas de otra generación,

y lo importante es eso, es traer a esas niñas al mundo

de una manera feliz, sana y educarlas lo mejor posible.

El prestigioso pediatra Jesús Martínez,

autor del best seller "El médico de mi hijo",

también quiere dar una serie de consejos a Mar y David

en su sexto mes de embarazo.

Pautas para mejorar las horas de sueño de la familia.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo va todo? -Muy bien.

-Oye, ¿sois muy dormilones? -Sí, los dos.

-Aunque no puedo dormir bien ahora, pero sí.

Yo siempre he sido muy dormilona, y él también.

-Me gusta dormir. -Bueno, pues ya olvidaros.

-Olvidaros de eso. Sí, lo pone en el contrato también.

-Exactamente. -Olvidad ya lo de dormir.

-Hombre, todo el mundo me suele dar consejos a nivel de...

aprovecha para dormir porque luego nunca vas a dormir, lo típico,

y ya verás como te cambia la vida. Hay muchos tópicos con esto

en cuanto a la familia y amigos que dicen siempre.

-La idea es que el bebé trae su propio ritmo de sueño.

Tiene que comer cada dos o tres horas y, entonces, despierta

y hay que acostumbrarse a ese ritmo de sueño.

El niño tiene que estar siempre, para dormir, boca arriba.

Boca arriba. Le dejas en su cunita y boca arriba.

Y, entonces, él ya se busca la vida. Echa la cabecita para un lado...

-¿De lado no? -No, de lado no se recomienda.

-No sabía lo de acostar boca arriba al niño. Siempre...

En algunos sitios te dicen que de lado,

otra matrona te dice que boca arriba, pero que le gires tú la cabeza,

y otro dice... Entonces, siempre..., las cosas más importantes,

que te las aclaren, es muy importante.

-Eso así, por lo menos, hasta los seis meses,

pero luego el niño tiene que estar,

para vivir, para cuando está despierto,

tiene que estar también boca abajo.

Le pones boca abajo y entonces el bebé mete las manos, se estira,

levanta la cabecita, mira de un lado a otro...

Está haciendo gimnasia. ¿Vale? -Eso cuando esté despierto.

-Claro. Despierto va a estar en dos posturas,

o boca abajo o en brazos. No hay más.

-Pues cuando venga al mundo Darío...

Me viene un poco grande, porque, hablando con el pediatra...,

veía en mí imágenes del niño en mis brazos

y como que me vomita,

como que tengo que estar horas con él quieto...

No sé, eso a mí, ahora mismo, se me hace un poco extraño.

-Eso que dicen de que se acostumbran a los brazos

y que no hay manera de quitarlo... Mejor.

Que se acostumbre a los brazos. Eso es lo mejor que hay.

-No hay problema de exceso de brazos, ¿no?

-¿El problema de exceso de cariño? ¿El problema de exceso de besos?

-Bueno... -Es que nosotros somos muy cariñosos.

-Pues ya está. Hay que cogerle, hay que abrazarle,

hay que tenerle siempre.

-Lo que más me ha llamado la atención de la conversación con Jesús...

Hombre, era, pues... El hecho de que voy a tener un ser

que yo he creado y va a estar en mis brazos.

El hecho de dormirle, de acunarle, de sentir piel con piel.

Eso me ha llamado mucho la atención, porque hasta el día de hoy,

que no me he sentado a hablar con él, pues no... no había sido consciente.

Y me ha hecho reflexionar y, sobre todo,

me ha dicho que tengo que leer y tengo que informarme sobre el tema.

-¿Habéis pensado dónde va a dormir? -En la cuna.

-Ya. -Hombre...

-No, pregunto. No, no. -Sí, una minicuna tenemos.

En la minicuna y después la cuna. Tenemos una cuna de colecho también,

pero, de momento, no cabe. Hasta que cambiemos de casa...

-Ah, claro, ese es el problema. -Es que no nos cabe.

La habitación es muy pequeña.

Pero, si nos cambiamos de casa, sí que quiero usar la cuna de colecho.

Pero ahora mismo no, porque entonces corto el paso. No se puede...

Es muy pequeña la casa. -Claro. Esa es la idea.

Las opciones de cada pareja...

son muy importantes las posibilidades que tiene.

Si uno tiene una cama de dos metros o tiene una cunita tal, y cabe,

pues que duerma el bebé con los papás también está bien.

Os daréis cuenta, cuando nazca, que todo el mundo sabe mucho.

¿Vale?

La matrona en el mismo paritorio ya os va a dar unas lecciones.

No le pongas así, haz lo otro, haz no sé qué.

Luego, en el centro de salud, también otro pediatra que os ve,

la cuñada, la vecina...

Todos saben mucho de todas estas cosas

y, para mí, de verdad, que lo importante

es que los olvidéis a todos.

¿Vale? Que aprendáis, que leáis, que veáis uno, que tal

y que los olvidéis a todos y hagáis con vuestro bebé lo que queráis.

Vosotros sois los que mandáis en vuestra casa.

-El pediatra... Me ha gustado mucho la charla...

porque...

Dice cosas que siempre tienes dudas y, aunque leas de todo

y te metas en todos los foros y le preguntes a todo el mundo,

siempre tienes dudas.

También me ha gustado mucho que estuviera David delante,

porque así le ha podido explicar algunas cosas

y resolver algunas dudas. -Leer mucho.

Seguir foros y páginas, informaros mucho,

y, acordaos de lo que os he dicho,

olvidaos y haced lo que vosotros queráis.

¿Vale? Muchas gracias. -Muchísimas gracias.

David y Mar agradecen a Jesús los consejos médicos

sobre su futura paternidad.

La llegada de Darío cambiará su vida y sus hábitos.

¿Estarán preparados?

Nuestra psicóloga, Gala Almazán,

ha citado a Isabel para hablar con ella.

Quiere abordar una serie de cuestiones

que Isabel deberá tener en cuenta

cuando llegue el nacimiento de Carmen y Sofía.

Quería empezar contigo...

que me comentaras cómo has decidido ser madre,

qué te ha llevado ahora a tomar esa decisión.

Bueno, pues era una ilusión que tenía de toda la vida,

pero yo creo que ha sido un poco un cúmulo de circunstancias

que han hecho que ahora sea el momento adecuado.

Me encontraba, biológicamente, bien. Yo antes había tenido algunos...

problemillas.

Si bien, biológicamente, el cuerpo de una mujer

es más propicio para concebir antes de los 30, 35 años,

es verdad que llegados a una edad, o superada esa edad,

muchas mujeres se sienten con mayor estabilidad,

con mayores recursos y mayores experiencias detrás

y, por tanto, más madurez y seguridad o confianza

de cara a traer un niño al mundo.

¿Y con respecto a ser madre sola? ¿Te ha preocupado también?

La verdad es que no.

La verdad es que yo tuve algunas relaciones,

pero cuando más joven,

y hace muchos años que ya dejé de... Vamos, no he tenido...

Llevo bastante tiempo sin pareja. Y era una...

Yo creo que casi ha sido una decisión mía, no...

no me veía con pareja.

Sin embargo, siempre quería luchar por ser madre y...

he encontrado alguien...,

una persona muy solidaria, que ha sido el que ha dado el esperma

para que yo pueda ser madre.

Entonces me parece que esa persona me ha regalado

el tesoro más grande del mundo.

Como Isabel, muchísimas mujeres se sienten muy muy agradecidas

a los donantes de esperma

que les permiten hacer este sueño realidad,

el de poder ser madres y dar a luz a sus niños.

Es verdad que... Sabes que... Bueno, que mucha gente opina

y opina de forma diferente, y es cierto que te puedes exponer

a opiniones o mensajes muy distintos.

¿Te parece que veamos...?

Porque grabamos unos de esos testimonios,

¿te parece que veamos esos vídeos y luego me dices que te parece

o qué les responderías tú? Vale.

Vale. ¿Sí? Vamos a verlo.

En cuanto a las mujeres que dicen

que no necesitan al hombre para ser madres, pues...

Lo respeto, ¿no?

Pero yo entiendo que deberían más de pensar en el hijo

que en ellas mismas.

Ella quizá no necesite al hombre, pero el niño sí necesita a su padre.

Creo que necesita a los dos.

-Bueno, necesita un padre y una madre, depende,

porque hay muchos...

Yo que soy profesora y lo vivo día a día,

tengo muchísimos alumnos y alumnas

que tienen madre y padre conviviendo con ellos

y la figura paterna es solo algo que está en los papeles. Entonces...

Yo creo que ser padre es mucho más que algo biológico.

No es necesario que haya una madre y un padre

para que el niño tenga referencias paternas y maternas,

o de hombres y mujeres, en su entorno y en su educación.

Pues yo no opino de lo que ella le pueda decir al hijo.

¿Le va a decir que no tiene padre?

Está muy feo.

Le va a decir: "Yo vengo del Espíritu Santo". No sé.

Pero madre tiene. Ahora, el hijo, padre no.

-Yo les voy a decir a ellas siempre la verdad.

Yo creo que es lo mejor. Yo creo que lo normalizan y...

Creo que hay muchas cosas que nosotros tenemos mucho más...

los mayores... Prejuicios o miedos...

Muchos más miedos que ellos.

Yo creo que ellos, cuando tú les cuentas las cosas con naturalidad

y desde el primer momento les dices la verdad y no les engañas,

yo creo que ellos lo asumen y... Y les ayudas a comprenderlo mejor.

A mí me parece regular, porque yo veo que una persona de 40 años

no tiene la misma fuerza que una persona más joven.

-No sé, seguramente... Yo tengo a compañeras

que tienen 25 años, en el instituto, compañeras mías, o amigas,

que son mucho más jóvenes que yo y tienen menos vitalidad que yo.

La vitalidad no va con los años del DNI.

La edad es algo que está en la cabeza y yo me considero bastante joven.

Soy una persona muy jovial y muy vital

y yo creo que podré jugar con ellas muchos años.

Y, si no puedo jugar, pues ya buscaremos...

La manera, ¿no? La manera.

Bueno, te quería traer estos vídeos un poco como ejercicio

para prepararte, efectivamente, a posibles opiniones diferentes

que pueda haber. Claro.

Y de alguna manera en que te sientas fortalecida y preparada

para hacer frente a todo eso. Así que me despido aquí, Isabel,

y ha sido un placer. Igualmente.

Es hora de que nuestro psicólogo, Xabi Leal intervenga

para ayudar a esta pareja en los diferentes frentes

que tienen abiertos.

Por una parte, la actitud de David, que no parece asumir

con responsabilidad su próxima paternidad,

pero también, por otro lado, la postura,

quizá excesivamente comprensiva de su mujer con él.

Mar, David, he estado siguiendo atentamente vuestro embarazo

y quiero saber algunas cosas de vosotros.

¿Cómo definiríais vuestra relación?

Hombre, yo creo que nuestra relación está basada en el amor.

Sobre todo, en la transparencia y en la libertad como pareja.

-Y la confianza, sobre todo.

Al principio, cuando me he sentado, sí que es verdad

que te corta un poco saber que te está hablando de tu vida

y que todo el mundo va a saber tus intimidades

y no sabes cómo se va a ver desde fuera.

¿Cómo llevas las salidas nocturnas de David?

Que ya sé que son por trabajo, pero está mucho tiempo fuera.

En verdad, no me importa que salga, pero claro, ahora ya,

en este estado, prefiero que está más en casa

por si pasara algo.

David, contigo me tengo que poner un poco serio

porque vamos a imaginar que Mar se pone de parto

y te pilla tomando unas birras a las 5:00 de la mañana.

Hombre, ella puede decirlo aquí, bueno, que es testigo,

que yo me estoy portando muy bien. O sea, ahora mismo,

este último tiempo casi apenas... Después de los conciertos

suelo ir a casa y me estoy portando bien.

Mar, David te dice que vuelve en una hora

y no aparece en cinco o seis horas. ¿Cómo llevas tú eso?

Es verdad que eso sí que es motivo de enfado

porque yo creo que es puro despiste, que no lo hace aposta.

Él me dice: "Voy a ir en media hora", y luego, se lía por lo que sea

y se le olvida avisarme.

-No lo hago con maldad. Le mando un mensaje a Mar y le digo:

"Mar, Cariño, estoy llegando en una hora",

o "En media hora, me tomo esto y voy para allá".

Y voy para casa a lo mejor, son siete horas o seis horas.

Lo hago porque no controlo el tiempo o porque me he liado

o un amigo me ha invitado o me ha mandado un mensaje

y tengo que ir a a un local para hablar con el dueño

o cualquier cosa de trabajo.

Bueno, David, hemos visto las imágenes

y sí que es verdad que trabajas de noche,

pero cuando acabas el concierto, tú te lías fácil.

A ver, forma parte del trabajo. No solamente en el escenario

es cuando se trabaja, sino también hay que estar con el público

o con amigos y forma parte también un poco del trabajo.

Ella lo sabe y lo entiende. ¿No te molesta nada?

A mí no me molesta, porque yo tengo plena confianza en él,

entonces no me molesta en absoluto que salga, que se divierta.

De hecho, creo que es normal que salga ahora.

Lo que no quiero es que salga luego con el bebé.

¿Cuántas de tus amigas, Mar, dicen "Oye, pues qué guay

que salga David hasta las tantas y que se tome unas birras después"?

¿Ellas qué opinan? Puedo decir "amigas",

puedo decir "familia"...

Nadie ha puesto ningún problema, porque nuestra relación

se basa en la confianza y el respeto,

entonces nadie tiene por qué decir nada,

nadie me ha dicho nunca ninguna pega.

De hecho, bueno, yo en mi trabajo, cuando me voy tres o cuatro días

tampoco él me pone a mi pega de nada y también aprovecho para salir

cuando me voy a trabajar por ahí.

Mar sí que confía en que David vaya a cambiar,

pero las cosas no van así, no se cambia de un día para otro.

Hay que hacer un esfuerzo, es algo gradual

y ¿qué va a esperar? ¿A que llegue el niño

para entonces decir "Cambio"?

Tú te comprometes a que cuando nazca el niño...

Yo me comprometo. A no salir más.

A no salir. A no salir, directamente.

A no salir, evidentemente... Oye, lo está diciendo, ¿eh, Mar?

Apúntate esto. Sí, sí, me lo apunto.

Luego lo firmas.

Mar sí que le dice y a veces incluso le reprocha el comportamiento,

pero no lo hace de una forma categórica,

no le lleva a trazar una línea y decir:

"David, de aquí no".

Bueno, y en este seguimiento hemos visto algunas peculiaridades.

Una de ellas, que yo la entiendo como psicólogo,

porque es un poco la intrahistoria, es el tema del famoso secador.

A Xabi le ha tocado mucho el momento secador

porque es chocante para cualquiera.

-Te digo y te aseguro que es una cosa que encima no la puedo controlar,

que es una cosa como... Una adicción. Me encanta el sonido, el calor...

Yo lo que creo, y yo creo que Mar tiene que estar también de acuerdo,

es que hay que encontrar una fórmula para sustituir ese secador

por otra cosa. Puede ser el sonido de un secador

con unos cascos conectados a un móvil.

Me ha hecho recapacitar sobre aspectos como el secador

o como las salidas, que quizá tenga razón.

Y solo digo quizá porque, bueno, ya estoy reduciendo

el número de salidas y el número de horas de secador

y me ha parecido bastante interesante.

-Reconozco, confieso que yo, a veces hago la vista gorda

porque sé que es una cosa que él... Yo se que está,

pero hago como que no porque si le quito eso a veces,

en un momento que sé que está muy estresado, muy nervioso,

sé que va a ser peor, porque no va a descansar.

Entonces hay veces que ya no lucho contra eso

y que hago la vista gorda, pero sí que le he dicho

que con el niño, sobre todo cuando este él solo,

me tiene que garantizar que no va a haber secador

porque si el niño llora y no lo oye por el secador o lo que sea...

En eso sí quiero una garantía. Por lo menos, los días

que yo esté trabajando y él esté solo con el niño.

Hay un dicho que dice:

"No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy".

Pues esto es lo que tienen que hacer ellos,

no esperar a tener el bebé y decir "Venga, ahora vamos

a hacer todo bien". Aquí lo que tendrían que hacer

es antes de que nazca el bebé estar ya con el clima creado,

no crearlo a partir del nacimiento.

Yo creo que hay que hacer aquí un contrato,

un contrato que se va renovando en función de lo que cumpla

una parte y otra. Yo estoy dispuesto a redactarlo.

Venga, exactamente.

En cuanto acabamos esta entrevista yo os lo paso.

Vale, pues lo firmo. -Vale.

Vale. Y los firmáis los dos. Yo lo firmo.

-Sí, yo lo firmo, claro. Vale.

(Música)

Kilómetro arriba, kilómetro abajo, ¿no?

-Sí. ¡Uy! -¡Uy! Perdón, perdón.

Ay, qué mala guía soy. -Qué mala eres, que mala Cicerón.

Rosa, la mejor amiga de Isabel, le quiere dar una gran sorpresa.

Con los ojos tapados y sin saber lo que le espera,

Isabel llega a la sede de la peña bética.

Te tienes que quitar la venda. -Vale.

-Pero no abras los ojos ni te muevas. -Vale, vale.

(RÍE) -Así que tú, de frente, con los ojitos cerrados,

abre los ojos y mírame a mí, a mí solo.

-Ella me dice: "Confía en mí, te voy a vendar los ojos".

Y claro, hombre, yo confío en ella, pero la verdad que me sorprendió,

no es normal que yo vaya dando un paseo

y de pronto alguien venga y te vende los ojos.

-Sí, ya sin venda. -Ya sin venda.

-Tú cierra los ojos bien fuerte, cierra ya los ojos.

-Vale, vale.

(Guitarra)

"Y ahora estamos sentadas y de pronto empiezo a escuchar"

el sonido de una guitarra, pero ya cuando empecé a escuchar

el himno del Betis, un poquito ahí, la primeras notas, dije:

"¡Uy! Esto ya, esto ya me parece que es una sorpresa para mí".

...con la gente que te quiere, en el tiempo y la memoria,

manque pierda, tuyos siempre.

Corazón que late fuerte, sentimiento que desborda,

tradición que desde siempre, es motivo de tu gloria.

Ole, ole, ole, ole, Betis, olé.

El grupo Raya Real sorprende a Isabel

cantando el himno del Betis, un equipo que en casa de Isabel

goza de total veneración, pasión que le viene

a la futura mamá de su padre.

Ole, ole, ole, ole, Betis, olé.

Ole, ole, ole, ole, Betis, olé.

Ole, ole, ole, Betis. Ole, ole, Betis.

Ole, Real Betis Balompié.

(Aplausos)

"Pues detrás del coro aparece mi padre con un regalo",

un regalo que podía ser cualquier otra cosa,

pero era la equipación del Betis en pequeñito, para mis niñas.

"Yo creo que ha sido el mejor regalo que me podían dar".

(TODOS) -¡Oh!

Mis niñas.

"Me gustaría que a lo mejor pudiese servir este ejemplo"

para cualquier otra mujer, que se envalentone.

Nada más que yo sea ejemplo de una persona,

"haya una mujer en toda España que vea este programa"

y decida ser madre, a lo mejor, por haberme escuchado,

pues me sentiría satisfecha.

-¡Ole! -¡Viva el Betis!

David prosigue su calendario de actuaciones,

pero la de hoy va a ser muy especial.

Mar no se ha quedado en casa, asiste al concierto de su marido

sin saber que en esta ocasión ella se convertirá

en la auténtica protagonista de la noche.

Quizás.

Quizás, quizás, quizás.

Quizás, quizás.

Quizás, quizás.

Muchísimas gracias a este público maravilloso.

Estoy contento porque parece que estas charlas

por fin han surtido efecto y esta noche,

David y Mar van a salir juntos y vamos a ver qué pasa.

Muchísimas gracias.

Bueno, nos tenemos que despedir, pero me gustaría deciros una cosa.

Ha venido una persona que es para mí muy especial,

es la persona que da rienda a mi vida,

es la persona que me complementa, es mi amor,

es todo para mí, es mi mujer. Estamos casados, somos dos,

pero, Andrés se ríe, pero ya somos tres.

Así que voy a pedirle con un fuerte aplauso

recibirla aquí en el escenario, a Mar.

Bueno, que sepáis que le pedí matrimonio en un escenario

y quiero también que Darío, que está aquí en esta barriguita,

que la vemos, Darío, recibirlo con un besito muy fuerte

porque estamos muy contentos y la verdad que en todo lo malo

que puedo hacer cada día, o todo lo que no te guste,

me gustaría cambiar y me gustaría estar a tu lado siempre,

durante toda la vida y para siempre.

Y esta canción va dedicada para Darío.

Estando contigo, contigo, contigo,

de pronto me siento feliz.

Y cuando te miro, te miro, te miro

me olvido del mundo y de mí.

Es maravilloso el quererte así.

Estando contigo, contigo, contigo

me siento feliz.

Papa paraba, papa paraba, papa paraba, papa paraba.

Papa paraba, papa paraba, papa paraba, papa paraba.

Y es maravilloso y somos tres feliz.

Estando contigo, contigo, contigo

me siento feliz.

¡Muchas gracias, público!

Estoy contento porque David ha sabido dar

la vuelta a la tortilla y la noche, que era el gran conflicto,

por lo menos, hoy ha sabido convertirla

en un regalo para Mar.

Papa paraba, papa paraba, papa paraba, papa paraba.

(Aplausos)

(Música créditos)

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Mamás y papás a la vista - Mar y David e Isabel

04 sep 2018

Compartiremos la ilusión de una futura madre soltera por fecundación in vitro. Y por otro lado, seremos testigos de cómo la profesión de uno de nuestros protagonistas provoca disputas en su relación.

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