Presentado por: Raquel Sanchez Silva

Lorenzo Caprile, María Escoté y Alejandro García Palomo, director creativo de Palomo Spain, cambian sus exclusivos talleres por el de 'Maestros de la Costura'. Ellos serán el jurado del nuevo talent show de costura, diseño y moda, encargados de valorar el trabajo de los doce aprendices mientras les ayudan a crecer profesionalmente, guiando su formación hasta que uno de ellos logre convertirse en el ganador de la primera edición española del programa.

Un grupo de apasionados de la costura, el diseño y la moda se enfrentarán a diferentes pruebas en las que deberán demostrar su creatividad y talento transformando prendas, haciendo patrones, e incluso diseñando y cosiendo sus propias creaciones de costura y prêt-à-porter.

Raquel Sánchez Silva se encargará de conducir el programa, presentando las distintas pruebas a las que se enfrentarán los aprendices y acercando sus trabajos al público, aportando su amplio conocimiento del mundo de la moda.

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Maestros de la costura - Programa 2 - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos, aprendices. Este es vuestro taller.

Es que no me lo creo. No me lo creo todavía.

La siguiente prueba tiene que ver con Escarlata O'Hara.

¡Que me muero!

¡A coser!

Tiro la toalla. No.

Sí. No, no, no.

No te dejo yo. Has hecho

el vestido de Escarlata más contemporáneo

que se encuentra aquí. Felicidades.

Yo me pongo con este volante. -No salen los volantes.

-No hay casi tela.

Eduardo, como me sigas picando, acabamos mal.

Es que opináis demasiado.

¿Van los 12 a la prueba de expulsión?

Como me llamo Lorenzo Caprile.

¿Qué haríais con una sudadera?

¿Es para ti o para cuando te comas a otra persona?

Es el mejor trabajo de esta prueba y es lo que buscamos aquí.

Gracias.

Este jurado ha decidido

que el que abandone el concurso sea Shaoran.

(Zaz - "La vie en rose")

Buenas noches y bienvenidos a "Maestros de la costura".

Nuestros aprendices ya se han dado cuenta

de que esta aventura no será precisamente un paseo.

Por elegir una expresión que nos sienta como un buen traje,

esto nunca será coser y cantar.

Ya han visto que trabajar fuera de su entorno no será fácil,

y mucho menos hacerlo contrarreloj.

Casi me mato.

(PA) "Tengo muchas ganas de saber

qué haremos hoy. Solo pienso en qué será".

Una mochila, un pantalón, una camisa... No sé lo que será.

Aprendices, bienvenidos.

Veo que habéis regresado todos al taller. Eso quiere decir

que no estamos siendo tan duros.

O sí... Un pelín durillos sí.

Pero hemos vuelto todos. Pero ¿creéis

que todos estáis al mismo nivel? (MAHI) No.

Unos están más fuertes en unas cosas y otros un poquín menos.

Pero no venimos a complementarnos.

Hemos venido aquí...

a competir.

Pero ¿hay alguien que crea que hay un aprendiz más flojo?

Tú estás muy gracioso hoy, Eduardo, ¿eh?

Yo llamo coloquialmente a Vanessa "la modistilla".

Pero porque es cierto,

y quizá... ha cosido menos,

por lo que sea, por su trabajo. No sé.

-"Yo creo que hacía más referencia"

a "esta mamá, que solo cose para sus niños, y encima mal".

Realmente, él tiene unos estudios,

y comparándose conmigo... -Sí, bueno...

Pues vengo de copiar todo de internet.

Vamos, este año os luce él. Eduardo,

¿quién está por encima de ti?

Ah, bueno, mira, pues podemos empezar:

Pa, a nivel de costura, simplemente por orden cronológico.

Ha cosido el vestuario de sus hijos un montón de años.

Ya por eso de costura sabe un montón.

Luisa igual. De hecho, da clase en su barrio

a las modistillas de su barrio.

A Alicia no hay que comérsela de vista,

porque ella ha dicho que sabe poco, pero sabe de más.

"Alicia ha hecho un pantalón en casa hoy,"

y tienes que tener noción

para hacer un pantalón sin un libro.

"Eso quiere decir que Alicia miente".

Jaime cose que quita el sentido.

Es valenciano, la cultura fallera la lleva él arraigada, y tal.

Y Antonio también. Antonio tiene mucha destreza

en patronaje y en costura, y en belleza también.

¿Cómo que en belleza? Bueno,

el chico está apañado y hace las cosas apañadas.

Una cosa no quita la otra.

(MAHI) "Antonio está casado, ¿no?".

Pero Edu dice que él no es celoso.

Yo le he dicho a Edu que él es muy guapo,

que le tire los tejos a otro soltero, pero no me hace caso.

Bueno, los que sois padres y madres:

¿qué hacemos cuando nuestros hijos hacen su primer dibujo?

Colgarlo en la nevera.

Nosotros hemos hecho lo mismo

con vuestros primeros trabajos en "Maestros de la costura".

Para ver la progresión.

Para ser el primero, está bien ahí.

La verdad... Eso que veis ahí

está relacionado con la visita de hoy.

Tendremos una persona que es un lujo para este programa.

Es una persona muy, muy importante.

"Very important".

Ya estás con los anglicismos, Palomo.

Eduardo, ¿crees que por ser una persona tan reputada

va a ser mucho más exigente? Bueno,

si es una persona reputada, hará bien su trabajo, al igual que ustedes.

Uy, Eduardo. Dios mío.

A mí me pone que me hable de usted. Madre de Dios.

Aprendices, nuestra misteriosa visita

es una mujer que lleva más de 40 años

en el mundo de la moda.

Fue pionera en la modernización del tratamiento de la piel

y una diseñadora revolucionaria.

Os pido un fuerte aplauso para Elena Benarroch.

Elena, bienvenida.

"Elena Benarroch,"

yo la he estudiado en Diseño de Moda,

y la verdad, poder conocer frente a frente,

a una persona que está en la historia de la moda de España

es todo un honor.

Además, es una mujer que fue portada

del "Vogue" América.

Después piensas en lo que has hecho ¿y a qué le das más valor?

A haber cambiado un concepto.

Un concepto antiguo, y hacerlo moderno y nuevo.

Moda, joyas, perfumes...

¿Tu creatividad tiene límites? ¿Debe tener límites la creatividad?

La creatividad nunca tiene límites.

Cuando uno es creativo, lo es para todo.

Vives entre Madrid y Nueva York.

¿Qué es lo mejor de cada sitio?

Empecé en Nueva York el año 84,

y... no he parado.

¿Y qué es mejor? Yo no cambiaría España como país.

Es verdad que para la venta

Nueva York es una plataforma importante para el mundo.

Ahora nos cuesta muy poco decir: "El estilista",

pero tú, cuando empezaste a combinar

tus diseños con marcas que introdujiste en España,

las lanas con los zapatos... Nadie lo hacía.

Y luego, lo que tú diseñabas, ese concepto estilístico,

se lo ponían las grandes damas de la sociedad española.

Hoy te voy a pedir algo para ellos, que es...

que hagas ese trabajo

con las prendas de nuestros aprendices

y con otras prendas que te podamos ofrecer.

¿Lo harías para "Maestros de la costura"?

Claro.

Vamos a ver lo que nos sale.

Elena está mirando ahora mismo los trajes.

Que no mire el mío marrón de los flecos dorados, porque vamos...

¿Echas en falta algo que necesites?

Echo en falta... Sí, una falda.

Plisada, con vuelo. Pues Elena,

me parece una idea genial.

Y para complicar las cosas, porque es "Maestros de la costura",

nos vamos a ejercitar con una falda tableada.

Madre mía. -Chun-chun.

-Es una buena prueba.

Para que os inspiréis y cojáis alguna idea en esta primera prueba,

os vamos a mostrar un pequeño pase de modelos

para que veáis las prendas en movimiento.

En una falda de tablas es fundamental.

Adelante.

(Brigitte Bardot - "Moi je joue")

(EDUARDO) Qué guapa.

"El desfile me ha parecido maravilloso".

Yo seguramente lo hubiese hecho mejor que ellas,

pero ha estado muy bien. Las faldas me han encantado.

Sobre todo una, que no le quité ojo.

Si me viese mi padre mirar así a una mujer, estaría contentísimo.

Aprendices, en esta prueba tenéis que plantear,

montar, cortar, planchar...

una falda tableada.

¿A que ya no estás tan contentito, Eduardo?

¿A que no? Que te veía yo muy graciosillo.

Sigo siendo gracioso, pero ahora estoy pensativo por el reto.

Como siempre, tenemos un ejemplo

para que os sirva un poco de guía. Pero recordad:

no la tenéis que hacer exactamente igual.

Lo que queremos ver es si sabéis enfrentaros

a una falda tableada.

Parece muy fácil, pero es difícil, como los huevos fritos.

"¡Ay, madre!".

Madre mía. Una falda de tablas, que no la he hecho en mi vida.

La mayoría de uniformes escolares llevan falda plisada.

Sí. Eran tendencia en los 70.

Vuelve ahora. Yo creo que es una prenda

que todos tenemos relación con ella, que alguna vez hemos visto.

La de mi colegio era horrorosa.

Yo no la llevaba, gracias a Dios. Yo me hacía la mía

con pico, más mono.

No seáis antiguos.

Eso es una falta de chica. Yo las hago también para chicos.

Debéis pensarlo con la mente así de abierta.

¡Uf! Para los que nunca hayáis hecho

una falda de tablas,

debéis saber que podéis fijar las tablas

tanto con la plancha como con la termofijadora.

Tenéis una allí al final.

Sobre todo, tenéis que tener mucho cuidado

con el tamaño de las tablas o de los tablones.

Si son iguales, que sean iguales del principio al final.

Si son diferentes,

que se note que realmente hay una simetría.

No que os habéis equivocado.

Que en eso yo voy a ser

muy, muy pejiguero, por no decir otra cosa.

Y acordaos que tenéis que firmar vuestras prendas.

O bien en una etiqueta o bien directamente sobre la falda.

Podréis elegir entre un montón de telas.

Alguno puede hacer un "kilt", una falda larga...

Lo que queráis. Que yo soy de la EGB.

Palomo, ¿qué es eso de "kilt"?

Es una falda escocesa que se lleva sin nada debajo.

Una falda tableada del cole de toda la vida.

De cuadros escoceses. Con el imperdible.

Pero para los hombres, sin nada,

que es lo bueno. Bueno...

Elena, antes de que empiecen a coser,

nos encantaría que les dieras un consejo.

Que sean muy exigentes con ellos mismos,

que aprendan lo más posible de los mejores,

y que no se conformen nunca.

Aprendices, tenéis 90 minutos

para confeccionar esa falda de tablas.

Tenéis patrones en los puestos de costura.

Tenéis tejidos y todo lo que necesitéis, como siempre,

en la mercería.

Mucha suerte a todos, porque la prueba comienza

en tres, dos, uno,

¡a coser!

Mira, Luisa se ha ido con flores.

Son las más fáciles, porque no hay que casar nada.

Pero Anna ha cogido una especie de pata de gallo de cuadros,

y no tiene nivel para hacerla con eso,

en mi humilde opinión.

Pa ha elegido una raya diplomática.

Que hacer una falda tableada con eso,

tela morena.

Y Alicia, que es chica lista, ha cogido la de la muestra.

Alicia también creo que es muy "pink" ella.

Muy pastelito. Sí, superpastelito.

Ya están todos liándose a formar patrones.

Muy empatronados estos chicos.

Muy empatronados.

Bueno, pues mientras ellos van cosiendo,

vamos a ver qué podemos hacer con sus creaciones.

Me quedo con este

porque es el que más gracia me hace.

Pues ese. Porque está descosido.

Porque no tiene costura.

Este es un vestido que no terminó el aprendiz.

Por eso me gusta.

No llegó a tiempo. Tengo un problema.

¿Qué te pasó? -No me llega.

-Corta el largo que quieras de falda,

une y aprovecha la unión... -Me acabo de dar cuenta

de lo del hilo. Vale, vale.

Vanessa también ha elegido una tela de flores diminutas

que también es muy fácil.

Aquí tiene que ayudarle su experiencia con niños.

En esta prueba, desde luego, la precisión es lo más importante.

Hacer una falda de tablas todas iguales,

incluso en mi taller, con algún aprendiz, nos cuesta,

y ha habido cagadas grandes.

Tienen 60. Son 33.

33. Pa,

por lo poco que puedo ver desde aquí,

es la que está calculando bien las proporciones

y está planteando,

promediando el tejido.

Pa es la que más faldas de tablas ha hecho

de este taller. Yo creo que sí.

Yo había hecho a las niñas tablas de uniforme.

"De todas formas, las hice hace 15 años,

y ya no me acuerdo tampoco".

Antonio ha cogido una de cuadros tipo Burberry grande, que es así.

Antonio creo que lo hará muy bien.

Ni yo mismo sé lo que sacaré de mí,

"pero me gustaría sorprender al jurado

y a mis propios compañeros".

Anna está totalmente perdida. Pero totalmente perdida.

Hay que tener un poco de fe en Anna.

Luego es de las que resuelven.

Para que sea sexi, la tabla tiene que salir de aquí.

Hombre, yo, en mi taller, una falda de tablas

no es lo normal.

Una en plan de novia, a lo bestia, gigante,

hemos planteado las tablas en el maniquí.

Ah, ¿sí? Sí.

Desde luego, es una prueba de campanillas.

Ay, Señor, dame paciencia.

Mahi va mal.

Mahi va fatal.

"Yo ya he pensado en hacer una falda de tubo

de vértigo, una falda con cola de sirena,"

para que te marque la silueta de reloj de arena,

y cuando me han dicho que tableada,

se me han caído los palos del sombrajo

y he querido morirme ahí.

Esta es fácil de interpretar

y no la han cogido. Príncipe de Gales.

Sí. Este. Príncipe de Gales.

Esta es facilísima. Pero lleva "stretch".

Bueno... Cuidado.

(MAHI) Madre mía. Si yo solo quería ser rica,

y fíjate dónde estoy.

Lo que tiene que hacer uno. -Tiempo al tiempo.

-Con lo bien que estaba en mi pueblo.

Esto también hubiese sido una monada. Algo gruesa,

pero Chanel ha hecho miles de faldas tableadas así.

Sí, pero Chanel son palabras mayores.

¿Me harías una faldita rosa? Lo que quieras,

amor mío. Yo también pongo aquí mano.

Tres, tres, tres.

Hoy teníamos que haber venido de faldita de pliegues.

Lorenzo el primero.

Yo tengo ganas de verlo con un "kilt".

Que odia la palabra.

Cuidado, que está aquí Jaime... Me entero de todo.

Pero estaría muy guapo Lorenzo con ello.

A ver, porque tú la quieres cortísima, ¿no?

¿Dónde vas, Caprile? Que quiero ver

si la corto al hilo o a la contra.

Para hacer una tabla de faldas se debe promediar bien la tela.

De media se requiere tres veces el contorno de la cintura.

Colocamos el patrón sobre la tela y cortamos tal y como nos indica.

Hay que marcar bien el centro, que nos sirve de guía

para realizar los pliegues simétricamente.

Se usa plancha o termofijadora para marcar las tablas.

Se confecciona una cinturilla que se une al cuerpo de la falda.

Esto es lo que yo he elegido del perchero,

porque me divertía el vestido no terminado

la copia del Pertegaz y los verdes.

-Cuando he visto mi vestido me he puesto muy contento,

porque no lo esperaba, por supuesto, pero estaban mi vestido y mi abrigo,

porque los dos son de mi equipo. Digo: "Ole".

Lo primero que hay que preguntar cuando vistes a alguien

es para qué ocasión.

¿Hay mujeres que te sorprendieran por su valentía?

Sí, claro. Y muy pocas me han sorprendido por su elegancia.

Qué sorpresa, Elena.

(LUISA) Faldas como esta hace tiempo que no hago.

Lo peor es el tiempo, ¿eh? (PA) Hombre...

Con tres horitas nos quedaba niquelado.

-Un pedazo de falda...

¿Estás marcando el centro, Caprile?

Sí. Siempre está con los centros.

Es muy importante. Pero lleva razón.

Es lo primero que se hace. A ver dónde está mi dedal.

Soy la única que tiene, ¿no?

Ninguno coséis con dedal. Sí, sí.

Caprile es el que no usa dedal.

No entiendo cómo se puede coser sin dedal.

A mí, Luisa,

que es mi jefa, no...

No te deja entrar sin dedal. No me deja sin dedal.

En mi casa es igual. Mi madre y mis tías.

Costurera sin dedal cose poco y cose mal.

Aprendices, qué poca tabla veo, y ya han pasado 30 minutos.

De 5 no, de 10. Venga, de 10.

(MAHI) Parezco un carpintero.

Mi madre me decía: "Hija mía,

tú tienes que estudiar Derecho".

¿Qué te decía tu madre? (EDU) ¿La mía?

Que gaste formalidad. Y la gasté toda.

No me gustan estas faldas.

No van con mi estilo. No es mi moda.

Y encima en hora y media. Esto está puesto a maldad.

Tú ves muy importante la figura de la jefa de taller.

Yo vivo con mi jefa de taller. Con ella.

Es mi mejor amiga del pueblo. Tiene 65 años.

Qué maravilla.

Pero lleva toda la vida cosiendo en casa,

y ahora viene con nosotros a Moscú, a Nueva York...

El primer día que la traje tenía la habitación llena de bocetos,

y me dijo: "Los sé hacer todos". Qué maravilla.

Me falta mesa por todos lados.

(CANTA) # Dos gardenias para ti.

-# Con ellas quiero decir...

# Te quiero. -# Te adoro.

# Mi vida. #

"Operación Triunfo". -Un programa de canto, ¿no?

Luisa es de Jerez y le hace todos los vestidos

a sus hijas. Sobre todo para las grandes ocasiones,

Elena. Para la feria.

-Para la feria de Jerez. -Ole.

Y has elegido una tela de flores. De flores y de mariposas.

Alegre, bien alegre. -Alegre.

Lorenzo, y a ti que no te gusta poner cremalleras invisibles,

¿cómo acabarías una falda de este tipo?

Con mi cremallerita con su vista...

Con su pestañita cosida a mano.

Yo las cremalleras invisibles las odio. Mira.

Si presentaran algo así, me valdría. Eso sería muy bonito.

¿Cómo vas, Vicente?

Lento. Esto no pega con las tablas, pero bueno.

(CANTA ENTRE DIENTES)

"Esto no es coser y cantar, pero bueno,"

yo considero que para coser, a mí el cantar me funciona.

Sigo cantando en bajito, sin molestar a nadie,

sin desconcentrar a nadie, y me viene muy bien.

¿Te parece buena elección la tela de rayas?

Era la que quedaba. ¿Te gusta?

Sí, sí. A mí las rayas me encantan.

Las has puesto horizontales. -Sí.

Me parecía más gracioso. -Está bien.

Es una manera de ser más original.

Siempre son verticales.

-Dicen que no tengo "push". Aprovecha y ponle un bolsillo.

Ah, mira. -Sigue.

Que vas muy bien.

(EDUARDO) "Elena, oye...".

Este programa, de verdad, cada día me gusta más.

"El tintado de las pieles, el corte...".

"Me encanta Elena Benarroch y su trabajo".

Un placer conocerte, Elena. Un auténtico placer.

Igualmente. -De verdad.

Mira, que te quiero enseñar esto, Elena.

Es Eduardo. Sí, sí.

El estampado de sus telas... Y de su camiseta.

Te apasiona tu trabajo, ¿no?

-Quizá una falda de tablas no, ya te lo digo.

¿Sabes reconocer esa pasión en las personas?

-Se nota enseguida.

Se nota en esto.

"Tengo un vestido rosa así con la sobrefalda,"

al bies, con estas caras, a este tamaño,

y el fondo en un rosa chicle... que se te cae la baba.

Caprile.

Aquí nos faltaría un corchetito. Esa faldita me la pondría.

Tus manos son más pequeñas

que las mías, que son de carnicero.

Es monísima esta falda.

¿Qué tal?

¿Vosotros ya habéis hecho la vuestra?

En cinco minutos. Sí, en cinco minutos.

Lorenzo se ha puesto cose que te cose...

¿Y tú esto cómo lo pondrías para venderlo?

Yo, con un jersey. ¿Nos lo llevamos arriba?

Voy a hacer una falda de tablas encontradas, con fuelles,

así que igual me sale el tiro por la culata. No lo sé.

Bueno... Le da un toque.

Digamos que nos vamos a la nieve.

¿Cómo lo llevas? ¿Has bordado el nombre?

(MAHI) ¡Ostras!

¿He oído "ostras, no he bordado el nombre"?

Quedan 30 minutos para acabar la prueba.

¿Quién no lo ha bordado?

Anna, son 30 minutos. Yo no.

Sí, sí, sí.

Mahi. No he bordado el nombre.

¿Y eso? Voy corriendo.

Pero si no sientes el pedal. Sí, está aquí.

Está debajo. ¿No será más fácil sin las botas?

Es lo mismo.

¿Quieres que te las quite? No.

No, está bien. -Sí, que te las quite.

-¿Para qué he hecho tantas tablas?

-Sin nombre no puedes entregarla.

Así que no tardes. -Que voy.

(LUISA) No he bordado todavía. -Pues vete a bordar.

Luisa va fenomenal. Pero súper. Súper.

Annita, ¿qué? -¿Cómo vas, Luisa?

(LUISA) Pues me queda bordar esto

y ya terminarla. -Venga, da igual, corre.

Avísame, ¿vale? -Vale.

¿Esa cara? ¿Esa cara? Eso digo.

Es el peor momento. Estoy muy agobiado,

porque esto es muy difícil de cuadrar.

Luego me he atrevido...

a poner una cremallera así, para darle un poco de color,

pero esta cremallera no sé coserla.

Annita, ¿ya?

(TARAREA) Todo controlado, ¿eh?

"Absolutely".

¿Dónde hay cremalleras invisibles?

De esta.

Él es Vicente.

Hola, encantado. ¿Qué tal? -Hola, Vicente.

-Nunca he hecho estas faldas. Me quedé corto.

Estaba un poco nervioso, y creo que hice mal los cálculos.

Es que estoy acostumbrado a coser en casa, con mi rosario.

Me pongo el audio y voy rezando.

Y me tranquiliza mucho. Ahora rezaba.

(RIENDO) ¿Algún consejito?

En los costados quita dos pliegues a cada lado,

a ver si ya te da. Ese es el milagro

de Santa Elena Benarroch.

A ver si lo sabes resolver con gracia.

Que Dios os lo pague.

(ANNA) Luisa. -Ya voy.

Está terminando de bordar la mía. -Vale.

Siente curiosidad Elena por saber qué haces.

Pues estoy haciendo algo...

Bueno, ella no me conoce, pero yo tiro mucho a lo femenino siempre.

Y quería algo con mucho cuerpo. -Ah, bueno.

Pero son cuatro pliegues grandes. -Son pocos grandes, sí.

-Ah, vale. -Sí, si no, iba a ser un tutú.

Lo que le van a decir los jueces es que no es una falda de tablas.

Que es bonito, sí. Por si acaso,

no se lo digas a los jueces. No, yo nada. ¡Qué voy a decir!

Es un secreto entre las tres. A ver si no se dan cuenta.

Hola. ¿Qué tal vas, Vanessa?

Creo que un poco mal. Me falta hacerle las tablas.

¿Por qué has escogido esta tela? La iba a pifiar antes.

¿Cómo que la ibas a pifiar?

Había una compañera que también quería otra,

y le digo: "Yo la dejo, que la voy a pifiar".

Esa no es la actitud. No. Que me daba igual cuál...

No, no. Pues no da igual. No da igual,

porque el tejido es fundamental.

No puedes dejar pisarte, y menos en el taller

a la hora de trabajar. Suerte. Muchas gracias.

Me da miedo quemarme.

Ya está puesta. Vale.

¿Cuánto habrá que dejarlo? -El otro día, un par de minutos.

Aprendices, escuchadme bien, porque quedan...

¡cinco minutos de prueba!

¡Sí, hombre! ¡Cinco minutos!

¿Ha pasado media hora?

¿Qué tal, Mahi? -No me da tiempo.

-¿No? A mí yo creo que tampoco.

Maravilla de máquina. Cuando la vea mi madre.

¿A quién le pasó esto el otro día?

¡Ay, Jaime!

Mi vida no tiene sentido. Mira lo que me ha pasado.

-Eso le pasó el otro día

a alguien, sí. -A Vicente.

Qué fuerte, ¿eh?

Me he pegado un bocado. ¿A la falda?

Sí, a la tela. (EDU) Pues mordida.

Di que te has inspirado en...

Pues ponle un lazo. ¿Qué ha pasado?

Sí. Eso es muy de los gemelos.

Aprendices, tenéis que poner las faldas en los maniquíes

si queréis que sean valoradas.

Corre, que van a decir "tiempo" y no está puesta y no te la valoran.

Yo la he puesto sin cremallera.

No me da tiempo.

Y tiene que ser ya.

Nada. Esto lo voy a poner ya.

A tomar viento.

Al maniquí, Jaime, que van a decir que ya.

La falda bien, ¿Pa? Me ha engordado la modelo.

¿Le queda estrechita? ¡Ay, que no cierra la cremallera!

No, pero hago así... ¿Ahora haces así?

...y ya no se nota.

Voy. Un minuto. Me queda... Aprendices,

último minuto. Un minuto queda.

Queda, queda. Último minuto.

Jaime.

Que tienes que ponerla.

No, último minuto. Que si no, no es valorada.

Pues no sé cómo cerrarla.

A mi maniquí le queda grande.

Uf, qué cosa más fea.

(ANNA) ¿La mía? -No, la mía, coño.

El tiempo termina en tres,

dos,

uno... Todos junto al maniquí.

Vicente. Sergio.

¿Puedo cortar el hilo? No.

Mira que salir en la tele haciendo esto...

Yo esta sí me la compraría.

¿Sí? -Sí. Ven, que te doy un beso.

-"Metí tablitas pequeñas".

No me he ido a lo fácil de hacer tablas grandes.

No, tres de tres centímetros.

Quedan "chic", con estilo.

Ahora que están las faldas en los maniquíes,

Elena, me encantaría saber tres que te gusten. Ve a verlas.

¿Qué te ha pasado? -Que me ha faltado la cinturilla

para que se quedaran las tablas.

"Y le falta coser la cremallera invisible".

Si hubiese tenido más tiempo... Pero en hora y media no podía más.

Te has equivocado en la medida.

"Con la presión..."

Es que me cuesta el cálculo mental.

Desde que tengo calculadora, se me jorobó la cabeza.

Entonces siempre acudo a la calculadora.

Si me pongo, lo saco, pero con la presión era...

Esta, esa y la última.

Pa, Luisa...

Y el último... Y Jaime.

Ya veremos qué decisión toman los jueces, cómo valoran las faldas.

Pero está bien que os llevéis la apreciación

de Elena Benarroch. Espero que no olvidéis su visita.

Nosotros no la olvidaremos. Gracias, Elena Benarroch.

"Elena Benarroch ha dicho"

que mi falda es una de las que le gusta.

Bueno, ya con eso me voy más contenta...

Ya me da igual qué digan los jueces.

Aprendices, ahora los jueces van a valorar vuestras prendas.

Os pido a todos que acerquéis vuestros maniquíes.

Justo hoy acabé la novena de San Judas Tadeo.

Y le he pedido que nos ayude. -Nos turnamos.

"Si no a ganar el concurso, a quedar bien, a quedar de los primeros".

Que los dones que Dios me ha dado quiero mostrarlos al mundo entero.

Antes de empezar a valorar vuestras faldas

os quiero dar un consejo para las pruebas que faltan.

En primer lugar, elegid el tejido.

Si elegís mal el tejido, por mucho que os esforcéis, no va a funcionar.

Y siempre ponemos tejidos trampa.

Pensad bien el tejido que elegís. Y en segundo lugar,

tenéis que calcular bien los tiempos.

Si os damos hora y media para hacer una versión de falda tableada,

no empecéis a "bum",

porque no os va a dar tiempo.

En este tipo de pruebas no juzgamos la originalidad.

Juzgamos que la prenda esté terminada

y magníficamente bien hecha,

y eso hoy no lo hemos visto.

Empezamos con Pa.

(SUSURRA) Pa, ponte al lado de esto, a la izquierda.

A ver, Pa.

Primero explícame qué es lo que has hecho.

Cuatro tablas delante. He querido fruncir un poco

la cinturilla y atarla con una lazada.

Y le he hecho un bolsillo de cadera hacia atrás,

porque es un toque moderno. ¿Eso es moderno?

Una cosa moderna, para no ser tan clásica.

A ver, la falda a mí personalmente me gusta mucho.

Te has arriesgado en contrapear la tela.

Con las costuras a los lados. Sí.

El bajo está sin hacer. Eso es porque

como tus hijos crecen mucho, se lo dejas sin hacer y así...

A los tableados les hago después el bajo.

Yo también. La niña lo quiere más corto,

según el tacón, y lo dejo para el final.

Pero debiste calcularlo. La idea está muy bien.

Era de los tejidos más complicados, pero creo

que te has equivocado con los tiempos.

Sí, lo sé. Gracias, Pa.

La siguiente en ser valorada es Mahi.

"Los jueces no son tontos, no me van a comprar mi diseño".

Porque lo que he hecho es un pecado mortal.

En primer lugar, pido disculpas a vosotros,

los jueces, y al mundo del diseño de moda,

por esta aberración con tablas que no he terminado.

Lo estás diciendo tú. Nosotros no hemos dicho nada.

No tengo excusa, pero se me ha ido la mano poniendo tablas

y no me ha dado tiempo a terminarla.

En mi defensa diré que en media hora he hecho un apaño extraordinario,

y sacaría de aquí

una falda tableada con un vuelo muy gracioso.

Pero no me dio tiempo.

Se me ha ido todo.

Y luego la bordadora,

que la carga el diablo,

y me ha pegado un bocado en el bordado.

Total, un desastre. Pero la idea era buena.

Aquí está el bocado,

y aquí, la parte de la falda que te ha comido.

La idea era buena, porque en mi cabeza queda muy bien.

De hecho, cuando salga,

me voy a hacer una falda de tablas roja para hacer así.

Pero esta me ha quedado hecha un cuadro.

Tienes razón en que es una aberración con tablas.

Están todas muy bien hechas, a la misma medida. Ahora,

si hubieras hecho menos tablas, te habría dado tiempo a terminar.

Sí. ¿Vale?

Muchas gracias, Mahi. A vosotros.

El jurado valorará ahora la falda de Luisa.

Luisa, ¿qué has hecho con tu falda?

He hecho una falda hasta la cadera,

y después le he puesto un tablón ancho

aquí delante y otro detrás,

y después he hecho tablitas alrededor.

Bueno, tu falda es de las pocas que se han terminado.

El tejido lo has escogido muy bien. El plisado está bastante bien.

Se ve muy bonito. Tiene buena caída, está muy plomada.

Y por ponerte un pero en esta falda, no me gusta

que pongas el bordados siempre

en la etiquetita, aquí. Habría sido mucho más bonito

directamente en la pieza. Como que te salgas de lo clásico.

Es verdad que la falda está bonita, pero ese detalle ensucia el acabado.

Vale, gracias.

El turno de Eduardo ahora.

Hombre, Lorenzo. ¿Qué tal?

La primera vez me gestioné mal. Entonces esta vez

he preferido hacer las cosas mejor: las cintas, las costuras

tienen toda su centímetro, el bajo, que perdí mucho tiempo.

Me ha quedado así porque al no gestionarme

no me ha dado tiempo a acabarla.

Eduardo. Pero he empezado bien.

Te lo juro. Si a mí la falda me gusta mucho.

Como diseño es muy clásico, cosa que me sorprende mucho de ti.

Pero esto no está bien resuelto,

y se ve a la legua. Esto...

Es que no me dio tiempo ni a pasar el pespunte.

Esto no tiene nombre. Esto es muy sencillo de hacer.

Y luego, otra cosa, que os lo digo a todos:

yo no sé cómo podéis trabajar sin centros.

Mira, Eduardo.

De cadera a cadera, la mitad...

Yo también he ido con el metro. Mira.

Márcame aquí el centro delantero. Coge un alfiler de aquí.

¿A ti esto no te lo han enseñado? Sí.

A marcar un centro. No puedo creerlo.

El centro de tu falda, más o menos. Mira.

Sí, se me ha ido.

No se te ha ido. Es que nunca estuvo.

Aquí hay cuatro centímetros y aquí ya casi ocho.

Si es que esto es el A-B-C.

Gracias, Eduardo.

Y ojo, que el diseño es muy bonito.

Es muy Caprile el diseño, Eduardo.

Es el turno de Alicia.

"La he hecho un poco sencilla".

Entonces tiene las tablas grandes, son pocas tablas...

No sé. Podría haberlo complicado más, pero la tela era muy gruesa

y he decidido hacerlo así, con tablas anchas.

Tus pliegues están muy bien hechos,

es de las pocas que tiene la falda centrada,

y tienes pliegues diferentes. Están encaradas todas.

Tiene bastante mérito.

El bajo a mano está ahí un poco...

No está muy bien asentado con la plancha.

Y está mal hecho. Está mal hecho el bajo.

Pero se notan mucho las puntadas.

Tenía que haber hecho un doble pespunte.

Y eso es todo por ahora. Gracias, Alicia.

A ti.

La siguiente es Anna.

Yo no tenía ni idea

de cómo meterle mano a una falda de tablas, y además,

a mí no me gusta, sinceramente.

Es imposible que te gusten, porque ahora mismo no hay falda.

Mira, esto es una chapuza.

Has ido a elegir un tejido muy complicado

para hacer una falda de tablas en ese cuadro tan marcado.

Los fallos se ven a la legua.

Yo creo que ha tenido bastante suerte Anna

de que no sea prueba eliminatoria,

porque con eso vas a la calle. Ya.

Si yo lo que quiero es aprender.

Lo que no puede ser es que en el primer programa

yo valoré mucho que taparas la prenda y no se viera el fallo.

Pero no podemos tapar todas. Que ya.

Ponte las pilas, Anna. Si yo lo sé.

Es que me da coraje, porque siempre estoy con las lágrimas.

No quiero, pero es algo que yo no sé hacer.

Pues este es el resultado. Si es que yo lo sé.

Si es que yo lo sé.

No creo que sea como para reírse, Anna.

¿Yo me estoy riendo? Hombre,

acabas de echar una carcajadita.

Cuando me dicen que si me río de alguien del jurado,

me da coraje, porque yo no.

"Pero es que no sabía. He podido hacer lo que he podido".

Como no sé, pues... Yo quiero aprender.

Y ya está. Sí, es feo. A mí no me gusta.

Si no juzgo que sea feo o bonito, porque no soy capaz de juzgar

si es feo o no. No se entiende. No sé ni cómo he podido sacar...

Eso es atroz porque no se entiende ni lo que es.

Contra, que he hecho unas tablas. No.

Eso no son tablas. Bueno,

pues yo qué sé. Bueno, yo me entiendo.

Menos mal. Tú te entiendes. Ya está.

Gracias, Anna. Pues nada...

"Me da coraje, porque siempre acabo llorando".

Chis, ya está.

(SUSURRA) Respira y relájate. Relájate.

Venga, ya está. Tranquila.

Me da coraje porque yo no soy así.

Entonces yo me pongo muy sofocada, pero porque me quiero defender

y que ellos comprendan por qué presento así la prenda.

Tranquila. Ya está, respira.

Con Anna tengo una relación especial. Al ser la peque,

"ella dice que soy su papi y yo la acojo como otra bebé".

Vanessa, acerca el maniquí.

¿Qué te parece tu prenda? Nunca había cosido

una falda. No intuía ni por dónde iban a ir

las tablas, ni cómo se cosían, ni nada.

Digo: "Esto es un desastre".

Bueno, a ti te parece un desastre.

Sí. Pero aviso a navegantes:

Eduardo, aquí la modistilla ha acabado la falda. Tú no.

Sabía que lo ibais a decir. Ha hecho las tablas,

ha hecho el bajo bien hecho,

ha sido muy inteligente al seleccionar el tejido,

aunque no es que ella lo haya elegido. Es el que le dejaron.

¿Por qué?

Sabía que la iba a pifiar.

Y si otro se puede lanzar y hacer algo mejor, que tire millas.

Sabes que esa no es la actitud. Sí.

Es verdad que has tenido suerte al final,

porque la batista es un buen tejido para esto.

Le falta plancha, pero has podido solucionar bien

la prenda, y más sabiendo que es la primera vez que la haces.

Siento que lo que han pedido está hecho.

Han pedido tiempo y lo he terminado en tiempo.

Han pedido tablas y hay tablas.

"¿Que luego hay mil fallos? Eso sin duda, ¿no?".

Te ha quedado genial, Vanessa.

Le ha quedado fenomenal. -Y lo ha acabado.

Mira qué chapuza. Adelante, Antonio.

Antonio. Qué bonita es...

Es la verdad.

Cuéntame primero tú qué era esta idea.

Me tachasteis de falta de riesgo, y he ido

al otro extremo: dos tejidos.

He intentado mantener la estrechez de una falda de tubo

cosiendo la tabla de la cintura a la cadera.

Querías las tablas para fuera, ¿verdad? Vale.

Tiene su diseño, tiene su mezcla de color,

y tiene su riesgo. 90 minutos. Era demasiado.

Me encanta que hayas arriesgado. Eres el único con dos telas.

Eso se valora muchísimo.

Ahora, te ha faltado tiempo y precisión.

La intención era buena, pero le faltan horas de taller.

"Estoy contento, porque yo sé que mi falda,"

la calidad del acabado no podía arreglarla, me faltó mucho.

Pero han tenido en cuenta el riesgo y el diseño. Estoy contento.

Sergio, es tu turno.

A ver, Sergio. ¿Qué te parece tu falda?

He intentado no hacer la clásica falda.

La cremallera me ha gustado mucho. Le he dado un rollo años 60.

La has cortado ahora. No estaba así.

En su momento la he metido para adentro.

Porque cuando he visto la falda, estaba así.

Vale. Pero este es el acabado de la cremallera.

Ya. Quería hacerle una vista de aseo, pero no me dio tiempo.

La verdad es que me sorprende lo parecidas que son las faldas.

Bueno, no sé...

Los gemelos... no han querido decirlo,

se han callado, pero yo creo

que ellos algo se han tenido que decir.

Vicente, ¿puedes traer tu falda, por favor?

Parece un modelo copiado.

No sé si es que estáis muy conectados, pero...

No nos copiamos, pero tenemos gustos similares

y pensamos un poco igual.

Es mucha casualidad que fuesen tan parecidas.

Yo eso no me lo creo.

Le han quedado mejor las tablas. Las planchó mejor.

Sí, esas tablas, Sergio, no hay por dónde cogerlas.

Yo, el color me encanta, el tejido... Sí, a mí también, la verdad.

Dale la vuelta, que veamos

la segunda falda de Vicente. Nada, fatal. Pues horrible, recta.

Es que me he quedado sin tela.

Te faltó la mitad de plisado. Totalmente.

Lo estaba colocando y digo: "Dios mío".

Has calculado mal. Lo sé.

El problema de tu falda justo ha sido el cálculo.

Gracias a los dos. A ti.

En este tipo de pruebas veo más fuertes

a los que nos dedicamos a coser y no tanto a los diseñadores.

"Por ejemplo, a Vicente, que estaba delante

se le ha quedado una parte sin tablear por no medir bien".

Cuéntanos. La falda de tablas,

que está sin acabar. Menos mal que lo reconoces.

¿Qué te ha pasado? Me he liado un poco con el bajo,

que está todo cosido a mano.

He intentado dar forma a la cinturilla

para hacerla doble con costura... Y no te ha salido.

En mi defensa he de decir que está centrada la falda.

Que le he hecho piquetes. A ver, Jaime.

Yo reconozco que te he metido mucha caña

porque espero mucho de ti,

y hoy quiero darte la enhorabuena,

porque es la falda que hubiera hecho yo en tu lugar.

Has elegido muy bien el tejido:

una franelita de lana muy sencillita de interpretar.

Eres de los pocos que has hecho tablones encontrados.

Efectivamente, están centrados.

Pero es un proyecto de falda. No la has terminado.

"Yo soy el primer autocrítico, y considero"

que puedo mejorar mucho tanto en el diseño de prendas

como igual en la rapidez.

Hemos visto la valoración.

Es evidente que no será una decisión fácil.

Es el momento de deliberar.

Mira, mira. Mirad, chicos. Mirad los pespuntes.

Es la única con los pespuntes. Es la única que los ha hecho.

Si hubiese hecho 12 menos, tenía la falda.

Su idea era bonita... Lo ha explicado tan gracioso.

¿Qué me dices? ¿Lo he presentado muy bien,

me has dicho?

Has estado "sembrá", cabrona.

Y con tanto pespunte, si la acaba y la deja caer,

es una falda bonita.

Si no te podían decir nada malo. Si es que se estaban riendo.

Y Antonio... A mí la idea me gusta,

porque él quería cerrar este, que quedara con vuelo.

Pero no era hoy el momento. No, no, no.

La tuya era con las tablas voladas. -El talle estaba mal

de la cintura. Simulaba que la falda era tubo.

No era el momento de hacer estas virguerías.

La puntuación creo que la tenemos clara.

No temo a ningún juez.

La vergüenza que tengo de haber hecho eso es tan grande

que solo quiero abrir una loseta, meterme dentro y no salir jamás.

Concentración.

Nos ponemos serios.

¿Tenéis un veredicto? (LOS TRES) Sí.

Quiero recordaros, aprendices,

que en esta puntuación los jueces van a valoraros

del 11 al 1.

El 11 será el peor valorado y el 1 el mejor.

Mucha suerte a todos. Cuando queráis.

En quinta posición,

un aprendiz que ha trabajado bastante bien.

Ha elegido bien la tela, pero no ha terminado.

Y eres tú, Jaime.

Con el número cinco,

que es honroso, pero hay mucho que trabajar.

En el número nueve,

una falda que se ha quedado un poco a medias.

Sergio, yo que tú tendría cuidado, porque estás en zona de peligro,

No sé, estoy muy deprimido, la verdad.

Pues... no tienes por qué estarlo. -Un nueve...

"La verdad, yo sabía que había faldas

que estaban peor que la mía, yo creo. No me merecía el nueve, la verdad".

A ver, el honroso cuarto lugar...

es para una falda que nos ha gustado bastante.

Le ha acompañado bien la tela,

muy importante,

está terminada... Y esta es la de Vanessa.

Pisa fuerte y confía en ti misma, que puedes dar mucho.

¡Gracias!

Y en sexta posición...

una falda que nos recuerda a Jekyll y Mr. Hyde.

Muy bien por delante y muy mal por detrás.

Es para ti, Vicente.

Si hubieras gestionado mejor tu tiempo,

quizá habrías acabado mejor.

"Es ser listo. Por ejemplo, Alicia es muy lista".

"Ha visto el tejido, el tiempo que había,

y ha hecho una falda más sencillita y la ha acabado muy bien".

A mí me gusta hacerlo un poco difícil,

porque para hacer algo simple, quiero darle el toque.

Así soy yo.

En el décimo lugar,

una aprendiz que se complicó y eso le pasó factura.

Mahi.

La medalla de bronce,

para un aprendiz que hizo un buen trabajo.

Una idea arriesgada, una ejecución decente, pero con algunos fallos.

Pa, tu trabajo en este reto ha sido de los mejores.

Enhorabuena. Gracias.

En el octavo puesto, otro diseño arriesgado

pero mucho peor resuelto.

Antonio, esperamos mucho más de ti.

Creen en mí. Eso a mí me sube por dentro,

con lo cual me da más fuerza para arriesgar en la próxima prueba.

Bien sea porque pidan diseño o por lo que vengan a pedir.

Ahí voy a estar, para no defraudarlos.

En el séptimo puesto,

una falda clásica pero original.

Es para ti, Eduardo.

Y no te me duermas en los laureles. Trabajaré más.

Eso espero, por tu bien. Lo prometo.

Escucha, que los que no sabemos escuchamos,

y por eso terminamos.

-Ahí tienes toda la razón.

En eso, y tú, con tanto leer el Evangelio,

y Jesús, y José, que era carpintero y esto iba de tablas,

pues te ha venido como anillo al dedo.

Ya solo quedan tres:

los dos mejores y el peor.

Anna, tu falda no está

al nivel que nos gustaría tener en este taller.

Tienes que seguir esforzándote y trabajando.

"Yo sé que tengo el interés y las ganas".

Si no es aquí, donde sea, pero tengo que ser diseñadora de moda.

Yo tengo que serlo.

La mejor falda reúne buen corte, buena ejecución,

buena elección de tejido,

está muy bien rematada, está terminada.

La falda de la que hablamos, el número uno, es para...

Luisa. Gracias, gracias.

Sigue así, Luisa.

Mi Manolo me parece que llorará, porque es tan llorón.

Estará viendo la tele y diciendo: "¡Ay!", y llorando.

Pero vamos, yo creo que se pondrá muy contento también.

Alicia, tú has sido la segunda.

Te ha faltado poquísimo para conquistarnos con tu falda.

Has tenido algún fallito en la transformación del patrón,

Y luego, bueno, pues ese bajo a mano...

En fin... Mejorable.

Te has quedado un poquito corta.

En cualquier caso, enhorabuena.

"A lo mejor no pega que lo diga, pero realmente considero"

que confecciono mucho mejor.

Que los errores, aunque sean pequeños,

que el jurado me dice, sé que no los tengo.

Entonces bueno, voy a intentar ir todavía a más.

Bueno, no puedo contaros nada del cariz de la próxima prueba.

Solo os puedo decir que tiene que ver

con un básico que según los expertos

no debe faltar nunca en un armario con estilo.

Y creo que los cuatro estamos de acuerdo en eso.

Nos vemos en la siguiente prueba. Nos vemos, aprendices.

(Música instrumental)

(Jamie Cullum - "Hey, Look Me Over")

Hoy, nuestros 11 aprendices visitarán una compañía que destaca

por el diseño y la calidad de sus prendas.

Una empresa fundada en 1956

y con una venta de más de un millón de prendas al año.

Además, actualmente se comercializa en más de 25 países.

Aprendices, estamos en la sede del grupo Mirto,

una de las empresas textiles con más tradición de este país.

Además, en el 2014

fue galardonada con el Premio Nacional de la Moda.

Hoy competiréis en dos equipos. Uno estará formado

por cinco miembros y el otro por seis.

Luisa, tú fuiste la primera del ranking

en la anterior prueba.

Por lo tanto, hoy serás

jefe de taller. Muy bien.

Hemos decidido que en esta prueba, el segundo jefe de taller sea...

Anna. Madre.

¿Cómo te tomas esta decisión? No me lo esperaba para nada.

Y me lo tomo para bien, para ver si puedo evolucionar.

Fuiste la última en el ranking, pero eso es lo que pretendemos:

que te sirva para rebelarte contra esa adversidad

y brillar en esta prueba como debes. Gracias.

Intentaré hacerlo lo mejor posible.

Luisa elige color del alfiletero que le corresponderá a tu equipo.

Verde. Por lo tanto, naranja para Anna.

Podéis cogerlos.

Anna, Luisa, como jefes de taller, ha llegado el momento

de que elijáis a vuestros equipos.

Y en esta ocasión

vais a tener que elegir...

a los aprendices...

que no queréis.

Es decir, a los del equipo contrario.

Me encanta.

Contigo no quiero.

Muy bien. -"Hemos rebautizado este programa".

En vez de "Maestros de la costura", "Maestros de la tortura",

porque nos hacen sufrir mucho.

Luisa, me tienes que dar dos nombres y razones.

Vamos a ver.

Pues para el grupo de Anna...

¿A quién elijo?

A Vanessa.

Por decir algo, porque yo...

Sí, claro. -...los quiero a todos de verdad.

Y a otro. ¿A quién digo? A Antonio.

Venga, va. Dime por qué.

Bueno, en realidad los elegí a ellos dos

porque los miré enfrente, y está uno abajo y otro arriba.

Genial. -Pero vamos a trabajar de bien...

Y vas a ver la ira de la modistilla.

Anna, tu turno.

Yo voy a elegir a Pa para Luisa.

Y por ejemplo, Sergio.

Porque me gustaría que en mi equipo estuviera el otro gemelo.

Así. Luisa.

Dos más y razones.

Pues a Vicente,

porque ella eligió a Sergio para mí.

Y, por ejemplo, a Mahi.

Porque creo que hay otras personas

que conmigo trabajan mejor.

Anna, tienes que decirme con quién no quieres trabajar.

Vale.

Pues yo voy a elegir a Edu y a Jaime

para su equipo, porque quiero a Alicia en mi equipo.

Hemos trabajado bien juntas, y creo que podemos hacer

un buen equipo. Alicia, cuales sean las razones

por las que quedaste la última no importan.

Hoy te vas a convertir en aprendiz itinerante.

Bien.

"Yo iba pensando que al ser segunda"

podía llegar a ser jefa de taller,

porque había dicho varias veces que no me importaría,

"y me encuentro con que no lo es. Lo es Anna,

que le cuesta organizarse a sí misma, y yo en tierra de nadie,"

que no sabía si no tenía que hacer la prueba... No sabía.

Eso quiere decir que vas a trabajar 15 minutos con un equipo,

15 minutos con otro,

y después de vivir ese tiempo con cada uno,

tendrás que elegir con cuál te quedas.

Muy bien. Lo que sí necesito saber

es por cuál vas a empezar.

Voy a empezar con Anna.

Quiero que sepa que tiene mi apoyo. -Gracias.

Te recuerdo que en el veredicto

serás valorada por el resultado final

del equipo en el que hayas permanecido.

Aprendices, el nivel de detalle y minuciosidad

con el que se trabaja en esta empresa es extraordinario.

Tendréis que confeccionar una prenda imprescindible en cualquier armario:

la camisa.

Aprendices, no tenéis ni idea

de lo difícil que es confeccionar una camisa de gran calidad.

Así que para ayudaros con este reto tenemos con nosotros

al fundador de esta casa y a sus hijos,

una familia de emprendedores

que handedicado sus vidas a este oficio:

Ricardo Fraguas y sus hijos.

Don Ricardo, en primer lugar, ¿cómo comenzó en este negocio?

Pues comenzó de una manera familiar, un pequeño grupo de amigos,

pero lo que nosotros mantenemos

y mantendremos siempre es nuestro valor artesanal.

Y la gente que trabaja en el taller, ¿cuánto lleva con ustedes?

Hay muchos que llevan casi toda la vida.

Nosotros también ahora estamos aprovechando

para ir incorporando gente joven

que de alguna manera aporta ideas

que le dan frescura a la organización.

Aprendices, ya habéis oído

las palabras del señor Fraguas, que es un privilegio

que esté hoy con nosotros.

Vuestro reto va a consistir en confeccionar a la perfección

una de estas dos prendas.

(EDU) "Cuando han desvelado la prueba

se me ha caído el mundo encima, porque hago más línea de mujer".

Entonces creo que he hecho una camisa.

Cuidado con las rayas y con los dibujos,

que hay que encajarlos.

¿Es más graciosa?

Aprendices, dos camisas de hombre de Mirto,

que están llenas, llenas de detalles.

No os olvidéis ni uno de ellos.

Ricardo, ¿cuántos pasos deben superar los aprendices

para tener al final de la prueba dos camisas impecables?

Nosotros en nuestro proceso contamos 80 operaciones independientes.

La gente desconoce que una camisa está formada

por unas 18 piezas de tela diferentes,

y utilizamos casi 120 centímetros de hilo en cada camisa.

Con los metros de hilo que usamos aquí durante un año

casi podríamos dar tres vueltas al diámetro del mundo.

Elena, ¿qué deberían tener en cuenta para confeccionar estas camisas?

La precisión absoluta en el corte.

Y luego, por supuesto, mucha minuciosidad,

como ya les ha dicho Lorenzo, y mucho cuidado

en el detalle de la confección.

Familia, mil gracias por dejarnos entrar en vuestra casa

en este segundo programa

de "Maestros de la costura". Muchas gracias.

Gracias.

En este reto tenéis que demostrar

que trabajáis organizados

y distribuís bien las tareas.

Quiero perfección. Quiero llevarme

las camisas a mi casa para poder usarlas yo mañana.

Luisa, ¿qué camisa eliges

para tu equipo, y por qué la eliges?

Elijo la de los pescaditos,

porque esta la veo más difícil al tener que casar los cuadros.

Anna, tú la de cuadros.

¿Cómo te vas a organizar con ellos? Pues...

Porque el otro día con tu falda de cuadros, estaba descuadrado no,

lo siguiente. Lo siguiente.

Lo haremos lo mejor posible,

y distribuyendo bien las tareas, a ver si conseguimos hacerla.

Recordad que el equipo que pierda va a expulsión.

Aprendices, el trabajo en cadena es esencial.

Os lo recuerdo porque esta fue la razón

del caos de la semana pasada.

Y esperemos que este caos no se vuelva a repetir.

Contaréis con 90 minutos para terminar vuestra camisa.

Madre mía con los 90 minutos. Dios me ampare.

Debéis seguir el patrón que tenéis en vuestras mesas de trabajo.

Os quiero ver a todos

en vuestros puestos de trabajo ¡ya! ¡Corre!

Cuidado. -¡Venga, Pa!

-Se me cayó. Ahora lo cojo.

-Se te ha caído. -¡Chacho!

-¡Vamos! ¡Cógelo!

-¿A quién se le ha caído? -A mí. Gracias.

Antonio, tú la sardineta.

Tú te encargas del canesú. -¿Lo voy apuntando?

Tú te vas a encargar de los puños. Mahi, te encargas del cuello, ¿vale?

Vicente, ¿qué eras? -El canesú.

Ahora mismo yo y Sergio

vamos a cortar, y bueno,

tú puedes ayudarnos. -Sí.

Vamos montando, y tú vas poniendo los cuellos,

los puños y eso ahí. -Perfecto, vale.

Una camisa tiene de media dieciocho piezas.

Los patrones siempre vienen marcados con una flecha

que indica la dirección en la que deben colocarse sobre la tela:

al hilo, al bies o a la contra.

Los puños del cuello se entretelan para darles rigidez.

La pieza se confecciona uniendo, primero el canesú y la espalda;

después, se añaden los delanteros, a los que se incorporan

las mangas y el cuello.

-No, no, a golpes. Así. -¿Así mejor?

-Sí, si no te llevas lo que hago. -Lo siento.

-Cortadme esto que me voy. -Ahí está el hilo.

-Mira el dibujo. -Tengo una.

-Fíjate por aquí, mete el cuadrado entero y ya está.

-A ver, desde ese.

-Lo hago con el de... -Ahí.

-Listo. -Eso.

-Los pesos. -Voy, no vayáis todos a por todo.

-Ay, perdón.

-Toma.

-Vale, y esto se dobla

al hilo para tener el hilo recto

y así ya se van cortando las piezas.

-¿Vais a cortar antes las mangas?

Pon las mangas bien puestas al hilo.

Al hilo, ahí. Toma, alfileres.

-Recordad que el canesú y los puños van a la contra,

por ejemplo, caben aquí.

-¿Voy cortando las demás piezas?

-Corta lo que hay que cortar, la camisa entera.

-Vale.

Fiona Ferrer. Qué maravilla

estar contigo aquí hoy. Ponte aquí.

Qué bonita camisa, qué bien.

Estás aquí en calidad de empresaria, de escritora,

de bloguera de moda y como amiga de esta casa.

¿Qué tienen estas camisas que no tengan otras?

-Bueno, la calidad, la artesanía, es una marca España

y hay que apoyar a la marca España.

Y, sobre todo, lo que tienen es calidad humana.

Fiona, ¿crees que la camisa es imprescindible en un armario?

Es básica. En mi armario hay un montón.

¿Cuántas hay? Un montón.

Dilo, a ver, más de veinte. Y más de cien.

¿Y más de cien? Soy gran fan de las camisas.

Me gustaría que dejaras un consejo para nuestros aprendices

mientras trabajan. ¿Qué les dirías?

Que la perfección no existe pero hay que intentar buscarla.

Fiona, mil gracias por venir. A vosotros.

Te acompaño, vamos.

-Cuidado. -Voy a cortar el canesú.

-Este no está el cuadro en su sitio, vuelve a repetir.

-Vale. -¿Y qué? «Vale», ¿qué? ¿Da igual?

-La entretela del mismo tamaño.

-Hemos dicho un centímetro menos. -No, un centímetro no, milímetro.

-Es lo que dijimos. -Un milímetro.

-Un centímetro no, un milímetro. Un milímetro.

-Hoy lo que he sentido es rabia.

No sé cómo se hacen bien las cosas pero cuando está saliendo algo mal

sí que me siento en la obligación de decirlo

y ver que no me han hecho caso porque soy la modistilla

que nunca sabe nada, ahí sí que ya no.

Antonio. -Dime.

-Son mis puños, ¿me ayudas? ¿Vale?

-¿Vas a entretelar? -Sí.

-El revés... Bueno, este que está sucio,

y la entretela. -Sí.

-Le quitaría un centímetro. -Ya, lo he dicho,

pero un centímetro no me dejan, que un milímetro.

-¿Un milímetro? -Eso me ha dicho. ¿Qué hago?

-Eso es el margen de costura, eso no es nada.

Para tener menos bulto, luego, dentro.

-Voy a tomar una decisión. -A ver, cuéntame.

-No solo un milímetro, eso no es nada, un poco más.

-Vale, pero acuérdate que el brillante.

-Sí, eso lo sé. -De este lado.

-Solo he tenido un jefe de taller, que fue en la prueba de exteriores

del programa pasado, que fue Antonio,

y a Anna, si lo comparo con él, la he visto un pelín más perdida.

Alicia. ¿Me tengo que cambiar ya?

Alicia. Aprendiz itinerante,

has consumido tus quince minutos en este equipo; al siguiente.

Lo primero que tienes que hacer es que te den tu tarea.

-Vale. Luisa. -Dime.

-¿De qué me encargo?

-Ahora mismo estamos planteando la camisa.

-¿Estáis con las entretelas?

-Sí, terminando las entretelas y ahora vamos a plancharlas.

-Toma, para entretelar, para ti.

-¿La tela blanca está toda cortada? -Sí.

¿Qué tal? ¿Cómo vais por aquí, equipo Verde?

Aquí cortando, todavía, la parte delantera.

¿Creéis que estáis cortando bien? Como tenemos tan poco tiempo...

Cuidado, porque el corte, Luisa. Sí.

Es lo más importante en esta prenda.

Ya, ya. Y no os veo muy finos.

-Vanessa, ¿todos los puños cortados?

-Sí, ya están cortados, estoy marcando los botones.

-¿La entretela, también? -Sí.

Hola, Anna, ¿qué tal vais? Hola.

Estamos cortando el delantero.

¿El delantero? Se han cortado los puños...

¿Crees que se corta así, de verdad, como estáis cortando?

El corte de la camisa es lo más preciso y exacto de esta prueba.

¿Crees que es precisión y exactitud?

Lo estoy intentando cortar lo más preciso.

Pues veo que los dos equipos estáis cortando bastante mal.

-Vale.

-Piensa, que si los otros están cortando mal, pues mira...

-No pienses en el otro equipo,

tenemos que hacerlo bien. -Sí, ya, pero bueno.

-Te tranquiliza eso. -Sí, siempre tranquiliza.

-¿El bolsillo está? -Sí estoy acabándolo.

-Vale, el canesú. -Falta la espalda.

-¿La espalda? -Sí. Es lo más importante.

Cuando la tenga puedo coser el canesú.

-Vale. ¿La espalda no la tenía Antonio?

-Creo que no se ha cortado.

-Entonces, ¿no está cortada? Creía que lo estaba.

-Os he dicho que no.

-Os dije que iba colocando para allá, ni caso.

-¿No nos queda tela?

Más justo, imposible.

-Creía que habíamos cortado la espalda

y la hemos tenido que cortar a contrahílo.

-Si hay que hacer pespunte, déjame cortar y haz el pespunte.

Alicia, ven, por favor. ¿Dónde están las mangas?

No quieres perder un minuto. No.

Tampoco quiero que lo pierdas. Escúchame bien;

no serás itinerante en esta prueba.

Tienes que tomar la decisión

en base a lo que has vivido con cada equipo

y cómo has visto evolucionar la camisa.

Voy a elegir a Luisa, porque estaba con ellos

y sé lo que me toca hacer, voy a seguir con ellos.

Incorpórate, será tu equipo final. Fenomenal, gracias.

-Este y este están, ¿la de atrás? Poniéndole el canesú, ¿no?

-¿Habéis cortado la espalda? -Sí, creo que está ahí.

-Vale, le voy poniendo el canesú. -Sí, porfa.

-¿Vas a dejar que lo monte? -Sí, hombre.

-Pregúntale primero a Jaime ¿o sabes cómo va seguro?

-Sé cómo va, pero le pregunto.

-Pregúntale, porque él se iba a encargar del canesú.

-Ya, por eso.

-Me han dicho que te pregunte por si no lo hago bien.

Se hacen las tablas así.

¿Hacia fuera o dentro? -Hacia fuera.

-¿No son hacia dentro? -No, hacia fuera.

-¿Alicia está con los otros? -Sí.

-¿Y eso por qué? -Pues mira, no sé.

-Dijo que se iba a ir con quien peor fuera.

-No pasa nada.

-¿Será que ellos van peor? -No lo sé.

-Pues Alicia es muy buena.

Alicia, te has quedado al final en el equipo Verde.

Muchas gracias.

Ahora sí, ¿eh? Ya no se puede cambiar, has tomado una decisión.

-Me pongo a ello.

A ver, Luisa, Eduardo, ¿qué pasa? ¿Qué pasa?

Que ¿qué pasa? te pregunto yo.

¿Cómo vais? Porque esto más que una camisa parece un descamisado.

Porque está todo por medio.

Mire, esta es la delantera. -Faltan los puños.

-Esta es la otra parte. -¿Puedo hacer los ojales?

Por ahí tienen la trasera. La trasera.

Ponerle el canesú. A esto le tenemos que montar el bolsillo.

-Cuidado. -Que me pinchas.

-Yo me voy. -Voy a ver cómo van.

-Jaime... -¿Y los puños?

-Una pregunta. Eduardo, no te escapes.

-Voy, un segundo. No he terminado.

Si me haces esto primero, puedo ir haciendo los ojales.

Y Luisa, tampoco. Para que Caprile no me dé.

-Sí, claro. -Por favor, gracias.

¿Cómo jefa de equipo no sabes quién tiene los puños?

¿No te acuerdas? No me acuerdo.

Sé que los he dado. Mal.

-Chicos, ¿los puños dónde están? -Los puños los tengo yo.

-Están aquí, Luisa, están aquí los puños.

-¿Cómo vamos? Luisa, que no te vayas.

¿Qué grita ese hombre, chiquillo? Me pega unas voces allí.

Pero bueno, me aguantaré.

Dime. Que vengas.

Voy. Y Eduardo, también.

Estoy ocupado. Da igual. ¿Quién manda? ¿Tú o yo?

Tú. Pues entonces.

Que supieras que estoy ocupado.

Menos mal, por una vez que estás ocupado, por una vez,

justo es cuando te llamo yo.

Caprile sigue insistiendo en que no hago nada

y no está muy equivocado.

Pero yo lo intento, a ratos.

¿Qué os parece que Alicia se haya quedado?

A mí fatal. A ti fatal, ¿por qué?

Me cae un poco mal. ¿Te cae mal?

No, hombre. ¿Por qué?

¿Qué pasa? Como sois gemelas, igual es por eso.

Alicia, hablábamos de ti, ¿por qué te quedas en este equipo?

Estaba aquí y en el otro, quizá, molesto porque están organizados.

¿Aquí los ves menos organizados?

No. ¿Aquí ves un caos?

Tengo que hacer los ojales, ¿puedo irme?

Sí, te puedes ir a hacer los ojales.

No sé si es una ventaja o una desventaja

que Edu con Caprile esté todo el día peleando.

Esta era más fácil, porque, en principio, no había que casar,

excepto una cosa.

Que los peces vayan a la misma dirección.

Ah, no lo sé. Hay algo que hay que casar en esta camisa.

Tú sabrás, que eres la jefa.

Mírame, mírame, mira los pescados por donde van.

Mira donde van. -Sí.

-Y mira los pescados. -El canesú es a contrahílo.

-¿Quién lo ha cortado? -No sé, pero están bien.

-Pero, claro, quiero que vayan bien.

-No, en el caso del canesú, siempre va así. Haz lo que quieras.

-¿Estáis todos haciendo cosas? ¿No hay nadie parado?

-Todos trabajando, Anna, somos un «team».

Aprendices, atentos, os quedan 45 minutos de prueba.

Bien, porque hay tensión aquí, la que tiene que haber,

pero lo que no queda es tiempo.

-Uy, qué nervios, a mí este programa

me va a quitar años de vida por el estrés.

-Se ha desenhebrado, no veo.

Edu, ¿me enhebras la aguja? -Dime. Déjame, cari.

La pobre Pa ve menos que un gato de escayola.

María, Palomo, yo estoy muy preocupado.

Yo, también. Para empezar, como siempre,

plantean fatal el corte.

-Espera. Recalcado.

Lo imprescindible de la exactitud, en esta prueba, del corte.

Que empiecen, otra vez. Las piezas están mal cortadas.

Vamos a llamar a los jefes de equipo.

Luisa y Anna.

A ver un momento. Aquí estoy.

¡Venga! Voy.

¿Vosotras creéis que las camisas que estáis haciendo

están a la altura de esta empresa?

A su altura no, porque son profesionales.

¿Crees que has cortado bien? Sí.

¿Sí? Creo que sí.

¿Te demuestro lo contrario? No me gustaría.

Y tú, Anna, ¿crees que has cortado bien?

Lo he intentado hacer... Que te diga Palomo cómo está.

Ya me lo ha dicho María antes. Como la carretera de Villaviciosa.

Ahora mismo, no encaja nada y es la dificultad de la prueba.

Luisa, en teoría, los pececitos eran más fáciles que el cuadro,

pero habéis cometido un error garrafal.

Si tenéis que volver a cortar, mejor que lo hagáis ahora

que no planteéis una chapuza.

Y cuando antes, mejor, empezad de cero.

Con otro rollo... Empezad de cero.

Las piezas mal cortadas no se van a permitir.

Antonio, espera un momento, las piezas están mal,

dicen que tenemos que hacerlo todo de cero.

Vamos a fijarnos en qué está mal cortado

para quitarlo y ponerlo bien.

-No vamos a descoser y empezar. -Sí.

-Que no. -¿Qué está mal?

Los aprendices no son capaces de descubrir

cuáles son las piezas que están mal cortadas,

por ello, dos de las empleadas con más experiencia de aquí

van a intentar ayudar a los equipos.

Aprendices, os traigo la voz de la experiencia.

-Hola, chicos. -¿Qué tal?

Ella es jefa de taller y aquí tenéis a Mercedes,

que lleva 40 años trabajando.

Vienen a identificar defectos en la prenda. ¿Qué veis?

Anna, ¿dónde está Anna? Necesito a la jefa de taller.

-Vale, voy. -Fundamentalmente, lo que está mal

y, a partir de ahí no os valdría nada de la camisa, es la espalda.

-Por el cuadro. -Está cortada atravesada.

-No vas a conseguir nunca que te casen la espalda y el delantero.

¿Qué dicen los jueces? ¿Qué no puede pasar?

Que haya una camisa... Mal cortada.

Una pieza mal cortada. Hay una, pues no puede estar.

Hay que cortar. -A cortar.

Hay que cortar, vamos.

Cuando el jurado ha dicho que estaba algo mal cortado,

al principio, creía que eran

las mangas y resulta que no, que era la espalda.

-¿Cuál es el problema?

-Que está a contrahílo, no al hilo.

Ha sido fallo mío, tenía que haber pedido tela.

Lo siento, lo siento, lo siento.

¿No te acuerdas que no llegaba? -Que sí, que sí.

-Faltaba por cortar la espalda y solo quedaba un trozo de tela

muy pequeño y había que cortarlo a contrahílo,

porque al hilo no cabía, así que se cortó a contrahílo.

Y eso lo he hecho yo; sí, sí.

-Ahí. -¿Ahí?

-Lo pongo. -Vale.

Fíjate que este esté en la línea azul.

Es mejor dibujar y hacer el corte limpio, si no, queda feo.

¿Me permitís entrar con Mercedes y con Isabel

para que echen un ojo a lo que hacéis?

¿Qué defecto ves? Llevas 40 años trabajando aquí.

De momento, el canesú lo habéis cortado atravesado.

Es lo que veo. ¿El canesú está mal cortado?

-Sí. -¿No es a contrahílo?

-No, todo lo cortamos al hilo.

-Canesús a contrahílo los he visto toda mi vida.

-No es cómo lo veas, sino de cómo se hace aquí.

Lo que se pretende es que se haga lo más parecido...

-A como lo hacéis aquí. -Sí. El canesú se corta al hilo.

-No lo entiendo. Te dicen que está mal hecho.

Ya, pero estoy convencido de que no.

Que estás hablando con mujeres que llevan toda la vida en esto.

Estoy convencido de que los canesús van cortados a la contra.

Camisas he cosido pocas, pero me he puesto muchas

y todas las camisas, todos los canesús y puños van a la contra.

Pone al hilo.

-Ali, Ali. -¿Qué?

-En el patrón pone el canesú al hilo.

-En el patrón marcaba al hilo, es verdad, lo marcaba,

pero siempre que he hecho una camisa lo he cortado a la contra

Y creo que la camisa está bien confeccionada.

-Mira, lo vamos a dejar así, que sea lo que Dios quiera.

¿Qué quieres que te diga? -No creo, en absoluto,

que el jurado confíe en nosotros, de hecho, vinieron a decirnos

y no le hicimos ni caso.

Yo es que no lo tocaría. -Es que no nos dejará entregarlo,

si no lo tocamos. -Yo, lo dejaría así.

La camisa se acaba y ya está, sí.

A ver, si ahora las cosas salen mal,

después de la prueba, la responsable será Luisa

porque es la jefa de taller

Quiero marcar las piquetas estas.

-No lo vamos a... -¿No lo vais a poner?

-Es que hay que desmontarla entera. No es... tiempo,

y la camisa se monta, ni de coña, hay que hacer los pespuntes

y es imposible. -¿Imposible, no?

-Hay que descoserla toda, o sea, pespuntes, todo, es todo.

-¿Y cómo va la camisa? -Va bien, es solo un detalle.

-Es un detalle importante, -Sí, pero no se ve.

-Ah, vale. -Pero si no hay tiempo...

-No lo hay. -¿Cómo va la camisa?

-No sé el tiempo que quedará pero desmontarla entera...

-Que un juez te viene y te dice: "Cambia esto",

hay que cambiarlo.

O sea, no me lo planteo como que no.

Aprendices, atención, por favor, quedan 30 minutos de la prueba

y no estáis haciendo caso de lo que os han dicho los jueces.

Es que, tal vez, daría tiempo a cambiarlo.

Si algo está mal cortado, lo tenéis que volver a cortar.

Muchacha, que si la presentamos mal es como si no la presentáramos.

A ver, Anna, eres la jefa de taller, toma la decisión.

-Prefiero que esté la camisa montada aunque sea...

-Antonio... -Aunque sea con error.

-Qué coraje, con más tiempo lo podríamos descambiar.

-Tengo una especie de calor que no es normal.

-Me da cosa no hacerles caso, pero no hay tiempo.

-No, es que no me da tiempo. -Ese ya está.

-Dame, si quieres. -Toma.

-No, no, claro, y no hago nada.

-No, toma. -No, ya está, Anna,

eres la capitana. -Pero si...

-No, Anna, ya. -Es que lo hiciste ahí arriba.

-Por eso, ya está.

-De verdad. -Que sí, Anita, que no, yo no.

-Con quien no volvería a trabajar, sería con Vanessa

porque veo que saca muchos fallos y lo saca,

a lo mejor, cuando no tienen que sacarse

y ya no se puede hacer nada y...

o caras que no ayudan a la hora de trabajar.

Ah, me has dado corriente, joder.

-Hombre. -No me pongáis nervioso

que me cago en el "kali", eh. -Aún hay que poner el cuello.

-Cerrarla, las mangas,

hacerle las costuras de bajos, faltan muchas cosas.

-Venga, vamos ligero.

Aprendices, quedan 15 minutos para terminar.

¿Cómo lo veis 15 minutos?

-Lo veo con los ojos porque con las orejas no se mira.

-Es que, claro, no se puede hacer todo.

-Yo quiero ser optimista y pensar que se quedó bastante adelantada.

Ya no sé qué hacer, de verdad.

-Bueno, estamos dando apoyo a estas magníficas costureras

-España sigue siendo un país machista

y tuvimos una muestra hoy en el taller,

las mujeres cosían y los hombres mirábamos.

¿Qué falta? Los ojales.

Los ojales.

Está todo el mundo, me falta alguien.

Vicente, ¿qué haces ahí? Para hacer los ojales.

¿Cuánto queda para pasarle la camisa?

Pues... un suspiro.

No tenéis ni un suspiro. Tres suspiros.

¿No, tres? Tres, ay, ay, ay,

Tampoco. Atrasa tu reloj un poquito.

No puedo. ¿Por qué?

Venga. Pásamela.

Mira, venga, ponlo.

Se hacen rápido.

Toma uno y luego quedan tres, creo.

Venga, Vicente, vamos.

Ánimo, Vicente, que puedes.

Oye, mira, te lo digo en serio, encontré mi verdadera vocación.

-Ea, pues venga. -Ojalero.

-Lo mío es hacer ojales.

-A Eduardo lo vi con unas ganas horrorosas

de hacer cosas, iba para aquí,

para allá y vi que interés tiene mucho.

Vamos, ya podemos ir poniendo botones cada uno.

Corred hacia la mesa. -A la mesa, va.

-Venga, hacia la mesa.

-Tenéis que mirar que coincidan. Aprendices, últimos tres minutos

de la prueba, tres minutos.

Vamos a la plancha mientras esto se va planchando.

-¿Pero cómo vamos a planchar mientras...?

-Que sí, mujer, que el bajo se plancha mientras.

Vamos a la plancha, venga.

-La procesión de la camisa.

Aprendices, menos de un minuto,

la camisa tiene que estar en el maniquí.

Tírala, tírala. -Vicente, Vicente,

menos de un minuto. -Tira, tira.

-Va, métela, ponla, menos de un minuto no sabes

cuánto tiempo es. -Menos de un minuto.

-Ya, al busto, al busto.

-Al busto. -¿Dónde está?

-¿Dónde está?

-Pero si no hay busto. -¿Y el muñeco? Aquí.

-Aquí, Concha. -Aquí, corre, ponla.

No va a dar tiempo.

¿Y si el damos el cambiazo

y ponemos aquel maniquí en vez de este?

Aprendices, diez, nueve,

ocho, siete, seis,

cinco, cuatro, tres,

dos, uno...

¡Todos junto al maniquí!

Junto, no delante, Antonia, ven aquí.

-Pues está muy guapo.

-Sí.

Esto está puesto al revés. -Esto está precioso.

-Las mangas las pusisteis al revés.

Las mangas están, perfectamente puestas,

es parte de diseño, quisimos darle la vuelta

al mundo de la camisa y revolucionar la empresa Mirto

y a full con las mangas por delante.

(RÍE)

Hemos hecho lo que hemos podido y ya.

-No, lo dimos todo, todo. -Lo dimos todo.

Vamos, que no tenemos solución,

glu, glu, como los peces, al fondo del mar.

-Me da miedo de que por mi culpa, entre comillas, vayamos el grupo

a expulsión, pero, bueno, lo hice lo mejor que pude

Aprendices, después de la desastrosa

experiencia de la semana pasada, estábamos convencidos

que tonaríais buena nota para que algo semejante

no volviese a ocurrir.

Pero cuál ha sido nuestra sorpresa al comprobar

que os habéis superado a vosotros mismos.

Tanto, que lo habéis hecho todavía peor.

Aprendices, os hemos visto nerviosos, desobedientes,

es que no habéis seguido nuestras indicaciones,

sobre todo, cuando pedimos que volvierais a cortar

alguna de las piezas.

El resultado ha sido horrible.

Pero vayamos por partes, Anna, fuiste la peor

en la prueba anterior y te hemos dado la oportunidad

de demostrar que eras capaz de liderar un equipo.

¿Crees que has realizado bien tu labor como jefa de taller?

He dado instrucciones y todos teníamos claro

lo que teníamos que trabajar.

Lo más complicado y delicado era el corte.

¿Qué ha pasado? Lo que pasó es que teníamos

tantas ganas de empezar y hacerlo rápido con faena cada uno

pues nos dio a todos a cortar y fallamos ahí.

Efectivamente, cortasteis a lo loco,

no había ninguna organización y el resultado de vuestra camisa...

Es un auténtico desastre.

No casan los cuadros por ningún lado.

Ni en la manga ni en el puño ni en ningún sitio.

Ni el bolsillo que es lo más fácil de casar.

Teníais que haber cortado otra vez la espalda

como os dijimos nosotros y las jefas de taller de la casa.

No nos habéis hecho ni caso.

Además, el cuello y los puños no están adornados,

hay muchos ojales sin abrir y los botones están sin coser.

Y no contentos con eso,

habéis hecho dos ojales en el cuello.

Mira,

dos ojales, el botón encima, pero no cerrasteis ni el ojal

un poquito para remediar.

Todo pespuntado de aquella manera,

el bajo para arrancarlo y hacerlo de nuevo.

Al trabajar en un taller hay que tenar claras

las funciones que tiene cada uno.

¿Os habéis sentido bien dirigidos?

Bueno, sí es verdad que recurrí bastante a Antonio

porque pues ninguno de nosotros nos enfrentamos

nunca a una camisa y el consejo de Antonio

para mí, siempre es lo primero y la última palabra la tuvo Anna.

-Como ha dicho Mahi, siempre acudí primero a Antonio

y después preguntábamos por último a Anna, eso es cierto.

No hablo de la autoridad de Anna,

digo si te has sentido bien dirigida.

No se trata de un sentimiento,

se trata de un hecho más que un sentimiento.

Yo me puedo sentir como me dé la gana,

pero es un hecho y el hecho es que no.

O sea, no te sentiste bien dirigida porque,

claramente, faltaba mano dura.

Cuando escuchaba a Vanessa flipaba un poco,

¿por qué no me lo dices en su momento?

Si ve que no tiene claro cuál es su papel,

me hubiese gustado decirle: "Vanessa, si no lo tienes claro,

haz esto", no que ahí ya era tarde y no podía hacer nada.

Luisa, tú has sido la jefa de taller del equipo verde.

¿Piensas que has liderado bien a tus compañeros?

Sí. ¿Sí, por qué?

Yo creo que hemos estado, más o menos, todos compenetrados.

Vamos a ver, para empezar, la primera en la frente.

Habéis cometido un error gravísimo.

¿Qué habéis colocado? Las mangas al revés.

La izquierda en la derecha y la derecha en la izquierda.

Esto no nos lo podemos permitir

Seguimos con los defectos, los ojales delanteros

no están todos bien abiertos

por lo que la camisa no se puede abotonar.

Y el canesú, como bien sabéis

lo habéis cortado a la contra.

Es más, hemos entrado a ayudaros

para deciros que estaba mal cortado y lo habéis dudado.

Y no suficiente con eso entraron las jefas de taller

de la empresa y habéis seguido dudando.

Vosotros tampoco nos habéis hecho ni caso.

Esto es imperdonable.

Estamos aquí para ayudaros y para enseñaros.

Si no dejáis a un lado vuestro orgullo,

no vais a aprender nada.

¿Estáis de acuerdo? Sí.

-Que está cortado a la contra, sí, claro,

pero sigo pensando que está bien cortado.

Aunque en el patrón, es verdad, que ponía el hilo

y, evidentemente, no está bien cortado.

Tú piensas que una empresa que se dedica a hacer camisas,

que es Premio Nacional de la Moda,

te da un patrón con el hilo marcado

y tú piensas que está mal

y que prefieres córtalo a la contra.

Di que sí. ¿Quién ha cortado el canesú?

¿Quién lo ha cortado?

Se ha cortado solo.

Si volviera atrás a la prueba,

no actuaría de otra manera

si tuviera la oportunidad de hacerlo.

Jaime, creo que has puesto a tu equipo en un serio peligro

porque crees que sabes un montón

y porque te crees siempre en posesión de la verdad.

Si quieres ser jefe de taller,

te lo tienes que ganar en la primera prueba

y, de momento, eso no te lo has ganado.

Entonces, no vale luego aquí entrar en cualquier equipo,

intentar mangonear y manipular y ejercer

de jefe de taller cuando, realmente, no lo eres.

Y en ese sentido, Luisa, tienes que tener más carácter.

Yo estoy acostumbrado a mandar, igual es verdad

que hubo momentos que dije o me salieron cosas

que parecía que estaba mandando yo.

Aprendices, todos, todos,

habéis cometido errores muy graves.

Pero de las dos,

la camisa con menos defectos es...

la del equipo...

Verde.

Pero no todo queda aquí

porque dos de vosotros vais a ir, directamente,

a la prueba de expulsión.

Luisa, como jefa de taller no te puedes dejar arrastrar

ni dejar influir ni manipular por, absolutamente, nadie.

Estoy un poco dolida porque no veo que sea justo

que yo esté en la prueba de eliminación,

pero, nada, lo intentaré hacer lo mejor posible.

Jaime y tu alta autoestima

te lleva a donde estás ahora que, directamente, vas a ir

a la prueba de expulsión.

Porque los egos, y te lo digo por propia experiencia,

juegan muy mala pasada. Los mayores errores de mi carrera

han sido por culpa del bendito ego.

Si consigues salvarte de la prueba de expulsión,

espero que cambies de actitud.

Aprendices, gracias por la energía

y enhorabuena al resto del equipo verde.

Gracias.

(APLAUDEN)

Por favor, demuestra lo que vales y no me dejes solo

en "Maestros de la tortura". -Tranquilo, no me iré, no.

Aprendices, bienvenidos.

¿Qué será esto?

-Fíjate bien en todo. -En todo, en todo.

-¿Qué es?

La primera prueba nos dejó a las dos capitanas,

Luisa fue la primera y Anna que estaba en el último puesto.

Las dos os enfrentáis a la expulsión.

A ti, Luisa, los jueces te dijeron que no habías sabido estar

al mando de tu equipo.

¿Qué crees que podías haber hecho mejor?

Pues, a lo mejor, debería haber sido algo más dura.

Pues tú haz esto y tú haz lo otro y esto es lo que hay.

De mandar no me digan que yo no sé

porque yo mandar, mando, si no, decídselo a mi Manolo.

Jaime, ¿crees, como dijeron los jueces, que estuviste

a punto de llevar a tu equipo al desastre?

Si ellos lo consideran así, puede ser, pero, vamos, no creo.

Y vosotros, Alicia, Pa, Sergio y Eduardo,

podéis celebrar la permanencia durante esta semana

en "Maestros de la costura", pero os diré a los cuatro

que puede ser que vuestro papel en esta prueba

también sea importante, luego os lo explicaré a todos.

Huy, qué miedo.

En la prueba de expulsión de la semana pasada

tuvisteis que transformar una sudadera de algodón

en algo completamente diferente.

Pero parece ser que hubo quien no distinguió

los términos transformar y customizar.

Explícanos la customización, Caprile.

No lo recoge el Diccionario de la Real Academia.

Ya sabéis que yo soy muy pesadito con eso.

Pero ya nos hemos acostumbrado a nombrar así

cuando decoramos una prenda, la personalizamos

con elementos externos a ella,

que es de lo que va a tratar la prueba de hoy.

En esta prueba vais a tener que demostrar

intuición y osadía.

El que no arriesga no gana.

Qué nervios.

Menos mal que no tengo que hacer esta prueba.

El metro y la libreta son para pujar.

No, por favor.

Qué complicado, ¿no?

Bienvenidos a la subasta de "Maestros de la costura".

Debajo de estos pañuelos tenéis diferentes materiales

y elementos que os van a servir para customizar una prenda.

Este maravilloso mono azul marino.

Un "essential" en cualquier armario de un fashionista

que se precie o alguien que le guste la moda.

Si hay dos aprendices que quieren el mismo elemento

para customizar van a tener que pujar por él.

Cuando veáis un elemento que os interese

deberéis levantar el metro.

Pero en lugar de pagar con dinero

vais a pagar con minutos de vuestro tiempo para coser.

Aquí se va a liar, ¿verdad?

Yo nunca he estado en una subasta.

Digo: "Yo no sé cómo se me va a dar esto de apostar

por los minutos, que si los materiales."

Digo: "No sé, no sé cómo se me va a dar."

Jaime, ¿tú sabes cómo funciona un poco la subasta?

¿Sabes cómo va? Sí.

¿Has comprado muchos Picassos?

No, los campamentos, que dan para mucho.

Entre que no sabes la subasta que viene después,

el tiempo que te van a quitar,

los compañeros si te lo quitan de las manos...

Pues dan ganas de coger la regla y liarse a reglazos

con los demás para quedarse uno solo ahí. Real.

El tiempo máximo que vais a tener para coser

es de 90 minutos.

Pero a esos 90 minutos tendremos que descontarles

el precio de salida de cada elemento en minutos.

Cuantos más minutos ofrezcáis para conseguir

el elemento deseado menos tiempo

vais a tener para coser.

Que comience la subasta.

(MAHI) Ahora verás tú qué risa.

Y el primer elemento de la subasta es...

papel de cocina.

Yo, lo quiero.

10 minutos de salida. ¿Sólo Luisa?

Yo. Vanessa, 15 minutos.

Yo otra vez, lo quiero. Luisa.

Vanessa, última oportunidad.

No. Papel de cocina adjudicado

a Luisa por 10 minutos.

Tendrás 70 minutos para realizar la prueba.

A ver qué hay debajo de la segunda caja.

Un maravilloso hule.

El hule es un tejido plástico que está en todas las cocinas

de casa de abuela que se precie.

¿Quién da por el hule?

Yo. 15 minutos.

Precio de salida en minutos del hule para Anna.

15 minutos. ¿Alguien da más?

Yo soy 20 minutos. 20 para Jaime.

25. 25 para Anna.

30. A ver, Mahi, que tú...

35. 35 para Anna.

Que tú eres la reina del látex. Yo me lo estoy pensando.

Pero es que me queda poco tiempo. Yo necesito más.

¿Alguien ofrece más de 35 minutos?

35 minutos a la una.

35 minutos para Anna a las dos.

35 minutos, hule para Anna a las tres.

Venga, a ver lo que hago.

Anna tiene muy bien de tiempo.

y Luisa ha estado estupenda. Aquí está.

Vamos a descubrir la tercera cesta.

A ver qué hay debajo.

Hay imperdibles.

Con un tiempo de salida de 25 minutos.

Es uno de mis elementos preferidos.

Se pueden hacer maravillas con el imperdible.

25 minutos para Antonio.

30, imperdibles para Jaime.

35 para Antonio.

40 pone Mahi.

45. 45 Jaime.

50 Antonio.

55 Mahi.

No pujéis más, malditos.

60 para Antonio.

65 para Mahi.

¿Pero qué te quieres ir a tu casa ya?

65, 70... 20 minutos.

65 minutos a la una, 65 minutos...

70 minutos para Jaime.

75 para Mahi.

Esta está como un cencerro.

Con un par, con un par. -Mahi.

75 a la una.

75 a las dos.

75...

a las tres.

Mahi, tendrás 15 minutos para customizar ese mono.

¿Quién va a querer customizar una prenda en 15 minutos?

Nadie, nada más que yo.

Lo mío son locuras. Porque ya se conoce

que yo muy bien de la cabeza no ando.

¿Qué habrá en la cuarta caja?

Retales de cuero, de todos los tamaños, colores...

20 minutos.

20 minutos. Jaime 25.

30 para Vanessa.

35 ofrece Jaime por los retales.

40 Vanessa.

Te veo decidida, ¿eh? Sí.

Jaime, 40. 45 Jaime.

Sí, yo. 50, lo sobrepasa Vanessa.

Coser el cuero es complicado. Es complicado.

No me digas eso ahora. Necesita tiempo.

Tiempo y que ajustes muy bien la máquina.

50 minutos a la una. ¿Jaime?

50 minutos a la dos.

50 minutos que ofrece Vanessa a las tres.

Adjudicado a Vanessa.

Vas a tener 40 minutos para customizar ese mono.

Huy, Vanessa...

Cada vez quedan menos elementos.

Lo último será una mierda.

Vamos a ver qué hay en la quinta caja de hoy.

¡Tachán!

Qué chulas.

Son luces de led.

Yo soy 25. Jaime da 25. Antonio 30.

Vicente 35. Jaime 40.

45 Antonio.

45... 50 Jaime.

Vicente.

55 Antonio.

Vicente, 60 minutos.

Te lo compro.

65 minutos para Antonio. ¡Antonio!

65 Minutos a la una. ¿Vicente, Jaime?

65 minutos a las dos.

65 minutos... a las tres.

Antonio acaba de adquirir

por 65 minutos de tiempo luces de led.

Lo has petado. -¿Lo he petado? He palmado.

Jaime y Vicente,

quedan dos elementos sobre la mesa.

No sabéis qué son.

No sabéis el tiempo que cuestan.

Y habrá uno de vosotros

que tendrá que coger lo que quede.

Tachuelas,

puntitos, estrellas y botones para forrar.

Me lo va a quitar Jaime.

Jaime 30 minutos. Vicente 35.

40 para Jaime.

45 para Vicente.

50 ofrece Jaime.

55.

Cuando he visto las chapas he dicho: "Esto es lo quiero."

Y me he arriesgado con el tema del tiempo.

Jaime, para ya de subir

porque me vas dejar sin minutos, hijo mío.

60 minutos Jaime.

65 Vicente.

Una de las pujas más fuertes.

Jaime, no sabes lo que hay en la última.

Me la juego.

Adjudicadas las tachuelas para Vicente.

Tendrás que trabajar como Antonio

en 25 minutos de tiempo.

Jaime, ¿te imaginas qué puede haber en esta caja?

Pues no, pero espero que sean abalorios, perlas...

cosas que haya que bordar y poner que es muy mío.

Descubrimos el siguiente elemento.

El último elemento de la puja es...

anillas de lata.

Tendrás 70 minutos, como Luisa, para la prueba.

Bien. Ponlo por favor en tu marcador.

Jaime creo que ha sabido jugar muy bien sus cartas.

Ha estado subiéndonos a todos la puja

y al final se ha quedado para el último

cuando no tenía quién pudiera darle caña a él.

Comenzarán a coser los que tienen más tiempo.

Por lo tanto comenzarán Luisa y Jaime.

Y os iremos incorporando según sea vuestro turno.

Queremos ver vuestro lado más creativo.

Puntuaremos la originalidad.

Pero por supuesto una confección impecable,

que es lo que siempre os decimos.

Recordad que tenéis que firmar vuestras prendas.

Qué fuerte. A partir de esta prueba

de expulsión vais a tener un salvavidas:

el imperdible.

Cuando estéis bloqueados, cuando ya no tengáis tiempo,

cuando ya no tengáis la idea podéis pedir

que uno de los aprendices salvados

entre en la prueba a ayudaros durante un tiempo determinado,

que en el caso de hoy será de 10 minutos.

Yo pensaba que iba a ser algo maligno

rollo quitar tiempo a alguien,

ir a quitarle algún elemento a alguien.

Yo ya me veía quitándola la máquina

a Vicente por ejemplo.

Sólo hay un imperdible por cada prueba de expulsión.

Lo que quiere decir que si sentís que necesitáis

el imperdible pedidlo cuanto antes,

porque cualquier compañero os lo puede arrebatar.

Y más importante todavía,

sólo podréis utilizar el imperdible una vez

en todo vuestro paso por "Maestros de la costura".

Aprendices, ya tenéis el elemento

por el que habéis pujado. Vais a poder entrar

sólo una vez en la mercería.

Y sólo tenéis 3 minutos para abasteceros

de lo que preciséis en la mercería.

Más trabas, más trabas, más trabas.

Muy mal, son maestros de la tortura.

Les viene perfecto el nombre este que hemos rebautizado.

Aprendices, en tiempo para entrar en la mercería

comienza ahora.

Que me quedo la última.

¿Pero esto lo cortamos o lo cogemos tal cual?

Pues no hay tijeras. -Lo que quieras.

Cojo y ya está. -Yo creo que esto con estos.

Si te están dando una caja con elementos

tienes que usar lo que hay ahí.

Céntrate en lo que te están dando,

Es en lo que se basan las pruebas.

Hoy se va cualquiera.

Aprendices, os queda un minuto para coger todo

lo que necesitéis de la mercería.

Recordad que no podréis volver a entrar.

¿No hay tijeras por ahí? -Toma, aquí hay.

Yo creo que más o menos lo tengo ya.

Tres, dos, uno...

El tiempo para Jaime y para Luisa comienza ya.

Mierda, que la he puesto al revés.

Vamos, Luisa.

He visto el papel y me estoy imaginando que le voy a poner

una carrucha y volantito en la cintura.

Y si me da tiempo le pongo unas manguitas.

Es que lo estoy viendo ya.

Así, ¿no? -El negro por aquí.

¿Todo esto lleno?

Sigue pensando.

A ver si me da tiempo, ¿eh?

Ojalá.

Puedes pedir ayuda. -Sí, ya, pero sabes tú

que a veces dos nos molestamos más que ayudarnos.

A mí sí me hace falta, para colocar uno a uno.

Jaime también y Mahi, que tenéis muchos elementos

pues a lo mejor no es fácil.

Pero me quiero guardar para la próxima.

Como tengo claro qué hacer

y va a quedar chulo estoy tranquilo.

Reza el rosario por tu hermano, que falta le hace.

He acabado el rosario ya. Me quedan las letanías.

Pues saca el evangelio. -Hago otro.

Las chapas yo me veo como una cosa así tipo romana.

Teniendo en cuenta el mono...

Haría algo como un cinturón súper mega fashion.

Luisa, eres una máquina.

Mira. -Venga, venga, tú sigue.

Va a ponerle un volante seguro.

Yo creo que lo primero que hubiese tenido que hacer

ella es lo que ha hecho Jaime, dibujárselo, planteárselo.

Bordar el nombre. -Y haberlo hecho con calma.

A ver si se va a pasar por el nombre.

Estoy contenta con el material por el que he pujado,

porque puedo sacarle partido.

Aunque me moría por el papel que lo había trabajado.

Pero ahora estoy más contenta

con esto porque sí que sé que aquello se me rompía.

El tiempo de espera es lo peor.

Tienes ganas de tocar, de coger.

Y el tiempo pasa más que lento.

Tengo ganas de empezar ya.

A mí me pone nerviosa que no vayan a bordar.

Todo el mundo tiene 35 minutos, 40 para hacer cosas.

Y yo estoy aquí con 15.

Pienso: "Estoy loca."

Pero eso ya lo sabía yo, que loca estoy.

Lo mismo luego me arrepiento. Pero no lo voy a pensar

porque me pongo nerviosa y eso es lo que no quiero.

Como en mono es azul oscuro pues yo me he imaginado

que es como un cielo, ¿vale?

Y le quiero poner estrellas. Voy a empezar desde el centro,

que voy a bordar mis iniciales y voy a hacer una explosión.

Junto y luego muy separada. Esa es mi idea.

Pero no sé si en 25 minutos me va a dar tiempo.

Jaime, bordad el nombre, no os esperéis.

Porque luego tendrás poco tiempo.

Voy.

¿Qué tal, Jaime? Hola.

¿Qué tal vas, Jaime?

Pues aquí estoy poniendo chapas como un loco.

Veo que eres bordador y además un buen bordador

y que te gusta mucho tu trabajo.

Muchísimo, sí. ¿Qué idea tienes?

Simular con las anillas las escamas de un pez.

Los pececitos te han traído mala suerte de momento.

Ya, ya, lo he pensado. Yo que soy muy supersticioso.

Está escogiendo por colores.

Lleva las rojas y está superbonito.

¿Sólo uno? Bueno...

Con tanto tiempo y tanta chapa. Es tu prueba, Jaime, lúcete.

Te voy a decir una cosa:

70 minutos, una caja de chapas, valenciano y bordador.

Sí. Esto es una broma.

No, no es una broma, María. Bueno, pues lo veremos.

Quiero ver un prendón.

Suerte, Jaime. Gracias.

El momento más estresante es cuando vienen los jueces

y te aprietan las tuercas.

Te dicen: "¿Y sólo vas a bordar un pececito?"

Y tú que estás orgulloso de bordar un pez dices:

"Eh... sí, porque no me va a dar más tiempo."

Anna, empiezas a coser. Vale.

Suerte, Anna.

Un superlazo de hule rollo pajarita

y te lo planto aquí.

También es verdad. -O aquí.

Y torcida así a un lado.

Y te quedas tan ancha.

Es un material que nunca he utilizado.

¿Cómo lo puedo yo demostrar y plasmar en la costura?

Jaime sí se ha ido a bordar, ¿no?

Sí, pero Luisa no.

¿Sabes el problema de Luisa? -¿Qué?

Que va a tener 70 minutos y la va a cagar.

Porque va a empezar a poner...

a poner, a poner y a poner. Y la va a cagar.

Hola, Luisa. ¿Qué tal? Hola.

¿Qué estás haciendo? Le voy a poner

una especie de manga un poco tableada.

Y delante, le he puesto como una chorrera.

Si viviera Miguel de Molina, te lo compraba ya, Luisa.

Yo pensaba que ibas a hacernos una bata de cola.

Según vaya pasando el tiempo, ahí voy imaginando.

Me gustaría ponerle una especie de volantito.

A ti te gusta un volante, hija mía.

Sí. Me gusta. No lo puedo evitar.

¿Vas a usar más colores? No sé.

Tantos colores va a ser muy cargado.

Tienes tiempo y material de sobra.

Bueno, a ver lo que hago.

¿Has hecho más cosas de papel? No.

La primera vez en mi vida. ¿Nunca has hecho nada?

Ni para tus hijas para disfrazarse.

Para los carnavales. Qué va. De papel, no.

Suerte, Luisa. Muchas gracias.

Yo soy más de coser, no de tanta imaginación.

Pero bueno. Si tenemos que customizar, pues lo hacemos.

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con los mejores consejos de nuestros maestros.

Síguenos ya en @maestroscostura.

Los 40 minutos de Vanessa comienzan ahora.

¡Qué estrés! Mis 15 minutos no da tiempo a mucho.

Y más, si tienes que ir a la bordadora para tus iniciales.

No entiendo qué moda es esa.

Eso es para entorpecer. Es para entorpecer.

¿Cómo vas? -Es más difícil de lo que parecía.

No te olvides del bordado,

aunque sea en un trozo de tela distinta.

Mira la Luisa. Ya la está liando.

Muy poquita cosa está poniendo. -Para ya, muchacha.

¿Cómo le hacemos llegar el mensaje? -Está muy lejos.

(SUSURRA) Antonio.

Dile a Luisa que pare...

Dile: "No pongas más, Luisa, cariño".

Nena, te dicen los de allí que no pongas más.

Mira la Mahi. Está pidiéndole fuerzas a Extremoduro.

Mientras, voy a ir viendo una cosa.

La bordadora se lleva su rato.

(MAHI) Lleva Vanessa un rato ahí y Anna otro.

Si me da tiempo, te dejo preparado el nombre.

No, no. No te preocupes. Tú usa tu tiempo.

Tú corre. Vuela tú.

Raquel, por favor, dime que ya es mi turno,

que ya puedo coger la aguja y el mono

y ponerme manos a la obra.

Anna, ¿qué haces? Pues estoy ya trazando

lo que quiero hacer aquí. Recortar.

Ponerle esto al aire y la barriga también al aire.

Lo que quiero, es empezar una cosa y terminarla

y no ir a lo loco como las últimas veces.

Vale. Pero no hagas churros, eh.

No, no, no. Churrascos no.

¿Estás contenta con tu decisión en la subasta?

Tenía ganas de hacer un vestido tipo gimnasia rítmica.

Cuando lo vi, fue mi oportunidad.

A ver si puedo demostrar que puedo hacer algo.

Y aparte de la T, ¿tienes algo en mente, Anna?

Sí. En la espalda, quiero hacer como un lacito.

Tú piensas en lacitos, Anna. ¿Y en qué piensa Palomo Spain?

En lazos. Así son los lazos

de Palomo Spain. ¿Tú los has visto?

En una prueba de expulsión, hay que pensar a lo grande.

Vuélvete un poco loca, anda. Vale.

La Mahi se quita los zapatos para poder correr.

Hasta que empecemos nosotros, tú tienes tiempo.

Me da igual. -Estarás preparada. ¡Vamos, fuego!

Alicia, mi aprendiz itinerante en la prueba por equipos.

Vengo a regalarte el libro "Maestros de la costura".

Es el manual imprescindible para los amantes de la costura.

Una guía muy sencilla y útil para iniciarse

en el mundo de la confección. En él se encuentran

todas las técnicas necesarias para convertirse

en un maestro de la aguja.

Estoy muy preocupada por cómo le meto la tijera,

cómo pongo encima el hule y cómo, al rajarlo,

no se me descoloque. Porque al poner el hule

y rajarlo, a ver si se me va a desmoronar el mono

y fastidio el mono y me quedo sin mono.

(VANESSA) Nunca he customizado nada y no sé qué espera la gente.

O sea, que si costumizar, tal vez, significa

lo más extravagante posible.

Entonces, esa extravagancia te lo va a dar

otra serie de materiales, que no el cuero.

Entonces, no estoy segura. No sé.

Vicente, Antonio, vuestros 25 minutos empiezan ya.

(MAHI) Estoy en tensión.

Me quito los zapatos. Me pongo la coleta.

Por favor, llamadme para empezar, porque estoy histérica.

No aguanto más. Estaba ahí como los toros

cuando quieren salir al ruedo. Ahí, lista.

Antonio, corre.

Estoy muy lento. No me va a dar tiempo.

Mi hermano está haciendo agujerito, tornillito, enrosca.

Agujerito, tornillito, enrosca.

Mahi, ¿tú quieres ayuda? ¿Tú vas a pedir ayuda?

(MAHI) Yo no tengo tiempo ni de pedir ayuda.

Está al filo.

Voy a pedir ayuda. Voy muy lento. Sí, sí, "por fa".

Es que si no, se va a ir.

Vicente, ¿quién quieres que te ayude?

Mi hermano, por favor. (SERGIO) Sabía que saldría.

O pedía ayuda, o no llegaba.

Y para irme, pues claro, si me voy,

no puedo utilizar el imperdible. Lo voy a utilizar y ya está.

Diez minutos tenéis. Adelante. Gracias.

Vale. Rápido. Ve haciendo agujeritos y poniéndolo.

Juntitos y separados. -A ver. ¿Dónde está la caja?

Aquí está. Es esto. ¿Qué tiras?

Hijo, estás. -¿Para qué?

Hay que hacer algo más. No te va a dar tiempo.

Vamos a ponerlo en la cintura. -Pues no.

Parece un futbolista. -No para de moverse.

La última incorporación. Mahi se une a la prueba.

¿Cuánto tiene la Mahi? -15.

¡Ay, que nos quedan 15!

Esto es un trabajo de chinos. Hay que hacer algo más rápido.

Tú hazlo y calla. No da tiempo para pensar más cosas.

Esto es lo que hay. Punto.

Ahora se ponen a discutir, en vez de ayudarse.

(MAHI) Estoy nerviosísima. Mira que decía

que no me iba a poner nerviosa. Ya estoy histérica.

Cuando llevas prisa, te tiemblan las manos. No puedes hacer nada.

Hola, Vanessa. ¿Qué tal? ¿Qué estás haciendo?

Me había acordado de una película de Audrey.

Intento imitar un poco el tema de los diamantes y así.

Además, quería que fuera como una cometa,

que está como volando. Estás teniendo en cuenta

que el elemento principal tiene que ser el de la caja.

Sí, sí. Por eso, es la cometa. No, no.

El elemento principal. Vale. Lo tendré en cuenta.

Voy a hacer la flor. Tienes una de las mejores cajas.

Tenéis toda razón. Y tenías tiempo.

Bueno, eso de tiempo...

Han dicho: "¿No metes más? ¿No usas más cuero?"

Entonces, digo: Bueno, esto hay que cambiarlo.

De alguna manera, es un consejo, ¿no? Indirecto.

Rápido, rápido. Sigamos. -Aquí falta otro.

¡Uf! Venga.

Ay, Antonio. -¿Cómo crees que va?

Mal. No ha puesto nada.

Estoy dejándole un hueco en el escote

para que las luces salgan hacia afuera

y no queden como un árbol de Navidad.

Sergio, el tiempo ha terminado.

Su cumplen 10 minutos. Termina la ayuda.

No te vayas. Te voy a retirar el imperdible.

Que ya no podrá utilizar más Vicente

en "Maestros de la costura". Tú todavía sí.

Se ha ido mi hermano. A ver si lo acabo.

Dios mío, ayúdame. Creo que sí. Está encaminado.

Si me dijeran que se acaba el tiempo,

no está perfecto, pero lo podría presentar.

¿Cuánto quedará? -Nada.

¡Ay, la Mahi, qué bien! -La tía se está dando prisa.

Ha puesto imperdibles. Superchulo.

Estoy sudando como un hombre.

(ANNA) De los nervios, he bajado la cremallera

y no me bajaba más.

Si el mono está para el maniquí, tiene que entrar como sea.

Tranquilízate. Me he tranquilizado. He contado hasta tres.

Leche, es que no has bajado entera la cremallera. Estás tonta.

Tiene una maña cosiendo a mano. -Claro. Lo domina.

¡Ay, ay, ay! No tengo tiempo ni de pensar

que 15 minutos no dan ni para pensar.

Es imperdible, imperdible, imperdible y cortar.

Aprendices, quedan solamente dos minutos

para terminar la prueba.

Dos minutos.

No sé qué más.

¿Por dónde se lo está metiendo? -Por abajo.

Espérate. A ver si no le va a dar tiempo a ponerlo.

No sé si poner esto más corto.

(MAHI) Todavía tengo tiempo de cortar el hombro

y unirlo con imperdibles.

-¿Qué hace Anna? Lo está cortando. -Venga.

La prueba termina

en tres, dos, uno.

Todos junto al maniquí.

Jaime, Jaime, Jaime.

Antonio, ya. Ya. Vale, vale.

Aprendices, es el momento de la valoración.

Empezamos con Jaime.

Tengo que decirte que cuando estaba viendo,

no confiaba, porque me parecía poco el pez.

Pero cuando he visto el resultado final,

me ha gustado mucho cómo has bordado

con diferentes volúmenes el pez y cómo lo has trabajado.

Has conseguido un trabajo muy bonito.

En esta prueba, has ido a lo seguro,

utilizando tus habilidades y tus técnicas de bordador.

Y el resultado es bonito. Es resuelto.

Gracias.

Es el turno de Vicente.

Y va y se santigua.

Yo creo que la técnica que has usado,

funciona estéticamente.

Pero creo que te podrías haber esforzado más

en una prueba como la de hoy.

Lo mejor que has hecho, es coger el imperdible

y que tu hermano bajase a ayudarte.

Porque si no, creo que hubieses estado muy flojo.

Podrías haber bordado unas rayas, haciendo un trabajo de los 60.

Que esto es lo básico, Vicente.

He visto ese material, pero veía el brillo barato

y como de disfraz. No lo veía elegante.

Sí. Pero no nos acostumbremos a lo fácil

y a decir "elegante", porque no lo compro.

El bordado en el centro.

Eso sí que es elegante y diferente.

Gracias, Vicente. Gracias.

Espabila, que si no, me vas a jorobar el programa

y quisiera disfrutarlo un poquito más.

Si te vas, me lo amargas. -Tranquilo.

La siguiente valoración será para Mahi.

Bueno, Mahi, cuéntanos. Cuando vi los imperdibles,

ya tenía claro que quería usarlos, porque me acordé

de cuando tenía 13 años y encontré un disco

de rock nacional y me ponía imperdibles en las orejas.

Yo iba de rebelde por el instituto.

Quería pegarle tajada y hacer lo mismo

que yo hacía con mis pantalones de camuflaje.

Poner imperdibles y usarlos por todos lados.

En 15 minutos, yo creo que está bien.

A ver, Mahi. Has tenido tiempo a diseñar, a cortar,

a rematar y a acabar. Y todo eso te lo ha dado

la apuesta segura que has hecho con el elemento

que tú tenías claro que era el tuyo.

Y de eso se trata a la hora de crear una marca

y de saber cuál es tu camino en la moda.

Has conseguido una prenda muy bonita y muy moda,

que nos puede llegar a recordar

a un colección que hizo Gianni Versace.

Has conseguido un buen trabajo. Gracias.

(SUSPIRA) El siguiente será Antonio.

Es monísimo.

Muy bueno.

Yo creo, Antonio, que por fin hemos vuelto a ver

el Antonio de la primera semana, que nos sorprendió tanto.

Eso es moderno, minimalista,

limpio, "avant-garde", muy chic.

Estamos sorprendidísimos de que esto realmente es ideal.

Es monísimo.

Por ponerte un pero, te diré que la etiqueta

no te dio tiempo a ponerla. La has puesto en un trapo

que si me lo vendes ahora de alguna manera,

me lo creo y es una modernada más y es "avant-garde".

Se lo han probado tanto las clientas,

que se ha desenganchado. Era así de grande.

Era parte del diseño.

Enhorabuena, Antonio. Muchas gracias.

En solo dos programa, esto es de estar en el pódium,

a volverte al pozo. Imprevisible.

Subes y bajas como las mareas.

El jurado valorará ahora a Anna. A ver.

El plástico no les pega mucho.

A ver, Anna. Le has puesto como una especie de L, de T.

Está completamente descentrado.

Quiero entender que es a propósito. Dime que sí.

Al principio, lo quería poner centrado,

pero luego, como me gustan las cosas desiguales,

lo he ido haciendo a mi manera.

Tenías el material más fácil.

Podías haber creado volúmenes, una sobrefalda,

una capa con una capucha. Hasta una manga.

Vete enhebrándome una aguja, anda. Este blanco.

Estoy haciendo una manga abullonada así, a ojo de buen cubero.

Tienes que empezar a visualizar las piezas.

Las piezas de los patrones.

Fíjate, Anna, en lo que está haciendo Lorenzo en un minuto

y ve tomando notas,

porque eso está flojísimo.

Qué guay...

-¿Y eso se puede fruncir,

el plástico? -Sí, claro.

-¿No se rompe? -No.

(APLAUSOS DE LOS APRENDICES)

Lo que has hecho me parece... a parte de todo me parece feísimo.

Esto de aquí mal cortado, no es por ser duro contigo

pero... me parece... horroroso.

Guau... zasca.

Suerte hoy porque la necesitarás. Vale, gracias.

Lo siento. Espero que no que se vaya

porque quiere aprender mucho y eso es lo más importante.

Si me dicen que me voy... ¡ay!

Es que yo no quiero ni pensarlo... no lo quiero ni pensar.

La siguiente en ser valorada será Luisa.

A ver, Luisa, tenías 70 minutos,

has escogido la primera. Has trabajado poco.

Lo que pasa es que pensé en hacerlo en la máquina,

pero cuando estaba poniendo el alfiler,

me di cuenta de que se partía el papel

y me digo "más vale que lo haga a mano".

Quería poner más volantes, pero... Te he visto...

"Esto lo tengo, me ha quedado monino, tiene color".

No, que los nervios los tenía por dentro.

Te han quedado ahí tres rollos de papel

que podías haber hecho... Tres rollos de papel,

70 minutos... No quise arriesgar,

por si no me daba tiempo.

Pues hay que empezar a arriesgar, Luisa,

porque coses bien, está todo perfectito

y vas tirando y así no se llega a la final, no se llega.

Hay que empezar a arriesgar, es la hora, esto es conformismo.

Y el conformismo también se castiga, o sea que cuidado.

Vale...

-Cómo va esto...

Ahora es el turno de Vanessa.

A ver, Vanessa, para mí esto es... volver a primero de parvulitos.

Esto tiene un aspecto de trabajo manual

de clase de tijeritas y florecitas,

estamos en un concurso de moda,

esto no es moda. Tienes aquí 20 500 trozos

de cuero de todos los colores, de pitón y tal...

Mírate el "Vogue", el año pasado Loewe

tenía vestidos, la colección entera,

todo lleno de piezas, una chulada...

Fendi lo ha hecho...

Bueno, en fin, mil cosas... tienes cantidad de cosas

y te has dedicado a hacer una cometa aquí que...

Que parece... de un trabajo de clase,

la florecita esta... mocha, dale gracia, hazle capas,

hazme flores, si quieres flores haz flores de cuero,

pones una encima de otra y haces una flor con volumen.

Pones aquí unas cuantas de flores, hojas con el cuero... no sé, algo.

Vale, tomo el consejo. Esto es más infantil que un chupe.

Nos hablaste de Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes".

Sí, bueno, la pedrería que he puesto arriba.

La idea de que del hombro saliesen las cadena...

Pues puede hacer gracia si te coges y haces perlas

con cuero o las flores y les pones aquí cinco collares.

Pero esto... mi sobrino de dos años lo hace mejor.

Y, sobre todo, Vanessa, la prueba trataba

de usar el material que habíamos cogido en la subasta.

Y aquí has dado más protagonismo a tus mercerías.

Hay cuatro piezas de napa,

teniendo una caja entera. Te has quedado muy corta.

Muy corta... Cortísima.

Gracias, Vanessa. Gracias.

La verdad es que el cuero poco lo ha usado.

Efectivamente hay que valorar el uso del material

que es casi inexistente en mi caso, entonces,

yo creo que voy a estar ahí, fijo.

Caprile, María, Palomo, llega el momento más difícil.

Tenéis que elegir al aprendiz que debe abandonar

"Maestros de la costura".

No sé si necesitáis coger alguna prenda

para el momento de la deliberación.

En cualquier caso, os pido a todos que vayáis al probador,

también a los salvados

os reunís para que comience la deliberación.

Luisa lo dicho, ha hecho cuatro servilletas...

Ha hecho un disfraz de Blancanieves, perdona...

Hubiese hecho unas flores de papel,

con lo bien que hace Luisa esas cosas.

Cuando nos disfrazábamos

de pequeños, con papel maché, con una camiseta te volvías

loco poniendo de todo: flecos, volantes, lazos...

Flores... flores, flores.

La idea era muy buena... la idea es buena.

Y, de verdad, para mí eso es muy importante.

Esto no hay por donde cogerlo. Ana, por lo menos,

se ha atrevido, ha cortado,

ha intentado integrar el material en el mono, al menos

ha metido la tijera. Ha cortado y ha cosido.

Tengo que decir algo, no sé si es meterla o no,

porque para malmeterla.

Vanessa, te han puesto fina filipina.

Esto es del día del padre, una cartulina y hacer

con cuatro recortes el dibujo.

No entiendo que no haya creatividad

a la hora de crear cosas, o sea algo bonito.

(HABLAN A LA VEZ) Por Antonio...

Claro, como es guapo tienes debilidad.

Es guapo y es estupendo el hombre, la verdad.

Palomo es más sofisticado, yo soy muy fan de Versace,

entonces, la verdad es que el mono me recuerda a la colección

y, claro, es mi favorito.

Sí, al menos me han dicho cosas bonitas.

Después de la falda de tablas.

Su reborde aquí con un vivo que le ha puesto.

Comparado con aquella... chapuza. Nada que ver.

Bueno, ¿lo tenéis claro? Porque yo sí.

Por mí sí, por mí visto.

Lo tenemos claro, Caprile. Sí...

Aprendices, el jurado ya tiene un veredicto,

¿me acompañáis?

Luisa, por favor, acércate.

Luisa, tenías tres rollos de papel,

en tres colores distintos,

con un montón de metros, te podías haber vuelto loca.

No has sabido sacarle partido a este material

y has tenido 70 minutos y en la mercería

un montón de cosas

y siempre vas a la pasamanería que te vamos a llamar

Pasamanería Luisa Reyes,

porque siempre vas a lo mismo.

María y yo nos hemos acercado a tu mesa,

te hemos dado varias pistas y, al final, ha terminado

en un disfraz cutre de Blancanieves.

Luisa, así no podemos seguir.

Vete al lado de Raquel, por favor.

¿Puedes venir aquí, por favor, Anna?

Anna, lo has tenido desde el principio muy claro;

pero, luego, el resultado nos ha quedado horroroso,

bochornoso, no tiene ni pies ni cabeza y es inaceptable, Anna.

Vale... Aunque es la primera vez

que has acabado el trabajo y eso es bueno,

es una buena noticia porque siempre lo traes

rajado o a medio terminar y, esta vez, te ha dado tiempo

pero te has quedado corta, pedíamos mucho más.

El primer programa hiciste un trabajo desastroso

pero tuviste la suerte

de que alguien lo hizo todavía peor que tú

y te libraste, esta noche vamos a ver qué pasa,

porque, la verdad, es que...

Ya, ya... Me da un poco de agobio

y de bochorno mirar a tu prenda, la verdad.

Hoy lo veo negro... negro, negro.

Vale...

Anna, ven con nosotros.

Antonio, por favor, acércate.

Antonio, ¿por qué crees que estás aquí?

Pues la verdad es que, ahora mismo, estoy desconcertado.

Yo estoy contento con mi trabajo.

La verdad, Antonio, es que nos ha encantado

recuperar al Antonio de la primera prueba.

Aquella primera falda

de Scarlata O'Hara nos impresionó

y en este reto vemos que has vuelto a tu sitio.

Enhorabuena, Antonio. Muchas gracias.

(Aplausos)

Acércate, Vanessa.

Sinceramente, Vanessa, no conseguimos captar tu estilo,

tu personalidad, nos tienes muy desubicados.

Tenías uno de los materiales, quizá, más versátiles,

más bonitos, llenos de color, muchísima cantidad...

Y tenías, además, 40 minutos

que era un buen tiempo y nos has hecho una especie

de collage de niño pequeño,

Mahi tenía 15 y tú tenías 40

y una caja llena de retales de piel llenos de color.

O sea, te tenían que surgir un montón de ideas,

hay muy poco trabajo de costura, ni siquiera

le has metido la tijera al mono.

Sinceramente, lo veo un trabajo muy pobre y poco digno

de "Maestros de la costura",

un trabajo muy imcompleto, Vanessa.

Vanessa, ven con nosotros.

Nos queda un mono por descubrir, ¿de quién será?

Es el tuyo Mahi. El de Mahi está muy bien.

Mahi, apostaste fuerte por los imperdibles

y te has quedado casi sin tiempo.

¿Estás contenta con tu resultado? Sí, sí lo estoy.

Siempre te has cortado, has colocado los imperdibles,

no has dado una sola puntada;

pero todo lo has hecho a la perfección.

Esto era justo lo que pedíamos en la prueba de hoy,

todos estamos de acuerdo en que tu mono

es lo mejor de la prueba.

Así que enhorabuena, Mahi, porque te lo mereces.

(Aplausos)

(Aplausos) Acércate, Mahi.

(TODOS LA FELICITAN)

Esto de la confección y el diseño es como una iluminación.

Porque... o te viene o no te viene,

o te sale de aquí y está de acuerdo con esto

o no te sale.

Y a mí, hoy, me ha venido. Mahi, Antonio,

los monos que habéis customizado en esta prueba

os garantizan una semana más de permanencia

en "Maestros de la costura",

podéis volver con vuestros compañeros.

Con Vicente y con Jaime.

Bien, bien...

Luisa, Anna y Vanessa.

Veníamos dispuestos a tener una enorme sorpresa

y, desde luego, que la hemos tenido;

pero, vamos, para mal.

Una de vosotras ya no va a tener

más oportunidades para demostrarnos

si vale o no vale, si hoy era, simplemnte, un mal día.

Una de vosotras, hoy, dejará "Maestros de la costura".

Luisa, Anna, Vanessa,

de las tres la que debe abandonar, hoy, "Maestros de la costura" es...

Ya, ya...

Vanessa.

No llores, tontorrona...

Pues cómo voy a estar, ¿no?

Pues un poco tristona, porque me voy

y dejo grandes amistades y la oportunidad

de seguir aprendiendo.

Pero, por otra parte, feliz ya esta noche

veo a mis pequeños, o sea... ¿hay mejor premio que eso?

-Es una persona llena de valores, estupenda,

va mucho más allá de la superficialidad

que hoy te encuentras con la gente en la calle.

Eso te llega, sin querer, te llega.

Pues, Vanessa, ahora sí, tienes que abandonar

"Maestros de la costura". Vamos.

¿Qué has aprendido? Soy capaz de hacer más

de lo que yo pensaba en la costura,

además me puedo relacionar con gente muy distinta a mí

y sacar adelante una amistad muy fuerte, ¿no?

Es estupenda, es una persona genial.

Si no llega a ser por el programa...

-No nos hubiésemos conocido. -No me la hubiese cruzado,

como creo que todo pasa por algo.

Uno de los motivos de estar en "Maestros de la costura"

sé cuál es... llevarme a un ángel.

Tengo que pedirte que dejes tu mandil, tu acerico...

Cierres tu costurero, Vanessa.

Porque estos tres elementos no te los vas a poder llevar,

pero sí te vas a llevar tu máquina de coser

para que sigas trabajando, evolucionando

e ilusionándote con la costura.

Ha llegado el momento, ahora sí,

tienes que abandonar el taller de "Maestros de la costura".

Gracias. Gracias... adiós, chicos.

¿Qué te pasa, Antonio?

¿Qué ocurre?

Me da mucha pena...

Es muy buena persona, muy buena gente.

A parte de compañera y de...

¿Para ti se va alguien importante hoy?

Es muy duro ver marchar a los... aprendices del taller,

ya estáis viendo a Antonio; pero tienen que estar preparados

para lo mejor y para lo peor.

Los diez aprendices que continúan en el taller

se enfrentarán en el próximo programa

a tres nuevos retos de costura, os esperamos

y mientras tanto coged aguja e hilo

y poned en práctica los consejos de nuestros maestros,

porque ya sabéis que coser y cantar...

Todo es empezar.

Bienvenidos a "Maestros de la costura".

Sois muy agresivos todo. -Son cinco centímetros...

-Oye, ¿y mi capita?

Eso que estáis pensando es pecado.

Yo cumplo los siete pecados capitales.

-No me cabe la menor duda. -Tranquilo.

Me preocupa que estés contento con este resultado.

No tiene ni pies ni cabeza. ¿Tú crees que Alicia juega limpio?

¡¡¡Oh...!!! -Lo está destrozando...

Sí, sí... -No son recortables

de cuando íbamos a Plástica. -Corre...

-Voy, que me pongo nerviosa. -Me falta mucha técnica.

En este trabajo, los vagos se quedan en la cuneta.

Olé...

(CANTA) #Y una lágrima cayó en la arena...#

-Mahi, ¿ya probaste? Me ha adelantado por la derecha.

Guau... guau. Guau.

Nos has dejado sin palabras, ¿eh?

Maestros de la costura - Programa 2

19 feb 2018

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