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Subtítulos de Los misterios de Laura - Capítulo 13 - El misterio del testigo aullador

Subtitulado por TVE. Ladridos. Calla. Ladridos. Calla. Calla. ¿Qué pasa? ¡Te voy a matar! -(Gruñe). Nunca. -Sí. Nunca. -No os peleéis. Te voy a matar, chaval. -Ni lo pienses. (Ríe): Sí que lo pienso. ¡No! -(Gritan los dos). ¡Es el otro! ¡Ese nunca! Venga, que te voy a pegar. Laura, qué sigilosa. Pareces un gato. Si quieres, me pongo un cascabel para que me oigas venir cuando hurgues ente mis cosas. ¿Hurgando yo? Me pareció oír tu móvil. Pensé que querrías contestar por si era... ese tal Ismael. Ha sido con él con quien has salido esto días, ¿verdad? Lo dices como si no hubiera entrado en casa en meses. Un día me vino a buscar a comisaría y otro día me invitó a cenar y ya está. ¿Y te gusta? Vamos, si es algo serio. Solo amigos. Para que dejes de preocuparte estará fuera unos días por trabajo. ¿A qué se dedica? Es policía. ¿Otro? ¿Qué te ha dado a ti con los policías? ¿Los coleccionas? No tengo nada que coleccionar, porque no hay nada entre nosotros. Basta de interrogatorios. Venga, niños, que llegamos tarde. Sí. Toma, mamá, me lo encontré en el colegio. A ver qué es. Anda, se ha perdido. ¿Lo cuelgo en comisaría? Vale. A ver si lo encuentran. Móvil. ¿Es Ismael? Dime, Marín. ¿Dónde? Voy para allá. (Solloza). Tenga. Tranquilícese. Respire hondo. ¿Qué tal? ¿Está mejor? ¿Qué ha pasado? Es por Dani. Alguien se ha metido en casa, me ha atacado con cloroformo y se lo ha llevado. A mi pequeño... ¿Cuántos años tiene? Seis. Haremos lo posible por encontrarlo. Yo tengo dos y si algo les pasara... ¿Cómo sucedió todo? Yo hacía ejercicio con los auriculares puestos. Alguien, no le vi la cara, me durmió con cloroformo. Cuando me desperté, se lo habían llevado. ¿Dónde estaba Dani? En el jardín. Siempre lo tengo ahí fuera encerrado. ¿Encerrado? Sí, para que no entre y me lo ponga todo perdido. ¿No lo deja entrar nunca en casa? ¿Ni en invierno? ¿Para qué? Tengo cosas muy caras. Las rompe y encima lo llena todo de pelos. Pero ¿cómo de pelo? ¿Cuánto hace que no se lo corta? Varios meses, pero él vive feliz fuera. En el jardín tiene todos sus juguetes y tiene sitio para hacer sus necesidades. Hay que llamar a Asuntos Sociales. Encontraremos a su hijo, pero es increíble que tenga a un niño viviendo en esas condiciones. Dani no es mi hijo. Han secuestrado a mi perro. Dani es mi perro. Discúlpenos, es que como... Como la vimos tan afectada... Suena a chiste. Pero Dani es lo único que tengo. No quiero que me lo quiten. Claro. ¿Todo bien? Demasiado bien. Nadie lo diría por tu cara. Te conté que cuando Félix renunció me ofrecieron el cargo de comisario principal. Sí, dijiste que no. Hasta que me dijeron el sueldo. Laura, se acabó el llegar a final de mes con el agua al cuello. Terminaremos de pagar la hipoteca. Incluso podrás apuntar a los gemelos en la liga del cole y comprarles eso trajes y dejen de dar la murga. Bueno, entonces, ¿qué te preocupa? Pues que será demasiado trabajo. Que veré menos a los gemelos y... que echaré de menos todo esto. Mira cómo acabó Félix. Casi destroza su matrimonio. Ah, por eso no te preocupes. El nuestro ya está arruinado, no hay problema. Si te quedas más tranquilo, tómate algo de tiempo para pensarlo. No digas que sí por los uniformes de los niños, que con unos bañadores viejos se apañan. No hay nada que decidir, ni nada que pensar. Ya está pensado. He aceptado, Laura. Dejo la comisaría. Hoy mismo vendrá la persona encargada de sustituirme. ¿Tiene alguna foto de Dani? -Sí. Esta es reciente. Lleva los datos detrás. Qué casualidad. Un niño en el colegio de mis hijos perdió un perro igual que el tuyo ayer. ¿Es de raza? Sí, es un pastor alemán. ¿Por qué crees que pueden haber robado tu perro? ¿Tiene algo especial? No sé, es buen perro, es listo, es leal, pero no sé. -Vamos a ver. Sumando los distritos, en el último mes han sido robados 27 perros. ¿Y pastores alemanes cuántos han robado? Nueve. Cinco de ellos fueron robados ayer. Incluido el del cole de tus hijos. ¿Alguien se pasó el día robando pastores alemanes? ¿Por qué? Quizá es como en «101 dálmatas»,0 alguien los roba para hacerse un abrigo con las pieles. Pero ¿qué dice? ¡Cuevas! ¿Tenemos cómo contactar con sus dueños? Sí, en las fichas vienen los datos. Mirad esto. Cinco de los perros robados ayer tienen algo en común: fueron recogidos en las mismas fechas, hace dos meses por Simbad. ¿Simbad? ¿Quién es Simbad? Simba, vamos, venga. Ven, vamos. Venga, Simba. Vamos, arriba, vamos. Ahí, muy bien. Hola. ¿Hola? ¿Podríamos hablar con el encargado? No, no está. Soy David, voluntario desde hace dos meses. ¿Queréis ver a los perros? No exactamente. Somos policías. Queríamos hacer unas preguntas. ¿Podemos hablar en un sitio más tranquilo? Claro, por supuesto, venid. Así que inspectora Lebrel. Tengo algo que le va a encantar. Mira, Lúa, ven. ¿Sabes qué es este perro? Mira. Un lebrel, como usted. Anda. Pero si es un encanto. Ay. (Tose). Un lebrel sin olfato. Debería acariciarlo. Lo noto un poco tenso y no hace nada. Cuando estoy tenso, prefiero hacer otras cosas. Venga, Lúa. ¿Habéis oído hablar de la caninoterapia? Son técnicas de sabiduría canina. Se aplican los comportamientos del perro en nuestra vida cotidiana. Yo lo hago. No deje pasar la ocasión de salir de paseo. Practique la siesta si está cansada. Si viene alguien que ama, corra a saludarlo. Lo que hacen los perros, vamos. ¿Levantas la pata y meas en las farolas? ¿Se dedican a recoger perros abandonados y darlos en adopción? Sí, así es. Últimamente se han cometido robos de perros. Algunos fueron adoptados aquí. ¿Podemos ver sus fichas? Claro, por supuesto. Esperen un momento. No has estornudado ni una vez. He tomado un antihistamínico. Aquí las tienen. Gracias. ¿Tendrá que ver con el centro? Todavía no lo sabemos, pero... A veces aparecen cosas muy turbias. Guau. ¡Guau! Caninoterapia, menudo cretino. Me da rabia esa gente que se aprovecha del estrés ajeno para vivir del cuento. Bueno, David no nos ha querido vender nada. ¿Recomendarnos llevar una vida de perros? Nos lo quiere vender y me lo traigo a comisaría. Mira, Martín. Por lo que sabemos, hasta el día de hoy estos cinco pastores alemanes que fueron adoptados en el refugio Simbad, han sido secuestrados, pero en estos dos últimos meses este pastor alemán también fue adoptado allí. Hay un sexto perro que puede interesar al secuestrador. Es este, Rufo. Claro, ¿sabes qué pienso? El secuestrador busca a un perro en concreto. Si sigue secuestrando, es que aún no lo ha encontrado. Puede que Rufo sea la clave. Hemos de encontrarlo. A ver, a ver. ¿No os planteáis que sea una banda organizada que los roba para peleas? Las principales razones del robo de animales son la caza o la crianza ilegal. Siento deciros que este tema no es nuestra competencia. Habrá que traspasarlo. (Carraspea). Un momento de atención, por favor. Tengo algo importante que contaros. Como sabréis, Félix ha dejado vacante su puesto de... de comisario principal. Bueno, puede que os pille por sorpresa, pero he decidido aceptarlo. Así que... dejo la comisaría. ¿Tú lo sabías? Me enteré esta mañana. Quiero presentaros a mi sustituta. Por favor, la comisaria Aurora del Moral. Gracias, Jacobo. Bueno, hola a todos. Nada, solo deciros que... espero mantener el nivel que deja Jacobo en esta comisaría. Me gustaría ocupar el puesto no ya como jefa de todos vosotros, sino como una compañera con quien podéis contar para lo que queráis, para lo que necesitéis. ¿Qué, mucho lío? Sí, quiero dejarle a Aurora esto lo más mascado posible. Os dejo en buenas manos. Es una de las comisarias más competentes que conozco. Es normal que dudes, pero es el puesto que siempre habías deseado, ¿no? Bueno, la verdad es que me da algo de miedo que suponga el dejar de veros. No sé si aguantaré mucho en el cargo. No soportaría que dejaras pasar la oportunidad solo por nosotros. Haces bien, Jacobo, vete. Si no te adaptas, puedes pedir el traslado en dos o tres años. Laura, ¿tú lo que quieres es verme feliz o...? o que me aleje de ti? No empecemos. De momento no quiero que pases el caso de los perros a la Policía Municipal. Creo que ellos lo harán mucho mejor que nosotros. Aparte que no tenemos competencia para ese asunto. Jacobo, hazme caso. Aquí hay algo raro. Hay un sexto perro. Puede que sea el que busca el secuestrador. ¿Por qué no lo han secuestrado? Porque su familia se lo ha llevado de vacaciones fuera de la ciudad. Perdón, no quería interrumpir. No, todo lo contrario, en absoluto, pasa. Así vas viendo el procedimiento y te haces con esto. Te presento a Laura Lebrel. Es una de nuestras mejores agentes. Bueno, la mejor. Encantada. Encantada. Lo sé, también sé que resolvió doce crímenes este último año. Bueno, fue labor de equipo. Estabais hablando de un secuestro. Sí, más o menos. Y ¿qué es lo que quieres que hagamos ahora? Quería pedirte una cosa. Quería que autorizaras un dispositivo de protección. Para un testigo. ¿Un testigo? ¿Tenemos un testigo que proteger? Eso te quería decir, el perro. El sexto perro que busca el secuestrador. Aquí están los expedientes de los casos resueltos el último año. Bien, necesito el número exacto de denuncias puestas en esta comisaría para determinar el porcentaje de casos resueltos respecto a ellas. Eso me llevará más tiempo. Si quieres, te echo una mano. Martín Maresca, he leído tu historial. Les diste trabajo a los de Asuntos Internos. Tus líos amorosos te traen problemas. No creas todo lo que dicen de mí. Si me das la ocasión de explicarme, verás que soy mucho peor. No creo que llegue el caso. No eres ni mejor ni peor de lo que he leído. Eres exactamente como pensaba. Inspectora Lebrel, ¿me ha llamado? ¡Hola! Sí, sí. Necesito que me hagas un favor. Quiero que me cuides a un perro. Claro, por supuesto. ¿A qué perro? Uno de los pastores alemanes que adoptaron en el refugio. El último que queda por secuestrar. Ladrido. ¿Rufo? Rufo, párate quieto. Para, para, so. Las correas extensibles son la pera. Dan tres metros de margen, pero el perro tira igual. ¿Has tenido problemas con la familia? Estaban encantados de que su perro fuera clave en la investigación. Mira, quiero presentarte a David. Es un voluntario del refugio. Cuidará a nuestro protegido. Encantado, pues te entrego el perro. Ladrido. ¡Oh! Qué rollo es esto. -Un rollo, pero has de hacerlo. Te lo han mandado en el colegio y has de hacerlo. Hola. ¡Qué guay! ¿Es para nosotros? No, no, no os animéis que no es nuestro. Hija, cuando decía que no podías criar sola a los gemelos, me refería a alguien con dos patas y mucho menos pelo. Mamá, es parte de una investigación. Y te lo traes a casa. No sé cómo ha llegado hasta aquí. Se llama Rufo. Le ha dislocado un tobillo a Cuevas. Se ha escapado. Lo hemos buscado toda la tarde y no lo encontrábamos. ¡Y estaba en mi coche! Me lo he encontrado en mi coche al llegar aquí, en el garaje. Porfi, ¿nos lo podemos quedar? No, no, ni hablar del peluquín. Ahora llamo al refugio para que vengan a buscarlo. Porfi. Ni se te ocurra, ¿eh? Como el perro se quede en casa, la que se va soy yo. Bueno, vale, pero solo por esta noche, ¿eh? (Ambos): ¡Bien! Muy bien. Tú has elegido. Adiós. Javi, deja de darle cinta de lomo al perro. Tú, acábate la cena, hombre. Rufo, no. -Espera. (Ríen). Ya está bien. Tú, fuera. No tenemos hambre. ¿No? Os termináis la cena o llamo al refugio y se llevan al perro. Como no recojáis los juguetes, se llevan a Rufo. Venga. -Te voy a pegar. Como no os metáis en la cama... Mamá, ¿nos cuentas un cuento? ¿Un cuento? Uno con un perro. Un cuento con un perro. Venga. Había una vez una niña, una pobre niña que se encontró un perro abandonado y se lo quedó. Pero había un brujo malo, muy malo, que se quedaba con todos los perros que eran igual que ese. Ya tenía cinco. Se quería quedar con este también. ¿Qué quería hacer con ellos? Pues la niña no lo sabía, pero seguro que algo malo, malo, malo. ¿Dónde estaba el perro? El perro lo encontró en un refugio de perritos abandonados. ¿Y antes? Antes del refugio se lo habían encontrado en el campo. Igual no estaba perdido. Igual estaba buscando a sus papás. No, eso no puede ser por... Eso sí puede ser. Sí puede ser. Vuelvo ahora y os acabo de contar el cuento, ¿vale? (Los dos): Vale. No os durmáis. Rufo, Rufo, Rufo... ¿Y si estabas buscando a tu dueño? A ver, te encontraron... En la M23 en el kilómetro ocho. ¿Qué hacías allí? ¿Allí te abandonaron? ¿Te escapaste? Claro, no querías moverte. ¿Era allí donde vivías? Kilómetro 23... Un cementerio. ¿Qué hacías en un cementerio? Ladrido. Es porque eres un perrito muy fiel. Ven aquí. Ven aquí. ¿Estás segura de esto? Que sí. Rufo nos llevará hasta su dueño. ¿No ves qué nervioso está? Le gustan los huesos y esto es un festín para él. ¡Rufo! ¡Rufo! ¡Rufo, espera! ¡Rufo, no corras! ¡Ah! Aquí está. Ya tenemos el hilo del que tirar. El dueño de Rufo se llamaba Adrián Mercado, anticuario. Esta era su tienda. En el registro consta que murió hace dos meses en un accidente. Pues si está muerto, no es él quien busca al perro. Hablemos con alguien de su entorno para saber qué pasa con el perro. ¿Vamos de visita? ¿Qué ha pasado? De un día para otro. Serán las malas energías. Pues sí, porque llevo una hora intentando aparcar. Si otras no ocuparan el espacio de tres coches... Tenía prisa por llegar. ¿Se te ha acabado la suerte? Siempre aparcas a la primera. Mi buena suerte acabó el día que aterricé aquí. Aunque puede que eso cambie a partir de ahora. Gracias. Gracias, Adela. Han encontrado a Rufo. Me preguntaba dónde estaría. Nos imaginábamos que estaría preocupadísima. Aunque no denunciara la desaparición ni pusiera carteles. Si no lo hice fue porque el pobre me trae demasiados recuerdos. El perro escapó la noche que murió su marido. Sí, se escaparía por la finca. Volvió al día siguiente y nos acompañó al cementerio. Allí se volvió a escapar. ¿Cómo lo han sabido? El pobre apareció en el mismo cementerio. Su marido se llamaba Adrián Mercado. Se dedicaba a las antigüedades. Mi marido no se dedicaba a nada. O se obsesionaba o no. Ojalá me hubiera prestado a mí la misma atención que a sus figuritas. ¿Qué pasó aquella noche? ¿Aquella noche? Nos visitaron Isaac y Lorena. Él es... era el socio de mi marido y ella tiene una sala de subastas. Una gente encantadora. Aunque se presentaron sin avisar y eso no es de buena educación. Por suerte, había hecho una tarta de yema y la pude servir con el café. Está muy buena, cariño. -Espero que os guste. La he hecho esta tarde. -Está excelente, Sonia. Voy a repetir y todo. Les encantó. No pararon de pedirme la receta. Sí, cariño, exquisita. ¿Por qué su marido subió a su despacho? A Adrián no le gustaban las visitas inesperadas. Con la excusa del trabajo no tardó en volver al despacho. Si me disculpáis. Tengo un trabajo que terminar. -Pero, Adrián... En el informe hemos leído que fue una muerte accidental. Sí. Nadie sabe qué pudo pasar. Nos imaginamos que subió, abrió la ventana y... se resbaló. ¿Podemos ver el despacho de su marido? ¿Por qué? ¿Ocurre algo? Nada. Es para el informe de la aparición del perro. Las circunstancias de sus dueños... Pura rutina. Ah, bueno, ya veo. Si me acompañan. Pasen. Caramba. Las antigüedades dan mucho dinero, ¿verdad? Lo digo porque... no debe de ser nada barato mantener una casa como esta. No lo es. Lo sé bien, porque lo que ven es mío. Las antigüedades hicieron de mi marido un hombre muy aburrido y meticuloso, pero ¿rico? Me temo que no. ¿Está tal como lo dejó él? Sí, no he tocado nada desde que murió. Mañana vienen a llevarse todo. Isaac lo pondrá a la venta en la sala de subastas de su mujer. ¿Incluida esta figurita? Qué bonita es, ¿verdad? Vaya, su gusto por lo barato es envidiable. Es que mi marido me comentó que esa figurita no valía ni dos euros. Ah, qué raro, ¿por qué conservaba tantas fotos de ella? Lo cierto es que no lo sé. ¿La tiene por aquí? Me encantaría verla. Lo cierto es que nunca la he visto por aquí. Quizá la tiene metida en la caja fuerte. No creo, ya le he dicho que no vale nada. Vamos a probar. Ha dicho que no ha tocado nada desde la noche que murió. A lo mejor no sabe que la tiene ahí metida. Igual nos llevamos una sorpresa. ¿Lo ve? Está vacía. Mala suerte. ¿Esto es oro puro? No, es pan de oro. Sirve para restaurar ciertas piezas. Mi marido trabajaba con eso la noche en que murió. ¿Es esta la ventana...? Sí. ¿Adónde da? Al jardín de atrás, al porche del salón. Escuchen, tengo recados que hacer. No puedo seguir atendiéndolos. Si me hubieran avisado con tiempo... les habría hecho una tarta de yema. Qué pena, con lo que me gusta a mí la tarta. No se preocupe, tenemos cuanto necesitamos, ¿verdad? Sí, sí, eh... Claro, claro. Cuéntame por qué ya tenemos cuanto necesitamos. ¿No te fijaste que el pan de oro estaba como... esparcido, como si al abrir la ventana se hubiera desperdigado? Abrió la ventana antes de morir. Un meticuloso no habría abierto la ventana, si el pan de oro se podía volar. Tal vez no lo vio. O tal vez... alguien abrió la ventana por él. ¿Quién? La persona que fingió su accidente. Creo que Adrián Mercado... Fue asesinado. ¡Equilicuá! Pieza 56. Pareja de Tibores árabes cincelados de finales del siglo XVII. La puja comienza en 40. ¿Alguien da 50? Tenemos 50. 50... ¿Alguien da 60? 60, tenemos 60. ¿Alguien sube a 70? 70, la señorita. Este debe de ser Isaac. Hola. 80, tenemos 80. Pero, Laura... 90 el caballero de la corbata. No he hecho nada, solo he hecho así. 100, tenemos 100. ¿Quieres bajar la mano? 110, 120. Déjame, quieto. 120, tenemos 120. No. ¿Alguien ofrece 130? 120 a la una. 120 a las dos. 120 a las dos... ¡Adjudicado! 120 euros que se me van. Vendido a la Sra. de la gabardina por 120 000 euros. ¿Qué? Continuamos con la pieza 57. Pedro, la pieza que te llevas me parece una maravilla. Desde que nos llegó sabía que te iba a gustar. Tenía tu nombre escrito. Nada, disfrútala, ¿eh? Adiós. Disculpe. Si me perdona, los compradores deben ir a la sala anexa y... No, no, no. Ha habido un error. No quiero comprar nada. Pero ha levantado el brazo. Sí. Es un gesto que hago a menudo, sobre todo cuando saludo. Comprenderá usted que las salas de subastas no son como los mercadillos de su barrio. Usted comprenderá que con mi sueldo de policía no podría pagar 120 000 ni aunque vendiera mis órganos y los de mis niños. Ah, ustedes son los policías. Sí. Hablamos por teléfono y le dije que vendríamos a visitarlo. Sí, es verdad, lo siento. Es que no me la imaginaba... así. Queremos hacerle unas preguntas sobre su antiguo socio. Adrián Mercado. Usted y su esposa estuvieron en la casa del señor Mercado la noche en que... sufrió el accidente. Sí, Adrián llevaba meses insistiendo para que fuéramos a su casa a cenar y finalmente no tuvimos más remedio. Pensaba que esa visita era cosa de ustedes. ¿Nuestra? Ni locos. Entiéndame, Adrián no era mal socio, pero como persona dejaba bastante que desear. Yo intentaba no mezclar lo personal con lo profesional. A mí mujer y a mí se nos acabaron las excusas para librarnos, así que tuvimos que ir. ¿Sabe por qué motivo los dejó en mitad de la velada? Creo que fue por... una tarta realmente repugnante que había hecho Sonia, su mujer. No había quién se la tragara y... le sentó mal. ¿Os gusta? La he hecho yo. (Isaac asiente). Si me disculpáis, tengo un trabajo que terminar. Adrián, íbamos a jugar al bridge. -Claro, cariño. Juega. ¿Dónde estaba usted en el momento del accidente? En la bodega. Había bajado para... coger una botella de vino para quitarme el mal sabor de la tarta. Desde allí oí el ruido del cuerpo al caer. Perdonen, buenas tardes. Querido, tenemos que ir yendo. ¿Te espero en el hall? Sí, enseguida. Si no tienen más preguntas que hacerme, tenemos una reserva y no podemos tardar. Solo una cosita. Una más. ¿Sabe usted dónde podría tener su socio esta figurita? Me he encaprichado con ella. Es tan mona... Y muy barata también. Y que usted lo diga. En el despacho no estaba y quería comprársela a la viuda para regalársela a mi madre, un detalle... ¿Dice que no estaba? No. Pues me temo que no la puedo ayudar. No suelo ver las piezas hasta que llegan. Y ahora si me disculpan. Martín, vamos. Disculpe. Gracias, Elena. Usted es Lorena, ¿no?, la esposa de Isaac. Sí. Somos policías. ¿Policía? ¿Ocurre algo? Nada, cosillas. Se van de cena, ¿no? ¿Alguna celebración especial? Ayer fue mi cumpleaños. ¿Su cumpleaños? Felicidades. Gracias. ¿Cumple usted... 42 años? Voy a regalar las cremas antiedad tan caras que compro. Está claro que no sirven de nada. Es que tiene muy buen ojo. Está usted estupenda. Su marido nos hablaba del día que estuvieron en casa del Sr. Mercado. Fue horrible. La señora de Mercado, Sonia, salió a la cocina a por unas copas, creo. Me quedé en el salón y entonces oí el ruido. Miré por la ventana y... Todos ustedes estaban solos. Sí. ¿Qué importa eso? Eso, no mucho. La cosa cambia si nos imaginamos que el señor Mercado fue asesinado y que... ustedes dos eran amantes. Cuando quieras, cielo. Disfruten de la velada. Gracias. ¿De dónde te has sacado eso? Que si eran amantes, que si la edad... 18, 11, 68. La combinación de la caja fuerte del anticuario. ¿Y qué? Ayer fue 18 de noviembre. Ella tiene 42 años. 18 de noviembre del 68. No puede ser casual. Le pediste a la viuda que abriera la caja fuerte para saber la combinación. Las combinaciones de las cajas fuertes nos dicen muchas cosas de sus dueños. Cuevas, ¿no deberías estar en reposo? Deberías descansar la pierna y así de paso descansábamos nosotros también de ti. Vengo solo a traer los papeles de la baja. Nada más. ¿Qué llevas ahí? ¿Eh? Es el té que me gusta. Sí, verás, a mí también me gusta, ¿eh? Te lo estabas llevando, por eso no quedaba esta mañana. No. No, te confundes, Lydia. Mira, lo dejo aquí, ¿ves? Y me voy ya. Dale un respiro al chaval. Ya. Ni esforzándose conseguiría ponerme más de los nervios. Intenta hacerte la vida más agradable, aunque tú no lo veas. ¿Qué quieres decir? ¿Quién crees que pone el té que te gusta cada semana? Del fondo común, ¿no? El té, el que no hayas podido aparcar cuando siempre tienes sitio, la plantita seca, ¿cuándo ocurre todo eso? El día que Cuevas está de baja. Hola, Rufo. ¿Vienes de pasear a la abuela? Qué graciosa. Entre el chucho y los niños me han vuelto loca. ¡Ay! Es la primera vez que casi me atropellan ocho veces en la misma tarde. ¿Dónde están los niños? Aquí detrás. ¿Cómo que aquí detrás? No. Aquí detrás no están. ¿Cómo no van a estar? ¿Hace cuánto no te giras hacia detrás? No sé, un rato, si es que el perro iba tirando... ¿No ves que íbamos corriendo? ¿Los has dejado perdidos en mitad de la calle? Yo pensé que nos seguían. ¿Aún no los conoces? Dios mío, ¿cómo los encontramos? Rufo, huele. ¡Huele, Rufo! Ladridos. Lydia, necesito que abras un expediente: Adrián Mercado. Murió hace dos meses por una caída aunque sospechamos un asesinato. Llama al juez y pide una orden para exhumar el cuerpo. ¿Lydia? ¿Crees que soy una mala persona? ¿Cómo? No soy la mujer más alegre del mundo y no tengo un carácter precisamente fácil. Lydia, no creo que sea el momento ni el lugar para hablar de lo que pasó entre nosotros, así que, por favor... No estoy hablando de nosotros. Aunque no lo creas, no toda mi vida gira alrededor de ti. Entonces, ¿qué te pasa? Pues que... sé lo que la gente piensa de mí. Bueno, nunca te ha importado mucho, ¿no? Y no me importa. Pero... Eres quien mejor me conoce y antes de que te vayas quiero saber si lo que dicen es verdad. Hombre, tú tienes un carácter un poco especial. Pero tienes muchas otras cosas que también lo son. Aquel que sepa apreciarlas es el que te ha de interesar. Me pongo con el informe. Se los había dejado olvidados en el parque de detrás de casa. ¿Te lo puedes creer? También se me perdieron una vez. Ya, pero tú eres Martín. Pero es mi madre, es su abuela. Si no llega a ser por Rufo, no los encontramos. ¿El perro los encontró? Sí, le di a oler su ropita. Mira. A esta no hace falta olerle la ropita, ya viene sola. Ayer me di cuenta de que es Ud. muy perspicaz. De manera que ya sabrá que yo no maté a Adrián. Sin embargo no la sorprende que alguien quisiera hacerlo. No. Era un hombre muy temperamental. No tenía muchos amigos. Su viuda dice que estaba obsesionado con el trabajo. ¿Qué sabrá ella? Nunca le importó Adrián, ni nada de lo que hacía. Si seguía con él era para evitar que el divorcio la arruinara. Tiene mucho dinero, ¿no? Qué va. Sonia heredó una fortuna familiar, pero hace como un millón de años. El dinero se agotó. Lo único que le queda es pura fachada. ¿Qué hacían realmente aquella noche? Él y yo... Adrián iba a comprar una casa en la costa. Nos íbamos a vivir juntos, pero mi marido lo descubrió... Y fue a casa de Adrián a poner las cartas sobre la mesa. Fue una situación muy violenta, la verdad. Mírate, con esa pinta de mosquita muerta. Lo único que querías era quitarme a mi marido. Sonia, por favor, los maridos no son cajitas lacadas. Calla, estás más guapa callada. ¡Cállate, zorra! Mi marido amenazaba a Adrián, Sonia me amenazaba a mí... ¿Llegaron a las manos? No, no. Adrián se plantó y les explicó que debían asumir la verdad. Estábamos enamorados y aquello no tenía remedio. Lorena y yo estamos enamorados y no lo impediréis. ¿Es tan difícil de asumir? Subió a por sus cosas y... nos disponíamos a irnos juntos esa misma noche. Pero aquella maldita ventana lo estropeó todo. ¿Sabe quien puede querer encontrar al perro de Adrián? No. Si dan con él, me gustaría quedármelo. ¿Por qué? Le va a parecer una tontería. Gracias a ese perro conservo un buen recuerdo de Adrián. Fui a verlo una tarde. Sonia pasaba la semana en un balneario. Adri me pidió que sacara a Rufo a pasear. El perro se puso a escarbar junto a una estatua. Encontró esto. Estaba en una cajita junto a una nota que decía: te quiero. Enseñar al perro a hacer eso le debió llevar meses. Él era así. Su perro y su negocio eran sus dos grandes pasiones. Me temo que yo ocupaba el tercer lugar. ¿Crees que oculta algo? Me ha parecido sincera. Yo creo que miente. Si estaban liados, ¿por qué el marido y la viuda no dicen nada? No es agradable contar por ahí que te ponen los cuernos. No sé, creo que el muerto no se iba a ir con ella. Una persona tan maniática del orden, no sé, no rompe con su vida así como así. Lo único seguro es que los tres, en el momento del accidente estaban solos. Los tres pudieron matarlo. Ya. No es eso lo que me preocupa ahora. ¿Qué es? Si no tenían dinero, ¿cómo le iba a comprar una casa a ella? ¿Algún avance en el caso de los perros? Se está convirtiendo en un caso de posible asesinato. Si queréis que os ayude, no dudéis en decírmelo, ¿vale? Vale, gracias. ¿Me tomo la oferta al pie de la letra? Voy a echar de menos a Jacobo, pero con esta mujer nos llevaremos a las mil maravillas. Qué maja, ¿no? Y tú que lo digas. ¿Queda mucho? No. No puedo con los ascensores, Martín, qué claustrofobia. Ya hemos llegado. Ay... Así que la viuda cerró el taller después de que su marido muriese. Supongo que sin él no podía pagar el alquiler. El conserje dice que lleva dos meses cerrado. Qué mono... Golpe. ¡Eh! ¡Quieto ahí! ¡Isaac! ¿Qué hace usted aquí? Venía a recoger cosas de trabajo. ¿Por eso ha salido corriendo? Venga, ¿qué estaba haciendo realmente? Buscaba la figurita. ¿La figurita? ¿Qué figurita? La figurita. ¿La que me gustaba a mí? ¿La que no valía nada? Eso pensamos al recibirla. Adrián la restauró y descubrió que vale cerca de medio millón. ¿Medio millón por la figurita? Él se lo calló, pero su mujer me lo contó, Sonia. Escuchó una conversación que tuvo con un tasador. La viuda también nos mintió. Seguro que la tiene ella. La he buscado por todas partes y aquí no está. Ya. ¿Usted venía mucho por aquí? Es la segunda vez que piso este sitio. De restaurar no sé nada. Me encargo de las ventas. Y algún robo ocasional, ¿no? Solo quería recuperar lo que es mío. ¿De qué va esto? Primero van a la sala de subastas, ahora aquí... ¿Qué buscan? Lo mismo que usted. La pieza que nos falta. Aquí tienen la mejor comida china que he probado. Esto no es comida, hombre. Es plástico frito congelado y vuelto a freír. Mamá, no me daba tiempo de preparar nada. Dijiste que lo mío tenía gambas. Las gambas son esas. ¿Esto? Voy a freír unos huevos y unos filetes y así comemos como Dios manda. ¿Has pensado que podrían haberlo matado entre los tres? ¿De qué hablas? Del caso. Los tres tenían razones para matarlo. Los tres saben que estamos sobre la pista. Entonces olvidaos, habrán enterrado las pruebas. Maribel, ¿te leo la galleta de la suerte? Dirá que tengo suerte de no morir intoxicada. Cuando no tengas fe en nada, ten fe en ti mismo. No sé ni qué quiere decir. Laura, ¿te leo la tuya? ¡Ah! ¡Martín! ¿Qué? Quiero que hagas otra cosa por mí. ¿Te está entrando el celo? ¿Ya viene? Hola. Hombre, qué sorpresa. ¿Qué tal, Rufo? ¿Qué tal, bonito? Ven, ven. ¿Vienes a dejármelo? Sí. Lo he tenido un par de días por mis hijos, pero ahora necesito que lo vigiles tú. ¿Por el caso todavía? ¿Por qué la policía se toma tanto interés por unos perros? Que conste que me parece genial, pero es raro, unos perros... Digamos que Rufo es... testigo de un asesinato. Un asesinato, ¿y cómo me lo dejas? Debería estar con la policía. A ver si me pasa algo encima. No, no te preocupes. Tendrás vigilancia policial. En este momento nadie mejor que tú para tenerlo. Venga, Rufo, vete con él. Está bien. Siempre y cuando este favor tenga un agradecimiento especial. Claro, pensaré en algo. Gracias. De nada. Vamos, Rufo, ven. Ladridos. Ladridos. Vamos, vamos. Acaban de llamar. ¿Qué me cuentas? Lo atacaron y se lo llevaron. A ver. Enhorabuena, hoy te has cubierto de gloria. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿No estabas vigilando al perro de Adrián Mercado? Sí, pero he ido al refugio de David. Lo he dejado allí, porque tenía que seguir una pista. El asesino de Mercado también tenía algo que seguir, a ti. ¿Qué quieres decir? Han llamado del refugio. Han atacado a David. ¿Qué? Si acabo de dejarlo allí. Han llamado hace unos minutos. Apareció semiinconsciente y con una brecha en la cabeza. ¿Y Rufo? Ha desaparecido. Estupendo. Eso digo yo, estupendo. Ni siquiera estáis vigilando a los tres sospechosos. No, no, quiero decir estupendo de verdad. ¿Cómo que estupendo? ¿Queríamos que robaran al perro? Exacto. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿No se supone que vigilábamos al bicho? En menos de dos horas vamos a recuperarlo. Cuevas, ¿usted no estaba de baja? Sí, pero le pedí al médico que me diera el alta. En casa me aburro y tampoco estoy inválido. Ya, pero tiene que descansar. No quiero que se resienta su pierna. Lo quiero al 100%. Usted es una parte muy importante de este equipo. Ah, muchas gracias, jefa. Cuídese. ¿Qué haces tú aquí? Me he quedado para archivar los papeles del caso de los perros. Ya, ¿tu pierna? Bien, bien, mejor, gracias. Lo único que espero es que el próximo caso sea de perros pequeños. Chiguaguas o perritos calientes. Cuevas, ¿cómo te vas a casa? Cojo el 32 aquí y me deja a dos minutos de casa. Aunque con la muleta lo mismo es media hora. Así me da el aire. La planta. ¿Qué? La planta ha muerto. Ah, ya, hay que regarla dos veces al día y a un día que falles se seca. Y... ¿cómo hacías para guardarme el sitio? Eso no es nada. Como madrugo mucho, pues llego el primero. Ni una palabra de esto a nadie. Laura, es mi último día en el cargo y estoy aquí vigilando una estatua. No es una estatua cualquiera. Es la estatua donde Adrián enseñó a Rufo a enterrar y desenterrar cosas. Como el anillo que le regaló a su amante. La viuda dijo que la noche en que Adrián murió el perro se escapó por la finca y no volvió hasta el día siguiente. ¿Por qué crees que vendrá aquí? Ya te lo he dicho. Tenía algo más que enterrar. Ladridos. Me alegra ver que estás bien. Cuando alguien se golpea a sí mismo, es más fácil controlar la brecha. ¿Tengo razón? ¿David? Por eso me trajiste al perro. La única manera de demostrar que eres el asesino era pillarte con el arma del crimen en la mano. La figurita de medio millón de euros. La misma que viniste a buscar hace dos meses, cuando te enteraste por tu jefe de su valor. En el taller de antigüedades había dos batas. Una era de Adrián Mercado. La otra, de alguien que dejó restos de ADN que posiblemente coincidan con los tuyos. Tú eras el empleado. Tenías acceso a sus libros, a su ordenador, controlabas sus llamadas y te enteraste del valor de la figurita. Cogiste la copia de la llave de la casa que tenía en el taller. Aprovechaste la visita de Isaac y Lorena para entrar sin ser visto. En ese momento estaban discutiendo, así que nadie reparó en ti. ¿Te digo lo que eres? -¡Basta ya! Lorena y yo estamos enamorados y no lo impediréis. ¿Es tan difícil de asumir? Estabas a punto de irte con ella cuando Adrián te sorprendió. ¿David? ¡Eh! Te alcanzó antes de que pudieras salir por la ventana. Hubo un forcejeo. ¡Ah! Y él se llevó la peor parte. La caída hizo que el golpe que le diste con la figura pasara inadvertido. Pero su muerte no fue el único imprevisto. Rufo hizo aquella noche lo que su dueño le había enseñado. Vino hasta aquí y enterró la figurita. Por eso necesitabas a Rufo. Pero se había escapado y su dueña no quería recuperarlo. Para eso entraste a trabajar en el refugio, para tener acceso a las fichas de los perros adoptados. Lástima que no encontraras a Rufo antes. Casi te sales con la tuya. No. No tenéis pruebas de nada. Ninguna. Al contrario, David, tenemos demasiadas. Para empezar tenemos las huellas, tus huellas, en la copia de la llave de la casa. La misma que devolviste al taller, pero del revés. Tu jefe era un maniático del orden. La habría colocado en el mismo sentido que las demás. Y no solo eso. Tenemos tus huellas y restos de la sangre de la víctima en el arma del crimen. Fue un accidente y lo sabéis. No quería matarlo, se cayó. Pero no te importó mucho, ¿verdad? ¿Qué has hecho con los otros perros? Un amigo mío los cuida. Os daré la dirección. Una cosa, me entregaste al perro sabiendo que era el asesino. ¿Por qué sospechaste de mí? Practique la siesta cuando esté cansada. Si alguien que ama se acerca, corra a saludarlo. Son como las frases de las galletas chinas de la fortuna. Pero en tu caso las sacaste del calendario de mesa que tu jefe guardaba en el taller. No deje pasar la oportunidad de salir de paseo. Practique la siesta si está cansada. Si alguien que ama se acerca, corra a saludarlo, como los perros. Siempre supe que la caninoterapia te serviría de ayuda. Lo que no imaginabas era que me ayudaría a meterte en la cárcel. Ese es mi Rufo. Rufo... Qué bueno eres. Qué listo. Qué listo. Lorena se ha quedado con Rufo. ¿Cómo se lo toman los niños? Fatal. Le habían cogido mucho cariño. Lorena les ha dicho que podrán visitarlo cuando quieran. Vendrás a vernos de vez en cuando, ¿no? Sí, sí me he dejado algo por aquí, me lo coges, ¿vale? Es que no he revisado bien los cajones y... Claro, claro. ¿Y esto? Tienes que darme las gracias. Querían dártelo en persona, pero los convencí de que era mejor así. Querían ver si soltabas alguna lagrimilla. Me dijiste que era para tu madre para que supiera con quién trabajabas. Entonces le habría pintado unos bigotes a Lydia. Bueno, venga. Aprovecha este rato, te desahogas, te echas colirio y te bajas, que hay una fiesta sorpresa. Si me lo dices, ya no es sorpresa. Sé que las odias, pero tú no digas nada. Oye, Laura. ¿He sido un buen jefe? El mejor. (Carraspea). (Aurora): Pues, hombre, ¿qué quieres que te diga? ¿La verdad? Una panda de inútiles. La exmujer es un ama de casa aburrida que mata las horas aquí. Martín solo luce palmito e intentar tirarse a las que pueda. Y el pequeñajo, ¿qué te digo?, hasta me da ternura, el pobre. Debería repetir bachillerato. La única que trabaja de verdad aquí es Lydia, ella sí que vale. La semana que viene cuando los eche a todos, voy a pedirle que forme un equipo en condiciones. No sé cómo habéis dejado que Jacobo monte este circo. De verdad. Vale. Se cierra la puerta. Que comience la ilusión. Nos han cancelado el contrato. Van a traer al Gran Priora. Tú eres ese mago, ¿no? Eres Mario el Magnífico. (Distorsionado): Mario está aquí, viene a matarme. ¡Tomás! Una mujer ha denunciado un posible asesinato. Tomás Priora. El hombre al que usted amenazó de muerte por televisión. Habría que ser muy buen mago para salir de esta celda, matar a alguien y luego volver a entrar, ¿no cree? El asesino, ¿cómo hizo desaparecer el cuerpo sin ser visto? Ni idea. Una chica guapa que vive con un mago desfigurado que se oculta de la gente. Hace falta una razón poderosa para hacer eso, para vivir con semejante... monstruo. Tú conocías todos sus secretos. Si algún mago quisiera descubrir sus trucos... No soy el único ayudante que tuvo Mario. ¡Qué cabrón! ¡Tengo más! ¿Qué piensa usted? Encontraré a su cómplice y descubriré su truco.

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Los misterios de Laura - Capítulo 13 - El misterio del testigo aullador

20 mar 2013

A  Laura le llama la atención la desaparición de varios perros de la misma raza en la misma zona y días. Y su olfato no le falla, uno de los perros perdidos ha sido testigo del asesinato de su dueño, un anticuario que acababa de hacerse con una pieza valiosísima.

 

Histórico de emisiones:

06/06/2011

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  1. nat8877

    Me encanta la serie y la música. Pero Laura tenía alergía hacía los perros, no? Parece raro tomarselo en casa. Pues era divertido cómo manipulada los gemelos. :)

    27 sep 2014
  2. mayetes

    InmiLost: Si todavia no tiene resultados a su pregunta en relación al actor en el capitulo 13, no se su nombre pero, quizás le suena porque también ha actuado en la serie l4 de Abril, la Republica. También me gusta mucho Los Misterios de Laura estoy contenta de que pronto se estrenara la tercera etapa de esta magnifica serie. Saludos a todos.

    10 jul 2012
  3. Rosarito

    La verdad que hacia mucho tiempo que una serie llamaba mi atención y esta es genial, todos los personajes, pero en especial Laura, me encanta por nos plantea a una persona normal, por favor que no se termine y que pongas mas capitulos que ya me los vi todos...

    08 oct 2011
  4. Gadit

    Me encanta esta serie. Es la mejor que he visto en mucho tiempo. Me muero de ganas de que salgan ya nuevos capítulos.

    18 sep 2011
  5. Ana

    La dueña del perro es tonta para que tiene el perro, si ladra es porque a entrado un intruso.

    17 sep 2011
  6. Angels

    Es una serie fascinante, a la altura de dona León, Andrea camilleri y Vázquez montaban. Bravo Laura, ser una misma, ser diferente y con calidad humana es UN VALOR A EXTENDER!

    19 ago 2011
  7. InmiLost

    Hola Soy super fan de esta serie y no me pierdo ni un capitulo, alguien puede decirme como se llama el actor que aparacee en el capitulo 13, el de los perros? es que se quien es por que me suena un montón pero no se de que...alguien me puede decir su nombre?

    05 ago 2011
  8. Maria

    por favor, que asco la Aurora esa!! Jacobo siempre será el jefe!! Y que pareja Lidya y Cuevas, los adoro a los dos!! Martin me encanta, Laura es sencillamente increible, los gemelos, unos salvajes pero adorables monstruitos, y Maribel es todo un caso. Me encanta esta serie y todos los personajes!

    27 jul 2011
  9. Victoria

    Aurora: Por que no te vas a freir esparragos un ratico y luego, si eso, NO VUELVES!!! Jacobo el mejor jefe!!! Me encanta esta serie por favor que haya muchas temporadas !! :) Un besazo para Maria Pujalte, Beatriz Carvaja, Fernando Guillen Cuervo,Oriol Tarrasón, Laura Pamplona, Cesar Camino y para los peques de la serie Juan y Raul del pozo! :)l

    14 jul 2011
  10. Laura

    Soy fan de los misterios de laura me encantan son lo mejor no me he perdido ningun capitulo !!! Los gemelos son los mejores.

    08 jul 2011