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Subtítulos de Los misterios de Laura - Capítulo 10 - El misterio del paciente insatisfecho

Subtitulado por TVE. Perfecto. Hace dos semanas que quitamos los puntos, señora Moltó, le presento a la señora Moltó. No me gusta, quiero que me vuelvas a operar. No pienso volver a operarte, esta ha sido la última vez. Tú no necesitas un cirujano plástico, necesitas un psicólogo. No... no me puedes hacer esto, sabes todo lo que he perdido por tu culpa y no dejaré que me des una patada así como así. No te debo nada. Siempre dices que como cirujano corriges los errores, yo los elimino. ¿Me estás amenazando? No, te estoy advirtiendo. (SUSPIRA) Doctor Montalván, los análisis de la señora Quintana, la de la abdominoplastia. Llámala y dile que tenemos libre el viernes de la semana que viene. -Sí, doctor... -¿Ha venido Víctor? Sí, está en su despacho. Así, a ver, mírame. ¡Te dije que no vieras a nadie antes de hablar conmigo! Disculpa un momento, ahora vuelvo, ¿vale? A ver, ven. Sí, ya se lo que me dijiste, ¿eh? Pero esto es sólo una revisión rutinaria y ya está, entiende... No, eres tú el que no entiende, cuando un médico localiza un tumor lo extirpa y eso es lo que has sido tú para esta clínica, un tumor. Sé todo lo que has estado haciendo, tengo las pruebas. ¿Qué piensas hacer, vas a denunciarme, eh? Vamos a ver, Ernesto, si tú ahora sacas esto a la luz la publicidad negativa destrozará la clínica. Eso a mí no me preocupa, no con lo que tengo pensado. ¿Qué tienes pensado? El mayor golpe de efecto de toda mi carrera, en cualquier caso, eso a ti no te importa, nos veremos en el juicio. No vamos a llegar a juicio, tenlo por seguro. Beatriz, ¡Beatriz! Apaga eso inmediatamente. No se te ocurra amenazarme, soy yo quien dicta las normas aquí, no voy a esperar más, la gente va a saber quién es Roberto Gracia y qué es lo que pasó con él. Beatriz, ¿tienes el teléfono de la agencia de empleo por la que te contraté? -Sí, doctor. -Pues vas a llamarles y vas a pedirles que busquen una nueva secretaria, una que no meta las narices donde no le importa. -No, pero si yo no escuchaba, de verdad, sólo quería avisarle que tiene aquí su correo. Timbre de ascensor. ¿Doctor? Doctor Montalván, ¿se encuentra bien? Doc... doctor. (GRITA) ¡Ah... Ah! Timbre de ascensor. Ni en sueños pensé que acabaría viniendo a un sitio de estos. No voy a decir nombres, pero he podido comprobar muchas veces la calidad del trabajo que se hace aquí. Ja. Laura, el muerto es Ernesto Montalván, cirujano plástico, al parecer uno de los mejores de España, se le vio con vida por última vez a eso de las 9, a parte de Beatriz, su secretaria. Hola. La última persona que lo vio es Víctor, su socio. Perdonadme un momento. -Ayer le noté muy preocupado. ¿Por qué? Pues es que le oí discutir con alguien por teléfono, y decía que... que iba a contar toda la verdad de lo que le pasó a Roberto Gracia, y la persona con la que hablaba por teléfono le debía estar amenazando por si lo contaba. ¿Quién es Roberto Gracia? -Nunca oí ese nombre, y la persona con la que hablaba tampoco la escuché. ¿Sabe sobre qué hora hizo esa llamada? -Pues sobre las cinco y media o las seis, porque es que en ese ratito no hubo pacientes. Gracias. -De nada. ¿Puedo pasar? -Sí, allí. ¡Ay... que monos! Cuando tengas tiempo, el cadáver que no interesa está ahí en el sillón. Los indicios apuntan que la muerte fue sobre las 11 de la noche, la víctima se resistió antes de que la estrangularan, de ahí el desorden. Bueno, por lo menos lo peces de salvaron. Si queréis os dejamos a solas. ¿Qué es esto? Parece una vaporeta. Es un humidificador, para que no se seque el ambiente, el doctor tenía rinitis crónica y era muy obsesivo con eso, tenía que tenerlo encendido desde que llegaba hasta que se iba. Hay una cosa que no entiendo, ¿Por qué lo estrangularon con una media? No tiene sentido. Bueno, el nailon es un material muy resistente, una media puede ser un arma mortal, aunque claro, eso no pasa con las que te compras en el chino. Lidia, ¿no te da pena que haya muerto la única persona que podría quitarte ese palo que llevas en el culo sin dejarte cicatriz? No, lo digo porque si lo hubieran matado con un bisturí habría sido más rápido y menos arriesgado. Bueno, también menos limpio, a lo mejor el asesino no quería mancharse con la sangre, es lo único que se me ocurre. A mí me da que esa media significa algo que se nos escapa. El muerto hizo una llamada entre las cinco y media y las seis, en la que amenazó a alguien con contar toda la verdad sobre un hombre llamado Roberto Gracia. ¿Quién es? Lydia y Cuevas lo comprueban, según el registro de llamadas, durante esa media hora el muerto habló con cuatro personas. Víctor Millares, su socio, Judith Moltó, una paciente, y Raúl Montalván, su hijo. ¿Tenía un hijo? ¿Alguien le ha dado ya la noticia? Le están intentando localizar. Pues es muy importante encontrarle cuanto antes, el hecho de que no se haya presentado le convierte en principal sospechoso. ¿Y el cuarto número? Pertenece a una cadena de televisión, pero se hizo desde un teléfono público. ¿Y por qué creéis que uno de ellos es el asesino? Según la secretaria, después de esas llamadas el muerto estaba muy alterado. Bien, pues centraos en esos cuatro pero... no descuidéis al resto de los sospechosos, tenemos que ser muy discretos con este caso, la mayoría de clientes de la víctima, son gente o muy famosa o muy importante. Ya lo sé, he estado mirando su agenda y he comprobado que la mitad del reparto de "Desheredada" está compuesto de silicona y botox. Bien, pues vale, ¿el muerto estaba casado? Era viudo, su mujer murió hace unos años. Así que el hijo hereda todo su dinero, y el socio toda su clientela. Ajá. ¿Me perdonáis un momento? -Sí, sí, a la tarde, venga, chao. Laura, de aquello que hablamos, ¿tienes algo? No, no me puedes pedir que delate a uno de mis compañeros. Un compañero que se tira a mi mujer, no sé qué cargo de conciencia te puede provocar delatar a alguien así. Y yo no sé por qué no hablas con ella directamente, en lugar de tenerme a mí jugando a los espías. ¿Has comprobado desde qué teléfono le llama ese cabrón? Sí, es uno de una zona común, uno que utilizan decenas de agentes todos los días, el que la hayan llamado desde aquí, tampoco significa que... ¿Quién puede ser tan tonto como para liarse con la mujer de jefe? Martín. ¿Tú sabes quién es? No. Tú sabes quién es. No. Si dentro de una semana no tengo un nombre, significará que no puedo confiar en ti, y yo sólo tengo bajo mi mando a gente en la que confío. Lo voy a matar. Aquí lo tenemos, Roberto Gracia, desapareció hace 10 años sin dejar ni rastro. Le dejó una nota a su novia pero ella siempre mantuvo que le había pasado algo. Ajá, bueno, era periodista, a lo mejor descubrió algo que no debía y lo hicieron desaparecer. O a lo mejor tenía un compañero de trabajo al que no soportaba y que no respetaba su espacio vital, y se hartó, y se largó. ¿Tú crees? Esto es una copia de la carta que dejó. "He decidido romper con todo, no intentéis buscarme, tienes todo el derecho a odiarme por esto". Localiza a la novia, tenemos que hablar con ella. Que no, Martín, que no quiero conocer a gente por Internet, que a ti te vaya bien no significa que yo me tenga que poner a chatear. Pues es muy divertido, y es lo mejor para gente con tan poco tiempo como tú. A ver, Laura, no has vuelto a salir desde aquella cita con el policía secreta. ¿Por qué no le llamas? Pues porque es secreta y por eso no va dando su número de teléfono a todo el mundo. Lo peor que se puede hacer es salir con alguien del trabajo, te lo digo, lo sé por experiencia. Donde tengas la olla no... Exacto. ¿Lo dices por Sandra, hablaste con Félix, te dijo algo? No... que va, quería hablar de algo de la investigación. Timbre. Toma, a la primera. Ah... Oh... Menudo casoplón. Alguien ha estado buscando algo. Es su correo... Aquí hay un borrador de una carta. Ernesto iba a asistir a un congreso de cirujanos plásticos donde iba a presentar el mejor trabajo de su carrera. Este cajón está atascado, hay algo duro aquí, como una caja. ¿Qué haces así? Es que ahora no puedo sacar yo el brazo... ¡ayúdame, hombre! Martín, ¡Martín! Eh... párate. Ladridos. (LADRA) ¿Lo has visto? ¡Que va! el tío se ha escapado pero el perro casi me pilla a mí. Bueno, por lo menos sabemos qué venía a buscar. Una media... Una media. Pues no se que podría significar. Éramos socios, pero Ernesto era una persona muy reservada, no sabía gran cosa de él. El día que murió dijo que tenía una sorpresa: "El mayor golpe de efecto de toda mi carrera", dijo, y ni siquiera sé lo que era. Sí, ese era el trabajo que iba a presentar en el congreso de cirujanos. ¿Conoce al hijo de Ernesto? Intentamos localizarle. Casi no se hablaban, la madre del chico murió hace algunos años y Ernesto y él se distanciaron mucho. Bueno, ahora que ha muerto, usted es el único socio que queda en la clínica, y hereda toda su clientela. Ya, soy el candidato perfecto para ser el asesino, lo sé, tengo los motivos pero siento desilusionarles, la noche del crimen yo estaba en un curso de actualización quirúrgica. La noche que lo mataron estuvo hablando por teléfono entre la 5 y media y las 6. Amenazaba con contar a alguien la verdad sobre Roberto Gracia. No sé quien es Roberto Gracia. ¿Y no sabe a quién podía estar amenazando? -No... no, no. Pero si hablaron con mi secretaria, sabrán que el mismo día que murió, Judith Moltó, una de nuestras pacientes, tuvo una discusión muy fuerte en la consulta. Está en la lista, es una de las cuatro que habló con él. Nunca estaba contenta con las operaciones, era nuestra única cliente insatisfecha. Miren estas fotos. Todas estas mujeres, antes, eran personas muy normalitas. ¿Me está diciendo que ustedes las dejaron así? Todo el mundo tiene algo que le gustaría cambiar, ¿no? Venga un momento, levántese. ¿Yo? -Sí. (RÍE) -Tranquila, no pasa nada. (RÍE) Voy a enseñarle que le retocaría. Puede que la convenza. Yo... le marcaría un poquito más los pómulos, le levantaría un poquito el puente de la nariz, estiramos un poquito por aquí... ¡Voilà! (RÍE) ¡Pero mira que es cabezota! Martín, que se ha empeñado en que tengo que conocer gente y me ha apuntado a una página de Internet. ¡Hasta a puesto una foto mía! Hija, que vergüenza. ¿Pero cuánta gente puede ver eso? Pues todos los internautas que quieran entrar. Dios, a mí ese Martín no me gusta nada, ¿eh? ¿Pero cómo se le ocurre apuntarte a una página? Y... ¿pueden saber dónde vives? Mamá, un internauta no es un criminal, ni un pervertido, ni nada por el estilo. Es gente que navega por Internet. Pero sí que tienes razón, ya estoy harta de que todo el mundo me diga con quién debo o no debo estar. Ah, porque tú lo que necesitas es volver con Jacobo. Anda y dale. Oye, como vuelvas a hablarme de eso... Prefiero que te vayas, ¿eh? Vale, vale. No tengo ganas de oírte. Bien, muy bien, lo que tú digas. Ala, tú misma. Puerta. No me hace ninguna gracia que me relacionen con ese asesinato. No quiero que la prensa se entere de que estuve yendo a ese clínica. No se preocupe, seremos discretos. Qué bonitas estas fotos que le hacen en las revistas. Una vez yo me compré lencería de esta, de la marca Amber, ¿no? Deberían advertir que las tallas están equivocadas. ¿Cómo dice? Son mucho más pequeñas y más estrechas que las normales. No me entraban. Parecía un torero metido en un traje de luces. ¿Y no ha pensado que el problema no eran las braguitas? ¿Conoce a Roberto Gracia? El día que fue asesinado Ernesto, usted tuvo una discusión muy fuerte con él. Su secretaria nos dijo que salió muy enfadada. Es verdad. Me había hecho un pequeño lifting y ese día me quitaba las vendas. Una nunca llega a verse como le gustaría. ¿Y tampoco le gustó verle a él muerto? No estará diciendo que le estrangulé por un lifting. En la clínica nos dijeron que usted es adicta a la cirugía. Y que la víctima se negó a volver a operarla. No me parece que usted sea de esas personas que aceptan un no por respuesta. Y a mí me parece que están dando palos de ciego. ¿Por qué no buscan al verdadero asesino antes de que mate otra vez? Señora Judith, ya está lista la máquina de los rayos UVA. ¿Dónde estaba usted la noche del crimen? En casa toda la noche. Soraya puede confirmarlo. Sí, es verdad, la señora estuvo en casa toda la noche. Está bien, gracias. Y ahora, si me permiten, tengo prisa. La llamaremos. Y tenga cuidado con los rayos UVA, he oído en algún sitio que si te pasas, se te puede llegar a licuar al cerebro. Golpe. Ah. Ay... ay... Oh... esto, aquí. Ay... ¿Estás bien? -Si, no es nada. Ah. Bueno de todas formas, si hay algo que le preocupa, venga a vernos a comisaría, ¿eh? Permiso. Laura, esa chica de ahí era novia de Roberto Gracia. ¿Saben dónde está? ¿Han encontrado a Roberto? No. Le llamamos porque Ernesto Montalván, la tarde en que fue asesinado, dijo que diría la verdad sobre Roberto Gracia, y pensamos que puede ser el móvil de su asesinato. Usted y Roberto eran novios. Sí, íbamos a casarnos hace diez años. Pero desapareció, me dejó una carta diciendo que quería irse. La policía me dijo que la carta era auténtica, que la letra era suya, pero... yo creo que él se vio obligado a escribirla, que... él en realidad no quería irse. ¿Por qué? Roberto trabajaba en un periódico, escribía sobre temas ecologistas. El adora a los animales. Muchos de sus artículos molestaron a empresas importantes. Ya. Aquí en el expediente pone que recibió amenazas, hasta de muerte. Hubo una cárnica muy importante que cerró cuando él denunció los malos tratos y las condiciones en las que tenían a los animales antes de matarlos. Ellos lo amenazaron. Entonces, puede que se escapara y se escondiera para no ponerse en peligro. No ponerse en peligro él ni a ninguno de los suyos. O puede que esté muerto. No hay por qué hacerse ilusiones innecesarias. Ah... no. No, no, eso sí que no. Mira, yo... Yo no sé si ustedes lo pueden entender, pero... Roberto y yo nos queríamos mucho. Si él estuviera muerto, de alguna manera, yo ya lo sabría. Timbre. -¿Señora Laura Lebrel? Soy policía. Tengo conmigo a dos peligrosos ladrones que dicen vivir en esta casa. Adelante. Que les gustó tanto la película, que se les olvidó devolver las gafas de 3D. ¿Verdad? Confesad. Pero bueno, eso no se hace. -¿Nos vas a denunciar?(RÍE) Venga para dentro, que se está enfriando la cena. Oye, dadle un beso a papi, que se va ya. Bueno, pues... ¿No te quedas a cenar? Contaba contigo. -¿De verdad quieres que me quede? Claro. Venga, va. Pasos. Portazo. ¿Hoy tampoco hay porras? Ah... ¿Qué haces con tanta revista? Son viejas, las tenía guardadas. Ah... Es que por una investigación, conocí a una modelo, a Judith... Moltó. -¿A la Moltó, de verdad? (RÍE) Mira, Mira. Mira qué bien le queda la ropa. ¿Qué ropa? Mira. Pero si mi hilo dental es más grueso que esta ropa interior. -¿Y cómo es en persona? Ay, pues no lo sé. Esta gente que sale en las revistas es un poco rara. ¡Ah! Están muy acostumbrados a que todo el mundo les diga continuamente lo guapos, encantadores, y majos que son. Igualito que tú y yo. Ah. ¿Y no le preguntaste por qué se ha retirado? Ah, ¿se ha retirado? Si estas revistas son atrasadas... Yo te aseguro que en las de este año, no sale en ninguna. Mira, esto no lo sabía yo. ¿Y qué tal ayer con Jacobo? Y dale. -¿Eh? Mamá, no sé como decirte que... ya hemos terminado. Bueno. Ayer hablábamos como amigos. Si hasta nos preguntamos sin violentarnos si... estábamos con alguien. Eso quiere decir que hemos pasado página. Vale. Página Web, voy a darla de baja ahora mismo. ¡No, yo ya no te lo voy a decir más veces! ¿eh? Es muy difícil encontrar gente como Jacobo. Alarma. Dios mío. -¿Qué te pasa? Pues que hay un montón de mensajes. -Uh. Un montón de gente ha respondido a mi anuncio. ¿De verdad? No, no, no, eso no fue así, guapa. No, no, no... Ni hablar, hombre. Yo tengo una idea. (TOSE) Hay una mujer que quiere hablar contigo, Soraya Montenegro. ¿Soraya Mon...? Ah, sí. Es la mujer que trabaja en casa de Judith, la modelo. Ah, pues quiere hablar contigo de algo muy grave. ¿Eh? -Ah. (SUSPIRA) (TOSE) ¿Qué pasa? -Ah... (LLORA) Ah... Venga, mujer, cuéntamelo. Estamos en confianza. -Es que no puedo ni decirlo. (LLORA) No quiero que se me licue el cerebro. (LLORA) ¿Y por qué se te iba a licuar? Pues la otra vez el señor le dijo a la señora Judith que los rayos UVA afectan el cerebro. ¿Es verdad eso? (RÍE) No, mujer. Eso se lo dijo solamente para... para hacerle rabiar. Teléfono. Pero no me imagino a Judith dejándote la máquina de los rayos UVA. -Ah. Lo haces a escondidas, ¿verdad? Sí, por las noches, cuando ella no está. Pero por favor, no le vaya a decir nada. ¿Entonces... también la utilizaste la noche del crimen? Eh, sí. Ella me obligó a mentir, yo no quería. Búho. Claro que estuve en casa la noche del crimen. Esa mujer está mintiendo. No puede ni verme desde que le negué un aumento de sueldo. Ella dice que usted la obligó a mentir, y nosotros la creemos. Ya está arriesgando mucho diciendo la verdad. Desde luego que sí. Para empezar, ha perdido su trabajo aquí. ¿Está segura que no necesitará a alguien que le limpie la celda donde le meterán por obstruir la justicia? ¿La cárcel? No nos dijo toda la verdad sobre por qué discutió con Ernesto Montalván. Usted dejó de hacer campañas de publicidad hace año y medio, justo después de que la operase por primera vez. La operación no salió bien, ¿verdad? Era una operación de pecho. Y él me lo estropeó. Después de eso, la firma de lencería... anuló mi contrato. (SUSPIRA) (SUSPIRA) Esos son los riesgos de las operaciones. No, pero es que él no me avisó de todo lo mal que podía salir una operación ¡Me engañó! ¿Y por qué siguió operándose con él? Para compensarme, me dijo que me haría algunos arreglillos gratis, y yo accedí. Hasta que se cansó y dejó de hacérmelos. Aún no nos ha dicho por qué nos ha mentido, y dónde estuvo realmente la noche del asesinato. (SUSPIRA) Puerta. Muy bien, está perfecta. Portazo. Enfermera, otra dosis, por favor. ¿Eso es el famoso botox? -¿Se puede saber qué haciendo usted aquí? Es que... tenía que hacerle unas preguntitas, y no tenía mucho tiempo. Soy policía. ¿Le duele mucho? ¿Seguro que paraliza los músculos? Tendría usted que ver las facturas de fin de mes. Eso sí que le dejaría de piedra. No, no, no te muevas, ¿eh? Ni hables, que si no, no le hará efecto. ¿A quién hay que llamar para echar a un policía? No lo sé, supongo que llamar a otro policía. Al mismo al que habría que avisar para que detuviese a un médico como usted, que utiliza tratamientos ilegales en sus operaciones. ¿Y... de dónde ha sacado eso? Judith Moltó, la modelo, nos lo ha dicho. Es una de las personas a las que les aplica esos tratamientos. Yo... yo en realidad lo hago porque no puedo permitir que mis pacientes vayan a cualquier carnicero, que les haga estos mismos tratamientos que hago yo, pero en condiciones antihigiénicas. ¿Lo entiende? Ah. Claro. Se preocupa por la salud de sus pacientes. ¿También se preocupó por la salud de su socio cuando se enteró de lo que hacía a sus espaldas? Él nunca llegó a enterarse. Ah, ¿no? No. Y entonces, por qué solicitó una cita con usted y su abogado para el día siguiente de su muerte? Su abogado nos ha dicho que quería disolver la saciedad que tenía con usted... -Tonterías. Y si yo le estaba aplicando ese tratamiento a Judith, esa noche, significa que ninguno de los dos pudimos haberle matado. Ah, tiene cuartada, sí. A no ser que lo mataran los dos. -Ah. No, no, no, no. -No. No se mueva, por Dios, no se mueva, que no le hace efecto, y esto vale un riñón. Ernesto tenía una amante. Lo llevaban muy en secreto. Y algo debía ir mal entre ellos, porque un par de veces les vi discutir, en el parking de la clínica. Ernesto tenía unas fotos de ella, algo comprometedoras. ¿Y por qué no nos lo dijo antes? Por... Venga. Ella es una de las personas más famosas de este país. Aplausos. Muy buenas tardes a todos, gracias por estar un día más con todos nosotros. Hoy será un día especial, compartiremos historias que nos harán reír, nos harán llorar, y sobre todo, nos van a emocionar. Conoceremos a Julián, un hombre que se vio separado de sus hijos, hace cuarenta años. Hoy, aquí, ayudaremos a Julián a encontrarse con su familia. También conoceremos a Verónica, una chica que hasta hace sólo un año, vivía postrada, en una cama, totalmente paralizada, por una enfermedad. Pero la ciencia y sus ganas de vivir, hicieron que Verónica pueda vivir una segunda oportunidad para ser feliz. Y conoceremos también la historia de Arturo, un hombre que vivió una pesadilla para reunirse con... Eh... creo que usted no es Arturo. No, soy la inspectora Laura Lebrel. Venía a hablar con usted sobre el asesinato de Ernesto Montalván. -Eh... Esta noche la música también será protagonista. nos visita uno de sus artistas... Usted fue... una de las últimas personas en hablar con él. Quería saber si tendría cuartada para la noche del crimen. Una pausa para publicidad y volvemos enseguida. ¿Pero se puede saber quién la dejó entrar? Hombre, por favor, que me arruinaréis el programa. No tengo ni idea. Mujer, pero tampoco pasa nada, ¿no? Esto lo grabáis, luego se corta, y no sale, ¿no? Es en directo, señora, el programa es en directo. No trabajo más así, ya lo digo. Esto no puede ser, hombre. Ernesto habló con usted por teléfono la tarde que lo mataron. -Era mi cirujano. Estuvimos hablando de una lipo que me haría este mes. El médico que trabajaba con él nos dijo que usted era... algo más que una paciente. También nos han dicho que discutían a menudo. Bueno, yo quería terminar la relación... y él no lo aceptaba. Al parecer, en esas discusiones, hablaban de unas fotos que él tenía. -¿Qué fotos? No lo sé, pero... una pareja rechazada puede tener fotos comprometedoras de la otra persona, y... querer utilizarlas para... presionarla. Y si esa otra persona es tan famosa como usted, esas fotos se pueden convertir en el móvil de un crimen. Les recuerdo que a la hora en que lo mataron, yo estaba presentando en directo. No sé cómo le da para tanto. Todos los días un programa por la tarde, uno por la noche, publica su propia revista, programa en la radio... Bueno, una mujer de hoy tiene que saber desdoblarse, ¿no? Esta. Ah, espera, ¿es de piel natural? Por favor, tráeme una del estilo pero sintética, que ya sabes lo que pienso, anda. ¿Le suena que Ernesto hablara de un hombre llamado Roberto Gracia? No me suena, ¿por qué? No, porque... pensamos que... (CARRASPEA) Que a lo mejor podía tener algo que ver con el crimen. Bueno, si recuerda algo de este hombre, no dude en llamarnos a Comisaría. ¿Y no lo puedo hacer su móvil directamente? Eh... no, no suelo dar mi teléfono por cuestiones profesionales. Pues ahora si me disculpan, voy a salir ahí fuera a explicar por qué una policía se mete en mi programa para acusarme de asesinato, ¿de acuerdo? En serio, me has dejado de piedra. No he hecho nada del otro mundo. Martín, tenías delante de tus narices a una presentadora en sujetador que te estaba pidiendo el móvil, y a ti te ha dado igual. No sé, será que con el lío de Sandra y Félix no estoy para historias. Tú siempre estás para historias. No será mi tipo. Todas son tu tipo. ¿Oye, tu coche no era azul? Ay, pero si lo acababa de lavar... Conozco un sitio que por 40 euros nos lo limpian dos tías en biquini, vamos. Gracias, vale, muchas gracias, gracias. Sigo sin averiguar nada sobre Roberto Gracia. Hablé con un par de parientes, algunos amigos, pero aquí nadie se hace idea de lo que fue de él. Bueno, el chico dejó una nota, cerró sus cuentas corrientes y se largó, no es el primero que se cansa de la gente y decide empezar de 0. ¿Tú has tenido alguna vez ganas de hacer borrón y cuenta nueva? Cada vez que te veo entrar por la puerta. Ya... No, en serio, ¿nunca has deseado cortar con todo y... yo qué sé, convertirte en otra persona? Es que yo a veces pienso que tengo unas ganas de cambiar de todo... de ciudad, de amigos, de nombre... En cualquier caso imagino que no querrías que nadie metiera las narices, ¿verdad? No, supongo que no. Porque si alguien descubriera tu secreto por hurgar en tu vida, te recomendaría que fueras a por esa persona y le destrozaras la suya. ¿Me estás diciendo que dura media hora? Ah... pues claro que me sirve, mamá, gracias. (CARRASPEA) ¿Querías verme, no? Eh... ¿qué tal te ha ido con la amante del médico? Ya lo sé, Jacobo, es que no sabía que el programa era en directo, si no, no la hubiera acusado delante de todo el país. ¿Qué has hecho qué? ¿Qué es lo que me querías decir? Es que tengo un poco de prisa. Ah, sí, es una... una tontería que he encontrado en Internet, pero... bueno, no sé, ya me contarás, porque no lo entiendo. ¿Ah, esto? Ajá. Bueno, alguien me lo comentó y me pareció simpático. Ajá, mira. (RÍE) ¿Y tú cómo lo has visto en Internet? Eh... bueno pues... eh... Un compañero de la central que siempre está con estas tonterías y de repente... uh. Mmm... ya. (RÍE) ¿Tú también estás en esta página? Bueno, pero yo lo hice después de divorciarnos y apenas la uso. Pues yo sí, la uso bastante. ¿Ah sí? Ajá. Mira qué bien, ¿y qué tal te va? ¿Que si ligo? Pues... sí, ligo. Pues genial, yo también ligo mucho, vamos, ligo mogollón. Ajá. Ajá. ¿Pero no decías que no la usabas? Bueno pero es que no... no quería molestarte. ¿Molestarme? Ajá. ¿Por qué? Si somos amigos. Bueno, pues nada, pues... ahora que somos tan amigos pues espero que ligues mucho con esta paginita. Claro, y tú también. Tú más. Laura, perdona, es que estaba hablando con Susana, la que era novia del tipo que estamos buscando, de Roberto Gracia. Esta chica, yo creo que se agobia demasiado con este tema. ¿A qué te refieres? A que ya había superado la desaparición de Roberto, que rehizo su vida y ahora nosotros se lo removimos todo de nuevo. ¿Qué podemos hacer? Estamos investigando un crimen, no podemos ir de puntillas. Ya... ya, ya lo sé, pero no sé, me gustaría ayudarla de alguna manera, y no sólo por resolver el crimen, ¿eh? ¿Si ponemos comunicados en prensa? Ya lo hemos hecho. ¿Y en la televisión? A lo mejor si salimos contando la historia de Roberto alguien la recuerda. Ah, claro, la televisión. Si he estado hablando con Alicia, la que tiene el programa de testimonios. Pues que vaya Susana a hablar del tema del exnovio, a lo mejor alguien sabe algo de él y llama. Ajá, la verdad es que puede ser la única forma que tengamos de saber algo de Roberto, y además, tenía que hablar con ella de todas formas. Tú eres muy listo, Cuevas. (RÍE) -No, no. No es mala la historia. Es perfecta para su programa, una chica que es abandonada y rehace su vida, pero en el fondo sigue obsesionada con su antiguo novio. ¿Cree que puede servir de algo? Le sorprendería si le contara la de personas desaparecidas que encontramos en este programa. Genial, le apunto el nombre y el teléfono de la chica. ¿Se lo apunto aquí? -Muy bien. Estuve hablando con mi madre sobre el programa que pusieron el otro día, el de... el de la noche que mataron a Ernesto. Mi madre es una fan incondicional suya. -¿En serio? Muchas gracias. Me dijo que le encantó el reportaje que hicieron en Argentina de una familia que se reencontró, ¿Usted fue hasta allí a grabar con ellos? -Sí, fue una historia increíble, lo grabamos el mes pasado y lo emitimos el otro día, todavía se me saltan las lagrimas cuando me acuerdo. Mi madre se acordaba perfectamente de lo que duraba el reportaje, 30 minutos más o menos. -¿Y? Media hora de no directo, tuvo tiempo de sobra de salir de aquí y visitar a su cirujano. -¿Me están acusando de asesinato? No... no, sólo de no tener una coartada como Dios manda. Gracias por todo. A vosotros. Llevamos varios días buscándote, como si nos estuvieras esquivando. Estuve en le festival de música, dos días de concierto, sin móvil, cervecita gratis, ni siquiera sabía lo de Ernesto, me enteré hace un par de horas. Fuiste una de las últimas personas en hablar con él. A la hora en que lo mataron yo llegaba al festival. Supongo que eso del festival lo podrá confirmar algún amigo. Me gusta ir solo a esas cosas. ¿Se puede saber qué hace? Es que tienes esto hecho un asco. ¿Oíste alguna vez a tu padre hablar de Roberto Gracia? No, no tengo ni idea. Oiga, ¿quiere dejar eso ya? Pero bueno, que tenías chinchetas en la cama, que se te habían caído, te puedes sacar un ojo cuando te metas en ella. ¿Este es tu perro? Lo era. Oigan, yo no he matado a Ernesto, y tampoco sé nada de ningún Roberto Gracia, así que si no tienen más preguntas, me gustaría seguir estudiando. No sabía que la madre del chico se había suicidado. ¿Sí? Sí, Hace 4 años, el 13 de agosto, se ahorcó en su casa, fue el chico quien la encontró. Este sería el momento en el que dejo de tener trato con su padre. ¿Cómo sabes que no tenían trato? ¿No te fijaste en que siempre decía Ernesto en lugar de papa? Además, ¿qué padre dejaría vivir a su hijo en un colegio mayor como ése? ¿Crees que el chico pudo matar a su padre? No lo sé, pero hay algo raro en todo esto. Laura, Martín, tenéis que ver esto. ¿Seguro que la letra es de Roberto? -Segurísima, es su letra. El sobre viene sin remitente y sin sellos, esto te lo echaron en el buzón. Eso quiere decir que estuvo en la puerta de tu casa. Por lo menos sé que está vivo. Las huellas del papel coinciden con las del DNI de Roberto. Susana, tu exnovio anda cerca, ahora sólo nos queda encontrarlo. ¿Qué pasa, qué he dicho? Ya lo hemos encontrado. ¿Cómo que ya lo hemos encontrado? Es el logotipo de un hotel. (RÍE) Lo tenemos, ahora sí que no se nos escapa. (SUSPIRA) ¿Muerto? Es pronto para decirlo, lo que sabemos es que la habitación estaba patas arriba, encontramos restos de sangre y cabellos en un pisapapeles, y el ADN coincide con el de un antiguo informe médico que tenemos de Roberto Gracia. Alguien le golpeó y se lo llevó, y puede que con los pies por delante. ¿Pero cómo puede haber ocurrido? Bueno, el hotel es uno de esos para parejas donde se puede entrar sin pasar por recepción, así que nadie oyó ni vio nada. ¿Y qué hay del cuerpo? No lo sabemos. Si lo que quieres es tapar un crimen, lo lógico es limpiar la escena, no tiene sentido dejar todo este rastro. ¿Lo habrá hecho el mismo tipo que mató al médico? Pues eso parece; primero el médico le dice a alguien que contará toda la verdad sobre Roberto Gracia, y luego alguien ataca a Roberto Gracia, y le hace desaparecer vivo o... bueno, yo creo que muerto. Justo después de decirle a su exnovia que no quiere que lo busquen. Pensar que si no fuera por el perro, casi lo atrapamos en casa del médico... Pues ya podéis atraparle cuanto antes, porque si no, la lista de víctimas puede ir en aumento, venga. Tengo la impresión de que cada paso que damos hacia delante, damos dos hacia atrás. ¿Crees que alguno de los 4 sospechosos puede haberlo matado? Puede, pero... no sé, no sé qué relación puede tener cada uno de ellos con Roberto... No sé que relación podían tener Roberto y Ernesto.... No sé. Venga, vete a casa antes de que los gemelos vuelvan loca a tu madre. (RÍE) ¿Tú has quedado con...? Eh... ya sabes con quién. ¿Con Sandra? Hemos quedado este fin de semana. ¿Pero no lo habíais dejado? No, quedamos para inventar una historia que se trague Félix. Martín, ¿es que no hay más mujeres en el mundo que Sandra? ¿Sandra? ¿qué pasa con Sandra? Me... me estaba diciendo que... hablábamos de lo que haríais ahora, por lo del embarazo y todo eso, que a lo mejor te tenías que coger la baja... Seis meses pasan volando, a lo mejor está bien un descanso, ¿no? Para... para estar con ella, ¿no? Martín, Martín, Martín. Tú tienes los huevos cuadrados, ¿eh? ¿Has visto? Con todo lo que queda y ya está este pensando en que Jacobo me sustituya para quedarse él con su despacho. (TODOS RÍEN) Nos ha pillado. (TODOS RÍEN) (RÍE) Qué jodido. (RÍE) Sí, Tiene unas ideas de bombero... -Ay... Ah... ¿Pero cómo se te ocurre llevarlos a una tienda de animales? La última vez les dio por abrir todas las jaulas. Y yo qué sé, si no paraban de dar la murga. Queríamos dar de comer a los pájaros. Claro, por eso metiste el dedo dentro de la jaula, ¿no? ¿A mí también me puedes vendar el dedo? No te preocupes que seguro que la abuela mañana os deja meter la mano en la batidora. Venga, a lavaros las manos. Por mucho que mires la pantalla, no creo que a ése le de por enchufarse a Internet a estas horas. Mmm, es arquitecto... Esa gente trabaja a todas horas, Seguro que se conecta. ¿Qué tiene ese que no tenga Jacobo? Nada, mamá, sólo que me cayó bien. Es culto, sensible... En mis tiempos bastaba con que un hombre fuese hombre. No sé que perra os dio ahora con lo de los hombres sensibles. Y yo no sé qué perra te dio con llevarte la comida de la nevera. podías llevarte un libro y aprender a cocinar. Te recuerdo que cuando eras pequeña, en la posguerra, yo me quitaba la comida de mi plato para ponerla en el tuyo. Eso es lo que hacía la abuela contigo, mamá. A mí la posguerra me queda un poquito lejos. Muy bien, hija, ya comeré yo sola en un bar, que sepa todo el mundo que esta anciana no tiene familia. Se cierra una puerta. ¿Manos limpias? Vale. Mamá, ¿mañana podemos ir a la tienda de animales? No veo por qué no, total, los pájaro ahora ya os conocen, y ya saben que no os tienen que picar los dedos. (RÍE) Como los perros. ¡Mamá! Oh, perdona, cariño. ¿Martín? Soy yo. Ya sé quién entró en la casa del muerto. Sí, y quién lo pudo matar. No sé por qué me hacen perder el tiempo. Ya les dije yo todo lo que sabía. Pero no nos dijiste que eras tú el que se coló en casa de tu padre, el que se escapaba de nosotros. -¿El qué? Yo no hice nada de eso. El otro día, cuando te perseguí, el perro de tu padre no dejó de ladrarme. Pero no ladró al intruso cuando salió corriendo, así que sólo hay una explicación, el perro conocía al intruso. Sí, sí, porque es el perro que sale en esas fotos. (SUSPIRA) Sólo quería coger una cosa que le había mandado. ¿Una media? Tu madre murió un día trece. -Ah. Ahorcándose con una media. Y todos los días trece, tú le mandabas una media a tu padre. (SUSPIRA) Ustedes no saben cómo la trataba. La engañaba, no se molestaba... (LLORA) No hacía más que despreciarla. (LLORA) Hasta que ya ella no pudo más. ¿Y qué querías conseguir con eso? Que él supiera que tenía la culpa. Aunque no estuviera en la cárcel, Ernesto era un asesino. Lo que no entiendo... ¿Por qué fuiste a su casa a buscar la media? Porque cuando murió me asusté. Tenía miedo de que encontraran al... alguna huella, y pensaran que lo había hecho yo. ¿Así que... tú no has sido? -¡Que no, joder, que yo no lo hice! Que Ernesto era un hijo de perra, pero seguía siendo mi padre. Laura, he dado con el tipo que amenazó de muerte a Roberto Gracia. Hace diez años, cuando trabajaba en el periódico. Pero entonces, ¿tenemos otro sospechoso? No, es un tipo que murió en un infarto hace varios años. Mira, yo creo que si a Roberto se lo cargaron, no fue ni por defender a los animales, ni por nada de su vida pasada. Defender a los animales. Oye, hablando de vidas pasadas, ¿por qué crees tú que alguien querría cambiar su vida de golpe? ¿Te refieres a Roberto? -Sí. Sí, sí, claro. Que no entiendo por que alguien querría cambiar de nombre, de vida, de todo, absolutamente todo. ¿Cómo has dicho? No he dicho nada, que no entiendo por qué alguien cambiaría de nombre y de vida. No, no, no, absolutamente todo. Sí, pero es una forma de hablar, lo importante es... ¿Hay alguna foto del coche de Ernesto? Alguna que se sacara después del crimen? Sí, le sacaron fotos en el parking de la clínica. ¿A ver? Déjame verla. Ah. Tenía que haberlo pensado antes. Al parecer, la reserva de la habitación se hizo por Internet, así que no tenemos la firma de Roberto Gracia en recepción. Aún así, podemos intentar rastrear el ordenador desde el que se hizo. Dijo que estos seis meses se me pasarían volando. ¿Cómo dices? Eh... Martín. Estábamos hablando de Sandra y dijo que estos seis meses de embarazo se me pasarían volando. Ah, ¿seis? O sea, que Sandra está de tres meses, no, no, no lo sabía. Martín tampoco debería saberlo. Yo no se lo he contado a nadie. Perdona... Perdona, Félix, que no... no te sigo. Portazo. El hijo que espera Sandra no es mío. Pero... eh, Félix, tiene... tiene que haber un error, Esto... hablémoslo con calma. Eh... es imposible. -No hay nada que hablar. Jacobo, lo tenemos. Félix. Ya. (RÍE) Tenemos al asesino de Ernesto Montalván. (SUSPIRA) Al principio creí que este sería un caso sencillo. Los cuatro sospechosos tenían motivos claros. Teníamos a un hijo que acusaba a su padre de haber provocado el suicidio de su madre; Una amante que no sabía como romper con él, si no quería ver comprometida su imagen con ciertas fotos, una paciente que había perdido el trabajo por culpa de sus operaciones, y un socio al que había amenazado con denunciar. Pero estaba equivocada, este caso no tiene nada de sencillo. Por eso, les he hecho venir aquí. -¿Y nos podían haber citado en comisaría? A mí me da escalofríos pensar que estoy donde lo mataron. Ese fue nuestro primer error, pensar que este es el sitio donde se cometió el asesinato. Pero aquí fue donde apareció el cadáver. Pero eso no implica que esta fuera la escena del crimen. Verán, cuando se descubrió el cadáver, se vio todo revuelto, todo estaba dispuesto para hacernos creer que Ernesto había sido asesinado aquí, pero hay tres detalles que el asesino olvidó. El primero,... (RÍE) Este aparatito humidificador. Ernesto tenía problemas respiratorios, sobre todo con el tiempo seco que ha hecho estos días. Pero cuando llegamos a la escena del crimen, el aparatito estaba apagado. Así que si Ernesto hubiera estado en el despacho, este aparatito habría estado encendido. Y si no lo mataron aquí, ¿dónde lo hicieron? Para responder a esa pregunta, tenemos que hablar de un misterio que nos ha estado volviendo locos. Soy yo quien dicta las normas. El día que Ernesto murió, le dijo a uno de ustedes por teléfono que iba a contar toda la verdad sobre un hombre llamado Roberto Gracia. Hace diez años, Roberto Gracia lo dejó todo y desapareció sin dejar rastro. Hasta ayer mismo, que dio señales de vida. Pero... justo en el momento que podíamos hablar con él, alguien lo mató. O eso nos hizo creer. Porque Roberto Gracia... fingió su propia muerte. Él mismo escribió la nota para llevarnos al hotel. Luego, le bastó con poner unas gotitas de sangre y unos cabellos en el pisapapeles, para hacernos creer que allí se había cometido un crimen. Entonces, está claro que Roberto Gracia es el asesino, ¿no? Y ahora fingió su muerte para desaparecer. Ahí está la cosa. Roberto Gracia es el asesino. Pero no ha desaparecido. De hecho, se encuentra en esta habitación. ¿Y qué es? ¿Qué es lo que Ernesto iba a contar sobre este tipo? Tu padre iba a asistir a un congreso muy importante de cirujanos plásticos, donde presentaría la que él pensaba que era su obra maestra. Tenía que hacerlo, porque en el último año había perdido mucho dinero en la clínica. Su prestigio estaba en juego. Pero la operación de la que hablaba no era de este año, sino de hace diez años, cuando operó a Roberto Gracia para darle una nueva identidad. Verán, Roberto Gracia estaba cansado de su vida y... quería empezar de cero. Cambiar de nombre y... de aspecto. Y Ernesto fue el que le operó para cambiarle la cara. Ah. Pues... entonces sólo puede ser uno de nosotros. ¿Qué? ¿Qué? (RÍE) Que...Y yo no soy Roberto Gracia. (RÍE) Claro que no. Pero es que el... El trabajo de su colega fue tan perfecto, que nos ha nublado la vista, y nos ha tenido engañados a todos. ¿No opinas tú lo mismo, Roberto? ¿Es un hombre? Lo era, hasta hace diez años, cuando decidió ponerse en las manos de Ernesto. Su familia era tan conservadora que no pudo operarse aquí. No podía soportar la presión de enfrentarse a ellos y se fue del país. La operación se llevó a cabo en Brasil, por eso no encontramos nada que nos mostrase la relación entre Ernesto y Roberto. Ernesto guardó el secreto todo este tiempo. Y tú eras su mejor trabajo, literalmente, estaba enamorado de su obra. Por eso, no pudo resistirse a tener una relación contigo. Empezaste una carrera de éxito en televisión, y cuando decidiste dejarlo, él vio la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro. Tener el reconocimiento que merecía, y vengarse de ti. Por haberlo abandonado. Esas son las fotos que quería publicar. Ernesto te llamó y te amenazó con contar la verdad sobre tu identidad. Tú lo citaste esa noche en el plató donde grabas el programa. Estabas en un descanso, así que tenías tiempo suficiente para hacerle cambiar de opinión. Cuando viste que no iba a hacerlo, pusiste en marcha tu plan. Ernesto y tú erais amantes. Él te había contado lo de las amenazas de su hijo, y tú lo aprovechaste para despistarnos. Lo estrangulaste con una media para hacernos creer que era Raúl quien lo había hecho. Además, el forense apuntaba que solamente un hombre podía tener la fuerza suficiente para matarlo de ese modo. Y tenía razón, metiste el cadáver en el maletero de su coche y volviste al plató para continuar con tu programa en directo. Tú tenías la coartada perfecta. El crimen se cometió a la misma hora en que salías en televisión. Ese día habías ido a trabajar en taxi, algo un poco raro, porque nos han dicho que siempre lo haces en tu coche, así que al terminar el programa, cogiste su coche y lo trajiste aquí. Y ese fue el segundo error que te delató. Ernesto había aparcado el coche debajo de unos árboles que creen junto al plató. Los mismos árboles que me pusieron a mí el coche perdido, y que no veas lo que me costó limpiar. Cuando viniste aquí, sacaste el cadáver del maletero, pero te olvidaste de limpiar el coche después. Te tomaste mucho trabajo para hacernos creer que aquí había habido una pelea. Lo tiraste todo por el suelo, rompiste cosas, todo. Y ese fue tu tercer error, el acuario. Una persona, amante de los animales, como Roberto, nunca le haría daño a unos pobres pececitos indefensos. Y tú ya me dejaste claro lo mucho que te importan los animales. Del estilo, pero sintética, que ya sabes lo que pienso. Supongo que... su teoría estaría bien, si tuviera alguna prueba que demostrara que yo soy Roberto Gracia. La tengo. La tengo. Tengo a alguien que te conoció en el pasado. Y que te reconocería ahora mismo. La misma persona que tú intentaste evitar cuando fingiste la muerte de Roberto. Si Roberto moría, no hacía falta que su antigua novia fuera al programa a buscarlo. Y así, no correrías el riesgo de que te reconociera. Roberto. Lo siento. No sabes cuánto lo siento. (RÍE) ¿Pero... por qué no me lo dijiste antes? Ah. Yo siempre he sido así, aunque... me costara años asumirlo. (RÍE) Pensé que no lo ibais a entender. Ya sabes... lo estricta que era mi familia. -Pero... yo te quería, Roberto. No tienes ni idea de lo mal que lo he pasado. ¿Preferiste hacerme creer que estabas muerto? No, preferí hacerte creer que te quería. (LLORA) (TOSE) Estás muy guapo. (LLORA) (SUSPIRA) Alicia, eh... Bueno, perdón, Roberto. Alicia. Alicia. Queda usted detenida por el asesinato de Ernesto Montalván. (LLORA) (LLORA) Pues que no lo entiendo, Martín. Estaba yo chateando con este hombre tranquilamente, y de repente, me dice que tengo que volver con Jacobo. ¿De dónde se saca eso? Pues es que no lo sé, he empezado... tontamente, me hablaba de su mujer, de lo bien que estaba con ella, y... me ha preguntado cómo era Jacobo y yo se lo he descrito, y me ha dicho, pues que le caía muy bien. Ya. Cuéntale que te puso los cuernos y verás como se olvida. Oh, buena idea. Ahora se lo voy a escribir. Alarma. Hombre, es que sólo faltaría que... (EN VOZ ALTA) ¿Cómo? Ahora te llamo. ¿Cómo que te engañó con otra? Pero cómo sabes tú que... ¿Tú eres el del Chat? ¿Pero cómo no me lo dijiste? ¡Mamá! -Bien, mi, mira, yo sólo quería que le dieras a Jacobo otra oportunidad. Ah. ¿Y sólo se te ocurre meterte en un Chat y ponerte a ligar conmigo haciéndote pasar por un hombre? Yo, que, como no me escuchas, pues no se me ocurrió otra cosa. Entonces, le pedí ayuda a mi amiga Charo, que tiene un hijo informático. Ah. Hija, ¿por qué no me lo contaste desde el principio? Porque sólo iba a conseguir dos cosas. O que te diera un ataque, o que me echaras toda la culpa a mí. Y no me apetecía ninguna de las dos. Mira, ¿por qué no nos sentamos y me lo cuentas? ¿Eh? Yo no quiero que tengamos secretos entre nosotras. Es una... Es una historia muy larga. Déjalo. Uy, Dios, no te preocupes, cariño. Si tengo toda la noche. Quiero agradecer también la presencia, esta noche, del comisario principal, Félix García. Esto es publicidad para la policía, y Félix nos pidió que le apoyemos presentándonos. (SUSPIRA) Aquí hay gente importante. Sería conveniente... Lo conveniente sería que me olvidaras por una vez. Esto es una fiesta. Hace años que no pisas ni una. Relájate. ¿Pero ese que está ahí sentado no es... de las HERAS, el que acaba de dar los premios? ¿Pero qué hace el gilipollas? ¡Vamos! Yo no descartaría el asesinato tan pronto. ¿Y cómo lo hicieron? ¿Con vudú? Sé que lo hiciste tú. Y tengo la prueba que lo demuestra. Ahora es imposible, el consejo debe aceptar los planes de negocio de Ricardo. ¿Sabe el consejo que Ricardo se aprovechaba de que tú estabas enamorado de él? Escuchen, me pagaron para promocionar el parque, ahora no puedo atenderles. -Sí puede, sí. Si no, nuestros señores se enterarán, que el último aventurero es el más mentiroso. Tuvimos algún pequeño roce, ya está. Que le costaría a usted cientos de miles de euros. Pensaba quitarle el patrocinio. por lo que pasó en el aneto. (SUSPIRA) Golpe.

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Los misterios de Laura - Capítulo 10 - El misterio del paciente insatisfecho

15 mar 2013

Un cirujano plástico es encontrado en su despacho asesinado a sangre fría. Poco a poco, en su vida aparecen los enemigos más obvios: su socio, un hijo con el que no mantiene relación, una amante famosa y una paciente suya.  Sólo una pista resuena en la cabeza de Laura: Roberto Gracia.

Histórico de emisiones:

16/05/2011

 

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  1. ana

    No se cual es el deal de RTVE pero no se va ya nada por internet desde NY. Asi que aprovechen y adios.

    01 mar 2014
  2. Guillermo Ibañez

    Hola! Soy de Argentina, hace poco descubrí la serie y me encanta!!! Vi todos los capítulos publicados pero donde se pueden ver los que faltan? hay algún sitio de donde se puedan bajar? Saludos! Guillermo Ibañez Un Fans Argentino de Los secretos de Laura

    31 ago 2013
  3. Lilian P.

    Hola, Soy de Argentina y estoy encantada con esta serie! Me hace reir mucho el personaje de Laura y la madre, genias totales!! Saludos! Lili

    23 ago 2012
  4. Ana Bonita

    Hola! Me llamo Ana, soy de origen mexicano y veo por internet la increible programacion que tienen en RTVE. Vivo en Los Angeles California y aqui no es facil encontrar programacion en español con CALIDAD!. Gracias por realizar tan excelente trabajo!....Besos.

    26 mar 2012
  5. Bes

    ¡Lauraaaaaaa! ¿hay alguien aquí? Ya sabemos que vais a volver, pero ¿falta mucho?, ¿dónde estáis?, ¿cuándo llegáis por fin? Aparte, digo a los guionistas que en este capítulo me encanta que lo dan todo los personajes por el guión y el propio guión se parece al del chef, que es un capítulo que sencillamente me encanta!!

    30 ene 2012
  6. Elena

    Hola me llamo Elena vivo en Cerdena,me encanta esta serie y los protagonistas son super.Complimenti!!!

    30 oct 2011
  7. Jerezano

    Pero si Alicia/Roberto tiene varios programas de éxito en la televisión y sale en todas partes ¿como es que su antigua novia no se ha dado cuenta antes viendo la televisión de que al menos la cara le sonaba? No es muy creible que solo lo supiera al verlo en persona .... Es el único punto flaco que le veo a un capítulo muy bien hilvanado, cada vez mejor

    31 jul 2011
  8. jeanette1946

    ¡qué tan maravilloso episodio! generalmente tengo una idea quién podría ser el culpable, pero al final de esta historia esto era una sorpresa grande para mí.

    22 jul 2011
  9. Verborrea

    A mi me encanta la serie tambien y la acabo de descubrir, engancha mucho, sin embargo tengo que decir que en este capitulo y el anterior, eran un poco predecibles, sabía quién era el asesino y por que... :(

    20 jul 2011
  10. sexymami

    Estaaa serie meeeeee encaaaaaantaaaaa, veo los capitulos miillones de veecees para sacar tooodooos los deetalles! Me hace muucha graciia los despistees que tiiene laura en casi toodos los capitulos! QUE SEGA LA SERIE POR MUUUUUUUUCHO TIEMPO!(LLLLLLLLLLLLLL)

    13 jul 2011