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Para todos los públicos Los misterios de Laura - Capítulo 7 - El misterio del hombre que calló para siempre - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

-Quite, quite. -Aquí lo tiene.

Si está de acuerdo tiene que firmar en la línea de puntos.

-Sé dónde tengo que firmar,

estoy en una silla de ruedas, pero no estoy ciego.

Más de uno se va a llevar una sorpresa.

Campanadas.

-Gracias por traerme. -No hay de qué, tío.

¡No sabes la alegría que me dio que estabas bien!

-Sé por qué estás siendo amable y no te servirá de nada.

No pienso devolvértelo.

-Entonces... tengo que dejar de ser tan amable contigo.

-¡Eduardo, qué sorpresa!

Pensaba que... -Que estaría criando malvas.

-Dijeron que habías empeorado y... -Milagros de la ciencia.

Hoy no es tu día de suerte, de hecho se te han acabado.

Ya sabes a lo que me refiero.

Usar la luz de policía para aparcar, me parece fuerte.

La culpa es tuya, si hubiéramos salido antes, no la habría puesto.

Estábamos jugando. Con un rotulador imborrable.

No entiendo por qué los dejas en casa sabiendo lo que pasa.

Primero...

Trae, no es nuestra casa, es mi casa.

Segundo, no habría pasado nada si no hubieras revuelto

los cajones donde confisco cosas a los niños.

Y tercero, ¿dónde están? ¿Dónde están los gemelos?

-Quiero el comedor listo en diez minutos,

que los invitados vayan directamente...

¡Tío, qué alegría verte!

-Se acabó, esta va a ser la última boda que organices.

-¿Qué haces aquí? -Disfrutar de vuestras caras.

Todos teníais ganas de verme bajo tierra.

-¿No me estarás metiendo en el mismo saco?

No he tenido problemas contigo.

-Cómo tienes tan poca vergüenza, ¿pensaba que no me enteraría de...?

No puede ser...

-¿Te encuentras bien? -He sido un idiota.

-No sé de qué estás hablando. -De cambiar el testamento.

¡En cuanto esto acabe!

-Queridos hermanos, invoquemos a Dios que se ha dignado

a darnos su bendición para multiplicar la descendencia.

A estos siervos suyos, Maribel y Miguel...

Jacobo, apaga la radio. Está terminando el primer tiempo.

Esta noticia es muy importante.

-Tengan también, por regalo de Dios...

¿Y los chicles? ¿Qué habéis hecho con ellos?

-Y desde allí desde tu trono en el cielo,

atiende con benevolencia nuestras plegarias,

a quienes mediante esta bendición, unimos por el matrimonio,

santifícalos por la gracia del Espíritu Santo

y acompáñalos con tu amorosa protección...

Precioso el vestido. -Concédeles el honor

de tu mutua armonía de espíritu en tu temor

y semejante bondad y costumbres le ofendan al consumar su amor.

¡Amén!

Que nunca se desvíen de tus caminos,

dales, Señor, en abundancia a los bienes presentes

y una santa y generosa descendencia. ¡Amén!

La dulzura de tu bendición inunde su cuerpo y su espíritu,

de tal modo, que el fruto de su unión

sea del agrado de todos y bendecido por ti.

Dales, Señor, una larga y feliz vida en el presente

y un constante deseo de la vida eterna que les aguarda.

Sepan amar los bienes transitorios de forma que no pierdan

los que duran para siempre.

Sirviéndote de ti, Señor, sinceramente.

Si alguien tiene algo que decir que hable ahora o calle.

Pitido.

-¡Ah!

Gritos.

-La madre que me parió. Que no se acerque nadie.

-Pidan una ambulancia. -¿Qué pasa?

-Está muerto. -Por favor, dejen paso.

-Le han asesinado.

¡No puede ser!

-No tendrás nada que ver, ¿no?

Mamá, por favor.

Aún estamos tomando declaración a los invitados.

Cualquiera aprovechó la ocasión para entrar

por una de las puertas y cometer el asesinato.

¿Qué pasa? No me acostumbro a verte así.

Todos se disfrazan para las bodas, hubiera venido en chándal,

pero a mi madre le hubiera dado un síncope.

Mi tío Eduardo, 83 años. Lo siento, ¿le querías mucho?

No lo soportaba, era criticón, egoísta, maleducado...

Su deporte favorito era sacar los trapos sucios de la familia.

Supongo que todo de pega. Bueno, me encanta tu vestido.

¿Después de la boda tenías verbena?

Con tanta gente, alguien vería algo.

Me pareció que la puerta se movía, pero nada más.

Además... Aunque mi tío estaba muy cerca del altar...

No se le veía bien.

Cualquiera pudo aprovechar para entrar y clavarle el cuchillo.

-No lo entiendo,

¿quién me odio tanto como para matar al tío Eduardo el día de mi boda?

No creo que por ser el día de tu boda...

-Sesenta años viuda y cuando me decido a casarme me lo arruinan.

Hazte con las cámaras de los invitados

y se lo mandas a Cuevas, a ver si encontramos algo.

-Si estuviera aquí tu hermana Verónica...

Encontrarás al asesino, ¿no? Tu hija lo hará.

Es el mejor policía que tenemos en comisaría.

-Dime que estarás encima. Sí.

Quizá sea mejor que yo no esté en el caso,

no es bueno estar tan involucrado en una investigación.

Encontraremos juntos al asesino, tienes mi palabra.

-Sabía que mi hija no se equivocaba al casarse contigo.

Espero por su bien que no la dejes nunca.

No sé qué haría sin ti.

¿Todavía no le has dicho que os habéis divorciado?

¿No se lo ibas a decir antes de la boda?

Es que mira cómo se pone con Jacobo...

Tampoco ahora, con mi tío de cuerpo presente

y darle ese disgusto.

No es ningún disgusto, a ti y a Jacobo os va bien.

Tú no la conoces, mi madre cree que lo único que he hecho bien

en la vida ha sido casarme con Jacobo.

¿Qué más da qué piense? Ya eres mayorcita.

Es que no es tan fácil, Martín.

Mi madre lleva toda la vida machacándome

y cuando me hice policía, no te quiero ni contar.

Fue como una decepción, no quiero decepcionarla más.

No puedes seguir mucho tiempo con esta farsa,

algún familiar se dará cuenta, y más ahora que estamos con esto.

La verdad, es que lo que piense de mí el resto de mi familia

me importa bien poco.

Siempre han pensado que soy un bicho raro.

Ya y yo me pregunto por qué.

¿Te traemos el pijama y un vaso de leche?

-Perdonen, perdón... Es que llevo...

Llevo toda la noche revisando las fotos y vídeos de la boda...

Pero, Cuevas, esto íbamos a hacerlo los tres hoy.

-Ya dije yo que era mucho trabajo para una noche.

¿Has encontrado algo? -Bueno, sí, he ordenado las fotos

para ver si alguien se levantó de su sitio antes del crimen.

Había 63 invitados, es difícil saber si faltaba alguien.

-El caso es que hay cuatro personas que salieron de la iglesia

y pudieron matar a tu tío. Estos cuatro.

Paula, Ana, Felipe y Pedro.

Estupendo, todos son primos míos.

-Pues Ana y... Paula, ¿verdad?

Estos dos no pararon de entrar y salir de la iglesia

y en el momento del crimen no se las ve.

¿Y los otros dos? -Son los únicos que se pusieron

en sitios donde nadie más podía verles.

Mira, se les ve aquí pero de refilón.

O sea, el muerto es pariente mío y, probablemente, el asesino.

¡Genial!

Buen trabajo. -¿Puedo ir a ducharme y eso?

Sí, pero primero recoges esto y lo archivas,

dejar las cosas tiradas da muy mala imagen.

Cuatro de tus primos pudieron cometer el crimen.

Hay que averiguar si tenían un móvil.

Algunos de los invitados oyeron decir algo del testamento.

A lo mejor el asesino va detrás de la herencia.

Pero es que esos cuatro no tiene problemas con el dinero.

Felipe y Paula se casaron con parejas ricas

y Pedro y Ana dieron un pelotazo hace años con la venta

de unos terrenos y tienen el riñón bien cubierto.

Así que eres el pariente pobre. Y la que meterá a uno en la cárcel.

-¿Tienes alguna pista sobre el asesino?

Para eso estamos aquí, a ver si nos ayudas.

Al parecer no estabas en la iglesia cuando ocurrió todo.

-De vez en cuando salía a tomar el aire.

¿Qué tal te llevabas con el tío? -Mejor que el resto.

De hecho, él era el dueño de Dama, la compró como un pasatiempo,

pero le convencí de que valía para competir.

¿Y en alguna de esas escapadas, para tomar el aire,

no viste nada extraño, alguien que pareciera sospechoso?

-No... no vi nada.

Lo siento, no soy el mejor testigo, ¿no?

No pasa nada, pues si recuerdas otra cosa sobre la boda...

-Te llamo, así tendremos una excusa para hablar con calma

y ponernos al día.

Bueno, adiós. -Hasta otro rato.

¿Crees que miente?

Felipe no me ha sonreído tanto en toda su vida.

Por supuesto que miente.

Laura, los del depósito me han pedido que te lo dé.

Son los objetos personales que llevaba tu tío.

¿Nada más?

Pero bueno... ¿Y las llaves de su casa?

No es normal que no las tuviera.

Habla con ellos, a mí solo me han dado esto.

¿Tienes el informe de la autopsia?

Sí, le estaba echando un vistazo.

¿Has hablado con tu madre? ¡Madre mía!

Había sobrevivido a varias operaciones de corazón

y tenía un marcapasos y al final...

Le acaban matando así. ¿Me estás escuchando?

Solo quiero saber si le has dicho a tu madre que estamos divorciados.

Bueno, tampoco te pedí gran cosa,

solo que estuvieras frío y distante conmigo,

como cuando estábamos casados.

Lo que digo es que bastante difícil ha sido separarme

como para fingir que volvemos a estar juntos.

Déjame que encuentre el momento.

Si solo será hasta que dure la investigación,

tampoco es que se vaya a venir a casa a vivir.

Esto es otra cosa que te quería comentar.

-Parece mentira que haya tenido Jacobo que invitarme.

Podría haber salido de ti, ¿no?

Sí, la verdad es que menos mal que uno tiene bien la cabeza.

Prácticamente se invitó ella, no pude decir que no.

-¿Después de que os caséis os vais a divorciar?

-No, no lo creo. Los que se quieren no se divorcian.

-A veces. hay que divorciarse por el bien de todos.

-¿Quién dice eso? -Mamá y papá dicen...

Mamá y papá dicen que os vayáis a jugar al cuarto.

Estos niños dicen cualquier cosa que oyen en el cole.

¡Venga, a jugar!

Pues... nada... oye... Qué guapa te he encontrado.

-Qué adulador eres, anda, anda.

Jugáis un poco y luego a dormir la siesta.

-Ojalá hubiéramos tenido tiempo para conocernos más.

Bueno, tampoco habéis tenido mucho mi madre y tú.

Hace tres meses que os conocéis.

-Lo sé, es una locura, pero no hay día que pase

por dar gracias por romperme un clavícula.

¿Cómo? -¿No te lo contó tu madre?

Nos conocimos en la consulta del fisioterapeuta.

Yo había sufrido un accidente

y ella iba todos los días por lo de las cervicales.

Hay que ver cómo cambian las historias de amor.

-Sí, pero ahora mismo tu madre me importa mucho

y soy feliz de que lleves el caso.

No tengo muy claro que sea yo quien siga la investigación.

De hecho, pensaba hablar con Jacobo para que me sustituyera

mi compañero Martín.

-No, no, por favor, ella lamenta mucho no haberlo visitado

en la clínica Egarra cuando estuvo ingresado.

No lo demuestra, pero es feliz de que lleves el caso.

Y yo también.

-Qué guapos están los niños y cómo se parecen a ti.

Hija, podrías dejar que Jacobo pusiera alguna foto suya,

que no veo aquí ninguna.

No le gusta mirarse. Una manía que tiene.

-No sabes la suerte que tenéis de disfrutar con los niños.

Sí tenemos, tenemos mucha suerte.

¿Qué vas a hacer con la boda?

-Tenemos la idea de repetirla en un par de días.

¿Y... no es muy rápido?

Encontrar al asesino nos podría llevar mucho tiempo.

-No podemos esperar,

no hay nada mejor que pasar el resto de tu vida

con la persona a la que quieres.

Como vosotros.

Timbre.

Bueno... pues ya estamos todos.

Martín, ¿qué haces aquí? ¿Qué tal, familia?

Creo que tengo algo sobre Felipe.

Investigué las cuentas de tu primo

lleva meses ganando mucho dinero con las apuestas de sus carreras.

Bueno, eso no es un crimen, si sabe que va a ganar...

Sí, sería normal, pero gana dinero con las carreras que pierde

y eso es la punta del iceberg.

Felipe, esta mañana dijiste que teníamos que ponernos al día.

Venimos para aclarar unas cosas que no nos quedaron claras.

-Lo siento, pero ahora no puedo, Dama y yo tenemos que entrenar.

Pero no os vamos a quitar mucho tiempo.

-Lo siento, no puedo trastocar el horario ni por 5 minutos.

Si eres capaz de seguirnos, ahí hay un caballo.

Vamos a tener que esperar.

¿Estás segura? Sí, hombre, que se nos va.

Empuja, empuja, Martín. Ya voy.

Vamos, Martín, dale.

Que le dé a qué. Baja, haces el ridículo.

Ya está, Martín, ya.

Estoy bien, ¿eh? Martín...

-¿Todavía estáis aquí? Sí, echando la tarde.

Por cierto, ¿el tío sabía que amañabas las carreras?

Después de cada carrera perdida ganas dinero en las apuestas.

Y al tirar del hilo hemos visto que le has cogido gusto

a eso de las apuestas ilegales.

Él lo descubrió, ¿verdad?

-Empecé amañando las carreras del tío, pensé que no se enteraría.

Estaba muy enfermo. Pero vivió para saber

que estabas en una red y que le estabas estafando.

Por eso quería cambiar el testamento.

-Cuando abran el testamento, habrá gente cruzando los dedos.

¿Quienes? -La prima Ana, por ejemplo.

-Bien, pero... le sobra algo.

Tal vez, con el cuello al descubierto...

Sí, mucho mejor.

Estos son los trajes que te recomendaría yo.

Piénsatelo y me dices de qué estilo quieres las invitaciones.

¡Madre mía! Qué bonitos.

Qué guapas. -Laura, qué sorpresa.

¿Qué haces por aquí? Pasaba a saludar, iba para casa...

Uy, perdona, lo siento.

A ver si con este trapito... -¿Qué haces, hombre?

Este fular cuesta 700 euros. ¡¿Qué?!

Como estaba tirado en el suelo...

-¿Por qué no hablamos a solas? Espera en mi despacho.

¿Qué le parece si va viendo esas invitaciones

y me dices ahora el estilo que te gusta?

Estoy contigo en unos minutos.

Es un asuntillo familiar.

Bueno, hacía mucho que no nos veíamos, ¿no?

Desde... -Desde que organicé tu boda

y me dejaste plantada para casarte en secreto.

Sí, no me acordaba de ese pequeño detalle.

-Mira, si has venido a hablar del tío Eduardo,

lo único que puedo decir es que ha sido algo horrible.

Espero que cojáis al responsable y se pudra en la cárcel.

Pensaba que te llevabas mal con él, os vieron discutir en la boda.

-Nos verían hablar, sabes cómo era el tío Eduardo,

daba la impresión de estar enfadado siempre.

El caso es que como estuviste entrando y saliendo de la iglesia

quería saber si habías visto a alguien sospechoso.

-Pues... estuve pendiente de los detalles de la boda,

no pude fijarme en nada más.

¿Sabes dónde estabas en el momento del asesinato?

-Espera un momento...

¿Has venido a acusarme del crimen?

No, no, no. Acusar es una palabra muy fea.

-Tienes muy poca vergüenza viniendo y llamarme asesina.

¿Por qué iba yo a querer matar al tío?

Es que, por lo visto, va a dejar una herencia enorme.

Y como Felipe me dijo que el negocio no te iba bien...

-Felipe es un muerto de hambre con mucha imaginación.

Dice que esperas ha herencia como agua de mayo.

-Mira a tu alrededor, ¿quieres?

Y ahora, mírate a ti.

¿Quién de las dos necesita matar para conseguir dinero?

Si te ha dado los libros de cuentas, no esconde nada.

Los libros de cuentas se pueden falsificar.

Pues estos están muy bien falsificados, le va de miedo.

Ya... pero hay algo raro.

Mi prima nunca se ha llevado bien con mi madre,

así que si organizó su boda, no lo está pasando bien.

-Hija, ¿no es un poco tarde para tener visitas?

Seguro que Martín se quiere ir a su casa a dormir.

Qué va, siempre me acuesto tarde.

-¿A qué hora suele llegar Jacobo?

Jacobo tenía guardia hoy, ¿no?

Sí, mira, a lo mejor no aparece en toda la noche.

¡Hola! ¡Jacobo!

¡Qué sorpresa! No te esperaba, como tenías guardia...

Ya, pero al final he podido cambiarla.

Hola, cariño. Martín, qué raro verte por aquí.

-Nos hacía compañía hasta que tú llegaras.

Así que ahora, pues..

Familia, os dejo solos. Mañana nos vemos en comisaría.

Maribel...

¿Se puede saber qué haces aquí?

Si montamos la farsa, la montamos de verdad, ¿no?

No querrás que se entere de que no estamos juntos.

¿Dónde vas a dormir? Aquí, como un matrimonio normal.

-Hija, ponte recta, que vas siempre encorvada.

Si vas derechita, serías tan alta como...

Como mi hermana Verónica, sí, mamá.

¿No quieres que te acerque a tu casa?

-Ya no es mi casa, le he dado las llaves a los nuevos dueños.

Pero has tardado poco en venderla. -Porque lo he hecho por dos duros.

Oye... Maribel...

-Menos mal que Miguel ha trabajado en una notaría y sabe de esto.

Ha dicho que es el mejor precio que íbamos a conseguir.

¿Y por qué no te vas a pasar estas noches con él?

-Por que... ¡Ay! Hasta que no estemos casados

le he dicho que no cuente conmigo. Ya... y solo por eso, ¿no?

-¿Por qué va a ser sino? ¿Estás pensando en cancelarla?

-Qué tontería. Por cierto, tienes que hablar con mi amiga

y echarle una mano.

¿Qué le ha pasado? -Le han robado estando en la boda.

Y anda que no se han tomado tiempo, se han llevado de todo.

¿Sabía el ladrón que no estaba en casa o estaba en la boda...?

-Lo que sé es que es la cuarta vez que pasa esto en la familia.

Nos ha mirado un tuerto.

¿La cuarta vez? -Han robado en tres bodas.

A este paso no va a querer venir nadie.

¿Sabrías decirme las fechas?

-Creo que sí; mira, el 16 de agosto la de Concha,

Arturo el 18 de julio y la otra es la que tengo...

El 22 de mayo. -Ahí, ahí.

¿Cómo lo sabes? Porque he visto esas fechas.

Podrías echarte un colchón en el suelo, ¿no?

No, no me arriesgo a que nos descubra.

No sé, si hay que fingir... Mejor fingir hasta el final.

Buenas noches, cariño, si ronco me das una patadita.

Como siempre.

Ronquidos.

Has organizado cuatro bodas este año y en las cuatro

han robado en las casas de los invitados.

Es mucha casualidad. Mala suerte, nada más.

¿También fue mala suerte que uno fuera el tío Eduardo?

Fue antes de ingresar en el hospital y puso una denuncia,

pero no le hizo falta la policía para atar cabos.

¿Cómo sabría el ladrón que no iban a estar en sus casas?

Encargabas los robos mientras vigilabas que no se fueran,

el tío Eduardo se dio cuenta y te lo dijo en la boda.

Y no encontraste otra manera de hacerlo callar.

-Mira, si lo que quieres es alguien con razones

para matar al tío...

¿Por qué no hablas con Pedro? ¿Pedro?

Pedro era su abogado, llevaba toda la vida con él.

-Poco antes de que lo mataran quiso cambiar de abogado,

algo debió pasar

y antes de la boda discutieron violentamente.

No has tardado ni dos segundos en cargarle el muerto a otro.

No sabía que tu familia estaba tan unida.

-Yo no he matado al tío.

Ana, si algo me ha enseñado este trabajo, es que...

Al final, las pruebas acaban por aparecer, si se buscan bien.

Y puede que un lebrel no sepa hacer muchas cosas...

Pero sabe cómo buscar.

¿Crees que ha sido ella? No lo sé.

Tiene sangre fría para robar, pero para matar

hay que tenerla congelada.

Por cierto.

Un lebrel sabe como buscar. Yo qué sé.

A veces, me apunto frases de estas para impresionar.

¿Me ha quedado fatal?

No, a mí me ha acojonado. ¿De verdad?

Sí.

(Hace ruido al pasar las páginas)

(Hace ruido)

(El papel hace ruido al abrirse)

¿Quiere una? Son para el apetito.

-No, gracias y es la cuarta que se come.

Te dicen que te quitan el hambre, pero no con cuántas.

-Hola.

¡Hola, primo!

¿Sabías por qué el tío quería cambiar de abogado?

Contactó con uno nuevo.

-No, es la primera noticia que tengo.

Mi compañero habló con él

y le dijo que el tío Eduardo estaba muy enfadado,

porque cuando estuvo enfermo... tú hiciste cosas con su dinero

que no le gustaron nada.

-Cuando tío Eduardo cayó enfermo surgieron oportunidades de negocios

que no podía dejar pasar y tuve que invertir.

Sin su consentimiento, por eso discutisteis en la boda.

-No, discutimos en la boda, no, iba a restituir su dinero

en cuanto las inversiones dieran fruto y...

Yo no hice nada ilegal, era su apoderado.

Tenía plenos poderes.

Durante la ceremonia, ¿saliste de la iglesia?

Es que fuera me encontré colillas de una marca especial,

mi madre me dijo que era la que fumabas.

-Sí, sí, es verdad, olvidé que salí a fumar.

Esas colillas estaban en la puerta que llevaban al lugar del crimen,

a través de la sacristía.

-No sabía dónde daba la puerta. ¡Hala! Chicle de nicotina.

-Sí, llevo varias semanas intentando dejar de fumar y...

Anda que... Tú con los chicles, yo con las barritas...

Las como para quitarme la ansiedad cuando quiero bajar unos kilos

y me llenan, pero luego...

Cuando estoy nerviosa o preocupada, me olvido de ellas,

me voy a la nevera y me pongo tibia.

Me como lo primero que haya.

Si hay callos a la madrileña, pues unos callos.

-Laura, Laura, no tengo tiempo para hablar de dietas y bobadas.

No, si no son bobadas, lo que quiero decir es...

¿Qué te puso tan nervioso como para olvidarte de los chicles

y te fumaras medio paquete?

-¿Qué buscas, culpables?

Puede que haya algo que no sepas.

El tío siempre hablaba de que tenía un tesoro,

una antigüedad que valía muchísimo dinero.

Qué raro, se ha inventariado todo lo que había

y no tenía nada verdaderamente valioso.

-Porque, estoy seguro, de que lo mataron para quitárselo.

Ha entrado alguien, rompieron el precinto.

¿Se dedican al Libro Guinness de los Delitos?

No se saltan ni una; asesinato, robo, malversación de fondos,

apuestas ilegales y asalto a domicilio.

Asalto, no, la cerradura no está forzada.

Alguien tenía las llaves de tu tío que no aparecieron.

¡Madre mía!

El miedo que me daba a mí venir aquí de pequeña.

Parece que no ha cambiado na...

¡Aquí falta algo! ¿El qué?

No lo sé.

Pero falta algo.

-¡Él seguía mi carrera!

A ver... ¿salgo yo? Mira.

Martín, todos los cuadros están cambiados

¿Por qué?

No lo sé.

Pero si los recolocamos, quizá lo descubramos. ¡Vamos!

Los cambiaron para ocultar que faltaba uno.

¡Puede que este cuadro sea el tesoro del que hablaba!

-No puede ser...

¿Qué hacéis? -Nada...

Miguel me ayuda a mandar cartas de agradecimiento

por el apoyo que hemos tenido por lo del otro día.

¿Por qué las doblas tanto?

-Donde trabajaba lo hacíamos así, era una costumbre.

Ahora que hemos aplazado la boda, tus hijos podrán venir, ¿no?

-No lo creo. -¿Cuánto van a estar de viaje?

¿Pasa algo?

-Que ellos querían mucho a su madre

y la idea de que me case de nuevo no les ha gustado mucho.

Por eso no asistirán.

-Yo... yo... no...

Yo no quiero que eches todo por la borda, no...

Igual podrías pensarlo un poquito mejor.

-Yo no tengo nada que pensar, no he tenido nada más claro.

Igual que tú, ¿no, mamá?

Teléfono.

-Siete llamadas perdidas, es un número que no conozco.

609 58 37 9... ¿Lo conoces tú?

No. -Pues yo tampoco.

-Se me ha hecho muy tarde, Maribel...

Oye, si tienes algo que decirme antes de la boda...

Tienes que saber que lo comprenderé perfectamente.

Adiós. Adiós, Miguel.

Mamá, no te das cuenta, es un hombre encantador.

No encontrarás a otro que te aguan.. que te quiera así.

-Ya lo sé.

Y daría cualquier cosa por mí, yo...

Teléfono.

-Es el número otra vez.

Diga. -¿Maribel del Bosque?

-Sí, soy yo. ¿Quién es? -Por fin.

Hay algo que tengo que contarle sobre el asesinato.

Tenemos que hablar creo que sé quién es el asesino.

¿Cómo se te ocurre citarte con un desconocido?

Dice que puede saber quién es y tú vas y le crees.

-Es notario, qué daño puede hacerme un notario.

-¿Qué pasa? -Que me he resbalado.

Niña, tú has engordado un poco, ¿verdad?

¿Señor Rubio?

-Ay, por Dios.

LA autopsia del cadáver que encontraste ayer,

murió a consecuencia de herida mortal a causa de arma blanca.

Poco antes de que llegarais.

¿Qué podría saber este hombre del asesinato?

Don José Rubio fue el notario del testamento de tu tío.

Tenemos que saber qué pone en el testamento ya.

Ahí está la clave de los crímenes.

Estoy haciendo lo que puedo, pero está lacrado oficialmente.

He conseguido adelantar la lectura pública a esta tarde,

hasta entonces, tenemos que esperar.

¿Estás bien?

¿Y tu madre? Mi madre estupenda.

Del susto que se llevó se tomó dos copas y se quedó seca.

Así que llevo... Unas siete horas sin escucharla.

¡Martín! ¿Qué estás pensando?

Las llaves del coche de mi tío tampoco aparecieron

cuando le registraron los bolsillos.

¿Y?

Que sé dónde encontrar el cuadro que robaron de su casa.

-¡Laura!

No te esperaba, me pilláis por sorpresa.

No te preocupes, cuando estoy en casa me pongo cualquier cosa.

-Por favor, esto no es cualquier cosa.

Eso es para poner los pies, no para sentarse.

¿Habías visto mucho al tío últimamente?

-Sí... en algunas reuniones familiares.

Nos llevábamos muy bien.

De hecho, puede decirse que era su sobrina preferida.

Tú le llevaste a la boda, ¿no? -Sí.

Ya os he dicho que hacía lo que fuera por el tío.

¿Incluso robarle? -Pero ¿qué dices?

Alguien entró en casa del tío después de que se precintara.

Para robarle algo, un cuadro.

Pero la puerta no estaba forzada, usaron unas llaves

y las llaves del tío nunca aparecieron.

Tú lo llevaste en su coche,

y probablemente te dio las llaves de su coche para sacarlo.

¿Y con las del garaje no te daría también las de casa?

Será mejor que nos digas la verdad.

Puede que no denunciemos el robo si nos devuelves el cuadro.

-Cuando me divorcié él me compró varias cosas por dos duros,

entre ellas, el cuadro.

Luego me enteré de que había dicho que el cuadro era muy valioso.

Después del divorcio, prácticamente me quedé en la ruina.

Mi tío me engañó, debió haber dicho lo que valía cuando me lo compró.

Yo no lo maté.

La idea de robar el cuadro se me ocurrió al ver su cadáver

y que yo tenía las llaves de su casa.

Fue una casualidad que se muriera en la boda.

A veces, a las casualidades hay que ayudarlas.

La del cuadro era una tatatarabuela mía del siglo XIX,

Carlota del Bosque, era cantante de ópera, muy famosa en la época.

Lo que no sabía era que el cuadro pudiera tener tanto valor.

-Hoy se resolverán las dudas, leen hoy el testamento, ¿no?

Hoy sabréis quién es el misterioso heredero a quién querían desheredar

¿Crees que el heredero es el asesino?

Puede ser, el tío quiso cambiar el testamento y lo impidieron,

el mismo que mató al notario que firmó el testamento.

-Si averiguamos quién lo mató, averiguamos quién mató a tu tío.

No será fácil, los sospechosos tienen coartada para anoche.

Uno de los cuatro nos vigila muy de cerca.

Sabía que el notario nos iba a decir quién era el asesino.

No me explico cómo pudo averiguarlo.

Siento aguaros la fiesta, tengo el peritaje del cuadro.

No tiene ningún valor. Pero ¿entonces?

¿Por qué iba a tomarse tantas molestias para robarlo?

Mi tío pensaba que tenía valor. Es evidente que lo engañaron.

A ver, a ver, a ver.

¿Y el marco? ¿Has visto el marco? Lo mismo es un tesoro.

Puede que la verdadera pintura esté debajo,

a veces para tapar una valiosa, pintan encima.

Normalmente, lo que se ve es lo que hay.

Mi tío no era un hombre fácil de engañar.

Tiene que haber algo en este cuadro que no somos capaces de ver.

Por fin sabremos quién es el heredero.

No solo va a heredar una fortuna, sino el puesto número uno

en la lista de culpables.

-Podrías haberte puesto una chaquete bonita.

Pero, mamá. -Mamá ni nada,

siempre con esa gabardina asquerosa.

¿Qué te cuesta cuidarte un poco? Podrías fijarte en tu hermana.

-No esperamos a nadie más, así que si os parece,

vamos con la lectura.

Yo, Eduardo del Bosque Nájera,

mayor de edad y en plena posesión de mis facultades mentales

firmo este testamento

para que a mi muerte se cumplan mis últimas voluntades.

Es mi deseo que tras mi fallecimiento

todas mis propiedades inmobiliarias y lo que hay en ellas,

así como el dinero de mis cuentas corrientes sean...

Para las asociaciones benéficas que detallo.

-No puede ser, el año pasado firmó uno donde nos lo dejaba todo.

-Este testamento es más reciente, de hace tres meses,

de cuando estaba en la clínica.

Este es el auténtico.

-Ha jugado con nosotros todo el tiempo,

toda la vida jodiéndonos, lo iba a hacer otra vez.

-¿De qué nos ha servido hacerle la pelota estos años?

No me miréis así, si pensáis lo mismo que yo.

¡No me da la gana quedarme callada!

¿Todavía te extraña que no quiera ir a las cenas familiares?

-Laura, son tu familia y nadie es perfecto.

No, claro que no son perfectos, el asesino mató para nada.

-¿Puedo seguir?

Además, uno de ustedes sí que va a heredar.

Las joyas que pertenecían a mi mujer

se las lego a mi sobrina María Isabel del Bosque.

-¿A mí?

-También le lego el cuadro de mi estudio "Retrato de Carlota".

Leo textualmente:

Si sabe cómo mirarlo descubrirá su verdadero valor.

El cuadro...

¡Otra vez el cuadro...!

Que no, cómo voy a pensar que eres la asesina. Te lo dije.

Estabas en el altar, no pudiste hacerlo.

Además, el que mató al tío mató también al notario

y encontraste el cadáver conmigo. -Ya, pero es que te conozco.

¿Por qué querría el tío desheredarte al entrar?

-Yo qué sé, hija, no le gustaría mi vestido.

Además, no creas que me iba a dar un disgusto al desheredarme.

Estas joyas no son nada del otro mundo,

si son bisutería, aunque son bonitas. Mira esta.

¿Por qué me las dejaría?

Si hace mucho que no le veía.

Ni siquiera sabía dónde estaba ingresado.

Creo que nos quería más de lo que pensábamos.

Mira, cuando estuve en su casa encontré esto.

-¿Qué es eso? Mira.

-¿Qué es, nena, qué?

Son todos mis casos, a menos alguien se sentía orgulloso.

-Hija...

Debes saber que se le iba un poco la cabeza.

Como con el cuadro de Carlota, que no vale nada.

En el testamento decía que si sabías mirarlo

encontrarías su verdadero valor.

-Pues es algo que no quiero hacer, mirarlo, qué feo es.

¡No lo quiero en mi casa! ¿Casa? Si ya no tienes casa.

La vendiste para irte a vivir con Miguel.

Ahora ni casa... y lo mismo mañana suspendes la boda.

-¿Qué dices? Qué voy a suspender, ni se me ha pasado por la cabeza.

Con lo que estaba dispuesto...

Tuve suerte al encontrarlo, ¿eh?

Mañana espero que no se te ocurra volverte a poner ese vestido.

¡Ay!

Pasos que se alejan.

¡Lydia!

¿Esto es...? Esto es un mp3

No entiendo...

Es un cacharrito para oír música.

Puedes poner todos tus discos de gasolinera y llevarlos.

No, lo que no entiendo es qué hacía esto

metido en el respaldo de la silla donde asesinaron a mi tío.

(TV) Lo sé todo.

(Con interferencias)

-Sé que te acuestas con Leonardo Rafael.

Trajiste el auto nueve veces esta semana.

¡Te odio, perra! -No más que yo.

Cuevas, soy Laura.

Estoy intentando ver un capítulo grabado de "Desheredada"

y se ve mal, no sé, como con interferencias

El caso es que el aparato es nuevo.

-Pues mira a ver si los gemelos han puesto la consola sobre el DVD,

al estar cerca hay interferencias.

(TV) ¡Ah, ah! Ay, sí.

Oye, tenías razón... Es verdad.

Era por estar los dos aparatos juntos.

¡Cuevas!

Espera.

Oye... Necesito que me compruebes otra cosa.

Música nupcial.

-Queridos hermanos, nos hemos reunido aquí, otra vez,

para acompañar a Maribel y a Miguel a celebrar su unión.

Invoquemos a Dios, que se ha dignado a dar su bendición.

¿Dónde vas? A ver la ceremonia desde allí.

¿Por qué? Desde donde le asesinaron.

Pocas veces se presenta una oportunidad así,

va a estar todo igual que ese día.

-Sentimientos de paz, un mismo corazón

y costumbres selladas por el mutuo amor,

porque con el ayuno corporal, refrenas nuestras pasiones,

elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa...

Así, Maribel y Miguel, en humildad de corazón

puedan servir a quién bien saben, es su creador.

Que se amen, Señor, y que nunca se aparten de ti.

Ahora, antes de casaros...

Si alguien tiene algo que decir que hable ahora o calle para siempre.

¡Sí!

¡Yo!

-Es una broma, ¿no? Tengo algo que decir.

-Laura, ¿pero qué estás haciendo?

Mamá, no puedes casarte. -¿Cómo que no?

No sigas adelante.

Acabo de descubrir quién es el asesino.

Bullicio.

Aparentemente, algo ocurrió antes de la boda

que provocó que mi tío quisiera cambiar el testamento.

O sea, que uno de los herederos, el asesino,

se vio obligado a improvisar, a actuar rápidamente,

apuñalándolo en la iglesia. -Qué bobada.

Nosotros no somos esos herederos. Pero no tenías ni idea de eso,

como pudimos comprobar, por el bochornoso espectáculo

que disteis en la lectura del testamento, vayamos paso a paso.

Tú amañabas las carreras

para ganar las apuestas con el caballo del tío, que tú entrenabas.

-Eso no es causa para matar.

No, al revés, es causa para no hacerlo,

porque el dinero de las apuestas era mayor que la herencia.

Ana, el tío descubrió

que robabas en las casas de los invitados

de las bodas que organizabas.

-Que no he robado nada.

No vamos a discutir por eso, ya lo dirá un juez.

Pero viendo las fotos de la boda me fijé

que llevabas un vestido blanco y si hubieras sido la asesina,

teniendo que improvisar,

tendrías el vestido manchado de sangre y no era así.

Y tú, Pedro...

¿Vas a ser tan tonto de dejar esas colillas que te delatarían?

Entonces, pensé... -¿Y de mí nunca sospechaste?

Fuiste la única que lo...

Sí, que lo amenazaste directamente, pero...

Pero no, nunca sospeché de ti.

-En realidad, la pobre siempre ha sido muy corta.

Pero si la única heredera... Era mi madre...

¿Qué ocurrió antes de la boda para que quisiera desheredarla?

¿Desheredarla de qué? ¿De este cuadro?

La pintura en sí no tiene ningún valor,

pero el tío lo dejó claro en el testamento:

"Solo hay que saber mirarlo".

El escote del vestido.

¡Son diamantes azules!

Estos diamantes son los mismos que tiene mi madre en el collar,

el collar que te regaló y pensabas que era bisutería.

Esos diamantes valen una fortuna.

Pero si de repente el tío...

Decide no dejártelos, fue porque vio algo,

conoció a alguien;

al que iba a ser su asesino.

Un asesino que no actuó improvisadamente como pensábamos,

sino siguiendo un plan perfectamente trazado.

-¡No puede ser!

-Hombre, ¿qué tal? -Miguel.

-He sido un idiota.

Vio al novio, a Miguel.

Lo siento, mamá. -Pero es una broma, ¿no?

-Laura, estás mal de la cabeza, estaba en el altar a la vista,

es imposible que lo apuñalara. Era la coartada perfecta,

el único, aparte de ti y el cura, que no podía asesinarlo.

Pero anoche encontré esto.

Aquí, camuflado en el respaldo de la silla donde estaba el tío.

¿Qué podía hacer un... ¡Este aparato!

metido en el respaldo de la silla?

Hasta que supe que dos aparatos eléctricos juntos

causan interferencias y el tío llevaba un marcapasos.

A muy corta distancia, un mp3 puede causar interferencias,

no provoca la muerte, pero sí un desfallecimiento.

Encendiste el mp3 con un mando a distancia,

por eso se acopló mi radio y oí ese pitido.

Pitido.

El tío no murió cuando cayó desmayado,

sino cuando Miguel se acercó a auxiliarle,

fue cuando le apuñaló.

-¡Llamad a una ambulancia!

-¿Qué pasa? -Está muerto.

-Dejen paso, dejen paso.

-Le han asesinado.

Pero yo no conocía a tu familia ni a tu tío.

¿Cómo iba a saber yo la historia del collar

y de que él utilizaba un marcapasos?

Sí, sí que la conocías.

Tuviste un desliz, mi madre ni siquiera sabía el nombre

de la clínica privada donde estuvo ingresado mi tío,

pero tú sí que lo sabías.

-Lamenta muchísimo no haber visitado a tu tío Eduardo

en la clínica Egarra cuando estuvo allí.

Y tu forma de doblar las cartas me llamó la atención,

porque, lo más curioso, el testamento de mi tío

estaba doblado de la misma forma.

Entonces, recordé que mi madre me dijo que fuiste notario,

la misma notaría donde se certificaron

las últimas voluntades del muerto, hace meses.

Era allí donde te enteraste de que mi madre

iba a heredar los diamantes.

Tú mismo redactaste y doblaste el testamento para el notario,

notario al que tuviste que matar, también,

cuando leyó tu nombre en el periódico.

-Mira 609 58 37 9... ¿Lo conoces tú?

Se dio cuenta de todo y quiso avisar a mi madre,

pero, desgraciadamente, reconociste su número móvil

y te diste cuenta de lo que iba a pasar.

Cuando mi tío sufrió el infarto y quiso cambiar el testamento

pensando que iba a morir, viste la oportunidad.

Te acercaste a mi madre y la convenciste para casarse,

de repente el tío se recuperó, iba a asistir a la boda,

te reconocería, ataría cabos y lo descubriría todo.

Toda la historia es cierta, mamá.

La hemos comprobado en su historial.

-¡Pero si lo conocí de casualidad en el fisio!

Es más, fui yo la que se acercó a hablarle a él.

Nunca he tenido una operación de clavícula,

¿cómo iba a levantar a los gemelos si no?

Tampoco ha sido viudo y tampoco ha tenido hijos.

Es un estafador.

Tiene una larga trayectoria criminal.

Ni siquiera su nombre es Miguel.

-Lo siento.

-Así que... ¿esta es la única verdad que hay en esta historia?

-En verdad, yo quería casarme contigo por la herencia,

pero durante estos meses me he enamorado de ti.

Maribel, yo te quiero. -Sí.

Claro que sí, tanto que...

Que seguro que tenías planeado tirarme por la borda

en el crucero de la Luna de Miel.

¿Has hablado ya con tu madre? Está ahí y no quiere salir.

Supongo que necesita tiempo para procesarlo todo.

Y tú que... Que no te atreves a entrar, ¿no?

Ya la conoces, Jacobo, hoy no soy la policía

que ha detenido a un asesino,

sino la hija que ha impedido que su madre se case.

La hija divorciada y mentirosa, además.

Pues dile ya la verdad, ¿no?

Me estaba gustando esta mentira y no quiero volver a acostumbrarme.

-Así que es verdad...

Estas son las joyas de la familia.

Deben valer una fortuna. -¡No!

Para mí no valen nada, han muertos dos personas por ellas.

No sé ni siquiera si volveré a verlas.

Menudo papelón he hecho hoy.

¡Es que lo fui a elegir con pinzas!

Ah... No has hecho ningún papelón.

Todos nos equivocamos, todos los días,

y no pasa absolutamente nada.

-Ya, pero nadie se equivoca el día de su boda.

¿Cómo que no? No ves la cantidad de gente que se separa...

-Claro, como tú y Jacobo. Y no pasa absolutamente nada.

Y lo que te quería contar puede...

¡¿Qué?!

Pero ¿tú lo sabías?

-Ay, sí, nena, sí, desde hace meses.

No te dije nada porque... A ver...

Me divertía ver hasta donde llegabas con la comedia.

Y porque lo hacías por no disgustarme.

Como siempre me dices que Jacobo es lo único que he hecho bien...

-Laura...

Si no me gustó cuando te metiste a policía fue porque...

Porque llevaba muchos años casada con uno

y sé lo que supone esta profesión.

No estaba enfadada, estaba preocupada.

Y hoy... pues...

Hoy estoy orgullosa.

Mamá... -Que sí, que sí, que sí.

¡Vaya día!

Y ahora, encima, fíjate la preocupación

de ver qué hago con mi vida, porque sin casa... ¿Dónde voy a ir?

No sé, a no ser que encuentre un arqueólogo

que con el paso de los años me vaya encontrando atractiva...

Que no le veo solución, vamos.

Mamá, sé cuando haces la comedia, así que, por favor, ahórratelo.

Sí, puedes venir a casa hasta que encuentres algo.

-Gracias, hija, es mejor, así te echo una mano con la comida.

¿Cómo? Si no sabes cocinar.

-Eso es verdad, pues limpiaré. ¿Ya no duelen las articulaciones?

-Cuidaré de los gemelos, anda, vámonos a casa.

¿Cómo? ¿Contándole esas mentiras de cuando era niña?

Que engordaba de lo nerviosa que me ponía

cuando los chicos llamaban a Verónica...

-¿Mentiras? Pero ¿qué dices? Has sido de hueso ancho.

Claro. -Como yo, también he sido...

(Hablan las dos a la vez)

-Bienvenidos, espero que el viaje no se haya hecho largo.

En las carpetas encontraréis todo lo necesario,

os aseguro que será un fin de semana que no olvidaréis.

Apareció hace dos años ahorcada en su casa,

pero fue un crimen, un crimen perfecto

y la solución la encontraremos en la mesa.

-Dios. (Grita desesperada) ¡Ah!

No son policías, ellos son los sospechosos.

Pero si parecen expertos.

No se conocen entre ellos ni saben sus nombres.

Si lo que querían era jugar, jugaremos.

¿Saben quién publicó el acertijo? -No, sería uno de nosotros.

¿Cómo era? -Una chica va al funeral

de su madre y allí ve a un hombre,

unos días después esta misma chica mata a su hermana.

-Había sido todo un cuento para utilizarme.

-Se llevó el dinero y puede que estuviera dispuesta a todo

para que nadie se lo impidiera.

-Yo no le maté.

-Es justo que le diga el nombre del asesino.

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Los misterios de Laura - Capítulo 7 - El misterio del hombre que calló para siempre

13 jul 2015

Durante el transcurso de una boda, un hombre muere asesinado a la vista de todos los invitados. Laura, que casualmente es una de las invitadas, tendrá que enfrentarse a uno de los casos más difíciles de su carrera, ya que para resolver el caso, tendrá que afrontar muchas sorpresas: no sólo porque los cuatro sospechosos del asesinato son gente de su familia, sino porque la novia es alguien todavía mucho más cercana a ella.

Además, su situación se complica todavía más ya que, al no haber dicho a su familia que está divorciada de Jacobo, asiste a la boda en su compañía, mintiendo sobre su situación y fingiendo que todavía son un matrimonio.

 

Histórico de emisiones: 

25/04/2011

12/03/2013

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  1. lola

    me sorprendi ahora soy adicta me chifla

    09 nov 2016
  2. Sofy

    Excelente serie, por favor que vuelvan Los misterios de Laura! Una de las mejores series de televisión española! Saludos desde Buenos Aires!

    10 may 2016