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No recomendado para menores de 12 años Los archivos del Ministerio - Capítulo 6 - ver ahora
Transcripción completa

¿Aquí?

-Alberto Amarilla, toma 1. -(RIENDO) Alberto Amarilla, toma 1.

(Sintonía)

-Mi nombre es Lázaro.

Rodolfo tiene la broma de que soy como la "groupie" (RÍE)

de los personajes históricos. Yo prefiero llamarme musa, pero...

(RÍE)

Julián representa un poco lo que es el Lazarillo.

No deja de ser el pícaro,

el hombre de hoy en día, el hombre que sale de la calle.

Es nuestro género: la picaresca.

Hemos hecho tanto por ella y seguimos haciendo tanto...

Es una historia diferente, en la que descubrimos

que el Lazarillo de Tormes existió.

Es una licencia que nos tomamos para explicar otras cosas

sobre la picaresca en España,

tan asociada con los tiempos que corren.

-Lo quisimos confrontar con un pícaro de ahora,

o sea, un empresario corrupto que está en la cárcel

porque ha timado a todo el mundo.

Creo que nos suenan a todos los personajes de este estilo,

que en vez de huir a las Bahamas o a un paraíso

donde no haya extradición, viaja por el tiempo

y huye a 1520.

-En el siglo XVI los pícaros robaban para comer

y, por tanto, el espectador puede empatizar con ellos,

incluso caen simpáticos, y el Lazarillo por supuesto, claro.

Pero los pícaros del siglo XXI ya no son pícaros,

son directamente delincuentes.

-Al pícaro de hoy le mueve la avaricia

y el tener muchos ceros en una cuenta

de Liechtenstein,

(RIENDO) pero creo que son pícaros muy distintos.

-Hay ladrones, cabroncetes

y facinerosos, mafiosos; y ésos ya no caen tan bien.

La realidad se parece demasiado a una serie de televisión,

sólo que en las series de televisión al final suelen ganar los buenos

y en la realidad no.

En la realidad suelen ganar los malos.

Aparte de esa anécdota, había más.

Vimos la fecha, vimos el concepto de la España precomunera,

cuando el rey Carlos I de España y V de Alemania llega,

y no es muy bien aceptado en España

porque la esquilma económicamente.

Nos encontramos con lo de los curas de Salamanca,

que hicieron esa proclama, que es cierta y que está documentada;

y lo que dice el personaje de Alberto Amarilla

es lo que está escrito que dijeron.

-¡Pedimos que el rey no saque el dinero de Castilla

-fuera de Castilla! -¡Eso es!

-¡Bien dicho!

-¡Que no se otorguen cargos a extranjeros!

-Mucho pedís, a fe mía. -No tanto como vos,

¡que triplicáis los impuestos a la fuerza!

(Indignación popular)

-Estaban muy indignados con la "casta", con el rey,

porque se llevaba el dinero,

no a Alemania, no se lo reclamaba Merkel,

pero sí el Sacro Imperio Germánico.

Tienen mucho de indignados los comuneros.

-"¡Basta ya, estamos cansados de que se lleven nuestro dinero a Alemania,

y de que la gente se muera de hambre y de que no haya trabajo."

Suena bastante.

-Es un capítulo muy de aventuras,

pero tiene mucha carga política,

porque si los comuneros hubieran triunfado,

la historia de España hubiera sido diferente. Si a mí me dijeran

una de las etapas de la historia de España que hubiera cambiado,

sería aquella,

porque el nivel de democratización y de modernización de España

hubiera cambiado como luego cambió en Inglaterra.

-Es como una analogía del presente

y eso creo que es lo interesante,

un cuento del pasado para contar el presente.

OFF: Quieto, sin cortar. Entra Juan.

¿Te puedes acercar un poquito?

-Cuando queráis. -Venga. ¿Vale, Juan?

-Sí. -Cuadro y... ¡acción!

¡Ya decía yo que pesaba el confesionario!

Estábamos los tres encerrados en un confesionario

que habían construido, pero que era un confesionario chiquitito...

y prácticamente no cabíamos.

Salid, que no quepo.

¡Sin empujar!

Ya voy, ya voy...

Estamos en una ermita.

¡Salid, por Dios!

Además estaba a oscuras, con lo cual te puedes imaginar, con estos dos

que tengo de compañeros, todas las bromas que pudieron surgir.

¡Alto! Se acabó vuestro viaje.

OFF: Cortado.

¡Hostia!

Matad a esos botarates.

¡Quieto o sois hombre muerto!

A mí Aura me gusta porque me divierte mucho

cuando Nacho se convierte en el Alonso guerrero,

me parece divertidísimo.

Alguien está en apuros.

¡Alonso! ¡Alonso!

Se va a meter en un lío.

¡Justo lo que necesitamos!

Y a mí Amelia, (RÍE) creo que no tanto.

Creo que no le gusta la parte asesina de Alonso,

le da bastante miedo.

(GRITA) ¿Siempre sois así de valientes?

¿Quién os dado vela en este entierro?

Entierro será,

pero el muerto no será el que teníais pensado.

No tiene que ver con la misión, pero...

son estas cosas que le pasan, que, ante una injusticia

y viendo que puede hacer algo, pues no se queda de brazos cruzados.

Y encima, yo creo que analizando

la fuerza de los oponentes y las ganas que tiene

de pegarles un par de mandobles,

de ahí la sonrisa, porque va confiado.

Tranquilos, con estos ganapanes me basto yo solo.

Cuando sonríe, así me da miedo.

Lo que no se ve, que eso también es gracioso,

es que en esa escena, que yo corro cual "Braveheart" a por ellos,...

¡Por España!

...en medio de la carrera se me enreda la capa

y hago un aterrizaje forzoso

con una espada, un puñal, la pistola... y "barrigazo".

Y lo peor fue levantarte y ver cómo el equipo se aguantaba la risa.

Una vez que ya ven que no te has herido, es...

esa humillación, ese ridículo tan espantoso.

OFF: Cortamos.

¿Que el Lazarillo de Tormes existió?

¡Pero eso es imposible!

-El Lazarillo es

un chaval joven, muy pobre,

no tiene familia y sobrevive como puede.

Es lo que ha hecho toda su vida en el libro

y también lo que se ve en la serie.

Con lo que se gana la vida es como marionetista:

tiene un pequeño retablo y va viajando por los pueblos

ofreciendo su actuación.

-Aunque podría detenerte por instigar contra el rey.

-¿Os referís a este pelele?

-Me releí el "Lazarillo", lo leí de chaval.

No me acordaba prácticamente de nada, de los episodios típicos.

Y sí, me lo releí para tener un poco presente y...

para ver..., para "oler" el personaje.

¡Por Dios, es un simple titiritero!

¡No, es Lázaro de Tormes! Si muere, nunca se escribirá

una obra cumbre, el mayor ejemplo de novela picaresca.

En mi época la leen todos los chavales en el colegio.

Los pícaros no son buen ejemplo: estafan, roban.

Si no se escribe esa novela, en los próximos siglos

no habrá tanto ladrón.

Ignorante, infeliz...

No les hace falta a los pícaros tener modelos.

Esta gente que vive a base de engaño y del descuido,

pues evidentemente no le hace ninguna gracia a Alonso.

No, Alonso de Entrerríos no me tenía especial cariño.

La verdad es que no.

Y esto es algo que me llamó la atención porque...

pasé un poco por alto este aspecto al leer el guión

y luego, ensayando allí las tomas, yo veía que era muy borde conmigo.

Y me chocaba, sobre todo porque Nacho, el actor que lo interpreta,

es encantador, muy cariñoso, amable y majo,

y hace un tipo tan borde, por lo menos conmigo,

que sí, que era simpático.

-A Juan lo conocemos en las pruebas, al principio,

en junio y julio, cuando hacemos el casting del hijo de Alonso,

y, cuando lo vimos en las pruebas, decidimos,

tanto el director como Javier Olivares,

y yo y Marc Vigil, todos,

que Juan era perfecto para hacer el personaje de Lázaro de Tormes.

Ese punto de pícaro que tiene él, esa mirada...

Creo que está bastante bien el personaje.

-Les gustó mi prueba y consideraron que quizá encajaba mejor aquí

o que este personaje tenía más trama, no sé por qué,

me ofrecieron este papel y yo encantado, claro.

Es un papel muy divertido, muy chulo.

Adiós, amigos. Ojalá viva para devolveros el favor.

Adiós.

NARRA: "La novela picaresca es una respuesta genuinamente española

tanto a la crisis económica como a los grandes ideales

de la alta literatura.

Donde había apuestos nobles preocupados por la honra,

la picaresca pone chavales de linaje vil,

preocupados por comer, robar y estafar para sobrevivir,

que desconfían de la justicia

y denuncian la hipocresía en tiempos de crisis moral.

Los herederos actuales de los pícaros de la literatura

podrían ser los detectives de la novela negra:

antihéroes de los bajos fondos con un chiste desengañado en la boca

y nada que perder.

"El Lazarillo de Tormes", la obra fundacional del género,

fue perseguida por la Inquisición y censurada:

no se publicó completa hasta el siglo XIX.

Eso no impidió que influyera en toda la literatura europea posterior:

en Cervantes, en Daniel Defoe, en Laurence Sterne...

El autor de "El Lazarillo", fuera quien fuese,

se inventó la novela,

o sea, nada menos que la forma moderna de contar tu vida."

-Es mejor pensar en la serie en global

y ver que entre todos sumemos mucho para hacer la serie más importante

a intentar que todas las cosas sean sólo de una sola forma.

-La gran complejidad de esta serie es el rodaje

extremadamente rápido que tenemos que hacer.

-Al ser una serie, es una cosa que va rápida.

Igual hay decorados que acabamos un día antes

o el mismo día, incluso, los transformas.

Hay muchas veces que te quedas con lo que hay.

-Ya habíamos rodado en ese espacio

el juicio de la Inquisición.

A ver qué se ha visto, qué no,

cambiarlo con cuatro telas...

Por ejemplo, la barra que había en la taberna

era la misma barra que se utilizó en el capítulo 1.

-Parece una taberna de verdad.

Lo parece, sin duda alguna.

Qué guay.

Tiene un rollo "Piratas del Caribe" incluso, yo diría.

Entonces, está bien.

Exactamente. (RÍE)

La pena es que no esté Johnny Deep. (RÍE)

A mí en "El Lazarillo" me encantó, por ejemplo,

que el Lazarillo hacía marionetas.

LAZARILLO: ¡Damas y caballeros,

sed bienvenidos al retablo de Lázaro!

-Yo ahí no encontraba casi nada de documentación.

Pensaba: "¿Y cómo tendría el pelo?".

"Javier, pues vamos a hacérselo como de madera, esculpido y tal."

Yo, cuando vi esas marionetas, que eran

ideales de la muerte, dije: "¡Pero Dios mío...!".

Es que yo las enseñaba como diciendo: "Mirad qué preciosidad".

Las manos talladas...

Esos detalles son con los que de pronto dices...

Es que te lo crees.

-La parte del retablo fue muy divertida de rodar.

Yo llevé una propuesta, una cosa así un poco saltimbanqui,

un poco inspirada en Arlequino, de La Commedia dell'Arte.

Me pareció que venía a cuento.

Y una voz aguda, como ridiculizando al rey.

(ACENTO FRANCÉS) Una cosa así.

(ACENTO FRANCÉS) ¡Ahora voy a recaudar dinerito

para viaje de coronación en Aquisgrán!

Llevé esa propuesta, le valió a Marc Vigil, al director.

Al equipo pareció gustarle y funcionaba, y adelante con ella.

Como "¡Adelante!". Así, como "¡Silencio!".

Me lo planteé un poco como lo que era,

como una obra de teatro.

En vez de estar haciendo teatro en un escenario,

el público es el equipo del rodaje. No sé si el equipo se divirtió.

Fue lo que intenté y me dio la impresión de que sí.

Es una cosa

tan distinta de la interpretación normal,

una cosa completamente salida de madre.

(SOBREACTUANDO) ¡Es que encima te quiere quitar! (RÍE)

(GRITANDO) ¡Te quiere quitar!

Y yo creo que fue divertido para el equipo.

TÉCNICO: Corta. -Corta.

-Cuadro. -¡Acción!

Venimos de muy lejos.

Habladnos del corregidor, parece que todo el mundo lo teme.

Es un ladrón y un tirano.

¡Maldito sea él y el rey que lo manda!

Vos también... disfrutáis del rey... (SE EQUIVOCA) Perdón.

OFF: Corta.

(RÍE)

¿Y qué?

-¡Silencio!

Díaz Bueno

es el personaje actual,

siglo XXI,

un típico "businessman" facineroso de las épocas actuales

del que tantas referencias tenemos.

Ha huido del presente al pasado

para llevárselo todo y seguir robando.

-Y en el siglo XVI

es el corregidor. Tenía el control de todo,

desde los dineros, la administración del sitio, hasta las leyes.

Por tanto, era un puesto

político y administrativo de poder

desde el cual se podía afanar mucho.

Francesc Corella es uno de los más grandes actores que tiene este país,

el mejor malo que podemos tener.

He hecho unos cuantos, sí, una buena galería de hijos de puta.

El antagonista siempre me ha gustado.

Te permite sacar todos los demonios

y todas las cosas que no puedes hacer en la vida normal,

y sacar la mala leche y la mala hostia que te tienes que controlar

en la vida normal, porque hay que controlarse.

-Sí que imponía, sí. En la escena del interrogatorio... ¡Hostia!

Ahí con la iluminación, caracterizado, era como:

"¡Madre mía, este señor me come!".

OFF: ¡Acción!

-¿Sabéis del castigo que podéis sufrir

por ser cómplice de enemigos de la Corona?

-Todo lo que nos transmite cuando hace esos maravillosos malos,

luego es un gran compañero, generoso,

amable...

Y, la verdad, es que disfruté mucho las secuencias con él.

Nos regaló su saber hacer, su buen rollo...

Si tenía que caer treinta veces,

las treinta veces se cayó igual o mejor.

¿Creéis que Dios no tiene cosas más importantes de las que preocupar...?

¿...que preocupar...? (MUERE)

Yo es que aprendí a caer de jovencito porque...

hice judo y entonces en el judo te enseñan a caer.

Además yo siempre jugaba a caerme

cuando jugaba con los chavales

americanos e indios. Y yo era indio siempre, (GESTO) me caía.

Yo estaba en una ventanita apoyado y la verdad es que no sufrí nada,

pero ellos sí que sufrieron. Fue muy duro.

Este capítulo ha sido bastante...

Me he caído un montón. Le gustó a Marc Vigil,

el puñetero dijo: "Se cae bien, vamos a hacer otra toma".

Y se hicieron mogollón de tomas cayéndome.

-Si no se tiró

30 veces al suelo con lo del dardo, no se tiró ninguna.

Ni una queja ni un... Increíble, increíble.

Trabajar con Francesc Corella ha sido un auténtico placer.

OFF: Corta.

FRANCESC: Tengo una relación

con el personaje de Natalia Millán.

Hay una relación íntima entre ellos y...

yo quiero pensar

que es amor en el caso de Lola.

Lola es un personaje magnético.

Creo que no solo atrapa a Amelia,

sino que es una mujer que atrapa.

(TRISTE) Me engañaste.

-¿Cómo has sabido que estaba vivo?

-Han estado llamándome desde tu antiguo móvil.

-¿Mi móvil? Pero si lo perdí.

-Alguien lo... (SE EQUIVOCA) ¡Perdón!

TÉCNICO: Retoma desde ahí, ¿quieres?

¿Desde ahí, Sergio? -Sí, un poquito.

-Es una relación en que enseguida vemos...

Ves que tienen una historia ellos dos,

pero enseguida vemos al tipo...

y ya se descubre la máscara muy pronto,

ya vemos que él está engañándola.

-Él traiciona habitualmente

a todos, entonces a ella también.

-Siempre vemos una Lola que trafica con el tiempo pero, al mismo tiempo,

en el capítulo 3 tiene su ideología

y tiene que salvar

a la gente que va a morir.

Y en este caso es una mujer débil que se enamora.

-Pasamos de todo: del amor a la violencia. (RÍE)

¡Andando!

(Llaman a la puerta)

-Fray Juan es un personaje que para mí es hijo de su tiempo.

Es un fraile que tiene,

digamos, una empatía muy fuerte hacia el movimiento comunero,

por lo que está sucediendo en el siglo XVI.

-Fray Juan, como tal, es un personaje fabulado

que quiere ser una de las teorías...

de quién escribió verdaderamente "El Lazarillo".

-"El Lazarillo" es anónimo, pero hay mil estudios

que lo atribuyen a tal persona o a tal otra,

y siempre hay algún filólogo

que quiere decidir quién escribió "El Lazarillo de Tormes".

(Murmullo de varias personas)

OFF: Otra vez.

-No existía la conciencia que existe a partir de la Edad Moderna,

que es justo un poquito después:

el artista tiene conciencia de artista y no de artesano,

y empieza a firmar las obras.

-Una de las teorías es que lo escribió un tal fray Juan,

que, de hecho, no era todavía cura, era estudiante en Salamanca,

y que luego se hizo cura, hizo carrera y...

llegó a altos cargos dentro de una orden eclesial.

-Ah, pero si vos lo escribís, vos lo firmáis;

y luego ya nos repartimos las ganancias.

-(RIENDO) Ganancias...

Todavía no conozco a ningún escritor que viva de lo que escribe.

Además, yo estoy más cómodo con el anonimato.

Me pareció bonita la propuesta de:

"Vamos a hacer que este fraile sea el Lazarillo",

porque es un guiño literario.

Y me gustó mucho que en España nos animemos a hacer esto, porque,

al fin y al cabo, la bandera de España realmente...

es eso, es nuestra cultura.

-Probablemente, quien leyera la carta de los curas de Salamanca

tendría más edad,

pero nos interesaba fusionar ya dentro de nuestra fábula

al Lazarillo con aquel que se dice

que escribió verdaderamente "El Lazarillo".

-Yo creo que eligieron un actor joven porque no había otro. (RÍE)

Cuando hablé con Amado y cuando hablé con Marc, con el director,

buscaban que el Lazarillo y fray Juan fueran de una generación

parecida o de la misma generación.

Si bien, fray Juan es una persona que está más leída,

sin embargo, los dos viven un problema generacional:

son dos jóvenes que están en un momento muy complicado

y son compañeros al fin y al cabo.

Será más bien el retrato de esta España de miseria...

que necesita cambiar cuanto antes.

¡Esperad!

-Sí, a Alberto Amarilla yo no lo conocía.

Hace un papel superguay de fraile místico,

como muy cariñoso y tal.

-Nos conocimos en el set y la verdad es que hubo bastante química,

bastante buen rollo.

-Desde el principio es un tío como muy llano, muy cercano,

y hubo esa química que tienen que tener los personajes.

-A pesar del frío, porque además nos conocimos yo con mi hábito de monje

y él con sus cosas de Lazarillo,

pasamos un frío tremendo, pero yo creo que eso

nos hermanó. (RÍE)

-Ah, entonces no se hable más:

de autor anónimo será el libro de mis andanzas.

-¡Que sea!

NARRA: "'Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y maldita eres

al sufrir que, un tan noble reino como eres,

sea gobernado por quienes no te tienen amor.'

Esto decían los pasquines que empezaron a aparecer

en las iglesias de Castilla

en protesta por la forma de gobernar de Carlos I.

El descontento era más intenso en la Meseta,

en ciudades como Toledo o Valladolid,

entre el clero y las clases populares.

Pero los líderes de la revuelta: Juan de Padilla,

Juan Bravo y Francisco Maldonado,

eran nobles, con buena situación económica,

y capaces de reunir tropas considerables.

Se enfrentaron con el ejército de Carlos I

a lo largo de dos años por toda Castilla la Vieja:

en Tordesillas, en Torrelobatón y, finalmente, en Villalar,

el 23 de abril de 1523, donde los comuneros fueron derrotados

y sus líderes decapitados.

Trescientos años más tarde, en conmemoración de esa batalla,

un viejo conocido de estos "Archivos",

Juan Martín "El empecinado",

visitaría ese escenario con sus seguidores.

Así empezó la transformación de Villalar de los Comuneros

en un lugar simbólico de la lucha del pueblo contra el poder.

Hoy, el 23 de abril,

se celebra allí el Día de la Comunidad de Castilla y León,

no sabemos si en honor del pueblo o del poder."

-Primero, es verdad que no va a la época,

va en tiempos, (RÍE) porque lo principal

es el tiempo que se tarda de cambiar de una época a otra.

El maquillaje, prácticamente, no se ha cambiado.

Un poco la localización del colorete

o el labio un poquito más subido,

pero poco más hemos podido hacer por tiempos.

-Su trabajo de maquillaje y peluquería, sobre todo conmigo,

era ensuciarme.

Parece como un tratamiento muy realista de los personajes.

Alguien que se dedica a vagar, a sobrevivir como puede,

no va a estar limpio, impoluto, tiene que estar lleno de mierda.

-Le hemos curtido un poquito la piel a base de...

unos maquillajes que hay especiales, que son bronceadores.

Luego, con una crema y unas tierras

que mezclamos nosotros,

los ensuciamos, les ponemos sudor...

-Tanto a Lázaro, a mí y a toda la figuración

nos pusieron mucha guarrería en la cara,

porque realmente en la época no tenían

el sistema de higiene de ahora.

-Éstas eran las tierras, que van mezcladas con crema,

que es lo que utilizamos para ambientarlos.

Entonces, se ponen con una esponjita

y esto es lo que da aspecto...

de sucio.

En peluquería hemos optado por meter pelucas

porque es lo más rápido de poner y quitar,

pero, bueno, siempre intentamos que todo vaya

un poco a favor

de que se vea la época.

-En Peluquería me dijeron: "Te tenemos que rapar la cabeza

y hacerte la tonsura". Yo tragué saliva y dije:

(RIENDO) "¡No me lo puedo creer, lo van a hacer!".

Y, claro, me gastaron una broma porque tenían preparado

una especie de calota para hacer la tonsura.

Y, la verdad, joder, el trabajo que hicieron es brutal, quedé encantado.

-Ésta también se usó, esta tonsura también se usó

en el capítulo del Lazarillo, del juicio,

para uno de los monjes.

-Hay un momento en el que el Lazarillo comienza a hablar

con nuestros personajes y hay un momento en que él hace referencia

al puente que llega a Salamanca.

-¡So, mulo!

(SUSPIRANDO) Mirad, Salamanca.

-A través de mucha documentación histórica,

vimos dónde estábamos y hacia dónde queríamos recrear la ciudad,

y lo que hemos hecho ha sido recrear, por un lado, el puente;

y, por otro lado, hemos construido la ciudad.

Creo que está muy aproximada, pero...

supongo que algún historiador nos dirá "alguna cosa".

Uno de los grandes retos que tiene el capítulo es el ajusticiamiento

del Lazarillo.

OFF: Marca B.

-En ese tipo de ajusticiamiento, las plazas se llenaban de gente

porque era uno de los eventos "sociales"

y, como no había tanta figuración,

hemos multiplicado digitalmente a la gente.

Más o menos, de unos 50 o 60 figurantes

hemos recreado como unos 250 o 300, una cosa así.

Lo bueno de contar con 50 figurantes es que...

si los unes por grupos, los vas cambiando de zonas

y los remueves un poquito,

por norma general las multiplicaciones no se notan

porque tampoco los planos son lo suficientemente amplios.

Yo creo que es muy complicado

encontrar las multiplicaciones de la gente.

Si las quieres buscar, las encuentras.

-El personaje de Walcott

sirve para generar tensión

y peligro en un género de aventuras,

y para abrir una puerta a algo que, en un momento dado,

se puede estirar mucho de ahí:

¿por qué solo España va a tener un Ministerio del Tiempo?

Es un personaje

a veces siniestro, a veces tierno,

y evidentemente sacrificado.

Es una de las piezas que machaca el Ministerio.

Hombre, es que tiene que ser un hombre muy...

práctico, muy pragmático, bastante frío.

Es el antagonista total.

Por fin vienen a soltarme.

-Planteamos que aparecen enemigos, que desaparecen,

que están, que vienen,

porque no queremos hacer el malo y el bueno.

Nosotros a veces hacemos pequeñas estructuras dramáticas

que ocupan dos o tres capítulos, que aparecen, que desaparecen...,

pero vamos "plantando".

-Armando Leiva es un héroe de las guerras carlistas

y es, básicamente, un hombre de honor.

Es un hombre con unos principios muy arraigados,

y muy coherente, hasta que deja de serlo, claro.

-El Ministerio tiene este lugar común.

Va captando personajes desarraigados emocionalmente

para que no haya lazos emocionales y puedan dedicarse las 24 horas

al Ministerio.

-Él a Irene la recluta en una circunstancia

muy concreta.

-Irene es una mujer contenida, con cierta amargura,

con un humor muy cáustico, es cínica,

y luego vas entendiendo por qué.

Porque es una mujer a la que Leiva

captó en un momento de su vida muy difícil.

-Es un poco el que le devuelve la vida.

La recluta y entonces hace que Irene

vuelva a tener una relación con la vida cordial.

-En el episodio 7 vais a poder ver el momento en que me reclutaron,

que es muy sorprendente, la verdad.

Y ahí se responde a muchas incógnitas. Yo no me lo perdería.

Cuando vi el 7 y vi que era el personaje eje del capítulo, dije:

"Madre mía... ¡Madre mía!".

Esto es como si te tocara la lotería.

No es una serie en la que es tan fácil

etiquetar a los buenos y malos, Si nosotros somos los buenos,

¡vaya tela!

Irene va a ir descubriendo

que son unas normas y un sistema que utilizan al ser humano

y que, cuando no lo necesita, lo tira.

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Los archivos del Ministerio - Capítulo 6

31 mar 2015

En este programa de Los Archivos del Ministerio hablamos con Juan Blanco y Alberto Amarilla, los actores que interpretan al Lazarillo y a Fray Juan, los dos amigos que hacen la patrulla en su viaje a la Castilla de la revuelta comunera.

 

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