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No recomendado para menores de 12 años Los archivos del Ministerio - Capítulo 20 - ver ahora
Transcripción completa

De maravilla, es muy fácil, si tardamos minutos en grabarlo.

¿Tú sabes lo que grabamos en "MasterChef"?

Eso es eterno, aburridísimo, por Dios.

Grabamos una serie en 10 minutos.

El tema de este capítulo es el amor,

el amor en todas sus variables.

(JAVIER) Fue una idea de Anaïs y yo creo que está bien pensada,

porque es la idea de un caso sobrevenido.

Siempre procuramos plantear qué les pasa a los personajes

cuando se encuentran una situación,

y claro, hablar de boda a Salvador, a Julián,

o con la situación que tiene Amelia,

con la foto de una supuesta boda,

nos sirve un poco para ahondar más en el concepto del amor,

de la pareja.

Enhorabuena, ya iba siendo hora de que sentaras la cabeza.

Esto era como sacar el ministerio fuera del ministerio,

estar con los personajes que no suelen salir,

como Salvador, y a la vez en una situación

que da tanto de sí como una boda,

con una locura tan grande como los viajes en el tiempo.

(JORGE) Me decía Jaime Blanch que estaba encantado

de poder estar fuera de su despacho,

que, a pesar del frío y de estas circunstancias

que te pasan cuando sales de plató,

es muy agradecido.

Yo creo que el capítulo es muy divertido por eso,

porque no ves a tus personajes solo de misión,

o solo haciendo su trabajo, sino es un día lúdico para todos.

Finalmente se convierte en una misión sin querer,

pero eso es lo que lo hace un poco más especial,

tiene algo casi de "voyeurístico":

"Me voy a colar en la vida de estos".

Además están todos juntos.

Qué barbaridad, qué pedazo de señora.

Sin duda, Alonso tiene buen gusto. Ninguna duda.

Buenas, Elena, Salvador...

Elena decide acompañarle porque le quiere.

Le quiere, le gusta mucho Alonso y bueno,

coge el miedo que tiene, lo afronta y decide que le va a acompañar.

Vengo porque quiero estar contigo.

Imagínate,

este hombre, en el viaje que está teniendo

con esta relación, se está volviendo muy loco,

porque un día es una cosa, otro día es otra.

Normal, las personas tenemos dudas,

y claro, alucina al verla tan guapa y decidida,

y se va muy orgulloso con ella del brazo.

(RÍE)

Fue muy gracioso porque, por guión,

ya estaba marcado que Amelia...

iba distinta.

A Julián le cambia la cara y es lo que le decía a Aura

cuando grabábamos: "Es que Julián nunca la ha visto así".

Yo creo que es la primera vez que la ve como una mujer,

y eso lo cambia todo.

(HOMBRE) ¡Acción!

Por fin liga, y liga con una niña monísima

que además la sorprende, porque parece que Irene siempre

lleva la batuta, y en esta ocasión parece que se va a dar la vuelta,

entonces, es muy divertido.

No aspira a tener pareja ni relación,

ella sigue colgada con la que fue su chica,

que por eso no me quito el anillo, por los fans.

No, ya te digo,

las bodas acaban en un beso que, al cabo de los años,

te acuerdas de ese beso y dices: "Cómo pude estar ahí"; no, no.

Me quedo en el ministerio de guardia, tranquilo.

Respiro que estoy en el ministerio,

en los despachos yo solito, pero la vida me sorprende.

Aparece Marisa, empezamos a recordar viejos tiempos,

empezamos a hablar de algo que no se acabó y que continúa.

Marisa, por lo visto, también sentía algo por mí,

y he hecho muy bien en no ir de boda.

# Orti... Ortigosa. #

"Come, everybody".

Soy el único personaje que no cambia en ninguna época,

que es el cuñado pesado en una boda.

Mi cuñado. Ya.

Y amigo.

¿Esto se va a emitir?

¡No te pases, que es mi hermana!

(RÍEN)

Yo hacía mucho tiempo que no me reía tanto.

Hay un culpable que es Raúl Cimas.

Hola.

Cuando leí en el capítulo cuñado, dije: "Esto es un bombón,

a ver a quién se lo dan".

Yo creo que esa es un poco la idea,

que sea un tipo que digas Dios mío,

que cuando se vaya digas:

"Ostias, qué alivio, ¿qué ha pasado?"

¡Eso es, sí!

Ya trabajé con Raúl Cimas,

hicimos una cosa de publicidad hace tiempo

y era fan de "Muchachada Nui" y, cuando leí cuñado,

dije a Olivares: "Se me ha ocurrido Raúl Cimas",

y dijo: "Perfecto, eso queremos".

Pensé que me iban a hacer más maquillaje,

y me han dicho que estoy perfecto,

que doy el perfil de pesado así, sin más.

Le dieron libertad, para eso lo trajeron.

El tío está "sembrao".

Muchas de las intervenciones son improvisaciones de Raúl,

que son cosas que se nos ocurrían para convertirlo en cuñado pesado.

(RÍE)

El festejo del humor era,

porque Jorge le proponía, el otro le proponía más...

La idea que me ha dado Jorge es que nos lo pasemos bien.

Hubo un momento, al final de una jornada muy larga

que acabamos a las 04:00 de la mañana,

que a menos cuarto quedaba un plano solo y ya está,

o sea, era hacer este plano y a casa.

(HOMBRE) Cuadro. -Yo estoy muy preocupado.

(RÍE)

(RÍEN)

-¡Por favor! -¡No puede ser!

-¿Qué es eso?

-¿Grabamos o qué? -¡Silencio!

(JAIME) Sé que, de repente, acabamos casi debajo de una mesa,

yo con la cara tapada,

porque no podíamos hablar de la risa.

(Risas)

Si es Raúl, él solo tiene que hacer mímica.

¿Qué has hecho?

¡Reacciones!

¡Reacciones!

(RÍE)

Dirección no podía dar el acción,

tenía un ataque de risa por las chorradas que hacía Raúl.

Vimos que corríamos el peligro de no salir de ahí.

Hubo un momento en que dije: "Nunca haremos este plano".

Hizo que en ese rodaje fuese todo más ameno,

porque había 9 bajo cero al llegar a Soto de Viñuelas.

Raúl detrás de Jaime porque decía:

"Este hombre es historia viva.

Dirá que soy un pesado, pero quiero oírle hablar".

Bueno, otro actor, esto es un no parar, eh.

(RÍE)

¿De dónde sacaste el traje, de Caramelos Paco, sí?

No he visto un tío más gracioso en mi vida.

Cuadro. -Y acción.

Ensayo.

"Where is my room?"

Deja, me encargo yo y, de paso, busco a Velázquez.

"Come, mister Hemingway, stars to sleep".

¡Eh!

¡Eh!

¡Eh!

Vamos a hacerlo otra vez todos.

¡Eh!

¡Golfillo!

# 1 de enero, 2 de febrero,

# 3 de marzo, 4 de abril. #

Planteamos hacer la despedida en los Sanfermines del año 31

con Hemingway, imagínate: zurracapote,

los pedazos de morlacos por allí...

Y luego la valentía del alcohol,

y los que creemos ser valientes a lo mejor más escabullidos,

o sea que tampoco fue...

Muy divertido, imagínate, un festejo muy jugoso como actor;

imagínate.

Estoy en la despedida de soltero de Ortigosa;

esas cosas son maravillosas.

Funciona como un tío en su capacidad de divertirse,

de disfrutar y de no juzgarse, pero es más femenina que nadie.

Yo soy Félix

y estoy pergeñando un poco el papel de Ernest Hemingway.

Yo tengo la parte delantera, lo que es la perilla y el bigote,

los laterales son postizos,

y luego está un poco encanecido esto.

El pelo también es un poco postizo,

y nada, la verdad es que me he quedado un poco flipado.

Enhorabuena a los de Maquillaje y Peluquería.

"Everything all right".

Hasta luego. -Chao.

(VOZ EN OFF-VO) Hemingway fue nueve veces a Pamplona

por San Fermín.

Antes de que su novela "Fiesta", publicada en 1926,

se convirtiera primero en un best seller

y luego en un clásico,

la fiesta de San Fermín era una celebración local

en una tranquila ciudad de provincias

de apenas 30.000 habitantes.

Después de la publicación de "Fiesta",

el más popular de los libros del premio Nobel estadounidense,

los Sanfermines se convirtieron en un evento global

que multiplicó por diez a la poblaciónd de Pamplona

con visitantes de todo el mundo.

Hemingway fue a Pamplona por última vez en 1959

y encontró la misma fiesta que había disfrutado de joven,

pero con 40.000 turistas más.

Temió haber estropeado la celebración

al darle tanta publicidad,

pero lo cierto es que Hemingway ya no era una persona alegre.

Dos años más tarde, se pegaría un tiro con una escopeta de caza

en su casa de campo de Idaho,

precisamente en vísperas de San Fermín.

¿Por qué sigue "Fiesta" fascinando a millones de lectores

de todo el mundo casi un siglo después de su publicación?

Retrata a la generación perdida,

diezmada y traumatizada por la I Guerra Mundial.

Estadounidenses y británicos cosmopolitas, cultos,

rendidos a la frivolidad y a la alegría de estar vivos,

disfrutan del pintoresquismo de los cafés de París,

de los ríos trucheros en los Pirineos

y de los toros en Pamplona.

Se enamoran, se pelean, descubren el mundo,

se enfrentan a la muerte y al dolor,

son jóvenes, y eso es eterno.

Don Fadrique,

según lees el guión y según la opinión del vulgo,

será el malo del capítulo.

Yo no lo veo así,

creo que es un señor feudal del siglo XIII,

pero, visto desde su punto de vista,

él está en toda la razón para defender lo que hace.

Evidentemente, ante el espectador voy a quedar como un villano,

pero yo me he tomado al personaje como a un auténtico caballero.

Espero que el público, el espectador, diga:

"Coño, es que tiene razón".

Un actor interpreta un buen villano

cuando cree en los valores que defiende el villano.

El villano no es malo porque es malo,

actúa porque cree que es la manera de hacer las cosas.

No hace daño por hacer daño.

Él quiere casarse porque se lo prometió al padre.

¡Ah!

¡Ah!

-Dejadle ir, os lo ruego.

-Nadie osa a llamarme cobarde.

-¡Sois un cobarde!

Este personaje de Nancho tiene una escala de valores

y unos códigos que para él le pertenece y le pertenece.

El pobre campesino que no su hubiera puesto delante.

Prendedle.

(JAVIER) Estamos acostumbrados a asumir que lo que tenemos

siempre ha sido así.

Poned lo difícil que era en siglos pasados que una mujer

pudiera estar con quien amaba en relación a ahora.

Hoy es el día de vuestra boda.

Debéis estar feliz, ¿me oís?

Feliz.

-Corta.

¡Por favor!

Alba tiene algo ganado para ese tipo de personajes,

y es que tiene una inocencia en la cara y una luz...

Entonces, las secuencias que he tenido con ella han sido...

Se giraba, me miraba y decía:

"Claro, es que esta es Constanza,

es ideal para ese personaje".

Es cansado porque, emocionalmente, estás todo el rato

en esa línea tan delicada que es, en este caso,

la tristeza, la desesperación, el miedo...

Efectivamente, no era un toro fácil de torear

el pasarte en ese estado de desesperación

y de lágrimas, lacrimógeno, todo el capítulo.

Quieras o no, no era fácil.

Motor.

Silencio, estamos rodando.

-Un poco más agitada, ¿vale?

-Acción.

¡Eh, espera, no lo hagas!

Creo que Amelia genera una conexión muy especial

con las mujeres en problemas que se va encontrando

en las misiones.

Al final, son mujeres, tanto Irene como Amelia,

que han podido trascender la vida a la que las sometían

en su época.

Creo que eso genera una conexión muy especial

con las mujeres que se va encontrando

en otras épocas que no son capaces de hacerlo,

que no pueden, que luchan por ello,

o que tienen problemas por intentarlo, como Constanza.

Yo creo que, cuando estás tan desesperado,

cualquier cosa que venga nueva de fuera es salvación.

Digamos que son en ese momento como Ángeles de la Guarda.

Fue bonito porque el primer día que vine a rodar,

cuando llegas, que eres nuevo y todo el equipo se conoce,

lo primero que rodaba era con ella,

que además era una escena como de que te arropo,

de yo te voy a cuidar,

y, en ese sentido, fue muy bonito.

Entra con la cabeza, eso es.

Apártale la cara.

Y ahí, ahora, es el desarme.

-Parece que el Altísimo estaba de mi parte.

Todo el tema de la pelea lo ensayamos Nancho y yo,

y era hacer los golpes, yo tenía que marcar mucho

que sus golpes son mucho más fuertes que los míos,

entonces, a cada golpe de él, se me iba la espada fuera,

en los míos me costaba, la espada me pesaba.

Es una pelea bastante displicente por mi parte.

Él se entrega mucho y yo me dedico a esquivarle.

Me hubiera gustado decir: "Con la espada hago 'pam, pam'",

pero bueno, es lo que tocaba.

También mola el ser el perdedor y el que cada golpe sea

el que te cueste la vida darlo.

También tiene su punto.

Es a muerte, entonces, me lo tengo que cargar.

¡No!

Nunca había hecho una pelea de espadas,

es la primera vez que lo hacía.

No me apetecía rodar otra vez una coreografía muy buena,

que tenemos unos grandes armeros y coreógrafos especialistas.

Me apetecía que tuviera algo especial.

Encima, por guión, ocurría en una cocina

y ocurría entre Fadrique, que es...

Nancho podrá justificar a su personaje,

pero es un miserable que solo quiere ganar y conseguir lo suyo,

y no le importan las reglas ni las cosas que haya.

Nacho es lo contrario, es el puro honor, las normas,

las reglas; es muy rígido.

Entonces, pensé que la pelea tenía que ser guarra, sucia,

desastrosa, tirándose cosas a la cara, que no hubiera reglas

y que, dentro de una coreografía bonita que montáramos,

estuviera como muy llena de suciedad, digamos,

fuera de reglas.

La verdad es que Nancho y Nacho me lo dieron.

Lo rodé todo cámara en mano,

el operador, que Nacho me miraba, iba con la cámara

muy cerca de las espadas, casi que era peligroso.

Iba hasta con un casco.

Luego puse una cámara GoPro, esa cámara pequeña y angular.

La puse en la espada de Nancho y también en la de Nacho,

en la de Nancho y Nacho.

(NANCHO) Ha quedado bastante dinámica,

ha quedado divertida,

tiene también algún toquecito gracioso.

Yo hice esgrima con el campeón del mundo de esgrima,

que era Joaquín Campomanes,

pero llevaba, te voy a decir, desde el año 88 sin coger un sable.

Eso es algo como montar en bicicleta,

el que sabe dar espadazos,

aunque no lo practique, luego coge una

y se cree realmente en peligro de muerte.

El espectador ve mucha brutalidad,

pero son movimientos muy coreografiados,

entonces, no hay peligro.

Hay riesgo, pero no peligro.

Espero que cumpláis en la batalla de las Navas de Tolosa,

como dice la historia,

y que los hombres del rey Alfonso sean mejores que vos.

¿Las Navas de Tolosa?

(VO) El 16 de julio de 1212,

tres reyes cristianos, Alfonso VIII de Castilla,

Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra,

se unieron para librar una gran batalla contra el ejército

del califa almohade Muhammad al-Nasir

en las Navas de Tolosa, al norte de Jaén.

Las fuerzas musulmanas eran más numerosas que las cristianas.

La batalla no contaba con buenas perspectivas.

Los soldados ultramontanos, en su mayoría franceses,

desertaron antes de que empezara la contienda,

según algunas fuentes, porque no podían

con el calor de Jaén en julio;

según otras, porque no estaban de acuerdo

con que se perdonara la vida a los vencidos.

Además, la idea de Alfonso de Castilla

era enfrentarse al ejército del Califa

en campo abierto,

pero los musulmanes les cerraron el paso

y se quedaron atrapados por las montañas

sin capacidad de maniobra.

Entonces, un pastor, que, según otras fuentes,

sería el mismísimo San Isidro,

les enseñó un paso por la sierra y pudieron atacar a los musulmanes

por el oeste, a campo abierto, como querían.

La batalla duró todo el día

y la estrategia cristiana funcionó.

Alfonso VIII estaba obsesionado con vencer al ejército moro,

que le había derrotado siete años atrás en Alarcos,

y la victoria le supo a gloria.

Hubo desbandada del enemigo,

hasta el Califa tuvo que salir corriendo.

El botín fue ingente.

Pusieron bajo su dominio castillos y pueblos, mandaron

a los prisioneros construir la fortaleza de Calatrava,

nueva sede de la Orden de Caballeros.

Por fin toda la llanura manchega era cristiana.

En las Navas de Tolosa, datan los historiadores

el principio del fin de la Reconquista.

(HOMBRE) ¡Acción!

¡Julián!

Me gusta mucho este capítulo y me gusta mucho

la parte que tienen Amelia y Julián solos, que es muy chica.

¿Bailas?

Sí.

Me parece muy bonita.

¿Qué ha pasado para que haya cambiado todo?

Bueno, al final del episodio,

Amelia le confiesa a Julián que se acostó con Pacino

porque, desde que Julián vuelve de Filipinas, Julián va haciendo

un acercamiento progresivo a Amelia.

De alguna manera, él se ha liberado del fantasma de Maite

y se va sintiendo más cercano, o preparado.

Menudo palo, absolutamente.

Yo creo que por compañerismo y porque, de repente,

hay una foto en la que se puede indicar

que ha tenido una relación con Julián y que ha tenido un hijo.

En esta foto, entre tú y yo había un bebé.

Es algo que se ve obligada contarle.

Le está costando mucho decírselo, pero tiene que contárselo

si quiere tener una relación, por lo menos, de lealtad.

La única forma en que podía salirle algo así

era de sopetón, que es algo muy real en la vida,

que intentas contar algo y, cuanto más difícil es,

peor lo cuentas al final.

Me acosté con Pacino.

Bueno, para Julián, él ha perdido su oportunidad.

Me acuerdo que Rodolfo decía, cuando rodábamos esa secuencia:

"Si Amelia no fuera una mujer del siglo XIX,

o una adolescente menor de 16 años,

no hubiera contado esto, o no lo hubiera contado así".

Baja la música, llega Chusa,

toca la campana y arranca la escena.

-"Clin, clin, clin".

-Aplaudimos.

Y entran los malos.

-¡Constanza!

¿Dónde está mi esposa?

-¿Qué pantomima es esta?

Contratamos un espectáculo.

-¡Va!

-Silencio. -¡Silencio!

-Con ese golpe hay aplausos.

-¡Silencio!

Buscadla en la estancia, debajo de las mesas.

-Suena el teléfono y ahí vas.

-¿Lo cojo?

¿Qué artefacto es este?

¡Toma!

(Teléfono)

Trabajas por bloques.

En este caso, para mí era un reto,

porque había trabajado con muchos actores a la vez,

pero nunca con tantos, tan dispersos,

con acciones en todos los lugares.

Es muy bonito porque es una gran coreografía.

Es como un gran director de orquesta

y todo debe ocurrir en los tiempos concretos.

¡Acción!

Están vivos.

Constanza.

-¡Es él, está aquí!

¿Nos vais a hacer señal en esto o no?

Sí, perdón.

(JORGE) Haces miniescenas y luego vas, poco a poco, hilando.

Es un trabajo muy complejo, pero muy bonito.

Luego hay una gran parte que está en tu cabeza

y que dejas para el montaje.

En el montaje te das cuenta de que todo confluye.

Qué coñazo, mira.

Es una aplicación, esta es mi cara y esta la foto de Bertín Osborne,

con esto te partes el culo.

-Me apagan los teléfonos móviles.

-¡Qué coñazo! -Que comience la función.

Entran actores.

-¡Constanza!

Lo que tenemos en común el cuñado pesado y yo

es que los dos cobramos.

Salimos un poco mal parados por bocazas.

Aquí tiene que haber un "mile centre", la ansiedad.

-Sí, el desconcierto.

-Claro, hay un punto...

El personaje es consciente de que ha entrado

en otro sitio extraño,

lo que no supone es que ha dado un salto en el tiempo.

A lo mejor imagina que, por una puerta mágica,

ha entrado en el reino de sabe Dios qué país extraño,

que tienen extrañas costumbres y beben extraños brebajes

y visten de formas raras.

Él mantiene su estatus,

y su estatus es el yo ordeno y mando,

y al que se ponga chungo le corto el cuello.

Matadle.

(Pitido)

¡Fadrique!

Para Julián, para un hombre de hoy en día,

alguien del siglo XVII, del siglo XVI,

es como un niño mentalmente.

Se les puede engañar como a niños,

porque yo sé muchas más cosas, lógicamente.

Marca, a ver. -Sí.

(Claqueta)

-Cuadro. -Sal, ahí.

-¡Acción!

¡Fadrique, matad a ese hombre y arderéis en el infierno!

¿Por qué sabe vuestro nombre?

Yo lo sé todo.

Entonces, de vez en cuando se le ocurren estas locuras

y le funcionan bien.

Aprovechando que él encenderá los fuegos artificiales,

se le ocurre que ver unos fuegos artificiales

para esa gente, para Fadrique y etcétera,

iba a ser algo que no habían visto nunca

y podía hacerlo pasar por cualquier cosa.

(Explosión)

Es como si a nosotros, de repente, nos plantan no sé dónde

y vemos a un extraterrestre,

o algo muy "futuresco" que no sabes verlo.

La verdad, fue muy divertido, porque había que jugar mucho

con cómo Elena estaba viviendo desde dentro

lo que para ella es

la escenificación de una leyenda.

Para que digan que los actores españoles son malos.

Es así como la vamos a ver jugar un poco entre la incredulidad,

entre el juego de lo que ella cree que es

y de lo que se está convirtiendo en realidad toda la situación

tan extraña que sucede de repente.

Corta.

No puedo decirlo yo.

Yo soy Darío González Valderrama,

soy el compositor de "El Ministerio del Tiempo".

Hago toda la banda sonora de la serie.

Ya no hay barreras, está uno aquí,

en este pequeño estudio en medio de Coyoacán,

en el Distrito Federal,

y en Madrid mañana están haciendo

la mezcla de lo que yo estoy haciendo aquí.

"El Ministerio del Tiempo"

se empezó a conceptualizar musicalmente

antes incluso de que yo leyera el piloto.

Fue después de ir a España cuando realmente entendí,

sobre todo, el tamaño del proyecto;

es un proyecto titánico.

Teníamos claro que, a pesar de que es una serie

donde los personajes viajan en el tiempo,

lo que nosotros queríamos era no hacer obvio

los viajes en el tiempo musicalmente,

no utilizar música de época.

Estas fueron las primeras reglas que planteamos con el director.

Las reglas las fuimos rompiendo una por una en cada capítulo,

porque, musicalmente, ya no tenía sentido

la música que estábamos utilizando en el piloto.

En el tercer capítulo, donde sale Hitler,

ya no tenía ningún sentido

y estaba filmado de otra manera.

(Violín)

No es una de estas series donde tenemos 10 o 15 temas

que se van reciclando a lo largo de la temporada.

Esta es una serie que, desde el piloto,

la he abordado como cine,

haciendo cada escena a la medida.

Está toda esta colección que tengo de cajitas musicales.

Yo lo que hice fue grabarlas

a distintas velocidades, algunas más rápido.

Entonces, parte del proceso fue grabar esto así,

como estoy haciendo ahora,

y después hacer procesos en la computadora,

a pesar de que, desde un principio, sabía que esto era una serie

que tenía todos estos contrastes,

propios de una serie multigénero.

El reto de musicalizarla

y encontrar realmente el tono de cada capítulo

es lo que ha sido el mayor logro, creo.

(TOCA EL PIANO)

A pesar de que, desde un principio, yo tenía la idea de hacer temas

por personajes, me di cuenta de que los temas,

los leitmotivs que iba componiendo, pertenecían más a las relaciones

que suceden entre los personajes.

Tenemos uno que me parece como de los estelares

durante la primera temporada,

que es el leitmotiv de la relación de Julián y Maite.

Quedó planteado desde el primer capítulo,

cuando vemos esta escena en la cafetería,

donde Julián la conoce, donde está teniendo su primera cita.

Me encanta porque cada capítulo ha representado

un reto completamente distinto.

(Pitido)

Me parece un capítulo redondo,

poderoso, con mucha carga dentro.

Bien que todo está teñido de aventura,

bien que todo está teñido de fantasía y humor,

pero se habla de algo muy profundo.

Me parece una forma de acabar la temporada

que es una línea editorial y una declaración de intenciones

de lo que es "El Ministerio del Tiempo"

y de lo que de verdad sus creadores han querido contar.

El Ministerio es el gran tema del último capítulo

y el poder que puede tener mal usado el Ministerio.

Si todos pudiéramos saber lo que nos va a pasar,

¿lo haríamos, no?

Para mí, el mejor de la serie.

  • Capítulo 20

Los archivos del Ministerio - Capítulo 20

16 may 2016

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