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No recomendado para menores de 12 años Los archivos del Ministerio - Capítulo 10 - Ver ahora
Transcripción completa

Pacino es un tipo del 81, pero es un tipo muy setentero.

Digamos que Pacino sería un hortera del año 81.

El capítulo 10 es muy thriller y es muy especial.

Es cine negro.

Aparece un asesino en serie que viaja a través de puertas,

de épocas, y le vamos siguiendo.

Solo de rodar ya es maravilla.

Es una gozada.

¡Por los clavos de Cristo!

¿Qué ha sucedido aquí?

Pacino.

Presentamos a Pacino, un policía implacable.

Como dice él en el capítulo, se pasa todo por el forro.

Lo único que le importa es la verdad y defender lo justo.

"Nunca hemos tenido aquí a un tipo tan raro como tú",

es de la película, de "Serpico".

En mi época era una película muy conocida.

Dicen que me parezco al prota, que era un poli de raza,

y el actor que lo interpretaba era Al Pacino, de ahí viene el mote.

El que mi personaje se llame Pacino, en un principio,

es una responsabilidad;

es uno de mis actores favoritos.

La inspiración que he tenido siempre ha sido Pacino.

De hecho, cada vez que empiezo una peli o algo así,

me encomiendo a San Pacino.

¿Serpico era un buen agente?

El mejor, se pasaba las órdenes por el forro.

Luchaba contra la corrupción y el poder establecido.

¿Poder qué? Los que mandan.

Es un personaje que surge de un homenaje,

de una serie que a Pablo y a mí nos encantaba.

Es un thriller policíaco intertemporal.

en el que el protagonista es un policía del año 81,

que ocurre el día que dimite Suárez y lo dice en la televisión.

(TV) "No me voy por temor al pueblo."

Políticos, son todos iguales.

Y la cosa no va a mejorar, se lo aseguro.

Un poli que es crítico con lo que pasaba hasta ahora,

con el franquismo, pero dentro del sistema,

era un personaje que podía dar conflictos y soluciones;

un hombre de acción, que nos va bien.

Es muy listo, muy práctico, muy de calle.

Es lo que le falta a Amelia precisamente, calle,

y se da cuenta enseguida.

Lo utiliza a veces a su favor para lograr salirse con la suya.

Sabe dónde se mueve.

Es un tipo que ha sido policía en una dictadura,

o sea, que sabe obedecer y callar,

pero también sabe hacer lo que su propia moral le manda.

A pesar de sus diferentes modus operandi al inicio,

luego van a hacer muy buen equipo.

¡Soy compañero, joder! -¡No te muevas!

-¡Mira la placa, coño! ¡Mírala, joder!

-¿Dónde la tienes? -En el bolsillo izquierdo.

¡Mira la placa y suéltame, coño!

-Otro colgado, es del 81.

¿La has comprado en el rastro o qué?

Desubicar a personajes siempre va a generar códigos interesantes.

Es un quinqui,

un quinqui que ha ido por buen camino, pero un quinqui,

y claro, ¿qué hace un quinqui a principios del siglo XX?

2016, ¿qué pasa, que he viajado al futuro?

Veremos a Hugo manejarse en comedia de una manera espectacular.

Jesús Méndez, detective de la Policía de Estupefacientes,

del distrito de Usera en el Madrid de 1981,

apodado por sus compañeros como Pacino.

¿"Chamiro"?

-Pacino. Pacino.

Pacino, ¡Pacino!

¿Qué futuro de mierda es que no conocen a Pacino?

¿Es tan importante para que tengamos que conocerlo?

Es un actor, guapa, el mejor del mundo.

-No estamos aquí para hablar de cine, Cayetana Guillén.

(TODOS RÍEN)

Yo solo hablo del cine español, de Pacino no.

Le pusimos tonos marrones

y un poco esta onda un poco descarada,

de barrio, con la gracia que tiene él.

Yo creo que el personaje...

Poco a poco, nos hemos ido dando cuenta de que tenía mucha comedia,

pero la tenía porque la comedia es punto de vista.

Aparte de ritmo, es punto de vista,

y el personaje tiene un punto de vista concreto de lo que sucede.

¡Es alucinante!

-Eso dije yo el primer día que lo vi.

Venga, le enseñaré las puertas del tiempo.

-¿Bajamos andando, no hay ascensor?

-Sí, hay ascensor, está detrás de la galería,

pero siempre está estropeado.

Tenga cuidado y no tropiece,

esto tiene más caída que el Ibex 35.

-¿Eso qué es?

-Un tormento.

Lo mejor de esa escena es que representa al Ministerio,

un ministerio muy determinado.

Este señor se permite el lujo de bajar una escalera helicoidal,

con una caída infinita,

y dice: "Cuidado, no tropiece, que se pega una leche importante",

y lo da como una cosa normal.

Es decir, es la normalidad de lo anormal.

Es uno de los encantos de la serie.

Hoja, jefe. -Hola, Antúnez, buenos días.

Este agente viene de Cádiz.

-¿De los carnavales?

-No, del año 68 antes de Cristo.

(JAVIER) Hemos intentado hacer en este capítulo comedia

sobre aquella vez que Salvador presentó el Ministerio a Julián.

Entonces, he aprovechado para responder a los seguidores,

con la explicación del Ministerio, a las dudas de las redes sociales.

Esa explicación de qué es el ministerio,

de por qué no se puede viajar al futuro, etcétera,

en realidad, Salvador se la está contando a Pacino.

¿Las puertas no están ordenadas cronológicamente?

-No. -Menudo lío.

-Hay un listado que indica dónde va cada puerta,

se renueva cada semana, y hay una aplicación para móviles.

(HUGO) El personaje de Jaime marca el código del "acting",

y del "tempo" y de todo,

de todo el Ministerio, de todo lo que es la serie.

Creo que es un personaje muy importante y con mucho peso.

¿Alguna pregunta más? -Sí.

-No, no se puede viajar al futuro, no insista.

-Yo lo he hecho, vengo del año 81.

-Sí, y puede viajar al pasado y volver,

como viajar ida y vuelta en tren, pero esta es la última estación.

A partir de 2016 no hay días.

Su personaje le está enseñando al mío el Ministerio,

pero ese actor da paso a este actor al mundo de "El Ministerio".

Yo creo que Hugo Silva va a sorprender al público,

porque yo trabajé con él en "Los hombres de Paco"

y le conocía bien.

Le busqué porque ese personaje está escrito para él.

Ya cuando me llamó Javier y me propuso el personaje,

o sea, la idea del personaje,

ya me parecía fantástico.

Además, es todo un honor que Javier pensara en mí

para inspirarse en un personaje.

Para mí ha sido un descubrimiento el personaje de Hugo Silva,

o sea, él, Hugo.

Creo que es un compañero fantástico, muy generoso,

y tiene una alegría de vivir que la transmite.

Creo que es un grande.

Es un actor maravilloso, muy versátil,

con un tiempo de comedia increíble,

muy inteligente.

Además es muy buen compañero, muy generoso,

y lo demuestra día a día.

Es una gozada trabajar con un actor así,

con el que aprendes, disfrutas y siempre estás a gusto.

Gracias.

(JUAN) Fantástico, lo enganchó muy bien desde el principio.

Me parece que es un actor estupendo, supernatural.

Se lo ha sabido llevar a su terreno.

A mí me hace gracia muchas veces cómo reacciona este personaje.

Ha sabido trabajar el personaje como de otra época,

pero de una época muy cercana.

Hugo es un cielo, es muy amigo mío.

Nos conocemos mucho, de hace mucho,

tenemos mucha confianza,

y me encantó que se uniera a esta aventura tan bonita.

Salude, Ernesto, que se sienta querido.

Inteligencia emocional.

Hugo Silva tiene los ingredientes para ser gilipollas.

Es decir, es un chico guapo que las niñas se rifan,

y algunos señores también,

es un buen actor,

y, sin embargo, me ha parecido un tipo encantador.

Tiene los pies en el suelo, sabe muy bien lo que hace.

Lo hará muy bien.

No es que ahora no lo haga, sino que irá a más, se le ve venir.

Hay una frase muy definitoria que dice Salvador sobre Pacino.

Él se marcha del despacho y le dice a Ernesto, cómo no:

"Este es de los buenos",

y a Hugo le pasa eso, Hugo es de los buenos.

El sonido Caño Roto y los años 80 quinquis

y lo que es un policía de la época del barrio de Usera,

el de mi hermano y mío,

son de una época que necesita un análisis nuevo

y que tiene muchos temas que contar ahí.

(HUGO) Yo recuerdo los 80 porque fueron mi infancia.

Además, los mayores de mi familia son de esa época.

No me quedan tan lejos.

(HOMBRE) Acción.

Era interesante que el principio nos mostrase a un Pacino

muchísimo más chulo, más seguro, más divertido...

¿Qué hacéis, para qué corréis?

¿No somos colegas o qué?

Lo que pasa con este personaje es que pertenece a una época

en la que la gente era mucho más directa, más natural,

y no tenía tantos frenos.

(Coche)

Nosotros lo pescamos en el 81,

y claro, eso también es divertido a la hora de plantearlo.

De repente hay un montón de referencias,

todo el cine: "Deprisa, deprisa", de Saura,

o "Perros callejeros"...

Todo ese cine: "El pico"...

Eres un madero.

-Una cosa es que seamos unos chotas y otra que se enteren todos.

-¿Chotas?

-Chivatos, a ver si aprendemos idiomas.

-¿Quiénes somos, tío?

Yo soy el Bocas, creo, o el Pepsicolo,

no sé, no sabemos quiénes somos. -Yo el otro.

-Aquí hemos venido a dar una vuelta.

Para estirar un poco, para hacer ejercicio.

-Y porque somos malos. -Sí.

Ahora en serio, ahora vamos de actores.

-¿Cómo lo ves?

-Guay, muy bien.

-Sí, muy guay, muy divertido.

Todo el mundo es muy majo, hay buen rollo y se está muy bien.

Los grillos.

-¿Los grillos?

-Las esposas, ¿voy a tener que traer un traductor?

(AMADO) Buscas el físico de aquella época.

Encontrar gente con el pelo rizado, con esa manera de hablar...

No fue fácil encontrar a esos dos chicos.

¡Será cabrón!

Solo era la persecución y cortar el paso a dos hombres que corrían.

Siempre hay que tener cuidado, un actor se puede caer delante...

Necesitas a alguien que sepa manejar bien el coche,

que sepa esquivar.

Lo principal es que los actores estén seguros.

Si la escena es muy arriesgada para que corran actores,

se pondrían dobles para ese tipo de escenas.

Nos pidieron un coche, este, el 1.500,

que era el coche que usaba la Policía en aquella época.

Se puede circular con ellos,

pero no con prisas, como vamos con los coches de ahora.

Son coches para ir tranquilo.

En el último cacho le podemos meter acelerón,

a ver si se nos va el Renault.

-Es donde menos veré el acelerón,

veré el adelantamiento y cómo cruza por delante.

(VOZ EN OFF-VO) La palabra quinqui viene de quincallero.

Así se conocía al grupo étnico de los mercheros,

cuya forma de vida era vender quincalla.

En los 80 la palabra se expandió para referirse

a delincuentes jóvenes de la periferia urbana.

Se dedicaban al robo y al trapicheo de drogas.

Directores de cine como Eloy de la Iglesia,

o José Antonio de la Loma,

retrataron a esta generación en películas duras y naturalistas

de gran éxito comercial, como "Perros callejeros",

"Yo el Vaquilla", o "El pico".

El Torete, que se interpretó a sí mismo en el cine,

o el Vaquilla se convirtieron en mitos,

y han vivido en el recuerdo más que en sus vidas,

acortadas por la heroína.

¡Compañeros, poneos atrás, haced el favor!

Dejad sitio.

Vamos a sentarnos todos.

El caballo asoló a una generación que creció con una crisis económica

y un contexto político que no daba recursos para la rehabilitación.

El sonido Caño Roto,

que dio nombre a uno de los discos de Los Chorbos de Manzanita,

fue la música que acompañó las andanzas de los quinquis.

Era una mezcla de los palos más populares del flamenco,

sobre todo la rumba,

con órganos Hammond y pedales Guagua,

que acercaba a Los Chichos o Los Chunguitos a la Motown.

# No, no, no, no "money". #

(HOMBRE) Acción.

(Chasquidos)

Aparece un asesino en serie que, a través de puertas,

va cambiando de épocas y perpetrando asesinatos

en diferentes momentos de la historia.

Es un caso que toca a Pacino en su historia personal,

en su padre y lo que le sucede a su padre,

la muerte de su padre...

También influye en su futuro y en lo que él se convierte

y quiere hacer.

Él pierde a su padre muy niño.

Es un fantasma que le acompaña durante toda su vida.

Quizá Pacino es como es y es el policía que es,

y el tipo que es, porque perdió a su padre.

(SANTIAGO) Un personaje como él,

acostumbrado a solucionar todo de una manera tan racional,

tan exacta, tan concreta,

que pase por loco,

que sea incapaz de explicarse y de explicarlo,

es un fracaso muy grande para él.

La pena es que tenga tan poco desarrollo por ahora.

Les he dicho que las dudas que tengan de Pacino me pregunten,

que yo me sé su vida completamente.

(MUJER) Grabando.

-Bueno...

(HOMBRE) -Vale.

(MUJER) -Y acción.

-¡Esta es por mi padre, hijo de puta!

(MARC) Andrés Gertrúdix encarna a Morán,

este tipo raro que descubrimos que viaja a través de un armario

que hay en un piso en la calle Antonio Grilo.

Después de haber visto cómo matan a tu madre,

de repente aparecer en una época diferente 50 años después

no te debe dejar muy bien.

(ANDRÉS) Tiene, de alguna manera, el corazón helado.

El trauma que ha sufrido él intentará provocarlo en otra gente

para, de alguna manera, reconfortarse

y que ellos sientan todo el frío que ha sentido durante su vida.

¿Por qué?

-¿Por qué tanto dolor?

No se puede soportar solo.

En esa escena, con Pacino,

actúa casi como un psicólogo de cara a Morán.

No es la intención de Pacino el hacer una terapia con él,

pero a Morán le sirve porque descarga

y empieza a contar todo lo que no ha podido contar a nadie,

el dolor que tiene,

y, de alguna manera, se humaniza en ese último momento.

Ves esa otra cara de un tipo que lleva toda la vida sufriendo,

que es un infeliz.

Al final, para resolver este conflicto,

lo que decide es sacrificarse a sí mismo realmente.

Es un psicópata, pero bajo una apariencia de un niño bueno.

Quería intentar que el personaje pasara desapercibido,

que fuera alguien que vieras por la calle y fuera un nadie,

que no te fijaras en él.

Con poco queríamos contar todo el trauma que tiene,

que es mucho y que lo tapa.

Teníamos que crear ese trauma, crear ese dolor, pero taparlo,

que él no dejara que se viera, pero que estuviera ahí.

Llegas.

Y de repente "clan", cara y reacción.

Salgo.

Andrés Gertrúdix yo creo que hace un papel brillante.

Tenía ganas de trabajar con Andrés y por fin lo he conseguido.

Creo que está estupendo.

(HUGO) A mí me parece un actorazo.

En un asesino tú a lo mejor buscas un tipo que dé miedo,

pero Andrés, de entrada, no te da miedo, y eso es lo más inquietante.

Andrés yo creo que juega a eso.

Andrés tiene como actor una cosa que es un poco perturbadora,

tiene una verdad absoluta y te crees que este tío

sea capaz de hacer todo lo que ha hecho sin hacer nada.

Vente un poco más para acá, vale ahí.

A ver, ¿qué tal está eso?

Vete más hacia cámara.

Jugamos a hacer un malo como de cómic, Andrés me lo decía:

"Aquí, en este punto, como de cómic, de malo,

quiero matar a estas mujeres, pero por dentro soy un pobre niño".

Yo tengo el cuchillo.

-¿Lo digo? -Sí.

-Yo tengo el cuchillo, yo mando.

-Sales.

Buscábamos, más que un asesino, una víctima,

que no tuviera cara de malo.

Amado Cruz está realizando un casting con un acierto tremendo.

No hay personaje secundario o personaje capitular

que tenga aguas o que no tenga categoría, y no hablo de nombres,

sino de calidad de interpretación.

Hace un trabajo arriesgado.

Me gusta la gente que se tira a la piscina aunque no haya agua.

Y Andrés lo ha hecho porque es un magnífico actor.

Vale.

¡Dame esa pistola!

Retocamos y volvemos a empezar.

¡Diego!

¡Eso es, maravilloso!

Eso es lo que vamos a hacer. -Perfecto.

-Qué guay, Diego.

¿Qué día cumples?

En un día.

¡Un día solo!

La verdad es que te diviertes,

te diviertes asesinando y amenazando a la gente.

Es terrible, pero es así, es parte de esto.

Es un juego y lo tenemos que entender así.

Me gustaría, por ejemplo, ir a los años 70 en Nueva York,

ir a un concierto en la Factory de la Velvet Underground.

(VO) Entre 1945 y 1964, en la calle Antonio Grilo, en el número 3,

en la zona de Malasaña, en Madrid, se cometieron ocho asesinatos.

En 1945 mataron allí a un camisero.

En mayo de 1962, en el tercero derecha,

un sastre asesinó a su mujer y a sus cinco hijos.

Enseñó los cadáveres por el balcón y luego se quitó la vida.

Y en 1964 una joven soltera mató a su recién nacido

para proteger su honra.

Es un azahar que todos sucedieran en el mismo edificio de esa calle,

pero la imaginación popular convirtió esta pequeña callejuela

cerca de San Bernardo en una calle maldita.

A esto contribuyó el semanario "El caso",

el diario de las porteras,

que entre 1952 y 1987 dio cuenta de los sucesos más sangrientos

y estrafalarios que ocurrían en España.

"El caso" hizo de los criminales estrellas del mal,

como por ejemplo el asesino José María Jarabo,

cuyas atrocidades se siguieron con tal avidez

que el director del semanario, en agradecimiento,

mandó a su celda una caja de puros para que se los fumara

antes de que le dieran garrote vil.

Cuentan que la noche en que Jarabo asesinó a sus cuatro víctimas

se tomó una cerveza con coñac, en la calle Antonio Grilo,

¿casualidad?

Tire el arma al suelo y dé una patada para que llegue aquí.

Estar saltando en un mismo espacio a diferentes épocas,

y repitiéndose una situación, pues genera un problema,

pero más que un problema, se vuelve la parte buena del capítulo.

Necesito que aquí pare la escena.

A cámara, de repente: "¡Hostias! ¿Quién es esta?"

Vas hacia allá: "Eres un verdadero payaso".

(LA MUJER SOLLOZA)

¡Eh!

El montaje, el planteamiento de las secuencias...

O sea, en mi primer capítulo esos giros que hay,

que la cámara se mueve y de repente estás en una época,

pero se mete detrás de un sitio, o aprovecha un oscuro,

y ya estás en otra época...

¡Acción!

-Yo tengo el cuchillo, yo mando.

(LA MUJER LLORA)

-¡Suéltame!

Eres un cretino.

¡Cobarde!

La cámara gira y es otra época con otros personajes.

El público ve que es mismo sitio, pero otros personajes.

Para eso hay que controlar mucho de cine y Marc lo controla.

En ese sentido, he estado muy tranquilo y muy confiado,

porque sabía que me dirigía un tipo que sabe bastante

y que siempre va a ir a favor de obra.

Suéltala.

-Que te siga apuntando con la pistola.

Le propongo un trato.

Deje a esa mujer y a su hijo y podrá irse por el armario.

¿Sabe lo del armario?

¡Lo sabemos todo, "hi" de puta!

Tira el cuchillo.

-Tire usted el arma.

-Mira, te lo voy a dejar claro,

Si la matas a ella, de aquí no sales vivo.

Que aparezca Hugo Silva y te salve la vida tiene su punto.

Mi personaje es el padre de Morán.

Gracias a mi personaje, este psicópata es un psicópata.

Este es mi segundo personaje de malvado,

a ver si me van a encasillar, con esta cara que tengo de bueno.

Contactaron con mi representante para hacer el casting de Morán,

y luego me dijo Amado: "También buscamos para el padre de Morán".

Yo llevaba barba en ese momento y creo que eso fue también

la idea que les dio para decir: "Este es el padre".

Puedes viajar por el tiempo, ¿no?

-Como tú.

-¿Igual? No.

A mí me van a enviar a un castillo medieval.

Eso significa que, desde aquí, se puede viajar a más sitios.

Yo creía que solo podía hacerlo yo con mi armario.

¿Qué es esta mierda que me estás diciendo?

Ven aquí.

Siempre estaba preocupado: "¿No te hago daño?

Dime hasta qué punto no te estoy maltratando de verdad".

¡Que te meto, eh!

Es importante que confíes en el otro actor

cuando tienes escenas muy físicas y violentas,

sobre todo porque, emocionalmente, tienes que dar confrontación

y también tienes que controlar mucho físicamente.

Me gusta preguntar y siempre estaba midiendo con ella:

"¿Te hago daño, no te hago daño?"

Y tú ya te sueltas. -Vale.

(MARC) -Primera.

(Jadeo)

Realmente, el capítulo de la presentación de Pacino,

aunque parece un capítulo para efectos digitales sencillos,

fue uno de los episodios en los que más tuvimos que pensar

las constantes que hay de VFX.

Es decir, casi el 90% de los planos que aparecen

de efectos digitales en el capítulo están escondidos.

Editar con planos verdes o azules parece difícil,

pero es un poco "teleimaginación".

El ritmo y el montaje genérico de ese capítulo es un thriller.

Es uno de los capítulos que más me ha gustado.

El mayor desafío de este capítulo fue contar de dónde venía él,

cómo se formó el villano...

Todo eso se cuenta a través del espejo del armario.

Hablamos mucho Marc y yo.

Marc me decía cómo lo veía, pero que algo no le encajaba bien.

Entonces yo le decía: "Podemos hacer esto",

y Marc me decía: "¿Por qué no hacer todo a través del armario?"

Le dije: "¡Hostias! ¿Y si usamos...?"

He dicho hostias.

A un compañero le pasó algo parecido.

La última secuencia, la climática del capítulo,

tiene una estructura rara para engañar al espectador.

Cuando Pacino se va a una temporada anterior,

en cuanto Amelia y Alonso llegan al sitio donde debe estar Pacino

y no está, el espectador ya sabe que está en otro sitio.

Vemos subir a la misma habitación en otra época.

Debe quedar un resultado caótico al final.

El final tiene que se caótico,

de no saber si está mirando a Alonso, a Morán,

o si está mirando el padre de Morán a Pacino,

y eso es un poco la idea y creo que ha quedado bien.

Fue muy bonito, porque fue el desarrollo del efecto digital

partiendo de la propia narrativa del capítulo,

que es lo que más me apasiona; estuvo guay. (RÍE)

En el capítulo 11 corre el riesgo "El Quijote".

Hay otro lado que es la envidia que siente por Lope de Vega,

que tiene fama y dinero; cosas que él no tiene.

Lope de Vega era como Justin Bieber, ¿sabes?

Sí, sí, la gente estaba como loca.

Se reencuentra Amelia con Lope de Vega.

Es una de las mejores partes de la temporada, no del capítulo.

Tenía ganas de volver a meter mano al personaje

y de que el personaje metiera mano a gente, pero no me dejaron.

La relación con ella es como la de dos viejos enemigos,

pero él todavía intenta meterle cuello.

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Los archivos del Ministerio - Capítulo 10

22 feb 2016

Tras la marcha de Julián, Salvador activa los mecanismos de búsqueda para que sea detenido allá donde haya viajado por el tiempo. El impacto en Amelia y Alonso es grande. Mientras tanto, un policía de 1981 llega al presente persiguiendo a un asesino que ha huido escapando por un armario. Se trata de Jesús Méndez, conocido como "Pacino" por su parecido con el actor de Serpico. Su sorpresa no será solo que se puede viajar por el tiempo. También lo será saber que, según los archivos policiales, el asesino es él y lleva desaparecido desde 1981. Para probar su inocencia deberá atrapar al asesino. Pero, ¿cómo hacerlo en un futuro del que desconoce absolutamente todo?

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  1. Ester

    Eso mismo pienso yo. Es imposible que Pacino pudiera cambiar el pasado porque este pasado es imprescindible para que viaje en el tiempo. Si ya no hay asesinatos, él no habría conocido la existencia del armario y no habría podido viajar al futuro y, por ende, tampoco al pasado para cambiarlo. Sucede como en La máquina del tiempo: el protagonista no puede salvar a su prometida porque es a causa de su muerte que crea la máquina.

    01 mar 2016
  2. Eva

    Si Pacino cambia el pasado ¿Cómo es posible que siga estando en el futuro? No tiene sentido

    29 feb 2016