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No recomendado para menores de 12 años Lo siguiente - Natalia Millán - 07/03/19 - ver ahora
Transcripción completa

Imaginamos cómo será la ropa de mañana con fibra de calamar

y celebramos que la igualdad entre sexos llega de los aeropuertos.

Y en plató, la gran Natalia Millán.

Bienvenida a "Lo siguiente". Muchísimas gracias.

Juan Luis Cano, Juan Sanguino, bienvenido.

Marta Márquez, Luis Quevedo y el gran Álvaro Berro.

Buenas noches.

Natalia, cerramos la semana de la mujer en "Lo siguiente" contigo.

¿Qué queda por hacer para lograr una mayor igualdad en los escenarios?

Quedan muchas cosas por hacer en escenarios, en la vida

y en todas partes, reconociendo que llevamos mucho avanzado,

que no se nos olvide. Pero queda mucho.

Vamos mejorando pero queda.

No recuerdo la actriz que lo ha dicho en su discurso de los Goya

lo de que llega una edad en que desaparecemos del cine.

¿Lo mismo en el teatro? Pasa bastante.

En teatro hay personajes

clásicos de mujeres potentes,

pero siempre son mucho más de hombres.

No tienes más que mirar la cartelera

y verás que hay mayoría de actores varones que actrices.

De hecho, yo siempre pienso...

Reconozco que tengo mucha suerte, que no me falta el trabajo,

pero cada trabajo, de unos años para esta parte,

siempre digo que a lo mejor ya es el último

y luego no tengo más personajes. Sensación de precipicio.

Sí, porque hay poco.

Sé que estamos mejorando,

pero por eso tenemos que seguir impulsando el progreso.

Estás maravillosa en el gran musical de "Billy Elliot".

Ahora te vamos a invitar a bailar con otros son,

al son de la actualidad como Álvaro. Es maravilloso, además.

Empezamos con una noticia esperanzadora

para futuro del planeta.

El plástico podría tener

un sustituto inesperado en los calamares.

El anillo de dientes que poseen tiene una proteína que sirve

para elaborar una fibra sintética alternativa

igual de resistente que el plástico, pero más ecológica.

Se podrían confeccionar prendas de vestir inteligentes,

reduciendo así la proliferación de microplásticos.

No es necesario sacrificar a los calamares.

Otro día hablaremos de los bocadillos de calamares

como posible sustituto del caucho.

Esto es cierto, Natalia.

Vas a mirar a los calamares de forma distinta.

Sobre todo, sabiendo que no hay que sacrificarles.

Les quitan algo y no les hacen daño. Bien.

¿Es real? ¿Se podría hacer?

Lo que han hecho es copiar esta idea.

Lo miras en el calamar, ver cómo funciona su estructura,

copias ese gen en una bacteria y produce esa proteína en bacterias

como hoy en día la insulina. Qué bueno.

Yo, como experto en calamares, soy experto en calamares...

-En bocatas.

-El calamar en el mar ya está rebozado, no hay que preocuparse.

Es una pena porque ya el calamar...

Me parece muy bien acabar con el plástico.

Pero me parece un avance maravilloso.

Ya se intentó con otras cosas como las cáscaras de gamba.

Pero el calamar, lo bueno que tiene,

es que el propio calamar ya es una bolsa.

Le quitas el calamar y ya tienes una bolsa. Le pones asas...

Los kleenex ya podrían venir en chipirón.

Todo soluciones.

Es el animal más abundante en los mares. Esto es cierto.

Eso también es bueno.

Que sea un animal que haya muchos.

Por lo que he entendido, no tiene que matarlos.

No, le dejan tranquilo.

Todo lo que es bioinspirado

nos aprovechamos de investigación más desarrollo.

Copiamos una buena idea y la perfecciona más.

Y lo que ha dicho es que son los dientes.

Sí, las ventosas.

Son depredadores, tienen un poco de mala leche. Cuando comen algo,

sus ventosas tienen dientes para clavarse.

¿Pero esto tiene que ver con la estructura del calamar,

cuando limpias el calamar, la pluma, lo que sacas?

Es igualmente duro, pero es otra cosa.

La pluma del calamar en realidad es la concha.

Vamos con otra noticia de actualidad que pone en valor

el logro de dos mujeres españolas.

Queremos dejar en el aire un dato significativo

y que poca gente conoce. Los dos principales aeropuertos españoles

están en manos femeninas.

Son las directoras respectivamente del Adolfo Suárez

y del Josep Tarradellas.

Sin duda, los dos más importantes de nuestro país

y los que tienen el nombre más largo del mundo.

Un hito que traspasa fronteras, ya que ninguno del resto de aeropuertos

europeos están dirigidos por mujeres.

Entorno exclusivamente masculino

y esperemos que la igualdad...

¿Lo sabías?

No lo sabía y me parece estupendo.

Tiene que ser muchas más, pero vamos bien.

Por lo visto, en AENA hay un 45%

de mujeres en los puestos directivos

y me llama la atención de la noticia que te comentaba Álvaro,

que cuando Sonia Corrochano empezó a estudiar en la politécnica,

estaban construyendo los baños para chicas. En el año 93.

No sé si es una cosa mía,

me da la sensación de que el mundo está cambiando muy rápido.

Los plásticos de repente, la concienciación...

No sé si es que el mundo siempre ha cambiado

o que nos ha tocado vivir una época de mucha evolución.

Y de mucha información. Ahora estamos más al tanto de todo.

Con respecto a lo de los plásticos,

sé que de todas estas cosas se habla hace por lo menos 3 décadas.

Yo fui naturista y vegetariana muy joven.

Bueno, es otro tema.

Entonces estaba informada

dentro de lo que podía estar una informado hace 30 años.

En esos años era una moda. No, para nada.

Yo no sé nada de modas.

Por cuestión de que me daban pena los animales

y quise dejar de comer carne.

Mi única fuente de información

era una revista que sigue existiendo, "Integral".

Ya se hablaba hace 30 años del tema del medio ambiente,

del cambio climático.

De todo esto ya se hablaba, pero se reían.

Igual que de los vegetarianos. Era una cosa marciana.

Piensa que el efecto invernadero se describe a principios

del siglo XX por primera vez

y la declaración importante de Hansen ante el Senado norteamericano

es en los 70. Estamos tardando muchísimo en darnos cuenta.

-Estamos 30 años peor.

Se da más importancia al dinero que a lo demás.

Cualquier tiempo pasado fue peor.

Tenemos esa noticia,

dos mujeres directoras de dos aeropuertos

que manejan gran parte del tráfico aéreo de Europa.

(Aplausos)

Son avances increíbles.

Por supuesto, pero esta sociedad estará normalizada

cuando noticias como esta no sean noticias.

Cuando no haya que decir

como titular de dos mujeres dirigen dos aeropuertos.

Pero es maravilloso.

-Siempre decimos que el mundo está peor que nunca.

Es una sensación que se ha tenido siempre.

Si perteneces a cualquier minoría,

y pudieras elegir un año en el que vivir, ¿sería este?

Estaríamos aquí.

Pero hablamos de mujeres en puestos directivos.

Son dos mujeres con un talento extraordinario.

Además, están compitiendo por el tráfico de Asia,

mejorar sus aeropuertos, y son un ejemplo,

pero no el único de que hay cosas que están cambiando

en el sector aéreo.

Hay muchas aerolíneas,

sabes la política tan estricta que tienen de las azafatas

con uniforme, tacones, maquilladas...

Una aerolínea británica ha permitido a sus empleadas

que escojan decir maquilladas al trabajo o no.

Además, les ha propuesto dos tipos de uniforme, con falda y pantalón,

para que escojan lo que se quieren poner.

Es algo que vamos avanzando poco a poco.

¿Te parece una medida importante?

Me parece muy bien.

Todas y todos debemos tener la opción

de escoger el tipo de imagen y persona que queremos ser.

Esto no quiere decir, que se utiliza este discurso a la contra,

no quiere decir que alguien no pueda ir maquillado

y con tacones de escándalo. Cada uno que haga lo que le dé la gana,

pero que no nos impongan desde fuera lo que tenemos que ponernos.

Eso es, totalmente.

Quien quiera hacerse la raya así, pues que se la haga.

A mí me pasa, al ver algunos uniformes de azafatas,

me voy 30 años atrás,

porque trabajar con esas faldas tubo y esos tacones, no puede ser bueno.

Es que lo de las azafatas viene mucho de los años 50.

La zapata era el único gremio donde la mujer tenía ventaja

en cuanto a que no había azafatos masculinos.

Tenía que estar muy arreglada, muy mona

porque estaban según los valores de esos años.

Pero pasado muchos años, para cerrarnos esa mentalidad.

Estamos preocupados por el síndrome del turista,

que estoy sentado, que no sé qué,

y van ellas con esas medidas que, perdón, pero no.

Lo único que habría que exigir, ya que trabajan con clientes,

es aseo, que no vayan hechas...

Hablamos de sacrificio de la estética.

Actúas, cantas y bailas en "Billy Elliot".

Cuando terminas sientes felicidad. Sí, sí.

Sobre todo, porque hemos terminado. Es una función agotadora.

¿Hay algo en la sangre que te cambia?

Yo soy muy feliz estando en "Billy Elliot".

Me parece una función maravillosa. Me encantan los musicales,

fue lo que me movió a dedicarme a esto.

Pero además, este musical tiene un plus,

aparte de la experiencia artística,

estética de un espectáculo

en que se canta, que hay música, danza, de todo,

encima, es que la historia mola un montón. Es muy necesaria.

La disfruto muchísimo.

Tú la has visto, tú también.

Tuve la suerte de subir al escenario a saludaros

y todos están así. Yo sí creo que hay algo que se puede producir

relacionado con la felicidad. Se produce.

Bailar nos sienta bien.

Lo dicen diversos estudios psicológicos.

Hablan de los innumerables beneficios de la danza.

Previene el envejecimiento cerebral

por el estímulo activo de las neuronas.

La danza mejoran otra salud mental e incrementa la felicidad

y fomenta nuestra confianza.

Aránzazu ha salido a la calle para preguntar por este tema

y bailar un poquito.

-La danza y la felicidad son la mejor pareja de baile.

Juntos provocan grandes beneficios para la salud.

Como decía Nietzsche: "Un día que no bailó es un día perdido".

¿Sabías que bailar aumenta la felicidad?

-Pues no lo sabía, pero me encanta bailar.

-Te anima el espíritu y el cuerpo.

-¿A ti te gusta bailar?

-Una todas horas. -Todos los días.

-Yo soy más de rollo moderno. -También romántico.

-Un baile japonés que se baila rollo así.

-No, a mí dame marcha.

-Yo soy vintage.

-¿Con quien bailar ya el "Despacito"?

--bailaría

-Con Amaia Salamanca.

-Con todos los amigos.

-Con la señora.

Dale a tu cuerpo alegría, Macarena...

Ya lo ven, bailar reduce el estrés y nos hace más jóvenes,

sobre todo, nos hace más felices.

¿A qué esperas? A bailar.

¿Es realmente beneficioso?

Eso dicen, al menos.

Dicen que la gente que más baila tiene menor incidencia

de problemas físicos y el tema mental es muy interesante.

No es necesariamente físico.

Requiere tanto el cerebro.

Y si se me permite, sobre todo,

el baile sociedad es una de las cosas que más mantienen la salud.

Japón tienes comunidades centenarias donde una cosa básica

son los bailes cada semana. Aquí también lo tenemos.

(HABLAN A LA VEZ)

Antes se bailaba en las casas.

Ha sido un país que siempre ha cantado y bailado.

Ahora cada vez menos.

-Pues tienes que venir a mi casa. Cantamos y bailamos todos los días.

-Yo no sé si bailar agarrado ha pasado de moda.

Y depende de la música.

La música de ahora de las discotecas es tremendo.

Hay de todo.

¿Cuánto hace que no vas a una discoteca?

-Anteayer con vosotros.

(Aplausos)

Tú, como bailarina,

¿buscas bailar fuera de tu profesión o del espectáculo?

La verdad es que casi siempre que he bailado,

soy, aunque lo disimulo, he sido muy tímida.

Creo que una de las cosas por las que la danza me llamaba la atención

como actividad como profesión,

es porque me daba vergüenza bailar en una discoteca,

pero me gustaba tanto bailar que tenía que buscar cómo hacerlo.

Casi siempre he bailado en el entorno profesional o en clases.

Fuera también.

¿Hasta dónde llegaba la timidez?

¿Te invitamos a bailar y lo ibas? No lo sé si tanto.

Me daba vergüenza hasta respirar.

A veces contenía la respiración para que no me oyesen respirar.

Quién lo diría.

Ha dicho que afronta lo que estas haciendo en "Billy Elliot"

ha sido uno de los retos más complicados.

Con lo que has hecho, eres una veterana.

Aún así, dices que ha sido muy difícil. ¿Por qué?

Ha habido muchos en retos y cada nuevo trabajo es un nuevo reto.

Este tenía una complicación extra

que era el bailar claqué, que no lo había bailado nunca.

Además, era una cosa que me apetecía mucho desde siempre.

Si siempre me han gustado los musicales,

el claqué y los musicales clásicos están unidos.

Era un reto.

Estuvimos varios meses antes de empezar los ensayos trabajando

todo el tema de claqué, pero muy contenta.

¿Te presionó mucho saber que vas a ser la señorita Wilkinson?

Es la que lleva toda la función. No sé si tanto...

En realidad, es la narradora de la transformación de Billy.

Sin ella no podrías entender por qué pasa de aquí a aquí.

Y eso es lo más bonito de todo. Fíjate, los pelos de punta.

Una mujer que ve una sensibilidad,

unas condiciones físicas y cosas en ese niño,

y le empuja a bailar, que es lo más marciano

lo más impensable para un niño de este pueblo.

Mírale, ahí está.

En esa situación,

con una huelga minera y los problemas económicos.

Y que un niño baile es un disparate.

Es peligrosa la decisión de que un niño varón baile

en aquel lugar en aquel momento.

Cuántas veces dirá en la función eso de que bailar es de maricas.

Y se sigue diciendo.

Es una obra de teatro muy necesaria.

(Aplausos)

¿Habéis tenido alguna señorita Wilkinson en la vida?

Esa figura de tutora, mentora.

Yo he tenido personas que me han influenciado muchísimo.

Empezando por profesores del cole. Y compañeros también.

Incluso ya como profesional.

Recuerdo a Santiago Amón,

que fue una persona que me inspiro muchísimo.

Me refiero a ese profesor que puede ser bueno enseñando,

pero es esa figura que te dice que sí, que puedes,

te lo vas a lograr.

A veces algún niño puede no encontrarlo en su ambiente.

¿Habéis tenido alguien así? Yo no.

Esperaba que tú tuvieras una historia.

Tuve una profesora que me dijo,

estaba agobiada por la selectividad

y una compañera me dijo que no me agobiase,

que me había pasado historia.

La profesora de historia me dijo:

"No te preocupes, te lo lees,

y si no te va bien en la universidad,

siempre te quedará tu físico". Y yo dije: "Pues gracias".

No sé si ofenderme o no. Es el único consejo del que me acuerda.

Billy Elliot ha recibido los mejores premios a nivel nacional

y tú también. Os podíais imaginar...

¿Pensabas que se va a convertir en un fenómeno así?

Desde el primer momento me olía muy bien.

Siempre según se acerca el estreno, entran dudas y nervios,

pero creo que nunca dudé. A veces veía dudas alrededor.

Hay una cosa que me gustaría decir.

Muchas veces que se traen musicales de Nueva York o de Londres,

son réplicas exactas.

Yo no le quito ningún mérito porque hacer una réplica exacta es difícil.

Además, una cosa que funciona en todo el mundo

con musicales de éxito. En este caso, no ha sido así.

Había una parte muy importante del espectáculo,

que eran apuestas propias españolas.

Que siempre he pensado que era el "Billy Elliot" de Londres.

--Yo

Ni la escenografía es la misma en el vestuario.

La puesta en escena y la propuesta de él es propia.

Y en la versión, siempre de acuerdo con los autores, había muchas cosas,

no que se hagan españolas típicamente,

pero sí una adaptación. Compartís la partitura.

Partitura y coreografía.

Con todas estas cosas, eran propuestas arriesgadas.

Cuando copias, hay menos peligro.

Pero tal cual al centímetro literal. Con marcas y todo.

Y no, era una propuesta mucho más innovadora

y ha salido muy bien.

Todo el día cantando y bailando, ¿cuándo trabajas?

Eso digo yo.

Juan ha visto también la función. Es un gran trabajo.

Aparte, trabajar con niños.

"Billy Elliot" tumba esa afirmación.

Hoy en la semana de la mujer queremos recordar

una de tus interpretaciones.

A mí me ha impactado mucho el corto, no lo había visto.

"El paraguas de colores".

Nos gustaría que esta semana contaras tú

qué es lo que nos cuenta este cortometraje.

Es un cortometraje que habla de los...

¡Uf! Es tremendo, es verdad.

Podemos generalizar.

Es una mujer que hace un descubrimiento terrorífico

de la persona con la que convive. Algo que nunca habría imaginado.

Es un corto que quizás, precisamente, en esta semana

amplifica su carácter de necesario.

La verdad es que sí, no lo había pensado.

Jo, es que...

Lo que decía antes, progresamos bien el muchas cosas,

pero en el tema de los abusos

hacia la mujer, los abusos sexuales, violaciones...

Yo hablaría de violación en cualquier caso.

Cuánto tenemos que hacer.

Cuántas situaciones están normalizadas.

Efectivamente, es muy oportuno.

Creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo muy grande

de cuestionarnos todo.

Hay cosas que se dan por sentadas, parecen normales y no lo son.

Tenemos que cuestionarlo todo.

Y tiene que ser un trabajo de todos colectivo.

Me da mucha pena que mucha gente se cierra.

Es verdad que estamos moviendo los cimientos de mucha gente.

Ese corto los mueve.

Aparte, de que te deja directamente con el tema de solidaridad

entre mujeres.

Desde aquí invitamos a que todo el mundo lo vea.

Creo que es importante. Vamos con imágenes del día.

Marta Márquez.

Cambiamos de tema por completo. Esto es divertido.

Frase se recordáis aquello de

--si

"En los carteles han puesto un hombre que no lo quiero mirar".

Francisco alegre y olé.

Digo porque vamos a sustituir nombre por hombre.

Estamos hablando del comentado cartel que ha encargado

L'Auditori de Barcelona para publicitar el espectáculo

de "La Novena de Beethoven: Garden Center Europe".

Es bastante llamativo.

En la ilustración ocupan mucho lugar los colores de la Unión Europea,

cuyo himno es la obra anunciada, "Himno de la alegría".

Ha sido catalogado de sensacionalista

por la crítica musical barcelonesa.

No sabemos lo que pensaría Beethoven,

pero probablemente se quedaría sordo y sin habla.

Por una parte está el L'Auditori, que ha promocionado esto.

Por otra parte, tenemos en el Liceu a Gianluca Margheri,

que es barítono, que es este señor.

Temas que la gente se ha confundido.

Pensaban que era el mismo espectáculo.

No, no.

¿Te ha gustado?

Quiero decir, ¿logra su objetivo?

Si es llamar la atención, por supuesto.

Si entramos a analizar el tema...

No sé si te ha gustado este plano,

si tú irías al auditorio viendo ese cartel.

Iría al Liceu o el otro espectáculo

si me interesa culturalmente. No por la foto.

La foto me llama la atención, me da que pensar...

Es un señor muy guapo el de la tableta,

pero supongo que iría porque canta muy bien, porque es buen barítono.

¿No crees que utilizar ese tipo de reclamos

lo que hace es quitarse esa capa elitista

que puede ser que la música clásica tenga socialmente?

Esa idea me parece buena.

Yo creo que hay que popularizar todo lo que es la lírica.

Luego ya si esa es la fórmula adecuada o no...

Eso da para mucho hablar.

¿Y el tema de cosificación?

Aparte de que sea muslo no son humanos,

tiene un problema en los cuádriceps.

El instinto que te sale de decir que si lo hace una mujer

la que se montaría. Pues claro.

A mí me alucina que después de décadas de la mujer

como objeto sexual, el hombre se haya equiparado a ella.

Hemos conseguido que se desnude igual.

¿Por qué no es lo mismo?

Hacer de una mujer un objeto sexual forma parte de un sistema

que se la considera un objeto, la discrimina, abusa de ella,

y el reclamo sexual de la mujer

es muy contraproducente para la sociedad.

Ese hombre ha acabado la foto

y ha vuelto al mundo real,

donde tiene todos los privilegios del mundo.

No es lo mismo. No lo podemos comparar así.

Ahora, cuando terminemos y lleguéis a casa,

¿dónde vais a dejar los zapatos? ¿Dónde los dejas tú?

Yo en la puerta.

Interesante. Nuestro segundo pantallazo de hoy revela la realidad

de un mundo con dos bloques antagónicos,

divididos, pero por el casado.

Por un lado, en verde,

los países donde es costumbre quitárselos al entrar en una casa

como Alemania, Rusia o Arabia saudí, entre otros.

Y frente a ellos, en azul, España, Francia o Estados Unidos,

donde no pasa nada si entras a ver

a tu vecino con el calzado puesto de la calle.

La cosa está muy igualada y la divisiones prácticamente a 50%.

Eso sí, los motivos de quitarse

los zapatos varían en función de la cultura.

En Japón es cultural y en Canadá,

como hace tanto fresquito, lo llevas puesto.

¿Alguien hace lo mismo que Natalia?

Yo los dejo también.

Tengo muchas manías. Por higiene.

Tienes que barrer menos.

Si no te importa que la gente entre con los zapatos en tu casa,

¿por qué lo tienes que barrer tú?

Yo tengo un suelo muy desagradecido.

Cuando tengo visitas, que se quiten los zapatos.

Es una guarrada porque entran muchas cosas de la calle.

¿Qué haces tú?

Yo lo retiro acerca de la puerta por tema de higiene.

Y si tienes alfombra, más.

Microbios, lo siento, pero está todo lleno.

La sola de mis zapatos no es lo que más me preocupa.

Es un mapa donde en la Antártida la gente se deja los zapatos.

-¿Os acordáis cuando las madres nos hacían poner las gamuzas?

Os tengo que despedir. Qué corto.

La pregunta que lanzan a Billy en la audición.

¿Qué sientes cuando bailas?

Pero lo que te podemos decir es que hemos sentido muchas cosas buenas

contigo en "Lo siguiente". Gracias a todos.

(Aplausos)

Lo siguiente - Natalia Millán - 07/03/19

07 mar 2019

La actriz Natalia Millán sigue cosechando éxitos con el musical 'Billy Elliot', en el papel de Mrs. Wilkinson.

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