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Libros con uasabi

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Para todos los públicos Libros con uasabi - 21/05/17 - ver ahora
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"Se miente más de la cuenta por falta de fantasía.

También la verdad se inventa".

Y añadía: "¿Dijiste media verdad?.

Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.

Enseguida sabrán por qué lo cito.

(Música)

"El motel del voyeur" de Gay Talese

Alfaguara, escribía Enric González:

en "El mundo" hace unos meses es un buen relato.

Lo firma uno de los periodistas más prestigiosos,

un hombre de 84 años

que se enorgullece de no haber inventado nada

porque trabaja con hechos reales y comprobados.

La firma de Gay Talese aporta al relato del motel y del mirón

otro relato implícito en el primero

y resulta igualmente irresistible

aunque se trate de una historia muy vieja.

La del periodista que perpetra un fraude

porque ha encontrado una historia interesante

y necesita contarla.

En nombre de la verdad con mayúscula

se aceptan mentiras que parecen minúsculas

y sin embargo no lo son.

Hace más de 30 años Gay Talese

recibió una carta de un tal Gerald Foos,

le invitaba a conocer su secreto.

Había comprado un motel en Aurora, Colorado.

Y había instalado en él mirillas ocultas

para satisfacer su pasión vouyerística.

Guardaba un diario prolijo

con todos los detalles observados desde las rutinas de los clientes

hasta sus actividades sexuales más sorprendentes.

Foos no quería revelar su identidad.

Talese era junto a Tom Wolfe maestro del nuevo periodismo

jamás omitía los nombres reales

de los protagonistas de sus reportajes.

La historia no llegó a publicarse. Muchos años después

Foos jubilado y quizás tranquilizado

por la prescripción de sus delitos accedió a dar la cara.

Y Talese escribió este libro que acaba de publicarse en España

con algunos retoques respecto a la edición original.

Referidos a ciertas mentiras que se contaban en ella.

Como dejé claro en la primera edición del libro,

señala Talese, Foos era un narrador inexacto y poco fiable.

Pero sin duda fue un voyeur épico.

Ahí tenemos la clave

apunta Enric González.

La verdad con mayúscula, qué más da si se cuentan mentiras minúsculas.

La literatura puede contener realidad o ficción.

Mezcladas o en estado puro.

Y puede hacerse literatura con el periodismo.

Pero no puede hacerse periodismo con mentiras, aunque sean pequeñas.

Y en este libro, dice Enric González, no lo son.

En junio pasado cuando el motel del

voyeur estaba a punto de aparecer en EE UU

"El Washington Post"

el establecimiento en cuestión no había pertenecido a Gerald Foos

durante los años 80.

Talese anunció entonces que no avalaría el libro

porque la credibilidad de Foos

se había ido por la alcantarilla literal.

Pocos días después rectificó y consideró

que tal omisión no dañaba la validez del relato.

Cuando hablamos de eso tan tortuoso que llamamos ética periodística

solemos pensar de inmediato en las consecuencias legales.

Es un error, sostiene González.

La ley y la ética discurren por caminos distintos.

Lo grave en esta madeja de contradicciones es según Foos

el 10 de noviembre de 1977

se perpetró nada menos que un asesinato

en la habitación número 10 del motel Manor House.

En su diario Foos cuenta que desde una de las rejillas ocultas

del desván

vio como un camello de poca monta estrangulaba a su novia.

Foos explica que cuando asistió a la agresión

no le pareció que la chica muriera

y que al día siguiente cuando una limpiadora hallara el cadáver

no reveló a la policía lo que había visto.

Ello habría supuesto confesar sus actividades delictivas

como hostelero mirón.

Un asesinato posee más envergadura que un episodio sexual

más o menos pintoresco.

Gay Talese lo narra a palo seco.

Con las mismas palabras que el diario de Foos

pese a que luego constata

que la policía no tiene constancia del asesinato.

Es el pasaje más penoso del libro según González.

El lector siente lástima por Talese y vergüenza

ante la torpeza con la que trata de disimular el estropicio.

En la página 217 Talese califica a Foos de maestro

del engaño, le da igual.

A mí el libro me parece malo, ramplón, monótono.

Y en eso difiero de Enric González que la considera una buena novela

pese a tomarlo como una impostura periodística.

Pero da pie a que nos preguntemos por la gaseosa ambigüedad

por otra parte estrecha relación existente

entre la libertad que la literatura permite

y la exactitud que la información exige.

De eso vamos a hablar con el periodista y escritor español

que más ha reflexionado sobre la filosofía,

la ética y los límites del periodismo,

Arcadi Espada.

Arcadi, buenos días. ¿Cómo estás?

Bien, ¿y tú? Encantado.

Ante todo una opinión sobre el libro.

Sé que lo has leído, "El motel del voyeur".

¿Qué te parece el libro? Muy malo.

Coincidimos. Disentimos de Enric González. Es muy monótono.

Me recordaba a "La vida sexual de Catherine M.",

¿te acuerdas? Mucho mejor.

Bueno, también...

Entre otras cosas porque la verdad es más distraída que la mala ficción.

Es que esta repetición de escenas pornográficas son

parecidas entre sí, es aburridísima.

Es curioso, porque el libro parece una vida no editada.

Claro, la vida desde el punto de vista del arte hay que editarla.

¿Te acuerdas de la película francesa "De 5 a 7"?

Era a tiempo real de una señora cuando se maquillaba.

Le diagnostican cáncer. Sí, claro.

Era tremendo. Un experimento pero te dabas cuenta

de las lagunas de aquello que decía Valery

sobre que nadie puede escribir, la marquesa salió...

Yo no escribo novelas para no..., decía.

Entonces este libro que está un poco editado como cualquier diario

al final resulta tan monótono como debió ser

la vida del voyeur.

Debió ser si esa vida hubiera existido.

Imagínate la cantidad de horas hasta dar con algo

con alguna escena con interés.

Tumbado de mala manera, atisbando a través de la rejilla.

Pero como es mentira tampoco vamos a darle mayor importancia.

Es curioso como un periodista y escritor como Talese

que ha escrito "La mujer de tu prójimo" y otros muy buenos

es que no dice nada, no hace nada.

Prácticamente se limita a repetir... Tengo opiniones

poco convencionales sobre Talese.

He leído tres de sus libros, entre ellos "La mujer de tu prójimo"

y este último,

y "La mujer de tu prójimo" es un libro muy increíble

y muy poco veraz.

Y esa sentencia de Talese de que nunca

ha inventado nada me recuerda exactamente

el proemio que puso mi querido y denostado amigo

Truman Capote al principio de "Sangre fría"

cuando dijo: "Todo lo que voy a contar es real...". Evidentemente

todo lo que fue a contar no fue real,

sino que introdujo apreciables

y sombrías dosis

de falsedad y mentira.

Paradójicamente lo que hace Talese en este libro es parecido

a lo que hace el protagonista de "El motel del voyeur".

Es un mirón. Se metió en un club de intercambios,

estuvo en una playa nudista... Dice...

Estuvo recogiendo este material de lo que veía y escuchaba.

A mí en su momento "La mujer de tu prójimo"

me pareció sospechosísimo.

A los libros de no ficción hay que aplicarles siempre creo

esa prueba que no podría aplicarse a un libro de ficción,

¿cómo lo sabe?

No le puedes preguntar a Emma Bovary cómo sabe

que su marido va a llegar a su casa a las 17.

Pero cuando tú haces esa pregunta en un relato de no ficción

y esa respuesta... Ya cuando te haces la pregunta algo

funciona mal, pero cuando la respuesta no funciona

sabes que estás ante una falsedad. Pero Foos

intenta justificarse en el libro de una forma

pretenciosa al decir que se limita a llevar un registro

de las costumbres sexuales y sociales de su país

de los años 80 que es cuando transcurre el relato.

Algo así como el informe Kinsley o "Máster of sex".

Los dos que has citado tienen más interés

incluso literario que el diario convencional

probablemente impostado.

Yo creo que ni siquiera lo ha escrito Foos,

sino que el propio Talese ha escrito ese diario.

Y miente de una manera siniestra.

Pero eso es una hipótesis mía que no tiene apoyo fáctico.

Se basa en la interpretación de alguno de los pasajes

del diario que revelan una mano

literaria que estoy en muy poca disposición a creer

que Foos la tuviera.

En todo caso lo que se revela en el libro y hace hincapié Foos

es que en eso que llamamos parafilias,

palabra nueva que antes no se utilizaba, es normalísimo.

La gente más normal del mundo, más de provincias,

tiene toda clase de peculiaridades sexuales

que se apartan de la llamada normalidad.

La propia designación de parafilias

me parece incorrecta

o dudosa.

Entre otras cosas porque el comportamiento sexual

de las personas obedece también

a sus encuentros particulares.

No hay un comportamiento sexual de una persona

en abstracto.

El hecho sexual es interactivo siempre aunque seas

contigo mismo, aunque suceda en la masturbación

o en el onanismo.

Siempre hay una interacción con alguna idea, paisaje.

Y ya no digamos con las personas.

Por tanto que hablar de personas que tienen... Supongo

que estadísticamente sí se puede reflejar

una cierta tendencia, pero en cualquier caso

el hecho sexual es un hecho dinámico

y forma parte de un proceso y no de algo objetivo, estable.

Arcadi, ¿el periodista es un voyeur? Debe serlo.

Muchas veces cuando hablamos de esto de la verdad

hablaba cuando daba clases les ponía a mis alumnos

un ejemplo.

Creo que es perfectamente legítimo

que el periodista mire por el ojo de la cerradura.

Es decir, coloque incluso micrófonos

para saber lo que está pasando en algún lugar.

Puede llegar a ser legítimo eso.

Lo que no es legítimo es que el periodismo construya la realidad.

Es decir, la diseñe él para luego narrarla.

Ahora bien, poner el ojo en la cerradura,

por supuesto. Ese es un oficio, forma parte de nuestro oficio.

No es la parte ni más elegante ni más defendible,

pero es imprescindible.

No solo los periodistas. Todo el mundo es mirón.

Los hoteles de amor japoneses donde puedes ver desde la habitación

lo que se hace en otras habitaciones.

Los clubs de intercambio, las revistas sexys.

Volverse a mirar una chica.

Recuerdo cuando era pequeño las niñas

cruzaban las piernas si atisbábamos las bragas

se decía hacer una foto.

Era algo periodístico.

Los reality shows. Las cámaras por todas partes de Interior.

Hay una cosa más curiosa que hablaba el otro día

con una persona el otro día. En América hay una gran

polémica en algunas universidades por los lavabos.

No se sabe si van a ser únicos, dobles, triples.

Deduje que de esa polémica podía extraer

una maravillosa ventaja y es que por fin podía acceder

a uno de los sueños de cualquier hombre

que es entrar en el gineceo...

¿Hay algo más fascinante...

Hay gente que ha perdido trabajo, honor y hasta la vida

por hacerlo.

...que espiar un vestuario de chicas?

Creo que espiar un vestuario de chicas es una de las cosas

que nos unen

como sexo. Todos hemos hablado sobre eso

sobre todo en la adolescencia.

No solamente en la adolescencia, a mí no me importaría a mi edad.

Puedes ir con un berbiquí y perforar los tabiques.

Entrar en el acto me resultaría

entonces ya viene la otra parte,

la cara b de nuestra conducta.

Si tienes que hacer una acción ya piénsatelo.

Ahora si alguien pusiera a mi disposición

de una manera fácil como Talese dice que le pusieron.

Talese dice que es legítimo

que el periodista dé nombres

de las personas a las que ha descubierto espiando

en esta actividad mironística

a condición de que estas personas den su consentimiento.

No estoy tan seguro.

Aunque den su consentimiento debe de haber límites

que no conviene traspasar o sí.

Bueno, creo que si las personas dan el consentimiento a ser nombradas

en un determinado estado de las cosas

el periodista puede ejercerlo. Otra cosa es que el periodista

luego deba decidir si eso es aunque las personas lo digan

correcto o legítimo.

Ahí sí que me parece que Talese tiene una parte de razón.

Eso salva un cierto abismo ético.

Culpabilidad. Posible culpabilidad de Talese.

Se convierte a algo bastante parecido a ser cómplice

como testigo de un asesinato que no fue denunciado.

¿Debería haber ido a la policía aunque el delito hubiese prescrito?

Cosa que ignoro. Todo eso es mentira.

Ni ese asesinato se produjo, ni tiene ningún sentido

toda la narración en torno a él.

El hecho por ejemplo de que Foos

diga que fue a la policía porque le hubieran descubierto. Falso.

Podía haber ido y la policía no le podía haber acusado de algo

que había pasado anteriormente.

De lo cual no había pruebas que estuviese mirando

efectivamente por la ventanilla.

Yo creo que eso es una, como has dicho antes,

debilidades extraordinarias.

¿Crees que se lo ha inventado?

Foos lo puede desmentir. Absolutamente.

Hay cierto paralelismo entre el Watergate

y lo que hace aquí Foos, el mirón, porque

aquel miembro del FBI

que destapó el Watergate y que negó siempre

en 1976 o cuando fuera aquello

que hubiera informado a Berstein

y a los periodistas del "Washington Post"

muchísimo tiempo después, con 94, en una entrevista a Vanity Fair

para conseguir dinero según confesión de la hija.

Es algo parecido. Este hombre cuenta que vio ese asesinato

y cuando ha prescrito, quizá para conseguir dinero

lo confiesa.

Yo, para serte sincero, el único paralelismo que veo con el Watergate

y el affaire Foos

es que igual que el Watergate hizo caer a un presidente

esto ha hecho caer a un escritor.

Límites entre la literatura y el periodismo.

En esta entrevista que te hacen en "Letras libres.

El periodismo contra la mentira",

tú citas aquel famoso decálogo de Hemingway cuando

se inició en la carrera periodística en el "Toronto star".

Ahí señalaba una serie de límites.

Hay una cosa en la que te equivocas.

Lo que dijo Hemingway es que para un escritor

el periodismo estaba bien a condición de dejarlo a tiempo.

Tú dices para un periodista

eso es lo que decía Hemingway.

Lo decía como escritor no como periodista.

Bueno, son esas cosas que Hemingway dijo muchas de ellas.

Algunas interesantes, otras menos.

Por ejemplo, una del decálogo

que es estupendo, "escriba usted algo verdadero", ese consejo que da

ante el abismo de la hoja en blanco.

Pero estábamos con lo de los límites.

Estábamos con la entrevista personal.

Truman Capote sin ir más lejos con "A sangre fría".

O Talese o Tom Wolfe. Es que Truman Capote.

O Kafka o Pla.

Inventores del nuevo periodismo. Son casos muy distintos.

Ganivet en "Cartas finlandesas".

Chaves Nogales. Son casos completamente distintos.

Vamos a ver...

Capote.

Capote es el autor de una novelita sentimental

que es "A sangre fría".

Muy delgada.

Muy poco interesante y escrita

con una notable cursilería.

Eso como libro y como literatura a palo seco.

Me temo que va a suscitar controversia

en la segunda parte del programa.

Basta leer "A sangre fría".

Es un hecho objetivo por así decirlo.

Pero ahí no acaban los problemas con Capote.

Porque Capote en el proemio de esa obra

firma un pacto con su lector

y le dice: "Todo lo que te voy a contar es verdadero...".

Ahí está el famoso artículo de Philip Tolkins

publicado en "Squire"

unos meses después

en donde demuestra la cantidad de mentiras

que Capote, algunas realmente graves,

la construcción de escenas, etcétera, que Capote practicó

en ese libro. Por lo demás

delgado y por lo demás de poco interés literario.

Para mí esta cuestión está clara.

Es decir, tú puedes hacer ficción.

Tú puedes hacer lo que te dé la gana.

Eso para empezar. Porque evidentemente

a nadie lo meten en la cárcel porque confunda los hechos

con lo real, etcétera.

Estamos hablando de cuestiones morales, éticas y cada uno

tiene la suya y que cada uno haga de su capa un sayo.

Digo lo que a mí me importa.

Y lo que me importa en un relato

exactamente igual que en la vida

es saber si algo ha sucedido o no.

Y eso es desde el punto de vista de la estética,

por no decir el obvio de la ética,

importantísimo.

¿Y en eso cabe lo subjetivo?

Al fin y al cabo el nuevo periodismo

se definía por la introducción de lo subjetivo

en lo objetivo.

¿Qué quiere decir lo subjetivo? He escrito un libro...

hace unos años que

se llama "En el nombre de Franco" y es un libro de investigación sobre

lo que pasó en la embajada española en Budapest

durante el año 44.

La tarea de salvación de los judíos perseguidos.

Entonces eso si tú fabricas una novela

con ese material acudes a las técnicas de la novela,

relato omnisciente, los diálogos, etcétera.

Pero, claro, eso es como demasiado fácil.

Creo que la narrativa de la ficción tiene que tener

sus propios mecanismos y sus propios elementos.

Entre ellos la presencia del yo.

¿Cómo resuelvo yo la narración de esa historia?

Metiéndome yo en la narración. Es decir,

mi propio viaje.

Eso no atenta contra ninguna ley.

que separe la ficción de la no ficción.

Pero evidentemente te propone

un cañamazo narrativo

que puedes aprovechar con facilidad.

¿Se puede mentir en periodismo diciendo la verdad?

¿Y se puede decir la verdad mintiendo?

No sé si conoces la famosa anécdota

muy graciosa del arzobispo de Canterbury

cuando por primera vez, en el año 19

aparece en EE UU

y entonces le leyeron la cartilla antes de salir sus asesores.

"Tenga cuidado, su eminencia, con los periodistas americanos

que son muy malvados. Lo mejor que puede hacer

cuando le hagan una pregunta es responder con otra".

Llega al muelle de Nueva York, rueda de prensa

y uno de los periodistas malvados le pregunta:

"¿Qué opina de que existan tantas casas de putas en Manhattan?".

Y el arzobispo dijo: "¿Hay muchas casas de putas en Manhattan?".

Al día siguiente titulares, lo primero que preguntó el arzobispo

es si había muchas casas de putas en Manhattan.

Estas son las anécdotas extraordinarias de nuestro oficio.

Pero esos juegos retóricos

entre la verdad y la mentira son juegos retóricos.

En el fondo en la vida todo el mundo sabe lo que...

importa distinguir entre algo que ha sucedido

y algo que no ha sucedido.

Y eso lo sabe cualquiera.

Y cualquiera que es honrado a la hora de escribir un relato

sabe de la plusvalía que tienen

en muchas historias el que tú le añadas

la coletilla comercial del basado en hechos reales.

Porque evidentemente a la gente le importa saber

que efectivamente eso fue un hecho real.

Voy a coger tu caso por ejemplo.

Escribiste un libro a mi parecer

excelente pero frustrado en parte

sobre la historia de tu padre.

Del cual hemos hablado alguna vez.

Tú en ese libro, a mi juicio,

inventas de manera excesiva.

Es decir, deformas de manera excesiva

lo real.

¿Por qué lo haces? Porque te parece que lo debes hacer.

Pero en cualquier caso que sepas que para el lector

es absolutamente básico saber

que ese padre tuyo existió.

Que ese padre tuyo fue muerto

en las condiciones en las que tú más o menos supones que fue muerto.

Y que es fundamental saber

quién lo denunció y quién no lo denunció y en qué condiciones.

Todas esas cosas son extraordinariamente interesantes.

Pero todas estas cosas tienen una respuesta

desde el estatuto de nuestro oficio

que es el de la verdad.

El problema es que la verdad a veces es difícil de obtener.

Entonces inventamos jueguecillos más o menos retóricos

donde se mezcla lo verosímil con lo veraz, etcétera.

Estrategias económicas

para solventar el hueso durísimo de roer

que todos los periodistas conocemos.

Y es saber si algo ha pasado o no ha pasado

y en qué condiciones lo ha hecho.

Las últimas preguntas genéricas, Arcadi.

Una, incompatibilidad de la información y de la opinión

con la corrección política.

¿A dónde nos va a llevar eso? A la esterilidad.

Por supuesto. Creo que ese es uno de los grandes dramas.

La transformación de la censura

en nuestro tiempo,

en eso estoy de acuerdo con muchas de las cosas que escribes,

en el periódico y fuera de él

es realmente esterilizadora.

Creo que eso de haberle cedido a los grupos

la posibilidad de que nos digan a los escritores

cómo tenemos que escribir y qué palabras

y diccionario tenemos que utilizar...

Es algo contra lo cual

creo que debemos rebelarnos.

Y hemos rebelarnos diariamente en nuestro trabajo sin teorías.

Es decir, escribiendo tal y como nos pase

por los cojones.

La segunda y última pregunta inevitable en tu caso

e imagino que la ves venir.

Decadencia del papel

y eclosión de tu amada internet.

¿Se acabaron los grandes periodistas que iban por el mundo solos?

Qué tontería. Cómo se van a acabar.

Vamos a ver, a mí lo del papel me importa muy poco.

Es decir, a mí lo que sí me importa

es que el periódico dure.

Creo que el periódico como artefacto intelectual,

como concepto, como guión del mundo,

ordenado, jerarquizado, etcétera.

Es imprescindible para tener una cabeza amueblada.

Y que no es lo mismo leer noticias que leer periódicos.

Y, por tanto, yo soy un gran y acérrimo defensor

del periódico.

Porque me sirve y porque la gente que tiene bien amueblada la cabeza

que conozco suelen ser lectores de periódico.

Tú mismo te quejas de esta entrevista que leí anoche

que dices que todo lo que has escrito

digitalmente

lo tienes acumulado en unos archivos.

Y que tú mismo ya no tienes acceso a muchos elementos

porque los post, los link...

Es decir, tampoco dura.

Claro que no dura. Y es una de las decepciones

que nos hemos llevado los pioneros digitales

a la hora de comprobar que no garantizaba

la conservación de las cosas que escribíamos.

Evidentemente en muchos de mis diarios hay entradas ilegibles

que son incomprensibles porque falta el link que las llevaba a ellas.

Déjame acabar con esto del periódico que es importante para mí decirlo.

La cuestión no es si vamos a leer periódicos en papel

o vamos a leer periódicos en tabletas

o vamos a leer periódicos proyectados con un holograma

donde sea.

Lo fundamental es si vamos a seguir leyendo un guión del mundo

hecho por personas que conocen el mundo

y que saben jerarquizar, objetivizar,

y dar la importancia necesaria a las cosas que nos suceden.

Eso es desde el punto de vista intelectual

el reto básico.

¿Te gusta el chocolate negro? 100 por 100.

Ahí lo tienes. Gracias.

Maravilloso.

Y mezclándolo es estupendo. Seguro que las tres chicas

te van a gustar también. Gracias. A vosotros.

Debate o mejor conversación. Arcadi, aquí tienes

a tres señoritas, señoras,

que son escritoras y periodistas, como tú, como yo.

Ya habéis escuchado a Arcadi, habéis leído el libro de Talese,

adelante, carne para vuestros dientes.

Yo estoy de acuerdo con los dos.

Con que el libro de Talese es infumable.

Es aburrido, es ilegible, está muy poco editado.

Muy mal contado. Con lo que me inclino a creer que es verdad

casi todo lo que cuenta. La verdad suele ser así de aburrida.

De hecho me acuerdo cuando lo leí

en el tema del asesinato pensé que Foos mentía.

Cómo se explica que tú has visto

aparentemente estrangular a una mujer

a través de la mirilla y no has vuelto a mirar.

Aunque sea por curiosidad.

Te enteras al día siguiente con la señora de la limpieza.

Es poco creíble. Aparte de eso, el mismo aburrimiento de los hechos

les da un aire de veracidad.

Creo que en última instancia cuando hablamos

de narrativa de no ficción

nadie puede poner la mano en el fuego si es verdad.

Solo sabemos si está bien contado.

Entonces me temo que no vamos a estar muy de acuerdo

sobre Truman Capote.

No creo que "A sangre fría" sea un libro delgadito,

ni creo que tenga prosa sensible.

Sí creo que se inventa cosas. Lleva la subjetividad al extremo

tratar de dotar de sentido todo

tratar de literaturizar tanto que se te va la mano.

Te deslizas suavemente de la no ficción

a la subjetividad, a lo ficcionalizable,

creo que es algo que no domina ningún buen escritor.

Es un libro buenísimo y es convincente

por lo bien contado que está. Me puede colar una trola,

algo objetivamente incierto,

por lo bien contado que está. En cambio el de Talese

ni me interesa si es verdad o mentira.

Sí que puedes saber, para coger una parte de lo que has dicho

que me parece interesante,

por supuesto que puedes saber si un relato de no ficción

te cuenta cosas que no son veraces.

No todas desde luego, pero sí algunas.

Por ejemplo, sin ir más lejos, el caso del estafador

Capote.

Donkins, Philip Donkins, escribió en "Squire"

un magnífico reportaje sobre "A sangre fría"

y la verdad.

Entonces hay muchísimas cosas, es un antigua reportaje,

una recuerdo especialmente.

Cuando demuestra

que efectivamente la última escena del libro

entre una amiga de la asesinada

de la familia Cluter y el policía

no pudo producirse de ninguna manera.

Yo creo que una novela de no ficción

permite esas licencias.

Es que no hay novelas de no ficción.

Yo creo que sí las hay. Esas son la bobaditas

tipo Vargas Llosa de la verdad de las mentiras.

Son jueguecitos retóricos.

Es una novela que hace sobre hechos reales.

Si hago una novela sobre ti puedo tomarme libertades

porque un personaje inspirado en Arcadi no es Arcadi

es un personaje.

Escribiendo una novela de no ficción puedo introducir

tal grado de subjetividad y lo distingue de un relato

de los hechos de un reportaje. Puedes escribir lo que quieras.

Dios me libre de prescribir de cómo tiene que escribir la gente.

La gente lo que le dé la gana.

La gente hace cosas que encuentro detestables.

Y cada día nos dedicamos a criticar

y a mi me parecen detestables las novelas de no ficción.

Porque ni son novelas ni son no ficción.

Ya está. Pero existen.

Y que se muevan en ese quicio.

No voy a meter en la cárcel a nadie, depende.

Aquel artículo tan divertido en "El País" que terciaste

en la polémica del artículo de Paco Rico

sobre la ley antitabaco proclamándose fumador

y Cercas le apoya. Entonces escribiste un artículo divertido

sobre que a Cercas lo habían pillado a la salida de un prostíbulo.

Que no le gustó nada a Cercas.

Vio que le pasaba con su propia medicina.

Eso no era una novela.

No llegabas literariamente, hacías un experimento

sociológico "reportajiril"

Del reportaje a la literatura hay

salto mortal que incluye a la novela de no ficción cuando es honesta

y subjetiva.

Manejas mal los términos.

Para empezar reportaje y literatura son dos cosas...

El reportaje forma parte de la literatura. Lo mejor es abogar

ficción y no ficción.

Entonces cuando dices que escribes "Guerra y paz" es novela de ficción

y sale Napoleón y nadie puede decir que tal.

A pesar de que en "Guerra y paz" hay por ejemplo

un corte muy claro entre

la aparición del mariscar Kutuzov

y de Napoleón y de los amores

y desvaríos de Pier y del príncipe Andrei.

Distingue muy claramente entre los dos planos de la realidad.

Todas las novelas

están basadas en experiencias humanas

que han sucedido.

Incluso las novelas fantásticas, no tengo inconveniente en eso.

Siempre y cuando... Álvaro Pombo decía una cosa

en su discurso de entrada en la Real Academia que tenía gracia.

Decía, usted construya una historia real y verdadera,

escríbala.

Que ocupe 500 páginas.

Póngale una gota de ficción.

Y todo se convertirá en ficción.

Eso es lo que digo.

Eso no es malo.

Es un debate que hemos tenido muchas veces.

Son términos que no casan. Como novela histórica,

pues "Guerra y paz", aunque salga Napoleón

no es novela histórica ni se ha tomado como tal.

Hoy en día nos venden eso y el lector,

aparte de ser lector y tragar con lo que está viendo,

debería ser ciudadano responsable también entiendo.

Y que no deglutiera todo como si

valiera y ya está. En el caso de Talese

uno de los males del periodismo hoy, hay un término

que podría ser "auctor".

La mezcla del autor y del actor

del acontecimiento. No había oído ese palabro nunca.

Entonces el "auctor", lo tengo en la cabeza,

que es de Bauman probablemente,

que él es de inventar palabros, que en paz descanse ya.

Y en la novela de Talese hay un conchabamiento

entre el autor y el actor que es este hombre.

Es todo muy aburrido porque hoy en día

esa sordidez o ese desnudo tan integral...

Diciendo esto parezco mojigata.

Es que me aburre soberanamente. Lo atroz

me aburre y ese es el problema.

Un momento, Ana.

He leído que penetra y otras frases.

Mi frase por antonomasia en estos programas

y temporadas anteriores es que hoy en día

ser políticamente correcto es lo incorrecto.

Estoy cansada de tanta literatura maleducada

de alguna manera y Talese en este caso

creo que ha caído muy bajo. Lo tenía por otro tipo

de autor.

Y tenía aquí apuntado

un travelling es una cuestión moral.

Es una frase de Godard que se puede llevar

del cine al teatro.

No valen todas las técnicas, lo ha dicho muy bien.

Venga escribo novela, narrador omnisciente,

hago un poquito de...

diégesis, mímesis y así me hago un batiburrillo.

Me gusta leer ensayo no porque vaya de nada,

porque hay una persona que firma y dice esto lo digo yo.

Y es mi tesis, mi antítesis

y mi síntesis de todo lo que opino.

Ponme un nombre pero no me engañes con novela de no ficción.

Cómo que novela de no ficción.

Es como decir estoy aquí y soy un ectoplasma.

Es una manera de meter un cuchillo en la realidad.

Lo puedes meter por un lado u otro. Ahora se ha trasladado al cine.

Ese género tan en boga, el biopic.

Si algo demuestra el libro de Tales es que contar los hechos

desnudamente y no hacer planteamiento de edición,

ningún esfuerzo literario ante ellos

no lleva a ninguna parte, lleva al aburrimiento.

Creo que la ficción puede ser

una buena manera de desentrañar el mundo.

La ficción busca cuando es buena,

dotar la realidad de sentido.

Es una manera buena de penetrar en la realidad. Es verdad que

el autor se expone mucho.

Se expone a cosas como las que decís.

Pero es un hermoso riesgo.

Hay una tercer vía en todo esto que es la fact fiction.

Es los hechos con la ficción.

Hay novelas de tremendo éxito.

Y muchísimos lectores como la que catapultó a Cercas a

la fama absoluta que es "Soldados de Salamina".

En esa novela había una mezcla de hechos reales

con la ficción, y aún así en este mundo

tan voyerista en el que estamos. Es cierto

que es un fenómeno interesante.

Lo estamos viendo en la tele con todos estos programas,

a mi juicio aterradores, pero

que resultan hipnóticos por eso.

Porque estás haciendo... Los reality.

...ese ejercicio de mirar por la cerradura

cosas horribles.

Pero estás mirando por la cerradura.

Es "La ventana indiscreta".

Era algo de una elegancia suprema.

Eso desde luego es Bambi y es algo

que puede ser un acicate para el espíritu

y para el alma. Déjame terminar.

También podríamos añadir a todo esto,

que es un fenómeno que no tiene que ver con la literatura

pero sí con la sociedad que tenemos,

el tema de las redes sociales y las aplicaciones.

Hay aplicaciones que por 3 euros al mes

tú puedes controlar todo lo que hace tu pareja,

puedes tenerlo geolocalizado.

Estas palabras que ahora se utilizan.

Puedes escuchar sus conversaciones telefónicas.

Hace unos años en la Asamblea de Madrid pillaron a corruptos

precisamente con esto. Todo esto suponiendo

que tu pareja utilice estos artilugios

que utilizáis.

A mí nunca me podrían espiar de esa manera.

Tú perteneces a otra generación

y no sabes utilizar muchas cosas.

Pero por lo general sí sabe utilizarlo y de hecho

tienen un montón de éxito. Entonces, bueno,

realmente lo que propone Gay Talese

de un modo absolutamente fallido

que ciertamente es una novela que no...

Es una novela.

Es algo que no termina

de tener un interés.

Es precisamente ese voyerismo. A mí me interesa

lo que este hombre, el señor del motel,

mira a través de la mirilla.

El problema es que hay un problema

literario. Es decir, que cuando podría haber un giro

en la historia, que es en el asesinato,

eso se queda en nada.

Porque no lo puede convertir en un libro de fact fiction.

Es decir, de hecho y ficción. Sino que lo presenta

como algo periodístico.

Un apuntito sobre lo que dices.

Os dais cuenta del peligro de tratar así a la realidad.

Leía el libro y cuando llego a ese capítulo

ni me sorprende que hayan matado a alguien.

Se supone que leo algo de verdad.

No me tengo como persona sin escrúpulos,

pero manejar la realidad de esa manera

espectacularizada como hace el periodismo en televisión,

te dan imágenes reales.

De un chaval que le pega a la madre y lo ponen como terapia.

O cosas peores, operaciones estéticas...

Nos conmocionamos más con la ficción

que con la realidad.

Es muy peligroso y es a lo que estamos yendo.

El mirón no aporta nada, no garantiza nada.

Mirar, incluso omnimirar,

verlo todo,

no aporta nada, aporta contar.

Talese no cuenta y Foos no cuenta.

El asesinato en el libro es

muy parecido al de "La ventana indiscreta".

Se descubre un asesinato. Sí.

Según Talese, Foos recurre a Talese

porque admite que "yo no sé contar".

Y Talese descubre que tampoco sabe contar.

Para empezar esto es mentira...

Una de las sospechas, yo creo que Foos ni existe.

Ni nada parecido.

Una de las sospechas que me lleva a pensar que el libro es falso

de arriba a abajo.

Es que no es verdad.

Es que esos fragmentos de diario

tienen estrategias literarias muy claras.

Y están escritos con corrección

que probablemente no estarían

al alcance del propietario de un motel.

Crees que el diario no existe. Creo que no existe.

Creo que se lo ha inventado todo Talese.

Pero, bueno, eso es lo que merece Talese.

Que diga eso es lo que merece.

Porque si él se permite hipótesis

y juegos con la realidad, también me los permito yo.

Sería lícito manipular un poco ese diario

que no estaría bien escrito.

Depende de cómo lo vendas. Basta que lo digas.

Basta que lo digas.

Un diario mal escrito con ese material, basta que lo digas.

¿Qué tienes escondido?

Tenemos un ejemplo de manipulador de diarios.

Se calzó los diarios de Luis Roldán que eran infumables

a palo seco.

Y de ahí saca algo parecido a una novela.

Extraigo, recorto y al mismo tiempo corrijo

algunos elementos lingüísticos.

Le sacas jugo, algún interés.

Los explicas. Cortesía al lector.

Aviso de que hago esto.

Avisar no vale.

No cambio nada, no invento cosas.

El lector no sabe donde acaba Roldán

y donde empieza Dragó

y eso no. Nadie lo sabe

cuando empieza a inventar, ni siquiera en un reportaje.

Rellenamos con lo que no sabemos porque queremos saber.

Nunca jamás he escrito algo falso

con conciencia de haber escrito algo verdadero.

Alguna vez seguro que te has equivocado.

Todo esto son jueguecitos de salón.

Alguna vez has creído saber. Sí.

Creo que es esa fiesta del relativismo también.

Lo decía en la entrevista, que se sabe que las cosas son correctas.

Otra cosa es que te interese el camino

o que no lo puedes defender. Pero cuando dicen que no hay

verdades absolutas que es mi verdad...

Decía Ramón y Cajal que la verdad es un ácido que salpica

al que lo maneja. Quémate las manos.

La verdad existe. O el Machado que nos citaban.

Deja tu verdad y la mía y vamos en busca de ella.

Pero también dices, Arcadi,

que la vida desde el punto de vista del arte

hay que editarla.

Claro. Claro.

Claro que hay que editarla.

En esa edición no sé qué cabe.

Si no es como "De 5 a 7"

como comentábamos antes. O es

los diarios de nuestro Foos.

En el que pareces que estás todo el rato

pensando: "Este tío las horas que habrá pasado

hasta encontrarse con algo interesante".

Ese es el trabajo del voyeur.

Claro. Es un trabajo ímprobo.

Talese se convierte en mirón y mira.

Es cuando la corbata está a punto de denunciar lo que sucede.

Eso parece inventado.

Son conversaciones paralelas. Es verdad.

El momento en que Talese se asoma

por la mirilla y cae la corbata...

Eso se lo ha inventado.

Es un momento inventado, pero

Y se cae por la trampilla y casi estuvo a punto...

pero como estaba ocupado en una felación...

Eyacula también el propio voyeur.

Creo que se ríe de nosotros.

Sin embargo es muy llamativa.

Hay un hecho grave que no se ha mencionado.

En el famoso asesinato la causa remota del asesinato

es el propio Foos.

Porque es un camello que mata a su novia, es lo que cuenta,

porque cree que ha vendido las drogas que iba a vender

y ha sido Foos

que odiando las drogas, sabiendo que había en esa habitación

ha aprovechado que se han ausentado y las ha tirado por el retrete.

Eso motiva el asesinato.

Es un hecho grave. Pretende ver por la rejilla

si respira y se va a dormir tan tranquilo.

Y ya está. No tiene ninguna curiosidad en la noche.

No voy a denunciarlo porque me van a fastidiar

a mí el... Es cutre.

Claro, para escribir una novela

hemos hablado de los clásicos en este programa.

Pasan mil años...

Es un sinvergüenza más sutil.

Un clásico se sigue leyendo o no,

pero se tiene en mente,

porque se ha hilado muy fino, se ha escrito bien.

Para hacer una buena novela no vale con decir es real.

Hay que reflejar bien los personajes, su psicología,

un testimonio de... caray, esta es la vida.

Eso es una buena novela, creo. Hablando de Capote.

Últimamente se ha descubierto entre las sinvergonzonerías

que hizo porque además era una mala persona.

Fue ocultar, y sobre todo no ocultar,

porque me parecería... No tener en cuenta

para escribir su libro

los 200 folios de diarios que dejó escritos

uno de los dos asesinos.

Es una cosa extraordinaria.

Él trató que ese diario... ¿Cuál de los dos?

¿Del que se enamoró o del otro?

El otro.

No sé cual de los dos, no recuerdo ahora.

Pero eran 200 páginas de diarios

que intentó que no se publicara antes de que saliera su novelita.

Y que, sobre todo, y ahí revela el pésimo escritor que era,

el farsante,

no supo introducir en su texto.

Si escribo un libro como "A sangre fría"

y tengo 200 folios...

No digas que no funciona, funciona como un trueno.

Nada.

Es un hallazgo.

Y además consigue realmente,

como pocas veces, variar el punto de vista del lector

Queda muy esnob decir que te gustó "A sangre fría".

La novela funciona.

Ser un farsante no significa ser un mal escritor.

Sin duda. En eso estoy de acuerdo.

Hay mucho farsante que es buen escritor.

Basta. Recomendaciones.

Recomendaciones.

A propósito de voyerismo

tengo este libro que me ha parecido

fascinante. No sé si lo conocéis,

se llama "La charla" de Linda Rozenthal.

Está en Anagrama

para todos aquellos que nos miran y escuchan.

Este es un libro que se publicó en los años 60.

Esta es una escritora y periodista sobre todo,

y que tuvo el prurito precisamente

de presentar algo que tenía que ver mucho

con el voyerismo y con el periodismo.

En tanto en cuanto son una serie de conversaciones

grabadas con un casete

a lo largo de unas vacaciones

en una playa con una serie de amigos

y luego posteriormente editadas.

Eran 1500 páginas y el libro se ha quedado reducido a menos

de 300 páginas.

En las que hay tres amigos

que mantienen una serie de conversaciones.

De hecho el libro es un guión.

Está guionizado y separado

en capítulos diferentes en los que se abordan

diferentes temas.

Temas que en los jóvenes de aquella época

les podía interesar. Como la sexualidad, la promiscuidad,

el uso de las drogas, la literatura,

todo es mundo bohemio del arte

en el Nueva York de los 60.

Y lo compré por curiosidad porque tenía curiosidad

de ver como algo con aspecto de libro

pero al mismo tiempo es un guión

o podría ser una obra de teatro.

En todo caso, una historia muy cinematográfica.

Podía convertirse en algo legible.

Me parece un experimento muy interesante

en el que una vez más hay alguien

quien graba y luego transcribe estas conversaciones

que está mirándose a sí misma y a ese entorno.

Eso lo podía haber escrito Talese.

Está en esa línea. Ella dice, Rosa Rozenthal,

que es tal cual. Que lo editó por no poder publicar 1500 páginas.

Pero se lo echaron abajo, la crítica dijo que era obscena,

que era pura pornografía en esos años,

en los años 60 y 70 y, sin embargo, ahora

se está leyendo de otro modo.

Arcadi. Hace muchos años

que lo leo con devoción de mosca en el cristal casi.

Pero ha salido hace muy poco

publicado por Fuentetaja

"Los diarios" de Paul Léautaud.

Una antología preparada hace años por "Le Mercure de France".

Y que vuelven a demostrarnos

que es el mejor diarista de la lengua francesa.

Por supuesto. Ya lo traje yo ese libro.

Tipo raro, osco, huraño.

Mal vestido, asocial. Cargado de una...

mirada. Lleno de gatos.

Sí, pero eso es la costra.

Escribió 15 volúmenes o así.

Muchísimos más.

Es muy grueso, pero es una parte.

Tiene miles y miles de páginas

sobre el siglo XX.

Él muere en el 56,

Nace en el 97 me parece.

En el setenta y pico.

Y su mirada sobre los aspectos más sombríos

de Francia

entre la I y la II guerra

es inolvidable.

A mí me gusta mucho, pero ¿no crees que le sobran páginas?

Requería edición.

Como los diarios de Bio y Casares.

No los conozco.

A Léautaud no le sobra una línea.

Todo es magno.

Incluso cuando dice: "Llueve. Estoy a 13,5 de tensión".

Elia. Bajón.

Vale. Tengo una biografía de un chaval de 31 años.

Lo primero que dice es que es un libro un poco absurdo.

Es una biografía pero soy muy joven.

Explica muy bien y podría ser un ensayo porque

habla de su vida, su infancia...

¿Es biografía o autobiografía? Autobiografía.

Perdón. J. D. Vance es el que lo escribe.

Y va sobre los Hillbilly.

Una elegía rural, dice.

Y habla de esos que le han dado el voto

a Donald Trump.

Tanto que nos hemos preguntado cómo puede ser,

lo explica muy bien un chaval que ha vivido en esos barrios

y esas ciudades, en Ohio.

En los Apalaches, toda esa zona.

Y cuenta cómo se llevaron las fábricas en su día

de toda aquella zona y toda esta gente

trabajan muy poco pero se han quedado con la moraleja de

"trabajamos muy duro", pero en realidad

no dan palo al agua, se han quedado atrás.

Y se quejan del subsidio que le dan al de al lado,

y te dicen que el drogadicto de al lado

se toma la chuleta más gorda que él y también quiere.

Un cúmulo de victimismo que se ha fraguado en 40 años

y ha estallado. El chaval tiene 31 años

y salió de esto. Recuerda bastante la literatura

de la Depresión.

Totalmente.

Los hillbilly traducido serían los paletos.

Ellos dicen basura blanca.

Pero lo cuenta muy bien porque está dentro de esa basura blanca

pero ha podido salir gracias a una abuela muy bestia.

De estas imponentes, una madre drogadicta...

Que incluso tuvo que orinar para que hicieran los análisis

de orina a su madre y que no saliera positivo...

Una infancia atroz.

Pero salió, fue marine en Irak, Derecho en Yale

y ahora trabaja en Silicon Valley, no creo que esté mal.

Habla del sueño americano pero con responsabilidad.

Me encanta. Soy libre y responsable,

tan lógico pero que no terminamos de entender.

Y no ese victimismo de "yo trabajo duro",

pero en realidad trabajan 5 horas al día y da gracias.

Lo cuenta muy bien.

Y creo que habla sobre esos realities

obesos que salen, mi vida con 300 kilos.

Esos programas de ahora.

Y gente que tiene una esperanza de vida

de 67 años, Fernando.

Actualmente esa zona de EE UU.

Es terrible.

Y él te dice como esos programas también

al resto de la población

le alivian porque dicen "mi vida no es tan asquerosa"

porque ven a esa persona con...

300 kilos. Anna.

Yo media recomendación ya la tengo hecha.

Venía a recomendar a Capote. Se diga lo que se diga aquí

hay que leer a Truman Capote.

Es más, incluso puedo añadir más cosas.

Dipsómano, egoísta, misógino, posible plagiario.

Todas las cosas pero hay que leer a Capote

si te gusta leer y doblemente si te gusta escribir.

Dicho lo cual, como me queda un poquito de tiempo,

quisiera recomendar un libro que en España es novedad

y en EE UU no porque es de hace 10 años, de Joane Didion

"Según venga el juego", de Randon House.

Esto es un a novela

que retrata mucho mejor que el libro de Talase

la sordidez de determinadas formas de vida,

de determinadas formas de relaciones,

la sordidez de un mundo. Con una técnica

inquietante que recuerda a Hemingway

pero bueno.

Y contiene una escena de muerte en motel más impresionantes

que he leído nunca. Solo por esa escena habría que leerse el libro.

Esto es un caso de cómo la ficción dice más de cierta realidad

que miles veracidades juntas. Anna, hoy es el día

de las disidencias porque tenía ese libro preparado

y allí sigue para ponerlo en el cohete.

Esto es una gran autora, Joan Didion,

que es más conocida en España.

Os habéis comido mi tiempo,

renuncio a los dos libros que iba a recomendar.

Los menciono únicamente.

"Prosas infiltradas" de Jorge Edwards.

Reino del Cordel. Y "Hijos del Nilo" de Javier Aldecoa.

En Península. Y el jueguecito de los comienzos

que gusta mucho a todos y a los espectadores.

Os voy a leer el comienzo de una novela

célebre que tiene que ver bastante con el periodismo

así que en función de lo que se ha dicho deberíais averiguarlo.

El comienzo es el siguiente:

"Después de comer me senté a esperar a Pail

en mi habitación de la Rué Catiná.

Me había dicho: 'Estaré contigo sobre las 22'.

Y cuando dieron las campanadas de medianoche

no pude contenerme más y bajé a la calle".

Os doy una pista, es de un autor que además de muy literario

era también periodista.

Arcadi se ha quedado...

Pail el nombre del protagonista.

Novela célebre. Película célebre.

El problema es que la he leído.

La hemos leído todos.

¿La hemos leído todos? Sí.

Graham Greene.

"El americano tranquilo".

Qué difícil.

Muy difícil no, por favor.

Este no era difícil.

Hay arranques más y menos significativos.

Este es... "Hoy ha muerto mi madre".

Un arranque anodino. También me suena.

No es lo mismo que te lleven a conocer el hielo.

Está claro. Está el nombre del protagonista.

Solo por eso...

En este libro mío, "El sendero de la mano izquierda",

que propone un código de conducta en forma de consejos

escribí:

"No hables con periodistas.

O si lo haces miente.

para que solo falsifiquen tu mentira, no tu verdad".

Y para terminar un poema.

Es de Antonio Machado, acabemos con él.

Tiene que ver con lo que hemos hablado, aunque no se hable

directamente de periodistas.

Dice:

"Poned sobre los campos un carbonero,

un sabio y un poeta.

Veréis como el poeta admira y calla.

El sabio mira y piensa.

Seguramente el carbonero busca las moras y las setas.

Llevadlos al teatro y solo el carbonero no bosteza.

Quien prefiere lo vivo a lo pintado

es el hombre que piensa, canta o sueña.

El carbonero tiene llenas de fantasías la cabeza".

También los periodistas como sabios y poetas,

Arcadi, deberían preferir lo vivo a lo pintado.

Gracias por la atención.

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Libros con uasabi - 21/05/17

21 may 2017

Sobre El motel del voyeur (Alfaguara), firmado por uno de los periodistas más prestigiosos del mundo, Gay Talese, que asegura no haber inventado nunca nada por trabajar exclusivamente con hechos reales.

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  1. Gladys Beatriz Martín

    Gracias por brindarnos este programa con nivel. Soy de la Ciudad de Mendoza, Argentina, maestra y directora de una escuela sindical para adultos, además adicta a los programas de TVE, especialmente los culturales y de debates. Gracias por enseñarnos. Aprendo mucho con Ustedes. Los recomiendo siempre y mucho más para crecer. Gracias nuevamente.

    23 jul 2017