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Libros con uasabi

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Para todos los públicos Libros con uasabi - 17/04/16 - ver ahora
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Existe, sin duda, el poder del amor.

Pero también existe el amor al poder.

Y a menudo, lo uno va aparejado a lo otro.

De asuntos así hablaremos hoy en...

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

El poder del amor suele ser tan intenso como pasajero.

El amor al poder, en cambio, además de intenso y extenso,

suele ser más duradero;

incluso cabría decir, por desgracia, que solo ese tipo de amor es eterno.

Así están, a mi juicio, las cosas del querer

y el querer a las cosas.

Aunque es posible, y hasta probable,

que Ángela Vallvey, autora de este libro:

"Amantes poderosas de la historia", publicado por La Esfera,

y de este otro: "El arte de amar la vida",

Kailas, discrepe de mí. O no. Pronto lo sabremos.

Hoy será ella, Ángela, mi invitada y la protagonista

del debate con Anna Grau, Ayanta Barilli y Elia Rodríguez,

que entablaremos en la segunda parte del programa.

En su último libro, ya citado, la autora traza,

a mitad de camino entre lo novelesco, lo periodístico

y lo histórico, un perfil, un retrato al carboncillo,

del poder que algunas mujeres,

agazapadas en la trastienda, en la cocina

y, sobre todo, en la alcoba de sus poderosos maridos

o de sus no menos poderosos amantes,

ejercieron en ese gran teatro del mundo

que es la historia universal.

Y la particular.

Suele decirse que detrás de un gran hombre

hay siempre una gran mujer;

aunque nunca se diga que detrás de una gran mujer

hay también, a menudo, un gran hombre.

Será que no es así.

"Cherchez la femme", solía decirse en las comisarías,

en las agencias de detectives y en las novelas policiacas

a la hora de intentar esclarecer un crimen.

Desde esos tres lugares saltó la frase,

siempre en francés, al idioma de lo cotidiano.

El sexo depende de la libido, la libido es energía,

y la energía es el carburante

que alimenta las calderas del universo.

"Ay, el amor. Es triste, pero, triste y todo",

decía Rubén Darío en un poemilla cargado de ripios,

"es lo mejor que existe".

Afirmación dudosa. Según, según. Depende de la edad.

Siendo niño yo, un poco repelente y marisabidillo,

leí de cabo a rabo la "Divina comedia" de Dante

en la hermosa traducción en tercetos encadenados

del conde de Cheste, editada en piel por Aguilar.

Estaba en la biblioteca que dejó mi difunto padre.

Y en mi memoria infantil quedó grabado de por vida

el final de ese libro extraordinario.

"Y aquí mi alta invención fue ya impotente,

y cual rueda que gira en vueltas bellas,

el mío y su querer movió igualmente

el amor que el sol mueve y las estrellas".

O dicho sea en italiano: "L'amor che move il sole

e l'altre stelle".

Los amores descritos en este libro no rayan a tanta altura.

La entrevista.

(Música)

Ángela, la dedicatoria del libro tiene que ver

con lo que yo he dicho al comienzo de mi discursillo.

Dice: "A mi hermana Manuela,

para que se asombre ante el poder del amor".

¿Poder del amor o amor al poder?

En tu libro hay bastante de las dos cosas.

Efectivamente, hay mucho amor al poder,

mucho más que el poder del amor en su estricto.

Porque es verdad que el amor es poderoso,

pero cuando se pone al servicio del poder,

se convierte en un arma de destrucción masiva.

Y creo que los amores de los que hablo en este libro

son de ese tipo, del tipo arma,

arma a punto de ser disparada y llevarse por delante...

En el prólogo, o en la introducción, que es tuya, naturalmente,

dices que las mujeres son las dueñas del mundo.

Eres tú quien lo dice, no yo.

No creo que las feministas ni el discurso dominante

en estos días suscriban esa afirmación.

Bueno, hablo de que son las dueñas del mundo,

de su mundo, ¿no?

Del mundo doméstico, del ambiente íntimo.

De la intimidad. Cuando alguien gobierna la intimidad,

tiene un arma muy poderosa en sus manos.

Evidentemente, no hablaba en términos de género

y de su relación con el poder del mundo.

Pero las mujeres, que han tenido que buscar de forma precaria

su lugar en el planeta a lo largo de la historia,

han encontrado ese pequeño poder, que puede ser muy grande,

lo han encontrado en el hogar.

Ángela, ya te has zampado lo que te iba a preguntar ahora,

que era una pregunta importante. Tanto, que la voy a reiterar.

Hay dos grandes esferas de poder.

El mundo exterior, la sociedad, y el mundo entre visillos.

La casa, lo doméstico.

Las mujeres siempre han mandado intramuros.

Los hombres, extramuros. ¿Quién manda más?

Yo creo que la sociedad se gobierna desde la cocina,

desde el cuarto de estar y, sobre todo, desde la alcoba.

Sé que será criticada esta frase.

Bueno, pero hay una parte de verdad en eso.

Es el poder...

Son las sobras del poder, Fernando.

¿Las sobras, con "S"? Las sobras, las sobras del poder.

Lo que sobra, lo que se puede coger.

Las mujeres no han sido propietarias del poder con mayúscula,

el poder que gobierna el mundo, el poder que decide,

el poder que hace la ingeniería social sobre la especie humana.

De esas ha habido muy pocas.

Sin embargo, sí han cogido ese segundo plano,

el plano de la intimidad, y ahí se ha podido hacer un hueco.

Tú decías antes que hay una frase típica:

"Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer".

Yo diría que detrás de cada gran hombre

a veces hay muchas mujeres.

Y todas intentando...

conseguir un poco de ese poder que a él se le ha otorgado

por su condición.

Lo que hay detrás de muchas de las mujeres de tu libro

son muchos hombres, ¿no? También.

Dejemos eso ahora.

Yo creo que quien tiene poder es porque da miedo.

No sé si las mujeres tenéis miedo de los hombres.

Pero tampoco sé si sois conscientes

de que a los hombres nos dan pánico...

Las mujeres. Es posible. Bueno, Tácito decía esto:

"Que me odien con tal de que me teman".

El temor es un arma de poder.

Y de las más impresionantes que se puedan encontrar.

Entonces, ahí te doy la razón de nuevo, y me cuesta dártela.

Es posible que ese temor que inspiran las mujeres

pueda ser usado como un instrumento de control de los hombres.

Por algunas mujeres, no por todas.

"Ser mujer nunca ha sido fácil", dices.

Será cierto, pero te aseguro que ser varón tampoco es más fácil

y es cada vez más difícil.

De hecho, somos una especie en extinción.

Quizá nos lo tengamos merecido.

Los varones, hablo. No las mujeres.

Ah, bueno. Lo de la especie en extinción.

Sí, sí, sí.

Yo no creo que los hombres sean una especie en extinción.

Creo que son una especie en evolución.

Y además, creo que los hombres estáis evolucionando

mucho más que las mujeres.

Pues casi todas las chicas que conozco,

empezando por las que trabajan aquí,

suelen decirme que ya no hay hombres.

Pues eso es que no han buscado en los sitios correctos.

Y teniéndome tan cerca a mí. Y teniéndote tan cerca.

Yo creo que no.

Creo que los hombres realmente han hecho un esfuerzo,

y lo digo sinceramente. Un esfuerzo de feminización.

No, no necesariamente. De renuncia a lo viril.

No. Es que lo viril no es contrario a lo femenino.

Ah, no, no, no. Es complementario.

No tiene que ser una lucha de poder.

No tiene que ser el patriarcado contra el matriarcado.

Yo creo que la humanidad de verdad será avanzada

el día en que ocupemos espacios iguales.

Pero una cosa es la androginia, que yo siempre he defendido,

el lado masculino y femenino que todos llevamos,

y otra cosa es la metrosexualidad.

En la metrosexualidad sí hay, a mi juicio, una feminización.

Pero la metrosexualidad no es el patrón del hombre contemporáneo.

Uno de ellos. No, no.

Uno de los más visibles. Puede ser una de sus facetas.

La masculinidad, digamos, es una piedra preciosa,

yo la considero así, con muchas facetas.

Quizá esa sea una.

Pero es puramente circunstancial, es una moda.

El varón occidental es el más avanzado

que ha pisado la Tierra desde hace 30 000 años.

Gracias por la parte que me toca. La trampa mortal, en todo caso,

para los unos y para las otras es el matrimonio.

A quienes se esposan, los esposan.

"Los" y "las". La misma palabra lo dice.

En todo caso, el concepto de matrimonio,

y está en tu libro, es algo que ha cambiado mucho

a lo largo de la historia. Sí, sí.

Ha cambiado mucho. Monogamia, poligamia, poliandria...

Hay ejemplos para parar un tren.

Pero los historiadores cristianos tienen claro que el matrimonio

es cosa de dos, de una pareja,

y que no cabe la poligamia.

O sea, el matrimonio es un contrato,

y es mejor cuanto mejor trata a los contrayentes.

Quiero decir en términos de igualdad.

Y cuando más cuida el lugar de la mujer.

Pero incluso así, hay pareja abierta,

pareja en blanco, pareja promiscua...

Dentro de esa monogamia del matrimonio cristiano,

hay también muchos modelos.

Que se practiquen. No, no, no.

Esa no es el matrimonio, eso es la pareja.

Es diferente. Incluso dentro del matrimonio.

Pero el contrato matrimonial...

Estamos hablando en términos jurídicos.

Lo que define... Yo no hablo en términos jurídicos.

Estoy hablando en términos...

Bueno, de convivencia. Sentimentales.

Sentimentales y psicológicos.

Pero lo que marca definitivamente

el lugar que ocupa el hombre o la mujer

en su tiempo histórico, sea el que sea,

es el ordenamiento jurídico.

El que decide dónde está cada uno.

Y si el ordenamiento jurídico da un espacio de dignidad a la mujer,

es un ordenamiento avanzado.

Y ese es su lugar, aunque luego no se cumpla.

La sentimentalidad es otra cosa. Es otra cosa.

¿No sería mejor que no existiese el matrimonio?

Bueno, yo creo que no. Es un contrato entre partes.

Es un contrato entre particulares.

Yo toda mi vida he detestado firmar contratos,

incluso de libros. No te hablo de matrimonios.

Pero los contratos no son tan malos. En alguna época...

En la oscura Edad Media que tanto...,

bueno, tan vilipendiada y tan ignorada,

se establecía una serie de contratos

que construían la vida civil.

Bueno, nos estamos enredando. Vamos con tu libro.

En tu libro también es muy evidente

que la situación de la mujer en la sociedad ha ido cambiando.

La historia avanza y retrocede, no es una flecha en el tiempo.

Es un camino de ida y vuelta.

Llama la atención lo que cuentas de Egipto,

donde las mujeres estaban...

La cultura egipcia de los faraones, hablo.

Donde las mujeres estaban extraordinariamente liberadas

y los hombres realizaban las tareas domésticas.

Mientras ellas, por así decir, se abanicaban.

Sófocles y Heródoto se burlaban de los hombres egipcios,

dedicados a barrer la casa

mientras sus esposas se dedicaban al comercio.

Incluso existía la separación de bienes y de la vivienda.

E incluso había un año de prueba

antes de que el matrimonio fuese oficial.

Eso sí, a la mujer indecente se le cortaba la nariz.

Totalmente, para que no tuviese...

Para que no fuese casquivana.

Efectivamente, estos historiadores que has mencionado se burlaban.

Los hubieran tachado de metrosexuales a los egipcios.

Pero, como tú has dicho,

la historia no es una flecha que sigue una única dirección.

De repente, se para y vuelve para atrás.

Y aunque todo esto es verdad, y con muchos matices, por supuesto,

porque también era una sociedad esclavista,

y no es tan paradisíaca como puede suponerse,

pero había derechos que adquirió la mujer

que luego se han perdido y que han vuelto.

Y que no tenemos seguros. Nada se puede dar por hecho.

Incluso hoy día, en occidente, en Europa,

en las sociedades europeas, nada se puede dar por hecho.

Las cosas pueden ir para atrás.

Insistes mucho en la enojosa sensación

de que algunos de los derechos de las mujeres

se han ido perdiendo en vez de afianzándose.

No solo en relación a Egipto, sino también a Mesopotamia,

a Caldea, a Siria...

Precisamente a esos lugares donde ahora la mujer está más oprimida.

Totalmente.

Ese es un ejemplo bien claro de cómo las cosas pueden cambiar.

Es que es la cuna de la civilización. De ahí somos herederos todos.

Y vemos cómo territorios que vivieron un gran esplendor en la antigüedad

ahora son polvo del desierto

en el que solamente hay terror y soledad,

y desolación, y desprotección.

Eso es, de alguna forma, escalofriante.

Porque es un termómetro de la evolución de la especie.

La reina faraón Hatshepsut,

que convirtió a Egipto en centro del mundo,

en realidad se sometió a un proceso de virilización, no de lo contrario.

Se hizo coronar con todas las atribuciones masculinas

de los faraones, e incluso se puso una barba postiza.

A mí me recuerda a esas mujeres de hoy

que creen que siendo bomberos, o albañiles, o sargentos,

se están liberando,

cuando en realidad lo que están haciendo

es masculinizándose, no liberándose.

Se están adecuando a una estructura patriarcal del poder.

Ella sabía que siendo mujer lo iba a tener más difícil,

y entonces se traviste.

Se convierte en un hombre en apariencia

para gobernar sin ser discutida.

Porque las mujeres siempre somos discutidas.

En el poder que sea,

siempre está en cuestión el poder femenino.

Bueno, a mí, si me dan a elegir entre ser bombero

o ser una hermosa mujer en negligee...

Eso lo decís todos. Eso son fantasías.

Prefiero ser la mujer a ser el bombero.

Son fantasías, por supuesto, personales,

pero, a la hora de la verdad, lo que importa...

Para la gente que lo siente, ¿eh?

Porque hay otros, hombres o mujeres, que no tienen vocación de poder.

El poder es una vocación también. Es un ansia, es una pasión.

Muy extendida. Muy extendida.

Hablando de poder, el poder de las sacerdotisas.

El culto a Venus, en definitiva,

existente con distintos nombres en todas las culturas.

El fenómeno de las sacerdotisas, el culto a Venus,

es reprimido por el cristianismo, que tanto defiendes tú.

Y ahí es cuando surge el fenómeno de la brujería,

fruto de la represión de ese culto.

No es que sea reprimido...

¿Que no es reprimido el culto a Venus por el cristianismo?

Pero se asimila.

Todos los templos de Venus se convierten en ermitas.

No, no. Probablemente, las vírgenes del cristianismo

son herederas de aquellas tradiciones paganas.

Lo que hace el cristianismo es asimilar.

Y se convierte...

Bueno, tú sabes que eso ha ocurrido,

cómo las religiones de repente hacen suyo el pasado

y lo transforman y lo reelaboran.

Y lo que eran figuras claves en el paganismo se siguen manteniendo

a lo largo de distintos tiempos históricos, de distintas culturas.

Y el cristianismo también las asimila.

Las sacerdotisas precristianas no eran vírgenes.

Eran más bien prostitutas sagradas. ¿Y qué opinas tú...?

En el cambio, se transforman en vírgenes.

De esa obligación para las jóvenes de prostituirse una vez en su vida

en Babilonia, en el templo de Ishtar.

Debían acostarse con el primer extranjero que pasara por allí.

Sí, a mí me parece una tradición repugnante

que se da en la historia durante muchos tiempos.

Se pierde en la noche de los tiempos

esa costumbre bastante repugnante,

porque es una manera de...

La iniciación pasa a través de la prostitución.

Las jóvenes, las viejas, cualquiera, tiene que cumplir siempre

con esa tradición de ir y prostituirse con un extranjero.

Además, el primero que pasa. Encima, es ofensivo,

porque las guapas enseguida cumplían con el trámite

y las que no eran agraciadas pasaban años esperando

que alguien las liberara.

¿Y qué me dices de la deformación que introduce la leyenda,

lo legendario, lo mitológico, el imaginario colectivo,

en relación a muchas de las mujeres cuyas vidas evocas?

Estoy pensando al decírtelo sobre todo en el mito,

porque mito es, de Akenatón y Nefertiti.

Las cosas no fueron tal como nos las han contado,

de esa forma tan bonita. Fue un desastre para Egipto aquello.

De hecho, tras esa tentativa monoteísta,

se regresó al politeísmo, se regresó al culto a Amón.

En "Sinuhé, el egipcio", de Mika Waltari...

Maravillosa novela. Maravillosa novela.

Sinuhé siempre escuchaba en Egipto una frase, que era:

"Así ha sido siempre, y siempre será así".

Es un poco el leitmotiv de la historia universal.

Efectivamente.

Pero es el primer intento de religión monoteísta.

En el mundo tenemos tres únicamente.

Bueno, la religión de los judíos... La musulmana y la cristiana.

Por orden cronológico. Son las tres religiones

que han desencadenado todas las guerras.

Nunca se ha ido a la guerra en nombre del politeísmo.

Ya. Las religiones politeístas... No, "ya". "Ya".

Bueno, es cierto. Los dioses eran más humanos.

En el politeísmo... Eran dioses de función.

Eran patronos de gremio, por así decirlo.

Y tienen las mismas características que los seres humanos.

Las mismas debilidades, las mismas bajas pasiones,

cometen los mismos errores, crímenes... Hacen de todo.

Es verdad, el politeísmo es divertido.

Es un mundo divino, pero muy humanizado.

Sin embargo, el monoteísmo viene a poner un orden,

a establecer una diferencia entre los humanos y los dioses.

A pesar de que diga: "Estoy hecho a su imagen y semejanza".

Yahvé, tal como nos lo han contado, ¿no comete crímenes?

Sí, pero es un orden superior. No es Apolo.

Y el de Júpiter también es un orden superior.

No, pero Júpiter era...

Era un ser atrabiliario que cometía muchos desmanes.

Te estoy pinchando, Ángela.

Las historias que tú cuentas son muy novelescas.

Claro. Y la estrategia literaria

a la que recurres también es muy novelesca.

Pero eso lo hacían los historiadores antiguos.

Te has inventado mucho. Todo lo que he podido.

Pero también te digo...

En algunos casos, diría que casi todo.

Por ejemplo, el caso de Viriato,

del cual no sabemos prácticamente nada.

Completamente. Le adjudicas la historia

de que se casa con la hija de un ricachón, etc., etc.

Bueno, se casó con la hija de un rico.

Lo que no sabemos bien es cuál era su historia.

Pero lo que yo digo, y creo que no falto mucho a la verdad,

es que lo que relato es posible que fuese más menos así.

O sea que no estaría tan lejos la versión original

de la que yo cuento.

Más que lo que fue, cuentas lo que pudo ser.

Lo que pudo ser y probablemente fue.

Además, los historiadores antiguos escribían así,

con esa concepción de la historia como narración.

De la histeria como utensilio.

¿Y el interesantísimo caso de don Rodrigo Florinda

y la famosa venganza del conde don Julián?

Pues sí, ese es un caso muy interesante

y también muy mitológico, porque todo ahí es ficción.

No sabemos lo que es leyenda, lo que es verdad, lo que es historia.

Las fuentes son interesadas, maledicentes también.

Hay ahí un cóctel, un cacao, completo.

Y yo intento...

Me decanto por una versión de los hechos

y digo: "Probablemente pudo ser así". Y a lo mejor fue.

A ver si adivinas, entre todas estas mujeres,

cuál es la que más me ha interesado, la que más me ha gustado,

la que he leído con más avidez. A ver si lo adivinas.

No lo sé. Una mujer libre de verdad.

La más libre de todas, en mi opinión.

Un modelo de libertad.

Bueno, hay varias que son muy libres.

Madame Pompadour... Hay una que...

Aspasia, la hetaira. Claro, la hetaira.

La amante de Pericles. Por supuesto.

Que todos ahora confundimos... Hetaira con prostituta.

No tenía absolutamente nada que ver. No.

Como la geisha tampoco tiene que ver con la prostituta.

Tampoco. Es un error paralelo.

Pero son mujeres que, aunque tienen otros talentos y talantes,

la seducción no la olvidan en su formación.

Es importante ser unas seductoras.

Y ella lo era. Aspasia debió ser una mujer...

fantástica, muy interesante.

Estudió con los grandes. Me ha seducido a mí.

Aprendió con los grandes, claro.

Oye, y hay mucha ninfómana en tu libro, ¿eh?

Cleopatra o Mesalina, entre otras.

Bueno, Mesalina era una bestia lúbrica.

Y esto sí está bien documentado.

Las fuentes históricas no dejan duda.

Hay muchas mujeres de estas en las que quizá hay historiadores

que difieren en su versión.

Sin embargo, en Mesalina está claro.

Todos coinciden en que era una mujer de esa catadura.

De hecho, su nombre ha pasado a ser sinónimo de prostituta.

Ser una mesalina es ser una prostituta.

Yo pensaba, al leer tu libro...

Me llamaba la atención el hecho de que, que yo sepa,

nunca se haya hecho una película en España sobre Viriato,

por ejemplo, o sobre Numancia. Son grandes...

Grandes hitos. Parte del imaginario nacional.

Pero sí se hizo con el título de "Reinar después de morir".

Yo vi aquella película cuando era niño.

Sobre la tremenda historia de Inés de Castro.

¿Crees que pasó de verdad?

¿Crees que Pedro el Cruel la desenterró, literalmente,

y sentó su esqueleto en un trono? Es posible que lo hiciera.

Porque él tenía un enorme rencor y una gran sed de venganza.

Fíjate que él consiguió que su mujer legítima

aceptara la existencia de su amante.

Y vivían en una especie de triángulo en perfecta armonía.

Sin embargo, su padre y sus enemigos se encargan de asesinarla cruelmente.

Y el tenía las armas. Era un rey a la antigua usanza,

de los que no tenían que consultar con el Congreso

para hacer lo que le parecía.

No es el único triángulo en tu libro.

A mí me ha llamado mucho la atención...

En este caso hablaríamos de un "tetrángulo",

la historia de Godoy, Pepita Tudó, María Luisa de Parma y Carlos IV.

Un cuarteto no precisamente de cuerda. Hay que ver.

Bueno, es un cuarteto de viento.

Esta sí que era otra ninfómana desatada, María Luisa de Parma.

Sí, sí. Se dice que tuvo...

No se dice, tuvo 14 hijos; y se decía que ninguno de ellos

era hijo de su marido, de Carlos IV.

Lo que decía Zavala, que ha estudiado el asunto,

es que se había encontrado una carta a su confesor

en la que ella decía que ninguno de sus hijos era de Carlos IV.

Pero bueno, ya sabemos que la historia,

en las altas camas, a veces se producen hechos que...

Y cuando en su vida irrumpe Godoy... Un efebo.

Uno de los personajes más siniestros de la historia de España,

al cual debemos muchos de los males que aún hoy nos atenazan.

Godoy se había caído de un caballo, ella le ayuda, etc.,

y, literalmente, se acerca a la cama donde está postrado

y le mete una teta en la boca. (RÍE)

Sí.

Es así lo que tú dices, ¿no?

Bueno, es verdad... "Toca, toca mi corazón.

Mira cómo palpita". Esta señora...

era una mujer que no tenía ningún sentido del ridículo.

Era un producto decadente de la monarquía.

Cuando la monarquía es absoluta, puede hacer lo que le dé la gana

y no tiene ningún sentido del gobierno, del pudor,

del ridículo.

Además, tenía un marido

que propiciaba que ella viviese una vida de escándalo.

De hecho, escandalizaba.

Yo cito ahí al embajador inglés,

que le parecía una señora patética.

Bueno, era una mujer lúbrica,

como ha ocurrido en muchas ocasiones entre las casas reales,

que la lubricidad ha condicionado la política

y, por lo tanto, el destino de sus países.

En el libro, hay dos monarcas recientes.

Alfonso XIII y Carmen Moragas, y Juan Carlos I y Corinna.

No voy a meterme en chismes como esos, esto no es telebasura,

pero, ya puesta, te falta, dicho sea con el máximo respeto,

porque se lo tengo, Isabel Preysler. Con ella llegamos a la literatura.

Lo que ocurre es que Isabel Preysler...

No sé si ya tenías escrito el libro antes de que surgiera

la historia de amor entre ella y Mario Vargas Llosa.

Lo que ocurre es que Isabel Preysler, el poder que ella ha ejercido...

Estas son amantes poderosas,

las que consiguen estar con hombres tan importantes

que tienen un papel fundamental en el destino de sus pueblos,

de sus naciones, de sus países.

E Isabel Preysler ha tenido unos matrimonios con hombres...

Muy poderosos.

Poderosos, pero no hasta el punto como lo pueda ser un rey.

Incluso hoy, en una monarquía parlamentaria,

en la que el rey es un símbolo. Ella no es una mujer

de las que yo hablo aquí, me parece a mí.

Aunque es muy interesante. Es un personaje fascinante.

Sin duda.

Bueno, además de "Amantes poderosas de la historia",

has publicado recientemente, lo tengo aquí en edición normal

y en edición de bolsillo, "El arte de amar la vida".

Lo ha sacado Kailas. Di dos palabras sobre este libro.

No es el tema del programa, pero defiéndelo.

Pues es un homenaje a la capacidad de leer.

Cómo leer nos puede hacer amar la vida. Saber leer.

Ángela, ya sé que no te gusta el uasabi.

No mucho. Pero es tradición que lo regalemos.

Muchas gracias. Y también chocolate negro.

El chocolate negro sí te gusta, ¿verdad?

Me encanta.

Bueno, ahora vamos con las chicas. Muy bien.

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Bueno, doy paso al debate, y lo voy a hacer,

con ánimo de provocaros,

con una cita de ese lúbrico personaje, María Luisa de Parma,

de la que hace un momento hablábamos Ángela y yo.

Mirad lo que decía María Luisa de Parma.

"Soy mujer.

Aborrezco a todas las que pretenden ser inteligentes

igualándose a los hombres,

pues lo creo impropio de nuestro sexo.

Sin embargo, las hay que han leído mucho,

y, habiendo aprendido algunos términos del día,

ya se creen superiores en talento a todos.

Tal es la Jaruco", que no sé quién es, Ángela,

"y otras varias. Y ni digo nada de las francesas.

Pero como soy española...". Permíteme interrumpir.

María Luisa de Parma sí sabía quién era.

Pero deja que termine.

"Pero como soy española, no peco por ahí".

Debatid.

La Jaruco pertenecía a la nobleza, de origen cubano,

y era una mujer muy afectada.

De estas que además se le suponía que decía expresiones

y utilizaba palabras que ni siquiera sabía qué significaban.

Porque había una especie de moda pedante por la época.

Entonces, ella se manifiesta antipedante,

pero a la vez se manifiesta antimujer.

Es un manifiesto antifeminista en toda regla.

Es lamentable, como el personaje.

Esto es lo que decía, Ayanta, María Luisa de Parma,

y te lo digo señalándote con el dedo

porque tu familia italiana es de Parma.

Sí, sí. (RÍEN)

-Está traído por los pelos. Sí.

Por los pelos que trae hoy Anna Grau, pero bueno.

A María Luisa de Parma... -Te refieres a mi admirable trenza.

Centrémonos. Venga, ¿qué ibas a decir?

Iba a decir que le regalaron una villa preciosa,

una especie de pequeño Versalles cerca de Parma,

que después se convirtió en manicomio,

un manicomio que después cerraron en los años 70 en Italia

por conducta inapropiada para los enfermos.

Bueno, chicas, "Amantes poderosas de la historia".

Bueno, amantes poderosas.

A mí me han gustado muchas de ellas.

Además, se me ha hecho muy amena la lectura.

-Muchas gracias. -Es un libro que...

Hoy cojo un par de personajes, mañana tal...

O lo lees de corrido.

Pero a mí me gusta lo de las venganzas

y la mujer vengativa, yo creo que también

con ese revanchismo que nos da la historia,

porque es machista...

Lo dices en alguno de los capítulos. No sé, porque lo tengo tan marcado...

Rodopis, o también el caso de Teodora,

de prostituta a reina, y cómo se venga de los Verdes,

que no es el partido de los verdes, sino que eran los de aquel entonces,

que se rieron de ella y de su madre.

Ese tipo de venganzas son geniales.

Cómo van llegando a los poderes.

Que, si hubieran sido hombres,

hubieran pasado a los anales de la historia

como grandes estrategas.

Pero, por ser mujeres, se han quedado ahí.

Muchas de ellas ni las conocía.

-Bueno, Teodora de Bizancio,

que, partiendo de lo más bajo de la sociedad,

de la hez de la sociedad, y en este caso, literalmente,

porque ella vivía con su familia en el hipódromo de niña

en una situación lamentable.

En unas condiciones horribles.

Donde se hacinaba una gran masa de gente que servía

a todos los acontecimientos que tenían lugar en el hipódromo.

Y consiguió llegar a ser emperatriz de Bizancio siendo,

por el camino de en medio, prostituta.

Y es verdad que cumplió una venganza,

al ser humillada cuando era niña,

junto con su hermana y con su madre,

pero cumplió una venganza terrible, porque masacró a miles de personas.

Directamente las ejecutó.

Entonces, las venganzas, realmente...

Bueno, cuando a uno se le va la mano pasa a la categoría de matanza,

y entonces yo ya no creo que...

Ese impulso que ella tenía, esa pasión,

podía haberla desahogado de otras maneras

un poco más civilizadas.

-Ángela, yo te quería preguntar algo más genérico.

Aparte del contenido del libro,

pensaba, y leyéndolo realmente con gusto también...

-Muchas gracias.

-Que este libro forma parte ya casi de un género en sí mismo.

Porque últimamente muchos escritores, tanto varones como mujeres,

se han dedicado a relatar la historia

de las grandes mujeres en la historia.

Con una estructura u otra.

Entonces, tú, en tu prólogo,

dices que los hombres miraban a las mujeres

como un fenómeno más de la naturaleza, cosa que...

Esta frase me ha llevado inmediatamente a un libro

que aprovecho para recomendar, que es el "Diario de Adán y Eva",

de Mark Twain.

Ese relato corto y cómico sobre las relaciones,

difíciles en ocasiones, entre hombres y mujeres.

Por lo tanto, relatando esa primera pareja.

¿En ocasiones? ¿Hay alguna que no lo sea?

Relatando esa primera pareja, que fueron Adán y Eva,

y además que tenían la suerte de vivir en el Paraíso,

y no en esta tierra nuestra, que es más complicada.

Os quería leer un trozo de lo que escribe Mark Twain

a propósito de esto. Y este es el pensamiento de Eva,

que mira, efectivamente, a Adán como un fenómeno de la naturaleza,

y Adán mira a Eva como otro fenómeno de la naturaleza,

con esa dificultad de comprenderse.

Y dice ella: "Tiene un gusto rastrero y no es amable.

Al acercarme ayer de anochecida, se había bajado del árbol

y estaba tratando de atrapar a los pececitos veteados

que juegan en el estanque. Y tuve que tirarle tierra

para hacerla subir de nuevo al árbol y que los dejara tranquilos.

Me pregunto si sirve para eso. ¿Es que no tiene corazón?

¿No siente ninguna compasión por esas pobres criaturas?

¿Acaso ha sido concebido y diseñado para tan innoble trabajo?

Por su aspecto, se diría que sí".

Y así siguen unos y otros, Adán y Eva, en este relato,

que a mí siempre me ha parecido fascinante,

porque me parece que retrata muy bien

esas diferencias entre hombre y mujer.

No sé si está en ese libro esa frase que me has oído citar

centenares de veces, genial, que no sé si está en ese libro,

tú, que acabas de leerlo, lo recordarás,

cuando Mark Twain decía: "El error de Dios en el Paraíso

consistió en prohibirle a Eva la manzana.

Si le hubiera prohibido la serpiente,

se habría comido la serpiente". No está en este libro.

Mark Twain fue un escritor de grandes frases, muy ingeniosas.

Pero yo te quería preguntar,

¿realmente las mujeres estamos de moda?

Porque a mí eso me resulta inquietante.

Porque cuando algo se pone de moda, pasa de moda.

Así son las cosas.

Y me parece que ahora se está abordando también,

no digo en tu caso, absolutamente,

pero con un poco de frivolidad.

No sé si realmente se llega al fondo de la cuestión.

-Bueno, creo que, quizás, detrás de ese interés

que hay por las mujeres de la historia,

aparte de que hay una revisión por parte de las propias mujeres,

como puedo ser yo, que me ocupo de otras mujeres,

porque me interesa, es una...

Bueno, tiene también un aire comercial,

en el sentido de que somos las mujeres las que leemos,

somos las que tenemos unos intereses por nuestro propio genero

y nuestra condición.

Entonces, también se quiere ofrecer a ese público, que además lee,

porque las mujeres somos lectoras, somos las que compramos,

somos prescriptoras en casa, en la familia...,

pues una parte de nuestra naturaleza, de nuestra condición.

Una reflexión sobre nuestro papel en la historia.

Hay un cúmulo de intereses.

De intereses para vender, también para descubrir,

y también en el sentido de que hemos sido relegadas

a un segundo plano constantemente en la historia,

y ahora es el momento de ponerlo en pie de igualdad.

Ha habido muchas mujeres que han hecho hazañas, y fechorías,

a la altura de algunas de los hombres y que no se recuerdan prácticamente.

Y merece la pena recordarlas, no solo por la lección,

sino también por la narrativa que hay detrás,

que es interesante.

Es amena, es instructiva. Lo tiene todo.

-Y porque el ciclo de la historia podría haber sido otro

por esas mujeres también.

Porque hay grandes reyes que se enamoran de esas mujeres,

y la cosa ha ido por otro...

¿Y si se hubiera casado con esta otra...?

Yo creo que ahí sí que...

Lola Montez me encanta también.

Perdonad que saque personajes a colación...

-Sí, sí, sí. -Tan tan salvaje.

Cuando digo "me encanta" es porque es muy novelero,

es muy literario, esas vidas.

Ese momento cuando se saca el pecho...

-Una falsa española. Una irlandesa de Sligo.

Un sitio maravilloso además. Se hace pasar por española

y construye todo un personaje ficticio.

-Mira, a mí tu...

Tu libro me ha gustado mucho, porque es muy inteligente,

muy bien documentado, muy bien escrito,

muy por encima de la media de lo que se publica hoy en día.

-Gracias.

-Pero hay una cosa que me ha tocado la moral.

Por no decir otras partes de la anatomía.

A ver, tú intentas tratar la pasión en clave irónica.

-Bueno, a veces sí.

-Me ha recordado a veces tu libro a las "Vidas escritas",

de Javier Marías, que es un gran libro,

pero, claro, hacer bromas sobre el seppuku de Mishima

lo veo un poco... En fin, difícilmente digerible.

Entonces, yo no sé si eres una cínica...

-Ajá.

-O eres una mujer muy pasional

que se envuelve en velos de ironía

para no admitir hasta qué punto le interesa la pasión.

Esa es la pregunta. -Probablemente.

Te ha cogido la mano para que no le des una bofetada.

-Para protegerme, claro. -Para sujetarme.

-Lo digo porque tú pareces...

Hay páginas en tu libro maravillosas que parecen realmente comprender...

Porque tú, inteligentemente, lo haces muy cerebral.

El amor, la pasión, el poder.

Pero el poder, la pasión... Pueden coincidir o no.

Pero ninguna de las dos cosas es muy controlable.

De hecho, cuentas historias de amor un tanto todas ellas...

raras, excesivas, turbulentas.

Que sí, que en algún caso se pueden explicar

por la ambición desaforada de él o de ella,

pero no siempre. Entonces, yo tengo...,

esto es muy personal, la persistente impresión

de que estoy leyendo el libro de una romántica irredenta

que se camufla de inteligencia e ironía...

-Con miedo a parecer cursi. -Por no parecer cursi, exacto.

Esa es mi teoría. -Sí, puede ser.

Porque yo, que me considero... -Sabes lo que es el amor fou, ¿no?

-Sí, claro. -Pues ya está.

-Yo me considero, de una manera muy arrogante, poeta.

Y precisamente esa consideración... -Eso no es nada arrogante.

-Esa consideración me hace temer constantemente caer en la cursilería.

La cursilería en un poeta es lo peor.

Es el peor pecado que puede tener un poeta.

Hablar del amor y no ser cursi es muy difícil. Es complicado.

No solo en los poetas, Ángela. Es lo peor en cualquier persona.

En prosa también.

Pero yo creo que las mujeres tenemos...

A mí también me preocupa mucho esto, tengo que reconocer.

-¿Sí, verdad?

-Y yo creo que las mujeres tenemos más miedo,

más precaución, con esto de pecar de cursilería.

-En una mujer es peyorativo. -Ahí está.

Lo ha dicho muy bien, en una mujer es peyorativo.

-En un hombre no. En un hombre es que es muy sensible.

-Ahí está.

-Entonces eso nos obliga a permanecer en un lugar de mayor frialdad.

Bueno, lo que estaba diciendo Anna. Como creadoras, me refiero.

-Perdona, un inciso. Daos cuenta de la pregunta primera que he hecho.

Me he ido a las venganzas más atroces,

quitando las que podrían haber sido historias de amor.

Creo que es esa culpa que carga la mujer de intentar ser hombre.

-Más cínica que el hombre.

-En cualquier caso, el humor siempre es una cortina,

un filtro, que la inteligencia intenta poner entre eso,

entre el ridículo, la cursilería, el sentimentalismo más...

chapucero y barato,

y un poco de racionalidad, un poco de mesura.

Y a las mujeres se nos puede atacar mucho más que a un hombre

cuando uno peca de cursilería. -Total, total.

-Pero también te diré que en mi caso...

Protesto. ¿Protestas?

Perdona, creo que se perdona menos la cursilería en un hombre

que en la mujer. Mentira podrida.

-Lo ha dicho bien Ayanta. Eso lo pensáis vosotras.

Muy frágiles, muy sensibles... No.

De hecho, el concepto de lo cursi nace atribuido a lo femenino,

no a lo masculino.

Por tanto, se entiende más natural en lo femenino que en lo masculino.

Por eso, por eso te lo adjudican ya de entrada.

La cursilería es una etiqueta... Por eso choca menos.

En cambio, un hombre cursi... ¡Buah!

Claro, una mujer tiene que demostrar que no es cursi.

Un hombre, ya veremos si es cursi.

-No, es que tiene un alma femenina, y eso está bien visto ahora.

-Si te gusta arreglar las plantas y te gustan las flores,

es que eres muy frágil, sincero y sentido.

Tener alma femenina es fantástico. Ser cursi me parece fatal.

En el hombre, en la mujer y hasta en los gatos.

Pero digo que se entiende más así. ¿Los gatos persas son cursis?

Sí. Sí.

Bueno, todo lo que es estéticamente...

Todo lo que tiene una perfección estética.

Sí, un exceso estético.

Rotopis o Rosopis... -Rodopis.

-La que se enamora de Esopo.

Y Esopo le rompe el corazón eligiendo la libertad

en lugar del amor de ella.

El corazón de ella se endurece y entonces...

-Claro. -Eso está muy bien contado.

-Hombre, es que es una gran disyuntiva.

¿Qué prefieras, la libertad o el amor?

Hay ahí una cuestión primordial en el ser humano.

-Y en esto, ¿se nos ha endurecido el corazón?

¿Se te ha endurecido el corazón? -A ella sí.

Ángela. A la protagonista del relato sí.

Fue un desengaño. Me lo has servido en bandeja.

Yo prefiero el amor libre.

Tú prefieres el amor libre, es un juego de palabras.

No solo es un juego de palabras,

es algo más que un juego de palabras.

Es un juego de palabras. No, no estoy de acuerdo.

De hecho, hay muchos personajes de tu libro

que practican el amor libre.

A Esopo le dejan a elegir entre el amor de la mujer que ama

o la libertad, dejar de ser esclavo, y elige dejar de ser esclavo.

Bueno, pero hay mucha gente que no es esclava.

Es que el amor te hace esclavo. ¿El amor te hace esclavo?

O te libera.

Volvemos al poema de Agustín García Calvo

de "Libre te quiero", que tanto me gusta

y que canta Amancio Prada... No estamos hablando

de la libertad amorosa, estamos hablando de...

Libre te quiero, pero no mía ni de Dios ni de nadie...

De la libertad mayúscula. -Sí, era una esclava.

-De la libertad en capital. -En letras capitales.

También estamos hablando del amor en letras capitales.

Eso es lo que digo, creo que ella...

Mi impresión leyendo tu libro es que, desde una autora

muy inteligente, muy sensible, muy romántica...

-Bueno, yo no sé. -Que se esconde detrás de...

capas y capas de ironía

para no dejar ver cuan apasionado es su corazón.

-Bueno, ya me gustaría a mí ser tan apasionada

y con un corazón...

Os estáis poniendo un poquito cursis.

Muy cursis, ¿no? -Eso es una opinión.

Una opinión avalada por parte del género femenino.

A mí, lo que más me ha gustado es lo que hacían los egipcios,

que se daban un plazo para ver si funcionaba aquello

y si no, partían peras y no había matrimonio.

-Pero esto también se está haciendo ahora, ¿no?

-Eso estaba muy bien.

-Ahora se está haciendo a la brava. -Ahora se está haciendo.

-Sí, pero ahora hay divorcio,

pero ahí, antes de casarse, había un periodo de prueba.

-Te vas a convivir antes y... Bueno.

Ya ves que la cosa tal, pues...

He decidido atajar la cursilería

y os aviso de que se nos ha acabado el tiempo del debate

y que tenemos que pasar ya a la fase de recomendar libros.

Así que, ¿quién empieza? ¿Quién?

¿Quién?

Yo os voy a recomendar un no ficción,

"De animales a dioses", de Yuval Noah Harari,

que es un ensayista, un historiador.

Es una historia de la especie humana,

pero contada desde un punto de vista, de verdad, original.

Cómo el sapiens pasa, se eleva sobre su condición

y deja de ser un simple animal y va camino de convertirse en un dios

llevándose por medio a todo lo que se cruza, ojo.

¿Crees que los seres humanos son superiores a los animales?

Yo soy animalista, Fernando. ¿Entonces?

Tengo mis dudas.

Ya sabes que yo creo que los gatos son superiores a todo lo demás,

por ejemplo.

Pero no han ido a la Luna, por ejemplo.

Ni falta que hace. Ni falta que les hace.

-Parece ser que los humanos tampoco, ¿no? Por lo que dicen algunos.

Además, hay gente que sostiene... Sí han ido, y a mí...

En todo caso, ha ido uno, ¿no? ¿Fue uno?

Pues mira, no han ido a la Luna, te lo voy a decir de otra manera,

no han pensado en la Luna, yo sí. ¿Pero cómo lo sabes

que los animales no han pensado en la Luna?

O sea, un gato sale de noche, que lo hacen,

hay plenilunio ¿y tú crees que no piensa en la Luna?

¡Por el amor de Dios! Claro que piensa en la Luna.

La Luna gobierna su vida. -Hoy estás muy respondón, ¿eh?

-Eso te iba a decir.

Estoy muy respondón porque sois cuatro contra mí.

Contra ti, no, contigo.

Es que el título de ese libro me indigna.

Solo por el título, lo pondría ahí

para que se vaya a la Luna, de verdad, en el cohete.

Es un ensayo, de verdad, maravilloso, una historia de la especie,

o sea, la historia de otra manera y con un punto de vista...

Somos sabandijas. Original.

¿Los seres humanos? Sí, Elia.

Otro más. Somos sabandijas.

Vladimir Bartol, es un libro ya de viejo, un libro antiguo.

Es una novela sobre la secta de los hashashins.

¿Sabes quién presentó esa novela en España?

¡Tú! Servidora.

(RÍEN) De verdad.

En el Conde Duque.

Pero ya no me acuerdo, fue hace la tira de años.

Hasan-i Sabbah, el viejo de la montaña.

Exactamente. He estado en la fortaleza de Alamut.

Sí, ¿no? Sí.

Es una maravilla de novela, escrita por un autor esloveno

que, en realidad, nació en el antiguo imperio austrohúngaro,

en Trieste.

Quiere un tipo de esos libres, de esos que a mí me gustan,

nada sectario y eso le costó pasar luego muy inadvertido.

A mí también me gusta. El canon hay que trabajárselo.

El canon, para quien se lo trabaja. -Es verdad.

Venga, Elia, que me vais a dejar, como de costumbre,

sin tiempo para recomendar yo mis libros, ya está bien, ¿eh?

Voy rápido. "El libro de la belleza".

-Te vamos a lanzar un libro a la cabeza hay, padre.

Estás tremendo. Lo esquivaré. Venga.

"El libro de la belleza. Reflexiones sobre un valor esquivo",

con prólogo de Antonio Muñoz Molina, María Elena Ramos.

Analiza, a propósito de la belleza

y no desde la tiranía de esos cánones,

cómo ha ido evolucionando a lo largo de la historia,

casi como algo filosófico.

La verdad puede ser bella, la bondad puede ser bella,

la tiranía, en determinadas circunstancias, puede ser bella.

Sobre todo, lo que va relacionado... Y literatura también hay.

Todo eso, ya lo dijo Platón. Es lo que te iba a decir,

desde "Muerte en Venecia" hasta "El banquete"...

-Y Platón dijo que debemos recordarlo, ¿no?

-Claro, desde "El banquete" de Platón.

No, no dijo que debemos recordarlo,

dijo que todo es recuerdo en la condición humana.

Tírale esto. Tírale el diario de... (RÍEN)

Venga, a ver.

Desde "El banquete", de Platón, hasta "La muerte en Venecia"

y que hablando de belleza,

que Camilla Parker Bowles, de la que no hemos hablado,

bella bella, lo que se dice bella, pero ahí está.

-Yo soy fan de Camilla. -Yo también.

-Conquistando al señor más feo del... Ayanta, ahora tú.

Esto que has hecho son malos tratos a un padre, pero venga, recomienda.

Hombre, lanzar un libro...

"Una barba para dos".

Es un libro que me ha parecido genial.

Son 99 microrrelatos eróticos.

Como sé que hay mucho interés en los lectores en literatura erótica

y suele ser toda tan mala, por qué no decirlo,

he encontrado un libro que es, efectivamente, fantástico.

Lo escribe Lawrence Schimel,

que es un escritor americano, estadounidense,

pero que vive desde hace muchos años en España

y este es su primer libro escrito en castellano.

Está en la editorial Dos Bigotes, que es una editorial muy fiable

en cuanto a la literatura erótica se refiere.

Son microrrelatos, ya digo, fantásticos.

Los microrrelatos es un género que hay que tener siempre en cuenta

y no sé si leeros uno no.

Te has librado de un campanillazo por ser mi hija.

Decir: "Muy fiable", eso es lenguaje de "tertuliasnos",

di: "Digno de confianza". Vale, digno de confianza, es verdad.

Es mucho más bonito, además. ¿Nos leo un microrrelato?

-Venga. Lee, lee.

Espero que no se ofenda nadie. Bajo tu responsabilidad.

Bajo mi responsabilidad, se titula "Precariedad" y dice así:

"Dado el precio de los condones, decidimos cerrar la pareja,

por lo menos, hasta que uno de los dos encontrase trabajo".

-Muy bien, muy práctico.

-Se podían haber decidido a tener familia, aumentarla.

-También. Anna.

Yo voy a recomendar un libro de un autor

que debo decir que, habitualmente, no me impresiona

y que, además, va totalmente contra mis principios,

porque yo creo que los autores masculinos

no son buenos creando tipos femeninos.

La Madame Bovary de Flaubert... -Ya, ya, ya.

-No me convence. -¿No?

-Pero, en cambio, hay un libro de Benjamín Prado, es de 2001,

yo también me ciño a la más rabiosa actualidad,

"Los nombres de Antígona", en Aguilar,

que hace una semblanza de varios personajes femeninos,

concretamente, en la portada vemos a Anna Ajmátova,

Marina Tsvietáieva, Carson McCullers,

María Teresa León, la que fuera esposa de Rafael Alberti,

e Isak Dinesen.

La traté muchísimo yo a María Teresa, de verdad.

Es un libro hermoso, inteligente,

tratado con un pulso que, realmente, creo que,

y espero que no se me ofenda Benjamín Prado si me está viendo,

muy por encima, pero infinitamente por encima,

del resto de la obra de este autor

y de lo que suele ser la obra masculina

dedicada a prototipos femeninos.

-No se ofenderá, porque tiene un gran sentido del humor.

-Es un libro que nunca he olvidado y que siempre tengo muy presente

y, además, me encanta el título, "Los nombres de Antígona",

porque pone el énfasis en el elemento,

en el tánatos de ser mujer, en el elemento puñetero de ser mujer,

en lo cansado, agotador y estresante de ser mujer.

¿Consentís, me autorizáis a que diga algo?

-Sí. -Mientras lamemos nuestras heridas.

Quiero recomendar este libro, de Anagrama, cómo no,

la verdad es que nos pasamos la vida recomendando libros de Anagrama.

Frédéric Beigbeder que es un escritor y periodista francés,

dirige, por cierto, la revista "Lui",

deberías entrevistarlo,

publica este libro sobre "Oona y Salinger".

Oona es la mujer de O'Neill,

la mujer no, perdón, la hija de O'Neill,

Premio Nobel de Literatura, dramaturgo americano,

que se inspiraba en el modelo nórdico,

en el modelo sueco, en el modelo noruego,

y por eso, seguramente, consiguió el Nobel,

y que luego se casaría con Chaplin.

Mantuvo el matrimonio con Chaplin décadas y décadas y décadas.

Pero Oona y Salinger se conocieron

cuando ella tenía 15 años y Salinger 21.

Estuvieron saliendo juntos unos meses.

La relación se interrumpió

porque Salinger se alistó, después de Pearl Harbor,

se alistó en el Ejército norteamericano y combatió,

estuvo en el Desembarco de Normandía, etc.,

pasaron dos años y cuando volvió,

Oona, que tenía 17 años, más o menos,

se había casado o se había enamorado de Chaplin.

Frédéric Beigbeder, en fin,

reconstruye aquí todo lo que era el Nueva York de aquellos años,

el Nueva York de la literatura, del cine, del periodismo,

el Nueva York de los años 40.

Aparece Truman Capote, aparecen tantísimos personajes de la época

y luego se inventa, porque esto se lo inventa, es un libro novelado,

que Oona y Salinger se reencontraron en la Estación Central de Nueva York

40 años más tarde.

No he terminado todavía el libro,

pero me está divirtiendo e interesando mucho

y os voy a leer una cita de Hemingway

que me he encontrado, por azar,

el mismo día en que me llegó el libro,

dice así, esa cosa mágica que tienen los libros,

que lo abres así y te encuentras con algo que te atañe.

La cita, de Hemingway, de "Por quién doblan las campanas",

dice lo siguiente:

"Nunca te engañes sobre el amor que sientas hacia alguien.

Nunca lo habías sentido antes y ahora lo sientes.

Lo que tienes con María,

tanto si solo dura hoy y parte de mañana

como si dura una larga vida,

es lo más importante que puede ocurrirle a un ser humano.

Siempre habrá quien diga que no existe,

porque no puede sentirlo,

pero yo te digo que existe y que tú lo sientes

y que tienes suerte aun cuando murieras mañana".

Qué bonito.

"Oona y Salinger", Beigbeder y Anagrama.

Y luego, como todas sois unas cobardicas

y nunca lleváis nada al cohete,

pues yo sí voy a llevar al cohete este libro.

He mantenido la faja.

Este libro es de un tal Eric Jarosinski,

"Nein. Un manifiesto",

también es de Anagrama, vaya por Dios,

pero de la colección de ensayo.

Y aquí, en la faja, como veis, dice:

"Tuits como cuchilladas" y hay una cita de Zizek,

que es un sociólogo eslovaco o algo así y dice:

"Odio Twitter, opino que debería estar prohibido",

es en lo único en lo que estoy de acuerdo en este libro,

"La única razón que justifica su existencia",

dice el eslovaco, "Es este libro".

Este libro es uno de esos libros truco,

que no tiene nada, absolutamente nada.

Lo abres así y son todo cositas así.

Son todo mensajitos, en cada página, un mensajito.

Serán tuits.

Pero luego, vas leyendo...

Claro, menos de 140 caracteres, es lo que hay.

-Pero un tuit no es un aforismo, ya estamos en ese problema.

En cinco minutos ya te lo has cepillado.

Abres el libro y te encuentras con una cita de adorno para empezar

que define... (RÍE)

-Empieza bien. -No, empieza fatal.

Que define perfectamente por qué este libro ha surgido.

La cita de adorno dice:

"El placer de pensar no es muy recomendable".

Efectivamente. (RÍE)

He marcado algunas cositas, cómo no, amor,

porque, al final, hay una especie de glosario

de cosas de las que se hablan en estos tuits y dice:

"Amor. Uno: una tregua entre la indiferencia y el asco.

Dos...".

Lo contrario de lo que dice Hemingway.

"Dos: un segundo que cobra por horas.

Tres: el consuelo que da saber

que, al menos, existe otra persona con tan poco criterio como tú".

Qué triste, por favor. -Está bien.

O, por ejemplo, lo que dice de Borges:

"El escritor alemán más importante de Argentina".

(RÍEN) Qué gracioso, qué gracioso.

Tenía que haber dicho "El novelista".

O de Hegel, "Un filósofo que como mejor se entiende

es sin haberlo leído jamás".

Sabio consejo, digno de María Luisa de Parma.

Al final, dice: "Tuit", este está bien,

"Un sujeto y un verbo para un texto que es demasiado corto

y demasiado largo al mismo tiempo".

Por lo que has leído, me gusta, no lo tires.

Pues recupéralo. Dánoslo.

-Recupéralo para leerlo, si acaso.

Yo lo tiro a riesgo de que el cohete no despegue

porque no tiene gravedad, este libro no tiene gravedad.

Ya, no tiene peso. No tiene peso.

Padre, ¿por qué dices "Una" y no "Oona"?

¿No se dice "Una"? No.

¿Se dice "Oona"? Sí.

A ver, ¿quién habla inglés bien?

¿Se dice "Oona"? (RÍEN)

Oye, no seas carota, si tú no sabes inglés,

si tú sabes menos inglés que yo. Que eres un pesado.

-Menos inglés que tú, es imposible. ¿Se dice "Oona" o "Una"?

Se dice "Oona", yo siempre he oído "Oona", "O'Neill"...

Leyéndolo a la española.

Pues nada, que nos lo digan los espectadores.

-Ha dicho David Bowie el otro día, en un programa.

Nos falta el poema. El poema, a ver.

-Yo, en poesía, tiendo a la monogamia.

¿Tú has visto, Ángela? Soy heroico, ¿eh?

Te encanta estar aquí, entre mujeres. Perdona, estás encantado.

Y ellas y ellas. Y ellas, sí, sí.

-Yo, en poesía, tiendo a la monogamia,

es decir, que voy ya a leer un poema de un poeta que ya leí la última vez,

que es José Barroeta, Pepe Barroeta,

que solo sé que era poeta venezolano y sublime y que murió.

El poema que he elegido para hoy, dado el tema que nos ocupa,

me parece insuperable, "Canción para una bruja enamorada".

Calladitos, ¿eh?

"Yo quise comer amor bajo los manzanos,

me dieron uñas y sal.

Yo quise manzanos.

Pedí el corazón de un niño, me arrojaron botellas.

Tuve una higuera llena de huesos y los niños cantaron a mis noches.

Arrugada, pedí amor a los hombres y se reían

y los naipes mostraban la cara del rey viejo.

Yo soy la bruja enamorada,

antes fui serpiente, después, mar,

luego, escogí la noche en andanzas.

Poseo los secretos y volveré a ser niña".

-Muy bonito. Se acaba el programa.

Cría cuervos, me has tirado un libro y me has dado un campanillazo.

La semana que viene... (RÍEN)

La semana que viene, más. Besaré tu mano, besaré tu mano.

(RÍEN)

Todo está en los libros.

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Libros con uasabi - 17/04/16

17 abr 2016

Existe el poder del amor y el amor al poder. De estos asuntos hablamos hoy en el programa. El poder del amor suele ser tan intenso como pasajero; el amor al poder, en cambio, además de intenso y extenso, suele ser más duradero.

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