Libros con uasabi La 2

Libros con uasabi

Domingos a las 13:00h

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3521201
Para todos los públicos Libros con uasabi - 13/03/16 - Ver ahora
Transcripción completa

Mauricio Wiesenthal acaba de publicar,

con sello de El Acantilado,

esta obra monumental, en todos los sentidos de la palabra.

"Rainer Maria Rilke. El vidente y lo oculto".

Se dan cita en ella

uno de los más altos escritores de España,

una de las mejores editoriales del país

y uno de los poetas más importantes y enigmáticos

de la historia de la literatura.

Palabras mayores las que este libro de 1158 páginas,

contando la documentación que le sirve de epílogo, contiene.

Con él y con su autor arranca...

Todo está en los libros.

Todo están los libros.

Todo... Todo.... Todo está en los libros.

Las memorias de Mauricio Wiesenthal llevan un título muy significativo:

"Llegar cuando las luces se apagan".

Ese libro permanece inédito.

Su autor, de origen alemán pero barcelonés de nacimiento,

vino al mundo en 1943 cuando casi toda Europa, España no,

estaba sumergida en la Segunda Guerra Mundial.

Las luces se apagan durante los bombardeos

y a eso es a lo que alude Wiesenthal en el título citado.

Yo, después de conocerlo en persona,

mano a mano y sin haber leído sus memorias,

creía que el título de estas aludía a otra cosa,

a un mundo perdido para siempre en el fragor de dos guerras.

El de la alta cultura europea. Ese es, era, el mundo

en el que a Wiesenthal le habría gustado vivir

y el mundo que él reconstruye, evoca y canta

en la mayor parte de sus libros, extraordinarios todos.

En enero de 2004, convaleciente y en un descenso al quirófano,

cayó en mis manos su "Libro de réquiems",

publicado por Edhasa, que se la jugó.

Yo había coincidido algunos años antes con Wiesenthal

en una cata de vinos catalanes

pero nada sabía de su actividad literaria.

Abrí aquel libro, me quedé deslumbrado,

y antes de terminarlo, pues era, como casi todos los suyos,

muy voluminoso, me hice con su teléfono, hablé con él

y le dije, con emocionada gratitud de lector y de escritor,

que había escrito una obra maestra.

Para dar ese paso, para seguir ese impulso,

me inspiré en el ejemplo de Turguéniev, también lector,

también escritor, que cuando leyó "Las noches blancas" de Dostoievski

lo buscó en el corazón de la noche de San Petersburgo para,

conmovido, abrazarlo.

En el arte no basta con alzar la voz,

también importa sostenerla.

Y eso es lo que hace Wiesenthal

en el libro del que ahora vamos a hablar.

Otra obra maestra. Rilke, vidente de lo oculto,

llegó y vivió cuando las luces de aquella Europa,

que hoy parece de ciencia ficción o de tumba egipcia,

aún no se habían apagado.

Entre 1875 y 1926

transcurrió la breve vida infeliz

de aquel eximio escritor y extravagante persona

que vuelve a la vida en este volumen.

No exagero si digo que Mauricio Wiesenthal

merece el Nobel que nunca le darán.

Si Tolstoi, al que Wiesenthal dedicó otro libro,

no lo obtuvo y Rilke tampoco, ¿porque tendrían que dárselo a él?

Claqueta. Las luces del estudio se apagan un poco

para que la penumbra de la poesía de Rilke

envuelva al autor que lo ha resucitado.

(Música)

Bienvenido, Mauricio.

Mira cómo tengo tu libro... Acribillado a post-its...

Voy a olvidarme de casi todos ellos

y a tirar del hilo de la memoria de la lectura.

Terminé tu libro anteayer.

Disponemos de 20 minutos para hablar de todo esto, tarea imposible.

Procura ser conciso.

Esto es mucho más que una simple biografía de Rilke.

Te lo llevas al diván del psicoanálisis.

Es también una confesión personal con toques autobiográficos

y es un retrato minucioso, detallista, miniaturista,

de todo lo que fue la alta cultura europea

antes de que los nacionalismos, los populismos, los vulgarismos

y los igualitarismos la devastaran. No es un libro, es una biblioteca.

Gracias. Gracias, pero realmente ha sido un camino largo para mí

de recorrer, un camino muy sincero y muy auténtico porque,

por decirlo así, un libro así no se hace totalmente con un proyecto,

sino que te lo vas encontrando a medida que escribes.

A mí me gustan los libros que obligan al escritor a ir haciendo

su propio escenario, su propia escenografía,

porque aparecen personajes que salen de la sombra

como en un cuadro de Rembrandt que no los habías visto.

El propio biógrafo no contaba con ellos

y de repente aparecen, aparecen y se acercan,

y son personajes cardinales, personajes cruciales.

Este libro tiene todo ese mundo personajes, escenarios, viajes...

Todo eso.

El punto de ignición, en realidad, es Stefan Zweig

y ese libro "Memorias de un europeo" de Stefan Zweig.

Pone un punto final personal con su suicidio

a ese otro suicidio, que fue el de la cultura europea

y en cambio Rilke no termina de ponerlo.

Es así. Es por eso que yo, el libro con mi..., diríamos, corazón,

con mi sentimiento, comienza a gestarse cuando yo,

como seguidor, y realmente me considero discípulo de Zweig

y lo he seguido toda la vida, he conocido a sus amigos,

fui siguiéndolos por Europa porque, claro, cuando yo era pequeño,

cuando era adolescente, todavía quedaban amigos

que habían conocido a Zweig y he conocido a Anna Freud,

he conocido a Sasha Tolstaya, la hija Tolstoi...

A tantos, tantos personajes, que iban a formar parte siempre

de una pretendida biografía de Zweig que yo haría en su día,

pero viendo que Zweig había escrito "El mundo de ayer"

con todos sus recuerdos y había dado una versión

realmente prodigiosa de lo que era aquel mundo,

y lo había cerrado, pero incluso lo había cerrado personalmente,

con su muerte, en este caso, su muerte acompañada,

un tipo de suicidio muy especial, la muerte con su mujer,

y en este caso, yo lo que veía, es que incluso había hecho

un algo que Zweig no había asumido a lo largo de toda su vida,

hacer compatible con ese europeísmo su condición de judío.

Y a Zweig, por eso digo yo, su muerte,

lo he escrito en este libro, fue una circuncisión.

O sea, en su muerte hay un sacrificio ritual

de un hombre que ha vivido toda una época que ha sido extraordinaria

y que se da cuenta que ya ha finalizado, cierra ese capítulo,

y realmente se marcha, desaparece en las sombras.

Rilke no es así, Rilke es un hombre conflictivo,

muere más joven, muere de una enfermedad cruel

y lo que deja es una vida inacabada,

una vida llena de personas con las que mantiene deudas gravísimas,

deudas de amor, deudas de responsabilidad,

deudas que son fundamentales para un ser humano y que él no paga

sino que sencillamente, cuando la enfermedad se lo lleva adelante,

él sigue ese camino, sacerdotal, sin duda, en la pureza de su poesía,

pero olvida ese mundo que es el que yo he querido resucitar.

Rilke, volver a revivir aquellos tiempos

pero poniéndole delante todo ese escenario de ese mundo que,

a mi modo de ver, maltrató.

Mi madre me decía siempre que no hay que contarlo todo.

Tú no has seguido ese consejo. De Rilke lo cuentas todo, Mauricio.

Es posible... O por lo menos mucho.

Sí, es verdad que por lo menos ha habido un interés de desvelar cosas.

Precisamente porque él es nocturno, porque esto es fundamental,

está en su poesía y todo. Ese es uno de los encantos que tiene,

de las fascinaciones que tiene su poesía, que es su tono hermético,

por ese tono noctívago, por eso hablo tanto ahí de la noche,

del firmamento, de la reina de la noche...

De tantos símbolos y tantas figuras nocturnas

que es donde Rilke se mueve como nadie en ese universo,

en ese firmamento oscuro, y yo he querido, precisamente,

desvelarle de nuevo. Por eso lo he titulado "El vidente y lo oculto"

y he querido volver a desvelar ese mundo

para ver qué es lo que había debajo

y qué es lo que mantenemos en nuestra época.

De ese seísmo tan fuerte, cuáles son las réplicas

que seguimos sintiendo todavía en nuestros días... que son muchas.

Documentación apabullante. Supongo que entre otras fuentes

has recurrido mucho al epistolario en el que dejó muchísimas cartas.

Muchísimo. Lo escribía todo. Precisamente porque lo escribía todo,

porque tenía aquellos amigos y amigas con los que mantenía correspondencia.

Los grandes nombres de la época.

Y luego, además, existen, por parte de ellos, también los comentarios,

o sea que tienes un personaje reflejado en los personajes

que le rodearon, de su tiempo. Eso, unido a todos los lugares

que todavía, como no han pasado tantos años, se conservan

pese a las guerras y pese a todo lo que hubo todavía uno puede visitar

la casa donde vivía en Bremen, la casa no está actualmente,

pero si el paisaje y los lugares donde vivían él sus amigos

en Bremen, Worpswede, donde se casó,

puedes ir visitando los lugares suyos de Praga

que está tan oscurecida en su obra, tan lejana,

seguirle en Múnich, seguirle en Berlín,

seguirle en el castillo donde murió...

Todo eso, por lo tanto, te da un escenario de explorador magnífico.

Ya lo he dicho. Libro plagado, desde la primera página,

de grandes nombres: artistas, aristócratas, músicos, millonarios,

políticos y mujeres. Muchas mujeres. Todas las que salpicaron, endulzaron

y amargaron la vida de Rilke, las hay a puñados en el libro.

Las diosas de la noche

y también la búsqueda de la desconocida, con mayúscula,

a la que tantas veces creyó encontrar pero que nunca llegaba...

Que siempre se desvanecía, que era la "fata Morgana".

Era la "fata Morgana" y era, además, aquella mujer a la que él

nunca iba a encontrar porque era él mismo quien la entorpecía.

Precisamente en eso... lo que hace su biografía tan dura,

y como hombre lo hace tan angustioso y su vida tan angustiosa, es que...

Siendo un donjuán rancio, le llamaba la princesa Von Thurn,

o sea, habiendo tenido a tantas mujeres,

habiendo pasado por tantas historias falsas de amor,

porque muchas de ellas no son ni románticas,

que sencillamente son las historias de un oportunista

recurriendo a trucos y a trapacerías de lo más barato, de lo más ínfimo,

de ínfimo valor, entonces filtra todo eso este personaje y él mismo,

uno se da cuenta, que interpone siempre su egoísmo,

interpone siempre su barrera, para no llegar a arriesgarse.

Es muy cobarde. Nunca se arriesga, nunca se entrega.

Y el que no se entrega en el amor nunca será engañado,

pero nunca conocerá lo que es el amor.

Todo eso recuerda un poco lo que Jung decía

a propósito del ánima y el ánimus, como si en el inconsciente de Rilke

estuvieran esos dos conceptos luchando siempre.

Mucho, porque él es junguiano. Además, curiosamente,

porque el médico que le trató su leucemia al final

es el mismo médico que había tratado a Jung cuando tuvo un infarto.

Es que todos los personajes...

Hay sincronías, por decirlo en lenguaje junguiano.

Se van uniendo de esa forma mágica

y eso hace que el libro sea continuamente, para mí, y ya era,

como autor de la biografía, una sorpresa

porque iban apareciendo estos personajes y, sobre todo,

muchos de ellos personajes femeninos de una categoría enorme

porque en aquel momento Europa dio algunas mujeres excepcionales

pero que en su vida se convierte en que solo algunas toman una luz propia

que son las que son sus madres de adopción, porque él es, realmente,

muy infantil y necesita continuamente presencia de esas madres.

Fue un donjuán, no solamente rancio,

sino que lo has dicho tú también, cobarde, fugitivo,

que se fingía cazador cazado y que siempre acababa huyendo,

abandonando, poniendo distancia, entre él y esas mujeres.

Es así. Esta escena, su táctica, era la de sentirse la víctima

pero además tenía la desfachatez, de a una muchacha cualquiera

que había cazado de mala manera con las artes más terribles de un...

De una mirada que se cruzaba... De un burlador.

Con las artes más malas de burlador, aquella muchacha, a los dos días,

escribía una carta diciendo que él era la víctima,

que se encontraba viviendo unos momentos muy duros y difíciles

porque ella había abusado de él. Es una cosa única.

Hoy lo llamaríamos un maltratador psicológico, no físico.

No sé lo que luego dirán las chicas al respecto,

pero realmente su conducta rayaba lo psicopatológico.

Es lo psicopatológico, es así. O sea, él tiene...

Yo creo que todo esto proviene de un conflicto.

Él es educado en una sociedad... Yo creo que de dos,

pero luego te lo digo. La madre y la hija.

La madre y la hija, más una sociedad que, realmente,

era una sociedad puritana en la que él se educa,

una burguesía que está, en el fondo, también perseguida e inestable,

no hay que olvidar que él es bohemio, lo que hoy en día llamaríamos checo,

él es bohemio, nace en una Praga, de origen judío que lo oculta.

Y que su madre también oculta, con una gazmoñería total,

disfrazándose siempre de mojigata porque ella es su...

Bueno, y a él lo disfrazaba de niña, de muñeca

y le hacía quitar el polvo de los muebles.

Porque en esa sociedad caben todos los papeles,

todas las artimañas de suplantación. Es una sociedad de mimetismos,

es una sociedad de mímica, es una sociedad de teatro.

Es muy curioso que el juego más... primitivo, el de las máscaras,

está claro en esa sociedad burguesa en que se encuentra él como judío

pero no aceptándolo, por lo tanto enmascarado, velado,

en la sociedad bohemia, checa, donde no habla la lengua checa.

Él escribe en alemán.

Pero él pertenecería, por el imperio austrohúngaro,

a un pueblo que habla la lengua alemana,

pero él no quiere la lengua alemana del imperio austrohúngaro,

él quiere el alemán del káiser, el alemán de Alemania.

Por eso se va a vivir a Múnich en cuanto puede,

con lo cual, en esa guerra de nacionalismos tan cruel,

donde un hombre como él, que habla la lengua alemana

y la maneja magistralmente como nadie,

y se encuentra metido en esta confluencia de corrientes,

terrible, pues al final de su vida escribe en francés

y cuando escribe en francés

los alemanes, que lo han adoptado como hijo

por lo que tiene de ambigüedad nacionalista

en los momentos en que en Alemania ese auge nacionalista tan peligroso

alcanza niveles terroríficos

y lo adoptan como el gran hijo alemán

que escribe los cantos del alférez Rilke, y todo...

Entonces este señor, de repente, se les pone a escribir en francés,

se hace amigo de Valéry se hace amigo de la cultura francesa,

vive en París... Romain Rolland,

De Romain Rolland, de los pacifistas

y, entonces, en Alemania, lo tratan como un traidor.

Con lo cual, llega un momento en que en Alemania

es visto como un traidor al ideal nacionalista alemán

que esto, además, desemboca en una guerra mundial terrorífica

donde él va dando bandazos, también sociales.

Incluso mussolinianos en un determinado momento.

Cuando se une en Múnich a la revolución soviética de Baviera

él está ahí, además bien comprometido

con personajes que tienen mucha importancia.

Él, que ha sido el protegido de los Wittelsbach, de los reyes de Baviera,

va a ser también el amigo de los que lo derrocan.

Y a la vez, por otro lado, amigo, en última instancia, de Mussolini

donde le viene esa última llamada del orden, de la disciplina,

de la jerarquía, de los valores que en el fondo llevaba en el alma.

Pongo freno a tu fogosidad

y regresamos al diván del psicoanalista,

regresemos a las mujeres.

Yo he hablado de un doble conflicto ahí.

Por una parte eres hijo de una madre que, cuando tiene seis años,

no es que lo abandone, porque sigue manteniendo con él

la relación, pero se va de casa y lo deja con su padre

y siempre va a estar buscando a una madre, a Lou Salomé,

por ejemplo y a Marie von Thurn. Y luego, al mismo tiempo,

él tiene una relación difícil después de un matrimonio precoz

con una hija que tiene una edad muy temprana, Ruth,

de la cual no cuida, de la cual no se ocupa

y tiene siempre ese remordimiento, con lo cual va buscando

en otro tipo de mujeres muy distintas a Lou Salomé,

va buscando la hija. Es decir, busca a la madre y a la hija.

Y en esa partida de ping-pong... Se vuelve loco.

Él va disperso, él va loco porque, además,

hay un elemento que yo voy recalcando y que explicaría porque al libro

le he llamado "El vidente y lo oculto", para personalizarlo así,

identificarlo así, es porque él se considera un sacerdote.

Su madre lo ha educado en la idea de que él va destinado al sacerdocio

y él utiliza la poesía como una inmolación,

como un holocausto, como un sacerdocio.

Tiene una perfecta vocación y unas perfectas dotes

para el voto de obediencia, es su poesía, es su obra,

tiene unas perfectas dotes para el voto de pobreza

porque pese a que es mantenido por todas estas princesas,

cuando quiere se refugia en un apartamento de mala muerte

y vive por hacer una obra, por hacer unos sonetos,

en una pobreza absoluta, él dice que la pobreza

es un resplandor que sale del alma, la casa del pobre es un relicario

y hay que ser realmente un gran poeta y hay que ser un sacerdote también

para poder tener ese concepto de la piedad, la misericordia,

pero es un hombre negado para la castidad.

Esto es lo que le hace que su vida se convierta en un tormento

porque es precisamente el hombre más absolutamente negado para esa...

Bueno, para la castidad...

A veces sus relaciones parecen casi platónicas,

lo cual vuelve aún más inexplicable su donjuanismo.

Era una persona muy femenina.

Muy femenina también en su relación con las mujeres.

Él, además, estaba preocupadísimo, se lo manifestó a Lou Andrea Salomé,

por el onanismo que había practicado durante su adolescencia

y creía que a eso debía su debilidad física

y también sus problemas psíquicos.

Exactamente, y que eso le iba a conducir a la locura.

Él se preguntaba siempre, por las teorías de de un psicólogo

de la época que había escrito unos libros

en que el genio lo identificaba siempre con un hombre

que estaba en el borde de la locura o que se encontraba, realmente,

fuera de la normalidad.

A eso Lou Andreas Salomé le dijo:

"Ojo, no confundas el delirio con el genio".

Eso es, porque el genio necesita...

Tiene realmente una capacidad de estructura, de orden,

para poder crear una obra, para poder armarla.

O sea, para poder pintar la Capilla Sixtina

hay que tener una cabeza prodigiosa y para hacerlo le da,

que lo hacía ya Miguel Ángel, había tenido ya

desde que hizo La Piedad de jovencito,

mantenía esa cabeza a la edad

en que ya estaba trabajando la Capilla Sixtina.

Es por eso que dice no confundas el delirio de un maldito,

que está además tomando las hierbas o lo que sea,

con lo que es el trabajo que se exige en un creador

para una obra consistente y considerada.

Bueno, y para terminar de liarla,

tenía unas relaciones respetuosas pero distantes con el padre.

El padre era una persona muy débil y él nunca tuvo un modelo viril.

Eso también se nota mucho

en sus relaciones con el resto del mundo.

Se nota en sus relaciones

pese a que como hombre era profundamente hombre.

Es decir, que no es que hubiese en él, diríamos, en este caso,

una ambigüedad sexual o lo que fuese que le hubiese llevado

a tener un problema o una duda a la hora de elegir su posición sexual

o como se dirigiría al mundo. No. Él no tenía, sencillamente,

lo que no tenía era el modelo arquetipo del hombre

y le había fallado desde pequeño incluso porque además ese modelo

lo tenía en conflicto con la madre, que también eso es grave

porque el problema está en que el padre,

aparte de ser un personaje como él, cobarde, esquivo, un hombre

que se hace pasar por enfermo para que le vayan dando bajas

en el trabajo donde está, se hace pasar por enfermo

para poder estar en el retiro de ese trabajo que tenía

en los ferrocarriles pero que le permitía ir vestido de militar

y se paseaba por Praga vestido de militar mirando a las muchachas,

pero ese hombre, sin embargo, está en conflicto con la mujer

a la que considera, además indigna, ya que la que le va creando al hijo

sospechas de que su madre les está traicionando a los dos.

Eso es muy malo para un muchacho.

Persona cargada de sentimiento de culpa

por esta incapacidad para hacer compatibles

sus deberes familiares y sociales con su vocación

pero sin propósito de la enmienda.

Sin propósito de la enmienda.

Esto es absoluto porque a los dos minutos

uno lo ve que se lanza a ese abismo

porque le puede esa sensualidad terrible,

esa sensualidad a la que el culpa...

Por ejemplo, cuando viene a España y viene a Sevilla,

a él no le gusta Sevilla.

Yo, cuando me preguntaba cómo un hombre puede llegar a una Sevilla,

claro, que llega con inundaciones

y no es el momento ideal, pero cómo a un hombre puede no gustarle

aquella maravilla estética y sensual de Sevilla y encontré la respuesta

en Santa Teresa de Jesús cuando dice

que en Sevilla los diablos tienen más manos para tentar.

No sé si en Ronda el diablo tiene menos manos,

pero en cambio Rilke si se quedó fascinado por Ronda,

que fue uno de los escenarios más importantes en su trayectoria.

Es un escenario fundamental en su trayectoria.

No solamente en lo que escribió en Ronda, en lo que vivió en Ronda,

que estuvo finalmente el final de 1912 y comienzo del 13,

pero en ese tiempo es cuando él va creando

en su interior un nuevo Rilke, el Rilke que va a dar final

a las "Elegías de Duino Los sonetos de Orfeo"

y realmente es que Ronda tiene el aspecto, en eso,

más trágico, más dramático, más iniciático.

Ese sí que es un mundo para Rilke, es un mundo bíblico.

Es un mundo con los montes aquellos de la serranía,

el Tajo abajo en el fondo,

la hondonada donde se oyen los ladridos de los perros,

los balcones aquellos maravillosos, sobre todo aquella majestad,

aquellos paisajes con aquellas dehesas

que hay en el fondo que le gustaba recorrer andando,

los conventos de la ciudad, las peñas cortadas... Todo.

Y encima, como tú explicas, la plaza de toros más antigua de España

donde se escenifica la tragedia de la muerte.

Y el círculo. Y el círculo, claro.

Eso es, realmente, el mundo rilkeano por excelencia,

que es el mundo también, curioso, donde en el escenario de vida,

este es de muerte, pero en el de vida,

dedica otro poema, uno a la corrida de toros

y otro a la bailarina española, los dos sacados de Zuloaga,

que era su amigo. Y entonces la bailarina española

también actúa sobre un círculo y en un círculo que es el iniciático.

Estamos siempre llevando los mismos...

La danza de los Derviches. La danza de los Derviches.

Pero es ahí donde estalla, lo acabas de decir, del Rilke místico.

El Rilke a la vez diabólico y angelical, el que se cree,

escribiendo las "Elegías de Duino", San Juan en Patmos.

Exactamente. Un San Juan que escribe, además, el San Juan que está

representado en Brujas, el San Juan donde aparece

San Juan escribiendo con la mano derecha hacia un lado

y con la izquierda hacia otro, el San Juan que une el mundo hebreo,

el mundo oriental, el mundo que escribe como el mundo egipcio,

de derecha izquierda, y el mundo occidental,

el mundo nuestro, el mundo latino. Y eso es, realmente,

el cambio profundo que hay en Rilke cuando él se aventura a entrar

en todo ese paisaje que para él ha permanecido oculto,

probablemente, por miedo. Porque es un paisaje que llamará terrible.

Es el paisaje de los ángeles, es el paisaje del apocalipsis,

como tú has dicho, de la revelación. Y ese es el paisaje donde el va

a dedicar sus últimos versos

y donde va a ser más grande su manifestación poética.

Hablando de cuadratura del círculo y de otra cosa, Mauricio,

llama la atención la extraordinaria libertad de costumbres imperante

en aquella época. Parejas abiertas como parejas libres,

parejas blancas, parejas promiscuas, pasaba de todo y nadie se inmutaba.

De todo. Pero es que yo diría...

En el retroceso que yo veo en la civilización...

Yo, incluso, he asistido, de mis recuerdos de juventud,

de vida, porque ya sabes que viví una parte de mi juventud en París,

el mundo lo veía más abierto, más tolerante,

más comprensivo con otras fronteras.

lo veo estrecho, cobarde, un mundo que se va a fortificar

en pequeñas fronteras. Lo estoy viendo.

Es un mundo que realmente quiere sentirse en seguridad,

pero a la vez que se siente en seguridad juega con lo más terrible,

que es con lo que jugaron todos los niños burgueses,

juega con fuego, juega con explosivos.

No se puede soportar una vida tan cercada, tan llevada por límites,

tan llevada por fronteras. Esa vida territorial tan grande,

tan brutal, va a angustiar de nuevo a la sociedad.

Eso lleva a una guerra mundial.

Hablando de libertad de costumbres, si en este relato tuyo,

si en este libro tuyo hay una coprotagonista,

no una antagonista, es Lou Salomé. Su relación sentimental y sexual

con Rilke duró unos años de extrema juventud en caso del poeta,

menos en los de ella, pero su amistad no terminó nunca,

aunque hubo muchos dimes y diretes. Muchos. Momentos terribles,

desencuentros terribles, pero además cuando ella en una de las cartas

que le escribe cuando era joven, después del viaje a Rusia

que hacen juntos para ver a Tolstoi...

Evocado en este libro.

Donde prácticamente no menciona a Rilke.

Habla a veces... "Nosotros", dice en plural, pero no menciona a Rilke.

Porque acabaron... Acabó, realmente, ella recuerda una vida conjuntos

que hicieron en una isla a orillas del Volga ella dice:

"astillas en mis nervios y en mis uñas",

porque cuando Rilke, que era un gran neurótico,

se ponía insoportable y cargaba sobre su madre...

era único, entonces sí es verdad que ese personaje...

En cambio ella le hace esas llamadas, últimas llamadas,

y ella le escribe una carta poniéndole, realmente como una madre

haría con su hijo, poniéndole las cuentas claras

y enderezándolo y sin embargo esa ruptura que tienen

al cabo de los años se va dando cuenta

que la que es la portadora de los...

las mujeres, la portadora de los signos,

la portadora del misterio, y esto es muy importante

porque esta civilización nacionalista que tenemos, que va, yo creo,

a tener su final pronto, porque hay que buscar salida,

esto no puede mantenerse más la presión,

perdió una de las vías de sabiduría, en las vías que habíamos aprendido,

en la iniciación de Eleusis, en la iniciación de las diosas madres,

cereales, de la magna mater, que hablo mucho en el libro

que es la iniciación de la mujer, la iniciación femenina,

y eso realmente él se encuentra con que solo Lou Salomé

y la princesa Marie von Thurn, que son herederas de aquel

antiguo régimen, mantienen esa luz que saber pensar de otras muchas

maneras para sobrevivir, que no todo es argumental,

que no todo es justificable desde la razón,

que se necesita pensar con el corazón.

Viajero incansable, fugitivo siempre,

saltando de aquí para allá, sin casa, sin pertenencias,

sin ningún anclaje exterior, frágil por dentro y por fuera,

caprichoso, arbitrario, egoísta, niño mimado... intratable, vaya,

y a su vez, asombrosamente seductor.

Se metía a todo el mundo en el bolsillo.

A todo el mundo. A hombres y mujeres.

A las mujeres y, porque sabía hablar el lenguaje de ellas

con una facilidad enorme, instintivo, probablemente porque además tenía...

Porque buscaba una madre, pero lo que no buscaba era una mujer,

no buscaba una compañera.

Ese seductor, como tú has dicho, es egoísta.

Ese seductor puede llegar a ser tremendamente cruel porque juega

en unos terrenos en los que no arriesga nunca nada. Eso es su mundo.

Por eso su poesía tiene una seducción...

Hofmannsthal la detestaba. Hablo de un gran poeta austriaco...

La detestaba Gertrude Stein...

Tantos, tantos enemigos tuvo de su poesía...

Sin embargo esa poesía que es realmente donde esa frialdad cortante

pero a la vez lúcida del hielo iluminado,

ese color que tiene a veces en sus versos

que son de una pureza gélida...

Todo eso lo hace un poeta tan interesante, tan perfecto,

pero a la vez con una vida tan terrible...

En ese trasiego de grandes personas,

de grandes personajes que poblaron su vida,

el cráter masculino más importante, el ejemplo, fue Rodin.

El escultor Rodin, del cual fue secretario, entre otras cosas.

Evidentemente es ese gran maestro que le pone la vida por delante.

Se lo encuentra en un momento

en que él es un muchacho muy inestable y acaba de fracasar,

precisamente, de su matrimonio,

acaba dejar a su hija a la que no va a saber atender nunca...

Entonces Rodin lo recibe en ese momento como secretario en su...

Primero porque le iba a hacer una biografía

y luego lo acoge como secretario,

y Rodin lo que le enseña es la vida de un hombre del pueblo.

Rodin era un hombre del pueblo.

No es un hijo de la burguesía de Praga, es un hombre de pueblo.

Su padre era un policía...

Su madre era una costurera.

Su familia vendía medallas en los mercados.

Rodin se ha educado entre los...

Le ha costado muchos años llegar a ser conocido como escultor.

Se ha educado entre los maestros de obra, entre los albañiles.

Entre la gente que está en los andamios.

Y lo que les llama... El primer milagro lo hace con ellos.

Ellos lo hacen con él.

Cuando él va esculpiendo frisos con aquellos maestros de obra

que le acompañan y Rodin va haciendo cabecitas de ángel,

va haciendo hojas.

Y los compañeros, albañiles que le miran y le dicen:

"Es usted un maestro. Nosotros hacemos todas iguales

y usted cada cabecita es diferente".

Pero le dice uno de ellos: "Usted comete un error, maestro.

Usted comete el error de que cuando hace las hojas,

las hace planas.

Y a mí, mis maestros antiguos me enseñaron

que hay que levantarles la punta hacia el espectador a la hoja

para que se vea en relieve y ocupar el espacio".

Ese es Rodin. Todo se nos queda dentro.

Dentro de tu libro, Mauricio.

Llegamos al momento de la muerte de Rilke.

Esa muerte de leucemia, pero que llevaba incordiándole años y años.

Él notaba que la sangre se le alborotaba.

Que algo le sucedía en la sangre.

Hasta que llega ese momento casi final que se pincha

con la famosa rosa.

Eso le produce una septicemia y ya, prácticamente de ahí,

es un despeñadero que lo conduce a morir.

Ahí también aparece una última mujer.

Su última o penúltima conquista, que le visita en el torreón de Muzot.

Y él pide ese epitafio rosa,

o pura contradicción.

Deleite. Sueño de nadie bajo tantos párpados.

Y tú juegas con ese verso.

La página 1066 de tu libro.

Y vas proponiendo. Jugando con la lengua alemana...

Con la lengua alemana, diferentes posibilidades.

Porque hasta su propio nombre... ¿Por qué se llamaba Rainer?

Él se llamaba Renato, se llamaba Renacido.

Porque su madre había perdido una niña y le pone ese nombre,

que no deja de ser una carga para él porque es un renacido.

Ya lleva ese encargo.

Por eso entra el título, "El vidente y lo oculto".

Tiene un destino hecho desde el primer momento.

Entonces, en la rosa esa...

Su nombre se lo pone "Rousseaume", decía,

porque le cambia el nombre de René por Rainer.

Rainer, en Alemán, pero escrito con "E", no con "A" es puro.

Con lo cual, cada vez que se pronuncia Rainer,

se da una idea de pureza.

Hasta en eso es astuta y le crea el eslogan

con el que se va a hacer famoso.

Y sin embargo decía todo esto en la rosa.

Lo que él ve, como lo ve tanto, en el almendro también.

Lo ve en las flores.

Ve el contacto de la vida terrenal de la planta,

de la flor, del esplendor, de la rosa.

Lo ve unido a la tierra profunda. A las raíces, al ultramundo.

Es precisamente la tierra donde habitan los muertos.

Ese Rilke, el que va a hacer esa tal sustanciación.

Ese paso entre las raíces del mundo que ocupa la tiniebla,

lo oscuro, la muerte, lo desconocido,

a ese mundo de la resurrección, que es el mundo de la rosa.

Sueño de nadie bajo tantos párpados.

Y tú añades: "Voluptuosamente contemplada la rosa por todos,

sin ser poseída por nadie, aunque ella, él, Rilke, en este caso,

advierta la mirada.

Vuelvo al comienzo de nuestra conversación.

Última pregunta.

La índole no solo biográfica, sino autobiográfica de tu libro.

Citas a Pasternak en la introducción.

"No estoy escribiendo mi autobiografía,

pero recurro a ella cuando así lo exige

la del biografiado". Más claro agua.

Por qué has escrito este libro. Sí.

Para mí era...

Yo tenía esa idea de que Rilke había...

Yo he sido el compañero,

el discípulo fiel de Zweig durante toda mi vida,

he entendido la biografía como la entendía.

He buscado sus paisajes, su mundo.

Pero entonces me faltaba un conflicto con un personaje fundamental

para mí, para entender esta época.

Es por eso que cambié en un momento determinado

todo aquel escenario, todos aquellos datos que tenía,

para buscar en la sonda a ese personaje,

que es el que me intrigaba.

El que me resultaba realmente enigmático.

El que me resultaba realmente sacerdotal.

Zweig es un escritor, un fabuloso escritor.

En Rilke hay un misterioso dramaturgo,

un misterioso sacerdote, un vidente, un ocultista.

Eso es lo que a mí me intrigaba de él,

que me encontré luego a la vez esa vida tan terrible

de asumir y a veces de tolerar.

Yo creo, Mauricio, que, sin dejar de buscar a Stefan Zweig,

sin dejar de buscar a Rilke, en este libro, fundamentalmente,

te buscabas a ti.

Y ahora te entrego la cometida de mis diosas de la noche,

y me despido, como tú explicas en el enigmático comienzo del libro,

no con las palmas de la mano hacia la tierra,

porque eso es el anuncio de la muerte,

sino con ellas hacia el cielo, que es la invocación de la vida.

Te acompaño.

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Vamos a ver.

Comienza Mauricio el debate y después las recomendaciones,

si tenemos tiempo para ello.

Pero como siempre se me olvida entregar al invitado

al fin de la entrevista el frasquito de wasabi

y el chocolate negro preparado por los nanaístas,

para que en esta ocasión no se me olvide,

lo primero que hago es levantarme y regalártelo.

Tú que eres gastrónomo y enólogo...

¿Tú qué vino crees que acompaña mejor el wasabi?

¿El vino que acompaña mejor al wasabi?

Sí, y al chocolate negro, ya puestos... O licor.

Un vino dulce para el chocolate negro.

Un vino tinto bien denso, fuerte, hondo y profundo también

para el wasabi.

¿Y el saque? Sin duda.

Pero el saque...

Esto para nosotros... Llamamos otra cosa a tener saque.

Chicas. Mauricio Wiesenthal. Palabras mayores.

Bueno, desde luego. Palabras mayores.

Hemos estado entretenidísimas, Mauricio.

Llevamos varias semanas leyendo tu libro.

-Os miro con escepticismo. -¿Por qué con escepticismo?

-Porque habéis tenido una tarea fuerte.

-Bueno, se ha leído. -Está leído.

-Ha sido un honor.

Yo te quería preguntar...

Bueno, hay mil preguntas posibles.

Aquí Dragó ha hecho muchas de ellas. Poquísimas he hecho.

Sí, pocas de las que...

De todas las que se nos ocurren.

A mí hay una figura que me interesa mucho en esta historia.

Por supuesto, todas las figuras femeninas que tienen

una importancia capital en este relato en la vida de Rilke,

pero, empezando por el principio,

ya que soy la primera que hace una pregunta,

la madre, ¿no?

La madre de Rilke, esta mujer que siempre quiso

que su hijo fuera poeta.

Que, como habéis dicho antes, vestía a su niño de niña

porque había perdido antes a una hermanita.

Y me interesa mucho lo que tú cuentas.

Esta educación femenina que recibe Rilke,

en unos años en los que quizá no era tan frecuente,

o no lo sé.

Una educación que se llevaba un poco de abuelas a madres,

donde estaba más presente lo psicológico de lo racional.

Y por lo tanto, también, todo este mundo mágico y ocultista

que tanto te interesa en la figura del poeta.

Quería saber cómo ves este tipo de educación,

y si, que luego se ha convertido también en una educación moderna

a través de Montessori... y de otros sistemas pedagógicos.

-De Anna Freud... De tantas educadoras.

Alguna a la que he conocido.

Creo que es un mundo muy interesante poner en relieve.

Es un mundo que fácilmente se pierde, se oculta,

porque la intervención, la liberación de la mujer,

la lucha de la mujer por su liberación.

Hay una parte que parece que nos lleva a descubrir

que solamente desde el día que comienza esa batalla,

que era necesaria e importante para la liberación de la mujer,

es el momento en que comienza realmente.

Una interpretación equívoca sería pensar que en ese momento

comienza, aparece la presencia femenina en la educación,

y no es así.

Puesto que, fundamentalmente, las mujeres, las madres, las abuelas,

es decir, las tías, se dedicaban a la educación de los niños.

Rilke es uno de esos personajes educado por una madre.

Es más, por una madre con unas ideas muy combativas y muy interesantes

para su tiempo.

Escribía.

Tenía, esto sí, un problema que le hereda a su hijo

y por eso su hijo la llama falsa.

Probablemente, ahí haya un comentario que también hay que conocerla bien

para darse cuenta de qué puede significar ese comentario

tan terrible, porque la madre era de origen judío y lo oculta.

La madre está...

Porque su abuelo se había convertido para poder ocupar cargos

en el imperio austrohúngaro.

Entonces, esta señora, es una señora que va siempre vestida de negro,

como de luto, muy piadosa.

Llena continuamente de reliquias, de figuras religiosas.

Ese es el mundo en el que dice a Rilke,

y por eso es un mundo en el fondo conflictivo para él,

porque es un mundo que está suplantando su origen, por un lado,

y en el cual el padre, fue curioso, no tiene papel ninguno.

El padre es como un fantasma que se mueve al margen de todo eso.

-Pero son brujas, son magas. Igual que también la madre de Gette,

de Leonardo, de tantos otros.

-Ahora que dices, y estás entrando en un tema muy profundo

que merecía una enciclopedia entera.

Porque, por citarte un ejemplo, para hacer un contraste fuerte,

la madre de Kepler, el astrónomo, fue quemada por bruja.

Y cuando piensas que Kepler es un científico

y que su madre ha sido quemada por bruja,

se está viendo la isilla de haber atacado a una mujer

por ser mujer, por no reconocer el rango de que podía ser sabia.

Añado unas notas documentales que tú citas.

La madre sobrevivió a Rilke unos cuantos años, ¿verdad?

La hija de Rilke se suicidó en compañía de su segundo marido,

ya en 1973, 74. Por ahí.

Y luego... No hemos hablado antes de Baudelaire.

Él se sentía hermano de Baudelaire, huérfano también,

por antonomasia, como él mismo se sentía a sí mismo.

Ese era el personaje que se reflejaba, evidentemente,

porque Baudelaire tiene además en eso una imagen parecida

de un padre que pierde siendo muy pequeño,

pero de una madre que se vuelve a casar...

Una madrastra que no soportaba...

El padre, el padrastro con el que se encuentra,

precisamente, lo identifica con lo más malo y lo más terrible.

Por eso, incluso, su evolución como personaje,

que fue contradictoria en Baudelaire, porque es un antimoderno.

-Él va detrás de las aristócratas, nunca mejor dicho,

mujeres de faldas largas y ampulosas,

y largos apellidos también.

Él va detrás de todo esto.

Pero no es aristócrata, creo que es el pultócrata.

Lo que le gusta es la ostentación, no sabe vivir en esa castidad

de la que hablabais en entrevista.

Lo que tiene es un complejo terrible con lo de las mujeres,

ahora hablamos.

Pero ya no porque sea un picaflor, digamos.

Es que se pone enfermo y se va. Es lo que le pasa con todas.

Cuando ya se ve en ese brete,

le empieza a doler no sé muy bien qué...

La enfermedad la utiliza como coartada.

Como coartada y se va.

Pero el paso por el ejército, eso es terrible.

-Es un síndrome de conejo. -Eso es terrible.

Pero fíjate.

El ejército, en términos freudianos, podríamos decir,

que un hombre que acude al ejército o una mujer,

normalmente suelen ser hombres que se sienten huérfanos de padres.

El zafarrancho y todo esto, como que te cobija.

Pero a Rilke le apartan.

Le llamarían María o lo que tú quieras,

pero su comportamiento es atroz.

Decepciona a la madre y lo que tú quieras,

pero creo que ahí, herido en su orgullo, el que le quedara,

él cambia y decide conquistar corazones,

y por otro lado, abandonarlos también.

Y ellas... Lo de ellas es innominable.

-Él tiene un problema, Elia, a mi modo de ver,

es incapaz de ver a una mujer, pero incluso con los amigos le pasa.

Los amigos se enfrentan a él muchas veces.

Se siente dolido por cosas, por feos que le hace Rilke.

Pero con los mujeres es evidente. Es incapaz de entregarse.

Un hombre cobarde tiene ese problema. Es incapaz de salir de sí mismo.

Es un hombre cobarde, un problema muy grande metido

en el mundo femenino como él se mete, precisamente como un don Juan,

un burlador.

Me gusta porque el don Juan tiene el aspecto

de ser el más terrible del burlador. -Un combinado de piedra.

-Sí. Un burlador que hace trampas, que recurre a todo tipo de artimañas.

-Decían de don Juan que es un impotente.

El gran impotente de la historia. Y homosexual.

Era la tesis de Gregorio Marañón.

>Estos personajes, es verdad que Rilke las bordea.

Pero en el aspecto de lo que es su sexualidad,

alude a su compañera, por lo tanto, lo tenía claro.

Es muy definitiva y definitoria cuando dice:

"Hombre era Rilke de una forma radical y total".

En él había ese aspecto.

Lo que estaba era frustrado y convertido

en un problema tan tremendo.

En el sentido de que era su cobardía, su incapacidad de entregarse

en el amor.

-Y luego muy torpe, con esto ya acabo,

cuando visita a Trotski también. A Tolstói, perdón.

Le llama artista, ¿no?

Tolstói se indigna. Menudo era Tolstói también, ¿no?

Muy torpe en algunos conceptos.

Y Lou Salomé lo llevaba a sus pechos.

-Tolstói, el problema que tiene cuando llega

y va a ver al maestro, es que tampoco lo ve.

No ve a los demás.

Tiene como un espejo. Es muy grande.

Tiene un espejo siempre delante. Se ve a sí mismo.

Por eso comete esa fechoría de decir a Tolstói

que iríamos a tratarlo, preguntándole ustedes es un gran artista,

le va diciendo cosas.

Tolstói ya no quiere ser, quiere ser un profeta.

Él se siente un profeta gruñón.

El hombre tiene un drama de que está excomulgado.

Un hombre tan religioso como él,

que está perseguido por la Iglesia rusa.

Todo esto a Tolstói le martiriza para que venga el otro a decirle:

"Usted es un gran artista".

Pero Tolstói tampoco lo ve él.

Porque la famosa visita que hace con Lou Salomé,

solo ve a Lou Salomé. Solo ve a Lou Salomé.

Y la primera del primer año ve al marido, que le interesaba más

el marido de Lou Salomé, porque era especialista en sectas heréticas.

-Otra figura, verdad, Ayanta, es verdad que lo hablábamos

esta semana. La figura del marido de Salomé.

-El famoso mago persa.

Dejémosla, que bastante tema...

Yo suscribo al 100 % una frase que creo que has dicho tú

en la entrevista. Esto no es un libro, es una biblioteca.

Fundas los orígenes del totalitarismo biográfico.

Has escrito un libro maravilloso. -Absolutismo.

Al menos a mí, me has saciado una inmensa hambre...

Lo tengo anotado aquí, de lo oculto.

de antemodernidad, de contradicción...

Ha encanecido leyendo tu libro. De plenitud y de espíritu.

Curiosamente, me parece que haces un libro muy feminista,

como para compensar.

Ahora voy a lo que me interesa. De lo general a lo particular.

Ellos tres son personas muy bien educadas,

mejor educadas que yo, que soy la única que te lo va a poner claro.

Los tres me han dicho en algún momento que,

después de leer tu libro, han pasado a...

No diré odiar, es una palabra muy grande.

Odiar a Rilke.

Rilke, quizá una poesía tan seráfica, tan angélica,

que a todos...

Es uno de los poetas favoritos de todo el mundo que ame la poesía.

Anna, seré indiscreto.

Elia, tú me pusiste, cuando llevabas el libro de Rilke...

Tres veces lo dije además. Odio, odio, odio...

-La más discreta, la más moderada, ha sido Ayanta.

Aquí se han utilizado expresiones como maltratador psicológico.

Yo de tu libro saco la impresión...

Es fácil calificar a Rilke de genio piojoso.

De genio sabandija, de genio sanguijuela.

Sí, eso es.

-Pero yo, por ejemplo, leyendo tu libro,

aparte de que mi pasión por Rilke se mantiene incólume,

no creo que haya que ser buena persona para ser buen poeta.

Creo que todas las personas que se cruzan en el camino de Rilke,

todas sacaron algo también.

Tú describes caracteres con pocas excepciones.

Caracteres muy fuertes, personas muy sólidas.

Personalidades muy interesantes.

Creo que este tipo de genio, que es muy sabandija,

muy sanguijuela, que chupa, parásito, pero que también daba mucho a cambio.

Que también amueblaba la vida de estas personas.

De algún modo hay un quid pro quo, un ten con ten.

Quiero decir que, interactuar con Rilke,

con todo lo fastidioso que podía ser,

especialmente si te enamorabas de Rilke,

que no parece lo más sensato que podía decir una persona...

a no ser que seas Lou Andreas-Salomé.

Anna, amueblaba o decoraba, simplemente.

Decoraba, ¿eh? Es muy distinto amueblar a decorar.

Llenaba de argumento y de contenido de algo interesante.

-Hay en algo...

-Hay algo irreemplazable.

-Yo le he llamado "el vidente y lo oculto".

hay algo iluminista en esta historia. -Que da algo a cambio.

-Él es médium.

El médium te pone en contacto con un mundo, eso está claro.

Es una amiga tan íntima como la princesa.

Se da cuenta de que tiene ese aspecto histérico, como queréis verlo,

del médium capaz de entrar en trance ante cosas que los demás

no estamos viendo.

Y que él percibe y se da cuenta.

Es verdad que para los seres humanos,

tener al lado a un personaje que está viendo un mundo diferente,

que te está adivinando cosas que vienen

y que los demás no ven, es muy interesante.

-Perdona que te interrumpa.

Es donde veo el matiz con el mero burlador, el mero don Juan.

El don Juan y el burlador es un espejismo.

No da nada a cambio. Da encanto.

Y tú caes de bruces y ya está.

Pero un personaje como Rilke es algo más complejo,

es una simbiosis.

Es un parásito al que tú también puedes parasitar.

-Traiciona amigos también. Deja un rastro de desdicha.

Deja un rastro incluso de suicidio.

(HABLAN A LA VEZ)

Está lleno de grandes genios, de creadores, artistas.

Precisamente tienen el principal defecto.

En este caso, la genialidad es muy aguda.

-Sobre todo piensa que Marie dice que,

cuando se pasaba por una ciudad tan bella como Venecia,

los paisajes...

Se mueve llevado por todos los mecenas.

Son paisajes maravillosos para crear este escenario

donde aparecen las mascaras, donde se transforma la vida,

las luces.

Cuando llegaba a Venecia, en ese escenario tan bello,

dice la princesa Marie que era veneciana.

Las dimensiones del mundo en aquella época eran diferentes.

Una austriaca nacida en Venecia,

porque Venecia en aquella época...

Entonces dice: "Y pasear con él en Venecia,

su ciudad, era verla transformada".

Transformaba donde él pasaba.

Yo he visto hierba en los canales de Venecia paseando con Rilke".

Él realmente, ese mundo místico, esotérico,

donde aparecen fenómenos extraños,

es curioso porque es la aristocracia la que se nutre mucho de eso,

porque aquella aristocracia creía heredera

en la que ha visto morir a un mundo, ha visto apagar su mundo,

ha visto caer en medio de crímenes terribles.

No hay que olvidar que a veces, cuando se cuenta

la Revolución Francesa, se cuenta solo una película

para no sé quién.

Pero no se cuenta la sangre, como en todas las revoluciones.

Se mataban a niños con 14 años.

Que alguien se tome la paciencia de leer también

quiénes eran las víctimas.

Por lo tanto, cuando y víctimas, está hablando de algo muy grave,

porque está hablando de asesinos.

Parece que a veces la historia se cuenta hablando de muchas víctimas,

pero no se habla de que había número de asesinos.

Algunos eran tan eficaces, que con menos hacen mucho.

Se trata sencillamente de que, aquella aristocracia

que había visto caer su mundo,

que había visto apagarse, perderse un mundo de papeles,

de cartas, que guardaban curiosamente solo las mujeres.

Ahí es por lo que es interesante su comunicación con las mujeres.

Las mujeres eran las herederas de las fotos antiguas.

De los álbumes de las abuelas.

Los pequeños retales de tela que nadie quería.

Y el significado de las fotos aquellas donde los cuadernillos

de baile, donde estaba apuntado algo tan simple

como los bailes de una tía que había muerto soltera.

Los faenes de una tía que había muerto soltera

es una novela.

-De la memoria, ¿no? -De la memoria.

Rilke se movía por ahí. Entraba en un desván.

Por los desvanes del palacio de Duino.

Donde nadie había querido nunca entrar.

-Lo estudia todo. -Él lo sacaba todo.

Aparece con los sillones viejos, donde se encontraba la forma

de los cuerpos humanos. -Resumiendo, Mauricio.

No dejó a su paso un reguero de víctimas y cadáveres.

-De acuerdo.

Por eso he dicho que Anna Grau había tenido una percepción

de que ahí dentro había un personaje que también...

-Que también daba algo. -Te daba algo...

Si estabas dispuesto a entrar en esa cámara de los horrores.

Sí, pero lo más importante que te da es su obra.

Todo eso lo podéis encontrar leyendo.

Hombre. Yo, leído el libro, desde luego.

Si tuviera la ocasión de cenar esta noche con Rilke,

me lo pensaría dos veces.

Igual me quedaría en casa leyendo el poema.

Declinaría la invitación.

Anna, yo me distancio un poco de ti.

Me acerco un poco a Ayanta y a Elia, porque tengo que confesarte,

Mauricio, que yo, que fui "rilkiniano" al más no poder,

porque en la universidad a la que yo fui en los años 50,

Rilke era una lectura habitual.

"Los sonetos a Orfeo", las "Elegías de Duino".

Fíjate que, en mi primera novela, que andaba por ahí,

"El dorado", escrita a los 23 años, lleva una cita inicial

de "Elegías de Duino", que dice:

"Una cosa es cantar a la amada,

otra a aquel escondido Dios fluvial de la sangre.

Es extraordinario.

Dicho esto, tengo que decirte que después de leer tu libro,

sé muy bien que nunca se puede juzgar la obra literaria

en función de la vida de los autores.

Sé muy bien, porque he leído

"La novela familiar de Blas Matamoro",

que es un libro espléndido donde cuenta las atrocidades,

las bestialidades que la mayor parte de los genios de la literatura

cometieron en sus vidas.

Hay que separar vida y obra.

Pero, a pesar de eso, confieso que en lo sucesivo,

voy a leer a Rilke de forma distinta.

Yo le sigo amando.

Pero eso se pasa.

También es cierto que, salvando las distancias,

no tiene nada que ver.

Hace un montón de años leí la autobiografía de Chaplin.

Sí, sí. Otro que tal baila.

Además es autobiografía.

Es decir, escribe con una cierta tolerancia

hacia sus propios defectos.

Ese libro es aterrador. Es verdaderamente terrible.

Es un libro miserable.

Cuando lo leí, dije:

"Nunca más voy a poder ver las películas de Chaplin

con esos ojos con los que lo había visto hasta ahora".

Es mentira.

Al final, lo que permanece es la obra.

Vas olvidando lo que has leído o lo que sabes.

Te vuelves a quedar fascinado con la poesía de Rilke

y con la película de Charles Chaplin.

-Yo insisto en que las presuntas personas, o no tan presuntas,

maltratadas por Rilke.

Mi teoría es que, con pocas excepciones,

personajes de ese calado no aguantan el maltrato

si no tienen una fuerte compensación a cambio.

Más allá de la lectura de la obra.

Que como tú bien dices, se puede hacer un biombo de por medio.

Yo te aconsejo que esta noche te vayas a cenar, no con Rilke,

sino con un libro de Rilke.

Y lo vas leyendo mientras comes.

Va a ser mejor.

Clara era su mujer.

-Su mujer era una mujer excepcional. -Bueno, excepcional.

-Yo no habría tenido narices...

¿Excepcional por qué?

Por tener narices de casarse con él, para empezar.

-Por paciencia...

Además, esconderle de sus amantes.

Eso, como mujer, qué quieres que te diga.

Ven aquí, Rilke, que te escondo, que viene...

-Defender su ideal de artista, con una niña de por medio,

manteniendo una amistad, a pesar de todos los avatares

con Rilke a lo largo de todas las circunstancias.

-Salomé le dijo en un momento: "O te ocupas de ellas,

o te denuncio a la policía".

-Está lleno de personas con vocaciones masoquistas.

No pasa nada. Es una opción.

-El típico maltratador suelta a su alrededor

personitas de escaso calado, caza menor.

Al lado de Rilke no veo caza menor. Solo veo caza mayor.

Piezas de muy alto... Personas muy valiosas,

unas más famosas que otras, que todas tendrían una buena razón

para interactuar de esta manera con una persona tan peligrosa.

¿Y no será que el contacto con Rilke las volvía piezas de caza mayor,

pero que ellas, estando lejos de Rilke, no lo eran tanto?

Efectivamente. -La especulación es libre.

Pero es verdad en esto que estamos comentando.

He procurado entrar en su vida con un respeto enorme.

Encima tengo una superstición,

que es la que creo que un biógrafo debe documentar,

pero muy a fondo, las vidas de las personas

que no están presentes para defenderse.

Me parece también...

En mi idea de la vida, me parecería siempre, por ejemplo,

inventarme una anécdota o una historia de un personaje

de una biografía.

Lo que evito es que parezca una biografía erudita

y que parezca solamente una biografía llena de notas.

-Tú te has documentado hasta el vértigo.

Hasta el vértigo lector.

-Sí, sí. Me he documentado tremendamente.

-Es mareante.

-Para estar seguro...

Está su vértigo y el de los lectores.

Para estar seguro de que todo ese mundo en el que me asomaba,

y realmente con ese vértigo, mira que el libro está editado

por Acantilado, y realmente había un acantilado ahí delante,

no es un acantilado genuino.

Hay un acantilado que se me ofrecía delante

e irán apareciendo todos los personajes,

y yo me daba cuenta cómo él los atraía, los seducía.

Tiene algo.

Uno de mis capítulos, hablo de la voz de las sirenas.

Hay un aspecto interesante de él.

Tiene el canto y es una de las almas de las sirenas.

Tiene un canto de sirena.

Es el que atrae a esos precipicios, esos acantilados, esos escollos.

-Mauricio, perdona.

¿Es verdad lo de "rezo para que un día Dios te perdone"?

En la página 70, lo tengo aquí puesto,

cuando le pegan en el cuartel.

-Esto es tierno. Es lo único que me ha gustado de Rilke.

-Sí, porque eso no es suyo. -Se lo inventa.

-Ah, ¿ves?

-Está en ese momento... -Plagiando...

-Por la idea de Dostoyevski.

Dostoyevski es el único hombre capaz de decir cosas

como cuando un señor le da un bofetón,

cosa que a veces nos cuesta entender.

Ese mensaje cristiano de que hay que poner la otra mejilla

cuando te dan un bofetón,

sin embargo, Dostoyevski lo tiene muy claro.

El personaje de Dostoyevski no son grandes

porque el alma de Dostoyevski es así.

-Que no es lo mismo ser ruso que querer ser ruso.

Hay un matiz.

Tengo una malísima noticia. Que se acaba.

Se ha acabado el programa. Se ha acabado todo el tiempo.

No podemos recomendar libros ni tampoco llevaros al cohete.

Ni falta que hace, porque ya se ha dicho...

Por activa y por pasiva, que el libro dedicado a Rilke

por Mauricio Wiesenthal, es todo una biblioteca.

Así que dense todos esos libros por recomendados,

y te queda el tiempo justito para leer tu poema, Elia.

No me ordenó, pero me sugirió Fernando

que algo de Rilke debería de haber.

Complicado, en cuanto a la traducción,

pero bueno, vamos con ello.

"¿Cómo sujetar mi alma para que no roce la tuya?

¿Cómo debo elevarla hasta las otras cosas sobre ti?

Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido.

En un rincón extraño y mudo, donde tú estremecimiento

no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos tú y yo nos une como un golpe de arco

que una sola voz arranca de dos cuerdas.

¿En qué instrumento nos tensaron?

¿Qué mano nos pulsa formando este sonido?

Oh, dulce canto".

Yo te sugerí que de "Los sonetos a Orfeo",

leyeses el del otoño. Pero bien está.

Mauricio, namaste.

Gracias a todos ustedes. Volvemos.

Las manos arriba.

Todo está en los libros....

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Libros con uasabi - 13/03/16

Libros con uasabi - 13/03/16

13 mar 2016

Programa divulgativo sobre el mundo del libro. Sánchez Dragó entrevista a Mauricio Wiesenthal con su obra Rainer Maria Rilke. "El vidente y lo oculto".

ver más sobre "Libros con uasabi - 13/03/16" ver menos sobre "Libros con uasabi - 13/03/16"
Programas completos (42)

Los últimos 43 programas de Libros con uasabi

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios