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Libros con uasabi

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Para todos los públicos Libros con uasabi - 09/07/17 - ver ahora
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Hay momentos estelares en la historia de la literatura.

De uno de ellos protagonizado entre 1907

y la II Guerra Mundial, grosso modo,

por el grupo de Bloomsbury, que marcó

a toda una generación de escritores y de pintores

y de filósofos y de críticos y de científicos

y de economistas y a muchas de lectores

y de dos de sus miembros más singulares, Virginia Woolf

y Vita Sackville-West, hablaremos hoy en...

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Todo, todo,

todo está en los libros.

Nuestra invitada será Pilar Bellver,

autora de esta novela de título provocador:

"A Virginia le gustaba Vita". Editorial Dos Bigotes.

Antes de charlar con Pilar, voy a partir una lanza

por esta obra del poeta novelista y ensayista Fernando Calvo

publicada por Almuzara,

"Guerra civil española. Los libros que nos la contaron".

En "Libros con uasabi" se puede hablar de cualquier cosa

menos de una, de política. Tomé esa decisión, que he mantenido,

en el punto de arranque del programa y lo hice por dos motivos.

Ante todo para evitar sectarismos y polémicas tan acaloradas

como inútiles. La política en España suele suscitarlas

y no es ese nuestro estilo. Aquí se habla de literatura,

considerada con un fin en sí misma, y las ideologías

se quedan a la puerta. Las ideas en cambio no.

No tengo ideología, en contra de lo que muchos creen,

y sospecho que mis colaboradoras tampoco, aunque son ellas y no yo

quienes tendrían que decirlo. Las ideologías son orejeras

y la literatura por definición no las admite.

Y cuando lo hace, deja de ser literatura

para transformarse en doctrina, en sermón, en catecismo.

En segundo lugar, por justicia distributiva.

Hay muchos programas de televisión en los que se habla de política

y casi ninguno en el que se hable de literatura.

Valgan estas consideraciones a cuenta del libro

de Fernando Calvo, interesantísimo porque nos ayuda a entender

con gafas multifocales un fenómeno tan complejo

y tan condicionado por las ideologías

como lo fue nuestra guerra civil. Lleva fama esta

de haber sido la última guerra romántica.

Y lo cierto, tanto si eso es verdad como si no, es que impresiona

el caudal de literatura que generó y que sigue generando.

Y la cantidad y la calidad de escritores

que han escrito sobre ella. Yo mismo lo hice, uno más.

Luis Alberto de Cuenca ha dicho, lleva a mi juicio razón,

que la guerra civil española tiene una brújula

en este libro canónico, objetivo y riguroso.

El último párrafo de su última página

contiene una declaración de intenciones.

Si bien existe la tentación de pensar

que la guerra civil española fue inevitable,

nuestro deber hoy es proclamar alto y claro

que sí se pudo evitar. Que toda guerra,

máxime si es civil, siempre puede ser evitada.

Toda historia es historia contemporánea.

Esta que les hemos querido contar también tiene voluntad de serlo.

Ha sido escrita para las nuevas generaciones,

pues es obligación moral transmitirles con mucho tiento

y una ilimitada esperanza la antorcha de su propia historia.

Quiéranlo o no, habrán de tomarla algún día entre sus manos.

Lean, escuchen, aprendan. Vamos ya con Pilar Bellver,

con Virginia Woolf, con Vita Sackville-West,

con el grupo de Bloomsbury y con este libro

que no trata de guerras civiles,

sino de guerras alegóricas y privadas.

Buenos días, Pilar. Buenas.

"A Chloe le gustaba Olivia". Esa frase leída

en "Una habitación propia" de Virginia Woolf

inspiró el título de esta novela epistolar.

Sí, lo pedía.

Si Virginia fue capaz de escribir "A Chloe le gustaba Olivia"...

Dice que lo leyó en un libro de una tal Mary Carmichael,

que lo divertido de la metaliteratura es que la escritora no existe,

el libro no existe. Dice que lo coge de una estantería

y que se encuentra con esa frase: "A Chloe le gustaba Olivia".

Y se da cuenta de que es la primera vez que en inglés

se dice que a una mujer le gustaba otra.

Novela epistolar, Pilar. Muchas de las novelas epistolares,

hay muchas en la literatura, son novelas de amor.

Un ejemplo que viene de antiguo. "Las amistades peligrosas"

de Choderlos de Laclos; "La nueva Eloísa" de Rousseau;

"Pamela o la virtud recompensada" de Richardson.

Y llega la tuya que es también una novela epistolar,

en toda la extensión de la palabra. Sí.

Porque las dos eran escritoras... Y es una novela de amor.

Sin duda. Pero las dos eran escritoras.

¿Cómo hacía yo para poner en igualdad de condiciones

a nada menos que Virginia Woolf y Sackville-West,

que es una buena escritora, pero no llega ni de lejos

a la altura de Virginia.

Si no hacía que las cartas, que es donde nos igualamos todas,

las cartas de Virginia no son más bonitas que las de Vita.

Entonces si le doy voz y las dos tienen que estar igualadas,

va a ser mejor en las cartas. Y así hice.

Obra de ficción, muy documentada, pero de ficción.

Palabras textuales en cursiva, que son las únicas frases

que fueron escritas o pronunciadas por Virginia o Vita,

y muchas notas a pie de página. Tan interesantes como el relato

esas notas a pie de página que van trenzando

como una especie de fundamento del relato.

Las he leído con la misma voracidad que leía el relato.

Y que están redactadas de una manera poco habitual

de otras notas a pie de página. Sí.

Están redactadas con la intención de ayudar de verdad

a quien no tiene por qué saberse estas historias

y que si entra en el libro, que tenga una base

de lo que realmente ocurrió. Pero sin ninguna clase de erudición,

como te lo estaría contando una amiga o un amigo en una charla:

"Por cierto, ¿no sabías que Vita en su casa...?".

Pues eso es lo que dicen las notas a pie de página.

Si te habla de una casa, pues la nota te explica.

Has rastreado un copioso material de documentación.

Todos los miembros del grupo se pasaban la vida

cruzándose cartas y biografiándose los unos a los otros.

Dices que no era una característica del grupo de Bloomsbury,

sino un deporte muy inglés. Se adelantaban a la moda

de los wasaps, de Twitter y de todo esto, ¿no?

Sí. Ellos tenían un sistema de correos en Londres,

imagino que en los barrios ricos, en los pobres no sería igual.

La señora Dalloway recibe la visita de un personaje

a las doce, once y pico de la mañana

y cuando ese personaje se va, la señora Dalloway

le escribe una carta, ese personaje se la manda

a su hotel y le llega a las seis de la tarde.

"La señora Dalloway" es una obra de Woolf del año 25.

En Londres escribías una carta por la mañana y llegaba

por la tarde. Casi como Internet.

Igualito que el correo electrónico, igual de rápido.

Y ellos se iban a las afueras de Londres y se escribían cartas

todos los días, era su modo natural de comunicarse.

Los teléfonos vinieron pero un poquito más tarde.

Esta gente se educó en la carta como forma de mantener

la relación estrecha entre ellos. Suerte para ti.

Amores tardíos los de Vita y Virginia

que empiezan cuando Virginia tenía 43 años y Vita 33.

Sí. Ya eran mayorcitas las dos.

Sí. Eran señoras. Tardaron en descubrir sus aficiones.

Vita no. Pero Virginia sí.

Había tenido relaciones con mujeres desde la adolescencia,

desde que era muy joven. Y Virginia siempre tiene,

hasta en su primera novela aparece siempre una relación especial

entre dos mujeres. Puedes rastrearla en todas sus novelas.

Y tiene en su educación sentimental, aparte de su padre,

a las mujeres como sus grandes maestras de vida,

que no solo de literatura.

Se puede decir que Virginia se enamoró de muchas mujeres

a lo largo de su vida, cosas que nos ha pasado a muchas

seamos o no lesbianas. Es decir, eso no te define

porque cada vez que te enamoraras de una profesora,

la mayoría de las mujeres seríamos lesbianas

y habría bastantes más gais en el mundo.

Pero es verdad que descubre su faceta sexual

gracias a que Vita era claramente sexual y promiscua.

Los latinos decían "nomen est omen",

el nombre es un destino. Es curioso, Virginia era virgen,

se casa con un homosexual y, probablemente,

sigue siendo virgen después del matrimonio

y deja de serlo, al menos psicológicamente, con Vita.

Sin embargo Vita tiene un nombre lleno de vitalidad, lleno de vida.

Son personalidades opuestas la una con la otra.

Vita arrollaba y Virginia era más cautelosa, más tímida,

más conflictiva, más introspectiva. Sí.

Más reflexiva. Sí, reflexiva.

Más profunda. Leonard no está claro que fuera homosexual,

el marido de Virginia. Le había propuesto matrimonio

a Virginia y ella dijo que sí Lytton Strachey,

que ese sí que era homosexual, como todos los del grupo

de Bloomsbury, es mejor quitar a los que no y acabamos antes.

Le dijo que sí y luego vieron que aquello no era una buena idea.

Leonard y ella eran buenos amigos. Leonard era un intelectual

creo que no suficientemente valorado.

Era un enorme conocedor de la cultura,

pero profundo, de esos que no abundan.

Eso a los dos siempre les unió. La relación que tuvieron,

aunque no fuera física, porque ella antes de casarse con él

le dice cuál es el problema, que no siente atracción por él,

directamente se lo explica, tuvieron una relación

mucho más profunda de lo que somos capaces de entrever.

Eran relaciones todas que se basaban en un pacto de recíproca confianza,

explicas en el libro. Sí.

Que significaba que pasara lo que pasara

en el terreno del erotismo, de cama, etc.,

siempre iban a ser fieles a ese punto de partida,

a ese nexo que existía entre ellos. Por eso son tan interesantes,

tan apasionantes esos personajes. Ten en cuenta

están viviendo los años 20 y 30 y aún la modernidad

estamos viviendo de lo que esta gente reflexionó

y llevó a sus vidas. Un respeto, un sentido ético,

también en lo privado, que se nos olvida.

Los celos estaban mal vistos entre ellos;

eran amigos más allá de lo que les ocurriera sexualmente.

Tenían unas relaciones de lo más moderno.

El mayo del 68 no les llegó a la altura de los zapatos

en sus reflexiones y en su intento de llevar a la vida privada

esa ética sobre lo que debe y no debe ser.

Pero esa libertad de costumbres que tan escandalosa

parecía para la época, tú vienes a decir, lo dices,

que en realidad era usual en la Inglaterra de esa época.

La diferencia estribaba en que ellos lo reconocían,

lo hacían público. Sí.

Y los demás, con la característica hipocresía.

Pecadores eran pero mucho. Empiezas a leer de esta gente

y te mondas de risa, eran pecadores empedernidos.

El padre de Vita tenía rollos con señoras muy jóvenes;

su madre tenía un amante que le dejó su fortuna

en un juicio en Inglaterra que el "¡Hola!" y el "Semana"

se quedan cortos, un escándalo extraordinario.

Esta señora fue amante de Rodin en París

que le hizo un montón de retratos escultóricos bellísimos,

la madre de Vita. ¿Su madre y su padre

y se llevaban bien? Sí, perfectamente.

Una espinita en la relación, bueno tiene muchas espinitas,

es que Vita reconocía que literariamente

Virginia era superior. Incluso en el libro, lo dices tú,

Vita le reprocha a Virginia: "Para ti es más importante

escribir "Al faro" que yo. Sí. Pero no era recelo.

Vita admiraba de tal forma a Virginia como escritora,

que por eso se encargó de conocerla.

Ella publicaba entonces con la editorial,

Vita como escritora, y vendía más ejemplares que Virginia.

Pero admiraba tanto a Virginia que cogió su obra,

como era rica le daba igual, y la trajo a la Hogarth Press,

la editorial de Virginia y Leonard que eran dos desarrapados,

no tenían nada. La editorial empezó a funcionar un poco mejor

porque los libros de Vita se vendían escandalosamente bien.

Ella la admiraba y en eso no había recelo.

La admiración de Vita por la obra de Virginia era auténtica.

Seguramente eso fue lo que a ella le deslumbró más.

Se enamora de ella por sus obras. Hay una historia muy curiosa,

Vita tenía que heredar esa enorme mansión

con un perímetro de jardín que la rodeaba de 24 km

y 365 habitaciones o algo así, pero no la podía heredar

porque la línea hereditaria era solo entre varones.

Eso sentaba muy mal a Vita y en un determinado momento

Virginia le dice: "Tú vas a heredar eso

gracias a mí". Y escribe "Orlando", que es esa historia

que transcurre a lo largo del tiempo de un personaje andrógino

y cuyo hábitat, cuyo ambiente es esa gran mansión.

Sí. "Orlando" tiene dos protagonistas.

Uno Orlando, que es hombre y mujer al mismo tiempo, que es Vita,

es un homenaje. Dice el hijo de Vita que "Orlando" es la carta de amor

más hermosa que jamás se ha escrito en inglés, que es la que escribe

Virginia a Vita. Ese es Orlando y Orlando también es Virginia.

Pero el otro protagonista de la novela es Knole,

el castillo de Knole, la casa señorial de Vita.

Genial. Y le llamaba la casa de mamá.

Dice Vita que no se preocupó nunca de contarlas,

pero que tenía 365 habitaciones, 52 escaleras.

Hoy está abierta al público. Sí, tiene visitas.

Yo no he ido. Deberías ir.

Sí, debería. Qué menos.

O no, Fernando, o no. Ya, ya.

No lo sé. Me he negado a leer algunas cosas de Vita

que han sido publicadas hace nada en castellano.

Tengo la novela ahí y aún no la he abierto.

España va filtrándose entre las líneas del relato.

Ese primer viaje que van a Granada, donde aparece esa actriz,

María Tubau, con la cual, seguramente te lo inventas,

hay un conato de relación amorosa. Sí.

También entre los antepasados, el padre de Vita

vive años y años con Pepita Durán, otra bailaora española,

y tiene siete hijos con ella. Sí.

Se va a vivir al Cachón, a un palacete.

Y luego la guerra de España será una preocupación

de todo el grupo de Bloomsbury. Incluso Vita será amante

de la mujer de Roy Campbell, que es uno de los escasos poetas

que se alió a la causa de Franco, un personaje curioso también.

Sí, que persiguió a Vita con una pistola por medio Londres

porque se había enrollado con su mujer.

La relación de estas dos mujeres con España

es divertida e interesante. Virginia tiene 23 años

cuando viene a Granada. Me invento lo que ocurre en Granada

porque no tenemos más que las cartas. Dijo que era el sitio más bonito

que había visto en su vida, refiriéndose a Granada y La Alhambra.

Se lo escribe a Violet Dickinson, su corresponsal y amiga íntima,

no se enrollaron, pero eran muy amigas.

Es el primer viaje de Virginia. Pero Virginia viene a España

tres veces. Viene en su viaje de novios; estuvo en la Alpujarra

en casa de Gerard Brenan viviendo Leonard y ella un mes.

Tiene una relación con España. Esos viajes la convirtieron

en el Londres intelectual en una experta en España.

Y encima le pedían que escribiera artículos sobre España.

Y alguno tiene. Eso Virginia. Vita es nieta de Pepita Durán,

la bailaora más famosa que ha tenido Málaga

y, probablemente, Andalucía. Arrasaba en Europa por donde iba.

Arrasaba. Está lleno de esos... El tipo de mujer de rompe y rasga,

Eugenia de Montijo, Raquel Meller. Absolutamente guapa.

Esta fue de las más famosas. Conquista a Lord Sackville-West,

al más noble de los nobles ingleses en ese momento.

Ella murió joven, con 41 años, la abuela de Vita.

Vita tiene una novela, "Pepita", y ella está muy orgullosa

de sus raíces españolas. Eso me llama mucho la atención.

Y ya que hablamos de todo esto, los tremendos condicionamientos

familiares que gravitan sobre estas dos mujeres.

La familia como nido de víboras; como red de conflictos;

como condicionamientos de toda índole.

Carne para los dientes de Freud esas cosas que aparecen.

Al que tradujeron Leonard y Virginia al inglés por primera vez,

ellos introdujeron a Freud en Inglaterra,

como tantas cosas que hicieron como pioneros.

Virginia incluso sufrió abusos sexuales de niña,

su hermana Vanessa también. Sí. Los Duckworth...

Las raíces lejanas, las sucesivas tentativas de suicidio

en las que fue incurriendo Virginia podrían tener su punto focal ahí.

Hay expertos mejores que tú y que yo que han intentado analizar eso.

En Vanessa fueron unas consecuencias, en Virginia otras.

Pero es cierto que ambas sufrieron abusos físicos directos

de sus hermanos Duckworth. Violaciones.

En el caso de Virginia ella lo cuenta

luego ya con 50 y tantos años. Yo lo cuento,

hay una nota a pie de página larga porque la escena la cuenta Virginia,

cómo un hermano se le mete en la cama, sí, es cierto.

¿Y esta obsesión de Virginia por los testamentos?

Redacta cuando era una niña... Vita.

Perdona, Vita. Y luego en la adolescencia va añadiendo

testamento tras testamento. ¿Te das cuenta que esa es

una manía que solo pueden tener los ricos? Y Vita era muy rica.

Era muy rica. Rica y luego desheredada.

Y absolutamente noble. Entonces creo que esa gente

tiene en los testamentos una fijación.

El primer testamento aparece cuando ella tiene nueve años.

Reparte sus muñequitos, sus fuertes. Por cierto, que hay pocas cosas

de niña en eso, hay fuertes, espadas. En la nota a pie de página

aparece cómo lo hace. Es una obsesión que tienen los ricos,

su dinero cómo lo dejan, desde chiquitillos.

Y quién hereda y quién no hereda. ¡Los pobres no tienen ese problema!

Hay tres partes claramente diferenciadas.

Una es la novela propiamente dicha. Otra es una segunda parte,

un diálogo, supongo que entre tu persona y una sobrina,

no sé si inventada o no. A medias.

En la cual se habla mucho del grupo de Bloomsbury.

Y hay una tercera parte explicando las fuentes,

la biografía existente, los dimes y diretes

de todos estos vericuetos. Hablemos del grupo de Bloomsbury.

El contexto de esta novela es el amor sáfico,

el amor sáfico como decíamos antes, me gusta mucho

la expresión amor sáfico. Algo que nos remite a la Hélade.

La palabra lesbiana vino mucho después.

La historia del grupo empieza en 1907

con las reuniones en la casa de Virginia Stephen Woolf,

por el apellido del marido. Y luego ya, de guerra mundial

en guerra mundial el círculo va deshilachándose un poco,

pero se mantiene una enorme influencia

en todos los estamentos de la cultura durante muchos años.

Sin ir más lejos, Keynes, el creador de la socialdemocracia,

del Estado de bienestar, hoy prácticamente el mundo entero

es socialdemócrata, era también del grupo de Bloomsbury.

También homosexual. Sí.

Como tires del hilo, hacemos aquí un programa rosa.

Duncan Grant es otro pintor que fue amante y vivió

con Vanessa, la hermana de Virginia, era homosexual,

pero vivieron juntos tres: Duncan, Vanessa y David "Bunny",

David Garnett, que era el amante de Duncan Grant.

Y Grant debía ser, bueno, guapísimo era,

he visto alguna foto de él desnudo y era guapísimo.

Pues este se enrolló, entre otros, con Keynes;

se enrolló con el hermano de Virginia, con Adrian;

se enrolló con otro hermano de Lytton que era homosexual.

No sé, su lista de amantes es larga.

Impresiona las ramificaciones culturales.

He anotado algunos nombres. Filosofía: Bertrand Russell

y Wittgenstein. Literatura: Brenan, Lytton,

Forster, Katherine Mansfield, Bernard Shaw, Aldous Huxley.

Libros como "Contrapunto" "Los escándalos de Crome"

están sonando en el grupo de Bloomsbury.

Pintura: Dora Carrington, Vanessa Bell, Duncan Grant.

Crítica del arte: Roger Fry. Sobre todo, Fry.

Una especie de Renacimiento, una especie de Siglo de Pericles.

Fíjate que Virginia dice: "Si Bloomsbury solo hubiera dado

como herencia al mundo Roger Fry, el crítico de arte,

ya habríamos hecho bastante. Sería comparable

a la Atenas de Pericles". Virginia respetaba mucho

el criterio de Fry, que fue quien introdujo

a los posimpresionistas y les puso él el nombre en Inglaterra.

Les escupían a los cuadros cuando los trajo.

De Cezanne, de Picasso. Todo lo que ellos consideraban

que era arte, los ingleses lo ignoraban,

vivían de espaldas a Francia. Cosa que tampoco es rara,

se ha repetido muchas veces en la historia.

Quienes los introducen son ellos. Tienen los más grandes filósofos

de esa época; como pintores no eran muy buenos,

pero como críticos de arte, buenísimos.

Tanto que sus libros aún siguen siendo traducidos.

Creo que también fue la época, ese momento entre guerras

porque en el 1907 nace el grupo. Pero su efervescencia

es entre los 14, 15, 16, I Guerra Mundial,

final de la I Guerra Mundial hasta los años 30.

Esa fue una época muy especial allá donde mires

y en el país que mires. No sé por qué, se juntaron...

Todo esto que estamos hablando, tanto en su dimensión cultural

como en esta dimensión de novela rosa que decías...

Que podría escribirse. Me recuerda un poco al mayo francés

y su coletazo ibérico, que fue la "gauche divine" en Barcelona;

tanto en sus relaciones como en la reacción

contra el realismo, "la generación de la berza"

en el caso de la "gauche divine". El grupo de Bloomsbury

reacciona contra el realismo de la segunda mitad del XIX

de igual manera que reacciona contra la moral victoriana.

Eso suena muy moderno. Es que vivimos aún de su renta.

Mira, el feminismo.

Quien de verdad escribe las bases teóricas del feminismo

en el fondo es Virginia. "Una habitación propia" del año 28;

"El segundo sexo" de Simone de Beauvoir es del 49;

"La mística de la feminidad" del año 63.

O sea, la pionera es Virginia. Eso texto de "Tres guineas".

Eso es un manifiesto feminista. Prácticamente.

En un manifiesto feminista y lo escribe Virginia en el año 28, 29.

Eso en lo que se refiere al feminismo.

Las sufragistas eran las que luchaban en la calle

y Virginia a la que ahí se le dio contenido.

La revolución literaria que supuso su obra

para la concepción moderna de la novela

solo es comparable a Proust. Y yo me quedo con Virginia

porque era más profunda aunque escribía menos.

Todo eso en lo literario.

Si te fijas en las grandes luchas desde el mayo del 68 al pacifismo.

¿Sabes qué hace esta gente del grupo de Bloomsbury?

Incluido Russell, Virginia, Leonard. Se plantan en el Parlamento

y consiguen que en el año 16 en el Parlamento

se vote como cuarta razón para no ir a la guerra

la objeción de conciencia. Ahí estaban Russell y Keynes

como los verdaderos artífices de esa ley.

Que llevaban dos años de guerra, que tiene mérito aprobar eso.

No vas a la guerra porque tienes un problema físico o mental

o porque tienes objeción de conciencia.

Los persiguieron, tuvieron que irse al campo

a trabajar la tierra para que no los encarcelaran.

Eso es el grupo de Bloomsbury, el cogollo del grupo hizo eso.

El pacifismo... En el grupo, curiosamente,

alentaban dos almas muy diferentes, una era el alma progre,

de hecho Harold Nicolson funda el partido laborista inglés,

y al mismo tiempo eran elitistas, "muy pijos", dicho entre comillas.

Y le puedes quitar las comillas. Se las quito.

Eso no quiere decir que no fueran conscientes

de la realidad que les tocó vivir como grandes intelectuales.

Y yo añado algo de mi puño y letra, que además eran buenas personas.

Eso es una cosa importante a la hora de plantearte cómo ver el mundo

y cómo ver a los demás. La capacidad empática que tenían

como intelectuales era mayor de la que han tenido

otros intelectuales después. Uno no es culpable

de la cuna donde nace, pero sí de los presupuestos que defiende.

Leonard fue cofundador del partido laborista

porque venía de la Sociedad Fabiana. Eran todos socialistas,

de eso no hay duda. Ahí no había nadie de derechas.

Y si Virginia criticaba algo al partido laborista,

que en el periodo de guerra andaba ideológicamente perdido,

no sabía muy bien por dónde irse. Los comunismos habían nacido...

Si por algún lado criticaba Virginia a Leonard, que era militante,

era por su izquierda, no lo criticaba por la derecha.

Y eran personas muy comprometidas, ella y todo Bloomsbury,

con lo que les tocó vivir como intelectuales y buenas personas.

Simplemente. Dos curiosidades frívolas, Pilar.

Sí. Una. Hablas del delfín

como prototipo de la pansexualidad. Sí.

Con las aletas. Parece que los delfines y las delfinas

hacen el amor de todas las maneras posibles.

Lo explico porque el delfín era un animal muy erótico

para Virginia y su hermana Vanessa, no sé por qué.

Me dije: "¿Por qué? No podía ser que lo supieran".

Luego, vi hace poco un documental de una famosa francesa actriz

que hablaba de esa sexualidad de los delfines.

Yo no sé si Virginia lo sabía, pero es cierto.

Los símbolos del poliamor, los delfines.

No son ni heterosexuales ni homosexuales ni bisexuales.

Hacen todo con todo el mundo cuando les apetece los delfines.

El otro elemento curioso es lo de Jack el Destripador.

Ay, sí. La posibilidad de que fuese

primo hermano de Virginia Woolf. Más que posibilidad.

Por lo visto en Cambridge esto se publica como una idea...

También está en la novela, es que me faltaba sitio,

por eso tenía que poner en las notas más espacio,

para contar la historia de Jack el Destripador.

En Cambridge, contemporáneamente, se decía que sí,

que este primo hermano de Virginia pudo ser Jack el Destripador.

Llegamos al suicidio, suicidio por agotamiento

aparte de por una depresión que arrastra Virginia

a lo largo de toda la vida. Desembarco del fascismo

al mismo tiempo; tedio final de la relación con Vita;

infidelidad de esta con muchas mujeres.

Todo eso terminó por llevarla al éxito en sus sucesivas tentativas

de suicidarse. La relación con Vita

se había convertido en una amistad profunda

antes, una década antes. Ya llevaban bastante tiempo

sin tener un rollo así directo, más amoroso.

Pero Virginia se conocía muy bien, se analizaba muy bien.

Era verdaderamente inteligente y se veía venir otra de sus crisis,

que tuvo varias a lo largo de su vida.

Era flaca, la ves en las fotos y a última hora está flaquita.

Pasaron hambre ella y Leonard en el periodo de la guerra.

Vita les mandaba mantequilla, por ejemplo;

otros amigos les mandaban algo de carne

porque no había dónde conseguirlo. Esta gente eran intelectuales,

los libros por mucho que los plantes...

Tenían manzanos en su huerto y de eso se alimentaban.

Pasaron penalidades de verdad. Leonard era judío.

Había traducido a todos los sinvergüenzas autores

comunistas de su época al inglés.

Heinrich Himmler

lo tenía en su lista de arresto inmediato

cuando llegase a Londres. Eran intelectuales,

sabían perfectamente lo que ocurría en Europa

y sabían que tendrían que suicidarse, eso lo habían hablado

más de uno o dos intelectuales.

Si Hitler entraba en Londres, se hubieran suicidado, probablemente,

Vita y Harold y Leonard y Virginia seguro,

pero seguro. Estaban en la lista. Pilar una última pregunta,

si me la consientes, muy personal. Tú no escondes tus aficiones,

tus tendencias, tu feminismo, tu identidad sexual, etc.

La pregunta que te quiero formular es esta y se refiere

a la primera parte de la novela. Es Virginia quien se dirige a Vita

y le dice: "Una vez me dijo Nellie", Nellie era una criada,

"'Los hombres están para lo que están,

es tontería pedirles más'. Y añade: '¿Y no crees tú

que los hombres pueden pensar lo mismo de nosotras,

que las mujeres estamos para lo que estamos

y que es tontería pedirnos más?'". Un comentario, Pilar.

Sí, pero te lo aclaro. Esas son palabras de Nellie,

que era muy respondona. Como muy en el tópico,

pero era muy respondona. Yo hago que en la novela

sea Nellie la que dice: "Es tontería, los hombres están

para lo que están". Y es Virginia la que le dice:

"¿Tú no te has planteado que los hombres pueden pensar

lo mismo de nosotras, que estamos para lo que estamos?".

Virginia hace un reflexión ahí: "No le voy a preguntar a Nellie

qué quiere decir con eso, a saber por dónde me sale Nellie,

que esta suelta la frase, coge la bandeja del té y se larga".

Entonces dice: "En lugar de preguntarle eso, le pregunté yo:

'¿No crees que los hombres pueden pensar lo mismo?'".

Por no meterse en honduras. Dice Virginia:

"¿Que pueden pensar lo mismo de nosotras,

que estamos para lo que estamos y es tontería pedirnos más?".

Y dice Nellie con su gramática parda: "Ah, sí, pero eso ya lo saben ellos,

por eso no nos piden más, somos nosotras

quienes debemos aprender a no pedirles más a ellos".

Es muy gracioso. Es un chiste. Pilar, chocolate negro.

¡Uy, qué bien! Un frasquito de uasabi.

Gracias por el valor, gracias por la sinceridad

y, sobre todo, gracias por el libro. Gracias a ti.

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Preparados, listos, ya. El concurso, Ayanta.

El concurso, repetimos como en todos los programas,

nos va a leer Dragó un principio de libro,

vamos a intentar adivinarlo, no solo nosotras tres,

sino todos vosotros. ¿Y de qué manera?

Pues participando en nuestro Twitter que es @librosconuasabi.

@librosconuasabi. Lo leemos ahora

y a lo largo de todo el programa nos lo vamos pensando.

Si lo sabemos nosotras... Nos callamos.

Leo el comienzo del libro que he elegido

y os aviso de que como no lo averigüéis hoy,

tiene delito. Como en todos los programas.

Como en todos los programas. No, este más que nunca.

Esto me bloquea. A mí también.

No te saltes nada, no te saltes palabras.

No, lo único que voy a hacer es eliminar un apellido.

Un apellido, hombre. Un apellido.

Probablemente tampoco os diría nada el apellido. En fin.

"Desde luego si hace bueno mañana,

desde luego, dijo la señora 'tal',

habría que levantarse con el alba, añadió.

A su hijo estas palabras la causaron un gozo extraordinario,

como si asegurase que la excursión se llevaría a cabo sin falta

y que tan solo mediaban, pues, una noche oscura

y una jornada de mar para poder alcanzar al fin

aquel prodigio con el que le parecía

haber estado soñando durante toda la vida".

Os voy a dar una pista: traducción de Carmen Martín Gaite.

Anda. Anda.

¡Anda, menuda pista! (RÍE)

El caso es que sé que lo he leído, pero no.

Se nos ocurrirá. No, esto es al final.

Por eso. @librosconuasabi

para participar en el concurso de los inicios.

Vamos con el debate sobre la conversación

que he mantenido con Pilar Bellver acerca de este libro,

"A Virginia le gustaba Vita". Y creo que tú, Anna,

me decías que tenías que decir algo polémico

y que te diera entrada al comienzo del debate.

Ante todo quiero decir que habéis hecho tú

y Pilar Bellver una maravillosa entrevista.

El libro está maravillosamente bien escrito.

Es una mujer inteligente, culta, documentada.

Pero debo decir que este libro me ha hundido.

A mí Virginia Woolf literariamente nunca me ha interesado mucho

más allá de "La habitación propia". Me interesa como intelectual,

pero como escritora me parece un poco... En fin.

Pero me interesa como intelectual, como figura de pensamiento.

Ha sido leer este libro y caérseme al suelo.

Todos sabemos que era una persona con problemas de salud, bipolar,

que sufrió abusos en la infancia. Pero según cuenta, porque al leerte

el libro te das cuenta de que es fabuladora, manipuladora.

No digo que se lo inventara, pero se lo habría podido inventar.

Leyendo el libro no me ha podido caer más mal.

Me he hartado de Virginia Woolf hasta aquí.

Debo decir que aunque está muy bien, Virginia es un icono

para las personas que reivindican la libertad sexual,

la homosexualidad y tal, hombre, me vais a perdonar,

pero creo que tiene más mérito determinados cuadros

de libertad sexual cuando eres cajera del Mercadona

o cuando tienes un marido que según entra por la puerta,

te fríe a galletas... Eso es verdad.

Y cuando estás casada con un señor como Leonard...

Que era un encanto. O sea, te aseguras emocionalmente.

No entiendo por qué esta gente se tenía que casar,

teniendo dinero además; no queriendo tener hijos.

¿Por qué te tienes que casar? Estoy de acuerdo

en que no está tan claro que Leonard fuera homosexual,

desde luego era el marido ideal para una persona así.

Él la quería. Lo que quiero decir

es que me parece cargante, manipuladora, cursi.

Y aprovecho para decir que en "La dama de las camelias",

de Alejandro Dumas hijo, no hay tanta cursilería

como en las cartas entre Virginia y Vita.

Si fueran heterosexuales no los aguantaría ni Dios.

Yo diría que Virginia, reconocido por ella misma,

estaba loca, era una loca. Eso es excusa.

Y la personalidad y la obra es prototípica

de eso que Jodorowsky llama "el arte enfermo del siglo XX".

Es una personalidad sobredimensionada.

Me interesa ella más como persona que sus libros.

Pero a través de este libro, magnífico, es un libro estupendo,

la personalidad se me ha caído. Ahora veo a Virginia

como una niña mimada, consentida

y como una pija de la libertad sexual

y no una verdadera liberadora. Comparto cosas contigo

aunque es una de mis escritoras de cabecera.

El libro está muy bien escrito desde la primera página

porque ya Pilar te dice: "Esta es una obra de ficción

ampliamente documentada". Yo esto lo agradezco mucho

como lectora. Muy bien documentada.

Hay pies de página que son fantásticos.

A mí Virginia me embelesa no solo por el mito

y el malditismo, que hay un poco, el suicidio.

Mucho malditismo. Las piedras en el bolsillo,

un poco Ofelia, loca y holgada en espíritu, un tema shakesperiano.

Bloomsbury a ella al final le termina por agotar.

Ese rollo pijo-progre, como habéis dicho, no le gusta.

Ella aborrece todo eso y al final dice,

lo explicáis en la entrevista, que con ese crítico literario

hubiera bastado. La relación con su marido

me parece que es de una dulzura exquisita.

Debo decir... La última carta...

Me gusta más él que ella, el libro habla de Leonard...

Era un intelectual fantástico y fue de los primeros

que tradujo a Freud, Tolstoi. Ella lo admiraba muchísimo.

De hecho, ve una obra en Granada, ve "Resurrección" y tal.

Ella, a mí como... Proust, habéis hablado de Proust.

Ella ha hablado. Ella habló de Proust

y "En busca del tiempo perdido", el "Ulises" de Joyce.

Son obras de las que se han hablado mucho

y Virginia Woolf, en cuanto al flujo consciente

o de consciencia, ese monólogo interior

creo que ha escrito mucho más y más hondo que estos dos autores.

Ella le tenía un odio sarraceno a Joyce

y en parte se lo tenía porque en Joyce es una vitalidad,

una potencia, una fortaleza de las que no quedan,

de la que ella carecía, es un ser exangüe.

Para enriquecer un poco la conversación,

voy a leer dos breves párrafos del libro de Pilar

y que no he mencionado. Están en la segunda parte del libro,

esa que ya no es ficción, sino que es documental.

No está puesto en boca de Virginia. Uno de ellos dice:

"¿Acaso no es algo extraño que las fiestas de Bloomsbury

estén compuestas de esta manera: 40 hombres jóvenes,

todos de Oxford, y tres muchachas que son admitidas

con la condición de que se vistan exquisitamente

o que sean la amante de algunos de los hombres?".

Totalmente. Ese es el primer párrafo.

Y Virginia dice: "En eso se había convertido Bloomsbury".

Y luego Brenan, a propósito del grupo de Bloomsbury, dice:

"Nunca me sentí identificado con Bloomsbury como grupo.

No había duda sobre la brillantez de su inteligencia

ni de su culto por la buena conversación

que hacía de ellos unas personas cuya amistad resultaba estimulante".

Salto unas líneas y añade: "Los miembros de Bloomsbury

olían demasiado a universidad. Les habían lavado el cerebro

y dado un condicionamiento de clase".

Sí. En ese sentido yo quería añadir,

seguramente recordáis que en la temporada pasada

hablamos de una biografía muy extensa de Virginia Woolf,

un tochazo, que tú la trajiste y hablamos largamente de ello.

La leímos todos y, bueno, era una biografía

que a mí me interesó mucho un poco por lo que dice Dragó,

o sea, la vida de Virginia Woolf me parece apasionante,

me parece una vida especial, sobre todo entendida

como una mujer en esa época. Todo lo que se está diciendo ahora,

que ha pasado ya mucho tiempo, sobre ella

como adalid de un feminismo o de una libertad sexual,

me parece un poco cogido por los pelos.

Sí. Realmente son conceptos

que son muy modernos, son conceptos que manejamos ahora.

Bien es cierto que empiezan por aquel entonces,

empiezan a asomar las orejitas algunas mujeres,

en este caso mujeres intelectuales y escritoras.

Pero no era algo que se manejara como tal,

le estamos dando esa lectura nosotros ahora.

Ya, pero todas las militancias buscan raíces,

buscan orígenes remotos. Una cosa es que fuera la raíz

y otra cosa es que Virginia Woolf fuera una persona

que buscaba su libertad sexual, no era eso.

Virginia Woolf intenta hacer muchas lecturas

con esa cabecita que tenía del interior de la persona.

Para mí Virginia Woolf es monólogo interior,

la libertad sexual es otra cosa. No sé si esto se lo inventa Pilar

o procede de Virginia Woolf, pone en boca de Virginia Woolf

un elogio del automóvil. ¿Por qué? Porque el automóvil permite

la libertad de todo el mundo, pero especialmente

la libertad de la mujer. Antes si querían hacer el amor,

un amor de adulterio, no podían, no tenían dónde ir.

Y coge el automóvil y se larga.

Igual que... Pues con 365 habitaciones.

Era una casa habitada por su familia.

Igual que en "Una habitación propia" también hace una alabanza,

pues no sé, está Keynes por allí y la socialdemocracia y demás,

del capitalismo que al final le da a la mujer cierta independencia

porque puede empezar a consumir y a ganar dinero.

Con esto ya acabo, hay una obra de Alicia Giménez Bartlett,

se llama "Una habitación ajena". Es un ensayo.

En un ensayo y habla sobre la relación de Nellie,

esa criada, con Virginia. Andaban a la gresca siempre,

es decir, que Virginia tampoco sería un angelito.

Respecto a lo que decía Ayanta, quizá, y sin quitarle mérito

e interés a la figura de Virginia Woolf,

hemos sobredimensionado a una pobre enferma.

Muy inteligente, muy tal, pero a una pobre persona enferma

la hemos convertido en mito y en realidad

habría que verla en su sazón. Hay escritores

que son unos pobres enfermos... Ya, pero quiero decir

que leyendo el libro, insisto magnífico...

¿No os gusta "La señora Dalloway", "Las olas",

"Orlando"? Lo único que me interesa

de sus escritos es "Una habitación propia"

y la posición intelectual. Y a través del libro de Pilar,

que me ha gustado mucho, cuanto más me gustaba el libro,

menos me gustaba Virginia Woolf. Esto que acabas de decir

sirve exactamente igual, en mi opinión,

para un libro que acaba de reeditar Seix Barral

que son las memorias de Carson McCullers,

dipsómana, enferma, medio loca, etc.,

que se llama "Iluminación y fulgor nocturno".

Y es lo mismo. Literariamente escribe mejor.

Hemos mitologizado, creo yo, a McCullers.

Pero McCullers escribe mejor que Virginia Woolf literatura.

Otras cosas no... No lo sé.

Ese derecho a la holgazanería también lo reclamamos.

(RÍE) Voy a aconsejar,

para entender bien el grupo de Bloomsbury,

y se lo comenté a Pilar durante la entrevista,

dos libros de Aldous Huxley que evocan a aquel grupo,

el primer Huxley, el anterior a que se marchara a EE.UU.,

a California, al descubrimiento de la mescalina, la mística, etc.

Uno es "Crome Yellow", "Los escándalos de Crome",

y el otro es su novela más importante, "Contrapunto".

"Contrapunto", sí.

Mira... Que curiosamente

la última frase de "Contrapunto" que se puede leer

dándole muchas interpretaciones, pero que se puede aplicar

sardónicamente al grupo de Bloomsbury, era:

"De gentes así es el reino de los cielos".

Él lo decía irónicamente. Sí.

Yo quería añadir... Ah, bueno. Sigue.

Quería añadir una cosa también en relación

a esto de entender lo que pasa en grupos de intelectuales,

que son cuatro gatos pelaos en realidad,

que no son determinantes. Que te parece luego...

Pues claro que había una libertad intelectual,

claro que había una libertad sexual. Se producen situaciones

que están completamente fuera de la normalidad

o de lo que resulta habitual, en este caso

en una sociedad como la británica de antaño.

Eran un poco como... Pensar que el grupo Bloomsbury...

Lo comparaste con la Izquierda Divina de los 50

y a mí no me lo parece. De los 50 no, de los 60, 70.

60 o 70. Pero ahí sí que hubo

una masificación, sí que hubo un alcance más popular

a toda esa ideología de los años 60, yo creo.

Pero entonces... En cualquier caso hay

otro símil que se me ocurre, que son las familias

que se reúnen, en el "Decamerón", en una finca fuera de Florencia

porque se desata una epidemia de la peste

y se dedican a contarse historias. Bueno, pues sí, claro.

Pero es pequeño en realidad. Vamos con las recomendaciones.

Al hilo de lo que estamos hablando, quería recomendar este libro

de Arpa, de Luis Alegre, "Elogio de la homosexualidad".

Quiero dejar claro, no es necesario,

los lectores son muy inteligentes, pero por si acaso,

que en este programa no hacemos política.

Luis Alegre fue uno de los cofundadores de Podemos,

pero también tenemos a Fernando Savater

que estuvo en el núcleo fundador de UPyD.

Nadie es perfecto. "Elogio de la homosexualidad".

Él hace un libro muy divertido, él es homosexual militante,

y hace un elogio de la homosexualidad

y viene a decir que vivimos la edad dorada de la homosexualidad

y como que la heterosexualidad toca su fin.

Yo discutiría algunas cosas... ¿Se puede ser homosexual

y militante de la homosexualidad? El libro es muy divertido,

muy sugestivo, muy inteligente. Este señor es profesor de filosofía

y se nota. Hay cierta manera de mirar por encima del hombro

a los heterosexuales y viene a decir algo así

como que los homosexuales viven su tendencia sexual

e ideológicamente tienen razón. En cambio los heterosexuales

se supone que no, que no vivimos nuestra sexualidad

de una manera tan apasionada. El libro es muy interesante,

muy inteligente y lleno de sentido del humor

y a partir de ahí se puede seguir hablando mucho rato.

Es un libro de un filósofo, no de un político.

Aprovecho que recomiendas ese libro para romper una lanza por mí mismo.

¡Qué raro! No, ante mi estupor,

hay una palabra que he inventado, un neologismo que he incorporado

a la lengua española y eso se puede demostrar,

pero hace ya 20 años de esto, está escrito, publicado.

Todo el mundo me preguntaba por ese adjetivo.

"¿Qué quiere decir? ¿Qué significa". Y ahora lo usa todo el mundo

con gran desparpajo en esto del poliamor.

¿Cuál? Es pansexual.

Yo inventé el término pansexual. Sigamos.

"El lugar de uno mismo" de Manuel Hidalgo,

Alianza Editorial. Es un ensayo sobre este lugar,

ahora que hablamos de "Una habitación propia".

Bueno, en el baño suceden cantidad de cosas.

De Manuel Hidalgo. Sí.

Desde el sexo hasta lo más escatológico.

Y preparar oposiciones a Notaría, vamos.

Efectivamente, el tema cultural;

escaparse por la ventana del baño. No sé, cantidad de cosas.

Se lee. Se lee en el baño.

Es nuestro camerino diario, como dice el propio Manuel.

"Creatividad, humildad, espejo, sexo, muerte.

La comunicación, el dinero, la cultura".

Todo esto en el baño que, al final, es la individualidad.

De pequeño cómo espiábamos en el baño.

Y habla de una película fantástica, "Anacoreta", no sé si os acordáis,

de guión de Rafael Azcona, en la que Fernán Gómez

se encierra en un baño y no quiere salir;

llega esa mujer, que es como las tentaciones a San Antonio,

y quiere hacerle salir, pero al final dice:

"El mundo llegará un momento que esté lleno de anacoretas

encerrados en un cuarto de baño". Esa película de David Trueba,

que estuvo hace poco con nosotros, donde narra un episodio...

Genial. Donde el protagonista

fue Paco Umbral. Se queda encerrado en el baño.

Me lo contó Paco Umbral a mí, doy fe de ello.

Sí. "Madrid 1987" es esa película, de Trueba.

¿Quién no se ha quedado encerrado en el baño

por los pestillos dichosos? Los pestillos, sí.

Es un poco como la filosofía en "le budoir",

la filosofía en el tocador. Sí.

Y en "Elogio de la madrastra" de Vargas Llosa,

el templo del sexo es el baño. "Eyes Wide Shut",

cuando está Nicole Kidman... "Psicosis", la bañera.

El baño como ensayo y como un lugar propio y necesario.

Ayanta. Yo al hilo de nada.

Simplemente al hilo de que estos días estoy leyendo

un libro que me está gustando mucho, uno de esos libros

que uno no puede soltar. No digas que es extraordinario

y maravilloso. No he dicho nada.

Va. Lo habéis dicho todos vosotros.

¿Hoy? Sí, todos.

Daos un campanazo. Todos excepto yo.

De momento yo no lo había dicho. Tengo la edición...

Pobrecita mía, pobrecita mía. En italiano, que es "La tregua",

de Primo Levi. Es maravilloso.

Es maravilloso y es extraordinario. Está traducido en español.

Y las razones por las que lo estoy leyendo

no vienen al caso, pero de pronto vuelve a mí

uno de los grandes escritores italianos

que escribió "Si esto es un hombre", uno de los libros más importantes

que relatan toda la historia de un campo de concentración,

en concreto Auschwitz, y de su experiencia.

Primo Levi entra en Auschwitz en el año 44.

En el año 45... ¡No, por Dios!

Pero déjame que termine de hablar. Habla lo que quieras.

No. ¡Pero déjalo ahí!

Tú me lo das y lo vuelvo a poner. ¡Que no!

¡Ni se te ocurra! ¡Oye, no discutáis!

¡Primo Levi! ¡Qué fuerte! No, no.

Oye... La gente es libre

de poner en el cohete. Y de quitar.

Levi es un escritor de falso prestigio.

No es verdad. Venga.

Pero ese es muy bueno. La que has liado.

Yo estoy contigo. "Se questo è un uomo"

es un libro pésimo. ¡No es verdad!

El cual he vapuleado en uno de mis libros.

Es un libro conmovedor. "La canción de Roldán".

Es un libro contenido, elegante. Ya está.

La gente lleva al cohete lo que le da la gana.

No me habéis dejado terminar. Dejadla.

Se termina y después se pone en el cohete, ¿no?

No. Simplemente lo he puesto en el cohete mientras hablabas.

Ahora Anna subrepticiamente... Da igual, ya se ha visto.

A ver, termina de hablar. ¿Por qué hay que leerlo?

Primo Levi... Luego te lo doy para que vuelvas a falsearlo.

Levi entra en un campo de concentración en el año 44.

En el 45 es liberado junto a otros por los rusos.

De los 650 italianos que entraron en su remesa,

solo 20 se salvaron. Y este es un libro

que mezcla por un lado la tragedia, que ya conocemos,

y por otro lado toda la picaresca,

porque es desde que sale desde Auschwitz

hasta que consigue alcanzar Italia. Es todo ese recorrido,

ese periplo absurdo de meses y meses hasta poder volver a casa.

A mí me parece, a diferencia de Dragó,

que está escrito de una manera clara, limpia, sencilla,

eso que solo pocos escritores tienen,

y que mezcla, precisamente, esos dos elementos,

lo pícaro y lo trágico. Pero mira a tu padre.

Luego hablamos. ¡Mejor me miras a mí!

¿Puedo añadir algo? En mi opinión,

una obra maestra. Sí, señora.

¿Puedo añadir algo? Mira a tu padre.

En mi humilde opinión, el prestigio de Primo Levi

obedece a eso que el filósofo Otto Stross

llamaba "reductio ad Hitlerum". Seguimos, me toca.

No es verdad, con Primo Levi no. Con otros sí.

Yo quiero... Animo a quienes nos están viendo

que opinen sobre el tema. Tampoco convirtamos a Levi

en protagonista del programa. Quiero recomendar esta colección,

que son siete libros de momento... ¿Ah, sí?

Pero son breves, concisos, de lectura fácil,

ideales para el verano. Han sido publicados por Siruela

en una colección explícita que se llama "Tiempo de mirar".

En realidad debería llamarse "Tiempo de vivir".

Los títulos son explícitos.

"Einstein y el arte de montar en bicicleta";

"El arte de vivir en la ciudad". Este no consigo leerlo, ese tampoco.

"La meditación y el arte de cuidar abejas".

"La búsqueda del silencio".

"La meditación y el arte de de la jardinería".

"De regreso a la naturaleza".

"La meditación y el mundo natural". Qué bonitos.

Son muy bonitos. Uno de los libros

que más me han impresionado en mi vida y lo conservo

porque me lo dio mi madre cuando era un adolescente

es "El arte de vivir", de Andre Maurois.

Y más o menos estos libros enseñan a vivir.

Quería aprovechar para recomendar...

Trae diez o doce. "Contra la vida establecida"

de Ulrike Voswinckel, publicado por El Paseo,

con traducción de Fernando González Viñas,

que lo he sacado a relucir varias veces en el "Uasabi".

Y es la divertida y aleccionadora crónica de la aventura

protagonizada por un puñado de personajes

de la bohemia europea que a principios del siglo XX,

huyendo de las servidumbres de la sociedad moderna,

una sociedad parecida a la de nuestros días,

crearon en Suiza la primera colonia contracultural de Occidente.

La llamaron Monte Verità, el Monte de la Verdad.

Se adelantaron a los jipis siguiendo la estela de Zoró

una vez más y los principios del anarquismo, el feminismo,

el naturismo, el amor libre. Y por allí anduvieron

Herman Hesse, los dadaístas Hugo Ball y Emmy Hennings,

Otto Stross, que mencionamos, y toda una cáfila

de artistas, periodistas, bailarines, pintores

y, por supuesto, de escritores. Y ya que dije

lo de la "reductio ad Hitlerum", añado que si Alemania

en vez de optar por el nazismo, hubiese seguido este ejemplo

otro gallo habría cantado. Hombre.

Anna, otro libro. Voy a recomendar un libro

que quizá tenga que explicar muy bien por qué lo recomiendo.

Lo que son los libros de autoayuda tienen muy mala prensa

y este libro alguien podría considerarlo

un libro de autoayuda y no lo es.

Es "La inutilidad del sufrimiento", es un libro de psicología,

de María Jesús Álava Reyes, que se han plantado este año

en los 500 000 ejemplares vendidos.

Este libro ha ayudado a mucha gente, sobre todo a muchas mujeres,

por eso se me ocurrió traerlo. "Claves para aprender a vivir

de manera positiva". "La inutilidad del sufrimiento".

Es un libro enfocado a la cantidad de sufrimiento inútil,

sobre todo las mujeres. No es un libro feminista,

en el sentido académico del término, pero sí incide

en cierto vicio femenino de sufrir más de lo debido.

Tengo que cortarte porque si no, te quedas sin leer el poema

y sé que te gusta leer el poema. Se nos ha acabado el tiempo.

Vale. No tengo ni siquiera tiempo,

cosa que hubiera suscitado tanta polémica como la de Levi,

para colocar en el cohete este libro de Murakami.

Murakami tampoco. "De qué hablo

cuando hablo de escribir". Que yo recomendé.

Tengo que reconocer que siempre he defendido a Murakami,

soy de los primeros en este país que empezó a hablar de él,

he sido jurado del Príncipe de Asturias

y siempre he propuesto a Murakami. Es un escritor de segunda fila...

No es un escritor de segunda fila y no lo pongas en el cohete.

Es un libro que he empezado a leer, quizá cambio de opinión,

y me parece un libro ramplón. Cambiarás de opinión,

va de menos a más. Anna, el poema.

Como me dijeron que lo leyera cortito,

he elegido un poema cortito.

Es de Luis Alberto de Cuenca,

"Poemas de romanticismo feroz".

"En el supermercado".

"Cualquier lugar es bueno para el odio,

hasta el supermercado". Hasta el cohete.

"¿Por qué compras esto en lugar de aquello?

¿Esta es de oferta o qué?

¿Crees que soy tonto

o que no oigo las cosas que te dice el pescadero?

Me aburro. No te aguanto.

No te olvides de la botella de ginebra.

Ah, no, déjate de comida preparada,

aprende a cocinar como mi madre.

Cuando tú aprendas a comerme el coño".

Autor o autora del texto que leí antes y con eso terminamos.

@librosconuasabi, nuestro Twitter. A participar todos.

¿Quién es? Ni idea. Lo tengo en la punta de la lengua,

pero no me sale. Lo he leído, pero no caigo.

Anda que la pista que diste. ¿Nos lo dices?

"Al faro", de Virginia Woolf. Con razón.

Los créditos. Me sonaba.

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

  • Libros con uasabi - 09/07/17

Libros con uasabi - 09/07/17

09 jul 2017

Fernando Sánchez Dragó  entrevistará a Pilar Bellver con motivo de la publicación  de "A Virginia le gustaba Vita".

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