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Libros con uasabi

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Para todos los públicos Libros con uasabi - 08/05/16 - ver ahora
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Aquí seguimos, leyendo, pero no por obligación,

leer no es una asignatura, sino por devoción, por convicción

y, en algunos casos, por vocación.

Tras 30 siglos de historia de la literatura,

¿queda algo por escribir?

No lo sé, es posible que no todo esté en los libros,

como asegura la canción que nos acompaña,

pero es seguro que puede llegar a estarlo.

Arranca una nueva entrega de...

# Todo está en los libros.

# Todo está en los libros.

# Todo, todo,

# todo está en los libros. #

Ignacio Vidal-Folch escribió hace unas semanas

en "El Mundo", lo que sigue: "Una novela escrita

por un equipo de técnicos y un programa informático

ha quedado semifinalista del premio literario

ha quedado semifinalista del premio literario

'Hoshi Shinichi', en Japón.

Ya hacía algunos años que el premio estaba abierto

a la participación de concursantes no humanos,

pero esta ha sido la primera vez que 11 de los 1450 textos

que se han presentado al concurso,

estaban escritos total o parcialmente

por computadoras.

De esas 11 novelas, la única que ha pasado

todas las eliminatorias se titula precisamente:

'El día en que un ordenador escribe una novela'.

El equipo autorial,

dirigido por el profesor Hitoshi Matsubara,

de la Universidad del Futuro sita en la ciudad de Hakodate,

se ha encargado del argumento, de elegir el sexo de los personajes

y de seleccionar unas cuantas frases

con las que el programa informático ha escrito la novela.

Un miembro del jurado ha explicado

que, aunque la novela está bien estructurada,

el dibujo de los personajes aún es deficiente.

Deduzco que el futuro del mundo editorial

es prometedor, pues pronto habrá robots

capaces de escribir novelas apasionantes,

de esas que se leen con el alma en vilo,

y ya solo faltará diseñar robots para que las lean".

Hasta aquí Vidal-Folch.

Parece ser, según un estudio realizado

por la industria editorial estadounidense,

que en 2017, o sea, a la vuelta de la esquina,

habrá en ese país más escritores que lectores.

Así anda la literatura en los tiempos de internet.

Las redes sociales y el abaratamiento,

por no decir la gratuidad, de las autoediciones

la han desactivado.

El crítico y profesor Aparicio Maydeu

cree que hay una uniformización de los formatos.

El mundo digital hace que la información

sea la misma para todo el mundo.

Se tira, escribe, de la documentación por internet

y no de las experiencias personales.

Y más adelante,

los libros cada vez se parecen más entre sí.

Ha disminuido la autocrítica,

el mundo digital se carga a los intermediarios

y si tú tienes seguidores en "Twitter"

ya no necesitas que alguien te diga si eres bueno o no.

Sirva todo esto de fúnebre introducción

a la entrega de "Libros con uasabi" que ahora comienza.

La dedicaremos a Julio Cortázar, el hombre que jugó a rayuela

y creó a los cronopios, con la ayuda del escritor catalán,

afincado en Mallorca, Miguel Dalmau,

autor de esta exhaustiva biografía del escritor argentino,

publicado por Edhasa, publicada, perdón, por Edhasa.

Malos tiempos corren para un libro de tanta enjundia

como este. Vamos a darle un repaso.

Buenas arenas, cronopio Dalmau.

Lo mismo digo, cronopio Fernando.

Este libro tuyo sobre Cortázar tuvo problemas.

Tardó en aparecer un año, hubo que corregir cosas...,

en fin, hubo cosas que se interpusieron

en la normal edición del libro.

Sí, se interpusieron, cosa poco habitual en España,

pero una mezcla de factores, por un lado, el que, efectivamente,

eh... hay unos derechos a cita y hay unos "copyrights"

que cada vez se están poniendo más estrictos,

siguiendo una normativa

que procede de los países anglosajones,

y luego el tipo de libro que yo hago, que a veces suele generar polémica,

y al círculo del biografiado, pues no es lo que más le complace.

La confluencia de estos dos vértices es lo que hace que hubiera problemas,

en realidad, ¿no? No es la primera vez

que escribes un libro como este,

Hay otros en tu historial de escritor.

Hay novelas, hay ensayos, pero has dedicado un libro

a los Goytisolo, que fue finalista

del premio de ensayo Anagrama, otro libro a Gil...

a Jaime Gil de Biedma, que inspiró incluso la película

que se hizo sobre él, y ahora apareces con este

dedicado a Julio Cortázar, que es... más que una biografía

es una especie de radiografía, una larga sesión de psicoanálisis.

Bueno, eso es un poco

eh...el mecanismo de trabajo que yo tengo,

pero que viene... viene... obedece un poquito

a mi propia formación intelectual y mi formación, digamos, humana.

Mi padre era un gran médico internista,

gran anatomopatólogo, y a la vez mi madre

es una muy buena pintora, y esa confluencia de hacer retratos,

y a la vez radiografiarlos o escanearlos,

hace que, inevitablemente, yo esté en esta confluencia.

Psicoanálisis decía yo, eh, Miguel. Sí.

En los tres libros que he mencionado,

los Goytisolo, Gil de Biedma y Cortázar,

te remontas a la infancia,

te remontas a los traumas infantiles,

a las relaciones familiares con el padre, con la madre,

con los hermanos, y te fijas siempre en escritores

que tienen eso que ahora se llama lado oscuro,

con escritores con, en fin, bastante tormento interior, ¿no?

Bueno, como, eh... como tú sabes mejor que yo

o igual que yo, todos tenemos un lado oscuro

y a veces ese lado oscuro puede condicionar toda tu vida,

y en paralelo, pues, muy probablemente,

te hace ser... te hace ser como eres,

la parte que ocultas siempre es muy interesante.

Cuanto más, eh... la sociedad está encorsetada,

cuanto más tenemos... estamos constreñidos

en la expresión de todo, el lado oscuro hierve

de una manera más potente.

Pero el caso de Cortázar es especial,

porque no parecía que fuera así, no parecía que fuera

una persona como la que emerge de este libro,

a mí me ha sorprendido mucho,

y, entonces, su lado oscuro era muy poderoso.

Abandonado por su padre a los seis años,

un "mamismo", como dirían los italianos,

muy acentuado, dependencia de la madre,

que pasó de ángel tutelar

a una especie de chupóptero económico,

fantasías incestuosas con su hermana,

esquizofrénica, que intentó suicidarse...

Tela, ¿no?

Sí, en cierto modo es así, pero, si... si... si lo analizas,

es imposible escribir libros como "Rayuela",

y ya no hablemos de esos relatos tan extraordinarios

que tiene eh... a lo largo de su vida,

es imposible hacer esto de la noche a la mañana

como un trabajo, digamos, de un funcionario... normal,

un ciudadano...

medianamente equilibrado,

es imposible, repito, escribir estas cosas

si tú dentro no tienes todo este fermento,

y, en definitiva, el escritor

es una criatura habitada por demonios,

como decía muy bien Henry Miller, y toda su vida es intentar combatir

y vencer a esos demonios

a través de la literatura, ¿no?

Hay en él un desdoblamiento de personalidad.

Acabas de pronunciar "funcionario",

Cortázar también era funcionario. En efecto.

Traductor de Naciones Unidas, hombre probo, íntegro.

Ahí está... ahí está la gracia, y en la manera de que él

tenía que ejercer como funcionario, trabajar en las...

en organismos internacionales o en las Naciones Unidas,

pero a la vez alimentar a las mujeres de su familia,

que estaban en Argentina, esa dinámica familiar-económica

era su lado, en cierto modo, diurno,

y luego había todo un lado noc... nocturnal

y lunar terriblemente complejo, de su propio subconsciente

que tenía que... resolver esto por un lado

y...

vencer a sus fantasmas otra vez.

Hay aquí un episodio estremecedor que se refiere al periodo

todavía argentino de Julio Cortázar, cuando era un hombre casi anónimo,

un hombre gris, ¿eh? Y de repente empieza a sonar

ese nombre, empieza a publicar alguna cosilla

y reaparece su padre, que lo había abandonado,

decíamos, a los seis años,

y reaparece exclusivamente para pedirle

que se cambie el nombre,

que no lo confundan con Julio Cortá...

a Julio Cortázar hijo con Julio Cortázar padre.

Tremendo, ¿no? Eso es terrorífico,

es una historia poco divulgada aunque se sabía, y es así.

El padre, que había abandonado al hijo

desde hacía treinta y pico de años,

se encuentra en "El Diario de la Nación"

que un tal Julio Cortázar ha publicado una crítica literaria

y el círculo de amigos del padre dice:

"Oye, ¿eres tú?, enhorabuena vos, tal..."

y entonces el padre se ve metido en... en...

El padre tiene que defender la autoría

de un texto escrito por el hijo a quien ya no reconoce,

pero le escribe para decir: "Oye, nunca más vuelvas a escribir

y firmar como Julio Cortázar porque Julio Cortázar soy yo".

Y entonces es cuando Julio hijo, el autor que conocemos,

lo envía, no al carajo, sino a las tinieblas exteriores.

Todas esas historias no se saben,

o... se saben muy poco. Situación freudiana

a más no poder. Absolutamente, matas al padre,

pero con treinta y pico años de retraso, etc., etc.

Todo esto sale aquí, y eso genera problemas en Argentina.

En el momento que lo cuentas allí, pues... no es agradable.

Se ponen de uñas.

"El increíble hombre..."

en vez de "El increíble hombre menguante",

"El increíble hombre creciente", ¿no?

Se especuló sobre la posibilidad

de que fuera creciendo a lo largo de su vida,

problemas hormonales, carencias sexuales,

posible impotencia en algún momento, incluso.

Está... Más problemas.

Yo lo que creo es que...

suponiendo que tuviera un tumor

en alguna glándula de crecimiento, la hipófisis o lo que fuera,

yo... pese a ser hijo de un gran médico... fatalmente,

no puedo precisar en este sentido, pero sí que sé

que tenía rasgos bastante particulares

desde el punto de vista biológico, ¿no?

Iba creciendo, hasta metro 90 y pico,

acromegálico, era una persona...

lampiña, digamos, barbilampiño, etc.

Y yo estoy convencido, y no soy el primero en decirlo,

que se sometió a un tratamiento hormonal.

De testosterona o de...

Testosterona, lo que fuera, quizá para vencer alguna...

no... no por presunción, no como se haría ahora,

digamos, en... en... en...

en una intervención de cirugía plástica

para ser más guapo,

sino simplemente por alguna cosa médica,

pero cuya consecuencia fue masculinizarlo, virilizarlo,

darle los atributos secundarios estos,

típicos del... del macho, pero que tuvo como eco

el que realmente empezó a descubrir el sexo a una edad

en que la mayor parte de los ciudadanos

ya nos vamos despidiendo

como... como los dioses abandonan a Antonio de Kavafis, ¿no?

Él tuvo una infancia enfermiza,

tenía que pasar mucho tiempo en la cama

y empleaba ese tiempo en leer, leer, leer,

esa es otra de las claves de su personalidad.

Sin duda, eso es muy típico de los enfermos de pulmón,

por ejemplo, de las personas que son asmáticas o tuberculosas.

Él era asmático y, entonces, la familia,

una familia sobreprotectora, y más en aquella época,

te recluye en una habitación, te cuidan, te crean este útero

absolutamente plácido y te tienen que nutrir con lecturas,

porque no había, obviamente, ni televisión, ni tablets,

ni estas cosas, ¿no?

Minuciosidad extrema en tu libro.

Mucha investigación en la trastienda.

¿Qué fuentes has utilizado? ¿La correspondencia?

Muy copiosa, archivos, trabajos críticos, testimonios,

pero él, por ejemplo, quemó las cartas,

miles de cartas... Con su madre.

Cruzadas entre Argentina y Francia, con su madre.

En el caso de Cortázar, por ejemplo, a diferencia de mis otros libros,

no he trabajado tanto con testigos.

Normalmente en mis libros siempre entrevisto a 100,

ciento y pico de personas, y en este caso había tantas personas

que se reclamaban, exigían y reivindicaban

como, digamos, amigos, compañeros,

herederos, custodios, eh...

paños de lágrimas de Cortázar, que dije: "Voy a necesitar 50 años".

Y lo que hice fue trabajar sobre todo lo que se había hecho,

y cuando veía algún agujero intentaba llenarlo.

Bueno, hay una serie de momentos cruciales

en la vida de Cortázar, de esquinas peligrosas,

por así decir: cuando llega a Francia

procedente de Argentina, etc.

Y también cuando conoce en Cuba,

ya, ah, casi... a mediados de los 60,

a la lituana Ugné, que va a inspirarle

un despertar sexual y vital más propio de la adolescencia

que de la edad adulta, Cortázar era ya un cincuentón.

Sí, Cortázar tenía entonces, pues yo te diría que 52 o 53 años,

o incluso más, ya había publicado Rayuela,

era un escritor de éxito con un gran carisma,

y una persona...

Rayuela sale en el 63.

63, y esto debió ser en el 66, sesenta y...

Rayuela se anticipa a todo el "boom".

Yo creo... yo creo que... yo creo que sí,

todo y que cada persona, en función de si eres

pro García Márquez, pro Carlos Fuentes,

pro Juan Rulfo, etc., etc.

Todos reivindican

como esa especie de primicia... El primero, sí.

Del polo norte, ¿no?

Pero es verdad que cada uno de ellos, en ese territorio,

abrió una ventana absolutamente nueva en la narrativa castellana,

y la de Cortázar está muy vinculada a la gran ciudad,

por ejemplo, al cosmopolitismo, a las... al juego, a una manera

de entender el erotismo contemporáneo,

a las nuevas, te diría yo incluso,

no digo corrientes que funcionan ahora,

pero... inquietudes vinculadas al zen,

a la sensibilidad oriental, todo esto lo hace Rayuela,

y en aquel momento..., la formulación como un juego...

Eso es apasionante, ¿no?

Pero sí, una vez más ese desdoblamiento,

por ejemplo, tú acabas de decir

que era cosmopolita, un hombre de ciudad,

pero también tenía ese refugio, ese "beatus ille" que era el rancho.

Sí, sí, un ranchito de... Que era casi un rancho,

en Senon, en la Provenza, en Francia,

donde hacía asados, a se ocupaba del huerto,

en fin, a vivir una vida campestre.

Claro, porque yo creo que... Y eso era su desahogo,

su válvula de escape.

Yo creo que en esencia era un gran tímido,

siempre fue un gran tímido, una persona de una discreción...

eh... extraordinaria, si hubiera decidido perder el tiempo

leyendo este libro, hay cosas que le hubieran interesado

y otras que, quizá, no le hubieran gustado nada.

Hay que entender un poco el concepto de pudor

que existía entonces relacionado sobre todo

con la familia y secretos familiares,

entonces este tipo de figura hace que necesite

unos puntos de fuga permanentes, te diré.

Doctor Jekyll y míster Hyde: el Cortázar juguetón, alegre,

aparentemente feliz, de los cronopios,

y el Cortázar atormentado que nadie o casi nadie conocía.

Sí. Que él velaba con pudor ese rasgo

de su personalidad, ¿no? Sí...

Velaba con pudor incluso cuando hablabas

con los amigos que te comentaba antes,

de cubrir esos huecos de información que no existían en trabajos previos.

Se seguía manteniendo este hermetismo,

esta guardia pretoriana de proteger al gran cronopio,

cuando, en realidad, como bien me dijo Mario Muchnik,

hace relativamente poco, un gran editor, siempre me decía:

"Es que Cortázar, al final de su vida

estaba harto de ser el buen cronopio, de ser el santurrón de la izquierda,

el santurrón laico de la izquierda no sé qué",

estaba..., aunque él se dejaba la piel en Nicaragua

y estaba a pie de trinchera casi, te diré,

le molestaba un poco todo ese ruido ya mediático

del san... san cronopio.

Pero de hecho, cuando estalla el 68, él también tiene un brusco giro

en su forma de vivir.

Sí. Se desmelena.

Se desme... Se deja barba,

empieza a fumar marihuana, se convierte en un hippy,

liga por aquí y por allá, ¿no?

Sí, sí, porque, en realidad, en cierto modo, recoge el eco...

el eco de lo que estaba sucediendo, como tú sabes bien

y tuviste la fortuna de vivir, porque a mí me pilló en la época

de primera comunión o un poco más,

a ti te pilló ya en activo como ser adulto,

tú sabes que cambió todo el paradigma conductual

y todo el paradigma intelectual, y hasta moral, digamos, de occidente.

Y él se ve en aquel momento sumergido en esta vorágine

en un momento de máximo éxito internacional, ¿no?

El peso de París, en su vida. Sí.

Sin esa ciudad no habría nacido Rayuela,

ni la figura de la Maga, Horacio Oliveira quizá sí.

Quizá sí. Pero Rayuela y la Maga, no.

Sí, lo que es interesante es que él, de alguna manera,

culmina, desde el punto de vista humano

y literario, ese... esa peripecia de concebir París como ciudad mito,

la ciudad que nos... nos forma,

la mujer ideal convertida en urbe, ¿no?

Como urbe extranjera, la otra, digamos, ¿no?

Entonces, eso es muy intenso en los latinos,

sobre todo en los barceloneses de antes de la guerra y de posguerra,

de algunos italianos y, sobre todo, de toda Sudamérica,

y de preferencia Buenos Aires.

Hay ese... esa cosa totalmente... especular,

tan..., los porteños están convencidos

de que un tío que nazca en Buenos Aires

es un parisino del sur, ¿no?

Y ese mito él lo pone en...

De hecho él acabó teniendo la nacionalidad francesa.

Sí, en efecto. Salió Miterrand, ¿no?

Y le planteó muchos problemas de... de... imagen pública

en la Argentina de principios de lo que luego...

bueno, de casi la dictadura militar.

De hecho, él tenía que escribir mucho a las mujeres de su familia

diciendo: "No he renegado, llevo a Argentina en el corazón,

llevo a Buenos Aires en la suela de los zapatos".

Eran imágenes que él utilizaba mucho para hacerse perdonar el hecho

de que hubiera sido,

hubiera pedido la nacionalidad argentina.

En este recorrido

de "la geografía cortazariana"... Perdón, francesa.

Por supuesto Argentina, París y Francia,

pero hay otros dos países que han salido ya a relucir,

que son Cuba y Nicaragua.

Sí, claro. Cómo lo marcan profundamente,

que dan paso a otro Cortázar,

que es el Cortázar paradigma de la revolución.

Sí, porque yo creo que... que por un lado él sucumbe,

como tantos intelectuales extranjeros,

sean latinoamericanos o europeos y hasta americanos,

por la revolución de Fidel, que es una cosa apasionante

en aquel momento.

Él luego la va manteniendo con baja intensidad,

pero la renueva por Cuba, hasta el punto que se puede decir...

pero siempre le viene por vía romántica y por vía del amor,

es decir, cuando se critica a Cortázar

de ceguera, no entienden,

y yo estoy hasta... la coronilla de explicarlo,

no entienden que, esencialmente,

él era un devoto de la poesía romántica inglesa

de la segunda hornada, él era un fanático de Byron,

de Shelley, de Keats, y de hecho trabajó mucho en Keats,

hizo un gran libro sobre Keats. Entonces, ¿qué ocurre?

Que este hombre, cuando se encuentra en una tesitura análoga,

que es ir a defender unos ideales revolucionarios

fuera del marco cosmopolita en el que él se mueve,

y burgués en el que él se mueve,

él va allí, y él sabe que Keats y, sobre todo Byron,

hubieran hecho lo mismo, hubieran ido a La Habana año 59,

y hubieran ido a Nicaragua año 82-83.

Y lo hace por romanticismo, porque él considera

que un revolucionario, en primera instancia, es un poeta,

y eso es muy bonito,

y eso es lo que hemos perdido absolutamente

en esta España de nuestros demonios, ¿no?

Curiosamente, y anteponiendo esta frase

con un quizá, porque no estamos seguros

de lo que pasó, de la misma manera que a Byron

irse a Grecia le costó la vida... Sí.

A Cortázar, quizá, irse a Nicaragua le costó la vida

por esa transfusión, contado por ese Aldengue

en la que quizá se le inoculó el SIDA.

Sí. En todo caso lo que sí ocurrió es que, a efectos de salud,

le fastidió terriblemente y tuvo... él ya estaba

un poco tocado de salud y le costó muchísimo,

pues ir a montar a caballo, ir a la frontera de Nicaragua

con el país vecino, estar inspeccionando

con... con las tropas, eh... ¿sabes? Todo eso era muy bonito,

y él jugaba... jugaba un poco a esto, y porque..., pero por amor,

no lo olvidemos, que el primer casó fue Ugné Karvelis,

que decías antes, la lituana, y en el caso de Nicaragua

era Carol "Danlop", o Dunlop, que era una fotógrafa y escritora,

siempre por amor... Canadiense.

Exacto, la canadiense. Pero... pero bueno,

hay esas tres mujeres importantes en la vida de Julio Cortázar.

Una, Aurora Bernárdez Sin duda.

La primera, matrimonio burgués, reposado, tranquilo,

con poca actividad sexual, seguramente.

Una segunda, que es... Bueno, eran como hermanos,

era como un apaño que era como un acuerdo intelectual

y entre hermanos,

o entre primos hermanos. Sí, lo curioso

en quien había estado más o menos enamoradillo

de su hermana.

Sí, claro. Que buscara

una mujer hermana también, ¿no?

Sí, sí, te iba a decir entre primos hermanos,

pero entre primos hermanos

La temperatura sexual suele ser muy alta.

Bueno, la segunda, que es la lituana,

en cambio, lo arrastró a una vorágine

de contradicciones, de peleas, de pasiones terrible,

luego llega el reposo del guerrero. Sí.

Llega Carol. Sí, sí.

Que dura poco

Porque la muerte interrumpe su trayectoria, ¿no?

Sí, trayectoria.

Si lo analizas, el ciclo en la distancia

tiene bastante... tiene bastante lógica, en cierto modo.

Tiene una lógica... bueno se... podríamos hablar mucho

de esto, pero piensa que estamos siempre especulando

entre la vida íntima y privada de personas en cuyas mesas

no estuvimos, en cuyos viajes no tuvimos

la ocasión de participar y en nuestra cama,

tampoco nos interesa, tampoco fuimos invitados,

entonces es difícil, ¿no? Miguel, ¿han envejecido sus libros?

¿Se sostienen? Supongo que tú los habrás leído ahora.

Sí, en efecto.

Yo desde 1982, cuando apareció "Los astronautas de la cosmopista",

no he vuelto a leer a Cortázar.

Yo no sé qué pensaría releyendo ahora "Rayuela",

releyendo ahora "El libro de Manuel",

"Modelo para armar", no sé lo que pensaría.

Mira, yo el balance que hago, y lo hablábamos un día

con Luís Goytisolo, es que los cuentos,

que son como unos 80 o así, no llegan a 100,

siguen siendo admirables, siguen siendo, como corpus narrativo

en distancia breve, lo más importante en lengua castellana sin discusión,

el mejor cuentista en lengua castellana es Cortázar,

o sea, eso no creo que nadie pueda discutirlo.

¿Y qué ocurre? Que eso se sostiene.

Y las novelas, que en realidad ya no eran novelas,

en su estricto salvo los premios,

sino que todo el rato eran territorios de experimentación.

Ahí ya hay un poco de todo. Hay una moda en los años 60

de experimentar asociada a la "Nouvelle Vague" y todo esto.

Y ahí ya hay libros que se aguantan más y otros menos.

"Rayuela" como es un mito, siempre es bueno acercarse a él

e intentar ser feliz o ponerte sobre todo en cuestión.

Tú, como individuo en el mundo contemporáneo

que es el gran reto de "Rayuela" también.

En los otros libros hay un poquito de todo.

Muerte atroz, la suya. La describes minuciosamente.

Sí, yo creo que atroz, porque como bien dijo...

Pocos meses después de que muera su última mujer, Carol,

e incluso en su último viaje a Barcelona,

que tenía mucha amistad con Cristina Peri Rossi...

En efecto, sí.

Lo ven tan mal que insinúas

que en algún momento llegaron a hablar de eutanasia.

Creo que Cristina y él hablaron de suicidio

y entonces él se puso muy firme,

pese a que había tenido pulsiones suicidas en los años 50,

y era una tendencia,

que también tenía su hermana, mucho más desarrollada.

Hay un momento en el que cuando tiene toda la razón del mundo,

y todo el derecho del mundo para suicidarse,

porque está condenado a muerte por una enfermedad terminal

y el gran amor de su vida ha muerto, entonces no lo hace,

y no lo hace, probablemente, por su madre, por su hermana,

no lo hace por sus lectores y por una serie de cosas.

Pero el tema es difícil, sí.

Miguel, ese osito tiene que ver con el sida.

Te pregunto: lo de Cortázar fue sida, ¿verdad?

Yo estoy convencido que sí porque le fue contagiado.

Él tuvo una hemorragia gástrica muy grave

a principios de los 80,

Carol Dunlop, la esposa entonces, llamó a una ambulancia,

y se le hizo una transfusión en un hospital de la Provenza,

y luego se reveló que la partida de sangre estaba contaminada

hasta el punto de que ese fallo sanitario le costó

el puesto al ministro de Sanidad.

Utilizaban sangre barata procedente de África...

La compraban en África y ya está.

Entonces él tuvo todo un cuadro al final,

que aunque inicialmente se hablaba de leucemia,

había desde manchas, hasta inapetencia,

hasta picores constantemente...

Tres o cuatro detalles más próximos al sarcoma de Kaposi

y a una serie de cosas de este estilo.

Pero el escribir esto en este libro también ha planteado problemas,

ya te puedes imaginar.

Miguel, uasabi.

¡Hombre, qué maravilla!

Chocolate negro.

Chocolate negro. Y ahora el debate.

Pues vamos al debate.

Muy bien. Un placer.

(Música)

Tenés 17 minutos, amigos cronopios,

para hablar, despellejarlo si llega el caso, con Miguel Dalmau.

Muchas gracias. Aquí estoy.

-¿Voy?

-Vale, ve. -Venga, voy.

Estoy aquí rodeada de libros, mira.

Por un lado está Gil de Biedma, por otro lado está Cortázar...

Pero lo que hace Miguel Dalmau, yo creo que es muy sincero

cuando hace una biografía.

También habéis hablado de Los Goytisolo.

Y es que cuenta cosas que no se sabían del personaje,

y además, como muy documentadas.

Tengo aquí el libro de Aurora Bernárdez, solo lo muestro.

Son retazos de la vida de Cortázar

con manuscritos suyos, fotografías interesantes...

No deja de ser eso, interesante, pero no aporta nada nuevo

sobre todo porque la propia Aurora obvia a Ugné,

también a Edith Aron

y tampoco termina de hablar de muchas de las otras

que tú sí mencionas en el libro.

A Carol sí la trata con cariño, digamos.

-Bueno, eso es muy de exmujer, ¿no?

-Claro, pero a Carol, sin embargo, a la benjamina, por así decirlo,

sí que la trata con bastante cariño.

Y luego fue el propio Cortázar el que le dice,

en un acto un poco ególatra: "Encárgate tú de las cartas,

y de los vídeos con la otra". Se pasa.

Es que Carol sustituye a Ugné,

que era la que le había sustituido a ella,

con lo cual, cierra filas con la tercera, ¿no?

-En todo caso, esto es un álbum,

que para los devotos lectores, que somos muchos, de Julio Cortázar,

es una delicia, porque la aportación gráfica que hay

y la selección son estupendas, tanto de textos como de imágenes,

que no ha de ser planteado como una biografía en modo alguno,

ni tampoco como una cosa

que entre en excesivas intimidades de interioridades.

Y sin embargo, yo lo disfruté mucho. Lo disfruté enormemente.

Pero es cierto, ahora que tú lo comentas,

que existen algunas carencias,

pero esas carencias ya vienen delimitadas por la primera mujer,

la primera pareja, la primera expareja,

la mujer abandonada y despechada,

que 50 años después tiene la ocasión de reescribir la historia,

y la reescribe ajustando un poco las cuentas y los números.

Por eso faltan cosas, pero esencialmente...

en fin, yo lo doy por muy estimable, pero admitiendo que hay eso.

-Miguel, ¿es esta...?

-Que está hecho por la primera exmujer.

-Sí, claro, está sesgado.

-¿Es esta exmujer la que hizo lo imposible

para que no se publicara...?

¿Por qué? ¿Qué es lo que no le gustaba?

-A ver, yo no la responsabilizaría porque ya era una señora muy mayor

y no creo ni siquiera que tuviera noticia.

Sabía que se estaba haciendo este libro,

pero no creo que interviniera directamente.

Me consta que estaba muy harta del año Cortázar,

que estaba muy implicada por un lado,

pero por otro lado, un pelín cansada,

y decía: "Van a odiar a Julio".

Hubo un momento que dijo: "No voy a autorizar nada más

porque van a odiar a Julio y no quiero que le odien".

-¿Pero por hartazgo o por qué?

-Por hartazgo, por sobrecarga, por fatiga...

Y en cierto momento dijo que ya no iba a estar autorizando

lo que fuera, ni estudios, ni biografías, etcétera.

-Se cerró el grifo.

-De alguna manera lo cerró, y luego la agencia literaria,

que velaba por sus derechos, vio el cielo abierto;

porque como mis antecedentes, digamos como biógrafo un poco,

quisquilloso y polémico encima podían complicar las cosas,

dijeron: "Perfecto, si ella no autoriza,

pues nosotras seguimos este camino de silencio". Ya está.

¿Y no puede que tenga que ver...? Hombre, tú de algún modo especulas,

que no lo sigo en sentido negativo,

porque a mí me gusta mucho cómo biografías.

Lo haces con una enorme intensidad, con enorme fe literaria,

entonces creo que incluso cuando lanzas una hipótesis,

la lanzas con mucha solidez,

puedes tener más o menos razón, pero no haces brindis al sol.

Pero tú realmente, de algún modo, vienes a deducir que la vida sexual

de Cortázar empieza después de Aurora.

Esto igual Aurora Bernárdez no te lo perdona o no te lo perdonó.

-En todo caso, ella no tuvo noticia de esto.

Sí lo tuvo la agencia, muy probablemente,

que velaba por sus intereses,

conociendo, como he dicho antes, los antecedentes,

pero sin duda, si ella lo hubiera llegado a leer,

eso no le hubiera gustado nada,

porque de la misma manera, como decía Borges:

"Si hay algo de lo que un hombre nunca se arrepiente,

es de haber sido valiente".

Ahora voy a hacer un comentario absolutamente machista

y patriarcal: si hay algo que le molesta muchísimo a una mujer

a cierta edad de la vida, o ya no edad, sino en la trayectoria,

es de no haber sido pasional.

Cosa que a un hombre,

sorprendentemente, quizá no le importe tanto,

pero a una mujer, no haber sido pasional,

cuando visualiza todo, le puede llegar a molestar.

-Sí, porque la mitología de la mujer gira en torno

a la sexualidad y al apasionamiento.

-Hay una humillación implícita. -Sí, siempre.

-Sobre todo cuando ha habido otras mujeres que lo han sido más

como en el caso de la historia de Cortázar.

Empezando por la amante aquella que tuvo en Cuba,

de la que yo no tenía noticia y se habla muy poco,

pero él ahí parece que ha comprendido de la mano de una cubana

cosas que quizá no pudo Aurora o la pareja no supo encontrar.

-Pero, obviamente, también era muy de la época

porque tenemos que hablar de una sociedad muy patriarcal,

la argentina de entreguerras, igual que la española

o de cualquier país latino y también de área católica,

y en paralelo, cómo podía funcionar.

Tenías que ser virgen al matrimonio, tenías que no sé qué...

Cómo descubrías todo esto, ¿no?

-Fíjate, pero hay algo muy breve, algo de psicoanálisis en esto,

si ser yo muy fan del tema,

y decía antes Fernando en la entrevista:

se fija en Aurora que eran un tándem perfecto

para departir y para hablar y la gente los admiraba,

que ahí también hay cierto placer,

pero como que refleja un poco la relación que él tenía

con su hermana, busca otra hermana, que es lo que has dicho

en la entrevista al igual que Gil de Biedma también,

el maltrato sexual que tú hablas en el libro, que pudo sufrir y dijo:

"Ese cabrón me jodió la vida", con perdón.

Luego él busca también su especie de... Cómo diría...

Bueno, el chaval este que se trae de Manila y lo maltrata...

-Bueno, sí, ya te entiendo.

-De alguna manera sexualmente. Fíjate cómo proyectamos,

cómo reflejamos sobre el otro nuestros propios traumas.

-Pero eso no solo se produce desde el punto de vista privado

o íntimo, sino desde el punto de vista social y público.

Cuando nos asombramos del comportamiento que está teniendo

el estado de Israel desde hace tantísimos años

con el estado palestino, o mejor dicho,

con la población palestina,

no se hace más que repetir y repetir lo que ellos padecieron

desde finales del XIX en toda Europa,

ya con el remate del nazismo.

Porque como bien decía Unamuno, en relación a Millán Astray,

en aquella famosa trifulca y alucinante,

que salió vivo de milagro, él decía:

"Claro, un hombre impedido y manco como Don Miguel de Cervantes,

y que carece de la envergadura moral del autor del Quijote,

pues prácticamente será un asesino".

Y esto él se lo soltó a Millán Astray que era manco.

Entonces, siempre tenemos esa cosa.

-Miguel, tú has citado el machismo.

En tu libro Cortázar queda muchas veces como un machista total.

De hecho, incluso tuvo que pedir disculpas por hablar

del lector macho y del lector hembra.

Lo que pasa es que el machismo, donde las dan las toman

y si no hubiera sido por esta visión tan patriarcal,

quizá tampoco se hubiera pasado la vida manteniendo a su madre

y a su hermana, las habría mandado a la porra.

Lo que quería preguntarte es que él crea en "Rayuela"

una figura mítica que es la maga,

que ilumina a generaciones de hombres buscando a la maga,

pero a la maga, tanto de ficción como en la realidad,

sí que la trata con mucho machismo y con mucho desprecio.

Me ha llamado la atención en tu libro cómo la desprecia.

-Bueno, no sé. Si he transmitido esto me he equivocado, evidentemente.

O no he sido todo lo preciso que quisiera.

Lo que sí que es cierto, es que tengo la impresión

de que él, de alguna manera,

descubrió en algún momento que si atribuyes

una serie de virtudes a la mujer amada, soñada o deseada,

que ahora sería muy largo enumerar,

esa proyección acaba terminando mal al final siempre.

Porque lo que tiene que ver con las relaciones adultas

es que tienes que aceptar a la persona tal cual es,

que ese es el gran ejercicio del amor y las relaciones humanas

en general y de pareja en particular.

Si en lugar de esto, lo único que haces es que cuadren los números,

es que aquel imaginario en el que has crecido,

en relación a cómo ha de ser el objeto amoroso y el amado,

me cuadra o no en mi vida,

entonces ahí siempre acabará mal.

El exceso de mitificación de una mujer,

ya que hablamos de un amor heterosexual,

siempre terminará mal.

No puedes convertir a una mujer en un instrumento de inspiración

y de redención,

porque como bien decía el gran e inolvidable,

otro gran e inolvidable, pero tú eres presente,

Fernando Fernán Gómez, que decía cuando una vez le comentó

a una mujer:

"Yo busco a una mujer

que realmente me destruya, me arruine,

que finalmente me lleve al infierno".

Y la mujer respondió:

"Si tu vida ya estaba destrozada, qué me estás pidiendo, Fernando".

Es decir, dentro de ese imaginario, incluso hay el polo negativo,

de buscar no la que te redime, sino la que te condena.

Ese es el modelo Sinuhé con Nefer-Nefer que lo destruye.

Ahí hablamos de las musas y por otra parte, las musas tienen

siempre una condición de santidad, igual que la que tenía Cortázar.

No, no. Por ejemplo, Henry Miller y Mona o June,

era un demonio para Henry Miller y sin embargo era su musa.

Pero en el caso de la maga sí es una musa.

Evidentemente, en la literatura hay de todo, pero bueno.

La musa queda ahí. En realidad, nadie pretende que sea de verdad

y real y tener eso en casa porque además sería muy fatigoso.

En todo caso, yo quería decir, recogiendo lo que hablabais

en la entrevista inicial, a propósito de "Rayuela", aquí hay

cuatro generaciones por lo menos

y me resultaría interesante saber qué opinión tenéis de "Rayuela"

porque yo leí esta novela cuando tenía 20 años.

La leí porque mi padre me la puso así, en las manos,

y recuerdo perfectamente el momento en que me la diste,

la circunstancia y todo.

Me la diste como una obra maestra de la literatura.

La leí no habiendo vivido todos esos años de Cortázar,

ni lo que decíais de la "Nouvelle Vague"

y después el mayo del 68... y me desilusionó.

A mí no me atrapó, como me imagino que la generación de Dragó

o posiblemente la tuya os atrapara.

A mí me han atrapado los cuentos.

Yo me quedo con los cuentos y no con "Rayuela",

pero no sé si yo también la leí demasiado joven o no era el momento.

No la he vuelto a leer.

-Yo creo que "Rayuela"... Por ejemplo, una cosa

que no he encontrado en tu libro,

me sorprende que ni se plantee como hipótesis,

siempre pensé que era un intento de responder en español

al Ulises de Joyce.

Yo creo que sí, que los relatos envejecen mejor,

son mucho más inobjetables, más puros,

ahora, es verdad que en "Rayuela" hay páginas sobrecogedoras,

porque la escritura de Cortázar, aparte de ser muy buena,

desprende una rara sabiduría, es como luminosa.

Y realmente hay textos...

Yo creo que la novela en sí es un magma inviable.

Llega un momento que una vez superado el hambre experimental

en literatura dices no.

Pero hay páginas que te reencuentras con ellas

y es como reencontrarte con la luz.

Es una cosa... La escena de la muerte de Rocamadour,

cuando Oliveira y demás van retrasando que la maga sepa

que su hijo está muerto y se van pasando la pelota.

Esa escena es...

-Y como lo escuchéis recitado por él ya te desmayas.

-Con ese tono francés, con esa "r"...

-A ver, varias cosas. Una: no creo que fuera muy "joysiano" él.

-Pero esa petulancia de la obra total. Con todo el cariño.

-Por otra, ahora comentando lo que tú decías,

hay un elemento que es de cultura

que tiene que ver con esas referencias constantes

del Club de la Serpiente.

De todas las referencias del extranjero latino o argentino

que llega a Paris y se encuentra que dentro de ese...

Que tampoco era Buenos Aires un páramo cultural en los 40,

pero el deslumbramiento que tiene Paris,

que cada día vas a ver una nueva exposición,

vas a una obra de teatro de Cocte, Rubenstain está haciendo no sé qué,

Stravinski no sé cuántos.

Esa intoxicación y sobreabundancia cultural

para alguien tan receptivo como él,

hace que, al incluirlo en una novela, destile por los poros.

¿Qué ocurre? Que en aquella España, que él conoció también,

un libro con miles de ventanas culturales,

de nombres absolutamente desconocidos para nosotros,

era una cartografía de la cultura y del hedonismo cosmopolita

que era irresistible. Es irresistible.

Miguel, había algo más.

Porque ese caso que has descrito no es el mío.

Yo leo Rayuela en 1968 o 69.

Es cuando vuelvo de los viajes por Oriente.

Yo llevo cinco o seis años viviendo en el extranjero,

yendo a París a menudo, viviendo en Roma...

Es decir, esas ventanas culturales de las que hablas, yo las recibía

porque no vivía en la España de Franco franquista

y, sin embargo, Rayuela me impresiona muchísimo

y por eso se la paso a mi hija.

Ahora yo estoy en un periodo de relecturas.

Llegas a una edad donde relees los libros que te marcaron.

Sin embargo, no tengo ganas de releer "Rayuela".

No sé por qué.

-Al lugar donde fuiste feliz no debes volver.

Fernando, al lugar donde fuiste feliz no debes volver

porque igual no vuelves a ser feliz.

-Es interesante saber hasta qué punto ciertos libros

que tienen una importancia enorme en el momento en el que se publican.

-Posicional, digamos.

-No sé si "Rayuela" lo es.

-"Rayuela" lo es, pero tengo la impresión de que,

como bien decíais,

está parcialmente poblado de logros incuestionables.

Se podría, en función de la sensibilidad de cada uno,

volver a hacer, que sería gracioso como experimento "cortazariano",

una "Rayuela" personalizada de los capítulos que te sobreviven.

De las misma manera que él hizo "Rayuela",

luego "La casilla de los Morelli" y se han interpretado unas cosas,

Decir: "Ahora, ¿cuál sería mi "Rayuela"?

¿Cuál sería mi "Rayuelita"?".

De esas 500 hojas,

¿cuáles me llevaría al final de mi vida?

Eso es lo que Cortázar quiso hacer en "Modelo para armar":

desarmar y volver a armar "Rayuela".

Pues eso no se le ha ocurrido a nadie

y brindo esa cosa aquí delante de todos y podría ser muy graciosa.

¿Qué nos sobrevive de "Rayuela" en el fondo?

-Miguel, Edith Aron dice ser la Maga.

-Ella lo llevó siempre discretamente.

-Dice que le arruinó la vida ese papel

porque dice que era muy buena traductora...

-Bueno, muy buena traductora... -Eso decía ella.

Que ella era una traductora genial y que le arruinó la vida este tema.

-El problema es que la Maga, por lo que sale en libro,

no es un tipo de personaje empírico y cartesiano en exceso.

Funciona tanto por intuiciones que,

si tú la tienes que convertir de tu obra al alemán, estás muerto.

Entonces, la colisión que hubo...

-Entonces ¿qué hay que interpretar?

¿Que la Maga, que es un mito erótico y literario,

para Cortázar era una petarda de lujo?

-No. ¿Todos funcionamos bien para todo?

-Ni en determinados momentos. -Claro. En definitiva es esto.

La persona que te puede inspirar, el personaje femenino de "Rayuela",

como traductora de tu obra al alemán a lo mejor no te funciona.

Entonces tienes un conflicto de intereses que tienes con ella.

-A mí lo que me gusta es la gente que van como peces rémora

alrededor del escritor. Es lo que me gusta.

Detrás del gran escritor siempre hay los "yo era", "yo fui"...

Tenemos que poner fin a esta conversación

porque llega el capítulo de las recomendaciones,

pero permitidme que cuente algo.

Algo que a mí me impresionó mucho cuando lo vi.

Lo vi en el programa "A fondo". -¿Mercedes Milá?

No, no.

En el programa "A fondo" cuando entrevistaron a Cortázar.

Hablo de mediados de los 70. -El 77.

Cuando presentó "Queremos tanto a Glenda".

No sé si lo recuerdas, Miguel,

para explicar cómo se le ocurrió la idea de "Rayuela",

Cortázar contó lo siguiente:

dice que estaba en una tarde un poco melancólica y solitaria,

allá en el pisito de París donde vivía,

y había un armario, en cuyo lateral,

él había ido colgando al azar con chinchetas recortes de prensa,

fotografías, etc.

Entonces, estaba tumbado en la cama y miró ese lateral del armario

y se dio cuenta de que había una línea contínua

que no se interrumpía nunca y que tocaba todos los recortes

y todas las fotografías que había ido clavando al azar.

Y ahí nació "Rayuela".

Eso es muy bonito porque él le llama constelaciones.

Le llama figuras o constelaciones.

Viene a ser: Una estrella por separado no es nada.

Tú no puedes identificarla como no sea Venus o Saturno.

Sin embargo, acaba creando una figura y tiene un sentido en tu vida.

-Y a él no se le entiende sin su constelación familiar.

-Una última cosa. Lo de Mercedes Milá.

Tú nombras en este final tan triste de Cortázar...

Le atizas un viaje a Mercedes Milá.

Vamos a ver, el programa de Milá en el que le entrevista,

a propósito de otras cuestiones, no sobre su vida personal,

y Mercedes Milá ya había empezado a tomar ese rumbo de periodista

de un determinado tipo, de un determinado perfil,

y aparece Cortázar y empieza a bocajarro a preguntarle

por la muerte de su última esposa cuando él ya estaba enfermo,

viejo, cansado... Un hombre ya derrotado por la vida.

Y ella continúa metiéndole en esa encerrona

y preguntándole por algo a lo que él no quería responder

ni en la tele ni en público, siendo una persona tan tímida.

Recuerdo perfectamente la entrevista.

Recuerdo a Cortázar como una especie de Frankenstein.

De hombre acogotado, catatónico...

Lo recuerdo como una imagen televisiva violenta.

Parecida a alguna entrevista que vi en su día

con un Tennessee Williams ya desecho.

y la verdad es que leerlo en tu libro me ha producido

una emoción y una angustia verdaderamente...

Ayanta, castigada a no recomendar libros hoy.

Vamos a pasar a las recomendaciones, pero antes, Elia...

Porque he hablado demasiado.

-Pero la culpa me la tienen que echar a mí no a ti.

Quiero avisarte de que te libraste de un campanillazo

porque Javi no me la ha puesto.

-¿Qué he dicho?

Has dicho una de las palabras más odiosas,

no de la lengua castellana porque no pertenece a esta.

Una de las palabras que más me descompone al oírla

y la oigo a menudo: "fan".

"Fan".

Por favor, basta de "fan". Di admirador, seguidor...

-"Tifosi", digámoslo en italiano: "tifosi"

Bueno, eso es fútbol.

Pero es bonito.

Entonces digamos hincha.

-"Groupies". Cortázar tenía "groupies".

-Tenía "groupies", claro que sí.

-Es como cuando se le acercan todos los jóvenes en Buenos Aires.

¡Qué bonito ese momento!

Bueno, me ya callo porque si no me echas del programa.

Recomendaciones.

La televisión es el arte de la improvisación.

Ha habido una ráfaga, ha durado breves segundos

y durante esos segundos en el estudio todo ha cambiado.

En primer lugar, no vamos a tener recomendaciones

porque las "uasabi girls" se han excedido hablando

y, si bien yo castigué a Ayanta con no recomendar a nadie,

el castigo se extiende a Elia y a Ana.

Elia y yo nos hemos solidarizado con Ayanta.

Muy bien. Se ha solidarizado y están las tres sentaditas.

A parte de eso,

ha aparecido misteriosamente sentado en esa butaca Luis Eduardo Aute.

La razón de que haya aparecido aquí, aparte de la amistad que nos une

desde hace muchas décadas y de que vive aquí cerquita,

es que acaba de publicar este libro: "El sexto animal".

Es un libro de poemas porque yo siempre he dicho

que Aute es un hombre universal, es pintor, es cineasta,

es cantante, es músico y es poeta.

En fin, me ha parecido oportuno que,

ya sabéis que al final del programa leemos un poema,

que en este caso sea el propio Aute quien lea un poema de su libro.

Pero al mismo tiempo, resulta que Aute nació en Manila

y hemos hablado un poco al sesgo de Gil de Biedma,

cuya biografía la escribió también Miguel Dalmau

y la tenemos ahí.

Además, han aparecido los diarios de Gil de Biedma

que también los tenemos ahí hace muy poco.

Entonces, tú, nacido en Manila,

tuviste relación con Gil de Biedma, su familia,

y, según me ha soplado un pajarito que se llama Miguel Dalmau,

incluso hablaste con Gil de Biedma para hacer un disco

con sus poemas musicados por ti y cantados por ti y por Marisol.

¿Cómo es eso?

Yo conocí a Gil de Biedma cuando era muy pequeño en Manila

porque era el jefe de mi padre.

Mi padre trabajaba en la compañía Tabacos de Filipinas.

Posterior a eso, nos hemos encontrado algunas veces en Barcelona.

Lo de los poemas suyos fue que me llamó

porque tenía mucho interés en que les pusiera música

a unos poemas suyos para que los cantara Pepa Flores.

Le encantaba Pepa, le encantaba su voz

y le parecía que era la voz idónea para cantar sus poemas.

Entonces, nos encontramos con Pepa y con Antonio Gades

en casa de Pepa y Antonio

y hablamos sobre el proyecto.

Entonces me trajo una serie de poemas, corregidos por él a mano,

los conservo todavía. Unas correcciones un poco aleatorias.

No establecía diferencias sustanciales

en el formato.

Me dijo que creía que así

la música cuadraría mejor el texto,

pero sin las correcciones los textos hubieran sido perfectos.

Puse música a esos poemas, pero no se llegó a grabar el disco.

Pepa ya no grababa.

El último disco que grabó fue uno que le hice con nueve canciones

que escribí para ella. Ese fue el último disco que grabó

y ese fue el que escuchó Jaime Gil

y que fue esa escucha la que le sugirió

que ella sería la más adecuada para sus poemas.

Queda aclarado. Por cierto, tengo que decir...

No se hizo porque Pepa se separó de Antonio y no se hizo el disco.

-Disculpa, ¿te queda algo de esto?

Me refiero, ¿te queda algo en un Revox?

-Sí, lo tengo grabado por mí, para mí, con mi guitarra...

Bueno, yo iba a recordar, los espectadores ya lo saben,

que la canción que sirve de sintonía a este programa la hiciste tú.

La de "Todo está en los libros". Con letra de Jesús Munarriz.

Enseguida escuchamos los poemas que vas a leer,

pero, excepcionalmente, Miguel Dalmau, como invitado,

si tiene el privilegio de poder recomendar un libro.

Ellas no. Están castigadas las tres de cara a la pared.

Venga, Miguel, ¿qué libro recomiendas?

-Con mis antecedentes en el género va a ser tremendo.

No, brevemente.

Es el libro de un francotirador, de un "outsider,

que se llama Octavio Cortés.

No sé dónde tengo que orientarlo para la cámara.

Se llama: "Pequeño diccionario salvaje".

En definitiva, es el libro de una persona muy ingeniosa,

tremendamente culta y que tiene una visión del mundo contemporáneo,

o en el que vivimos, absolutamente distorsionada,

lo cual se ajusta, lamentablemente, a nuestra realidad.

Es de una lucidez tremenda. Es un libro juguetón.

Hablábamos de Cortázar.

Evidentemente, si Cortázar hoy tirara por la vía

de las "Historias de cronopios y famas",

o de esa interpretación lúdica de la realidad inteligente

y ligeramente cáustica, yo creo que escribiría

lo que escribió Octavio Cortés y con eso creo que he dicho todo.

Un abuso de poder por mi parte. Voy a recomendar un libro.

(Conversaciones superpuestas)

A callar.

Es inevitable porque este libro es complementario

del libro sobre Julio Cortázar de Miguel Dalmau.

Guárdate de Lisístrata.

Ya me guardo ya, Miguel.

Xavi Ayen, que es periodista, que es escritor

y, que dirigía la sección de cultura de La Vanguardia

cuando apareció este libro, que fue Premio Gaziel de biografías

en el 2013 y es un libro titulado:

"Aquellos años del boom: García Márquez, Vargas Llosa

y el grupo de amigos que lo cambiaron todo".

Más o menos entre 1963 y 1967 se produjo esa eclosión

de escritores que iban a hacerse celebérrimos

en todo el mundo y cuya rampa de lanzamiento fue Barcelona,

fue Carmen Balcells, Carlos Barral...

En fin, tantos y tantos prohombres de aquella época.

Este es un libro delicioso con muchísima información.

Es un libro muy ameno que recoge muchas anécdotas.

Algunas de ellas tú también las has recogido también

en el libro sobre Cortázar. Así que recomendado queda.

Vamos ya con el libro de poemas de Luis Eduardo Aute,

"El sexto animal", que ha sido publicado por Espasa.

Tú me has enviado este libro con una dedicatoria

y al final de este dices:

"Estos 'poemigas' para seguir jugando

con las palabras, que de eso se trata".

Yo en cierta ocasión leí unas declaraciones de Aldous Huxley,

al cual le preguntaron: ¿qué es ser escritor?

¿en qué consiste ser escritor? ¿Quién puede considerarse escritor?

Y dijo: "Ser escritor significa ser más listo ni más inteligente

ni más culto ni más nada que los demás.

El escritor es una persona como cualquier otra

que tiene el gusto irresistible de jugar con las palabras".

Yo creo que, efectivamente, es eso lo que nos lleva a la literatura

y tú lo haces constantemente en todos tus poemas.

Juegas con las palabras.

Sí, porque son realmente muy atractivas.

Sobre todo, creo que hay que amar las palabras

para luego poder jugar con ellas. Sin ese amor, no cabe el juego.

Me divierte muchísimo.

Por ahí si se me ocurre alguna cosa la apunto, la guardo

y, si hay una posible reflexión; alguna lectura distinta

a la que se supone que tiene esa primera idea,

pues le doy vueltas e intento sacarle el juego al juego.

Abro el libro al azar y me encuentro con un "poemiga" que dice:

"En situación de 'crisisalida'". Es el título y el texto dice:

"La crispación que produce la crisis se llama 'crisispación'".

Lee los tuyos.

La "crisisálida". La "crisisálida". Es verdad.

Pero no está el acento, oye.

(Conversaciones superpuestas)

-Sigue siendo un juego de palabras muy Cortázar.

Como está en mayúscula no han puesto el acento.

Aunque la Academia establece que las letras mayúsculas lo llevan.

-Nos gusta que lleven acento y, Luis, ten cuidado

porque a Elia y a mí Dragó no nos deja leer poemas

porque dice que los leemos mal. Así es que...

Que la suerte te acompañe.

-Suele ser que los autores de los poemas son los que peor leen.

Lo que pasa es que son tan breves que no cabe error aquí.

Hay uno que viene muy "ad hoc" en este momento:

¿Arden los 'ebooks'?

"Los seis días de la creación animal.

En el primer día, Dios se creó a sí mismo: ánima divina.

En el segundo día, creó al ángel: ánima buena.

En el tercer día, creó al demonio: ánima mala.

En el cuarto día creó al hombre y a la mujer.

Hombre y mujer él los creo: ánimas humanas.

En el quinto día, Dios creó la separación de géneros:

ánimas degeneradas.

En el sexto día, creo al sexo animal: ánimas animales

y también el sexto mandamiento, contradiciéndose a sí mismo

y, en consecuencia, en el séptimo día se suicidó".

Una de marcianos.

"No me siento español ni europeo ni occidental ni ciudadano del mundo.

Me siento como un marciano en un mundo de bestias

y algunos pocos animalitos con ánima".

"El tiempo lo cura todo y pone a todo en su sitio. La tumba".

"Contratiempo del amor.

Solo el amor detiene la violencia del paso del tiempo

en su eterna fugacidad".

"El 'ismo' más inmovilista es el más de lo mismo.

El menos, es seísmo o sismo, mismamente".

"Algunas veces me urge una inaplazable necesidad

de vaciarme de contenido cada vez que me lleno de incontenido vacío".

"¿Y por qué no hacer muy muy grande la letra pequeña?".

"Nada hay más irracional que el amor o el deseo carnal.

¿Cómo podemos en vista de lo cual apelar a la razón

si del amor o el deseo carnal venimos todos?"

Uno más. El último, Eduardo.

"Cuando alumbra la penumbra, la oscuridad deslumbra".

Hágase la luz.

La semana que viene más.

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Libros con uasabi - 08/05/16

08 may 2016

Dedicamos este programa de Libros con uasabi a Julio Cortázar, el hombre que jugó a rayuela y creó a los cronopios, con la ayuda del escritor catalán, afincado en Mallorca, Miguel Dalmau, autor de la exhaustiva biografía del escritor argentino titulada Julio Cortázar y publicada por Edhasa.

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