Libros con uasabi La 2

Libros con uasabi

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Para todos los públicos  Libros con uasabi - 04/10/15 - ver ahora reproducir video 55.59 min
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Buenos días. O buenas tardes.

Según se mire.

Este es el primer episodio de un nuevo programa literario:

"Libros con Uasabi":

57 minutos a nuestra disposición.

Literario, he dicho, y nada más que literario.

En él solo se hablará de libros y de cuanto los libros contienen.

Suma y sigue.

En el mes de junio de 1976 me incorporé en esta misma cadena,

La 2 de Televisión Española,

a la redacción de un programa dirigido por Carlos Vélez,

que hoy es legendario:

"Encuentros con las letras".

Dirigí y presenté luego, siempre en Televisión Española,

"Biblioteca Nacional", "El mundo por montera"

y "Negro sobre blanco".

En Canal Nou, "El faro de Alejandría"

y en Telemadrid, "Las noches blancas".

Todos ellos fueron programas de libros:

espacios literarios de información literaria

y de debates de opinión derivados de los libros

yapoyados en ellos.

37 años al servicio de la literatura.

Decía Proust que no hay ninguna otra realidad.

Y alguien más añadió que solo lo que está escrito existe.

A finales de diciembre de 2012 se emitió la última entrega

de mi último programa,

debido a los recortes económicos impuestos por la crisis

enlas televisiones públicas.

Esa noche me despedí de los espectadores

pensando que era para siempre.

No lo ha sido.

Vuelvo hoy a la trinchera de los libros

gracias a la generosidad de la Obra Social La Caixa,

y a la sensibilidad de quienes dirigen Televisión Española.

La gratitud por delante.

Hablé de suma y sigue, y es verdad.

Pero tómese con pinzas el segundo verbo,

porque mi intención no es la de seguir los pasos

de los programas anteriores, sino la de hacer algo distinto.

Más ágil, más fresco, más divertido, más juvenil, pese a mi edad.

Anteayer cumplí 79 años.

No voy a librar solo esta batalla.

Tendré a mi lado a tres mujeres.

Las cito por orden alfabético:

Ayanta Barilli, escritora y periodista,

Anna Grau, escritora y periodista

y María Pedroviejo, actriz,

y no sé si también en secreto o en el futuro, escritora.

Serán las tres sacerdotisas de este rito literario.

¿Tienen algo en común? Sí, lo tienen.

Las tres son, más o menos, de la misma generación,

muy posterior a la mía, y las tres son cultas,

inteligentes, independientes,

placeadas en la lidia de la televisión,

incisivas, atrevidas, desenfadadas,

educadas y amantes, a todo trapo, de la literatura.

Lectoras de cintura grácil, escudadas tras la sonrisa,

pero diestras en el manejo del aguijón.

Tendrán ustedes ocasión de comprobarlo.

¿Por qué libros con Uasabi?

Porque el Uasabi, esa especie de mostaza

de intenso sabor muy difícil de definir,

ese rábano de flor autóctona con el que los japoneses

añaden un chute de energía al sushi y al sashimi,

se mete como una cuña nariz arriba, y limpia el cerebro,

lo estimula, lo espabila.

Le pone banderillas y, a veces, rejones.

Y eso es lo que hace la buena literatura:

la que nos cambia, la que nos conmueve, la que nos ilumina.

E incluso la que no es tan buena.

De la una y de la otra, con sinceridad,

con altura de miras y sin misericordia,

vamos a ocuparnos aquí.

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Todo, todo, todo está en los libros.

Para empezar, una referencia cervantina:

"El curioso impertinente".

Se enfrenta al interrogatorio de esa curiosidad,

la mía, la de ustedes.

Milena Busquets.

Autora de lo que quizá sea, en España, la mejor novela del año.

En España y en parte del extranjero.

También esto pasará, Anagrama.

Buenos días, Milena. Hola, buenos días.

Respuestas breves, por favor.

Ah, muy bien.

Novela familiar, novela que empieza y termina

en un cementerio y gira alrededor de un quicio,

el de la muerte de tu madre,

Esther Tusquets, escritora y editora. Como tú.

Dice Hodorovski que, donde mejor canta un pájaro,

es entre las frondas de su árbol genealógico.

Tú pareces darle la razón.

Sí, sí.

Estoy totalmente de acuerdo.

Lo que pasa es que en el libro no quise que quedase muy claro.

O sea que realmente no digo ni que mi madre fuese escritora,

ni editora, no menciono el nombre Esther Tusquets.

Porque... quería que las lectoras o los lectores pudiesen...

pudiesen relacionarlo más con su propia madre.

Sí, evidentemente...

Ni siquiera la protagonista se llama Milena. Se llama Blanca.

Claro. Esto lo hice a propósito.

Pero sí. Yo me nutro realmente de lo que vivo. Absolutamente.

Invento cosas, pero son todas muy relacionadas con mi mundo.

Poderoso impacto de la muerte de tu madre,

tras dos años de lenta retirada

con la cabeza cada vez más perdida.

Te diste cuenta de que ya no estaba aquí,

de que se estaba marchando,

cuando aceptó sin rechistar que se llevaran a su perra.

Sí.

Sí, bueno, a mi madre le gustaban muchísimo los perros.

Hay muchos en la novela.

Hay muchos en la novela, sí.

Y las personas que quieren hacer la peli quieren poner todavía más.

Quieren como no sé cuántos perros.

Pues sí, el hecho...

Pues sí. Hay momentos, yo creo que la gente, de repente,

las definen cosas muy aleatorias que pueden parecer banales.

Fue cuando realmente dejó que la separación del perro,

que pensé que...

Sí, que estaba cerca el final y que lo sabía ella.

No hay hijo que no tenga algo que reprochar a sus progenitores.

En la novela reprochas a tu madre que fuera depositando

sobre tus hombros el peso menguante de la felicidad.

Sí.

Sí, esto se lo reprocho siempre, no solo a mi madre, sino...

A todo el mundo.

Claro. No hay derecho a que la gente nos haga...

incluso la gente a la que amamos, que nos hagan responsables

de su felicidad es una carga muy dura.

Lo puedes aguantar un día, dos horas máximo.

Y sí, mi madre, que nos queríamos muchísimo,

lo lógico era que sus desgracias, su pena o su pánico...

pues sí, acabase siendo yo la culpable.

Un poco, sí, fue así.

Yo espero no hacerlo. No sé.

Tu padre, cuyo apellido llevas, está entre bastidores en la novela.

Sí. En esta, sí.

Tú pensabas que tuvo una muerte heroica, cargada de dignidad.

Y así te lo había contado tu madre, pero fue también tu madre,

un día te dijo que no había sido así.

Sí, me dijo esto, pero la cabrona no me dijo qué había pasado realmente.

Y yo tampoco se lo pregunté.

O sea que no había muerto tan dignamente como yo quería

y quiero pensar...

¿Por qué hizo eso?

Era, en cierto modo, destruir la imagen que tú tenías de tu padre.

Porque todos somos, incluso la gente más bondadosa,

a veces somos muy malos.

Y mi madre era de armas tomar.

Tenía la parte generosa y muy divertida, pero después era...

Como muchos escritores.

Muy...

Le gustaba mucho jugar, de alguna forma,

y ver hasta dónde podía llevar a la gente.

Esto a mi madre le encantaba.

Y fue un comentario un poco malévolo, creo yo.

Pero bueno.

Un momento de mal humor quizás.

Sí, exacto.

Tus hijos, Milena. Tercera generación.

También muy presentes en la novela.

Sí. ¿Cómo han reaccionado a ella?

Te lo pregunto porque mi propia experiencia de escritor,

también egográfico, me dice que las familias se enfadan,

o por lo menos se pican y disienten,

cuando se habla con cariño y con respeto de ellos.

Eso es doloroso.

Lo ha sido en muchas ocasiones para mí.

Sí, bueno, mis hijos, uno tiene ocho años.

O sea, no lo ha leído.

Y el de 16, que me dijo que lo iba a leer con gran interés,

tampoco le ha enganchado...

Le ha enganchado la novela.

Y les da exactamente igual.

Yo, me acuerdo, a mi madre no la leí hasta muy tarde.

Yo creo que los hijos lo que quieren es tener...

No sé, igual con un hombre es distinto.

Pero con una madre lo que quieren es tener a su madre.

Tirada en el suelo jugando con ellos,

yendo al cine a ver pelis de dibujos...

Les da igual que escriba.

Yo les voy enseñando las portadas:

"Mira, la portada sueca, mira, la portada holandesa...".

Les da igual. Levantan la mirada del ordenador

o del juego del fútbol de la pantalla,

y me dicen: "Ah, muy bien, muy bien. Adiós".

Yo tengo la misma experiencia, Milena.

Y quizá mejor. Es más sano, yo creo, que no que nos digan:

"¡Oh, qué bien, qué ilusión!". Nos mantienen con los pies...

¿Y el resto de tu entorno?

En la novela también aparecen muchos amigos.

Del ayer, del hoy, y casi casi, del mañana.

Bueno. Algunos ya no son amigos.

Pero... Pero es que ya no lo eran, realmente, cuando empecé el libro.

Los que me importaban muchísimo, que eran los padres de mis hijos,

que son mi familia y son mis mejores amigos en la realidad,

se lo tomaron bien porque me conocen y me quieren.

Y después hay otra gente que, igual, se ha sentido más molesta...

Dos padres, ¿no?

Sí.

Y los dos aparecen en la novela.

Sí, sí.

Hay mucho sexo.

Dices que es lo único que no deja resaca.

Afirmación discutible, Milena.

Sí, es verdad.

No deja resaca, pero trae consecuencias, ¿no?

Deja otro tipo de resaca. No lo había pensado.

Sí, pero no resaca física.

Sí, yo creo que no hay tanto sexo como dicen.

A la gente le sorprendió, yo creo, la mezcla de la muerte y el sexo.

Cuando es una cosa que, históricamente, se ha hecho...

Eros y Tánatos.

Claro. Es una cosa que viene de muy lejos.

Porque tú además dices que el amor es regenerador.

Sí. Y que el sexo lo rescata.

No siempre, pero... Como el amor.

O sea, el sexo, yo creo que no es más que una de las formas del amor.

Ni siquiera, tal vez, la más interesante.

Pero es la que, en el caso de Blanca,

es la que utiliza para no convertirse en un fantasma:

para seguir del lado de los vivos.

Pero el vuelo del amor suele terminar con aterrizajes forzosos.

La expresión es tuya: aterrizajes forzosos.

Sí, así es.

¿Sí?

Así es la vida.

¿Siempre? ¿Siempre?

¿Tú qué opinas, tú que tienes más experiencia?

Casi siempre.

Estoy de acuerdo.

El amor romántico.

Después el amor por los hijos...

El amor sentimental, sí, a veces son un poco abruptos los aterrizajes.

Pero vale la pena igualmente. Es de las cosas que valen la pena.

Tú crees que las mujeres siempre buscan a su padre

a través de los hombres.

Está en la novela.

Sí. Sí, no todas.

Pero sí, creo que es un... Lo he escuchado y lo he visto. Sí.

Y también que las personas buscan, quieren ser amadas como han sido

amadas en la infancia.

Sí.

Que están intentando reconstruir ese amor.

Sí. Al menos los que hemos sido amados de niños.

Creo que el amor que nos dan de niños es después lo que nos enseña...

lo que nos enseña a amar durante toda nuestra vida, sí.

Y que la gente que no ha sido querida de niños

lo tienen muy jodido, muy complicado, la verdad.

Ahondando en la misma brecha, también dices que todos los amores

posteriores al primero suelen ser una réplica de este.

Sí. El primero es el amor de la madre, yo creo.

Realmente, no hablo del primer amor

cuando te enamoras del primer chico con seis o siete años.

Creo que sí, que todo es...

Yo quiero intentar recuperar el amor incondicional de mi madre,

o que también tenía mi abuelo o mi padre por mí.

El amor sin precio, digamos.

El amor aunque te portes malísimamente,

aunque digas cosas horribles...

El amor por ser simpática, y amable y buena persona...

es más aburrido, me interesa menos.

Yo quiero el amor cuando soy mala.

Se habla mucho de la ropa en tu novela.

La describes con elegante minuciosidad,

y distingues entre vestir en las mujeres.

Entre vestirse para un hombre, para todos los hombres

y para el mundo en general.

Sí. Sí.

Yo creo que uno debe vestirse para sí mismo.

Pero bueno, creo que es mucho más...

Lo más divertido es vestirse para un hombre.

Cuando te hace gracia alguien y lo quieres seducir.

Y hoy, ¿para quién te has vestido?

No, hoy...

Bueno, tengo esta chaqueta, que es la de las entrevistas.

¿Para mí o para los hombres en general?

Esta es la chaqueta de las entrevistas,

que la llevo desde hace...

Desde que saqué el libro y me gusta la chaqueta de las entrevistas.

La ropa es un sustituto del sexo, dices,

o un envoltorio para conseguirlo.

Sí, bueno. Cualquier cosa que da placer.

Yo creo que la comida también.

La gente que habla obsesivamente de la comida,

aparte de ser aburridísimos,

más que los que hablan obsesivamente de fútbol,

yo creo que es un...

Todos los placeres son un sustituto de algo

que acaba siendo el sexo y que, si vas un poco más allá,

acaba siendo el amor.

Y si vas más allá, acaba siendo este amor incondicional,

sin precio, de la infancia. Creo yo.

Un telón de fondo, movedizo, Cadaqués.

El Cadaqués de tus años mozos, y el Cadaqués de la Gos Divina,

y el Cadaqués de ahora, porque sigues por allí.

Que ha cambiado mucho, claro. Sí, ha cambiado mucho.

Sí, yo creo que todos tenemos...

Puse Cadaqués porque realmente esto sí que es biográfico.

Es donde yo he sido más... más feliz, donde me ha pasado todo.

Todas las primeras borracheras, donde...

Bueno, todas las cosas locas que me han pasado,

y las no locas, me han pasado en Cadaqués.

Pero creo que todos tenemos un Cadaqués.

Creo que podría no ser un sitio tan idílico,

tan bonito como Cadaqués o con tanta historia así,

de burguesía intelectual,

podría estar al lado de Barcelona o podría ser, no sé,

un pueblo cualquiera,

todos tenemos un Cadaqués.

Pero ese Cadaqués que todos llevamos tiempo es la infancia como paraíso.

Claro. Es el tiempo.

Cuando podías pasar tres meses en un sitio, cuando...

El descubrimiento de la libertad.

La gente de ciudad, que hemos crecido en ciudades,

casi no nos dejaban ni cruzar la calle

hasta que teníamos siete u ocho años.

En Cadaqués éramos libres de repente.

Nostalgia, melancolía, paso y peso y poso del tiempo...

Sí.

Lo que el viento se llevó.

Una putada que pase el tiempo. Sí.

Sí, sí. No soy nada nostálgica.

Pero me cambiaría por cualquier persona de 20 años.

La más tonta, la más fea... Me daría igual.

Yo también, me apunto.

¿Verdad que sí?

La gente que dice: "Cuando te haces mayor te vuelves sabio.

Es estupendo".

Es una mierda. No quiero la sabiduría para nada.

¿Tú crees que es mejor ser guapo que sabio?

Ah... ¿Guapo que sabio?

Creo que no lo sé. Depende. Las dos...

Bueno, lo mejor es ser guapo y sabio.

Sí, lo mejor es ser Samuel Becket y tener las dos cosas.

Milena: si tu madre, directora de la editorial Tusquets,

hubiese recibido esta novela escrita

por una desconocida, ¿la habría publicado?

Yo creo que sí. Quiero creer que sí.

El cuento chino,

cuento chino porque es un cuento chino,

no porque sea un cuento chino,

que la madre cuenta a la protagonista, a Blanca,

para ayudarla a superar la muerte del padre

y que da título al libro: "También esto pasará".

Pero el desenlace lo desmiente, el desenlace de la novela.

Hay heridas que no se cierran, ausencias que son presencias...

De hecho tu madre prácticamente se te aparece flotando,

casi, sobre el mar en Cadaqués, ¿no?

Sí, sí, sí. Pienso...

Pienso en ella cada día.

Y primero parece que es una maldición,

pensar que hay cosas que no pasan,

pero después, realmente, es lo único que tenemos.

Los amores que realmente vas arecordar hasta el final...

En "Ciudadano Kane" hay una escena de aquel señor,

dice que recuerda cada día de su vida a aquella mujer que vio subiendo

al tren con un vestido blanco, a la que ni conoció,

esto nos pasa a todos.

Todos tenemos... pues esto.

Y yo creo que está bien, porque demuestra que lo hemos tenido

y que hemos vivido. Todo se supera...

"Rosen Bud" o "Rosen Bad". No sé cómo se dice en inglés.

Sí. También es esto. Exacto. Creo que es lo que nos da...

Como mínimo, la mínima muestra de que hemos pasado por esta tierra.

Si no, es que no queda nada. El viento se lo lleva todo.

Milena, ¿te gusta el Uasabi? Sí.

Te voy a regalar un poco de Uasabi. No para comer solo, ¿vale?

¡Qué bonito! ¡Muchas gracias!

Y no te vayas, porque no hemos terminado.

Seguimos en...

Todo está en los libros.

Todo está en los libros.

Todo...

Lo dicen las estadísticas.

Hay hoy, y quizá lo hubo siempre, muchas más lectoras que lectores.

También en este plató la cota femenina

es muy superior a la masculina.

Ganan ellas por tres a uno. No, por cuatro.

Ya saben ustedes que sigue con nosotros Milena Busquets,

feliz autora, casi primeriza, tiene una novela anterior,

"También esto pasará", Anagrama.

Es uno de los libros del año, con mucha repercusión

y muchos lectores dentro y fuera de España.

Vamos a hablar de él con ella, ya lo hice yo hace unos momentos,

tras las preguntas iniciales del Curioso Impertinente”,

y hablaremos también de este ensayo de Stefan Bollmann,

"Mujeres y libros, una pasión con consecuencias".

Bolman es el autor de dos obras anteriores,

las tenemos por aquí, "Las mujeres que leen son peligrosas"

y "Las mujeres que escriben son peligrosas", editadas,

por cierto, por Lumen, que fue la editorial que,

durante muchos años, dirigió Esther Tusquets, madre de Milena.

El libro de Bolman lleva, este libro de Bolman,

no los anteriores, lleva el sello de Seix Barral.

La primera pregunta es de cajón.

Ayanta, María, Anna, Milena,

¿sois peligrosas por partida doble, como escritoras y como lectoras,

o quizá, en tu caso, por partida triple,

porque llegas precedida también

de una larga experiencia como editora?

No, yo no soy nada peligrosa.

¿Debería irme yo de aquí?

Creo que son más peligrosas ellas. Yo no.

-Bueno, bueno. Esa fama...

Yo, Fernando, entre todas las cualidades

que me gustaría desarrollar,

de verdad que la peligrosidad no es una de ellas.

De hecho, yo creo que las mujeres que no leen

son mucho más peligrosas que las mujeres que leen y,

por ende, las sociedades.

-Yo creo que lo que hay es que las mujeres que leen son poderosas.

Y eso es lo que, a veces, no gusta tanto,

que adquiramos una parcela de poder.

Pero peligrosas, no.

Poderosas.

Anna.

Yo creo, simplemente, que las mujeres leen.

Punto pelota. Más que los hombres.

Bastante más, últimamente.

Y lo del peligro, bueno.

Lo del peligro es opinable.

A ver. Yo creo que la gente que lee es más interesante,

la gente que escribe todavía es más interesante,

es más divertida, tiene más ideas propias,

su vida se acelera, entonces,

es como ponerle motorcitos a la vida,

¿en qué momento alguien descubre que las mujeres que leen son peligrosas?

¿Quién lo descubre? Los hombres.

A ver, a ver, no vamos a hacer ahora feminismo barato

y de salón, que por suerte lo tenemos las cuatro superadísimo,

¿a que sí? -Sí, eh, sí.

Pero, dicho esto, lo del peligro, a mí me da la risa, vamos.

Peligro es, el peligro está en no leer.

-Claro, exacto.

-Ahí te la juegas.

Entonces ¿por qué han tenido tantísimo éxito estos dos libros?

Son best-sellers. Porque son títulos halagadores.

A todas nos gusta sentirnos... peligrosas.

Corrosivas. A María, no.

Inquietantes. A ella también. -No, no, de verdad, ¿eh?

Que yo no quiero desarrollar la peligrosidad para nada.

Todo lo contrario. La tranquilidad absoluta, vamos.

Yo creo que los hombres se dan cuenta de que las mujeres

son peligrosas, el primer día en su adolescencia

que ven pasar a una chica taconeando por la calle.

Claro. Pero bueno.

Aunque no lean.

Sí, sí. Los tacones son más peligrosos.

En la contraportada del libro de Bolman se lee:

"Todo comienza hace unos 300 años.

La fiebre de la lectura alcanza a las mujeres.

Los hombres se burlan. Después barruntan el desastre.

¿Desencadenarán revoluciones los libros?

Jane Hosting considera que leer novelas

hace a la mujer independiente.

Madame Bovary devora literatura banal y comete adulterio.

Virginia Woolf imprime sus propios libros.

Marilyn Monroe lee a Joyce

y dejaque la fotografíen con un ejemplar en la mano,

la foto está en el libro.

Y hoy en día la lectora toma por asalto el centro de poder

de la literatura.

El fenómeno de las "fanfiction" da la vuelta al mundo”.

Tengo una pregunta sobre eso.

Eso de Madame Bovary lee literatura banal y comete adulterio.

O sea, ¿si hubiera leído literatura buena no lo habría cometido?

Oye, no lo sé. No mates al mensajero.

Estoy leyendo la contraportada del libro.

Es una frase que siempre me ha rechinado.

La literatura mala conduce al vicio y la literatura buena... ¿no?

-También.

-¿También? Vale.

-A otros vicios, todo conduce al vicio.

Porque Madame Bovary es buena literatura.

Y es un pedazo adulterio.

Bueno, no os precipitéis.

Ese, lo que acabo de leer, será hoy el asunto del debate

que mantendremos al final del programa,

pero antes, un fuego cruzado de preguntas y respuestas,

a propósito de "También esto pasará”.

¿Quién se arranca?

Venga. Me arranco yo.

A mí me ha gustado muchísimo tu libro.

Te lo he dicho antes, y te lo digo ahora con toda sinceridad,

y además aquí.

Pero ha habido una cosa que has dicho en la entrevista,

en este trocito que has tenido con Fernando,

que me ha llamado mucho la atención, y no solo a mí, a Ayanta también,

nos ha llamado muchísimo la atención,

y es que has dicho que no eres melancólica.

Y para nosotras, vamos.

Nostálgica, ¿no?

No, y has utilizado melancolía, yo creo, la palabra.

Pero para mí el libro tiene una melancolía impregnada

en todas las páginas, total.

No sé si es una elección para ese libro o realmente...

-No. Pues igual, bueno...

A veces somos muchas cosas que no sabemos que somos.

Igual sí que lo soy. No quiero ser...

No me gusta, o sea, preferiría no serlo.

-Nos hemos quedado, además ha sido como muy espontáneo.

-Ah, ¿sí?

-Sí, porque es que yo creo que hasta el título, ¿no?

El título ya es nostálgico.

Ya, quiero decir que, en cuanto un escritor da un paso atrás,

habla de su pasado, pasado pasado y pasado reciente,

que es lo que haces tú en tu novela,

es imposible que no haya una cierta nostalgia y melancolía, ¿no?

-Y el paso del tiempo me preocupa muchísimo.

Es uno de mis temas. Muchísimo.

-Para mí es una de las cosas, fíjate.

Más que la parte de la madre o el amor,

es sobre todo el paso del tiempo.

Yo creo que es lo que más impregna, y además,

desde que he leído tu libro, la vida me parece mucho más corta:

me ha entrado un agobio...

Como mucha melancolía, y es verdad, mucha nostalgia.

Sí, sí. Yo la he sentido muchísimo.

El título de la novela de Milena no se refiere a todo eso

de lo que estáis hablando,

sino al impacto producido por la muerte de su madre.

En el sentido de que también ese dolor pasará.

Cosa que no es cierta, pero bueno, se refiere a eso.

No, no es cierta.

Sí, pues igual me he vuelto nostálgica a raíz del libro.

Yo... no lo era.

-Hombre, yo no sé si nostálgica es la palabra.

Mira, yo leyéndote pensé, lo primero que vino a mi cabeza.

-Triste igual. Hay alguna parte triste.

Yo pensé que eras como Françoise Sagan, buena persona.

-Sí.

-O sea, que tu libro era como un...

-Pero yo creo que era buena persona Françoise Sagan.

-Sí. Pero que el tuyo es un "Bonjour..."

sin mala hostia.

Porque tú hablas de un mundo perdido, de un mundo que se hunde.

Mundo general, el mundo, bueno, el de la generación de tu madre

y el mundo tuyo personal, lo cuentas con una especie de...

ternura resignada, ¿no?

De...

-De pena, yo creo.

-Sí, hay que seguir adelante...

Yo tuve mucha envidia, yo no tengo un Cadaqués.

-¿Ninguno?

-Entonces, tuve una gran sensación de pérdida leyendo tu libro...

Anhelé tener un sitio así, algo que perder.

-Pues búscalo.

Hay que tener muchas cosas que perder.

-¿Tú crees?

-Igual lo tienes, ¿eh, Ana?

Ella ha dicho: "Todos tenemos un Cadaqués de alguna manera".

-No, yo no.

-No, pero si no fuiste muy feliz en un sitio en tu infancia

o tal igual no lo tienes. Pues hay que tenerlo.

Aún tienes tiempo.

-Y hay dos citas de tu novela que me tienen obsesionada.

Yo te las digo y tú...

La primera es cuando dices que,

gracias a tres mujeres muy fuertes en tu vida,

una es tu madre, otra Ana María Moch y otra Ana María Matute...

-Sí, pero hubieron más. Hubieron más anónimas.

Mi tata era de armas tomar.

Era una mujer de León, hija de militares...

Casi aprendí más de ella que de muchas escritoras.

Era una tía que...

Está también en la novela.

Sí, el marido la había dejado...

No lo cuento todo porque hay muchas historias que quedan.

Pero no solo es de las escritoras.

Había un ambiente de mucha libertad.

Y de gente, de que las tías nos teníamos que espabilar.

Que no había...

-Yo a tu madre no la conocí.

Pero a Ana María Moch y a Ana María Matute también,

y me hizo un impacto parecido. -Sí.

-Y pensé algo parecido a lo que tú escribes.

Que tú dices que, gracias a estas mujeres,

se explica que tú no hayas sentido la necesidad de ser feminista.

-Sí. De ser activista feminista.

-El feminismo activista es para las que han tenido menos suerte.

Es un sucedáneo.

-Yo creo que el triunfo del feminismo será cuando ya nadie sea feminista.

Porque querrá decir que ya no hace falta.

-Que no es necesario, claro.

Y yo he tenido por un lado esto.

Crecí con mujeres que era evidente que decidían ellas sus vidas.

Y por otro lado, que he tenido suerte, que los tíos han sido...

He tenido suerte, han sido buenos conmigo.

No tengo esta cosa de resentimiento...

Nunca los he considerado, ni en el amor ni en el sexo, como...

No hay batalla. No he dado nunca ninguna batalla contra un tío.

Pero he tenido suerte.

Porque igual podía haberme encontrado con tíos supercabrones,

pero no, me han tratado bien.

-¿Te puedo coger la mano para decir lo que te voy a decir ahora?

-Sí, cógemela.

Tú dices que la fuerza física de los hombres debería servir

para estrujarnos, para quitarnos hasta la última gota de miedo,

de dolor... -Y de pena.

-Ahora que no nos oye nadie, ¿eso a ti te ha pasado alguna vez?

-Sí, claro.

Ya te los presentaré.

Te voy a presentar a mis ex.

-Claro que sí. Tiramos de agenda.

Claro que sí.

-Pero bueno, también puede pasar con mujeres.

También, de repente, hay amigas que consiguen hacerte reír.

Yo creo que lo más importante es que...

-Es ¿qué?

-Que te hagan reír, casi.

Más que que te estrujen la pena con abrazos o con besos

o con lo que sea...

Oye, y ya que estáis hablando de esto, también dices,

en un determinado momento, se plantea la pregunta,

en la novela: "¿Tú qué buscas en un tío?".

Y tú respondes: "A mí, o quizá es otro personaje el que responde,

no lo recuerdo bien, a mí me gustan los tíos

que me dan ganas de ser más lista de lo que soy".

Y añades: "Normalmente me dan ganas de ser más tonta".

Sí. Sí, ¿no os pasa?

-¡Hombre! Muchísimo.

Dificilísimo encontrar un hombre interesante, ¿no? Realmente.

-No, interesantes hay muchos, yo creo.

-No tantos. No tantos, de verdad.

Y más mayor te haces y menos hay interesantes,

tanto desde el punto de vista de su inteligencia

como de su aspecto físico.

-Me parece muy complicado.

-Y luego, interesante y que sea suficientemente inteligente

como para hacerte sentir a ti misma también interesante,

esa combinación...

-O sea, que sea un reto es complicado. No sé por qué.

-Yo creo que, con un tío, normalmente empiezas como a jugar.

Siempre hay una relación de coqueteo, sea quien sea.

Y entonces puedes ponerte a jugar en plan hacerte la tonta,

que bueno, que lo hemos hecho todas...

-Es eficaz, sí, sí.

Pero el juego divertido es cuando te puedes hacer la lista,

y el tío está delante y te responde.

-Pero chicas, ahora que no nos oye nadie.

Las chicas, cuando conocemos a un tipo inteligente, pensamos:

"¡Qué bien!". Y cuanto más inteligente, mejor.

Normalmente los hombres, mi experiencia es que te quieren más

cuanto más inteligentes se sienten ellos contigo.

Entonces, a veces, el peligro...

-Sí.

-Hay una frase de...

-No tener que hacerse la tonta.

Es cierto que, cuando las mujeres estáis entre vosotras,

habláis de hombres.

Y no paramos de hablar. Como ves, se nota mucho.

-Pero ¿hay algo más divertido que hablar de hombres?

Sí, hablar de chicas.

Pues eso, lo que hacéis los hombres cuando estáis solos.

-Pero hay una cosa que dices en el libro,

que tiene bastante relación con esto que estamos hablando.

Y es, que es más difícil conseguir el respeto que el amor.

Que es esa fase, ¿no?

De cuando ya te escuchan y te hacen...

Eso, ahí sí que es más complicado.

-Porque el amor se da gratis. El respeto te lo ganas.

El respeto, por mucho que te quieran, no te lo dan.

No sé por qué.

Pero hay cosas que se dan gratis y que no tienen...

-Sí, el respeto es como la confianza.

-¿Y qué es peor?

¿Que te quieran y no te respeten, o que te respeten y que no te quieran?

¿Qué es peor?

-Que no respeten. El respeto es básico.

-Sí.

-Hablabas antes con Fernando del amor incondicional.

Del amor incondicional de una madre, o de un padre.

De ese primer amor, que después andamos buscando toda la vida.

¿Tú lo has vuelto a encontrar en alguien?

-Sí.

-¿El amor incondicional?

-Sí, sí, sí.

Oye, tú tienes mucha suerte en la vida, ¿no?

-Bueno, igual me engaño mucho.

-Te vamos a acabar echando del plató.

-Esta idiota...

-Tiene capacidad de reseteo Milena. Yo creo que reseteas...

Pero fíjate el éxito que está alcanzando con la novela,

hablando de suerte.

Pero es que la novela está llena de esperanza.

-Sí.

Es que, realmente, sí.

-A mí me ha levantado muchísimo la moral. Pero mucho.

Y además está humanamente escrita.

Con muchos detallitos morales muy lograditos.

-Es que esperanza es un tópico de una banalidad,

pero realmente hay siempre.

Y el amor incondicional, es que yo es el único amor que veo,

y que me encuentro.

El otro amor...

-Pero el amor incondicional no se acaba nunca.

Y sin embargo, hay otros amores que sí acaban.

-A los hombres que he querido, y con los que he tenido hijos...

Les quiero...

Son la gente a la que más quiero en el mundo.

No les dejaré de querer nunca.

Están con otras chicas, estarán siguiendo con su vida,

y sin embargo son mi familia. Y considero que están...

Eso está también mucho en... Yo creo mucho en...

Y hablando de la familia, Milena, en esta literatura egográfica

que ahora mismo está copando todas las editoriales,

está lleno de escritores, entre los que te hallas,

de muy buenos escritores, que están contando

sus propias historias de una manera descarada.

Es decir, no metiendo elementos autobiográficos en una novela

de ficción. ¿Por qué crees que está sucediendo esto ahora?

¿Qué está pasando? -Sí, no lo sé.

Bueno, por lo que le decía yo que dice Hodorovski:

porque antes o después te das cuenta de que todo transcurre en el ámbito

de tu árbol genealógico. Sí. Pero está sucediendo ahora.

Hace unos años no había este...

La gente ha dejado de disfrazar... Antes hacía lo mismo.

Estaban siempre hablando de ellos mismos y de su familia,

pero le ponían... Si su mamá se llamaba, la llamaban de otra manera,

si estaba en Cadaqués se la llevaban a Nueva York,

lo que fuera. Pero creo que siempre ha sido así.

Desde la tragedia griega.

Hemos salido del armario, en el sentido metafórico.

Porque ya no nos hace falta...

Hemos empezado a llamar las cosas y a las personas por su nombre.

Eso tiene un peligro. Mira. Yo tu libro no me lo había leído,

antes de tener que leérmelo para preparar este programa,

porque me daba un perezón. ¿Por qué me daba un perezón?

Porque yo no comparto el entusiasmo...

Pero si es muy delgadito...

Yo no comparto el entusiasmo de este caballero y de esta dama

por la literatura egográfica porque hay muchos egos que son un coñazo.

O sea, la literatura egográfica es estupenda

cuando la persona es interesante, lo que cuenta...

Cuando es: "Yo, mí, me, conmigo". El yo es insoportable,

el mí es insufrible, el conmigo no hay por dónde cogerlo...

-Pensabas que era una de las insoportables.

-No. Pero... Podías serlo...

Y además el tema me tocaba lo suficientemente cerca como para...

En cambio, como ha coincidido todo, como tu ego es fantástico,

como tu escritura es muy dulce y hemos conectado, he sido muy feliz.

Pero la literatura egográfica puede ser muy, muy, muy, muy pesadita.

-Hombre, es arriesgada.

-Se soporta si el ego vale la pena. Si no, mejor que lo disfrace un poco.

Pero es que hay una condición sine qua non. Es el talento.

Si no hay talento, ni egográfico ni no egográfico.

Pero luego a veces se distorsiona el talento.

Lo que para ti es básico... -Estoy de acuerdo.

Si tienes un talento literario, cualquier ego es interesante.

-El ego es difícil de gestionar.

Yo solo leo literatura egográfica, por gusto. Con placer.

Solo literatura egográfica. La demás no me interesa.

A veces me veo obligado a leerla por asuntos profesionales.

Pero solo me interesa la literatura egográfica.

Que me cuenten una historia inventada

de la vecina del quinto me da igual.

Pero un ejemplo práctico que pongo siempre.

No sé si os... Seguro que sí.

Os habréis leído "Los viajes de Marco Polo".

Yo siempre digo: "Qué pena que este viaje no lo hiciera

alguien más interesante". -Sí, claro.

"Que el puñetero de Marco Polo.

Lo único que se le ocurre comentar es cuánto pesaba la elefanta.

-Es verdad.

-Es como un mal corresponsal de guerra.

Pero, Ana, hasta Flaubert decía que Madame Bovary era él.

Claro.

Flaubert lo puede permitir. Perico los palotes, no.

De alguna manera uno, cuando escribe, yo no soy escritora.

-Ya caerás.

-Ya caeré, o en secreto, no lo sé. Pero irremediablemente uno

¿no acaba escribiendo sobre sí mismo?

¿De alguna manera más manifiesta o menos? ¿Uno no acaba siempre,

irremediablemente, cayendo en sí mismo?

-Sí. -Pero hay grados.

Lo disfrazas con una ficción, ¿no?

Pues el disfraz se ha acabado. El disfraz se ha acabado.

Como tú dices, hemos salido del armario.

Pero me pregunto si realmente el disfraz se ha acabado,

o qué ha sucedido.

Es un auténtico boom.

-Yo antes hablaba con Milena de que, por ejemplo,

tú a veces escribes una historia, y hay un personaje,

que va tu primo y se... "No soy yo".

Y dice: "No, es que no eres tú.

Me he inspirado en ti para crear este personaje".

O sea, pintas del natural, pero a partir de ahí

creas tu realidad.

Porque tu visión, tu egografía...

La historia de Milena, seguramente, su madre no estaría de acuerdo,

sus exmaridos no estarían de acuerdo, sus hijos...

Ni el perro estaría de acuerdo. Pero es la historia de Milena.

Pero de todas maneras tampoco es un fenómeno tan nuevo.

Por poner dos ejemplos egregios: Montaigne.

Montaigne es un señor que en sus ensayos dice:

"Este libro habla de mí, y solo de mí,

y nadie busque en él otra cosa que no sea yo".

O Walt Whitman, al comienzo de las "Hojas de hierba",

dice: "Quien pone la mano sobre este libro

pone la mano sobre un hombre, que es él, que soy yo".

Pero Montaigne inventaba. Se atribuía cosas falsas para empezar.

¿Cómo?

Que Montaigne se inventaba muchas cosas.

Todo el mundo. También Milena se inventa.

Todos inventamos cosas. Enriquecemos con la fabulación la realidad.

Que una cosa es ir a por tabaco y parecer que lo ves de la guerra,

como tu hija dice que te pasa a ti, y otra cosa es

inventarte el tabaco, la guerra, el estanco y todo el mundo.

Montaigne ya, directamente, ni Montaigne ni montaña.

Milena. Otra frase de tu novela.

Dices, hablando de tu madre, "Me diste los flechados como...".

Creo que es hablando de tu madre. Sí, sí, totalmente.

"Me diste los flechazos como única forma posible de enamoramiento".

¿Es así? Sí.

¿Todo amor empieza en un flechazo? Y para ti también, seguro.

Sí. ¿Ves? Tienes toda la pinta.

-Todo gran amor empieza en un flechazo.

Bueno, ya. Pero ¿qué es un flechazo?

Conoces a una persona, y esa persona de repente te deslumbra,

te atrae, te seduce, te inquieta...

En dos minutos sabemos si alguien...

-Yo creo que en menos, ¿eh? O menos.

-Dicen del primer beso. Que en el primer beso se...

Mucho antes.

El primer beso llega después.

Por eso digo, que es mucho antes.

Pero a veces dicen que es en el primer beso donde realmente...

-Y no solo esto de amor. Sino la amistad.

La gente que es de tu tribu... la reconoces al momento.

-Sí. Inmediatamente.

-Y es genial. Es un regalo.

Hay que saber... Sí.

Mi madre lo decía, las apariencias no engañan.

Nuevamente, si el jersey que llevas es horrible, pues...

-Mala cosa.

La ropa otra vez.

No, el tuyo me gusta precisamente. Pero si hubieses llevado...

O hubieses olido con mucho perfume o algo, no sé.

Milena, ¿sabías que ibas a ser escritora o no?

De pequeña.

-Siempre me gustó escribir de pequeña. En mi casa decía...

a alguien decía quiero ser escritora y la gente se echaba a reír.

Porque claro, tenías allí...

-O a temblar de miedo, ¿no?

A Goytisolo, a Gil de Biedma, a Humberto Eco...

-Lo tuyo era como el Bloomsbury catalán, claro.

-No sé si... pero no se tomaba en serio para nada...

Se tomaba muy en serio, pero al mismo tiempo era:

"Hombre, tendrás que tener un trabajo...".

Quieres escribir, pues escribe.

Lo que me decía mi madre: "Cuando tengas 3000 páginas,

vienes a verme y ya hablaremos".

Antes era como lo más tonto que podías hacer.

-Me encanta.

-No. Porque era: "Demuéstralo".

No con una paginita de redacción. Yo ganaba todos los premios.

Me parece que lo digo, de redacción. Ni se las leían.

Yo me acuerdo, las dejaba encima de la mesa,

y sabía que no se las leía nadie.

-Y ¿había, Milena, en tu casa, en ese ambiente que relatas,

que es un poco parecido al ambiente en el que yo me he criado,

una... no te ofendas, padre,

una especie como de... de desprecio, entre comillas,

hacia el que no leía o no escribía?

¿Como si fuera un habitante de segunda clase de esa casa?

-No. No.

No.

-Es una cosa particular de tu vivencia.

-No me lo creo.

No. Pero, en cualquier caso, no me ofende.

Más bien me halaga eso que dices, pero bueno.

Si no desprecio, era como... Como... "¿No lees?".

Pero ya te digo que, por ejemplo mi tata, que no era intelectual,

sino que era mucho más lista que toda la gente que había allí casi.

Era una hija de militar, es una persona muy distinta, y la adoraban.

Era un personaje. Estaba allí y era...

No, no. No había ninguna arrogancia ni ningún...

Si alguien era divertido, y era inteligente y era buena persona,

era aceptado inmediatamente. No había...

Y está Ana Moch, es la gente menos clasista y menos... que he conocido.

-No, pero no lo decía por clasismo. Lo decía por lo que tú decías antes

de la tribu. Por no pertenecer a un...

-Pero es que va más allá, no es solo leer o no.

Hay algo que es como de piel, de la gente que es...

Quien era así era tu abuela. Pero en fin.

Sí, sí. Si yo hablo de...

Tu abuela italiana, vamos. Desdeñaba a todo aquel que...

¿Cómo es leer a un padre? ¿Cómo es leer a un padre o a una madre?

Leer a un padre es como verle en el espejo, ¿no?

Retratado en el espejo.

En caso de Fernando, siempre ha escrito en primera persona.

Excepto... Bueno, sí, siempre has escrito en primera persona.

Hombre...

Excepto "El galgo", que también está escrita en primera persona...

-Diría que está escrita en primera, segunda, tercera, cuarta y quinta.

-En todas las personas. Pero vamos.

Estás ahí también. También.

Entonces, me parecía muy, muy gustosa en realidad.

¿Sabes lo que decía Borges?

Es el reflejo en el espejo, pero hecho literatura.

Ya que hablas de espejos. ¿Me dejas citar a Borges?

Hombre, te dejo todo lo que quieras.

Borges, en uno de sus poemas, decía algo así como:

"A veces en las tardes una cara se dibuja en el fondo de un espejo.

El arte debe ser como ese espejo que nos devuelve

nuestra propia cara". Pero mejorada.

-Qué bonito.

Bueno, mejorada o no, eso ya no cabía en el verso quizá.

Por una cuestión de medidas, ¿no?

Alegre tropa, ¿me dejáis que le pregunte una cosa a María?

A ver.

-Te has quedado sospechosamente callada, igual que yo,

cuando estos tres han empezado a contarse batallitas

de hogares felices y cultos.

-Felices no hemos dicho.

-No te precipites.

-Felizmente cultos. Vamos a dejarlo así.

-Sí, bueno.

-Yo viví la experiencia contraria, a mí me regañaban por leer demasiado,

consideraban que no era bueno para mí...

Música triste, por favor. ¿A ti te ha pasado algo parecido?

¿El común de los mortales que nos hemos criado en hogares,

de clase media intelectual, a veces hemos tenido que hacer frente

al esnobismo contrario? De... "Huy, que... Tú siempre leyendo.

Tú siempre no sé qué. Eso es malo. Eso es...".

-A mí me gustaba mucho leer, en mi casa el hábito de la lectura

no estaba instalado.

Yo, de alguna manera, de manera individual o voluntaria,

me acerqué a los libros.

Tenía la suerte de que tenía unos profesores estupendos,

no lo tuve como mis padres, pero he tenido unos profesores que,

bueno, que nos relacionaban mucho con los libros. Constantemente.

Y de peque, la verdad es que sí. Me compraban libros...

Vamos. Sí, yo tuve suerte en ese sentido.

No me, no tenía ese handicap tan grande de:

"hay que leer, este es el nivel, y este escritor y tal".

Tenía más libertad, pero tampoco tenía muchísimas facilidades, ¿no?

-Yo mi primer libro lo robé. -Ah, ¿sí?

Sí, porque vino un señor a casa a vender enciclopedias, a mi madre.

Llevaba un libro como así, como un libro de cuentos

y me lo dieron a mí para que me distrajera.

Y el señor hablaba con mi madre y mi madre, catalana, evidentemente,

y yo iba leyendo rápido porque veía que se iba a ir.

Entonces: "Anna, ven a decirle adiós a este señor".

-Y yo así.

-Y el señor no se acordaba del libro.

-Y yo así. Dice: "Dale el libro al señor".

Y yo... No, el señor no tuvo narices. No se lo llevó.

Ya que cuentas esto, te recuerdo que ese libro es mío.

No me lo vayas a robar. En el bolso no le cabe.

-Y a mí una vez me llevaron a la comisaría por robar un libro

de mi propio padre.

-¿Cómo? ¿En serio?

¿De verdad?

Es genial.

A ver, a ver... -Sí, no lo recuerdas, pero fue así.

¿Robaste un libro mío en una librería?

No, no, no. Yo no lo robé, pero estaba trabajando en un centro,

como voluntaria en un centro de toxicómanos.

Y entonces, uno de ellos, muy simpático, se acercó a mí y me dijo

que quería que le llevara un libro firmado de aquí, de Fernando.

Me lo dio y le dije:

"Por supuesto. No te preocupes, yo te lo traigo firmado

la vez que viene y tal".

Salí de este centro, y me metí en El Corte Inglés a comprar unas cosas.

Al salir de El Corte Inglés, empezó a pitar todo,

porque este toxicómano había robado el libro.

Esto se parece a un cuento.

Era "El camino del corazón".

Vino estos que están en El Corte Inglés vestidos de paisanos,

y me cogieron, me llevaron a una garita oscura...

Y me estuvieron... Pero ¿cómo usted?

Y yo: "No, no, no. De verdad, os aseguro que esto no es así,

este libro lo ha escrito mi padre...".

"Pero ¿cómo lo va a haber escrito su padre? ¡Vamos, hombre!".

Señoras y señoritas, tenemos que poner término a esta conversación.

¿Ibas a decir algo importantísimo? A toda velocidad.

No. Ella estaba contando una historia preciosa.

Pero ya había terminado la historia, ¿no?

Sí, casí. Me falta el remate.

Venga. Añade...

No, nada. Ya me has cortado. No, hombre, no. Dilo, por favor.

No.

Bueno, Milena: última pregunta.

En esta novela has volcado muchísimas de las cosas

que llevabas dentro. Ahora te enfrentas a otra novela.

Sí.

¿Vas a seguir tirando de ti misma?

Sí. Yo creo que no sabría, que no sé hacer nada más.

Bien o mal, yo creo que sí, que voy a seguir.

Que la voz es la que tengo.

Bueno. No te vayas todavía,

quédate al debate sobre el libro de Bollman,

que forzosamente será breve, pero déjanos abrir, antes,

otro paréntesis cervantino: nuestro "Donoso escrutinio".

No tenemos ni curas ni barberos, pero recomendaremos libros de hoy,

o de hace 1000 años, porque la literatura es una carrera de fondo.

Empiezo yo. Yo voy a recomendar esta novela,

"La garçonne", de Víctor Marguerite. Publicada por Gallo Nero,

o "Galo nero", no sé cómo se dice.

Esta novela tuvo muchísimo éxito en Francia, cuando apareció en 1922,

su autor fue uno de los escritores más celebrados, es una novela,

por lo pronto, el título es curioso porque,

en español, traduciéndole, tendría que ser "La garzona".

Pero eso en español no existe.

En cambio en Francia, "La garçonne" ha pasado a significar,

por una parte, marimacho; y por otra parte, mujer liberada.

Y efectivamente este libro nos cuenta la desgarradora historia

de una chica, de buena familia, que contrae matrimonio,

con otro chico de la alta sociedad, en el París de los años 20,

y que un buen día descubre que su marido tiene una amante.

Entonces se va de casa, se indigna, y se lanza a la vida desenfrenada:

sexos, drogas, nocturnidad, etc., etc.,

y poco a poco se va convirtiendo en ese prototipo de la mujer liberada.

De la mujer, además, que lleva el pelo cortado a "La garçonne",

que viene de ahí, ¿no?

Es una novela, realmente, de una modernidad estremecedora,

parece escrita ahí, porque es un formidable alegato

contra las inquisiciones en general, contra el machismo en particular,

y contra esa Inquisición de nuestro tiempo,

que es la corrección política.

Esta novela tuvo cuatro versiones cinematográficas,

había sido olvidada, y una de esas versiones

cinematográficas fue el debut en el cine de Edith Piaf.

Así que "La garçonne", Víctor Marguerite, Gallo Negro.

Una novela muy de nuestro tiempo.

Y, antes de pasaros la palabra para que escojáis,

recomendéis un libro, me gustaría enmendar un error

que he cometido antes. he dicho, a propósito de

“Las mujeres que leen son peligrosas”

y “Las mujeres que...",

que las había publicado la editorial Lumen.

En realidad no es Lumen, es Maeba.

Lo que me ha movido al error es que lo prologó Esther Tusquets,

madre de Milena y directora, durante muchos años, de Lumen.

Qué mono que lo corrijas. Pero de estas cosas nadie sabe nada.

Siempre hay algún espectador, puntilloso...

-Que te manda un Twitter diciendo: "No saben".

Sí, son estos espectadores que van al cine y dicen: "El protagonista

llevaba corbata roja, y en la misma escena llevan...".

Los fallos de rácord, ¿no?

Bueno, Ayanta. ¿Tú qué recomiendas?

Yo, el libro que recomiendo no lo tengo aquí,

porque no sé dónde lo he metido, pero bueno...

me imagino que en realización podrán poner una imagen.

Se titula “Nada se opone a la noche”, y es un libro editado por Anagrama,

si no me equivoco, escrito por una mujer francesa,

Delfine Debigán, y es un libro que, precisamente, leí, además,

en un largo viaje yendo a tu encuentro, padre, hace unos años,

que nos vimos en Nochebuena en Birmania.

A lo largo de ese viaje, leí este libro,

que realmente fue un viaje en sí mismo el libro.

Porque cuenta la historia, en primera persona, una vez más,

una novela egográfica, de este periplo familiar,

de esta relación entre madre e hija, la hija es quien escribe,

y la madre es realmente quien plantea los problemas.

Una historia que...

No voy a destripar la novela porque acaba fatal,

tal y como empieza, en la que... No, pero es que empieza así.

-Demasiado tarde. -Es que empieza así.

Es que no estoy diciendo nada que no se vea en la primera página,

y en realidad es todo un ir hacia atrás para entender

cuáles fueron las razones que llevaron a ese trágico desenlace.

Yo me sumo a tu recomendación porque es una de las mejores novelas

que he leído en mucho tiempo, y aquí tengo

otra novela de esa autora que es “Días sin hambre”,

que es la historia de una lucha contra la anorexia,

otra enfermedad muy de nuestro tiempo y muy de las mujeres.

Esta es una novela que verdaderamente te agarra las tripas,

y no te suelta de principio a fin, y en la que, precisamente,

hay una frase en esa novela que más o menos dice que escribir libros

sobre la familia es la mejor manera para dejar de relacionarse con ella.

Empieza un capítulo así, y no lo he olvidado.

Porque, según las experiencias de cada cual, además, aquí, claro,

se sacan unos trapos sucios, de esos difícilmente confesables.

O sea que muy recomendable, Gran literatura la de Delfine Debigán.

Anna Grau.

A lo mejor alguien pensará que soy una petarda;

pero este es el libro de mi vida.

Es Oriana Fallaci "Un uomo", está en italiano,

lo tengo en italiano porque yo siempre que puedo

leo en versión original, pero yo lo leí por primera vez en español,

está muy bien traducido, además hace muchos años.

Bueno, Oriana Fallaci yo creo que no necesita presentación,

es una gran periodista, fue una gran periodista opinable

y fue una novelista bastante infame. De hecho, todas sus novelas son,

creo yo, bastante malas excepto esta.

Esta es una novela de Erité que cuenta la historia del amor

de su vida, el amor de su vida se llamaba Alexandros Panagoulis

y era un militar griego que desertó cuando el golpe de los coroneles.

No se le ocurre otra cosa que ponerle una bomba al dictador,

le pillaron, le torturaron, le condenaron a muerte,

se salvó in extremis, y al salir de la cárcel conoce a Oriana

y se entabla ahí una extraña relación de amor porque bueno,

por un lado tenemos una mujer hambrienta de heroísmo,

hambrienta de héroes, y por otro lado,

los héroes son muy mal material amoroso, según se nos cuenta aquí.

Ni siquiera a veces son tan héroes como parece.

Es un libro que yo lo leí por primera vez con 13 años,

lo he releído toda mi vida,

todos los hombres que he amado se lo he dado a leer,

todos los que me han amado se lo han leído...

-¿Te han hecho caso?

-Tampoco soy famélica legión, no os creáis...

-Por lo Fallaci menos salió de pobre. Leer este libro era conocerme.

Y ahora lo que pasa además es curioso porque,

como las grandes pasiones heroicas, con el paso de los años

les ves las sombras, yo la primera vez que lo leí solo veía

la parte luminosa, un amor tan homérico, tan...

Esto es una Ilíada escrita por una mujer.

Bueno, Ana. Vas a conseguir que ahora se te acerquen los hombres

por la calle con ese libro en la mano para intentar seducirte.

Claro, claro. ¡Me lo he leído, me lo he leído!

Yo tengo que decir que este libro lo leí siendo muy joven también

y me quedé absolutamente fascinada.

Pero que no es el único libro bueno que ha escrito Oriana Fallaci.

Porque hay otro que se llama "Carta a un niño nunca nacido", o...

-Su giro literario en general me parece demasiado vehemente...

-Pero este otro libro, que es un libro muy íntimo,

que habla de la pérdida de... -Va del niño que perdió estando...

-Bueno, perdió. Abortó, ¿no?

Y creo que también es un libro que merece la pena leer.

¿Ese héroe de los hombres que estrujan?

Este es de los héroes que están...

Tuvo un final heroico, tuvo un final...

-Hubo mucha polémica también alrededor de este libro

porque dijeron que ella se había aprovechado de estopara venderlo,

para tal... Luego está todo el...

-Debo decir que Alekos Panagoulis, el héroe de Oriana,

el héroe de este libro, teóricamente mucha gente no le conoce.

Bueno, yo, de vez en cuando, a lo largo de mi vida

he escrito artículos hablando de esta historia,

y a mí me llegan cartas y me llegan fotos, fotos de Alekos,

fotos de la tumba de Alekos en Atenas, de Alekos y de Oriana...

Hay por el mundo diseminado

una pequeña o no grande silenciosa tribu de culto a esta historia.

Bueno, a mí Oriana Fallaci me parece una escritora insoportable,

e incluso me parecía en vida una mujer insoportable.

No he leído ese libro, pero bueno.

Se nota, se nota.

-Es bueno. De verdad que ese libro es bueno.

Bien. Lo leeré.

Tendrás que fiarte un poco de las mujeres lectoras, ¿no?

Yo siempre me he fiado de las lectoras.

Me voy a fiar ahora de Milena. De lo que he leído últimamente

lo que más me ha gustado es "La amiga estupenda"

de una autora que se llama Elena Ferrante...

-¡Fantástico! Me he leído los cuatro.

-Yo también. Está dividido en cuatro. Es genial.

-No puedes parar. Es una autora que no se sabe ni quién es...

Oye, yo no la conozco. ¿Es española, es italiana o qué?

¿Pero es amiga vuestra?

-No. Se hablaba de que tal vez era un hombre,

no va a ninguna entrevista, debe tener 70 años...

¿Pero en qué lengua escribe? Italiano.

En italiano con mucho dialecto napolitano.

¿Y ha sido traducida? Sí, sí. En Estados Unidos.

Está en el New York Times. Y aquí por Lumen.

Ah, Lumen. En Lumen y es extraordinario.

Es la historia desde los años 50 hasta ahora

de una relación entre dos amigas.

Una, que es la que acaba contando la historia, que es la escritora.

Y la otra que es la fascinante, que te encantará.

Que es una tía complicada, seductora, buena y malísima...

-Malísima. -Es magnífico.

Y una historia entre estas dos mujeres,

y las historias que van teniendo, los hijos... Es genial.

Son una saga. -Ha ganado el Premio Nobel esta tía.

Es buenísimo. -¿Cómo era el título?

"La amiga estupenda". El primero.

"La amiga estupenda". "La deuda del cuerpo".

Es que no sé. Yo los he leído en italiano.

-¿Y tú has leído el cuarto ya? Claro.

-Yo me lo quiero leer ya.

Pero vamos, un verano sin poder parar.

María, perdonad.

Ha sido una auténtica revolución en Italia este libro.

Perdonad, la espada de Damocles del tiempo vuelve a caer sobre nosotros.

Yo he traído esta novelita. Novelita en páginas no en calidad.

Por cierto, todos los libros que se han recomendado

han sido escritos por mujeres menos el mío,

que ha sido escrito sobre una mujer.

Y el mío tampoco, ¿eh?

Pues este no está escrito por mujer, y tampoco va sobre una mujer,

aunque sí que aparece una muy misteriosa.

Es "Mr. Gwyn", de Baricco,

este libro está publicado en Anagrama, en el año 2012,

yo creo que ya hay más ediciones, y es un libro que a mí me encantó

porque es la historia de un cambio de actitud.

Es un escritor que de repente un día le dice a su editor

que quiere dejar de escribir.

Hasta aquí yo creo que más o menos algo convencional.

Pero a partir de ese momento empieza a desarrollarse un mundo

que tiene mucho que ver con el mundo que crea Mr. Gwyn

en el que el personaje y el lector se meten al mismo tiempo,

como olas de mar, una cosa muy tranquila,

y de repente estás en medio de una historia que no tiene reglas.

Y no estamos hablando de realismo. maravilloso ni nada de eso;

es una cosa convencional, pero no tiene reglas. Es todo...

Yo creo que la intuición de lector que tenemos todos de,

esta vocecita que te va diciendo: "Ahora la historia va a ir por ahí".

Un poco cursilín, Baricco. Bueno, sí, sí. Efectivamente.

Lo comparto, lo comparto. Pero te recomiendo este libro.

-Sí, pero tiene un libro "Seda" que es una cosa chiquitilla, pero...

Pero cursilín también. Puestecito, puestecito.

Y luego parece que os ha pagado la Embajada Italiana

porque las tres habéis recomendado libros de italianos.

Perdona. Parece que nos ha pagado Anagrama también.

Anagrama realmente publica muchas de las buenas novelas

sobre todo que se publican en España. No solo novelas.

Una editorial extraordinaria. Extraordinaria.

-Pero bueno, de todas formas, aunque "Seda" es un poco cursi,

yo estoy de acuerdo contigo, te animo a que leas "Mr. Gwyn"

porque creo que te va a gustar.

Lo haré. Inmediatamente. Cuando termine el programa.

Pero corriendo. Que te quite el sueño.

No puedo irme a la librería más cercana porque es domingo,

pero el lunes, mañana mismo voy. Aquí te lo lanzo.

Nos quedan muy pocos minutos ya

para abrir el debate sobre "Mujeres y libros".

Casi, casi voy a limitarme a lanzar una sola cuestión,

y en ocho o diez minutos la dirimimos.

Bueno, el libro se subtitula "Una pasión con consecuencias".

Yo diría que con dos consecuencias como mínimo,

la de que las mujeres a través de la lectura

salgan de su milenario encierro y entren en el territorio de la vida

y la consecuencia de que, incitadas por la lectura,

se conviertan a su vez en escritoras.

Es muy curioso lo que en un determinado momento dice Bollman,

lo dice a propósito de Proust.

Pero Proust decía que cada vez que leía un libro que le gustaba

le entraban ganas de escribir otro libro a él.

Y yo creo que la lectura incita a escribir. No solo a vivir.

Incita a las dos cosas.

Entonces, es verdad que las mujeres que surgen como lectoras

en el s XVIII, con Pamela, con la obra de Richahrdson,

"Pamela, la virtud recompensada", bueno que era una novela rosa,

pero que se convierte en un gran bestseller de la época.

Hasta ese momento las mujeres no leían.

Y no escribían, menos aún escribían.

Lo único que hacían eran recetarios.

Y a partir de ahí irrumpen tumultuosamente en el mundo

de los libros, de ahí saltan a la sociedad,

y de ahí poco a poco se van apoderando del todo. ¿Qué os parece?

Os he lanzado dos consecuencias.

Una, entrar en el territorio de la vida.

Hasta tal punto entran en el territorio de la vida que,

cuando casi un siglo después llega "El joven Werther" de Goethe

se produce una oleada de suicidios.

Incluso llega a suicidarse una monja.

Hasta tal punto entran en el territorio de la vida.

Leer siempre te da una opción de asomarte a mundos

que no son los que te tocan en suerte.

Por eso lo que te preguntaba yo a ti antes a ti.

Si uno no tiene la suerte

de nacer en una casa con el ambiente cultural que habría elegido,

leer es como salir a la calle o salir al mundo.

En el momento en que las mujeres leen,

obviamente toman en cierto modo las riendas de su imaginación.

No diré de su destino o de... Pero sí de su imaginación

y de sus aspiraciones y de sus sueños.

Y sí que de leer a escribir es como el rascar, todo es empezar...

No. Todo es empezar, perdonadme. Todo es empezar y todo es terminar.

Y se nos ha acabado ya el tiempo.

Pues nada, Milena, la semana que viene, vienes.

Y seguimos. Ha quedado... Te unes a esta compañía.

-En medio... -Estaría bien.

Efectivamente. Seguiremos con lo mismo en el próximo programa.

Y será también entonces cuando explique qué es el nanaísmo.

Queda aún mucha tela que cortar

en el asunto de las mujeres y los libros,

esa pasión con consecuencias.

Leer es poder, y por eso, entre otros factores,

las mujeres están irrumpiendo con fuerza en la sociedad

y segándonos la hierba bajo los pies.

Termina por hoy "Libros con Uasabi",

pero lo hace y lo hará siempre con un poema.

La poesía es el género madre de la literatura

y con ella empezó la historia de esta.

Nos iremos turnando. Hoy elijo yo el poema.

Su autor es Jaime Siles, y se trata por parte de su autor,

de Jaime Siles y por parte mía de un homenaje

a la gracia, donaire y el espíritu de la condición femenina.

"Semáforos". "Semáforos" es su título.

Es un poema largo. Leo solo un fragmento.

Va por vosotras.

"La falda, los zapatos, la blusa,

la melena, el cuello con sus rizos,

el seno con su almena.

El neón de los cines en su piel, en sus piernas,

y en los leves tobillos una luz violeta.

El claxon de los coches se desangra por ella.

Anuncios luminosos ven fundirse sus letras.

Cuánta coma de rímel bajo sus cejas negras.

Taquigrafía el aire y el aire es una idea.

El cromo de las motos gira a cámara lenta.

Destellos, dioramas, tacones, manos, medias;

un solo parpadeo y todo se acelera.

El carmín es un punto y es un ruido la seda.

La falda, los zapatos, la blusa, la melena,

se han ido con la luz verde que se la lleva;

en un paso de cebra la vi y dije: 'ella'.

Y todos los motores me clavaron su espuela".

Flechazo, Milena.

(Música créditos)

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Libros con uasabi - 04/10/15

04 oct 2015

 Nuevo programa literario dirigido y presentado por Fernando Sánchez Dragó que abordará las novedades más destacadas de nuestras letras. Las escritoras y periodistas Ayanta Barilli y Anna Grau, y la actriz María Pedroviejo, se encargarán de debatir y opinar acerca de sus lecturas semanales. El programa, impulsado por la Obra Social "la Caixa", también recibirá a autores con muchas cosas que contar. Milena Busquets, autora del éxito "También esto pasará", será la primera invitada del programa

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