Libros con uasabi La 2

Libros con uasabi

Domingos a las 13:00h

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4049699
Para todos los públicos Libros con uasabi - 04/06/17 - ver ahora
Transcripción completa

de Biografías y Memorias,

Montse Morata se quedó finalista del segundo premio

de Biografías y Memorias,

convocado por la editorial Stella Maris,

con esta obra de sugerente título dedicada al escritor

Antoine de Saint-Exupéry.

De él y de otros escritores

y del heroísmo y de la amistad nos ocuparemos hoy en...

y del heroísmo y de la amistad nos ocuparemos hoy en...

Todo por los libros.

Todo por los libros.

Todo, todo,

todo por los libros.

Escribir un libro es como lanzar un avión de papel al aire

para que nos surque.

Todos lo hemos alguna vez de niños

y también de adultos para divertir a nuestros hijos,

a nuestros nietos y a sus amigos.

El vuelo del objeto volador perfectamente identificado

es caprichoso, nunca se sabe dónde va

ni de qué forma va a aterrizar.

Tampoco sabe el escritor a qué manos, a qué ojos,

a qué cerebros, a qué corazones llegarán sus libros

ni cómo los recibirán e interpretarán sus lectores.

Si los hay, claro, cosa que el escritor también ignora

al poner fin a su tarea.

Escribir es volar surcando la niebla.

En la contraportada de esta biografía excelente

se dice que Saint-Exupéry, nacido en Lyon

el primer año del siglo XX

y desparecido 44 años más tarde en una misión aérea,

aviador era,

nunca escribió un libro para niños.

En contra de lo que a la luz de su obra más conocida,

"El Principito", cabe pensar.

Pero ese relato del que se han vendido

en todas las lenguas millones de ejemplares

no es un cuento para niños porque, vuelvo a la contraportada,

escribir para el niño que se resiste a dejar de vivir,

en los adultos es algo muy distinto.

Y desconocer esa diferencia esencial

supone no entender al personaje en toda su dimensión.

Tampoco "El libro de la selva", "Peter Pan",

"Alicia en el país de las maravillas",

"Las aventuras de Tom Sawyer", "Las minas del rey Salomón",

"La pagoda de cristal" o "Tarzán de los monos",

por poner siete ejemplos, uno para cada día de la semana,

son libros estrictamente infantiles. Aunque todos,

seguro que Anna, Elia y Ayanta también,

los hayamos leídos siendo niños, lo que no excluye

que en muchos casos, el mío desde luego,

hayamos vuelto a leerlos una y otra vez siendo ya mayores.

Lean "El Principito", pero procuren que esa lectura

no oculte el resto de la obra de su autor y, menos aún,

el calibre, la hondura, el alcance

de su intensa contradictoria y atribulada personalidad.

Gran escritor, sí, pero también gran persona,

ser humano de verdad, hombre honesto.

De esos que Diógenes buscaba en vano con su farol

por las calles de Atenas.

También, por cierto, los buscamos en España.

El nombre de Saint-Exupéry vuelve a repicar con fuerza

en el panorama de nuestras lecturas gracias no solo a este libro,

sino también este otro, "A cielo abierto",

novela con la que Antonio Iturbe ha ganado

el Premio Biblioteca Breve del año en curso.

Protagonizada por tres aviadores que en la tercera y cuarta década

del siglo XX abrieron las primeras rutas del correo aéreo

jugándose la vida y perdiéndola en esa apuesta:

Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Saint-Exupéry.

Los tres eran franceses y amigos íntimos

y los tres murieron cumpliendo con su deber.

Esta novela canta la amistad, el honor y el heroísmo.

Entre Montse Morata y Antonio Iturbe

la bola de la ruleta del "Uasabi" ha caído en la casilla

de "Aviones de papel". Pero con ellos y con su autora

volaremos también a "Cielo abierto".

En la carlinga de la primera parte de este programa

solo caben dos pasajeros: el piloto y su invitado.

Mis disculpas, amigo Iturbe, otra vez será.

Vamos con Montse Morata.

O mejor dicho, con Saint-Exupéry por ella magistralmente retratado.

Muy buenas noches. Muy buenas, Fernando.

Primera biología de Saint-Exupéry que se escribe en España.

¿Por qué? ¿Cómo llegaste a él? Es curioso, es una larga historia

que te relato brevemente. Descubro a Saint-Exupéry

no a través de "El Principito" siendo niña o joven,

sino que se lo tengo que agradecer al escritor Pedro Sorela.

Lo mencionas mucho en el libro. He tenido la suerte...

Tus atinadísimos entre los suyos. Especialmente,

es un gran experto en Saint-Exupéry y yo lo descubro a través de él

porque en España es un autor olvidado más allá de "El Principito".

Cae en mis manos su libro

"Dibujando la tormenta", de Pedro Sorela,

y ahí hay un ensayo que me enamora Saint-Exupéry.

Hace que me enamore su pensamiento, su vida, su obra.

Le encuentro cosas que llevaba pensando hace años

o incluso que pensaba y no sabía que pensaba.

Y me fascinó. Descubres sobre todo,

y eso te incita a escribir el libro, un Saint-Exupéry poco conocido

incluso en Francia y es el periodista,

que tiene una colosal obra periodística

muy mezclada además con su vida y con su literatura,

que en su caso es lo mismo. Exacto.

Un hallazgo me lleva al otro y para mí es el gran hallazgo.

Después de leer el ensayo de Sorela, me leo "Tierra de los hombres".

Y descubro ahí que ese libro ha sido no escrito, sino editado

por Saint-Exupéry a partir de sus crónicas periodísticas.

Especialmente esas crónicas que hace en los años 30

como colaborador de la prensa de la época.

Cuando descubro que está editado a partir del periodismo,

encuentro algo muy interesante, que es el uso que hace

de la imagen poética como recurso informativo, es decir,

poesía para contar al mundo. Creo que ese libro en EE.UU.

apareció en una edición como novela y en otra como ensayo

porque estaba navegando ahí entre las dos aguas.

Exacto. Rompió fronteras y no solo apareció,

sino que es premiado además. Es premiado.

Es premiado. En Francia como novela y en EE.UU. como ensayo.

Lo cual nos habla de cómo traspasa los géneros.

Escritor aplastado por "El Principito".

Hay libros que devoran a su autor o por lo menos lo esconden.

No es un autor de literatura infantil,

como dije en la presentación, como millones de personas creen.

Efectivamente, es la gran sombra de Saint-Exupéry.

"El Principito" lo ensombrece, es extraño el caso de este escritor,

cómo es tan querido y conocido por una sola obra,

pero tan eclipsada el resto de su obra

y además de una forma interesada. ¿Realmente es la obra

que más se ha traducido y editado en el mundo

después de la Biblia y el Corán? Parece que sí.

"El capital" de Marx también se suele colocar en esa lista.

Según los datos, yo no soy de datos ni cifras,

pero estamos hablando de 265 traducciones.

Se ha traducido a dialectos impensables del Amazonas,

del desierto, hasta en andalusí leí en la prensa.

Cursilada del título, señalada por Sorela

y recogida por ti en tu libro. No se puede decir "El Principito",

es "El pequeño príncipe", en francés no hay diminutivo.

Recuerdo cuando iba a la universidad y empieza a aparecer

en nuestras vidas de lectores el nombre de Saint-Exupéry,

decíamos "El pequeño príncipe", "El Principito" llegó mas tarde.

Exacto. Más tarde con una traducción argentina además.

Pero en una primera traducción es "El pequeño príncipe".

Realmente no existe el diminutivo en francés,

pero lo peor de ello, como dice Sorela,

es que esa traducción de principito contribuye a esa falsa idea

de libro juvenil que no es. No es un libro juvenil.

Los niños no pueden entender "El pequeño príncipe"

como no pueden entender la poesía.

Es un libro poético, filosófico.

No es juvenil y menos infantil, pero toda la literatura

de Saint-Exupéry, lo dices tú, es un diálogo con su infancia.

"Las personas mayores nunca comprenden nada por sí mismas

y es agotador para los niños tener que darles siempre

más y más explicaciones". Esto se dice en "El Principito"

a propósito del célebre dibujo de la boa y el sombrero.

Exacto. Saint-Exupéry tuvo nostalgia de su infancia,

tuvo una infancia de cuento de hadas en un tiempo y un lugar inimaginable,

el castillo de Saint-Maurice, y tuvo añoranza...

Era conde. Una extirpe que venía de las cruzadas en el siglo XIII.

Exacto. Pero conde tronado, sin dinero.

Efectivamente, sin dinero. Una nobleza sin fortuna

porque, además, pierde a su padre con cuatro años.

Y tienen el título, el rango, pero no tienen dinero.

Pero tiene una infancia de cuento, protegido por una tía de su madre.

Y pasa la infancia en el castillo de cuento de hadas.

Añora siempre esa infancia. De hecho dice en "Piloto de guerra":

"¿De dónde somos? Somos de nuestra infancia,

como de un país". Y esa infancia que él añora

aparecerá en toda su obra. Pero es en "El pequeño príncipe"

donde la lleva más lejos porque la verdadera protagonista

es la mirada infantil. ¿Por qué? Porque es la mirada creadora;

porque de niños todos somos poetas porque no estamos castrados

por el pensamiento lógico y racional y vemos el mundo con curiosidad.

Niño sin padre, niño criado por mujeres.

Adulto que tuvo muchas y muy intensas relaciones

con muchas mujeres y sin embargo esas relaciones

fueron siempre conflictivas. Es un aspecto que me fascina

y me inquieta de Saint-Exupéry. Conoce a tantas mujeres,

estuvo rodeado siempre de mujeres muy interesantes además.

Y siempre se sintió incomprendido, solo.

Creo que pesa mucho la influencia de su madre,

una grandísima mujer, quizá un modelo de perfección

que nunca pudo llegar a encontrar en otra mujer.

Era una mujer muy inteligente su madre, que supo ver

el talento de su hijo. Es verdad, era el hijo mimado de su madre.

Hay que tener en cuenta que su hermano varón muere jovencito,

en la adolescencia. Y es verdad que entre sus hermanas y su madre

él es el rey Sol. Es un niño creativo, inquieto, soñador.

Luego, creo que Saint-Exupéry

tiene mucho de ese pequeño príncipe solitario,

que tiene su rosa... Lo que es la soledad al final,

se siente solo e incomprendido. Después de aquel primer amor,

que fue Louise de Vilmorin que luego se casó con André Malraux,

rompen el compromiso, una escena muy literaria,

la devolución del anillo, etc.

Y aparece en su vida esta mujer salvadoreña y francesa

que había estado casada con un hombre también escritor,

bohemio, muy pintoresco, que se casaría con Raquel Meller;

que se vio implicado en la relación que condujo a Mata Hari a morir...

Qué historias. Pero Consuelo Suncín, que fue su única mujer,

es la rosa coqueta y caprichosa del asteroide de "El Principito".

Eso decía ella misma. Y parece que lo era

porque todo apunta a ello y en la correspondencia

Saint-Exupéry se lo decía. La describe muy bien

en "El pequeño príncipe": es una rosa coqueta, caprichosa.

Como era Consuelo. Es curioso, tanto Vilmorin como Consuelo

tenían un carácter muy parecido que explica el fracaso de Antoine

con las mujeres y es que en el fondo le gustaban mujeres

un poco como son ellas dos: excéntricas, ególatras,

caprichosas, algo frívolas. También muy voluptuosas

y sexualmente liberadas para la época.

Y bueno, imagino que con un francés bonachón,

como era Saint-Exupéry, con el corazón de un niño...

Liberadas ellas y liberado él. Por supuesto.

Se ponían recíprocamente los cuernos con gran alegría.

Tenían los dos infidelidades legendarias

y escenas de peleas por París que son relatadas

y, bueno, divertidas sin duda. Me impresionó una cosa,

no sabía que Consuelo Suncín, su mujer,

era la amante de Denis de Rougemont, el autor de "El amor y Occidente",

un libro importantísimo. Sí, es cierto.

Consuelo tenía amantes de la época también muy prestigiosos.

Se movía en un mundo bohemio, intelectual, creativo.

Se tenía por escultora, aunque realmente, bueno,

tenía cierta impostura

porque realmente no tuvo éxito.

Y no porque la ensombreciera su marido, la verdad.

Ella se quejaba en "Memorias de la rosa",

muy polémicas porque no hicieron ningún bien

a la memoria de Saint-Exupéry, aunque su tía no las publicó,

sino sus herederos, se quejaba: "Qué difícil es ser la esposa

de un intelectual que no comparte con una su obra".

Pues cualquier intelectual sabemos que la obra es individual

y la creación también. Aparquemos su vida sentimental

y veamos el Saint-Exupéry escritor y periodista.

Él estudió solfeo, violín.

Y, verdaderamente, su prosa se caracteriza

por la alta musicalidad. Decía: "No sé escribir, solo sé corregir".

Lo dice en "Tierra de los hombres". "La perfección no se consigue

cuando no hay nada más que sumar, sino cuando no hay

nada más que restar". Frase interesantísima.

Interesantísimo. Nos da lecciones de escritura Saint-Exupéry.

Decía también: "Antes una falta de francés que de ritmo".

Hasta qué punto, ¿no? La música es muy importante

en la escritura de Saint-Exupéry. Lo fue en su formación,

gracias a su madre. Tiene un francés delicioso,

con una musicalidad, un ritmo. A la ortografía no le da importancia,

ya de niño en el colegio le ocurre, y sí a la música.

Tiene un método de escritura que pasa por corregir y tachar,

descartando más de lo que deja. Incluso los editores peleaban:

"¿Por qué vas a quitar esto tan hermoso? No te lo quito".

Como periodista protagoniza episodios legendarios de corregir

y corregir y no entregar los textos. Y se presenta en la redacción

y le quita al redactor jefe el texto, lo lee y lo rompe en pedazos

para que no haya copias. O soborna a los linotipista

con una botella para que le dejen cambiar una coma o una palabra.

Es tremendo corrigiendo y dice: "No sé corregir, sé escribir".

Escribe "Vol de nuit", mal traducido por "Vuelo nocturno",

es más "Vuelo de noche", y él era un escritor nocturno,

febril, que vivía a base de elevadas dosis de té, de café,

de estimulantes. Exacto.

No se presta a las normas sociales, es políticamente incorrecto,

es un libre pensador. Y tampoco se presta a los horarios.

Escribe por las noches, incluso después de pilotar todo el día.

Tenía una energía tremenda. Pasa las noches bebiendo café, té

y fumando como loco, como se fumaba en aquella época,

y escribiendo. Incluso,

bueno, en EE.UU. está en la casa de Renoir,

que lo invita un tiempo, y Renoir se extraña de sus hábitos.

Tenía una secretaria para transcribirle las notas

que dictaba a un magnetofón y la secretaria se echaba a llorar

porque no podía coincidir con él para preguntarle las dudas.

Dormía por el día y escribía por la noche.

Actividad periodística muy intensa,

sobre todo para salir de apuros económicos.

Esa actividad lo conduce incluso a la guerra de España.

Exacto. Es una faceta fascinante y desconocida, muy olvidada.

Y no solo en España, es el reportero más olvidado

de la Guerra Civil española, sino también en Francia.

No es periodista por vocación. Colabora con la prensa de la época

entre 1932 y 1938

y lo hace por los apuros económicos que pasa.

Debe facturas, tiene que vender hasta los muebles de su casa.

Va con Consuelo de casa en casa y de hotel en hotel.

Eran un poco derrochadores. Y colabora con los periódicos,

escribe crónicas de aviación, como pionero que era.

Es enviado primero a Moscú por uno de los grandes vespertinos

de la época y luego a la Guerra Civil española

donde está en dos ocasiones. Primero en Barcelona,

nada más estallar la contienda, y luego en Madrid.

Y nos deja una mirada única e interesante.

Forma parte incluso de ese mundillo del Hotel Florida,

donde andaban todos ahí chicoleando. Llega en abril del 37 al Florida,

pero no le interesa nada aquello. De hecho, ha habido muchas dudas

en sus biógrafos franceses sobre si había estado en el Florida

porque no deja ni media constancia. Aquello no le interesa.

Le pilla una noche que cae un obús en la Gran Vía

y están todos ahí en el Florida, Hemingway, Dos Pasos, etc.,

y coinciden todos en el hall. Se monta un episodio tremendo

porque cada uno sale como puede, en batín, unas escenas pintorescas;

Saint-Exupéry reparte pomelos a las damas en la escalera.

Se descubre el lío de Hemingway y Martha Gellhorn,

ahí Dos Pasos y Hemingway se distancian.

A raíz del obús que cae. Pero a Saint-Exupéry

no le interesa aquello, se lo dice a una amiga por carta.

Le dice: "No quiero ir a la guerra para entrevistar a generales

y dormir luego en mi hotel,

quiero convivir con el hombre de la guerra".

Eso lo va a pagar caro. Lo van a ningunear como periodista,

incluso como escritor porque no toma partido,

cosa que no se perdonaba en aquella época.

En la guerra de España por ninguno de los dos bandos

y en la Francia invadida por los nazis

tampoco toma partido por de Gaulle, que no se le perdonará nunca

y lo va a posponer de la escena pública.

Exacto. Lo paga entonces y lo sigue pagando ahora,

70 años después de su desaparición. Efectivamente, no toma partido.

No lo hace por las ideologías enfrentadas en la guerra española,

lo que a mi juicio es uno de los motivos

del olvido de Saint-Exupéry como reportero.

No toma partido por las ideologías, toma partido por el hombre.

Es un gran humanista y cree que las ideologías y la política

tienden a rebajar al hombre por su propia naturaleza.

Además, están regidas por el sentimiento,

no por el espíritu, que es lo que cree que debe regir al hombre.

Y le ocurre en la II Guerra Mundial, se niega a apoyar a de Gaulle.

De Gaulle le pide un apoyo expreso, con mensajeros. Insiste, él se niega

porque ve a de Gaulle como una especie de dictador

a lo Franco. Le influye bastante la Guerra Civil española.

No cree en de Gaulle, cree que quiere apoderarse

de la liberación de Francia. Se niega a apoyarlo

y eso provocará que los gaullistas no solo lo calumnien

y lo difamen en vida, sino que después de su muerte

también influyan en su fama y sean ellos

los que lo encasillen como un autor juvenil,

no pudiendo acabar con la fama del autor más traducido

del siglo XX francés, lo encasillan como autor juvenil.

Hace exactamente lo contrario de lo que en circunstancias

muy parecidas, en la guerra de España,

en aviación, hace Malraux. En cambio,

se sube al carro de de Gaulle y acaba de ministro

y acaba de lo que acaba. Efectivamente.

Es la gran diferencia. Malraux acaba de ministro de de Gaulle

y acaba también con el que es su gran amor.

Louise de Vilmorin. ¡Exacto!

Es tremendo cómo se cruzan las historias,

pero qué distinto al final. Saint-Exupéry siempre quiso

convertir la propia vida en una obra maestra

como condición para escribirla. Lo cita también Sorela, ¿no?

Exacto. Para él, volar y escribir

eran la misma cosa, era la misma vocación,

no concebía la una sin la otra. Efectivamente.

Un periodista le pregunta cuando es premiado...

Le pregunta. Exacto. Le dice:

"¿Usted qué es, escritor o aviador?". Porque era criticado

en la época en la prensa, los escritores lo rebajaban:

"Un aviador que ha llegado..."

Y los pilotos también recelaban de su faceta de escritor.

Le dice: "¿Es escritor o aviador?". Y dice: "No veo la diferencia".

Saint-Exupéry dice: "No hay que aprender a escribir,

sino a dar. Escribir es una consecuencia".

Y ahí es donde hay que entender que no distinga entre vida y obra.

Él escribe con su propia vida, incluso escribe con su muerte.

Y como piloto corre aventuras inconcebibles.

Una de ellas, cae en el desierto libio

y fue salvado por un beduino a camello

tras cinco días de marcha sin agua ni comida.

Y no fue la única aventura que corrió.

Ahí estuvo a punto de morir, pero estuvo a punto de morir

en muchos otros accidentes, como en Guatemala.

Esa es la aventura más pintoresca y novelesca.

Cinco días con su mecánico sin agua ni comida.

Tenían medio litro de café, medio litro de vino,

un racimo de uvas, una naranja y una magdalena.

Eran todos sus víveres para cinco días que pasan de marcha

atravesando el desierto. Y ya cuando está

con la lengua hinchada por la sed, con alucinaciones, espejismos,

se encuentran con un beduino de una caravana y los salva.

Es curioso porque a él lo salvó la intuición,

tenía mucha intuición. Contó que lo había salvado

seguir la misma ruta, la misma dirección

que su amigo Guillaumet cuando cayó en Los Andes

y también se le daba por desaparecido.

Decían: "Los Andes en invierno no devuelven a los hombres".

Los tres murieron, los tres aviadores:

Mermoz, Guillaumet y Saint-Exupéry. Los tres, efectivamente, pilotando.

Saint-Exupéry lo sabía.

Él sabía que el destino del aviador era la muerte.

Y como tal, lo plantea en todas sus obras,

desde "Correo del Sur" a "Vuelo nocturno",

a "Tierra de los hombres", a "El pequeño príncipe".

El fin siempre es el mismo. Tenía otras muchas facetas.

Era inventor, matemático,

registró 13 patentes, como tal era inventor.

Era mago, prestidigitador, era dibujante.

Amaba a los animales y se entendía muy bien con ellos,

casi los amaestraba. Desde luego.

Hay episodios tan pintorescos con los animales. Era un mago.

Decían los que lo conocieron que estrechar la mano de Antoine

era un acontecimiento. Y eran muy divertidas las noches con él

porque hacía desde juegos de cartas a hipnosis.

Con los animales tenía un don y también con las personas

porque era capaz de cambiar el malhumor de cualquier descontento,

un mal aterrizaje, etc. Tenía esa capacidad

de hablarle a cada uno en su propio lenguaje.

Él pensaba que era la obligación de toda persona inteligente.

Relato en el libro algunos episodios con los animales

que son realmente divertidos, como cuando se lleva de África

un cachorro de león y el león en la cabina,

atado con una cadena y empieza a rugir;

al mecánico empieza a morderle y acaba en el hospital.

Y no se le ocurre otra cosa que hacer looping con el avión

para que el león choque con el techo del avión y atontarlo.

Y así una y otra vez. Unos episodios

realmente divertidos y pintorescos. Vamos con el misterio

de su legendaria desaparición que, según me has anticipado,

ya no es tan misteriosa como era. 31 de julio de 1944.

Saint-Exupéry despega de la base de Bastia, en Córcega,

para realizar un vuelo de reconocimiento fotográfico

sobre la Francia ocupada por los nazis.

Acaba de cumplir 44 años. Su cuerpo nunca fue encontrado.

Sus últimas palabras escritas fueron:

"Si soy derribado, no lo lamentaré. La termitera futura..."

El mundo que se avecina; "1984" de Orwell,

que aún no ha aparecido; "Un mundo feliz" de Huxley,

que sí lo ha hecho un par de décadas antes.

Dice: "La termitera futura me espanta

y odio su virtud de robots". En ello estamos.

"Yo estaba hecho para ser jardinero".

Deja esa nota sobre su escritorio y adiós muy buenas.

Efectivamente. Eso da pie a imaginar

que en verdad se suicidó. ¿Cómo están las cosas?

Efectivamente. ¡Te he dado un titular!

Se ha especulado con la posibilidad del suicidio.

De hecho, un experto en París me dijo que era la última teoría

que se barajaba al haber descartado todas las demás.

Él no creía en la época que se avecinaba.

Estaba triste, habían muerto todos sus amigos.

Decía que se aproximaba una época del robot, de la propaganda

y del hormiguero en la que el hombre sería condenado al uso

que se haría de él. Acertó, fue un visionario.

Yo sostengo en "Aviones de papel" que no pudo suicidarse

por su gran sentido de la responsabilidad.

Y hace justo una semana he sabido que, efectivamente,

no se suicidó. Va a salir en breve un libro en Francia

donde se cuenta qué le pasó a Saint-Exupéry,

el misterio va a dejar de serlo. Me alegra porque se confirma

que no se suicidó y han dado con las pruebas

de lo que parece que le ocurrió.

Hay un piloto investigador

que lleva muchos años sobre las pruebas,

sobre el avión que se sacó del mar en la costa de Marsella,

buscando testimonios, fotos. Aquí el titular,

no voy a adelantar más. Vengo hace una semana

del castillo de Sant Maurice y es donde me han dado...

El titular es que fue abatido, se confirma que fue abatido.

Él era un hombre, y con esto terminamos, Montse,

un hombre desesperanzado. París fue liberada

un mes después de que él desapareciera.

Después de leer tu libro, veía el otro día

la película esta que han estrenado hace poco

de Stefan Zweig, sus últimos años en Brasil,

y había en él también esa desesperanza

que latía en Stefan Zweig y que en el caso de Zweig

sí lo condujo al suicidio. Hay esa esperanza en Saint-Exupéry,

pero hace una semana me decía su sobrino y ahijado

que amaba la vida y que tenía un elevado sentido

de la responsabilidad que era lo que me hacía pensar

que no pudo suicidarse. Y aunque fue un visionario

de la época que se avecinaba, eso no lo llevó al suicidio.

Pensaba que se avecinaba una época de individualismo

donde el hombre perdería aquello en lo que él creía,

era un gran humanista, y es ese vivir para la eternidad

y no para la propia vida, ese vivir para ser útil a los demás.

Para mí el gran hallazgo de Saint-Exupéry es que él dice:

"Somos felices, encontramos sentido a nuestra vida

cuando hacemos algo que trasciende a nuestra dicha individual".

Y creo que es un gran descubrimiento. Por eso él dice

que hay que darle un sentido a la vida de los hombres

para alejarlos de las causas engañosas.

Eso lo descubre en la Guerra Civil española.

Es una filosofía muy interesante. Por lo menos se ahorró

todo lo que estamos viendo. Desde luego.

Siempre regalamos a los invitados chocolate negro.

Mi favorito. Y un tarrito de wasabi.

Me encanta. Muchísimas gracias. Muchas gracias y sigue indagando.

Muchas gracias, Fernando, un placer.

Todo por los libros.

Todo por los libros.

"Aviones de papel".

(RÍEN)

¡Estrellado, pero...!

Este no llega a Anna. ¡Casi!

Uy, tú estás muy lejos, Elia. ¡Estoy muy lejos!

¡Ah! ¡Mira!

Y este para ti.

Bueno. Oye, qué bonito.

"Aviones de papel". "Aviones de papel".

Buen libro. Es un libro de esos...

No tenía ni idea del alcance de lo que da de sí Saint-Exupéry.

Sabía que era el gran cronista olvidado de la Guerra Civil;

"El Principito" y todo, pero para mí ha sido una revelación.

Y este libro, siendo una biografía, lo que hemos dicho

en programas anteriores, la ficción, la no ficción;

este libro siendo oficialmente de no ficción,

trata la no ficción con tanto cariño,

con tanta literatura que tiene rango de novela.

Se convierte Saint-Exupéry en un personaje, sin falseado,

de novela maravilloso. Es un libro más novelesco

que el otro que sí es una novela. Desde luego.

Totalmente.

Es la clásica historia de un escritor

que te deja absolutamente fascinado con su vida.

Yo ya lo conocía, claro,

no en el detalle que expone Montse Morata.

Tengo que decir, además, no sé vosotros,

que soy una admiradora absoluta tanto de sus artículos,

que leí en su día en una recopilación,

a los que habéis hecho referencia en la entrevista,

y de "El pequeño príncipe". Para mí es un libro fabuloso

que he leído y releído. Y cada vez que lo vuelvo a leer

me sorprende. Por cierto, en italiano

"El pequeño príncipe" se titula "Il piccolo principe",

no "El Principito", mantiene la traducción.

Ya lo he dicho, en francés no hay diminutivos.

Menos mal que lo habéis dicho en la entrevista

porque cuando lo leí de niña, no entendía nada.

Yo de niña lo odiaba, Anna. Me gustó de mayor.

Yo lo he descubierto leyéndoselo a mis hijos.

De mayor. Sí, sí.

Siendo niños no lo iban a entender. Es un libro...

En tu vida y en la mía tenemos ahora un pequeño príncipe

y lo vamos a ver. Desde realización

nos lo van a poner en pantalla. Imagino que se está viendo ahora.

Parece un príncipe. Es un príncipe oriental,

es un samurái. Es mi hermano de cuatro años.

¡Oh! Es el pequeño príncipe.

Un escritor como Saint-Exupéry, y lo hemos dicho,

que pretende construir su propia vida,

el material de su obra de arte, da mucho juego

para escribir una biografía, realmente escribes una novela.

Le puede pasar a un Hemingway o a un Malaraux.

Pasa muchas veces que aunque te guste

la obra de un escritor, te acercas a una biografía,

acordaos de "Rilke", la obra de Wiesenthal,

yo terminé por aborrecerlo y estaba escrito como nada.

En el caso de Saint-Exupéry lo tienes que querer a la fuerza

porque es un humanista y es un periodista de los que faltan.

Eso que contaba Montse que corregía y corregía,

me encanta porque es impensable en un periodista que corrija tanto.

Aquí y ahora, es como el pan caliente.

Dame noticias y ya. Y él odiaba la actualidad

porque decía: "¿Por qué tenemos que hablar de la actualidad

cuando quiero reflexionar sobre otras cosas?".

Creo que es el verdadero reportaje. Por eso me gusta leer los periódicos

con dos meses de retraso, es cuando te das cuenta

si las noticias han servido para algo.

A tu lado Woody Allen es un pringado,

que los lee por la noche. (RÍEN)

Hay otro elemento que es interesante que es el del personaje heroico.

Saint-Exupéry es un héroe

que además escribe,

que esa es otra faceta interesante. Pertenece a ese tipo

de escritores extraordinarios que escriben a su pesar.

En realidad le interesa mucho más vivir la vida que relatarla,

pero se ven impedidos a hacerlo. No he mencionado

en la entrevista con Morata este largo periodo,

estuvo bastante tiempo en cabo Juby,

Villa Cisneros en Mauritania, lo que era una zona española,

el Sahara español. Y estuvo allí no como periodista,

sino como aviador. Como aristócrata, para entenderse.

Venido a menos. No, pobrecito mío,

estaba allí pasándolas canutas. Pero pensaban que tendría

más dotes diplomáticas que otros. Fíjate si él

no haría esta obra para niños. Ahora le hablamos a los niños

y se les dice: "Hola, ¿qué tal?". Con este tono pueril

de ponerte a la altura del niño, que parece que es un error

porque al niño no hay que hablarle como si fuera imbécil,

es un niño y punto. Él odiaba esa falsa puerilidad

con la que se habla a los niños. "El Principito" necesita

de una interpretación desnuda con mucho poso.

No es fácil hacer esas alegorías que él hace y esas metáforas.

Sobre todo me gusta de él lo responsable, lo humanista.

No le gustaba nada la frivolidad. Hoy en día, si no se suicidó

como ha dicho Montse, lo haría verdaderamente.

Estoy muy contenta de que lo hayan comprobado,

pero era imposible. Un hombre capaz de escribir...

Se cae tu avión en el desierto y tienes que caminar

porque tu mujer, tus colegas dependen de que sigas andando

y no te rindas, no de te dejes morir,

¿cómo se va a suicidar? Lo del suicidio,

al menos yo leyendo su obra, me parecía imposible

que se suicidara. Zweig, que se suicida en el mismo año

más o menos, por ahí. Prácticamente.

Él es el 44, Zweig en el 42. Por ahí se anda,

no tengo ahora el dato, no lo recuerdo.

Pero Zweig se suicida y resulta sorprendente.

Y Walter Benjamin. Claro.

Los escritores de esa época. Si me dejáis discrepar,

creo que Zweig y Benjamin son personas moralmente sensibles,

pero no moralmente tan completas como Saint-Exupéry.

Yo he descubierto a un humanista terso y total

con un gran sentido del deber. De la humanidad.

Montse ha dicho que tenía un alto sentido

de la responsabilidad y que por eso no cabía pensar

que se había suicidado. Pero Zweig también tenía

un altísimo sentido de la responsabilidad.

Y además un sentimiento... Zweig ha vivido otro mundo.

¡Un mundo de ayer! Él mantiene una inocencia...

La famosa frase de "Por quién doblan las campanas",

la cita inicial de Hemingway, la he entendido ahora

leyendo este libro de Saint-Exupéry. La sensación

de pertenencia indisoluble, de camaradería indisoluble

con todo lo humano y que no lo vive con tal inocencia,

con tal ternura.

Zweig es un hombre desengañado,

ha visto cosas que este, por suerte, no llegó a ver.

Su inocencia se quiebra antes de morir.

Por una vez tenemos algo de tiempo para poder recomendar

con algo de calma nuestros libros.

¿Me dejas acabar? Venga, lo último.

Hay una cosa de la entrevista que me ha parecido muy bien,

pero que no me ha gustado cómo ha quedado.

¿El qué?

Cuando habéis hablado de que Saint-Exupéry

no toma partido en la guerra de España

y que eso le cuesta, de algún modo, quedar desubicado.

Luego habéis dicho que tampoco toma partido

por de Gaulle. Pero no creo que sea: "No tomo partido por nadie.

No me pronuncio ni por de Gaulle ni Vichy",

porque era francés. Estaba en contra.

No confía en de Gaulle, le parece un futuro dictador.

Él tomo partido contra Vichy, ¿eh? Hay una anécdota en el libro.

Así como en la guerra de España lo intenta, con lo difícil que es:

"No me meto en política, voy a lo humano".

En Francia no puede decir: "No me meto en quién tiene razón".

Simplemente no se fía. No se sumaba a bandos ideológicos.

Era una persona... Muy honesta.

De Gaulle que nos ha quedado como el gran salvador de Francia,

digamos que a Saint-Exupéry no le inspiraba confianza.

Y lo condena... No es que no tome partido,

es que lo juzga mal.

Una cosita de Saint-Exúpery, tardo un segundo.

Cuando está en el frente de Carabanchel,

en la columna Durruti, eso es muy bonito.

Está con los anarquistas, pero creo que hay una frase

que describe lo que han sido las guerras civiles españolas,

sobre todo esta última. Dice: "En España no se está guerreando,

se está fusilando". Porque ve fusilamientos

entre los propios anarquistas, los comunistas, los nacionales.

Una guerra fratricida dentro del fratricidio.

Un humanista. Me ha encantado acercarme a la obra

de Montse Morata y Saint-Exupéry. Sí.

Siempre me quedo para el final, lo que significa

que nunca puedo recomendar libros. Sí, tienes razón.

Al menos recomendando este libro que se llama...

Estamos hablando no solo de heroísmo, sino de amigos,

su amistad con los otros aviadores, pioneros de la aviación,

que fueron Mermoz y Guillaumet, los dos fallecidos en el aire.

Este libro es interesantísimo, de la amistad extrema

que se creó entre Montaigne y Étienne de La Boétie,

que escribió prácticamente ese clásico de la literatura

reaccionaria, anarquista.

El libro sobre... "El discurso sobre la servidumbre".

"El discurso sobre la servidumbre voluntaria".

Voluntaria, efectivamente. Era también de Burdeos,

como Montaigne. Se crea entre ellos una extrema amistad,

como dice el título del libro publicado por Jean-Luc Hennig,

que es un periodista y profesor. Magnífico.

Yo desconocía esta extrema amistad que se crea entre Montaigne

y La Boétie que dura seis años porque muere La Boétie.

Muere, sí. Y Montaigne se queda tocado.

Es además una amistad que estaba frisando

incluso en la amistad erótica. En lo romántico.

No llegan nunca, en fin, a hacer el amor.

Pero hay un paralelismo entre la relación

que se creó entre Sócrates y Alcibíades.

Alcibíades intentó repetidas veces llevarse a la cama a Sócrates.

Sócrates, el hombre de la virtud y de las buenas costumbres,

se resistía.

Es increíble la importancia

que le dio Montaigne a lo largo de su vida,

en su obra, en sus escritos... Teniendo solo esa obra.

Sí. Y en la carta a su padre

a esta relación entre La Boétie y Montaigne.

Decía que la amistad debería ser una esclavitud voluntaria

porque hay que estar prestado al otro.

Pero son románticas las cartas. Me gusta eso

de la esclavitud voluntaria. Sí, esclavitud voluntaria,

así lo llama. Llega un momento en que la semántica

de la palabra amistad y amor cambian.

Cambian. Había una época

en que amistad significaba amor. Amor.

En las cantigas nuestras se decía cantigas de amigas,

que eran también cantigas de amor. Y había una amistad

entre hombre y mujer que en realidad era amor.

Luego pasa a ser el amor algo que designa únicamente

las relaciones entre los hombres y las mujeres

y no entre personas del mismo sexo. Sí, sí.

Aunque ahora haya vuelto por otros caminos

a usarse esa palabra. Altamente recomendable.

Ese libro es muy bueno. Ahora tú, Ayanta.

En relación a Saint-Exupéry

y a algo que no se ha tocado

en la entrevista ni ahora conversando entre nosotros

y es la parte mágica de la vida de este hombre.

La parte más exotérica. Es decir, él en su escritura,

en "El pequeño príncipe", "El Principito",

realmente antecedió lo que luego le sucedería en la vida

porque está contando algo que luego le sucede a él

en una historia autobiográfica como es "El Principito".

Ya ha dicho Montse que era mago. Era mago. Está claro, ¿no?

Tiene ese halo mágico, de jugar con su propio destino

como si ya supiera cuál es su destino.

De ahí también la nota final.

A mí, obviamente, y me imagino que a muchos,

pues estas cosas nos llaman la atención,

nos gusta pensar en ellas. Y, bueno,

pensando en qué libro recomendar o hablar de él

en este programa dedicado a Saint-Exupéry,

inmediatamente me ha venido a la cabeza "El amigo del desierto",

de Pablo d'Ors, que está dentro de la trilogía de "Silencio",

que abordó Pablo d'Ors hace un tiempo.

En esa trilogía de "Silencio" está "El amigo del desierto",

"El olvido de sí mismo" y la "Biografía del silencio".

Hizo un grupo. Dirigió un grupo que se llama

Los amigos del desierto. Los amigos del desierto.

Se reúnen, reflexionan, meditan. Es un...

Sí, una manera de estar en silencio todos juntos y meditar

y alcanzar una situación contemplativa de la existencia.

Pablo d'Ors ha tenido un éxito apabullante

con su "Biografía del silencio". Y releyendo este libro ahora

para este programa, me ha interesado más

su segunda lectura. Es decir, me ha interesado más

después de leer "Biografía del silencio",

a pesar de que hubiese sido escrito antes,

porque es como el libro que abona el terreno

a ese ensayo o no sé cómo llamarlo que es "Biografía del silencio".

Tiene que ver mucho con Saint-Exupéry

no solo por esa concepción mágica,

espiritual, religiosa incluso

de la existencia, sino porque el desierto,

el paisaje de Saint-Exupéry es el paisaje de "El Principito"

y ese es el lugar que es todo y es nada.

Es el lugar donde dicen que mora Dios.

De hecho, en este libro, en "El amigo del desierto",

hay incluso una referencia clara que os voy a leer.

Pablo d'Ors escribe: "Al igual que Saint-Exupéry,

el famoso aviador y escritor francés,

también yo había encontrado en el desierto

a mi principito particular. Y también yo,

como alguno de los personajes con quien este famoso principito

se encuentra en su historia, debía ser domesticado

para recibir una lección".

Ahí está la relación con los animales.

Y el concepto de domesticar. La naturaleza, el domesticar.

A lo largo de mi asendereada vida he recorrido todos los paisajes

prácticamente del mundo y el que más me ha marcado

ha sido el Sahara. Claro.

Lo he atravesado siete veces. Más que los bosques, las montañas,

el Himalaya... El Sahara. Uno no lo puede tener tan claro

hasta que realmente va y lo ve. Hemos visto muchas fotos,

pero cuando uno va a un desierto... Esa inmensidad.

"Vale, ya lo he entendido". Y es lo que cuenta

este libro de Pablo d'Ors, la búsqueda de la esencia

de uno mismo. En el desierto están

todas las fantasías, son los espejismos, están todas.

Sí. Puedes ver lo que quieras.

Es una inmensa pantalla donde proyectas lo que tú quieres,

lo que llevas dentro. Lo invisible a los ojos.

Exacto. Lo esencial en sí mismo.

Me permitís que diga otra cosa sobre el desierto que dice Pablo:

"Quizá solo ame el concepto de desierto

y quizá lo ame porque quiero ser como él.

Amo el desierto porque es el lugar de la posibilidad absoluta.

El lugar en que el horizonte tiene la amplitud

que el hombre merece y necesita.

El desierto, esa metáfora del infinito".

Casi lo mismo que acabo de decir. Lo que acabas de decir.

Por eso te lo quería leer. La gran pantalla.

¡Pura potencia! Bueno, Anna.

Yo sigo con mi cruzada a favor de la buena gente

que presta libros. Esto es un libro que me lo ha prestado

una persona tan importante que solo puedo citarla

por iniciales, una persona conocida, sus iniciales son A.N.

"¿Puedo...? -¡No, no!".

A.N. me prestó este libro que lo tenía en su despacho

y me hizo mucha gracia y es:

"Instrucciones para los soldados británicos en Francia. 1944".

Reproducción del original elaborado por el Comité Político de Guerra

y publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en Londres.

Después del desembarco de Normandía...

Ese libro lo sacó Ricardo Artola. También me lo dio a mí.

Bueno, no estamos hablando de ti. (RÍE)

Editado por Kailas. Es un código de honor

para los soldados ingleses que llegan a la Francia ocupada

y les dan desde nociones geográficas hasta cómo son los franceses.

Les mentalizan de cómo deben tratar a un pueblo.

Dicen: "Aunque los nazis lo hayan ocupado,

no es verdad que sean tan cobardes como pensamos, ellos luchan..."

Y tiene fragmentos deliciosos como este por ejemplo:

"Si se te ocurre pensar que la primera chica bonita francesa

que te sonría tiene intención de bailarte el cancán

o llevarte a la cama, corres el riesgo de meterte

en serios problemas y de poner en jaque

nuestras relaciones con los franceses".

Es un libro delicioso de la época de Saint-Exupéry,

de hecho es del año de su muerte, que es cuando aún

te mandaban a la guerra con manual de buenas maneras.

Gracias, A.N. Volveré. Elia.

Un descubrimiento y es sir Thomas Browne,

en este caso el autor es Hugh Aldersey-Williams:

"Las aventuras de sir Thomas Browne en el siglo XXI".

He descubierto a Thomas Browne, no lo conocía y, bueno,

Borges, Javier Marías y Virginia Woolf

han escrito sobre él. Javier Marías lo cita mucho

porque lo llamó el propio autor para preguntarle sobre él.

Estamos hablando del siglo XVII en este caso,

pero era un Saint-Exupéry, un curioso de la vida.

Médico, botánico, religión también;

tiene un libro que se llama "Religio Medici",

la religión del médico, ya iba un poco en la época

a revelarse contra eso. Pero no deja de ser un humanista

por esto que digo. Dice: "Razón y fe pueden ir de la mano"

y en este caso es muy respetuoso. De una fuerza moral muy grande.

Lo que más me ha gustado, que debería ser el patrón

aunque no sea costumbre, de los lexicógrafos.

Era un inventor de palabras, llegó a inventar

hasta ciento y pico, no, 784 neologismos

y palabras. ¡784!

Y palabras como las que usamos hoy día: inconsciente, inactividad,

iluminación, jactancioso, adjuntar,

carnívoro, exhausto... Cantidad de palabras

que desconocía que este hombre había inventado.

Imaginaos, ¿no? Exhausto.

Exhausto, efectivamente.

Es un descubrimiento para mí y tienen que leerlo.

Inventemos. Yo quería recomendar también,

estamos hablando de héroes, este es un programa

sobre el heroísmo en definitiva, este libro de Carlos García Gual,

que fue compañero mío en la facultad, un viejo amigo,

publicado por Turner, sobre la muerte de los héroes.

García Gual es un mitólogo fundamentalmente.

Claro, sabemos muchas cosas de los héroes,

las sabemos desde pequeñitos, pero normalmente

no nos cuentan cómo murieron los héroes.

Parece como si los héroes fueran inmortales y no,

entonces habrían sido dioses, no eran inmortales.

Aquí Carlos García Gual divide por una parte los héroes míticos:

Edipo, Heracles, Perseo, Orfeo, Asclepio, Jasón, etc.

Y por otra parte los héroes homéricos:

Agamenón, Aquiles, etc. Y añade algo

que os debería interesar mucho a las tres

porque habla de los arquetipos femeninos...

Las mujeres. Que normalmente no se habla nunca.

Siempre se fastidia a la mujer en la mitología griega.

Concretamente de tres. Y da la casualidad que estoy aquí,

no sé si tres heroínas o no. En fin, Clitemnestra, Casandra

y Antígona. Más que heroínas son tres pringadas,

unas sufridas. "La muerte de los héroes",

de Carlos García Gual. Y siempre siguiendo con el heroísmo,

hay estos libros, publicados por Alianza Editorial,

de Bernardo Souvirón que es un profesor

de lengua y literatura clásica... Bravo, Fernando.

En un instituto de El Espinar, en Segovia,

que no sé si sigue siéndolo o no. Algunos de estos libros

son de hace unos cuantos años. Tiene muchos, ¿eh?

Tiene por una parte este "Hijos de Homero.

Un viaje personal por el alba de Occidente"

y "El rayo y la espada. Una nueva mirada

sobre los mitos griegos". Son libros importantes

porque la función de los héroes mitológicos

era proporcionar unos patrones de conducta,

unos patrones de valores a los jóvenes.

Cuando nosotros éramos niños, estudiábamos las proezas de Aquiles,

de Hércules, de Jasón, de Orfeo, etc.

Y aprendíamos a vivir, a ser gente decente

y buenas personas. Ahora esos héroes han desaparecido

del imaginario infantil y ahí quedan los héroes que les proponen,

ni los mencionemos. El antihéroe.

Que además es... Bueno, no. Antes, sí...

Luego, si nos queda algo de tiempo, seguir recomendando libros.

Vamos con el concurso. Tú tenías que hacer una propuesta.

La propuesta es que vamos a hacer un concurso,

este mismo que hacemos nosotros lo proponemos para todos aquellos

que nos están viendo y que nos siguen.

Simplemente que apuntéis nuestro Twitter:

"@librosconuasabi".

"@librosconuasabi", que os hagáis amigos del Twitter

y participéis en el concurso de adivinar,

aquí Dragó nos va a leer el comienzo de una gran novela

y os proponemos que adivinéis de qué novela se trata.

Novela o no novela. Novela o no novela,

el comienzo de un libro. Si no lo miráis en Internet,

si no hacéis trampa... ¡Cómo no van a hacer trampa!

Si no, haced trampa. En fin, que participéis

todos los que queráis y por sorteo,

entre todos los que hayáis participado,

uno de vosotros que haya acertado recibirá un libro,

en este caso "Pacto de sangre", que es un libro

que escribimos Fernando y yo juntos. Juntos no,

cada uno por su lado. Cada uno por su lado.

Juntos habría sido imposible. Hay gente que lo hace.

Tú y yo habría sido imposible. "@librosconuasabi".

A ver, vamos a escuchar. Lo que toca hoy.

Esto tiene que ver con el mundo del heroísmo,

con estas cosas de las que hemos hablado.

Linda con el heroísmo. A ver si lo sabéis.

"Querido Marco..." Ya con esto deberíais saberlo.

Veo que no, bueno. "He ido esta mañana

a ver a mi médico, Hermógenes, que acaba de regresar a la villa..."

"Memorias de Adriano". Sí, señora.

¡Eh! (GRITAN)

¡Qué ilusión! Por fin hay alguien.

¡Qué bien! Bien.

¿Entonces te toca el libro a ti? ¿Qué libro?

"Pacto de sangre". ¡No, no!

A los telespectadores. A todos los que nos veis,

participad. ¡Hombre, ya!

Da igual, participad. "@librosconuasabi".

¿Queréis poner algún libro en el cohete?

Tenemos aquí uno que hemos pactado entre todos.

Lo pongo yo que estoy más cerca. ¡Mándalo!

O lo mando yo, me hago responsable. Sí, sí.

Otro libro que ha salido al mismo tiempo que el de Morata.

No, unos meses después. Unos meses después.

Se trata de "A cielo abierto", de Antonio Iturbe,

ganador del Premio Biblioteca Breve. Sí. Encima premiado.

Y es una novela sobre Saint-Exupéry.

Es una novela sobre la aviación. Sobre Saint-Exupéry

y los otros dos aviadores, Mermoz y...

No recuerdo cómo se llama. Guillaumet.

Guillaumet. Es un caso curioso...

Lo pongo en el cohete. Pero justificad por qué.

Debo reconocer que después de leerme el libro de Morata,

me han pasado dos cosas. Una, me fui corriendo

a leer "Tierra de los hombres" y me lo encontré exprimido,

o sea, toda la belleza del libro ya lo había extraído Montse

para meterlo en su libro, no había dejado

ni una flor sin remover. Si me hubiera leído este libro

sin leer previamente el magnífico trabajo de Montse,

no sé si me habría causado mayor impacto

porque la historia es buena. He visto pocas cosas

de menos efectividad literaria sobre algo

de tanto potencial literario, que hasta una biografía

se lee como una novela. Y en cambio esta novela

se lee como un no sé qué. En cualquier caso,

para quitar un poco de hierro a esta sentencia,

hay cierta coherencia en que una novela

cuyos tres héroes son aviadores vaya al espacio exterior,

vaya en el cohete. Pues sí.

Es un paso más en la conquista del espacio.

Y que no se despeñe en el mar corso.

Lo que le reconozco y tiene un mérito,

y ahí se ven las entretelas de las biografías,

a Montse el único reproche que le haría

es que pasa de puntillas sobre Consuelo Suncín.

Aquí habla, sí. Creo que hay ciertos celos

de biógrafa a esposa de biógrafo. Pero Montse...

Antonio nos cuenta más cosas, hay más chichilla.

En el libro de Montse, que no quiero dejar...

A Natalie, la nieta de Alejandro II, del zar,

le escribe una carta. No hay mucho erotismo

en el libro de Montse. Ni falta que le hace.

Y le dice: "Si te acercas a mi cama, te cogeré como a los árboles

y te agitaré hasta que me des todos tus frutos".

¡Es genial! Y te lo dice Saint-Exupéry.

Pero no se acostaba con nadie. ¡No!

Se lo dice a una que era frígida total.

Pobre en experiencias. Quiero poner un libro en el cohete.

Es esta novela, "Ahora me toca a mí",

de una noruega que está teniendo un éxito estrepitoso en su país

y que aquí la lanzan también como la novela

que provoca orgasmos en las mujeres. Bueno...

Su nombre es Selma Lonning Aaro y cuenta...

La novela es muy mala, está un poco escrita

en el estilo de "El diario Bridget Jones".

Pues empezamos bien. ¡Vamos! Cuenta una historia de una mujer

que finge los orgasmos. Está casada...

¿Solo una? Tiene hijos, su vida.

Y entonces ya deseosa por fin, vive perfectamente

fingiendo orgasmos y un buen día dice: "Tengo que tener un orgasmo".

Es multitudinario. Esto te va a interesar a ti

con tu programa de "Es sexo". Tengo la novela.

Se compra un juguetito que es un conejito vibrador

que, en teoría, garantiza que vas a tener orgasmos.

Y se pasa toda la novela con el juguetito por aquí, por allá;

con la relación con su marido; con un mucamo que contrata.

¿Instrucciones de uso de un consolador?

No consigue el orgasmo nunca y cuando está a punto de conseguirlo

en el último capítulo del libro, puf,

se acaban las pilas del conejito y tampoco lo consigue.

La novela es muy mala. Como eres la especialista en sexo

y yo a mi edad estoy retirado de esas cosas,

la castidad es mi principal virtud. ¡Sí, hombre!

(RÍE) Te toca poner a ti

la novela en el cohete. Vale.

Llevo toda la mañana poniéndola. Hala, aquí está.

"Ahora me toca a mí".

Anna, te toca el poema a ti en cambio.

Sí. Bueno, como últimamente nos hemos apuntado al suspense,

no os voy a decir ni el título ni el nombre del poeta.

¿Hay que averiguarlo? A ver si lo averiguáis o no.

Si no, ahí queda. Con las cosas tan raras que lees,

a saber el poema que traes. En fin.

"Solo quien ama vuela.

Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro

más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante

todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo.

Amar, pero ¿quién ama? Volar, pero ¿quién vuela?

Conquistaré el azul ávido de plumaje,

pero el amor, abajo siempre, se desconsuela

de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,

quiso ascender, tener la libertad por nido.

Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.

Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía

sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.

Sé que te confundiste con una alondra un día,

te desplomaste otros como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte,

cárceles con que tragar la tuya.

Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.

A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir.

Apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego.

Espada devorada por el uso constante.

Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar.

Cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es menudo.

Por más que te debatas en ascender, naufragas.

No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean.

Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento.

La sangre se entristece de batirse sola.

Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca,

exhala un silencio de cárcel,

de sueño que arde y llueve

como un élitro ronco de no poder ser ala.

El hombre yace. El cielo se eleva.

El aire mueve".

Podría ser, pero no es Salinas.

¿Don Pedro? Don Miguel Hernández,

"Vuelo". ¡Ah!

(RÍE) Los créditos.

Todo por los libros.

Todo por los libros...

  • Libros con uasabi - 04/06/17

Libros con uasabi - 04/06/17

04 jun 2017

Programa divulgativo sobre literatura. Entrevistaremos a Montse Morata con la publicación de Aviones de papel.

ver más sobre "Libros con uasabi - 04/06/17" ver menos sobre "Libros con uasabi - 04/06/17"
Programas completos (42)

Los últimos 43 programas de Libros con uasabi

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios