Lazos de sangre La 1

Lazos de sangre

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Lazos de sangre - La saga de los Alba - ver ahora
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(CAYETANO) Con nosotros era implacable,

pero implacable, como una emperatriz.

(CARLOS) Mi padre era una persona extraordinaria,

mi padre valía más que yo, eso se lo digo.

(ROSA VILLACASTÍN) Jesús Aguirre era un encantador de serpientes.

¿Cómo lo reciben los hijos? Mal.

(ALFONSO) Cayetana ha sido lo más importante que me ha pasado.

Ha sido un placer estar con ella.

(CARLOS) Siento muchísimo la Casa y el sentido de la Casa,

que mi madre lo tenía mucho, y el sacrificio en la vida,

hay que hacer lo que hay que hacer y no quejarse.

(CAYETANO) Parezco un chino en una tribu de zulúes.

O sea, no tengo nada que ver.

-Eugenia le dio su mayor alegría,

lo que no consiguió: casarse con un torero.

(CARLOS) La familia no me molesta, me llevo muy bien con todos

pero cada uno se dedica a lo suyo y aquí no interfieren en nada.

Tres hombres que marcaron la vida de Cayetana:

el heredero, el rebelde y su último e inesperado amor

se sinceran, como nunca, para retratar a la saga española

de mayor estirpe: la Casa de Alba.

Nos llevábamos algunos años de diferencia, pero no lo notaba.

Alfonso Díez, en su primera y única entrevista,

nos abre las puertas de su casa y de su corazón.

La verdad es que...

ha sido un placer estar con Cayetana, un honor.

-"Anda, Cayetana, ¿cómo te vas a casar?"

-Imagínate: ella, el novio, el amigo del novio, Carlos y yo;

interrogando a ver qué intenciones tenía el matrimonio.

(RÍE A CARCAJADAS) Acojonante.

Nos confiesan que la herencia de la duquesa

ha abierto una brecha en sus lazos familiares.

Que yo he percibido mucho más que los demás.

-No te escoge ni por ser el más válido,

ni el más guapo ni el más listo...

No, no, porque has nacido el primero.

Te sientes excluido de lo que ha sido tu casa y...

La Casa de Alba.

Los Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo,

también lloran, criados por "nannies" de hierro.

Tenía una vara y me daba. Sí, sí, sí.

-Ella no se enteraba porque estaba haciendo sus cosas;

era duquesa de Alba, y vivimos unos años terribles.

Y con un trauma por la muerte de su padre.

Se sentó ahí y nos dijo: "Papá está en el cielo".

Y se quedó tan ancho.

"Lazos de sangre" se adentra en los palacios de la saga

y recuerda momentos felices.

Imagínate la felicidad que ha vivido ella

cuando María Eugenia se casi con Fran.

Que se tornaron amargos.

La saga más noble en "Lazos de sangre".

Sí, lo echo de menos.

-Nunca estaré lo suficientemente agradecido. Muchísimas gracias.

La Casa de Alba representa a la saga de las sagas;

desde el siglo XIV esta es una familia

que ha convertido sus lazos de sangre

en asuntos de Estado.

Y en más de 600 años ha sido la última duquesa

la que ha acercado el apellido al pueblo,

a través de sus amores, sus hijos, sus disputas,

sus miedos y su adiós.

Sobre la saga noble por excelencia, escuchamos hablar,

después de tanto tiempo, a dos de los hijos

de Cayetana de Alba y, por fin, por primera vez,

al último hombre que la amó: Alfonso Díez.

Las personas que me conocen saben lo difícil que es para mí

decir en alto mis sentimientos;

pero bueno, estamos aquí en una situación especial

para decir cosas de una personas excepcional.

Cayetana ha sido lo mejor que ha pasado en mi vida.

-En los últimos años

he tenido unas conversaciones con ella muy a fondo de todo;

de todo, de todos... Impresionante, ¿no?

Esas ya me las quedo, las llevaré dentro.

-Yo sabía lo que le gustaba, lo que ella quería,

y lo he seguido en todo momento, vamos.

Y sigo. En esta casa mismo, sigo limpiando cuadros,

sigo mejorando objetos.

"Lazos de sangre" ha entrado en sus emblemáticos palacios:

el de Liria y el de Dueñas.

Allí se dibuja la diferencia entre Carlos que, desde palacio,

representa la discreción y el apego a la tradición;

y Cayetano que, desde un modesto despacho aledaño,

se esfuerza por curar las heridas con su familia y consigo mismo.

Me ha costado 30 años y he hecho lo que había que hacer

y me he ido a todos sitios donde hubiera que ir

a regenerar mi trauma de infancia y a recuperar mi enorme...

destrozo emocional.

Ahora estoy empezando, ahora. Ahora sí, ahora ya...

Empiezo a ser yo, con lo que me corresponda

y con lo mío y... (EXHALA)

-Yo era un trasto de niño, ¿eh?

Y lo que pasa es que el ambiente, poco a poco,

te va haciendo pensar una serie de cosas.

Tras la muerte de la duquesa, Alfonso Díez, su viudo,

nunca había concedido una entrevista a una televisión;

nunca hasta hoy, que nos abre las puertas de la casa

donde convive con el recuerdo de Cayetana.

Nos habla de ella como lo que era: una mujer.

Es que Cayetana era una mujer, principalmente,

era una mujer en toda regla.

Era una mujer maravillosa.

La pareja decidió retomar una antigua amistad

tras encontrarse, casualmente, en un cine.

El final de aquella película que vieron juntos

marcó el principio de su historia de amor.

Teníamos muchas cosas en común;

hemos viajado mucho juntos,

hemos ido al cine, bueno, no hemos dejado el cine

porque nos gustaba muchísimo.

Y... sabía muchísimo de cine.

-Nunca es tarde para ser feliz.

-Un día viene Carlos y me dice: "Oye, tengo que hablar contigo".

Digo: "¿Sí? ¿Qué pasa?". Y me dice: "Que mamá tiene novio".

Digo: "No jodas, ¿cómo que tiene novio con 84 años?".

"Te lo juro, de verdad, me lo han dicho en Sevilla".

"Si tiene 84 años, macho".

"Que sí, que te lo digo en serio, que hay que hacer algo".

Los firmes pilares de la saga histórica

se vieron agrietados con la llegada de un funcionario

de la Seguridad Social: Alfonso Díez.

La familia se llenó de recelos, dudas y preguntas:

¿Corría peligro el patrimonio familiar?

¿Y la propia Casa de Alba?

¿Quería sacar beneficio Alfonso Díez de esta relación?

Fue una relación... muy llamativa,

tanto para la familia como para la opinión pública,

que acabó en boda cuatro años después.

(Vítores de las personas)

-¡Vivan los novios! ¡Ole!

-Fue una boda y una relación...

fuera de lo común porque ella era casi 30 años mayor que él.

-Nos llevábamos algunos años de diferencia

pero yo no lo notaba

porque era muy divertida, era inquieta.

Quería saber todo, quería ver todo.

Yo me lo he pasado con ella como con nadie.

-Yo comprendo, en cierto modo,

a sus hijos cuando le presentan a esta persona;

en la situación en la que estaba entonces su madre, estaba mala,

un chico joven, Alfonso era joven, es joven.

Y... dudábamos todos,

lo que pasa que cuando empezamos a conocerlo de verdad,

y se conoce tan pronto porque era como un libro abierto,

como un niño grande, no tenía recámara;

no era un hombre... es como es.

-Al principio, ningún hijo estuvo a favor de la relación,

poco a poco, después, Alfonso se fue ganando a cada uno.

-Un día vino a comer a casa y nos dijo: "Que me caso",

y, entonces, no nos creímos nada, porque era muy bromista.

Y yo: "Anda, Cayetana, ¿cómo te vas a casar?".

-Todo el mundo le decía que no se casara, pero se casó.

¿Por qué? Porque era lo que quería, además, en el momento.

No podía esperar.

(Vítores)

-Me llamó Alfonso y dice: "Fíjate,

¿sabes que hemos hablado y me gustaría que fueras mi madrina?

Quiero que participes en el momento bueno de la boda".

Yo me volví loca.

-Cayetana para mí...

ha sido lo más importante que ha pasado en mi vida.

Lo más importante.

Ha sido un placer estar con ella.

Alfonso Díez fue el último marido de Cayetana,

una mujer que pasó por el altar tres veces

con tres hombres distintos,

pero solo tuvo hijos de su primer matrimonio.

Ellos han buscado su camino cada uno

y yo no me he interpuesto para nada.

Unos hijos a los que dio libertad, aunque ellos, en lugar de libertad,

tal vez, hubieran preferido más afecto.

Con nosotros era implacable, pero implacable,

o sea, como una emperatriz.

A nosotros nos dio la del tigre.

-Era cariñosa cuando yo era muy pequeño

y, luego, fue cambiando;

luego, pasó a ser, cada vez más dura y más exigente conmigo.

Nunca me ha mimado mucho. Nunca he sido... no.

Eso es así. Conmigo era muy exigente;

era muy dura, especialmente, muy dura.

Con los pequeños, no, era otra cosa muy distinta;

con mis hermanos pequeños era muy distinta,

era muchísimo más permisiva, pero conmigo era muy dura.

-Yo sé que ella tenía...

amor absoluto por Cayetano y un cariño enorme por Eugenia,

también, es verdad, que eran los pequeños.

-Yo tenía una institutriz británica,

Miss Bobbie, a quien quería mucho, pero era durísima, era...

era una cosa, era...

Tuve una educación victoriana.

Tenía una vara y me daba. Sí, sí, sí, sí.

-Hay unas "nannies" que, precisamente,

las contrataban para eso, ¿no?

Para que les dieran esa formación y esa rigidez.

-Después de mi "nanny" querida, Margarita,

la siguiente para mí fue terrible, fue un calvario.

Si una fue mala la otra fue peor y ella no se enteraba

porque estaba haciendo sus cosas, era duquesa de Alba,

tenía a Eugenia pequeña y vivimos unos años terribles.

-A los niños de entonces no nos pedían la opinión,

nos vestían como querían vestirnos, no me gustaba nada;

a mí, por ejemplo, el tejido de lana me molestaba muchísimo,

no lo podía soportar,

pero nadie me preguntaba si lo quería o no lo quería.

-A los 15 años dije:

"Hasta aquí, no quiero más 'nannies'".

Yo me rebelé, cogí la puerta

y en un palacio es difícil que te controlen.

Entonces, básicamente, dependía de mí mismo, fue una etapa dura.

-Mi madre tenía una doble faceta, una doble personalidad:

tenía ese atractivo y ese gancho, que eran muy difíciles de tener,

mucho más con la gente en general que con la familia,

en familia era distinta.

-Nada que ver como parece desde fuera.

Nada que ver.

Pero ¿cuál fue la razón que llevó a Cayetana

a poner los asuntos de duquesa por delante de los de madre?

¿Haber perdido a su madre de pequeña influyó en su actitud?

-Ella fue hija única, su madre se murió muy joven.

Yo lo he entendido, hay otros que yo creo que no;

no sé cuánto lo han entendido los demás, no lo sé.

Yo me he esforzado por entenderlo y por hablarlo con ella.

-Le faltó lo más importante: el cariño, los besos...

El poder contar a alguien, a una madre, a una hermana,

las cosas que te pasan, cómo vas descubriendo la vida.

Eso le faltó y, quizá, por eso quiso tener muchos hijos, ¿no?

Quizá fue esa la razón.

-Alfonso se puso por mi abuelo, que era su padrino.

El mayor, Carlos, porque es tradición en la Casa;

uno se llama Jacobo, luego, Carlos, Jacobo... así.

Luego, Jacobo, el tercero.

Fernando, que es otro nombre familiar.

Y, luego, Cayetano Luis, por mí y mi marido,

porque ya creíamos que nunca llegaba la niña;

y, por fin, llegó la niña y se llamó Eugenia.

Seis fueron los hijos del primer matrimonio de Cayetana,

tan diferentes en su comportamiento como en su carácter.

El, entonces Carlos Huéscar, ahora duque de Alba,

es rectitud, es seriedad, no es prensa

y es "esto se tiene que hacer así porque somos aristocracia".

-Siento muchísimo la Casa.

Me han inculcado un gran amor al arte

y el sentido de la casa, que mi madre lo tenía mucho,

y el sacrificio en la vida; hay que hacer lo que hay que hacer

y... no quejarse.

-Alfonso, el duque de Híjar, actualmente,

es el más desconocido de los hijos de la duquesa,

el que nadie sabe, casi, ni como es;

se parece mucho a Carlos pero la gente no lo tiene ubicado.

-Trabajador, con un carácter más difícil

pero con mucho sentido del humor.

-Jacobo es el hijo díscolo de la duquesa de Alba,

no el preferido pero sí el más mimado, en ocasiones.

-El jipi de la familia. (EL PRESENTADOR RÍE)

Llevaba el pelo largo cuando tenía 18 años

y nunca quiso terminar la carrera de Filosofía y Letras,

era un poco rebelde pero, luego,

en la vida ha triunfado

porque, ahora, su editorial Siruela va muy bien.

Es el más intelectual de la familia.

-Fernando es el soltero, marqués de San Vicente del Barco.

-Es muy responsable, muy serio. (PERIODISTA) Ajá.

-Fernando fue el eslabón perdido:

era el del medio, los mayores tuvieron relación con los padres,

los pequeños tenían sus nanas y Fernando se quedó ahí,

muy pendiente de sus hermanos pequeños.

¿Quiénes eran? Cayetano y Eugenia.

-Cayetano... es muy entrañable,

yo creo que se parece a la duquesa;

se parece bastante a la duquesa de Alba

pero ha sufrido muchísimo.

Ahora ya no lo soy, bueno, lo sigo siendo,

pero fui un rebelde con causa porque mi infancia

y mi adolescencia fueron tristísimas.

-Cayetana con Eugenia hizo cosas que no había hecho con sus hijos.

-Es la hija única y la única niña de la casa.

Todos la mimamos mucho.

-Me contaba, una vez, que salía de la ópera o de un concierto

para bañar a la niña y darle la cena.

Cosa que no había hecho jamás con los mayores

porque no era eso lo que se llevaba.

-A Cayetana no le gustaba...

decir que vivieran sus hijos de ella.

No, ella ha sido una mujer muy...

Fue implacable, pero yo fui

el único que se rebeló con ella, desde el principio.

Cuéntame lo de los juguetes. -Lo quiero.

-¿Por qué los quieres? -Porque son mis regalos.

Pues mi infancia, mi adolescencia, mi abandono con las "nannies",

eso para mí... tardé 40 años en recuperar eso y no he dudado

en tratarme con todos los tratamientos psicológicos

para vencer eso porque no me dejaba avanzar.

¿Le dijo alguna vez su madre: "Le quiero, te quiero"?

-¿A mí? No.

Pero, bueno, sabía que me quería.

Una vez tuve una conversación muy a fondo, muy sincera,

le saqué todo y estuvo dos días fastidiada y luego, ya...

Acabó el tiempo y yo me quedé muy bien.

En 1926 nace la que se convertiría

en la única heredera de la Casa de Alba,

Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva.

A sus espaldas 16 nombres, 40 títulos nobiliarios

y 18 veces Grande de España. Sus padrinos no podían ser menos

que el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia.

Cuando ella era una niña, la madre no le deja acercarse

a su cama porque tiene tuberculosis

y no quería contagiarla y le tira zapatillas

para que no se acerque, la niña no entiende nada.

Tuvo una vida muy dura porque luego pasó la guerra mundial

en Londres, mi abuelo era viudo, era mucho mayor que ella,

tenía que perseguir las mesas con él, comer con él

y todo este tipo de vida para una chica muy joven,

pues era difícil.

-Luego se queda sola con su padre, que la adoraba, la quería mucho,

pero tenía ideas muy concretas

sobre cómo educar a una futura duquesa de Alba.

Tana, como la llamaba su padre, creció con disciplina

y entre algodones, la tuberculosis apartó a su madre

de su lado cuando ella tenía ocho años,

algo que la marcó toda su vida. Tras la muerte de su madre,

comenzó el peregrinaje, París, Londres, Sevilla,

donde empezó su afición a los toros y su pasión

por los caballos y el flamenco.

(Música flamenca)

Dice ella que cuando era jovencita, como era muy aficionada al arte

en general, hablamos que Cayetana es arte,

le gustaba el arte.

Cayetana, como cualquier niña sabía encontrar momentos

para disfrazarse y evadirse de la disciplina

o de los malos momentos convirtiéndose en otra persona

sin tantos títulos y responsabilidades.

Pero todo lo interrumpió la guerra.

Le tocaron los bombardeos, mi abuelo y ella se ponían un mono

y bajaban a los sótanos y allí aguantaban, pues el tiempo

del bombardeo y cuando terminaba volvían a salir arriba.

Claro, era una época muy dura.

Y difícil.

Entonces, estando en Londres se enteran por la BBC

que ha sido bombardeado el palacio de Liria.

El padre se propone y se lo hace prometer a su hija

que ese palacio volverá a ser

lo que era y si él no lo termina, lo terminará ella.

El palacio de Liria, el de Las Dueñas también,

tiene cantidad de objetos maravillosos de porcelana,

sobre todo, el olor, a mí también me gusta el olor de porcelana.

Lo conserva muy bien su hijo, su familia, sus hijos,

como lo tenía ella puesto.

Es dificilísimo ser duquesa de Alba con la responsabilidad

que le metieron con 14 años, la reconstrucción de ese palacio

que es inédito y al mismo tiempo ser Cayetana

de faralaes, de flamenco, gitana...

-Mi padre fue, realmente,

quien llevó el tema de las obras para adelante.

La incalculable fortuna de la saga se redujo,

considerablemente. Para hacer frente

a la reconstrucción vendieron 10 000 hectáreas

de sus posesiones y durante un tiempo

renunciaron a lujos superfluos propios

de su estatus social.

Creo que no hay familia en el mundo que reconstruyera

un palacio así, siempre nos decía:

"Si mi padre no hubiera reconstruido esto

con mi responsabilidad de seguirlo adelante,

tendríais todos los privilegios que la gente piensa que tenéis.

Como no ha sido así, no los tenéis, así que ni pio".

(TOSE) Y todos para adelante.

La pasión de Cayetana por el mundo del toro

la llevó a enamorarse de un torero, su primer y confesado amor.

(NOTICIARIO NO-DO) La cámara sorprende ese momento de la intimidad

donde Pepe Luis Vázquez se viste el traje de luces.

-Su padre cortó la relación que, en realidad, no había nada sólido;

pero iban a pasear por el parque de María Luisa

a ella le encantaba tener un novio o un acompañante

que no tenía nada que ver

con los habituales que la cortejaban.

(NOTICIARIO NO-DO) La duquesa de Alba, amazona sobre caballo tordo,

en cabeza tras el desfile de las cuadrillas.

(CARMEN TELLO) Le encantaba tener fotos de los toreros que a ella

le gustaba, dedicadas y le encantaba lo que era

el arte y, sobre todo, Andalucía.

-Llegó el momento de tener una relación seria

y Luis Martínez de Irujo que era un aristócrata

muy importante de origen,

con raíces, también en el País Vasco,

pues era un señor muy educado,

muy agradable, universitario,

con una cultura importante,

partidario de la monarquía, como los Alba.

Mi padre era una persona extraordinaria,

ustedes alguna vez habrán oído hablar de mi padre,

que será poco porque este año cumpliría 100 años.

Era uno de los consejeros de don Juan, del padre

del rey Juan Carlos, persona muy unida a Juan Carlos I.

Con 21 años Cayetana da el sí quiero

a Luis Martínez de Irujo en Sevilla.

Tana se casa y su padre no quiere escatimar en gastos,

para ello dispone 20 millones de pesetas de 1947,

es, sin duda, un acontecimiento internacional.

Se fueron de luna de miel con el propósito de dar

la vuelta al mundo y estuvieron, creo,

casi un año, como que ella vino embarazada

de la luna de miel. Se fueron a Hollywood

y vieron el rodaje de alguna película

y alternaron con los actores más importantes del momento.

Conoció a Marilyn Monroe.

Adoraba a los actores,

a todos, en general, los extranjeros tenían

muy buenas relaciones con actores que nosotros

los veíamos en pantalla, Merle Oberon, Charlton Heston.

Llevaba una vida social por su casa y sus palacios

pasaron desde Jackie Kennedy a todo el mundo.

(NOTICIAS NO-DO) Esperan a la ilustre dama, los duques de Alba,

cuyo palacio de Las Dueñas será su residencia.

Es que ibas a Sevilla y todos se hospedaban en Dueñas

y en Madrid, imagínate lo que habrá pasado por Madrid.

A esos invitados insignes, Cayetana les recomendaba

acudir a Lina para vestirse.

Con más de 50 años desde su creación,

la mítica firma de costura Lina ha vestido a la realiza,

a la aristocracia y a las más grandes artistas.

(LINA) He vestido a todas

porque vestí a Cayetana,

luego, a Eugenia.

Este es el traje que le hicimos a Grace Kelly para la feria.

Yo cuando vi a Grace Kelly aparecer por la puerta,

de verdad, casi me desmayo

porque era un sueño mío, entonces que un sueño

se te haga realidad

pues fíjate qué cosa más bonita.

Pero, principalmente,

tenía auténtica adoración

con los actores españoles.

Yo, gracias a ella, he conocido a personas

que si no, no hubiera tenido ocasión de conocerles

como a Concha Velasco, a Lucía Bosé, a Aurora Bautista.

El padre, Jacobo Fitz-James Stuart, fallece y Cayetana se convierte

con 27 años en la decimoctava duquesa de Alba.

Empieza la saga de la época contemporánea.

Su marido se encarga de la gestión de la Casa de Alba

con responsabilidad y siempre un paso detrás

de la auténtica protagonista la duquesa.

Era un hombre muy bueno, de gran bondad y muy inteligente,

un hombre muy inteligente con un gran sentido práctico

y, realmente, pues llevaba la Casa.

Una persona que reestructuró campos, hizo empresas, era una persona

que comprendió su papel, magníficamente, bien.

Se murió su marido siendo ella muy joven con seis niños.

Murió con 52 años, pero ya casi nadie,

nadie de los que viven, le han conocido, le recuerdan.

Uno de los mayores traumas en la vida de Cayetano

es la muerte de su padre. Por primera vez, el pequeño

de los Martínez de Irujo relata, con dolor,

la forma en que descubre que nunca más volverá a verle

que ya no está. La noticia le marca para toda la vida.

Antes no podía hablar de ello, pero hasta no hace mucho.

O sea, eso me producía un shock porque tienen ahí a una "nanny"

que no te deja ver nada que reza en la capilla de San Sebastián

para que se cure tu padre y lo está enterrando

y lo hacía toda España, ¿sabes?

Vino un hermano mío a decirnos eso

como si fuera una película de Dickens.

Nos juntó ahí y nos dijo:

"Papá está en el cielo", y se quedó tan ancho.

Claro, yo salí corriendo... O sea, todavía me cuesta,

todavía se me sube la emoción y la tristeza.

Pues que no te dejaran despedirte de tu padre, uf.

Ella no se dio cuenta, nos quiso proteger,

luego me lo explicó y se equivocó... Y se equivocó

mucho más el hermano de emisario que vino a decírnoslo,

que a día de hoy, todavía, no me ha dicho nada

porque se lo he dicho.

No me ha pedido perdón porque por lo menos,

si sabes que un niño de ocho años sale llorando,

desconsoladamente, por lo menos vas a ver

qué le pasa, cómo está, le dices algo, ¿no?

No te marchas por dónde has venido.

Fue Alfonso.

Una vez que falleció su marido,

ya sí que se casó con quien le dio la gana

a quien quería, a quien amaba

y le daba igual que fuera un excura jesuita.

-Duquesa, ¿recuerda un momento como muy doloroso?

-Sí, cuando se murió Jesús

porque él fue el amor de mi vida.

El último y el amor de mi vida.

-¿Y un momento, sumamente, feliz de esos que...?

-Cuando me casé con él.

-Ella fu feliz con Jesús,

pero, vamos, que...

-Llegué, joder, estaba en un concurso

y de repente, me felicitan y digo: "Si no he ganado".

-"Pero se casa tu madre". Imagínate, me engaña

con la muerte de mi padre, me rebelo, se acabaron las "nannies",

no quiero más dictaduras sin explicación

y de la forma que fue la última que fue durísima.

Y cuando me revelo al año siguiente o en ese año,

a los 15, cuando digo que se ha acabado esto

y me quitan las "nannies", de repente llega Jesús.

Y me coge y me dice que yo ahí bajo su mando.

Bajo el mando de nadie, yo ya voy a coger mi propio mando

por mucho que me cueste en la vida y así fue.

-¿Dijo que dio un braguetazo? -Bueno, como preguntaron,

dije que por qué no, si me casé con una mujer guapa,

atractiva e importante e inteligente, si eso se llamaba

así, pues que lo llamasen así.

Jesús Aguirre era un encantador de serpientes.

¿Cómo lo reciben? Mal, los hijos, pero eran muy pequeños,

o sea, la mayoría eran muy pequeños.

Entonces, de pronto se encuentra con seis, imagínate

con unas edades de escala así,

bueno, yo sé en el caso de Cayetano que lo pasó fatal

y tuvo muchos encontronazos con él.

(RESOPLA) Jesús, fue, intentó ser implacable conmigo

y no pudo porque chocó frontal

y al final fue una etapa muy difícil hasta que fui siendo

más mayor donde reconcilié todo y él también cambió de actitud

conmigo porque cuando eres mayor de edad

dices: "Hasta aquí hemos llegado o cambiamos o...".

-Pero a mí me gustaba más Alfonso.

Mucho más.

A lo mejor Jesús era más intelectual

y como yo soy menos intelectual, no digo que Alfonso no lo sea,

pero que Jesús era escritor,

era más... no era de aquí,

Alfonso tampoco, pero parece sevillano.

-Hubo rumores sobre...

sobre Jesús Aguirre y sus tendencias sexuales

que a ellos dos les molestó muchísimo.

Y un día pues le preguntaron

a ella que cómo iba su vida matrimonial

y dijo: "Pues somos un matrimonio

porque hacemos el amor todas las noches",

lo dijo con una palabra castiza que no me apetece repetir.

Pero es mucho más joven que su mujer.

-No, de ninguna manera. -Eso sí que no,

ahí, lo siento mucho. -Mi mujer irá a mi entierro

y a muchos de sus hijos jugando al aro.

Él estuvo muy enfermo y muy solo en Madrid, Cayetano como hizo

las paces al verlo solo, enfermo, pues era quien más le atendía.

Los últimos años de Jesús cambiaron y, al final,

Dios se lo llevó, pero fueron muy duros.

Le tengo que decir que fui muy feliz con él

durante 23 años. En este momento, para mí,

he perdido el hombre más importante de mi vida.

(LLORA)

-Yo, a día de hoy, no entiendo esa pasión

con el matrimonio de Jesús que, además, ha seguido

hasta el final, ¿sabes?

Pero yo, visto desde fuera,

no sé, yo ahí es lo único que no he entendido de ella.

Cayetana acerca la aristocracia al pueblo formando parte de él,

mezclándose con estratos sociales que, hasta entonces,

no tenían cabida en los palacios de la saga.

Se preocupa por la gente y se nota.

La persona más generosa que he conocido nunca.

Generosa hasta el infinito.

De ella con su persona y su patrimonio.

Estos años yo he vivido una situación, he vivido

muchas situaciones, pero he vivido una situación muy particular

con unas personas que se acercaban a mí

y que fueron alumnos de los Salesianos.

Se encontró con un colegio

que daba cabida unos 200 alumnos,

bueno, pues ella se empeñó,

lo agrandó, compró casas colindantes

y dio cabida para mil y pico de alumnos.

Pidieron por Navidad un cine.

Se hizo el cine.

Yo me quedaba asombrado y orgulloso.

Por todos lados me dicen anécdotas, cosas.

"A mí tu madre me ayudó". O sea, todo lo que recibía

de peticiones, lo contestaba.

Y atendía... Pues yo qué sé.

La gran mayoría las atendía.

Y les ayudaba de una forma u otra.

(CANTA) #Aire nuevo. Aire fresco.#

#Para la casa.#

#Aire, aire. Pasa, pasa.#

#Que tenga la puerta abierta. Alegría para la casa.#

(MERCÉ) Yo he estado varias veces

comiendo con ella en su casa, en el Palacio de Dueñas.

Y era una mujer normalísima.

Venía un señor a servirnos.

Incluso se levantaba ella. Cogía el cazo y se echaba.

Sí. De verdad, muy de nosotros.

Muy normal. Una persona muy normal y muy natural.

No le gustaba nada hacer alarde de nada.

Yo creo que, encima, se apuraba enormemente

cuando algo de lo que había hecho,

salía a la luz. Decía: "¡Ay, por Dios!"

No le gustaba nada, en absoluto.

Era una persona

que era del parecer

que en esta vida hay que hacer las cosas

y no como se dice "vender la moto".

Ella no vendía la moto.

Ella era como era ella, que es lo bonito de la vida,

las personas que son como son.

Sin tener que ser otra persona.

Por las circunstancias, ella fue fiel a sí misma.

Muy alegre, muy amable, muy buena amiga.

Me profesó cariño. Yo también le profesé cariño.

Eso es muy importante. Dos personas muy especiales

también, porque ella decía que yo era especial

y yo le decía a ella lo mismo.

Pero que hemos sido fieles a nosotras mismas.

Era una persona que le encantaba leer,

que le encantaba oír música

y que le encantaba el teatro,

los toros, su flamenco.

Por un lado, tenía la educación que recibió de su padre,

que le inculcó el sentido de la casa, la austeridad,

el amor a España,

la lealtad al rey.

Pero luego, ella era una artista.

Ella, por sí misma, era artista.

Ella pintaba, pintaba muy bien.

Y, sobre todo, el flamenco era una maravilla.

No es porque fuese mi madre.

(Música flamenca)

Ella tuvo profesoras de baile maravillosas.

Por ejemplo, tuvo a Tía Juana del Pipa,

una gitana de Jerez que bailaba mejor que nadie,

que movía los brazos, las manos. Las manos eran una maravilla.

El arte está en la manera que mueve los brazos,

las manos y te emociona.

Y mi madre, que tenía la escuela de Pastora Imperio,

pues tenía ese arte.

Era todo brazos, manos, muñecas.

Y era verdaderamente impresionante verla bailar,

porque bailaba muy bien.

Siempre, los almuerzos que daba, era con mucho flamenco,

con muchos toreros, con muchos artistas, en general.

Sopranos.

Vino Alfredo Kraus. La ópera, que le dislocaba.

Pedro Halffter, que venía mucho a comer,

que el director del Teatro Maestranza.

Vino a varias funciones de "Traviata" a verla,

porque teníamos doble reparto.

Sobre todo, Verdi le apasionaba.

(CANTA "BRINDISI" DE "LA TRAVIATA")

En la fila quince, el número dos.

Ese era el asiento de la duquesa.

Pero venía siempre acompañada, sobre todo,

de Eugenia, de Alfonso y de Curro.

Esas eran las compañías habituales de Cayetana.

Cayetana pasó su vida acompañada de secretarios, servicio,

personal de la Casa de Alba, empleados.

Nunca supo qué era estar sin nadie

dispuesto a atender sus necesidades,

salvo dos días de su larga vida

cuando visitó a su hijo Cayetano en Holanda.

Fueron dos días de su vida,

de su vida entera, en los que estuvo

sin atención, o bien, de hotel, o bien, de embajada,

o bien, de casa invitada, o bien, de su casa.

Estuvo sola con un hijo

en su apartamento. El chófer en el hotel.

Y ella sola ante el peligro.

La única vez en su vida.

Me llamaban todos, servicio y tal.

"¿Cómo va la cosa?" Alucinando.

Se encuentra con un apartamentito que era más un estudio.

Y ella lo vivió como una experiencia sublime.

(ROSA) Él se va a montar y la deja a ella.

Y se encuentra ella que allí no va nadie a limpiar,

porque él no tiene ni asistenta ni nada.

Y tiene que ponerse a limpiarlo.

Y cuando él vuelve, había fregado los platos con Cristasol,

porque no tenía ni idea de con qué se fregaban los platos.

Cuando la dejé en una plaza comprando unas postales,

me fui a por el coche, tardé un poco

y volví y estaba llorando.

Porque dice: "Y si no vuelves, ¿qué hago?".

Fíjate. Una mujer que se había recorrido el mundo,

seis meses de luna de miel recorriéndose el mundo entero.

Y a partir de ahí, la dejas en una plaza

y dice: "Si no vuelves, ¿qué hago?".

No hubiera sabido qué hacer,

por dónde recurrir si la dejo ahí sola.

Y estaba angustiada y llorando.

Para que veas la anécdota de la vida.

De ahí, nos fuimos a tomar unas cañas.

Los matrimonios de Cayetana nunca acabaron en divorcio.

Fue fiel a los costumbres y a las normas de una sociedad

que exigía un comportamiento determinado a los de su alcurnia.

¿Cuando uno se casa, debe ser para siempre?

Sus hijos, en cambio, tenían otra forma de ver el matrimonio.

Eso la tenía bien jodida.

Además, no tiraba la toalla. Quería que volviésemos todos.

Daba igual cuándo ni cómo. "A estos los uno".

Todos los matrimonios de los hijos de Cayetana han fracasado.

Alfonso, separado de María de Hohenlohe,

descendiente de nobles alemanes.

Jacobo, separado de la relaciones públicas

María Eugenia Fernández de Castro y, actualmente, pareja

de la años atrás televisiva Inka Martí.

Fernando nunca se ha casado.

Y tanto Cayetano como Eugenia, acabaron divorciados.

Hasta el matrimonio del primogénito y actual duque se rompió.

Carlos tiene 40 años cuando conoce a Matilde Solís.

Deciden casarse. Ella era mucho más joven que él.

Sí quiero.

-Matilde. -Sí quiero.

Ella iba bellísima y la Duquesa de Alba

y no se podía aguantar más. -Muy guapa.

Un matrimonio que empieza bien,

pero muy poco tiempo después, deciden separarse

cuando ya tienen a sus dos hijos:

a Fernando, que será futuro Duque de Alba, y a Carlos.

Fernando Fitz-James Stuart Solís, el heredero del título,

ya tiene futura duquesa consorte.

Se casa en octubre con Sofía Palazuelo,

una joven licenciada en Comunicación y Marketing.

Sofía es, además, descendiente de Gregorio Marañón.

Será su hijo Fernando el que consiga revivir

el espíritu de Cayetana de Alba, el de su abuela.

Los dos hijos de Matilde Solís y Carlos,

Fernando y Carlos, adoraban a la duquesa.

Si la boda de Cayetana fue un evento internacional,

la de su hija Eugenia con Fran Rivera

no lo fue menos. Casi un enlace real.

Sí quiero.

-Sí quiero.

Francisco, recibe esta alianza

en señal de mi amor y fidelidad.

Toda la felicidad del mundo.

Guapísima, estupenda y fenomenal.

Un día maravilloso en una ciudad fantástica como Sevilla.

A nosotros nos parece una maravilla

que dos chicos que se quieren, se casen.

Que tengan tanta suerte como nosotros.

La duquesa estaba exultante.

Tal vez, aquella boda le recordó la que nunca fue posible

entre ella misma y su primer amor, también torero.

Ella, pues yo creo que estaba muy emocionada,

muy entera y muy contenta. Muy feliz.

La ilusión más grande de su vida fue la boda de Eugenia.

Hombre, imagínate la felicidad que ha vivido ella,

cuando su hija María Eugenia se casó con Fran.

Claro que sí. Eso le encantaba a ella.

Si es que ella era así. Le gustaba eso.

Era el sueño de decir: Bueno, se ha casado con alguien

que no siendo aristócrata,

pues, al menos, cumple mi sueño.

Muy bien. Contenta.

Sí. Muy feliz. Muy emocionado.

¡Ay! Toda la felicidad del mundo, porque la adoro.

(A. ROSSI) Esa boda de princesa dura lo que dura, unos años.

Tienen a Cayetana, su hija, Francisco y Eugenia.

Después la relación se rompe.

No porque sea mi madre tenemos que pensar igual.

Y, obviamente, los tiempos cambian.

Esa es una verdad como un templo.

Para ella fue un palo todo lo nuestro, los fracasos.

Eugenia comienza nuevas relaciones.

Sale primero con Colate, con Nicolás Vallejo-Nájera.

Era un chico que conocía del colegio, de su misma edad.

Aquello no terminó bien.

Por ejemplo, con Gonzalo Miró, con el que también mantuvo

un noviazgo largo de varios años.

Hasta que ha llegado Narcís Rebollo,

que es el último novio oficial y ya marido realmente

porque se ha casado en Las Vegas con él.

Cayetano es el que ha protagonizado momentos

de mucha felicidad para Cayetana,

de disgustos por sus relaciones en otros momentos.

Solo se ha casado una vez con Genoveva Casanova,

una chica mejicana. Tienen dos hijos.

La duquesa con Genoveva al principio

tiene una relación difícil,

pero se la va ganando poco a poco y se hacen muy amigas.

Siempre pensaron que volverían.

Te lo puede decir Cayetano. Genoveva la adoraba.

Si vive 20 años más, nos une a todos

con sus exmujeres.

Ella en el divorcio no creía, por encima de todo.

Ella divorciarse no le cabe en la cabeza.

La duquesa cada vez salía menos de casa

y la alegría y los bailes a los que tenía acostumbrados

a todos, fueron sustituidos por la tranquilidad del hogar.

Alfonso Díez fue testigo impotente de una triste realidad:

Cayetana se estaba apagando.

Yo me acuerdo que en el año 2014,

ya las cosas no pintaba bien.

De primavera-verano

no pintaban bien de salud.

Y yo no sabía cómo...

dónde sacar cine para verlo en casa.

Entonces, me acuerdo que compraba

todo lo que veía de dramas y de suspense.

Y yo no podía repetir una película ni de hace dos años.

Porque cuando intentaba ponerle otra vez "Psicosis",

me decía que esa ya la habíamos visto

en los anuncios. O sea, que ojo.

No podía andar.

Iba como si fuera la pobre agarrándose como podía.

Y daba tres pasitos y se sentaba porque no podía.

Con una fuerza de voluntad enorme.

Y aunque a nosotros nos sorprendía

que viniese a escuchar una ópera de Wagner,

con la duración que tiene de cuatro o cinco horas,

ella venía a su sitio,

a escuchar los conciertos.

Yo la he cuidado a Cayetana.

Pero la he cuidado como ella me ha cuidado a mí.

Yo creo que esas cosas son mutuas,

pero en todos los ámbitos de la vida.

Alfonso fue el que la animó a operarse.

Porque todo el mundo, a ver quién se atrevía a decirle:

"Cayetana, si te vas a poner mejor, opérate".

Yo no me atrevía tampoco a decirle: "Opérate".

Alfonso demostró a todos que no iba por el dinero.

Que iba a acompañar a la que consideraba

la mujer que lo había cautivado. ¿De qué? Pues no lo sé.

No sé si fue amor. No sé si fue compañía.

No sé si fue soledad.

Sí. Era un poco raro. Sí.

Pero, bueno, había que respetarlo.

Imagínate a mí sentado con ella, el novio,

el amigo del novio, Carlos y yo,

interrogando a ver qué intenciones tenía el matrimonio.

Acojonante. Eso ya no te puedo contar más.

Con más de 80 años, Cayetana decide casarse

y sus hijos piensan en la saga.

Cayetano cuenta con todos los detalles

cómo consigue que su madre haga una donación en vida

del patrimonio de la Casa de Alba.

Yo hice una estrategia, acojonado perdido.

A mí me entraban sudores de decir:

A una señora que me ha dado su confianza,

le voy a poner sobre la mesa

que ceda todo y que se quede con el gobierno y usufructo,

pero que pierda la propiedad de todo su imperio.

Claro. Me puede decir: "Te has vuelto loco".

Igual que esa donación se podía volver en contra

si no la conseguimos hacer en tres meses

con un silencio sepulcral y de la forma que salió.

Yo tuve que hacer dos días

el Camino de Santiago de promesa no hace mucho.

El argumento principal era que se casara tranquila.

Claro. Hubo tal shock, lógico, de todos los hermanos

después de la época de Jesús Aguirre,

de ver todo a estas alturas otra vez en peligro.

Entonces, ella lo que quería es casarse,

estar tranquila y confió en mí tanto como para eso.

Y se salva el riesgo que pudiera haber

si faltas tú algún día y sigue tu marido.

Cayetano tuvo que interpretar un papel

ante la duquesa para hacerle creer

que la idea de la donación en vida había sido de ella

y de los abogados, y no de él.

Emilio me lo presentó a mí. Me llamaron después.

Me lo presentó a mí como idea de ellos.

Yo me hice el duro. Tiene narices.

Me hice el duro. ¿Sabes lo que quiero decir?

Dije: "Bueno, me lo tengo que pensar porque esto es un poco... tal".

Ella me miraba así.

Y entonces, dije: "Me lo voy a pensar y os digo algo,

porque me...". Claro. Tuve que hacer la comedia.

No sé por qué estaba obsesionada en casarse tres veces

como una de las duquesas que hay ahí en el Salón Goya.

Pues quería casarse tres veces.

Además, encontró a Alfonso, estaba feliz

y quería estar tranquila, que bastante había hecho ya.

Cayetana cumplió su último sueño: casarse con Alfonso Díez,

con aquel hombre aficionado al cine, como ella,

que le arrancaba sonrisas

y le servía de apoyo físico y emocional.

Jacobo y Eugenia no acudieron a la boda.

Él molesto por el reparto de la donación en vida.

Y ella porque estaba enferma.

La entendí perfectamente. Y me alegré por ello.

¿Por qué no, si a ella le hace ilusión? ¿Por qué no?

En la vida nunca hay que ponerse sentada diciendo:

"Qué pena que no lo hice".

Hay que hacer lo que uno tiene ganas de hacer.

Ella era feliz. Fue muy feliz.

Ella estaba feliz y quiso agradecer a la gente

que fue allí a la plaza donde ella vive.

Los balcones...

Identificarse con la ciudad, identificarse con la fiesta.

Y ella no tiene otro método de mostrar cómo ella

sabía demostrar, que era bailando.

Ya echó los zapatos a un lado y digo:

"Huy, madre mía, ya va a empezar a bailar."

Y bailó su sevillana.

Ella no concebía vivir con alguien

si no estaba casada.

Cuando las cosas funcionan

las cosas son así.

No hay un más, un menos.

Es cuando uno necesita una parte, el otro se la pone.

Y cuando el otro la necesita, se la pone el otro.

Si funciona es así, no hay vuelta de hoja.

(Risas)

Hombre, claro que la quiero. Por eso estamos aquí.

Ella padecía hidrocefalia y eso le cortaba movimientos

y no caminaba bien, y no hablaba bien.

Pero bueno, él al final los hijos se dieron cuenta

que habían tenido mucha suerte con este hombre que...

que hizo de ayuda, de compañía,

que le dio cariño, afecto,

que tuvo mucha paciencia con su madre.

Es una persona muy educada, muy agradable y que...

y que nos llevamos todos muy bien con él.

Hemos tenido muchísimas oportunidades

que ella iba por delante de mí.

Bueno, me daba siete vueltas.

Y cuando estaba digo: "Pero bueno..."

Y cuando hemos viajado, y cuando salíamos fuera

estábamos continuamente...

yo estaba parando porque ella quería más.

En Turquía, en Capadocia, quería subirse a un globo.

Y yo que tengo vértigo pues dije que no.

Alfonso magnífico. Hombre, maravilloso.

Maravilloso. Muy bien.

Extraordinario.

Una persona inteligente, humana, sencilla...

sin alarde de nada.

Ella fue muy feliz, fue un gran compañero.

No se puede pedir más.

Nunca estaré suficientemente agradecido.

(Música y vítores)

El Palacio de Dueñas ha sido testigo

de tantas historias como días han pasado

desde su construcción en el siglo XV.

Pero una de ellas atañe directamente

a esta época de la saga.

El día que Fran Rivera solicitó la custodia

de su hija Cayetana la foto del torero desapareció de allí.

Francisco había sido el niño mimado de los Alba,

de todos.

Pero cuando pidió la custodia eso no se lo esperaba Eugenia.

Tampoco Cayetana.

Y ahí se rompen los lazos familiares.

Digo que yo estoy capacitado

para cuidar de mi hija igual que Eugenia.

Y yo creo que al final cuando ocurre el problema

entre Francisco y Eugenia por la custodia de la niña

ahí se vuelven a unir y madre e hija se reencuentran.

(Aplausos)

Yo me quedé muy en paz con ella, ¿no?

Muy... muy satisfecho.

Los últimos 6 o 7 años tuvimos una relación

yo creo que ha tenido con muy poca gente.

Cayetana de Alba muere con 88 años en 2014.

El pueblo al que ella amaba se echa a la calle,

como en todos los acontecimientos de su vida.

Le cantan, le aplauden, le lloran.

Estaba toda Sevilla en la calle.

También estuvo toda Sevilla

el día de su puesta de largo en la calle.

También estuvo toda Sevilla

el día que se casó la primera vez.

Y también salió Sevilla el día que murió.

No habrá otra igual como ella.

Y bueno, Sevilla se nos va.

Pues como una sevillana más.

Como ella quería, una sevillana más.

Cómo era ella, para los que no la conocíamos.

-Única.

-Deja el recuerdo de una gran señora.

-Yo Sevilla lo conocía. He ido bastantes veces.

Y claro, lo he conocido bastante bien estos años.

Y he conocido sobre todo a los sevillanos.

Y eso no hay gracias suficientes para dárselo.

Muchísimas gracias.

(Aplausos)

La verdad es que...

ha sido un placer estar con Cayetana.

Un honor.

Yo gracias a ella he conocido España.

Mejor con Cayetana y era...

íbamos a cualquier sitio

y desde las autoridades máximas de esa provincia o de eso,

hasta el último señor que estaba haciendo

la limpieza en la calle se acercaba,

porque se acercaban,

y, claro, conoces mucho mejor a las personas.

Eso es una maravilla.

Lo que veías es que había una persona en España

que formaba parte ya de las historia

del siglo XX español con una popularidad,

pero en toda España, donde fueras,

y un cariño como nadie.

Va a ser muy difícil que exista alguien que pueda suplir

a doña Cayetana, te lo digo yo.

Antes de fallecer la duquesa decidió poner en manos

de su hijo Cayetano la gestión del patrimonio

de la Casa de Alba.

Confió en el hombre que más reproches

le había hecho para que fuera el protector

del futuro de la saga.

Era su patrimonio y depositó esa confianza en mí.

Se bajó del trono y dijo: "Ocúpate tú."

Y luego al final pues yo creo que lo hice

más que suficientemente bien.

Pesa, pesa mucho. Muchísimo.

Muchísimo.

Porque en el fondo tienes una historia de 600 años.

Ese patrimonio básicamente ha llegado hasta aquí,

que eso es que no tiene precio, la verdad.

Eso cada generación ha hecho unos sacrificios.

Siendo el querido, luego fui el escogido

y luego fui reconocido

y valorado por haberlo hecho bien, pues...

Pagas un precio muy alto...

por un lado, pero por otro lado te quedas muy bien.

Eso creó muchos celos con su hermano mayor.

Porque Carlos sabía que iba a ser el duque de Alba,

pero el que ejecutaba era Cayetano Martínez de Irujo.

El año de la repartición oficial digamos y de todo

fue enormemente duro.

Durísimo.

Ni en el peor de los sueños pensaba que las cosas

iban a suceder como sucedieron.

Un nuevo duque coge las riendas de la Casa de Alba,

con mano firme y con menos concesiones para sus hermanos

de las que había hecho su madre,

lo que hace que se sientan

en cierta medida apartados de la saga.

Más o menos te sientes excluido

de lo que ha sido tu casa

y tu... la Casa de Alba.

He sufrido tanto y me ha costado tanto superarlo.

Y además lo he superado.

Cuando hablas así es que lo has superado todo.

Y que has conseguido ser tú, a pesar de haber nacido ahí

y estar 50 años ahí con todo lo que ello ha conllevado.

Eugenia vive en un apartamento

que linda con el Palacio de Liria.

Pero ya no vive en el apartamento

que tenía dentro del palacio.

Ahora ya no son los hijos del duque de Alba,

son los hermanos y cada uno

se ha tenido que buscar su casa.

Mi abuelo sí tenía una fortuna. Mi madre también.

Pero a nosotros ha habido una época de transición social,

mundial, tecnológica, de todo, tan salvaje...

Y encima se ha dilapidado esa fortuna.

Hombre, no estás con una mano delante y otra atrás,

pero no es fácil.

Hay que sacar las armas, buscarte la vida

y no empezar a vender lo que te ha tocado,

sino intentar hacer dinero para conservarlo, ¿no?

O hacerlo rentable.

Mucho patrimonio y poca liquidez.

Sí, eso es verdad.

El patrimonio de la Casa de Alba se calcula

en más 3.000 millones de euros.

El sistema de reparto de la herencia a la saga,

el mayorazgo, dicta que el mayor de los hijos

se lleva la mayor parte, creando una brecha tan grande

entre los hermanos que parece que cada uno pertenezca

a un estrato social diferente.

Sorprendentemente más de uno...

consideraba que era injusto que en el siglo XXI

haya un mayorazgo donde el mayor se lleve el 60%.

Yo pues he percibido mucho más que los demás.

Porque en nuestra casa el mayor está muy mejorado

con respecto a los demás.

Pero también tiene la responsabilidad

de mantener todo el patrimonio.

Que es injusto, porque en el fondo

todos somos hijos de la misma madre,

todos somos hijos del mismo padre,

todos hemos vivido la misma generación,

con años de diferencia.

Y no te escogen ni porque eres el más válido,

ni porque eres el más guapo, ni porque eres el más listo.

No, no, porque has nacido el primero.

Si es verdad que eso debería conllevar una generosidad...

Añadida.

Añadida no, conjunta a que has sido el mayor

y te has llevado todo.

No ha sido así.

Es una pena.

La familia no me molesta nada.

Yo me llevo muy bien con todos.

Pero cada uno se dedica a lo suyo.

Y aquí no interfieren en nada.

Ahora es la cabeza visible de la casa.

Es el presidente de la fundación, del patronato.

Es quien vive en Liria,

es quien ha puesto orden.

Y llega nuevo jefe y cambian las reglas.

Ahora ya estoy un poco triste,

quizás, ¿no?

Pero bueno,...

lo he asumido, no reprocho nada a nadie

porque cada uno obra como cree conveniente

y hay que respetarlo.

Yo además que gestioné todo pues, claro,...

todo lo que hice fue para él.

Porque él es el que se iba a llevar todo,

el mayor, Carlos.

Entonces pues me dolió más, claro.

O sea, lo llevaba más dentro, ¿no?

Yo además soy muy visceral y soy muy humano.

Y...

y entonces pues me dolió tanto.

Era anormalmente divertida.

Ella decía que era una actriz frustrada.

Le hubiera gustado ser actriz si no hubiese sido lo que era.

Y aún así era actriz.

Sí, actriz o yo creo que aventurera, viajera.

Si no hubiera sido duquesa de Alba

yo creo que ella hubiera hecho también

lo que le hubiera dado la gana, vamos.

Pero ella es que era original.

Mi madre pues era muy cercana.

Sobre todo...

En la calle.

Era una persona que tenía mucha inquietud social.

Era muy humana,

tenía mucho corazón,

se preocupaba mucho por la gente que sufría.

Me encantaría tener de nuevo esas charlas maravillosas

que tenía con ella y esos momentos divertidos,

que ella tenía sentido del humor.

Sí, lo echo de menos.

Y ahora estoy leyendo sus libros.

Porque antes digo: "¿Para qué los voy a leer?

Si estoy con ella y tengo que aprovechar

el gran privilegio que tengo de estar tan cercano a ella

y de que ella se abra a mí como a poca gente."

Me acuerdo mucho de ella.

Pero tampoco me gusta estar todo el día...

Porque las penas y las alegrías de ella yo me las guardo ya yo.

Me emociono, ¿eh?

Pero no me gustaría hablar mucho más de ella porque...

Yo, pero que la gente la recuerde sí.

Me emociono y no me gusta aquí. Pero bueno, qué le voy a hacer.

Eso es lo que pasa.

(PERIODISTA) ¿Qué es lo mejor de la vida?

-El amor.

(PERIODISTA) ¿Y el amor tiene edad?

-Para mí no.

Me acuerdo un día que volvía yo de la calle.

Ella se había quedado en casa porque no se encontraba bien

o porque quería quedarse en casa.

Y entro; estaba recostada en...

en su cama.

Y estaba leyendo.

Estaba leyendo sin gafas.

Y estaba a punto de llorar.

Y yo me acerco, me siento, cojo la...

el libro, se lo veo y era un libro en alemán.

Y le digo: "Cayetana, ¿pero cómo...

cómo te emocionas así en otro idioma?"

Me miró con una cara y me dice:

"Alfonso, porque los sentimientos

no sólo están en castellano."

Así era Cayetana.

Cayetana fue la cabeza visible de una saga de nobles,

sin duda la más importante de este país.

Ella supo combinar sus deberes como aristócrata

con su pasión por el pueblo.

Tras su muerte la saga sigue adelante,

como lleva haciendo desde hace más de 600 años,

con mano de hierro por parte del nuevo duque de Alba

y con la esperanza de que un día sus hijos

vuelvan a estar unidos.

Sería bonito, porque todos somos buenas personas.

Todos hemos tenido una educación muy estricta,

pero con sentido.

Al final tenía sentido.

Y unos valores.

Yo tengo toda la esperanza, todas las ganas y todo el...

el sentimiento de que eso

sea así, pueda ser así,

deba ser así.

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Lazos de sangre - La saga de los Alba

05 jul 2018

Lazos de Sangre se adentra en la Casa de Alba a través de los testimonios más sentidos del nuevo duque, Carlos Fitz-James Stuart, y de Cayetano Martínez de Irujo; y por primera vez en televisión, entrevista a su viudo, Alfonso Díez. El programa muestra cada rincón de los palacios de Liria y Dueñas.

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  1. MIMI COLLANTES

    SOY ADMIRADORA DE LA DUQUESA, ELLA ERA UNICA . CARLOS DEBERIA SER MAS GENEROSO, NO PORQUE SEA EL MAYOR Y EL SISTEMA DICTE QUE SEA EL QUIEN OPTENGA LA MAYOR PARTE , SE DEBE QUEDAR CON EL 60 % QUE DEMUESTRE SI ES QUE LO TIENE EL AMOR A SUS HERMANOS Y LO MAS IMPORTANTE SU DON DE GENTE Y HONESTIDAD

    26 jul 2018
  2. Gema Ruiz

    Que belleza de documental! Gracias! Gema Ruiz

    11 jul 2018
  3. Paqui de Valencia

    Muy bonito,desearle a cayetano que su deseo se haga realidad

    09 jul 2018
  4. Paqui de Valencia

    Muy bonito,solo desear que el deseo de Cayetano se haga realidad

    09 jul 2018
  5. José Maria

    La grandeza de España no sólo la tienen en Título.Son Grandes de España porque son una familia maravillosa, con sus virtudes y sus defectos.Dios os guarde muchos años.

    06 jul 2018