Lazos de sangre La 1

Lazos de sangre

Miércoles a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años Lazos de sangre - Martínez de Irujo - ver ahora
Transcripción completa

(EUGENIA M.I.) Creo que la figura de un padre es muy importante.

Tenían un porte imponente.

Es que parece un actor de Hollywood.

Mi madre ha sido muy importante en mi vida.

Cuando murió me quedé en 37 kilos, no podía comer.

(CARLOS M.I.) Yo estoy dejando una Casa de Alba muy sólida

y muy bien preparada a mi hijo Fernando.

(CAYETANO M.I.) Alfonso es demasiado estricto.

Pero ha tenido una vida difícil, ¿no?

He tenido que hacer muchas terapias,

porque yo pensaba que mi padre me había abandonado.

(EUGENIA M.I.) Siempre me ha encantado ser familia numerosa,

tener a mis hermanos, los adoro a todos.

Los Martínez de Irujo son algo más que una saga,

son una estirpe marcada por el peso del apellido Alba.

Todo tiene sus pros y sus contras, ¿no?

Y yo pues no me puedo quejar, la verdad.

Yo soy una privilegiada de la vida.

Oye, me ha tocado nacer aquí, pues ya está.

Pero ante todo soy Cayetano,

he entendido todo lo que me ha pasado

y lo he arreglado.

La Eugenia más sentimental

nos descubre a un padre muy añorado.

Siempre iba a darle las buenas noches

y siempre me regalaba un barquillo...

de esos de comer, que a mí me encantaban,

yo era supergordita, superglotona.

El actual duque, Carlos, recuerda un marido en la sombra.

Y siempre dejaba que figurara mi madre,

no tenía afán de protagonismo ninguno.

Y Alfonso, el más desconocido de la familia,

a un hombre que murió demasiado pronto.

Yo tampoco sabía realmente lo que tenía y me fui a...

A Estados Unidos en Houston, donde estaba,

y la verdad que fue un golpe tremendo.

Su ausencia dejó una huella imborrable.

Yo hablo con él todos los días.

Y... beso su foto todas las noches.

(EMOCIONADO) Y luego... cómo se nos dijo,

cómo no se nos dejó despedirnos de él.

Yo he tardado 40 años en resolver esto.

Condes, duquesas, marqueses.

Detrás de los títulos nobiliarios y bajo los techos

de estos palacios hay seres humanos con sus debilidades.

Soy una persona un poco insegura, ¿sabes?

Y yo creo que la figura de mi padre me hubiera dado mucha más seguridad.

Y con sus diferencias.

Pues es que yo no tengo nada que ver con mis hermanos,

con los tres mayores, sobre todo.

Siempre he dicho la frase, que no es ofensiva,

es como si metes a un chino en una tribu de los zulúes.

Hoy los Martínez de Irujo

nos dejan recorrer sus rincones más íntimos.

Esta es la habitación principal,

la que ha utilizado mi madre y ahora utilizo yo.

Muestran por primera vez para "Lazos de sangre"

sus álbumes familiares y su lado más personal.

Nosotros en esa época no decíamos:

"Te quiero, papá. Te quiero, mamá", o viceversa.

Si no te dejaban opinar, no te dejaban hacer,

no te dejaban decidir.

Y cuando yo empecé a rebelar me inflaban.

Pero vamos, me inflaban.

Me pegaban.

Para muchos, Luis Martínez de Irujo es un gran desconocido.

Para otros es quien sentó las bases de la actual

Casa de Alba creando la Fundación Casa de Alba.

Se empeñó personalmente

en modernizar las empresas agrícolas,

siempre desde una dimensión humana y social.

Y para nuestros protagonistas es sencillamente su padre.

Para mí era un señorazo de los pies a la cabeza.

Hoy los Martínez de Irujo muestran a "Lazos de sangre"

los secretos de los palacios donde han crecido,

de la familia que crearon Luis y Cayetana

y dejan volar sus recuerdos.

Mi padre, huy... siempre que he estado mal,

siempre, le he pedido cosas a él.

Eugenia Martínez de Irujo nos abre las puertas

de una de las propiedades más desconocidas

de la Casa de Alba, La Pizana, en Sevilla,

el lugar donde busca consuelo tras la muerte de su madre.

Una finca rodeada de campo donde el duque Luis

impulsó su premiado modelo de gestión agrícola.

Por eso Eugenia se siente aquí más cerca de su añorado padre.

Me leía los cuentos con una cuchara

y dábamos de comer a todos los personajes.

Eso lo recuerdo perfectamente.

Pues yo si he heredado algo, que me imagino que sí, eso espero,

pues yo creo que la humildad es muy importante,

el no darse aspavientos de nada,

la honestidad...

Y probablemente sí, la discreción.

Los egos por los aires es que no puedo soportarlo.

Es algo que me pone enferma, no sé.

Alfonso, el segundo de los Martínez de Irujo,

en su primera entrevista en televisión

se muestra discreto, como ha sido toda su vida,

tanto que es fácil confundirle por el parecido

con su hermano mayor, Carlos.

Creo que soy modesto y discreto como era él.

Y luego el sentido del deber,

que eso nos lo inculcó desde el primer momento.

En exclusiva recibe a "Lazos de sangre"

en el madrileño Palacio de Liria, en la biblioteca de paredes verdes,

uno de los refugios donde su padre pasaba horas

haciendo las fichas a mano para elaborar

el valioso archivo de la Casa de Alba.

Falleció con 52 años y recuerdo que...

pues que fue un vacío muy difícil de llenar,

y que fue un momento en donde te daba

cierto vértigo de lo que pasaba.

Desde Liria, el actual duque Carlos dirige la Casa de Alba.

Sus padres dedicaron su vida a reconstruir este palacio

devastado por la Guerra Civil.

Después de la guerra quedó destruido,

solamente quedaron las cuatro fachadas.

Y, entonces, cuando terminaron las obras en el año 56,

pues pasamos a vivir aquí.

Carlos desvela que su padre

vivía completamente entregado a Cayetana.

Que estuviera contenta, que le gustara a mi madre,

muy preocupado cuando él creía que había algo

que no le iba a gustar a mi madre.

Pero en pequeños detalles también, en todo.

Cayetano Martínez de Irujo nos recibe en la intimidad

de la casa de Arbaisenea, en San Sebastián,

en la habitación que solía

utilizar su madre como dormitorio.

Aquí, en sus pasillos, habitaciones y despachos

cuyas puertas, además de para unir estancias,

servían en su día para medir a los más pequeños de la familia.

Muchos recuerdos tengo de él.

Porque era una figura que daba humanidad, que...

Mi madre era mucho más dura.

Fíjate que ahora afuera pues parecía que era

muy simpática con la gente y superhumana,

pero con nosotros era implacable.

Mi padre pues era una figura muy humana.

Muy... muy padre.

Desde entonces hacemos lo que hacen todos los padres,

que es dedicarse a su familia, a sus hijos,

a estar con ellos, a hablar con ellos.

Y entonces pues no solo se perdió a un padre,

se perdió un sentido,

al "quién soy yo" y "qué hacemos aquí".

Las casas y palacios no son solo el escenario

donde ocurrieron las historias de esta estirpe,

también son parte de su vida.

Y tras sus muros no solo se guarda un patrimonio

material de incalculable valor, también las risas, los llantos,

los sueños y las aspiraciones de una familia noble,

que no por ello deja de ser menos real.

Dos muertes han marcado a la saga de los Alba,

dos ausencias que traen

los mismos ecos de pérdida, de dolor y de rabia,

dos muertes tan sentidas

como lo son las muertes de unos padres.

Siempre he pensado en él.

Siempre, ¿eh? Desde pequeña.

"Joer", yo hablo con él todos los días.

Eh...

beso su foto todas las noches.

Por las mañanas también.

(EMOCIONADO) O sea; fue un vacío tan...

tan tremendo.

Y luego cómo se nos dijo,

cómo no se nos dejó despedirnos de él.

Yo hasta que hice una terapia con la psiquiatra

que me dijo: "Tu padre no te ha abandonado,

está contigo".

Yo estuve... no sé, quince minutos llorando.

Me faltaba el aire.

Porque nos... a mí me dejó...

O sea, me quedé huérfano ahí.

Y además pues eso, no haberme podido despedir de él.

Yo he tardado cuarenta años en resolver esto.

Pero lo llevo dentro, vamos.

Y... y le doy las gracias, le cuento cosas.

Intento tener relación con él

ahora que ya más o menos lo he superado.

Has visto que no lo he superado de verdad.

Porque yo creo que no se supera nunca.

Y sobre todo en una estructura tan poderosa

como era la nuestra, que no podías expresarte,

que no te explicaban nada,

que encima pedías una explicación

y te daban la del tigre.

Entonces claro, ha sido muchísimo más difícil.

Cuando Cayetana se enteró que su marido tenía...

Bueno, pues un cáncer, pensó que no había que decirle

a su marido la enfermedad que...

La palabra cáncer entonces era más que tabú,

era... era hablar de muerte.

Fue tremendo, porque yo tampoco sabía realmente lo que tenía

y me fui a Estados Unidos en Houston, donde estaba,

y la verdad que fue un golpe tremendo por no...

no ser consciente de lo que tenía

y vivir los últimos días, ¿verdad?

No, ni siquiera el médico. O no nos dijeron nada de eso.

Y luego ya, claro, me dijeron que tenía leucemia,

leucemia que hoy en día se trata.

La leucemia de mi padre

hoy en día sería una enfermedad... crónica.

Ella siempre le hizo creer que la enfermedad

no era tan grave como realmente lo fue.

Los médicos entonces no te decían lo que tenías.

En cambio en Estados Unidos

pues se lo dijeron abiertamente, ¿verdad?

También para él, yo creo que no sabía

la gravedad del tema.

No se lo dijo, yo creo, porque era una persona

que lo que le gustaba era que todo el mundo

a su alrededor fuera feliz.

A lo mejor ocultar la enfermedad a sus hijos

les iba a evitar sufrimiento cuando la verdad

es que sus hijos pequeños, Cayetano y Eugenia,

cuentan ahora que para ellos fue un shock tremendo

conocer la muerte de su padre por uno de sus hermanos.

Eso fue terrible, terrible.

Y...

Eso a mí me produce un dolor que todavía

la verdad es que me cuesta hablar de ello.

O sea; cómo nos engañaron,

porque estuvimos rezando aquí durante diez días.

No nos dejaban ver televisión ni nada porque lo estaban

trayendo de Houston, lo enterraron y tal.

En este momento llegan al Aeropuerto de Barajas

los restos de don Luis Martínez de Irujo,

duque de Alba, procedente de Houston.

Bueno, yo es que realmente no me enteré

de lo que fue la muerte de mi padre hasta años después.

Porque yo era tan pequeña, yo no era consciente.

Fue luego más adelante cuando siempre...

por lo que me he enterado, por lo que he preguntado,

por lo que me han contado, que siempre le he tenido

como en un pedestal, ¿no?

Siempre.

Y creo que la figura de un padre es muy importante.

Pues en esta capilla

es donde escuchábamos misa todos los domingos

cuando estaban mis padres aquí, y luego mi madre.

Y aquí es donde Fernando y yo estuvimos rezando

durante ocho o diez días para que se curara

nuestro padre, que estaba en Houston.

Y, bueno, tristemente se había muerto ya.

Cuando Luis Martínez de Irujo fallece en Houston

Cayetana se queda con...

Claro, se queda viuda con hijos muy pequeños.

Y no sabía cómo...

sobre todo a los pequeños de la casa,

a Cayetano, a Eugenia, eran muy niños,

a unos niños no sabían cómo hablarles de muerte.

Yo creo que Jacobo tendría casi 18 años cuando él murió.

Pero claro, Fernando y yo

nos quedamos en medio de ninguna parte.

Entonces para mí se convirtió en un sinsentido

el estar entre palacio y palacio,

el no saber quién soy.

Enterarte de la muerte de tu padre

casi porque tu hermano te está regañando...

Eso lo ha dejado marcado, y mucho.

He tenido que hacer muchas terapias de todo tipo.

Porque pensaba que mi padre me había abandonado.

Y...

Y me cuesta hablar de ello, la verdad.

Para los Martínez de Irujo la muerte de su padre supuso

no solo perder la oportunidad de tenerlo al lado,

de que asistiera a sus éxitos y los apoyara en sus fracasos;

se quedaron sin la influencia que el duque Luis

hubiera podido tener en su personalidad.

Soy insegura y creo que la figura de mi padre

me hubiera dado mucha más seguridad.

¿Sabes? Creo, ¿eh? Son cosas que tengo ahí.

Pero bueno...

Mi madre me pidió perdón, muchos años después,

por no habernos dejado despedirnos de nuestro padre,

a Fernando y a mí.

Eso fue un error gravísimo.

(CARLOS) Cuando falta la figura de tu padre o de tu madre

notas un vacío muy grande porque pasas a estar

en primera línea de combate.

A mí padre, sí, lo tengo presente en muchas ocasiones.

Muchas veces pienso qué pensaría él de esto,

qué pensaría él de lo otro; eso es así, es inevitable.

(Melodía melancólica de piano)

(Melodía melancólica de piano)

La segunda muerte que sacude a la saga

es la de la duquesa de Alba.

Agradecimiento a todas estas muestras

de cariño espontáneo y de condolencias masivas.

Cayetana fallece años más tarde, en otro siglo, en otra situación,

pero su ausencia fue igual de dolorosa;

aunque para Eugenia, por razones obvias, lo fue más.

Agradecer a toda esa gente y a todas esas personas,

de verdad, con todo mi corazón,

que hayan venido a despedirse de mi madre.

Eso no se me va a olvidar nunca.

Lejos de los lujos, de los tapices, de los cuadros

y del protocolo de los palacios, pero cerca de la historia familiar,

está la finca La Pizana, el regalo que Cayetana

le hizo a su hija cuando se casó con Fran Rivera,

y que se convirtió en testigo de su duelo.

(EUGENIA) Justo recuerdo que... que cuando murió, pues...

Me vino aquí una semana, tras ser el entierro en Sevilla,

y estaba alucinada porque me pasé una semana

pensando en qué bien estaba y que era muy raro;

me extrañaba, incluso, a mí misma

pensar que estuviera tan bien de ánimos y todo lo demás.

Y, de repente, a la semana, caí en barrena,

fue algo... que bueno...

Me quedé en 37 kilos, no podía comer,

se me vino el mundo encima,

y sí, es verdad que lo pasé, francamente, mal.

En realidad, era la primera persona que se me iba,

siendo yo consciente, ¿no?

Entonces, una pérdida, eso es muy duro.

(Melodía de guitarra triste)

(Melodía de guitarra triste)

La casa de Arbaizenea, un edificio del siglo XIX,

situado en San Sebastián, a pocos metros de La Concha,

la ha heredado, por vía paterna, Cayetano Martínez de Irujo.

Allí, entre grabados, telas y muebles de estilo británico,

comparte recuerdos de otros tiempos.

Esta es la habitación principal, la que utilizaba mi madre

y, ahora, utilizo yo.

La verdad es que la he dejado, exactamente, como la dejó mi madre,

todo; creo que hasta están sus camisones en el armario.

Sus camisones y parte de sus años más felices.

En esta casa, propiedad de los Martínez de Irujo,

era donde la familia pasaba el verano

y donde Cayetana siguió yendo, año tras año,

incluso, tras la muerte de su primer marido.

Aquí es donde confluye la historia de las dos familias,

esta casa es, digamos, el cuarto palacio

y es la única casa que viene por parte de mi padre,

que, también, fue una familia muy importante.

(Melodía de cuerda alegre)

Mamá, en casa, era como una emperatriz,

siempre la defino como una emperatriz,

porque llegábamos a decirle "buenos días"

y no nos podíamos sentar ni en la silla de su cuarto.

Nos saludaba muy cariñosa pero lo único que hacía

era darnos las instrucciones del día;

que ese día nos tocaba tenis, natación, no sé qué...

¡Además del colegio! Todo era una instrucción.

Él, en algún momento de su vida, se quejó de esa falta

de la figura materna; añoró mucho, pues...

Haber tenido una madre al uso.

(CAYETANO) Mi padre no, era normal, era un padre;

nos daba un beso, nos contaba algo, nos hablaba...

Entonces, era una figura, totalmente, diferente

y mucho más humana, que es lo que necesita un niño.

El final solo es el cierre a una historia que tuvo principio

y para la actual Casa de Alba ese principio tiene fecha

de doce de octubre de 1947.

"Lazos de sangre" ha tenido acceso, en primicia, al álbum de esa boda,

donde las familias Martínez de Irujo

y Fitz-James Stuart se daban el "sí, quiero"

en la catedral de Sevilla, en una ceremonia que costó

veinte millones de pesetas de la época.

(CAYETANA) Tengo recuerdo de mi boda, claro,

que fue emocionantísima.

Desde entonces, me enamoré de Sevilla.

(PALOMA) La duquesa de Alba, entonces era duquesa de Montoro,

tenía 21 años, era hija única y la heredera del gran patrimonio

de la Casa de Alba; Luis Martínez de Irujo

era el sexto de una familia noble y era buena persona.

(LOURDES) Más allá de este momento, que sí fue más público,

una boda con 2500 invitados,

un acontecimiento en la España de la época.

Era un hombre tímido y muy privado.

La boda, la más cara de la historia de España,

se celebró en Sevilla, en el palacio de Dueñas.

En este magnífico recinto, convertido en museo,

donde se exponen objetos y recuerdos de la duquesa,

es donde Cayetana y Luis sellarían un amor

que duró un cuarto de siglo.

Un hombre apuesto, sumamente, discreto.

Era un cañón.

No, es que es verdad, tenía un porte y un...

Como decía mi madre, imponente. (RÍE) Pues así.

Para mí, ¿eh?

Todas esas fotos que publico, porque me encantan,

en blanco y negro, parece un actor de Hollywood.

Precisamente, a Hollywood les llevó la luna de miel.

Casa de Alba nos muestra fotografías inéditas

de aquel viaje de seis meses, en el que la pareja

recorrió medio mundo, desde Nueva York a La Habana,

y conoció a estrellas del celuloide como Cary Grant

o Bing Crosby, de la mano de la Twentieth Century Fox.

Tras su boda con Cayetana Fitz-James,

Luis Martínez de Irujo, que era un aristócrata

y era ingeniero industrial de carrera,

entendió que su futuro ya estaba ligado, de por vida,

a la Casa de Alba y salvar el patrimonio

era lo más importante.

Trabajando con su discreción habitual,

Luis Martínez de Irujo fue pieza fundamental

para evitar que muchos monumentos de España fueran destruidos.

Esa misma obsesión por conservar el patrimonio

le llevó a descubrir, gracias a unas cartas

del Gran Duque con el pintor italiano Passini,

los frescos del torreón de Alba de Tormes.

Probablemente, es el que hiciera, quien pusiera los cimientos

para muchas cosas de lo que, posteriormente,

fue la Casa de Alba, tal y como la conocemos hoy.

Sí, un hombre formado para asumir todas esas cosas que pasaban

en la Casa de Alba, era ingeniero y abogado.

Él, siempre, fue una persona que se mantuvo en segundo plano,

mi madre tenía una personalidad arrolladora.

Él, también, murió, desgraciadamente,

muy joven y demasiado pronto.

(CARLOS) La aportación de mi padre a la Casa de Alba

la definiría en una palabra con todas sus letras: esencial.

Tan esencial, que su descubrimiento de los frescos de Alba de Tormes

le llevó a convertirse en académico y, posteriormente,

en director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando,

lugar reservado a artistas e intelectuales.

El fin principal de la Sociedad Española Amigos del Arte

es, o era y es, dar a conocer las obras de arte.

(EUGENIA) Una persona, tremendamente, discreta,

con una falta de ego absoluta.

Quizá, por eso, nunca se le ha premiado

todo lo que ha hecho.

Luis era un hombre de despacho, era un hombre de palacio.

Me levanto, desayuno

y cuando estoy listo bajo a la oficina, a este despacho,

despacho mi correspondencia y, después, me dedico a...

A los asuntos de tipo administrativo.

Cayetana era lo mismo pero dándole una visibilidad

a la Casa de Alba, en cuanto a que era una duquesa

que se iba a relacionar con todos los ambientes

más culturales de la época;

esas visitas que hizo, en su momento, Grace Kelly;

esas visitas que hizo Jacqueline Onassis.

Era una mujer a la que le gustaba muchísimo relacionarse,

era una perfecta anfitriona.

Estos palacios que hoy en silencio se abren a "Lazos de sangre"

han visto a nobles y a artistas entre sus paredes,

han escuchado sus risas y han sido cómplices callados

de sus historias y de su día a día.

Mi padre era muy serio, mi madre no;

mi madre era muy guasona, le gustaba tomarle el pelo,

le chinchaba, el otro se picaba

y a mí madre le hacía mucha gracia.

Eran un poco así, eran como niños.

Yo no sé por qué hay que pensar que somos diferentes

a las demás personas; quizá, tengamos más obligaciones,

más posibilidades que otros, pero creo que debemos trabajar,

ayudar y hacer lo que podemos, igual que todo el mundo.

Era un matrimonio de conveniencia pero, después, precisamente,

por cómo era Luis Martínez de Irujo,

creo que se quisieron mucho.

Ella no sé si hubiera aceptado un marido impuesto,

es que no hubiera sido Cayetana.

(PALOMA) Tuvieron seis hijos y la duquesa de Alba, Cayetana,

fue feliz mientras duró, que fueron veinticinco años.

Veinticinco años llenos de acontecimientos

en la vida de los Alba, cuyos recuerdos guardan,

como tesoros, entre estas paredes del palacio de Liria.

Los tres mil quinientos metros cuadrados del palacio,

distribuidos en doscientas habitaciones,

oculta obras de arte de un altísimo valor histórico,

vestigios de la Guerra Civil y alguna que otra muerte,

pero ¿qué recuerdo tienen los hijos de su padre?

Tengo, solamente, tres momentos supernítidos,

pero solo tres. Me leía los cuentos, que los tengo

guardados como oro en paño, como si fueran una reliquia.

Yo tengo un recuerdo muy claro, en Madrid;

bajamos a decirle "buenas noches" y estaba poniendo su baño,

tenía un termómetro flotante y eso me dejaba alucinado,

porque ponía la misma temperatura en el baño todos los días.

Me divertía mucho, a él le gustaban mucho los relojes,

una afición que le venía de su padre;

le gustaba mucho arreglar relojes, los suyos y los de sus amigos.

Otro momento es cuando iba a darle las buenas noches,

siempre, me regalaba un barquillo de esos de comer,

a mí me encantaban, era supergordita, superglotona.

Me acuerdo de un día, en concreto,

que me puse muy tonta porque quería más y más,

pero él era muy recto y me regañó.

Por las mañanas, cuando nos íbamos al colegio,

se estaba afeitando; por eso, siempre, me afeito con brocha,

nunca he usado maquinilla, tengo brochas por todos lados,

es una costumbre que yo...

Me gustaba verlo con su brocha y su jabón;

siempre, me he afeitado así, me mantengo siendo un clásico.

Le gustaba llevarme, de vez en cuando, a regatear.

Íbamos a pescar, me encantaba pescar con mi padre.

La afición de Luis por el mar quedó retratada

en las instantáneas personales que los Martínez de Irujo

han querido compartir con "Lazos de sangre".

Íbamos en el barco y yo andaba por él, era pequeño,

me resbalé y me caí al agua, y yo no sabía nadar.

El pobre, me acuerdo que se tiró con los zapatos,

con los zapatos estos de playa que tenía, los del barco;

el sombrero; el dinero flotando...

Yo recuerdo que estaba así, flotando, y el pobre se tiró,

paró el barco, volvieron y se tiró.

Yo le hacía mucha gracia.

Cuénteme lo de los juguetes. -No quiero.

-¿Por qué no quieres? -Porque no me da la gana.

Yo, en el fondo, me parezco a mi madre,

en todos los sentidos.

Creo que le recordaba a mi madre y él se reía conmigo,

tenía una risa muy peculiar, muy simpática.

Y, luego, otro, que fue el último, porque él murió en Houston,

se trataba en Houston; fue del último verano en Marbella.

Esos son los tres momentos nítidos que tengo, por lo demás, ya...

La pequeña de la familia se refugia en su madre, la duquesa,

que hace con ella lo que no había hecho

con el resto de sus hijos.

Bueno, mi madre ha sido muy importante en mi vida.

(PALOMA) Mientras que se ocupó poco del resto de hijos

a Eugenia la mimó, la consintió y, realmente,

siempre le faltó la figura

de su padre, pero muy protegida por su madre.

Yo, con Eugenia, por ejemplo, que todavía era muy pequeña,

cuando me casé con Jesús salía de los conciertos

porque era su hora del baño

para ir a bañarla y su cena y todo eso.

(PALOMA) Muy protegida también por sus hermanos.

(EUGENIA) Siempre me encantó ser familia numerosa,

siempre... Pues, no sé,

me ha encantado tener a mis hermanos,

los adoro a todos. (HERMIDA) Usted tiene

una preferencia muy especial por su hija.

-Sí, es la hija única

y la única niña de la casa y todos la mimamos mucho.

Me divertía mucho pues con mis hermanos más cercanos,

jugaba con los Madelman y con esas cosas

porque, claro, rodeada de chicos. Tampoco me hacían mucho caso

porque era como la pequeñaja y... Pero, sí, sí,

la verdad es que con todos me llevo muy bien y...

Y todos me han protegido mucho y yo siempre que también

he pedido mucho consejo de ellos

y, bueno, y, sobre todo, cuando murió mamá,

pues tuve un gran apoyo, ¿no? Por parte de todos.

Es inevitable detenerse en ocasiones a contemplar

lo que podría haber sido y no fue porque, ¿cómo habría sido la vida

de una de las sagas más importante de nuestro país

de no haber muerto tan joven Luis Martínez de Irujo?

Pues como le dije yo a Jacobo cuando se quitó el apellido,

claro, ni yo hubiese sido jinete

ni él se hubiera quitado el apellido,

hubiéramos hecho todos una carrera, pero una carrera

corriendo, o sea, una carrera, ¿sabes lo que te digo?

De las de antes, ¿no? Yo sería ingeniero agrónomo.

En fin, ni te cuento, también es verdad

que no hubiéramos tenido nada de sufrimiento.

Mi madre que es un 10 en muchísimas cosas

fue hija única, no tuvo referencia,

no tuvo nada y no ha sabido gestionar

la familia como tal, ¿sabes? Y de ahí, pues ha venido bastante,

bastante del problema de desunión que hay, ¿no?

(CAYETANA) A todos les he dado, más o menos, la misma educación

en el sentido de que...

Que hagan la carrera que quieran y lo han hecho así.

El camino de los seis hijos de la pareja ha sido dispar

aunque el de todos relacionado, en mayor o menor medida

con la Casa, sobre todo, Carlos Fitz-James Stuart,

el actual duque de Alba. Carlos, ¿qué estás estudiando?

-Pues estudio en el colegio de Los Rosales,

ya es mi sexto año que estudio en él.

Es un hombre que tiene el sello de Alba metido, vamos,

entre ceja y ceja, él asume

su papel que es ser duque de Alba,

algo que lleva esperando toda su vid.

No sé todavía con certeza la carrera que elegiré,

pero, seguramente, será Derecho, Filosofía y Letras.

No comparto, para nada, su forma de gestionar,

de hacer gestión de la casa, puedo ver que los palacios

que se han defendido y se han reconstruido

en tres años se convertirán en museos, no puedo.

Es un papel, tremendamente, difícil,

yo no lo hubiera querido ni muerta, ya te lo digo,

creo que me gusta hacer lo que me da la gana, o sea, no.

Carlos lo ha mamado, creo que lo hace muy bien.

Hombre, es una carga, pero no me paso el día

pensando en ello. Para mí es una cosa natural,

es una cosa natural y es que iba dentro de mí,

es mi educación. (CAYETANA) El mayor,

muy responsable, muy serio,

es muy buena persona, tiene muchas condiciones.

-¿El segundo? -El segundo muy trabajador,

un carácter más difícil, pero mucho sentido del humor.

El segundo hijo de Luis Martínez de Irujo

y Cayetana es Alfonso, una mente dedicada a la economía.

Tanto él como el duque de Alba fueron, por su edad,

los hijos más unidos a su padre

a los que encargó transmitir

ese legado a las futuras generaciones.

(ALFONSO) He tenido algo que es importante para el padre

que es que este sirva como ejemplo.

Yo creo que es un ejemplo a seguir,

estoy convencido que le transmitirá mucho de los valores

y personalidad que tenía su hijo, estoy convencido.

(MARISA) Muy poco se sabe de la vida personal de Alfonso

porque, bueno, menos su matrimonio con María de Hohenlohe

que en su momento, en la época tuvo gran repercusión

a nivel social, pero una vez que se separó,

Alfonso mantenía una vida muy discreta.

Alfonso, en concreto, es un calco a mi padre, o sea,

cada vez que le veo y estoy con él me da la sensación, ¿sabes?

Y me encanta, es como,

por fotos y tal le veo que es clavado.

(CARLOS) Alfonso se parece muchísimo,

pero es menos fino que mi padre.

Mi padre tenía un sentido del humor más fino, yo lo que pasa

es que me parezco en lo bueno y en lo malo

y Alfonso se parece bastante en lo malo, pero, bueno.

(ALFONSO) Bueno, eso dicen, yo no... Sé que tengo muchas cosas

de él, pero, en fin, son los demás

los que tienen que decirlo y sí, oírlo sí lo he oído.

-Alfonso, qué deportes practicas. -Pues monto a caballo,

juego al tenis y luego,

hago otros como el fútbol en el colegio.

-¿Cuál te gusta más? -Pues me gustan todos,

pero, preferentemente, la cosa de caballos.

(CAYETANO) Pienso que Alfonso es una persona muy válida,

es inteligente, es humano.

Es el hombre que le gusta mucho la música, seguramente,

pocos sepan su afición por la guitarra

y es un hombre de números.

¿Qué te parece la pintura de tu madre?

-Me parece muy bonita

y además, me gustaría aprender mucho de ella.

-De los cuadros de este palacio, cuál te gusta más.

-Pues uno que hay de Goya que es mi tatarabuela.

De todos los hijos de Luis Martínez de Irujo,

tal vez, Jacobo, el tercero, sea el más alejado

de la propia Casa de Alba. (CAYETANA) Jacobo era un poco

el jipi de la familia en tiempos. Era un poco rebelde

y luego, en la vida ha triunfado.

Siempre ha sido muy independiente, le encantaban los instrumentos,

siempre me iba con él a su estudio

y me enseñaba las cosas y los discos y tal.

Era un hombre un poquito más plebeyo

de corazón y aunque tiene ciertas trazas de hombre noble.

(PALOMA) Ha hecho un poco su vida al margen

y por decirlo de alguna manera, es el más intelectual.

Montó una editorial que luego, vendió en el año 2000

y después volvió a crear otra que se llama Atalanta

y con esta ha recibido varios premios.

Fernando está terminando Derecho

este verano ya termina la carrera.

Fernando fue, como reconoce su hermano Cayetano,

la debilidad de su padre. (CAYETANO) Recuerdo que a Fernando

mi hermano le quería muchísimo.

Yo era más debilidad de mi madre

y Fernando era debilidad de mi padre.

Creo que mi hermano tuvo muchas operaciones de pequeño,

fue un niño que hasta que ya cogió cuerpo

pues pasó una etapa muy difícil de pequeño y entonces,

mi padre lo adoraba porque protegía, especialmente,

y ayudaba al más débil, que Fernando, hoy en día no,

pero de pequeño fue el más débil

y el que más costó salir.

-¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

-Torero. -Como quién.

-Como el Litri. -Actualmente, él trabaja en banca,

él sigue viviendo en el palacio de Liria

porque una de las cosas que dejó su madre escrito

en herencia es que al ser soltero y vivía en el palacio

dejó escrito que Fernando

siempre tendría que tener una zona tanto en Liria

como en todos los palacios de los Alba.

(CAYETANA) Y el quinto, Cayetano,

bueno, él su afición es la hípica

y entonces, está en el equipo nacional

y le gustan mucho los caballos.

Cayetano, quinto hijo de Luis Martínez de Irujo,

reconoce que lleva toda la vida buscando su lugar en la familia

con más estirpe de España.

(CAYETANO) No tengo nada que ver

con mis hermanos, con los tres mayores, sobre todo,

es que no es que sea ni mejor

ni peor es que no tengo nada que ver.

Es como si metes a un chino en una tribu de los zulúes,

da igual, ¿sabes? O a un zulú, que es más guerrero,

en un poblado de chinos.

La rebeldía se convirtió en su forma de expresarse

desde que le faltó su padre, perdió una guía en la vida

y no la volvió a encontrar ya jamás ni siquiera

con el segundo marido de su madre.

Estaba rebelado porque nadie me dio una explicación

y encima, llega Jesús y me intentó someter por la fuerza

en el puesto de mi padre.

Imposible. Yo era ahí el guerrero,

vamos, el que se pegaba con Jesús de frente,

¿sabes? Y el que estaba siempre a un filo

de que me echaran de casa, él estuvo a punto

porque Jesús me quería mandar interno, claro, al no someterme.

Fue un hombre que les hizo mucho daño,

fue un hombre que en lo personal fue muy agrio, muy arisco,

muy cruel y que les trató fatal.

(CARMEN RIGALT) Cayetano y Eugenia fueron los más perjudicados

por la presencia continua

y avasalladora de Jesús Aguirre

que siempre firmaba duque de Alba,

conde duque de Olivares, conde de Lemos,

todos los títulos de la Casa de Alba se los puso.

Pues yo luego reconcilié con él y él murió en paz,

él me pidió perdón por todo y...

En fin, me quedé, totalmente, en paz con él.

Cayetano es... Pues la sal que tenía Cayetana,

su madre. Es el hombre de los contrastes,

es un hombre con mucho carácter,

con mucho genio, pero, a la vez, de lágrima fácil.

Siempre fue un poco el niño consentido

de la duquesa, de todos los hijos.

Mi madre protegía y admiraba más al fuerte

porque yo soy fuerte, pero muy sensible también,

es una combinación difícil.

Su verdadera identidad la acaba de encontrar Cayetano

tras cumplir 50 años en busca de la felicidad.

(EMOCIONADO) En Estados Unidos entendí...

Me fui a un centro de... De trauma de infancia

porque digo: "¿Qué me pasa a mí?".

"He salido de tantos agujeros y no soy feliz".

Las cinco semanas en Estados Unidos que, joder,

macho, eso me dio el por qué de las cosas.

Y sobre eso he ido trabajando hasta el día de hoy.

Pero yo, por lo menos, me he construido la base

de mi vida que no tenía, era barro líquido

entonces pues por eso he cambiado,

no es que cambiase, es que saqué mi verdadero yo.

Sabe que, ante todo, es un Martínez de Irujo.

La primera vez que me dijeron, primero, que no fue hijo,

que no fui hijo de la duquesa de Alba

que fue cuando llegué de Francia,

iba a empezar la olimpiada de Barcelona,

y llegué a una gasolinera:

"Hombre, usted es Martínez de Irujo,

viene a participar en la olimpiada". Digo:

"Coño, me llaman por mi nombre y por Martínez de Irujo",

fue un orgullo en 1992

que el gasolinero me llamara por mi nombre.

Cayetano fue un referente para la última de los hermanos.

Apunto de asistir al baile por su mayoría de edad,

Eugenia tenía claro quién la iba a acompañar.

¿Usted con quién va a bailar ese primer baile?

-Yo con mi hermano Cayetano. -¿Y por qué con Cayetano

y no con otro? -Es con quien mejor me llevo,

con quien más unida estoy a él.

-¿Los que más se parecen a lo mejor?

-Sí. -¿De personalidad?

Eugenia, como Cayetano, es emoción y carácter.

(CAYETANA) Soy muy, la gente que me conoce,

soy muy el espejo del alma, quiero decir que si estoy mal

se me nota, si estoy triste se me nota, si estoy feliz también,

o sea, soy muy poco diplomática, me lo notarías, pero al momento.

Eugenia es una chica con la que te lo puedes pasar

muy bien, es muy amena,

le gusta mucho disfrutar de la música,

de las artes, de los amigos y del amor, por supuesto.

(KITI) Eugenia ha sido un espíritu libre

como lo fue su madre y ha tenido muchas relaciones

sentimentales, unas duraron más tiempo

otras menos y ahora, desde luego, con Narcis Rebollo

ha encontrado la estabilidad y la felicidad plena.

Eugenia está feliz junto a su pareja

y a sus amistades de toda la vida.

Sí, muchísimo dinero, todavía los conservo.

Vinieron todos, incluso, a mi fiesta sorpresa maravillosa

que me hizo Narcís. Y...

Y tengo a mis amigos con los que me he apoyado siempre.

Porque es verdad que los amigos los escoge uno.

Y desde los 11 y 12 años, siguen siendo los mismos.

Y les adoro.

Y, sobre todo, es fiel a la memoria de su padre.

Le apasionaba el campo.

Él recuperó todo el campo y lo transformó

en unas empresas realmente modélicas.

(EUGENIA) Él tenía una gran humanidad.

Creó todas las facilidades habidas y por haber,

por escolarizar a todos los hijos

de los trabajadores fijos en casa.

Y otra cosa muy importante que empezó él,

es que en todas las empresas,

siempre que obtenían beneficio,

fue el primero que dio parte del beneficio

a todos los trabajadores.

En cuanto a la Casa Real,

era jefe de la Casa de la Reina Victoria Eugenia.

En fin, no creo exagerar si digo

que Don Juan Carlos tenía mucha confianza en él.

Yo creo que él fue un gran referente

dentro de la aristocracia y de la alta sociedad española,

de cómo manejar el franquismo, la monarquía.

(CARLOS) Él siempre dejaba que figurara mi madre.

A él no le gustaba,

no tenía afán de protagonismo ninguno.

Recorrer La Pizana es, para Eugenia,

hacer un pequeño repaso a su vida.

Aquí pasó sus primeros años como madre.

Aquí celebró la puesta de largo su hija Tana.

Y aquí aún hay recuerdos que le llevan a su padre.

Bueno, pues estas son las placas que a mí me gusta ver,

que deja bien claro,

bueno, pues lo que hizo mi padre.

Fue muy pionero en el tema agrario

y ganadero del campo andaluz.

En 2019, Luis Martínez de Irujo cumpliría 100 años.

Bueno, pues esta es una fotografía,

más bien, oficial que se hizo mi padre

en el año 72.

En el año que falleció,

porque falleció en septiembre del 72.

Y en este centenario, la saga mira a las nuevas generaciones.

Los nietos y nietas de Luis Martínez de Irujo

representan a la aristocracia actual,

a la del siglo XXI, que, al igual que los jóvenes

de su generación, utilizan las redes sociales

para reivindicar y reivindicarse.

Cayetana Rivera, Tana, como le gustaba llamarla

a su abuela,

tiene parte del carácter Rivera

y tiene parte del carácter de los Alba.

Porque es una niña muy alegre, muy extrovertida.

Es muy graciosa, muy simpática. Tiene mucho arte.

Si oye música, empieza a bailar,

sin haber aprendido nada.

Le gusta muchísimo relacionarse

con el mundo de la cultura andaluza,

como le gustaba a su abuela.

Y habla de una forma muy graciosa.

-¿Con acento andaluz? -Todavía no, por desgracia.

Espero que le llegue.

También tiene una parte

de todos los Rivera,

de lo que le han transmitido desde su padre

y desde la cultura del mundo del toro,

que, por otra parte, también era...

Le encantaba a Cayetana.

Me gustó mucho ver esa puesta de largo en Sevilla,

siguiendo el ejemplo de su madre.

Fue una fiesta absolutamente maravillosa,

en la que pudimos ver a toda la familia unida.

Ver a Eugenia Martínez de Irujo acompañada de Francisco Rivera

y que los tres posaran en una fotografía,

era una imagen que los periodistas echaban de menos

porque hacía muchos años que no se producía.

En los nietos de la Duquesa de Alba

hay mucha diferencia entre unos y otros.

Los primeros fueron los hijos de Jacobo.

La primera mujer de Jacobo,

María Eugenia Fernández de Castro,

fue, quizás, la nuera favorita de la Duquesa de Alba,

aun cuando ya estaba separada de Jacobo,

porque seguía visitando a la duquesa.

La duquesa la seguía viendo a ella.

Sus hijos han heredado la pasión por el arte.

La polifacética Brianda pinta, desfila, es bloguera y DJ.

Brianda Fitz-James Stuart

es la nieta más "hipster" que tiene la Duquesa de Alba.

Es una mujer muy emprendedora,

una gran amante de la música.

Ha conseguido hacerlo su medio de vida.

Los que más visibles están siendo,

son los mellizos de Cayetano Martínez de Irujo

y Genoveva.

Cayetano y Genoveva se conocieron en Sevilla.

Genoveva había venido a España para hacer unos cursos.

Pero se cruzó en su vida Cayetano.

Y en un tiempo casi récord,

porque a los poquísimos meses de conocerse,

pues Genoveva sorprendió a todos anunciando el embarazo,

un embarazo, además, doble.

Yo estoy haciendo con mis hijos, ante todo,

todo lo que no se ha hecho conmigo. Quizás, demasiado.

Genoveva me decía: "Es que los tratas

como demasiado mayores". Es que a mí no me dejaron

ni vestirme las "nanis" hasta los 14 años.

No me dejaban ni elegir la ropa que me tenía que poner,

a Fernando y a mí. Es que era algo intolerable.

¿Cómo no se va a rebelar uno?

Si no te dejaban opinar, no te dejaban hacer,

no te dejaban decidir. Cuando yo me empecé a rebelar,

me inflaban. Pero, vamos, me inflaban.

Me pegaban, ¿sabes? Entonces, claro...

A mis hijos les estoy dando todo lo contrario.

Incluso, he tenido que ir equilibrándolo.

Menos mal que Genoveva equilibraba eso.

Siempre ha habido un cariño muy grande

y, sobre todo, una conciencia de que somos padres de dos niños.

(BEATRIZ) Luis es jinete, como Cayetano.

Amina es una mujer muy dulce,

muy parecida físicamente a su madre.

Los dos están estudiando.

Los dos han estudiado fuera de España.

Son guapísimos, poco corrientes.

Y un colorido tienen...

Rubios, rubios, con ojos celestes brillantes.

Y les hacía muy duros. Les hacía unas putadas...

Por ejemplo, les llevaba a Bretaña.

Había un islote lleno de zarzas y todo,

con una barca les dejaba en un lado

y les recogía en el otro. Y se tenían que ir.

Eran pequeños. Y los pobres lloraban entre las zarzas.

Y Genoveva decía: "Pobrecitos".

O vienen aquí, o les dejo pasar la noche aquí en la isla, macho.

Y Amina le decía: "¡Tete, lucha!

¡Que tenemos que llegar al otro lado!"

Eran los dos así. Tenían tres o cuatro años.

Y llegaron todo pinchados, todo rajados.

Luis era más llorica.

Amina era más dura. "¡Tete, Tete, sigue, sigue!"

Les estábamos oyendo al otro lado con la barca.

Y hasta que no cruzaban el islote...

Les hacía ese tipo de cosas continuamente.

Una cosa horrorosa. Se acuerdan perfectamente.

Pero Cayetano no estaría completo sin una figura

de la que se siente muy orgulloso:

la hija de su nana, de quien es tutor.

Para mí, es un orgullo impresionante que mis dos madres,

mi madre Cayetana y mi nana,

mi segunda madre, me confiaran lo más importante de sus vidas.

No digo que mi madre no quisiera a sus hijos.

Pero lo más importante en la vida de mi madre,

fue su patrimonio. Y lo más importante

para mi nana, fue su hija, su niña con síndrome de Down.

Mucho antes de que muriera su hermano,

pero diez años antes, ya había puesto todo a mi nombre

y la niña, yo ya había firmado la tutoría futura de la niña.

La verdad es que a mí me da mucho orgullo que...

Que las dos confiaran lo más importante

de su vidas en mí.

El legado de la Casa de Alba, que un día Luis Martínez de Irujo

se encargó de cuidar, se sustenta, sobre todo,

en el patrimonio que Cayetana luchó por conservar.

Heredó un imperio. Le reconstruyeron un palacio.

Era su patrimonio.

Entonces, ese fue el objetivo

y la misión de su vida.

Aquello que decían que se puede ir de Sevilla

a Madrid, a la casa de Madrid, de Dueñas a Liria,

pues sin salir de las tierras de uno.

A la pata coja, vas de tierra en tierra y llegas aquí.

El futuro de ese patrimonio, es el heredero del título,

Fernando Fitz-James Stuart,

hijo de Carlos y de Matilde Solís.

La boda con Matilde Solís fue la boda por excelencia

en Sevilla. Se casaba el futuro Duque de Alba

con una aristócrata, que después de los Alba,

en Sevilla estaban los Solís.

Y Carlos yo creo que como futuro Duque de Alba,

sabía que tenía que elegir una mujer como Matilde

o, por lo menos, con esa familia.

Otra cosa fue lo que luego ocurrió entre ellos.

Bueno, mi hijo Fernando estudió

en Estados Unidos y en Inglaterra.

Va a empezar este otoño con un máster.

Y luego, se reincorpora otra vez al banco,

que tiene muy buena posición y muy bien valorado.

Yo tengo mucha fe en... en Fernando.

En el siguiente Duque de Alba.

No es que no la tenga en el actual.

No estoy diciendo nada negativo de mi hermano.

Yo le estoy dejando una Casa de Alba muy sólida

y muy bien preparada a mi hijo Fernando.

Y le voy a dejar una situación muy fácil.

Ahora mismo, voy a abrir Liria.

Y Dueñas lo tengo abierto. Y Monterrey lo tengo abierto.

De manera, que él se va a encontrar con unas casas

que se autofinancian,

que no es ninguna tontería.

Cosa que a mí me ha costado muchísimo dinero.

El 7 de octubre de 2018, el Palacio de Liria recibía

a más de 300 invitados para celebrar la boda

del futuro heredero del ducado de Alba.

Algo que no era nuevo para el edificio,

puesto que entre sus paredes ya había acogido los enlaces

de Cayetana con Jesús Aguirre,

Jacobo Fitz-James con María Eugenia

y la del hijo de estos, Jacobo, con Asela.

La entrada en la casa de Sofía Palazuelo, su mujer,

supone un revulsivo. Una mujer joven que sabe

cuál es su lugar en la estructura familiar,

pero que no renuncia a tener su propio sello.

(CARLOS) Educadísima, preparadísima.

Muy por encima del nivel normal

de chicas de su edad. Y lo está haciendo muy bien

y lo va a hacer muy bien.

No podrá tener la vida que tienen sus amigas.

Será la futura Duquesa de Alba.

Sofía Palazuelo será la Duquesa de Alba.

Y ya avisan: Tiene carácter.

Yo a ella la veo con una personalidad,

con una inteligencia,

con una... capacidad

de unión e integradora,

que hace falta en esta familia.

Y a Fernando le veo inteligente, preparado

y con la mente abierta

a no dejarse influenciar

por lo que ha pasado en nuestra generación.

Y eso es un valor importantísimo y admirable.

Sí, sí. Yo creo que tiene un hijo muy apto.

Me imagino que adaptándose a los tiempos, ¿no?

Porque todo va evolucionando. Pero yo creo que sí.

Tras la unión de Fernando y Sofía, el duque nos hace una confesión.

Yo me veo encantado con los nietos, que estoy deseando tenerlos.

Con ellos intentaría cambiar la relación que él tuvo

con sus padres y, después, con sus hijos.

Nosotros, en esa época, no decíamos "te quiero, papá",

"te quiero, mamá" o viceversa.

A no ser que seas un niño muy chico. No era así.

-¿Y usted ha cambiado eso con sus hijos?

Bueno, regular.

Yo soy un poco hermético también.

Y las líneas en el tiempo se cruzan para traer,

no solo el recuerdo de Luis Martínez de Irujo,

también los momentos que su familia vivió sin él

y reivindicar su labor al frente de una casa

que, de no haber sido por él, sería totalmente distinta.

Una casa donde sus miembros han tenido que aprender a curar

sus heridas para seguir adelante.

(CAYETANO EMOCIONADO) Me quedé con ese agujero de padre,

que ha sido salvaje,

y no lo puedo evitar. Yo no me podía hacer mayor

ni morirme, sin ser yo,

sin arreglar todo mi problema emocional y sin...

Sin reconciliarme...

Sobre todo, entender el porqué lo he pasado tan mal.

El porqué estoy empezando ahora a ser una persona feliz en la vida.

Y a... a aceptar

con alegría y con cariño

lo que me ha tocado.

Oye, me ha tocado nacer aquí, pues ya está.

A cada uno le toca nacer en un sitio.

Pero, ante todo, soy Cayetano.

He entendido todo lo que me ha pasado

y lo he arreglado.

Todo tiene sus pros y sus contras, ¿no?

Sus ventajas y desventajas.

Y yo, pues, no me puedo quejar, la verdad.

Creo que soy una privilegiada de la vida.

Creo que muy afortunada.

Y tengo que estar dando gracias a Dios todos los días.

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Lazos de sangre - Martínez de Irujo

10 jul 2019

Los Martínez de Irujo son más conocidos en nuestro país como los hijos de la Duquesa de Alba. Pero en esta segunda entrega de ‘Lazos de sangre’ se convierten en protagonistas para realizar un emotivo homenaje a su padre, Luis Martínez de Irujo.

El programa entra en los grandes palacios de la Casa de Alba: Liria en Madrid, La Pizana en Sevilla y el Arbaizenea en San Sebastián. A través de ellos y de los testimonios y recuerdos de los hijos de Martínez de Irujo los espectadores entenderán mejor la historia de una de las familias nobles con más renombre de nuestro país. Además, muestra por primera vez en televisión el álbum personal de la luna de miel de Doña Cayetana y Luis Martínez de Irujo.

En el documental participan Eugenia, la pequeña de la familia, que concede una emotiva entrevista desde Sevilla después de muchos años de silencio; Alfonso, que habla por primera vez para un programa de televisión; Cayetano, desde su casa en San Sebastián, comparte, en su entrevista más sincera y desgarradora, lo que supuso para él la pérdida de su padre y descubre los rincones que fueron escenario natural de su infancia; y el actual Duque de Alba. Un recorrido por el pasado de la saga, pero también por el futuro representado en las nuevas generaciones.

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  1. Luis

    Hola, no está en #alacarta el debate de #lazosirujo vais a hacerlo? Gracias.

    pasado viernes
  2. Gonzalo

    Hola, vais a subir también el debate de #lazosirujo? Gracias.

    pasado viernes
  3. TERESA

    Quería ver los programas on line de la serie Lazos de sangre ya emitidos, pero no puedo oírlos en la website, me dicen cómo?

    pasado jueves