Lazos de sangre La 1

Lazos de sangre

Miércoles a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años Lazos de sangre: El debate - La saga Obregón - ver ahora
Transcripción completa

Buenas noches.

Qué apostamos a que esta noche, en directo,

en el debate de "Lazos de sangre",

qué apostamos a que Ana Obregón vendrá a este plato

--plató

y estará con nosotros conversando sobre este fantástico documental

que acabamos de ver sobre toda su carrera

y su versatilidad como mujer.

Qué apostamos a que hoy se reencuentra con un compañero

de televisión único: Ramón García.

Y qué apostamos a que vamos a tener un debate sobre esa apasionante vida

de Obregón.

Qué apostamos a que ocurrirá todo esto. O no.

En directo, en "Lazos de sangre", el debate.

Gracias, amigos.

Ramón, me encanta verte. Me da emoción.

Esta noche es fantástica.

Una noche dedicada a Ana Obregón,

una mujer fantástica.

Ya está Ana Obregón en las instalaciones de Prado del Rey.

Seduciendo, como es ella.

En unos momentos se unirá a nosotros.

Porque también, yo pienso,

está deseando volver a ver a Ramón.

Buenas noches, Boris. Nos vemos de vez en cuando,

pero siempre es bonito reencontrarme con Ana.

Si es en Prado del Rey,

muy cerca de donde hicimos ese primer programa,

en una carpa que se montó provisional, en 1993, antes de ayer.

Un programa que ha sido maravilloso ver las escenas.

Ramón, millones de gracias por venir al debate.

¿Cómo vas a recibirla?

Como tú me digas. Puede ser moderador aquí.

Gustaría que hiciéramos la marcha de "¿Qué apostamos?".

Yo me acuerdo. Es muy fácil.

Esta noche vamos a hacer Ana y los seis en vez de "Ana y los 7".

Esta noche vamos a hacer Ana y los seis en vez de "Ana y los 7".

Además de Ramón García tenemos colaboradores, Luis Pliego, Ramón,

que lo vamos a tener acá, Rosa Villacastín, adorada y queridísima,

la primera persona que supo de la relación entre Ana Obregón

y Alessandro Lequio.

-Bueno, no lo sabía. El coqueteo hacia el no era normal.

Bueno, no lo sabía. El coqueteo hacia el no era normal.

Y Jesús Mariñas siempre ha sido el primero en todo.

Estábamos en una fiesta y nos fuimos a otra donde nos aseguraron

que iría esta pareja y fue en Joy Eslava donde cayeron a última hora.

-Ana Obregón es un personaje entrañable.

He sentido viendo este documental cierta nostalgia de aquellos años

porque viendo la vida hoy ha cambiado muchísimo

y Ana era un personaje muy cotizado. -¿Nostalgia por ella o

y Ana era un personaje muy cotizado.

-¿Nostalgia por ella o nosotros?

-Por nosotros.

¿Esta es una nueva Ana Obregón o de siéndola de toda la vida?

Es la de toda la vida. Es como es ella.

Ha vivido entre su propia fantasía y la realidad.

Es un gran personaje, una gran persona.

Siempre ha sido cariñosa con nosotros a pesar

de que ha sido muy perseguida.

-Estamos ante una nueva Ana Obregón. Siempre ha estado

a la búsqueda del amor y del hombre perfecto.

Ella ha amado mucho más de lo que le han amado

y ha encontrado el amor verdadero, el de su hijo.

Estamos ante una nueva Ana Obregón. Como personaje es más serena

y quizás se ha encontrado a sí misma es de tanto buscar

cosas fuera de casa.

-Está en una etapa, primero por lo que le ha pasado a su hijo,

pero también por sus padres.

De pronto está haciendo de madre de sus padres.

Es un papel que nunca había desempeñado. Ahora tiene tiempo.

Ya son mayores. Una pareja que ha sido entrañable.

He salido mucho con ellos y amigos comunes que teníamos

y ahora ella les dedica un tiempo que no pudo.

Cuando eres joven no prestas atención a los padres.

Y eso que dice Luis es verdad.

La enfermedad de su hijo la ha cambiado.

La visión de la vida y de todo.

Puede ser muy feliz y de un día para otro te cambia.

Eso ella lo ha vivido y eso marca mucho.

Y le ha hecho ver las cosas de otra manera.

Cambiada o no, fantástica o no, siempre ha aportado luz, diversión

y alegría a través de la televisión. Eso es algo que hemos descubierto.

Si no existiera habría que inventarla.

Ha sido un personaje que si no hubiera existido

habría que inventarla por eso que dice Antonio de cómo nos ha tratado

siempre a la prensa. Algunos han tenido sus rifirrafes.

Pero esa fantasía ha servido para hacerla diferente al resto.

Cuando todas serán más o menos igual o decían las mismas cosas,

ella es totalmente diferente en el momento de vestir y actuar.

-En el momento en que irrumpe había folclóricas y aristócratas.

Ella era una niña de buena cuna, de buena familia,

pero decía lo que se le pasaba por la cabeza.

-Había hecho lo que ha querido. -Una cosa fundamental.

He sido compañero de trabajo de Ana.

Nunca la voy a tildar de mujer del corazón ni nada.

La he tenido de compañera y de amiga.

Recordando lo que ha dicho Antonio Resines en el documental,

es una profesional como pocas hay en este país.

A veces nos quedamos con la pintura de colorines que hay por fuera,

pero si rascas un poco, además de una gran madre, una gran hija,

que ahora lo es y mucho, ha sido

y sigue siendo una de las mujeres importantes.

-Ella misma pintaba ese cuadro.

Tenemos una noche para debatir todo eso.

Jesús, me gustaría recordar con vosotros...

Durante toda la entrevista del documental las palabras

que más nos han conmovido han sido a las de la lucha

de salvar la salud de su hijo.

Ana Obregón nos abre su corazón en "Lazos de sangre"

y nos cuenta cómo ha vivido la enfermedad de su hijo.

-Llevaba tiempo que se encontraba mal, le dieron en el hospital

y vieron que era un tumor.

Es un momento en el que se te cae la vida. No sé cómo explicarlo.

Pero mi derrumbe duro, desde las 2:00 de la mañana,

que no le dije nada porque estaba sedado,

hasta las ocho que llegó su padre. Y de ahí adelante.

-Canceló todos sus proyectos para acompañar

a su hijo en el tratamiento.

-Muchos meses de soledad. Alessandro Lequio iba cuando podía.

Trabajaba en un programa de televisión.

-No podía irse sin saber el tiempo que iban a estar.

-Hemos contado 90 días de hospital.

Sesiones de quimio de 10 horas. Tres días seguidos. Y sola.

Hubiera necesitado a alguien. Un abrazo.

Un día abracé al portero de mi casa...

(RÍE)

Debió pensar que estaba loca, pero me da igual.

En todos estos meses Álex Lecquio siempre ha transmitido un mensaje

de positivismo y lucha convirtiéndose en un ejemplo

para su madre.

-No se ha quejado nunca. No me tengo que colgar ninguna medalla.

Se tiene que colgar él.

-Más que esta congoja o desconsuelo que expresa Ana a caballo visto,

o a toro pasado, hay una frase que me puso los pelos de punta cuando vi

el documental.

Ana dice: "Ahora creo en Dios".

¿Te sorprende esa creencia?

Me impacta más que sorprenderme. Me emociona. Me impacta.

Y me hace pensar en muchas cosas.

¿Por qué hasta ahora no ha creído en Dios? Solamente al ver la salvación

de su hijo. Es una pregunta que me gustaría hacerle a ella.

Yo siempre creí que era una señora muy religiosa, de misa dominical,

de misal y rosario.

-¿En serio?

-Es una familia muy conservadora. Su madre es muy...

Yo pensaba que eso lo habría mamado en su casa.

Y esto de "Ahora creo en Dios"...

-Muy fuerte que le tenga que dar un abrazo al portero.

Y que diga y reconoce que tuvo que dar un abrazo a su portero.

-Ana siempre ha estado muy sola.

Lo dices... Con todo lo que te tocó vivir junto a ella.

Lo sé porque he vivido con ella.

Las personas más populares son las que más solas están siempre.

Los que más cree la gente que tiene más conocidos

son los que más solos están. Y ha pasado casi toda su vida sola.

-Entrevistamos a Ana al poco de volver a España con su hijo.

Era un acto contra el cáncer.

En una asociación en la que ya está implicada.

Y dijo ese gran titular, que le habría gustado que Lecquio

hubiera estado más. Le dijimos que tenía un trabajo

y ella no acababa de estar conforme con que un trabajo

te aleje de tu hijo.

-A una madre... Una madre lo deja todo.

En general las madres dan cariño incondicional.

No piden nada nunca cambio.

Ella explica en el documental que no lloró en el momento

en que se entera del tumor hasta que aparece Alessandro

a la mañana siguiente.

Ana ha sido, no lo podemos olvidar, madre soltera.

Eso implica que tienes que ser padre y madre.

Todo el tiempo.

Es verdad que Lecquio estaba y se han llevado estupendo

porque ella ha sido muy inteligente y decidió que era mejor

llevarse bien con él, incluso ella ha pagado todo lo de su hijo

durante todo el tiempo. No me refiero en la enfermedad,

sino desde que ese niño nace.

Y lo ha hecho gustosa con tal de que pudiera ver a su padre.

-Y lo ha mantenido al lado de Alessandro.

¿Por qué has dicho que es muy fuerte?

Porque es muy fuerte.

Era madre soltera, una mujer famosa, guapa, con dinero...

y ella ha tenido que ser muy fuerte para sobrevivir a eso en una época

de una España muy machista.

Un oficio como la televisión muy machista donde una chica

con unas ideas muy renovadas y de futuro,

porque fue muy revolucionaria, se colocase.

¿Hay alguna más? No recuerdo a ninguna que permanezca.

Era muy rebelde ante el machismo.

Ahora estamos viendo todos estos movimientos.

Obregón crea ese tipo de presentadora de televisión

que es divertida, dinámica...

Ella era la estrella.

Cuando empiezo "¿Qué apostamos?" era un chaval de provincias

que había trabajado en TVE en un programa que se llamaba

"No te rías que es peor".

Cuando llegué y conocí a Ana ella era la estrella

y llenaba los titulares. Yo poco a poco me hice un hueco.

-Y era independiente económicamente.

No ha dependido económicamente de ningún hombre.

Esa es la auténtica libertad.

(HABLAN A LA VEZ)

Me encanta este giro hacia la independencia femenina

que está tomando el debate,

pero es cierto que es increíblemente creativa pero enamorada.

Es también el punto que tenemos que abordar.

El 22 de julio de 1991 es una fecha histórica para la televisión

de España y la historia del corazón de España porque empieza

este romance increíble que transformó la década de los 90,

como fue la historia de amor de Ana Obregón y Alessandro Lequio.

Nuestro invitado de esta noche no es un personaje público.

No es un político.

No es una persona que necesite promocionarse en ningún sentido.

Es doctor en historia, master en Economía,

entre lo negro y carácter y el futuro marido de Ana Obregón.

Buenas noches, señor Lecquio.

-Creo que has olvidado algo.

1,86, 78 kilos...

-¿Qué te gusta de Ana Obregón?

Si te has enterado solo por lo que dice la prensa...

-Me gusta Ana. Sin Obregón.

-Quería decirte si querías esposarte conmigo

porque me han dado unas esposas.

-En italiano significa casarse. ¿Sí o no?

-Por supuesto que sí.

Hablas de ese momento, de una Ana radiante. Brutalmente enamorada.

Se la notaba mucho. Yo la conocí en el 93.

Vi ese programa, se veían mucho este tipo de programas,

y si salía Ana se veía.

Yo siempre decía que era una chavala muy guapa

y con un primer plano muy bueno. ¿Qué tiene ese italiano?

-Eso parece que es un cuento de hadas, pero luego entra la madrastra

en funcionamiento. Fue así. Y eso nos colmó todo.

-Y no solo la madrastra.

-Antonia Dell'Atte.

Lecquio deja a su mujer, que tampoco llevaban tanto tiempo casados,

y entonces ella, como buena italiana,

decide tomar los medios de comunicación de su mano

y se presenta en aquel programa...

Los 80 fueron la movida

y así y los 90 Ana Obregón, Lecquio y Antonia Dell'Atte.

¿Cómo recordará Ana ese momento?

En realidad está aquí. Cada vez está más cerca.

Y como se debe sentir la propia Obregón...

Mírate divina.

Solamente ella se puede poner azul eléctrico total.

¿Cómo se sentirá recorriendo los pasillos de esta cadena

que la convirtieron en una superestrella?

¿Qué sentís cuando vuelves?

Lo hablaba con los compañeros. Esta los 25 años en esta casa.

Venía hablando con Rosa y contándoles un poco donde estaba

la carpa. Conocí aquí a mi mujer, en el Estudio 1 de Prado del Rey.

Cada vez que entramos a esta casa, sobre todo a Prado del Rey,

las emociones son muchas y todos los recuerdos son buenos.

Qué maravilla.

Rosa, tu descubriste que este triángulo que se iba a convertir

en el gran triángulo de las Bermudas del amor en los años 90

estaba a punto de pasar.

Se habían seguido a España hacía dos meses.

-Vino a trabajar a la FIAT.

-Pero estuvo muy poco tiempo.

Enseguida descubrió que era mucho más rentable convocar

a los medios de comunicación e inaugurar cosas

como el gimnasio tan divertido de la calle Serrano, 50.

Nos acordamos todos.

-Yo en esa época tuve la suerte de conectar muy bien con Antonia.

Me la llevé un día a los toros, Las Ventas.

Ella es la que me cuenta esa anécdota de que Ana

le va a dejar el niño y le tira el cubo de agua.

Antonia es toda pasión, como son las italianas.

Se organiza una cena y es donde os dais cuenta...

Fue una fiesta organizada por Julio Ayesa.

Y todos banqueros. Yo no tenía ni idea quién era.

Nadie sabía quién era.

Pero es que intentan encontrarse siempre.

A mí no me gusta hablar con la gente, pero me gusta observar.

Y siempre acaban juntos. Yo me preguntaba quién sería.

Yo dije que teníamos que esperar porque se iban a ir juntos.

Y, efectivamente, sale primero Ana y se van y les seguimos hasta

la calle Alcalá. Les perdimos y nos fuimos a Joy Eslava

y allí estaba Antonia.

Se organizaba una cena a la que se suponía que no iban a ir

y aparecieron juntos muy tarde desde que nosotros les vimos.

Cuantas cosas ha visto Cibeles, la plaza, en Madrid.

En el fondo es la historia...

Para mí fue mi llegada a este país.

Los 90 eran muy diferentes.

Al ser tan popular análogo increíble,

y esto fue algo que creo un cierto genero o una industria,

Alessandro, inmediatamente,

se hace muy famoso. Está al lado de una de las personas

más populares del país y en un tiempo récord.

Alessandro Lequio aparece en la vida de Ana Obregón

revolucionando todo su mundo.

-Fue muy rápido todo. Nos conocimos, nos enamoramos,

a los tres meses estaba viviendo con él y a los seis meses

me quedé embarazada. No me lo podía creer.

-Se convierten en la pareja de moda del momento.

-Fue una revolución en España.

-Y la más perseguida.

-Era muy difícil ir a cualquier parte. Miles de coches

que seguían por aquí y por allá. Una barbaridad.

-Una relación intensa en la que nos faltaba la pasión ni los senos.

-Que celoso era. Tenía celos de Rody Aragón.

-¿Alessandro viene aquí? Y yo con estos pelos.

Y Alessandro y me dice que me he liado con Rodi.

Y no me dejaba salir. Era muy celoso.

-Cuatro años de amor y mucha química.

Y si no me hacía reír muchísimo.

Tiene un sentido del humor que no te lo puedes ni imaginar.

Me hacía reír una barbaridad.

-Ana brillaba. Era algo muy especial.

Se la veía completamente enamorada.

-Nunca se casaron. Fíjate qué curioso.

Lecquio si hubiera querido casarse.

-Antonia Dell'Atte no estaba dispuesta a concederle el divorcio.

-Se vio empañada por un sector grandísimo de la sociedad madrileña,

amigos de Ana, que repudiaron a Lecquio y no querían saber nada

de él. Ni hablar ni tomar una copa con él. Ni invitarlo a sus cenas.

Y tú te acordarás, Rosa, que yo, a petición de Dado,

que siempre le llamado así a Lecquio,

me cuesta trabajo llamarle conde, le organicé una cena con toda la prensa

social y mundana de Madrid y allí todo el mundo preguntó

tuvo posibilidad de conocerlo más de cerca

y a partir de ahí cambió un poco el panorama.

-Ana a los recordaba a todos los periodistas que estaba emparentado

con el rey Juan Carlos para que nos entrara un poco más desde el punto

de vista aristocrático. No es un italiano que viene aquí a lo que

sea.

-Entendió el tema de la fama como nadie y sigue utilizando

ese poder mediático que aprendió en esos años.

Tenía muchísimo mérito que viniera una persona

y se convirtiera en un número uno del personaje.

Es verdad que estaba muy perseguido. Y esas persecuciones

en Madrid eran alucinantes.

-Se salía de los habituales que andaban detrás de las famosas.

Era un chico educado y...

Es verdad. Era guapo, simpático, italiano...

Recuerdo haberle hecho una entrevista en Palma de Mallorca,

le cogí a capón, y me contó desde como había perdido la virginidad...

Todo. Fui donde iban la mayoría de todos.

A un sitio de putas.

-Rosa, lo que has dicho, por favor.

-Es lo que me contó. No es que yo estuviera por allí.

Era una educación de un momento determinado.

Los llevaban incluso sus padres.

-A mí mi padre no me ha llevado a esos sitios.

-Pero no significa que Alessandro...

(HABLAN A LA VEZ)

Ana siempre vivió sexualidad con muchísima libertad.

Nunca se escondió. -Si se escondió.

Nunca se escondió. -Sí se escondió.

-Pero la encontrasteis.

¿Y en qué momento se escondió?

Con Rafa Camino era difícil hacerle las fotos.

Ha salido con más gente que se ha sabido.

No sé si esta noche nos va a querer hacer la relación,

pero era difícil que se consiguiera escapar. Pero aún así lo consiguió.

Es verdad que siempre ha estado buscando el amor.

Y en ese sentido me da cierta ternura.

Merecía haber encontrado un hombre que la quisiera.

De alguna forma la han utilizado.

Ella salía con muchos caballeros que eran muy conocidos.

¿No podía ser que ellos quisieran salir con Ana Obregón?

Muchos hombres que pasaron por su vida,

no es el caso de Fernando Martín ni de Steven Spielberg,

pero sí muchas otras personas. La fama engancha.

Ha habido algunos que se han acercado a ella

por el tirón de la fama. Es muy atractivo.

En vista de lo bien que le fue a Lecquio, a lo mejor...

-Te voy a dar una versión que me dio ella un día en La Moraleja

tomando café con Davor Suker.

El problema de Ana es que en el momento que salía un día,

aunque fuera a tomar un café con un señor, se le adjudicaba como novio.

Se integrará una relación porque es imposible.

Re traigamos la situación.

Retraigamos la situación.

Este triángulo que enloquece al país y a todos los países

donde se habla español tiene un momento que se rompe.

A Ana y Alessandro se les rompió el amor en 1994.

No precisamente de tanto usarlo.

El que más lo usaba era Lecquio, pero fuera de la pareja.

Me separo por unos cuernos pero como vamos.

-Lecquio era como era. Tuvo otras.

-Cuando sale la portada a Ana se le cae el mundo encima.

No solo se entera que su marido le es desleal

sino que además se entera todo el mundo.

-Tenía programa en directo.

Estaba Ramontxu y yo no paraba de llorar.

Seguía llorando después de maquillarme y no había manera.

-No había manera de poner el rímel. Fueron momentos complicados.

-Soy la cornuda nacional y a cantar "¿Qué apostamos?"...

Ese momento fue muy duro.

Perdí siete u ocho kilos.

Alessandro, como pareja, es el peor.

Lo peor que te puede pasar en la vida es tenerle de pareja.

Ahora ha cambiado. Ha madurado.

-¿Ha sido el conde Lecquio el amor que más huella dejado en Ana?

Antes de preguntarte es el hombre que más huella dejado enana.

¿Cómo fue ese momento en que todas las revistas...?

No había programas de corazón. Se leían las revistas los jueves.

Y ella a tu lado. De salir a hacer el programa.

Si hicimos buena pareja profesional fue porque no solamente

éramos compañeros sino que éramos algo más. Nos hicimos muy amigos

y Ana me ayudaba a mí y yo ayudaba a Ana.

Aquel día lo recuerdo con pavor. La pobre llegó hecha una calamidad

y había que salir. Sabía que iba a salir porque es más fuerte

que todo eso y mucho más. Es más fuerte que lo que ella misma cree

y lo ha demostrado con la enfermedad de Alex y salió.

Se secó las lágrimas, cogió aire, se cambió, salimos de la mano

hasta el túnel donde empezaba la canción del "¿Qué apostamos?"

y en cuanto empezó la sintonía nos miramos, que siempre nos agarramos

de la mano, enfilamos el túnel, e hizo el mejor programa de su vida.

-Suele pasar.

-Siempre que tienes una desgracia y que educa hacer un directo

haces el mejor programa de tu vida.

-Hay que sacar una conclusión es que hay que ser desgraciado

para tener éxito.

-No. Se puede tener éxito pero, como somos personas normales,

sufrimos lo que sufren los demás. He tenido pérdidas personales,

incluso perdí un hijo haciendo un ensayo de un "¿Qué apostamos?".

Hice el "¿Qué apostamos?", mi mujer estaba sentada antes del legrado

y mis padres al lado. Hice el programa y nadie se enteró.

Es la fuerza de la televisión.

Y la responsabilidad.

Si alguien tiene sentido de la responsabilidad profesional

es Ana García Obregón.

Tenemos que hablar de la televisión.

Ana Obregón es la televisión.

Es donde ha triunfado.

Ha aportado a la televisión muchísimo.

¿Crees que Alessandro haya cambiado de esa manera que era en los 90

a ahora?

Me gustaba más el de antes porque era el de un carota

y un viva la virgen. El de ahora esta como aburguesado,

como apoltronado incluso físicamente.

No está aquí ahora para comentarlo,

pero pienso que ha hecho una magnífica evolución. Y sigue siendo

un gran amigo. Eso es algo que hace bastante bien.

Me gustaría que en esa historia con Lecquio,

como bien ha expresado Rosa,

hay ese tercer personaje,

no se si le parece bien, como es la gran Antonia Dell'Atte.

Ha sido una aportación que Ana ha hecho al mundo del corazón español.

Ha dado de comer a media España.

Si no hubiéramos conocido Antonia Dell'Atte...

Vamos a ver esos momentos.

Antonia Dell'Atte fue la persona que presentó Alessandro

y Ana en Italia.

-Es una chica guapísima, enloquecida, que se acerca...

Me presentó Alessandro. Se estaban separando.

Y empezamos a salir. Si esa relación estaba rota no entiendo

por qué le duró tanto. Lecquio 20 años el enfado.

-Lecquio no se atrevía a salir del coche y Ana, guapísima,

espectacular, con un traje blanco y maravilloso llevó al niño al portal

y Antonia estaba en la ventana con un cubo de agua sucia y se lo tiró.

-La rivalidad llega a la pantalla de televisión cuando Ana

es sustituida por Antonia en "¿Qué apostamos?".

-Me dio pena que cuando lo hizo ella bajo muchísimo la audiencia.

Fue muy triste.

(RÍE)

-No creo que tengan ninguna simpatía ni se vean ni se llamen

por teléfono ni nada de nada.

-Mantienen una relación cercana y amistosa,

pero ¿ha curado el tiempo las heridas entre Ana y Antonia?

Qué momentazo este.

Esa declaración de que bajo la audiencia con Antonia Dell'Atte.

No tiene mucha importancia. No creo que bajarse mucho.

Lo importante de ese programa ni éramos Ana ni yo.

Era un formato potente y lo aguantaba muy bien.

-¿Cómo se tomó Ana ser sustituida por Antonia? ¿Qué te dijo?

-Fue una decisión de Ana de dejarlo. Era la quinta temporada.

Lo decidió dejar.

Los productores, en una idea maquiavélica,

deciden elegir a Antonia Dell'Atte para dar un golpe de efecto

y no perder algo que era imposible de no perder,

que era que se iba esa estrella del programa que era Ana García Obregón.

Yo era el gregario que curaba con las apuestas arriba

y abajo pero la que enganchaba y se sentaba con los invitados

y hablaba con los internacionales en todos los idiomas del mundo...

La pérdida de Ana fue un mazazo.

Antonia aprovechó el tirón de Ana Obregón.

Ha estado 20 años haciendo declaraciones

hasta que no le ha rendido ni le ha dado más córtalas.

hasta que no le ha rendido ni le ha dado más portadas.

Ana sido muy generosa y a posado con ella con una escenificación.

Está motivada porque son madres de hermanos,

pero Antonia ha vivido de su odio a Ana Obregón.

-Y todavía sigue.

Ana ha sido generosa incluso con los hombres que han compartido su vida.

A todos los ha perdonado cualquier historia. Al propio Lecquio.

No solo por el hijo en común.

Una vez que termina la historia, la termina y llorará

y pateará y todo lo que quieras, pero...

Ese cuento que has contado a casa donde vivía Antonia

y le arrojó un cubo de agua... Esto es verdad.

Me lo ha contado 20 veces y no tengo por qué no creérmelo.

Es maquiavélica pero no tanto.

Sobre todo que era un momento,

cuando me la llevé a la plaza de toros, que era una sección,

y me lo contó con pelos y detalles.

-También era muy fantástica. No era Agatha Christie.

Bueno, se lo vamos a preguntar.

Para resarcir ese momento tan increíblemente absurdo y terrible,

en efecto, ha llegado el momento y se va a producir...

Gracias. Siempre se me cae.

Levántate conmigo ya que te has levantado y así intentó ponerme

Levántate conmigo ya que te has levantado y así intento

ponerme la petaca. Vamos a vivir un momento increíble.

Dos de las estrellas de la historia de la televisión en España

van a reencontrarse. Me gustaría que para recibir a tu compañera y amiga

y la persona que ha sido su pareja más fiel y estable,

la recibamos juntos a Ana Obregón. Preséntala tú.

Señoras y señores, Ana García Obregón.

(Aplausos)

Ay, Dios mío, gracias. Gracias a todos.

Qué noche de emociones. Por favor, sentaros todos.

Es una noche emocionante. He visto el documental.

Es emocionante como todo el mundo habla de mí. No me lo merezco.

Este hombre es el gran presentador de la historia de España.

He tenido la suerte de haber trabajado contigo.

Lo que tú me has enseñado... Eras tú. Yo estaba a tu lado.

En esta casa nos hemos pasado veintitantos años de nuestra vida,

con todo corazón y la pasión.

-Alguna cosa hemos hecho aquí.

Vamos a recuperar esos momentos.

Mira qué jóvenes. Esto es un rollo.

Parece la aplicación que se ha puesto de moda. Antes y ahora.

Y sin aplicación.

(HABLAN A LA VEZ)

Antes déjame decir que todas las personas...

¿Nos sentamos?

No, porque no tienes silla.

Por eso necesitamos ver un vídeo.

Espera, que si no se me olvida.

Quiero dar las gracias a todas las personas que han estado

en este documental. Resines, le amo. Fue una maravilla trabajar con él.

Roberto Álvarez, mi marido en "Ana y los 7".

Ramontxu las cosas que ha dicho.

Fernando Colomo.

Fernando Navarrete, que le dio la oportunidad...

Gracias. Gracias de verdad te corazón.

Y ahora busca la silla y con el este. Con el vídeo.

Paco, dentro vídeo.

Muy buenas noches. Nos encontramos en la noche más mágica del año.

Estoy feliz de volver a estar con todos ustedes y mi querido Ramón.

Pero bueno.

Se ha desmayado la ranita.

Sal, ranita.

Estoy helada, Ramón.

Y se lo con esta nevada nos vamos a quedar pajaritos.

-Me castañetean los dientes. Vamos a jugar un partido.

Vamos a jugar un partido con todos ustedes.

-Me ha mordido. Ramón, conde Drácula,

guárdame otra vez.

Conde Drácula...

Esto no es fiebre.

-A partir de 36 tengo mucha fiebre.

-Tienes mucho morro. Venga, que hay que presentar el programa.

Si no me lleváis, no voy. Y el de luchas tú.

Feliz año 2005.

A 10 y buenas noches.

Adiós y buenas noches.

¿Tú te crees que es normal tantos años...? Tengo que decir una cosa.

No sé si te acordarás. A este señor... Le adoro.

Le conocí en 1994.

Fue nuestro guionista de las campanadas.

Llegué tarde a la reunión. Me servía un poco por Madrid.

Ya estabas sentada leyendo el guion que había escrito y tomando notas.

Tenías un brazo en cabestrillo.

¿Qué recordáis de estos momentos?

Y esos trajes increíbles.

Se cambiaba de ropa dos o tres veces.

-¿Podemos contar una cosa increíble?

-¿Qué vas a contar? No sé si marcharme.

-En el "¿Qué apostamos?", que tuve el placer de presentar con Ramontxu,

eran casi tres horas de directo.

Una persona necesita hacer pipí de vez en cuando. Lo voy a contar.

Os dejo que os sentéis.

-Es mejor de pie. Estábamos en la carpa. La carpa no tenía baño.

Retenía líquidos porque no se atrevía. Yo pedí una botellita.

Y si quedaban 5 minutos para el directo tenía que hacer pipí

en una botellita. Lo digo como lo digo.

¿Cómo hacías con la puntería?

-Es verídico. Estuvimos a punto de hacer una apuesta.

Adoro este programa y este momento el directo a las 0:47.

Me lo estaban recordando el maquillaje.

Corría el rumor de la botella.

En 3 minutos tenía que cambiarme de vestido, me fumaba un cigarro

y hacer pipí en la botella.

(HABLAN A LA VEZ)

Nos ponemos cómodos en este sofá. Es divino.

Menos mal que no he venido de rojo. Pensaba venir de rojo y...

Iba a formar parte del sofá.

Cogí ese color porque era rojo o azul.

Y le paso presentando el festival de cine de San Sebastián.

En el estudio del mismo color de las cortinas. La misma tela.

Tuve que hacer la broma que con lo que sobraba de las cortinas me

hice el vestido.

Has venido con flecos y todo. A divertirte y disfrutar.

Es como si hubiera pasado en una hora toda mi vida.

Lo estaba viendo y ha habido momentos en que me he emocionado

muchísimo. Me falta vida para agradecer a todas las personas

que han dicho cosas bonitas de mí.

Me ha impactado que ya no crees en el amor.

De repente, no sé.

El amor ha estado siempre tan presente...

No es que no crea.

En la vida vas encontrando amores que son mucho más

que el amor de pareja.

Y ese amor, por ejemplo, uno de ellos es tu hijo.

Hombre, por supuesto. Eso es innegable.

El amor a una pareja es maravilloso y estás enamorado y qué felicidad,

pero un hijo...

Es amor también. Te hubiera gustado tener más hijos.

Yo quería estar rodeada de niños por todos los lados.

Por eso dice "Ana y los 7". Pero no ha aparecido el padre.

Se ha equivocado ese padre el no aparecer.

Yo me hubiera puesto a la disposición.

Sabía que le iba a dar la noche el pendiente.

Te hubiera gustado hacer una familia

como la familia donde creciste.

Mi familia, mis padres, llevan 64 años casados.

Es increíble. El amor existe.

Cuando llego a casa y los veo de la mano viendo la tele me emociona.

No pueden estar uno sin el otro. El amor existe.

Yo, en cierta manera, he amado muchísimo y me han querido también

y no me considero que no haya tenido suerte en la vida.

La vida me ha puesto muchas cosas difíciles,

pero de eso se trata.

Una de las cosas más difíciles es como has congeniado

ser la persona más famosa de España y si la fama que ha ayudado

o esclavizado.

¿Sabes lo que me pasa?

Que quizá por la situación que he tenido que vivir con lo de mi hijo,

todas las cosas pasan a segundo plano. No sé cómo explicarte.

Creo en las personas. No en las etiquetas.

Este tiene 1 millón de seguidores, tiene 1 millón de películas...

Es que me la pela. Era igual. Creo en el ser humano.

En definitiva he tenido la suerte de tener equipos maravillosos

y mucha audiencia en todas las cosas que he hecho,

pero no me ha quedado eso, me ha quedado la amistad con Ramontxu,

la amistad con Roberto Álvarez, eso es lo que me llena.

No me llenan los millones de personas que me han visto

o el éxito que haya podido tener o que tenga.

Tú no necesitabas la fama.

Como de alguna manera se ha podido pensar.

-No. Jamás.

Pero la disfrutadas.

Amo mi profesión. Yo se ve que disfruto. Me apasiona.

Las cosas las hago... Puede haber hecho 20 series o películas,

pero cada trabajo lo tomo como si se mejora la vida y de corazón.

Yo, desde pequeñita, quería ser actriz. Ha sido un regalo.

También un reto.

Tengo la sensación que Álex se ha cambiado la vida.

Cuando fui madre me cambió la vida total.

Después la vida te plantea cosas de las que no me apetece mucho hablar.

Son temas de los que ya he hablado.

Ahora estamos bien. Dentro de.

Es una enfermedad que tienes que hacerte revisiones.

A veces vuelve todo como si fuera...

Un sueño...

(RÍE) No. La pesadilla. Una gran pesadilla.

Pero he aprendido muchas cosas.

Tengo necesidad de ayudar a personas que estén pasando lo mismo,

que tengan cáncer o familiares con cáncer.

Colaboras muchísimo.

Pero tengo necesidad.

Me ha gustado ese punto de vista que tiene este superviviente.

Cuando pasa todo, en lo que piensas, es en lo siguiente.

Siempre.

Yo, desde el primer día de la enfermedad de mi hijo,

desde la primera quimio, le dije que ya estaba. A lo siguiente.

Es un tema que al principio es el fin del mundo pero luego

ves que hay salidas y es eso lo que intento hacer cuando

voy a los hospitales y estoy con madres con niños enfermos y tal.

Intenta decirles que con actitudes y todo lo que hay ahora

mismo de medicina, actitud de superar esto

y esperar al siguiente obstáculo y superarlo, y ser fuerte

y hacerlo con una sonrisa. Es duro.

Lo fácil es llorar y venir de abajo.

Pero cuando hay un gran drama no puedes hacer drama sobre drama.

Tu hijo te dijo que no dramatizases.

Ha llevado y lleva esto de una forma tan increíble

que la única vez que me permitía echar una lágrima

fue después de una serie de quimios cuando nos dijo el médico

que había buenas noticias, que iba a ir muy bien.

Yo me puse a llorar y fue cuando me dijo mamá, no dramatices.

Yo nunca pensé que mi hijo iba a ser mi lección de vida.

Pero estoy agradecida a la vida.

Se saca siempre algo... Es sacar algo positivo.

Sobre todo de la persona que más quieres en el mundo.

Yo relativizo todo mucho más.

No sé cómo podía llorar porque un novio no me llamaba

o alguien me pusiera los cuernos.

La gente se queja por el trabajo o está agotada. ¿Y qué?

Te agradezco tanto estos momentos...

Ha llamado la atención de Jesús Mariñas al decir

que has vuelto a creer en Dios.

Vamos juntos hacia allí.

Llévame, que no veo nada.

Aquí estamos.

Fue un documental...

Fue tanto tiempo hablando...

He visto imágenes que no recordaba haber hecho la entrevista.

-Repites: "Ahora creo en Dios".

¿Eres capaz de reafirmarte en esa creencia?

-Es verdad que yo no he sido de ir a misa todos los días ni de nada...

Ni con rosario ni con libro.

-Jesús pensaba que sí. Lo ha dicho. Pensando en cómo es tu madre.

-No. En Nueva York teníamos al lado una iglesia

y en algún momento que Álex se encontraba un poco

mejor me escapaba. Tenía la necesidad. Me llamaba.

Había unas velas que ya no son las que se encienden.

Ahora metes la moneda y... Es una bombilla.

Pero me confortaba un montón. San Francisco de Asís.

Y me llamaba y me llamaba. Y todos los días durante siete meses.

Un día mis hermanas vinieron a verme y les dije que me acompañarán.

Estaban flipando. Les dije que iba a misa.

Y mis hermanas flipando.

-Durante siete meses, los primeros siete meses que estuviste

en Nueva York, no hubo ninguna imagen vuestra.

Me preguntaba cómo estarías. Físicamente.

Hablabas de la lección que te ha dado Alex a ti.

Pero lo que tú hiciste en la dejarte en ningún momento,

cuando llegó esa primera fotografía que estabas espléndida paseando

con tu hijo, guapísima, me emocionó.

-Yo me veía horrible. Bueno, no me veía. Desapareces.

Yo recuerdo que hice la maleta con dos cosas.

Fíjate con mi armario lo que es.

Metí un vestido, era invierno, un abrigo, un vaquero

y unas zapatillas. Y así me fui.

Y había días en los que Álex me preguntaba si no me cambiaba.

Y yo tenía o el vestido o el vaquero.

Y estaba todo el día lavando.

-Quizá por eso estabas guapa.

-Hasta me metía yo en la lavadora.

Agradeciste muchos mensajes que recibiste.

Y preferiste no estar dominada por esas cosas.

Yo no quería hundirme en ningún momento.

Hablar hasta con mis amigos y mi gente me hundía.

Dejas las redes, dejas todo, desapareces.

Solo salimos una vez desde allí.

Eran 5000 o 7000 mensajes.

Empecé a leer y empezaba a llorar. Y ahora no, luego.

¿Recuerdas alguno?

Eran todos.

Si alguno se mete en instagramer y de los mensajes tan maravillosos

de la gente... Eso te demuestra lo solidaria que es la gente

y la labor que hace mi hijo con todo esto de que ha creado

una serie para que toda la gente que tiene cáncer escriba sus casos

porque hablarlo ayuda mucho.

Aunque no recuerdes, de esos mensajes,

nosotros tenemos uno que es muy especial.

Es uno de tus amigos más especiales.

Ana, mi niña grande, aquí estamos con ganas de verte

y darte un abrazo muy grande.

Muy contento de que todo vaya estupendamente.

Contento por tu hijo, que este mucho mejor de todo lo sucedido,

y feliz porque te mereces ser muy feliz.

Te lo mereces porque eres muy buena mujer. Nada.

Un beso muy grande para así y otro para Álex y toda tu familia.

Ya sabes que tienes siempre un lugar en mi corazón. Te quiero muchísimo.

Y, mira, voy a girar la cámara. Que veas que te estoy mirando.

Puedo hablarte como te hablo por tener ese mar

que también te pertenece a ti y que es nuestro.

Y que es de toda la gente que queremos. Un beso enorme.

Te llevo en mi corazón y nos vemos pronto. Dios te bendiga. Chao.

(Aplausos)

Madre mía. No sabía que en esta vida se podía aprender

a llorar hacia adentro, como he aprendido yo...

¿Te choca lo de soltar la lágrima?

Hay que llorar hacia dentro para que no te vean llorar. Es lo mismo,

pero no tienes que beber mucho agua luego porque te has deshidratado.

-Tu relación con Micky Molina fue más pasional o...

¿Dónde la clasificas?

-Es un amor. Empezó con el rodaje de "Ana y los 7".

Es que son... Los Molina son gente de verdad.

Imagínate que lazos de sangre hubiera sido aquello.

Imagínate que "Lazos de sangre" hubiera sido aquello.

¿Y por qué no hubo ese lazo? -Se me venía grande todo.

El abordaje de "Ana y los 7". Por lo pronto, lejos de mi casa.

Dos horas de ir y otras tantas devolver. Siete niños.

En casa un hijo. 13 perros que nacieron. No podía.

-Y Miki no estaba en su mujer momento.

Yo no sé cuánto tiempo hacía que no teníais relación.

Me mandó un mensaje que me emociona.

E Isabel Pantoja también.

Y mucha gente...

Enseguida quite el teléfono español porque es verdad que era una misión.

Era salvar a mi.

No podía perder el tiempo en derrumbarme.

Pero vamos a hablar de cosas más divertidas, por favor.

Vamos a hablar de una de las cosas que has ideado.

El posado de verano.

No voy a hacer un posado. Estoy hecha un asco.

Este año es un posado solidario.

Es para una fundación con la que colaboro.

Lo que hace es dar dinero a todas esas familias

que no tienen recursos económicos y tienen niños con cáncer.

Estando con ellos en el hospital es que están tres

y cuatro años internados.

-Es el making-of del posado.

-La edad de la Obregón es secreto de estado. Nunca he sabido...

-Ana, no podemos seguir manteniendo las edades...

-Con los años que tenga Ana, que este ha sido de cañón, tela.

Cuando estás con las compañeras de clase tú eres la más guapa de todas.

-¿Pero nos pasa a todos que os encontraréis con ellos y...?

-¿Estás más cerca de los 50 o de los 70?

-De los 90, no te joroba...

-Conocía alguien que estudió contigo en la universidad

y me dijo que tienes memoria fotográfica.

Solo con ver un documento te lo aprendes de memoria.

-Tienes toda la razón.

Tengo para hablar de una cosa que has contado y que no es verdad.

A veces estoy leyendo el periódico

y no lo leo porque me lo aprendo entero.

-Para el trabajo Ana se cogía todo y te daba el pie perfecto.

Por eso tienes esa adicción tan estupenda y eres tan buena actriz.

Te lo aprendes de un golpe.

-De una vez.

-Pero cuéntanos.

-No me han echado en la tele 20 millones de veces,

pero nadie me ha tirado agua.

-Le tenías que entregar al niño en el coche. Llegas al portal,

tocas al timbre y ella te estaba esperando y te tira un cubo de agua

que estaba sucio.

-Pues lo hizo tan bien que no ni me enteré.

-Al lado de EFE.

-Te juro por mi hijo que es mentira. Y si es verdad te lo voy a decir.

(HABLAN A LA VEZ)

¿En qué piensas?

Supongamos que es el mar y la cámara está allí.

Tumbate. Espera a ver si puedo con el estilo.

Es la posición que me descubrió Victoria Beckham.

¿Qué te dijo?

De todo menos bonita.

Yo estaba en una posición que no puedo hacer.

Es con las dos piernas así y llevo el vestido. Estaba estirando.

Y la vi a lo lejos y no me lo podía creer.

Y según se acercaba...

Yo miré y pensaba que era Victoria Beckham.

Y se iba acercando.

Y yo pensé, pensaba que venía a saludarme.

Y venía a echarme una bronca.

(Aplausos)

(HABLAN A LA VEZ)

Era un trofeo divino.

Hubo otra chica que tuvo líos gordos.

Si lo confiesas no pasa nada.

-¿Pero os quita el sueño? -Nos gustaría los detalles.

-Es encantador. Es supertímido. Se pone muy rojo.

Pero también porque este Manchester.

Supertímido.

Ella nada. Me agarró y...

Llevaba una camiseta de tirantes de y me cogió así.

Y me dijo vas a dejar de ver a mi marido.

Y yo le dije: "Pero si yo no le veo, señora".

Y con dos torres de guardaespaldas pues...

¿Y en qué momento se puso colorado Beckham contigo?

¿Y en qué momento se puso colorado Beckham contigo?

Cuando le dije que me gustaba más el Atlético.

-¿Quién se acercó a quién?

-Fue muy divertido.

Fue en el hotel...

(HABLAN A LA VEZ)

Ya llegué el 20 de julio.

No como antes.

Estaba grabando "Ana y los 7".

-¿Pero que te atrajo de Beckham?

-A mí no me atrajo nada. A mí me cayó fenomenal.

Esta es Anita dinamita que nos ha dado momentos divertidos.

Encuentro que todas estas cosas son historia viva de España.

Vamos a recordar esos momentos fantásticos.

Está monísimo ahí. Estaba mejor. Ahora está como nosotros.

Presentadora, bailarina,

cantante.

Actriz...

-Yo, Ana, prometo amarte y respetarte todos los días

de mi vida hasta que la muerte nos separe.

-Y la más deseada.

-Es Anita dinamita.

-Una de las actrices más macizas del cine español.

-En eso estoy. A ver si puedo ser o no.

-Encuentra el lugar ideal para dar rienda suelta

a su creatividad y talento.

-Hay una secuencia muy graciosa. Llegaba borracho a casa.

Ella estaba en mi habitación y le tenía que tocar las tetas.

Y me daba muchísima vergüenza. Acercaba la mano pero no llegaba...

Y ella me cogía la mano y me la apretó.

-Si hay algo en que todos coinciden es que...

-Es muy divertida y gamberra.

Yo le dije que necesitaba el sujetador.

Y la tía, sin quitarse nada, lo tiro al aire.

-A este dando forma al personaje que conocemos,

pero ¿cómo es realmente?

Un momento, por favor.

Es increíble que en un momento determinado...

Fue una premonición de tu relación con Victoria Beckham.

Hiciste en el Telepasión la canción de las Spice Girls.

Así vino a Madrid cuando vino.

Con esa especie de actitud totalmente.

Hemos hecho 14 o 15 "Telepasión".

Hay varias y la que escoges es Victoria.

Lo hice porque a Davor le encantaba Victoria.

-Me ha hecho mucha gracia que alguien haya comentado

sobre Hugo Sánchez.

(HABLAN A LA VEZ)

Tenía un coche negro deportivo...

-No sé ni quién es.

Has estado cenando con él.

-¿No sería un coche de otro?

He visto la imagen y...

En el grupo de varones que has conocido,

verdaderamente no encajaría del todo.

Sabéis casi todos.

Vamos a ver esos momentazos increíbles de las duchas.

Con Enrique fue la mejor. Me metiste tú.

-Con Enrique Iglesias.

Enrique Ponce se duchó por ti.

Y le dejé comisión.

Ya habíamos estado en el jacuzzi.

Aunque la comisión te lo pidiera, ¿te gustaba?

Nada.

Pero vieron que era 1 minuto bueno de audiencia,

que yo nunca entendía por qué,

y era por si el vestido se transparentarla.

¿No lo pensabas?

¿Enrique te enjabonaba?

Te lleva a la derecha...

Para él eras un mito erótico.

En casa de su padre tenía 11 o 12 años.

Había un baño en común para los dos.

Y yo, con 21 años...

La época de Julio es para escribir un libro.

-Hacías para ellas los domingos.

-Hacías paellas los domingos.

Y todavía se acuerdan y conservan el sabor.

-Asqueroso.

(RÍE)

-Hablando de paellas, la de Spielberg.

Todo el mundo decía que te lo habías inventado.

-Incluso me cuesta creerlo a mí.

-Tienes que decirnos que llevaba esa paella.

-Era una porquería. Era asquerosa.

A él le encantó.

Él mismo tiene ya color paella.

Ahí estamos con Stevie Wonder. Me colé en la foto.

-Stevie no lo veía claro.

-Yo conocía al cocinero.

Me metí en la cocina...

-Era tu maestro de paellas.

-No. Era un francés muy simpático.

A partir de las 3:00 de la tarde estaba todo lleno de seguridad.

Yo estaba desde por la mañana vestida de largo en la cocina.

Salí oliendo...

Yo necesitaba una foto con alguien. Y como no me ve...

Lo siento. Le adoro.

-La foto está ahí.

-Me senté, había un fotógrafo y le dije que tira la un fotógrafo.

Y la foto. Se la habían dado por "La mujer del rojo".

Otro momento musical es siendo princesa de Bel-Air.

Ay, el me va, me va.

Todavía tengo pesadillas.

Si hay algo que decir de Julio...

Le llamaban 100 000 mujeres.

Cogía la nota y se la ponía todos los días para que viera

que a mí también.

Lo que hacía era que trabajaba...

No he visto a nadie trabajar así en mi vida.

Iba al estudio o venía a casa a las 2:00 de la mañana,

que estaba Roque,

y nos despertaba a todos para preguntarme si se podía bailar.

Ella decía que sí.

En el me va, me va me sacó a bailarlo en un concierto.

(HABLAN A LA VEZ)

Me preguntaba si el ritmo iba bien para bailar.

Ponlo, que llevó flecos.

Yo le decía que un poco más rápido y me dijo que no,

porque las señoras mayores no lo bailan.

No tienes micro. Espero que te lo coloco.

-¿Sigues teniendo relación con Julio?

Un aplauso para los compañeros de salida.

(HABLAN A LA VEZ)

Es una prueba total de que estamos en directo.

Recuerdo una retransmisión de campanadas,

que fue de las mejores que he hecho por lo contenta que estaba,

esto, que lo vea el público. Perdona, compañero.

Esto se llama petaca.

Va aquí. Yo llevaba un vestido en una de las uvas espectacular.

Y no había forma humana de ponerlo.

Me dijeron que me ponían una Liga y que se ponía aquí por dentro.

Me dijeron que me ponían una liga y que se ponía aquí por dentro.

-Parecías un señor.

-No. Pero cada vez que andaba...

-Eso vibra.

-No. A ver, cariño.

Da calorcito y tiene una antena, oye.

-Hay que escribir un libro.

Es un momento tan caliente...

(HABLAN A LA VEZ)

Hay una cosa que no puede hacer ahora que es ponerse las piernas,

por detrás, las dos a la vez.

(HABLAN A LA VEZ)

Viendo esta vinculación extraordinaria

a la música pop española, hay una canción dedicada

a ella de Miguel Bosé.

Qué fuerte. -Cómo se movía.

-Me acuerdo de esta canción.

Muy fuerte.

Dos años después de esta canción me fui a Los Ángeles.

Fue premonición. Mira cómo bailaba.

Cuando le has visto estos últimos meses pasarlo mal

y hablar como que tenía problemas... ¿Hablas con él?

Sí. No está en España casi nunca, pero estoy deseando

conocer a sus niños.

-¿Hubo romance?

Es su primer novio.

Fue brutal.

Me enamoré como una loca.

Lo conocí en un guateque de niños.

Iba con la faldita tableada y las medias por aquí.

Y apareció Miguel y me impactó.

Llevaba una coleta por aquí, un vaquero,

la bota por encima del vaquero...

Bueno, bueno, bueno...

-Aparte de Miguel, ¿a cuál quisiste más?

Fernando Ruíz, Suker, o Dado.

-Es diferente. Son los tres hombres de mi vida.

-Dado me ha dado mi hijo.

Dado me ha dado mi hijo. Eso estoy eternamente agradecida.

La igual lo que haya pasado, hecho o dejado de hacer.

Es el padre de mi hijo y tengo todo el respeto para él.

Davor fue la paz que llegó a mi vida. Estabas ahí.

Me llamó una amiga y le dijo que había un futbolista

que me quería conocer. Y ya estaba en maquillaje del "¿Qué apostamos?".

Le pregunté quién era Davor Suker. Y me dijo que me las cogiera.

Y Fernando fue amor puro. El amor de mi vida.

-Igual con el paso de los años has idealizado mucho a Fernando.

Yo he dicho que no. El amor suyo fue Fernando.

Un día que nos tuvimos que hacer una foto de carné salimos

a un centro comercial y empezaste a hablar de tu vida

y me hablaste muchas cosas de Fernando que me las quedo para mí

y para ti y supe que el amor de tu vida era Fernando.

-Y es así.

Una de las cosas más emocionantes del documental de hoy

es cuando hablas de Fernando.

¿Con quién te hubieras cansado?

-Con Fernando.

¿Ha sido el gran amor de tu vida? -Sí. Sin lugar a dudas.

-Estaba profundamente enamorada de Fernando.

Se veían a escondidas.

-Me disfrazaba de vieja y me iba a ver los partidos.

No he ido nunca a una discoteca con él.

Me llevaba a sitios a los que van los camioneros.

-Era un hombre parco en palabras.

-No hablaba. Me decía que hablaba yo por los dos.

-Pero te dijo te quiero. -Lo decía poco. Pero es mejor.

Si de repente un día te dice que quiero es que se te derrites.

-Cuando se mató en aquel accidente no ha llorado más en tu vida.

-Siempre que he le quedó

el no haberle dicho la noche anterior que le quería.

-Al final quedan recuerdos maravillosos.

-"Lecturas" fue la primera revista y la única que publicó fotografías

tuyas con Fernando Martín. ¿Por qué era una relación tan secreta?

-Fernando lo quería para nada.

Era totalmente discreción absoluta. Fue Jesús

quien nos presentó. Pasó lo mismo.

Estaba en Los Ángeles

y me dijeron que había un jugador que me quería conocer.

Siempre hay un jugador que me quiere conocer.

-¿Eso fue lo que acabó con la relación?

-No. Estamos encantados de la vida. El quería paz y tranquilidad.

Y lo conseguimos.

Estuvimos dos años y medio viviendo en una zona donde teníamos

nuestra casa.

-¿San Agustín o más arriba? -¿Por qué lo sabes?

-Estuve agazapado y Fernando medio. Salió detrás de mí

y yo todavía no he parado de correr.

-Es que era un tiarrón de 2,10.

-Detestaba a la prensa.

Era muy protector de su vida privada.

-Los deportistas en esa época...

-Estaba mal visto que salieran con una actriz.

-Se metían con ellos.

Lo increíble es que cuentes que dejases de trabajar de actriz

y te fueses a las oficinas de tu papá.

Me dijo que no le gustaba y estuve en la empresa de mi padre.

Yo iba con minifaldas

y mi padre me decía que me pusiera otra cosa.

Se hacían cosas importantísimas.

Hay un momento épico en la televisión.

Que se repite cada 31 de diciembre. Son las campanadas.

Para cualquier presentador de televisión, incluyéndome,

es el sueño.

Es un hito.

Quería saber vosotros dos que estáis aquí cómo lo recordáis.

Maravillosas. Ahí estamos como locos.

Las recuerdo... Mi primer maestro fue Joaquín Prats.

Me dijeron que si quería dar las campanadas. Yo dije que sí.

-Eran las campanadas del 94.

Habíamos hecho el primer "¿Qué apostamos?".

-Yo dije que no, porque venía mi hermana de Colombia

y hacía cuatro años que no la veía. Y se quedó el hombre...

Para mi familia era más importante. Y me fui a Bilbao.

El guion hubo que retocarlo para que desapareciese y apareciese

con Joaquín.

Y tristemente se nos fuese años y...

Estamos ya a 18 de julio.

(HABLAN A LA VEZ)

Seguimos en directo.

(HABLAN A LA VEZ)

Ana en el medio.

No tenemos ni carrillón ni nada.

En esta esquina.

(HABLAN A LA VEZ)

Porque a partir de ahora sea fenomenal y mucha salud para todos.

Gracias a todos.

¿Están limpias?

-Me estoy comiendo las uvas. -No están limpias.

Cinco.

-Yo no puedo más.

Voy a vomitar.

-¡Feliz Año Nuevo!

(Aplausos)

Como Ramón no se las comía era el único que podía hablar.

-Feliz Año Nuevo. Feliz año a todos.

(HABLAN A LA VEZ)

Quiero decir una cosa.

(HABLAN A LA VEZ)

-Estoy emocionada.

Muchísimas gracias a los que estáis aquí.

Gracias a los que han hablado en este documental.

Y gracias a todos los que he tenido la suerte de trabajar

con equipos maravillosos.

Este año que empieza ahora porque te ha dado la gana a ti

va a ser buenísimo de salud para todo el mundo.

Volvemos la semana que viene con otro momento increíble.

Los Pantoja. Te llamo Isabel Pantoja.

Vamos a retransmitir las uvas de los tres. Nos vemos en diciembre.

Y la semana que viene.

Los Pantoja son raza, pura sangre y tragedia.

Lo pase mal.

-La meten en la cárcel.

-En su fuero interno sigue creyendo inocente.

La historia de amor comenzó a galope.

-

Estamos aquí. Y no vamos a renunciar a nuestro amor.

-El amor que la convirtió en la vida de España fue el el de Paquirri.

-Era una viuda tan deshecha, tan desesperada...

-Su herencia rompió "azos de sangre".

-No es suyo. Devuélvalo.

-Mientras buscaba las riendas de su vida...

-Me hubiera hecho falta estar con ella en ciertos momentos.

-Ser un Pantoja marca el camino.

-No creo que el ideal es que su hijo fuera Dj.

-Aunque un apellido pueda dar la felicidad.

-La relación con mis tíos nunca ha sido buena.

No me he sentido igual de creída que mi hermano.

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