Actualmente más del 70% del litoral español está urbanizado. Esta serie documental, producida en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, estudia la evolución de la costa y la riqueza de los ecosistemas acuáticos, ofreciendo un espectacular viaje audiovisual.

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Las riberas del mar océano - Legalidad y conocimiento - ver ahora
Transcripción completa

Las costas del reino de España son propiedad

de sus más de 44 millones de ciudadanos.

Las Administraciones del Estado,

de las Comunidades Autónomas y de los municipios

son las responsables de que así sea.

La Constitución proclama

que son bienes de dominio público estatal:

la zona marítimo-terrestre, las playas, el mar territorial

y los recursos naturales.

La ley de costas cumpliendo el mandato constitucional

define el carácter público de la costa,

el borde del mar y la tierra.

Además acota, regula y administra su uso y ocupación temporal.

Es el instrumento jurídico indispensable

para que el patrimonio colectivo,

especialmente valioso como espacio natural de libertad,

sea preservado para uso y disfrute de los ciudadanos.

Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Gran parte del litoral español está en manos privadas;

urbanizado, alterado profundamente o destruido.

En muchos casos no existen

las servidumbres de paso, protección y acceso al mar.

Y no se respetan los criterios de uso

de la zona de influencia de la costa.

La combinación de desarrollo inmobiliario y suelo litoral

ha creado una situación de difícil control.

La costa concentra una parte sustancial

de los delitos contra el medio ambiente y el urbanismo.

De viviendas ilegales y de sentencias de demolición.

Tras ellas se esconde la complicidad social

con la corrupción urbanística,

que se manifiesta por la convivencia de algunos funcionarios,

cargos públicos, profesionales y empresas de suministros.

Todos ellos han consentido las actividades ilícitas

y las prácticas coruptas.

¿Por qué hay tantos desmanes, abusos y corrupciones?

¿Qué son la costa y el dominio público marítimo-terrestre?

¿Qué nos dice la ciencia y el conocimiento?

¿Cómo se integran los desarrollos económico y ambiental?

¿Qué dice la ley y quién la gestiona?

La Constitución y la ley de costas son claras.

El problema que tiene el medio ambiente

es que sufre presiones contradictorias.

Por una parte es algo que tiene que ser mantenido, preservado;

la Constitución nos habla del derecho a un medio ambiente adecuado.

Pero, por otra parte,

los ciudadanos pretenden también disfrutar de ese medio ambiente

y hay que hacer compatible el disfrute, el uso,

eventualmente, la utilización, también, del suelo.

Y la costa, la zona litoral es una zona que sufre una gran presión.

¿Qué tiene que hacer el legislativo?

Pues, tratar de conciliar aspectos contradictorios;

por una parte, preservar el medio ambiente,

y otra parte, hacer posible que la gente pueda disfrutarlo.

Y eso no lo puede hacer más que el poder legislativo

que es, en definitiva, la representación del pueblo.

La norma es el resultado de todo un proceso

que supone, no una decisión caprichosa por parte de nadie,

supone estudios, supone reuniones de comités,

supone aportación de información, supone análisis de esa situación

y fruto de todo ello es finalmente la norma.

La norma tiene que ser respetada.

Primero, evitando que se incumpla a través de la tolerancia

o simplemente infringiéndola.

Tenemos que relacionar la norma con ese desarrollo de la personalidad

al que hace referencia el párrafo primero

del artículo 45 de la Constitución Española;

porque, en última instancia si la norma no se cumple

acabamos alterando al medio ambiente,

acabamos perturbando aspectos determinantes de nuestra personalidad

y finalmente acabamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado,

es una forma de suicidio colectivo.

Y es triste, es brutalmente lamentable.

En el siglo XIII,

el Código de las Siete Partidas siguiendo las leyes romanas,

decía las cosas que pertenecen comunalmente a todas las criaturas,

las que puede hacer el hombre en la ribera del mar,

y explicitaba que en los ríos, los puertos y los caminos públicos,

pertenecen a todos los hombres comunalmente.

En la segunda mitad del siglo XIX,

con una visión estrictamente de economicista

se promulgó la ley de puertos que atribuía al Ministerio de Fomento

la potestad de conceder autorizaciones

para desecar, cultivar o aprovechar de otra manera

las marismas del Estado o de dominio público.

El acoso definitivo de las marismas y humedales costeros

se produjo con la ley de salubridad o ley Cambó de 1919,

expresamente promulgada para favorecer la desecación de marismas

y la concesión con carácter indefinido de los terrenos saneados.

La exposición de motivos de la ley de costas de 1988

contiene un catálogo de practicas de ocupación

del dominio público marítimo-terrestre,

que pasados los años no sólo no han mermado,

sino que han continuado incluso con mayor virulencia.

La ley de costas fue una ley muy innovadora,

se dio un paso importante desde el punto de vista

de la publicitación del espacio de dominio público marítimo-terrestre

y fue también una ley que fue asumida por la sociedad española

con entusiasmo.

Porque estaban viendo que la presión de las fachadas marítimas

encima de las playas, en los espacios de dunas,

en los espacios marítimo-terrestres en general

era insostenible.

Se estaba produciendo una degradación del borde litoral,

verdaderamente nos estábamos comiendo la gallina de los huevos de oro.

En la década de los 60

comenzó el desarrollo urbano de Calafell

y la construcción del paseo marítimo sobre las dunas y playa existentes.

Pocos años después construyeron dos puertos deportivos.

El conjunto de estas actuaciones

desequilibraron la playa de forma tan importante

que en la década de los 90

el Estado la tuvo que regenerar con arenas de cantera.

¿Fue falta de conocimiento, ausencia de una legislación adecuada

o el desarrollo turístico a toda costa

el que se llevó por delante, de forma irreversible,

este tramo de litoral?

En 1994, la Comunidad Autónoma declara Parque Natural

el sitio denominado el Prat de Cabanes,

una antigua albufera cerrada por un cordón de gravas y cantos.

Una zona húmeda litoral cuya importancia está

en la mezcla de agua dulce y salobre que se almacena tras el cordón.

A pesar de su figura de protección,

la Administración no ha desmontado la red de canales

construida para su desecación.

A un lado y al otro del parque

se está transformando totalmente la costa

tanto en su alineación como en sus cualidades

con los desarrollos urbanos de Marina d'Or y Torreblanca.

¿Se volverá a plantear de nuevo el dilema o construcción o miseria?

¿Por cuánto tiempo sobrevivirá el Prat de Cabanes

a su abandono y a las presiones urbanísticas?

En mayo de 2003 se inició la construcción de un hotel

en la playa del Algarrobico,

se desmontó el acantilado y se afectó la primera línea de playa.

Con el fin de salvaguardar el entorno ambiental,

la Junta de Andalucía decidió comprar los terrenos

y restaurar la franja litoral.

Los responsables del hotel

han remitido una carta al gobierno andaluz

detallando los diez efectos positivos

que tendría sobre la economía local la conclusión de las obras.

¿Se está insistiendo de nuevo en el desarrollo económico a toda costa?

¿Es que la ley y el respeto ambiental

deben estar supeditados a un modelo de desarrollo económico?

¿No podrían elaborarse compensaciones

entre municipios de la comunidad autónoma

para equilibrar los desfases económicos

pro razones ambientales?

A principios del siglo XX

sólo se utilizaba el 12% de suelo litoral español.

Hacia 1950 la ocupación había llegado al 20%.

En 1988 esta cifra ascendió al 55%

con nuevas ciudades,

instalaciones agrícolas e industriales.

Ya en el 2006 más del 75% de la costa esta urbanizada.

A este ritmo, en el año 2030 la totalidad del litoral español

estará ocupado por la actividad humana.

¿Dejaremos que esto ocurra?

Entonces, ¿qué les quedará a las siguientes generaciones?

¿Qué harán cuando necesiten iniciar nuevos desarrollos

o restaurar un tramo de costa?

O, cuando sea imprescindible proteger el litoral

frente a la subida del nivel del mar.

¿Correrán los gastos a cuentea de propietarios privados y municipios?

¿Cómo se gestiona la escasez de costa?

A mí me hubiera gustado una obligación estricta de la ley.

Más estricta.

Creo que se han hecho interpretaciones y flexibilizaciones

que de alguna forma han bordeado o evitado

los criterios más protectores de la propia ley.

Entonces, al conocer toda su potencia o capacidad reguladora,

me da pena que, efectivamente no por todas las administraciones

se haya hecho una utilización suficientemente eficaz

de este texto.

La ley es un instrumento que está ahí y lo que hace falta es aplicarlo.

Hay que utilizar los instrumentos locales que tenemos

para desarrollar unas políticas.

La ley, en sí misma, no es suficiente

para garantizar una política adecuada de costas.

Lo que hace falta, a mi modo de ver,

es, con estos instrumentos que creo que son suficientes,

desarrollar una política de protección del litoral

suficientemente eficaz.

La ley, con una perspectiva de futuro,

tiene como objetivos

la defensa del equilibrio y evolución de la costa,

la protección y conservación de sus valores naturales y culturales,

el aprovechamiento racional de sus recursos

y la garantía de uso y disfrute abierto a todos.

La ley proclama que la ribera del mar y de las rías,

las marismas, las albuferas, los marjales y los esteros

son bienes del dominio público marítimo-terrestre

e incluye las playas, las dunas, los acantilados, el mar territorial,

y la aguas interiores con su lecho y subsuelo.

La ley sostiene que los terrenos deslindados

que por cualquier causa han perdido sus características naturales

también pertenece al dominio público marítimo-terrestre.

Simple y llano porque genéricamente son costa.

Estas son nuestras propiedades,

las de todos los ciudadanos del reino de España.

Y en ellas, la ley garantiza el uso libre, público y gratuito

siempre que sea acorde con la naturaleza del mar y su ribera.

Además, la ley, establece las condiciones

en las que pueden desarrollarse otras ocupaciones

que por su función deban estar en la orilla del mar.

Ya en 2002 la ley de acompañamiento aprobó modificaciones

que autorizaban construcciones

a menos de 20 metros de la ribera del mar.

Como todas las leyes que priman lo social sobre lo particular,

la ley de costas está sufriendo el embate y el acoso

desde diferentes instancias privadas y públicas.

La ley se promulgó para proteger los valores naturales de la costa

y su función esencial de piel de continente,

de frontera de tierra y mar,

de esponja absorbedora de las acciones marinas.

Por su carácter social,

la ley procura que todos los ciudadanos

podamos disfrutar libremente de la costa

y que contribuyamos con nuestros impuestos

a su sostenibilidad, protección y adecuación a sus cambios naturales.

En el artículo 45 de la Constitución Española

se dice que los poderes públicos velaran por la utilización racional

de todos los recursos naturales

con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida

y defender y restaurar el medio ambiente

apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

¿Por qué deben contribuir

los ciudadanos que no tienen posesiones en la costa

a proteger, regenerar y adecuar,

por ejemplo, La Manga del Mar Menor,

frente a la acción de los temporales y la subida del nivel de mar?

O Noja,

Isla Canela,

Calpe

o Laredo.

¿Qué son la franja costera

y el dominio público marítimo-terrestre?

Siguiendo las leyes romanas y el Código de las Siete Partidas,

la Constitución y la ley de costas

ordenan recuperar como dominio público marítimo-terrestre

la totalidad de la franja costera que se extiende desde el mar

hasta donde alcanzan las olas en los mayores temporales conocidos,

incluyendo playas, acantilados y marismas.

La ley de costas reconoce el carácter único,

irrepetible y limitado de las riberas del mar-océano

y considera su variabilidad,

es decir, sus cambios de forma y dimensiones con el paso del tiempo

La ley de costas distingue tres zonas:

la de dominio público, la de servidumbre y la de influencia.

En la zona de dominio público

el destino normal es el uso público, libre y gratuito,

y se pueden autorizar otro tipo de ocupaciones más intensas

por la Administración del Estado

que es la titular de ese espacio de dominio público,

pero solamente para actividades o instalaciones vinculadas al mar,

o sea que por su naturaleza no puedan tener otra ubicación más que esa.

En la zona de servidumbre

también se pueden autorizar usos vinculados al mar

y además los que presten servicios necesarios o convenientes

para la utilización y disfrute del dominio público.

Pero en esa zona,

el control ya no corresponde a la Administración del Estado,

sino a la Administración autonómica

que tiene que autorizar los usos en la zona de servidumbre de protección

y a la Administración municipal.

Finalmente, en la zona de influencia

lo que hace la ley de costas es establecer unas pautas

para que los planificadores urbanísticos garanticen dos cosas:

primero, que va haber aparcamientos suficientes

fuera de la zona de servidumbre de transito

para que no se invadan las playas por los vehículos;

y segundo, que no se formen pantallas arquitectónicas

que perjudiquen el paisaje

y rompan la armonía

de esa zona de encuentro entre el mar y la tierra

El deslinde es un complicado trámite administrativo

por el que la Administración define

la línea que separa lo público de lo privado

y que abarca, además del litoral, otros elementos geográficos

que afectan las cualidades naturales y la calidad de la costa.

La costa no es una línea fija y determinada,

es una franja de trasferencia.

De forma natural varía su anchura y su extensión.

Aquí, en la playa de Carchuna,

podemos explicar porqué la playa tiene una forma curva

o qué le ocurre cuando llegan los temperarles violentos del Atlántico.

También podemos predecir si al menos una vez en los próximos 25 años

las aguas alcanzarán las casas o los invernaderos.

La ley de costas marca el deslinde

del dominio público marítimo-terrestre.

Aplicando la ciencia y sus potentes herramientas

podemos acotar la variabilidad espacial y temporal

de la franja litoral

del dominio público marítimo-terrestre,

especificar el deslinde y acotar sus certezas.

Desde el conocimiento se debe hacer la gestión del litoral.

Y la legalidad, la ley y su aplicación

debe tener en cuenta sus avances.

Pese a que la ley daba un plazo de cinco años

para delimitar la zona pública de la costa

transcurridos 20 años desde su promulgación

aún quedan por deslindar algo menos de 2.000 kilómetros.

Los problemas técnicos de la ejecución del deslinde,

la permisividad de algunas Administraciones,

y los numerosos contenciosos ante la justicia contra el Estado,

han sido, entre otras, las causas de este retraso.

Hay que poner unos límites, ¿no? Y la ley los pone.

Límites que nos podemos plantear si hay que irlos modificando

cada vez que tenemos un conocimiento distinto científico.

Yo creo que la ley del 88 tenía algunos elementos de flexibilidad,

por ejemplo, la zona de protección fundamentalmente en las costas,

de 100 metros eventualmente podía ampliarse a 200,

de forma que permite una adaptación.

Hoy en día estamos también preocupados

con otro tema importantísimo que es el cambio climático,

el posible crecimiento del nivel de los mares

que puede afectar a zonas de costas.

Bueno, el legislador tiene que hacer una reflexión sobre todo eso,

de alguna forma adelantarse, pero a la vez hay que tener en cuenta

que tiene que atender a otro requerimiento

que es el de seguridad jurídica.

El conocimiento ha ayudado a resolver la dificultad técnica

de establecer hasta dónde llegan las aguas marinas.

Pero, guste o no guste oírlo,

la cota hasta dónde llegan y cuándo ocurrirá

son hechos inciertos.

El deslinde es un ejercicio de pronóstico

basado en el conocimiento de los procesos que intervienen en él.

La subida del nivel del mar que en los dos próximos siglos

alcanzará unos tres metros por encima del actual

añade un nuevo elemento a considerar en el deslinde.

Este no puede ser negociable,

pues, tanto el problema como su solución

son de carácter técnico.

Sin embargo, sí deben ser negociados y pactados sin confrontaciones

todos los aspectos relacionados con la recuperación del dominio público.

El Estado debe ser justo y crítico con su funcionamiento

y asumir sus responsabilidades.

En este sentido, la doctrina del Tribunal Constitucional

entiende que la ley

elimina cualquier indemnización a los particulares,

que es lo que se denomina el principio de coste cero

y propone transformar los derechos privados

en concesiones sobre el dominio público.

La mayor parte del litoral de la Comunidad Valenciana

está en regresión,

y, un elevado número de las edificaciones construidas,

legal o ilegalmente en la costa,

tienen un altísimo riesgo de sufrir inundaciones

como ha venido ocurriendo en estos últimos años.

Entonces,

¿por qué algunos hacen bandera contra el cumplimiento de la ley?

¿Se responsabilizarán con su patrimonio personal

de los daños por inundaciones y acciones del mar?

Buenas noches.

En Marbella la Policía ha destapado

una supuesta trama de corrupción urbanística en el Ayuntamiento...

Los 12 últimos detenidos en la operación Malaya

contra la corrupción urbanística...

El mapa de la corrupción urbanística se extiende

y todos sabemos que esto no es ningún juego...

Sigue abierta la operación policial contra la corrupción urbanística...

De los detenidos hay 13 empresarios, la mayoría...

...tres notarios y un abogado.

Y ha habido una dejación absoluta de otras instituciones

en intervenir en el momento apropiado.

Parte de estos limoneros se han convertido en un solar...

Con el apoyo de concejales tránsfugas y rebeldes...

Si el Ayuntamiento no me deja hacer los edificios,

me voy a quedar con el Ayuntamiento y yo me los autorizo.

Ha decretado prisión sin fianza...

Aquí cabe la presunción de inocencia...

Por eso, el alcalde y cinco concejales...

La corrupción urbanística y los precios escandalosos...

Falla la financiación de los ayuntamientos y las inspecciones.

Entre ellas, la figura del agente urbanizador

que podía proponer a un ayuntamiento la construcción de viviendas en...

Los promotores tienen que contar siempre con el poder local que...

Fuentes cercanas al caso, al menos la mitad

habría pagado sobornos a cambio de construir más de lo permitido...

Pero, en los últimos años

la ley no ha sido todo lo contundente...

Por eso los empresarios reclaman seguridad jurídica.

Sobornos para recalificar dos millones de metros cuadrados

destinados a una macrourbanización...

El modelo de corrupción es ceder el control político para...

Hace 15 años se aprobó la construcción de 500 viviendas.

El Tribunal Supremo las ha declarado ilegales,

ha ordenado su derribo...

Existen otras actitudes y conductas

que están dificultando el cierre definitivo

del dominio público marítimo-terrestre,

la mayoría de ellas, relacionadas con su ocupación

tras la promulgación de la ley de costas.

Para todos aquellos casos

en los que la ocupación fue realizada en comisión de delito,

sólo debe quedar la coacción fiscal.

La fiscalía de medio ambiente y urbanismo

insiste en la importancia

de que se acuerde la demolición de la obra ilegal en el proceso penal

para evitar sensaciones de impunidad

y en la necesidad de una especial vigilancia

para la efectiva aplicación de dicha medida

cuando así se haya establecido por sentencia.

En los últimos años se ha podido percibir,

desde la aprobación de la nueva ley de costas,

que de alguna forma se han recuperado una parte de las costas,

pero también injustamente

por el desarrollo económico de tales años.

Una presión tan grande sobre las costas

que hemos podido asistir todos

a fenómenos de infracción de la legalidad

que hay que corregir y hay que corregir de forma ejemplar.

Primero, tomando medidas que pueden consistir en el límite

en el derribo de los edificios.

Hay que anticiparse preventivamente evitando que se den licencias,

haciendo inspecciones que eviten

que se empiece a transformar indebidamente la zona litoral,

la zona de costas.

Y también teniendo especial cuidado,

que las Administraciones autonómica y estatal

prevean que puede haber también ocasiones

en que determinadas administraciones locales

no sean escrupulosas en la observancia de la ley

Puedan dar, en ocasiones, licencias

en contra de lo previsto en los planes

o no sean capaces de resistir las presiones

de los grupos que tratan de hacer del litoral y la costa un negocio.

Para los intereses especuladores, desde luego no fue una ley buena

y creo que sí lo fue para la defensa de los intereses públicos

y en general de los ciudadanos.

Los tribunales por la vía penal

ya están empezando a aplicar la demolición.

En la practica se han producido ya varias demoliciones

en diferentes comunidades, en diferentes provincias del país.

Evidentemente es una materia complicada

por esa ausencia de precedentes.

Pero estoy absolutamente convencido

de que a medida que vaya pasando el tiempo,

a medida de que las instituciones y los operadores jurídicos españoles

se vayan familiarizando con el tema,

especialmente considerando también

que organismos como son el Consejo de Europa

ya se han definido sobre esta institución

proclamándolo como algo absolutamente esencial

para reestablecer la normalidad.

Cuando todo esto acabe arraigando

estoy convencido de que tendremos

muchas más facilidades de su aplicación

y, en cualquier caso, hemos dado el pistoletazo de salida,

se han producido unas primeras,

cuando es una materia nueva dar el primer paso es complicado,

después es infinitamente más simple continuar.

En la franja costera

concurren una multiplicidad de usos y servicios,

competencias y Administraciones que dificultan su gestión.

El gran desarrollo científico y técnico de las últimas décadas

ha mostrado el enorme error

sobre el que se edificaron las leyes de puertos del siglo XIX

y la llamada ley de salubridad o ley Cambó de principios del XX.

Los humedales costeros, las marismas, lagunas y estuarios

no sólo no son zonas insalubres,

sino que son vitales en el desarrollo de la diversidad

y en la sostenibilidad de las riberas del mar,

los ecosistemas costeros y las pesquerías.

La costa no es una línea,

es una franja de intercambio, de transferencia.

Su forma y alineación

son el resultado de complejas interacciones

entre la tierra firme, los ríos

y los movimientos atmosféricos y marinos.

Es imprescindible incrementar una gestión de la costa

que integre los desarrollos socioeconómico y ambiental

y no uno a costa del otro.

La complejidad escrita

no se puede gestionar a golpe del modelo prueba-error

y con la protección de que el erario público

puede pagar todas las consecuencias.

En el estuario del Guadalquivir no es posible gestionar por separado

con criterios, métodos y técnicas diferentes

la acuicultura en Lucena,

la conservación de Doñana como humedal de agua dulce,

el acceso de los barcos comerciales al puerto de Sevilla

y el de la flota pesquera al puerto de Bonanza,

las salinas en La Algaida,

el marisqueo en San Lúcar,

y el regadío y el cultivo de arroz en Isla Mayor,

por citar algunas de las actividades económicas que allí se realizan.

Los estuarios y sus entornos costeros

son un cuerpo único

en el que se interrelacionan todos y cada uno de sus elementos.

Si actuamos en uno de ellos lo percibe el otro

y así, sucesivamente.

Gestionados por partes independientes son insostenibles.

Es necesario que las Administraciones se coordinen

constituyendo entes de gestión conjuntas

de estuarios y costa.

En la segunda mitad del siglo XX,

la sociedad española experimentó notables cambios

en su actitud y conducta frente al medio ambiente.

Hasta 1972, buscó con anhelo

el crecimiento socioeconómico a cualquier precio.

Tras la primera crisis del petróleo se perseveró en el desarrollismo

pero aceptando pagar la factura energética.

En la década de los 80,

la destrucción ambiental era tan aparente

que se iniciaron los primeros movimientos

para controlar el desarrollo a cualquier precio.

En España se aprobó la ley de evaluación de impacto ambiental

que cumplió una función importante.

Sin embargo, en muchas ocasiones se adulteraron sus fines

favoreciendo el trueque entre unidades ambientales.

La promulgación de la directiva marco del agua

por parte de la Unión Europea

cambió de forma determinante el modelo de trabajo

al proponer la simultaneidad y la compatibilidad

de los desarrollos socioeconómico y ambiental.

Las investigaciones más recientes

evidencian que la tierra está experimentando un calentamiento

análogo al que ocurrió en los siglos IX al XII.

Se pronostica, no exento de incertidumbre,

que en este siglo el nivel del mar ascenderá un metro aproximadamente.

Las continuas emisiones de gases de efecto invernadero

podrían aumentar este valor.

Por otra parte, después de 50 años,

se sigue apostando por el turismo de masas

como el motor del desarrollo económico,

no hay modelo alternativo.

Se argumenta que el turismo genera casi un 20% del PIB nacional.

¿Se conoce lo que la industria turística consume

para generar ese PIB?

¿Cuál es el balance económico global de la industria turística?

¿Se gana?

¿Se pierde?

¿O se cambia dinero?

Las cuentas son difíciles de realizar,

pero no imposibles.

Y, en cualquier caso,

son imprescindibles para tomar las oportunas decisiones.

Por otro lado,

aunque no todo es responsabilidad de la industria turística,

el balance ambiental de este desarrollo económico

es desolador.

¿Era necesario pagar ese peaje?

¿Es posible incorporar a sus objetivos

el medio ambiente, la sostenibilidad,

la restauración de la costa,

su adecuación a la variabilidad climática

y que siga siendo un desarrollo atractivo?

¿Cómo se gestiona la escasez de la franja costera

en un escenario de insuficiencia de agua y de energía?

¿Es que son cuestiones separadas?

¿Puede un territorio soportar cualquier número de habitantes?

¿Se han analizado otras alternativas

o sólo nos hemos dejado llevar por el señuelo?

Chilches y Moncofar son poblaciones de la plana baja de Castellón

ubicadas a menos de un kilómetro de la costa.

Con más de 2.000 años de historia tuvieron su relación con el mar

a través de las albuferas formadas

tras el cordón de gravas aportadas por el río Seco.

En la década de los 60 del siglo pasado

los habitantes de la zona comenzaron a acercarse a las playas de grava,

después construyeron pequeñas casetas,

luego amojonaron la propiedad, llegaron nuevos inquilinos,

se vendieron parcelas hacia el interior,

se urbanizó la zona

y surgieron los poblados

de playa de Chilches y playa de Moncofar.

Para la ley de costas

las dos poblaciones construidas en el borde de la playa

son dominio público marítimo-terrestre.

Ante las insistentes reclamaciones y gestiones de todo tipo

el Estado construyó espigones

a lo largo de más de cinco kilómetros de costa

y relleno el espacio entre ellos con arena y grava.

Con la esperada subida del nivel del mar

la mayoría de los años tendrá que disponerse

de una partida económica en los Presupuestos Generales del Estado

para reforzar el sistema de protección.

Con ese dinero se podrían trasladar las urbanizaciones

hasta las proximidades de los núcleos urbanos originales

al borde de las lagunas

y restaurar la costa en su integridad.

Se acabaría el problema de inundación de las viviendas,

se favorecería la existencia de una costa

capaz de absorber la subida del nivel del mar

y la acción de los temporales y los maremotos.

La laguna constituiría

un notable ecosistema acuático que fertilizaría el mar.

Aumentaría la pesca de bajura, la vida silvestre en ella

diversificaría la oferta turística y de ocio

y disfrutaríamos todos los españoles de una costa sostenible.

El legislador

también tiene que anticipar los problemas y las soluciones,

tiene que darse cuenta de las nuevas exigencias

de requerimientos del medio ambiente ante los nuevos fenómenos,

las nuevas exigencias

y también los nuevos conocimientos que tenemos

a cerca del medio ambiente

y eso exige una posición vigilante del legislador

en cuanto dispensa cuál es el consenso social

que se logra a través de la representación del pueblo.

A finales del siglo XX se inició la construcción de la presa de Rules

en el río Guadalfeo.

Con los objetivos de garantizar la calidad del agua

a las poblaciones costeras de la costa tropical

y a su agricultura.

Y también para laminar las avenidas del temible río Guadalfeo.

Desde entonces, la presa también retiene los sedimentos,

y el delta que ha crecido durante milenios con esos aportes

sin el contrapunto fluvial

está siendo erosionado por la acción del oleaje.

Las Administraciones están poniendo nuevo sedimento en la costa

para mantener su estabilidad.

La solución adoptada priorizaba unos desarrollos económicos sobre otros

y no incorporaba el conjunto

de todas las soluciones posibles que se necesitaban.

El desarrollo ambiental no limita los desarrollos económicos,

sino que los vertebra

porque incorpora nuevas visiones del uso del territorio

y equilibra los usos de los recursos principales:

suelo, agua y energía.

Por tanto, el papel de los desarrollos ambientales

es fundamental a la hora de manejar y gestionar la costa,

gestionar los ríos o utilizar el territorio.

Es posible que las generaciones venideras

puedan plantearse con todo su rigor la pregunta clásica aristotélica:

¿Cómo debemos vivir?

¿Por qué no?

Sólo se necesita gestionar la costa desde la legalidad

y con el conocimiento.

Las riberas del mar océano - Legalidad y conocimiento

48:40 21 jul 2017

La Ley de Costas promulgada en 1988 proclama que la ribera del mar, rías, marismas, albuferas, marjales y esteros son bienes del dominio público marítimo-terrestre estatal. En su Exposición de Motivos, la Ley, contiene un catálogo de prácticas negativas de ocupación del litoral, que, pasados los años, no han disminuido, sino que muy al contrario de lo deseado, se han ampliado e intensificado.

Histórico de emisiones:
12/12/2010

La Ley de Costas promulgada en 1988 proclama que la ribera del mar, rías, marismas, albuferas, marjales y esteros son bienes del dominio público marítimo-terrestre estatal. En su Exposición de Motivos, la Ley, contiene un catálogo de prácticas negativas de ocupación del litoral, que, pasados los años, no han disminuido, sino que muy al contrario de lo deseado, se han ampliado e intensificado.

Histórico de emisiones:
12/12/2010

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    48:40 21 jul 2017

    48:40 21 jul 2017 La Ley de Costas promulgada en 1988 proclama que la ribera del mar, rías, marismas, albuferas, marjales y esteros son bienes del dominio público marítimo-terrestre estatal. En su Exposición de Motivos, la Ley, contiene un catálogo de prácticas negativas de ocupación del litoral, que, pasados los años, no han disminuido, sino que muy al contrario de lo deseado, se han ampliado e intensificado. Histórico de emisiones: 12/12/2010

  • 46:51 14 jul 2017 El archipiélago canario está formado por siete islas, Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y el Hierro además de otros islotes menores y numerosos roques. Se trata de islas de origen volcánico cuyo substrato se formó al separarse África de América. Histórico de emisiones: 05/12/2010'

  • Gimnesias y Pitiusas

    Gimnesias y Pitiusas

    45:53 30 jun 2017

    45:53 30 jun 2017 La prolongación de las Sierras Bética y Penibética, al penetrar y sumergirse en el Mediterráneo, cabalgan entre cuencas oceánicas y emergen, con extraordinaria belleza, en el archipiélago balear. La Gimnesia Mayor (Mallorca), y la Gimnesia Menor (Menorca), son las dos islas de mayor superficie. Alrededor de la más grande, la isla de Dragonera y el archipiélago de Cabrera. Al Sur, Las Pitiusas, Ibiza y Formentera, que durante la última glaciación, hace 13.000 años, formaban una sola isla. Histórico de emisiones: 28/11/2010

  • 45:50 23 jun 2017 Los pueblos primitivos que encontraron su principal fuente de alimentación en las riberas del mar, se asentaron en las proximidades de la costa, sobre acantilados y promontorios. Histórico de emisiones: 21/11/2010

  • Los deltas

    Los deltas

    45:24 16 jun 2017

    45:24 16 jun 2017 Los deltas son acumulaciones de sedimentos depositados en la desembocadura de los ríos por las sucesivas avenidas. Allí, la acción marina del oleaje y las corrientes los dispersan a lo largo de la costa y hacia mar abierto. Histórico de emisiones: 14/11/2010

  • 44:32 09 jun 2017 Hasta mediados del siglo pasado, el litoral español estaba festoneado por un amplio número de lagunas. Eran la vía de comunicación entre los sistemas oceánico y continental, e intercambiaban, en los dos sentidos, agua, materia y energía, motores inagotables de diversidad biológica. Hoy, la superficie de estas lagunas está reducida a su mínima expresión, rodeadas por urbanizaciones, calles y carreteras. Histórico de emisiones: 07/11/2010

  • Estuarios históricos

    Estuarios históricos

    44:02 02 jun 2017

    44:02 02 jun 2017 Como una línea dibujada por un dios griego, la costa atlántica de Andalucía, es un arco de parábola interrumpido por múltiples ballestas. Entre ellas discurren los ríos Guadiana, Piedras, Odiel y Tinto, Guadalquivir, Guadalete y Barbate. Ya cerca de Tarifa, tras la playa de los Lances, serpentea el río Jara. Son los estuarios históricos. Durante milenios, visitados dos veces al día por la marea, que llegaba con sus aguas frescas, salobres y oxigenadas. Hoy, sólo algunas mareas vivas consiguen inundar los estuarios de la Andalucía Atlántica. Histórico de emisiones: 31/10/2010

  • 44:48 26 may 2017 Las rías cantábricas constituyen unos ambientes costeros excepcionales. Muchas de ellas están, en su mayor parte, ocupadas por campings, carreteras y urbanizaciones que lenta, pero inexorablemente, reducen el ritmo vital de sus humedales. Histórico de emisiones: 24/10/2010

  • 45:30 19 may 2017 A finales de los años 40, se podía caminar en grandes franjas de litoral español sobre playas de arena dorada. Primero líneas férreas y carreteras, más tarde autovías y autopistas, invadieron las arenas y dunas de las playas. Histórico de emisiones: 17/10/2010'

  • Orden en el caos

    Orden en el caos

    45:15 12 may 2017

    45:15 12 may 2017 La costa, es un organismo vivo, que está en permanente proceso de remodelación y embellecimiento gracias a los procesos geológicos y a la acción de las dinámicas marina y atmosférica. El resultado es un paisaje de gran belleza, complejidad y multiplicidad de colores y texturas en el que habitan flora y fauna diversas, capaces de soportar fuertes variaciones de salinidad. Histórico de emisiones: 10/10/2010

  • La historia compartida

    La historia compartida

    47:02 05 may 2017

    47:02 05 may 2017 Hace 9.000 años el hombre inició la transformación de la corteza terrestre para adecuarla a sus intereses y necesidades.

  • Las costas españolas

    Las costas españolas

    47:37 03 oct 2010

    47:37 03 oct 2010 La transformación de las costas españolas ha sido enorme en los últimos 50 años. Apenas quedan espacios vírgenes en nuestro litoral.

  • Entre el mar y la tierra

    Entre el mar y la tierra

    50:40 26 sep 2010

    50:40 26 sep 2010 Desde la Ley de las Siete Partidas, hasta la ley de costas, apoyándonos en la Constitución, defendemos que el litoral español es de todos los ciudadanos; pero deltas, playas, acantilados, lagunas, estuarios y rías del litoral español están sometidos a una gran presión urbanística y en gran medida han sido privatizados.

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