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Transcripción completa

-He conseguido contactar con una persona

que puede contarte todo sobre tus padres.

-No podemos devolverle a sus padres,

pero la República Francesa hará lo posible

por recompensarla por su pérdida.

-No se rinda, Marta. Usted no es de esas.

Hacía mucho tiempo que no podía componer.

Había perdido... la "ispirazione".

Esto es el fruto.

"La sonata del silencio".

(ROBERTA) Bueno...

Pasarás aquí unos días,

hasta que encuentre la manera más discreta

de sacarta de España.

No quiero que hagas ninguna tontería.

Después de esto, directa a casa. Hanno.

(HANNO, OFF) "Elena".

¿Qué nos ha pasado?

¿Qué te ha pasado a ti, Antonio?

(OFF) "Ayúdame, Marta".

-La boda debe empezar, con Antonio o sin él.

Vamos a esperar. -De eso nada.

La boda empieza ya. Usted ocupará su lugar.

Acompañará a Elena al altar.

-Necesito un favor.

¡Basilio!

¡Una ambulancia!

¡Una ambulancia, por favor!

¡Una ambulancia!

Basilio.

Vamos, vamos.

¡Rápido!

(Sirena de emergencias)

(Campanada, música de órgano)

(Campanada)

-Yo, Mauricio,

te recibo a ti como esposa y me entrego a ti,

y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad

y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

(SUSURRA) Elena.

Yo,

Elena,

te recibo a ti, Mauricio, como esposo,

y me entrego a ti,

y prometo serte fiel...

en la prosperidad y en la adversidad,

y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

-Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Yo os declaro marido y mujer.

(PRÓCULO, REZA EN LATÍN)

"Pater, filius et Spiritus Sanctus".

-¡Rafael!

¡Rafael!

Don Rafael.

Don Rafael.

¿Qué ocurre? -Su hijo, Basilio.

Está en el hospital.

Lo han herido. Está muy mal.

-Virtudes. Virtudes, Virtudes.

Virtudes.

-Tengo un coche en la puerta.

Llévatelas a casa. Quédate con ella.

Te llamo en cuanto pueda. -Por supuesto.

Vamos.

Antonio.

Antonio, ¿dónde está?

Quiero verlo.

Están haciendo todo lo que pueden.

No puedes entrar ahora.

¿Cómo está?

Dímelo.

¿Cómo está?

Ha perdido mucha sangre.

-Nos ha fastidiado el convite.

Conste que no estoy diciendo que me alegre.

Pero todo apuntaba que a ese chico acabaría por pasarle algo.

La vida que lleva,

las compañías que frecuenta...

Suerte que estaba Antonio para socorrerlo.

Esperemos que salga de esta.

Creo que deberíamos ir al hospital a verlo.

-Tu padre y Rafael siguen allí.

Veamos cómo evoluciona.

Elena.

Ahora esta es tu casa.

Voy a venir a verte todos los días, todos.

Si necesitas lo que sea, ya sabes dónde estoy.

Lo que sea, lo que sea.

¿Eh?

-Es usted muy amable, pero no tiene que preocuparse.

A partir de mañana, mi madre se instalará aquí por un tiempo,

hasta que Elena se haga con la casa.

Pero podré venir a verla, ¿no?

-Por supuesto. Siempre será bienvenida.

Solo quiero recordarle que esta es mi casa

y que ahora soy yo su marido.

Vamos. Sé fuerte.

-¿Adónde vas?

Es que necesito ir al baño.

(TOSE, ARCADAS)

-¿Cómo está mamá?

-Bien.

Ahora duerme.

El doctor Torres ha ido al hospital a ver a Basilio.

Si papá no ha llamado, es buena señal.

Julita, de ir mal las cosas, ya sabríamos algo.

-O quizá son tan malas noticias que papá no se atreve ni a llamar.

-No digas eso.

-Perdón.

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

(LLORA)

(Nota de piano)

(Nota de piano)

Antonio.

Pase lo que pase,

gracias.

-¡Es ese, el hijo del notario! -¡Pedro Figueroa.

-No, no, no. El chico es menor de edad.

No ha hecho nada. Está bajo mi responsabilidad.

-Está en la lista. No sé más. El chico se queda.

-¡Aparta!*

-¡Antonio, Antonio, por favor, no dejes que me lleven!

Rafa.

Me habría gustado poder...

hacer algo más para ayudar a Pedrito.

Ya sé que ha pasado mucho tiempo...

pero quiero que sepas que...

que me sigue atormentando.

Lo siento.

No podemos cambiar lo que hicimos en el pasado.

¿Y si pudieras?

¿Tú qué cambiarías?

¿Hay algo de lo que te arrepientas?

-Hacemos todo lo que podemos.

-Hijo mío.

Qué alegría verte despierto.

No sabes lo que hemos rezado por ti estas semanas.

Pensábamos que...

que te perdíamos.

-¿Cómo estás? ¿Te duele?

-Me encuentro bastante bien,

deseando volver a casa.

-Y nosotras que regreses.

Cuidaremos todas de ti. -Bueno...

No os paséis con las atenciones, ¿eh?

A ver si me voy a acostumbrar.

-Benancia te está preparando tu pastel de chocolate favorito.

Y la estamos ayudando.

(BASILIO) ¿Vosotras?

Qué peligro...

Debería pedir que no me den el alta, no vaya a ser que me envenenéis.

-Oye, no seas tonto, que nos lo estamos tomando muy en serio.

¿Qué, tú no le dices nada?

-Bueno, si él no quiere, él se lo pierde.

-Eso.

-Ah. -Perdón, perdón.

Perdón, lo siento, perdón, perdón.

(VIRTUDES) Ay. -¡Ay!

-¿Qué broma...?

Hijo, qué bromas haces, qué susto nos has dado.

(LAS TRES RÍEN)

Ay, qué bien, cuánto me alegro.

Voy a bajar ahora mismo a decírselo a Elena.

Muchas gracias.

Era Julita.

Que mañana le dan el alta a Basilio.

Podías bajar conmigo a decírselo a Elena.

Al fin y al cabo lo salvaste tú.

Yo es que me tengo que ir a trabajar.

Antonio, no podéis seguir sin hablaros.

Tienes que intentar acercarte a ella.

Oye, ¿tú por qué sigues con las clases del conservatorio?

Ya tienes tu piano en casa, ¿no?

Puedes practicar todo lo que quieras.

Me ayudan a superarme. A superarte.

Pero si no vas a volver a dar conciertos ni recitales.

La gente que te vaya a escuchar lo va a hacer aquí, en tu casa.

¿Cómo de buena tienes que ser para tan poco público?

Si lo digo por el dinero, puedo... No lo digo por el dinero.

Es porque necesito que estés más tiempo aquí, en casa.

Más tiempo para mí.

Para todos.

El curso está a punto de terminar.

Si quieres, cuando termine lo dejaré.

-Disculpen.

Doña Marta, necesito dinero para la compra.

Sí, cómo no.

-Buenos días, don Antonio, que tenga un buen día.

Buenos días.

Quisiera ver a mi hija. -Elena aún duerme.

Mi Mauricio salió temprano a trabajar

y me dijo que no la despertara,

que había tenido... molestias en el estómago.

¿Molestias? -Algo que cenó.

Salieron a la plaza Mayor a tomar algo y...

Ya se sabe, como en casa de uno, en ningún sitio.

Dígale, por favor, que pasaré a verla después.

-Yo se lo digo.

Buenos días.

Buenos días.

¿Quién era?

-Domingo, que se ha llevado la basura.

Va, para la cocina.

A ver si aprendes a hacer legumbres como le gustan a tu marido.

(Melodía de piano)

¿No me dices nada?

-¿Qué puedo decir?

No has prestado atención.

-En parte sí.

Pero reconozco que tengo la cabeza en otro sitio.

Lo siento, "ma" no puedo evitarlo.

Yo también tengo la cabeza en otro sitio.

-Que no es donde la tengo yo, claro.

Flavio...

¿Y adónde vamos con todo esto? -Adonde queramos.

¿Qué es esto para ti, Marta?

No lo sé.

No sé aún lo que significa para mí todo esto.

-¿Estás arrepentida?

No.

No es eso, Flavio.

Mi vida es una locura ahora mismo.

Estoy tan preocupada por Elena y...

¿Y esto?

-Estaba tratando de contestar.

Es una orquesta muy importante.

Y en tu país.

Deberías aceptar.

-En realidad, iba a decirles que...

de momento no puedo comprometerme.

De momento no.

Antes tengo asuntos personales que resolver.

¿Más importantes que dirigir una orquesta?

(Puerta abriéndose y cerrándose)

(Tacones acercándose)

Hola.

¿Qué tal?

¿Qué tal las clases?

Bien, como siempre. ¿Y tú el juzgado?

Bien, como siempre.

¿Dónde está Juana?

En el cine.

Creo.

Esa mujer va más al cine que el crítico del "ABC".

Entre ella y tú no sé quién sale más de casa.

Voy a preparar la cena.

Sin prisa, ¿eh?

-Y lo que es peor: no hay ninguna prueba

de que el Káiser esté relacionado con el asunto.

Intentaron matarlo.

Y volverán a por él.

-Bueno, eso no lo sabemos.

Pero no hay una sola evidencia, ni física ni material.

No tenemos ni un solo testigo. ¿Y ese Matías, el que lo apuñaló?

-Ni rastro, ha desaparecido.

Y el resto de su banda también.

No tenemos nada para llevarlo al juez.

Mire...

Lo siento, me equivoqué.

Debí proteger al chico, pero no lo hice.

No puedo asegurarle que no vuelvan a intentarlo,

pero lo que sí le puedo decir es que si lo hacen...

esta vez estaremos preparados.

Aguantaremos hasta el día del juicio.

Eutimio, por favor, acompaña al comisario.

-Comisario.

(Timbre)

-¿Y tiene que ser hoy? (JULITA) Pues sí.

Eh... Es que es una amiga nuestra de toda la vida que se casa

y tenemos que ir a comprarle el regalo.

A Elena le regaló ese juego de café tan bonito, ¿no se acuerda?

Bueno, el caso es que ya habíamos quedado para ir juntas

y elegirlo entre las dos.

-Está bien. Pero no tardéis.

Ya sabes que a tu marido le gusta comer a las horas.

-Esperen aquí, por favor. Gracias.

-Elena. Hola.

-¿Cómo estás?

Ven conmigo.

-Gracias.

(LEE) (HANNO) "Mi querida Elena.

Son tantas cosas las que quiero contarte...

que no sé bien cómo empezar.

Siento decirte que he tenido que huir de España.

Mi vida estaba en peligro

y la señora Moretti me consiguió la oportunidad de viajar a América,

a 'New York'.

No poder despedirme de ti es algo que me pesa en el corazón.

Pero no pierdo la esperanza de reencontrarnos de nuevo,

pronto.

Solo hace unos días que llegué y me parecen años.

La ciudad es increíble.

Comparada con Madrid y con España es otro planeta.

Antes de marcharme,

la señora Moretti me regaló un precioso violín nuevo.

Me dijo que me daría suerte y así ha sido.

Tras todo lo que ha pasado,

nunca pensé que algo así pudiera pasarme a mí.

Y todo sería perfecto...

si no me faltaras tú.

Cada vez que siento la música, te siento a ti.

Recuerdo tus manos, tus ojos,

tu boca... Siempre en mi pensamiento.

Siempre en mi corazón.

Siempre en mi música.

Para siempre los dos".

(JULITA) ¿Qué te dice?

Nada.

-La vida da muchas vueltas, Elena.

Nunca sabes cómo puede cambiar tu suerte.

Hay que vivir el momento.

Roberta, si yo le escribiera una carta,

¿usted se la podría hacer llegar?

-Creo que sí.

Gracias.

(Ladridos)

-Quédate.

Tengo que irme, ya lo sabes.

-No me refiero ahora, sino para siempre.

Quédate conmigo.

Lo que estamos haciendo es delito.

-Amar a alguien no debería ser delito.

No lo sería si no estuviera casada, pero lo estoy.

Podríamos ir a la cárcel por esto. -Entonces, vámonos.

Aceptaré el trabajo en Milán y vendrás conmigo.

Allí podremos ser libres.

Tienes que aceptar el trabajo.

Pero no puedes contar conmigo.

-Eso no lo puedo hacer.

Antonio ha insistido en que deje las clases.

No sé muy bien qué pensar.

-¿Crees que sospecha algo?

No lo sé.

Tenemos que terminar con esto.

Por mucho que nos duela.

Tienes que volver a tu país,

seguir con tu vida, dedicarte a la música.

-Mi vida...

¿Qué vida, Marta?

Sin ti no tengo vida.

No la quiero ahora.

Pensé que nunca más volvería a enamorarme,

que nunca podría volver a decir un "te amo".

ero tú lo has cambiado todo.

Antes yo solo quería que la vida se acabase. Ahora...

Solo pienso en que puede volver a empezar contigo.

Dime que no quieres lo mismo.

No se trata de lo que yo quiera.

-Deja a tu marido y ven conmigo.

No puedo.

Y no puedo dejar a Elena, no puedo dejarla sola, ahora no.

-Lo sé.

Encontraremos la manera.

No haremos un nosotros sin intentarlo.

No puedo.

Lo siento, no puedo.

(Puerta abriéndose y cerrándose)

Mirad a quién os traigo.

-¡Basilio! -¡Basilio, hijo!

¿Cómo estás? Estás más flaco.

¿Quieres comer algo?

-¿Te duele? -Bienvenido a casa.

-Gracias. -¿Te preparo algo de comer?

¿Sí? ¿El qué quieres? -Potaje.

(LAS TRES RÍEN)

Es cuestión de tiempo que vuelva a intentarlo.

Y ya hemos visto qué poco podemos contar con la Policía.

Ese alemán hará lo que sea para que Basilio no declare en el juicio.

Y yo no voy a permitir que le haga daño,

ni a él ni a nadie de mi familia.

-¿Qué necesita? Todo.

Pasaporte, billetes de avión, dólares...

-¿Cómo dólares?

Voy a sacar a Basilio de España.

Donde no puedan hacerle nada.

-¿Y... adónde lo lleva?

Si puedo preguntarlo.

A Boston.

Hablé con Camilo Carrascosa, está dispuesto a acogerlo.

-Ah.

Lo lleva con ese maricón, con el hijo de doña Fermina.

Nadie puede saberlo.

Nadie.

Lo mando lejos a empezar una nueva vida.

Así que más vale que hagamos las cosas bien.

No confío en nadie más.

-Veré lo que puedo hacer. Ya le diré algo.

Gracias, Eutimio.

-¡Hombre! ¿Cómo estás?

-Bien.

-Bien.

Eh.

Tienes buen aspecto. -Gracias.

¿Quieres hablar conmigo?

(Puerta cerrándose)

Pasa.

Mamá. Hija.

Hola.

¿Cómo estás?

Bien.

¿Tienes un momento? Para ti, siempre.

Tengo que contarte una cosa. Dime.

Es que... -Buenas noches.

(CARRASPEA)

-¿Está la cena?

Sí, está lista.

-No tardes.

Voy a... a meterme dentro.

Hablamos en otro momento.

¿Seguro?

Buenas noches.

Buenas noches, hija.

-Un poco de diligencia, Elena. Ya lo hago yo.

Nos vemos para comer.

(Fuera, silbido del afilador)

-Había olvidado la cartera. Aquí está.

¿Qué haces?

Nada, estaba ordenando el joyero.

Mauricio.

Mauricio...

Mauricio, no lo haga.

(CHILLA) ¡Ah!

(TARAREA BAJITO)

-¡Doña Marta! No sabía dónde encontrarla.

¡La niña! ¿Qué ha pasado?

-Ha sido don Mauricio. Si no llega a ser por Basilio,

que ha intervenido, la mata. Dios mío.

-Pobrecita mía, no sabe cómo se la han llevado.

¿Adónde? ¿Dónde está? -En el hospital. (LLORA)

Dios mío.

¿Cómo está? ¿Cómo está?

Está fuera de peligro.

Carlos dice que son heridas superficiales.

Se pondrá bien.

Y ha perdido al niño.

¿Cómo?

No lo sabía. ¿Tú qué vas a saber?

¿Qué vas a saber si nunca estás donde tienes que estar?

¿Tampoco sabías que se carteaba con el músico?

¿En qué habitación está?

Mamá.

Mamá. Hola, pequeña.

Mamá...

Tranquila, mi amor.

Estoy aquí contigo.

Estoy contigo, mi amor.

Ya está.

-Espero que no haya creído usted, doctor...

No habrá creído la fantasía de ese chico.

Mi esposa se cayó.

Un accidente.

-Si usted, que es juez, así lo afirma,

tendré que hacer como si lo creyera.

Pero vaya usted con cuidado.

A veces este tipo de caídas tienen efectos secundarios,

como ya ha comprobado.

-No sabía nada de su estado.

Le aconsejo que en el futuro, situaciones como esta

no vuelvan a repetirse.

Eres un miserable, mal nacido.

-Por adúltera, su hija tiene lo que se merece.

¿Lo que se merece?

Compórtate, Marta. ¿Y tú qué? ¿No vas a hacer nada?

¿Vas a permitir que pegue a nuestra hija sin hacer nada?

Es su marido. ¡Y tú, su padre!

-Podría denunciarla si quisiera.

Esas cartas son prueba suficiente para hacerlo.

Yo te voy a denunciar a ti.

Estaba embarazada. Has matado a tu propio hijo.

Carga con eso en tu conciencia.

(ESCUPE)

-¿Estás bien?

¿Necesitas algo?

Si no llega a ser por ti...

Si no llegas a estar cuando... -Déjalo ya.

Lo importante es que Elena está bien.

Ven conmigo afuera un momento, por favor.

Basilio, he cometido muchos errores en mi vida.

No haber impedido este matrimonio es el más grave de todos.

Tengo que sacar a Elena de este infierno.

Tienes que llevártela contigo.

Sé que te vas a Boston en unos días, me lo dijo Camilo.

Marta, no depende de mí, yo... Tienes que ayudarla.

Basilio.

Elena es tu hermana.

-¿Cómo?

Tu padre y yo...

-¿Me estás diciendo que...?

Fue hace mucho tiempo.

-En realidad, no me extraña demasiado.

Mis amigos siempre me preguntaban si era mi hermana.

Y resulta que sí que lo es.

¿Vas a ayudarme?

(Piano, "La sonata del silencio")

(Piano en interior)

(Timbre de la puerta)

¿Hablas en serio cuando me dices de irme contigo?

-Por supuesto, lo digo muy en serio, ven conmigo.

(Viento)

-Yo lo siento muchísimo. ¿Cómo está Elena?

Se recuperará.

-Siéntate.

Es que...

Yo he sido una estúpida.

La he metido en un lío.

No debí darle la carta.

Tenía que leerla y guardarla aquí. Eso es.

Ella me aseguró que...

tendría cuidado, que la escondería bien.

Nunca pensé que hubiera podido pasar lo que ha pasado.

No sé por qué no me lo dijo.

-Ella no quería que tú te preocuparas.

Marta.

Si es grande para casarse,

lo es también para tener su intimidad.

¿Qué piensas?

Necesito pedirte algo.

(Sintonía del "NO-DO")

-Dentro encontrará usted un cheque.

Me marcho de Madrid mañana mismo.

No podré prestarle más servicios. A partir de ahora está sola.

"El jefe del Estado llega a Brunete para entregar el pueblo reconstruido

en el décimo aniversario de la fecha

del alzamiento nacional.

Entra el jefe del Estado en la iglesia parroquial,

donde ofició una misa el obispo de Madrid, Alcalá.

Terminada la ceremonia religiosa, abandona el templo".

¿Julia Figueroa? Ya que van a viajar juntos,

lo más práctico es que, en vez de usar un nombre al azar,

lo hagan como hermanos.

Pasarán más desapercibidos.

-Bueno, lo somos, ¿no?

Viajarán en autobús hasta Lisboa.

Allí cogerán el avión que los llevará hasta Nueva York.

Camilo los estará esperando.

Esto te habrá costado mucho dinero. Te lo devolveré.

No tienes que darme nada, lo hago de corazón.

Al fin y al cabo, también es mi hija.

-¿Has pensado cómo sacar a Elena del hospital?

Hola, Antonio.

Hola. Tenemos que hablar.

Esto es lo que te comenté de la embajada.

Esto es muchísimo dinero. Sí.

Es más de lo que creía.

Dios...

No sabes lo que significa esto, Marta.

Que somos ricos, Marta.

Que ya está, se acabaron los problemas.

Se acabaron las deudas, los favores.

Podemos hacer lo que queramos.

¿Qué te pasa?

Marta, Marta, ya hemos sufrido mucho.

Y yo no me he portado bien, lo sé.

Pero todo lo que he hecho ha sido por ti.

Y ahora podemos empezar de nuevo.

O sea, todo era una cuestión de dinero.

Bueno, tenemos dinero, somos libres.

Podemos hacer lo que queramos, podemos...

No sé, puedo montar mi tienda otra vez.

Le puedo comprar la notaría a Rafael

y recuperamos nuestro piso, ¿te gustaría?

¿Qué coño? Compramos otro más grande, lo que queramos.

Viajar, no sé, ¿qué quieres tú?

Marta, ¿qué quieres? ¿Qué quieres?

¿Quieres seguir con tus clases de piano?

¿Es eso lo que quieres?

Empecemos de nuevo.

¿Y si ya es tarde?

Yo, sin ti me muero.

Nadie se muere por nadie. Yo sí.

Te quiero.

Y no te voy a dejar marchar.

Te voy a hacer feliz.

Te lo prometo.

-Rafael.

¿Sí?

-He pensado que...

ahora que está Basilio en casa y parece que las cosas van a ir bien,

podíamos ir unos días en agosto a la casa de Galicia.

Hace años que no vamos.

Como en los viejos tiempos.

Nos vendría bien a todos.

¿Qué te parece?

Claro.

Organízalo todo.

-¿Lo dices en serio?

Por mí no hay inconveniente.

Como tú dices, nos vendrá bien.

¿Cómo estás, hija?

-Voy a por el coche, espero en la puerta.

Ven, siéntate, que te voy a maquillar esto.

-¿Nos vamos?

Sí, nos vamos.

Corre, corre, métete ahí, corre.

Corre, corre.

Te voy a sacar de aquí. No vas a volver con Mauricio.

¿Qué? Te vas con Hanno.

-Madre. -Ay, hijo.

Las he perdido. Iban detrás de mí y me di la vuelta un momento y...

y ya no estaban. -Es usted una estúpida, madre.

Le dije que no se separara de ella. -Pero si no lo hice, hijo.

Me di la vuelta un momento. -¡Cállese! No quiero oírla.

-Hijo, por Dios.

Hijo, escucha.

Escúchame, hijo, escucha.

-Tenga, cójase un taxi y váyase para su casa.

No quiero ni verla. No vale usted para nada.

-Hijo, hijo... -Cállese.

¡Elena!

¡Elena!

(Golpe, cristales rotos)

¡Elena!

¡Elena!

¡Elena!

(Timbre de la puerta)

-Ya voy. Pero bueno, qué escándalo.

¡Ay! -¿Dónde está?

-¿Quién? -Mi mujer.

-No lo sé. -Elena, ¿dónde está?

-No sé. Pensaba que iba usted a recogerla al hospital.

Aquí solo estoy yo.

-¿Dónde está la puta de su madre? -Oiga, sin faltar.

-Que no jueguen conmigo.

O me dicen ahora mismo dónde está o juro que acabo con todos.

-Le juro que no lo sé. No me haga nada, por favor.

¡Ay!

Mamá, pero te volveré a ver, ¿verdad?

Claro que sí.

Tú ahora disfruta de tu vida.

Aprovecha esta oportunidad.

Sé feliz con Hanno y cuidad el uno del otro.

Allí podrás ser lo que aquí nunca hubieses podido ser.

¿Me vas a escribir? Claro que sí.

Todos los días.

Y te llamaré por teléfono.

(HOMBRE) Última llamada a los pasajeros con destino a Lisboa.

Cuida de ella, por favor.

-Descuida, no voy a dejar que le pase nada.

-Te quiero mucho. Y yo.

Gracias.

Dame un abrazo, anda.

Te quiero muchísimo.

Ve.

Ve.

Te quiero. Te quiero.

Espéranos en el coche, hija.

¿No quieres que te llevemos a algún sitio?

No, muchas gracias, me cojo un taxi.

¿Y ahora?

¿Qué vas a hacer?

Ya lo sabes.

No vas a decirme adónde vas.

Muchas gracias, Rafael.

No lo voy a olvidar.

¿Lo dices de verdad? Ajá.

A pesar de todo lo que hemos pasado.

Dicen que lo que importa es el final.

Te deseo lo mejor, Marta.

Te lo mereces.

Gracias.

(Teléfono)

-"Pronto". Ya está en camino.

Ha ido todo bien.

-Ah, son buenas noticias. Sí.

Te quiero.

-Yo también te quiero, mi amor.

Nos vemos a las 10:00 ahí, en la estación.

Ahí nos vemos. Hasta ahora.

¿Todavía aquí?

-Todavía, acabando... acabando este contrato.

Ya cierro yo.

Váyase a casa que es tarde. Sí.

Ha sido un día largo.

Eutimio.

¿Por qué no nos vamos tú y yo a tomar una copa?

-No.

Cuando acabe aquí, tengo cosas que hacer.

Entiendo.

-Don Rafael.

No querrá usted que a estas alturas nos hagamos amigos, ¿no?

¿Y por qué no?

(RÍE) -No sé qué decirle.

Mire...

Aquí han pasado muchas cosas.

Y ya sabe lo que dicen.

En cuestión de amigos, es mejor tener...

los justos y necesarios.

Buenas noches.

Buenas noches.

(PRÓCULO, OFF) "Dios.

Ten compasión de mí.

Conforme a tu gran amor,

conforme a tu inmensa bondad,

yo solo soy un hombre.

Y, como hombre, erré, manipulé, traicioné.

Y he profanado el sagrado sacramento del matrimonio

al permitir esa unión.

He manchado con ella los lazos de amor hacia mi prójimo.

Si no hubiera usado tu nombre en vano,

si hubiera ejercido mi ministerio con honestidad y pureza,

nada de todo esto hubiera ocurrido".

(Copa se rompe contra el suelo)

(PRÓCULO, OFF) "Señor, acógeme.

Perdona a tu siervo, lávame de toda maldad

y límpiame de mi pecado.

Tú, que eres el Todopoderoso,

creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible,

yo me pongo en tus manos".

(Timbre de la puerta)

(Se acercan pasos)

(Se descorre el cerrojo)

(Se abre la puerta)

(Campanilla, bocina de tren)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(HOMBRE) ¡Pasajeros, al tren!

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

Vámonos a casa.

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La sonata del silencio - Capítulo 9: "Marta y Elena"

01 nov 2016

En plena boda de Elena con Mauricio llega la noticia de lo sucedido a Basilio y cómo la intervención de Antonio ha impedido un fatal desenlace. Virtudes sufre un desvanecimiento que no será sino el anuncio de males mayores. Ya en casa de Mauricio, Elena ve cómo su marido y su suegra tratan de dificultarle cualquier contacto con su madre. Marta debe tomar una drástica decisión: ya que le ha sido imposible evitar la boda de su hija, la ayudará a reunirse con Hanno, que ha logrado escapar de la cárcel y, con la ayuda de Roberta, huir a Estados Unidos.

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  1. Teresa

    Muy bonita en todos los sentidos. Yo, a diferencia de alguna otra opinión, no creo que ésta serie sea la muestra de la calidad que hay en Rtve, si no de la que debería haber. Una cadena preocupada por los niveles de audiencia, por rellenar huecos de cualquier forma aunque sea con guiones lamentables como los de Acacias o 6 hermanas, produciones caras por la ambientación(me refiero a vestuario, decorados) pero sin pies ni cabeza. En la que los documentales se esconden en las dos y temas tan importantes como la corrupción e la ONU, el desamparo de los atletas españoles de élite que ya no compiten, ... se esconden en la dos a altas horas de la noche. A ver si cambian porque es difícil hacerlo peor. Más producción propia, más innovación, más apoyo a los que empiezan, horarios compatibles con el descanso y más respeto al televidente. La bola de cristal nos trató como adultos y ésta televisión nos trata como si fueramos tontos.

    15 ene 2017
  2. Patricia

    Muy buena esta serie, no me gusto el final de Marta pero estuvo corta y muy chevere..

    29 nov 2016
  3. Rosa

    maravillosa, emocionante, hasta su música, todo los actores geniales sin palabras

    12 nov 2016
  4. MINERVA

    Si mismo comentario me encanto ,pero igual no imagine que terminara tan pronto :( Saludos desde Jalisco

    11 nov 2016
  5. Marisa

    Muchas gracias por este pedazo de serie, me habían dicho que leyera el libro, y no sabia que la estaban emitiendo y me decidí a verla.

    10 nov 2016
  6. MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ GIL

    Enhorabuena a TVE por apostar en CALIDAD en series como LA SONATA DEL SILENCIO - VÍCTOR ROSS - EL MINISTERIO DEL TIEMPO y alguna Más .....esto si que es una TELEVISIÓN DIGNA ....gracias por hacernos feliz a una audiencia que NO nos importa una LuCha por la audiencia ni por el SHARE ...los importa la Calidad y sólo TVE con estas series nos la ofrece cada semana. ..Un saludo y felicidades a el ELENCO DE ACTORES Y TRABAJADORES EN LAS PRODUCCIONES por un equipo MAGUSTRAL

    09 nov 2016
  7. Tess

    Maravillosa serie, actores, ambientacion, historia...todo ne ha encantado. Serie de gran calidad lastima que se haya terminado, esperaba mas. Me uno a todos los excelentes comentarios quese han hecho. Una vez mas TVE ofrece series de gran calidad. Que haya mas comis esta.

    09 nov 2016
  8. Bru

    Muy Buena historia, refleja una sociedad machista felizmente superada en la mayoría de países. Que final !! feliz y trágico. Cada capítulo me ha tenido en vilo. 390729

    08 nov 2016
  9. isa

    Me ha encando, no pensaba que se terminada, me gustaria que continuara, gran serie...

    06 nov 2016
  10. María Fernanda

    Me encantó, felicitaciones a TVE, como siempre nos tiene acostumbrados a la excelencia

    05 nov 2016