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No recomendado para menores de 16 años
Transcripción completa

(Himno de la República Española)

(Explosiones)

(Explosiones)

(Explosiones, alarma antiaérea)

(MULTITUD) ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

(Gritos)

(Alarma antiaérea)

¡Elena! Papá, ¿nos vamos ya al campo?

Pronto, muy pronto. ¿Tu madre?

Mi amor, ¿estás bien?

He cerrado la tienda. Vale.

A ver qué nos encontramos al llegar.

¿Podemos irnos? Vamos a intentarlo.

¿Pedrito ha vuelto de la facultad? Sí, pero no quiere irse

sin saber qué pasa con su expediente.

Que se olvide. Nos vamos ya. Vale.

Entrad en casa, rápido. Corre, hija. ¡Corre!

-¿Qué pasa? Coge tus cosas, nos vamos.

-Ese, el hijo del notario. -Pedro Figueroa.

No ha hecho nada. Es menor. Está bajo mi responsabilidad

mientras los padres están en Galicia.

¿Por qué lo buscan? -Está en la lista, no sé más.

-¡No he hecho nada! -Tu padre nos quitó la finca

que me había dejado mi hermano. Los notarios y abogados

roban a los pobres, a los obreros. -¿Qué dice, doña Amalia?

Mi padre siempre la ayuda. No ha hecho nada, esto es ilegal.

-¡Andando! (PEDRITO) ¡No, no!

¡Antonio, por favor, no dejes que me lleven!

(PEDRO SIGUE GRITANDO, ECOS, ININTELIGIBLE)

-Como le cuentes esto a alguien,

tú y tu familia os arrepentiréis.

(Música de piano)

Al final te has salido con la tuya.

Bueno, creo que está donde tenía que estar.

Además, así lo quería Fermina. Ya.

Está claro que esa mujer no dejó nada al azar.

Es una pena, nos hubiera venido muy bien ese dinero.

Ahora que lo mencionas,

no queda nada en el sobre de la cómoda.

Eran más de 1000 pesetas.

¿Desde cuándo

tengo que darte explicaciones de lo que hago con el dinero que gano?

No tienes que darme explicaciones, pero habrá que comprar comida

y pagar a Juana.

No puedes gastártelo todo en... tus cosas.

Es mi dinero.

Si necesitas algo para la casa, lo sacas de tus clases de piano.

Elena, me voy.

Hija, ¿qué te pasa? Nada.

Nada, estoy cansada.

Todo va a ir bien, ya lo verás.

Yo voy a estar siempre a tu lado.

Siempre.

Te quiero muchísimo.

Muchísimo.

Y yo.

Tienes que comer algo, ¿eh?

Le voy a decir a Juana que te prepare algo rico, ¿vale?

Vale.

(Timbre de la puerta)

-Buenos días, Juana. -Buenos días, don Mauricio.

¿Qué se le ofrece?

-¿Marta? -Salió.

-Ya, verá.

Hace días que no veo a Elena.

Venía a interesarme por ella. ¿Cómo se encuentra?

-Verá, lleva unos días indispuesta.

-Nada grave, espero. -No.

Serán los nervios por la proximidad de la boda.

Dele tiempo.

-Me gustaría saludarla.

Quedan días para la boda

y... sinceramente, estoy un poco preocupado.

Bien.

Transmítale, entonces, mis mejores deseos.

Y espero que me mantenga al corriente de su evolución.

-Así lo haré, don Mauricio.

Buenos días. -Buenos días.

-Ya se ha ido.

No me gusta verte con esa carita, mi niña.

No es bueno que estés encerrada en casa.

Venga, niña.

-Adelante.

Gracias por venir, señor Figueroa. Tome asiento, por favor.

Usted dirá. -Ya está todo preparado.

Su hijo debe volver a Madrid para cumplir con su parte del acuerdo.

¿Le parece bien?

(Máquina de escribir)

-Antonio.

¿Tiene un momento?

Claro.

-Estaba pensando en organizar algo para despedir mi soltería.

¿Alguna idea?

Lo que decida estará bien.

-Ya, pero pensé que podría tener alguna sugerencia.

Lo siento, no...

-Bueno, ya se me ocurrirá algo.

Por lo demás, ¿todo bien?

¿Su mujer? ¿Mi mujer?

Bien. -¿Y Elena?

¿Está bien?

Hace días que no la veo.

Bueno, no se encuentra muy bien.

Eh... Nada, cosas de mujeres, ya sabe.

-Perdone, no quería ser indiscreto.

¿Ve usted bien a Elena?

Quiero decir,

las chicas jóvenes son muy impresionables,

muy dadas a las fantasías.

Usted es su padre, la conoce bien.

¿Cree que Elena está contenta?

¿Ilusionada con este matrimonio?

Estamos todos muy ilusionados.

-Yo también, Antonio, yo también.

(VOMITA)

(TOSE, VOMITA)

(Timbre de la puerta)

-Marta.

Hola.

-No la esperaba.

Disculpe que haya venido sin avisar,

pero he estado pensando mucho y...

nunca debí dejar las clases, usted tenía razón.

¿Es posible retomarlas?

-Claro que sí.

Gracias. Además ahora puedo practicar, por fin tengo piano.

(Música en interior)

Oh, disculpe, está en clase, perdón.

-No, no, no. Venga, la presentaré.

(Música de violonchelo)

Gracias.

-Gloria.

Te presento a la señora Marta Ribas, una magnífica pianista.

La señorita Gloria Bermejo, una joven promesa

que prepara su primer concierto importante.

Mucho gusto. -Mucho gusto.

Ojalá pueda verla en alguna ocasión. Igualmente.

-Venga este viernes.

Ahora mismo no sé si el viernes puedo.

-Flavio también vendrá.

Bueno, piénselo y ya me dirá algo.

Muchas gracias por la invitación.

Por favor, continúen con la clase.

No, no hace falta que me acompañe. Adiós.

-Los mismos horarios, entonces.

Sí, mismos horarios.

-"Arrivederla". Adiós.

-¿Quieres que te ayude? -Puedo perfectamente.

-Pues como quieras.

-¿Y a ti qué te pasa?

¿Por qué estás tan simpática conmigo últimamente?

¿Qué?

-Mira, Julia.

-Vamos, niñas, que quiero pasar por Sepu antes de comer.

Hala, hijas.

(Timbre)

Hola, Óscar. -Señora Ribas.

Muchas gracias.

Roberta. -Marta, Marta.

Déjame que te vea bien.

Estás radiante, bellísima

Tú sí que lo estás. -¿Se me nota algo?

No me digas.

-Sí, estoy enamorada como una adolescente.

Me alegro muchísimo.

No sabes cómo te he echado de menos.

-Y yo.

Déjalo, las hago yo, gracias. Gracias.

-Auténtico café italiano para ti,

no lo que bebéis aquí.

Y ahora cuéntame de ti.

Así que feliz con tu piso nuevo, has recuperado tu piano,

clases particulares...

Vaya, parece que está cambiando tu suerte.

¿Hasta cuándo te quedas?

-Aún no lo sé.

Los planes... eh... se cambian de un día para otro.

Pero el motivo principal de mi vuelta

esta vez no son los negocios.

Eres tú.

¿Yo?

-Marta,

hay ciertos hechos relacionados con tu pasado

que debemos solucionar.

Sobre tus padres.

¿Sobre mis padres?

-Marta,

yo conocí a tus padres.

Les debo la vida.

¿Los conociste?

-No te he contado nada hasta ahora, porque...

no quería crearte expectativas de ningún tipo.

Quería estar segura

de poderte ayudar a descubrir la verdad.

No quería remover tu pasado

si no iba a servir para algo.

Y... al fin

he conseguido contactar con una persona

que puede contarte todo lo que fue de tus padres.

Y mucho, mucho más.

Tienes que ir mañana sola a la embajada francesa.

Ella te espera.

¿Ella?

¿Cómo está? Duerme.

¿Qué le pasa?

¿Tú qué crees?

Si vieras cómo me mira...

Me odia.

Y no le faltan razones.

Antonio, estamos a tiempo de parar todo esto.

Por favor.

Yo sé que tú tampoco lo quieres. Esto es una tortura para los tres.

¿Y qué hago? Vayámonos de aquí.

Lejos, donde Mauricio no pueda hacernos daño

y empecemos de nuevo.

¿Qué perdemos por intentarlo?

-¿Señora Ribas?

Disculpe las prisas y el desastre.

Pase por aquí, por favor. Gracias.

-Mi esposo ha sido llamado a consultas.

Como sabrá, Francia va a romper relaciones diplomáticas con España.

La señora Moretti me dijo que usted podría ayudarme

a aclarar lo sucedido con mis padres.

-Ya llegaremos a los detalles.

Pero antes debo decirle que la República Francesa

no tiene una postura...

oficial en el asunto. Esta reunión es de carácter informal.

Lo que aquí se diga es extraoficial.

Si algo saliese a la luz, será desmentido, ¿está claro?

¿Me puede decir, por favor, de qué trata todo esto exactamente?

-Intentaré explicarle los hechos brevemente, pero...

dadas las circunstancias, puede que nos interrumpan.

Guarde esta tarjeta, por favor.

Podrá localizarme en este número mientras siga en España.

Señora Ribas, su padre,

Daniel Ribas Rosenzweig, fue ejecutado en 1944

por colaborar con los nazis.

Eso es imposible.

Mi madre era judía.

-Lo sé.

Sabemos que fue deportada a Auschwitz y murió allí.

En cuanto a su padre, es cierto que colaboró con los nazis,

pero solo para ganarse su confianza.

En realidad, en calidad de diplomático español,

acreditado ante Vichi, era un agente doble de los aliados.

El MI6 lo reclutó después de las deportaciones del 42.

Pero en la resistencia también había traidores

y su padre fue ejecutado para que no los delatara.

Desgraciadamente, hay muchos motivos que impiden a mi país

reconocer públicamente los hechos.

No podemos devolverle a sus padres.

Pero la República Francesa

hará lo posible por recompensarla por su pérdida.

(Música de piano)

-Marta, Marta, ¿qué le pasa? Tiene la mente en otra parte.

Sí, lo siento, disculpe.

-Será mejor que dejemos clases por hoy.

Está bien.

-No hace falta que le diga que si quiere desahogarse...

No, no hace falta, muchas gracias.

Lo siento.

Discúlpeme.

-Marta...

Antes de que interrumpiéramos las clases,

creí que estaba usted con las ideas claras

respecto a seguir creciendo como intérprete

y prepararse para componer.

Desde que ha vuelto, parece que hay algo

que la impide entregarse a las clases.

Lo sé. Le ruego me disculpe.

Mi vida en este momento no está siendo nada fácil.

Ojalá la música fuera mi prioridad, pero no es así.

No quiero hacerle perder el tiempo, así que entendería

que quisiera dejar de darme clase. -No se rinda, Marta.

Usted no es de esas.

No se rinda.

-No grite, soy Hanno. Me conoce.

Me conoce.

¿Hanno?

¿No estabas en la cárcel? -Me escapé.

Necesito que me ayude.

-Así que violinista, guapo

y fugitivo de la justicia.

¿Quién dijo que la vida de los artistas fuera fácil?

¿Puedes ayudarlo?

-Claro que puedo.

-Yo no quiero crear problemas a nadie.

-A buenas horas. (RÍE)

Bueno, pasarás aquí unos días

hasta que encuentre la manera más discreta de sacarte de España.

-Gracias.

-¿Podré ver a Elena?

Hanno, Elena va a casarse con otro hombre.

Lo siento mucho. Es mejor que no os veáis.

Si la quieres bien, déjalo estar.

-Marta, es tarde, tienes que volver a casa.

Y tú debes descansar, ¿eh?

Vienes conmigo.

Óscar te indicará dónde puedes darte un baño

y también te dará algo de ropa, a ver qué encuentra, ¿eh?

¡Óscar!

Vaya con él, por favor.

Y que coma algo también.

-Gracias, señora Moretti.

Gracias, Roberta, no sabes cuánto te lo agradezco.

-No será la primera vez, ni la última, que lo hago

y tú bien lo sabes.

Pero, Marta, tú tienes un problema mayor.

¿Qué vas a hacer con Elena?

No, no puedes ocultarle lo del chico ni tampoco impedir que se quieran.

Porque, Marta, se quieren.

No sé, ¿qué puedo hacer? -Ah, "¿qué puedo hacer?".

Alguien que yo me sé muy bien

va a tener que tomar decisiones radicales

y pronto.

He conseguido unas entradas para este viernes para un concierto.

¿Te gustaría que fuéramos?

Si te hace ilusión...

Pues la verdad es que me encantaría.

Además, hace tanto que no hacemos ningún plan juntos...

Como en los viejos tiempos.

O por los nuevos.

¿Has pensado en lo que hablamos anoche?

Pero ahora necesito dormir un poco.

¿Apagas la luz?

Ajá.

-Dioni.

-¿Qué haces aquí?

-Quería verte.

-No es buena idea.

¿Y si nos ve alguien y se lo dice a tu padre?

-Nadie sabe que estoy aquí.

-¡Extra, extra!

¡Francia rompe relaciones con España!

¡El embajador francés abandona España!

¡Extra, extra! ¡Francia...!

-Tu padre no le dijo nada al mío de...

Ya sabes.

Solo le dijo que me despedía por incompetente.

Que perdí unos documentos y por mi culpa perdió varios clientes.

Me ha dado una última oportunidad.

Si no apruebo las oposiciones,

me obligará a alistarme y hacer carrera militar.

¿Y tú?

-Ahora bien.

Y... he aprendido.

A partir de ahora pienso decidir yo sobre mi vida.

-¿Qué quieres decir?

-¿Todavía me quieres?

¿Me echas de menos?

No empieces, no compliques más las cosas.

-¿Sí o no?

-Sí, claro que te quiero.

Pero ahora mismo no podemos estar juntos.

-Entonces, ¿no quieres volver a verme?

-Sabes que no es eso.

-Entonces...

(Teléfono)

-¿Qué tengo que hacer exactamente?

-De momento permanecer al margen hasta el día del juicio.

Tu declaración jurada nos faltaba. Ya tenemos suficiente para poder...

detenerlo y procesarlo. ¿Qué hay de su seguridad?

¿Cómo lo protegerán? -La vigilancia llamaría la atención.

Pero esté tranquilo, pasará pocas horas en la calle.

Esta misma noche procederemos a su detención.

El chico lo único que debe hacer es permanecer al margen

y con discreción hasta el día del juicio.

¿De cuánto tiempo estamos hablando?

-No debe pasar más allá de...

un mes.

No me gusta, es mucho tiempo.

¿Tú qué dices?

-Por mí no se preocupe.

Haré lo que haga falta para acabar con ese cabrón.

Lo único que quiero es terminar con todo esto cuanto antes.

-¡Policía!

¡Que todo el mundo se quede en su sitio!

Si alguien intenta escapar, todavía va a ser mucho peor.

Quiero a todo el mundo con la documentación en la mano.

Y vayan vaciando los bolsillos delante de los agentes.

-Queda detenido.

(Se cierran esposas)

...mi responsabilidad mientras los padres están en Galicia.

No ha hecho nada. (AGENTE) Lo siento.

(PEDRITO) ¡No he hecho nada! ¿Qué dice, doña Amalia?

Mi padre siempre la está ayudando.

¡El chico se queda! -Antonio, no deje que me lleven.

(Latido)

(Latido)

(Latido)

(Latido)

(Latido)

(VOZ DISTORSIONADA) -Antonio.

No olvide que hoy hemos quedado para la despedida.

¿Qué despedida?

-¿Cuál va a ser? La mía.

La de mi soltería.

Voy a acompañar a Marta a la ópera.

-Lo siento, pero no puede faltar.

Es usted el padre de la novia.

Hace dos días que se lo dije.

No sé dónde tiene la cabeza.

Elena, venga, levántate. No quiero verte más así.

Levanta. No quiero, no quiero.

Venga, ponte este vestido y vámonos.

Este, que te queda fenomenal.

No quiero salir, ya te lo he dicho.

No quiero verte más encerrada. Pero ¿para qué?

Tengo que hacer unos recados y quiero que me acompañes

Vamos.

Y ponte estos zapatos.

Hala.

(ÓSCAR) Señora Ribas, pase, por favor.

-Así que tú eres Elena.

Tenía muchas ganas de conocerte.

Desde luego no exagerabas, ¿eh?

Cuando decías que era muy guapa. (RÍE)

-Está guapísima.

No tenemos mucho tiempo. Tengo la entrevista con la embajadora.

-¿Es necesario que te acompañe? Puede quedarse conmigo.

Prefiero que no.

-Desde luego.

Escúchame una cosa.

No quiero que hagas ninguna tontería.

Después de esto, directa a casa.

¿Vale? ¿Con tonterías por qué?

¿Qué pasa? Ven.

Hanno.

-Contra eso no se puede luchar.

Vamos.

-¿Por qué has tenido que vestirte así?

-¿No te gusto?

-Una mujer debe vestir de otra manera.

-Los tiempos cambian, Dioni.

-Pues hay cosas que no debería.

-Venga, anda, vamos a pasarlo bien.

-Que no, que no. Que yo así no estoy cómodo.

Yo así no quiero ir al cine. -Pues no vamos.

Vayamos a otro sitio.

-¿Adónde quieres ir así? -No sé...

A casa de doña Celia, tal vez...

-¿Tú estás loca?

Que podría volver a dejarte embarazada.

Y entonces, ¿qué? -Que me da igual.

Si vuelve a pasar, tomaré mis propias decisiones

y tú deberías hacer lo mismo.

Si me quieres y quieres estar conmigo,

el mundo debería darte igual.

-¿En qué planeta vives, Julita?

Los hijos hacen lo que quieren los padres.

Y más una mujer.

Siempre ha sido así y siempre lo será.

-Hay una primera vez para todo, ¿no? Para cambiar las cosas.

-Creo que me voy a ir.

Esto no es una buena idea. -Tienes razón.

Adiós, Dioni.

Hola. Hola.

Yo estoy lista ya.

¿Quieres que cenemos algo de camino al concierto?

Es que Mauricio invita a una copa por... por la boda.

He intentado explicarle que...

Nada, dice que siendo el suegro...

tengo que estar.

Vaya...

Qué pena. Me apetecía mucho que fuésemos.

¿Yo tengo que ir a lo de Mauricio? No, no, no.

Solo es para los hombres.

Compañeros de trabajo, algún vecino...

¿Por qué no vas tú al concierto?

Bueno, si... si no te importa ir sola, claro.

No me importa.

Pero bueno, ya sabes que luego la gente habla.

Más que han hablado ya...

-Buenas noches, Marta.

Buenas noches.

-Temía que no pudieran venir.

¿Y su marido? No va a venir.

Le surgió un compromiso en el último momento.

-"Sei bellissima".

"Grazie mille".

-Si me lo permite...

Por fin ha vuelto esa sonrisa.

Parecía otra, teniendo en cuenta cómo se marchó hace unos días.

Hoy me gustaría no pensar en nada, disfrutar solo del concierto.

(Aplausos) -Claro.

Y de la compañía, espero. Sí.

(Música jazz)

(CARLOS) Venga.

Antonio, ¿un poquitín?

Mejor. Próculo. -Gracias, Carlos.

-Bueno, pues...

-Salud. -Por el novio.

-Y por la novia, por supuesto.

Salud. -Salud.

-A ver, ¿fumarán ustedes a mi salud, caballeros?

-Pues sí. Venga.

-Quiero...

agradecerles su asistencia en esta noche tan especial.

-Gracias. -Nunca pensé que volviera a casarme

y mucho menos hacerlo tan enamorado.

Gracias, Antonio.

(Violonchelo "My way")

(Aplausos)

(Melodía de piano)

-¿Qué le parece?

¿Le gusta?

Es hermosa.

-Hacía mucho tiempo que no podía componer.

Había perdido... mi "ispirazione".

Hasta que de repente algo cambió en mi vida.

Debería haber dicho "alguien".

Alguien entró en mi vida y...

Y este es el fruto.

"La sonata del silencio".

-Dé la vuelta a la página.

"Para Marta Ribas".

-Mi amor.

-Bueno, ahora que estamos relajados, ¿algún consejo matrimonial, amigos?

(CARLOS RÍE)

Usted ya estuvo casado, no los necesita.

-No, no, no. Eso solo fueron cuatro meses y...

Era muy joven y voluble. No puede poner nada en práctica.

-Bueno, que cuide bien de ella, se lleva una joya.

Y no lo digo porque esté delante el padre...

-Antonio, no dice usted nada.

Está muy callado.

Y no lo veo beber.

Eso es que no se lo está pasando bien.

No se lo está pasando bien.

(CARRASPEA)

No se preocupe usted por mí.

Esta es su noche, no la mía.

-Insisto.

Precisamente porque es mi noche y quiero que todo el mundo disfrute.

Y no veo que usted lo esté haciendo.

Pues creo saber por qué.

Su niña se marcha de casa y está usted triste.

Es eso, ¿verdad?

No se preocupe, que lo entiendo, lo entiendo.

Y voy a cuidar de ella como se merece.

No le va a faltar de nada.

También... la tendré que educar.

Como es debido.

A los padres se los puede torear, pero a un marido no.

Y la niña viene muy consentida de casa.

(RESOPLA) Mi padre, que en gloria esté,

decía que con la mujer siempre es mejor pasarse.

Porque como te quedes corto, estás perdido.

Y viéndolo a usted, Antonio, no puedo más que darle la razón.

Cuidado, don Mauricio.

Más respeto. (MAURICIO RÍE) ¿Respeto?

Eso es lo que le va a dar por fin esta boda.

Ver a su hija casada con un juez...

le va a devolver algo de dignidad.

Ya está bien, Mauricio. Déjelo estar.

Ha bebido demasiado, no sabe lo que dice.

-Por cierto.

Antonio.

¿Dónde está su mujer esta noche?

Lo espera en casa.

Hijo de puta. Quieto.

¡Hijo puta! ¡Cabrón! Que te estés quieto.

¿No ves que te está provocando?

-Como vuelva a tocarme un pelo, está usted acabado, ¿me oye?

¿Por qué hace esto?

-Porque puedo.

(Claxon)

Antonio. ¡Déjame en paz!

Tú eres peor que él.

(Objeto rodando por el suelo)

¿Qué haces aquí a oscuras?

Ahora voy.

Ya veo que lo has pasado bien.

¿Y tú?

¿Lo has pasado bien tú?

Lo hablamos mañana, cuando estés en condiciones.

No, espera. Espera, espera.

Estás guapísima.

Te he echado mucho de menos.

¿Tú me has echado de menos?

¿Por qué no me contestas?

¿Eh?

¿Por qué no me contestas, Marta?

¿Qué nos ha pasado?

¿Qué te ha pasado a ti, Antonio?

Después de todo lo que hemos vivido...

de perderlo todo, yo...

Yo nunca he dejado de quererte.

Nunca he dejado de luchar.

¿Qué te ha pasado a ti?

(LLORA) Perdóname.

Ayúdame, Marta.

Dime qué quieres que haga.

Y lo haré.

Por favor.

Por favor.

¡Ah!

-Solo quería darte las buenas noches.

-No sabes cómo me gusta tenerte en casa.

-A partir de ahora, no tienes que preocuparte.

Me voy a esforzar por hacer las cosas bien.

Me centraré en estudiar.

Conoceré a una buena chica.

Me casaré.

Y tendrás nietos.

-Tú procura ir poco a poco.

Con eso me conformo.

-Te dejo.

Quiero leer un poco antes de dormir.

-Descansa, hijo. -Buenas noches.

-Necesito un favor.

(Pasos acercándose)

A ver... (JUANA) Pasa. Siéntate.

A ver... Ahora.

Muy bien.

Otra vez...

Ahí estás, eso es. Listo.

¿Todavía estás así? Vamos a llegar tarde.

Me gustaría hablar un momento con mi hija.

Estás preciosa.

Yo te quiero mucho, Elena.

Ya sé que tú ahora me odias.

Y desde luego...

no es así como nos habíamos imaginado este día, ¿verdad?

Pero parece que la vida a nosotros no nos trata muy bien.

Pero tú vas a estar bien.

Yo quiero que estés bien.

Al principio te va a costar.

Pero luego te acostumbras.

A todo se acostumbra uno.

Me forzó.

El hombre con el que me obligas a casarme...

me llevó a su casa...

y me forzó.

¿Cómo?

No quiero que le cuentes nada a mamá.

Porque sé que Mauricio es capaz de cualquier cosa.

Y porque eras tú el único que podía hacer algo.

Te odio.

Te odio.

(LLORA) Te odio con todas mis fuerzas.

Eres un cobarde y un egoísta.

Y ojalá caiga sobre tu conciencia lo que ese hombre me haga,

porque solamente tú tienes la culpa.

(LLORA)

-¿Qué hacemos, Marta? Hay otra ceremonia, no puedo esperar.

Tiene que estar a punto de llegar. Pero ¿no te dijo adónde iba?

-La boda tiene que empezar con Antonio o sin él.

Los invitados están esperando.

No está bien. No se puede hacer la boda sin el padre.

-Lo que no está bien es marcharse sin decir adónde

el día de la boda de su hija.

Dejad de discutir.

Basilio lo está buscando.

Aparecerá.

Vamos a esperar.

-De eso nada. La boda empieza ya.

Próculo, prepárelo todo.

Usted ocupará su lugar.

Acompañará a Elena al altar.

-Antonio.

Te hemos estado buscando por todas partes.

Todos salieron a la iglesia

hace diez minutos. Lárgate de aquí, por favor.

-¿Sabes qué? De pequeño quería que fueras mi padre.

¿Te acuerdas de todos los veranos en Galicia?

Eras el único que jugaba con nosotros.

Yo era pequeño.

Recuerdo cómo te desahogaste conmigo después de la muerte de mi hermano.

Habías bebido.

Era un día parecido al de hoy.

Viniste por la calle y te sentaste a hablar conmigo.

Me decías lo culpable que te sentías por no haber podido salvarlo,

que tendrías que haberte impuesto.

No parabas de decir lo cobarde que eras.

No te atrevías ni a decírselo a mi padre.

Pero a mí sí.

También me dijiste que te guardara el secreto.

Y que si alguna vez necesitaba algo,

lo que fuera,

te lo pidiera.

Pues bien, te lo pido ahora.

Si queda algo del hombre que fuiste alguna vez,

deja esa copa y ven conmigo a la iglesia.

Es la boda de tu hija.

Te necesitan.

Te espero fuera.

(Ópera, soprano, canto religioso)

(VOZ DISTORSIONADA) ¡Basilio!

¡Basilio!

¡Una ambulancia!

¡Una ambulancia, por favor!

(Latidos del corazón)

(VOZ DISTORSIONADA) Aguanta.

Aguanta. Mírame. ¡Mírame!

¡Una ambulancia! (ECO) ¡Una ambulancia!

(VOZ DISTORSIONADA) ¡Por favor!

¡Una ambulancia, por favor!

Vamos.

-Elena.

¿Cómo está?

Dímelo.

-Quizá son tan malas noticias que papá no se atreve a llamar.

Oye, ¿tú por qué sigues con las clases del Conservatorio?

-Lo siento.

Me equivoqué.

Debí proteger al chico, pero no lo hice.

(LEE) (HANNO) "Querida Elena.

Siento decirte que he tenido que huir de España".

¿Adónde vamos con todo esto?

-Adonde queramos.

-No podré prestarle más avisos. A partir de ahora está sola.

-Quédate.

Tengo que irme, ya lo sabes.

-No me refiero a ahora, sino para siempre.

Lo que estamos haciendo es delito. -Amar a alguien no debería serlo.

¿Qué tal las clases?

Bien, como siempre.

-¿Crees que sospecha algo?

No lo sé.

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La sonata del silencio - Capítulo 8: "Antonio"

25 oct 2016

Verano de 1936. Los Montejano están en su casa, les acompaña Pedrito Figueroa, el hijo mayor de Rafael y Virtudes. El alzamiento les ha pillado en Madrid y ya no podrán ir a veranear a Galicia con los Figueroa. Un grupo de milicianos republicanos se llevan a Pedrito y Antonio no hace nada por evitarlo. Aunque Rafael no pide explicaciones, nada volverá a ser igual entre ellos.

De vuelta al presente: las relaciones entre Marta y Antonio siguen deteriorándose y este se refugia en las drogas y el alcohol. Marta, por el contrario, apoyada por Flavio y por la música, comienza a soñar que otra vida es posible. Basilio, creyendo que ya ha pasado el peligro, regresa de su encierro. Roberta da cuenta a Marta de aspectos de su pasado que desconocía y el gobierno francés la compensa por la injusticia cometida con sus padres. Para desesperación de Elena y de Marta, llega el día de la boda de la muchacha con Mauricio. Y ese mismo día Basilio tiene la ocasión de comprobar que sus esperanzas de salir bien librado son infundadas.

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  1. Marie

    Me pasa igual que a Anna, es imposible ver el episodio "Antonio"... Estos cortes ya habían empezado en el anterior. Qué pasa?

    12 dic 2016
  2. Anna

    Porque en el capítulo "Antonio " hay estos cortes? Sin ningún sentido? Esta complicado seguir la serie así.

    05 dic 2016
  3. Rosario

    Doy gracias a internet y ser fans de Eduardo Noriega, por descubrir esta maravillosa serie que desde el primer capítulo me cautivó y he visto 5 capítulos continuos en un día...Cariños desde Chile¿¿

    03 nov 2016
  4. Rosa cerda

    Desde luego es una serie preciosa que nos revela una época real que ha existido y que ignoramos por pertenecer a otras generaciones. Y nos muestra la situación tan precaria en cuanto a derechos de la mujer. Simplemente es una serie espectacular y muy bien hecha.

    30 oct 2016
  5. Ana

    Me parece una serie exquisita en todos los aspectos, intolerable que no tenga suficiente audiencia para seguir disfrutando de esta historia. Enhorabuena a todo el equipo.

    30 oct 2016
  6. Julieta

    El capítulo 9 no lo consigo???

    29 oct 2016
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