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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 6 - La decisión de Ángel de ordenarse sacerdote hunde a Victoria en una profunda depresión - Ver ahora
Transcripción completa

Su ilustrísima no opuso ninguna pega para solucionar...

...esta incómoda situación.

Tanto usted como yo hemos hecho lo que debíamos.

Nos aseguramos de que cada cosa vuelva a su sitio.

Victoria, ¿puedo pasar?

No le des más vueltas.

Lo que ha pasado es lo mejor.

¿Para quién?

¿Para mí?

No me ha dicho por qué.

Se ha ido corriendo.

Como una rata.

¿Quieres estar con una rata?

¡Yo quiero una razón!

¡No lo entiendo!

Cariño, tranquilízate, que te va a dar algo.

Ahora estás sufriendo mucho, pero todo se pasa.

No se me va a pasar.

He perdido lo que más quería.

Llevas así muchos días, y no puede ser.

Victoria, mírame.

Prométeme que bajarás a comer algo.

Prométemelo, Victoria.

Hazlo por mí, mi niña.

Sí.

Yo le llevaré la carta a tu madre.

Tendrá el mejor sitio en la ceremonia.

No quiero que esté preocupada.

Estará bien atendida.

Debes estar a lo tuyo, quedan días para tu ordenación.

Es el momento de recoger los frutos. Padre.

Voy a consagrar mi vida a Dios. Solo hay un motivo para ello.

Tu amor a Dios.

Por eso vas a consagrar tu vida a los demás.

No hay nada más grande.

Serás un gran sacerdote.

Estaré muy orgulloso de ti.

Igual que tu familia.

Si me disculpa...

Voy a la capilla.

Sí, no quiero robarte tiempo.

Ve.

Ve.

Gracias, Juan. Yo se lo doy al marqués.

Ruido

No te esperaba tan pronto. ¿No ha ido bien?

Esos perros están viejos.

¿Freire ya ha visto a tu hermana? Duerme.

Como siempre desde que toma tranquilizantes.

Quizá hubiera sido mejor internarla.

Ahora estaría muerta.

No he sabido hacerlo mejor.

Los buenos tiempos ya no volverán. Solo queda esperar.

¿Esperar a qué?

A que todo cambie y empezar de nuevo.

Bueno,...

...no quiero perder el tiempo.

Debo centrarme en los negocios.

Sí.

Es lo único que importa.

Ha llegado un telegrama, creo que de Inglaterra.

¿Algo importante?

No, negocios.

Tararea

Deja que te ayude.

Puedo sola.

El otro día no estabas tan seca, más bien, todo lo contrario.

¿Aquí no? ¿Por qué no?

Te dejo seguir con tu escuela, y tú me das algo a cambio.

Ya, pero...

"Estimado letrado, tengo unas consultas...

...sobre un telegrama recibido desde Inglaterra".

"¿Podría la policía inglesa requerir mi presencia?"

"¿Se puede exigir la exhumación del cuerpo de Ricardo Márquez?"

¿Cómo sigue la niña?

Bueno,...

...verás cómo vuelve a la normalidad.

-Cuando se le mete algo en la cabeza...

Y a mí me da por pensar.

Tú dijiste: "Contra el amor, nada puede".

-Pero lo que es imposible es imposible.

-A ese chico le harán sacerdote.

Ninguna tormenta dura toda la noche.

-Ojalá tengas razón.

-No pienses tanto.

Mejor que tú no la ha tratado nadie, ni su propia madre.

Bueno, tengo cosas que atender.

-Claro.

Llora

¿Estás segura? -Sí, él le cogió la mano...

...y ella se le quedó mirando atontolinada.

-Anda medio rara con lo de la niña.

Si sigue así, se morirá de hambre.

-Cuando una mira así es que quiere guerra.

-Son muy mayores.

-A lo mejor Vicenta piensa que más vale tarde que nunca.

-¿Con Justo? -¿Por qué no?

-No te digo yo que él no hable más con ella que con el resto,...

...y que tenga más atenciones.

Y esos ojillos dulces que se le ponen...

...cuando la mira. -¿Lo ves?

-Pero de ahí a que Vicenta consienta...

-Pues va a consentir, y si no, dale tiempo.

-Conozco bien a Vicenta, y ella no cambia así como así.

-¿Qué haces ahí?

¿Has repasado las alfombras?

¡Venga!

No hay forma con esta chica.

Con la niña ya tengo bastante.

-¿Ha comido algo? -Ni pizca.

-Ah. ¿Qué le pasa al bicho?

-Que tiene el hambre que no tiene su dueña.

A ver si hay algo de comer, ven.

Mono malo, ven.

"Hasta ese día tan importante,...

...recibe un beso de tu hijo que te quiere".

Queda muy poco para que sea ordenado sacerdote.

¿Eso no te hace feliz?

-Sí, muy feliz.

-Es por Salvador, ¿no?

-Una madre quiere por igual a sus hijos.

Pero cuando uno sufre, el dolor de la madre es el doble.

No es que no me alegre que Ángel sea sacerdote.

Sé que es lo mejor que ha podido pasar.

Pero mi corazón ahora está con Salvador.

-Estoy seguro de que tu hijo saldrá.

Ruego por ello en todas mis oraciones.

-Muchas gracias.

-Siempre has sido una mujer fuerte.

Has mantenido tu fe a pesar de no tenerlo fácil.

Ahora no puedes perderla.

-No, padre.

-Todo se solucionará. Confía en Dios.

Y en los hombres.

Los hombres son hombres siempre.

Nunca ayudarán en casa. -Claro.

-Es así como que el día es día y la noche es noche.

La cosa no va a cambiar.

Si las mujeres mandásemos, otro gallo cantaría.

Algún día eso cambiará.

-Avísame, y busco otro trabajo.

Los hombres siempre serán hombres.

Solo les interesa una cosa. ¡Basta ya de charla!

Si leéis y escribís tendréis más opciones.

Y no dependeréis de nadie.

Solo de vosotras mismas.

No podrán someteros nada.

Le digo eso a mi marido y me pega un bofetón.

¿Para que vienes?

Para que no me timen en el mercado ni el patrón cuando me paga?

-Y para leer esas revistas donde salen esos trajes tan bonitos.

Claro.

Bueno,...

...repasaremos la lección y escribiremos algo.

¿Qué quieres, Sagrario?

¿Te encuentras bien?

¡Dios!

No te muevas.

-El padre Anselmo nos espera para el ensayo.

-¡Venga! Gracias, padre.

Prefiero seguir con mi oración.

Por favor.

¿Es por ella?

Estás a punto de ordenarte...

...sacerdote. No debes pensar en otra cosa.

Es fácil decirlo.

Tu familia tiene más posibilidades que la mía.

Tú no eres el único que ha estado enamorado.

Sí, yo también.

Lo dejé atrás.

¿Por qué?

No tenías ninguna necesidad. Quiero ser sacerdote.

Está por encima de cualquier mujer.

Venga,...

...todo se puede olvidar.

Hasta lo que parece imposible. Yo no puedo.

¿No puedes o no quieres?

No tengo opción.

Tendrás que encontrar el camino.

Te convertirás en sacerdote.

Eso es lo único que importa.

Tranquila, Sagrario.

¿Qué te duele? Está hirviendo.

¿Desde cuándo estás así?

¿Te ha visto el médico?

En su casa no querrán que la vea un doctor.

Lo que tiene no se cura, se tapa.

¿Qué tiene?

-Está preñada. ¿Qué?

¡Solo es una niña!

-El que la preñó le dejó otro regalo: sífilis.

Esas llagas en la boca las he visto antes.

Y la calentura.

-Es la hija de Quintana.

No ha tenido ni que salir de casa.

Se veía venir...

Reza en latín

¿Y tu hermana?

Me preocupa, sigue alicaída.

Mi hermana y yo hemos perdido intimidad.

¿En quién, sino en un hermano, se puede confiar?

No has vuelto por la mina.

¿Para qué si ya estás tú,...

...que cuentas con el apoyo de mi hermana?

Como quieras.

Te ha costado darme la razón.

Te pones del lado de los obreros y te pagan...

...con su desprecio.

Afortunadamente, traigo buenas noticias.

Me extraña. ¿Referente a qué?

Mis amigos italianos llegan en los próximos días.

¿Por qué debería ser una buena noticia?

Tienes que estar presente en la firma...

...del convenio de compra de hierro.

¿Has conseguido eso?

La intención está, solo queda que firmen.

Enso insistió en que estuvieras presente.

Vuestra conversación debió de ser muy provechosa.

Guardaba muy buen recuerdo.

Dijo cosas interesantes.

Sabía que os llevaríais bien.

No estamos tan lejos como tú creías.

-Disculpe. -¿Qué pasa, Vicenta?

-No encuentro a la señorita Victoria.

-Tranquilízate. Habrá salido.

-Pero no dijo dónde. Lleva días...

...encerrada, sin comer.

La señorita Victoria no se encuentra bien.

No debería estar sola.

Vayan a la ciudad y a la playa.

Y a las casas de los Herranz y los Quesada.

Pondré a mis criados a tu servicio. Claro.

-Ten.

Prepara el coche. -¿Para qué?

-Ve al camino del monasterio. El seminario.

-¿Habrá ido allí? -Es capaz de cualquier cosa por él.

¡Hay trampas, es el coto de marqués!

No chilles, que le asustas.

¿Está ahí? Sí.

No te muevas.

¿Cómo me has encontrado? Algo me dijo que estabas aquí.

¿Estás bien?

Victoria.

¡Victoria!

(PIENSA) "¡Abre la puerta! ¡Te he dicho que me dejes entrar!"

"¡Me cago en la leche! ¡Déjame entrar con tu madre!"

-Gracias. Te agradezco...

...que me ayudes.

Mis huesos no son los de antes.

¿Cómo está Salvador?

A mi hijo le cuesta resignarse.

Amalia, saldrá. No te desanimes.

Salir, saldrá.

A ver cuándo.

Su hermano está rezando por él. Eso te consuela.

Cuando Salvador salga del penal,...

...Ángel ya será todo un sacerdote.

¿Y la escuela?

Dicen que va viento en popa.

No me quejo.

Me extraña que el patrón te haya dejado.

¡Menudo es!

¿Qué sabes de los Quintana?

Una hija trabaja en la fábrica. Sí, la Sagrario.

Desde que murió la madre es un desastre.

Son tres hermanos.

Ella es la mayor. Así que, calcula.

El padre todo el día en la mima, y cuando no, borracho.

Esa niña está embarazada.

Dios mío...

Ese hombre está loco.

¿Por qué piensas en el padre?

Esas cosas acaban así.

Los hombres tienen necesidades y las mujeres ahí estamos.

Pobrecita...

Esa niña...

Venga.

Ya se ha ido el doctor.

¿Quieres que te acomode la cama?

No te pongas así. Lo hace por tu bien.

Tienes que colaborar un poco.

-¿Para que me tengáis dormida?

-Tienes que estar de mejor humor, y comer un poco más.

-¿Para qué?

Mi marido no se ha dignado a subir a verme.

Sois todos unos vendidos,...

...incluido el doctor.

-Irene, tus nervios te están traicionando.

Por eso tratan de mantenerte relajada.

-No te hagas la inocente.

Sé que estás detrás de todo esto.

Quieres que duerma...

...para que no me entere de nada.

-No empieces.

-Le quieres solo para ti.

No te saldrás con la tuya.

¿Sabes dónde ha ido?

-No.

Asuntos de negocios.

-Los negocios los lleva Victoria.

Y él tiene que pasar horas con la señorita Márquez.

-No te entiendo.

-Mis corazonadas nunca fallan.

Lo sabes.

Gonzalo busca mi sustituta.

-Irene, desvarías.

Gonzalo va a casa de los Márquez por negocios.

-Ella es joven y puede darle hijos.

Puede darle lo que yo no he podido.

Y lo que tú tampoco podrás.

Gonzalo ya tiene mi sustituta.

Y no eres tú, Catalina.

No eres tú.

Cuchichea

¿Quieres callarte?

Tengo los pelos de punta.

-¿Qué puedo hacer más que rezar?

Y encima, con esta tormenta.

Puerta

¿Qué ha pasado?

Tranquila, se ha desvanecido.

La encontré en el bosque. ¡Está helada!

Hay que cambiarla. Sí, señor. Venga.

El abrigo. Sí.

Hay que calentar esta cama. Enseguida, señor.

No me dejes.

Tranquila, me voy a quedar.

Bésame.

¿Ya no me quieres?

Ya no me quieres.

Chist...

Señor, ya me ocupo yo.

Gracias, señor marqués.

Puerta

¡Déjame pasar!

¡Abre la maldita puerta!

¡Abre!

¡Te he dicho que abras!

-No le dejes entrar. No le dejes.

¡No!

¡Me cago en la leche! ¡Déjame entrar con tu madre!

¡Abre!

¡Abre la puerta! ¡No!

Pensaba que estabas dormida.

Y yo que estoy soñando.

Tienes las manos heladas.

Tengo frío todo el cuerpo.

Abrázame.

Recuerdo cuando no podía dormir si no me tenías abrazada.

Ahora estoy dormida siempre.

El doctor dijo que te convenía.

Me ha hecho la vida imposible, y me dará una muerte peor.

Por las noches siento miedo.

No te vayas, por favor.

Me quedaré hasta que te duermas.

Quédate conmigo siempre.

Irene...

Abrázame muy fuerte. Sí.

No me dejes.

Otra vez está encerrada en su habitación.

-Bueno, mujer.

Algo va comiendo. -Sí, algo.

El señor marqués pensará que está mal de los nervios.

-¿Que más te da? Con tal de que esté mejor...

-Ahí tienes razón.

-Tenemos razones para estar contentos.

Mira.

La primera que ha florecido...

...este año. ¿Sabes qué significa?

-Buen año.

-Para que se cumplan los deseos. -Dios te oiga, Justo.

-Que sí. Ya verás cómo los males se pasan.

Toma. -Gracias.

Carraspea

El pan. -Estupendo.

-Ya era hora. Lleva un buen rato esperando.

-Pues no os veo mucha cara de sufrimiento.

-¿Y esto? Pues que se ha acabado el luto.

Tienes razón. Hemos pasado mucho llevándolo.

Justo, prepara el coche.

-Sí, señorita. -¿Adónde vamos?

A la catedral.

-¿A qué?

Vicenta, coge la mantilla que vamos a la catedral.

-¿Estás segura?

Completamente.

Entonces, come.

Hablan en latín

Victoria.

¿Estás segura?

Despacio.

¡Huy!

Hablan en latín

Habla en latín

¡Bien!

¿Por qué te obsesiona este niño?

Pensaba qué habría sido de mi vida con una familia.

Con hijos.

5 o 6, decía tu hermana, todos varones.

Ni tengo hijos ni tengo esposa.

Aún tienes esposa.

Quiero hablar contigo.

Quiero que organices algo.

¿Qué quieres que haga?

Tengo que organizar una comida.

La firma de un contrato depende de ese encuentro.

Estará todo dispuesto.

Ese acuerdo es vital para mí.

Debería dar buena impresión, y mi esposa no podrá estar.

Estaré yo.

Me encargaré de todo.

¿Eh?

Mi querida Cata,...

...siempre me ayudas y me apoyas.

A mí no me cuesta.

Quiero que ejerzas de señora de la casa.

Pablo Márquez también vendrá.

¿Solo él? ¿Y su hermana?

No, ella no vendrá.

Se quedará como invitada la esposa...

...de un amigo.

¿Una invitada ahora?

Es un negocio muy importante. Sí, claro.

Lo digo por la salud de Irene.

Ya me entiendes. Tú lo tendrás todo controlado.

¿En quién, si no, puedo confiar?

Claro.

Tranquila, soy yo. ¡No vuelvas a entrar así!

No pensé que te molestaría.

¡Te equivocas!

¡Me molesta mucho!

Quería saber qué tal te iba.

Perdóname, es que...

...estoy muy nerviosa.

¿Qué te ha pasado?

La escuela va bien.

No sé si la escuela es buena idea.

Tú siempre has querido tener esta escuela.

Creía que era necesaria.

Que si las mujeres aprendían a leer y a escribir, todo cambiaría.

Pero nada cambia.

¿Qué te ha pasado?

Los motivos para venir aquí no son lo que pensaba.

Me sacrifico para nada.

¡No digas eso!

¡Claro que sirve!

Es la semilla para que piensen.

¿Y si no es así?

Escúchame.

Debemos dirigir a los demás por el camino correcto...

...y prepararlos para el cambio.

¿Por qué hablas así? ¡Es lo que pienso!

¡No te puedes rendir!

¿No te das cuenta?

Tienen cosas más importantes que resolver antes...

...que aprender a escribir.

Tengo una alumna,...

...una niña.

No tiene ni 12 años y está embarazada de su padre.

Pensé que las cosas cambiarían.

Pero...

...no es así.

No he conseguido nada.

Quizás quieran visitar la mina antes de la firma.

Yo intentaría evitarlo.

Esos patanes son capaces de dar la nota...

...delante de los nuevos clientes.

Sí. Hacen corrillos.

Ya lo había pensado.

Pero no me extraña que Pablo los traiga.

Creía que lo tenía atado en corto.

Cuando el señorito mete la nariz, nada es fácil.

No se fíe, no son tan mansos,...

...ni él ni su hermana.

Déjame a los Márquez a mí.

Sí, señor.

Cada uno en su sitio, Alonso.

No lo olvides.

¿Qué te pasa? -Nada.

-Al señorito Márquez no lo volveremos a ver por aquí.

-Pronto canta victoria.

-¿Lo has visto estos días por la mina?

Está claro quién manda, ¿no?

-¿Se lo ha dicho?

-No hace falta. Don Gonzalo lo ha conseguido.

Con mi ayuda, todo sea dicho.

Los negocios están en sus manos.

-Pablo no es el único heredero, está la hermana.

Y opina.

-¡Bueno!

Lo de los ingleses ha sido una salida de tono.

No creo que vuelva a ocurrir.

¿En qué cabeza cabe una mujer al frente?

¿Qué hacías ahí callado?

Te miraba.

Ese color te sienta mejor que el negro.

Bueno.

He dejado el negro.

Tu padre lo hubiera aprobado.

No significa que nos olvidemos de los que no están.

Basta llevarlos aquí.

Me alegro de que estés mejor.

Gracias a ti.

No te he agradecido lo que hiciste por mí.

Cualquiera haría lo mismo.

Puede que sí.

Te agradezco tu preocupación.

Siempre estás aquí.

Cuidándonos.

Se lo prometí a tu padre.

Las favoritas de mamá.

Mi madre decía que solo las personas con corazón aprecian la belleza.

Supongo que, entonces, tengo corazón.

No ha vuelto a hablar de ello.

Es como si lo hubiera olvidado.

-Mejor. ¿No querías que se olvidara de él?

Pues ya está.

-Mujer, dicho así... Ahora es un cura.

-Nada te viene bien.

Si la niña tiene el seso comido, mal. Si no habla de él, mal.

A ver si te aclaras.

-¿Qué te pasa?

-¿Ludi ha cogido la pala?

-La cogió esta mañana. Estará en la entrada.

Luego te tomas una limonada, que llevas mucha faena.

-Gracias. -La preparé esta mañana.

Díselo a los chicos.

-"La preparé esta mañana. Llevas mucha faena".

¡Más faena llevo yo!

-¿Me explicas por qué estás así?

-Me lo vas a explicar tú a mí.

-¿Yo?

-¡Andas como vaca sin cencerro!

-¿Me llamas vaca?

-Yo sé muy bien qué les pasa a las vacas sin cencerro.

Andan a la deriva y no saben cuándo parar.

-¿Qué tiene que ver eso conmigo?

-Tú sabrás lo que te traes con Justo.

Pero a tu edad no está bien.

-¿Yo? ¿Con Justo?

Se ha vuelto loca.

¡Adelina! ¡Adelina!

Me temo que exageras. ¡En serio!

Es una mujer provocadora.

En su país alimentan ese tipo de inclinaciones.

Ya lo comprobarás.

¿Cuánto tiempo se va a quedar?

Espero que no mucho. Mi cuñada está chapada a la antigua.

Eso...

...pasando por alto el detalle de que es bellísima.

-Gonzalo.

Los invitados han llegado. Bien.

¡Caramba! Estás...

...elegantísima.

"Bongiorno".

Qué bella casa. "Antica" pero...

Bienvenida. "Grazie".

Pablo, te presento a esta queridísima amiga.

Encantada de conocerla. -Un placer.

-Pablo, qué placer volvernos a ver.

Has conocido a mi mujer, ¿eh?

Enso.

Enso, Bianca, Catalina, mi cuñada.

Mi esposa no podrá acompañarnos.

Una lástima.

Disfrutaremos de su compañía.

Mucho gusto, señora. Señorita.

-Mucho gusto, Catalina.

-Igualmente.

Espero que hayan descansado.

He preparado un aperitivo en la sala.

Gonzalo, primero los negocios, después el placer.

Firmemos nuestro acuerdo...

...y luego disfrutemos de la comida española.

Claro.

Me honra, Enso, tu buena predisposición.

Pasemos a mi despacho.

¡"Mamma mia"! ¡Qué cosa!

Qué sorpresa.

El primer contrato que recuerdo firmado en un cementerio.

Enso, por aquí.

Enso dice que le interesa la política.

-Su marido tiende a dar versiones...

...particulares.

-¿Le interesan nuestras ideas?

-Admiro algunas propuestas del duche.

-Le interesan las mejores opciones.

-Son fundamentales. -Yo pienso lo mismo.

Y tú, Catalina, ¿qué opinas?

-Aquí, las mujeres no nos metemos en política.

Ya hemos acabado por hoy.

¿Tan pronto?

Pero si ni siquiera habéis repasado.

-Teníamos mucho lío.

Pues aplicaros un poco.

Menchu, ¿qué sabes de Sagrario?

No ha venido a trabajar.

¿Dónde estará?

Habrá ido al bosque, a buscar a quien ya sabes.

¿Embarazada? ¿Qué otro camino le queda?

-¡Ay, Dios mío!

¡Esta niña se desangra!

¡Algo para parar la sangre!

¡Traeré a un médico!

¿Te puedes creer con lo que me viene?

-¿Por qué dirá eso?

-Ya conoces a Adelina.

Echa a volar la imaginación.

-No es cuestión de tratarla así.

-¿Sabes lo que me ha dicho?

Que no tengo edad para andar con amoríos.

Que tú y yo tonteábamos.

Que si la iba a dejar sola, que se lo dijera.

-Es lógico.

Toda la vida aquí, no quiere que nada cambie.

-¿Qué va a cambiar?

A ver, dímelo tú.

-¿Qué?

-¿En qué cabeza cabe que tú y yo queramos algo?

Si nos conocemos de toda la vida.

Nunca sentimos algo así.

No vamos a hacer ahora el ridículo.

-Bueno, tengo que volver al trabajo.

Catalina.

¿Dónde vas?

Gonzalo, discúlpame ante tus invitados.

Quiero ir a ver a Irene.

¿Qué dices?

No puedes irte.

Me prometiste que estarías a la altura.

He atendido la comida y he aguantado a esa.

Compórtate como una señora.

Ninguna señora aguantaría a esa extranjera.

Nunca serás como Irene.

No, en eso tienes razón.

Catalina, ¿eres tú?

-Sí, Irene.

-¿Cómo ha ido la comida?

-Un aburrimiento.

Solo hablaban de política y de negocios.

-¿Y la mujer?

-Una descarada.

Acapara siempre la conversación.

Dice que es artista, pinta unos cuadros raros.

Fábricas o no sé qué. -Sí, pero ¿es guapa?

-No.

Con su vestido cualquiera está guapa.

-Todo lo contrario al tuyo.

Catalina, ¿cómo te has puesto esto?

-Esto no es lo mío.

-No, desde luego que no.

¡Ay! -¿Qué?

¿Qué?

-No sé, me ha dado un pinchazo.

-Pediré que te hagan una tisana.

-Sí, será lo mejor.

Marinetti, un genio.

Le tuve como maestro.

Y ahora tengo la fortuna de que mi esposo...

...es un hombre de Mussolini.

-Se la rifan en las galerías de toda Italia.

-Pensé que querían romper el orden.

-Buscamos novedad. El duche es la novedad.

Adoramos la velocidad, el peligro,...

...la ruptura con las trabas morales.

La violencia para la ruptura.

Mussolini representa el cambio.

-Bianca, como artista futurista, pide a gritos nueva idea.

-En una obra de Marinetti, que duraba dos minutos,...

...por representar la velocidad...

¿Duraba dos minutos?

¡Cierto! Qué excentricidad.

El público...

...empezó a arrojar patatas al escenario.

Se sentían violentos, la máxima expresión del movimiento.

Marinetti dijo:

"Arrojen una idea, en lugar de una patata".

Puerta

¡Hijo!

¡Qué guapo!

Vamos, madre, que soy el de siempre.

De eso nada.

Ahora eres un sacerdote.

No haga eso, por favor.

Perdóname, es que no me lo puedo creer.

Venga, pasa.

¿Has hablado con don Enrique?

Sí, le he dicho que solo quería estar en esta casa.

Me parecerá mentira verte oficiando misa a su lado.

Ha tenido una gran deferencia pidiendo que seas su ayudante.

Lo sé. Siéntate. Te prepararé...

...algo de comer.

¿Sabes algo de él?

Nada nuevo.

Sé que ya no está enfermo.

A don Enrique no le dice mucho más.

Ya me enteraré.

Ojalá pudiera estar tu hermano aquí.

No pudriéndose allí dentro.

Salvador estará pronto con nosotros.

Pablo, ¿te escapas sin despedirte?

-Es tarde. Usted está ocupada con Gonzalo.

-Interesante personaje.

No me da más de sí. No sé dónde tiene la "testa".

-Ha sido un placer conocerla.

-Lo sé.

Te has sonrojado cada vez que me he dirigido a ti.

Me gustaría seguir hablando contigo.

De tus inquietudes sociales...

-Quizás en su próxima visita.

-¿Y si no hay otra visita?

Más lo sentiría yo.

-¿Y su marido?

-El hombre debe vivir en el peligro.

Y tú eres...

No eres un ratón, ¿verdad?

-Muchas gracias por todo.

Ha sido una reunión...

...muy productiva.

De nada.

Adiós.

-Hasta pronto.

Tenías razón: tu joven es interesante.

"Molto" interesante.

Será fácil.

Yo pensaba que se había escapado.

Para empezar de nuevo.

No es tu culpa. No podíamos hacer más.

Sí podíamos. -No, Encarna.

Su propio padre la llevó a que le hicieran esa carnicería.

Él mandaba.

Era solo una niña.

Está mujer muerta.

Esto no puede volver a pasar.

No puede volver a pasar.

¡No!

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

Debió de ser interesante.

La comida con los italianos.

No paras de pensar.

Fue curioso.

Son gente curiosa.

Sé que la mujer se queda con Gonzalo. Es la comidilla.

¿Por qué?

Es una mujer que hace cosas raras y lleva sombreros imposibles.

¿Dicen eso?

Por no hablar de los vestidos...

Ella es un tanto peculiar.

Y moderna, ¿no?

Demasiado para esta ciudad.

Me alegro de que vuelvas a ser tú. Me alegro mucho.

¡Vaya!

Creo que habéis tenido mucho jaleo por aquí.

¿Qué te pasa?

No es para tanto. ¿Una niña muerta no es para tanto?

No era de tu familia.

Como si lo fuera.

No te pongas tan tiesa.

No he venido aquí para hablar de muertas.

Se ha dado el paseo en balde.

No lo entiendes.

¡No lo entiende usted! ¡No vuelva a tocarme!

¿Quién te has creído que eres?

Me las vas a pagar todas juntas.

¡Esto no quedará así! ¡Te lo juro!

Como me temía.

Dígame algo distinto, doctor.

Deme algo nuevo.

Puede que sea posible.

¿Una nueva vida no es una buena noticia?

-Depende para quién.

Depende para quién.

Freire dice que va adelante.

Sí.

Estoy segura.

Podré darte un hijo.

No quiero volver a veros por aquí.

Cuando terminéis,...

...con vuestros maridos.

-¿Y Encarna?

-Ya no trabaja aquí.

Don Hugo, qué agradable sorpresa. Hace mucho que no venía.

-He estado muy comprometido.

Negocios, Vicenta.

-¿Ya está recuperado?

-Esas fiebres son muy traidoras.

-Y que lo diga...

-Quiero ver a Victoria.

-Está ocupada, cosas de la casa.

Un no parar.

-Dile que quiero verla.

-Sí, señor.

Vicenta, ya estoy aquí.

Querido Hugo.

¡Qué bonitas!

Ponlas en agua.

Sí, señora.

-Espero que no sea mal momento. Tenía ganas de verte.

Has hecho bien. Así te puedo invitar...

...a mi cumpleaños.

Mis amigos no hablan de otra cosa.

Pensé que no me invitarías.

¡Qué tontería! No he enviado las invitaciones.

Ningún amigo tiene la puerta cerrada.

Vamos a sentarnos y me cuentas.

Vicenta.

-Qué susto me has dado.

-No tengo boniatos, y un asado sin boniatos no es lo mismo.

Y te lo dije. -Sí, pero se me olvidó.

-¿No te las habrá regalado tu Justo?

-¡Qué cosas!

Las ha traído don Hugo a la señorita.

-¿Y ella las ha aceptado?

-¡Por eso las tengo!

-La niña parece otra.

Qué suerte que se haya olvidado del otro.

-Tira, Adelina.

-Escúchame un momento. -¡Venga!

Padre.

El marqués está ocupado.

Su esposa no está bien. ¿Le sucede algo?

Está en cinta.

Enhorabuena.

Es urgente.

Por eso vengo. Lo siento.

No te preocupes.

Me alegro de verle, padre.

Gracias.

Parece que tiene urgencia en hablar.

No está bien hacer esperar.

¿Verdad?

Enhorabuena.

Gracias.

Mi esposa está delicada.

Requiere de mis cuidados.

¿Pasamos a mi despacho?

No es necesario, no será mucho tiempo.

Su nueva condición exige cierta paciencia.

Está bien no andarse por las ramas.

Pero todo tiene su medida.

Estoy seguro...

...de que mi vino le gustará.

Por favor.

Bonita colección.

Sí, ¿verdad?

Lástima que los furtivos me roben la caza.

Miserables...

Debería tener cuidado, conocen el terreno.

He cumplido con mi parte.

Le toca a usted.

No necesita recordármelo, soy un hombre de palabra.

¿Lo duda?

No hay nada más que hablar.

Su hermano volverá lo antes posible.

Hoy.

Veré lo que puedo hacer.

Estoy seguro de que mucho.

Don Enrique tiene planes para usted,...

...seguro de que fundados.

Es un joven de gran valía, siempre lo he dicho.

Solo quiero a mi hermano conmigo.

Con eso me conformo. Claro.

Recuerde su compromiso.

Padre.

Bendición.

Muy interesante.

  • Capítulo 6

La Señora - Capítulo 6

26 nov 2012

 La decisión de Ángel de ordenarse sacerdote hunde a Victoria en una profunda depresión, se niega a comer y acaba por escaparse de casa. Alarmados todos salen en su busca. Irene de Castro sigue débil y culpa a Victoria del distanciamiento de su esposo.

Histórico de emisiones: 10/04/2008

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  1. ana maria

    me fascinan Angel y Victoria, es una serie preciosa

    28 nov 2012
  2. 345678ikjde6789

    Si exceptuáis a Gonzalo, el cura y la ama de llaves son todos más sosos que... La de negro es tanto o más falsa que el cura y que su amante secreto la robe todo el dinero es lo mejor que la va a ocurrir.

    27 nov 2012
  3. Blanche.

    Hola Alice, Marta, Loraine (ayer), la serie se desarrolla en Avilés, no sé como se llama la iglesia, ya lo buscaré en san google. Loraine, ¿cómo que no se te da bien comentar? estás muy equivocada, así que anímate y continúa. En este capítulo hemos visto como el marqués se queda "prendado" por Victoria, y al quedarse a medias continúa con su propia mujer enferma y la deja preñada, no funcionando el vudú de Catalina. Ésta debe tener un trauma de celos con la "hermana" que no la deja disfrutar de la vida, pobre mujer. En cuanto a la italiana, vaya forma de destrozar un papel, se puede ser sensual, sexy, fatal y tontita peo lista sin necesidad de histrionismos gestuales, basta con un par de toques y nos enteramos todos; y el Pablete, como hombre que es cae en su femenina telaraña; se pone interesante porque supongo que el marqués querrá sacar tajada del influjo./// Hoy el día está otoñal, lluvioso y fresquito con el sol luchando por brillar, parece que lo está consiguiendo. Hasta mañana.

    27 nov 2012
  4. Marta

    Maravillosa serie

    27 nov 2012
  5. ALICE

    HOLA! ¿Sabrá alguien en que ciudad de Asturias se desarrolla ésta magnífica serie?, ¿cómo se llama la hermosísima Iglesia ? ¿ en que ciudad se encuentra? Estoy fascinada con ésta serie. ojalá que alguien conocedor me informe lo que pregunto os lo agradeceré.

    27 nov 2012