www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
1663408
No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 38 - Republicanos y conservadores luchan por conseguir el gobierno - ver ahora
Transcripción completa

Siento mucho todo este lío.

Pero ¿qué lío? Esta es tu casa.

Los zapatitos.

A ver, cógela.

Ahí.

¡Chist!

Ahí, muy bien.

A ver.

Sé que no está bien que te lo diga.

Pero me alegra que estés aquí.

Todavía no te he contado nada y ya sé que estás de mi lado.

Ya me lo contarás si quieres.

Ahora deja que te cuidemos.

-Mamá.

-Mira.

Durmiendo con un ojo abierto, como su madre.

Espero que a ella le sirva de algo.

¿Qué pasa, cielo?

Pasos

Llaman a la puerta

Padre, ¿no va a cenar?

Perdona, Carlota.

Seguro que dentro de unos días volverán.

Sí, es solo cuestión de tiempo.

Voy a encargarme de que puedas elegir la vida que quieras.

Porque eres mi hija, eres mi única hija...

...y no quiero que te hagan daño.

"Notó que cerraba los ojos apoyando la frente en la palma de la mano".

"Poco después, la hija de Doña Perfecta Polentinos...

...dirige a su primo, entre dulces lágrimas,...

...una mirada tierna...

...seguida de estas palabras:".

"Te quiero desde antes de conocerte".

Buenos días, marqués.

Sí.

No sé qué tienen que ver los militares con nosotros.

Todo tiene que ver con todo.

No es que hayan triunfado, precisamente.

Pero ha demostrado la falta de apoyo de Berenguer y su gobierno.

Adelantaremos los envíos de wolframio.

¿Cómo?

Eso es imposible.

No llegaríamos ni trabajando el doble y nos costaría mucho.

Los acontecimientos vuelan.

No nos pongamos nerviosos.

Siempre hemos tenido amigos bien situados.

La próxima semana nombrarán un nuevo comisario de minas.

Sus ideas son conocidas.

Triplicar los aranceles a la exportación de ciertos materiales.

Y la inestabilidad de Alemania no es de su agrado.

Es un hombre y, como todos, tendrá un precio.

O no. Nuevos tiempos traen nuevos hombres.

Sería la primera vez.

Tarde o temprano, todo el mundo dice lo que vale.

Tú mismo lo sabes.

No deberíamos arriesgarnos a comprobarlo.

Todo puede cambiar. Usted también sabe que es así.

¡Viva la República!

-¡Viva la República!

¡Viva la República!

¡Viva la República!

Venga, vamos.

Encarna, Encarna.

-¿No hay más paredes de esta ciudad?

Nos están provocando.

Lo sé, pero no les daremos lo que buscan.

Se acabó hacer lo que quieran.

Cascos de caballo

-Menos mal que la República no llegará nunca.

¿Cómo defenderían la patria los que no pueden defender una pared?

En las paredes republicanas habrá sitio para todos.

Yo de usted, me preocuparía.

La intolerancia y el autoritarismo caerán en las urnas.

Espero que pase pronto la moda de las mujeres deslenguadas...

...y vuelva la discreción de su sexo.

Cambiaremos esa discreción por libertad.

Y las mujeres libres sabemos que este país será mejor que nunca.

Espero verle en el mitin del partido. Salud y República.

-¡Viva la República!

-¡Viva! -¡Viva!

Vicenta, dime lo que me tengas que decir.

Es por los salarios del servicio.

Hace semanas que no se cobran.

Lo sé.

Ya sabes que a mí no me importa.

Pero debería hablar con ellos y me gustaría saber qué decirles.

Mañana estará todo arreglado.

Yo hablaré con ellos.

Muy bien.

¿Buenas noticias?

Me notifican cuánto me ofrecen por la hipoteca de la casa.

¿Qué?

Pero ¿cómo vas a hipotecar la casa?

No es seguro. Es una solución.

Ni hablar. Es solo una hipoteca.

No sé por qué habré sacado el tema. Sabes que cuentas con nosotros.

Sí, lo sé. Pues ya está.

Tenemos comida y techo.

No es tan fá...

¡No hagas tonterías!

Todos estamos a tu lado.

Y ya está.

-Anótalo en la cuenta, anda.

-Justo...

Nunca habíamos fiado tanto.

-Ya, Visi, pero yo soy un mandado.

Si quieres, hablo con Vicenta.

-No, no hace falta.

Pero me gustaría decirte algo.

-¿A mí? -Sí.

Los primos de los Arriaga abren casa en la ciudad.

Y necesitarán servicio.

-Ya. Gracias, Visi, pero yo ya tengo trabajo.

-Claro.

Era por si acaso.

-Nada, mujer.

Gracias, ¿eh?

Quieres que, desde el púlpito, aliente a que voten a tu República.

-Al menos, a que voten.

-Yo hago lo que me pides.

Si gana la República, acaban con el clero y se acabó.

Si ganan los de siempre, me excomulgan.

-Usted tiene miedo a los cambios y las cosas solo mejoran si cambian.

-¿Qué os pasa?

-No me habla.

Le di dinero de nuestros ahorros al partido.

Le va a costar perdonarme.

-¡Salvador, Salvador!

Nunca aprenderás.

No podemos cumplir esos plazos.

Creí que la flota de los de Viana era la más rápida.

No bromees, Gonzalo. No tenemos barcos suficientes.

Necesitamos tiempo para ir, descargar y volver por más y lo sabes.

Tiempo es lo que no tenemos.

Prometió tener los buques para trasladar el material.

Si no son sus barcos, habrá que buscar otros.

Nos hemos comprometido a entregarlo en ese plazo y cumpliremos.

Señores, discúlpenme.

¿Por qué me haces pasar por esto? No podemos hacer más.

El socio mayoritario es él.

No es cuestión de honor. El negocio depende de responder en el plazo.

¡Vaya vaya con el curilla!

¿Vas a hacer una fortuna para él?

Él va a enriquecernos a la Iglesia y a mí arañando unas migajas.

Además, pronto será prescindible para todos.

¿Crees que peco de confiado?

Quizá como tú esperando ganar las elecciones.

Eso sería bueno para todos.

Seguro.

Pero para ganar no basta solo con confiar.

El día 12 ganaremos esas elecciones.

Dalo por seguro, Gonzalito.

Gane quien gane, acabaremos dirigiendo las cosas los mismos,...

...los que sabemos hacerlo.

Somos los que siempre lo hemos hecho.

Algo tiene que cambiar para que las cosas sigan igual.

¿No era eso, don Alonso?

Recibí tu nota.

Tienes que tener cuidado. El servicio se lo puede contar a mi padre.

-Ya no tendrás que preocuparte por eso.

Nos iremos juntos a Madrid.

-¿Qué dices?

-Es el momento ahora, Carlota. ¿No lo ves?

-Eso es una locura.

Antes de llegar a la estación, nos habrían descubierto.

-¿Quieres que estemos juntos o no?

Pues, entonces, confía en mí.

Tras las elecciones, cuando gane la República, nadie se dará cuenta.

Y en Madrid no van a encontrarnos.

Y cuando lo hagan, la ley nos protegerá.

-¿Y si no gana la República?

-Estaré contigo en la Puerta del Sol cuando agites este pañuelo.

Ha salido la sentencia de los sublevados de Jaca.

Van a fusilarlos.

-¡No puede ser!

-No debí decírtelo.

-¡Es Fernando!

-Es un traidor al rey.

-¡Por Dios! ¿Es que no vas a hacer nada?

-Él se lo ha buscado.

-Tienes contactos.

¡Algo podrás hacer!

¿Vas a dejarlo morir?

-¡Ya basta, Isabel!

Fernando sabía lo que podía pasar.

-No, Hugo, no.

Él te salvó la vida.

Y ahora te toca a ti.

Si no haces nada, no te lo perdonarás nunca.

Hugo, nunca.

Y yo tampoco.

"Disparos"

"Disparos"

Explosión

Disparos

¡Escápate, vete!

-¡No!

-Te pido una cosa.

Cuida de Isabel.

Pídele perdón por no haber sabido quererla.

Dile...

...que lo último que pronuncié fue su nombre.

Dile que la quiero.

¿Lo harás?

-O salimos de aquí juntos o morimos los dos.

No pienso dejarte solo.

Eres...

¡Hugo!

El tocino también se ha terminado y la manteca.

-Haces los potajes demasiado sustanciosos.

-Como me enseñó mi madre.

-Pues ahora ponles más verduras y ya está.

-No quedan ni fabes.

-Bueno, pues no pasa nada.

Luci baja cada día a la huerta y trae...

...borrajas y cardos.

-Vicenta, lo que me tienes que decir es hasta cuándo va a durar esto.

-Durará lo que tenga que durar.

-Adelina.

¿Qué hay de comer?

-Hierba del campo.

-Pedro, sube al invernadero. Yo voy enseguida.

¿Qué pasa, Vicenta?

-Mejor no preguntes. -Mujer...

¿Qué te preocupa?

-No estoy preocupada. Estoy muerta de miedo.

Esta casa se hunde y no podemos hacer nada por evitarlo.

¿A ver?

Cariño, entra dentro.

Adelina te ha preparado frisuelos.

Corre a la cocina.

Papá, adiós.

Adiós, hija.

Toma.

¿Por qué haces esto?

Es mi deber.

Me repugna que la uses para herirme.

¿Para herirte?

Soy su padre, ¿recuerdas?

¿Has venido a recordármelo?

No, Victoria, no.

He venido...

...a veros a ti y a la niña.

...por si dudas de que lo que más me importa en la vida es mi familia.

¿Cómo hablas de familia después de lo que me dijiste?

Pero, Victoria,...

...estoy dispuesto a olvidar.

Debiste darte cuenta reflexionando sobre estos últimos años.

¿Tú crees que, si no te quisiera más que nada,...

...habría podido olvidar lo que hiciste?

Solo espero que vuelvas a casa y que seamos una familia otra vez.

No has olvidado.

Quieres que sigamos fingiendo una felicidad que no es real.

Ha sido real y tú lo sabes.

Y aunque así fuera por tu parte, prefiero eso a perderte.

Mira, Victoria.

Quizá haya cometido muchos errores y te pido perdón.

Tú también los has cometido. Me da igual.

Sabes que...

Sabes que daría mi vida entera por ti.

Porque te quiero.

Te quiero como nadie puede quererte.

Y eso también lo sabes.

Sobre todo y a pese a todo, Victoria.

Vuelve, por favor.

¿Algún problema?

No.

Bueno...

Todo está resuelto.

Casi todo.

Falta su parte.

Desde luego.

Después de eso, nuestro negocio estará cerrado.

Un negocio muy rentable para ambos, ¿eh?

¿Y la niña qué hará?

-Intentar solucionar el asunto de la mina.

-Ya, pero igual ahora el marqués le ayuda. Si se han arreglado...

-No lo sé, Adelina. No sé nada.

-Ya.

¡Qué feo es el uniforme!

Mírate. Bueno, ¿qué?

¿Un café?

-No.

-Pues deberías.

Igual mañana solo podemos ofrecerte agua de fregar los cacharros.

-Siempre tomas café a estas horas.

-Hoy me he quedado sin ganas.

-A ti te pasa algo.

-Que... Qué...

-¿Qué?, ¡por el amor de Dios!

-Me voy a Madrid.

-¿A Madrid?

-Se está montando, piden refuerzos y mandan a los novatos.

-¡Es una suerte!

-¿Que me peguen un tiro?

-¡No, no, no!

Ir a vivir a Madrid. Nos darán una casa.

-Seguro que te pagan más dinero.

¡Ay!

Creí que no debías ser guardia civil.

¡Y lo guapo que estás con el traje!

¡Guapo!

-¿Y mis vaques? No se me ha perdido nada en Madrid.

-¡A Madrid!

-Bueno.

Pues una boca menos para el puchero.

"Debemos aguantar, Justo".

-Ya.

¿Y cómo pagamos nuestra casa?

-Aún tenemos algo.

Además, es probable que ese momento no llegue.

-Sabes que no tiene arreglo. -No.

No lo sé. Hay rachas buenas y malas y pasan.

Lo mejor es poner al mal tiempo buena cara.

-Sé dónde encontrar un trabajo.

La oportunidad ha surgido ahora y como están las cosas...

¿Y si luego no sale nada?

-Justo, les debemos lealtad.

-¡Otra vez con tus palabras de maestra!

Tú siempre encontrarás trabajo.

Tienes preparación, pero yo...

Yo solo sé servir, Marcelina.

Es lo único que he hecho durante años en esta casa, servir.

-No nos precipitemos. Podríamos arrepentirnos.

-No sabes cómo me duele todo esto.

Ni te lo imaginas.

Esta es mi casa.

Es la única familia que tengo.

"El cardenal Illescas..."

...me atenderá, monseñor.

Debo contarle un asunto de extrema gravedad.

Me preocupa que la Iglesia se vea comprometida por esto.

Llaman a la puerta

Adiós, monseñor. Advierta al cardenal de mi visita.

Adelante.

¿Vas a poder conseguirlo?

El obrero necesita trabajo. Irá con quien se lo dé.

Los necesitamos a todos. Hay mucho material que cargar en los barcos.

No se preocupe, señor.

¿Quién dijo que era difícil que patrón y sindicatos se entendieran?

No hay que morder la mano que te alimenta.

Sabe que con todo esto la marquesa puede perder la mina.

No te preocupes por la marquesa.

Siempre tendrá un hogar al que volver.

¿Y te vas así, tan de repente?

-Los asuntos de Madrid los soluciono yo. Te quedas al frente.

Sabes qué decir.

-Si me preguntan, has ido al sanatorio.

-Y aunque no te lo pregunten, dilo.

Gonzalo debe enterarse para que no sospeche nada.

Toma.

-¿Y si viene el gobernador?

-Alonso sabe que estaré de viaje.

Y estará muy ocupado con sus asuntos políticos...

...y todo lo demás.

Mema.

La forma forma de proteger a mi hija es conseguir lo que Alonso quiere.

-Alonso no me gusta.

-A mí tampoco.

¿Qué otra opción tenemos?

Puedes perder la casa, Victoria. Es la casa donde has nacido.

Así ganaremos tiempo para encontrar otra solución.

Entre las deudas de la mina y los gastos de la casa, serán unos meses.

¿Cómo hemos llegado a esto?

Me siento muy culpable.

Ni tú ni yo somos culpables.

Mañana iré al banco.

Pero debo saber si estás de acuerdo. Peligra el futuro de nuestros hijos.

No queremos que sean privilegiados mientras otros no tienen nada.

Entonces, estamos de acuerdo.

Sí, Victoria.

Es posible que lo consigamos.

Vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas.

"Los que quedamos..."

...llevamos semanas sin jornal.

¿Y qué es un obrero sin jornal?

Un esclavo.

Peor aun, porque un esclavo no se engaña.

¿Pueden hacernos creer las patronas y los curas que les importamos?

¡Un carajo es lo que les importamos!

-Tendré que acostumbrarme.

Es lo menos que nos espera si llega la República.

-No es cierto, don Enrique. No todos somos así.

Hay que conseguir que voten sin miedo.

Eso debe decir en misa este domingo.

Su púlpito vale más que cien mítines.

-No me dejaré engañar.

-Yo no puedo hacer eso.

-¿No es un hombre de fe? ¿Por qué no cree en el futuro de España?

-Van a cerrar la mina...

...y nos dejarán a todos en la calle.

Así que yo ya me he buscado el jornal en otro sitio.

Y quien quiera puede venir conmigo. ¡Necesitan gente!

-Yo me apunto. -Y mañana vamos a la mina.

Sí, pero a pedir lo que se nos debe.

-¡Así se habla!

-Esta ronda la paga el sindicato.

-¡Eso es!

-Tiene razón. Nos quieren echar.

-Y usted, padre,...

...debería venir y aprender a trabajar.

No dejaremos un cura en este país.

-¡Cállate! Eres del sindicato para aprovecharte.

-Estos, compañeros,...

...son los peores.

Los que, cuando tienen algo, olvidan su origen...

...y se las dan de señores.

-Que te calles de una puta vez.

-¡Nos traicionan desde dentro!

-¡Salvador!

-¡Quieto, quieto!

-¡Fuera de aquí!

¡Fuera todo el mundo!

-¡Dejadme, cojones!

-¿Esta es la República en la que quieres que confíe?

(RECUERDA) "Cierra los ojos, Victoria".

"¿Notas cómo palpita la montaña?".

"De la montaña y de esta tierra, sacamos la fuerza para seguir".

"No importa cómo sea el camino".

"Nosotros siempre nos levantamos y seguimos".

"Pase lo que pase, tienes que ser fuerte como esta tierra".

"Tienes que levantarte y seguir".

"Ego te absolvo a peccatis tuis...

...in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti".

Campanas

Hija, ve a rezar tu penitencia.

-Hay algo más, padre.

-Dime.

-No es pecado estar enamorada, ¿verdad?

-No es pecado...

...si no has pecado con ese hombre.

-No, padre.

Solo le besé.

Y siento la tentación junto a él cada día más.

-Debes alejarte de ese hombre, hija mía.

-¿Y para él es pecado estar enamorado?

-¡Pero qué dices!

-Lo que oye, padre.

Está enamorado de la marquesa de Castro.

-No sabes lo que dices.

-Hará lo que sea por acabar con el marqués.

-¡Dios Santo!

-Si él puede hablar a una mujer...

...yo merezco ser esa mujer.

Señor.

-¡Encarna, qué agradable sorpresa!

Gobernador, estaba a punto de salir.

Seré breve.

Estoy ocupada preparando mi discurso.

La política es aburrida.

No opinan lo mismo los estudiantes que han puesto barricadas en Madrid.

En Madrid no saben llevar sus asuntos.

Pero aquí es distinto.

¿A qué ha venido?

En este sobre hay mucha razones para anunciar...

...la retirada de tu candidatura.

¡Cómo te atreves!

Soy un hombre práctico.

De una manera u otra, acabaré ganando.

Veremos qué dicen las urnas.

No sé qué le ve la gente de divertido a lo de votar.

Yo podría pasarme la vida sin hacerlo.

Piénsatelo.

Solo debes decidir qué es lo más importante.

Debes tomar una decisión.

Todo el mundo conoce tu pasado.

No solo te compromete a ti, sino también a Carmelita.

Puede complicar mucho su futuro. Es demasiado joven.

Ya lo he intentado.

No quiere dejar esta casa.

Es algo que debes hacer, Ángel.

Y más vale pronto que tarde.

Ángel. Dígame, padre.

Nada.

El voto de la mujer, la reforma agraria.

Con la libertad de culto ten cuidado.

¡Encarna!

¡Que mañana nos la jugamos!

Quizá Visi tiene razón.

Y habríamos hecho mejor manteniéndonos al margen.

¿Qué?

Somos egoístas.

No pensamos en lo que esto exige a los que nos aman.

No lo hacemos por nosotros.

A veces pienso que sí.

Encarna, he dado mis ahorros a la causa.

Vivo en casa de mi madre, mi mujer no me habla.

No me gusta, pero creo en la República.

Sé que será buena para todos, también para mi familia.

Y sé que tú también crees en ella.

¿Qué ha pasado?

Que estoy fallando a todos. A mi hijo, a Victoria, a los mineros...

Estamos muy cerca. No es momento de dudar.

Victoria va a hipotecar la casa.

Es la forma de cerrar la mina con dignidad, pagando los atrasos.

¿Crees que me lo puedo quitar de la cabeza?

En vez de estar a su lado,...

...voy buscando votos que no quizá no sirvan de nada.

Lo de la mina no tiene solución.

Pero puedes cambiar las cosas para siempre en este país.

No es momento de flaquear.

No tenemos elección.

¿Te encuentras bien?

-Sí.

-Te preocupa lo que está pasando, ¿verdad?

No debes tener miedo.

Esas elecciones no llegarán a ningún sitio.

Esos miserables no conseguirán nada.

-¿Por qué dices eso?

-Porque no van a quitarnos lo que es nuestro.

Dentro de poco, serás mi esposa.

Y yo te protegeré para que no te falte de nada.

Para que tengas lo que siempre has deseado.

¿Y sabes por qué?

Porque no puedo evitarlo.

¿Hay alguien ahí?

-¿Qué quiere? ¿No ve que la taberna está cerrada?

-Tengo entendido que en la bodega se compran y venden cosas.

-Si le han robado, no tengo la culpa. Aquí no sabemos nada.

-Estoy buscando a una persona.

Este reloj...

...perteneció a Gonzalo.

Gonzalo López Brunés.

Usted lo conoció, ¿verdad?

Era de Barcelona.

Y trabajó a las órdenes de los condes de Villaescusa.

-Conocí a un Gonzalo López.

Venía todas las noches y se emborrachaba hasta perder el sentido.

Sí.

Contaba historias de esos condes.

¿Por qué lo busca?

-Conocí a Gonzalo hace mucho tiempo.

-Gonzalo López murió hace más de 20 años.

No hace falta que os explique en qué situación nos encontramos.

La habéis vivido día a día.

Y habéis visto que hemos agotado nuestras posibilidades.

Mañana iré a retirar la hipoteca de la casa.

Con el dinero, se os pagarán vuestros atrasos...

...y una gratificación por vuestro fiel servicio.

Sabéis lo que significáis para mí.

Y lo que valoro vuestro trabajo.

Pero ahora ese trabajo ha terminado.

Espero que encontréis uno digno de vosotros.

Hasta entonces, recibiréis vuestra retribución aquí.

Perdonad.

Mi marido atendía la taberna cuando Gonzalo empezó a venir.

Tenía dinero y modales y parecía que conocía a gente importante.

Siempre hablaba de los señores con los que había tratado.

Se emborrachaba y la lengua se le iba, buscaba pelea.

Y Ramiro lo sacó de un lío más de una vez.

-¿Ramiro era su marido?

-Sí.

Se hicieron amigos.

Más de una noche, Ramiro cerraba y ese borracho seguía aquí.

Una noche la taberna ardió.

Cuando se pudo entrar, no quedaba nada.

Y Ramiro había muerto.

No volvimos a saber nunca más de Gonzalo López.

-Pero usted me ha dicho que Gonzalo murió.

-Ni siquiera pudo reconocer a mi marido.

Se encargaron mis hermanos del entierro y de todo.

No recuerdo ese año, como si hubiera muerto con él.

Costó mucho volver a abrir la taberna.

Hubo que sacar dinero de donde no había.

Mi hermano me dio algo que guardaba desde la muerte de mi marido.

Al enterrar a Ramiro,...

...le quitaron estas muelas de oro.

Mi hermano las había guardado.

Pero Ramiro nunca tuvo muelas de oro.

Desde entonces, las llevo para que no olvidar...

...la traición de ese canalla.

Fue a Gonzalo López...

...a quien enterraron en esa tumba en lugar de a mi marido.

Si usted lo ha encontrado,...

...júreme que se lo hará pagar.

Mañana por la noche llegará el primer cargamento a Cherburgo.

Exactamente.

24 horas después, Alemania recibirá la primera remesa de material.

Su país cumple y nosotros cumplimos con él.

Sí, esperaré su llamada.

"Auf Wiedersehen".

Pasos

Hija.

¿Se encuentra bien, padre?

Solo un poco cansado.

¿Qué te ocurre?

Me alegro de estar a su lado ahora que me necesita.

Y yo me alegro de que estés conmigo.

A veces, me siento perdida.

Como si fuera complicado elegir entre lo que es correcto y lo que no.

Como si hacer...

...lo que sentimos, pudiera provocar...

...dolor a los que más queremos.

¿Qué debo hacer?

Debes pensar en ti.

Solamente en ti.

No me voy a ir. Harás lo que debas hacer.

Ha sido don Enrique.

Solo se preocupa por ti, Carmela. Igual que yo.

¿Te preocupas por mí?

Mejor así, que sepas la verdad.

Siempre has sabido que no podía cambiar mis sentimientos.

Te quiero.

Y nada...

...de lo que hagas podrá cambiar eso.

¿Por qué no pueden seguir las cosas como hasta ahora?

Solo quiero estar a tu lado.

Solo te pido eso.

Mañana mismo te vas.

Escúchame.

La distancia es lo único que puede solucionar esto.

¿La distancia?

La misma distancia que hace que cada día estés más cerca de Victoria.

¿Por qué no estás en la cama?

Es que no puedo dormir.

¿Necesitas que te lea un cuento?

¡Sí!

¿Por qué no me lo has pedido?

Siempre estás trabajando.

Pedro.

Ya eres un niño mayor.

¿Me entenderás si te explico algo? Claro.

Estoy muy orgullosa de ti, hijo mío.

Muy orgullosa.

¿Qué hacéis todos ahí parados?

-Vicenta. -De Vicenta nada.

Mientras sigamos en esta casa, debemos cumplir con nuestro deber.

-Siéntate y escúchame.

-A ver qué es eso tan importante que hay que escuchar.

-Vicenta.

Justo sabe de un trabajo.

-Te ha faltado tiempo, Justo.

¿Desde cuándo sabes de ese trabajo? -No vayas por ahí.

Llevo 30 años dejándome la piel por esta familia.

No tengo que justificarme ante nadie.

-Perdóname, Justo.

-Unos familiares de los Arriaga van a abrir casa.

-Señora Vicenta.

Es una oportunidad.

-Y, sobre todo,...

...podríamos estar todos juntos.

-También necesitan un ama de llaves.

Ya oíste lo que dijo Victoria.

Más que una ayuda, somos una carga.

-Es una buena ocasión esto de los Arriaga.

Os cogerán cariño.

No saben lo afortunados que son de contar con vosotros.

-Vicenta... -No, Adelina.

No puedo dejar a Victoria.

-¿No te das cuenta de que se ha acabado?

-Mientras haya un Márquez en esta casa, yo seguiré en ella.

Yo no puedo ir a otro sitio.

Esta casa...

...es mi vida.

Lo siento.

El primer barco está cargado y a la espera de la orden de partida.

Solo nos queda validar el documento.

Por favor, no cuelguen.

Yo ya lo he firmado.

Pareces ansioso por llenar tus bolsillos.

Ya se lo dije, este trato me abrirá las puertas de Roma.

Supongo que nadie llega tan lejos sin ambición.

No a donde uno quiere.

¿Puedo?

Todo está en orden. Pueden zarpar en cuanto estén listos.

Deberíamos brindar por nuestro negocio.

Pero no bebo a estas horas.

Una sabia elección.

Su legado hace negocios a espaldas de la Iglesia para su beneficio.

De hacerse público, el caso resultaría escandaloso.

Esta es para ti, Adelina.

Rosalía.

Ludi.

Marcelina.

Justo.

Y este es para ti, Vicenta. Te lo puedes guardar.

No me lo pongas más difícil. No lo voy a coger.

¿No ves cómo estamos?

La casa sigue abierta, viven dos mujeres y dos niños.

Y tengo mucho de qué ocuparme antes de pensar en lo que va a pasar.

-Ahora que vamos a estar algo más aliviados,...

...deberíamos comprar tocino y manteca.

-Yo voy a subir.

-¿Dónde encontramos un trabajo de un día para otro?

Gracias.

Solo quiero que no os pase nada malo.

Para mí, sois mi familia.

-Por eso, tenemos que estar unidos. Ven aquí.

Tus últimas palabras en una España con rey.

Después de hoy, nada será igual.

Aplausos

Sé que muchos de vosotros confiáis en mí.

Que esperáis que mis palabras os den parte del coraje...

...para seguir adelante.

Quizá yo no sea quien debería estar aquí.

¿Por qué dice eso?

Quizá no soy la más indicada. Ni siquiera soy una buena madre.

Me he volcado en esta causa...

...porque creo firmemente en ella.

Y porque no hay nada más importante.

Y solo le he robado tiempo a mi hijo.

Un tiempo que no podré devolverle.

-Vámonos.

No aguanto este olor a rebaño ni un minuto más.

Ayer traté de explicarle por qué hago lo que hago.

Por qué quiero luchar.

Para conseguir un mundo mejor para todos.

¿De qué sirve esto si no pensamos en los que vienen detrás?

¿De qué sirve si no dejamos un mundo mejor a nuestros hijos?

El domingo...

...los votos de los que tenemos hijos nos harán ganar.

No tenemos miedo ni a la libertad ni a la justicia.

No tenemos miedo de los que creen que pueden comprarnos con dinero.

Les vamos a decir bien alto...

...que son ellos los que sobran en esta España.

Vámonos.

-¡Viva la República! -¡Viva!

Están dispuestos al martirio por sus ideas.

-Si no es Encarna, será otro el candidato.

-Si no contamos con la debilidad de la gente, ¿qué nos queda?

Yo te lo voy a decir.

Dios y el ejército.

-En todos los sitios, cuecen habas. Ya viste lo que pasó en Jaca.

-Y mira cómo han terminado. Se necesita mano dura.

-Hay muchos militares descontentos con el rey.

-Te he dicho que cuando hablo del rey, no me refiero a un hombre.

Si un rey no sirve, se pone otro.

Pero debe haber un rey porque siempre ha sido así.

Al fin y al cabo, el rey somos todos.

-No pueden ganar, son solo unas elecciones municipales.

-El domingo quiero al ejército en la calle.

Y los cuarteles, en alerta.

-¿Y si ganan los republicanos?

-No nos pillarán por sorpresa.

Esta ciudad seguirá teniendo una cabeza al frente.

Pero no será la misma de siempre.

-Y yo brindo por ello.

Siéntese con nosotros. Es un gran día.

Usted, como miembro de la Iglesia, es parte del negocio.

Veo que todo ha salido bien. -No ha sido fácil.

Me han hecho hacer lo imposible. Te hemos hecho rico.

Por ahora, rico en promesas.

¿No esperamos a su ilustrísima?

Sí, ya debería estar aquí. ¿Usted sabe algo de él?

-No.

¡Qué raro!

Con lo que tenemos que celebrar...

-Tiene una llamada.

¡Por la primera concejala republicana de Asturias!

No adelantemos acontecimientos. -¡Muy bien, Encarna!

Me has emocionado. -¿Podemos unirnos a la celebración?

Por la República.

Que nos permita conservar el trabajo y dar de comer a nuestros hijos.

Además de pensar en el país, espero que hayas pensado en la mina.

La mina no es solo mía.

¿Podemos hablarlo en otro momento?

De aquí no nos vamos sin que se nos dé una solución.

No ha llegado ninguna mercancía al muelle.

¿Qué dices?

Imposible, el primer barco estaba cargado.

¿Qué está pasando, Gonzalo?

Debe ser un malentendido.

¡Un malentendido que nos puede costar la ruina!

-¿Descorcho la botella?

-¡Gonzalo!

Solo os pido un poco de calma.

Buscaremos la mejor solución para todos.

Nadie quiere aprovecharse de vosotros.

¿Y mientras qué?

La ayuda no va a durar siempre. Nuestros hijos deben comer.

Y comerán.

Habéis tenido que soportar mucho.

-Ahórrese la palabrería.

Su cuñada ya nos ha dado una buena ración de eso.

Soluciones, queremos soluciones.

Todo...

Todo lo que pertenece a mi familia está a disposición de la mina.

Es fácil decirlo mientras se vive en su gran casa.

Mi casa también.

Podemos cerrar el pozo mañana.

Lo que poseo servirá para pagaros los atrasos.

Una indemnización que os ayude ante lo que se avecina.

O podemos tratar de sacar la mina adelante.

Esos cantos de sirena ya los hemos escuchado antes.

Os propongo invertir ese dinero y mantener la mina abierta.

Luchando por salvar el negocio y repartiendo los beneficios.

Sé que no es fácil conseguirlo.

Pero el dinero no os durará siempre.

Firmaremos los documentos que acrediten el cambio de titularidad.

Os doy mi palabra, a la que nunca he faltado.

Nuestra suerte estará unida.

¡Denos nuestro dinero y quédese con sus discursos!

-¡Para un poco!

El dinero es pan para hoy... -¿No veis que solo son palabras?

-Tenemos que pensarlo.

Y después, votar en asamblea.

Cuando toméis una decisión, ya sabéis dónde encontrarme.

Nuestros barcos estarán zarpando hacia Estados Unidos.

¿Algún contratiempo? Ninguno.

Los barcos del marqués habrán esperado en balde...

...la mercancía que estábamos cargando en otro puerto.

Según estos papeles,...

...el marqués se merece cualquier cosa que le pueda ocurrir.

Y con esto,...

...cumplimos nuestro trato.

Llevo mucho tiempo esperando este momento.

Lo sé, ilustrísima.

Pero abrir heridas del pasado...

...puede acabar volviéndose contra uno.

Espero que sepa lo que hace.

Pierda cuidado.

Son heridas que no llegaron a cicatrizar.

Pasos

Hugo.

Perdona que me presente así.

Solo quería decirte que...

Lo que has hecho por mí después de lo que pasó...

...demuestra la grandeza de tu carácter.

Gracias.

Mi vergüenza y...

...mi gratitud hacia ti son infinitas.

-Dale las gracias a mi mujer.

Fue ella la que intercedió por ti.

-Fernando.

-Si me disculpáis,...

...mi padre me espera en el astillero.

-¡Gracias a Dios!

¡Estás bien!

Portazo

¿Dónde demonios la he dejado?

Padre, ¿qué pasa?

Vete, Carlota.

Pero... ¡Vete!

Te juro por Dios que esta vez voy a acabar contigo.

-Señor marqués.

Quiero contarle algo.

Padre Ángel. Necesito ver a Victoria.

Sí.

Pasos

Ángel.

Todo ha terminado, Victoria.

No deberías estar aquí.

Te veo bajar esa escalera...

...y tengo la sensación de que estos años no han existido.

¿Cómo hemos dejado que la vida nos hiciera esto?

No podemos echarle la culpa a la vida de todos nuestros errores.

¿A qué has venido?

Victoria, yo...

...no creo que haya palabras suficientes para explicar...

Estoy segura de que no las hay.

¿Qué quieres?

Voy a hacerte daño una vez más.

Y te juro que será la última.

Ojalá solo tuviéramos cicatrices.

Mi herida no ha dejado de sangrar en todos estos años.

Estos documentos son de la embajada de Estados Unidos en Londres.

Aquí está la verdad sobre la muerte de tu padre.

Tengo las pruebas que harán que Gonzalo deje de ser el marqués.

Todo eso lo tendrás a cambio de una condición.

El marqués tenía razón.

Sacaste beneficio y nos lo ocultas.

Estás de mi lado, ¿verdad?

Voy a anular mi compromiso.

Alicia.

-¡Carlota!

Salvador Ruiz García.

-Vota.

Vota.

Vota. -Gracias.

No nos olvidéis.

-¿Cómo os vamos a olvidar? Sois mi única familia.

Tengo que anunciarles que he firmado una orden de arresto...

...contra el marqués de Castro.

¿Qué haces aquí?

Vengo de casa de los Márquez.

Tenía que hablar con Victoria.

Tengo algo más importante que hacer.

No hay nada más importante, créeme.

Todo va a cambiar.

Dentro de poco, se aprobará el divorcio y serás libre.

Podremos empezar una vida nueva.

Si me lo propongo, podríamos llegar a ser amigas.

-Cuando quieras, puedes intentarlo.

Mi padre hizo que el apellido Castro fuera importante.

Consiguió lo que ningún Castro había conseguido antes.

-Tu padre ya no es nadie.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 38

La Señora - Capítulo 38

14 ene 2013

Abril de 1931. La situación política enfrenta a Encarna que se mide con Alonso en la campaña electoral. Republicanos y conservadores luchan por conseguir el gobierno.

Histórico de emisiones: 11/01/2010

ver más sobre "La Señora - Capítulo 38" ver menos sobre "La Señora - Capítulo 38"
Programas completos (38)
Clips

Los últimos 131 programas de La Señora

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. RAQUEL

    La historia de amor entre Victoria y Gonzalo, es infinitamente mas real, mas apasionante y me ha llegado mas al corazón que su historia con Angel.

    21 oct 2016
  2. francico

    Soy espanol viviendo en Canada y me encanta esta serie.Gracias TVE

    08 mar 2013
  3. mercedes.della pena

    sou brasieleira e gostei da serie

    24 ene 2013