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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 37 - Hugo reta a Fernando a duelo - ver ahora
Transcripción completa

¿Puedo darte un beso?

El último.

El que llevaré conmigo.

¡Desgraciados!

Sois como animales traidores.

¿Por qué lo has hecho, Isabel?

¿Por qué lo has hecho?

Estoy muy contento con el compromiso de mi hija. Todo queda en familia.

¿No te preocupa la diferencia de edad?

Ni lo más mínimo. Carlota es muy madura.

Te veo muy tranquilo, demasiado, tras los últimos acontecimientos.

¿Por qué alarmarme? Todo está bajo control.

Escucha, Gonzalo.

Construyo buques para transportar tu mineral, pero te negaron el crédito.

Y los ingleses se retiran de la mina de Victoria.

¿De dónde va a sacar dinero para recomprar sus acciones?

Tengo inversores.

Para la mina de Victoria aparecerá algún comprador.

Nadie invertiría en la mina sin asegurarse el control mayoritario.

Pero Victoria dormirá sabiendo que el negocio de su padre sigue en pie.

No creo que Victoria opine lo mismo.

Mi mujer es una romántica.

Tarde o temprano entenderá que es lo que más le conviene a la familia.

Nada, no hay manera.

Ni siquiera me atienden.

Está claro, no darán marcha atrás.

No tenemos socio.

Y los bancos no nos dan más crédito.

Todavía estás a tiempo de vender tu parte.

Con ella, podrías mantener la casa.

Asegurarle un futuro a Pedro.

Aunque sin demasiados lujos.

¿Y tú?

Yo no puedo rendirme sin luchar.

Mi padre dedicó su vida a esa mina.

¿Crees que porque no lleve vuestra sangre no siento igual?

Pablo haría lo mismo que tú.

Es una locura, Encarna.

Necesitamos demasiado dinero para mantenerla.

Y yo no sé de dónde sacarlo. Victoria.

Todavía hay una solución y lo sabes.

¿Estás segura?

Vamos a seguir juntas en esto hasta el final.

Como siempre.

Qué más da el camión, lo importante es que vosotros estáis bien.

-Ni un rasguño, ¿verdad?

Si no nos estampamos en ese árbol, vamos montaña abajo.

Díselo tú.

-Pues eso, lo acabas de decir tú.

-¿Y cuánto nos costará el arreglo?

-30 duros.

-¿Qué?

-Es un contratiempo. Seguiremos con el negocio y recuperaremos el dinero.

Llaman a la puerta

Alicia, la señora de Arriaga viene a probarse.

-Ahora voy, Mema.

-Ya es oficial.

-A Gonzalo le ha faltado tiempo para formalizar el compromiso.

Quiere utilizar a Carlota para sus propósitos.

-¿Y estás así...

...por Gonzalo o por el gobernador?

Mira, Alicia, no sé qué te traes entre manos con ese hombre.

Pero tampoco es inocente.

Y también quiere aprovecharse de tu hija.

-Lo sé.

La quiere para vengarse de Gonzalo.

Ella no les importa, solo está en medio de los dos.

-¿Qué vas a hacer?

-Protegerla.

¿Tienes que irte ya?

Aurora me está esperando. Y aún tengo que pasar por la mina.

Victoria.

¿Por qué tienes esa cara?

Es por la llamada del inglés, ¿verdad?

A ti no puedo engañarte, ¿eh?

Nuestros socios nos han dejado.

No sé si podré mantener la mina.

Bueno, yo no entiendo mucho de negocios.

Pero seguro que darás con la solución.

Siempre lo haces.

¿Y si no es así?

Sería la ruina, Vicenta.

Escúchame bien, Victoria.

Tu padre confiaba en ti, en tu fuerza para afrontar los problemas.

La fuerza que sacabas de la montaña, ¿recuerdas?

Pero ahora estoy perdida, Vicenta.

No es lo mismo.

Te equivocas.

Esa fuerza sigue ahí, la llevas dentro.

Solo tienes que cerrar los ojos,...

...respirar hondo...

...y dejar que salga.

¿Por qué hacía tanto que no hablábamos así?

Todo lo que nos ha pasado nos ha endurecido, Victoria.

Ya no quedaba tiempo para las cosas pequeñas.

-¡Dios nos asista!

¿Habéis visto lo que viene en el periódico?

-Marcelina le ha enseñado a leer y no hace otra cosa.

-Sí, pero no es por eso, mi niña, no.

Vienen noticias muy graves.

Muy graves.

¿Qué ha pasado?

Mira.

Han encontrado muertas dos vacas en el camino.

Dicen que ha sido esa bestia que anda suelta.

¡Dios nos asista!

Eso que me dijiste...

...¿era verdad?

-¿Tu compromiso con el gobernador también lo es?

¿Vas a casarte con él?

-Alonso pidió permiso a mi padre, yo no pensé que iría más allá hasta...

-¿Le quieres?

-No puedo defraudar a mi padre.

-Te casarás con alguien que no amas por tu padre.

-Para él es importante.

-¿Y qué pasa contigo?

¿Para qué has venido, Carlota?

-No lo sé.

He venido a saber si lo que me dijiste era cierto.

-Sabes que sí.

¿Quieres parar de una vez y sentarte?

-Mire qué hora es y no da señales de vida.

-Creí que lo tenías asumido.

-Esta vez no es eso.

¿Y si le ha pasado algo?

Mire lo que viene en el periódico de esos ataques.

-¡Señor!

-Hugo.

-¡No me toques!

¡Puta!

Son todas unas putas, padre.

¡Unas putas!

-Vamos para arriba.

¿Cómo vienes así?

Ayer hablé con el obispo.

Se inclina por confirmar el milagro.

Una manifestación de la Virgen tan cerca de nosotros.

Se organizarán peregrinaciones.

Ojalá nos pasara a nosotros algo así.

¿Sabes el bien que hace a la parroquia?

¿Tiene algún problema la parroquia?

-Con su permiso.

Les traigo el café.

-Si los Márquez no solucionan sus problemas económicos,...

...los tendremos.

Muchos mineros pueden perder sus empleos.

¿Vas a hacer algo?

El dinero de la Legatura está para ayudar a quien lo necesite.

¿Incluida Victoria?

Vamos.

Vamos, Hugo.

-Déjame, que puedo solo.

Puedo solo. -Gracias, Dolores.

-¡Te he dicho que no me toques!

-¡Hugo, no me avergüences!

¡Compórtate como un hombre!

-Un hombre, dice. ¿Has oído?

Yo nunca seré un hombre.

¡Díselo, Isabel!

-Tonterías de borracho.

-Debe darse un baño y dormir. Quítate el uniforme.

Parece que has estado en un estercolero.

-Vamos a desnudarnos. Tú también.

Quítatelo. -Hugo, por favor.

Acabemos con la farsa. -Debería darte vergüenza.

Hacerla sufrir, en su estado.

-¿Por qué no nos deja solos?

-No, padre, no te vayas.

Vas a saber qué clase de hijo tienes.

-Si se lo dices, te arrepentirás toda la vida.

Vomita

¿Qué te ha pasado?

¿Por qué estás así?

Si compraras para la Iglesia la parte de los ingleses,...

...se acabaría el problema.

Victoria seguiría al frente del negocio.

Si los Márquez necesitan dinero, que acudan a un banco.

La Iglesia no está interesada...

...en los negocios.

Pero tú te has asociado con el marqués de Castro.

Arrendamos las tierras y se nos paga por ello.

Espero, por tu bien,...

...que no busques un beneficio personal.

Me gustaría tener otro hijo.

¿Qué pasa?

No paro de dar vueltas a lo de la mina.

Necesito encontrar una solución.

A veces, la mejor solución es la más sencilla.

No puedo abandonar.

Todavía no.

No soportaría la vergüenza de fallar a mi padre.

¿Qué dices? No le has fallado a nadie.

A él le habría pasado lo mismo si estuviera al frente.

¿Cómo estás tan seguro?

Victoria, si sigues con la mina, no podrás cubrir gastos.

Al menos, tengo que intentarlo.

¿Te molesta?

Decidas lo que decidas, siempre estaré a tu lado.

¿Tienes alguna noticia?

-Madrid es muy grande, pero no hay nada imposible.

-Aprovecharé mi viaje para averiguar algo.

-¿Vas a ir a Madrid?

-La situación es complicada.

Además,...

...así perderé de vista al marqués.

Me llevan los demonios cuando lo veo con su arrogancia y sus maneras.

Ese impostor me devolverá lo que es mío.

-Por eso te has comprometido con su hija.

Quieres vengarte de Gonzalo.

Y no te basta con descubrir quién es, quieres destruir todo lo suyo.

Y Victoria ya está entretenida con su sacerdote.

-Estás celosa.

Una mujer de mundo como tú.

-No me gusta que mi socio me engañe.

Ya pasé por eso con Gonzalo.

Y aprendí la lección.

Lo que has hecho no entraba en el plan.

-Te recuerdo que nuestro plan se acaba con Gonzalo.

Somos libres.

-A costa de una joven que no tiene la culpa de nada.

-En toda guerra caen inocentes.

-En la mía no.

-¿Tan mal partido soy?

-Llámalo...

...solidaridad femenina.

-¿Y si me he encaprichado de esa niña?

¿Y si me gusta?

-Sacrificas lo que más deseas...

...por un capricho.

Te tenía por un hombre inteligente.

Un buen sitio para aclarar las ideas, ¿verdad?

Una madre tiene un sexto sentido para saber que su hija la necesita.

-Yo no necesito a nadie y menos a ti.

-Carlota.

Si tienes la más mínima duda, no lo hagas.

Nadie puede obligarte a casarte.

-¿Quién dice que me obligan?

-Conozco a Gonzalo.

Ni siquiera te preguntó, ¿no?

Lo más importante...

...es la libertad.

Si tu padre te quiere de verdad, entenderá tu decisión.

-Mi padre me quiere. No vas a ponerme en su contra.

-Yo nunca haría nada que te hiciera daño.

Estaré aquí, a tu lado, siempre que me necesites.

-Llegas demasiado tarde.

¿No es pronto para empezar a beber?

-No es pronto para celebrar lo afortunado que se es.

¿Una copa? -No.

-Un día puedes despertarte y ver tu vida rota en pedazos.

Por mi amantísima esposa.

¡Ah!

Y por el mejor amigo que puedo tener.

El hombre que me salvó la vida.

-Hice lo que cualquiera habría hecho.

-Te equivocas.

Hiciste mucho más que eso.

Te ganaste mi confianza y mi lealtad.

Para luego traicionarme de la peor forma posible.

-No sé a qué te refieres.

-Ayer, con mi mujer, no dudabas tanto.

-Hugo, nunca...

Nunca hemos querido hacerte daño.

-Un poco tarde para disculparse.

-Recuerda cómo eras antes.

Cómo tratabas a Isabel.

El día que la saqué del mar iba a morir por ti.

-Debiste dejarme morir en Alhucemas.

Hubiera sido más piadoso.

Mañana, al amanecer, en la playa.

Tú y yo solos, sin testigos.

Isabel no debe verse envuelta.

-Allí estaré.

Tienes mi palabra.

Evidentemente, tú me ayudarás con todos los detalles.

¿Es una orden o una sugerencia?

Siempre he gozado de buen trato con los gobernadores.

Y en tu caso, siendo de la familia, no tengo que usar paños calientes.

Alonso, debes encontrar un candidato para comprar la mina de mi mujer.

Alguien capaz de cambiar un favor por otro.

Creía que esa mina no te interesaba.

Digamos que lo que me interesa es que mi mujer entienda...

...que los nuevos tiempos necesitan nuevos negocios y pasar página.

Consigues lo que quieras sin que parezca que lo quieres.

Me consta que tú haces lo mismo.

Por eso sé que me ayudarás.

Al fin y al cabo, tú te beneficiarás de lo que tenga tu futura mujer.

Estamos irremediablemente unidos.

Eso parece.

Llaman a la puerta

Adelante.

Carlota.

Qué bien que hayas vuelto.

Alonso se marcha de viaje. Quería despedirse de ti.

Muchas gracias por las flores.

Son muy hermosas.

-De nada.

Me parece bien que te quedes aquí hasta que todo esto se arregle.

-Yo no dejo de pensar en Pío.

-Tu marido sabe muy bien lo que hace.

-El bosque es peligroso. ¿Y si le pasa algo?

-¿Por qué te pones en lo peor?

Pío conoce el bosque mejor que nadie.

Si alguien puede ayudar a encontrar a esa bestia, es él.

¿O quieres que ataque a alguien más?

-Yo solo tengo miedo por él.

-Ay...

Venga...

-Rosalía.

Mejor que vengas.

Victoria nos necesita.

Rosalía.

Ven aquí.

Mete la plata en esas cajas, anda.

Tenga cuidado.

Son cosas muy valiosas.

Muchos anticuarios quisieron durante años comprar las obras de arte.

Y nunca accedimos.

Gonzalo se ha ofrecido a tratar con ellos.

Cuidado con este mueble.

Espero conseguir bastante para comprar la parte de los ingleses.

Un momento.

No, este cuadro no está en venta.

Victoria.

No se pueden llevar ese cuadro. Era el favorito de tu madre.

Vicenta, por favor.

Puede llevárselo.

¿Qué le pasa a Vicenta?

-Nada, Pedro.

Es solo que cree que las personas a las que queremos...

...están en estos objetos.

-¿Y dónde están?

Aquí.

Donde nunca mueren.

¿Ya se ha marchado?

Estuvimos hablando de posibles fechas para la boda.

¿Qué te parecería en enero? Coincidiendo con tu cumpleaños.

Eso es antes de lo que pensaba.

Tranquila.

Será suficiente para organizarlo.

Victoria se encargará.

Mi niña...

Ese día dejarás de ser mi hija y te convertirás en una mujer.

La mujer del gobernador.

Eso es muy importante, hija. Tendrás muchas responsabilidades.

Estás temblando. ¿Te encuentras bien?

No sé si quiero ese compromiso con Alonso.

¿Quieres que anule el compromiso?

¿Ahora?

Hace muy poco tiempo que llegué.

Han pasado demasiadas cosas.

¿Hay algo más que no me hayas contado?

¿Seguro que no hay nada más?

¿Por qué no me lo contó?

¿Por qué no me dijo que ella era mi madre?

Fernando.

¡Qué agradable sorpresa!

Hugo no ha llegado aún de la comandancia.

-Sí, lo sé.

En realidad, venía a despedirme de Isabel y de usted, por supuesto.

-¿Despedirse?

-Me marcho mañana por la mañana.

Hoy es mi último día aquí.

-No puede ser.

Quiero decir...

¿Qué ha pasado?

-Lo que llevo evitando tanto tiempo.

-Un nuevo destino.

Lo siento mucho, Fernando, le había tomado mucho aprecio.

-¿Vendrá de vez en cuando a visitarnos?

-Me temo que va a pasar mucho tiempo antes de que volvamos a vernos.

Mi destino está muy lejos de aquí.

-Lamento que las cosas hayan salido así.

Le echaremos de menos.

-Le deseo que sea muy feliz. Se lo merece.

Quiero que sepan que, allá donde vaya, les llevaré en mi corazón.

Aquí pasé los años más felices de mi vida.

-Buen viaje, muchacho.

Y cuídese.

Es el embarazo.

Lloro por cualquier cosa.

Está cerrado.

No para mí, deberías saberlo.

Has tardado más de lo que pensaba.

Te dije que no te acercaras.

Ya no te tengo miedo, Gonzalo.

Alicia, por Dios.

Recuerda quién eres.

Carlota pertenece a otro mundo.

Si la quieres, aléjate de ella.

Si estás aquí,...

...tengo más influencia sobre ella de la que querrías.

Piensa en ella. Olvídate de ti.

Piensa en ella y si no lo haces,...

...yo lo haré por los dos.

¡Qué conversación tan interesante!

-No pareces muy sorprendido.

-Tenía una ligera sospecha.

-Escúchame bien.

Haré lo que sea para destruir a Gonzalo.

Pero si le haces daño a mi hija, te juro que soy capaz de matar.

-No me cabe la menor duda.

Así que es mejor olvidar lo que ha pasado.

-¿Cuándo sale tu tren a Madrid?

¿Se encuentra bien, padre? Estoy bien, gracias.

Siempre que piensa en ella le pasa lo mismo.

Apártela de su vida cuanto antes.

Por su propio bien.

Yo le ayudaré.

Te dije que esto no podía volver a pasar.

Lo siento, padre.

Carmela, no puede ser.

Te daré una asignación mensual.

No.

No, por favor.

No.

Por favor, padre, por favor.

No hagas esto, Carmela.

Solo soy una tonta.

Perdóneme.

Se lo ruego.

Yo solo quería ayudarle.

Le quiero.

No puede abandonarme.

Esto no está bien, ¿no te das cuenta?

Soy un sacerdote.

Que solo tiene ojos para ella.

Prepara tu maleta, Carmela.

No te dije nada porque sabía que te dolería.

Prefiero que me duela...

...a no saber.

A veces,...

...sin saber muy bien cómo, cometemos errores.

Y luego nos pasamos la vida tratando de enmendarlos.

¿Eso soy para usted, padre?

Un error.

No, no es eso, hija, no es eso.

Ahora mismo, eres lo único que tengo.

Eres lo único mío de verdad.

Carlota.

Perdóname, he sido un estúpido.

Lo hice porque quería protegerte.

Para evitar que conocieras el pasado de tu madre.

No quería que eso nos separara.

¿Separarnos?

No hay nada en este mundo que pueda separarme de usted, padre.

Gracias, hija.

Gracias.

(HUGO) "Cuando leas esta carta, todo habrá acabado".

"Me has infligido el dolor más grande que un hombre puede soportar".

"No te lo reprocho".

"No te echo en cara que buscaras en otro lo que yo no te podía dar".

"Solo espero que algún día me perdones lo que voy a hacer".

Jura por tu honor que si muero, echarás mi cuerpo en alta mar.

No quiero que nadie descubra mi falta.

-¿Es lo único que te importa?

-No quiero que ella viva con esa vergüenza.

-Si caigo yo,...

...haz lo mismo.

Que nadie sospeche lo que ha pasado.

-Bien.

Uno.

Cuatro.

"No te sientas culpable".

"Solo yo tomo esta decisión".

"Recuérdame con cariño".

"Sed felices juntos".

Disparo

-Tu turno.

Pasos

Grita

¡No!

¿Ya te vas?

¿Vas a despedirte de Fernando?

-Sí.

Lo siento, Isabel.

Lo que ocurrió no volverá a pasar.

-Estuviste a punto de echarlo todo a perder.

-Lo sé.

Desde ahora, te querré y cuidaré como mereces.

Te lo prometo.

Llaman a la puerta

-¿Sí?

-Perdón, una monja quiere verles, dice que es urgente.

Hermana, llega a tiempo para desayunar.

Siéntese y cuéntenos en qué podemos ayudarla.

Dolores, pon un cubierto más. -Sí, señora.

-¿Qué ocurre, hermana, la madre se ha arrepentido?

-Se ha puesto de parto. El médico está con ella.

Señora, haga su maleta. Debemos marcharnos inmediatamente.

Su hijo va a nacer.

¿Estás lista?

¡Santo Dios! ¿Qué has hecho, Carmela?

No puede abandonarme.

No puede.

Carmela.

Carmela.

Un sermón espléndido, don Enrique, digno de mi ahijado.

-No todos los días se bautiza al heredero de una ilustre familia.

-No se preocupe, padre, el donativo estará a la altura.

¿Qué pasa? Isabel.

Toma.

¿Y qué se sabe de nuestro amigo Fernando?

No hemos tenido noticias suyas.

Hugo intentó contactar con él para invitarle al bautizo.

Pero fue imposible. -Las comunicaciones, ya se sabe.

Está precioso. El ama de cría hizo un buen trabajo.

Me hubiera gustado darle el pecho, pero la leche se me envenenó.

Bueno, está sano.

Menudo susto cuando llegó tu telegrama.

-Imagínate, llegamos a Santander y se pone de parto.

-Bueno, bueno, eso ya pasó.

Ahora es el momento de celebrar que tengo el nieto más guapo del mundo.

¿Pasamos al comedor?

Está precioso, Isabel.

Gracias por dejarme ser el padrino. -Quién más podría ser.

-Eres toda una mujer que no tiene nada que envidiar.

¿Eres feliz?

¿Piensas en él?

-Soy feliz, Alejandro.

Vamos al comedor.

Tienes tanto que contarme que no sé por dónde empezar a preguntarte.

-Anda, vamos.

Visi, otra ronda para los compañeros. Esta corre de mi cuenta.

-Más vale que guardéis los cuartos, os harán falta.

-¿Qué se celebra tan temprano?

-Nos han despedido de la mina.

-¿Y Encarna lo sabe?

-Ella misma firmó el finiquito.

Desde que se fueron los socios de la mina, la cosa ha ido de mal en peor.

-¿Y de quién es la culpa?

Esa mina fue bien hasta que cogieron la dirección las dos ricachonas.

Nos van a llevar a todos a la miseria.

Te sale bien redondo el negocio.

Tu hermana los despide y se gastan el finiquito en tu taberna.

-Nosotros nos ganamos el pan con nuestro sudor.

No toques los cojones y vete.

-Aquí la única que toca los cojones es tu cuñadita.

Habla en los mítines...

...de igualdad social y mira lo que hace luego.

-Cuando te encarcelen como a ella, cuéntamelo.

Lárgate. Déjalo.

-Tus panfletos...

...no son más que palabrería.

Te importamos una mierda.

Tú solo quieres medrar, como lo hicieron los demás.

Sabes que siempre he defendido a los trabajadores.

Sobre todo a los tuyos.

¿No?

Si esta es la república que vienes a traer,...

...conmigo que no cuenten.

(DON ENRIQUE) "Están en una situación crítica".

Hoy han despedido a 30 y no serán los últimos.

Yo mismo pondré dinero para la parroquia.

Será un alivio para esa gente. No diga de dónde sale.

No quiero que vengan a pedir limosna.

Gracias, Carmela.

Puedes retirarte.

No tiene buen aspecto.

Está enferma.

¡Santo Dios!

¿Qué dice el médico?

No le encuentra nada.

Lo achaca todo a los nervios.

¿Nervios?

Una chica tan tranquila y recogida.

¿Qué está ocurriendo, hijo?

Hay algo en ella, padre,...

...en esta misma casa,...

...algo oscuro.

Y yo no sé cómo enmendarlo.

Quizá lo que te preocupa no está en esta casa ni en esa chica,...

...sino mucho más cerca de lo que piensas.

Dentro de ti.

He venido en cuanto he podido. ¿Qué tal ha ido?

Debías haber visto sus caras cuando les di el finiquito.

¿Y qué podíamos hacer?

Había que recortar gastos como fuera.

Ya.

Pero ¿cuánto tiempo aguantaremos así?

Lo siento.

Ha sido culpa mía. ¿Por qué lo dices?

Me empeñé en luchar.

Y te he arrastrado conmigo. Yo estuve de acuerdo.

La mina no te ayudará en tu carrera política.

Ahora no pienso en eso.

Solo quiero encontrar una salida.

Solo nos queda una cosa por vender: la mina.

Y yo no quiero hacerlo.

Me voy a la cama.

Sí.

Ya es hora de ir a descansar.

O lo que sea.

No.

Esta noche no.

Aurora está en nuestro cuarto.

¿Otra vez, Victoria?

Tenía miedo y no quería discutir.

Sabes que estoy preocupada.

¿Y tú sabes cómo estoy yo?

He tenido muchísima paciencia.

La mina se interpone entre nosotros. Necesito a mi mujer.

¿Y qué pretendes, que actúe como si no pasara nada?

Te he apoyado, pero debes aceptar la realidad.

Victoria, la situación de la mina es insostenible.

No puedes seguir así.

¿Y qué quieres que haga?

No quería decírtelo hasta mañana.

Creo que hay un empresario interesado en la mina.

Un tal Sebastián Losada.

¿Has encontrado un socio?

Socio no, es un comprador. Quiere la mina entera.

Escucha, Victoria.

Es lo mejor para todos.

Limpiarías tus deudas y ellos no perderían su trabajo.

Ahora, tu familia es esta.

Tenemos nuestros propios negocios. Ya es hora de pasar página.

Aurora llora

Voy a ver a Aurora.

Victoria.

Victoria.

Tienes que hablar con tu padre.

-Ahora no es buen momento.

Los proveedores están hartos. Lleva meses aplazando el pago de material.

Lo sé, ilustrísima.

Los negocios son así. Para ganar hay que arriesgar.

Su avaricia ha roto el saco.

Si no les paga, dejarán de abastecernos.

Y sin ese material, parará la producción.

Está bien. Hablaré con ellos.

Ya lo he intentado yo.

La Iglesia pondrá el dinero a cambio de un mayor porcentaje.

Cuando tú robabas conejos para comer yo ya era dueño de media comarca.

¡No te atrevas a presionarme!

Las cosas han cambiado.

Ahora debo velar por mis intereses.

Resulta curioso que...

...que se atrevan a enfrentarse al marqués de Castro...

...cuando tú aspiras a quedarte con la mayor parte del pastel.

Yo no he invertido más de lo que tenía.

Solo intento sacarle del apuro sin que me tome por imbécil.

No te preocupes.

He pasado por dificultades, pero en los próximos días las solventaré.

¿Es cierto que hay un comprador para la mina?

Ajá.

Y piensa que Victoria va a aceptar.

Mi mujer hará lo que debe y todos saldremos beneficiados.

¿Y cuándo será eso? Solo tenemos unos días.

Déjeme hablar con ella.

Sé cómo convencerla para que venda.

Te lo advierto.

Te quiero lejos de mi mujer.

Señor marqués.

Si de verdad quisiera jugársela, no le haría esta propuesta.

Iría contra mis intereses.

Piénselo.

No te acerques a ella.

Justo, yo...

...me he quedado con esto.

-Has hecho bien, Adelina.

-Justo.

¿Ahora somos pobres?

-¡Pero qué tonterías dices!

Vamos a ver.

¿Cuándo has visto tú a un pobre...

...comer chocolate?

¿Eh?

No debo darle explicaciones al socio de mi marido.

Victoria, dejemos a un lado nuestras diferencias.

Sé lo que significa esa mina para ti.

Imagino el sufrimiento que estás pasando.

Cualquiera diría que te importa.

Me importa muchísimo.

Los mineros despedidos acuden a la Iglesia en busca de ayuda.

Cada día más necesitan de nuestra caridad.

¿Y qué quieres que haga?

¿Que tire la toalla?

¿Que traicione la memoria de mi padre?

De Pablo.

Los traicionas negándote a vender, Victoria.

Ellos lucharon por la prosperidad de esta ciudad...

...y de los obreros que trabajaron para vosotros.

Yo me he dejado la piel por ellos. Claro que sí.

Pero ahora los condenas a la miseria por tu soberbia.

El comprador ha prometido conservar todos los puestos de trabajo.

El legado de tu familia se mantendría.

¿Y qué va a ser de mí?

A veces,...

...la mayor demostración de amor es dejar marchar lo que uno más quiere.

Porque sabe que estará mejor sin él.

Será mejor que te marches.

Me voy a la cama.

Buenas noches.

Buenas noches.

Descansa. Gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

¿Vas a hablar con Alonso?

Carlota aún puede recapacitar.

Suspender ese compromiso no es buena idea. Bastantes problemas tenemos.

Ya no tienes de qué preocuparte.

Todo se va a arreglar.

Voy a vender la mina.

Invertiré el dinero en tu negocio.

Estaré contigo hasta el final.

¿Qué pasa?

Me lo llevas pidiendo meses.

Y él con una palabra te convence.

No pensé que le resultara tan fácil al legado.

¿Qué tiene que ver Ángel con esto? Quizá tú me lo puedas decir.

Vino a pedirme que aceptara la venta.

Pero no lo hice por eso, sino por los trabajadores.

¿Segura?

Perdona, por favor. Soy un imbécil.

Me has ofendido.

Lo sé y lo siento.

Nuestra situación financiera me tiene completamente desquiciado.

Han sido unos meses muy duros.

Pero se acabó.

Vamos a estar tranquilos.

Su esposa está embarazada.

Vas a ser el padre de mi hijo.

Muy bien.

Papá.

Duérmete, cariño, duérmete.

Gracias, Vicenta, puedes retirarte.

¿Va todo bien?

Sí, claro.

Todavía no le he contado nada.

Sufre demasiado con esto.

¿Estás segura de que quieres vender?

No.

Pero no nos queda más salida si queremos conservar lo que nos queda.

Ángel tiene razón.

Por fin confías en él.

No lo sé.

Ayer sentí por primera vez desde que volvió que hablaba con el corazón.

¿Y tú qué? La mina es tan tuya como mía.

Yo te apoyé cuando decidiste luchar y no dejaré de hacerlo ahora.

Pero, de todas formas,...

...hemos tenido suerte.

Gonzalo encontró a este comprador en el momento oportuno.

Ludi. ¿Pasa algo, señora?

Necesito que me ayudes.

Señor.

Creo que hay problemas.

¿Problemas?

En la puerta, he visto a alguien que no conocía, iba muy deprisa.

Mientras, vigila. Dese prisa, por favor.

Señor, ¿y el intruso?

Era el del reparto. Yo juraría...

No vuelvas a interrumpirme por una tontería, ¿estamos?

No volverá a pasar, señor.

¿No tienes trabajo?

Sí, señor. Con su permiso.

"El descrédito de la mina es total".

"Ya corre el rumor de que el mineral que se extrae es de mala calidad".

"Cuando baje la producción, nuestro hombre intervendrá".

"Está muy agradecido por llevarse la mina por debajo de su precio real".

"Al principio, ha intentado rebajar el porcentaje".

"Pero ha recapacitado".

"Pagará la comisión que usted quería por la venta".

¿Crees que te ha citado aquí para aceptar tu propuesta?

Pronto lo sabremos.

Ilustrísima. Padre.

Espero no haberles hecho esperar.

Señores.

Champán para todos. Invito yo.

Se te ve de buen humor. ¿Qué celebramos?

He de comunicarles que mañana Minas Márquez será historia.

Hemos cerrado el trato para su venta.

Gracias.

Nunca pensé que Victoria consintiera algo así.

La gente cambia.

Enhorabuena, marqués.

Las minas de wolframio no tendrán problemas de liquidez.

Jamás lo habría conseguido sin su ayuda. Gracias.

Se avecinan tiempos de prosperidad para nuestras familias.

¿Por qué brindamos?

Por el futuro.

Simple y llanamente.

Por el futuro. Por el futuro.

-¡Sublevación militar en Jaca!

¡Proclaman la República!

-"Aquel que se oponga de palabra o por escrito,...

...que conspire o haga armas contra la República naciente,...

...será fusilado...

...sin formación de causa".

"Firmado: Fermín Galán".

-Dios nos proteja.

-Vaya momento para que el gobernador esté de viaje.

¿Qué se sabe?

-He hablado con Capitanía General.

Los sublevados son pocos y desorganizados.

-Dicen que os movilizan a todos, que hay un enfrentamiento armado.

-Tranquilízate.

Han mandado dos columnas desde Huesca y Zaragoza.

Espero que basten para controlar la situación.

-¿Se sabe que ocurrirá con esos sublevados?

-No habrá clemencia, padre.

Acabarán frente al pelotón de fusilamiento.

¿Ocurre algo, Isabel?

-Fernando es uno de ellos.

¿Estás aquí?

¿Qué pasa?

¿Cómo has podido?

No tenías ningún derecho.

Has robado las cartas de mi escritorio.

¿Eso es lo único que te importa?

¿No vas a decir nada más?

Es la mina de mi padre.

¿Sabes lo que significa para mí? Hago lo que conviene a esta familia.

Lo que conviene a tu negocio. Eso es lo único que cuenta.

¿Por qué me traicionas?

¿Por qué?

Hablas de traición y la única que tiene cosas que esconder eres tú.

No ha sido fácil para mí en estos cinco años...

...tragarme la vergüenza y hacer como si nada.

¿De qué estás hablando?

¿Crees que no sé lo que hacías mientras estuve en Londres?

Sé que te estabas revolcando con él en nuestra propia casa.

¿Cuánto tiempo llevabais?

Estabas dispuesta a dejarme y a irte con él.

Todos estos años... Sí, todos estos años.

El marido amante, el padre perfecto para ti, para todos y para mí mismo.

¿Todos estos años han sido una mentira?

Lo sabías y no hiciste nada.

Por no destrozar nuestra familia.

Y aceptaste asociarte con él.

¿Qué clase de hombre eres?

Le di mi apellido a la hija de otro, no me mires por encima del hombro.

¿Crees que Aurora es suya?

Victoria, ¿adónde te crees que vas?

A mi casa. Enviaré a por mis cosas.

Victoria.

Gonzalo, se acabó. No aguanto más.

No te la llevarás. Ni lo intentes.

Mamá... Tranquila, cariño.

¿Está el coche fuera? -Sí.

Arrópala.

Escúchame.

Victoria, eres mi mujer.

Jamás venderé la mina.

Aunque tenga que arrastrarme, mendigar...

...o bajar yo misma a sacar el hierro.

No verás dinero de mi familia.

¡Victoria!

Portazo

¿Has tenido buen viaje?

-Madrid es una ciudad apasionante.

-Bellas mujeres, atardeceres maravillosos.

-Alonso.

¿Hablaste con el investigador?

¿Sabe algo nuevo, alguna pista?

-Nadie sabe mucho de su pasado.

Son muchos años, demasiados.

-No volverías tan tranquilo si no supieras algo.

-Todo el mundo deja un rastro. Solo hay que saber buscar.

Gonzalo López desapareció de la pensión que ocupaba en Madrid.

Pero salió con tanta prisa...

...que se olvidó este reloj.

-Es su reloj.

Dios mío.

¿Lo encontraste en la pensión?

-En la trastienda de una cantina donde trapicheaban.

-Es la única pista sobre su paso por Madrid.

Seguiremos buscando.

-Sí.

Pero luego.

Golpean la puerta

Un momento.

¿Dónde está Ángel? Quiero hablar con él.

Su ilustrísima se ha retirado. ¡Ángel!

Quítame las manos de encima. ¡Da la cara!

No grite, le despertará.

Oye pasos

¿Qué pasa aquí?

¿No querías verme destruida?

Pues aquí estoy.

Lo has conseguido.

¿Estás satisfecho?

Intenté detenerla. Tranquila, retírate.

Sabía que no podía confiar en ti.

Seguirle el juego a Gonzalo para vengarte de mí...

Eres peor que él.

Eso no es verdad, Victoria.

Mi marido me boicoteaba para vender.

Lo sabías.

Escúchame, por favor.

No quería hacerte daño, pero...

Vete al infierno.

Me alegra que estés aquí.

A pesar de todo.

Yo me preocuparía.

La intolerancia y el autoritarismo van a caer.

Pasará la moda de las mujeres deslenguadas.

Seguro que en unos días volverán.

Sí, es solo cuestión de tiempo.

Me han notificado lo que me ofrecen por hipotecar la casa.

¿Qué?

El día 12 ganaremos esas elecciones.

Y si no, acabaremos dirigiendo todo los mismos.

Vámonos a Madrid.

Ha salido la sentencia de Jaca.

Van a fusilarlos.

-Fernando es tu amigo.

Te quiero como nadie puede hacerlo.

Vuelve, por favor.

Los asuntos de Madrid los soluciono yo.

¿Qué opción hay?

Puedes perder la casa.

Dentro de poco serás mi esposa.

Yo te protegeré para que no te falte nada.

Tendrás todo lo que siempre has deseado.

¡Los que nos traicionan desde dentro son los peores!

-¡Salvador!

¿Hay alguien ahí?

  • Capítulo 37

La Señora - Capítulo 37

11 ene 2013

El descubrimiento de que Fernando es amante de Isabel tiene a Hugo perturbado. Desesperado, reta a Fernando a duelo. Al poco tiempo llega la noticia de que Hugo e Isabel ya son padres y de que Fernando intervino en la sublevación de Jaca.

Histórico de emisiones: 04/01/2010

 

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  1. MTV

    Jajaja cada vez que Angel y Victoria se ven...ella le dá una bofetada....jajajajajaj

    29 ene 2017
  2. Mmfs66

    Me encanta el personaje de. Carmela. La actriz es fantástica

    08 sep 2014
  3. albi

    quedan dos grandes capitulos por emitir. Igual que cuando la emitieron por primera vez, se le echará de menos cuando termine. Gracias tve por realizar y emitir esta gran serie.

    11 ene 2013