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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 32 -  Los artículos a favor de la República publicados por una revista con la firma de Prometeo tienen cada vez más seguidores - Ver ahora
Transcripción completa

Escúchame.

Ángel salió de mi vida hace años y su vuelta no va a cambiar nada.

Hice mi elección.

Y fuisteis tú y Aurora. Vosotros sois mi familia.

Tú y Aurora.

Nuestros caminos no van a cruzarse.

Puerta

Disculpen.

Ha llegado esta nota.

El legado papal nos invita para su presentación oficial.

Subtitulado por TVE.

Ya se ha dormido.

¿Tan pronto? Sí. Tenía algo de fiebre.

Podemos llamar a Freire.

No iré a la recepción.

¿Tienes miedo?

No, no es eso. Pero es seguirle el juego.

Precisamente, Victoria. Si quiere jugar, jugaremos.

¿Por qué pasar por eso?

No podemos desairar al nuevo legado, ni argumentos para que murmuren.

Su presencia no cambia nada, ¿no?

Claro.

Iremos a esa dichosa recepción.

¿Qué ropa querías que me pusiera? -No sé. Algo que no huela a vaca.

Que tú te has casado, pero yo estoy así.

-Si te pones así, me subo.

Que está a punto de nacer un ternero. -Mujer.

No seas así. Cómo te pones por un comentario.

Quería estar a solas.

En tu casa no puede ser. -¿Y qué?

¿En mi casa no es suficiente?

-¿Qué te pasa?

-No sé qué hago aquí. Mi sitio está en la montaña.

Aquí solo hay gente. Me ponen nerviosa.

-Si nunca te han puesto nerviosa.

Si te gustaba el baile.

-No. No me gustaba la gente ni los bailes.

No echo de menos salir a la calle y saludar a los conocidos.

Ni el mercado los jueves.

Ni la alegría, ni la música de la banda.

No lo echo de menos. ¿Te enteras?

Pues eso.

-Rosalía.

Muchas gracias. Gracias.

Padre.

Enhorabuena por su nombramiento. Qué sorpresa.

-Isabel.

-Para alguien de provincias...

...solo han pasado cinco años. Te he entendido.

No reniego de mis orígenes. Estoy orgulloso de ello.

-Vivimos momentos complicados para el país.

La iglesia tendrá una posición clara.

Espero acercar posiciones. He vuelto con ese propósito.

Si me disculpan.

Debo seguir.

¿No te quitas el abrigo?

Empieza la función.

Venga. Deja de llorar, que te va a dar algo.

-Que me dé.

Así no tendré que...

-¿No tendrás que qué?

¿Pío te trata mal?

-No. -¿Entonces?

-Vacas.

-¿Vacas?

Yo reconsideraría su posición.

Podrían pensar que simpatiza con la causa de los militares detenidos.

No creo que sea para tanto.

Si los republicanos llegan al ejército será el principio del fin.

Señores marqueses.

Siento no haberles podido saludar antes.

Nada. Estábamos muy entretenidos.

Debo daros la enhorabuena. Tengo entendido...

...que tras mi partida a Roma dios os dio un hijo.

Es una niña.

Bueno, es un ejemplo que todo matrimonio debería aprender.

No desespere. Dios le concederá ese heredero que tanto desea.

Dios me ha dado todo lo que un hombre anhela.

Sería injusto pedirle más.

Por supuesto.

Tiene toda la razón.

Yo creo que exageras. Encarna ya sabe lo que hace.

-No me pidas que no me preocupe. Me da miedo que se meta en líos.

Y no me gusta que murmuren. A ella le da igual.

Pero debería mirar por la familia. Por el niño.

No sé. -Encarna quiere...

...lo mejor para su hijo. -Venga, vámonos.

Es tarde. -Serías feliz...

...si entendieras que los tiempos cambian y nosotros.

No se puede vivir en el pasado. -¿Qué más da lo que haga Encarna?

-¿Y en qué pasado vivo?

La decencia siempre significará lo mismo.

-Entonces no deberías hablar con el marido de otra...

...agarrada de su mano.

Y no creeré que intentas quitármelo. -No era mi intención.

-Si no pasa nada.

¿Nos vamos ya?

-Hasta luego.

Sonríe. Nadie debe darse cuenta de lo que te afecta.

Aún me estoy poniendo al tanto de todos los asuntos.

Responder las llamadas del arzobispo no me deja tiempo.

Estará preocupado por la venta de esas tierras.

Es el principal interesado.

Todo a su tiempo. Las tierras no se van a mover de sus sitio.

El antiguo legado... Pero ahora el legado soy yo.

No me gusta decidir con ligereza. Mis prioridades son otras.

Espero que eso cambie.

O la República le pillará con el paso cambiado.

Dios no lo quiera. Las reformas agrarias...

...dejarían a la iglesia sin tierras y sin dinero.

A la iglesia y a usted.

No. Seguro que si los republicanos se quedan esas tierras,...

...sería más fácil negociar con ellos. Son más pragmáticos.

Se siente sola. -¿Y nada más?

-No tiene tiempo para bajar al pueblo.

-Y Pío no tiene don de palabra. No tiene con quien hablar.

Está muy triste.

-Eso tiene fácil arreglo. Me voy a buscarla.

Y que se bajen los dos al pueblo. Seguro que Pío puede subir cada día.

-Pero es que Pío no quiere, le gusta vivir arriba.

-Será cabestro. Mira que se lo dije. Ese rapaz no es para ti.

No te conviene. Y mira.

Me va a oír. -No.

Me pidió que no se lo dijera para que no se lo digas.

-Pobrecilla mía.

Le doy la razón a Vicenta. con lo de los hombres.

-¿Qué vamos a hacer? -No lo sé.

-Pero Pío a mí no me conoce.

No me había divertido tanto en años.

Por mucho que disimulaba a Gonzalo se lo llevaban los demonios.

-Gracias por traernos. Últimamente el coche no para de dar problemas.

-¿Una copa?

-Sí, me gustaría, sí.

¿Te queda de ese whiskey que guardabas en la bodega?

-Voy a ver.

-¿Qué te pasa? -¿Cómo pides clemencia por ellos?

Puede afectar a tu carrera.

-No traicionaré mis ideas por ascender rápido.

-Entonces hazlo por mí. No quiero verte en una situación comprometida.

-No, no puedes pedirme eso. -Demuéstrame que me quieres.

-No tienes derecho. Nunca te pedí nada.

-Quizá deberías haberlo hecho. -Aquí está.

Whiskey 15 años. El mejor de la bodega.

Toma. Guárdalo en la caja.

-¿Qué vamos a hacer con este dinero?

-Primero comprar las telas más elegantes que haya.

Y hacer vestidos así. Y luego arreglaremos la casa.

-¿Quieres que me ponga a hacerte vestidos?

-No exactamente.

Perdona, Mema.

Ya has tenido mucha paciencia.

Vamos a poner un negocio decente.

-Decente. ¿Estás loca?

-La ciudad se volverá loca. Seremos empresarias respetables.

-No te entiendo. ¿Por qué haces todo esto?

Puerta

¿Qué has averiguado?

El marqués está en el casino. Su chofer en la cantina.

No irá a recogerle hasta las seis.

Bien. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Mándale aviso.

Pero déjame tiempo para que llegue a palacio antes que él.

¿Qué? ¿Esperas a Lucas?

-No es asunto tuyo.

-Escúchame.

Sé lo que vais a hacer.

Y es una locura. -No sé de qué me hablas.

-Lo sé, eres como yo.

Como yo era hace años.

Y no te va a llevar a ningún lado.

Al penal con suerte.

-Para batallas tengo las de mi padre. Así que déjame tranquilo.

-Mírame.

Que me mires. A mí me costó un alto precio darme cuenta.

¿Eso quieres para ti? -Antón.

-Me tengo que ir.

No puede estar aquí. -Es un mensaje...

...para el marqués.

Tú sigue, que ahora vuelvo.

Padre. Quiero decir, Ilustrísima.

Buenas tardes. ¿Está el señor marqués?

Ha salido, pero si quiere esperar...

...aviso a la señora Victoria.

Ludi, Ludi.

Tú serás Aurora.

Sí.

¿Sabes qué significa tu nombre? No.

La que abre las puertas al sol.

A un nuevo día.

¿Qué pasa? ¿No te sale? No.

Ya verás.

Es muy fácil.

Hay que esperar el momento oportuno.

Primero lo rodeas suavemente.

Suavemente. Sin apretar.

Lo dejas que escape.

Y cuando esté a punto de parar, tiras y vuelve a tus manos.

¿Ves qué fácil?

¿Qué haces aquí?

Vámonos.

Es hora de merendar.

Pensé que estaría el señor marqués.

Ya ves que no es así.

Estás aquí, querida. Te hacía en el ropero, como siempre.

-No tenía humor.

-Tengo un problema.

Con Fernando.

Me mandan investigar a mis compañeros.

Que haga una lista de simpatizantes republicanos.

Quieren evitar que el veneno republicano entre.

Quiere evitar que se repita lo del aeródromo con militares más altos.

Pero Fernando no para.

-A veces uno dice cosas que dan lugar a mal interpretaciones.

-Él mismo lo dijo. Tiene las mismas ideas que los que van a juzgar.

-No puedes incluirle, es tu amigo.

-¿Y no lo sé?

Es que no me debato entre la lealtad a mi padre y el hombre que me salvó.

-Eres un hombre justo.

-Le he visto luchar por la patria.

Por el rey y por mí.

Jamás lo traicionaría.

Se nota tu mano. Todo esto ha cambiado mucho.

Sé qué pretendes hacer.

¿Qué es, según tú?

Negándote a la venta harás daño a Gonzalo y a nuestra hija, no a mí.

No debe pagar por el pecado de sus padres.

¿Ni siquiera respetas eso?

Por Aurora decidí quedarme. No me he arrepentido nunca.

Si alguien debe pagar, esa soy yo.

Si haces algo a mi familia, me tendrás enfrente.

¿A qué has venido a mi casa?

Le estaba esperando.

He venido a hablar de negocios.

¿No me invita a sentarme?

¿Para qué?

Por tu cara imagino que no vas a firmar la venta.

¿A qué has venido?

No le reconozco. Tirando la toalla a la primera de cambio.

No. Elijo las batallas que puedo ganar.

Le pido no hablar en esos términos.

Se trata de de que todos salgamos beneficiados.

Déjate de juegos, nunca me han gustado.

Los que no maneja usted quiere decir.

¿A qué has venido?

Estos años he visto las cosas de otro modo.

Y se lo debo a usted.

No hubiera accedido a irme sin su colaboración.

Por eso tras estudiar los informes creo que oferta es muy ventajosa.

Firmaré la venta.

Con una condición.

¿Cuál?

Perdón.

-Así se paga el delatar a nuestros amigos.

Esas tierras tienen wolframio.

Por favor, no disimule conmigo.

Rezar no es lo único que has hecho en Roma.

El tiempo cunde mucho cuando no hay distracciones.

Con Europa en guerra con wolframio eres rico.

El cura que salió de este pueblo...

...no mostraba interés por esos asuntos.

Pienso en mi futuro.

Ya.

Vamos al grano.

¿Cuánto quieres?

Quiero convertirme en su socio.

¿Socios?

Me estás diciendo que seamos socios. Esto sí que tiene gracia.

Si no acepta mi propuesta, se quedará sin nada.

Esas tierras son las más ricas en wolframio y las más extensas.

¿Qué tiene de malo compartir el pastel?

Antes muerto.

Entiendo su contrariedad. Pero sería una lástima...

...perder un negocio por rencillas.

No creo que sus socios se muestren comprensivos.

Piénselo, no tengo prisa.

Seguro que verá las ventajas.

Me marcho. Mis ocupaciones me reclaman.

¿Te sale ya?

Muy bien.

Ludi, llévate a la niña. Muy bien.

Marqueses.

¿Qué ha pasado? -Lo sabes perfectamente.

No te apures, te voy a contar todo.

¡Es la mitad de lo de mi amigo, por tu culpa!

Nadie nos traiciona, que te quede claro.

¿No le habrás matado?

Atrás. Atrás.

Es cosa de dos exaltados que han actuado por su cuenta.

Lo siento.

No consentiré otro ataque como este.

No. Los exaltados precisamente hacen imposible la llegada de la República.

Cuesta confiar...

...en quien nunca nos apoyó. Pues convénceles...

...porque sin el ejército no conseguiréis nada. ¡Nada!

Nos necesitamos. Debemos estar unidos...

...para no cometer los errores del pasado.

Si de mí depende, no volverá a repetirse.

Tienes mi palabra.

Espero que de ti dependa.

¿Qué haces despierta? He venido por si necesitaba algo.

¿Le preparo leche caliente con miel?

Ya casi he terminado.

Mañana, a primera hora, manda esta carta.

Es urgente.

Lo que usted mande, padre. Gracias, Carmela.

Gonzalo respira agitadamente

¡Ludi, Ludi!

¿Te sale ya?

A ver.

Muy bien.

Pero que muy bien. Gracias, papá...

Respira sofocadamente

¿Qué pasa?

Respira agitadamente

¿Estás bien?

Creo que...

Creo que tienes razón sobre mi hija.

No puedes renunciar a tu propia sangre.

No se puede borrar el pasado por más que lo intentemos.

¿Aún no se sabe quién le pegó...

...aquella paliza? -No, ni me importa.

-Dicen que fueron dos.

-Bueno, para según qué cosas, dos hombres son mejor que uno.

-No es ninguna broma. Te lo advertí.

-No sé de qué me estás hablando. Déjame ayudarte con estas cajas.

Te recuerdo que tú me pagas.

Suspira contrariado

¿Necesita ayuda?

-Ah...

Gracias.

Suerte que a tu señora le traigan esto...

...de París y que te las regale. -Si llevan pantalones.

-¡Bueno! Qué anticuada estás.

He visto a mi señora con pantalones.

Una diseñadora parisina viste a mujeres como a hombres.

Ríe

Dicen que volverá a abrir.

¿Hugo no te ha dicho nada? -Que no.

-No des pie a que te metan en esa lista...

...aunque debas callarte lo que piensas.

-¿Quieres que el poco tiempo que tenemos...

...lo pasemos hablando de política?

Te he echado mucho de menos.

¡Ah!

-¿Te duele?

-Ahora menos.

Ríen traviesamente

-Tenemos dos horas. He mandado a Dolores de recados.

-¡Isabel!

¿Hay alguien en casa?

-¡Por Dios, mi suegro! A estas horas siempre juega su partida.

-¡Isabel! ¿Estás arriba?

-¡Oh! -Voy, don Álvaro.

Golpean la puerta

-¿Sí? ¿Quién es?

He venido a ver al padre Ángel. Un momento, por favor.

Lo siento, ha salido.

Comprendo.

¿Sabe cuándo volverá? A última hora.

He aprovechado para bañarme.

¿Podría decirle que quiero hablar con él?

¿De parte?

Soy Victoria Márquez.

¿Hoy no tenía su partida?

-Ah, me apetecía dar un paseo.

¿Te encuentras bien?

-Solo es cansancio.

Las obras de caridad me tienen muy ocupada.

-¿No tiene que ver con mi hijo? -Eh...

-Isabel...

No es verdad...

...que me apeteciera pasear. -¿Ah, no?

-No. Quería hablar a solas contigo.

Algo me preocupa desde hace tiempo. -¿Sí?

-Lleváis varios años casados...

...y seguís sin darme un nieto.

Hugo es mi único hijo.

Quiero un heredero para el negocio familiar.

-Dios es quien decide sobre estas cosas, don Álvaro.

Nosotros no podemos hacer nada más que esperar.

-¿Y poner algo de vuestra parte?

-¡Don Álvaro! -Hija, perdona.

Pero comprende mi preocupación.

-Hago cuanto está en mi mano, pero los hijos los manda Dios.

-Supongo que tienes razón.

Cuando tengan que llegar... llegarán.

-Eso espero.

Carlota.

Ah...

Lo siento, me he equivocado.

¡Padre!

Carlota...

¿Cómo está usted, padre?

Pero si...

Pensé que... ¡Dios Santo!

Mírate.

Te has convertido en una mujer.

Estás tan hermosa,...

...hija.

Gracias.

Bienvenida a casa, Carlota.

Gracias.

¿Malas noticias?

No es nada. Quizá vaya unos días a Madrid.

Victoria, yo... No tienes que darme explicaciones.

Se te ha olvidado firmar los pedidos.

Victoria, los pedidos.

Sí, sí.

¿Estás bien?

Claro.

La mina no pasa por buen momento,...

...hemos tenido muchos gastos.

Pero los trabajadores están contentos...

...y los beneficios ya llegarán. La mina no me preocupa.

Desde que llegó Ángel, Gonzalo está distinto.

Ya no quiero que nada cambie.

Era feliz. Por eso he ido a ver a Ángel.

¿A su casa?

No quiero que nada enturbie la felicidad de Aurora.

Seguro que Ángel tampoco. Eso te habrá dicho.

He dejado recado a la mujer que trabaja en su casa,...

...una chica joven. Ángel había salido.

Ahora anda ocupado.

Victoria, ahora deberías pensar en otra cosa.

¿Cuándo llega la hija de Gonzalo?

Ludi, la señorita Carlota.

A su servicio.

-Gracias.

Todo es justo como siempre imaginé.

Carlota,...

...todos estos años te he tenido lejos de mí por...

Por prudencia. Creí que era lo más sensato.

Ahora sé que me equivocaba.

Espero que algún día puedas perdonarme, hija.

No tiene que pedirme perdón.

Hizo lo que creía mejor.

Nunca me faltó nada. Sí.

Quería que tuvieses la mejor educación, pero no basta.

Ah... Eres sangre de mi sangre.

Y eso está por encima de todo.

Carlota, quiero que formes parte de esta familia.

Ríen

No sabe cuánto tiempo he deseado oír estas palabras.

Quiero dar una fiesta en tu honor. ¿Una fiesta?

Sí, que todos se enteren de que la primogénita del marqués...

...ha llegado a la ciudad. Ah...

Hm, eso está muy bien. Seguid así.

-¿Seguir? No ha venido ni un alma.

-Tranquila, vendrán. -Sabes que la gente no olvida.

Bastante nos costó encontrar a estas. -Pero están.

-Porque al hambre no hay pan duro.

Pero las señoras es otro cantar. No necesitan venir.

-Te equivocas, las telas y patrones que Conchita envió...

...no se encuentran aquí.

No todas pueden permitirse ir a París.

Sin embargo, quieren aparentar que pueden permitírselo.

-De ahí a entrar donde unas putas...

-Saben que a veces hay que tragar hiel para conseguir algo.

Además, nada mejor visto...

...que redimir a las ovejas descarriadas.

Esas señoras vendrán, mema.

Se comerán su orgullo y entrarán en la casa...

...que durante años visitaron sus maridos.

Y presumirán de haber hecho decente un antro de perdición.

Ese será su triunfo.

Y el nuestro, si sabemos tener paciencia.

Muy bien, Pedro.

Y ahora, si me dices lo que sabes, podrás salir al jardín.

-A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde,...

...hacia, hasta, para, por, según,...

...si, so, sobre y tras.

-(RIÉNDOSE) Vamos, ¿a qué esperas? ¡A jugar!

-¿Dónde vas con esas prisas? -Ha terminado la lección.

-La señora Encarna te espera...

...en su habitación. -¿Sabes qué quiere?

-Querrá darte instrucciones por su viaje.

-¿Se marcha?

-Se va unos días a Madrid, donde una amiga.

-Subiré a hablar con ella.

-Este niño... Ahora quería ayudarme a podar.

-Puede hacerlo, ha terminado la lección.

-¿Te pasa algo, Marcelina? -¿Eh?

-Si te pasa algo. -No, qué va. ¡Nada!

Subo a hablar con Encarna.

-"Ha llegado".

Está bien, Ludi.

Querida, llevamos un buen rato esperándote.

Lo siento. Quería traerle un postre de Adelina.

Victoria, te presento a Carlota.

Bienvenida.

Gracias.

Gracias, Ludi. De nada, señora.

Los hace desde que yo era niña.

Espero que te gusten.

Gracias, señora, qué detalle. No me trates de usted.

Perdón.

Esta ciudad te gustará.

No es grande ni tiene grandes entretenimientos,...

...pero mar y montaña lo compensan. No necesito mucho.

Eres joven, querrás divertirte.

Me conformo con estar aquí.

¿Quieres conocer a Aurora?

Está en el jardín. Ha sido un viaje largo.

Me gustaría refrescarme.

Ya habrá tiempo de presentaciones.

Carlota tiene que descansar.

Vamos, te acompaño a tu habitación. Si necesitas cualquier cosa, dímelo.

Gracias.

Reloj

Padre. -Me extraña que tarde tanto.

-¿No creerá que le ha pasado algo?

Puerta

Lo siento. El tren venía con demora.

Espero que traiga hambre. Tengo la cena lista.

-Huele que alimenta, Carmela. Gracias.

-Vino a visitarlo una mujer.

Pidió que le diera el recado. ¿Qué mujer?

La señora marquesa de Castro.

-No suele presentarse sin avisar.

¿Qué querría? Lo ignoro.

Ya es mala suerte para los negocios de su marido...

...que tengas la última palabra en la venta.

Han sido años sin veros.

Deberíais hablar para normalizar las cosas

No tengo nada que tratar con ella.

Mis asuntos son con su marido.

Como legado, tomaré la decisión más provechosa...

...para la institución que represento. Es mi deber.

Lo cumpliré pese a quien pese. Si sigues por este camino,...

...no me extrañaría nada verte en breve...

...vistiendo la púrpura cardenalicia.

Si ese destino me tiene deparado el Señor,...

...que así sea.

-Ya pueden pasar. La cena está servida.

Debemos huir de los desacuerdos. Olvidarnos de lo que nos diferencia.

Y pensar solo...

...en lo que nos une...

...porque nuestro objetivo es común: el Borbón y su corona.

Por la Segunda República. ¡Viva la República!

-¿Queréis que nos metan en el cuartelillo?

-¡Viva, Prometeo! -¡Viva!

-Callaos.

Mañana a primera hora salgo...

...para Madrid. Recibí un telegrama de Unión Republicana.

¿Saben que escribes tú los artículos? Puede ser peligroso.

Tranquilo, lo saben a través de mi editor. Es de confianza.

Me convocan a una reunión urgente.

Qué bonita es Carlota.

Hm, sí.Y bien educada.

Será una buena influencia para Aurora.

Me alegra que esté aquí.

¿Estás segura?

Yo te lo propuse.

Su lugar está aquí, junto a su padre.

¿Y entonces por qué no estabas esperando?

Porque estaba muy nerviosa.

No quiero que nada salga mal. Nada saldrá mal.

Seguiremos siendo igual de felices.

Más aún. Ahora la familia está completa.

Visi, dos culines, que tenemos la boca seca.

¿Qué te parece el artículo?

-Muy bien, ¿qué va a parecerme?

¿Y eso?

Me resbalé.

También se te debió...

...de caer esto.

¿Dónde lo encontraste? Me lo dio Fernando Alcázar.

Acordamos no tocar a ese hombre. ¡Lo acordaste tú!

¿Eh? Se lo merecía por delator.

¿Acaso te ha delatado? Y se lo has puesto fácil.

Si no respetamos las decisiones, ¿de qué sirven? Mírame.

-No volverá a suceder, Encarna.

¿Tú qué dices?

Antón.

Si no nos ponemos de acuerdo, ¿cómo convencer al país?

Antón, debes ir corriendo al acantilado. Ha pasado algo.

-"Había muy mala mar".

"Y una ola echó la chalupa contra las rocas del acantilado".

"Toda su familia iba dentro".

"Su padre y sus hermanos".

"No se ha salvado ninguno".

"Todos han perecido en la mar".

Rompe a llorar

La madre de Antón murió cuando él era pequeño.

Su padre y sus hermanos eran lo único...

...que ese pobre chico tenía.

Ahora ya no tiene a nadie.

Y todo por culpa de ese patrón malnacido,...

...que no le importa un carajo. -No.

Es el mar, Salvador.

Que parece estar esperando a las barcas para lanzarlas...

...contra las rocas. Yo no dejaba de pensarlo cuando faenabas.

No dejaba de pensar que te pasaría.

Y la angustia me comía.

-Pero, amor, no tienes de qué preocuparte.

A mí no me pasará nada.

Nada podrá separarnos.

¡Maldita sea! Ya no puedo llevar este vestido...

...por la hija de Gonzalo. -Tienes más.

-Claro que tengo más, ¡muchos!

Ni sé cuántas veces los ha tocado la modista para disimularlo.

¡Están todos pasados de moda!

Si vieras las revistas que me envía Alejandro, lo notarías.

Al final, esa mujer...

...se saldrá con la suya. -¿Quién?

-¿No te has enterado?

Alicia Santibáñez ha abierto una casa de corte y confección.

Como si eso la convirtiera en una mujer decente.

Pero es la única que tiene patrones y telas de París.

-Sigue preocupándote lo que te dijo...

...mi padre, ¿verdad? -No digas tonterías.

Se le pasará.

-¿Y si no?

-Se le pasará cuando vea que los hijos no llegan.

Y terminará aceptándolo.

Como nosotros.

-Perdóname, Isabel.

Perdóname por todo lo que te estoy haciendo.

-¡Hugo!

Hugo... -Ojalá esa metralla...

...hubiera acabado con mi vida y nunca hubiera vuelto de África.

-No digas eso, por Dios. -Ahora estarías casada con otro.

Tendrías hijos y serías una mujer feliz.

-Hay más cosas que me hacen feliz.

Voy a organizar el desayuno.

¿Qué haces con eso? Hay que preparar el desayuno para Pedro.

-El niño ya desayunó. Está con Marcelina, dando la lección.

-¿Dónde?

-En el jardín. Según Marcelina, era una pena desaprovechar...

...un día tan bueno. -Hm. De tanto sol,...

...el niño se pondrá negro.

Como si fuera un zarrapastroso.

¿Qué te pasa, Adelina? ¿Sigues preocupada por Rosalía?

-Esa niña no se me va...

...de la cabeza. -¿Qué quieres que haga?

¿Dejar a su marido...

...y bajarse a la ciudad sola? -No, con Pío.

¿Dónde mejor que con su tía?

-¿Y las vacas? ¿De qué vivirán?

-No sé, Vicenta.

Yo solo sé que no quiero ver a mi sobrina tan triste.

Tanto tiempo encerrada en conventos y ahora en esa granja.

Igual, con olor a vaca.

-Déjame pensar. Algo se nos ocurrirá.

Subiré esto a la habitación de Encarna.

Suspira y solloza

Señora, ¿sirvo el desayuno...

...en el salón? Sí, gracias.

¿Y el señor? Salió temprano.

Piano

Es la señorita Carlota.

No seas traviesa.

Las manos se colocan así.

Es una niña muy inquieta.

Como yo cuando era pequeña.

He visto qué bien lo haces. Cuéntaselo a Ludi.

¿Me das un besito?

Espero que seáis buenas amigas.

Seguro.

Un día podrías pasear juntas. Le encanta jugar con la arena.

Y cerca hay playas muy bonitas. Claro.

Este palacio es algo frío. Hemos intentado hacerlo acogedor,...

...pero las paredes de piedra siguen ahí.

Me parece perfecto. Me alegra que estés cómoda.

¿Cómo debería sentirme en casa?

Has pasado toda tu vida fuera.

Recibiendo la mejor educación.

Estudiando en los mejores colegios.

Quizá echaras de menos el calor...

...de una familia. Nadie tuvo vestidos...

...tan bonitos. Mi padre veló por que tuviera lo mejor.

Por supuesto.

Enhorabuena. Gracias.

Álvaro... -Será un placer asistir...

....a la fiesta en honor de tu hija...

...y darle el recibimiento merecido.

Todavía recuerdo cuando te lamentabas de tu falta de descendencia.

Y ahora tienes, no una, sino dos hijas.

La vida da gratas sorpresas. O sorpresas menos agradables...

...como la vuelta a la ciudad de esa mujer.

Alicia Santibáñez nunca será igual.

Brindemos por que la decencia ha llegado a nuestra ciudad.

Ríen

Mientras que en Riaño tengamos dónde acudir.

-Buenos días,...

...caballeros. ¿Podemos hablar...

...un momento, señor marqués?

Por supuesto. Disculpa.

¿Qué hace aquí? No deben vernos juntos.

¿Qué pasaría si mis socios americanos supieran...

...que no reciben trato exclusivo?

De momento, no trata con nosotros.

¿Qué pasa con esas tierras...

...de donde sacará el wolframio que nos prometió?

Todo está controlado.

¿Ha adquirido ya la propiedad?

Ha surgido un pequeño inconveniente.

Pero es cuestión de tiempo...

...que lo solucione. Tiempo es lo que no tiene, marqués.

Si en 15 días no ha empezado...

...la explotación, nos veremos obligados...

...a buscar otro proveedor más fiable.

¿Está dándome un ultimátum?

Parece que lo ha entendido.

La industria alemana no puede detenerse mientras usted se toma...

...el coñac en un casino. Somos gente seria, marqués.

Y pensábamos que usted también.

¿Pedro?

¡Pedro!

¡Pedro!

-Pedro no está aquí. -Ya.

Eh...

-¿Sí? -Eh, verás,...

...quería... Quería pedirte un favor.

-Tú dirás.

-Pues que se acerca el día de mi cumpleaños...

...y queríamos un día libre.

-¿Qué te pasa? -¿Y esa carpeta?

-Estaba bajo la alfombra. -¡Ese niño!

Estaba buscándola. -¿Es tuya?

-Claro. Cuando pille a ese granuja,...

...se entera. Acabaré dándote la razón.

-Marcelina.

Aún no te he contestado.

-Suponía que no habría problema.

-Ya lo consultaré con Encarna. Descuida.

-Gracias, Vicenta.

-¿Qué llevas ahí?

-Nada. Cosas de las clases.

-¿Está Vicenta arriba? Debo preguntarle si hay recados.

-Sí, está arriba.

Por cierto, Justo, he pedido un día libre.

-¿A santo de qué?

-Por mi cumpleaños.

-Quedan dos meses. -¿Qué más da?

No metas la pata, con el sí a Vicenta.

-Descuida.

Los alemanes están poniéndose nerviosos.

Si no estoy sacando ese mineral antes de 15 días...

...se irá al traste. Estoy terminando de construir...

...dos buques costosísimos...

...precisamente para transportar tu wolframio.

¿Te crees el único con el agua al cuello?

Ambos tenemos grandes deudas bancarias.

Ese cura del demonio debe dar su brazo a torcer.

A lo mejor...

Tengo cierto ascendente sobre el nuncio, el cardenal Illescas.

Ah, no me gusta molestarlo con cuestiones de negocios,...

...pero podría explicarle nuestro problema.

Esto ya no te atañe a ti solo. Sí.

Contáctale, pero no le menciones nada de los negocios.

Recuérdale que el padre Ángel es conocido aquí...

...por sus problemas con la justicia. Ha sido denunciado.

Por agredir físicamente a miembros del Somatén.

Por ayudar a huir a los anarquistas cuando tomaron la casa Márquez.

Y sobre todo, sería una pena que conocieran sus superiores...

...los poderosos sentimientos que ha tenido siempre hacia Victoria.

Incluso cuando esta estaba casada.

Dudo que sea propio de un legado vaticano.

Quieres desacreditarlo.

Solo él se opone a la venta.

Si cae en desgracia, su sucesor vendrá.

¿Estabas ahí, hijo?

¿Cómo no me has dicho nada? -¿Ocurre algo, padre?

-No.

Nada. El negocio.

Ciertos compromisos que me preocupan.

-Ya. -Nada que no pueda solucionarse.

Solo necesito hablar con el cardenal Illescas.

-Usted sabrá lo que hace, padre. -¿Qué te ocurre, hijo?

-¿Qué le ocurre a usted?

Durante años me ha acusado de estar unido a Gonzalo y ahora...

...se mete en la boca del lobo. -Son negocios.

-¿Como interrogar a mi mujer sobre por qué no tenemos hijos?

-¿Eso? No... no pensé que te molestara.

-Eso no es asunto suyo...

...sino de mi mujer y mío.

No permitiré que nadie interfiera.

-Quería entender por qué no llegaban. Pensé que Isabel...

...ponía inconvenientes. -Isabel es...

...la mejor esposa que puede tenerse.

No consiento que lo ponga en duda.

-Tienes razón. No es asunto mío.

Perdóname si te he molestado.

Pensé que un nieto me permitiría corregir...

...cuanto hice mal contigo.

No quise molestarte.

Me hacía ilusión ver a un niño correteando por esta casa.

La ilusión de un pobre viejo.

¿Es para mí?

Muchas gracias, es muy bonita.

Cada día está más guapa.

Quería agradecerte personalmente la invitación a la fiesta.

Si necesitas ayuda para organizarla, pídela.

No, no hace falta. Todo estará bien. ¿Estás segura?

¿A qué te refieres? La vuelta de Ángel y su negativa...

...a vender las tierras que quiere Gonzalo está en boca de todos.

Solo tú sabes lo que significa.

Lo que puede suponer para tu vida con Gonzalo,...

...con tu hija. No te preocupes. Todo estará bien.

Supongo que la llegada de Carlota ha eclipsado todo.

Bueno, estamos muy contentos. Es encantadora y guapísima.

Ya darás fe de ello.

Cuento contigo para que la ciudad la acepte.

Me haría muy feliz.

Ahora déjame contarte el último chiste.

¿Sabes quién quiere convertirse en mujer decente?

¿Quién?

Ríe

¿Te has enterado...

...de algo más? -Por Dios, Alicia.

¡Con la que tenemos encima! Dicen que es muy guapa y educada.

El marqués dará una fiesta...

...en su honor.

Llaman

-Abre.

-¿Es el taller de costura? -Sí, sí, pase.

-Soy Dolores. Trabajo en casa...

...de los señores de Viana. -Adelante, pase.

¿En qué podemos ayudarla?

-Dice mi señora que a ver si pueden...

...hacerle un vestido. -¡Ah!

-Hm, dile que le haremos con gusto...

...el mejor traje que haya visto...

...esta ciudad. -Quiere algo...

...parecido a este.

-Ah. -Y aquí les manda un vestido...

...para las medidas. -Ya, pero no es lo mismo...

...sin probarla. Para eso tendría que venir aquí.

-Quiere que sean discretas con el asunto.

-Dile que todo se hará...

...con la discreción que su posición merece.

¿Le has puesto al día?

Llaman

Adelante.

Sí, eso son estupendas noticias.

Tiene visita, señor marqués.

Su Ilustrísima, el padre Ángel.

Álvaro, tengo que dejarte. Que pase.

Pase.

Siento presentarme sin avisar.

Seguro que lo siente, pero no volverá a hacerlo.

¿Verdad, padre?

Quería saber si había tomado una decisión ya...

...sobre mi oferta.

¿Crees que estoy planteándome ser tu socio en la explotación?

Estamos solos, déjate de disimular.

Sabía que esa sería su reacción. Por eso he venido.

Debería saber que hay otras ofertas.

¿Otras ofertas? Lamentablemente, no puedo...

...desvelar la identidad de los interesados.

Pero seguro que les gustará saber...

...que son tierras ricas en wolframio.

Como bien sabe, las posibilidades de negocio de ese mineral...

...en los tiempos que corren son infinitas.

Es fácil conseguir otros posibles compradores.

Señor marqués, la oferta era bien clara.

Yo le cedo las tierras en arrendamiento...

...si somos socios en su explotación.

Usted gana para mantener su tren de vida...

...y la iglesia para los necesitados.

Mire,..

...tiene una semana para decidirse.

Si no recibo este contrato firmado entonces...

...entenderé que no le interesa...

...y me abriré a otras opciones. Guárdate esa basura y sal.

Ah, me olvidaba.

Lamento no haber podido atender a la señora marquesa anteayer...

...en mi casa. Ahora tengo prisa,...

...pero dígale que gustoso la recibiré. Buenos días.

Nuestros hermanos ya no sufren dolor.

Disfrutan de la vida eterna.

La muerte no es un final, es el principio...

...de una nueva vida en presencia de Dios.

Para quienes nos quedamos aquí, la muerte de un ser querido...

...es algo trágico que nos produce dolor e incomprensión.

Solo Dios conoce sus razones para llevárselos.

Él nos da la vida y nos la arrebata.

-¡Mentira!

A mi familia se la ha quitado ese patrón,...

...que les mandó faenar con mar gruesa.

¡Ese malnacido me ha arrebatado a mi familia!

Ludi pregunta si no vas a desayunar. No tengo apetito.

¿Te pasa algo?

¿Por qué no me lo has contado? ¿Contarte qué?

¡Que habías ido a verlo!

Porque es un asunto entre él y yo. Por Dios...

Se presenta sin avisar, me exige aceptar su oferta...

...y me dice que mi mujer ha ido a su casa.

¿Cuánta humillación crees que puedo aguantar?

¿No te das cuenta? ¿No ves que pretende esto?

Fui a su casa para pedirle...

...que dejara de meterse en nuestras vidas.

(SOLLOZANDO) Para suplicarle...

...que nos dejara en paz. ¿Suplicarle?

Lo que hiciera falta. ¡Mi mujer no suplica!

¡La señora marquesa de Castro...

...no se rebaja y menos ante un indeseable!

¡No me grites!

Yo no te grito. Solo te quiero. ¿Cuándo tendrás...

...algo de sentido común? ¿Te parece normal...?

¿Damos un paseo? ¡Quería pedirle que nos dejara!

¿Cuál es tu sitio favorito? -La playa.

¡Estoy haciéndolo por amor! ¿Hacia quién?

Hacia ti. ¡Pues demuéstramelo...

...y no le dirijas la palabra!

Llora

Grita desesperado

Vámonos, Aurora.

Me acaba de llegar una carta del arzobispado.

El cardenal en persona vendrá.

Supongo que eso significa que nos ayudará.

Ajá, Su Eminencia está deseando conocer al marqués de Castro.

¿Está siendo todo de su agrado, caballeros?

¿Un poquito más de champán? Le felicito, señor marqués.

Una fiesta con mucho gusto. ¿Cuándo tendremos el placer...

...de conocerla? A su debido tiempo, Fernando.

Las cosas buenas se hacen esperar. -Creo que el cardenal...

...está invitado. Espero con ansia poder saludarlo.

Hugo. Isabel.

Qué guapa. Qué vestido tan bonito.

Gracias, Victoria. Tú también estás guapísima.

Si me disculpan.

-Acaba de llegarme recado de que el cardenal está en la ciudad.

Llegará en cuestión de minutos.

Zimmermann. -Señora.

Siempre radiante.

Bienvenido.

"Herr" Marqués. Ha hecho bien en venir.

Gracias.

Solo quería comprobar con mis propios ojos su forma de cerrar...

...los negocios. ¿Sí?

Va a comprobar qué seria es...

...la palabra del señor marqués.

-La señorita Carlota ya está lista. Disculpe.

Estás espléndida, hija.

Señores, es un placer para mí...

...presentarles a mi bellísima hija, Carlota de Castro.

Aplausos

-Heinrich Zimmermann.

Veo que las palabras de su padre al describir su belleza...

...se han quedado cortas.

-"Das ist nett von Ihnen".

-"Sie sprechen Deutsch!".

"Was eine schöne Überraschung!".

Le felicito, su hija es una joya.

-Nadie diría que se avergonzaba. Parece, de repente, la reina.

-Entiendo por qué no la conocíamos.

Con una hija así, también querría tenerla lejos de los solteros.

-Eminencia.

Eminencia.

El marqués de Castro.

Eminencia.

Eminencia.

Padre Ángel, si es tan amable, exponga la situación...

...al señor marqués.

Todos los trapos sucios que le han contado sobre mí...

...eran conocidos por la iglesia.

Yo mismo los confesé hace años.

Un sacerdote no tiene secretos...

...ante Dios. ¿Lo mantendrá en su puesto?

El legado tiene un pasado más que cuestionable.

Me sorprende que no sepa...

...que arrepentimiento y confesión ...otorgan el perdón divino.

Hay más alegría por un pecador arrepentido...

...que por cien justos...

...que no necesitan arrepentirse. Esto es inadmisible.

Este hombre pretendía a mi esposa.

Su animadversión hace injustas sus decisiones.

He venido porque el marqués es persona grata para la iglesia...

...y quería decírselo en persona.

El legado vaticano administra los bienes eclesiales.

Su palabra es tan justa...

...como la del Papa.

Si quiere hacer tratos con la iglesia,...

...tiene que hacerlos con el legado, le guste o no.

La oferta sigue en pie.

¿Victoria?

Tenías razón, la hija del marqués...

...es encantadora. Te lo dije.

Es como si fuera sangre de mi sangre.

Espero que le den un caluroso recibimiento.

Si me disculpan.

-¿Quién será la heredera?

¿Aurorita, la hija legítima de Gonzalo y Victoria,...

...o esa bastarda que nadie sabe de dónde ha salido?

-¡Carlota! Estábamos comentando lo precioso que es tu vestido.

Magnífico. Y que sería un placer que nos ayudaras...

...en las obras de caridad de la iglesia.

Debes contarnos todo lo que has visto en Europa.

-El placer es mío, Sra. de Viana. Gustosa acepto su invitación.

-Si vamos a ser amigas, mejor llámame Isabel.

-Ahora, si me disculpan, debo atender a mis invitados.

-Sus invitados...

Pero esta se cree que la casa ya es suya.

Suspira resignada

Rompe a llorar

No llores, hija.

Llaman a la puerta

Gonzalo.

Siento importunarte,...

...tus invitados esperan.

Lo siento, trataba un negocio con mi nuevo socio.

El padre Ángel.

Señor marqués. Eminencia.

Señora.

  • Capítulo 32 (2ª parte) y 33

La Señora - Capítulo 32 (2ª parte) y 33

04 ene 2013

 "LA HEREDERA"  Los artículos a favor de la República publicados por una revista con la firma de Prometeo tienen cada vez más seguidores. Detrás de dicho seudónimo se encuentra Encarna.

Histórico de emisiones: 23/11/2009 y 30/11/2009

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