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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 28 - Ángel se enfrenta a una aldea diezmada por la enfermedad - ver ahora
Transcripción completa

Señor, no nos deja otro camino.

Acaba de arriesgar lo que en este mundo...

...probablemente le importa.

Pocos pueden presumir de saber lo que me importa.

Quizá algo relativo a que su mujer jamás se entere...

...de la razón de la muerte de su padre.

Volverá a tener noticias nuestras.

Solo que quizá la próxima...

...será usted quien venga en nuestra busca.

Señor marqués.

¡Corre!

Me has dejado ganar.

¿Por qué dices eso?

Porque eres mejor jinete que yo.

Un jinete que todavía se resiente de su herida.

Entonces eso es injusto.

Pues tienes razón.

Has sido muy injusta.

¡Muy injusta!

¿Qué haces?

Estás completamente recuperado.

Relincho

Eloy.

¿Debe seguirnos siempre?

Tiene orden de no hacerlo. A no ser que sea algo importante.

¿Vienes?

Me quedo un rato más.

Quería pasar por casa para ver cómo está todo.

Como quieras.

¿Tuvo algún problema? No.

Con este dinero conseguiremos medicinas.

¡Padre!

¡Padre!

¡Padre!

¡Padre!

¡Padre!

En cualquier momento pasa algo.

-¿Quién te crees que soy, una hermanita de la caridad?

-Ellos no tienen nada.

Ángel me contó que esas criaturas se están muriendo de hambre.

-Y la Iglesia se ocupa. -La Iglesia no se ocupa.

-Pues díselo a tu hermano, que es el cura, y a mí déjame de líos.

-Te dije que poco le sacarías. Es un agarrado.

-Prometí a Ángel ayudarle. -Habla con los que él ayudó.

A ver si no se gastan el dinero en sidra.

-Ya lo he hecho. No tienen nada.

O no lo comparten.

-¿Y te extraña?

-No debemos ser como los señores.

-Ángel se portó muy bien con ellos. Si no por ti, que lo hagan por él.

Sabíamos que sería fácil arañarles dinero. No so buenos tiempos.

-Quizá buscamos en el lugar equivocado.

-¡Isi! -Ya voy.

Tú habla con ellos. Yo, con las mujeres.

A ver si sacamos algo.

"El Servicio de Inteligencia británico tiene buena información".

"Y si, como en el caso de Ricardo Márquez,...

...hay una muerte dudosa de por medio, se dedican a fondo".

"Le sorprendería, señor Marqués de Castro,...

...la cantidad de información fuera de su control,...

...que lo compromete en esos interesantes informes".

¿Quiénes son?

Trabajan para el Gobierno americano.

Entonces, tienen pruebas.

Quizá sea un farol.

Sin un as en la manga, no me llamarían a Londres.

No hablamos de empresarios.

No me gustan los tratos con los Servicios Especiales.

Son palabras mayores.

Esas tierras les interesan y mucho y no quieren desvelar su identidad.

O habrían sido más claros desde el principio.

¿Qué interés tienen los americanos en una tierra que vale por paso?

¿Qué están buscando?

Y eso no es todo.

El ingeniero que trabajó para los Márquez desapareció hace tres años.

¿Cómo? No hay informes geológicos.

¿Han terminado las pruebas?

Están en ello, pero lleva tiempo.

Tiempo es lo que no tengo, así que presiónales.

Señor...

¿Qué piensa hacer con los americanos?

Cuando vamos a la tienda, se me hace eterno.

-¡Qué exagerada!

-Al menos, a ti te habrá servido de algo.

-Pues sí.

-¿Sí?

-¡Sí !

-¿Qué te ha dicho? -Pío no habla mucho.

-No, labia no tiene.

-Me dijo que quería que conociera su casa y presentarme a Jacinta.

-Creí que no tenía hermanas. -¡Que no!

Jacinta es su vaca, la que ganó el premio.

-¡Qué romántico!

-Pues sí.

Sobre todo, cuando me dijo que nunca se sintió tan bien con una mujer.

Y que le gustaría pasar toda su vida conmigo.

-Para no hablar mucho, ya te ha dicho bastante.

-No veo el momento de volver a verlo.

-Cuidado con tu tía.

No ve con buenos ojos a Pío, por muy romántico que sea.

Si no le ha pasado nada, ¿por qué está tan rara?

-¿Qué le iba a pasar, Adelina?

-Solo sé que salió de casa hecha un pincel...

...y volvió totalmente desencajada.

-Pues yo no le noté nada.

-Está más tiesa que un palo. Le ha pasado algo.

A ver si ha tenido noticias del interfecto.

-¿No crees que esté muerto?

-Que Dios me perdone por malpensada, pero no es normal.

-Que no haya tenido noticias de él no es normal.

-No, no es normal.

-¡Ya era hora!

-Sí, ya era hora. Hoy había revuelo en la tienda.

-Dejad las cosas ahí.

Ludi, ponte el delantal y súbele un caldo al señor.

A ver si lo resucitamos.

-Muy bien. -Venga.

-Rosalía, ayúdame con el carburador del coche, que vuelve a fallar.

-Muy bien.

Te veo muy distinta.

Es el pelo.

El pelo no madura a la gente.

No eres la de antes. Es como si fueras otra.

La maternidad cambia a las mujeres. Sí.

O eso dicen.

También lo dicen del sufrimiento.

¿Por qué no fuiste?

Por cómoda que sea esta casa,...

...te tuviste que sentir fuera de sitio.

Lo intenté.

Sobre todo, tras morir Pablo.

Pero mi sitio tampoco estaba donde antes.

Así que tienes razón, ya no soy la misma.

Tú siempre estuviste enamorada de Pablo Márquez.

Preferiría no hablar de eso.

Eres muy joven. Tienes toda la vida por delante y el derecho a ser feliz.

Pablo ya no está.

Y, sin embargo, yo estoy aquí, ocupando tu habitación.

Sí, con tu insoportable sentido del humor.

Puerta

Adelante.

-Disculpad.

Traigo un caldito de Adelina que resucita a los muertos.

Lo que necesitas.

-Sí.

-No quería decir eso.

-No pasa nada, mujer.

Muerto entero, no, pero medio muerto sí llegué.

Me conformo con que el caldo de Adelina sea la mitad de milagroso...

...de lo que dices.

Y yo me conformo con que dejes de hablar y te lo tomes.

Vicenta.

-¿Sí?

-El carburador del coche sigue dando problemas.

-Manda que lo arreglen.

O díselo a Rosalía, que tiene buena mano.

-Se lo he dicho.

-Pues ¿a qué viene esto?

-Adelina y yo estamos preocupados por ti.

-¿Preocupados por qué exactamente?

-El otro día saliste muy decidida y al volver...

-No nos vimos.

-Te vio Adelina y dice que llegaste muy nerviosa.

-Y tú quieres saber si lo que dice esa metomentodo es verdad, ¿no?

-Claro.

-Pues siento defraudarte.

Pero el otro día no pasó nada y yo estoy bien.

Para tu información...

...y para la suya, ya que no me lo pregunta ella.

-Vicenta... -¿Cómo voy a deciros que estoy bien?

-Hace tres meses y medio que no sabes nada de Julio.

No me convences.

Puerta

-¡Victoria!

¿Cómo están Encarna y Alejandro?

Bueno, ahí van.

Ahí van.

"¿Cómo se encuentra?".

"Parece más animado".

"Está comiendo mejor".

¿Qué dice Freyre?

No hay mucho que decir.

Que aunque ha mejorado, el peligro sigue ahí.

Y lo peor es que Alejandro lo sabe.

¿Y ahora qué vais a hacer?

¿Nosotros?

Ya nada. Es como cuando me fui con él a Barcelona.

Por un momento, me engañé.

Creí que la vida con Alejandro sería fácil.

Que él me quería y que no pasaba nada si no sentía lo mismo por él.

Pero me equivocaba.

Aunque no quisieras admitirlo.

Sé que si no hubiera pasado lo que nos pasó,...

...nuestro futuro habría sido corto.

¿No habrías podido llegar a quererlo?

No como a Pablo.

El amor...

...no tiene que ver con la amistad...

...o con el cariño.

¿Y en nombre de ese cariño, hasta dónde vas a llegar?

Hasta el final.

No voy a dejarle solo.

Pasos

Perdón.

El niño no para de llorar.

No quiere comer si no es con su madre.

¡Qué carácter!

Este niño ha salido a su padre.

Gracias, Vicenta, ya voy.

Victoria.

Necesito hablarte de algo.

Sí, dime.

Se trata de un asunto personal.

Necesitaba pedirte...

...un adelanto sobre mi sueldo.

¡Por Dios, Vicenta! ¿Tanta historia para una tontería así?

Creí que era una cosa más seria.

¿Cuánto necesitas?

Había pensado lo que corresponde a cuatro meses de trabajo.

Claro, mujer.

Dame un día y lo tendrás en mano.

Gracias, Victoria.

Vicenta.

Esto no tendrá que ver con Julio, ¿verdad?

No.

Gonzalo ha intentado mover sus hilos, pero nada.

¿No has vuelto a tener noticias de él?

No, nada.

Todo se va a arreglar.

Ya verás.

Claro.

Seguro.

¿A qué vienes? -A vea a Alicia.

-Será mejor que te vayas.

-No tiene que ver con nosotros.

-¿No te has dado cuenta?

Todo tiene que ver con vosotros, lo que haces y lo que no haces, todo.

-¿Qué está pasando¿

¿Dónde está?

-Déjalo, Mema.

Solo él puede sacarla de esa habitación.

Alicia, soy yo, Salvador.

Abre la puerta, por favor.

Puerta

Puerta

Alicia.

Alicia, solo quiero hablar contigo.

Abre, por favor.

-Sabía que no serviría de nada.

-¿Cuánto lleva así?

-El mismo que tú comprometido con la chica de la taberna.

No mucho, pero suficiente.

-Dile que necesito saber que está bien.

Por favor, Mema.

-No sé si servirá de algo, pero, descuida, se lo diré.

¿Piensas que le ocurre algo?

No lo sé, pero no es la Vicenta de siempre.

No es solo por el adelanto.

Supongo que será por no saber nada de Julio.

¿Cómo quieres que se encuentre? Es normal, Victoria.

El miedo a enfrentarse con algo que no quiere saber.

¿Qué quieres decir?

¿Crees que puede haberse marchado?

O eso o que algo horrible le ha pasado.

Y cualquiera de las opciones es mala.

No me gusta verla así.

¡Qué suerte tiene de tenerte!

Victoria.

Tengo que salir de viaje.

¿De viaje? Sí.

¿Adónde?

A Inglaterra.

Las negociaciones con la naviera se complican.

Y Álvaro de Viana me ha pedido que vaya a ver si cerramos el trato.

¿Cuándo te irías?

A los De Viana les corre mucha prisa.

Tendría que salir mañana.

¿Mañana? Sí.

¿Para qué demorarlo más?

No quiero que te vayas.

Ni yo quiero irme, pero no hay opción.

Victoria.

Esto lo hago por nosotros.

Por nuestro futuro.

Llévame contigo.

¿Para qué?

¿Para no poder estar juntos? Van a ser solo unos días.

Y ahora te tienes que ocupar de Vicenta.

No quiero que te vayas.

Habré vuelto antes de que te des cuenta.

Te lo prometo.

Te lo prometo.

Señora.

-¿No te habías ido ya?

-La señora de Arriaga estaba en la puerta.

-¡Marichu!

-He venido porque se trata de algo muy grave, Isabelita.

Muy grave.

-¿Qué pasa?

-¡Qué vergüenza!

Si los curas actúan así, no sé qué va a pasar.

-¿De quién hablas?

-Del padre Ángel.

¿Sabes lo que ha hecho en su parroquia?

Vender el altar que le donamos. -¿Qué?

-Lo que estás oyendo.

Vas a tener que invitarme a... -¡No, no!

Quiero decir que tienes razón.

Eso es muy grave.

-Sí. -La señora de Fanjul debe saberlo.

-La señora de Fanjul y el obispo.

-Por supuesto.

Ve a contárselo.

Yo avisaré a la marquesa.

-Isabelita.

¿Tú crees que esto es el principio?

-¿El principio?

¿De qué?

-Los obreros están callados.

Pero porque se preparan para cambiarlo todo, como en Rusia.

-No digas bobadas. España nunca será Rusia.

Aquí hay orden y cabeza. Anda.

Cuéntaselo a las demás y ya veremos qué hacemos.

Acompáñala, Dolores.

Iba a salir y como tengo que ver a la marquesa, estaré tres horas fuera.

Toses

¿Te gusta?

Sí.

Era de mi madre.

Ya pasó, tranquila.

Intenta dormir, ¿vale?

Ya he dado casi toda la medicina.

¿Y los ancianos? No llega para más.

Si bajamos la cantidad...

Los niños son lo primero.

Está bien, Candela.

Lo que me contaron no se acerca a la realidad.

Esto está muy lejos de la ciudad.

No debería venir a mancharse con la inmundicia.

Sabes que yo no soy así. Yo no sé cómo es usted.

¿A qué ha venido?

¿A convencerme de que vuelva y lo olvide todo?

¿O a reprenderme por vender el altar para conseguir medicinas?

¿Crees que eso entorpecerá mi prometedora carrera en la Iglesia?

Mírelos.

Mírelos bien.

No necesitan altares.

Necesitan comer para que la enfermedad no los destroce.

Será mejor que se marche.

Podría contagiarse.

Siento profundamente que me hables así, Ángel.

Pero supongo que debo asumir mi penitencia...

...por no haber hecho las cosas bien, por haberme equivocado....

...durante tanto tiempo.

Y supongo que solo me queda esperar.

Esperar a que quieras escuchar mi razón y mis explicaciones.

A que quieras darme tu perdón.

Mire, padre... No.

Ahora no es tiempo, lo sé.

El resentimiento y la amargura lo pueden todo.

Pero yo sé esperar.

Ha traído algunas mantas...

...y ropa.

Supuse que vendrían bien.

Aquí hay mucho que hacer.

Esto ya está.

-Menos mal. Casi se me cae encima.

-No le pongas pimiento rojo.

-Ya lo sé, mujer.

¿Adónde vas?

-A casa de Victoria. Llamó antes.

El marques se ha ido de viaje.

-Espera, que le tengo algo que sé que le va a gustar.

-Tengo buenas noticias.

-¿Buenas noticias? -He sabido de Julio.

-¿Cómo? ¿Dónde está? ¿Qué pasó?

-Se enteró de que nos iban a dar una sorpresa y fue a ver qué preparaban.

En la taberna se lo dijeron.

-¿El qué?

Su hermana estaba muy enferma en el pueblo.

Se fue urgentemente. -¿Así?

¿Sin avisar? ¿El día de vuestra boda?

-Julio es así.

Solo era ir al pueblo. Cuando venda lo que tiene allí, vuelve.

-¿Y no pudo avisar en este tiempo?

-Julio es así.

Ya hablaré con él cuando vuelva.

Cada cosa tiene su momento.

Voy a contárselo a Victoria.

-Bien. -Vuelvo pronto.

-Adiós.

-No me lo creo, Adelina. ¿Tú has oído qué historia?

-Es su marido, Justo.

Y eso ya no hay quien lo cambie.

-Ya lo sé, Adelina, ya lo sé.

¿Estás segura? Sí.

No sabes cómo me alegro.

Consuelo ha puesto el grito en el cielo.

Dice que Salvador me va a llevar a la ruina.

Y que después de la boda, se volverá al pueblo.

Ya está tardando.

No seas así, mujer.

Siempre se ha preocupado por nosotras.

Siempre ha intentado sacar tajada.

Se casó con padre pensando que se haría rica y le salió mal.

Le he prometido que sería la madrina de mi boda. No te importa, ¿verdad?

A mí solo me importa verte feliz.

¿Y qué dice Salvador?

Ya sabes cómo es.

Ahora está con la faena de pescadores.

Ojalá se le pase ya.

Visi.

Salvador no es un hombre que se deje dirigir.

Ya sabes qué le pasó con... Yo no soy como esa.

Por eso se queda conmigo.

No digo eso.

Lo que te digo es que tienes que aceptarlo como es.

Sin intentar cambiarlo.

¿Y crees que no lo hago?

He intentado conseguir dinero para la parroquia de su hermano.

No creas que es fácil.

¿De Ángel?

Sí, es que no estás enterada.

En su nueva parroquia la gente pasa hambre y Salvador quiere ayudarlo.

Por eso también quería verte.

Claro, haré lo que pueda.

Gracias. Sabía que podía contar contigo.

Antes que cura, Ángel es un buen hombre.

-Encarna.

¡Alejandro!

¿Qué haces levantado?

No querrás tenerme encerrado toda la vida, ¿no?

Isabel. Victoria.

Juan me ha dicho que Gonzalo está de viaje. ¿Por qué no me lo dijiste?

Ha sido algo imprevisto.

Casi mejor así.

Tenemos que hablar de algo.

Sí, claro. Pasa.

¡Alicia!

¿Por qué no me has avisado?

-¿Qué venía buscando Salvador?

-Anda pidiendo a todo el mundo dinero para la parroquia de su hermano.

-¿Caridad?

-A ese gente le falta de todo y le sobre enfermedad.

-¿Te pidió dinero?

-No.

Solo parecía preocupado por ti.

-Trae la caja. -No estamos en la mejor situación.

Las chicas...

-Solo es dinero y quiero que se lo lleves.

¿No vas a hacer lo que te pido?

-Sí, pero no te quejes si nos trae problemas.

Y no me digas que no te avisé.

-No me voy a quejar, Mema, descuida.

Ya no me quejo.

¿Quién te lo dijo? La cotilla de Marichu.

Así que lo sabe media ciudad.

¿Por qué Ángel haría eso?

Porque hay mucha necesidad.

Tanta que no podemos hacernos una idea.

Pasan hambre.

No sabes lo que hace su hermano. ¿Salvador?

Pide a los pobres que den lo que puedan.

Imagínate cómo está la cosa si los pobres hacen caridad.

Dicen que los niños se mueren.

¿Qué enfermedad tienen?

Según cuentan, tuberculosis, tisis, gripe.

La enfermedad se ceba con esas criaturas sin alimentar.

El padre Ángel está haciendo algo muy grande.

A costa de su seguridad.

¿Qué quieres decir?

No se trata de lo que Ángel hace con las donaciones del Sagrario.

El anterior párroco murió de tisis. Por eso nadie quería esa parroquia.

¿Puede estar en peligro?

No pretendo alarmarte, pero tampoco puedo ocultarte la verdad.

Sé lo importante que es Ángel para ti.

Por eso creía que debías saberlo.

Gracias.

No debiste levantarte. No es bueno precipitarse.

Para volver a ser el de antes, es indispensable la actitud.

No creo que la falta de ánimo sea un problema para ti.

¿Tú crees?

El otro día vi al niño.

Y te vi a ti con el niño.

Y por un momento pensé...

...que erais mi familia.

La familia que habríamos conseguido si no se hubieran torcido las cosas.

Ahora me encuentro mejor.

Y tiene sentido luchar por mi vida.

Tenemos derecho a ser felices.

Juntos, si tú quieres.

Eso ya no puede ser.

Escúchame.

Yo sé que lo que pasó con Pablo fue horrible.

Y que no sientes por mí lo mismo que sentías por él.

Pero el cariño...

...y el respeto nos pueden dar la felicidad.

Me preguntaste si había pensado en irme de aquí.

Claro.

Pensé en irme cuando murió Pablo.

También al recibir tu telegrama de Barcelona.

Debías rehacer tu vida.

Pensé que Pablo me quitaría al niño.

Y tenía miedo.

Tú me querías.

Estaba segura de que serías un buen padre.

Pero ahora todo eso ha cambiado.

Todo ha cambiado...

...porque te has enamorado.

No tenía que haber pasado.

Es el último hombre del mundo en el que me tenía que haber fijado.

No he podido evitarlo.

Lo siento.

No importa, Encarna.

Gracias. -Gracias a ti.

El padre Ángel te lo agradece. -Adiós.

-¡Que no te dé vergüenza!

-Te dejo esto, que es lo que más alimenta.

-Es para la parroquia.

No tenemos cuartos, pero esto puede ayudar.

-Claro que sí.

Muchas gracias.

Dejadlo en la parte de atrás, que Fortu no lo vea.

Yo se lo daré a Salvador.

-Muy bien. -Gracias.

-Busco a Salvador.

-Ya ves que aquí no está.

-Supongo que si te doy algo, se lo harás llegar.

Es para su hermano.

De parte de Alicia.

-Dale las gracias a Alicia de parte de Salvador y de su hermano.

Y dale las gracias de mi parte.

-Bonito anillo.

-Sí.

No es como los que lleváis vosotras.

Pero para mí es más que suficiente.

Lo que todas queremos es encontrar a nuestro hombre...

...y pasar la vida entera a su lado.

-Tienes coraje, niña.

-Y tú, muy poca vergüenza para venir aquí.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

-¿Vicenta Ramírez vive aquí? -Sí.

-¿Puedo pasar? -Sí, señor.

-¿Qué pasa?

-Este señor pregunta por usted.

-Jacinto Molina, señora. Trabajo para el Ayuntamiento.

-Ludi, puedes retirarte.

Pase al despacho, por favor. -Gracias.

-¿Quién es ese hombre?

-Trabaja en el Ayuntamiento y quiere hablar con Vicenta.

-¿Y de qué?

-No sé. Se han metido en el despacho.

-¡Esto pasa de castaño oscuro!

-¿Dónde se habrá metido esa criatura, Dios mío?

¿Sabes dónde está Rosalía? -Pues no.

-Cuando vuelva, me va a oír.

-¡Ah, sí!

Creo que la mandado Justo a la ciudad a por algo para el coche.

-¿Y cómo Justo no me lo ha dicho?

-No sé. Es que últimamente está muy preocupado por Vicenta.

-¿Qué le pasa a Vicenta?

-Pues que ha venido un hombre del Ayuntamiento ha hablar con ella.

-¿Qué tiene que arreglar Vicenta con el Ayuntamiento?

¿Qué es? ¿Por qué hay que pagar?

-El impuesto por cambio de titular de las tierras.

Si no lo pagan en diez días, procederán al embargo.

-Pero ¿embargar qué? ¿La finca?

-La finca se ha vendido, por esto tienen que pagar impuestos.

Esas tierras ya no son suyas.

-¿Cómo que la finca ya no es mía?

-Su marido, señora, vendió esas tierras.

-Es que...

...yo no lo sabía.

-Los papeles son perfectamente legales.

Su marido tenía derecho a venderla. pero debe pagar los impuestos.

Pero como no lo localizamos...

-Yo soy la única responsable.

-Siento traerle estas malas noticias, pero es mi obligación.

-Ud. cumple con su deber. Váyase tranquilo.

Disculpe que no le acompañe.

-No se preocupe, señora.

¿Creías que no me iba a enterar de que lo haces?

Las obras de caridad son para las señoronas.

¿Quién me paga el tiempo que pierdes? -Hago mi trabajo.

-Eso está por ver.

-¿Qué te importa que quiera ayudar?

-Pierde tiempo de trabajo.

-Nos ha cobrado la sidra.

Y si nuestras mujeres quieren ayudar, no es culpa suya.

-Echa una mano, que te va a salir barriga de comer.

-Yo no tengo casi de nada.

-Ayuda al padre, que es hijo de compañero.

¿O vas a preferir que nos vayamos a otra taberna?

-Está bien. Voy a ver qué puedo dar.

-Eso está mucho mejor.

-Gracias.

-Cualquiera lo habría hecho.

-Han traído muchas cosas.

-He estado con los pescadores, pero no ha dado para mucho.

-Aquí han traído dinero y todo.

Incluso ha venido tu amiga Anselma, creo que se llama.

Ha traído esto de parte de Alicia.

-No quería ofenderte, Visi.

-Tranquilo.

Le he dado las gracias de tu parte.

Será mejor que te des prisa. Esos enfermos no tienen tiempo.

Tose

¡Juan, prepara mi caballo, voy a salir!

-¿Ahora, señora? -¡Sí, ahora!

Tos

Tos

Padre.

Tiene que descansar.

Ud. tampoco descansa, Cándida.

Yo no tengo otra cosa que hacer.

No ha dejado de ayudarme ni un solo día.

No tengo familia...

...ni nada mejor que hacer.

Antes de usted, vivía con el padre Aurelio.

Yo le ayudaba desde que vino aquí.

Más de 15 años estuve a su lado.

Hasta que se me murió.

Debió de ser muy duro.

Yo no sé de más vida que de ayudar a la gente.

Y haciéndolo me siento bien.

Y es como si estuviera él aquí conmigo.

Eso es lo que él me enseñó.

Y con eso me conformo.

Y ya basta de charla, que hay mucha tarea por hacer.

Carreta

¡Salvador!

-¡So, so!

¿Qué haces aquí?

¿Creías que te ibas a librar de mí?

No es mucho, pero la gente no anda sobrada.

Es más de lo que hubiera soñado.

¿Me ayudas?

Llévaselo a Cándida.

Puedes, ¿verdad?

Y algo de leche.

Resérvala para los que puedan salir adelante.

No hay para todos.

Entiendo.

Te dije que la gente te estaba muy agradecida.

Se han volcado contigo.

Yo no lo merezco. No digas eso.

Lo hacen porque saben que ayudas por bondad y por ellos.

Esos niños no se merecen ese final.

Lo hacen porque creen en ti.

¿Y si no hay más que hacer?

¿Y si remamos contra una corriente imposible?

Toma.

Esto es para medicinas.

Puede ser que no se salven todos, pero servirá para muchos.

Tú podrás contra esa corriente, hermano.

Y sabrás encontrar tu sitio como yo el mío, ya verás.

Gracias, hermano.

Señora, ha llegado esto para usted.

Me lo ha dado la señora Vicenta. Gracias.

"Querida Encarna".

"Te esperé en la playa todo el tiempo que pude".

"Pero me di cuenta de que nunca llegarías".

"No sé las razones que te lo impidieron".

"Supongo que solo tú las conoces y solo por eso merecen mi respeto".

"Solo quiero que sepas que, esté donde esté,...

...te llevaré conmigo".

"Y si tú quieres esperarme, cuando esto cambie, volveré a buscarte".

"A ti y a ese hijo tuyo al que, si tú me dejas, criaré como si fuera mío".

"Para así, algún día,...

...tener el valor de contarle qué ocurrió con su padre".

"Para algún día poder vivir en paz con la mujer a la que amo".

¿El señor se queda a cenar?

-Claro, Dolores.

El señor Alcázar es un amigo.

Por un servicio más en la mesa.

-Sí, señora.

-A veces me sorprendes.

-Sospecharían si nuestra relación no fuera normal.

Y sería anormal romper el trato.

-Pero es que este no es el trato que a mí me gusta tener contigo.

-Cuidado, pueden vernos.

-No.

Tu suegro y su sobrino estaban en el casino.

Además, tú misma lo dijiste.

Hay cosas que no se pueden contener.

-O mucho me equivoco o esa misma idea está torturando ahora a Victoria.

-Al final lo has hecho.

-Solo le hablé del altar y de la situación del padre.

-Pero, Isabel,...

...¿quieres que la marquesa se meta en problemas que no tiene?

Que ande como nosotros, escondiéndose.

-¿Por qué crees que mi intención era esa?

Yo solo quiero lo mejor para ella.

Que viva lo mismo que vivo yo cuando te tengo aquí.

Que no se arrepienta de lo que no se atreve a hacer.

Encerrada en esas paredes, esperando la felicidad...

...que nunca va a llegar.

Yo sé lo que es eso, Fernando.

-Lo sé.

-No me pidas que tenga remordimientos por tenerte conmigo.

Eso es.

Verás como te hace bien.

Y ahora hay que intentar dormir.

¿Eh?

¿Mamá?

Victoria.

¿Qué haces aquí?

Solo quería saber si estabas bien.

¿Te encuentras bien?

¿Estás bien?

Yo no hice nada, tía.

Solo fui a ayudar a Visi para que llevara de todo al padre Ángel.

No cogí el coche.

-Eso fue lo que me dijo Ludi que estabas haciendo.

Ir a por una pieza para el coche.

-Pero... -También.

-Ya está bien.

Ninguna volverá a la compra.

Y tú menos que ninguna.

¡Venga, adentro!

¡Las dos fuera de mi vista!

¡Que no os quiero ver!

¡Venga!

Yo sé muy bien lo que se trae esta rapaza entre manos.

Antes soltera que con ese muerto de hambre.

¿No te parece, Vicenta?

-¿Qué?

-Vamos a ver, Vicenta, ¿qué te pasa?

Llevas mucho esperando noticias de Julio.

Y ahora que las tienes...

...estás muerta.

-No quiero hablar.

-Es por ese hombre que vino, ¿no?

-¿Tú cómo sabes eso?

-Adelina.

Déjame a solas con Vicenta.

-Justo, no me asustes. -Déjanos, Adelina.

-Está bien.

Una sabe bien cuando sobra sin necesidad...

...de que se lo digan.

-¿No lo vas a abrir?

-Creo que ya sé lo que hay dentro.

-Estaba en la joyería de la Calle Mayor.

Todos saben que ese usurero compra lo que la gente necesita vender.

No me costó mucho desempeñarlo.

-Has hecho una buena compra.

A Marcelina le va a gustar.

-Vicenta, no seas tan burra. Así no podemos ayudarte.

-¡Tú no me puedes ayudar en nada!

-¡Has vendido tus cosas!

Igual que el collar que te regaló Julio.

-¿Me espías?

-Quiero ayudarte, pero no puedo si no me dices qué pasa.

Yo sé que Julio no ha aparecido y que tienes problemas.

Problemas de dinero por ese desgraciado...

...que vino aquí a destrozarnos la vida.

-¿Ya has acabado?

-Vicenta...

-Cierra la cancela antes de acostarte.

Buenas noches, Justo.

Risas

Verás qué rico está esto.

Vamos, pequeña.

Tus manos deben de ser las más suaves que la han tocado.

Has hecho por ellos lo que no habría hecho nadie.

Tú también al venir aquí.

Tenía miedo...

...por ti.

No quiero rendirme a la voluntad de Dios.

Quizá Él decidió que tú y yo no podíamos ser felices.

Pero esto no puede ser voluntad suya.

Esto no. Dios no tiene que ver con esto.

Nosotros elegimos nuestro camino.

Tienes razón.

Somos nosotros los únicos culpables.

Pero yo no me resigno.

Puerta

Esa carta es de él, ¿verdad?

Estar lejos de ti debe de ser el peor castigo.

No lo entiendes.

Si lo encuentran, lo matan.

¿Y así te demuestra lo que te quiere? ¿Arriesgándose al enviarte esa carta?

Pudiste haberte ido con él.

Y decidiste quedarte conmigo.

Yo no podía dejarte, Alejandro.

Soy tu atadura. No.

Te he aferrado a una vida que no quieres vivir.

No lo entiendes.

No me puedo ir con él.

No puedo.

Por mi hijo, por ti, por la gente a la que quiero.

Sabes que solo serás feliz...

...si sigues tu corazón.

Encarna, si no lo sigues,...

...pagas un precio muy alto.

Señor Alejandro, ¿qué le pasa?

¡Señor! ¿Se encuentra bien?

¡Justo!

¡Ludi, Encarna!

¿Qué pasa? Ayúdenme.

¡Alejandro!

¡Alejandro!

¿Estás bien?

Estoy un poco mareada.

Hace falta un médico que vea a estos niños.

Con tu ayuda y la de los demás, saldrán adelante.

Quizá salgan adelante este año.

Quizá al siguiente no sobreviva ninguno.

Salvaremos a estos y otros morirán en otro lugar.

No se puede salvar el mundo.

Es un mundo horrible.

Quizá no merece salvarse.

¡Que yo trate de hacer algo cuando no puedo ni salvarme a mí misma!

Te mandaré medicinas y dinero.

Pero no voy a volver.

Supongo que es lo mejor.

No debes exponerte.

Ese no es el único peligro que temo si vuelvo.

Victoria...

No puedo pasar un día contigo sin sentir que mi vida se derrumba.

Vuelvo con mi marido...

...o con mis obras de caridad.

Con mi vida.

Quizá la felicidad para mí solo sea eso.

La ilusión de ser feliz aunque no tenga lo que quiero.

Te rindes.

Fue una imprudencia venir. No debí hacerlo.

La Victoria que conocí no se rendiría.

Me rindo porque no se puede hacer más. Hemos perdido.

¿Quieres a tu marido?

¿Quieres a Gonzalo?

¡Contéstame!

Solo hay un hombre en mi vida.

Moriría por él. Daría mi vida entera.

Por eso arrastro mi penitencia cada día.

Cada minuto que pasa.

Recorrería mil veces el camino que separa esto y mi casa.

Todo el desprecio y toda la humillación no podrían contenerme.

Porque por mucho que me engañe,...

...aunque niegue la verdad, solo hay un hombre.

Si lo dices, no habrá vuelta.

Que Dios me perdone.

El hombre al que quiero no es mi marido.

  • Capítulo 28

La Señora - Capítulo 28

28 dic 2012

Ángel se enfrenta a una aldea diezmada por la enfermedad. Necesita dinero para medicinas y Salvador decide hacer una recolecta por toda la ciudad para ayudarle.

Histórico de emisiones: 26/10/2009

 

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  1. Ximena Alejandra

    Los derechos de autor son los q no dejan ver los programas, que lastima, esta novela me había enamorado ¿¿

    31 may 2016
  2. cristy1

    Porqué ya no puedo continuar viendo la serie de La Señora?. Me quedé en el capítulo 26. No se vale. Agradeceré puedan asistirme. Cristina Benítez Hernández

    26 feb 2013
  3. Mercedes della pena

    me gusta mucho !yo soy brasileira...... Brasilia - Brasil Mercedes dela Pena

    02 ene 2013
  4. maria luisa

    Deberían emitir más series como esta ,es impresionante como enganchan las historias que estan bien echas. Chapop por los actores que cada día nos tienen pendientes de lo que pasar en el capítulo correspondiente.Simplemente fantástica ..

    29 dic 2012
  5. Loraine

    Hola Beatriz acabo de ver el capítulo 28 aunque con algunas interrupciones. Que serie más espectacular y fascinante. Saludos desde República Dominicana.

    29 dic 2012
  6. Beatri

    Loraine lo mismo me pasa a mi. No creo que es cuestion del Flash Player porque otras veces me ha pasado y despues lo puedo ver al otro dia.

    29 dic 2012
  7. Loraine

    Luis no se qué ha pasado con el capítulo 28 porque puedo ver perfectamente el 27. Gracias por la sugerencia en mi caso no se trata del flash player!!!!

    29 dic 2012
  8. Luis S

    Lo siento que lo puedan ver, pero yo no he tenido problemas, actualicen su flash player por si ese es el motivo.

    29 dic 2012
  9. Beatriz

    ¿Para que cuelgan el video si no se puede ver? favor de arreglarlo. Gracias.

    28 dic 2012
  10. Mariana

    Por favor arreglen el video del capítulo del viernes que no se puede ver! No carga ni se mueve.

    28 dic 2012