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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 27 - El estado del marqués tras el atentado es muy grave - ver ahora
Transcripción completa

Por la libertad.

Deberías estar más contenta. Vicenta pensará que no te alegras.

Estaba pensando en Pablo.

Victoria, tienes que olvidar.

Te aseguro que nada me gustaría más, pero no puedo.

Siempre se puede empezar de nuevo.

¿Crees que es posible?

Te sorprendería de lo que somos capaces.

Eso te pasó a ti, ¿no?

Cuando llegaste, conociste a Irene.

Disparo

¡Gonzalo! Victoria...

Gonzalo...

Ah...

¡Justo!

"El destino es como una furcia indecisa...

...que nunca se adapta a nosotros". Tranquilo.

"Este no es sitio para nadie". ¡Justo!

"El destino es como una furcia..." ¡Justo!

¡Vicenta! ¡Justo! "Este no es tu sitio".

¡Ayuda, por favor!

(LLORANDO) ¡Ayuda, por favor!

Llora desesperadamente

¡Justo!

¿Qué ocurre?

-Es Gonzalo. Le han disparado en casa de los Márquez.

-¿Se sabe algo más? ¿Está bien?

-No sé. Han descartado trasladarlo al hospital...

...y que ha pedido llevarlo a palacio.

-Entonces es grave. -Sí. Voy a ver si me entero de más.

-Hugo, ven conmigo. -¿Qué ocurre?

-Se trata de Isabel. Vamos.

Vamos.

Alaridos

Ayudadme a quitarle la camisa. Venga.

Gritos

Rápido.

Trae, trae la camisa.

Vale.

Traiga el agua y paños limpios.

Mejor así. Ya no sentirá más dolor. -Aquí está, doctor.

-Victoria, espera fuera.

No. Yo me quedo aquí.

Muy bien. Entonces me asistirás en la intervención.

El destino es como una furcia que no se adapta a nosotros.

Por mucho que disimules no me engañas.

Esto no es para ti.

Bueno, esto no es para nadie.

Para mí puede que ya sea tarde. Tú no te consumirás en este agujero.

¿Hasta cuánto aguantarás?

Cuando tendrás los cojones de asumir tu destino.

Grita

Eh, eh.

¡Dios!

Qué poca vergüenza. Con lo que ha pasado y tú pensando en comer.

-No hemos comido nada desde esta mañana.

-Para tu casa. Que te echarán de menos las vacas.

-Le acompaño. -No.

-Hasta la plaza.

-Está bien.

Acompáñalos, que ya recojo yo. Y volvéis directas a casa.

No os quiero por las calles. Venga.

¿Cómo está el marqués?

-Muy mal. Le durmieron con morfina. -El doctor le va a operar.

-Santo Dios. -¿Y Julio?

¿No ha llegado? -No. No la he visto.

-¿Dónde se habrá metido? -Tranquila. Ya aparecerá.

-A ver si se ha cruzado...

...con los asesinos... Dios no lo quiera.

Pero con lo que ha pasado...

...solo me pongo en lo peor.

-Voy al cuartelillo. A ver si saben algo.

-Te acompaño. -Cojo el abrigo.

-Más delicadeza. ¿O quieres que piense que le han matado al marido?

-Mejor que no piense otra cosa.

-Voy a cambiarme.

Séquele la sangre.

¿Cómo se encuentra? -Duerme plácidamente.

-Gracias a Dios.

-Dios no ha tenido tanto que ver en esto como tú.

Gracias, amigo.

Gracias por salvar mi bien más preciado.

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo. -No.

No todos son iguales. No todos tienen el arrojo de un soldado.

Eso nos diferencia de todos. Daríamos nuestra vida por salvar otra

¿Cómo sabías que trataba con ellos?

-Casi todos los pescadores tratan con contrabandistas. El tuyo el primero.

Y un compañero siempre ayuda a otro.

Así habré saldado mi deuda contigo.

-Salvador.

-Por mucho que reniegues eres uno de los nuestros.

Pero si así lo quieres, por mí está bien.

Vamos, rápido.

Con cuidado.

Cuidado. Que no se moje nada. Vamos.

Vamos, rápido. Venga.

-Esa caja. Vamos.

Vamos a cogerlo.

Venga, la última.

-Muy bien. Vale.

-Suba. Un cargamento espera. Hay que aprovechar la marea.

-Todavía no puedo irme.

-¿Qué estás diciendo? Ya corremos demasiado riesgo.

Pueden vernos. -Esperaremos.

"El detenido Alejandro Expósito...

...nos hace ponernos en contacto con usted...

...para comunicarle que al preso le ha sido conmutada la pena...

......y que queda en libertad".

¿Se sabe algo de Julio? Nada. Vicenta ha ido al cuartelillo.

¿Y el marqués?

Ludi y Rosalía han ido a averiguar cómo ha ido la operación.

Pero no les han contado nada.

Y eso no es buena señal.

¿Qué, Justo?

-Nada. Parece que se lo ha tragado la tierra.

Suspira

No te merece tanto la pena como para jugarte la vida.

La Guardia Civil podría pillarnos.

Son tu oportunidad para irte.

Ya tendrás tiempo de arreglar cuentas.

Venga, vamos.

-Está bien.

¡Vamos!

Suerte, compañero.

Ángel.

Ángel.

Hermano.

Mi querido hermano.

Tiene gracia. Me gusta como suena mi querido hermano.

¿Cuánto llevas bebiendo?

No sé.

No sé.

Te pondría un vasito, pero no queda.

¿Qué está pasando? Voy a por más vino.

Eh, eh. Cuidado.

El vino no termina con los problemas.

¿Por qué crees que tengo un problema? Soy el de siempre.

Un infeliz con destino que no eligió.

Renunciando a la mujer que ama.

Creyendo que aferrándose a su fe podría olvidarla.

Porque en la felicidad de los demás...

...estaría el camino para dar sentido a su vida.

Y mira tú que he conseguido.

¿A quién he ayudado yo? A mucha gente.

Muchos están agradecidos. Confían en ti.

Les hemos dado las migajas. Eso y nada es lo mismo.

No digas eso.

Padre estaría orgulloso. No tendría porqué.

¿Sabes lo peor?

Que yo creía en lo que hacía. Yo creía en Dios.

Y creía en ella.

Ha perdido mucha sangre. Y no hablamos de un hombre joven.

¿Usted qué cree, doctor?

Verás, no voy a decirte lo que no es.

Si hubiera estado mejor, lo mejor sería haberlo llevado al hospital.

Pero quizás no hubiera llegado.

Ha sido un tiro certero. Y está muy grave.

Lo más importante es cómo pasa esta noche.

Si la fiebre sube mucho, sería una mala señal.

¿Te quedarás?

Por supuesto.

Soy su mujer.

Si llegara a ponerse peor, mándeme recado enseguida.

Y convendría también avisar a don Enrique.

Hay que estar preparados.

No será necesario.

Gonzalo es muy fuerte.

Haces lo correcto.

Gracias.

Puerta

Adelante.

-Señora Vicenta.

Ya están todos acostados, y Justo me manda por si necesita algo

-Gracias, Ludi. No necesito nada.

-Que descanse.

¿Qué tal te encuentras? Estoy bien.

Ya no tienes fiebre.

Has estado a mi lado todo el tiempo.

Te juré que te vería despierto.

Sabía que no era tu hora.

No puedo ver morir a nadie más.

Me niego a pensar que el dolor no ha servido de nada.

Estoy cansada de perder a los que quiero.

No sabes cómo te quiero.

Yo también te quiero.

La enfermedad se ensaña con los más débiles.

Con tisis y tuberculosis.

Sin recibir los últimos sacramentos.

Pero es muy peligroso.

No me importa.

El último párroco murió por la enfermedad.

No tengo miedo.

Cuando llegaste a mí desconfiaba.

Sin embargo, conseguiste mediaciones con los obreros.

Mi futuro está en Roma.

Y el tuyo a mi lado, si quisieras.

Mi único sentido es ayudar al que lo necesita.

Encontraré consuelo en ese lugar.

¿Esta sotana ha perdido sentido para ti?

Para mí esta vida era la única. Quiero saber que no me equivoqué.

¿Y si no lo encuentras?

Pues ya nada tendrá sentido. Ni siquiera esta sotana.

-Monseñor. Siento mucho lo de tu madre, Ángel.

Gracias, Eusebia.

¿Dónde estabas? -Mejor que no lo sepas.

-¿Por qué nunca puedo saber lo que te traes entre manos?

-No te gustaría.

-Pides mucho a cambio de nada.

Y encima estoy dispuesta a aceptarlo.

-No lo entiendes, pero trato de protegerte.

-¿Protegerme de qué?

Quizá sé más de lo que crees.

-Me sorprenderías una vez más.

No vuelvas a desaparecer sin decir nada, que ya no estás solo.

-Buenos días.

¿Qué te parece?

Se prepara una amnistía masiva de presos políticos en Alemania.

-Qué más dará otro fascista más. Mussolini, Hitler.

Nuestro querido general Primo de Rivera.

¿Adónde se dirige Europa? -¿Hacia otra guerra?

-Por Dios, mujer.

-Pensándolo fríamente al negocio le vendría bien.

Un rearme europeo supondría nuevos contratos.

-No está mal visto.

Estaré en el casino.

-Adiós.

-Isabel.

¿Lo que te pasó tiene que ver conmigo?

-Por favor. No quiero oír más del tema.

El asunto quedó claro.

-Necesito saber que puedo confiar en ti.

Que además habla de ello.

Sobre todo mi primo.

Él nunca lo entendería.

-¿Por qué supones que yo lo entiendo?

-Porque eres una mujer moderna.

Tu mente está libre.

Aunque no te hayas dado cuenta.

Hugo, le decía a tu esposa

que no debe traumatizarse con lo sucedido.

Que es fuerte. Y pronto podrá bañarse en la playa.

-¿Has cogido a quien atentó al marqués?

-No.

No creo que lo hagamos.

Pero es que el marqués va mejorando.

Estos nuevos tiempos dan que pensar.

Es momento de tomar decisiones.

-¿Decisiones?

-Serás la primera enterarte.

-Pero todo a su tiempo, querida.

"Avetit".

Haces bien. Yo también iría a buscarlo.

Si resulta que no es verdad y no está vivo.

Está certificado.

Si lleva hasta el sello de la prisión.

Tienes que ir.

Si no lo haces, no te vas a perdonar.

Es verdad.

¿Y el niño? Yo me hago cargo de él.

Gracias.

Pero Gonzalo...

Mejora por momentos.

Y con Pedro no es tan grande el palacio.

¿Vas a quedarte con él?

Ahora mi sitio está con mi marido.

Me necesita.

Como a ti Alejandro.

Le diré a Justo que traiga las cosas del niño.

¿Puedo partir hoy a Barcelona? Claro.

Te voy a echar de menos.

Y yo a ti.

¿Otra pasta?

-Son deliciosas.

-¿Verdad? Ni a mi suegro, ni a mi marido...

En esta casa solo a mí me gustan.

Reloj

Las cinco y media.

-Cómo pasa el tiempo.

-Y tanto.

Hasta se me ha hecho tarde.

Hugo quería verme en el casino.

Me llamó para algo importante.

-Siento haberle entretenido.

-No lo sienta. Antes quería comprobar que está bien.

-Lo que pasó en la playa fue un error.

Por suerte estaba allí.

Muchas gracias, Fernando.

-Volvería a hacerlo mil veces más. Si fuese necesario.

-Y lo que pasó después no volverá a pasar.

-Claro está.

Ahora debo marcharme.

-Dolores, el señor Alcázar se va.

¿Por qué lo hizo?

-Porque vivo enamorado... de sus ojos.

Y de esa boca.

Desde el primer día en que los vi en Santander.

Porque...

...desde ese momento nunca han faltado flores en esta casa.

Y porque...

...desde ese momento solo pienso...

...en querer hacer una cosa.

-Lo que hiciste en la playa.

Puerta

Llevas días evitándome.

Y no es justo.

¿A qué esperabas para decírmelo?

¿Cómo se atreve a preguntármelo?

Todavía eres mi coadjutor.

Y tengo derecho a saber los pasos que estás dispuesto a dar.

Antes de ser lo que siempre deseó que fuera, fui su hijo.

Me dio la vida para quitármela.

No le debo nada.

Cierre al salir.

¿Y al que están buscando no estuvo condenado?

-Y se escapó. Adivina quién aguantó las críticas.

Pero en mi puesto es lo que me toca.

Pero no me quedaré a esperar la caída.

-No será para tanto.

-Busquemos un sitio más discreto.

No sabes el poder que tiene el marqués.

Parece que mejora.

Y querrá la cabeza de quien quiso matarlo.

Si no se le coge...

-El marqués exige muchas cabezas, pero tú estás por encima de eso.

Eres el delegado del Gobierno.

-Estoy harto, Fernando.

La política es un nido de carroñeros que quiere el mejor hueso.

-Se necesitan para que todo funcione.

-Los éxitos del ejército...

...garantizan la seguridad del país y del gobierno.

La seguridad interna flaquea y se aprovechan.

Y tu familia pertenece al ejército.

Por eso voy a necesitar de tu buena mano con los mandos.

-¿Para qué?

-Voy a presentar mi dimisión.

-¿Qué tiene que ver el ejército?

Ya eres capitán. -Quiero ir al tercio de extranjeros.

No quiero ir como un capitán cualquiera.

Quiero que me consideren.

-Buscas un ascenso.

-Busco la gloria de este país, que va unida a la mía.

¿Tan malo es eso?

-Perdón, caballeros. ¿Desean tomar algo?

-¿Coñac? -Sí.

-Dos, por favor.

Bueno, se acabó por hoy.

Las cosas del niño están con Victoria y Encarna está en el tren.

He ido al cuartelillo.

Solo han encontrado a dos guardias civiles muertos.

Creen que pudo ser el que disparó al marqués.

-Tenías razón. Quizá sea demasiado pronto.

Si le pasó algo, ya lo sabremos.

Esto llegó para ti.

-Marcelina.

-Justo, me gustaría pedirte perdón.

-Vicenta, tú no tienes que pedirme perdón por nada.

-Sí. Por algo que nunca te he dicho.

Me alegro mucho de que hayas encontrado a alguien...

...que te quiere como mereces.

Tosen

"Esta vida es muy distinta de donde vengo".

"Pero aquí encuentro el refugio Mi alma encuentra reposo".

"Al menos por instantes".

"Aquí no puedo pensar en lo mío".

"Cada día estoy más cerca de lo que en realidad soy".

"De lo que somos".

"seres condenados a esquivarnos sobre acantilados".

"Lejos".

"Olvidados".

Señora marquesa.

Señor, la señora marquesa. Está bien.

Victoria, ya estás aquí.

No sabes qué aburridas son esas reuniones.

Tengo una sorpresa para ti. ¿Qué?

No seas impaciente. ¿Qué es? Dímelo.

Espero que te guste como a mí.

La marquesa.

Señora de Castro y Núñez y del Condado de las Navas.

Y señora de esta casa y de mi corazón.

¿Crees...?

¿Crees que sabré hacerlo?

No me cabe la menor duda.

Señor, señora.

Con permiso.

Victoria, deberías volver a casa. Encarna ha vuelto.

Después de llevar los vestidos vas a hacer los recados.

Y vas al convento a por las pastas.

-¿Y si no tienen los dulces?

-Esperas. Que ya sabes que las monjas se toman su tiempo.

No te vayas sin saludar a la Madre Superiora.

-¿Y esto? -Para ti.

Cuando acabes los recados te vas con tu hermana...

...y compras algo.

Por las molestias. Que tú también tienes derecho.

No tengas prisa. Yo también saldré.

Voy con Victoria.

-Que Dios se lo pague.

-No seas zalamera. Vete.

Y no cierres, que ahora mismo salgo yo.

Creía que no me libraría de ella.

Vas a ver a mamá.

Encarna. Mi amor.

Pero cómo ha crecido.

¡Qué alegría! Qué ganas tenía de verlo.

Vicenta.

Llora

Alejandro, ¿cómo te encuentras? ¿Estás bien?

Ahora entre vosotros y cerca de Encarna mucho mejor.

No hemos podido venir antes.

Si volvemos en tren, no lo habría soportado.

¿Por qué no está en la cama?

-Lo mejor sería llevarle a un sanatorio.

Podrán atenderlo mejor. Alejandro no necesita un sanatorio.

Que vaya a la habitación más luminosa.

Muy bien. Y que traigan fruta y pescado.

Yo avisaré al doctor para que venga.

Qué mayor está.

Hay que desmantelar el somaten. ¿Está seguro, señor?

Completamente.

Desmantelar el somaten según están las cosas es arriesgado.

No hemos dado con ese hombre.

Esos desgraciados seguirán insistiendo.

Lo importante es que nuestros hombres estén en África.

Nuestro Jefe de Gobierno así lo ha pedido.

En todos estos meses que he estado convaleciente...

...he pensado en lo que importa.

Mi mujer no quiere que la casa esté vigilada.

Y no quiero contrariarla. ¿Entiendes?

No hay de qué preocuparse.

Tú vas a seguir a mis órdenes.

Sí, señor.

Bueno. Volvamos a los negocios.

¿Ese americano sigue ahí?

Ahí está esperando.

Ya ha esperado suficiente para que sepa con quien va a tratar.

Hazlo pasar.

Señor marqués, es un placer. Me llamo Peter Hand.

Siento la espera. Pero tenía asuntos importantes.

Precisamente de eso vengo a tratar con usted, señor. Negocios.

¿He hecho algo mal?

-No.

No. No es por ti.

Es por mí. Empiezo a dudar de lo que estamos haciendo.

Hugo es amigo mío. Además de un camarada.

Y esto tiene un nombre. Traición.

-No lo es si no se entera.

-Me entero yo. Y con eso es suficiente.

Hugo en África por la patria.

Y yo en su cama.

Con su mujer.

-Conozco muy bien a Hugo.

Y seguro que no me es fiel.

-No tiene nada que ver.

-¿Por qué no?

¿Por qué su infidelidad está bien vista y la mía no?

Yo cumplo mis obligaciones igual que él.

Pero tengo derecho a ser feliz.

Tú me haces muy feliz.

Y creía que yo a ti.

-Isabel.

Sabes que lo que siento por ti...

-¿Cuándo volveremos a vernos?

-No lo sé.

Llevamos un mes viéndonos casi a diario.

-Ya te echo de menos.

Teléfono

Espera que falta el membrillo.

¿No lo vas a coger? -Si lo hiciera, no haría otra cosa.

Todo el mundo da este número y hay que avisarle de la llamada.

Todo el día así. -Ya. Si han puesto uno en casa.

Teléfono

-Me das de más. -Por si sabemos algo de lo nuestro.

-Vas a tener suerte. ¿Ves a ese hombre de ahí?

-El también estaba buscando a Julio. Si quieres saber algo, pregúntale.

Parece que lo vieron en un barco hacia América.

-Hazme un favor. Mándale a la casa Márquez.

Dile que allí vive la mujer de Julio. Y que le sabrá recompensar...

...cualquier dato sobre su marido.

Hasta luego.

Estamos interesados en comprar su finca. Las presillas.

Creo que se equivoca.

La finca de Las presillas no es de mi propiedad.

No sabes seguir la pista de un testaferro.

Puede estar tranquilo. Si no quiere decir que compró esa finca,...

...por nosotros no hay problema.

¿Y por qué le interesa la finca?

Hace tiempo el señor Ricardo Márquez...

...nos dejó hacer una valoración de la misma de cara a una posible venta.

No tenía no idea. El señor Márquez...

...era un hombre reservado.

Y me consta que usted era bien consciente de ello.

¿Sí?

El caso es que yo, en el nombre de los que represento,...

...expresamos nuestro interés...

...por hacernos con la finca y los terrenos colindantes.

¿Y qué pasó?

Lamentablemente todo quedó parado con la muerte del señor Márquez.

Como también creo que sabe.

Sí, sí.

Y si no me equivoco usted ha venido para renovar...

...la oferta que le hizo...

...al señor Ricardo Márquez.

Creo que podremos llegar a un acuerdo. Sí.

Todo depende, amigo mío. Todo depende.

En los negocios no tengo prisa.

De otro modo, jamás hubiera llegado tan lejos.

Gracias. Ya puede cubrirlo.

¿Cómo está, doctor? Tiene varias costillas rotas.

Que presionan sus pulmones y hacen dificultosa su respiración.

Pero no es lo peor.

Lo peor es que tiene varias hernias intestinales.

Producto de las palizas y del mal trato recibido.

Si una de esas hernias revienta, podría provocarle una sepsis.

¿Y eso qué es?

Una infección masiva de la sangre. Sí.

Muchísimas gracias por todo. Yo le acompaño.

El doctor es optimista.

Dice que si no haces grandes esfuerzos...

Encarna, yo también soy médico.

Con cualquier cosa me avisas.

Y dile a Justo que no hace falta que venga.

Descuida.

Sigues sin saber de Julio, ¿no?

¿La Guardia Civil no tiene pistas? Nada.

Le diré a Gonzalo que averigüe algo. Gracias, Victoria.

No tienes que dármelas.

Me alegra verte tan feliz.

¿Vicenta Ramírez? -Sí.

-¿Es la mujer de Julio de Tormes? -Sí.

-Esto es para usted.

¿Has sabido algo? -Pronto voy a tener noticias.

-Tía.

Mañana dan baile en el consistorio. Y Pío me invitó.

-De eso nada.

-Si ya le dije que sí.

-Le dices que no. Si te quieres ver con él, que sea de día.

De noche todos los gatos son pardos.

-Que ya se ha hecho ilusiones. -Está a mi cargo.

Y de bailes nada.

Puerta

Alicia. Se acaban de ir dos chicas más al prostíbulo de Riaño.

¿Me estás escuchando? Hay que hacer algo o el negocio se hunde.

-Ahora estoy ocupada. Cierra y no me molestes más.

Deberías haberlo visto. Estaba tan débil.

Esas amnistías de presos sin venir a cuento no son buena señal.

¿Crees que debería estar muerto?

No debían haberlo condenado si no había nada en su contra.

No creo en la pena de muerte.

Sí. De sobra sé lo que piensas.

Pero la violencia es necesaria.

¿O quienes querían matarme cuestionaban la ética?

Supongo que no. Pero ojo por ojo no es la respuesta.

Cómo miraba Alejandro a Encarna.

Me recordaba a Vicenta en su boda.

Has sido muy generosa con ella. Bueno.

No se merecía menos.

Eran una tierras desocupadas.

¿Te he dicho hoy que eres la mujer más bonita?

Todavía no.

¿No? No.

Imperdonable.

Entiendo que a tu edad las personas somos aún fácilmente impresionables.

Convivir con niños a los que se les cae la piel a tiras...

...impresionaría a cualquiera.

La iglesia forma sacerdotes, no médicos.

Lo sé. Solo pido unos fondos para que un médico visite...

...a esa gente una vez al mes.

Veremos qué se puede hacer. Pero estas decisiones...

...no solo dependen de mí.

Dime que no y terminamos antes.

Espero que a lo que fuiste no te desvíe.

Trataré de ayudarte en lo que pueda.

¿Te gusta?

Ojalá mi marido me regalara un cuadro así.

No digas tonterías. También te hace regalos.

Nunca ha sabido cómo acertar.

Nunca le he importado lo más mínimo. Y tú lo sabes de sobra.

Nunca te había oído hablar así. Será porque ya no soy la misma.

¿Qué está pasando?

Victoria, a nosotras nos han educado para hacer lo correcto.

Casarnos, ocuparnos de la casa.

A veces no es suficiente.

Y tú lo sabes mejor que nadie.

Sí. Seguimos haciendo lo correcto.

Pero no significa que seamos felices.

Aunque lo aparentemos.

¿Eres feliz con Gonzalo?

Claro.

La felicidad completa es imposible.

No lo creo.

Sé que existe la felicidad completa.

Por el que hay que luchar.

Ese tema nos llevaría toda la tarde. Desde luego.

Y la señora Fanjul nos espera.

Una lata de tarde.

Que no empezará hasta que la marquesa llegue conmigo.

Es lo que ahora debemos hacer.

Lo correcto. Lo que se espera de nosotras.

Es natural que quiera ver al novio.

Todos hemos hecho lo mismo. -Yo nunca.

Y los demás una vez casados.

-Adelina.

Oye, yo quiero contarte una cosa.

-¿Qué pasa, Justo?

-Yo creo que debería romper mi compromiso con Marcelina.

¿Qué pasa en esta casa? ¿Os habéis vuelto locos?

-No, mujer. No es justo que siga ilusionada en casarse conmigo...

...y yo piense en Vicenta.

-Escúchame, Justo. Vicenta no va a volver contigo.

Le dio una segunda oportunidad a la vida.

Primero contigo y después otra vez con Julio.

Y la vida le ha dado una puñalada.

Ya no hay sitio para ti.

Ni para otro hombre.

Pasos

-Ya he terminado la faena. -¿Seguro?

-¿Qué más hay?

-Ir a darte un baño y asearte.

No querrás ir así al baile, ¿no?

-¿Qué? ¿Me deja ir, tía? ¿Seguro?

-Con Ludi y sin hacer tonterías.

-Sí. Descuide.

Gracias.

-Mira que eres zalamera. Quita, quita.

¿Qué?

Puerta

¿Qué sabes?

Se hospeda en el hotel y no repara en gastos.

¿Y de su interés?

Contactaron con Ricardo pero no trascendió.

Fueron por esas tierras tomando muestras.

¿De la propia tierra?

Si hubiera pensado abrir otro pozo, lo sabría.

Pero no fue así. No querían hacer una explotación minera.

¿Para qué analizaban la tierra?

Quiero hablar con el geólogo.

Eloy. Esas tierras eran paso obligado del tren.

No quiero que se queden en manos ajenas. Quiero discreción.

Oficialmente no las he comprado. Descuide, señor.

Es mujer es insoportable. No sé por qué la tienen tanto respeto.

Su familia casi funda esta ciudad.

Eso fueron los Castro. Deberías aprovecharte de ello.

Una cosa. ¿Gonzalo no ha vuelto a insistirte?

Todo el mundo sabe lo que le obsesiona tener un hijo.

No. Por ahora no hablamos de ello.

Mejor. Eso significa que está bien a tu lado.

Y yo al suyo.

Por supuesto.

Padre Ángel, cuánto tiempo.

Si me disculpas, tengo algo de prisa.

Adiós.

Adiós.

Has vuelto. Yo también tengo que irme.

Ángel. ¿Nos hemos convertido en esto después de tantos años?

¿Dos extraños incapaces de mirarse?

Lo siento. Pero no sé que tengo que decir.

Hubiera bastado con un adiós antes de desaparecer de un día para otro.

Es más fácil para quien puede elegir.

La gente no puede elegir.

¿Cómo puedes decirlo con esa sotana?

Lo siento. No volverá a suceder nunca más.

En este tiempo apartado de aquí me he dado cuenta de lo que quiero.

Cuánto me alegro. Porque me ha pasado lo mismo.

No.

Tú ya lo sabías.

¿Por qué?

¿Por qué dejaste que pensara que era verdad?

Porque era más fuerte que yo.

Y a pesar de todo...

...aún lo sigue siendo.

"Le comunicamos que su marido Julio de Tormes...

...debe 10 000 pesetas y ante la imposibilidad de dar con él...

...y dado que es su legítima esposa...

...procederemos al embargo de sus bienes...

...si no satisface la deuda en el plazo".

He dejado la cancela abierta para que las chicas no despierten a nadie.

Vicenta, ¿estás bien?

¿Qué te pasa?

-Gracias.

-¿Por qué estás así?

Que nos conocemos de hace años.

Puedes contarme lo que sea, cualquier cosa.

-Justo.

Lo que ahora necesito es estar sola.

-Lo siento. No quería entrometerme.

-Voy a salir.

He dicho que no, Jiménez.

Hasta que no se solucione no daré mi visto bueno.

No. He dicho que no.

Sí, sí.

Y me mantienes informado.

Le llamo luego. Muchas gracias.

¿Ya estás aquí? ¿Cómo ha ido tu merienda?

Va a salir cara esa obra de caridad.

¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? Nada.

Solo quiero que me abraces.

¿Qué vas a hacer ahora?

Tendré que sacar de donde no hay. Esa gente se muere.

Correré la voz.

Nosotros tenemos poco, pero los pobres son los más generosos.

Ángel, ¿qué ocurre?

Dicen que ella es feliz en palacio y que no va por la mina.

Es mejor que la olvides.

No tendría que haber vuelto.

Estar cerca de ella me quema el alma.

Un anticipo de lo que debe tu marido.

Puerta

Alicia, abre. Soy yo.

Te he preparado un caldo.

Alicia.

Alicia.

Alicia.

Ya estás aquí.

¿Y dónde te vas hoy? -A ningún sitio.

¿No te ha salido trabajo hoy? -Sí. Pero no lo he cogido.

-He conseguido todo el dinero. -¿Para qué?

-Para ir un día a la playa.

Y pedir que te cases conmigo.

Silba

Es una verdadera fortuna.

Lo que creemos que valen sus tierras.

No tendrá inconveniente...

...en que los abogados revisen el contrato.

De demasiadas cosas por supuestas.

¿Quiere más dinero?

Quiero saber para quién trabaja.

Me temo que eso es información restringida, señor.

Hasta que no lo sepa no voy a hacer la venta.

Porque si lo hiciera, saldría perdiendo.

Eso no dice.

No bromeo cuando hablo de negocios.

Muy bien, señor marqués.

Ha tenido la oportunidad.

Habla en inglés

La ha desperdiciado.

¿Usted cree?

Probablemente sí.

Señor, no nos deja otro camino.

Acaba de arriesgar lo que en este mundo...

...probablemente le importa.

Pocos pueden presumir de saber lo que me importa.

Quizá algo relativo a que su mujer jamás se entere...

...de la razón de la muerte de su padre.

Volverá a tener noticias nuestras.

Solo que quizá la próxima...

...será usted quien venga en nuestra busca.

Señor marqués.

Corre.

Los niños se mueren.

¿Qué tienen? Tuberculosis.

Tisis, gripe.

La enfermedad se ceba con ellos.

¿Quiénes son? Son del Gobierno americano.

Entonces sí tienen pruebas. Quizá solo sea un farol.

Es un asunto personal.

Necesitaba pedirte un adelanto sobre mi sueldo.

¿Cuánto necesitas?

Lo que me han dicho no era esto.

Esto está lejos de la ciudad. No debería haber venido a mancharse.

Yo no soy así. ¿A qué ha venido?

No quiero que te vayas.

Ni yo irme, pero no hay otra opción.

Esto lo hago por nosotros, por nuestro futuro.

¿Buenas noticias? -He sabido de Julio.

-¿Cómo? ¿Pero dónde está? ¿Qué pasó?

-Se enteró de que nos iba a dar una sorpresa y fue a verlo.

Y en la taberna le dieron la noticia. -¿Cuál?

Mamá.

  • Capítulo 27

La Señora - Capítulo 27

27 dic 2012

El estado del marqués tras el atentado es muy grave. Victoria no se separa de él.

 

Histórico de emisiones: 19/10/2009

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  1. Cristina Benitez Hernandez

    P0R QUE NO PUEDO ACCEDER A SEGUIR VIENDO LA SEÑORA? Me quedé en el capitulo 26. Cristina Benitez Hernandez

    28 feb 2013
  2. maria

    veo con mucho gusto la senora desde boston u s a todos trabajan muy bien y la atmosfera de aquellos tiemos esta muy bien ambientada la trama es perfecta los personajes me recuerdan viejos amigos que pensaban que la obediencia de la mujer al marido era absoluta.vi el otrodia unas secuencis de amar en tiemos revueltos ,y rodolfo sancho a mejorado mucho actua mas seguro y menos nerviosillo.les deseo a todos muchos exitos en el nuevo ano ymas excelentes programas con tan buenos actores.

    28 dic 2012