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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 24 - Ventura y Joan van a ser fusilados al amanecer - ver ahora
Transcripción completa

Por el poder que me confieren las leyes militares,...

...este tribunal ha tomado su decisión.

Puerta

-Yo maté a Pablo Márquez.

Todo dispuesto, señor.

-Un día frío.

-Mucho.

¡Alto!

¡Izquierda!

¡Ar!

¡En formación!

¡Ar!

¡Descansen!

¡Ar!

No me tiemble, coño.

Se trata solo de matar a un par de hombres.

Media hora.

Nos queda media hora, Ventura.

¡Me cago en Dios!

-Si no te estás quieto, se te van a abrir las heridas.

¿Por qué no te acuestas y descansas un rato?

-No, no quiero descansar.

Quiero salir.

Pero ¿a ti qué te pasa?

¡Nos van a matar!

¿Es que no te importa o qué?

-No tengo nada que perder.

No tengo miedo a la muerte.

-¡Reos, en pie! ¡Vamos!

-No, no.

¡No!

¡No empujéis!

¡Hijos de puta!

¡Dejadme!

¡Dejadme, hijos de puta!

¡No!

¿Quiere usted hacer los honores?

¿No va a llevar a cabo la ejecución?

Coloquen a los detenidos.

-¡Déjame, hijo de puta!

¡Déjame!

Siento llegar tarde.

-¿Dónde está D. Enrique? Le ha surgido un contratiempo.

Me gustaría hablar con los condenados.

A estos anarquistas siempre les pasa lo mismo.

Presumen de ser ateos, pero ante el pelotón creen más que el Papa.

Tenga cuidado, madre.

-Sí, hijo.

Y estás en casa, hijo, gracias a Dios.

-A Dios no, al hombre que confesó.

-Qué más da.

A quien sea.

Pasa.

Lo importante es que estás en casa,...

...con tu madre.

Tose

-¿Ve usted cómo está?

-Trae.

Trae eso, lo echaré a lavar.

-¿Qué te han hecho, hijo?

¿Qué te han hecho?

-Querían que confesara un delito que jamás cometí.

Querían que mintiera.

Y al final tuve que darles el gusto.

Pero yo no lo hice.

No lo hice, se lo juro.

-No hace falta que lo jures.

Conozco bien a mis hijos.

Yo no he criado a asesinos.

Dese prisa, padre.

No tenemos todo el día. Hay que cumplir con el reglamento.

-Tiene que prometerme...

...que se encargará de enviar el cuerpo a mi madre.

Quiero que me entierren en Barcelona.

En el cementerio de Montjüic.

Junto a los míos.

Descuida.

-Nos volvemos a encontrar, pater.

Gracias por ser piadoso con mi hermano.

Era inocente.

Pero eso solo lo sabías tú.

Te dije que había que considerar lo que era mejor para el mundo.

El mundo no gana nada con la muerte de ninguno de los dos.

La nuestra...

...servirá de ejemplo.

Otros hombres se darán cuenta de lo que supone esta revolución.

Saldrán del agujero. Y tu hermano estará entre ellos.

Eres generoso como el Señor.

La diferencia está en que yo, al morir,...

...quiero ganar un sitio en la tierra,...

...no en el cielo.

-Su tiempo ha acabado, padre.

"Ego te absolvo...

...a pecatis tuis".

"I nomine Patris et Filii...

...et Spiritu Sancti".

Amén.

¿Quieres que te la ponga?

-Quiero ver los ojos de los hombres que van a apretar el gatillo.

-Como quieras.

¡Preparen armas!

¿Qué haces levantada tan temprano?

Lo mismo que tú.

No podía dormir pensando en lo que va a pasar.

Me he puesto a revisar estos informes.

He hecho números. Y mira...

¿Hemos duplicado beneficios?

Gracias a los nuevos turnos. Vamos a cumplir lo que prometimos.

Ojalá Pablo pudiera ver esto.

¿Tú crees que Ventura lo mató?

Poco importa lo que yo crea.

Ese hombre es el claro culpable, presentó pruebas.

Tú misma viste tu anillo.

No se puede hacer nada con él.

A Pablo no le hubiera gustado que se derramara más sangre por él.

Sí, esas ejecuciones no nos lo devolverá.

No.

Lo único bueno es que se ha evitado la muerte de Salvador.

Buenos días.

Ha llegado un telegrama.

Gracias.

¿Malas noticias?

No, nada importante.

Cosas de bancos.

Cancelan los créditos.

¿Y qué hacemos?

Buscar.

No quiero morir, Ventura.

-No les des el gusto de que te vean llorar.

¡No llores, coño!

-¡Carguen!

¡Apunten!

-Un momento.

-Saquen al de la gorra del paredón.

-¿Qué está pasando, Ventura?

¡Ventura!

-Deberíamos detener la ejecución.

-Del otro no dice nada.

Si no tiene cuerpo, yo puedo hacerlo.

-¡Apunten!

¡Fuego!

-Debe darle el tiro de gracia, señor.

Visi.

Ponme otro vino.

¿Quién va?

Visi, ¿dónde esta mi vino?

-En la cuba hasta que liquides la cuenta pendiente del mes.

-Cóbrate y ponme un vino, que tengo la boca más seca que el esparto.

-Con eso no pagas ni la deuda de ayer.

-Portu sabe de sobra que yo cumplo. Ya hablaré yo con él.

-Si no hablas, pago yo.

Lo siento mucho.

-No voy.

La miseria hace a la gente miserable.

-Perdone, ¿conoce usted a Adelina Mosqueira?

-Sí, es la cocinera de los Márquez.

-¡Alabado sea Dios!

¿Y la casa está lejos?

-A un tiro de piedra.

-¿Nos indica el camino? -Por supuesto, hermanas.

Por favor.

A Ventura se le relaciona con el asesinato en Zaragoza...

...del Cardenal Soldevila. Un coñá.

¿Quieres algo? No, demasiado temprano.

Resultó ser un buen maleante.

Será ejecutado en el cuartel de Pelayo, en Oviedo.

¿Por qué los grandes acontecimientos siempre se celebran lejos de aquí?

Nuestra pequeña ciudad resulta aburrida.

Yo ya tengo bastante diversión en el astillero.

Desde que Victoria prometió esas reformas,...

...los obreros piden lo mismo.

Mano dura, Álvaro.

Escarmienta a los cabecillas y el resto se achatará.

No es tan fácil.

Ellos están adquiriendo poder.

El poder que les da el estar unidos.

El dueño eres tú.

Ellos construyen mis barcos. ¿Qué hago si no trabajan?

¿Quién va a construir los buques para la armada?

Tienes que hablar con Victoria.

Esto se tiene que acabar.

Aunque yo hable con ella, Victoria no cambiará de opinión.

Yo de ti lo intentaría.

Los empresarios están hartos. Y han decidido tomar medidas.

Lo siento, pero si Victoria cumple lo que ha prometido a sus obreros,...

...tendrá que atenerse a las consecuencias.

Alejandro.

¿Tienes un momento?

Quería hablar contigo.

Se trata de algo íntimo.

Algo en lo que solo tú puedes ayudarme.

-¿Qué te pasa, Isabel?

-Hugo, ¿qué haces aquí tan pronto?

A estas horas te imaginaba en el casino.

Estábamos pasando el rato, ¿verdad?

-Sí, sí.

-Me voy a echar un rato.

Me duele la cabeza.

-¿Te mando subir una manzanilla?

-No, no te molestes.

Gracias, mi niña.

Gracias por todo.

-Voy a ver qué le pasa.

Ya estás aquí.

Dejadnos solas un momento, por favor.

¿Qué has oído?

-Le han puesto en libertad.

Su novia ha ido a su casa. Dice que está bien

Bueno, con heridas, pero bien.

-No me preocupan las heridas de su cuerpo, sino las de su alma.

Pero esas ya se las curaré yo, cuando vuelva a mí.

-Yo que tú me andaría con ojo.

Hasta al mejor cazador se le escapa alguna vez la liebre.

La chica del colmado te está comiendo terreno.

Como no espabiles, se va a quedar con Salvador.

-Vete a preparar la comida, por favor.

Ángel, ¿qué ha pasado? ¿Por qué me vuelven a traer aquí?

Te llevan a Oviedo, a un cuartel mayor.

Quieren que las autoridades vean tu ejecución.

Esos cabrones se quieren dar el espectáculo conmigo.

¡Hijos de puta!

Me da igual dónde morir.

Solo lamento no haber podido hacerlo junto a Joan.

¿Cómo fue?

Al final aguantó el tipo.

Ángel.

No he podido quitarme su imagen de la cabeza.

Estaba consumido por el miedo.

No sé qué me ha impresionado más:

Tu compañero o la cara del Delegado tras darle el tiro de gracia.

Yo no pienso darles ese gusto.

En una ejecución siempre mueren dos, ¿sabes?

El condenado y el verdugo que le ejecuta a sangre fría.

¿Y de la mía qué se sabe?

¿Cuándo se me llevan a Oviedo? Aún no sé nada.

No dejo de rezar por ti, Ventura.

Le pido a Dios que te haga más llevadero el camino.

Ahórrate los rezos, Ángel.

Dios no me va a ayudar.

Yo voy derecho al infierno.

Déjame que te acompañe hasta que llegue la hora.

Puedes hacer algo mejor.

Voy a escribir tres cartas.

Me gustaría que las enviases después...

...de que esos cabrones me maten.

Sabes que los militares van a leerlas, ¿verdad?

Sí.

No importa, solo quiero despedirme de los míos.

Una debes enviarla a Barcelona.

La otra es para mi madre, en León.

Y la tercera es para Encarna.

Asegúrate de que la recibe, por favor.

Quiero explicarle...

...cómo ocurrió de verdad.

Este niño lo que tiene es un hambre...

Está precioso. Ha crecido mucho.

Ya me ocupo yo, ¿eh?

Está encantada con su nieto.

Está encantada con el apellido de su nieto.

Encarna, esta mañana justo trajo noticias.

Han pospuesto la ejecución de Ventura.

¿Qué ha pasado?

Se lo llevan a Oviedo.

Nuestra ciudad es poca cosa para según qué tipejos.

Voy a ver si el niño necesita algo.

¿Por qué no me has avisado de que venías?

Victoria, lamentablemente, no se trata de una visita de cortesía.

¿Qué ha pasado?

Los señores se inquietan...

...por las medidas que quieres implantar en la mina.

Eso es cosa mía.

Victoria. Les daré a los obreros lo justo.

La viabilidad de mina no solo depende de ti.

El enemigo de un empresario no es el trabajador,..

..sino otro empresario.

Me llegó un comunicado del banco cancelándome los créditos.

¿El resto de los empresarios tiene algo que ver?

Ellos buscan sus intereses.

Tienes dos opciones.

O conciliar posturas y ceder. O plantarles cara.

Pero será una lucha muy dura.

¿Te han pedido que vengas a convencerme?

Sí, me han pedido que te lo advirtiera.

Si necesitas cualquier cosa, pídemela.

Haría lo que fuera por ti.

Gracias.

Me gusta sentirte cerca.

Pero esto lo tengo que hacer yo sola.

Estás muy guapa con ese vestido.

¿No te gusta el marido de la señora?

-Tú tienes la lengua muy larga. Echa la puerta para allá.

Justo, ¿se sabe algo del padre Ángel?

No, le mandé recado, pero no ha contestado.

¿Voy a buscarle?

No, déjalo.

Pásame el aceite, anda.

-¿Qué pasa entre el padre Ángel y la señora?

-¿De qué?

-No sé, de algo. Cuando sale el tema, la señora Vicenta se pone tiesa.

Y mi tía se pone a trajinar en la cocina.

Pero solo cambia los cacharros de sitio.

-¿Y?

-Hay cosas que se callan y no cuentan.

-Hay cosas que no se hablan.

-Se puede hablar de todo.

-¿Sí? ¿Cómo de lo tuyo con ese vaquero?

Todos tienen secretos. ¿O tú no?

Y no son secretos si no se mantienen en secreto.

-¿Es un secreto que sigues enamorado de la Sra. Vicenta?

-Toma, anda.

Ha llegado a mis oídos...

...que los obreros de los astilleros está alterados.

Tu estuviste a su lado y confían en ti.

Vuelve a mediar entre ellos y don Álvaro.

Tienes que conseguir un acuerdo que sea beneficioso para todos.

¿Para todos o solo para unos pocos?

¿Qué ha prometido don Álvaro a la Iglesia?

¿Paga lo mismo que el ejército por bendecir verdugos?

La misión de la Iglesia no es cambiar el mundo.

Debe concilia las almas con Dios. Y enseñar su palabra.

Esta mañana ha muerto un hombre a manos de otros hombres.

¿No va eso en contra de lo que Dios nos enseñó?

Solo ayudamos a los hombres a no alejarse del camino correcto.

Estamos donde debemos estar.

Tú estarás donde debes estar.

¿Que la chica se ha escapado?

-Nos dijo que la expulsaron del convento.

-Razones no nos han faltado. ¿Miento?

Hemos removido Roma con Santiago hasta dar con usted...

...para informarle.

Y por un casual. -Sí.

Ella está aquí. Y no se preocupen, que me va a oír.

Por escaparse y por mentirosa.

-Hermanas.

¿Quién es una mentirosa?

-Rosalía. No la expulsaron de convento.

Cogió la puerta y se escapó.

-Se escapó muchas veces, pero siempre la encontrábamos. ¿Miento?

Esta vez estábamos muy preocupadas.

-Quédense ustedes tranquilas, está sana y salva.

La hemos cuidado bien.

-¿Dónde está? Hay que hacer su equipaje.

Debemos regresar.

-Pero ¿cómo? ¿Que se la llevan?

-Tenemos su guarda y tutela.

Es nuestra responsabilidad cuidarla hasta su mayoría de edad.

A no ser que...

-¿Qué?

-A no ser que alguien estuviera dispuesto a hacerse cargo de ella.

Legalmente, claro está.

Quería pasar a verte más tarde.

Así aprovecho para dar un paseo.

Necesitaba hablar contigo.

Ninguna ejecución va a hacerme más llevadera la muerte de Pablo.

Ni que un inocente, como tu hermano, pague por lo que no hizo.

Tengo un nudo en el estómago desde esta mañana.

No se me quita.

Si hubieras visto la cara de ese hombre...

Hay que tener el corazón de piedra para que no te afecte una muerte.

Pedía fuerzas a Dios para acompañarlos en su último momento.

Pero no sé... No estás solo.

Sabes que puedes contar conmigo.

Yo no quiero crearte más problemas, Victoria.

Ojalá estuvieras lejos de toda esta miseria.

...de este sufrimiento que no acaba nunca.

Esta es la vida.

Si me quieres alejar de ti.

Te alejo del dolor.

Porque eres lo que más me importa en este mundo.

Pero lejos.

Sin mi padre.

Sin Pablo.

Sin ti.

Sin nada para aferrarme.

Me tienes a mí.

Yo siempre estaré a tu lado.

Tú nunca estarás conmigo.

Padre.

¿Es que no te hemos tratado bien en esta casa?

No te ha faltado de nada. Y hemos tenido paciencia contigo.

Si rompías un plato, no importa.

Un vaso, bueno, es que resulta que la rapaza es torpe.

-Si yo se lo agradezco... -Cállate.

Como abras la boca, voy a hacer un disparate.

Te hemos cuidado.

Te hemos dado techo y cama.

No te ha faltado ni pan ni una cuchara en la mesa.

¿Y cómo nos lo pagas? ¿Cómo?

¡Mintiéndonos!

-Eso no es cierto, tía.

-Neniña, las monjas no mienten, que es pecado.

Y ellas dicen que tú te has escapado.

-Yo no quiero volver, tía.

-tú harás lo que se te diga, ¿entiendes?

Y mereces que te haga la maleta y que te ponga en la calle.

Que esas monjas te encierren de por vida.

-¿Y cree que me importa?

Desde que nací llevo encerrada.

De convento en convento, de inclusa en inclusa.

¿Y sabe por qué?

Porque usted nunca me quiso.

Tenía que estar sola en el mundo teniendo a la hermana de mi madre.

¿Por qué, tía? ¿Por qué?

Vengo a darte las buenas noches.

Ya no soy una niña.

Para mí como si lo fueras.

¿Hay problemas en la mina?

No, no te preocupes.

Estoy terminando unos informes.

Desde que eras pequeña he sabido cuándo me mentías.

Cómo no lo voy a saber si te cambié los pañales antes que tu madre.

Sé que estás preocupada por algo, Victoria.

Solo me preocupa qué haré cuando te cases y te vayas con Julio.

¡Ay, victoria!

Yo no sé qué va a pasar con todo esto de la boda.

¿Cómo que qué va a pasar?

Que te vas a casar con el hombre al que quieres.

Y vas a ser muy feliz.

Es afortunado de tenerte.

Demasiados cambios.

Yo creía que terminaría aquí cuidando de tus hijos y de los de Pablo.

Y no convertida en un personaje...

...de esas novelas que le gustan a Adelina.

Son nervios por la boda.

Pero vas a tener un matrimonio feliz.

Seguro que mucho más que el mío.

¿Tú crees que me voy a quedar sola para siempre?

Pero ¿qué dices?

Pero ¿tú te has mirado?

Si eres un ángel.

Victoria.

Es que sería muy triste estar sola toda la vida.

Sin nadie con quien hablar.

Ni reír.

Nadie que te abrace cuando has tenido un mal día.

Tienes razón.

Ya no eres una niña.

Vendrán tiempos mejores.

Todo se va a arreglar, ya lo verás.

¿Y si no?

Y si no...

...vendré a darte un vaso de leche y las buenas noches. ¿Qué te parece?

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Qué te pasa, hijo?

Yo quiero estar del lado de la Iglesia, padre.

Pero después de lo de esta mañana me resulta muy difícil.

Entiendo que lo de esta mañana te haya trastocado, hijo.

¿Por qué bendecimos algo así?

Ángel, la Iglesia no debe meterse en las leyes de los hombres.

Ya se encargará Dios, en su misericordia,...

...de perdonar esos crímenes.

Nosotros solo podemos hacer lo que creemos que es mejor para todos.

Para todos, ¿seguro?

Yo ya no lo estoy.

Da igual quien te pida que medies.

Lo importante es que ayudes a quienes te necesitan, a los tuyos.

¿No es eso lo que deseas?

Además, eso te hará ganarte la confianza de monseñor.

Conseguirás influencia.

No me interesa esa recompensa.

Si te interesara algo más,...

...no habríamos estado a punto de ir al entierro de tu hermano.

Piensa en tu futuro, Ángel.

Y en el de tu familia.

-Ese cura no se nada con rodeos, ¿eh?

Don Enrique solo quiere evitar que me equivoque.

Tus decisiones son solo tuyas.

A veces mi deber choca con la realidad.

Lo que está bien está separado de lo que está mal por una línea muy fina.

¿Cómo sabe uno cuál es el camino correcto?

Tú eres un hombre bueno.

Deberías seguir el camino que te dicte tu conciencia.

Porque es el único camino que hay.

"Cuando recibas esta carta,...

...yo ya habré sido ejecutado en un cuartel de Oviedo".

"Sabes que siempre he luchado por los derechos...

...de los que hemos nacido más pobres que las ratas,...

...por la justicia y la libertad".

"Ese se ha convertido en el objetivo de mi vida".

"Y por él he tenido que hacer cosas...

...que estaban al otro lado de la ley".

¿Tú qué haces aquí?

-"Solo me arrepiento de una".

"Entrar a robar a casa de los Márquez".

-Déjame pasar.

¡No!

¡No!

"Sé que nada de lo que diga aliviará el dolor...

...que sentiste por la muerte de Pablo".

"Pero te juro, Encarna,...

...que nunca quise hacerle daño".

"Lo que pasó fue un trágico accidente".

"Aunque no sea una excusa,...

...solo espero que puedas perdonarme el dolor que te he hecho pasar".

No tenías que estar aquí.

No tenías que estar aquí.

"No sé de qué se acuerda uno cuando va a morir ante un pelotón".

"Pero quiero que mis últimos pensamientos sean felices,...

...para irme al otro mundo con una sonrisa en los labios".

"Si a ti no te importa,...

...creo que pensaré en ti".

"De todos mis recuerdos,...

...que sea el tuyo el último,...

...el mejor".

Debe darle el tiro de gracia, señor.

Disparo

La situación en los astilleros es cada día más crítica.

Debemos encontrar una solución, Hugo.

Ya sé que los negocios te importan un comino.

Pero podrías fingir que te interesan.

-Discúlpeme, padre, no he dormido bien.

-Me alegro de no ser el único. Yo tengo miedo.

¿Esto es estabilidad?

-Los obreros tendrán que entrar en vereda.

-No será gracias a tu intervención. Ni a la de tu gobierno.

-El gobierno vela por que se mantenga el orden en el país.

Cumple esa función con creces.

-¿Qué orden?

Los sindicatos están callados.

Pero solo hace falta un pequeño empujón para que todo se resquebraje.

Los empresarios están preocupados.

Se sienten solos ante las peticiones de los obreros.

Somos el motor económico. ¿El gobierno no va a hacer nada?

-Se va a poner usted enfermo.

-No falta mucho para que todo explote.

El empujón se lo va a dar Victoria.

Esas reformas acaban con la paciencia de todos.

Los empresarios están decididos...

...a tomar medidas contra ella.

Odio perjudicarla, la conozco desde que era niña, pero...

Está jugando con fuego.

-Estoy al tanto.

Victoria me ha mandado un recado para reunirse conmigo.

Supongo que querrá pedirme ayuda. -¿Y qué vas a hacer?

-Yo sé dónde están los intereses de la familia.

Te lo demostré con mi viaje a Santander.

-Lo único que demostraste...

...hasta dónde debes llegar para resarcirte de tus errores.

¿Justo?

Justo.

¡Ah!

Te estaba buscando.

Encarna necesita el coche.

-Ahora voy.

Vicenta.

¿Has hablado con Adelina?

¿Sabes qué piensa hacer con Rosalía? -No hemos tenido un rato a solas.

-¿Dejará que las monjas se la lleven?

-No lo sé, pero ayer por la noche estaba muy rara.

No abrió la boca.

Ruido

¡Pero bueno! ¿Tú qué hacías aquí?

No está bien escuchar las conversaciones.

-Yo no estaba escuchando.

Estaba pasando el plumero cuando ustedes...

...se liaron a hablar de mí y me dio apuro salir.

-¿Cómo no nos dijiste la verdad? -A ver cómo arreglamos esto.

Tu tía no perdona cuando la engañan.

-Tienen que convencerla.

Yo no quiero volver al convento.

Por primera vez, tengo una casa y una familia.

No quiero quedarme sola otra vez.

-No te vas a quedar sola.

Vicenta y yo ya pensaremos algo para ayudarte.

-Venga.

Sigue con eso.

-Vicenta, voy a por el coche.

Te he ganado.

-Has mejorado mucho, Isabel.

Te felicito. -Gracias.

-Gracias.

Estoy sorprendido.

Actúas como si te diera igual la reunión entre tu marido y Victoria.

-¿Por qué debería preocuparme una reunión de negocios?

-¿No has pensado en los términos de esa reunión?

-¿Qué términos?

-Victoria haría cualquier cosa por salvar la mina.

Se mostrará agradecida con Hugo si este le presta su ayuda.

-¿Victoria? -Sí.

-Con su pan se lo coma.

Es lo que pienso.

-¿Te da igual que tu marido y Victoria...?

-¿Y lo que hace cuando va a las casas de citas?

Victoria es de fiar y no le pegará nada raro.

Me ha costado mucho.

Pero he entendido...

...que mi matrimonio con Hugo es solo un pacto.

Entiéndeme.

Me encanta ser la esposa del delegado de gobierno.

Pero una cosa es el fondo y otra, la forma.

-¿El fondo?

-Sí.

-Es como...

...jugar al tenis.

Siempre jugamos el mismo día y a la misma hora.

Pero si un día tú no pudieses,...

...estaría mal que jugara con otro.

Yo solo quiero jugar al tenis.

A tu salud, Alejandro.

Hugo.

Gracias por venir.

¿No sabes lo que ha pasado?

El transporte entre la mina y el muelle ha cesado su actividad.

No puede hacer llegar el material a los muelles.

Si no cumplo con los pedidos, incumpliré el contrato.

Lo lamento mucho.

Pero no sé qué puedo hacer.

Los bancos me han suspendido todos los créditos pendientes.

Los bancos tienen orden de no conceder más créditos.

Es por el bien de la economía del país.

Eres el delegado del gobierno. Seguro que puedes hacer algo.

Me debo a mi cargo.

Tengo que dar ejemplo.

¿Y el contacto de la financiera?

Las financieras tienen orden de no arriesgar.

Lo siento mucho.

Habrá algo que se pueda hacer.

Los negocios Márquez no ofrecen suficientes garantías.

No voy a poder afrontar mis compromisos con los mineros.

A lo mejor deberías recapacitar.

Y comportarte como lo hacemos todos.

¿De manera injusta?

De la manera que se ha hecho siempre. De la manera correcta.

Haremos que los trabajadores y los sindicatos se comporten.

Has sido tú, ¿no?

Estáis detrás del boicot de los empresarios.

De ti me lo podía esperar, pero de tu padre...

Los negocios de mi familia chocan con los tuyos.

Y solo cumplo con mi deber.

Tú me lo debes.

Aunque solo sea por lo que intentaste hacerme.

Esa deuda hace mucho que vengo pagándosela a tu marido.

Solo te debo haberme enamorado de ti como un niño.

Pero ya nos hemos hecho mayores.

Lo siento mucho, Victoria.

Le daré recuerdos a mi mujer de tu parte.

¿A qué debo el honor?

Monseñor cree que puedo mediar con los trabajadores.

Aplaudo el gesto de su ilustrísima.

Esos hombres confían en Ud. Por favor.

Y yo soy el primer interesado en llegar a un acuerdo.

No me gustaría cerrar el astillero por falta de mano de obra.

Ni a ellos perder su trabajo.

¿Van a abandonar las movilizaciones?

Antes debería usted escuchar sus peticiones.

Esas peticiones son insultantes.

Lo que promete Victoria Márquez es imposible.

Y no cederé ante semejante barbaridad.

Si quieren guerra, la tendrán.

No, se trata de llegar a un acuerdo.

Es imposible si no entran en razón.

Consideran más abusivas las condiciones laborales.

Se equivocan.

Hay más cosas que les unen.

Debería tranquilizarse y escuchar lo que vengo a decirle.

Como Ud. ha dicho,...

...los obreros confían en mí.

Conseguiría que dejaran las movilizaciones...

...y que no pidieran las promesas de Victoria.

Veo que nos vamos entendiendo, padre.

Yo podría hacer todo eso bajo una condición.

¿Cuál?

Necesito un compromiso por su parte.

Tiene que negociar con ellos de tú a tú.

Escucharlos como escucha un igual.

Y usted también tiene que ceder en algo.

Como hace con sus clientes.

Don Álvaro.

Si no lo hace, la responsabilidad de ese fracaso será suya.

Y Ud. no quiere eso, ¿verdad?

Encarna.

Lo he pensado mucho antes de venir.

No sabía si quería verte.

Pero estás aquí.

Tenía que oírlo de tus labios.

No me puedo creer que tú mataras a Pablo.

Tiene que haber alguna razón.

Algo que explique por qué tenías ese anillo.

Tiene que haber alguna razón por la que te declararas culpable.

Ventura.

Soy culpable.

Esa es la única razón.

Algo tuvo que pasar. Tú no harías una cosa así.

Sabías que Pablo era bueno y justo.

Era un explotador con cargo de conciencia.

Nada más.

Entonces es verdad.

Lo mataste y ya.

Mírame a los ojos.

Quiero oírtelo decir.

Necesito que me lo digas.

Yo lo maté, Encarna.

Yo lo hice.

La revolución bien merece la vida de un hombre.

¡Abran, por favor!

¡Abran!

¡Abran!

Victoria Márquez tendrá que dar marcha atrás.

Nosotros les daremos lo que queremos sin que nadie nos lo exija.

-Lo siento, no puede entrar.

¿No es aquí donde se habla de negocios? Pues yo dirijo uno.

-Victoria. No se molesten, por favor.

Victoria Márquez no se pliega ante chantajes ni boicots.

Hija.

Hablemos de esto. Siéntate.

No comparto mesa con quien me da la espalda.

No cambiaré ni una de mis decisiones.

Veremos quién es más fuerte.

Victoria.

Estamos en el mismo bando.

No soy yo la que ha empezado. Uds. han decidido jugar sucio.

Tratamos de sacar a delante los negocios, como tú.

¿Qué harás cuando no vendas el material?

¿Y Uds. qué harán cuando los trabajadores paren la producción?

Hemos aceptado negociar con ellos si olvidan esas absurdas promesas.

No van a pedir más de lo que acordemos.

¿No te lo ha contado el padre Ángel?

Si esa era tu única baza,...

...creo que has perdido esta guerra.

Buenos días.

No sabía que estabas ahí.

-¿Qué haces aquí?

¿Y mi madre?

-Por fin ha ido al médico.

No me dejó acompañarla, así que ayudo con la comida.

-¿Quién ha traído todo esto?

-Tu hermano y Encarna.

Entre uno y otro llenan la alacena.

Esto estará pronto.

Te vas a chupar los dedos. Tendrás hambre.

¿Dónde lo habrá puesto?

-Es un placer oírte hablar.

-Yo hablo muchísimo.

Consuelo dice que hablo por los codos.

Que no me callo ni debajo el agua.

Mira, el queso.

Es de oveja, de cabra.

-Gracias por todo lo que haces por mi madre.

Y por mí.

-Es un placer.

¿Te duele?

-El dolor de los palos se pasa.

No se pasa la rabia por haber confesado que maté a Pablo.

Hubiera dicho cualquier cosa para que acabara el suplicio.

-Yo siempre supe que eras inocente.

-No parecías tan tímida cuando me besaste por primera vez.

-Lo hice sin pensar.

No pienses que soy una fresca.

-No, no lo pienso.

Pero quiero saber si es verdad lo que me dijiste.

Que me enamoraría de ti sin darme cuenta.

Adelina, me voy con Julio a dar un paseo.

¿Qué te pasa?

-Nada.

-¿Estás llorando? -No.

-Es por Rosalía, ¿no?

¿Dejas que se la lleven?

-¿Y qué quieres que haga, eh?

Yo no soy su madre.

-No, pero eres su tía.

La única persona que tiene esa niña.

-Lo de siempre, la única persona que tiene esa niña.

Yo no tengo la culpa.

Bastante tengo con mi vida.

Como para ocuparme de la suya. Nadie te ha dado vela en este entierro.

-Mira, Adelina, algo te tiene encogido el corazón.

Y ese algo tiene que ver con ella.

Te conozco hace muchos años y nunca me has hablado de esa niña.

Ni de su madre.

-¿Y qué?

Son cosas personales, mías.

Cosas de mi familia que no tengo que contar.

Ni a ti.

-Como quieras.

¿Has visto a Justo?

Se volvió a romper la puerta.

-Hoy es jueves, su tarde libre.

Estará por el paseo, ya sabes con quién.

Llaman

-Buenas. -Buenas.

-¿Nos vamos? -Sí.

-¿Ocurre algo? -Nada.

-Si es por lo de la señora, no te preocupes.

Si alguien chismorrea, le cierro la boca.

-¿Qué pasa?

-Pero ¿no os habéis enterado? Todo el mundo lo comenta en el paseo.

Esta tarde se ha presentado en el casino.

Y ha puesto a los señores de vuelta y media.

-No lo sabíamos. No hables por ahí de Victoria.

Ni de cosas que no son asunto nuestro.

-Ni que fuera un secreto. -Por eso mismo.

Por eso mismo.

-Adiós.

-Adiós.

Eso es lo que os pasa cuando no sois sinceras.

Sé que has estado en el burdel de Riaño.

Sacas esta miseria en tus ratos libres. Y vuelves a comer y a dormir.

-Perdóname.

-Te quiero fuera de aquí en media hora.

Búscate trabajo en Riaño, lo has elegido tú.

Este dinero os lo repartís.

Es más vuestro que de ella.

-Nunca había visto así a Alicia.

-Yo tampoco.

Pero sé perfectamente por quién está así.

Has visto a Álvaro a mis espaldas. No quería ocultarte nada.

La presión de los obreros era nuestra baza para negociar.

La hemos perdido gracias a ti.

Intento buscar una solución para todos.

Sin pensar que me perjudicaría. ¿A ti?

Hablamos de los obreros.

Los empresarios me hacen el vacío.

No pararán hasta que retire mis promesas hechas a los mineros.

No sabía nada, lo siento.

Hemos perdido nuestra única carta.

Los obreros no son cartas de una baraja.

Y esto no es una partida entre tú y don Álvaro.

¿Te crees que no lo sé?

Intento mejorar sus condiciones.

¿Y los utilizas como moneda de cambio?

No sé cuál es el amino. Intento salir adelante.

No fallar a Encarna ni a esa gente. Y que vivan mejor.

Yo tampoco sé cuál es el camino correcto.

Lo que sí sé es que no quería hacerte daño ni perjudicarte.

Pues lo has hecho.

¿Qué querías que hiciera?

Solo cumplía con mi obligación.

¿Qué harías si la Iglesia te obligara a elegir entre ella y yo?

No hace falta que digas nada. Espera...

Eres sacerdote y eso nunca va a cambiar.

Eso está por encima de todo y de mí.

Yo me quedo fuera.

Me quedo fuera.

Pero ¿qué te pasa, Vicenta?

Llevas callada toda la tarde.

-No es nada, Julio.

-¿Es por mí? ¿He hecho algo te que molestara?

-No, de verdad.

Es Victoria.

-No te tenía que haber contado nada.

-No es por lo del casino, aunque también.

Es que es tan joven y tan llena de vida...

¡Y está tan sola!

Todo el día rodeada de papeles y de asuntos de hombres.

Y con esa tristeza en los ojos que ya no se le va.

-Estará triste porque la vas a dejar. -No la dejaré.

Voy a venir a verla todos los días de mi vida.

Se merece que la quiera mucho.

-¿No lo merecemos todos?

-Ella más. Más que yo y más que tú.

Más que nadie.

No quiero ni pensar que se convierta en una solterona...

Lo dicen de mí...

-Pues eso ya no va a ser.

Porque usted y yo nos vamos a casar.

Y la voy a hacer la mujer más feliz del mundo.

-Aquí no, Julio. Nos pueden ver.

-Mejor, que sepa toda la casa que te quiero.

Y que eres la mujer de mi vida.

¿Vas de caza mañana?

¿Vienes a decirme que quieres acompañarme?

Victoria me ha hecho llamar esta tarde.

Quería pedirme ayuda para solucionar sus problemas con la mina.

Imaginaba que mi esposa haría algo así.

Contra viento y marea.

¿Tú qué le has dicho?

Le aconsejé que recapacite.

Y que retire las promesas hechas a los obreros.

Ya. Habrá hecho caso omiso, ¿no?

Veo que la conoces bien.

Porque Victoria no se va a achantar ante nada y ante nadie.

Al contrario, se crece ante las adversidades.

Siempre ha sido una mujer con carácter.

Supongo que sabrás lo que ha ocurrido esta tarde en el casino.

Con mucho carácter.

Me hubiera gustado ver la cara de esos hombres.

Cómo estás disfrutando, ¿no?

Con Victoria contra las cuerdas, controlarás la mina.

No pierdas tiempo en especulaciones y tranquiliza a tu padre.

Tranquilizarlo no es lo mío. ¿Y qué es lo tuyo?

¿Qué se te da bien a ti?

¡Ah, sí!

Dar tiros de gracia.

Haz ver a tu padre que cuando pacte con los delegados sindicales,...

...las aguas volverán a su cauce.

Espero que suceda como estás diciendo.

La Iglesia va a mediar en el conflicto.

Me alegra que el padre Ángel se haya mostrado tan solícito.

Será de gran ayuda.

¡Pum!

Si me disculpas, Gonzalo.

Mi mujer me espera para cenar.

El material se amontona en la mina y no podemos darle salida.

¿Y qué vamos a hacer?

Tenemos que hacerlo llegar a nuestros clientes como sea.

Si no cumplimos, nadie creerá en la mina Márquez.

¿Y cómo lo hacemos?

Todos nos dan de lado.

No lo sé.

Pienso qué hubiera hecho mi padre y no se me ocurre nada.

No sé qué más hacer ni a quién más acudir.

Victoria, unos camiones llevan la producción de la mina al muelle.

¿Y quién ha mandado esos camiones?

Creo que sé quién ha sido.

Me gustaría que te asegurases de que lleguen a su destino.

Solo hay dos.

¿No vas a despedirte de Encarna?

Ya lo hice.

Ayer vino a verme.

Me hubiera gustado...

...estrecharla entre mis brazos y decirle lo mucho que la quiero.

Pero no lo hice.

No le conté que fue un accidente.

¿Y eso por qué?

Sé lo que la espera y quiero liberarla de mi recuerdo.

No puedo dejar una puerta abierta a la incertidumbre.

Encarna no merece estar toda la vida torturándose.

Lo mejor es darle una razón para que me odie de por vida.

Ese gesto es lo mínimo que puedo hacer por ella.

Llaman a la puerta

Paquete para Salvador Ruiz.

-Gracias.

Grita

Gonzalo.

Tira, tira.

Gonzalo.

Tranquila, solo es un rasguño.

¿Qué ha pasado?

Un accidente de caza.

Soy un descuidado.

La culpa ha sido mía.

Juan, déjelo, ya me ocupo yo.

¿Tú qué haces aquí?

Venía a hablar contigo sobre lo que has hecho.

¿Qué he hecho?

No te hagas el tonto.

Has fletado camiones para que lleve la producción al muelle.

¡Ah, eso! Sí, eso.

No tendrías que haberlo hecho.

Pero gracias.

No hay de qué.

Me tengo que ir.

Espera.

"El camino para conseguir lo que buscamos no siempre es fácil".

"A veces sentimos que nos equivocamos".

"A veces entre lo que está bien y lo que está mal hay una línea fina".

"Sin embargo, todo es mucho más fácil".

"Solo hay que preguntarse por los motivos...

...que nos impulsaron a seguir adelante".

"Solo siendo conscientes de lo que de verdad queremos,...

...encontramos las razones para hacer lo que hacemos".

¿Seguro que Victoria falta desde anoche?

Quizá se levantó temprano y se fue.

La cama está hecha. Y falta su ropa.

Hiciste voto de castidad y has vuelto a traicionarlo.

No grites, por favor.

¡Traidores! -No es lo que parece.

-¡Puta! -¿Cómo te atreves?

Demostrad que no hace falta violencia para ganar la batalla.

Y que tenéis algo que no se puede pagar con dinero.

Dignidad.

Que te quede claro.

No te denuncio porque no quiero que corra más sangre en esta casa.

La gente que vive aquí me importa.

¿Y yo, te importo yo?

Peco por yacer con mi esposa de la que me separé.

Si la has forzado, miserable...

Ella vino a mí. Me pidió que la hiciese sentirse viva.

Rece, padre, ya no hay nada que hacer.

No puede ser.

Mi madre es una mujer fuerte.

Será mejor que vuelvas a tu casa.

Tu madre se está muriendo.

  • Capítulo 24

La Señora - Capítulo 24

21 dic 2012

Ventura y Joan van a ser fusilados al amanecer, justo antes del ajusticiamiento llega una carta oficial dónde piden que Ventura se mantenga encarcelado hasta nueva orden. Joan es fusilado y a Hugo le toca darle el tiro de gracia.

Histórico de emisiones: 28/09/2009

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  1. Datacaro

    Hola, quisiera saber porque no puedo verla en Argentina. como puedo hacer para verla?

    17 ago 2016
  2. Mercedes Della pena

    Estou encantada também com está serie ! Sou brasileira, moro em Brasilia , Brasil. Parabéns ! Mercedes Della Pena

    23 dic 2012