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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 22 - Un accidente con víctimas mortales en la mina, desencadena el conflicto - ver ahora
Transcripción completa

¿Volviste anoche?

Pude adelantar el viaje.

Por Salvador.

Por ti.

Necesitaba verte.

Saber que estabas bien.

Pensé que serías lo primero que vería al despertar.

Lo deseaba tanto...

Ya estoy aquí.

A tu lado.

A mi lado.

Disparo.

¿Gonzalo?

Gonzalo.

Gonzalo.

¡Gonzalo!

Se lo advertí.

¿Qué has hecho?

Le dije que no renunciaría a ti.

Que yo haría lo que fuera por ti.

Haría lo que fuera.

No, no puede ser.

Somos libres, podemos marcharnos.

Vámonos. No.

No.

Victoria.

Despierta.

Victoria.

Victoria.

Victoria, despierta.

Tranquila, ha sido una pesadilla.

Ya está.

Soñé que estabas muerto.

Tranquila, no estoy muerto, estoy aquí contigo, como siempre.

(LLORANDO) Es que era muy real.

Victoria, era solo un sueño.

Un mal sueño.

Tienes que descansar.

Túmbate, por favor.

Se te ha abierto la herida, llamaré. No, no.

No te preocupes. ¡Juan! ¡Juan!

Me quedaré aquí contigo, esperaremos a que venga Freire.

Risas

Risas

Lo que quiere Encarna es lo mejor.

¿Me dice que es uno de los nuestros?

¿Tú qué crees, Visi? No se la ve mucho desde que tiene criadas.

Lo que ofrece es justo.

Ocho horas de trabajo, ¿qué tienen contra eso?

El sindicato no se dobla ante patronos.

Por muy cerca que esté esa mujer de usted.

Victoria es lo mejor que le pasa a esa mina.

Suelte.

Manejas al sindicato, no a los mineros.

Si supieran, no estarían contigo. ¿Me está amenazando?

-Ya. -¿Soy un pesado?

(TODOS) Eh.

-¡Quietos!

¡A la calle!

Puede que los tengas engañados, pero no te servirá conmigo.

¿La Iglesia sustituye al sindicato? No, yo.

Si vas contra Victoria o los compañeros, serán los primeros...

...en enterarse.

Y no son muy dados al perdón.

-He dicho por favor.

-Otra copa. -No.

-Vamos, ya vale por hoy, Fortu tiene razón.

Si mañana no vamos al tajo, la patrona se nos echa encima.

¿Dónde te sirvo la cena?

Déjamela en la cocina, ya me sirvo yo, gracias.

¿Algo más?

El marqués quería saber.

¿Saber qué?

¿Qué hago en la mina?

¿Y qué le has contado?

Ya lo sabía todo.

Aunque no me hubiera costado decirle que me preocupa...

...que la mina se deshaga poniendo en peligro...

...lo que consiguió don Ricardo.

Me importa el orden que te molesta, y la discreción, y el respeto.

Y sobre todo esta familia.

Y porque me importa todo eso,...

...puedes estar tranquila.

Si me disculpas.

-Te equivocas de enemigo, te equivocas.

Te agradezco tanto esto.

Ya era hora de que te diera el aire, esa palidez no te sienta bien.

El doctor dice que es normal que rezume la herida.

Lo importante es que no haya infección.

¿Quieres que paremos?

Sí, descansemos un poco.

Necesitaba tomar el aire.

El olor a tierra...

...me da la vida.

Victoria, ¿quién me mataba en tu sueño?

No lo sé.

No llegaba a verlo.

Pero sentí como si me hubiera quedado algo por hacer.

Victoria.

El tiempo es precioso, sentimos que nos sobra, pero se nos escapa.

Cuando nos damos cuenta, ya no vuelve.

No debemos dejar hacer nada de lo que deseamos.

He pensado en eso mil veces

después de que se murieran mi hermano y mi padre.

No nos pongamos tristes.

Victoria Márquez.

El doctor dice que camines despacio pero continuado.

¿Le digo que eres una holgazana?

¿Qué te has creído?

Ahora verás.

Si crees que una bala puede pararme, te equivocas, no me paran ni diez.

Despacio, no estropeemos lo que hemos conseguido.

Vamos, marqués, ¿o voy a tener que esperarlo?

¿Que vas a tener que esperarme?

Vamos.

¿Eso es todo lo que caminas?

Victoria ríe

Ese cura del diablo.

Piensa que tiene voz en esta mina, y aquí solo habla el sindicato.

Que la Iglesia meta las narices. -Está de nuestra parte.

-De nuestra parte, ¿estás seguro?

Ese cura solo está de parte de la patrona.

Se mete por picar al marqués. -Es Encarna quien dirige.

-¿Esa? Esa ni pincha ni corta.

Todo lo dirigen los mismos, y ese cura a la cabeza.

¿De qué lado estamos?

-Del que nos partimos el lomo.

-Pues que no se te olvide.

Explosión

¿Y ese ruido?

Ruido fuerte

Ruido fuerte

¡Galería tres! ¡Galería tres!

¡Avisad!

¡Galería! ¡Galería tres!

¿Qué te pasa?

-Déjalo ya.

¿Has venido a despedirte? -No.

No me marcho.

Te agradezco lo que hiciste.

-Yo no hice nada. -Eso no es verdad.

Hiciste más de lo que piensas.

Gracias.

-Solo te dije la verdad, vales más de lo que crees.

Debes volver a confiar en ti.

-Antes debo ganar el respeto de la gente.

-Yo te respeto.

-¿Qué pasa?

-Es por mi hermana.

-Sí, ya he escuchado a los hombres.

-Tu hermano habló con Mauricio. -¿Del sindicato?

-Maneja lo que piensan.

Y no acepta nada de lo que ofrece mi hermana.

-No es de fiar. -Ángel lo sabe.

Pero los demás lo siguen.

Y a mí me da miedo por mi hermana.

Debes hablar con ellos.

-No me harán caso.

-Inténtalo o no lo sabrás.

-Hola, Salvador. -Fortu.

Ven aquí.

¿Quiénes trabajan con Mauricio?

-¿Vas a volver a la mina?

-¿Alguna vez me marché?

-¡Un accidente! En la mina.

-Avisaré a mi hermana.

Sirena

Tosen

Tosen

¿Cuántos hay dentro? No sé, muchos.

-Había un grupo entero.

Aquí.

Ángel, ¿qué se sabe? Tres heridos.

¿Qué ha pasado? Se vino abajo una galería.

Dije que la revisaran.

Atendamos a los heridos.

El médico viene. Avisaré a Victoria.

Tosen

Dejadme verle.

Acércalo.

¿Enmiendas lo que no hiciste?

¿De qué hablas?

Sabemos por qué se cayó.

Di la orden para revisar los puntales.

Crees que con firmar un papel basta, qué fácil...

...es dar órdenes desde una casa.

Si la orden...

...no se cumplió, ¿por qué el sindicato no actuó?

A lo mejor su representante no hizo...

...su trabajo.

Estás de su lado.

Sé de qué lado estoy.

Tengo que atender a un herido.

(RIENDO) Bájame. No.

Por favor, bájame. ¿Quieres que se te abra la herida?

(RIENDO) Gonzalo, por favor.

Victoria ríe

¿Qué haces aquí?

Necesitaba hablar contigo. Trae noticias de la mina.

¿Ha ocurrido algo?

Se ha caído una galería.

Atrapó a los mineros.

¿Hay muertos?

De momento no.

Dios mío, ¿Encarna lo sabe?

Está con ellos.

Gracias, padre.

Le agradecemos que nos informe.

A su mujer.

Ángel, por favor. No, tienes razón.

Solo tengo una cristiana preocupación.

Estoy seguro de ello.

Disculpen, debo visitar a las familias.

Sal.

Yo me ocuparé de todo.

Querida.

No me esperes, he quedado con Alcázar, me da recuerdos para ti.

Ya sabes lo mucho que te aprecia.

¿No es extraño que no se haya casado?

-¿Por qué? En Santander me dijo que esperaba a la mujer adecuada.

-Lo adecuado sería que se casase y no se comentara.

-¿Y el amor?

-¿Qué tiene que ver el amor con lo que hablamos?

Entre mi primo y esas novelas, vas a perder la noción.

-Señor, le han traído esto.

-Lo que faltaba.

Un accidente en la mina.

No hay nada que hacer.

El médico está seguro.

Las heridas son graves, si no corta, se desangrará.

¿Las dos piernas? Es la forma de que siga vivo.

-Quizá prefiera estar muerto.

¿Para convertirse...

...en una carga y sufrir cada día?

Convencedle para que siga adelante.

A vosotros os hará caso.

Encarna, he venido en cuanto me he enterado.

¿Está Victoria al tanto?

Lo está.

Está débil y no ha podido venir, por eso me manda a mí.

¿Ella le ha pedido que venga?

Por supuesto, en su nombre. ¿Cuántos heridos hay?

Siete, uno de ellos muy grave.

Veré a ese el primero, debo hablarle.

He venido a hablar con los heridos.

A ninguno ni a vuestras familias os faltará nada.

Eso tenedlo por seguro.

Será mejor que avisemos al padre.

Acompáñame a verlo.

"Pobre, las dos piernas".

-Y que no vaya a más.

Encarna atiende a las familias.

¿Por qué Vicenta le tiene manía?

-Vicenta desconfía de todo lo que se mueve, ya la conoces.

-De todo menos de lo que tiene que desconfiar.

-Tú sí que estuviste bien el otro día.

-¿Quién? ¿Yo? -Sí.

Con lo de llevar de paseo a una pretendienta.

No imaginaba que te tomarías al pie de la letra...

...lo de luchar por Vicenta, qué actor.

Sonaba como si fueras a una cita.

Ay, qué pillo eres, quién lo diría al verte.

-Que es verdad.

-¿El qué?

-Salí con una mujer.

-¿Con una mujer? -Sí.

-¿Qué mujer?

-Una de mi pueblo, vino a verme.

-¿La pretendes?

-Me carteo con ella.

Solo sé que es mayor, soltera, hacendosa.

Se llama Marcelina.

-Pero tú querías a Vicenta, ¿no?

-Lo que quiero es no quedarme solo, ¿tan difícil es de entender?

Mal asunto, sí, señor.

Después de un accidente, los obreros siempre se crispan.

Y recen para que no haya ningún muerto.

-Doblo la apuesta.

-Quítese la chaqueta.

-¿Cómo dice?

-He visto cómo se sacaba las cartas de la manga.

Quítese la chaqueta.

-No será necesario, no pensaba continuar con la partida.

Caballeros.

-Deje ese dinero ahí.

Usted ya había apostado.

Por esta haremos la vista gorda.

Pero píenselo antes de hacer trampas.

No nos gustan los golfos.

Ni los fulleros.

¿Estoy guapa?

-Sí, ¿cuántas veces me lo preguntarás?

-La vida son dos días y no haré nada malo.

Me llevará a ver sus vacas.

-¿Cómo te vas a ir sola con Pío? ¿Qué dirá tu tía?

-Mi tía no tiene que saber la verdad.

Tú te inventarás qué decirle. -¿Yo?

-Sí, que mientes muy bien. -Ay, miento bien.

Pobre mujer.

A su marido...

...le tienen que cortar las piernas.

Campanadas

-Que en gloria esté.

-Hola, Rosalía.

Estás muy guapa.

-Gracias.

-Demasiado...

...para ver las vacas.

-Ah, no importa, mira.

Listo.

-Ahora estás todavía más guapa.

Ríe

-¿A qué esperamos? Vamos.

-Rosalía.

Espera.

No sé si podré... -Acuérdate de lo que dije.

-Tú, tranquila, Ludi, que mientes muy bien.

El Moulin Rouge, ese sí es un cabaret.

Lo menos que se puede decir es que es escandaloso.

Mira qué he traído.

Un disco de Maurice Chevalier.

"C'est formidable".

Te veo algo callada, ¿te pasa algo, "mon petit"?.

-Pasado mañana hará un año de mi boda, y él no se acordará.

Nunca seré como Victoria.

-Eres Isabel de Viana.

Una mujer estupenda, que puede conducir un coche.

-Todo eso, a Hugo no le importa.

Todo esto me consume.

Ya no sé qué hacer.

-Eh, "mon dieu".

Estás teniendo un ataque de pánico.

Es todo.

Lo que tú necesitas en este momento...

...es una copa de champán.

Ya verás como se te pasa.

¿Ves?

Mucho mejor.

Y ahora dame las gracias porque "voilà", mira qué te traje de París.

-¿Para mí?

-Es de una modista que causa estragos.

-Un pantalón, ¿estás loco?

-Ya verás, todos se volverán a mirarte.

-Muchísimas gracias, pero yo no puedo ponerme esto.

-¿Por qué?

-Porque tengo que seguir siendo la esposa perfecta.

Hasta la harina está por las nubes, así no llegamos.

Hablaré con Victoria.

-O con Encarna, ahora dirige ella.

Ella ha ido a la mina hoy.

-Victoria es a quien tengo que rendir cuentas, y tú, y todos.

-¿Quién dice lo contrario?

Qué genio te gastas.

No es solamente eso, ¿no?

-No empieces.

-Hace mucho que tu Julio no viene.

-No es mi Julio, y déjalo estar.

-¿Te pica que Justo tenga a otra?

-No, no me creo que acabe con una que no conoce.

Y sí.

Me preocupa que le hagan daño.

-Pues demasiado tarde.

-¿Demasiado tarde?

¿Para qué?

-Toma.

-Una carta para Justo.

-Sí.

De su enamorada, ha llegado hoy.

Dásela tú.

Tú te encargas del correo.

Puerta

¿Rosalía no viene contigo? -No.

-¿Y dónde está?

Habla.

-No quedaba harina, está esperando.

-Ah, pues muy bien, porque sin harina no se puede hacer nada.

No hay que preocuparse, he hablado con el general...

...y me ha tranquilizado, el orden está restablecido.

Marqués, ¿qué tal por la mina?

El minero no ha podido superarlo.

Lo sabíamos, una desgracia.

Lamento interrumpir, es un asunto...

...importante. Caballeros.

¿Me disculpan? -Sí.

-Claro.

Saldemos un asunto pendiente, querido Hugo.

Son los testimonios que han recogido mis hombres.

Creo que será suficiente.

Mañana firmaré la orden de arresto.

¿De qué cargos podemos acusarle?

Cómplice de secuestro e intento de asesinato.

Ayudó a escaparse al cabecilla.

No quiero solo cargos menores.

También podemos acusarlo de...

...encubrimiento y cooperación en la usurpación de Estado, ¿basta?

No, no del todo.

Quiero que en el momento de la detención...

...seas tú quien se lo comunique a mi mujer.

Que seas tú...

...el que cargue con la responsabilidad.

Claro.

Cuando Ángel esté entre rejas, iré a comunicárselo.

No esperaba otra cosa de ti, querido Hugo.

-"¿Estáis seguros?".

-Como lo oyes.

-¿Qué pasa? -Que al señor marqués...

¿Qué tal está?

Maldita sea.

-Mejor así.

Qué hubiera sido de él sin las piernas.

Deja una viuda y cinco criaturas.

He pedido a don Enrique una colecta.

-Olvídelo, no será necesario.

¿Cómo? -El marqués hace un montepío.

Para mineros.

Ha prometido que no le faltará nada.

Y si está muerto, menos.

Quiere limpiar su imagen.

El sindicato atenderá a razones.

Él retrocede, ¿y quién se apunta el tanto?

Maldita sea.

Debiste consultarme antes de hacerlo.

No pensé que te molestara.

Tu gesto ha sido generoso, y no tengo derecho a reprocharte nada.

Pero te devolveré el dinero con el préstamo.

No hablemos de cosas materiales, un hombre ha muerto.

Solo le he dado dinero.

Nada más.

Descansa, ha sido un día muy duro para ti.

Buenas noches.

Buenas noches.

Pero ¿tú de dónde sales?

¿Y si te pilla así tu tía?

-Ludi, conocí al hombre de mi vida.

-Que nos la estamos jugando.

-Me dijo que estaba tan guapa.

-Con la facha que llevas.

-Le gustaba arreglada, pero más le gusto así.

Le gusta cómo soy.

-Sí, pero tienes que lavarte y quitarte esta ropa.

¿A qué hueles?

-Es que fuimos a caer encima de un...

-No me lo cuentes, por el olor me lo imagino.

-Me cogió de la mano.

Y mira lo que me regaló.

Era de su madre.

Que Dios la tenga en su gloria.

-Entonces estáis de novios.

-Bueno, de novios novios...

Sí. -¿Sí?

-¡Sí! -¡Sí!

Ríen

-¿Qué follón es este?

Jesús, María y José.

Pero ¿dónde te has metido?

-No sabe qué le ha pasado a la pobre.

Por ayudar a Fortu. -¿Qué?

-Se lo tengo dicho, de buena se pasa.

La tonta se pone a ayudarle...

...con el carro.

-Qué inocente eres.

Qué inocente.

Llaman a la puerta

Ángel Ruiz.

Gracias, hija, no tendrías que molestarte.

-Fortu no me dejaría salir sin usted.

-Era muy amigo de mi marido.

Creo que Salvador le recuerda a él.

Y tiene razón, es igualito que su padre.

-¿Conseguirá trabajo en el puerto?

-Los pescadores siempre faenan.

Aunque el mar no me gusta. -Ni a mí, es peligroso.

-Lo importante es que Salvador tiene fuerzas para salir adelante.

Y gracias a ti.

-Yo no he hecho nada.

-¿Qué está pasando?

Hijo. Tranquila.

Hijo. -¿Qué hacen? Es sacerdote.

-¡Dejen al cura! -¡No hay derecho!

-No ha hecho nada. -Calma.

-Hijo, ¿por qué? Avisa a don Enrique.

Sí, hijo, lo haré.

Hay que avisar a Salvador.

Gonzalo sabía que yo llevaba la mina y que los mineros estaban contra mí.

No tuvo que ver con el accidente. Lo aprovechó.

Para pasar por encima de lo que hacíamos Ángel y yo.

El del sindicato está de su lado.

Entiendo tus repartos, y sé que Gonzalo no es un ángel.

Pero todos nos equivocamos.

Incluso yo, al acusarlo sin pruebas.

Antes creías que tenía que ver con la muerte de Pablo.

Gonzalo no lo hizo.

Te lo aseguro.

Yo solo quiero prevenirte.

Tus defensas están bajando.

Igual no debí haberlas subido tanto.

Me dejé llevar...

...demasiado por mis prejuicios, por los de Ángel.

Ángel no acusaría a nadie a la ligera, es justo.

Pensé que tú también lo creías.

Sé perfectamente cómo es ángel.

Y te aseguro...

...que mis sentimientos no han cambiado.

Perdone que la interrumpa.

Hugo de Viana quiere verla.

¿Hugo?

Sí, hágalo pasar.

Por favor.

Hugo.

¿Ocurre algo?

-No traigo bunas noticias.

Por eso he creído mejor venir personalmente.

¿Es la mina?

Se trata del padre Ángel.

¿Ángel?

Ha sido detenido, por ser cómplice de la banda que asedió tu casa.

¿Qué? Eso no es cierto.

Conocía a los anarquistas.

Era amigo de Ventura, el cabecilla.

Le dio trabajo.

Y el bandido movilizó al resto.

Ángel nunca haría algo así.

Te recuerdo que el asedio estuvo a punto de causarte la muerte.

Y el padre Ángel ayudó al criminal a fugarse prestándole su sotana.

Para que se fuera.

Ese no es el caso.

Será acusado de cooperar en la usurpación del Estado.

No puede ser.

Es una locura.

Ángel es inocente.

Eso lo decidirá el tribunal.

Y no será uno eclesiástico.

Tengo que verlo.

No es lo más conveniente.

En estas circunstancias.

¿Qué haces que no estás descansando?

¿Ha pasado algo?

Han detenido a Ángel.

¿Cómo?

Le acusan de estar relacionado con los anarquistas, y no es cierto.

No lo...

Tranquilízate, tienes que descansar.

No.

No podré.

No mientras él esté en peligro. Sí podrás.

Y sin salud no podrás ayudarlo.

Vamos.

Tienes que descansar, encontraremos una solución.

Hablaré con Monseñor para evitar que la cosa vaya a más.

-¿Podrá hacer algo?

-No sabemos cuál será el tribunal.

Un tribunal civil no lo juzgará sin el permiso del eclesiástico.

-¿Qué significa?

-Si el obispo no deja, hay esperanza.

-Está en sus manos, no lo deje solo.

-Sabes que no lo haré. Tengo que irme.

Traeré noticias.

-Esto es una injusticia.

-¿Se encuentra bien? -Madre.

-Estoy bien, hijo.

Debemos confiar en don Enrique.

-En la cárcel se pierde la vida o el juicio.

No me quedaré quieto...

...viendo cómo lo acusan.

-Por favor, Salvador.

Ya tenemos bastante como para que te metas en líos.

-Algo tendré que hacer.

-Sí, confiar en Dios.

-No me pida eso, hace mucho que no hace nada por nosotros.

(LEE) "Vendrán sobre ti días desgraciados...

...en que tus enemigos te sitiarán por todas partes".

"Te echarán por tierra".

"Te destruirán a ti y a tus hijos, y no dejarán piedra sobre piedra".

"Porque no has conocido el tiempo en el que Dios te ha visitado".

Gracias por venir.

Cómo no iba a hacerlo.

Soy culpable de darle mi sotana a Ventura, lo hice para que se fuera.

Te previne, te dije que tendrías problemas.

No es momento de reprimendas, vengo a ayudarte.

Sé que no participaste en el asedio.

Cuéntame todo lo que ocurrió.

Así podré hacer cuanto esté en mi mano.

La Iglesia no te dejará de lado, y yo tampoco.

Usted siempre ha estado a mi lado.

Perdone si le he ofendido.

Dios nunca abandona a sus hijos.

Señora marquesa.

¿Cómo estás?

Bien, estoy bien.

Debo irme, tendrás noticias.

¿Cómo te han dejado entrar?

Se lo pedí al capitán.

No debiste molestarte.

¿Cómo puedes decirme algo así?

Tu dolor es el mío.

¿Recuerdas?

Tú no me dejaste sola, y yo no lo haré.

No te voy a dejar solo.

No te voy a dejar solo.

Ponme un vinito.

-Tienes cuenta pendiente.

-¿No me vas a servir? -Te digo lo que hay.

-No se me olvida.

-¿Qué se sabe?

-No me dejan verlo. -¿De qué le acusan?

-De evitar que lo de la casa fuera más.

-No se mete en la cárcel por eso.

-Mi hermano es la piedra en el zapato de alguien poderoso.

Si dudáis, preguntadme.

No tengo miedo de decir su nombre en alto.

-Señores.

-Ánimo, Salvador.

Al padre Ángel lo van a soltar muy pronto.

Salvador, lo siento, ¿sabes algo?

-Don Enrique va a interceder ante el obispo.

Pero no sé, ya sabemos de quién...

...come. -¿Y tú?

¿No puedes hacer nada?

La única que puede es Victoria.

Victoria, ¿qué haces aquí? No estás recuperada.

Necesito hablar con Hugo.

¿Con Hugo? Sí, es un asunto urgente.

-Victoria. Debo hablar contigo.

-Puedo traeros café, té.

Ya sabes de qué se trata. -Déjanos solos.

Pasa, siéntate.

¿Qué hay detrás de esto?

Tú sabes que el arresto a Ángel no se sostiene.

Quizá se hizo amigo del anarquista.

No significa que supiera nada ni que pensara igual.

Eres abanderada de causas perdidas, pero las evidencias hablan.

Entonces recurro a ti como viejo amigo.

(LLORANDO) Te lo ruego.

Tú puedes impedir que lo juzguen.

La ley es igual para todos.

Ni yo estoy por encima de ella, el procedimiento está en marcha.

Algo podrá hacerse para detenerlo.

Quizá la Iglesia podría hacer algo.

Si el obispo se acoge a los privilegios.

Y no autoriza que lo juzgue un tribunal civil.

Bien, entonces yo misma hablaré con Monseñor.

La decisión es tuya.

Pero su autoridad es limitada.

Si no me dejáis otra opción, testificaré a su favor.

Cometerías perjurio.

Haría cualquier cosa.

Sabes que soy capaz.

No creo que haya que llegar a eso.

Habrá una solución.

Ordenar que lo liberen.

Me temo que eso es imposible.

Adiós, Victoria.

Disculpa, quería preguntarte si se sabe algo del padre Ángel.

No, no se sabe nada.

Y las cosas no pintan bien.

¿Lo dejarán en la cárcel? Depende del obispo.

No pensé...

...que te preocupara.

Me preocupa lo que hace sufrir a Victoria.

Ya.

Vicenta, yo...

...no quería inmiscuirme en sus negocios.

Yo solo quiero lo mejor para ella.

Y para esta familia.

Que ya es la mía.

Así que...

...si he hecho algo que te haya podido ofender, te pido disculpas.

Gracias, pero creo que debería disculparme contigo.

Cuando has estado...

...toda la vida pensando que el camino a seguir era la rectitud...

...y que guiarse por sentimientos era lo peor,...

...cuesta pensar de otra forma.

Pero las cosas no son blancas o negras, uno se puede equivocar.

Y no pasa nada por admitirlo.

Porque lo que realmente importa...

...es que lo que a uno le mueva salga de aquí.

(LLORANDO) Y sé que tú querías a Pablo.

Gracias, Vicenta.

El bebé balbucea

Hola.

Parece que quiere decir algo.

¿Qué pasa?

Buenos días.

Gonzalo, Victoria ha venido a visitarme.

Aún está muy débil.

Ya, no ha sido una visita de cortesía.

Quería ayuda para el padre.

Quiere que lo libere.

Me ha amenazado con testificar a su favor.

Era de esperar.

Se aprecia más al salvador que al verdugo.

Sí, supongo que sí.

Me gustaría interceder personalmente por un hombre que han detenido.

Es un sacerdote.

Asunto bochornoso sujeto por los pelos.

Ya he hablado con el obispo y me ha dado su visto bueno.

Ambos pensamos...

...que la Iglesia y el Estado deberían ir juntos en esto.

Ya, comprendo.

¿Y va a atender mi petición?

Por supuesto, señor marqués.

Su ruego...

...será atendido.

Si me disculpa.

Padre, ya puede irse.

Gracias por venir, Ilustrísima, quería hablarle del padre Ángel.

Ha sido mi consejero espiritual.

Y su arresto me disgusta.

Ya ha sido liberado.

¿Cómo?

No firmé la autorización para permitir...

...que fuera juzgado por un tribunal civil.

¿Está libre de cargos?

Sí, cuando el marqués de Castro...

¿El marqués?

Creí que lo sabía, ¿no le ha informado su marido?

No, aún no.

Bueno.

Se reservará la sorpresa, reconozco que su marido...

...puede ser muy persuasivo.

¿Cuáles fueron sus argumentos?

Creí que se enfrentaba a cargos de peso.

El marqués me convenció que no solo el padre quedaría en entredicho.

Sino también la parroquia, donde tan buena reputación se ha labrado.

Me alegra que haya tomado esa decisión, Monseñor.

Es un gesto piadoso.

El gesto es el de su marido.

Lleno de generosidad.

No todos lo habrían hecho tras las habladurías...

...que han corrido.

Mi marido nunca deja de sorprenderme.

Es una mujer afortunada, Victoria.

Lo que me pidió del colmado, berzas y patatas.

-Gracias, hijo.

Espero que Ángel no pase ni hambre ni frío.

-Es mejor que no piense.

-Contigo no perdí la esperanza, no la perderé con él.

-Me gustaría tener su fe.

Puerta

-Ángel.

Ángel. Madre.

Gracias, Dios mío, lo sabía.

-Empezaré a creer en milagros.

-¿Estás bien? Bien, madre.

¿Tienes hambre? Me comería un caballo.

-Vas a tener que conformarte con berzas.

Ríen

Justo.

Esto ha llegado...

...para ti.

Gracias.

Nunca pensé que harías algo así por él.

Haría lo que fuera por ti.

Sé que lo odiabas.

El rencor hace más daño a quien lo ejerce que a quien lo padece.

Y, además,...

...va siendo hora de que zanjemos nuestra enemistad.

¿Aunque fuera culpable?

Ese hombre te salvó la vida.

Si tú hubieras muerto...

Nunca le estaré lo bastante agradecido, nunca.

Siento haber desconfiado. No.

Es el futuro lo que importa, es lo único.

Señores, muchas gracias.

Fortu, lo que te debo.

Y 50 más.

¿Soy un hombre de fiar o no soy un hombre de fiar?

-Yo no tentaría a la suerte.

-Mi suerte cambiará, hay que tener paciencia.

-Lo mismo dicen todos.

-Vicenta, ¿qué haces aquí?

-Quiero hablar contigo.

-¿Pasa algo?

-No, no es eso, solo que necesito decirte una cosa.

Julio, tú me conoces.

No me tomo las cosas a la ligera.

Sea una virtud o un defecto.

Me tomo las cosas en serio.

-¿Qué pasa?

-Quiero saber si lo que me has dicho es verdad.

Si has vuelto...

...para quedarte para siempre a mi lado.

-Yo no tengo ninguna duda.

Si tú quisieras perdonarme.

-Sí.

-¿Quieres decir...?

-Eso quiere decir que sí.

Que quiero pasar toda mi vida a tu lado.

-Vicenta.

Esto hay que celebrarlo.

Fortu, ponnos algo muy especial.

Me voy a casar con la mejor mujer que hay en el mundo.

He pedido...

...a Dolores que te prepare el cuarto del fondo.

-¿Y eso a qué viene?

-Querías que durmiéramos separados.

-¿No crees que exageras?

¿Qué te pasa?

-No puedes estar con ella y no quieres estar con nadie más.

Nada te hace feliz si no es Victoria, ¿no?

-No tiene nada que ver con ella, es más complicado.

-Lo es porque quieres que lo sea, ¡yo soy tu mujer!

¡No ella!

-Isabel, por favor.

Portazo

Llora

¿Qué haces?

-¿Qué? ¿Qué hago aquí?

Si estoy en la cocina.

-¿Estás bien?

-Sí, yo estaba en la cama.

Soñé que me vestía.

-A ver si vas a ser sonámbula.

-A ver si va a ser eso.

-Eso va a ser.

Anda, vuelve a la cama, vamos.

Venga, ya pasó.

"Sonámbula".

Lo que nos faltaba.

Es un castigo de Dios, pobre.

A ver si con hierbas arreglo algo.

-Con tantas tienes para dormir un regimiento.

-¿Qué lees...

...con tanto interés?

-Una carta de Marcelina.

-¿Te la dio Vicenta?

-Claro, Vicenta reparte el correo en esta casa.

-Claro.

Ludi.

¿No sentiste a Rosalía levantarse?

Justo la encontró vestida para salir a la calle.

Qué desgracia, la pobre es sonámbula.

-¿En serio?

-Sí. -Ay.

Ay, "pobriña".

-Sí.

He rezado mucho para que salieras y Dios me ha escuchado.

Sí, padre. -Sabía...

...que la verdad saldría a relucir.

El obispo protegió a Ángel.

Madre, vaya a por leche, Ascensión se la tiene guardada.

Muy bien, y de paso traeré esos dulces...

...que le gustan tanto.

¿Qué ocurre?

Nada, hijo, nada.

El obispo no intercedió.

¿Entonces quién?

El marqués de Castro.

Eso es imposible.

No, si estás libre es gracias al marqués.

Mañana envía este giro a Lausana, a Suiza.

A la dirección del sobre.

Entendido.

¿Todo listo?

Tal y como usted ordenó.

Mis hombres se han ocupado, la casa estaba vacía.

Perfecto, manda recado a la Guardia Civil.

Y no quiero errores.

Descuide.

Ah, una cosa más.

Cuando esto se sepa, él no tardará en presentarse aquí.

Estaremos esperando.

No me has comprendido.

Este es un asunto entre él y yo.

Eso puede ser peligroso.

Sin riesgo no se logra nada.

Que los hombres lo tengan claro.

Que nadie intervenga.

Sí, señor.

A mí no me sirva, madre.

-Bueno, brindaremos en tu nombre.

Ángel.

Por tu libertad y por don Enrique, que la ha posibilitado.

Os preparo la comida, hay que celebrarlo.

Salvador empieza a trabajar.

¿Sí? ¿Con los pescadores? -Habrá que ver.

No pareces muy contento.

No puedo estarlo.

Quien ordenó mi libertad mandó detenerme.

¿El marqués? No puede ser.

No parará hasta acabar conmigo.

Llaman a la puerta

-¡Abran la puerta a la Guardia Civil!

Tenemos orden de registrar la casa.

-¿Qué ocurre? -¿Quién les envía?

-Es una inspección de rutina.

-Aquí hay algo.

Este reloj tiene grabadas las iniciales de Pablo Márquez.

-Alguien lo ha puesto ahí.

-Tendremos que llevarnos a su hijo. -Yo no he hecho nada.

Es una trampa.

-Solo veo el botín de un robo, lo siento.

-Por Dios.

Te traemos compañía.

Tú debes conocerlo.

-No lo conozco.

-¿Quién te pregunta? -Soy inocente.

-Eso dicen todos, pero robaste y asesinaste a don Pablo.

-Yo no he matado a nadie. -No dejes que te líen.

-Chitón. -Todos confiesan.

-No tengo qué confesar. -Ya cambiarás.

Es cuestión de tiempo. -Soy inocente.

-Ya hablarás lo que haya que hablar.

Ya lo sabes tú.

-Yo no he hecho nada, soy inocente, ¡soy inocente!

¿Ha llegado tu marido?

-No, está a punto, ¿lo querías para algo?

-La otra noche, la discusión...

...se escuchó.

-No quiero hablar de eso.

-¿Puedo darte un consejo?

Si te echas ahora para atrás, estarás perdida, ¿comprendes?

Tenías derecho a reclamar lo que reclamabas.

No te avergüences, solo tú puedes dirigir tu destino.

Puerta

-Es Hugo, calla.

Suegro, esperaba a Hugo para cenar.

-No vendrá, ¿no te lo dijo?

Tuvo que salir de viaje, un asunto en Gijón.

-No me dijo nada.

-¿Y te extrañas después de lo de la otra noche?

-Le pediré a Dolores que prepare un servicio.

-Podremos dormir tranquilos.

¿Una copita, sobrino? -Gracias.

Portazo

Llora

No puedo más.

Llora

Visi.

-Amalia.

Qué tarde viene.

-Visi, es que...

...ha pasado algo horrible.

Mi Salvador.

-¿Qué ha pasado?

-Se lo han llevado preso.

-¿Cómo?

-Dicen que robó en casa de los Márquez.

-Pero...

-No puedo más con tanto disgusto.

-Tranquila, Amalia, tranquila.

-No, Visi, de esta no sale.

-Pues tiene que salir como sea.

¿Tiene un abogado?

-Un abogado cuesta mucho dinero.

-¿Y Ángel no puede hacer nada?

¿Vienes a darme las gracias?

Quieres que mi hermano pague por mí. No.

La ley le persigue.

Esta vez se acabó.

¿Sí?

¿Qué vas a hacer, padre?

¿Me vas a pegar?

¡Quieto!

Manteníamos una conversación interesante.

Me acusaba del arresto de su hermano.

¿Está en la cárcel?

Sí, se le acusa del robo en tu casa y del asesinato de Pablo.

No puede ser cierto. No lo es.

¿Pruebas? El botín en mi casa.

Alguien ordenó que lo pusieran allí.

Mi hermano es inocente.

Y no pienso...

...parar hasta demostrarlo.

Portazo

Lo siento, pero tenía que contártelo.

-¿Y lo sabe de buena tinta?

-Sí, la noticia corre por la ciudad.

-Salvador es incapaz de asesinar, ni de robar.

No necesitaba el dinero.

Quería trabajar para no aceptar mi dinero.

-Habrá sido una equivocación. -Sí.

Estas equivocaciones tienen un nombre: Gonzalo.

Debo enterarme de qué pasa. -¿Qué vas a hacer?

-Ir a ver a Hugo. -¿Estás loca?

Si entras en esa casa, su mujer se pondrá loca, acabarás entre rejas.

-¿Y qué hago? No puedo dejar solo a Salvador.

No me mires así.

No es amor, es lealtad.

-Tienes que pensar en tu hija, Gonzalo tiene su vida en sus manos.

-Sí, ella es lo único que tengo, pero no puedo dejar solo a Salvador.

Pasos

-Tiene una visita.

-No quería molestarla.

Es por Salvador.

-Estoy al corriente.

-Verá, yo...

-Si ha venido aquí comiéndose su orgullo,...

...evite los rodeos.

-Necesito dinero para pagar a un abogado que lo defienda.

-Mema, trae la caja.

Su hijo tiene un alma noble.

-Demasiado noble.

-Cuanto más noble, más frágil se es.

-No lo aceptaría si no fuera cuestión de vida o muerte.

Pero una madre...

...haría cualquier cosa por la vida de su hijo.

Puerta

Ángel.

¿Cómo estás?

Eres la cabeza de turco.

Probaré mi inocencia. ¿Cómo?

Tienen el botín, te cargan la muerte.

¿Me acusarán de asesinato? Tienes que decir lo que sepas.

Yo no sé nada.

A mí me liberó, pero contigo no tendrá compasión.

Tu vida está en juego.

Prefiero morir, me llevaré dignidad a la tumba.

No vas a delatarlo, ¿verdad?

Vamos.

Ventura estaba implicado.

Salvador.

¿Quién mató a Pablo?

No te diré nada.

Esta vez no podré salvarte.

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La Señora - Capítulo 22

19 dic 2012

Un accidente con víctimas mortales en la mina, desencadena el conflicto. Allí el marqués ofrece compensaciones a las familias afectadas por el accidente en nombre de su mujer.

Histórico de emisiones: 14/09/2009

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  1. Neusba

    Ahora la reveo a las 4 de la madrugada. Deberian repetirla en otros horarios. Es una joya .!!

    25 ago 2016
  2. Gitana

    Que pedazo de actos...son excepcionales todos...felicidades y gracias por esta serie tan magnifica.

    20 dic 2012
  3. Solra

    Excelente serie , en todos los sentidos,buen tema, buenos dialogos,muy buena ambientación y excelentes actores

    20 dic 2012