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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 20 - Victoria regresa de Inglaterra tras descubrir que allí hay un hombre preso que dice ser el asesino de su padre - Ver ahora
Transcripción completa

Estábamos equivocados.

Gonzalo es inocente.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

Descansa en paz, Ricardo Márquez.

Descansa en paz.

Lechuzas

Muchas gracias, señores. Ha sido un placer.

¿Podría avisar al caballero ganador?

Dígale que al marqué De Castro le gustaría hablar con él.

Si me disculpan, caballeros.

Señor marqués,...

Siéntese a mi mesa, si no tiene inconveniente.

La partida terminó, ¿no? Sí, señor.

Y supongo que, como siempre, la fortuna le ha sonreído.

Lo cierto, señor, es que sí.

Es usted un hombre afortunado...

...en los negocios y en el juego.

Estoy seguro de que usted y yo...

...nos entenderíamos sin mucha dificultad.

Cuando usted quiera, señor marqués.

Pase mañana por mi casa. Allí hablaremos más tranquilos.

Allí estaré. No lo dude, señor.

No lo he dudado ni por un instante.

Lo que propone Encarna es ambicioso, pero siempre se puede hacer más.

Victoria,...

...¿me estás escuchando?

Sí.

Decías que no hago lo suficiente por el bienestar de mis trabajadores.

Sabe que no es eso.

¿Qué te ocurre?

No tienes por qué estar preocupada. En realidad, nada ha cambiado.

¿Nada?

El proceso seguirá. Hallaremos otra forma de demostrarlo.

En Inglaterra hay un hombre...

...que se ha declarado culpable.

Sabemos que no fue él.

No, no sabemos nada.

Ese es el problema.

¿Crees que el marqués puede ser inocente?

¿A quién le importa lo que yo crea?

A mí.

Para mí es muy importante.

Justo, ven, brinda conmigo por mi suerte.

¿Sabes? Estoy pensando que un día de estos te voy a llevar al casino.

-¿Sabes lo que puedes hacer con tu casino?

-Vaya humor que te gastas.

-¿No te acuerdas de mí?

Nos conocimos en el barco.

Ande, abuelo,...

...tome la botella y váyase...

...por ahí a dormir.

Fortu, a Justo por uno doble, a ver si se anima.

-Venga. -A ver...

Pablo,...

Vengo a despedirme de ti.

Ruido

Chirridos

Bebé

Chirridos

No podemos estar aquí toda la vida.

-Están encima. No podemos pasar el cerco.

Nos arrinconarán y nos cogerán.

-Regresemos a la ciudad. Allí pasaríamos más inadvertidos.

-Nos pillarían al entrar. ¿Y de qué serviría? Tiene vigilada la estación.

-Hay que armar la marimorena y huir cuando estén entretenidos.

-Casi no nos queda munición.

Los polvorines están protegidos por los guardias.

-Siempre podemos matar a un rico...

...o a un cura.

-¿Y quién lo haría? Ese no lo cuenta.

-Yo mismo.

-¿Y creéis que matando a alguien vais a conseguir...

...que toda la Guardia Civil vaya a ver qué ha pasado?

No es momento de héroes. Es momento de ideas.

-No podemos estar aquí. Ese dinero...

... ya se necesita en Barcelona. -Yo también lo sé.

¿Qué haces levantada?

-Dentro de tres días, no voy a volver a ver nada de esto.

-Pero comenzarás a ver los amaneceres más hermosos...

...que hayas visto en tu vida.

Y eso será para siempre.

-No sabes la fuerza que me da tu fe en el futuro.

-¿Tú no la tienes?

-Es que no puedo creérmelo.

Solo contigo y con mi hija.

Tanta felicidad me asusta.

-¿Por qué?

-Porque nunca he tenido suerte.

Hay que olvidarse de traer...

...los beneficios a Europa. Hay que invertir allí.

No sabe qué país, señor marqués.

Podríamos comprar haciendas con reses.

Gracias.

Los norteamericanos dicen...

...que dentro de nada podremos congelar los alimentos durante meses.

¿Se imagina, señor marqués?

Podríamos abastecer de carne a toda Europa.

Y si hubiera guerra, nos haríamos riquísimos.

¿Y cómo vamos a empezar el cuento de la lechera?

¿Con el dinero que has robado haciendo trampas en el casino?

No sé qué quiere decir.

Que no eres más que un raterillo,...

...y muy estúpido creyendo que ibas a engañarme como a los demás.

No intentes negarlo.

Me temo que, si lo denuncio en el casino,...

...el rico indiano va a tener muchas cuentas que pagar.

No tengo nada.

Debía mucho y he tenido muchos gastos.

Es caro tratar de ser lo que no se es.

Entiéndame, señor marqués.

Aquí había dejado a mi novia de juventud. No podía volver...

...como un fracasado.

No me decepciones.

Eras mucho mejor actor en el papel de indiano.

Resultabas más convincente.

Es la verdad.

¿Qué harás para devolver lo que no es tuyo?

Trabajaré. ¿En qué?

En lo que sea.

Igual usted...

...puede ayudarme a encontrar algo.

Me gusta la gente que le echa valor,...

...que se enfrenta a la vida de cara para conseguir lo que quiere.

Aun a costa de fingir.

Y...

...también me gustan mucho los actores.

Y tú, por la razón que sea, eres un gran actor. Y quizá me convenga.

Mi madre llevó a Pascual. Ventura vino a buscarlo y se fueron.

¿No te dijo nada?

Gracias, Luisa.

De nada.

He conocido a otros hombres como él.

Piensan que las ideas son todo.

Lo malo no son sus ideas.

No se puede conseguir el bien haciendo el mal.

La Guardia Civil vino...

...a mi casa y habló del atraco de Gijón y de muertos.

Pienso en Ventura y Pascual, y no me puedo...

...creer que lleven ese veneno dentro. Pero no lo sé.

Siento que Ventura piense que los denuncié.

Señor marqués...

Hola, Vicenta. Quería hablar con la señora.

Ahora está descansando, señor.

¿Puedes avisarla?

No sé si es el mejor momento, señor marqués.

Vicenta, se trata de un asunto importante, algo que debo decirle.

La señora me pidió que no se la molestara.

Aún se resiente de su caída.

Te aseguro que no vendría si no se tratara de algo vital.

Nada más lejos de mi intención que molestarla.

¿Qué pasa, Vicenta?

¿Otra sidra, Justo?

Anda que con clientes como tú...

-Sidra que bebo, sidra que pago.

No soy yo quien te va a traer problemas, Fortu.

-Lo dices por Julio, ¿no?

Venga, que le estás cogiendo manía.

-Yo no he dicho nada, tus negocios son cosa tuya.

-Ya me gustaría a mí que te dejases los cuartos que él se deja.

-Pero ¿cuánto hace que no le ves un real?

-Mira, yo sé a quién fío.

No tienes más que fijarte, viste como un señor.

-Si hasta el traje debe, hombre.

-Buenas tardes.

-Buenas.

-Un vino, y otro para mi amigo Justo.

-No te molestes, yo ya marcho.

-Vamos, Justo, que he tenido un mal día, no lo remates.

-Mira, Julio,...

...que digo que ya va siendo hora de que me pagues lo que me debes.

-¿Ahora?

¿Las noticias que han llegado desde Inglaterra...

...no merecen tu consideración?

¿No crees que el culpable es ese hombre?

¿De verdad, Victoria, sigues pensando que fui yo?

¿O es más fácil abandonar a un marido si es un monstruo?

Han pasado muchas cosas.

¿Qué más tiene que ocurrir para que me creas,...

...para que veas la verdad?

Has venido buscando mis disculpas.

No.

He venido a que consideraras las mías.

Sé que mi comportamiento...

...ha sido vergonzoso, pero no imaginas lo que es amar...

...a una persona que te odia por algo que no has hecho.

Supongo que este es mi castigo,...

...que la única persona que me importa que me crea...

...se al única que no lo haga.

Gonzalo,...

...aunque no hubieses sido tú,...

...aunque acabase creyendo en tu inocencia,...

...después de lo que pasó,...

Sí.

Es duro pensar que en nombre del amor más sincero...

...podamos hacer las cosas más horribles.

Por eso, quiero pensar...

...que tú me amaste sinceramente.

Porque, de otra forma,...

...no hubieras sido capaz de hacerme el daño que me haces.

Adiós, Victoria.

Puedes estar tranquila, no volveré a molestarte.

Esta blusa sigue sin convencerme.

Te la quedas tú y no se hable más.

-Pero, señora, si está nueva.

-Seguro que tú le sacas más partido. -Como quiera.

-Parece que la visita de la viuda de Fanjul no te ha puesto...

...de buen humor. -Era sobre Victoria.

Dicen que se reconcilia con el marqués.

-Si no necesita nada más la señora... -Puedes irte, Amalia.

-Gracias. -A ti.

Pensaba que ese tipo de conversaciones eran de tu agrado.

-Pues ya ve que no,...

...que hay cosas que no tengo que aceptar, y no son de mi agrado.

-Buenas.

No me esperéis a cenar, tengo asuntos que atender.

-¿Negocios?

-Negocios, política... Parece que no hacen nada sin mí.

-Se lo diré a Dolores, que no haga...

...más cena.

-¿Coñac, padre?

Victoria,...

...¿estás bien?

Gonzalo ha estado aquí.

Lo sé.

Nunca lo había visto así.

Yo sé lo que es querer de verdad.

No hay nada más fuerte.

Cuando amas a alguien con toda tu alma y no eres correspondido,...

...el dolor que sientes no se puede fingir.

Y Gonzalo no miente.

Pero ¿qué quieres tú?

Lo que yo quiero no lo puedo tener.

Llevo queriéndole desde antes de conocerle.

Aun siendo imposible.

No habría un futuro para nosotros aunque yo no fuera una mujer casada.

Pero no hay un solo minuto del día que no piense en él...

...y no desee con toda mi alma estar a su lado.

Me conformo con que me mire,...

...roce mis manos...

...aunque solo sea un instante.

Mi vida se ha convertido en esos momentos a sus lado,...

...porque sé que no puedo aspirar a nada más.

Sé que...

Puerta

Salvador, qué alegría.

Madre se va a poner muy contenta. No sé.

Hace mucho que no traigo alegrías.

¿Has hecho algo?

No, no, nada.

Estoy...

Estoy muy bien.

Ángel,...

...en dos días cojo un barco para Montevideo.

Ventura, Pascual, ahora tú...

No puedo dejar de pensar que algo une todas estas marchas.

Como si huyerais.

No sé si ellos huyen, pero yo sí.

Huyo de lo que me puedo convertir si me quedo aquí...

...y del dolor que le causo a madre.

Y también a ti.

Tú eres como...

...como el espejo...

...en el que yo me veo...

...y no me reconozco.

Yo siempre te he admirado, Salvador.

¿Y ahora?

Perdóname.

¿Te vas con ella?

He tenido mucha suerte en encontrarla.

Sí. Ella es muy buena.

Los dos nos merecemos un futuro.

Ni tú ni yo hemos encontrado el amor por el camino más fácil.

El amor a Dios puede ser un camino...

...accidentado. Sí, de eso estoy seguro.

No te puedo hacer cambiar de idea.

Pero aún querrías intentarlo, cura del demonio.

No.

Creo que has encontrado tu camino.

Te voy a echar de menos.

-¡Salvador!

Hijo.

Ángel. -Madre,...

...tengo algo que decirle.

-Ya habrá tiempo de hablar.

Voy a preparar la cena, tendrías que haberme avisado.

Traigo la cabeza loca con esa mujer.

Todo el día metiéndose donde no la llaman.

Que si los marqueses vuelven...

-Madre, me marcho a América.

-No puede ser.

¿Te vas con ella?

¿Y tú le das tu bendición?

Pues yo no puedo dártela, hijo.

No puedo.

¿Tampoco te vas a llevar este?

-No se puede empezar una nueva vida vestida como en la vieja?

Al final, te vas a alegrar de que me vaya.

-Que no es eso, Alicia. -Ven aquí.

-Los voy a repartir entre las otras chicas.

-Que ya lo sé, boba.

Quiero hablarte de otra cosa. ¿Has pensado qué harás cuando me vaya?

-Cuando tu abogado haya liquidado todo, buscarme otro sitio.

Como todas. -¿No estás a gusto aquí?

-Ya sabes que sí.

-Pues me alegro.

Porque he hablado con mi abogado, y el negocio va a quedar para vosotras.

-¡Alicia!

-Bueno, y para Conchita.

Ella ya tiene una parte. Y va a tener más disposición que vosotras.

Pero sé que os entenderéis

¿Te parece bien? -Claro que sí.

Todo lo que tú digas está bien.

-¿Por qué lloras?

Porque esto no va a ser lo mismo sin ti.

-Venga, tonta.

Ya verás lo bien que os va a ir cuando el marqués os deje tranquilas.

Y de eso me encargo yo antes de irme.

Puerta

Puerta

Pensé que no volvería a verte.

Antes de marcharme, tenía que pedirte perdón...

...por ponerte en peligro al traer aquí a Pascual y...

...por pensar que nos habías traicionado.

Tenía razón Encarna.

No era propio de ti marcharte sin decir adiós.

Adiós, Ángel.

Deberíamos habernos conocido en otro momento.

¿Estuvo Pascual en el atraco de Gijón?

Eso deberías preguntárselo a él cuando le veas.

¿Tampoco vas a decirme lo que sabes sobre la muerte de Pablo Márquez?

Al final va a ser verdad que los curas pensáis...

...que la culpa de todo la tenemos los anarquistas.

¿No quieres contarme nada?

No me he confesado desde que tenía siete años,...

Supe que sería la última vez.

Soy sacerdote, pero también soy un hombre.

Y no estamos en la iglesia.

Eso es cierto.

Aparte de sacerdote, también eres un hombre.

Dime una cosa, páter:

¿qué pesa más, los ideales por los que darías la vida,...

...o la vida misma?

La vida,...

...que a veces dejamos atrás.

¿Merece la pena renunciar a lo que más amamos...

..aunque no nos pertenezca, aunque haya otro hombre de por medio?

Nadie debería de dejar de ser quien es...

...por ningún motivo.

¿Y tú...

...eres quién querías ser?

Mucho me temo que ninguno de nosotros lo somos.

¿Sabes por qué, páter?

Porque no estamos solos en este desgraciado mundo.

Y para sacar la cabeza, hundimos al que tenemos al lado.

O lo alzamos para que luego tire de nosotros.

Tenías razón.

Aparte de un hombre, también eres un cura.

Hasta la vista, páter.

Este país acabará siendo faro de Europa, ya lo verán.

Vamos a darle la vuelta.

Aunque habrá que mantener ciertas cosas, como la mujer española.

-Perdón, Hugo, por favor.

-¿Me disculpan, caballeros?

-Tengo que hablar contigo.

-¿Vas a contarme lo que ya sé?

Que te marchas a América.

Alguna de tus chicas anda nerviosa con la noticia.

Es solo cuestión de darle una propina y sonsacarle.

-El hecho de que yo me vaya no cambia nada.

-¿Ah, no?

-Prometiste darme algo que anulara a De Castro...

...y me respondes huyendo.

-Voy a darte la clave que implica a Gonzalo en el asesinato de Márquez.

-¿No te has enterado de que han detenido al asesino en Inglaterra?

Gonzalo está limpio.

-No tanto como él cree.

Y menos cuando le digas a Victoria...

...que se reúna conmigo mañana en la Fuente del Cura.

-¿Por qué se supone que me tiene que importar lo que trates con ella?

-Porque cuando Victoria tenga las pruebas que voy a darle,...

...Gonzalo caerá en desgracia.

¿No es eso lo que siempre has deseado?

Tenía razón Encarna.

No podía irme así.

Adiós.

Un cura, y luego, unos ricos.

Me sorprenden tus amistades.

-¿Por qué me has seguido hasta aquí?

-Tengo que saber de qué lado estás.

-¿Te crees que soy tan traidor como tú?

-Sí.

Yo sería capaz de cualquier cosa por la causa. ¿Y tú?

-Tendría que haberte matado.

-Inténtalo...

...cuando llevemos el dinero a Barcelona.

Ahora, somos necesarios todos.

Hasta tus amigos.

Mire qué sorpresa, quién ha venido a vernos.

-Siempre fuiste buena para las cuentas.

-¿Alguien ha visto la aceitera?

-Justo,...

...Vicenta sería buena hasta para llevar un negocio.

-Yo no entiendo de esas cosas.

-En los negocios,...

...hay que tener buen tino. Pero no hay que tener miedo a gastar.

Si no se pone, luego no se gana. Siempre lo he dicho.

-Pues a mí, desde pequeño, me han enseñado a pagar...

...lo que se debe.

Que luego siempre acaban pagando los que menos tienen.

Y los otros se marchan con la barriga llena...

...y sin dar explicación.

-¿A qué viene eso ahora, Justo?

-Pregúntale a don importante.

A que en la cantina, y en el estanco están esperando a que pase a pagar.

Qué cara más dura. -Justo...

-Déjalo, es lo que pasa cuando no le das mucha importancia al dinero.

Se te olvida que hay algunos que solo piensan en él.

-Pues, para no darle importancia, lo tienes siempre en la boca.

Y qué poca vergüenza te gastas viniendo aquí...

...a presumir. -Ya vale.

-No, no está bien, Vicenta.

Este infeliz me está acusando de ser un caradura.

Y por ahí sí que no paso. ¿Tú crees que, si no tuviese...

...dinero, llevaría esto en la cartera?

Siento el mal rato, Vicenta.

Será mejor que me vaya.

¿Seguro que no quieres que te acompañe mañana a la estación?

-No.

Es mi hija, tengo que ir sola.

No me conoce.

Necesito encontrar algo presentable que ponerme.

-¿Quieres tranquilizarte, Alicia?

Puede que no la conozcas,...

...pero vas a ser la mejor madre del mundo, de eso no te quepa duda.

-¿Y si no le gusto..., si no me quiere?

-Le gustarás y te va a querer. Ya lo verás.

Mañana, a estas horas, quedará muy poco para marcharnos.

Ojalá el día de hoy no existiese.

-Es verdad. Pero tenemos que cerrar nuestros asuntos.

-A mí ya no me queda nada por hacer.

-A mí solo me queda una cosa pendiente.

Después, podré irme tranquila.

Gonzalo, espero no molestarte.

Pues un poco, la verdad, Hugo.

A estas horas solo me gusta la compañía de mi caballo.

Te hacía frecuentando...

...otras casas distintas a la mía.

Sí.

Gracias a esas visitas...

...me he enterado de algo que deberías saber.

Y el pan. -Muy bien.

-Ah, ten.

Es preciosa.

Pero no puedo aceptarla.

-Pero ¿qué voy a hacer yo con ella?

Tú seguro que estás muy guapa.

-Muchas gracias.

-Qué tonto es mi Salvador.

-Señora, su hijo no quiere nada conmigo.

-Qué sabrá él lo que quiere.

-Qué bonita, Visi.

Vas a parecer una señorita. -¿Verdad?

Bueno, me voy que tengo muchas cosas que hacer.

-No busques tanto, si ya te he dicho que Pío no pasa por aquí.

-Como vuelvas a reírte, te cruzo la cara.

-Rosalía, que por lo menos tú tienes alguien en quien pensar.

Yo que me voy a quedar para vestir santos.

Igualita que tu tía. -¡Ay, no!

Como mi tía no. -Como tu tía, tal cual.

Y ahora vamos a hacer los recados si no la quieres oír tronar.

Que buena es.

Por mucho que esperes, Victoria no va a venir.

¿No te sorprende algo del canalla de Hugo?

Hace mucho que los hombres han dejado de sorprenderme?

Vaya, así que citándote a escondidas con mi mujer para hablar.

Quizás de mí. ¿Por qué de ti?

Por explicarle que tienes...

...ciertas pruebas que supuestamente me delatan.

Mi cita con ella no tiene nada que ver con eso.

¡Ah, no, claro!

Solo querías despedirte.

Tenemos un trato, Gonzalo.

Sabes que lo voy a respetar si tú también lo respetas.

Si no haces nada contra mí ni mis chicas, tu secreto seguirá guardado.

Demasiado incierto, Alicia.

Sé que no existe lugar donde no puedas llegar.

Esas pruebas son mi seguro.

Sea lo que sea lo que tienes,...

...dudo mucho de que pueda cambiar el curso de los acontecimientos.

Parece que alguien se ha acusado de la muerte de Ricardo.

Pero una prueba que negara esa culpa sería suficiente para parar...

...el proceso y ponerte de nuevo en peligro.

Te voy a echar de menos, ¿sabes?

Te deseo un buen viaje, querida.

Puerta

Sí.

Señora,...

Ángel, pasa.

Estoy intentando cuadrar estos números. Tráenos un café.

El banco rechaza mi petición de crédito.

He tratado de buscar soluciones.

No es la mejor, pero permite afrontar los cambios.

Ángel, ¿te pasa algo?

He oído que los marqueses se reconcilian...

...tras una pequeña desavenencia conyugal.

Veo que la visita de Gonzalo a esta casa ha trascendido.

No tenías que haberle dejado cruzar la puerta.

Las cosas no son tan sencillas. No piensa parar hasta que consiga...

...lo que busca. ¿Y a mí...

...me conoces?

Tú ya dudas.

Acusé a Gonzalo de algo de lo que un hombre se ha declarado culpable.

A mí no me basta la fe ciega.

Necesito ver lo que creo.

¿Vas a parar el proceso de anulación?

Haré todo lo que pueda para dejar de ser su mujer.

Pero no estoy satisfecha de mí ni de ti.

Dale un cuarto y él se tomará el todo.

Ángel,...

...Ángel,...

Portazo

Si sigues llorando así, te pondrás muy fea.

-¿Y qué más me da? -No digas eso.

Claro que no te da igual.

La Isabelita que yo vi en Santander no era el alma en pena que veo hoy.

-En Santander, todo fue más fácil, Alejandro.

Hugo estuvo encantador todo el tiempo, pero...

...fue llegar a casa y todo vuelta a empezar.

-¿Qué es todo?

-Su desprecio.

Exageras. Sabes cómo es Hugo.

Además, ahora tiene muchos asuntos... -Demasiados.

Al fin y al cabo, ¿quién soy yo? Solo su mujer.

-No, tú eres Isabel.

Y te mereces ser feliz.

Cierra los ojos.

Venga, ciérralos.

Ábrelos ya.

-¡Perfume!

-De París.

Casi tan exquisito como tú.

Para que no te pongas triste.

-Muchísimas gracias, Alejandro.

¿No es el mismo que usa Victoria?

Vicenta,...

-Es muy tarde, voy a recoger la ropa.

-Escapándote no vas a arreglar nada. -No tengo nada que arreglar.

-Sí, Vicenta, te dije que tenías que aclarar la situación con esos dos.

-Yo lo dejé todo muy claro. Si se quieren pelear, que se peleen.

Nadie ha llamado a Justo.

-¿Qué te molesta, que Justo se equivoque en lo que dijo de Julio,...

...o que tenga razón? -Justo no tiene razón.

La gente no permanece fija, cambia...

...o, al menos, tiene derecho a hacerlo.

Y ahora voy a recoger la ropa.

Es un mal plan.

-¿Se te ocurre otro mejor? -Pues no tenemos otra.

Cada vez están más cerca, no tenemos municiones ni otra forma de escapar.

Darán con nosotros y con el dinero.

-Los que acepten esto tienen muchas posibilidades de no volver.

Tengámoslo claro.

Te vas con los que lleven el dinero a Barcelona.

-Vamos a votar.

¿Quién está a favor?

Unanimidad.

-Pero yo no me voy a Barcelona.

Ludi, ¿me ayudas arriba un momento?

-Que vaya Rosalía, tengo que terminar con esto.

-¿No ves que te lo dijo a ti?

-¡Oh!

-No deberías tratarlo así.

y mucho menos después de la agarrada que tuvo...

...con el antiguo novio de la señora Vicenta.

-¿Qué pasó?

-Pues que Justo le llamó caradura y no sé qué más.

Todos se enfadaron mucho con él.

Y la primara, la señora Vicenta.

Puerta

Bueno, pues me voy a ver qué le pasa a Justo.

-Hola.

Yo también tengo tu vaquita en mi cuarto.

-Tengo que dar esto a la señorita Encarna.

-¿Quién te la dio?

-Unos hombres...

...que están en el bosque.

Les vendo leche y otras cosas. -Yo se la daré.

Si te ve la señora Vicenta, me mata.

-Solo la puede leer...

...la señorita Encarna.

-¿Qué hiciste con el premio que te dieron?

-Allí lo tengo bien dispuesto.

-Qué bien.

-Un día...

...te vengo a buscar y subes arriba a ver les vaques.

-Sí.

Adiós.

Rosalía,...

¿Y esto? Lo ha traído un chico.

¿Qué chico?

Uno.

¿Y qué te ha dicho?

Nada, que solo puede leerla usted.

Gracias, Rosalía.

(TEXTO) "Mañana a las diez, os espero al niño y a ti en la playa".

¿Qué pronto llegas hoy? -¿Qué haces todavía despierta?

-Quería esperarte.

Alejandro estuvo todo el día haciéndome compañía.

Hasta me trajo un regalo.

-¿Ese perfume?

-Hugo, yo quería hablar contigo.

Hugo...

-¡Chiss!

¿Qué te preocupa, Alicia?

-Abrázame fuerte, Salvador.

-No olvides ni un segundo que te quiero.

-Abrázame así toda la noche.

La respuesta puede tardar en llegar, estoy confiada.

Las cifras de la mina son buenas. Y las propuestas... Encarna,...

Perdóname, Victoria,...

...no he dormido bien.

Gracias, Ludi.

¿Qué me decías?

Que tenemos que tener paciencia con la respuesta de los inversores.

Hay cosas que no necesitan de ese dinero, podemos ir avanzando.

Y si luego se echan para atrás.

Gracias.

-Justo,...

...¿quieres un café?

-Si puede ser. -Pues claro, hombre.

Venga, siéntate aquí.

Toma.

Aquí lo tienes.

-Gracias.

Vicenta, quería hablar contigo de lo de ayer.

-No.

-Déjalo estar, Justo, mejor no tocar el tema.

-Fortu me dijo que no había pagado sus cuentas, por eso lo dije.

-No empieces otra vez, déjalo.

-Venga, os he preparado el bizcocho que os gusta.

Para que estéis contentos y de buen humor.

-Gracias, Adelina.

Puerta

-Buenos días, ¿se puede?

Justo,...

...me gustaría hacer las paces contigo.

¿Cómo estoy? -Perfecta.

Si yo viera a mi madre por primera vez, me gustaría que me deslumbrara.

-¿Seguro?

-Tranquila, estás muy bien. Solo tienes que ser como tú eres.

Y la niña te querrá.

-Adelante.

Puerta

Alicia, un telegrama.

-¡No!

-¿Qué pasa?

Alicia,...

...por Dios, ¿qué te pasa? -¡Fuera de aquí!

Pongamos una habitación a Pedro.

Pero es muy pequeño todavía, ¿no?

Para ahora no, más adelante.

Había pensado que podía ser la de Pablo.

Es muy luminosa...

...y no me gusta mantener fantasmas en casa.

A él...

...le gustará crecer ahí.

Pero ¿qué hora es?

Justo se ha olvidado de darle cuerda anoche. A veces le pasa.

Lo siento, Victoria, pero tengo que salir.

¿Ahora?

Sí, se lo prometí a mi hermana.

Voy a por el niño.

Yo solo quería ofrecerte una prueba de mi amistad.

-Pues ofréceme honradez, en vez de esa botella.

-La he traído de la taberna de Fortu. -No me refiero a eso.

De sobra lo sabes. -Justo, no.

¿Qué os pasa? -A mí no me pasa nada.

Pregúntale a Justo.

La tiene tomada conmigo.

-Yo... Y todo el pueblo.

-Tía.

-¡Chiss!

Estaos quietas y no os pasará nada.

¡Ya está bien! Si no sabéis comportaros, ya sabéis,...

...a la calle los dos.

-¡Quietos y callados!

Al que no esté calladito me lo llevo por delante.

-Ventura... -La casa queda tomada.

-¿Qué dice? -Ya lo ha oído, señora.

Las manos donde las pueda ver, las de todo el mundo.

-Todos juntos. -Deprisa, que no tengo todo el día.

-¡Ah! -¡Oh!

-¡Ah!

-¡Ya está bien, que esto no es una broma!

Al próximo que desmande, le meto un tiro.

¿Estamos?

-Estoy sangrando, hija de puta.

-Estate quieto, carajo. Eso no es nada.

Pascual, átalos a todos.

No quiero más sorpresas.

-A todos menos a estas. -Por favor, no me la maten.

-Quieta. -Por favor, escúchame.

-Si alguien tiene que pagar, soy yo. -No, ella no, a mí.

-Sí, muy valientes.

Pero ella es más joven y corre más. Y así evitamos que coja un cuchillo.

A la puerta.

Vete. ¡Vete!

¿Quiénes son ustedes?

Siéntese, marquesa.

No tiene nada que temer.

Si colabora, terminará rápido. Aquí no hay dinero.

-No buscamos su dinero. -Necesitamos algo para curarle.

¿Tienen vendas?

No sé.

Pasos

Creo que arriba hay.

El bebé llora

Dígale al marqués que quiero verle. -No está.

-¿Dónde está?

Muy bien, esperaré.

-¿Ha vuelto ya el señor marqués? -¿Qué ha ocurrido?

-Algo gordo está pasando en casa Márquez.

¿Por qué no me hiciste caso? ¿Por qué no fuiste a la playa?

Vas a tener que matarme. No digas tonterías. No pasará nada.

Estáis desesperados.

Por eso estoy aquí, para evitar cualquier locura.

¿Te parece esto poca locura? No teníamos salida.

Tenéis que iros antes de que se enteren.

Es tarde, estarán de camino. Nosotros hemos hecho que vengan.

Montaremos ruido para atraer a los guardias, y los del bosque escaparán.

¿El dinero del banco?

Un dinero que ellos han robado a los trabajadores y con el que lucharemos.

Estáis locos.

Les entretendremos unas horas y, luego, nos escaparemos con un rehén.

¿Piensas que esto va a salir bien?

Confía en mí, como yo estoy confiando en ti ahora al contarte esto.

Ayúdame a controlar esto.

¿Y a los de fuera cómo les vas a controlar?

¿Y si disparan y tenéis que responder?

¿Vas a disparar contra mi hijo?

Di.

Yo quería protegerte.

Te has aprovechado de mí.

Yo he traído todo esto a esta casa.

Esta era la única casa de gente rica que conocíamos.

Aquí hay ricos y pobres.

Coge a tu hijo y sal.

Nadie os hará nada.

Tú no me conoces, Ventura.

Y yo no te conocía a ti...

...hasta ahora.

(FUERA) ¡Compañía, marchen!

Ya están ahí.

Ya no hay marcha atrás.

Si no hubieras sido tan cobarde, ya habríamos terminado con todo esto.

-Pero ¿de qué me estás hablando? -No echaste una mano a Rosalía.

-Justo, por Dios. ¿No tentemos bastante?

-¡Silencio!

-(FUERA) ¡Tomen posiciones!

-Ya están aquí.

(REZA) Dios te salve, reina y madre...

-Adela, por Dios, reza para ti.

-No te preocupes, guapa, que no voy a dejar que te pase nada.

Tiro

Tiros

Avisa a la Guardia Civil, que traigan todos los efectivos que puedan.

¿No crees que estás tentando demasiado a la suerte?

Tú y yo sabemos que lo hiciste.

Y no pienso parar hasta demostrarlo.

Te repites. ¿Qué vas a hacer?

¿Romper el secreto de confesión? Un cura que rompe sus votos y acusa...

...al marido de la mujer, contradice al asesino, detenido.

Solo quiero ayudarla.

Ya, yo no lo creería, ni yo ni nadie.

Tiene derecho a rehacer su vida.

¿Qué vida? ¿La que te has imaginado que le puedes ofrecer?

¿Tú recuerdas por qué sigues vivo? Un día,...

...tendrá que elegir. Y me elegirá a mí.

Y será porque me prefiera. Vives para ver ese momento.

Eres despreciable.

No eres mejor que yo. Te engañas a ti mismo, pero no a mí.

Deseas a Victoria y lucharás por ella.

Allí nos encontraremos, mientras tanto, apártate de mi camino.

So, caballo.

Señor, han entrado en casa Márquez, son los anarquistas.

No sabemos...

...cuántos son.

No sabes lo que ha pasado. -¿Te has enterado ya?

-¿De qué?

-Los anarquistas están en casa de los Márquez.

Hugo y sus hombres han llegado y se escuchan tiros.

Todavía no sabemos cuántos son.

Gonzalo,...

...¿qué haces aquí? Mi esposa está ahí.

Han entrado a robar. La criada dice que son anarquistas.

¿Y qué piensas hacer?

Esperar refuerzos e intervenir.

-No podemos rodear la casa. ¿Quieres que los maten?

Quiero restablecer el orden. ¡Es mi esposa la que está ahí!

Gonzalo,...

-Como dé un paso más, le vuelo la cabeza.

Soy De Castro.

Mi mujer está dentro, me cambio por ella.

¿Me escuchan?

Déjenla salir y yo entraré en su lugar.

Que entre. Con él como rehén tendremos más posibilidades de salir.

Y si sale mal, nos lo llevamos por delante.

No dejaré que cambie su vida por la mía.

Y no dejaré a los que trabajan para mí.

Se acabó dar órdenes, señora.

Hará lo que tenga que hacer. Sacad a Encarna y al niño.

Que no. No es el trato del marqués.

-Basta ya. ¿Crees que es buena idea traer a ese hombre?

Pascual y tú sangráis.

Sería añadir más peligro al peligro.

Déjame a mí.

Tú échales un vistazo a esos.

¡Nada de intercambios!

Busquen un mediador, alguien de quien fiarnos.

Aquí me tienen.

Que se acerque el cura.

Me recuerdas a una chica de mi pueblo.

Aunque no era tan guapa como tú.

Porque tú eres muy guapa.

Seguro de que estás harta de que te lo digan.

Voy a aflojarte las cuerdas, no quiero que te dejen marcas.

Entregaos ya. Hay un ejército ahí fuera.

Cierra el pico, no estamos en la iglesia.

Sabes que no os van a dejar salir. Ángel, tenemos rehenes.

Dentro de una hora, saldrás y darás nuestras condiciones.

No van a dejar que unos ladrones se salgan con la suya.

Nunca he matado a un cura. -Cállate.

La última vez no me contestaste a lo que te pregunté.

Esto lo responde todo, me has traicionado, Ventura.

A veces hay que traicionar...

...a alguien cercano para poder ser fiel a uno mismo.

Ese es un precio muy alto, ¿no te parece?

Depende de lo que esté en juego.

¡Ah,..

...la causa!

La libertad.

Esas son tus palabras, y estos son vuestros actos.

Ángel, ya es suficiente. De héroes vais para tiranos.

¡Ah! ¡Ángel!

-Cuando digo que te calles, te callas.

Yo vi a dos hermanos morirse de hambre...

...mientras el cura daba parte de su comida a los cerdos.

Y luego vi cómo se llevaba...

...a mi hermana pequeña.

Eso son los actos de la Iglesia que conozco.

Y en cuanto a tus palabras,...

...no estoy dispuesto a escuchar ni una más.

¿Entendido?

¿Entendido?

Me avergüenzo...

Me avergüenzo y te pido perdón por ese sufrimiento.

Ojalá matarme...

...hiciera que nada de eso hubiera pasado.

¡Mierda de curas!

Si tuviéramos un plan, ya estarías en tu sitio.

¡Alicia!

¡Alicia!

¿Dónde está?

¿Qué ha pasado?

-No lo sé.

Solo me dijo que te diera esto.

Salvador,...

...me he dado cuenta de que mi vida está aquí.

No creo en ese futuro del que me hablas.

Espero que me olvides...

....y que allí donde vas encuentres el amor que no he podido darte.

¿Dónde está, Gonzalo?

¿Qué has hecho con mi hija?

Te lo ruego.

Es solo una niña.

Tendrías que haber disparado, Alicia.

Se está más seguro con los anarquistas que contigo.

-¿Dónde crees que vas?

Avancen.

El marqués está rodeando la casa.

-¿Y Joan? -Abajo.

-Vigila.

Venga conmigo.

Ángel, no.

¡Ni un paso más, o su mujer no lo cuenta!

Les daré todo, todo lo que tengo.

Y yo mismo como rehén para la huida.

¿Estás sordo, marqués? No les queda otra opción.

Si no fuese por el marqués, acabaríamos ahora.

Tenemos buena posición de tiro.

¡Retírese, marqués!

Tiro

Tiros

Tiros

Tiros

Golpe

Silencio

¡Pascual! ¡Pascual!

Ángel.

¡Victoria!

  • Capítulo 20

La Señora - Capítulo 20

17 dic 2012

Victoria regresa de Inglaterra tras descubrir que allí hay un hombre preso que dice ser el asesino de su padre. Esto hace que dude sobre la culpabilidad de Gonzalo.

Histórico de emisiones: 13/07/2009

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  1. Gloria

    No puedo ver del capítulo 19 en adelante. Qué pasa? No quiero quedarme sin terminarla por favor. ¿¿¿¿

    21 abr 2018
  2. Mtv

    Me hiciste llorar Angel....uff

    24 ene 2017
  3. Maytema

    Desde hace varios días, no consigo ver ninguna serie de rtve desde mi iPad.

    28 ene 2013