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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 19 - Gonzalo de Castro a penas puede contener su dolor por la vuelta de Victoria a casa Márquez - Ver ahora
Transcripción completa

Dicen las malas lenguas que la marquesa se ve con el cura joven.

No hay día que no visite su casa.

La marquesa pierda facultad.

Escoge el arma y el padrino.

Queda este duelo acordado a 20 pasos y a primera sangre.

A 10 pasos y a muerte.

Espalda contra espalda, caballeros.

¿Listos?

Uno.

Dos.

Tres, cuatro.

Cinco, seis.

Siete, ocho.

A ver si eres igual de diestro para disparar a un hombre...

...como para murmurar sobre él.

¡Vamos, dispara y acierta en mitad del pecho!

Te juro por Dios que yo no fallaré.

¡Dispara!

Salud, compañeros.

-Salud. -Salud.

Disparo

-Calma.

Tranquilos.

No he visto guardias por el camino. Andarán de caza.

Os traigo algo de camino y un poco de vino.

-¿Qué tal está Pascual?

-Igual.

-De mal.

-Igual.

La herida sigue supurando, pero mejor que esté allí y no aquí escondido.

-¿Mejor en casa de un cura?

-Mejor en un sitio seco y con comida.

El cura es de fiar.

-Yo no me fiaría de un hombre que lleva faldas.

Puede contar a la Guardia Civil todo.

-Sabe que ayuda a un compañero que ha escapado de un linchamiento.

Nada más. -Ventura.

Joan tiene razón.

-Aquí todo el mundo tiene razón y así están en Barcelona.

Unos quieren poner bombas y otros parecerse a los bolcheviques.

Y mientras, los militares en el poder.

¡Cojones!

Disparo

Mateo, voy a llevarme el dinero.

Lo esconderé junto con Pascual hasta que podamos irnos todos juntos.

-No te lo llevas.

-Me lo llevo como que no hay Dios.

-Es muy arriesgado.

-Más peligro corre aquí.

Si os cogen, lo perdemos todo.

-¿Y por qué no seguir adelante?

Si Pascual está atendido,...

...regresamos a por él una vez entregado el dinero.

-Sería el sacrificio de un hombre.

-De uno y de mil si hace falta.

Pero no voy a abandonar a un compañero herido si puedo evitarlo.

No olvides por qué luchamos.

Luchamos por los nuestros.

Luchamos por cambiar las cosas.

Pero también luchamos por no ser como ellos.

Os mantendré informados del estado de Pascual.

Y os traeré más comida.

Salud.

Vicenta.

Avisa a Justo. Necesito el coche.

¿Vas a salir?

Sí, pensaba ir a la mina y después iré a ver a los Jiménez de Asúa.

Muy bien, así además te da el aire. -¿A los Jiménez de Asúa para qué?

Quiero hablar con don Fernando.

Papá le consultaba siempre.

¿Vas a hablar de negocios con don Fernando?

Los hombres no dejan de hacerlo por el luto y no me queda más remedio.

-En eso la niña tiene razón.

Los hombres siguen con su vida y las mujeres se quedan en casa...

...por el luto.

Así va el mundo de bien.

Se acabó. Debo hablar con don Fernando.

Si cuento con su visto bueno,...

...será mejor si las cosas se ponen feas.

-¿Por qué se van a poner las cosas feas?

¡Por Dios, Victoria, que te conozco!

Avisa a Justo mientras me arreglo.

-Venga.

¡Esa es mi niña!

-Cuando tu niña pise la casa de los Jiménez de Asúa,...

...todos lo sabrán.

-¿Por qué dices eso ahora?

-La criticarán por dejar el palacio, de luto, y tratando negocios.

No se hablará de otra cosa.

Y los rumores van a llegar al marqués de Castro.

Voy a avisar a Justo.

¿Alguien más desea decir algo sobre mi matrimonio?

¿Alguien más? Debemos ir a curar la herida.

Pobre diablo. -Este hombre haría cualquier cosa.

-Sí.

Definitivamente, ha perdido la razón.

-Tú ándate con ojo, no vaya a ser que pierdas algo también.

Encarna.

Tenemos que ser fuertes.

Podemos serlo entre las dos.

Gracias.

No, gracias a ti por volver.

Porque te necesitábamos.

Esto es muy difícil para alguien como yo.

No sé muy bien a qué mundo pertenezco.

Parte de mi vida está fuera de esta casa.

Pero la otra mitad está aquí dentro.

Que estés aquí no significa que tengas que renunciar a nada.

¿Y cómo se supone que debo comportarme?

Como lo que Pablo quería que fueras.

Como su mujer y como la madre de su hijo.

Y recuerda que una Márquez nunca agacha la cabeza.

¿Ves?

Así está mejor.

Ven que te quiero enseñar una cosa.

¿Sabes lo que es esto?

Un libro de cuentas.

El libro de cuentas de la mina.

Quiero que lo vayas mirando y te vayas familiarizando con él.

Estamos solas y necesito que me ayudes.

¿Yo?

Estoy segura de que lo harás muy bien.

Ahora me marcho.

Justo me espera.

Victoria.

No sabes cómo me alegro de que hayas vuelto.

Yo también.

De nada.

-A beber todos. Esta corre de mi cuenta.

-Hola, Ángel.

¿Qué se te ofrece?

Buenos días.

¿Por qué tropezamos, compañeros?

Para aprender a levantarnos.

Por los hombres y mujeres valientes que se tropiezan una y otra vez.

(TODOS) A tu salud.

Necesito unos paños.

Voy a ver qué tengo.

-Mucho anda el cura por la cantina.

Cantina para los que beben. Para los que no, un colmado.

El vino quita las penas.

Da alegrías al cuerpo.

También hace que tropecemos.

Sí, pero entonces nos levantamos.

Lo malo es que pocas veces caemos solos.

Arrastramos a otros con nosotros y eso no siempre lo vemos.

Si quieres decir algo, hazlo.

Madre está triste por lo del otro día.

Está triste por muchas cosas.

La vida no es tan fácil como lo pintan en el púlpito.

Tienes toda la razón.

Nosotros la complicamos.

Sí, si no, ¿a qué viene meter un fugitivo en casa?

Baja la voz.

No voy a ser yo quien te critique, hermano.

Pero quizá madre está triste por eso.

En cuanto puedas, ponme otra de lo mismo.

Solo tengo esto.

Ya lo siento.

Son perfectos.

Te lo apunto.

Sí, gracias. De nada.

Mateo.

Corre, corre.

Nos van a matar a todos.

¡Mateo! -Tranquilo.

No pasa nada.

Nadie te va a hacer nada.

Llaman a la puerta

Llaman a la puerta

¿Cómo está?

-Mal.

La fiebre lo consume.

Dice cosas que yo no entiendo y está muy agitado.

-¿Está el agua lista? -Voy a ver.

Ya cuece.

-Ponga esto a cocer.

Es corteza de sauce para bajar la fiebre.

-Muy bien. -Y esto es para usted.

Por lo que está haciendo por nosotros.

-No. A mí no tiene que darme usted nada.

-Usted no tiene que ayudar a mi compañero y, sin embargo, lo hace.

Le pido que lo acepte en su nombre.

-No, gracias.

Vamos, Pascual, Pascualín.

De peores hemos salido.

Llaman a la puerta

-Pasa.

¿Cómo está?

Termina. Solo ha sido un rasguño.

Me extraña que le acertara tal y como le temblaba el pulso.

Sin duda, era un gran tirador.

No, Eloy, la verdadera puntería consiste en descubrir...

...cuál es el miedo de tu adversario.

Una vez que lo has descubierto, has vencido.

Además, no hay hombre más peligroso que el que no tiene nada que perder.

Llaman a la puerta

-Vengo de dar la extrema unción al hombre con el que se batió.

Un pobre infeliz que nunca más volverá a difamar.

¿Me ha llamado para confesarse?

Aquí tiene.

Hágaselo llevar a monseñor.

Los pecados de sangre no se lavan con dinero.

¿Y quién quiere lavar nada con dinero?

La sangre solo sale con sangre.

Es un donativo del marqués de Castro para la Iglesia.

Estoy seguro de que monseñor Gracián lo agradecerá infinito.

Sin duda.

Cualquier donativo pío a la Iglesia es siempre bien recibido.

No, no, no.

Si hago este donativo, no es para ser como cualquiera.

Téngalo bien en cuenta y hágaselo llegar a quien usted crea oportuno.

Hoy no le pido la bendición. No quiero colocarle en ese aprieto.

Puede marcharse.

Eloy, asegúrate de que no le falte de nada a la viuda.

Y hazle llegar una corona de flores en mi nombre.

Eloy.

Necesito que mandes otro ramo de flores.

Este hombre necesita un médico.

Imposible. Nos arriesgaríamos a que nos delataran.

-Si estuviera abierto el dispensario...

El dispensario lo llevaba un médico comunista ayudado por Encarna.

Yo iré al banco.

Recortaremos gastos. No hace falta.

Compra lo que sea necesario y luego irá Justo a saldar cuentas.

¡Qué bien huele!

-Sí, estoy haciendo pepitoria.

-Estoy en los corrales si queréis algo.

-Han traído esto...

...para la señora.

-El tercero ya.

Ha perdido el juicio. Ya sabes lo que hay hacer.

Para las familias de los mineros que celebren algo.

¡Ay, qué pena de ramo! No lo quiero en esta casa.

Claro.

-Y han traído esta carta para la señora Victoria.

-Viene de Inglaterra.

¿Qué pasa, Victoria?

Buenas noticias.

Voy a avisar a Justo.

-Vicenta, ¿qué?

Venga, tú a lo tuyo.

Y tan bueno.

Sí.

Tan bueno.

Encarna, tienes una visita.

Gracias, Justo.

Así, muy bien.

Ahí quietecito.

¿Qué haces aquí?

He venido porque te necesito.

Ángel dice que sabes algo de medicina.

De cuando trabajé en el dispensario. Servirá.

¿Para qué?

Lo que te voy a pedir no es fácil.

Si no quieres hacerlo, lo entenderé.

Solo necesito saber que si te lo cuento,...

...¿podré confiar en ti?

Sí, sí, claro.

Un compañero anarquista ha sido herido de bala.

Se está muriendo.

Consiguió escaparse de un linchamiento...

...a manos del Somatén en un pueblo cercano.

¿Dónde está? En casa de Ángel.

¿Y la herida dónde la tiene?

En la pierna. No está en mal sitio, pero está infectada.

¿Huele fuerte como a queso?

No. Bien.

Tenemos que detener la infección para que no se gangrene la pierna.

Iré en cuento pueda.

Gracias, Encarna.

A ver.

Puerta

Te he dicho mil veces que llames antes de entrar.

-Perdona.

-¿Qué es esto?

-Vamos, ábrelo.

-Dos pasajes a Montevideo.

-Es algo más que eso.

Son dos pasajes hacia el Nuevo Mundo.

-¿No me vas a decir nada?

-Salvador, no es el mejor momento para dejarlo todo.

-¿A qué viene eso?

-No lo sé.

-Tenías claro que nos íbamos.

-Todavía hay muchas cosas...

...que me atan a este país.

Ven. Siéntate.

Salvador. La vida siempre es más complicada de lo que parece.

-No, Alicia.

Si algo he aprendido este tiempo, es que nosotros la complicamos.

-Tal vez tengas razón.

Quizá estemos condenados a no ser felices nunca.

-Yo quiero cambiar eso.

No me lamentaré el resto de mi vida por lo que pudo haber sido.

¿Sabes cómo se llama el buque que nos llevará allí?

-No, no lo sé.

-Cabo de Buena Esperanza.

En ese barco está todo lo que me queda.

Mi deseo de empezar algo nuevo. -Por favor, Salvador.

-Mi sueño de formar una familia junto a ti, lejos de esto,...

...y ver crecer a mis hijos con la esperanza de que tendrán un futuro.

Ese es mi sueño.

Esto es lo que esperábamos.

Son las mejores noticias que podíamos tener.

Si localizan al que vio como el marqués ordenaba...

...que manipularan los frenos del coche de tu padre,...

...le acusarían de asesinato ante un juez.

Pues espero que sea pronto.

Me parece que se está volviendo loco.

Últimamente es capaz de hacer cualquier cosa.

Eso a ti no tiene que importarte.

En tu casa estás segura, lejos de él.

Me manda flores todos los días.

El miedo es su mejor arma.

Ahora más que nunca debes ser valiente, Victoria.

Si se demuestra que fue él,...

...¿la Iglesia aceptaría la anulación?

Así es.

¿Y si no encuentra al testigo? Lo encontrará.

No perdamos la fe.

Ángel.

Quería darte las gracias...

...por estar siempre ahí,...

...cerca.

Es mi deber como sacerdote.

Yo te conocí antes.

De eso hace ya mucho tiempo, ¿verdad?

Un poco.

Pero yo me acuerdo como si fuese ayer.

Esta vez siento que habrá justicia.

El Señor apoyará a los justos.

Preferiría que el Señor dejara a los hombres ser hombres.

No depende de Dios que el abogado encuentre o no al testigo.

Dios vela por aquellos que luchan por lo que es justo.

Entonces, ¿por qué no veló por mi padre?

¿Por qué no veló por mi hermano?

Eran justos.

Esa carta es la prueba de que sí.

Si mi padre estuviera vivo, no necesitaría pruebas.

No, Ángel.

Si es así, prefiero que no se entrometa más.

Prefiero que mi vida no dependa de sus caprichos.

Esta tierra viene del interior de la montaña.

La misma montaña que contiene tu espíritu.

Por él seguiré luchando hasta el final.

Los muertos no pueden oírnos.

A ellos dedicamos las palabras más hermosas,...

...olvidándonos de que son los vivos los que más las necesitan.

No queremos flores tuyas.

¿A qué has venido?

No me gusta dejar desatendidos a mis muertos.

En este lugar yo también tengo a muchos seres queridos,...

...empezando por ti misma, que ahora te encuentras aquí.

Estás loco.

Sí.

Y tú de sobra sabes por qué.

Pero ¿cómo puedes tener miedo de la persona que más te quiere?

Eres un cínico.

Delante de la tumba de mi padre.

Le mataste sin ningún escrúpulo.

Y delante de su tumba te digo...

...que Dios no perdonará a quien te está envenenando contra mí.

Estás perdido, Gonzalo.

Muy pronto se sabrá la verdad.

Suéltame.

Nunca había visto a nadie tener tanta suerte con los naipes.

-A costa de otras cosas, señor De Viana.

Afortunado en el juego...

-...desgraciado en amores. -Ahí lo tiene.

-Hasta cierto punto.

A veces con la fortuna del juego es posible comprar los amores.

-Según mi experiencia, eso no es del todo cierto.

Según con qué mujeres se acierta o no con el dinero.

-Sí, de acuerdo.

Es cierto.

La mejor jugada con la mujer es llegarle al corazón.

-El corazón puede estar protegido.

-O helado, amigo mío.

Depende de la mujer de la que hablemos.

Fíjese en Victoria Márquez.

¿Quién hubiera dicho que iba a hacer tal cosa,...

...dejar a su marido?

-Caballeros, tengo asuntos que atender,...

....con la principal víctima de ese corazón helado.

Con permiso.

¿Molesto?

Gracias.

Le agradezco...

...el préstamo efectuado a la familia para sacar adelante los astilleros.

Si hubieras tomado medidas, ahora no tendrías que darme las gracias.

De saber que los astilleros estaban en el punto de mira de anarquistas...

...lo habríamos evitado.

Eso era muy fácil de detectar.

Pero si se es muy blando con los trabajadores, pasa lo que pasa.

Los sindicatos y la Unión General de Trabajadores se avinieron a un pacto.

No había motivos para desconfiar.

Con la canalla siempre hay motivos.

La debilidad se paga a un precio muy alto.

Esta vez han sido los anarquistas. La próxima vez será cualquiera.

Anticipación es la clave.

De un error se aprende. Cuantos menos cometas mejor.

Claro.

En lo más alto hay que ser el más listo.

Igual que se encumbra a un hombre se le hace caer.

Por cierto,...

...¿cómo se encuentra Victoria?

Espléndida, como siempre.

No sabes cuánto me alegra oír eso.

Dime qué medicamento es ese y consigo más en unos días...

...si eso le va a ayudar.

Sulfamidas. Pero no servirá de mucho inyectarle más.

Sé que todavía podemos hacer algo.

Llamar a un médico para que le saque la bala sin amputarle la pierna...

...y rezar para que no se le haya infectado la sangre.

A veces no matan las balas, sino las bacterias.

¿Cómo sabes tanto de disparos?

No es el primero que veo.

En Barcelona cayeron muchos compañeros heridos.

Ventura, tenemos que llevarlo a un médico.

Ángel, no puedo consentir que un médico delate al chico.

¿Tú le sacarías la bala?

¿Yo?

No soy cirujano.

-Por favor.

Si no lo intentas, voy a morir de todas formas.

No me dejen sin la última oportunidad.

Está bien.

Lo haré.

Tranquilo.

Guardo material quirúrgico de cuando ayudaba a asistir partos.

Cuando lo tenga, volveré.

Encarna.

Gracias.

Todavía no me des las gracias.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

Llora

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

¡Y te lo voy a demostrar, Catalina!

Te lo voy a demostrar.

Cálmate, ya pasó.

Que yo no valgo para estar escondido como una rata.

No sé cuánto aguantaré así.

-Aguantarás como todos.

Aquí todos somos iguales.

-Muy bien. Si todos somos iguales, votemos.

Vamos a ver qué opina la mayoría.

-¿Estáis de acuerdo?

-¿Quién continúa hasta Barcelona sin Pascual?

Que la levante quien prefiera esperar.

Está claro. Con Ventura somos mayoría.

Nos quedamos.

-Estáis buscando que nos maten como a perros.

Caballeros.

No, por favor.

Gonzalo, celebro que de nuevo podamos gozar de tu compañía.

En la vida no siempre le tocan a uno las mejores cartas.

Eso es cierto.

Voy.

-Veo. -Yo paso.

-¡Vaya!

Gonzalo, toma asiento.

¿A qué se debe el buen humor que acompaña hoy al marqués?

Eso es una indiscreción.

Pero sí, es cierto.

Estoy de buen humor y hoy no me batiré en duelo.

No, es broma.

Voy a ampliar mis negocios.

-Una buena razón para manifestar alegría.

Sí y todo gracias a la familia De Viana.

-Eso es halagador.

¿Halagador? No sé si para tu padre esa sería la palabra correcta.

La cuestión es esa.

Gran parte de los astilleros me pertenece y expandiré mis negocios.

¿Construirás otro dique seco?

Invertiré en Vizcaya. Compraré alguna mina de hierro.

Y trabajaré con los altos hornos de la zona.

Después de lo del 18 todos los países necesitan renovar su armada.

¿Y por qué no en mis astilleros?

-Francamente, muy bien pensado. Sí.

Lamento no manejarme en lengua inglesa.

Lo contrario que Hermosilla.

"Thank you".

Encarna, ven, por favor.

Voy a visitar a la hija de una amiga.

Está embarazada... No me importa.

Quiero decir que no me tienes que dar explicaciones.

Quiero saber si te apetece acompañarme al banco mañana.

¿Al banco?

Sí.

Quiero presentarte al director.

Quiero que te conozca personalmente.

Pero ¿para qué?

Es hora de que te vayas metiendo en el negocio de la familia.

Victoria, yo...

Demostraré a todos que podemos hacer de la mina...

...la mejor explotación de la comarca.

Y ahora vete. Tienes una cita.

Llaman a la puerta

¿Está todo listo?

Cuando podamos entrar lo haremos. Nos veremos en el lugar acordado.

Perfecto.

Pascual grita

Lo siento, no puedo.

Has localizado la bala. La has sentido con las pinzas.

Ya, pero no veo bien. Está todo lleno de sangre.

Pascual grita

Hay que acabar con su calvario.

Podría cortarle una arteria y moriría desangrado.

¿Queda más orujo?

Una botella.

Ve a por ella, por favor.

Encarna.

Dame las manos y mírame a los ojos.

Vivimos continuamente enfrentados a situaciones difíciles.

Nos vemos obligados a tomar decisiones que afectan a los demás.

Decisiones con las que aprenderemos a vivir...

...el resto de nuestra vida.

Por eso...

...ojalá tuviéramos siempre unas manos como estas,...

...fuertes, para agarrarnos a la vida.

No me gusta verte beber de esta forma, Salvador.

-Yo debo comulgar con cosas que no me gustan.

¿Qué es esto?

-El motivo por el que no puedo irme contigo a América.

Tengo una hija, Salvador.

Vive separada de mí desde hace años.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-Porque era mejor así.

Vive en Madrid en un lugar seguro.

Y me consta que no le falta de nada, salvo su madre.

-¿Quién es el padre?

-Eso no importa.

Hace muchos años. No lo conoces.

¿Entiendes ahora por qué las cosas no siempre son tan fáciles como creemos?

-Esto no cambia nada, Alicia.

La niña está bien, ¿no? -Sí.

-Entonces vayámonos.

Encontremos un lugar donde vivir, algo en lo que poder trabajar,...

...y juro por ti, Alicia,...

...que yo iré a por ella y la traeré con nosotros.

Allí se acabará todo esto.

¿Por qué no podemos ser felices?

-Yo no puedo irme allí y dejar a mi hija sola en este país.

Aunque no la vea, sé que la tengo cerca y no a miles de kilómetros.

-Está bien.

Me marcharé yo solo.

Mira.

En cuanto lo tenga todo arreglado, vendré a por ti y a por la niña.

Nada de lo que te dije el otro día ha cambiado, nada.

Y si tú quieres,...

...esa hija también podrá ser mía.

Dicen que quien salva una vida es como si salvara al mundo entero.

Ahora habrá que controlar si le sube la temperatura o no.

Yo me quedaré con él hasta que regresen Ángel o su madre.

Cámbiale de vez en cuando los paños de la frente...

...para que le ayuden con la fiebre.

Encarna.

Gracias de nuevo.

Has sido...

...muy valiente.

He sido una imprudente. He jugado con la vida de ese chico.

No.

Has arriesgado y ha salido bien.

También podía haber salido mal.

En eso consiste.

Bueno.

Me tengo que ir.

Perdona.

Toma.

"Vanitas vanitatis et omnia vanitas".

"Vanidad de vanidades y solo vanidad".

Dichas en un cementerio,...

...esas palabras cobran su verdadero significado.

Así es.

Hagamos lo que hagamos en la vida, todos acabamos en el mismo lugar.

La muerte, nuestra eterna compañera.

La única certeza que poseemos.

La única justicia real que hay en la tierra.

La única que nos hace a todos iguales.

Así es.

Así es.

Aunque yo no creo que baste solo con eso.

Llegamos al mundo con las manos vacías, Ángel,...

...del mismo modo que lo abandonamos, sin nada en ellas.

El problema está en los que pasan la vida con ellas también vacías.

El problema está en la infinita soberbia de los hombres.

Creen que pueden disponer a su antojo de este regalo que nos ha dado Dios.

Esta mañana di la extrema unción a un hombre...

...que el marqués mató en un duelo.

Lo sé, lo he escuchado.

¿Dónde has estado toda la mañana? Atendiendo mis obligaciones.

Tu vida está lejos de ella, Ángel.

Si no te das cuenta, tu vida correrá peligro y no debes arriesgarte.

Marqués.

Yo me retiro.

-Se acabó la partida por hoy.

Ahora tenía pensado jugar con usted.

Lo siento, tengo otros compromisos.

¿No quiere jugar conmigo?

Todos dicen que usted es un jugador extraordinario.

Y a mí también me gustaría probar suerte.

Está bien.

Juguemos unas manos.

Al fin y al cabo, las cartas son como una representación de la vida.

Tenemos dinero y poder,...

...placeres...

...y también algún que otro contratiempo.

¿Hasta dónde estaría usted dispuesto a apostar?

¿Se ha parado alguna vez a pensar cuál es el límite?

¿Cuál es su límite?

O lo que es lo mismo,...

...¿en qué precio estima su vida?

Corte, por favor.

Puerta

¿Eres tú, Mema?

¿Tan pronto estás de vuelta?

Grita

Muy bien.

Me lo apuntas y echamos cuentas a final de la semana.

-Muy bien. -Vámonos, Rosalía.

-Luisi, ¿pasó por aquí el hijo del vaquero?

-Ni un día en toda la semana.

-No quiere cuentas con nadie.

-No me pareció eso el otro día.

-¿Te hizo caso?

-Toma.

Si lo ves, dale esto de mi parte.

Y le dices que lo hice yo misma.

Bueno.

-¿Y le digo algo más?

-No, no vaya a ser que se me espante. -Anda, tonta, vámonos.

-Buenos días, señorita Encarna. -Buenos días.

Buenos días.

Hola.

Hola.

¿Qué te pasa?

Nada.

Es por Salvador.

Pero ¿él te ha dado esperanzas?

¿Y por qué tengo que enamorarme yo, Encarna?

¡Ufff!

El problema no es ese.

El problema es que nos enamoramos de quien menos nos conviene.

-Menos cháchara.

Tráeme dos frascas de blanco.

¿Cómo sigue?

Duerme y ya le ha bajado la fiebre.

Bien. Pásate cuando puedas.

Eso le animará.

En cuanto pueda, me paso.

Todo lo que sabes de medicina,...

...¿te lo enseñó el médico del que me hablaste?

Sí, Alejandro.

Alejandro.

¿Y qué pasó?

Fue condenado a muerte en Barcelona.

Desde donde regresaste aquí...

...y luego te prometiste con Pablo Márquez.

Así es.

Entiendo.

La historia del señorito que...

¿Que qué?

Pablo era una buena persona.

Más que otros que van salvando el mundo.

Perdona, no quería ofenderte.

Ten cuidado porque me has ofendido.

Lo siento.

Y ahora...

...¿qué es lo que vas a hacer?

Victoria me ha pedido que me quede en la casa...

...y que le ayude con las cosas de la mina.

No sé lo que lo voy a hacer.

Encarna, aprovecha esta oportunidad.

Una mujer como tú es lo mejor que le puede pasar a esa mina.

Victoria ha hecho muchas cosas por la mina.

Puede que tengas razón.

Pero esa mujer carece de algo que tú sí tienes.

Tú sabes lo que se siente al estar cerca de la miseria.

Descubridla.

-¡Gonzalo!

¿Qué es esto, qué pasa? ¿Tú qué crees, Alicia?

Por favor.

Ya te dije que si me traicionabas...

No lo he hecho.

¿Le has dicho algo a Victoria? No le he dicho nada.

Lo juro por lo que más quiero en este mundo.

Disparo

No voy a matarte, Alicia.

Sería muy rápido y fácil. Prefiero que sigas respirando.

Te haré lo mismo que tú me has hecho a mí y no voy a parar.

Iré a por lo que más quieres. Soltadla.

¡Arre!

¡Arre!

Llora

¿Y vas a irte a Santander justo en este momento?

-Precisamente. Si el marqués piensa que no voy a hacer nada, se equivoca.

Allí haré buenos negocios con los ingleses.

-Si eso fuera tan fácil como crees,...

...ya lo habría intentado yo.

-Padre, a lo mejor no lo has intentado de la forma adecuada.

Hay otras maneras.

-He visto un abrigo en una revista.

Me encanta.

-¡Vaya, vaya, vaya!

Estás espléndida, querida.

¿Qué? ¿Venís de jugar al tenis?

-Pues no. Isabelita lleva unos días desganada.

-Quizá no era una buena idea. El tenis no es lo mío.

-Pero ¿cómo?

Mi primo pensaba que tenías un smash fuera de lo común.

¿Se dice así, primo?

-Sí, sí. Aprende muy rápido. Es una gran jugadora.

-Como la duquesa de Santoña.

Juega al tenis con la reina y ya han ganado un campeonato juntas.

Pensé que vendrías a Santander conmigo para exhibir tus dotes.

-¿Santander? -Claro.

Podremos quedarnos en casa de los Olmedo.

Estaremos muy cerca de los reyes.

-¿Y de la reina? -Claro.

De la reina. Con ella jugarás algún partido.

Entre señoras, ya se sabe, todo es más fácil.

Sí, te he tenido descuidada últimamente.

Pero pensé que este detalle te gustaría.

-No me gusta, me encanta. -No se hable más.

Ve a preparar las maletas.

Salimos mañana.

-¡Dios mío! ¿Y qué ropa me llevo? -Venga.

-Bueno.

-No olvides las raquetas.

Primo, y tú prepara también las maletas, te vienes con nosotros.

Necesito de tu perfecto inglés.

-Sí, por supuesto.

Pero ¿para qué?

-Mi hijo resolverá nuestros problemas...

...asaltando la corte.

Ya veremos si la jugada le sale tan bien como piensa.

-Vamos, primo.

-Voy.

No, no, no, no te levantes.

¿Por fin te has animado?

Me ha costado mucho decidirme.

No encontraba la fuerza necesaria.

Se me han ocurrido cosas que se pueden mejorar en la mina.

¡Qué rapidez!

Ayer no sabías si podrías y hoy vienes con ideas.

Me he dado cuenta de que de donde vengo no puede ser un impedimento.

No, al estar más cerca de ellos ves cosas que a mí se me escapan.

No quiero...

No pienses que dudo de tu gestión con los trabajadores,...

...todo lo contrario.

Ojalá hubiera más como tú.

No hace falta que me digas nada. Quiero saber en qué podemos mejorar.

Podrían mejorarse los horarios de trabajo.

Bueno.

Bien.

Ya existen turnos.

Sí, pero los turnos deberían ser más cortos.

Así los trabajadores...

Encarna tose

Te acostumbrarás.

Así los trabajadores pueden pasar más tiempo con sus familias.

De verdad que nada me gustaría más.

Pero eso depende más de los socios.

Y ellos miran por el mineral extraído.

Ya. La seguridad de la mina también puede ser mejorable.

Sí, para eso hay que entrar en los pozos y hablar con los mineros...

...para ver qué es imprescindible.

Nadie gasta tanto dinero en poner...

...doble refuerzo en tantos kilómetros de galerías.

No te desanimes.

Me encanta que pienses en cómo mejorar las cosas.

Pero entiende que tenemos que ir poco a poco, no de golpe.

Siento interrumpir. No, no.

Ha llegado un telegrama para ti.

Gracias.

Gracias.

Debes vigilar cualquier movimiento que haga Alicia.

No creo que vaya a quedarse con los brazos cruzados.

Sí, señor.

Veremos si la desesperación juega a nuestro favor.

Alicia llora

Alicia.

¿Qué te ha pasado? -Ahora no puedo explicártelo.

Estoy decidida a irme contigo a América.

-¿En serio?

-¿Cuándo salimos? -En 3 semanas.

-Bien, tenemos el tiempo justo para traerme a mi hija de Madrid.

Necesito ponerme en contacto con Conchita.

Pero no sé cómo. -Una carta.

-Sí, pero Gonzalo no puede enterarse de esto.

-¿Estás bien?

-No.

¡Salvador!

-Pero ¿qué te ha pasado?

¿Qué te han hecho?

Llaman a la puerta

Adelante.

Victoria.

¿Ha ocurrido algo?

Algo maravilloso.

Han encontrado al testigo.

¿Cómo dices?

Llegó esta tarde. Lo primero que hice fue mandarte llamar.

Hay que asegurarse de que ese hombre quiera testificar ante un juez.

No, quédatelo tú.

Parto hacia Southampton esta madrugada.

Quiero conocerle en persona...

...y hablar con él.

Hablaré con monseñor. Le expondré el caso para adelantar la anulación.

Ha llegado la hora de que la muerte de mi padre no quede impune.

Ha llegado la hora de juzgar al marqués por asesinato.

Aquí fue donde...

Lo sé.

¿Qué vamos a hacer cuando sea libre?

De momento, hay que esperar a que se produzca el juicio.

Luego Dios dirá,...

...Victoria Márquez.

Ya está.

-¿Ya está? ¿Te lo has leído todo?

-Sí.

-¿Y ya está?

-¿Qué quieres que te diga?

Es muy bonito.

-Yo pensaba que después de leer una poesía tan bonita,...

...sentirías algo más.

Eso pasa cuando se está enamorado.

-¡Julio, no me marees!

Justo.

Si tienes que decirme algo, me lo dices y punto.

-¡La hora en que apareció ese hombre! -Justo, no hables así.

Julio no tiene nada que ver.

-¿Ah, no? ¿Y por qué le defiendes tanto?

-Él nunca hablaría mal de ti.

Y me causa rechazo ver que tú lo haces.

-Entonces no se hable más.

Te juro que desde ahora no volverás salir de mi boca su nombre...

....si eso sirve para que entre los dos vuelva a ser todo como antes.

¿Eh?

-Necesito que prepares el coche.

Victoria se marcha de viaje.

"Venimos a este mundo aspirando a conseguir la felicidad".

"Y conservamos la esperanza hasta que el destino nos apresa".

"Nos enseña que nada de lo que creíamos que nos pertenece...

...en realidad es nuestro".

"La vida nos enseña que la felicidad es incierta y lejana,...

...mientras que el dolor y el sufrimiento...

...están más cerca y resultan más ciertos".

"Corremos el riesgo de que esta enseñanza...

...nos aparte de la búsqueda de la felicidad...

...por ocuparnos antes de escapar al sufrimiento".

"Un presente indoloro se vuelve mejor que un futuro incierto".

"Y aun así, si supiera que el mundo se acababa mañana,...

...todavía lucharía por ser feliz los últimos instantes".

Bueno, ya estamos de vuelta en el hogar.

-Se acabó la paz. -Buenos días, padre.

¿No dice nada de los papeles?

-¿Sobre esos dos mamelucos que te acompañan...

...o sobre el modelito de tu señora?

-Sobre los contratos que ha firmado la familia Viana en Santander.

A estos dos mamelucos acostúmbrate. Son tu nueva escolta.

Carmen, acompáñales.

Gracias a la financiación de inversores británicos...

...soldaremos el casco de 2 acorazados...

...para la Armada de Primo de Rivera.

-Jugué al tenis con la reina.

-Lo hiciste muy bien.

Realmente bien.

-¿El astillero está salvado de la quiebra?

-Y lo más importante,...

...salvado de las manos del marqués al poder liquidar la deuda.

No digas que no me preocupo.

-Volverás a comprar las acciones que vendiste al marqués...

...que supusieron el comienzo de la ruina.

-Por supuesto.

En el fondo siento lástima por él.

Me he adelantado en los negocios por su falta de inglés. Es terrible.

-Te felicito, hijo mío.

Y te deseo la mejor suerte del mundo.

La parte más fácil ya la has resuelto.

Ahora te toca negociar con el marqués...

...y explicarle todo eso que has hecho.

-En fin, querida.

¿Me acompañas dentro?

Vamos, mi niña.

¿Todavía no has enviado la carta?

-¿Y cómo voy a poder?

Cuando salgo a la calle, los hombres de Gonzalo van pegados a mi espalda.

-El buque sale dentro de una semana. -Ya lo sé.

Cada día es un día más que tiene Gonzalo para descubrir a mi hija.

-Está bien. Iré yo mismo a la estafeta.

-¿Estás loco? Si a mí me tienen vigilada, imagínate a ti.

-Que vaya alguna chica. -No, no.

Espera.

Dos cartas.

Sí.

Una la enviaré yo a modo de señuelo.

Y esta, la verdadera, la enviará Mema dentro de un sobre para su familia.

En el interior escribiré una nota.

Allí les diré lo que deben hacer.

Llama a Mema.

¡Mema!

¡Mema!

-¿Qué pasa?

Para quieto, Joan. Caminando en círculos no llegarás a Barcelona.

-¿Sabes cómo llegaremos por su culpa?

En una caja de pino vamos a llegar.

-Salud, compañeros. -Salud.

-Pascual está mucho mejor.

En una semana podremos irnos todos juntos.

-Al final llevas razón y no ha hecho falta dejarle.

-¿Qué tal las cosas por aquí? -De cojones.

Van de cojones. ¿No nos ves?

Vendrán hasta a los civiles.

-Mientras oláis tan mal...

...nadie se acercará por aquí.

Os traigo...

...pan,...

...queso, embutido y vino.

Si lo estiráis un poco, os durará hasta la próxima vez que nos veamos.

-No le hagas caso.

-No le quieren ni las pulgas.

-Dicho está.

Ya falta menos.

Haced un último esfuerzo por Pascual.

Salud. -Salud, compañero.

Espero que esta cantidad sea suficiente para el resto de su vida.

"Yes, of course".

Además de las garantías ofrecidas a la familia.

No se preocupe, señor de Castro.

"Everything is perfect".

"Have a good day".

Pasen, por favor. Mi criado les atenderá en la puerta.

Alicia ha enviado esto por correo.

Sabe que la estáis siguiendo.

Señor, con todos...

Es un señuelo. Intercepta todo el correo que salga de esa casa.

¿Está claro? Sí, señor.

Y soborna a todas las ventanillas de Correos.

Eloy.

¿Alguna noticia nueva sobre Victoria?

No.

Todavía no.

Con permiso.

¿Algo más?

-No sé, tú dirás.

-¡Ay, sí!

Toma.

Solo vino a dejar eso.

-¿Estás lista? Vámonos, anda.

-¿Qué ha pasado?

¿Te ha dicho algo esta gente?

-No, vámonos ya.

Buenas.

¿Qué tal, madre?

Te has dado prisa en ir a monseñor con el cuento...

...de la implicación del marqués en la muerte de Ricardo.

El marqués es un asesino y un juez lo dirá.

Eres un sacerdote, no un letrado.

Era ya una decepción saber que mi discípulo lucha...

...por una causa que nos compromete a todos.

Ahora además tiene en su casa a un refugiado político...

...herido Dios sabe por qué.

¿Le dejaba morir?

Deja de tomarte la justicia por tu mano.

Y una cosa, Ángel.

¿Has pensado qué harás...

...cuando destruyas el matrimonio de Gonzalo y Victoria Márquez?

Necesito que saques a Pascual de mi casa.

Me arriesgo por alguien que no conozco.

Ángel, puedes preguntarme lo que quieras.

Prefiero dejarlo así.

Como quieras.

Respeto tu decisión y...

Te agradezco lo que has hecho por mí hasta ahora.

Algún día te agradeceré lo que has hecho por la causa.

Yo no he hecho nada por tu causa.

Lo he hecho para salvar la vida de ese hombre.

Yo también prefiero dejarlo así.

No hace falta que me cuentes tus motivos.

Te diré algo.

Quizá mis motivos no son tan importantes como los de tu causa.

Pero, desde luego, son igual de nobles...

...ya que su origen reside en el amor.

Entonces ten mucho cuidado, compañero.

Por amor se cometen las mayores equivocaciones.

Esta misma noche saco a Pascual de tu casa.

Julio.

Márchate de aquí, por favor.

-No voy a marcharme...

...no antes de decirte lo que te he venidoa decir.

-Déjalo ya, Julio.

Esto se ha terminado.

-No, Vicenta.

No se ha terminado.

Si he venido hasta aquí por última vez,...

...es para decirte que ayer...

...sigue siendo ayer para mí,...

...que sin ti no hay lugar adonde ir...

...ni razón para quedarse,...

...que después de no tenerte quise que me hablaras...

...y solo entonces supe que podrías quedarte en silencio para siempre.

Una vez tú y yo lo fuimos todo...

...y ahora ya no somos nada.

Y eso es algo que no puedo tolerar...

...porque todavía te quiero como el primer día.

Ruido

¿Qué es eso?

¡Aaaa! -¡Chist!

Tranquila, no le haré nada si no me da motivos.

-¿Quién anda ahí?

-¿Estás ahí?

Eso es.

Muy bien. Muy bien.

-¡Josep, eres tú!

¿Qué haces aquí? -Vengo a buscarte.

-¿Y Ventura?

-Ya está con nosotros y ¿el dinero?

-En el baúl.

-¿Y esto?

-No sé.

Habla en catalán

¡Amalia!

¡Amalia!

Necesito ir a casa de Encarna. Ayúdame.

¿No te acuestas?

Yo tampoco tengo sueño.

¡Oh!

Quiero que sepas que estos días que hemos pasado en Santander...

...han sido los mejores de mi vida.

Me has hecho muy feliz.

Y aunque estemos de nuevo aquí, nada tiene por qué cambiar si tú quieres.

-Ese el problema, Isabel,...

...que nada cambia.

Isabel llora

¿Madre?

No está.

Llaman a la puerta

-¡Abran la puerta!

Llaman a la puerta

¡Guardia Civil! ¡Abran!

-Estos son los nobles motivos a los que te referías.

-¡Guardia Civil! ¡Abran la puerta!

Ventura.

Llaman a la puerta

Llaman a la puerta

¡Ya va, ya va, un momento!

Encarna, ¿dónde está? Está oculto en las cuadras.

¿Cómo ha llegado? Ayudado por Amalia.

Pascual me pidió que te encontrara y mandé a buscarte.

¿Qué ha pasado? Debo ayudarle a salir de la ciudad.

La Guardia Civil anda detrás de él. ¿Por qué?

¿Qué pasa?

¿Qué delito ha cometido?

Luchar por la libertad y la justicia.

Por lo mismo que has luchado tú y por lo que confío plenamente en ti.

¿Y yo puedo confiar también en ti?

¿Qué contiene esa bolsa que me ha dado Pascual?

Dinero para la causa.

¿Y ese dinero está manchado de sangre?

Encarna, no lo sé. Yo no estaba delante cuando lo consiguieron.

Pablo murió por dinero.

Pablo murió...

...por culpa del mundo que nos rodea.

Por eso debemos seguir luchando,...

...para que no mueran más como Pablo ni hieran a más gente como Pascual.

Voy a por el chico.

¿Os vais ya?

Todavía no.

Yo no haría mucho caso a eso, señores.

¿Me disculpan un momento, por favor?

Vendrás a pedirme disculpas por tu actitud desatinada y soberbia.

¿Cómo ha podido hacer una cosa así?

¿Cómo?

¿Eso es de ser un buen cristiano? ¿Delatar a un hombre herido?

No sé de qué me hablas. Aquí nadie ha delatado a nadie.

Música

Carlota Santibáñez.

Veremos cuánto se parece esa niña a su madre.

Mira quién viene por ahí.

¡Cuánto bueno, compañero!

-Creíamos que de esta no salías.

-Pascual, bienvenido.

-¿Vosotros a qué estáis esperando? ¿No abrazáis a vuestro compañero?

-Bienvenido, compañero. -¿Y tú, Joan, qué?

Parece que has visto un fantasma.

Aunque, claro, lo mismo es lo que te esperabas encontrar.

Victoria.

Ángel.

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado ahora?

¿Estuviste con él?

Hasta que llegó el momento de testificar.

¿Y...?

El testigo se declaró culpable de la muerte de mi padre delante del juez.

Eso no puede ser.

Estábamos equivocados.

Gonzalo es inocente.

La noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

Descansa en paz, Ricardo Márquez.

Descansa en paz.

  • Capítulo 19

La Señora - Capítulo 19

14 dic 2012

Gonzalo de Castro apenas puede contener su dolor por la vuelta de Victoria a casa Márquez, situación que le está llevando a perder la cabeza.

Histórico de emisiones: 06/07/2009

 

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  1. joensema

    No funcionan los enlaces de los capitulos 12 y 19.

    18 dic 2012
  2. marga

    las escenas de Rodolfo Sancho y Adriana Ugarte son preciosas, maravillosa serie. La recomiendo

    15 dic 2012