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No recomendado para menores de 7 años La Señora - Capítulo 1 - Corre el año 1920, y Victoria Marquez, regresa a su ciudad hecha ya toda una mujer tras cinco años en un colegio de señoritas de Madrid - Ver ahora
Transcripción completa

"One, two. One, two, three, four".

Música

Dice mi madre que Victoria lleva falda corta.

-No me lo puedo creer. Espero que venga de largo.

-Ella habrá pedido esta orquesta. -Ay.

Al hijo selecto, al hijo selecto. -Que no, que no, que no.

No me vengáis con...

-Perdone. -Gracias.

Aurora, a la cocina.

Madre mía, madre mía.

-¡Adela! Hay que hacer más mantequilla.

-Ahora, ahora.

Ya era hora. ¿Qué pasa arriba que tardáis tanto?

-Necesito más hielo. -Lo estoy haciendo.

-Nena, cuidado con la jarra.

-Las copas ya están listas. -Pues tráelas.

¿Lo llevas todo? -Sí.

Irene.

Me tengo que ir ya. Me gustaría acompañarte.

No vuelvas tarde.

No te preocupes.

Gonzalo.

Descansa, ¿vale?

Álvaro, Hugo, ¿cómo estáis? Estupendamente.

Pablo. Mi sobrino Alejandro. -Álvaro.

-Vive con nosotros.

Encantado. -Mucho gusto.

-No has escatimado gastos...

...con tu hija. Todo es poco por ella.

¿Dónde la escondes? No ha salido de la habitación.

-No habrá decidido qué ponerse. Las mujeres...

-La espera vale la pena.

-Este acaba de quitarse el pañal y habla como un catedrático.

Infeliz. Pablo, acompáñalos.

Que tomen algo. -Por favor.

Encarna, por favor. -¿Sí?

¿Cómo estoy? ¿Estoy guapa o no?

Prefiero los vestidos de antes. Ya estoy lista, mira.

Ay, mi niña.

Estás hecha una mujer.

Voy a avisar a tu padre.

Ya está lista.

Por favor, amigos, un poco de atención.

Aquí está la reina de la fiesta.

Aplausos

Y tú calladito.

No puede ser.

Esas malditas botas.

¡Vamos, vamos! Espera.

Corre, Victoria. Voy.

¿En qué estaba pensando? -Estaba pensando...

Estaban leyendo en invernadero.

-Esos niños son peor que un rabo de lagartija.

-¿Lagartija? Es peligroso para los niños.

-Peligrosa seré yo como los pille. ¡Victoria, Pablo!

¡Corre, Pablo!

¿Y esos?

¿Te da miedo?

¿A mí? No digas tonterías.

¡Haz que suba más, Pablo!

Qué pena.

Se ha quedado sin su juguete. -Déjalo.

Es imposible cogerla. Es el regalo de papá.

No se dará cuenta. Se ríen de nosotros.

Olvídate de ellos. No.

Victoria, Victoria.

¿Dónde vas? ¡Victoria!

¡Vuelve aquí! -Si se cae de ahí, se mata.

-Callaos de una vez.

-¡Agárrate fuerte! Tranquilo.

Ten cuidado, por favor. Tranquilo.

¡Agárrate fuerte!

Ya la tengo.

¡Cuidado! ¡Victoria!

¡Voy por ella! Déjame.

¡Victoria, agárrate!

Cuidado, que resbala. Suelta la cometa.

Es un regalo de mi padre.

¿Será posible?

Dame la mano.

Venga.

La mano.

Gracias por salvarme.

De nada.

Me llamo Victoria.

Yo Ángel.

Gracias por ayudarla.

De nada.

Vámonos.

¿Los hijos de Márquez andaban por ahí?

No es sitio para niños ricos y menos para ella.

Bueno, es valiente.

Quita.

Esa niña anda por ahí como una salvaje.

Aunque tengan criada,...

...se nota que no tiene madre.

¿Ha ido a la iglesia?

No le digas nada a tu hermano. No.

Don Enrique hablará con el doctor por lo de las medicinas.

No tenemos para las medicinas. Nos llegará, madre.

No debe perder la esperanza.

Para ya. Qué bueno.

Tu hermano. Guarda eso. Hijo.

¿Qué te ha pasado? -Se cayeron unos puntales.

No se vino la galería abajo de milagro.

-Hay que limpiar la herida. -Es un rasguño.

Se nos caerá la montaña encima, y como si no fuera con Márquez.

Solo echa cuentas de su dinero. Yo quiero trabajar.

Ni hablar. Mientras yo pueda, tú seguirás estudiando.

Hace falta el dinero. He dicho que no.

Los pequeños entran al fondo. ¿Y las medicinas?

Tú no te metes en la mina.

¿Estamos?

Estamos.

No estás hecho para esto, Ángel. Sabes leer.

No has nacido para picar piedra.

Te prometo que... Déjalo estar.

Y no hay peros que valgan.

Vicenta, déjanos a solas. Sí, señor.

Tenemos que hablar seriamente.

No fue con mala intención. No valen excusas.

Tu comportamiento es inaceptable. Señor, está arrepentida.

No la defiendas.

No se comportó como una señorita.

Venga, sal ya.

No está bien que os vayáis. Miss Waus está disgustada.

¿Se le ha puesto la roncha por el cuello?

A veces pienso que la educación que te doy no es la adecuada.

Entre la mina y los barcos trabajo mucho.

Si tu madre estuviera...

Papá.

Mamá no está, pero tú sí.

Debes pensar en el futuro.

Un día, yo no estaré.

Y deberás ser una señora.

No te pongas mustio.

Si es que ya me conoces.

No me puedo quedar en casa encerrada.

Necesito salir, ver el cielo y el mar, si no me ahogo.

Te pareces mucho a mí.

Eso decía mamá.

Felices sueños.

Habla en latín

-Irene, ¿estás bien?

-Algo le pasa a la marquesa.

Vamos a sentarnos.

¿Sigues indispuesta? ¿Avisamos al doctor?

-No, se me pasará. ¿Crees que Gonzalo habrá llegado?

-Iba de caza.

-Mejor, así me dará tiempo a ponerme guapa.

-Estamos de buen humor.

-Con un poco de suerte, dentro de poco...

...habrá mucho que celebrar.

-¿No estarás...? -Es pronto.

Pero creo que estoy encinta, Catalina.

-El doctor te revisó... -A veces excede en su prudencia.

Lo único importante es el bebé.

-¿Has visto a la marquesa? Dicen que está enferma.

-Está tan blanca como la leche. ¿Tú qué crees, Victoria?

Ni me va ni me viene. -Era solo un comentario.

Qué guapa. ¿La falda es nueva?

Creo que sí. -¿Crees?

No olvidaría que llevo falda nueva.

¿Vamos al paseo o nos quedamos aquí?

Miss. Miss, vamos.

-Está hecha un chicazo. -Y que lo digas.

Ya está el coche.

-Señora marquesa, ¿se acuerda de mí?

Soy Amalia. Estuve sirviendo en casa de sus padres y en la suya.

-No, lo siento. ¿Qué quiere de mí?

-Ya no trabajo en la fábrica.

No puedo mantener a mis hijos. -Pida limosna.

-Por favor, acépteme.

-No moleste, por favor. -No se arrepentirá.

-Venga mañana, yo me encargo del servicio.

-¡Catalina, vamos! -Gracias.

Muchas gracias.

-Amalia.

¿Y qué quiere que haga?

Somos 4 bocas a alimentar. -Podrían ser tres.

Ángel es listo.

Lee perfectamente y algo entiende de latín.

Y me consta que es piadoso.

-No siga por ahí, padre. -Podría ingresar en el seminario.

Sería una carga menos y os ayudaría.

-Salvador no quiere que estudie con usted.

Sé que no va a misa, pero es trabajador.

Y mira por nosotros.

-Terminará como tu marido, postrado en cama y sin aliento.

-Eso no pasará. -Pasará si no lo evitas.

Disparo

¡Vamos, huele, huele!

¡Vamos, corre, huele!

¡Vamos, vamos!

¡Vamos, vamos!

¡Ya le tenemos! ¡Vamos, huele, huele!

Por aquí.

¡Vamos, huele, huele! -¡Al río!

Tira al río. -Vamos, vamos.

-Tiene que estar por aquí. Joder.

-¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

Maldito seas, cabrón. ¿Dónde está?

-El marqués. -Nada, señor.

Es un chico muy rápido, ni los perros lo alcanzan.

-Ya le veo. Sal de aquí, cabrón.

Sal de aquí, vamos. -Cuidado, cuidado.

-Aquí está el ladrón. ¿Y las piezas?

-Yo no he robado nada. ¿Qué haces?

¿No ves las ropas de este chico? Este no es.

Eres el hijo de Márquez, ¿verdad?

Sí.

¿Qué hacías aquí?

Me gusta caminar por el bosque.

Este coto es mío. ¿Sabes quién soy?

Gonzalo López.

Vaya.

Hacía tiempo que nadie me llamaba así.

Tu padre es más respetuoso.

Eres valiente, pero todo tiene un límite.

No te vuelvas a meter en mis cotos.

No le explicaré a tu padre por qué mis perros te destrozaron.

-Fuera.

¡Arre, arre!

Vamos.

Alfonso.

Alfonso.

Ven aquí, Alfonso. Ven con Vicenta, ven.

Ven aquí, ven. Ven aquí, Alfonso.

Sé un mono obediente. Deja la silla.

Mira, Alfonso.

Mira qué bueno.

Toma.

Ay.

A ver si se pierde y no vuelve.

Qué asco de bicho.

Por mucho que se empeñe, el rey se casó con una inglesa.

Neutral no va a ser.

Pero bueno,...

...a Ricardo no le importa.

¿No llevas a Alfonso?

Es un nombre perfecto para un mono, ¿no crees?

Si España sigue neutral, todos nos beneficiaremos.

-Tú mandas hierro al extranjero. Malgastan su fortuna en la guerra.

-Siempre saca ventaja. -Eso pensaba Riaza.

Es mi mejor momento y me comparas con un infeliz que se arruinó.

Gracias, Aurora.

Pero la envidia no os mueve.

No te lo tomes a mal, es preocupación.

-Álvaro tiene razón, no has contado con el marqués.

Igual que hizo Riaza.

Ni soy como Riaza ni me arrodillo ante nadie, por muy marqués que sea.

No es fácil escapar de Gonzalo, le rindes cuentas.

Pero no me controla.

-Olvídalo, Germán. Dice que somos unos cobardes que...

...nos vendemos por miedo. Plantémosle cara.

Los Castro siempre han tenido estas tierras y no cambiará.

Si estuviéramos juntos, podríamos.

Sin nosotros no es nada.

-Los socios no se ponen de acuerdo y quieres que se enfrenten a Gonzalo.

Los hermanos están condenados a no entenderse.

Deberíamos olvidar las diferencias y pensar en nuestros intereses.

Eres el único que ha conseguido mantener a Gonzalo fuera.

No deberías quejarte.

Siempre ha pretendido tu mina. -No te llevará a ningún lado.

Gonzalo siempre será un peligro.

Adela.

Corta más carne, puede que se queden a cenar.

-Lo que nos faltaba. -Lo mismo te da.

Trae.

¿Has arreglado ya el coche? -No, esta noche.

-¿Por la noche? ¿Y cuándo duermes?

Lo que viste en el invernadero...

-No vi nada.

-Mira qué guapa estás así, aunque la falda es demasiado corta.

¿Habéis visto a Alfonso?

-¿Al mono? Si entra aquí, lo reviento.

Qué bruta eres. Vicenta, ¿tú le has visto?

No, no le he visto en todo el día. Ya.

Qué pena, pensaba leeros un poquito.

Pero tengo que buscarlo. -No se vaya así.

¿Qué pasa entre Rosario y Pepe? Anda.

-Oh. Disculpe. ¿Adónde vas?

-Ni que hubieras visto un fantasma.

El señor va a la ruina. -¡Virgen santa!

Si ya lo sabía yo. El señor ha enfrentado al marqués.

-Con el cariño que le he cogido a esta casa.

-¿Qué estáis diciendo? Menos hablar y más trabajo.

Venga, arreando.

A ver si encuentro al mono.

Toma.

Alfonso, ¿dónde estás?

Alfonsito.

Miss, ¿le pasa algo?

Mis dos hermanos. Hace un mes que no sé nada de ellos.

¿Están en la guerra? Sí.

Tendré que volver, debo estar junto a mi familia.

¿Irse?

No puede hacer eso.

La institutriz de Piluca se fue y los van a internar.

"Oh, my"...

Usted solo piensa en sí misma, ¿verdad?

-Por fin te encuentro. Ven al garaje.

Ahora no. Tienes que venir.

¿Qué pasa? Vamos.

Dios mío. ¿Qué ha pasado?

Lo encontré en el coto del marqués.

Estaba cazando.

Llévaselo a Galindo. Ahora no, estás herido.

Creo que tiene una bala dentro.

¿Qué hacemos?

Hay que sacarla. Avisaré al médico y a papá.

Se preguntarán quién le disparó.

Y de dónde sacó la liebre.

¿Sabes lo que hacen con los furtivos?

Has tardado mucho. Irene te estuvo esperando.

Está en su cuarto. La caza se complicó.

Laguardia vino buscándote, parecía ansioso por hablarte.

Estoy enterado.

¿No te importa que Ricardo duplique las ventas?

Está en racha y me alegro por él.

Necesita llevar el hierro a sus buques.

Y para eso, tiene que negociar el paso por mis tierras.

No me engañas, siempre has querido esa mina.

La mina seguirá ahí.

Y la buena suerte,...

...tarde o temprano se termina.

Hay que saber esperar.

¿Algo más?

¿Qué quieres?

¿Se te dio bien la caza?

No me puedo quejar. Mi padre decía que eras buen cazador.

Mi venerable suegro.

Nunca me consideró bueno para su hija.

No era generoso, ni siquiera con los que le dieron motivos.

En cualquier caso, brindo por su memoria.

Y por el apellido que perpetuarás.

¿Irene?

¿Está...?

Antes de entrar, lávate. Hueles a perfume barato.

¿Es cierto?

¿Sí? Sí.

¡Huy!

Bájame. Bájame, loco. ¡Bájame!

Bájame, por favor. Ni hablar.

Suéltame.

Alcohol y cuchillos. ¿Cuchillos?

Hay que sacarle esa bala.

Hazlo tú.

Se moverá mucho, yo le sujeto. Toma.

Toma, coge.

No lo pienses.

-No lo haga, señorita, se desangrará.

Es el hijo de Salvador.

-Los guardias del marqués. No podemos avisar.

-Si le encuentran, me meten en un lío.

-Hay que ayudarle. No avises a mi padre.

Justo nos va a ayudar, ¿verdad?

-Tráiganme el orujo blanco que Adela guarda en la cocina.

Bueno, ya está. Ahora tiene que pasar la noche.

Yo me quedo con él.

Le va a doler mucho. Mantenle caliente, y que no se mueva.

Avisad a la familia. Justo.

Gracias.

Tranquilo.

Estoy aquí.

Mi madre te protegerá.

Esto no puede ser.

-Le ha cuidado toda la noche.

Está muy débil aún.

-En cuanto despierte, fuera.

-Descuida.

Lo quiero fuera, Justo.

¿Qué es eso de que casi se cae una galería?

Exageraciones de los hombres.

Es normal que se mueva un poco.

Te dije que quería dobles vigas.

No nos sirve de nada abrir nuevas galerías.

Que no se escatimen gastos.

En mi mina no habrá muertos, ¿entendido?

Sí, señor.

Busque hombres, doblamos la producción.

¿Doblar? Pero eso significará...

El doble de inversión, sí, pero haga lo que le digo.

Contrate más hombres.

Sí, señor. Daré instrucciones.

Entramos ya. -Sí.

-Anda, hijo.

Vamos para abajo.

El señor quiere doblar la producción.

-¿Busco más hombres? -No.

Esos muertos de hambre harán cualquier cosa.

Nos lo agradecerán. -Pero el señor...

-El señor viene de tanto en tanto y no tiene por qué enterarse.

Tararea

¿Habéis visto a la niña? -Maldito bicho.

-¿Qué haces? -Se comía las almendras.

Ya lo dije, que si entraba, lo cortaba en cachitos.

-No seas animal. ¿Y la niña? -En el jardín.

-Se iría con Pablo. -Él está en el jardín.

-Ya se nos escapaba día sí, día también, y ahora sin la inglesa.

-Para lo que servía...

-A callar.

Es una zona maravillosa.

Gracias.

Cualquier día vamos.

Te veo ahora.

Álvaro.

Ricardo.

Gonzalo. Por cierto, ¿dónde está tu hijo?

Visitando la Quinta de la Fuente. ¿Por qué?

Tenemos algún asunto pendiente.

No te preocupes, tu hijo es un buen chico.

Algo impulsivo, pero bueno.

Si me disculpáis...

Tengo asuntos que atender.

Los hijos hacen que nos sintamos vulnerables.

Lástima que no goces de esa experiencia.

Por poco tiempo, espero. Un jerez, por favor.

Vaya, no sabía que Irene estuviera encinta.

Felicidades. Estamos a solas, menos florituras.

¿A qué has venido?

¿A qué he venido? En esta ciudad las noticias vuelan.

Sé que has duplicado beneficios.

Sabía que estarías al tanto.

Nuestro trato estaba claro.

El ferrocarril no es de tu propiedad.

Pero pasa por mis tierras, y la línea podría quedar suspendida.

Inconveniente para ti que el hierro no llegara a puerto.

Yo también puedo hacer llamadas. A ver quién es más fuerte.

Quieres que entre en tu juego, pero no lo haré.

¿Cuánto quieres?

Un beneficio proporcional al que tú obtienes.

Lo tendrás.

Creo que podemos hacer las cosas de otra manera.

Yo admiro tu coraje y tu buen olfato para los negocios.

Estamos llamados a ser socios. Ojalá se imponga tu buen juicio.

Antes muerto.

Espero que no llegues a ese extremo.

Y, Ricardo,...

...la próxima vez ahórrame el tener que venir a recordarte el pacto.

Mi paciencia tiene un límite.

Ricardo.

¿Necesitáis uno más?

Tú sabes quién es ese chico, ¿verdad?

-¿Qué chico?

-Sabes de sobra de quién te hablo. El chico de la bala.

-Ah, ese chico.

-Sí, ese chico.

Bueno,...

...¿a qué esperas para contarme? ¿De quién es?

-De su padre y de su madre.

-No me hagas rabiar.

-Es hijo de Salvador Ruiz, el de la mina.

El mayor trabaja allí.

-En la mina del señor.

Ay, Dios mío.

La niña con un zarrapastroso. -Nadie dice que esté con él.

-¿Con él? Eso no lo digas ni en broma.

No consentiré que ande con él. ¡Por encima de mi cadáver!

Espera, puede ser peligroso. ¡Vamos!

Hay trampas, estamos en el coto del marqués.

Sal ya y déjate de tonterías.

¡Victoria!

Victoria.

No chilles o le asustarás. ¿Está ahí?

Sí. Ven.

Siempre viene aquí.

Como tú.

"Rosarito, viese de súbito dominada por tan viva sensibilidad,...

...que la escasa energía de su cuerpo...

...no correspondió a la excitación de su espíritu".

"Desfalleciendo, dejose caer sobre una piedra...

...que hacía de asiento en aquellos lugares".

"Pepe se inclinó hacia ella".

"Notó que cerraba los ojos".

"Apoyando la frente en la palma de la mano".

"Poco después, la hija de doña Perfecta Puerentinos...

...dirigía a su primo".

"Entre dulces lágrimas,...

...una mirada tierna...

...seguida de estas palabras:"

"'Te quiero desde antes de conocerte'".

Qué emoción.

Se me han saltado las lágrimas.

-Ay, mi niña, el amigo de su padre escribe unas novelas...

...de aúpa. No sé qué diría de esto don Benito.

Ay.

Y lo bien que lee mi niña.

Déme un beso.

Corazón mío.

Puerta

¿Sí?

¿Puedo hablar con usted? Por supuesto, Vicenta.

¿Qué ha hecho esta vez? Escaparse.

Tampoco es para tanto. Alfonso se escapa y siempre vuelve.

No me refería al mono, sino a Victoria.

Hablaré con ella.

No, señor, esta vez no será suficiente.

¿Pasa algo más?

Sale al bosque como si fuera una salvaje.

Antes se toleraba, pero es una mujer.

Ya tiene una edad, señor.

Hay cosas que no debería hacer.

Siempre he tratado de ser...

...un buen padre, tratarlos con cariño.

Llenar el vacío de su madre.

Y solo he conseguido malcriarlos. No he querido decir eso.

Puede que tengas razón.

Me acostumbré a tratar con hombres y se me olvida que nació mujer.

Bueno, ya es una mujer.

No puede seguir así y menos desde que no tiene institutriz.

¿Y? ¿Qué propones, Vicenta?

A los Vélez los han mandado a un internado. A Madrid.

Es uno de los mejores. ¿Madrid?

Harán de ella una señorita.

Debemos pensar en lo mejor para la niña.

Y lo mejor es alejarla de la montaña.

Podéis iros.

Me han dicho que tu padre está mejor. Sí.

Gracias a las medicinas que te ha conseguido Victoria.

Claro que estoy al tanto.

¿Y qué pensabas?

Aquí los chismes corren como galgos.

La cosa no trascendió y se tomarán medidas.

¿Qué clase de medidas?

La llevan a un internado en Madrid.

¿Quién se lo ha dicho? Quien me nombró vuestros encuentros.

Pensaba que eras distinto a los demás.

¿A Madrid? Y ahí no queda todo.

Quieren garantías de que la dejarás.

Les di mi palabra de que así será.

¿De qué me habla?

Hijo,...

...lo mejor sería que entraras en el seminario.

Su familia estaría tranquila y tú podrías ayudar a la tuya.

No me dejan opciones.

Sin dramas, Ángel. Es lo mejor para todos.

Mi hermano no pensará eso.

¿Qué quieres, trabajar para su padre?

¿Crees que te mirarán mejor?

Si entras en el seminario, a tu padre no le faltará de nada.

Ya me contarás.

Iré pronto a verte. Eso espero.

Cuídate mucho.

-Cuánto la voy a echar de menos.

¿Ahora quién me va a leer?

Adela... Mi niña.

-No uses los zapatos viejos para ir a misa.

Y los vestidos nuevos, para el fin de semana.

No te pongas al sol.

Cuídate mucho, Victoria, por favor.

No os olvidéis de mí.

"Me llevan a Madrid a un internado".

"Mi padre no me ha escuchado".

"Tu padre solo piensa en tu bien, Victoria".

"No llores".

"Volverás en verano".

"Es lo único que me consuela, poder volver a verte".

"Solo será algún tiempo, se pasará enseguida".

"¿Me esperarás?".

"Esperaré el tiempo que haga falta".

Bienvenido. Vamos, todos te esperan.

¿Te va bien en este trabajo? Bien.

Tus buenos reales te sacarás. Sí.

No veo a mi familia desde hace cuatro años.

Este año vuelves para casa. Lo hago gustoso y ayudo a los míos.

Eso está bien.

Y de paso, me quedo yo con algo.

¿Quién te escribe tan a menudo? Mi hermana.

Sí, claro.

Tu hermana.

¿Adónde vas? Tenemos misa. Ahora no puedo.

¿Qué tienes que hacer? Cosas mías.

"Espero que tu familia siga bien".

"Me alegró mucho saber que habías conseguido ese trabajo".

"Así podrás ayudar a tu hermano y a tu madre".

"Los días pasan tan lentos en Madrid".

"Solo respiro los fines de semana cuando me escapo de aquí".

"He conocido a unas chicas muy divertidas".

"Tienen amigos estrafalarios".

"Bailan una música que se llama charlestón".

"Madrid está tan lejos de nuestra tierra".

"A pesar de estar lejos, te siento cerca".

"No hay un solo día que no piense en nuestro bosque".

"Ángel, te quiero desde antes de conocerte".

"Querida Victoria".

"También yo te echo de menos".

"Las cosas han cambiado mucho desde la última vez que nos vimos".

"Mi trabajo mantiene mi cabeza ocupada".

"Aunque se me hace duro pensar en lo lejos que nos encontramos".

¿La quieres?

Sí, padre.

Entonces, debes olvidarla.

Esa chica y tú nunca viviréis en el mismo mundo.

Debes apartarte de ella.

O la condenarás a la infelicidad. ¿Cómo?

¿Cómo la olvido si no dejo de pensar en ella?

¿Cómo voy a hacerlo?

Tu único refugio es la fe, hijo mío.

Entrégate a Dios.

Dios, ¿cómo lo hago?

¿Cómo lo hago?

Hijo mío.

-¡Me cago en Dios!

¡Le voy a matar!

-¡Quieto!

¡Mató a mi padre y ahora, al hijo de Eusebio!

-¡Quieto, coño!

-Ya le has oído.

-Calla y sal de aquí, a ver si me arrepiento.

¡Tira!

Hay otra forma de hacerlo.

¡Madre mía!

Tenemos hora en el sastre.

-Pero ¿trajes nuevos?

-¿No querrás ir hecho un adefesio?

Yo corro con los gastos. Hay que dar la mejor impresión.

-A ver si Victoria te hace caso. -Nos carteamos.

-Que te conteste ya es algo.

-Victoria es distante y fría, lo reconozco.

Pero en el fondo,...

...lo prefiero.

-Hablas como si te fueras a casar con ella.

¿Por qué no me lo habías contado? -Ni ella lo sabe.

-¿Y si te dice que no? -Por Dios.

-¿El marqués de Castro está invitado?

-Creo que sí. -Ricardo no lo soporta.

A Gonzalo se le acredita el 30% de la sociedad. El resto es tuyo.

Bueno.

Me gustaría terminar con esto. Lo siento, Ricardo.

Nunca pensé que este momento llegaría.

¿Quién nos iba a decir que ese buque iría a pique?

Una mala racha.

Demasiada inversión comprometida.

Y ahí estaba Gonzalo, agazapado.

¿Sospechas?

Gonzalo es capaz de cualquier cosa.

Pero bueno, lo único que quiero es volver a estar con mi hija.

Los años, que están ablandándome. -Disculpad.

Pensé que no había nadie. Pasa, hijo, Adolfo ya se va.

Espero verte en la fiesta. Lo intentaré.

Ricardo, Pablo.

Acabo de firmar mi sociedad con Gonzalo.

No esperes felicitaciones.

Es la única forma de mantener las exportaciones.

Los negocios se mantienen a cualquier precio, ¿verdad?

¿Se puede saber qué te he hecho yo?

No quiero discutir.

¿Estás al margen? Sí.

No te ha faltado nada. Has podido estudiar en la universidad.

Yo nunca te he pedido nada. Sí, eso es verdad.

Desprecias todo.

Se debe a estas lecturas, ¿no?

¿Requisas mis libros? Esto solo son sueños imposibles.

No, Rusia lo prueba.

Sueños, quimeras imposibles.

Eres mi heredero. Implícate en los negocios.

Tengo otros planes. ¿Cuáles, la política?

Yo no soy como tú, papá.

Hay precios que no pienso pagar.

Pablo, ¿qué hay de indigno en nuestros negocios?

No entiendes nada.

-Perdón. Señor.

Sí, Justo, ¿qué pasa?

Han mandado un recado de la mina.

Te juro que van a pagar por lo que han hecho.

¿Todo está bien, doctor?

-Tienes que descansar.

-¿La criatura está bien?

No lo voy a perder.

-Irene, tienes que descansar. -No perderé este hijo.

-Tranquila.

No voy a perder este hijo.

Le dije que tenía que esperar un año desde el último aborto.

¿Dónde está?

La he mandado reposo.

Lo perderá, ¿no?

Conozco a Irene. La traje al mundo.

Siempre fue una niña débil.

Pero su padre y yo confiamos en que con cuidados, tendría una vida larga.

Lamentablemente, te quiere demasiado.

Se arriesga para darte un hijo.

Tranquilo, no es la primera vez que se pone así.

Saldrá adelante.

Nunca pasa del quinto mes de embarazo.

Nunca podré tener hijos.

Me gustaría tanto poder descansar.

No pienses en eso.

Deberías estar satisfecho.

Has cerrado la sociedad con Ricardo. Sí.

Es su actitud lo que me molesta.

Cree que puede despreciarme...

...cuando he salvado su maldito negocio.

Su hija Victoria vuelve a casa.

Me han invitado a la fiesta. A mí y a media comarca.

Irene no podrá acompañarte.

Ya lo sé.

Tendré que ir solo.

Claro.

Voy a preparar las medicinas de Irene.

-Señora. -¿Sí?

-Quería pedirle permiso para irme antes.

Mi hijo vuelve a casa y me gustaría recibirle, pero si no...

-Claro, Amalia, ve.

Buenas, adelante.

Al fondo a la derecha.

vamos.

Las manos. Enséñamelas.

A ver.

Las manos.

¿Trabajas en la fábrica de tabaco?

Destiñe las manos de amarillo.

-Mis uñas están limpias.

-Pareces más espabilada que las demás.

Estarás en el salón principal. Llevarás guantes.

Acompañadme.

Venid por aquí.

Este es el despacho del señor. Aquí va la orquesta.

Salida de la cocina hacia el salón.

-¿Dónde lo habré metido?

-Yo...

Lo siento.

-¿Qué haces aquí?

-El ama nos está enseñando la casa.

Me he despistado.

-Seguro. -Si me disculpa.

-No te darían mucho por él.

-No pensaba llevármelo. Solo lo leía.

-Balzac es de mis favoritos.

¿Por quién llevas luto?

-Por mi primo.

Trabajaba en vuestra mina.

-Lo siento.

-Seguro.

Si de verdad le gusta Balzac, debería mirar en otra estantería.

Este es de Dostoievski.

Come esa sopa, que estás muy delgado. Estoy bien, madre.

Solo te queda un año de seminario.

Me parecerá mentira verte de cura. De momento, diácono.

¿Qué pasa, madre? Es bueno, ¿no?

Claro.

Pero no puedo contener la emoción.

¿Por qué no está Salvador?

Tu hermano anda muy liado en el trabajo.

¿Pasa algo?

Las amistades que frecuenta. Unos compañeros de la mina.

Andan metidos en líos.

¿Qué clase de líos? Reuniones y esas cosas.

Hace unos días, murió el hijo de Eusebio.

Los ánimos andan caldeados.

No sé qué va a pasar.

Tranquila, que no será nada.

Eso espero.

Hombre.

El hijo pródigo ha vuelto.

Hermano.

¿Lo llevas todo?

-Sí.

Tu padre ha tirado la casa por la ventana.

¿Qué tal está Victoria?

-Estupenda.

¿Me disculpáis? -Sí.

-Siempre hay un garbanzo negro.

-Gracias. -No hay de qué.

¿Se puede saber qué te pasa?

-Nada.

¡Vaya con el curita!

La hora que es y no ha vuelto. -Ni volverá.

Ha ido a casa de los Márquez.

-¿De los Márquez, del patrón?

-Sí, don Enrique tiene mucho trato con ellos.

Y hoy dan una fiesta.

-¿Ángel está en la fiesta? -Sí.

¿Cómo no me lo has dicho?

Música

No debería haber venido. Al contrario.

Tienes que enfrentarte a ella. Has hecho lo más difícil.

No te despegues de mi lado. ¿Entendido?

Toma.

Ponte bien recta.

Estás muy encorvada.

Y nada de hablar.

-Sí, señora.

-¿Hiciste lo que te dije? -Tranquila.

-Ese mono es capaz de todo.

Venga.

-¿La niña está guapa? -Sí.

¡Eso no se saca ahora!

Bien recta.

Voy a ver a la niña. -Venga.

Parece que Victoria no le hace ascos a mi hijo.

Se han estado carteando.

Victoria no me ha dicho nada. ¿Te pasa algo?

Gonzalo no ha llegado.

Ya vendrá.

Es tu socio, ¿no?

Las noticias vuelan.

Te lo dije, todos pasamos por el aro.

Aún tengo el control mayoritario. Ahí está.

Gonzalo, bienvenido. Ricardo.

¿Y tu mujer? Te manda saludos.

Se sentía indispuesta.

Una lástima.

Quiero saludar a tu hija.

Soy tu nuevo socio.

Por supuesto.

No sabía que tu padre fuera amigo del marqués de Castro.

-No lo es.

La niña está lista.

Da un redoble alto y fuerte.

Redoble

¡Amigos, un poco de atención!

Aquí está la reina de la fiesta.

Aplausos

¿Por qué no baja? -Ni que hubiera visto un fantasma.

Hija mía, estás bellísima.

Gonzalo.

No lo entiende, tengo que entrar. Mi hermano está dentro.

-Vete a dormirla al puerto.

-Déjeme entrar.

-¿Eres hijo de Salvador? -Sí.

-¿Qué pasa? -Mi hermano está en peligro.

Victoria.

¡Cuánto te has debido reír de mí!

Deja que te lo explique. ¿El qué?

¿Por qué llevas sotana? ¿No te parece tarde?

No tenía opción.

Tenía que ingresar en el seminario. Era todo mentira.

No me echabas de menos.

Ni aguardabas el momento de volver a verme.

No es cierto. Eres un miserable.

Tú piensas que la gente como yo podemos elegir.

Claro que podéis elegir.

Me has tenido años mandando cartas, dejando que me hiciera ilusiones.

¿Ilusiones para qué?

Para nosotros dos.

¿Te parece poco?

Victoria.

Todos tiene una fortuna como tarjeta de presentación. ¿Y yo?

Lo que no tienes es mi respeto.

Pensar que durante todo este tiempo...

...no soñaba con otra cosa que volver a verte.

Ya estamos donde debíamos.

La señorita abofetea al don nadie y todo queda en su sitio.

Sí.

Pero...

...lo que siente la señorita...

...es que le han quitado lo que más quería.

¿Y el señor? -En el salón.

¿Qué pasa, Justo?

Justo.

-Señor. ¿Qué ocurre, Justo?

Tenemos un problema. Ahora no, habla con Vicenta.

Perdón. -¡Por Dios!

-Señor. -¿Qué pasa?

-Hay que evacuar. -No puede ser.

-¡Ya!

-¿Qué está pasando?

-Deja la bandeja y sal.

-¿Que dices? -¡Que salgas!

Te quiero desde antes de conocerte y lo sabes.

¡Qué tonta he sido!

Tenemos que salir de aquí.

No pasa nada. De la casa.

¡Qué dices! ¿Qué pasa?

Vámonos. No.

¡Salid ya, rápido!

Hay que salir de aquí.

Vuelve a tener fiebre.

¿Hay que llamar a Freire?

No, con unas compresas es suficiente.

¿Te ha pasado algo?

Los mineros colocaron una bomba en la casa.

¿Qué?

Creo que no ha habido muertos.

Pero tú estás bien, ¿no? Estoy bien.

Toda la gente salió gritando, pisándose los unos a los otros.

Lo importante es que estás bien. No importaba nada.

Ni dinero ni posición.

Todos eran iguales.

Como ratas saliendo de un barco que se hunde.

Todos iguales.

Música

Irene.

¡Gonzalo!

¡Qué tarde llegas!

Estuve en casa de Márquez.

¿Su hija te parece guapa? Sí, guapa.

Me hubiera gustado acompañarte.

¿Me has echado de menos? Pues claro.

Siempre te echo de menos. Todo volverá a ser como antes.

Te lo prometo.

Claro que sí.

Claro que sí.

¡Le dije que no se jugaba con la seguridad de los obreros!

Pidió que se doblaran los turnos.

¿Y los puntales de refuerzo? Se colocaron.

La galería no los tenía y murió un niño.

Justo ahí no dio tiempo.

Alonso, no me gustan las excusas ni los ladrones.

¿Qué quiere decir? Lo que ha oído.

Ahora tengo mucho que hacer, pero esto no se me olvida.

Voy a ser su sombra.

No tengo nada que ocultar.

Más le vale.

Si lo tiene, lo encontraré.

Ha pasado por dejar las cosas a medias.

Manda el recado al marqués de Castro. -Ahora mismo.

¿Vas a ir a la mina? -¿Qué quiere que haga?

-Sería mejor dejar que las cosas se calmen.

-Hice lo que debía, les avisé. Deberían estar agradecidos.

Porque estaba yo.

Veo cómo me lo agradeces. Pudo morir mucha gente.

Ricos. Personas.

No les importan nuestros muertos.

Por eso les estabas dando coba. ¿Qué hacías allí?

¿Qué hacías? Acompañar a don Enrique.

Te sorbió el seso. ¡Puta iglesia!

¡La iglesia está con los que sufren! ¡Está con los que más tienen!

-¡Déjalo ya, ya está bien!

Pasos

Venga, papá, no lo pienses más.

No sé cómo ha podido suceder. ¿En qué me he equivocado?

Has hablado con Pablo.

No pensamos igual.

Y han aumentado las diferencias.

Todo lo he hecho por vosotros y por esta tierra.

Tu hermano no comparte mi visión del mundo.

Pablo es distinto.

Cierra los ojos, Victoria.

¿Lo notas?

¿Notas cómo palpita la montaña?

De la montaña y de esta tierra...

...sacamos la fuerza para seguir adelante.

No importa lo difícil que sea el camino.

Siempre nos levantamos y seguimos.

Así he conseguido todo lo que tengo.

Y tú saldrás adelante.

Mírame.

Pase lo que pase,...

...debes ser fuerte como esta tierra.

Tienes que levantarte y seguir.

Vamos.

¡Victoria!

¡Me irrita la gente que me miente!

Tenemos que hacer algo. Lo que importa es el fin.

Y nuestra dignidad. -La huelga.

Te quiero desde siempre. Daría mi vida por ti.

¡Nicolás, Nico!

¡Loca, loca, loca!

Disparos

Gonzalo. -¡Irene, Irene!

Mi paciencia tiene un límite. Ricardo lo sobrepasó.

¡No, no!

No es tan fácil. ¿No lo entiendes? ¿El qué?

No lo demoremos, está decidido.

¿Decidido?

-No sabes lo feliz que me haces.

¡Venga, salud a todos!

Salud a todos.

  • Capítulo 1

La Señora - Capítulo 1

19 nov 2012

Corre el año 1920, y Victoria Marquez, hija de un acaudalado empresaria del Norte de España viudo y propietario de una mina y una naviera, regresa a su ciudad hecha ya toda una mujer tras cinco años en un colegio de señoritas de Madrid, y alli vuelve a reencontrarse con Angel, joven de familia humilde de mineros del que está enamorada desde hace años y con el que firmó un pacto de mutua espera y fidelidad . 

Histórico de emisiones: 06/02/2008

 

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  1. Tere

    Hola soy de Uruguay y no se me permite ver esta serie que es excelente. Me dice que está geolocalizada, no entiendo que es, yo ya la he visto hace un par de años y quiero volver a verla pues me encantó. Agradecería un comentario sobre este impedimento.

    13 jul 2017
  2. Cintia Roldan

    Quisiera ver la serie completa como accedo a su reproducción? Gracias

    11 abr 2016
  3. María Guadalupe

    Hola soy de México y me encantaría verla pero no me la reproduce, hay alguna restricción? Gracias.

    29 mar 2016
  4. Aidé Félix

    Excelente serie, quiero leer el libro ¿alguien sabe como se llama y la editorial?

    01 dic 2015
  5. Gerardo Abel

    Me encanto el primer capítulo la veré toda gracias por esta serie. Felicidades.

    12 jul 2014
  6. ALICE

    !FELICIDADES¡ Que hermosa serie Gracias la disfrutaremos muchísimo....

    21 nov 2012
  7. MHS

    ¡Qué buena serie! me ha gustado mucho, creo que la voy a ver...

    21 nov 2012
  8. Melitta

    Estupenda serie. Me ha gustado mucho el primer capítulo.

    20 nov 2012