La Sala La 2

La Sala

Sábado a la 01.15 horas (Madrugada del domingo)

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5292718
La sala - Guggenheim 2019 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

El Museo Guggenheim Bilbao presenta:

"Una mirada atrás. Giorgio Morandi y los maestros antiguos".

Un amplio recorrido por la obra de uno de los pintores italianos

más importantes del siglo XX.

La exposición patrocinada por Iberdrola

reúne por primera vez

las inconfundibles pinturas de Morandi

y una selección de obras de los maestros antiguos

que influyeron en su producción artística.

"Una mirada atrás. Giorgio Morandi y los maestros antiguos"

es un recorrido a través de 40 años de creación

de uno de los inconfundibles pintores del siglo XX,

Giorgio Morandi.

Nos pareció importante presentar la obra

de un artista inclasificable como Giorgio Morandi,

un artista muy significativo

dentro de los artistas europeos del siglo XX.

Giorgio Morandi estudió diferentes escuelas

de la pintura europea.

En sus obras podemos apreciar la influencia

de la teatralidad de la escuela española;

el naturalismo del Seicento italiano,

así como la intimidad y la geometría

de la escuela francesa que especialmente observó

en las obras de Jean-Baptiste-Siméon Chardin.

Giorgio Morandi nació en Bolonia en 1890

y su vida transcurrió en su ciudad natal,

un lugar tranquilo,

pero con una gran tradición cultural.

El artista vivía y trabajaba en su estudio,

un espacio singular que también era su dormitorio.

Tenía una habitación en esta casa familiar

y allí guardaba también todos los objetos

que utilizaba para pintar sus bodegones.

Tenía unas baldas con objetos muy varios

y podía estar en su ámbito,

en su reclusión, por decirlo de alguna forma,

y recomponer los bodegones todos los días de forma distinta.

(Música)

Entre 1907 y 1913,

Morandi estudió en la Academia de Bellas Artes de Bolonia,

donde tuvo un fugaz contacto con el futurismo italiano

y con el movimiento de la pintura metafísica.

Aun así, pronto se embarcó en una búsqueda artística personal

a través de la exploración del género de la naturaleza muerta

inspirándose en los grandes maestros que admiraba.

En la primera sala vemos reflejado el interés del artista

por los pintores del Siglo de Oro español.

Morandi descubrió la obra de estos artistas

gracias a su amistad con Roberto Longhi,

crítico e historiador de arte.

Morandi ha tenido mucha relación con el historiador

tan célebre como era Roberto Longhi.

Roberto Longhi era de la misma generación que Morandi

y enseñaba a partir de los años 30 en la Universidad de Bolonia.

Roberto Longhi fue también asesor

de "La colección Contini-Bonacossi".

Eso era una colección muy especial

porque él tenía obras o una colección

centrada también en la escuela española

y que era Velázquez, Zurbarán, Murillo y El Greco.

Morandi, aunque no viajaba casi nunca en su vida,

tuvo muchas relaciones que le posibilitaban conocer

la historia del arte.

(Música)

"Si pudiera comprender qué representan estas flores.

Ningún pintor moderno ha pintado unas flores como estas.

Tal vez solo Renoir".

Le interesaba cómo El Greco pintaba las flores.

Tenemos un Greco que es cuna copia del siglo XVII,

es decir, de época,

con una planta y podemos apreciar también

el tratamiento tan preciso, digamos,

de lo que es la vegetación en general;

las plantas, pero también las flores.

(Música)

El Greco pintó también una especie de series.

Esa es una característica que también

compartí con las obras de Morandi.

En Giorgio Morandi podemos pensar

que los bodegones siempre son iguales;

que los objetos siempre están en el mismo sitio, pero no es así.

Por eso realmente requiere contemplación.

En esta sección también podemos observar

algunos bodegones de Morandi que evocan

una composición armoniosa de las obras de artistas

como Zurbarán o Meléndez.

Aquí otra vez traemos una referencia de otro Zurbarán.

Podemos ver en este bodegón de 1920,

cuando tenía 30 años,

que también dispone de alguna forma

los objetos cuidadosamente sobre una superficie.

(Música)

Cuando Roberto Longhi comenzó a impartir clases

en la Universidad de Bolonia,

concibió un curso general sobre la escuela de Bolonia

que abarcaba desde la Edad Media hasta el momento presente.

Un año más tarde,

Longhi lo publicó bajo el título "Momenti della pittura bolognese".

Resulta significativo que el historiador

concluyera su análisis con Giorgio Morandi

descubriendo su obra como la de un nuevo encaminado.

Longhi subraya el hecho de que el artista

indague en el pasado para encontrar su camino.

A través de los escritos de Longhi,

Morandi se interesó por las obras de Giuseppe Maria Crespi,

especialmente por las que contenían naturalezas muertas.

En la segunda sala de la exposición encontramos tres cuadros de Crespi

en diálogo con los bodegones de Morandi.

Aquí ya pasamos a la escuela boloñesa.

Estos cinco cuadros que vemos aquí,

estas referencias pertenecían a su colección.

Le interesaba sobre todo aquí la vida diaria.

Aunque nos encontramos con temas también religiosos,

pero los temas religiosos también están tratados

con un acercamiento como mucho más natural.

Es decir, no es nada que no nos podemos imaginar

en nuestra vida cotidiana.

Morandi se fijó en una representación

de la ciudad de Bolonia

que realizó el pintor Guido Reni en una de sus obras.

El artista relacionó su tratamiento con sus propias ideas

en torno a la composición.

Morandi admiró un pintor muy concreto que era Guido Reni

y de él también cogió algún detalle

de uno de sus cuadros muy conocido, "Madonna con Bambino",

también rodeada de los patronos de la ciudad de Bolonia.

Uno de los patronos sostiene una especie de maqueta

que representa la silueta, digamos,

de los edificios de Bolonia

y es uno de los detalles en los que se fijó Morandi.

Giorgio Morandi siempre buscaba el detalle

de los grandes maestros antiguos y nunca la composición entera.

Giorgio Morandi salió en muy pocas ocasiones

de su ciudad natal.

En 1956 realizó un viaje a Suiza

que resultó fundamental en su trayectoria artística.

Visitó la colección de Oskar Reinhart

en el Kunst Museum de Winterthur.

Allí se encontraban dos cuadros de Jean-Baptiste-Siméon Chardin,

artista que Morandi admiraba profundamente.

Le impresionó un detalle muy concreto

que son las composiciones de castillos de naipes

que organizaba en esta mesa.

Y le impresionó muchísimo cómo Chardin

supo representar estos detalles con tanta intimidad.

Ese mismo año que Morandi viajó a Suiza

pintó este cuadro en 1956.

Él mismo se fabricó unas cajas de cartón,

que podemos apreciar aquí,

y componía sobre la mesa o sobre una balda

su propio bodegón.

Y podemos ver perfectamente, si nos acordamos

de la mesa de Chardin y de la de Morandi en su estudio,

las similitudes entre las composiciones.

Morandi trabajó fundamentalmente en una escala intimista

y esta característica se aprecia con claridad

a lo largo de la exposición.

Siempre ha trabajado en un formato bastante pequeño.

Creo que estos dos cuadros, que yo conozca,

son los más grandes de tamaño.

Nos hemos preguntado muchas veces el porqué.

Pienso que la escala íntima proviene porque quería reproducir

el objeto como existía en la realidad hasta cierto punto.

Y después porque vivía en una única habitación

donde dormía, trabajaba, donde conservaba sus objetos.

Es decir, que tenía un espacio muy limitado

donde convivía con lo que pintaba.

Y creo que esta escala intimista la ha querido mantener

durante toda su vida.

(Música)

Cada uno de los cuadros era distinto,

pero después modifica pequeños detalles

o hace pequeños movimientos

y ya ve el bodegón de una forma u otra.

(Música)

"Sentí que solo la comprensión de las obras más vitales

que la pintura había producido a lo largo de los siglos pasados

podría guiarme a la hora de encontrar mi camino".

Giorgio Morandi se inspiró en los grandes maestros del pasado,

pero no perteneció a ninguna corriente determinada.

Sus trabajos destacan por su atemporalidad,

su aparente simplicidad y al mismo tiempo

su estilo profundamente contemporáneo.

Es un artista que absorbió las lecciones de sus antecesores

para producir una obra personal e inclasificable.

(Música)

(Música)

El Museo Guggenheim Bilbao

presenta "Lucio Fontana. En el umbral".

Un nuevo acercamiento a la trayectoria

de uno de los artistas más influyentes

del arte del siglo XX.

La exposición logra situar la radicalidad de las series

más icónicas de Fontana como los "Cortes"

y el "Fin de Dios".

Reuniendo cerca de un centenar de esculturas, pinturas,

obras sobre papel y ambientes

realizados entre 1931 y 1968.

Gracias a las obras presentadas, se puede conectar

el trabajo escultórico de Fontana con su aproximación

del lienzo y la materialidad de la pintura.

Y de la materialidad, si se puede decir así,

la materialidad del vacío, del espacio que él maneja

y negocia a través de sus famosos "Cortes".

(Música)

El contexto de la exposición es particular aquí en Bilbao.

Hay una serie de trabajos como los ambientes

que en este contexto cobran una fuerza especial

por su contemporaneidad, por la visión radical de Fontana,

como se manifiesta aquí.

Y particularmente ese neón espacial que Fontana presentó

en la Trienal de Milán y que presenta una coincidencia

con esos garabatos que hizo Frank Gehry

a la hora de diseñar este edificio, en el origen de ese diseño.

Creo que es una oportunidad única realmente esta exposición

que permite ver desde sus orígenes, desde sus inicios

a momentos muy especiales en esa trayectoria.

Y una característica muy especial de él

que es la amplia variedad de medios en los que trabajó.

(Música)

La exposición está organizada

por el Metropolitan Museum of Art de Nueva York

en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao

y la Fondazione Lucio Fontana de Milán.

Es un espacio muy diferente al Met Breuer

que es donde originariamente

se expuso esta exposición en Nueva York.

Y claramente la estructura del diseño de Frank Gehry,

con esa especie de pulsión por lo barroco que tiene Gehry,

se adecua muy bien a esa fascinación que Fontana tenía

por el periodo barroco y la escultura barroca.

(Música)

Lucio Fontana nació en 1899 en Rosario, Argentina.

Hijo de un escultor funerario italiano,

el artista desarrolló su carrera entre los dos países

y esto definió su visión artística.

Formado originalmente como artesano,

Fontana comenzó a trabajar en el negocio de su padre,

Fontana Scarabelli, a mediados de los años 20.

Allí realizó sus primeros trabajos,

unas esculturas funerarias para los cementerios de la ciudad

poblada de inmigrantes italianos.

Posteriormente el artista se trasladó a Milán

para formarse en escultura clásica

en la Academia de Bellas Artes de Brera.

Allí afloraron los primeros indicios

de su antiacademicismo y Fontana optó

por la técnica del modelado frente al cincelado o la talla.

A la entrada de la exposición nos enfrentamos

a algunos de esos primeros trabajos

realizados en yeso, terracota o cerámica.

Ya saliendo como graduado de la academia de Brera,

decide orientarse hacia los materiales moldeables,

materiales tal vez más frágiles y más difíciles de conservar.

Eso además le permite una gran libertad

a la hora de formar unas obras que son de corte figurativo

en la gran mayoría de los casos.

Aparte de eso, le permite realizar incisiones

que tienen ya un cariz bastante agresivo, muy violento.

Con esos signos, de hecho, construye fundamentalmente

su trabajo abstracto hecho de perforaciones, incisiones;

de diversas formas de iconoclastia si se quiere.

Creo que es de notar el carácter casi tanto de incisión

que tiene en la línea del pecho este "Campeón olímpico",

como la línea de la cadera en la pierna en el guerrero.

Lucio Fontana realizó sus obras más emblemáticas

bajo el influjo de la Guerra Fría,

un periodo marcado por la permanente amenaza nuclear

y la investigación internacional centrada en la carrera espacial.

En la sala encontramos varias obras de la serie "Concepto espacial".

Estos lienzos perforados fueron ideados como pantallas

a través de las cuales proyectar luz eléctrica.

La primera vez que realiza pinturas en lienzo,

que son los "buchi", los agujeros, perforaciones,

realmente el cometido inicial de esas pinturas

era funcionar a modo de pantallas que el artista u otra persona

podía sostener en el aire y proyectar luz a través de ellas

y crear una serie de juegos luminosos,

cinematográficos, si quieres, en las superficies de las paredes,

del espacio donde estuvieran.

A mediados de los 50,

Fontana comienza a utilizar materiales reflectantes

como la purpurina o fragmentos de vidrio

en sus lienzos perforados.

Algo que rompía con la condición plana de la pintura.

Para ello el artista adquiría bloques de vidrio

provenientes de la célebre isla veneciana de Murano

que hacía añicos en su estudio de Milán.

Los primeros lienzos nos dejan apreciar

esa brutalidad de Fontana en el trabajo con otras materias

tradicionalmente decorativas como puede ser el cristal de Murano

en estos cristales, en estas incrustaciones en lienzo

que también se combinan con agujeros

y con pequeños desbordamientos pictóricos.

En 1958, Fontana creó la primera de sus obras

más icónicas, los "Cortes".

Fontana realiza por primera vez sus "Cortes"

sobre superficies monocromo en el año 58.

Han pasado casi 30 años desde que empieza a trabajar la escultura.

Crea sus primeros lienzos perforados con agujeros.

Luego empieza a trabajar la superficie pictórica del lienzo.

Hasta que llega a los "Cortes" realmente han pasado

casi 30 años de trabajo.

Fontana realiza estos cortes de una forma casi quirúrgica,

con una navaja y un cúter de los que se utilizan

para tareas de oficina.

Él realiza este corte con mucha seriedad

y con mucha determinación.

Pero cuando realiza los agujeros los abre con las manos, los deforma.

Luego utiliza muchos tipos de empaste detrás del lienzo

para permitir que tenga una cierta solidez

y que no quede totalmente combado después del momento del corte,

que no pierda su tensión.

(Música)

En este desarrollo de lienzos de carácter metalizado,

Fontana lo que hace es confrontarse con ese hecho de la superficie

y jugar con el gesto de atravesar.

Durante toda su carrera, Lucio Fontana

experimentó con materiales y superficies reflejantes.

Sus cerámicas barnizadas de los años 30,

el mosaico, sus pinturas con fragmentos de vidrio;

pintura brillante de oro y plata.

Tras su primer viaje a Nueva York en 1961,

el artista se inspira en los rascacielos de Manhattan

y comienza a utilizar materiales como el cobre,

el latón o el aluminio en sus obras;

en una serie titulada "Metales" presente en esta exposición.

A Fontana le apasionó siempre mucho el dorado,

el trabajar con metales, superficies metálicas

que le permitían trabajar con la idea del reflejo del dorado.

Fontana expresaba por un lado ese valor simbólico del dorado,

porque el dorado ha significado desde los siglos

esa idea de más allá, de divinidad, lo misterioso.

Y en las superficies metálicas que empieza a usar en el año 62,

después de viajar a Nueva York en el año 61,

le permite jugar con esa idea de los reflejos.

El espectador es parte de la obra de arte,

sin el espectador la obra de arte no se completa.

(Música)

(Música)

En 1946 Fontana fue coautor del "Manifiesto Blanco",

la primera declaración del espacialismo.

Este manifiesto reunía las reflexiones

de estudiantes y profesores de arte sobre la relevancia

de incluir una cuarta dimensión en el arte: el espacio.

El artista fue pionero de las instalaciones inmersivas

y de los experimentos con la luz eléctrica en el espacio.

En la exposición encontramos tres de esos ambientes espaciales:

"Utopías", "Ambiente espacial con luz roja"

y "Estructura de neón" para la IX Trienal de Milán.

La exposición, como se puede ver, presenta una fuerte continuidad,

casi chocante entre la obra pictórica,

la obra escultórica y los llamados ambientes espaciales.

Los ambientes son obras de carácter pionero

en un uso de la escultura que va mucho más allá

del objeto tridimensional y donde es el espectador

el gran activador de la experiencia artística.

En el año 47, 48 ya hace su primer ambiente espacial,

que se llama "Ambiente spaziale a luce nera".

En esta exposición se han recreado algunos ambientes,

obviamente son siempre reconstrucciones

porque los originales ya se destruyeron en su día.

Fontana con los ambientes lo que quería era de nuevo

explorar esa idea del arte en las tres dimensiones,

en la cuarta dimensión a través de experiencias inmersivas,

donde el espectador tiene la idea del color, de la luz.

Fontana es muy proclive al garabato.

Esto que veis aquí es un garabato, es una reacción al dibujo,

a la posibilidad de dibujar un espacio.

Fontana en cierto momento también respondía

a esa escena famosa de Picasso

dibujando en el aire con una lámpara.

Y él no hace una cara o nada identificable,

lo que hace es un garabato.

Hay ciertos ángulos de la exposición

en los que se puede observar el ambiente rojo,

el "Concepto espacial rojo".

Y al final tenéis el ambiente que se titula "Utopías"

porque estuvo mostrado en un contexto de exposición,

donde el comisariado corría a cargo ni más ni menos

que de Umberto Eco,

en el cual Fontana aparecía precisamente

ilustrando la sección "Utopías".

(Música)

Fontana es un artista que avanza en su progresión, en su carrera

con una mirada puesta en la vanguardia

no solo artística, sino también tecnológica, cultural.

Y con el otro ojo puesto en la antigüedad,

en lo reductible, lo arcaico.

(Música)

"Lucio Fontana. En el umbral"

establece una conexión transversal y completa

de una figura que se hizo eco de los conflictos y angustias

que definieron buena parte del siglo XX.

La premisa oficial de Lucio Fontana,

el concepto espacial, le abrió un abanico casi infinito

de expresiones artísticas

cuya riqueza continúa desplegándose en el tiempo.

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

"Marinas" de Gerhard Richter es una exposición

en la que podemos contemplar desde la primera obra

que el artista realizó en 1968

hasta su última marina de 1998.

En esta exposición podemos ver

una selección de ocho óleos sobre lienzo.

Nunca se habían visto tantas marinas juntas.

La vez que se pudo contemplar más marinas fueron cuatro.

De esta manera podemos ver cómo ha ido evolucionando

esta temática en su trayectoria y podemos hacer comparaciones

entre la primera marina de 1968

y las marinas que realizó en 1989,

que es el año en que más marinas realizó.

Y por ejemplo la de 1998 que pertenece a la colección

del museo y que es la última que ha realizado en su trayectoria.

(Música)

La temática de las marinas de Richter es una temática

en la que trata lo sublime del paisaje,

pero hay muchas maneras de tratarlo.

Por ejemplo estas dos marinas que tengo a mis espaldas,

por un lado la que tengo a mi izquierda,

es una marina en la cual trabaja parte de un foto-collage.

Utiliza una fotografía para la parte del mar

y otra fotografía de otro espacio diferente para el cielo.

Mientras que en la de 1998, la que está en mi derecha,

es una obra en la que trabaja de una sola fotografía.

Aun así han pasado 30 años aproximadamente entre ambas obras

y consigue el mismo efecto.

Es muy interesante como a lo largo de estos años

consigue transmitirnos esa misma inquietud

usando diferentes recursos.

Su obra siempre guarda la misma característica,

crear ese efecto de ilusión.

En los años 60 empieza a trabajar lo que se llama el fotorrealismo

partiendo de fotografías que proyecta sobre los lienzos.

Arrastra la pintura de tal manera que hace creernos

que estamos mirando una fotografía desenfocada

y crea la ilusión de que lo que estamos viendo

no es realmente una pintura.

(Música)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • La sala - Guggenheim 2019

La sala - Guggenheim 2019

23 jun 2019

Reportajes sobre las exposiciones del museo Guggenheim.

ver más sobre "La sala - Guggenheim 2019" ver menos sobre "La sala - Guggenheim 2019"

Los últimos 82 programas de La Sala

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios