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La Regenta - Capítulo 1 - ver ahora
Transcripción completa

La heroica ciudad dormía la siesta. Vetusta, la noble ciudad,...

...corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido,...

...y descansaba oyendo el familiar zumbido de la campana,...

...que retumbaba en lo alto de la torre de la Santa Basílica.

¡Anita!

En cuanto coges un libro se te va el santo al cielo.

Visita ya está aquí.

Llevo un día... No he parado desde que salí esta mañana a las ocho.

No tengo ni idea de cómo se las habrá arreglado Cuervo y los niños.

Pero, venga, mujer, que se nos hace tarde.

Con un libro en sus manos está en la gloria.

¿Habrás avisado a Don Fermín de que quieres confesar?

No sabía que debía hacerlo. Pues con lo solicitado que está...

..no sé yo si lo vas a encontrar. No va a estar sentado toda...

..la tarde en el confesionario por si se te ocurre aparecer.

¿Tú crees? A lo mejor Don Cayetano le ha dicho algo.

¡La infalibilidad! Un desafío formidable de la fe, rodeada por...

..la incredulidad de un siglo que se ríe. Es como estar en el circo.

¡Mejor! Así debe ser: Una aventura teológica parecida a las de...

..Alejandro Magno en la guerra y las de Colón en el mar.

Muy bien, hijo. Ese es el Fermo que a mí me gusta.

Madre, no he terminado. Termina, hijo.

El suceso tan esperado por el mundo católico, la definición del dogma...

..de la infalibilidad pontificia, llegó por fin el 18 de julio de 1870

Y confirmase así la doctrina del IV Concilio de Constantinopla.

Y se declara y define que el Romano Pontífice, goza plenamente,

de aquella infalibilidad de que el Divino Redentor ha querido proveer..

..a su Iglesia. Perfecto, ahora tengo que subirme.

No vuelvas tarde a cenar, que ya sabes que a mí se me pasa la hora.

Descuida, madre.

Teresina,¿quieres prepararme la sotana nueva? Voy a salir.

Sí, señorito.

¡Creí que no llegaría nunca! Buenas tardes, Obdulia.

¡Me tiene usted tan olvidada!

¿Cuándo va a tener la amabilidad de escucharme en confesión?...

No se haga usted de rogar. No me hago de rogar, señora.

Un día de éstos le mandaré recado. De todos modos le sugiero que...

..si tiene usted prisa, puede confesar con Don Custodio.

El la recibirá encantado. Si se da prisa, quizás lo alcance.

Acabo de verle salir de su confesionario.

No es lo mismo, Don Fermín.

El sacramento surte los mismos efectos, sea quien sea el confesor.

Deprisa, Celedonio.

Parece que hemos tenido faldas por aquí. Y si mi olfato no falla,

aseguraría que una viudita hermosa, es la que ha perfumado la sacristía.

Y me temo que iba muy ceñida...

Obdulia y yo somos grandes amigos. No cree en el sexto mandamiento.

Se hace tarde para el coro de Don Cayetano.

¡Vayan! No me esperen que quiero hablar con Don Fermín.

Noticias frescas, Don Restituto. Ahora le cuento.

¿Sabe usted quién estaba esperando a Don Fermín para confesarse?...

La Regenta en persona.

Ya he visto que el Arcipreste anda con secretitos con su Magistral.

Y mientras tanto, los demás aquí, de plantón.

Este Don Cayetano chochea. Está cansado de cargar con...

..los pecados de las señoras más conocidas de Vetusta, y se...

..las va dejando de herencia a su discípulo predilecto.

¡Y ahora le ha tocado a la Regenta!

Puede ser... o a lo mejor la iniciativa ha sido de la Regenta,

que ante la renuncia de Don Cayetano, ha elegido al Magistral.

Anita, es una mujer muy complicada, quiere traer a la religión...

..el romanticismo. Y aunque nadie lo sospecha en Vetusta...

..es una mujer desgraciada... Habrá usted oído hablar...

..de su padre, Don Carlos Ozores. Sí, algo he oído.

Don Carlos abandonó el ejército por la física y las matemáticas...

y por los muchos amoríos, hasta que se casó con una modista italiana,

que murió al dar a luz a Anita. Al morir su mujer, Don Carlos...

..contrató a una niñera para que educara a Anita, que por lo...

..que me contó debía ser una bruja. Cuando murió su padre, Anita...

..enfermó de repente y sus tías la trajeron a Vetusta.

Y la casaron con Don Víctor, que podía ser su padre...

O su abuelo. Anita tenía idea de ingresar en un convento.

¡Que barbaridad! Y la hice desistir. Quintanar era paisano mío y...

..acababa de llegar a la ciudad como Magistrado.

Como era amable, educado y con buena planta le cayó bien enseguida.

En fin, usted verá, Don Fermín: La Regenta no es un señora...

..como éstas de por aquí. Tiene mucho tesón, aunque no lo parezca.

Se somete a todo, pero por dentro siempre protesta.

Don Víctor es como Dios le hizo. Y como no hemos de buscarle...

..un amante para que se desahogue con él, lo mejor será...

..que ustedes se entiendan.

¿Esperan ustedes al señor Magistral?

Sí. Ya hace un buen rato. Queremos confesar:

Hoy no puede ser.

¿No te lo había dicho yo? Tienes razón.Ha sido una imprudencia

Anda, vamos a dar un paseo al Espolón.

¿Quiénes eran? Doña Visita y la señora Regenta.

¿La Regenta? Pero, hombre de Dios, ¡vamos, corra!

No, señor. Ya se han ido. Les dije que hoy no confesaba...

..el Sr. Magistral; y Doña Visita, que ya quería irse antes, cogió...

..a Doña Ana del brazo y se la llevó. Llevaban esperando 1 hora.

¿Qué pensará ese ángel de bondad? ¿Dijeron algo?

Doña Ana callaba. Doña Visita estaba incómoda por algo que...

..ya le había dicho ella a la señora Regenta. Creo que fueron...

..al paseo, porque Doña Visita dijo no sé qué del Espolón.

¡Al Espolón! Pero, Don Cayetano...

Nada, nada. Anita es una gran mujer que no merece un feo.

Pero si no fue un desaire... Yo nada sabía.

Desaire o no, yo quiero dar una explicación a mi querida amiga...

¡Al Espolón!

¡Santas y buena, señoras! Qué buen tiempo.

Cómo esto siga así, este año el invierno no llegará a Vetusta.

Bueno, Visita... Aquí tiene usted al señor Magistral y a la señora...

..Regenta, que a partir de ahora van a tener que ponerse de acuerdo...

..en muchas cosas. Yo me lavo las manos.

Precisamente Ana y yo estuvimos esta tarde en la Catedral...

..con tan mala fortuna que no conseguimos verle.

De haberlo sabido, la hubiera atendido con sumo gusto.

En cuanto nos enteramos, venimos en su busca. Ya le he hablado a...

..Don Fermín del gran interés que tengo por ti.

Le quedo muy agradecida.

Usted dirá cuándo le conviene. Mañana mismo, después del Coro,

la espero en mi capilla. Me permito sugerir a usted que, al cambiar...

..de confesor, es muy conveniente hacer confesión general.

"Si comió carne..."

"los parajes por dónde anduvo..."

¡Qué vida tan estúpida! "Los parajes por dónde anduve..."

¿Tienes frío? Ya no.

¿Tienes miedo? Yo no soy miedosa.

Hacemos como que éramos marido y mujer.

Sí, y yo era una madre. Yo no tengo... vivo con una señora,

que se llama unas veces Aya y otras Doña Camila...

¿Y tampoco tienes padre?

Está matando moros en el extranjero. Pero me quiere mucho y me manda...

..vestidos, el dinero y todo eso. Oye ¿cómo son las madres?

Dan muchos besos. ¿Y también cantan?

Sí, pero yo ya soy mayor para que me canten.

¿Dormiste o no con ese truhán?

Sí, dormimos juntos..., pero fue sin querer.

Solo queríamos ver la luna y contarnos cuentos.

¡Qué escándalo! ¡De tal palo, tal astilla!

Estás en pecado mortal y ahora mismo vas a ir a confesarte.

Mañana escribiré a tu padre contándole lo que tú eres...

Y a tus tías... Sí, también a tus tías para que todos en Vetusta...

..sepan cómo ha salido la niña.

Pero si no hicimos nada.

Más vale que te calles, que ya hemos tenido suficiente por hoy,

¡Toda la noche buscando a la señorita!

Y prepárate, porque en octubre vas a ir interna a un colegio.

¡Petra!

¡Petra!

La señora está llamando. Algo pasa.

Ya, ya. Otra vez el ataque...

¡Ana! ¿Qué pasa? ¿Qué tienes?

¡Ay, el ataque de siempre!

No veo...

Me estallan chispas en los párpados y en la cabeza;

mira, tengo las manos frías y pesadas, como si no fueran mías:

Voy a traer la tila, señora.

Acércate...

Siéntate aquí y háblame.

¿Ves? Ya lloras; buena señal.

La tormenta de nervios se deshace en agua. El ataque ha acabado.

Sí, ya me siento mejor.

Ay, Quintanar...

Me siento tan sola...

Te quiero mucho... te necesito. Eres la madre que no he tenido.

Bueno, tranquilidad. Y no te alteres...

Gracias, Petra.

Eres tan bueno...

Bueno..., me voy a retirar. No resisto al sueño...

¿No quisieras un hijo? ¡Sí!

¡Siempre juntos! ¿Verdad?

Pues claro... Es que te quiero mucho.

Ya lo sé; y yo a ti... Pero, ahora debes dormir.

Tienes razón... Voy a dormir.

Buenas noches.

¿Sí? ¿Está peor la señora? No, no, no es eso, hija. Es que...

quiero que me llames cuando oigas ladrar, ya sabes, Don Tomás...

Y que la señora no se entere, que no le gusta que me vaya temprano.

Sí, señor. En cuanto ladre Don Tomás...

ELLA SE PONE A LADRAR.

iré a llamarle. ¿No hay más?

No... y acuéstate, que estás muy a la ligera y hace mucho frío.

SE PONE A LADRAR.

¡Qué nochecita! ¿No ha dormido bien?

Anita se puso mala, con el ataque. Pero lo peor vino después.

Una vez superado el mal momento, no conseguía que se durmiera.

¡Si supiera que su esposo la engaña y sale de casa 2 horas antes...

..de lo que ella piensa!

Cuando me metí en la cama no podía dormir y leí unas páginas

de Calderón:"El médico de su honra". La honra, ¡qué buen tema!

¿Sabe usted lo que le digo? Que si mi mujer fuese capaz de caer...

..en liviandad digna de castigo, la mataría.

Aunque yo tengo mi teoría sobre el adulterio:lo mejor sería celebrar...

..el matrimonio "in artículo mortis" es decir, el último día de vida.

No acabo de cogerlo. Es muy sencillo:

Al morir uno de los dos esposos, la Iglesia y el Estado, previa...

..declaración de las partes, podrían sentenciar con conocimiento

de causa: "esto fue un matrimonio". Todo lo demás es prejuzgar.

Tiene su sentido...

Claro. Eso evitaría de raíz el adulterio.

Pero en el caso de ustedes dos no existe la más remota posibilidad...

..de que se dé ese supuesto. Yo sé el respeto y admiración que...

..inspira Anita.En Vetusta decir la Regenta es decir la perfecta casada.

Ya sé que es un absurdo, pero yo la mataría.

Eso está bien para las comedias, pero en el mundo real un marido...

..debe perseguir al seductor ante los tribunales y la mujer...

..debe ir a un convento.

Eso sí que es un absurdo. Llegado el caso, mis atrocidades...

serían dignas de poner en versos de Calderón.

EL MAGISTRAL DA UN GOLPE.

¡Voy señorito!

¿Qué quería el señorito? Yo... no te he llamado.

Juraría haber oído... No. ¿Qué hora es?

Las ocho y diez. ¿Y mi madre?

Duerme todavía. Subió anoche tarde de la tienda, por las cuentas.

Está bien. Tráeme el desayuno.

¿Tengo misa esta mañana?

No. Si no fuera por mí no sé lo que iba a hacer.

TERESINA SE PONE A CANTAR.

CONTINUA CANTANDO.

¿Le molesta?

Sí, vuelve luego, ya lo recogerás cuando yo no esté.

¡Está ya tan lejos todo aquello! Fuiste mi primer amor... serio.

El primero que me hizo escaparme de casa... ¡Cómo se puso mi padre!

Sí, pero luego te casaste con Cuervo.Lo preferiste a mí.

No digas mentiras. Tú sí que has caído esta vez.

No sé a qué te refieres.

Basta con ver esa mirada lánguida.

Antes de que continúes debo advertirte que te equivocas.

Pero te diré una cosa: no va a ser una conquista fácil. Ya sabes...

..lo que dicen: "La Regenta es inexpugnable"...

aunque vete tú a saber... una mujer casada peca menos que una soltera

cometiendo una falta, porque al fin y al cabo,la casada no se compromete

Lo sé por propia experiencia, y me cuesta aceptar que ella, por muy...

..Regenta que sea... pueda resistir al amor de Alvaro Mesía.

Querida, es un capricho...

Ella es hermosa; te lo juro.

Eso salta a la vista.

No está todo a la vista. Si la vieras cuando le da un ataque.

¡Cómo salta sobre la cama! ¡Cómo se ríe!

Tiene los ojos llenos de lágrimas, y quejas en su garganta...

¡Da unos abrazos a las almohadas! Cualquiera diría que son...

..pesadillas de amor.

-Te costará mucho trabajo. -Puede que no tanto.

-Ya tragó el anzuelo. -¿Tú crees?

-Mucho tiempo llevas pensándolo. -¿Y quién te lo ha dicho?

-Estos. -Y lo de ella, ¿cómo lo sabes?

¡Curioso! ¡El que no estaba enamorado...!

¡Bah!...¿Enamorado? Pero es natural que quiera saber...

..cómo está ella... para echar mis cuentas.

Mira, si le hablan de ti, palidece o se pone roja como un tomate.

Yo la observo... por curiosidad, claro. Porque a mí...

¿Pero tú no eres su mejor amiga?

No tiene más intimidades que las de dentro de su cabeza. A no ser...

..que ahora se lo cuente todo al Magistral...

Pero está enamorada, no te quepa duda.

Por las noches cuando me acuesto, siento una voluptuosidad...

..pecaminosa, y confieso que me gusta abandonarme a ella. En ese...

..momento tengo malos pensamientos. Hija mía, de sus pecados...

..no podemos hablar todavía. Primero necesito conocer a la mujer.

¿Por dónde debo empezar? Sus recuerdos...

Me quedé sin madre al nacer. Siempre he querido tener una madre,

y ser madre también. A los 10 años me escapé de casa y pasé toda...

..la noche con otro niño en una barca. Ese recuerdo no me...

..ha abandonado nunca. Nunca supe si pequé entonces.

Es su acusada sensibilidad la que provoca esa culpabilidad.

Solo fue un inocente juego de niños.

Dí por cierto que eso era el pecado y acepté ciegamente la conducta...

..que me impusieron, sin discutirla. Probablemente debo acusarme...

..de soberbia.

¿Qué hay? ¿Ha venido esa dama?

¡Una hora! Confesión general...

¡Qué barbaridad!

Rezar era mi único consuelo...

Pero eso me ponía nerviosa y, a veces, me daba un fuerte dolor...

..de cabeza y me hacía llorar. Ni aquellos anhelos de usted,

buscando a Dios antes de conocerle, eran pura piedad.

Veamos, si usted se encuentra una pepita de oro que no vale...

..una peseta, ¿se creerá millonaria? Eso sería absurdo. Pero por eso,

¿va a tirar usted la pepita?

Pero siga.

Esa sensación de melanconlía ha vuelto a menudo. Sobre todo...

..después de la muerte de mi padre, cuando me di cuenta de que...

..estaba sola en el mundo. Entonces vine a Vetusta, pero mis tías...

..me observaban como a un bicho raro Una tarde les oí que decían que...

..un marinero había abusado de mi inocencia siendo yo pequeña, y...

..que tal vez fuese como mi madre. Entonces decidí que tenía que...

..salir de aquella casa. Apareció Quintanar y me casé.

Ya pasa de hora y media... Le contará los pecados de sus abuelos.

Aunque no parezca una confesión, ¿me da usted su absolución?

Le he hablado con palabras que nunca había usado,pero quedan tantas

Hija mía: esa historia merece que yo medite mucho. Su alma es noble,

pero usted está enferma. El alma tiene su terapéutica y su higiene.

Al confesor es preciso considerarle como un padre espiritual, con quien

uno se desahoga y las esperanzas se afirman y las dudas se desvanecen.

Si todo esto no lo ordenase nuestra religión, lo haría el sentido común.

La Religión es toda razón, la salvación es un negocio,

el gran negocio de la vida.

EL MAGISTRAL LE DA LA ABSOLUCIÓN.

Amén.

Ayer vi al Magistral y a la Regenta hablar en el Espolón.

Cierto. De Pas iba con el Arcipreste, y la Regenta con Visita.

Es más, el Magistral se puso rojo.

Pues yo sé más. El Arcipreste ha pedido a Anita que cambie...

..de confesor, porque... Mesía le pone varas a la Regenta.

¡Esto es demasiado! Se puede hablar sin fundamento, pero no tanto.

Vaya por el Magistral y el secreto de confesión, pero la Regenta...

Es usted un imprudente.

No he dicho que la Regenta tome varas, sino que Álvaro quiere...

..ponérselas, lo cual es distinto.

-¡Hombre! ¡La Regenta es mucho...! -Reconocerán que Álvaro también...

..es mucho hombre, y muy entendido en eso que llaman Economía Política.

¡Tonterías! En lo referente a la decencia de esa señora,

pongo la mano en el fuego. Yo soy muy inglés y no consiento...

Pues yo, estoy seguro. Algo hay entre Mesía y la Regenta. Me lo...

..ha dicho el Marquesito que es íntimo de Mesía.

Petra, vamos a dar un paseo al campo. No tengo ganas de ir a casa.

Como usted quiera, señora. ¡Vamos!

Buenas tardes, Doña Paula. Al grano, Campillo.

No, si no es importante... Venga, Campillo, que estoy...

..muy ocupada y no tengo tiempo para circunloquios.

Esta tarde su señor hijo confesó a la Regenta.

Eso ya lo sabía.

Es que también estaban por allí el Señor Arcediano y Don Custodio...

La confesión duró 2 horas y media. Oí al Arcediano que esta noche...

..iba a ir a la tertulia de Visitación, y por si acaso...

Lo que faltaba... ¡Otra vez está aquí la Brigadiera!

Decía usted... No,nada,cosas mías.Usted ha cumplido

¡Teresina! Abrele la puerta de la tienda. Y mira que no pase nadie.

Miente usted. No le creo, y ese señor por muy Presidente del...

..Partido Liberal que sea, ya puede desistir con la Regenta.

Si no quiere creerlo, manténgase en la ignorancia.

¡Y lo mantengo! ¿Me ha oído?

Y eso, vaya a decírselo a Mesía.

No parece sino que don Alvarito se come los niños crudos y que...

..todas las mujeres se le abren de piernas. Y además... ya está viejo.

Quizás de joven,no digo que no haya tenido alguna aventurilla, pero...

..de ahí a creer todo lo que por ahí se cuenta hay un abismo.

Ahí viene nuestro presidente, dígaselo a la cara.

-Don Álvaro. -Hola.

-Buenas tardes. -Buenas tardes a todos.

¡Cuánto bueno, Don Álvaro! ¡Hola Paquito!

Siga usted, Ronzal. Ya verá como Don Álvaro le da la razón.

Hoy por hoy,la moralidad de nuestras familias es el mejor escudo.

Vamos, que en estos tiempos de moralidad...

En Vetusta la vida no tiene atracción por el vicio. No digo...

..que todo sea virtud, pero faltan las ocasiones. Y la sana...

..influencia del clero hace mucho. El Obispo es un santo...

el Magistral... también.

¡Hombre, el Magistral... No me venga usted a mí con cuentos!

Probablemente el Magistral no sea un místico pero tampoco un solicitante.

¿Qué es eso de solicitante?

Que se aprovecha de la confesión para tirarle los tejos...

..a las penitentes... -¡La duda ofende!

¡Qué va a ser un solicitante el Magistral!

El verdadero pecado del Magistral es la avaricia y la ambición.

Por lo demás es un sabio y un gran orador, mejor que el Obispo.

Don Fermín no es un santo, pero no hay que hacer caso de lo de Obdulia

ni Visitación con él. ¡Si lo sabré yo!

Señores, esto es escandaloso. El señor Magistral es una persona...

..muy digna. ¡Y hago la cuestión personal!

Díjolo Blas... El Magistral tiene embobado al Obispo, metido...

..en un puño al Clero; se ha hecho millonario en los años que lleva...

..como Provisor. Y en cuanto al confesionario nada quiero decir...

..porque más vale no hablar. En fin, que no hay por donde cogerlo.

El día que haya un gobierno liberal, saldrá con la sotana...

..entre las piernas. He dicho. -Hay notable exageración en...

..todo lo que usted ha dicho. -Es voz popular.

Petra, ¿por qué no te vas a dar una vuelta? Quiero estar sola.

Como mande la señora.

La virtud empieza por un esfuerzo ligero, y al día siguiente,

ese esfuerzo es menos costoso, y su eficacia mayor...

..por la velocidad adquirida, por la inercia del bien.

Esto es mecánico. Y después, cuando ya no se teme a la tentación,

se encuentran edificantes cosas que antes eran peligrosas.

El que llega a cierto grado de fortaleza, la presencia del mal...

..le edifica a su modo, por el contraste.

¡Déjame!

La señora está sola y ni siquiera le he dicho que venía a verte.

Pero bueno...¡qué mujer más rara!

¡Siempre tan fría, que parece que desconfía de todo!

¿Y tu señor?

¿Ese? Es un alma cándida. Algo tiene de viejo verde,

porque lanza unas miradas... Pero de ahí no pasa. Cuando me...

..quiere decir un piropo, le da tantas vueltas, que una se pierde.

La rara es ella. Muy callada. O no tiene nada que tapar o lo tapa...

..muy bien. Creo que está muy aburrida. Ahora le ha dado...

..por la iglesia. Una hora la he esperado en la puerta de la Catedral

con la carita toda ilusionada ha salido de confesar.

¡Petra!

¡Petra!

¿Por qué has tardado tanto? Ya se está haciendo de noche.

Como vi que la señora estaba ensimismada, aproveché para ir...

..a ver a mi primo Antonio al molino, que está aquí cerca.

Algo tienes tú con tu primo...

Es muy guapo y dice que está enamorado de mí, tal vez me case...

..con él, pero más adelante. Yo no quiero llegar sola a la vejez.

¡Pero si eres casi una niña! Sí señora.

Vamos, que es tarde.

En cuanto resolvamos este pequeño problema técnico, difícil se les...

..va a poner a los zorros entrar en los gallineros.

Ya está resuelto Quintanar. Permítame.

Colocado así, el hocico del animal deberá tocar en esta zona e...

..inmediatamente su cabeza quedará aprisionada entre el cogote...

..y la quijada inferior. Y así queda atrapado pero no muere.

Así lo cogemos sin que haya sangre.

Esta máquina será para corregir, quiere la enmienda del culpable,

pero no su destrucción. Los zorros que cacemos sobrevivirán.

Buenas noches, Ana.

Hola Anita.Nosotros te esperábamos esta tarde en mi casa.

No hemos salido de casa hasta hace un rato.

Nos permitirán al menos que las acompañemos...

Debe aburrirse mucho en Vetusta. Sí, a veces... ¡Llueve tanto!

Y aunque no llueva, usted no va a ninguna parte.

Será que usted no se fija en mí. Salgo bastante.

Señora, usted dondequiera que esté debe llamar la atención...

..aun del más distraído. Estuve confesando esta tarde.

Lo sé. Con el Magistral. ¿Y cómo lo sabe usted,

si quiere decírmelo? Me lo ha contado su amiga Visitación

¿Y sabe lo que le contesté? Que no entendía qué falta le hacía a usted

confesar... No hay demonio capaz de tentar a La Regenta.

¿Y por qué se le ha antojado al espantajo de Don Cayetano...

..encajarte ahora esa herencia?

¿Qué herencia?

Esa señora, La Regenta, que por lo visto se ha creído que mi hijo...

..no tiene más que hacer que hablar con ella.

Estuviste dos horas en el confesionario. ¡Dos horas!

Madre, es usted injusta.

Fermo, yo sé lo que me digo. Tú eres demasiado bueno.

Te endiosas y ni oyes, ni ves, ni entiendes.

Deja, ya sirvo yo.

¡Teresina!

Dígame señora.

Poco has tardado... Anda, sirve tú, yo no tengo ganas.

Ahora puedes retirarte y acostarte, si quieres.

Ya recogeré yo. Pero estáte atenta por la noche,

por si el señorito necesita alguna cosa.

Sí, señora. Buenas noches.

Sabrás que Glócester y Don Custodio estarán ahora haciendo comidilla...

..de la confesión de la otra; que si ha durado 2 horas, qué, qué...

..pueden hablar en 2 horas... Mañana lo comentará toda Vetusta.

Ya murmuran...

Y por eso hablo yo: porque estas cosas en tiempo.

¿Recuerdas la Brigadiera?¿Recuerdas lo que dio que hacer aquella...

..miserable calumnia?...Fermo, no basta la virtud,hay que aparentarla.

Pero madre, ¿no ve cómo a pesar de sus comentarios yo los callo?

Sí. Hasta ahora; pero tantas veces va el cántaro a la fuente...

El Obispo es una malva; no es un obispo, es un borrego, pero...

¡Le tengo en un puño! Ya lo sé, y yo en otro; pero...

..si su Ilustrísima da otra vez en la manía de que pueden decir...

..verdad los que calumnian, estás perdido.

Don Fortunato no se mueve sin orden mía.

¡Ah, no! No te fíes. Es porque te cree infalible; pero el día...

..en que le hagan ver tus escándalos... estaremos perdidos.

Pero, ¿qué escándalos? Está usted exaltada... Ve usted visiones.

Bueno, yo, yo me entiendo. Con que Glócester...

Y Don Custodio. ¿Qué han visto?

¿Qué pueden decir esos miserables? Pura envidia. Glócester querría...

..confesar a la de Quintanar, es natural, él es muy amigo de...

..darse tono y le gusta que digan si enamora a las beatas o no...

¡Es un farolón... y un malvado! Madre, exagera; ¿cómo un sacerdote?

Fermo, tú eres un papanatas. ¿Tú no sabes que de nosotros...

..dicen mil cosas? Glócester, Don Custodio, Foja, y el mismísimo...

..Mesía, con toda su diplomacia, pasan la vida desacreditándote.

Que si hacemos y acontecemos en Palacio; que si entramos...

..en el Provisorato desnudos y ahora somos los primeros accionistas

del Banco; si tú cobras esto y lo otro; si vendemos aras; si tú...

..hiciste que cambiaran las de todas las parroquias del Obispado...

..para que te comprasen a ti las nuevas; si tú robas a los que...

..te piden dispensas; si yo cobro diezmos y primicias en la diócesis.

¡Basta, por Dios!

Y por contra, tus amoríos, tus abusos de confesor.

El día menos pensado nos tumban. Eso no, madre. Los tengo a todos...

..debajo del zapato, y los aplasto el día que quiera.Soy el más fuerte.

Siéntate, que no he terminado. Ese es el único flanco que...

..podemos presentarles, Fermo. Acuérdate de la otra vez.

Aquella era... una mujer perdida.

Pero te engañó, ¿verdad?

No, madre, no. Pero,¿qué sabe usted? Me repugnan esos recuerdos.

Fueron cosas de la juventud. Pero, ¿por qué tiene usted que temer...

..que me vuelva a descuidar ahora?

En la época de la Brigadiera yo no tenía experiencia.

También Salomón cayó. La mujer es omnipotente, bien lo sé yo.

Pero la Regenta no es la Brigadiera. Ni la Reina de Saba.

La Regenta... ¡La Regenta!

Todos dicen que es una señora incapaz de pecar,pero¿quién lo sabe?

¿Qué hace dos horas confesándose? Quizás sean murmuraciones, pero...

..cuando el río suena... No es la primera vez que lo oigo.

¿Qué oye usted?

Que Don Alvaro Mesía está enamorado de La Regenta. O, por lo menos,

que quiere enamorarla como a otras. Eso son calumnias, madre.

Mesía es tu enemigo, aunque no lo quieras creer. Yo lo sé.

Y diría más; es tu rival, y quiere ejercer sobre la ciudad el dominio

que tú te has ganado con tu esfuerzo. Es buen mozo, como tú,

y listo también. Es arrogante, y tiene el prestigio del amor, que...

..le permite contar con las mujeres de muchos personajes de Vetusta,

y a veces con los personajes mismos gracias a las mujeres;

es el Jefe del Partido Liberal. Y al mismo tiempo el brazo derecho...

..y la cabeza del Marqués de Vegallana, que mira por dónde,

preside el Partido Conservador. Todo el mundo sabe que el Marqués...

..cree resolver sus propios asuntos cuando, en realidad, no hace...

..sino obedecer a Mesía, que cuida de los negocios conservadores...

..lo mismo que de los liberales. ¿Y cómo sabe todo eso?

Yo no me duermo en los laureles... Vetusta necesita siempre tener...

..un amo.¿Y por qué no ha de estar ya Mesía disputando ese dominio?

¿Acaso no es posible que La Regenta, ¡esa santa!, y Don Alvarito...

..estén de acuerdo para tenderte una trampa?

Si quieres llegar a obispo, ¡cuidado con la Regenta!

¡Cuidado con las confesiones de dos horas!

Madre, yo sé que le debo a usted todo lo que soy,y que su instinto...

..me ha llevado siempre por el camino correcto...

pero esa sospecha es una injusticia. La Regenta es un ángel.

Lo demás es basura de unos cuantos miserables.

¡Vaya! ¿De modo que es eso?

EL ACTOR RECITA UNOS VERSOS.

¡Hola Quintanar!

Anita se encontró en la calle del Comercio con Álvaro...

y fueron paseando hasta la Plaza Nueva,¡solos! Me lo ha contado Paco.

Esto está que arde. Esta vez Anita cae. Álvaro está dispuesto...

..a comérsela, aunque anda con algunos remilgos que no me dan...

..muy buena espina... Al fin y al cabo, todos somos de carne y...

..hueso, y ella no va a ser menos. -No sé...

Me parece que la Regenta tiene Quintanar hasta que la muerte...

..los separe... ¿Por qué no habrá venido al teatro?

Va mañana a comulgar.

¡Ay Jesús! ¿Quién me sujeta? ¿Quién está aquí?

¡Señora! ¿Qué es esto? ¡Ladrones!

¡Qué ladrones! ¡No! ¡Calla! Ven acá, quítame esto...

¡Qué estropicio! ¿Pero qué haces ahí parada?

¡Es un idiota! Tanto botánico, ornitólogo, cazador... y yo cazada,

en una trampa. Solo piensa en Frígilis... un hombre que injerta...

..gallos ingleses en españoles. Cálmese, señora, ya cede.

10 años entre ese par de sonámbulos. ¡No puedo más!

¡Ay, señora! Ha roto los tiestos nuevos... y la vitrina del herbario.

Si hubiese sido yo, me despedía Don Víctor...

EL ACTOR CONTINUA RECITANDO.

CONTINUA RECITANDO.

¿Y Anita?

No ha habido forma humana de convencerla. Anda algo enferma.

Anoche tuvo una de sus crisis nerviosas. No sé qué tiene.

La vida que lleva Anita no es sana. Necesita variedad y actividad.

Esa niña es demasiado formal. Necesita airearse, ir y venir.

Sí, señora. Yo opino lo mismo, pero parece que todo le aburre...

que vive allá, en sus sueños. Pues hay que ayudarla...

..para que no sucumba a esas tendencias melancólicas.

O toma usted medidas o Anita caerá en otra crisis.

¡Tonterías! Desde mañana yo me encargo de que Anita no pare en casa

Cuente usted conmigo.

Ana... ¡Ana...!

¡Petra!

¿Llamaba el señor?

¿Qué ha sido esto?

Yo no he sido. Habrán entrado los gatos.

¡Cómo! Pero, ¿por quién se me toma a mí?

¡El disgusto que se va a llevar Frígilis! Pero, ¿quién anduvo aquí?

¡Ana! ¿Has visto esto?

Ha sido culpa mía. Iba a escribir una carta a Don Fermín, y entré...

..a oscuras a buscar papel. Esa trampa aprisionó mi brazo y,

con el susto,empecé a dar manotazos. Entonces, ¿de qué gatos hablabas?

Y tú, ¿por qué no se lo has dicho?

Señora, no sabía si debía... Si debías, ¿qué?

Al amo no se le oculta nada. Ahora márchate.

Siento que te hayas llevado un disgusto, pero tampoco fue mi culpa.

Si no fueras dejando todas esas cosas por ahí...

¡Si estará loca la pobrecita!

HACE SONAR LA CAMPANILLA DE LA PUERTA.

-Buenos días. -¡Hola, ricura!

La señora está todavía en su tocador arreglándose.

No importa, hay confianza.

Disculpe, ¿estorbo? No. Llega a tiempo. Este botón...

¡Cuidado! Me hace cosquillas. Me alegro de poder hablar a solas.

Sin que nos oiga Ana. ¿Hay novedades? ¿Está peor?

No, pero... No vamos a hablar de lo de anoche. Hay que actuar.

Ya le dije en el teatro que puede contar conmigo.

Estoy a su disposición. Seré la sombra de Anita. ¡Faltaría más!

¿Le importa?

Pues, lo acepto. Todas las fuerzas son pocas para conseguir que...

..Anita vuelva a ser la de antes.

SUENA UNA CAMPANILLA.

¿Me ha llamado la señora? Sí, espera... Creí que llamaban.

Sí, era Doña Visitación. ¿Tan temprano? ¿Y dónde está?

Entró rápidamente y se metió en el despacho del señor.

Bueno. Petra, en cuanto termines de vestirme llevarás esta carta...

..al señor Magistral, y debe llegar cuanto antes.

Sí, señora.

¡Anita, mira quién está aquí!

¡Hola! Pero, ¿cómo te las arreglas...

..para estar tan pronto en la calle? Y no sabes la de cosas que ya hice.

No sirvo para estar en casa. Para eso está Cuervo, aunque no se...

..las arregla muy bien, pero... ¡que espabile!

No, no me mires así. ¿Quién guía la casa? Yo.

¿Quién organiza el presupuesto? Visitación también. Así que salgo...

..y me divierto. ¿Y tú qué haces todavía sin vestirte?

A vestirte y a la calle. No quiero que lleguemos los últimas...

..a casa de los Marqueses. Son los días de Paquito.

Pero... es que hoy... Estoy muy nerviosa.

¡Guerra a los nervios! Condeno esta vida que haces y desde mañana...

..mismo empezamos otra nueva. Iremos a todas partes y, si me apuras,

mando a Paco o al mismísimo Mesía, el simpático Tenorio de Vetusta,

a que te enamoren. ¡Qué atrocidad!

¡Programa!: Teatro, tertulia en casa de la Marquesa, al Espolón...

..todas las tardes y a la Catedral cada vez que predique Don Fermín.

Y esto hay que cumplirlo.La Marquesa Don Robustiano y Paquito me ayudarán

Y esa señora me ha dicho que está dispuesta a sacarte de tus casillas.

Pero, Quintanar... No quiero más nervios.

No quiero que Frígilis me vuelva a decir que no eres feliz.

¿Qué sabe él? Bien sabes que él te quiere,

y que es nuestro mejor amigo... esto está en marcha,seré inflexible.

Y tiene cómplices.... ¡No, no transijo!

¡Qué alfiletero tan bonito! ¿Te gusta? Está a tu disposición.

No me lo digas dos veces, que ya sabes que soy una urraca.

LLAMAN A LA PUERTA.

Ve Teresina. Ya termino yo.

¿Sabe usted lo que estoy pensando? ¿Qué, Teresina?

Que el señorito se parece a la Torre de la Catedral.

¿Quién llamaba? Petra, la doncella de la señora...

Regenta. Pregunta por usted.

Buenos días, señor Magistral.

Vengo de parte de Doña Ana.

¿Es usted la criada de la señora de Quintanar?

Sí, señor, su doncella.

Traigo una carta para Usía. ¿Y no es más que eso?

No. ¿Entonces...?

La señora me ordenó que le entregara esta carta urgente,

y la criada podría perderla... Aquí no se extravían las cartas.

Si vuelve otra vez, se la entrega a Teresina... es de confianza.

Perdóneme Usía. No hay de qué, agradezco su celo.

Buenos días, señora. ¿Qué quería usted?

Era un recado para el señor.

Voy a salir. Tengo que felicitar a Paco Vegallana.

Pasaré también por Palacio...

¿Qué te quiere esa señora?

No lo sé, todavía no he abierto la carta.

¿Una carta? ¡Vaya, vaya!

Adiós, madre, me marcho. ¿Tan temprano?

Sí, ya le he dicho que tengo un día de mucho trabajo.

¿No la vas a leer? Luego, en la calle.

No será urgente. Por si acaso, léela ahora.

"Mi querido amigo: Hoy no he podido ir a comulgar; necesito ver...

..a usted antes; necesito reconciliar. No crea usted que...

..son escrúpulos de ésos contra los que usted me prevenía; creo que...

..se trata de una cosa seria. Si usted consintiera en oírme...

..esta tarde un momento, mucho se lo agradecería su hija espiritual...

..y afectísima amiga, que besa su mano, Ana".

¡Jesús, qué carta! ¿Qué tiene?

¿Te parece bien ese modo de escribir al confesor?

Parece cosa de Doña Obdulita. ¿No decías que la Regenta era discreta?

Esa carta es de una tonta o loca.

Ni es loca, ni tonta, madre. Me escribe como a un amigo.

Mira, Fermo, ya te lo dije ayer... No quiero más cartitas, no quiero...

más conferencias en la Catedral. Que vaya al sermón si quiere...

..buenos consejos; allí hablas para todos los cristianos, que vaya...

..a oírte al sermón y nos deje en paz.

Me alegro de poder contar con su docta opinión, Don Fermín.

¿No cree usted que convendría retirar 3 ó 4 metros la Catedral...

..para encontrar la justa proporción con la plazuela?

Le digo a usted que eso es imposible

En Vetusta todo debería estar alineado, como en Nueva York.

Mi marido es un majadero, como todos los maridos.

De buena te has librado quedándote viuda. ¿Qué le importará a él...

..que una casa sea más alta que otra?

Buenas días.

Buenas días.

Señor Magistral, tengo mucho gusto en saludarle.

¿Saben ustedes que el señor Magistral se queda a comer?

¡Me parece una magnífica idea, aunque empiezo a dudar que hoy...

..se coma en esta casa. Por cierto Don Cayetano, vamos a echar...

..una mirada a los hornillos.

Recibí su mensaje.

Ya te lo dije ayer: ¡Cuidado con el Magistral, que tiene mucha...

..teología parda!

Cuánto tiempo sin verle, don Fermín.

El bueno de Don Fermín ya ha caído otra vez en poder del...

.."Gran Constantino", que se tiene creído que empleando las rentas...

..de su pobre marido en dotar a monjas o levantar conventos...

..obtiene ya bula para dar la tabarra a todo el clero de Vetusta.

A la tarde, a la vuelta del Vivero, si a usted le parece,

podemos darnos una vuelta por allí y así usted me aconseja...

Lo haría de mil amores, señora, pero esta tarde me es imposible.

En cuanto terminemos de comer, tengo que irme.

Te has quedado muy callado...

Lo de la teología parda no era más que una broma, hombre.

Al fin y al cabo, Don Fermín no es más que un cura.

Mira, Visita, tú me conoces.

Y sabes que no hace falta que nadie me instigue para que yo sea capaz...

..de pensar groseramente de clérigos y mujeres.

¡No te pongas así!

Yo no creo en la virtud... Ni tú tampoco.

Los curas son hipócritas y la lujuria mal contenida se les escapa

..a borbotones por donde puede. ¿Has visto cómo la mira?

Cuando he tenido influencia sobre alguna mujer, la he prohibido...

..que se confesase. Que me lo cuente a mí. Al fin y al cabo...

..es lo que hacen los curas: aprovecharse del confesionario...

..para escuchar los secretos de las mujeres, incluso de sus apetencias.

Y no es que piense que el Magistral busca en Ana la satisfacción de...

..vulgares apetencias, pero, por lo fino... es muy probable...

..que intente seducirla. El campo está abonado y él lo sabe.

Eso me pone de mal humor.

Esta excelente comida, servida así, es miel sobre hojuelas.

Me gusta que me sirvan muchachas muy jóvenes y bonitas.

Será de mal tono, pero todos mis convidados están contentos...

..con el servicio. -Y que lo diga, Doña Rufina.

He observado que a las señoras no les gustan los criados;...

...en cambio, a los hombres siempre les gustan las buenas mozas,...

...aunque sea en la sopa.

A mí, esta moda de mi mujer me da lo mismo.Yo en casa... nada.

Ni siquiera dentro de la población. Cuando quiero correrme...

..una juerguecita me voy por la provincia.

¡Pero bueno! ¿Aquí es que no come nadie?

Coman ustedes. Yo por nada del mundo perdono mis sardinas. Dirán que...

..es una manía, pero es privilegio de los ricos tener las mañas...

..que nos venga en gana.

¿Ya había probado el pato a la naranja que hace Pedro?

¿Pedro?

Sí... el cocinero de los marqueses. Gracias a él la cocina del Marqués,

es la primera de Vetusta.

Dicen que los cocineros salen caros y gastan mucho, pero dónde...

..van a parar... ¿Sabe usted que es socialista?

Aunque claro, al señor Magistral los placeres del mundo...

..no le llamarán la atención. Por cierto, Don Fermín,

¿usted cree que la gula es pecado?

La virtud no está reñida con saber apreciar una excelente comida.

Pero usted sabe muy bien qué es la gula. Y la gula, sí es pecado.

¿Siempre? Siempre.

Yo derribaría San Pedro sin inconvenientes y hacía el mercado.

La fatalidad me ha llevado a militar en un partido reaccionario:

mi nacimiento, los compromisos de clase...pero yo soy liberal.

-Parece que pican. -¿Qué es lo que pica?

-Los pimientos, señora. -Bueno,Anita,esta tarde al Vivero...

Estás hecho un papanatas. Miras y nada.

Cuando te he puesto a su lado con el mejor propósito.

Hay que ser prudentes, hija mía. Hay moros en la costa.

Si yo aprovechase la excitación de la comida,

me perdería para mucho tiempo.

Estoy segura que ella está pensando lo mismo que tú.

¿Tú crees? Esta ocasión no es una ocasión.

¡La dama no pierde ripio!

¡Dichosos los ojos! Buenas tardes, Paula.

¿A qué hora salió mi hijo de su despacho?

¿Cómo quieres que yo lo sepa?

Siéntate. No tengo tiempo.

Fermín no ha aparecido por casa desde esta mañana.

Habrá ido a comer a casa del Marqués

¿Sin avisarme? ¿Y por qué?

Porque hoy es el cumpleaños de Paco Vegallana.

Cuando aparezca por aquí, dígale que todavía le espero para comer.

Pero si ya son más de las cinco... Pues por eso.

Don Fermín, ¿por qué no viene usted con nosotros al Vivero?

Me es imposible. Me esperan y ya llego con retraso.

Señora Marquesa y amigas, les agradezco tan exquisita comida.

Y el agradable paseo.

¡Qué desfachatez!

Parece mentira, Don Fermín. ¡Mira que hacernos este desaire!

Es usted muy desagradecido. La obligación antes que la devoción.

Es un insensato, no sabe lo que es la diplomacia ni el disimulo.

Claro que como domina al Obispo... Ni los poetas sirven para ministros,

ni los místicos para obispos.

Y mire usted que ir en carruaje descubierto...

¿Han visto que iba al lado de La Regenta?

Sí. Junto a ella.

Permítame decirle que su colega está dejado de la mano de Dios.

¡Hola! ¿Eres tú? Buenas tardes, Don Fortunato.

¿Me puedes leer esto? No veo bien.

"Ya decía Santa Teresa, que no podemos tener soberbia, sino...

..más bien ser humildes y temerosos, viendo cómo el señor...

..nos quita el poder"

Chico, ¡apestas! ¿Que apesto? ¿Por qué?

Hueles a bebida. A ron... qué sé yo.

A propósito, ¿por qué no has avisado a tu madre?

¿De qué? De que comías fuera...

Pero, bueno, ¿usted sabe? Claro que sí, hijo mío.

Primero vino tu madre hecha un basilisco, luego dos veces más...

..Teresina de su parte. Que si al señorito le habría ocurrido algo,

que si la señora estaba asustada, que si yo tenía que saber algo...

¡Me trata como a un niño! Te quiere tanto la pobrecita...

Ven, hija mía.

Dime, ¿has visto pasar dos coches? ¿Para dónde?

Para arriba. Uno con 2 caballos. Hace poco.

No, señor, me parece que no...

Pero,¿qué hace allí toda esa gente? Y a estas horas...

Mande usted... Nada, nada, hija mía.

Deben de ser ellos. ¡Vaya horas!

Viene con el otro...¡Que indecencia! Se la quieren echar en los brazos...

Buenas noches, señorito.

¡Teresina! ¡La cena!

¿Le duele la cabeza, madre? Me ha dolido.

¿No te sientas? No, no tengo hambre...

Tengo mucha sed. ¿Estás malo?

No, madre, no es eso. Entonces, siéntate.

Ya he dicho que no ceno.

Déjale, no cena. Ella no lo había oído, hombre.

No sé como tiene cuerpo, ¡la pobre!

¿Por qué? ¿Por qué...?

Ha ido esta tarde 2 veces al Obispado, una vez a casa del...

..Arcipreste, 2 a la Catedral... Está agotada la pobre.

¿Y a qué ha ido? A buscarte, Fermo.

A eso ha ido. Y yo también.

Mal hecho, madre. No soy un niño para que se me busca de casa en casa

Todo esto es ridículo. Si está mal hecho,

ya puedes empezar a reñirme. Un hijo no riñe a su madre.

Pero la mata a disgustos; la compromete, compromete la casa,

la fortuna, la honra, la posición, todo... por una...¿Dónde has comido?

Con los Marqueses de Vegallana; era el cumpleaños de Paco; insistieron.

¡Basta! ¡Basta de disimulos!

Has ido allí a buscar a esa... señora... Has comido a su lado...

Has paseado con ella en coche descubierto,lo ha visto toda Vetusta

Parece que necesitas el escándalo, quieres perderme.

¡Madre...! ¡No hay madre que valga!

¿Te has acordado hoy de mí? Me has dejado comer sola,

mejor dicho, no comer. ¿Te importó que me asustara?

¿Y qué has hecho hasta las 10 de la noche?

¡Madre, por Dios! Ya no soy un niño...

A ti no te duele que tu madre se impaciente. La madre es...

..un mueble que sirve para cuidar la casa. Tu madre te da su sangre,

se arranca los ojos por ti, pero tú no eres un niño, y das tu sangre,

y los ojos, y la salvación... por una mujerota.

¡Madre! Está usted insultando a una mujer honrada; es una santa.

Es como las otras. ¡Si la oyeran a usted!

¡Tonterías!Si me oyeran me callaría. Fermo, tú no te acuerdas, pero...

..yo sí. Te conozco y tengo en cuenta todo, pero de estas cosas...

..no podemos hablar tú y yo, ni a solas; ya me entiendes...

Pero bastante buena he sido, bastante he callado y he visto.

Nada,no ha visto usted nada. Pero he comprendido...

Nunca te hablé de estas porquerías, pero ahora parece que te complaces

en que te vean. Madre, es indecoroso que usted...

..y yo hablemos, aunque sea en clave, de ciertas cosas.

Tú lo has querido. Lo de hoy ha sido un escándalo, y lo que yo temo...

..es que el Obispo se entere de lo que ya dicen.

¡Qué dicen! ¡En 2 días! ¡Glocester y Don Custodio!

¡Qué enemigos, Dios mío! ¡Nada más que bestias!

Sí, pero, ¿no ves que te tienen ganas? ¿Que llueve sobre mojado?

Conocen al Obispo. Saben que sólo por ahí pueden atacarte...

Que le digan a Camoirán que has robado el copón...

No lo cree, pero eso sí. ¡Acuérdate de la brigadiera!

¡Qué brigadiera, madre!

Fermo, ¿no te ha ido bien guiándote yo? ¿No te saqué de la pobreza?

Sí... Y eternamente yo... ¡Ah, no, déjate de eternidades!

No quiero palabras, quiero que sigas creyéndome a mí; sé lo que hago.

Tú predicas y alucinas al mundo con tus buenas palabras. Y yo dirijo...

..el juego. Si siempre ha sido así, ¿por qué te me tuerces?

¿Por qué te me escapas? Si no hay nada, madre...

Sí, sí lo hay. Ya no eres un niño; es verdad,

pero si eres un tonto... Sí, un tonto con toda tu sabiduría.

Recuerda: Te he hecho un hombre a costa de sacrificios, de vergüenzas,

de las que tú no conoces ni la mitad, de vigilias, de sudores,

de cálculos, de paciencia, de astucia y hasta de pecados.

El mundo es tuyo porque tienes talento, eres sabio y elocuente.

Pero eres mi hijo y tengo derecho a exigirte que no malgastes todo...

..lo que yo te he dado. Si me haces caso, podremos seguir adelante.

¡Ladrones!

¡Sinvergüenzas!

¡Ladrones usted y su señora madre, señor Magistral...!

Señora... es que... ¡Calle, Froilán!

Es que es Don Santos. ¿Crees que estoy sorda? Cállate.

Eso va por usted, señor Magistral.

No se haga usted el sordo.

-¡Por Dios, Don Santos! -Buenas noches, amigo.

Tú sí eres un hombre honrado... y te aprecio...

Pero ese carcunda, ese comeostras, ese maldito tirano de la Iglesia,

-..es un ladrón y lo sostengo. -Ya es hora de acostarse.

¿Quiere que le abra la puerta de su casa?

¿Qué casa? Yo no tengo casa...

Yo les espío. Y ahora el consentido de Don Froilán Zapico está...

..echando las cuentas ahí dentro con la madre del Magistral.

Quiere que vaya y... Calle.

Ese idiota pasa por ser el propietario del negocio, pero ya...

No es más que otro esclavo de Doña Paula, como el Obispo.

Ella misma lo casó son su criada que antes había dormido a cuatro...

..pasos del Magistral. Si lo sabré yo.

¡Ministro de Dios! ¡Y un cuerno! El ministro soy yo, honrado...

..comerciante, que no hago la forzosa a nadie, que no robo...

..el pan de nadie, que no obligo a todos los curas de la diócesis...

..a comprar en mi tienda cálices, patenas, vinajeras, y hasta aras.

Don Santos, a la cama. No puedo consentir que siga escandalizando.

¿A dónde...? Pero si yo no duermo nunca... ¡Déjeme!

Derribe usted esa puerta, señor Pepe. Usted representa la ley.

Ahí están contando mi dinero.

A la cama.

Me han arruinado señor Pepe... Ya no tengo nada de mi negocio.

LLAMA EL SERENO A LA PUERTA.

¡Ahí va la llave!

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La Regenta - Capítulo 1

13 ago 2017

En Vetusta, una imaginaria ciudad norteña de provincias, vive Ana Ozores, bella mujer conocida con el sobrenombre de la Regenta por estar casada con don Víctor Quintanar, ex regente de la audiencia, hombre mayor que su mujer, gran aficionado a la caza, entretenimiento que comparte con su amigo Tomás Crespo, al que apodan "Frígilis". La Regenta busca en la religión un sentido a su vida monótona y aburrida. El joven Magistral de la catedral, don Fermín de Pas, hombre apuesto y ambicioso, acepta ser el director espiritual de Ana, recomendándole una larga confesión general. Al término de la misma don Fermín se siente atraído por Ana. Doña Paula, madre del Magistral, comprueba un cambio en el comportamiento de su hijo, y le advierte del riesgo que para su ascenso en la carrera eclesiástica puede suponer un lío de faldas. Ana, por su parte, se siente atraída por otro hombre, don Álvaro de Mesía, el "don Juan" de Vetusta.

Histórico de emisiones:
17/01/1995
10/03/2009

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