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Para todos los públicos La Paisana - Chulilla - ver ahora
Transcripción completa

sentirme como en casa en todos los rincones.

(Música)

"Hola, soy Eva Hache y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo...,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola.

Así que agarro el coche, el micro y a 'paisanear' que me voy".

(Música cabecera)

"Hoy me voy a Chulilla, en la Valencia del interior.

Un pueblo de 615 paisanos que viven a la orilla del Turia

y a los pies de un gran peñón.

Aquí me pasaré 48 horas".

¡Muy buenas noches, paisanos de Chulilla!

(Vítores)

(Continúa la música)

(Música)

Nómadas sin ciudad cansados de esperar.

Mira la carretera, ves los días pasar...

¿Cuándo vamos a parar?

Fijaos esto, qué maravilla.

Estamos en la comarca de los Serranos,

en la provincia de Valencia.

Y playa no hay.

Hay pared, pared, pared, pared...,

risco, pared, pared... Campo.

Mucha piedra, mucha piedra, mucha piedra.

Pero a lo que hemos venido exactamente es a este pueblo,

que es una preciosidad, y que se llama Chulilla.

Ves los días pasar...

¿Cuándo vamos a parar?

La distancia nos acerca.

Oh.

Te sientes vivo, oh,

en el andén. Oh...

Las cuerdas rotas, oh,

lo saben bien. Oh.

Esa sensación

de no haber perdido tu tren.

Nada más llegar al pueblo voy por una calle

y así, de frente, me viene una moto, una moto...

Una moto moderna, una moto...

Un último modelo si estuviéramos en los años 50.

(Risas)

Hola.

¿Qué tal? Buenos días.

Hola, buenos días. ¿Cómo está?

"Très bien". ¿Cómo es? ¿"Très bien"?

Claro. ¿Es usted francés?

No. Estuve un tiempo trabajando en Francia,

en Aviñón, y un poquitín sé hablar.

Poco, poco. Pare... Pare el motor, por favor.

Esto no para. Ah, ¿que no para?

No. ¿Cómo que no va a parar?

Que estuvo trabajando en Aviñón. Sí.

¡Ah! Cultivábamos manzana y melón.

(Risas)

Gerardo, Gerardo.

Gerardo, ¿eres tú?

Gerardo, no te había conocido sin casco.

¡Buenas noches!

¿Cómo estás? "Très bien".

¿"Très bien"?

¿O cuatro bien, o cinco bien? ¿Cuántos bien estás hoy?

Gerardo, qué chulo es, ¿eh? En el buen sentido de la palabra.

Gerardo me habló en francés porque me dijiste

que habías trabajado en Aviñón cultivando manzana y melón.

Claro.

Si hubieras trabajado en Marsella, ¿qué hubieras cultivado, grosella?

Si estuvieras trabajando en Chulilla,

podrías haber sembrado guindilla.

Y si hubieras trabajado en Torrelodones...

Hubieras sembrado lo que tú hubieras querido.

(Risas)

La moto tiene años, ¿eh? ¿Eh, la moto? De mi tiempo.

Y el casco también tiene una edad, ¿eh?

El casco, así no se lo llevan aunque lo deje en la huerta.

Porque otro que tenía... Pues se lo llevan.

¿Ah, sí? Por eso llevo este.

Porque hay ladrón de huertas aquí, en Chulilla.

Sí, aquí hay de todo. Donde hay ovejas, hay pellejas.

(RÍE) Esa es buena.

Esa es buena, donde hay ovejas, hay pellejas. Está muy bien.

Aquí, aunque veas Chulilla que es,

no sé cómo te explico, un pueblo pobrecico y eso,

aunque lo veas con lana, no son ovejas.

(Risas)

¿Tú que eres, el Machado de Chulilla?

Luego estuve pensando, estuve pensando

y te podría haber dicho: "Donde hay panoja,

al ladrón se le antoja y del casco te despoja".

(Risas)

Usted se ríe mucho, ¿eh?

Porque vale más estar contento que enfadado.

Eso desde luego. ¡Pues claro!

Pero tiene cara de pillo. ¿Eh?

Sí. Un poco travieso.

¿Ha sido? ¡Hmm!

¿Hmm? Si te contara...

¿Cuál es la última? ¿Cuál es la última que has liado?

No, la última...

A partir del año 58, que me puse hablar con mi novia,

ya he sido buen chiquillo. Pero antes, a tutiplén.

Un picaflor.

(Risas)

¿Pero cómo que un picaflor?

Si aquellos años eso estaba muy mal visto, ¿no?

¡Mmm!

Estuvo bien, nos caímos del nido.

(Risas)

¿Cuántas mujeres conquistaste antes de tu mujer?

¡Uy, bah! En dos semanas tenía tres novias.

¿En dos semanas tenía tres novias?

Tres novias en dos semanas, Gerardo,

es como una cada cuatro o cinco días

que, claro, paraste en el año 58, pero es que si no, Gerardo,

o sea, hubieran sido...

Ahora mismo, haciendo un cálculo, unas 4758 novias.

Que tú decías: "He sido un picaflor".

¡Coño, no! Tú lo que has puesto ha sido una floristería.

(Aplausos)

(Música)

Bueno, que me voy.

Me voy, que tengo trabajo. Pues hala.

(RÍE) A trabajar bien. Efectivamente.

Un placer. Chao.

Chao.

(Canción en inglés)

Hola. Hola.

-Buenas. -Buenas tardes.

¿A dar un paseíto? Sí, claro.

-Dando un paseo. Estamos muy tranquilitos en el pueblo

y vamos a pasear. Yo soy Eva.

¡Hola! -¿Qué tal?

-Encantada. ¿Cómo estáis?

Yo, Conchi. Conchi, encantada.

Pablo. ¿Qué tal? Pues bien, la verdad.

¿Sois familia vosotros? Sí. Mi suegra.

No suele haber parejas de suegra y yerno...

Hombre. Así, según dice la leyenda, ¿no?,

no suelen estar muy bien avenidos. Exacto, pero...

-Pero hay suegras... (AMBOS) Y yernos.

¿Eh? -¿Eh?

Conchi y Pablo.

¡Hola! ¡Hola! Mira, saludan como la realeza.

(Risas)

Muy buenas noches.

Un yerno y una suegra que se llevan bien.

(Risas)

Hay gente que ha visto el cometa Halley más veces que eso.

(Risas)

Sois un eclipse de luna, sois una cosa muy muy inusual.

Sois... Sois un Gerardo con moto nueva.

(Risas)

Yo no soy de aquí, yo soy vasca.

¿Tú eres vasca? Sí.

Yo vine a veranear aquí porque...

Es que es una historia muy larga. Cuéntame.

Mi hermano, el mayor... Sí.

La mujer es de aquí. Es chulillana.

¿Qué? O sea, espérate un momento. Pero, pero, pero...

-Te vas a perder. -Ellos se conocieron en el norte.

Y cuando mis padres fallecieron, yo me quedé sin padres muy joven,

nos dijeron: "Un año os tengo que llevar a Chulilla y veréis,

y vamos a veranear allí, a ver si os gusta".

Y nos trajeron. Y nos gustó.

Y aquí estoy, 39 años. -Y aquí se quedaron.

Y tuvo a su hija, mi madre me tuvo a mí

y nos conocimos los hijos... -Un lío de familia.

-Si te contamos la familia... ¿Por qué?

Mi hermano... El que se casó con la de aquí.

No, no, no. -El pequeño.

-El pequeño. Ah, otro. Vale.

Mi hermano, cuando mis padres murieron, tenía ocho añitos.

Ajá. Cuando yo me vine aquí a vivir

se vino conmigo. Ajá.

Y se ha casado con la hermana de mi marido.

(Risas)

Que digo yo, en qué momento se me ocurriría a mí

preguntaros por la familia. ¡En qué momento!

¿Por qué tengo estas curiosidades? ¿Por qué no me callo yo?

Y digo: "Hola, ¿qué tal? Muy buenas tardes.

¿Qué tal? Pues pasándolo al fresco. Hasta luego".

Ya está.

Mi hija y él tienen primos hermanos en común.

-Comunes.

Sí. -Esto es...

-Pero nosotros no somos nada. -No sé si te va a costar.

Eso ya roza... No.

¿No? No hay nada. La cuestión es...

-Su madre. -Mi madre...

Sí. Eran cinco hermanos, ¿vale?

Sí. Pues una hermana está casada

con el hermano de su marido. -El hermano de mi marido.

Los hijos de ese... Sí.

Son primos hermanos de mi hija, pero de él también.

-Pero míos también, porque la mujer...

-La mujer es hermana de su madre. ¡Ostras, la hermana de tu madre!

Vosotros no tenéis un árbol genealógico,

tenéis una enredadera.

Lo vuestro es un culebrón venezolano.

La vuestro no acaba nunca.

Vosotros tenéis la sangre con más colores

que el payaso Micolor. ¡Esto es una maravilla!

Mis hijos con la hija de mi hermano son primos hermanos,

pero hermanos hermanos, por las dos partes,

por la madre y el padre. -Claro.

¡Ostras! ¡Me estalla la cabeza!

Espérate, hermano... A ver, a ver.

-Mira, mi marido... Vamos a ver, te lo voy a poner claro.

De la mujer de tu cuñado... De un hermano, no...

¿Te lo digo? De alguien... ¿De un cuñado tuyo?

No, mira. El hermano de tu...

El hermano de mi marido... El hermano de tu marido.

La mujer... Sí.

Hermana de su madre. -Mi tía. Correcto.

Mi padre es su consuegro. De... Tú...

Sí, eso es lo fácil. Vale.

Pero a ver... Mi madre...

Tu madre... Hermana...

Hermana...

De... -De la mujer de mi cuñado.

-Correcto. ¡Oh! Ahí me he mareado.

(Risas)

Me pillasteis ahí sin libreta...

Bueno, sin libreta, sin mapa, sin brújula...

Yo para comprender lo vuestro me he tenido que hacer un croquis.

Ponedme el croquis, por favor. ¡Pluf!

(Risas)

(Aplausos)

Se entiende perfectamente

Ahora lo estáis viendo, ¿no?

La hermana del marido de Conchi se casó con su hermano

y la hija de Conchi se ha casado con el hijo de la hermana

que se casó con el hermano del marido y me llevo cuatro.

A la hija de Conchi no le toca nada.

Bueno, menos su marido, que le toca un poco a veces,

pero no le toca nada porque la mujer es hermana de...

una madre.

(Risas)

Por aquí lo cogemos. XY al cuadrado,

partido por los hijos de Conchi,

pero divididos por la hija de su hermano elevado a N...

Nos sale que son números primos.

(Risas)

Números primos pero hermanos, números primos hermanos.

(Risas)

Pero no os perdáis,

porque el hermano del marido de Conchi,

de su hermana, ¡es la tía de Pablo!

¿Es así? Sí.

(Música)

Llego después a la plaza y veo, oye, un montón de ropa colgada,

que digo: "Ahí está la familia numerosa que ha hecho la colada".

No, era un mercadillo. Quietos.

(Continúa la música)

Y entonces veo a Antonio sentado al lado de la fuente

con sus gafitas de sol...

Antonio no ha venido.

Antonio y Amparo no han venido

porque han tenido un poco de disgusto en casa.

¡Hola!

¿Qué, hay mercado hoy? Pues sí, sí.

Ajá. Hay mercado.

Tenemos aquí un mercado de hace alrededor de 25 años

que venimos aquí. ¡Guau!

Ah, ¿pero tú eres mercader? Sí, sí, por supuesto.

¡Ah! No, como te he visto aquí al solete.

Sí, bueno, vale.

Pero es que resulta que mi señora está ahí,

al cargo del negocio.

Antonio estaba ahí al solete,

supermajo, trabajando.

(Risas)

La viva imagen del esfuerzo, vamos, Antonio.

Digo: "¿Tú que trabajas, por Bluetooth?

Eres el primer mercader inalámbrico que conozco".

Yo la ayudo en lo que puedo,

pero es ella la que representa y la que está al cargo.

¿Lo hace bien? Lo hace muy bien. Muy bien.

Estoy superorgulloso de tener la mujer que tengo.

Ah, ¿sí? La verdad es que sí.

¿Cuánto tiempo lleváis juntos? Pues llevamos unas cuantas semanas.

¿Cuántas semanas son unas cuantas? Unas cuantas bastantes.

¿Sí? Sí.

¿Sí? ¿Qué lleváis, toda la vida juntos o qué?

Pues prácticamente. ¿Sí?

Sí. Os cuidáis.

El uno al otro. Ella más que yo a ella.

Yo también la cuido en lo que puedo, pero ella es

una persona extraordinaria. ¿Sí?

La verdad es que sí. ¿Vamos a conocerla?

Cuando tú quieras. ¿Me la presentas?

Claro que sí. Venga, vamos allá.

Por supuestísimo. Hola.

Hola. ¿Puedo pasar ahí contigo?

Claro que sí. -La puerta la tienes abierta.

La puerta está abierta. ¿Qué, qué has vendido?

Bueno, le estoy haciendo a esta señora una falda.

Una falda. Dame la percha.

-A la orden. La percha.

(RÍEN)

Bueno, que me esperan. -Vale.

-Hale, adiós. -Hasta luego.

-Se suelen dar estas ocasiones, pero normalmente venimos,

como he dicho antes... Muy bien, péinale.

Después de tantos años... -Hombre, tiene que estar guapo.

Es muy cariñosa, ¿no? Bastante.

Y es que dice: "Cuanto más primo, más me arrimo".

Somos primos hermanos, entonces todo queda en casa.

¿Qué pasa aquí con los primos hermanos, macho?

¿Qué es esto? ¿Qué...? ¿Qué está pasando en este pueblo?

O sea, si hubieran rodado aquí "Ocho apellidos vascos"...

Aquí en Chulilla se llamaría "4000 primos y un apellido".

(Risas)

Antes me has dicho que ella te ha cuidado a ti

más que tú a ella. ¿Es cierto eso?

No, nos cuidamos mutuamente. -No, lo que pasa es que...

yo atravesé un momento bastante crítico...

Ajá. Sobre las hernias discales y tal.

¡Uy! No me podía valer.

-Lo pasó mal. -Entonces, ella pues...

Pues fue mi apoyo totalmente. ¿Estuviste muy paralizado?

Estuve tres o cuatro veces que me quedé completamente privado.

¡Ostras! Completamente.

Y ella fue mis brazos, mis piernas, mi todo.

-Él tenía 30 años o por ahí estaría. ¡Hala, qué joven!

Me quedé unos días que no podía ni andar, ¿eh?

-Lo pasó fatal. -Tres veces me he quedado así.

Lo superamos y ya vuelvo a decir

que ella tuvo un papel importantísimo en la superación,

en mi vida y, bueno... -Porque eres mi amor de toda la vida.

No he tenido otro. -Y ahí estamos, Eva.

¿Os imagináis al uno sin el otro?

No, yo no. -No.

-Yo, la verdad, sin ella, hablando francamente,

no sería nadie. Pero así, ¿eh?, radical.

Yo sin ella, de verdad, ¿eh?

Cada persona que lo interprete como le dé la gana,

pero yo sin ella, madre mía, no concibo la vida.

Sí, sí. ¿Y tú?

Yo le he dicho que nos tenemos que ir los dos juntos.

Él dice: "Yo primero que tú". Digo: "No, los dos juntos".

-Sí, sí, sí. Es verdad, ¿eh?

-Eso es el amor. -Sí.

-Me estoy poniendo mimosa. ¿Te estás poniendo mimosa?

Sí. Es bonito estar mimoso, ¿no?

Pues sí. En estas circunstancias, tantos años casados,

y que hoy día le veas así, pues... es bonito.

¿Nos damos un abrazo en trío?

Vale. ¿Por qué no? -Por supuesto que sí.

Hombre, es que este amor no se puede...

O sea, lo estáis derrochando. (RÍEN)

Lo estáis derrochando, yo quiero un poco.

Antonio, Amparo, me ha gustado muchísimo conoceros.

Vuestro amor es como la buena ropa, como las mejores prendas,

ni encoge ni pasa de moda.

Muchísimas muchísimas gracias

por enseñarme lo que es el amor de verdad.

Ojalá os sigáis amando muchos años.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

"El auténtico amor es aquel que echa raíces

y se arraiga para siempre,

el que, por más duro que sea el invierno,

reverdece cada primavera.

Todos soñamos con un amor así.

Un amor como el de Antonio y Amparo,

la viva imagen de lo que significa ser la media naranja de alguien".

(Continúa la música)

Mira, Panadería Bakery.

Vamos a entrar.

Hola. Hola, buenas.

Ey, ¿qué tal? Buenas.

Soy Eva. Hola, yo Adrián. Encantado.

¿Qué tal, Adrián? ¿Cómo estás? Aquí, trabajando.

¿Qué eres, panadero? Sí, panadero.

Menos mal, porque... Sí, sí.

Pero tú eres muy joven para ser panadero.

Sí, un poquito. Soy joven. Para ser panadero no...

No hace falta edad. Exactamente.

Claro. ¿Cuántos años tienes? 23.

¡Oh! ¿Y tú cómo has aprendido a hacer pan?

Pues, sobre todo, mirando.

¿En serio? Sí, mirando.

¿Pero mirando a quién? A mi padre, mi tío...

Ah, vale. Mis tíos, mi padre...

Ah, o sea, que eres de saga de panaderos.

Claro, soy la cuarta generación. Ah, vale.

Yo soy la cuarta generación. Mi bisabuelo compró la panadería

hace casi 100 años. ¡Guau!

Adrián.

(Murmullos)

Estará amasando.

(Risas)

23 años y ha aprendido a hacer pan mirando.

¡Toma ya la alegría!

Oye, aprender solo mirando es un mérito, ¿eh?

Eso es una maravilla, que hay gente de la tercera edad,

viejos reviejos, que se tiran toda la vida mirando obras

y no saben ponerte un azulejo.

¿Qué tal te sale el pan después de tanto mirar?

A días, a días. ¿Cómo que a días?

Sí, sí. Mira, lo que es a lo largo del año,

ahí tiene mucho que ver, por ejemplo, el clima fuera de la panadería.

¡Ah! Y el pan va a temporadas.

Hay temporadas que nos sale muy bien, hay temporadas que nos sale normal

y hay temporadas que nos sale fatal.

Yo soy sincero.

Mal. Sale el pan mal. Mal.

A veces la gente se queja, todos los días la gente:

"Oye, el pan estaba muy cocido" o "hoy no había pan poco cocido".

Porque también hacemos el pan dependiendo de los gustos

de la gente. Ah.

Hacemos pan más cocido, pan ni muy cocido ni poco cocido,

hacemos pan poco cocido...

¿Me enseñas el pan? Por supuesto, vamos.

Vamos a ver el pan. Pasa primero, por favor.

Venga. Este mismo, por ejemplo.

Venga.

Está cocido.

(Risas)

Y seco. Está muy seco, como la gente de aquí lo quiere.

(RÍE) ¿Pero la gente por qué quiere comer pan de ayer?

¿Y yo qué sé? Eso pregúntaselo a ellos.

No lo harías así. No, yo no me lo comería.

Pero la gente lo quiere así. A mí lo que me pidan. Un servidor.

(IMITA GOLPES)

¡Pam, pam, pam! (SUSURRA) Ostras, tío.

¡Pum!

Ese pan te sirve para encofrar.

(Risas)

Ese pan afila cuchillos.

Ese pan pule diamantes.

¿Lo vas a probar? Sí, sí, lo voy a probar.

Voy a probar, voy a probar, voy a probar.

Está muy cocido y verás que está... ¡Ay!

Verás que está muy cocido y la masa, ¿ves?, muy dura.

Ostras, superespesa. Está fresado.

Qué bueno...

(Risas)

Qué bueno estaba.

Para mojar en una salsa...

Qué bueno, qué...

Bueno, me lo to... Casi me chupa la sangre.

¿Tú el pan cómo lo comes? Yo no como casi pan.

No como casi pan.

No me gusta. No como casi pan.

¿Con qué te haces los bocadillos? No me hago.

Si me los hago, me los hago con pan, pero no suelo hacerme bocadillos.

¿De pan de molde ni...? Nada.

¡No come pan! ¡El panadero no come pan!

De molde. ¡No como pan!

(Risas)

¡No me gusta el pan!

A lo mejor es porque solo ha probado el suyo.

(Risas)

(Música)

Un placer. Vale, igualmente.

Chao. Chao.

(Canción en inglés)

Hola. ¡Hola!

-Buenas. ¿Qué tal? Buenas tardes.

Hola. -Muy bien, buenas tardes.

¿Cómo nos llamáis? María.

¿María? Encantada, yo Eva.

Mucho gusto. Y yo María Dolores.

Hola, María Dolores. (RÍE)

¿Qué hacéis? Mira, aquí vamos.

¿Sois chulillanas? Estábamos dando una vuelta...

-De siempre. -Os hemos visto aquí...

-Desde que nacimos vivimos en Chulilla.

-Decimos: "¿Qué será?" ¡Ah! ¿Y qué tal, bien?

(AMBAS) Muy bien. ¿Y sois amigas de siempre?

Sí. -De siempre.

Además, primas. -Primas.

¡Ah! Mi marido, primo hermano de ella.

¿Qué pasa con los primos en Chulilla,

que están de oferta en el mercado?

(Risas)

Conchi, ¿esos primos los tienes tu controlados?

¡Dios, seguro que tienen algún contacto con vosotros! ¡Lo sé!

(Risas)

¿Qué habéis hecho juntas?

Uy, de todo. -Pues de todo.

Ir a pasear... -Hacíamos guateques.

¡Oh, guateques! Sí. Sí, sí, sí.

Pero no nos dejaban bailar. Los padres no nos dejaban bailar.

¿Que no os dejaban bailar? No, no, no.

¿Y por qué no os dejaban bailar? Porque aquí no se dejaba bailar,

que era pecado. -¡Uy, tú también...!

-Y venían los amigos y se conformaban con no bailar cogidos,

bailábamos sueltos y ya está.

¡Ah, porque bailar suelto no era pecado, a lo mejor!

No. Entonces, eso no.

¿Esto lo sabe Sergio Dalma?

(Risas)

Sergio, escúchame.

(CANTA) "Bailar pegados es pecar. Está prohibido el arrimar,

aquí en Chulilla.

(Risas, aplausos)

Total, como bailar pegados era pecado,

pues entonces, a bailar suelto.

Que nosotros bailábamos en la jota.

-Éramos un grupo de jota, íbamos a los pueblos, sí...

Hemos hecho de todo.

Y eso no era pecado. No, eso no.

-La jota era la jota. -Pero te podemos hacer unos pasos.

¡Ay, por favor! ¿Tú estás dispuesta?

-Yo sí, hombre. -Ay, venga.

-Si no más, menos. Yo también. ¿Cómo hacemos?

Cantamos. "Chulilla tiene un castillo".

Toma ya. (CANTAN) "Chulilla tiene un castillo

y montes que le acompañan. Regadita por el Turia".

-¡Huy, que me mareo! "Y una hermosísima huerta.

Voy a darle.

(Música)

"Laralalala, laralala".

Yo intentando. ¡Venga, vamos allá! Venga, la... La jota.

"Tiene unos baños". Ojo. Ojo ahí.

"Y también tiene unos baños".

(Risas)

"Qui, quiquicamca, na, qui, quiquiquín".

(Risas)

"En la tierra donde pisa, si está seca reverdece".

-¡Uh! El otro era así. Mira. Así.

¿El otro, cómo era?

Claro. Con apoyo ya vas más fácil, ¿no?

Yo ya no puedo más. Yo no puedo más. Venga.

No me dé algo...

María estaba ya frita. Igual que yo. Estábamos... ¡Flato!

Ya nos vamos de lado. -María Dolores.

-No... -Que aún queda el otro paso, ¿eh?

¿Que aún queda otro? Ya no más, ya.

-Luego era la vuelta entera, que era así...

La vuelta entera. Vamos a la vuelta entera, María Dolores.

Y ella: "¡Venga, no! ¡Hay que hacer el último!".

Y ese ya iba... En plan...

Yo ahí ya sí que no te pillé, ni de coña, pero oye. Era...

Era un poquito break dance, un poquito jota,

pero también un poquito flamenco fusión.

(Risas)

Tú... Tú no te llamas María Dolores. ¡Tú te llamas Rosalía!

(Risas)

Tra, tra...

(Aplausos)

(Música)

Guau. Fíjate... qué barbaridad de sitio.

Estamos en el castillo de Chulilla, que es el punto más alto del pueblo.

Y todo eso... son paredes escalables.

El paraíso de un escalador. Eso es el Pico del Frailecico.

Es chulo, ¿eh? ¡Oh! ¡Ostras! ¡Mira! ¡Un hombre colgado!

Mmm...

¡Hola! ¡Hola!

¿Qué tal? Bien.

Bien. Claro, ¿qué va a decir? ¿Trabajas ahí?

No. Estudio.

Estudia.

Oye, ¿podemos hablar? Sí.

Pedro, buenas noches. ¡Hola, Pedro!

(Aplausos)

¿Qué tal?

Te pregunté que si estabas trabajando, yo,

para hacerme la graciosa, y me dice: "No, estudio".

(Risas)

Pues no sé qué se estudia, que me la diste muy bien,

pero tiene que ser, ahí... Todo se aprende a un ritmo vertiginoso.

(Risas)

Pero ¿qué tal? ¡Madre mía!

Oye, ¿qué...? ¿Qué...? ¡Qué bonito! ¿Qué...? ¿Cómo estás?

Mucho gusto. Eva.

Pedro. Pedro, ¿cómo estás?

Bien. Qué bonito es esto, ¿no?

Sí. Es una barbaridad la piedra esa.

No, esta es La Piñeta. Este es el primer sitio

donde se empezó a escalar aquí, en Chulilla.

Ah, ¿sí?

Sí. ¿Tú esto, qué lo haces?

¿Por hobby o..., o por curro? Yo llevo 30 años escalando.

Y he sido profesional, y ahora te diría que es un mix.

Porque soy hostelero, asesor de calzados de escalada...

Ah, ¿sí?

Y escalador... O sea que... Oye, ¿y tus padres?

Porque yo, como madre, digo: ¿A qué se dedicará mi hijo?

Y pienso que...

Sí, es muy bonito hacer escalada. Pero... Igual no me gustaría tanto.

Pues... mis padres lo llevaban como podían. Porque sus tres hijos mayores

hicieron espeleología, escalada, y... Bueno.

Mi madre tiene claustrofobia y mi padre tenía vértigo, entonces...

Realmente, yo creo que somos unos...

Sus hijos éramos unos pequeños torturadores, pero bueno.

(Risas)

Esto es un poco como si... Como si nos enteráramos, de pronto,

que el padre de Pau Gasol es David el gnomo.

(Risas)

¿Te han ido a ver alguna vez a algún campeonato,

o cuando estás en la naturaleza?

Sí. Sí, sí. Mi madre llegó alguna vez cuando empezábamos

con la espeleología, ahí con una linterna,

por si tenía que ir a rescatarnos.

No sabía dónde nos estábamos metiendo,

como para ir con una linterna a meterse.

Esto es maravilloso.

O sea, esto tú lo cuentas y dices: "¿Cómo... puedes tener el valor,

Pedro, de meterte en una cueva, con todo lo que supone eso,

sabiendo que el equipo de rescate... es tu madre, con una linternina?".

(Risas)

Yo me imagino a tu madre metiéndose para la cueva...

¡Ah, ah, ah, ah!

¿Pasaría un par de metros?

(Risas)

¿Qué tipo de escalada es la que...? Esto es escalada deportiva.

Ajá.

Y lo que implica es que preparas las líneas que luego vas a escalar.

Limpias la pared para dejarla un poco más segura,

no siempre queda segura al 100 %...

Es un entorno salvaje, es la naturaleza, ¿no? Es lo que hay.

Y parte del peligro que tiene será parte del atractivo, ¿no?

Digamos que la parte de peligrosidad de las piedras y esto,

en la escalada deportiva no nos gusta mucho,

por eso las limpiamos antes, pero el riesgo sí que es parte del...

O la sensación de riesgo sí que es una parte muy importante en esto.

¿Tú te has arriesgado mucho? Yo he hecho, con 35 años de escalada,

cuando empiezas a escalar es cuando más te arriesgas.

Cuando tenía 21 años me caí 11 metros, sí.

Ostras... Pero 11 metros es mucho, ¿eh?

11 metros, pues en mi caso es una fractura de una vértebra,

aplastamiento de dos, pero me salió bien la jugada. No quedó nada.

¡Ostras!

O sea, tuve suerte, quiero decir. Eso es partirse el lomo,

literalmente. Exactamente.

¡Pero qué bárbaro! Pero bueno.

¿Y cuánto tiempo estuviste hasta que te recuperaste?

15 días hasta la operación, luego con corsé dos o tres meses...

No me acuerdo, hace muchos años, ¿eh? Y me acuerdo cuando me dijeron

en el hospital, que un médico me dijo que no iba a poder escalar más.

Y... Realmente eso sí que me preocupó.

Pero al mismo tiempo, como decían que podía hacer vida normal, yo pensé.

Pensé: "Si voy a poder hacer vida normal,

estos no saben lo que es la escalada, sí que podré escalar.

Mi vida normal es escalada también, ¿no?

Sí, y que no es un deporte tan agresivo, igual,

como la gente se piensa, entonces, al final,

yo entiendo que los médicos, por precaución, te digan:

"Olvídate de esto. Y luego, ya se verá".

(Música)

Transmites como una tranquilidad... muy buena, ¿eh?

Aquí se está tranquilo.

Jo, la verdad que sí. Hasta luego.

Hasta luego.

(Música)

"Conocer la historia de Pedro me ha hecho pensar en que vivir

consiste en caerse, levantarse, y luchar por lo que uno quiere.

Siempre sin miedo".

(Música)

"¡Sale el sol en Chulilla! Aunque, bueno.

Más que salir, aquí el sol escala el cielo".

(Continúa la música)

Amanece de nuevo en Chulilla, y subiendo una cuestecita,

veo una mujer... que parecía...

la ratita barriendo la puerta de su casita.

(Risas)

¿Qué tal? ¿Aquí barriendo?

Muy bien. Sí, mira, aquí barriendo, hija mía.

Porque, si no barro yo, no barre nadie.

Ah, ¿sí? Sí, sí, sí, sí, sí.

Herminia, ¿has barrido hoy?

Pues sí. Pues sí.

Esta tarde. Porque, como ha dicho, si no barre ella, no barre nadie.

(Risas)

Oye, qué futbolera, ¿no? Sí, sí. Yo, del Valencia 100 %.

Ah, ¿sí? Sí, sí, sí, sí, sí.

¡Ah! Pensaba que era una camiseta, que digo...

Que igual se la ha prestado su hijo. No, no, no, no. Esta es mía.

¿Pero te gusta el fútbol? Me encanta.

El otro día, cuando jugaron, que se clasificaron para la Copa del Rey,

yo llorando y todo, y... Y nerviosa perdida.

Sí, sí, sí, sí, sí. ¿Ves todos los partidos en la tele?

Sí. No, no. Voy al campo. ¡Ah, vas al campo!

Y cuando no hay, aquí, en Valencia, pues me voy... Lo veo en la tele.

Ah. O sea, no viajas. No. No, ahora, no.

Pero antes, sí. He estado hasta en París.

¿Qué dices? Cuando la... La "Champeon".

(Risas)

En la "Champeon".

(Risas)

¿Pero en la "Champeon"?

Dice: "Yo he estado en la 'Champeon'".

Digo: ¿En la "Champeon" has estado?

¿A ti quién te ha enseñado idiomas? ¿Gerardo?

(Risas)

Herminia, yo, de fútbol, ya te dije, sé poco, sé poco, pero... Eh...

Necesitaba saber más. Sé, pues lo típico, ¿eh?

Que son... 11 contra 11, pantalón corto, el balón,

y por eso te pedí. ¿Me puedes enseñar, por favor,

a que yo discierna el fuera de juego?

Pues el fuera de juego, hay unas líneas, ¿no?

Sí.

-Entonces, pues, a lo mejor, esto es la línea.

Sí. Pues esa línea no sé...

Ahí, a ver... Que no se puede pisar. Entonces, si tú estás aquí y haces

esto, es fuera de juego. Ah.

Bueno, depende de cómo... Sí. Depende de cómo estén colocados.

De cómo estén colocados. Vale.

¿Sabes? Entonces, unas veces no es

y otras veces no son, pero pitan lo que quieren, ¿sabes?

Ya.

Y a lo mejor hay uno que está adelantado. ¿Sabes?

¡Ah!

Que está adelantado.

Pero adelantarse está bien Si no, no meten gol.

No porque... pueden estar... Es fuera de juego.

¿Sabes lo que te quiero decir?

O sea, que van corriendo, ¿no? Sí.

Y por ejemplo, llegan aquí, pero hay otro por ahí y hay otro por ahí,

y hacen fuera de juego. Qué momento...

(Risas)

Por ejemplo. La línea. Pone el pie.

Si pone el pie, y pa..., fuera de juego.

(Risas)

Y si... Y si no pasan, de la línea, entonces no. Pero si pasan, es...

Pa'lante. O sea, pa'lante, fuera. Para atrás no es fuera.

(Risas)

Tú lo tendrás claro. Pero yo...

(Risas)

O sea que, entonces, si van todos juntos... y uno se adelanta, no...

Se desactiva la jugada.

Sí. Uno o dos que estén fuera de juego, normalmente siempre es uno.

Que es... Se pasa o... O hay... Nada más que estén así,

o a lo mejor así... ¡Ah!

¿Con una parte del cuerpo también? Hay veces que, por el brazo,

fuera de juego. Me cago en la mar.

Una mano. ¡Oh! También. Fuera de juego. ¡Hey!

(Risas)

¿El pecho?

¡Uh! Se ha pasado la línea. Cuidado, ojo.

(Risas)

Yo... no sé si me estabas intentando enseñar el fuera de juego,

o un paso nuevo de la jota de María Dolores.

He hecho un croquis para tratar de entenderlo.

Por favor, ponedme el croquis del fútbol.

A ver si queda claro. Si el primo hermano del marido de Conchi,

que está casado con la sobrina tía de Pablo, se adelanta,

Herminia, atención:

¿Eso es fuera de juego, o no es fuera de juego?

Si es del Valencia, no es fuera de juego.

El Valencia nunca hace.

¡El Valencia nunca hace fuera de juego! ¡Sí, señora!

Así están. Es lo que es.

(Aplausos)

(Música)

"Herminia me ha dejado fuera de juego.

Pero ya lo dice el tópico, hay que salir a ganar.

Y en Chulilla, todavía hay partido".

¡Hola! ¿Qué tal?

Bien. ¿Dónde vas?

Yo, a música. ¡Ah! ¿Tocas... algo?

-Ajá. ¿Tocas eso?

Sí, el bombardino. ¿La moch...? ¿Qué?

El bombardino. ¿El bombardino?

Ajá. ¿Qué es?

Es como... Más pequeño que la tuba. Ajá... ¿Cómo te llamas, por cierto?

Pedro. Yo soy Eva.

Mucho gusto. ¿Me lo enseñarías?

Sí. ¿Sí?

¿Nos podemos sentar? Oh, claro. Sí, nos sentamos.

Ven.

¿Y cómo es que te dio por tocar...?

No. No me... O sea, a mí no me dio por tocar.

O sea, me lo dieron... La música...

¿Sí?

Como yo le dije a mi madre que me daba igual qué instrumento tocar,

me lo dio la música.

¿Y te daba lo mismo viento que cuerda que...?

No. Cuerda no, no. Creo que no hay. ¡Ah!

Solo había viento y percusión. Entonces...

Ostras, ¡es precioso!

Qué bonito es.

Qué bonito, qué brillante, qué... qué metálico, qué...

qué precioso y qué reluciente,

que eso parece la copia de la "Champeons" sin orejas.

(Risas)

¿Y es muy difícil? Tiene muchas llaves, ¿no?

Solo cuatro. Es... ¿Me enseñas cómo suena?

Mira. Es un truco. O sea, no hay que hacer como el típico, que haces así,

que haces... No hay que soplar. Hay que...

No, como soplar las velas de cumpleaños, no.

No. Hay que hacer así...

O sea, como una pedorreta. A ver...

Algo así.

No hay que soplar como... Como para inflar un globo. ¿Vale?

No.

Hay que soplar como cuando se desinfla el globo solo...

(Risas)

¿Y te sabes canciones?

Sí. Ah, ¿sí?

Así, de memoria, alguna canción sí que me sale.

¿Y qué te parece si... si tú me das una canción,

y yo intento adivinar cuál es? Vale.

¿Las conoceré yo? Supongo que las conocerás.

Bueno, si son muy modernas, no... No te pases, ¿eh?

No, modernas no son.

(Música de Indiana Jones)

(IMITA)

Inconfundible: Indiana Jones y el pedo perdido.

(Risas)

Voy a intentar yo Indiana Jones. Vale. Es mi, fa, sol, do.

Es mi, fa, sol, do. Bueno. Es como si me dijeras...

Mira. Es mi... A ver...

Mi, las dos. Fa...

Sol al aire, y do al aire.

(Ruido)

Casi, casi, casi. No es fácil, ¿eh?

Me da un poco la risa con la pedorreta.

(Ruido)

(PEDORRETA)

(Risas)

(PEDORRETA)

Soy malísima.

Voy a intentar, voy a intentar. Tengo un soplido corto.

Yo, hubo un momento que casi me ahogo en mi propio pedo.

Hubo un momento que pensé: "Igual lo estoy haciendo bien

porque está empezando a sonar como el culo".

(Risas)

Hazme tú las notas.

Mi, fa, sol, do. No. Eso no... a mí me da igual.

Ah, ¿esto? Hazlo tú con las manos.

Vale. ¡Vale!

Venga, va, ¿eh?

Es que... A ver. El do es agudo. El do tienes que hacerlo tú

porque el do es... Es al aire.

Ah, ¿y cómo hago agudo? Así. Es que es al aire.

Ah... Tienes que cambiar tú el labio.

No, hombre, no.

Es que do es agudo, y para tocarlo tienes que cambiarte el labio.

(Música)

¿Pero tú qué te crees que soy yo, Mrs. Potato?

(Risas)

Pues nada. ¿Te parece que me toques Indiana Jones,

mientras yo me voy así, en plan épico?

Vale.

¿Como si fuera a hacer una gesta, o algo?

A ver.

(Música de Indiana Jones)

¡Hola! Hola.

¿Dónde vas? Soy Eva. Sofi. Un gusto.

Encantada. ¿Qué haces? Estoy yendo para escalar.

Ah, ¿vas a escalar? Sí.

¿Puedo ir contigo? ¡Claro!

¿Sí? Vente.

Me estaba buscando un compañero ahora.

¿Buscando compañero?

Sí. Porque la escalada es de a dos. Se escala de a dos.

Uno escala, y el otro cuida al que escala.

Ajá, ajá.

Entonces, vamos. Yo te cuido y tú me cuidas.

(Risas)

¿Tú estás segura?

Porque yo segura no estaba.

Yo lo único que he asegurado ha sido el coche y es a terceros.

(Risas)

Agarramos el coche, y nos vamos a escalar.

(Música)

Aparcamos, y después de andar... Ella dijo: "Está aquí al lado".

(Música)

Después de andar, como las tres películas

de "El señor de los anillos" juntas, llegamos.

¿Por aquí?

Esta es la vía. Ajá...

¿Tú me ves capaz? Claro que sí. Ahí vamos, ¿no?

Yo voy primero, y luego vas tú.

Fuiste osada. Porque yo lo único que he escalado fue una vez

que me escalé así la melena, y fue en mi adolescencia, ¿sabes?

Que digo, ¡pero venga! Me hice la chulilla, y digo:

"Vamos pa'lante, vamos pa'lante".

Eso lo tienes aquí.

Ah, vale, y con esto pasamos por aquí la cuerda...

¿Vale? Aquí va a pasar la cuerda,

y tú me vas a ir dando cuerda mientras yo voy subiendo.

Vale. Y luego, a la hora de bajar...

Esto es un regulador. Esto, si vos le das hasta acá,

la cuerda... Es flojísima y... Está suelta.

Y me mato.

(Risas)

Sin presión.

Yo, acojonada no estaba.

Estaba como si me hubiera tragado el casco de Gerardo.

(Risas)

¿Te fías de cualquiera?

No. Para nada. Y aparte te digo, esta es fácil,

y la hago contigo porque... no me voy a caer.

Vale.

Pero si sería un proyecto mío o algo así,

tengo que hacerlo con alguien que ya me he asegurado antes, y...

Porque al final esto es como una conexión.

Tengo que confiar en la otra persona y estar tranquila.

Es un poco cordón umbilical, ¿no?

Sí, parece que sí, ¿eh? Lo siento así.

Si a la persona que está abajo no la conozco

o está nerviosa asegurándome, me pongo nerviosa yo.

Claro. ¿Has pasado miedo?

Sí. Mucho. Y más al principio. Mucho miedo.

¿Sí?

Sí. Por eso también es adrenalina, y después, cuando lo conseguís...

Es que te superás a vos misma. Entonces, ahí decís:

"¡Bua, esto me gusta!" ¿No?

"Lo he conseguido. Pasé miedo y me superé.

Y lo seguí. ¿Sabes? No es que lo dejé".

Las primeras veces no querés caerte. Porque tu cerebro dice:

"No, me voy a matar".

Está en contra del espíritu mamífero, ¿no?

El... El caer al vacío. Claro. Es como antinatural,

entonces tu cerebro, aunque vos sepas que está la cuerda y todo,

tu cerebro dice que no. Que no te sueltes por nada. ¿Sabes?

Tú escalas, Sofía, porque te gusta la adrenalina,

y el orgullo de superarte. A mí... Igual...

El orgullo de superarme, todavía lo estoy buscando.

Y oye, empezamos a escalar... Bueno, empezaste tú,

empezaste a escalar, venga subir, pin, pan...

(Música)

Chun, pin, una mano por aquí, el otro pie por el cuatro...

Chu... Parece una lagartija, tío. Mm, uy, uy, uy...

Que llega arriba...

¿Qué se ve, Sofi?

Se ve... el río, la gente pasando... Oye, tengo una pregunta,

cuando subes arriba, cuando acabas la vía, ¿tienes algún rito o algo?

Sí. ¿Qué haces?

Bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu...

Bu, bu, bu, bu, bu, bu, bu...

Qué bonito es escalar para acabar haciendo el indio.

(Risas)

(Aplausos)

Me gustó. Me gustó mucho verlo desde abajo, la verdad.

Me gustó mucho, pero claro. Ella ya bajó, y entonces,

pues ya me tocaba a mí. Dale duro.

(Música)

Tú ve diciéndome.

Vale. Tú ve subiendo ahí tranquila...

(Música)

No me daba la sisa.

(Risas)

Que no voy a poder ni empezar.

Mira el canto que tienes ahí, pasando las... Eso. Más arriba.

Un poquito más... Esa es la buena.

Pero espérate. No puedo.

¿Vale? Sí puedes. Písale. Confía.

No puede ser. No puede ser. Que no voy a subir ni aquí.

Sí vas a poder. Si no, te coges de la cinta, ¿eh?

Acá... ¿Sí?

Sí. Ahí la tienes.

Venga.

Venga. Y ahora despacito. Como si fuera una escalera.

(Música)

¿Dónde ves tú la barandilla, Sofía?

(Risas)

¿Dónde hay un peldaño?

Claro. Es que la escalada es como Bricomanía.

Que desde fuera se ve fácil.

(Risas)

Vas a tener que pasar a cámara rápida para que parezca algo.

Mira, si ya estás ahí, te puedes sacar la cinta, te la sacas.

¡Muy bien! ¿Eh? ¡Estoy altísima!

¡Super! ¡Ya vas por la mitad! ¿Sabes lo que voy a hacer?

¡Bubububububububububu! ¡Olé!

¡Me bajo! Venga. Ahora siéntate...

Sentate como si te vayas a sentar en una silla.

¡Uh! ¡Uh! Siéntate. No te estás sentando.

Estás agarrada. Suelta la mano. No, no me suelto las manos.

¡Me da mucho miedo! Sí, sí. Confía en mí.

¿En serio? Sí, sí.

Soltá. Sóltala... Soltá lo que tenésagarrado con la mano derecha.

¡Va! ¿Vale? Estás colgada.

¡Ah, qué miedo me da! ¿Vale? Estás colgada. Quédate ahí.

Ya está. Suelta eso ahora.

¡Soltate, soltate!

Y decía: "Soltate, soltate".

¡Soltá lo que tienes agarrado! ¡Estás colgada!

Digo: "¡Colgada estás tú!"

(Risas)

Vamos para abajo. ¡Uh!

¡Muy bien! ¡Qué guay! ¡Uh!

¡Qué miedo soltar las manos! ¡Eh! Sí, sí.

¿Viste que no te deja la cabeza?

Aunque estés atado, no te deja.

Pero aunque te agarres a una cuerda que va contigo, que es absurdo...

Qué bonito es. Muy como la vida, escalar.

Sí. Es como la vida. Hay que confiar muchísimo.

(Música)

Fíjate que no te conozco de nada,

y he dejado mi vida en tus manos, por un momento.

Eh, has dejado tu vida en mis manos. ¡Ah, ah!

Sofía, muchísimas gracias por enseñarme que,

para alcanzar lo más alto hay que confiar en ti y en los demás.

Muchas gracias.

(Aplausos)

(Música)

"En Chulilla, escalar es toda una filosofía de vida.

Aquí no gana el que trepa, sino el que va asegurado,

se esfuerza y vence sus miedos.

Porque no solo es subir, sino también bajar.

Llega a lo más alto. Y, como diría Sofía: '¡Soltate!'.

No es fácil.

Pero, si lo consigues, te acercas un poco más a la felicidad".

(Música)

Con vosotros he descubierto que venirse arriba mola un montón.

(Risas)

Me ha gustado muchísimo ser una trepa como vosotros en Chulilla,

y ahora que han pasado 48 horas aquí,

ya puedo decir que me siento vuestra paisana.

(Música)

Paisanos de Chulilla, ¡sois muy buena gente!

(Vítores, aplausos)

(Música)

Merci por... No sé.

-Ah, una "premidí". ¡Una "premidí". Sí, señor!

¡Ey, prima! ¡Primo!

Si quieres ser prima... -Ya eres de la familia también.

-Ya eres de la familia. ¿Tú a mí me ves futuro?

No sé. En el bombardino, digo.

¡Ah! ¿En general no me ves futuro?

En general, sí. Pero...

Ah, vale, vale, vale. Con el bombardino, no.

Con el bombardino, no.

¿Qué tal estás, cariño? Muy bien, muy divertido.

¿Te siguen asegurando bien? ¿Me has echado de menos?

Sí, sí, sí. Un poquito.

Ah... Yo también...

(Música créditos)

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La Paisana - Chulilla

20 sep 2019

Eva Hache conduce su coche naranja hacia Chulilla, un pueblo de Valencia a 60 kilómetros de la playa y con un paisaje esculpido por la erosión del río Turia, cuyas paredes monumentales son foco de atracción de escaladores de todo el mundo.

Eva coincide con paisanos divertidos y simpáticos como Gerardo y su moto de último modelo, o con Pablo y Conchi, un yerno y su suegra que se llevan a las mil maravillas a pesar de tener el árbol genealógico más enmarañado de toda España. También se topa con María y María Dolores, que le hablan de sus años de juventud y de cuando bailaban jotas.

Además, con Herminia, una hincha del Valencia, intenta desembrollar el tema futbolístico por excelencia: el fuera de juego. Chulilla es tierra de escaladores, así que también Eva Hache se viene arriba trepando por las paredes del pueblo con Pedro, un campeón local y con Sofía, una argentina que llegó a Chulilla y que se ha quedado a vivir allí para siempre.

Contenido disponible hasta el 18 de febrero de 2024.

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  1. carlos

    Progrma divertido el de Chulilla pero a nuestro parecer sacaron demasiados forasteros. Supongo que ir al pueblo en fallas cuando casi todo el mundo está fuera en Valencia capital fue un error. Un saludo desde chulilla.net

    23 sep 2019
  2. Mon

    Excelente programa, lo disfruto un montón!! Hermosa la gente de los pueblos!!!

    21 sep 2019