www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5397669
Para todos los públicos La Paisana - Añora - ver ahora
Transcripción completa

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo...,

(Música)

"Hola, soy Eva Hache y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo...,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola.

Así que agarro el coche, el micro y a 'paisanear' que me voy."

(Música cabecera)

"Voy camino de Añora, un pequeño pueblo de 1550 paisanos

al norte de Córdoba, en medio del Valle de los Pedroches.

Aquí me pasaré 48 horas".

(Aplausos)

¡Muy buenas noches, paisanos de Añora!

(Aplausos)

(Continúa la música)

(Música)

Qué ganas tenía de verte

y por fin, estás aquí conmigo.

Mis cinco sentidos están de fiesta.

Qué ganas tenía de verte

y por fin, estoy aquí contigo.

Mis cinco sentidos en una fiesta tan...

Tanta gente...

Llego al pueblo y nada más bajarme del coche,

empiezo a andar y me encuentro por una calle a dos mujeres

con bolsas, cajas, cargadas como si fueran a hacer una mudanza.

Hola, ¿dónde vais? Nosotras venimos de comprar.

¿Cómo que de comprar? Si esto son yogures vacíos.

Bueno, porque también nos lo dan. -Una vecina...

Pero, ¿y esto qué es? ¿Esto que qué es?

-Estamos vistiendo una cruz.

¿Qué es decorar una cruz? ¿Qué es eso?

¿Nunca has visto las cruces que vestimos aquí?

Pues no sabes lo que te estás perdiendo.

Pero, ¿y qué hacéis?, ¿la decoráis? Es el primer sábado de mayo,

es la fiesta de aquí del pueblo, la Fiesta de las Cruces.

¿Cómo os llamáis vosotras? Las dos nos llamamos Cati.

¿Cati os llamáis las dos? (A LA VEZ) Las dos.

¿Dónde están las Catis?

¡Hola Cati! ¡Hola Cati!

Mira, cuando os vi con tal cantidad de yogures vacíos dije:

"Madre mía, cómo desayuna la gente de Añora".

(RÍEN)

Todo el año recogiendo yogures, ya chupados...

(RÍEN)

Para decorar, eso sí que es una cruz.

(RÍEN)

¿Esta es? Esta es nuestra cruz.

Esta es vuestra cruz. Mira qué bonita y qué grande.

Y vosotras siempre decoráis esta cruz.

Siempre, la cruz de la calle, tenemos que decorarla

y hacerlo ese mismo día, porque como hacemos el trabajo

en un almacén que tenemos ahí, luego tenemos que traer toda la cruz

aquí para montarla. -No sabemos cómo se nos va a quedar.

Puede quedar bien como puede quedar mal.

-Mira, aquí tenemos el brillo donde se da también el brillo.

(A LA VEZ) La cola. La silicona, esto también...

Se adelanta mucho con la silicona. Es un buen invento.

Llevamos unos años que esto viene muy bien.

(RÍEN)

La silicona va muy bien.

No, ¿Cati?

No es más que preguntarle al cirujano de Mickey Rourke.

(RÍEN)

¿Tú cuánto tiempo te pasas con purpurina...?

(RÍEN)

Cuánto tiempo pasas con purpurina al año.

(RÍEN) La "pupulina" la tenemos en la cama metida.

Esto es que se mete en todos los sitios, la "pupulina"...

Yo en mi casa, en todos los sitios.

Si hasta en la comida va la "pupulina".

-Tienes las manos llenas. -Te sacudes y no puede ser.

Vamos a hablar de la purpurina o como se dice aquí, "pupulina".

(RÍEN)

La "pupulina" es invasiva.

La "pupulina" tú no te das cuenta,

y de pronto estás llena de "pupulina", la cara, las manos,

la ropa, la cama, el marido.

Una no sabe si se está acostando con un hombre o con un gusiluz.

(RÍEN)

¿Me podéis enseñar en el almacén el trabajo que lleváis ya hecho?

No, no... -Claro...

-Eso no se puede enseñar. Bueno, un poquito a lo mejor

pero no mucho, poquita cosa. -Eso es un secreto del pueblo.

¿Se puede ver? No se puede ver.

Bueno, Cati 1 decía: "Sí se puede ver".

Cati 2 dijo: "No se puede ver". Y Cati 1 dijo: "No se puede ver".

No se puede ver, es un secreto del pueblo,

es un secreto inexpugnable, un secreto absoluto.

Esto es secreto hasta que llegue la Fiesta de la Cruz.

No me lo vais a contar, ¿no? (A LA VEZ) No, no.

No te lo contamos. No insisto.

Y mira que te estamos enseñando esto. -Te estamos enseñando de más, ¿eh?

Venga, va, enseñadme la cruz. No te la vamos enseñar,

no insistas porque no te la podemos enseñar.

Lo sentimos en el alma, pero enseñártela,

no te la podemos enseñar porque es un secreto.

¿Se puede ver? No se puede ver.

No se puede ver. (ENFADADA) No se puede ver.

¿Aceptáis un soborno? Que no, que no, que no.

-Que no puede ser, que no. Que esto es secreto, mujer.

-Tú no insistas porque no te lo vamos enseñar.

¿Y si os ofrezco mil yogures vacíos?

(RÍEN)

(Aplausos)

Si vas a otras cruces tampoco te lo van a enseñar.

Pues lo voy intentar. Mira, si luego cogí...

¿Lo vas a intentar y vas a ir a otras cruces?

Voy a intentarlo a ver si... Pues inténtalo.

A ver si me enseñan.

Pero nuestro secreto no te lo decimos.

-Que nosotras no te lo vamos a enseñar, ¿eh?

Pues nada, viendo que sois tan herméticas,

voy a ver si soy capaz de espiar a otras cruceras, ¿vale?

Venga. Muchas gracias.

A vosotras.

(Música)

"Yo venía a descubrir un pueblo

y las Catis me han propuesto un reto.

¡Y vaya reto! Espero no darme de cruces con él.

Así que ojos abiertos y atención,

porque cualquier puerta abierta es una oportunidad".

Ven, vamos a ver aquí.

¡Hola! ¡Hola!

¿Qué hacéis? Pues nada, aquí entretenido.

Eva. Ah, Juan Eloy.

Encantado. Igualmente.

Hola, ¿qué tal? Mira, un amigo mío.

Mi amigo Carlos. Mucho gusto.

Soy Carlos, ¿cómo estás, Eva? Muy bien.

Aquí, ¿qué hacéis? Tableros, tablas...

No, hacemos mueblecitos de armario para los armarios empotrados,

de corredera... De todo un poquito.

¿Qué sois, carpinteros? Claro.

-Es el único carpintero que hay en España que tiene todos los dedos.

-Tenemos todos los dedos, no nos hemos cortado ninguno todavía.

-40 años cortando la sierra y tiene todos los dedos.

Hay uno en el pueblo de al lado, que el pobrecito,

estaba el bar lleno, levantó la mano y dice:

"Dame nueve cervezas para los que trabajamos en el aserradero".

(RÍEN)

¿Esto qué es? Esto es un...

Un matadero. Esto ha sido un matadero industrial.

Matadero industrial del pueblo. Pues claro, eso me parecía.

Esto lleva hecho 57 años. Ah...

-Los mismos que lleva sin pintarse. -Porque no tenemos escalera.

(RÍE)

Mira el montón de garrafas que hay y todas están vacías.

Porque cuando la cerveza se pone caliente, se bebe el disolvente.

(RÍE) -Que le gusta.

¿Es siempre así por la mañana todos los días?

(RÍE) Pues anda que no, y más.

(RÍEN)

Juan Eloy, ¿todavía tienes todos los dedos de la mano?

Me alegro porque son 10 que son, aproximadamente,

los chistes que tu amigo Carlos cuenta por minuto.

(RÍEN)

Hubo un momento, Carlos, te prometo, que dije:

"Este tío es capaz de decirme que tiene un perro y se llama Mistetas".

(RÍEN)

Hay dos cosas por las que se separa la gente;

una es por la pintura y otra es por el IKEA.

(RÍE) -Sí, sí, es verdad, ¿eh? -Compré yo un ventilador en el IKEA.

¿Qué pasó? Madre mía.

Un tocho así de grande el catálogo para montarlo.

En mi casa, empecé a montarlo a las 3:00 de la tarde,

a las 5:30 de la mañana un pie aquí, un destornillador ahí...

Ahora me falta el tornillo 48, en la línea 4...

Busca el tornillo.

Bueno, comprando en el IKEA...

Pa' salir del IKEA tuve que encender un cigarro

para que me echaran los de seguridad. (RÍEN)

¿Vosotros desde cuando os conocéis?

Hace ya, por lo menos, 30 años. -Sí, muchos años.

-Muy bien, muy bien. Entraron los visigodos en el 37...

(RÍEN)

Vaya dos patas pa' un banco que estáis hechos.

Os conocéis desde hace 30 años y yo me he permitido el hacer un cálculo.

Si Carlos, pongamos, tirando por lo bajo,

cuenta ocho chistes por minuto,

al cabo del día salen aproximadamente 1000.

En 30 años, son 12 millones y medio de chistes.

Obélix se cayó en la marmita de la poción mágica cuando era pequeño

y tú te tragaste todas las cassettes de chistes

de todas las gasolineras de España.

(RÍEN)

(Aplausos)

(Música)

¡Hola!

Hola.

¿Qué tal? Buenos días. Buenos días.

Hola...

Di: "Hola, amor". Aquí jugando un poquito con la peque,

aprovechando el solecito.

¿Tú cómo te llamas? Marisa.

Yo soy Eva. Encantada.

¿Qué...?

Huy, amor...

Vaya pelo que tienes... Vaya pelo que tienes guay, ¿no?

¿Tú sabes que tienes el pelo naranja?

Dile: "Creo que sí".

Bueno, tú también. Yo también, claro.

Ella salió así porque soy pelirroja, supongo.

(RÍE) Vaya cachondeo, ¿no?

¿Cuánto tiempo tiene?

Un año hace... ¡Huy! Un año y dos meses.

Pero no es la más pequeña de las pelirrojas.

¿No? Hay otra más pequeña en la quinta.

¿Pero hay muchos en el pueblo? A proporción, somos un pequeño pueblo

y a proporción sí que estamos bastantes.

¡Ah! Somos bastantes pelirrojos.

Un 10% o así. Creo que es demasiado. ¡Ostras! Un 10% es un montón.

Es mucho, sí. Hola, buenas noches.

Me contaste que en el pueblo,

aproximadamente, el 10% de la población es pelirrojo,

que eso es un montón.

O sea, vamos, se hace alguna fiesta en la plaza,

os juntáis todos los pelirrojos y desde el espacio una foto,

parecería que han tirado un tráiler de mandarinas.

(Risas)

Pero, y eso... A lo mejor, en la antigüedad vino un vikingo...

No sé, hay varias teorías.

Una de ellas esa que tú dices, así parecida.

Y la otra, la de guasa, o puede ser la verdadera,

la de que había un cura aquí pelirrojo...

¡Oh! Y que tuvo...

Ciertos affaires con la gente del pueblo, con las señoras, y...

(Risas)

O sea, aquí, cuando un pelirrojo reza el Padre Nuestro es literal.

(Risas)

¿El padre es pelirrojo también? No, no.

Soy mamá soltera. ¡Ah!

Sí. La he tenido yo solita por inseminación.

¡Vaya!

Quería ser mamá soltera por decisión propia.

Qué valiente. Enhorabuena. Pues sí, muchas gracias.

Porque ser madre es difícil en las mejores circunstancias,

pero sola... La verdad que lo he pasado mal.

¿Sí? Han sido 3 años intentando ser madre.

Me quedé embarazada fácil, pero sufrí un aborto,

cosa que le pasa a muchas mujeres en procesos naturales,

pero volverte a quedar embarazada cuesta más, pero bueno.

Ha sido un proceso largo, complicado, pero aquí está.

¿Qué le dirías a las mujeres que quieren intentarlo?

Yo las animo, evidentemente. Si su deseo es ser madre,

que lo intente a toda costa, que no habiendo problema,

antes o después se consigue. Hay que tener mucha paciencia.

Mucha paciencia. Y no desistir, no abandonar.

¿Y el día del parto?

El día del parto la verdad que fue muy bonito

porque recuerdo que escuché, cuando la sacaron:

"¡Ay, que es como la madre! ¡Que es pelirroja!"

Yo no me lo creía,

pero estaba nerviosa porque no la escuchaba.

Lo único que quería escuchar su llanto.

Y ya la escuché llorar y ya me emocioné muchísimo,

me quedé tranquila.

Luego me la trajeron las enfermeras rápidamente para ponérmela conmigo

y ahí ya felicidad total.

Felicidad total. Fue un momento, vamos...

Indescriptible.

Solamente hay que vivirlo para saberlo,

porque niña, pelirroja, sanita... O sea...

Muy contenta, la verdad.

Lo mejor que me ha podido pasar.

¿Sí? Ahora mismo sí.

Lo tengo clarísimo. Mira que lo he pasado mal,

pero bueno, ahora ya disfrutando de mi peque.

(RÍE)

Es muy importante que todo el mundo sepa

la valentía de Marisa

y lo difícil que es pasar por todo ese proceso estando sola.

Y llegó un momento precioso en la vida de toda madre,

que es el día del nacimiento de tu hija.

El día del parto es el único

en el que el dolor significa que viene algo bueno

y el único en el que un llanto te da toda la alegría de tu vida.

(GRITA LA NIÑA)

(Risas, aplausos)

(Música)

"La vida es un camino lleno de rosas que a veces te alegran el día

y otras te pinchan con sus espinas.

Marisa lo sabe bien, por eso nunca ha dejado de andar.

Decidida y adelante.

Su recompensa es su sueño, una hija maravillosa".

(Continúa la música)

¡Huy!

Un señor ahí, en el huerto.

Vamos a ver qué hace.

¡Buenas tardes!

Buenas tardes. ¿Que está aquí en el huerto?

Aquí labrando para la tierra de los melonares y sandías y...

Y tomateras y de todo... ¿Y de todo?

De todo, sí.

¿Cómo te llamas? Francisco.

Buenas noches, Francisco. Buenas noches.

Tú de la tierra sacas melones y sandías,

pero de los árboles sacas fantasías. (RÍEN)

Este hombre juega a ser Dios con la naturaleza.

(RÍEN)

Setenta y tantos árboles. ¿Setenta y tantos?

Esto es un membrillo, injertado... ¿No ves todos los injertos?

¿Pero dónde se ve el injerto? Aquí, donde está la pega.

¡Ah, vale! Esto... Y abajo,

si hueles, esto es membrillo.

Están los injertos en un membrillo. Y esto es...

Manzano, pero manzano de esas blancas...

¿El membrillo y el manzano se pueden hacer juntos?

Claro, tienes que hacer pipa con pipa

y hueso con hueso. Y este es un manzano.

¿No lo ves allí las flores de manzana?

Y luego esto ya son peras, ¿ves? De dos o tres clases.

Te darás cuenta que el manzano tiene que ser pipa con pipa.

Este hombre hace patchwork con los árboles.

Es el doctor Frankenstein de la fruta.

Es el doctor "Frutenstein". (RÍEN)

Pero, ojo, que un injerto no se puede hacer de cualquier manera.

Tiene que ser hueso con hueso, pipa con pipa.

(RÍEN) ¿Hueso con pipa? No.

¿Pipa con hueso? No.

Hueso con hueso, pipa con pipa.

(CANTA) "Hueso con hueso, pipa con pipa.

Hueso con hueso, pipa con..."

Esto te lo pilla Georgie Dann,

y se hace un "hittazo" del verano y se forra.

(Risas, aplausos)

¿Pero cuándo se para de injertar?

¿Cuándo decides: "Voy a ponerle otro"?

No... Siempre cuando llega medio la hora

porque si están ya movidos no salen.

¿Tú me comprendes? No mucho.

No, claro... Si están ya como este, no agarra mucho.

Ese no agarra.

Cómo eres, ¿eh, Francisco?

Te pones a hablar de injertos

y no es que hables mucho, es que callas poco.

(RÍEN)

Tú vas a este... Mira. Vamos a ver.

Ahí te darás cuenta. Pero, Francisco...

Francisco, cada... Este también es otro injerto. ¿Ves?

Este... Es otro distinto.

Es distinto, claro... Una cosa, Francisco.

Este, mira. Esto... Mira, para que veas.

"Pero, Francisco..." "No, y ahora vamos a ver...

Esto para allá y esto para acá..."

Necesitaba preguntarte cosas por el saber,

por el conocimiento del ser humano.

Pero... Pero... Esto cimentado.

No puedo hablar. Francisco...

¿Te das cuenta? Todo injertado. Imposible.

Abierto. Un injerto es rajar y le metes la esa,

chupas un poquito esto, quitas eso,

y entonces la metes aquí

y entonces le pones la cinta aislante o la goma.

Me quedó clarísimo, Francisco, de verdad te lo digo.

(Risas, aplausos)

Kiko... ¿Qué quieres?

Me quedo pipa con pipa... Pipa con pipa.

Hueso con hueso. Hueso con hueso.

Con eso marcho.

Y luego que no injertes nunca

el hueso duro, que es la almendra, por ejemplo,

en un melocotón porque no te va a salir.

Vale. O un ciruelo.

Pues nada, Kiko... Y este mira lo que tiene.

Nada, no me voy. Todo esto que tiene la goma,

se ve que son todo parches. Pues nada, ya...

Y esto es lo que yo tengo ecológico. Sí.

Mira, ven para acá.

No había manera. (RÍEN)

Lo conseguí finalmente,

pero tengo que decirte que eres el maestro del injerto.

Y que eres todo un profesional yéndote por las ramas.

Muchas gracias, Francisco.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Estamos en todo el medio de la Sierra Morena,

en el centro exacto, en el Valle de los Pedroches,

que no es un valle porque no hay río,

es un altiplano.

Y si fuéramos para allá, estaríamos en Córdoba.

Para allá a Mérida. En aquella dirección Ciudad Real.

Y allí, ese pueblito pequeño, pequeño, pequeño, con aquella torre,

es Añora.

(Continúa la canción)

"Vuelvo al pueblo y vuelvo al reto,

pero por más que mire por todos lados,

de las cruces nada de nada".

(Continúa la canción)

¡Hola!

Hola.

¿Qué tal, cómo está usted? Muy bien.

Yo soy Eva.

Y yo Petra Ruza López.

¿Aquí, leyendo? Leyendo.

¿Qué lees?

Pues... este libro que me han prestado.

¿Qué tal está? Bien, bien.

Este libro es de cómo se acabó la guerra de aquí.

¡Ah!

Porque nombra a Franco, y todo eso... En fin, que está muy bien.

Tú llevas leyendo toda la vida.

No, no, no, no, toda la vida no. ¿No?

Empecé a leer a los 75 años.

¿Y antes? Antes, nada,

yo no había cogido un libro en mi vida.

Muy buenas noches, Petra. Muy buenas noches.

Lo que yo no me esperaba era que tú me dijeras

que no habías aprendido a leer hasta los 75 años,

que yo dije: "Madre mía".

Claro, por eso se está leyendo un tocho...

(RÍEN)

Para recuperar el tiempo perdido.

(RÍEN)

Cuando faltó mi marido, a los dos años o los tres que faltó mi marido,

fui aquí, en el colegio de adultos, y me apunté.

Todas la semanas. ¿Cuantos días a la semana?

De lunes a viernes. O sea, como el colegio, colegio.

Nosotros vamos con el colegio de los niños.

(RÍE) Ah, vale. (RÍE) Sí, sí,

y yo no falto ni un día,

ni un día falto.

Me pasa lo mismo que con el gimnasio y con todo lo que me he apuntado.

(SORPRENDIDA) ¡Al gimnasio!

¿Al gimnasio también vas, Petra?

Mañana la invito, y viene. ¡Oh, mira!

Que mañana vamos.

Yo antes... yo antes no me podía hacer así.

Y ahora, mira. No me podía abrochar los zapatos,

y ahora, en el momento que sacamos esto, hacemos...

Pues bien hecho. Y si nos mandan...

Yo es que no he ido al gimnasio jamás, nunca,

lo que tiene que el médico que tenemos aquí, me mandó.

Se puso en esa operación bikini...

(Risas)

(RÍE) Operación bikini.

(Risas)

Petra, a ti que te pongan en operación bikini,

en operación lectura, en "Operación Triunfo",

porque tú eres para triunfar.

Haces de todo, de todo. Bueno, de todo no, bicicleta, no.

(RÍEN)

Lo único que no me puedo subir es en las bicicletas.

Ah. Porque las bicicletas son muy altas,

y yo las piernas, como las tengo más bien cortas,

no me da la vuelta pa'...

(RÍE) Que no llega a dar pedales. (RÍE) Que no llego.

Petra...

(Risas)

¿Tú has probado a bajar el sillín?

(Risas)

Pues mira, Petra, yo,

como unas piernas más largas no te puedo regalar...

No, no. Te voy a regalar

una bicicleta a la que yo creo que sí vas a llegar.

Un momento, por favor.

(Música)

(RÍEN)

(Aplausos)

Pásasela, por favor.

(Música)

¡Para ti, para ti!

(Aplausos)

(Aplausos y vítores)

(Música)

Petra, yo te dejo aquí, que te acabes la novela...

Pues sí, pues sí. Que ya te queda poquito.

Y mañana te invito a que vayas al gimnasio con nosotros.

Creí que me lo habías dicho en broma, ¿me lo dices en serio?

En serio. Venga, un beso, cariño.

Hasta luego, cariño. Hala.

(Música)

"Petra también guarda un secreto: el de la eterna juventud.

Estoy segura de que en Añora todos comparten sus secretos,

y se los van pasando de generación en generación".

(Música)

Al atardecer

voy por una calle, y en un portal veo a un señor,

liado con una escalera.

(Risas)

Hola.

Hola, buenas. ¿Qué haces?

Poniendo una escalera, que nos hace falta para la procesión de la cruz.

¿La cruz? Ah, vale.

Digo: "Ya está,

ahora me hago la tonta,

disimulo,

y que me la enseñe".

Bueno, yo soy Eva. Yo, Paco.

Encantado. Paco, encantada.

Enséñamela, ¿no? No, no puede ser, no puede ser,

no podéis grabar nada, es todo secreto.

¿Por qué? Imposible.

Hasta el día cuatro, el Día de la Cruz,

y se abran las puertas, no se puede ver absolutamente nada,

solo los participantes en la cruz.

Nuestras madres... Nadie, nadie puede ver nada.

¿Nadie? Es todo absoluto secreto, sí.

Entonces, no se puede ver. No, no.

¿Ni puedo echar yo así un vistacito? No, no, no, no.

Ay, hombre. (RÍE) Una rajita.

Ábreme una rendijilla. No, que es muy secreto.

Ay, Paco.

"Es un secreto".

(GRITA) ¿Ya estamos con los misterios?

(RÍEN)

¿Qué os pasa en este pueblo?

(Risas)

Pero que no se lo digo a nadie. No, no...

Un poquito, un poquito. No.

(RÍE)

Que no, que luego me riñe el resto de componentes,

que no, que no, que no.

"Un poquito solo". "Que no".

"Que no se lo digo a nadie".

"Que no, Eva, que no, que no puede ser, que no puede ser".

No, que no, que no. Que no, que no y que no.

Que no. Cómo sois con los secretos.

(Risas)

Aquí viene a interrogaros un guardia civil, y se va desesperado.

(RÍEN)

Que no, Eva, que me caes muy bien, pero que no.

Un vistazo, con un ojo solo. Un ojo chiquitito... no.

Está cerrada la puerta, se ha atrancado, vaya por Dios.

(RÍE)

(RÍE) De verdad, entiéndeme. Entonces, nada, ¿no?

Te puedo adornos de otros años,

alguno que tenemos ahí, para luego decorar la casa.

Venga, pues enséñame algún adorno de algún otro año.

No mires. No miro, no miro, no miro.

Venga, hago así. Eso, eso, eso.

(SUSURRA) Si no es nada.

(SUSURRA) Ha dejado la puerta abierta.

(Música intriga)

Tuve que mirar.

(Risas)

¡No mires!

No he mirado, no he mirado, no he mirado.

Ahora he mirado un poco. Ahora sí.

Paco, yo tengo mucho reojo.

Debió ser la fuerza gravitatoria de la córnea, que me hizo...

¡No pude, no pude resistirlo!

Es muy bonito. Sí, sí.

Ahora yo tengo una información que, claro...

si la cuento... Es "top secret".

No, no, no, puedes ir a otras cruces y contarlo, no, no, no.

Eso no... no puede ser. Claro, imagínate que... Claro.

Claro, porque el elemento sorpresa es fundamental.

(Risas)

¡Voy a contarlo, lo voy a contar, lo voy a contar, sí!

¿Os cuento el secreto de la cruz de Paco? ¿No, sí?

(PÚBLICO) No, no, no.

Estoy pensando...

estoy pensando que no, porque con tantas cruces que hay en el pueblo,

lo mismo os da por crucificar gente, así que...

(RÍEN)

Nos guardamos el secreto.

(Aplausos)

(Música animada)

"Poco y de reojo,

pero he descubierto el secreto de las cruces de Añora,

y tengo que deciros que son espectaculares,

aunque seguro que Añora esconde mucho más".

(Música animada)

(Música)

Por la mañana me acuerdo de que Petra me había dicho

que habíamos quedado en el gimnasio,

y para allá que me voy.

(Música)

Ah, mira, este es el pabellón deportivo,

vamos a ver si encontramos a las mujeres gimnastas.

Llego al pabellón deportivo,

y me veo a Petra con sus amigas en acción.

Uy, aquí están todas.

¡Hola! Hola.

¡Hola, Petra! ¡Hola!

-Hola, guapa.

Hola. Ay, cómo te conozco.

¿Cómo estás, cariño?

Muy bien. Y vosotros, ¿cómo habéis pasado la noche?

¿Qué haces con los palos? Me dais miedo, ¿eh?

No te acerques. No me acerco demasiado.

No te acerques, que somos muy brutas cuando nos liamos a hacer.

¿Cómo te llamas? Yo me llamo Isabel.

Escúchame una cosa, Isabel. Dime.

Lo tuyo es palo de escoba de verdad.

Yo, el palo de escoba, de fregona y de todo lo que me echen.

¿Tú tienes agujetas luego? Yo no tengo agujetas,

llevo muchos años haciendo esto, y agujetas no tengo.

¿Muchos años? Y tengo 84, y voy a cumplir 85 años.

¿Cómo se lleva eso?

Uy, de maravilla, hija,

de maravilla: voy a bailar, voy a la escuela... voy a todo.

Soy muy apañada. ¿Qué echas de menos de la juventud?

Pues mira, echo de menos de la juventud... yo qué sé,

hacer el amor, que ya no lo hago. No me digas.

O sea, que hay mucho amor, pero de hacer el amor, andamos flojito.

Amor, amor sí, pero luego, de hacerlo, ya es distinto,

ya son sopitas y buen vino, hija mía.

(Risas)

Muy buenas noches, Isabel. Buenas noches.

Ojo, porque ella dice que ahora son todo sopitas y buen vino,

pero me da la impresión de que lo que Isabel quiere...

es remover el potaje.

(Risas)

¿Es usted su marido? ¡Claro!

¡Hola!

¿Vosotros qué erais, más de sábado, sabadete,

o de al tuntún, aquí te pillo, aquí te mato?

En una vez al año.

(Risas)

Enhorabuena, señor. Tengo que decirte que tienes la única mujer

del pueblo que no guarda secretos, lo cuenta todo.

(RÍEN)

(Aplausos)

(Música)

Mirad, todo granito y cal, granito y cal, todo son sillares

de granito, que es la arquitectura típica noriega pero también

de todo el Valle de los Pedroches. Pero aquí en Añora es donde está

más conservado. Todo el pueblo está lleno de fachadas de tiras.

(Música)

"Luego, más tarde, voy caminando por una callecita"

y veo un escaparate, una tienda...

¡Oh!

¡Hola! ¿Qué tal? Pues mira, trabajando un ratito.

Mira qué bien. Eva. Yo Pilar.

Mucho gusto, Pilar. Encantada.

¿Qué, aquí, trabajando? Trabajando, echando un poquito de...

Unas horitas aquí. A ver si engañamos a alguien.

De eso se trata. ¿Esta es tu tienda?

Esta es mi tienda, este es el Corte Inglés de Añora.

¡¿Ah, sí?! ¿Es el Corte Inglés? Sí, eso me dicen.

¿Por qué? Porque tengo casi de todo,

pues le pusimos el Corte Inglés. Es verdad que tienes casi de todo.

Es pequeña, pero vamos. Tienes mucho de todo. Lo tienes...

Petado.

(RÍE) No lo iba a decir yo. Lo tienes petado.

Es un Tetris.

Eso está más relleno que el pantalón de un torero.

Vendes de todo. Limpieza, material escolar,

cosas, cachivaches; cosas útiles, cosas que no...

(RÍEN)

Ahí hay de todo. No sé si hay... Te aconsejo muchísimo que no te quedes

nunca sin "pupulina". (RÍEN)

¿Qué es lo que más vendes?

Pues la limpieza vendo bastante, material escolar también.

¿Y qué es lo más raro que tienes en la tienda?

¿Lo más raro?

Pues yo. (RÍEN)

Lo más raro yo, pero no me vendo. Eva, yo no me vendo.

(RÍE) Tú no estás en venta. Yo ya me vendí.

¿Cómo que te vendiste? Porque ya no...

¡Ah! Que estás ya... Formalizada, casada, con dos niñas.

Ya nada. ¿Contenta o...?

Sí, muy bien. ¿O te "desvenderías"?

No, muy bien, muy bien.

Algunas veces le tengo que dar con el látigo, pero no...

¿Vendes látigos aquí también? También.

Tú con el látigo, Pili...

Paco, a ti se te acerca Pili con el látigo

ahí a la puerta que no está cerrada

y le dices: "Pasa, pasa, mira. Echa fotos, si quieres, cuélgalas

en Facebook". (RÍEN)

¿Son "gastones" aquí, en Añora? Sí, no me va mal, ¿eh?

Pues contenta. Además, esto no lo cierro yo, vamos.

Esto es mi vida. Es mi casa, en otro sitio no podría estar.

Porque la verdad que me anima mucho esto.

He pasado en casa cosas un poquillo gordas, durillas,

y esto me ha dado una vida genial. ¿Qué te ha pasado?

Pues mi madre murió hace dos años, en un accidente en casa.

Y cosas familiares que te vienen en la vida.

Esto me ha aportado ayuda... Tela. ¿La echas de menos?

¡Uf! Mucho. ¿Sí?

Mucho, mucho, era mis pies y mis manos.

¡Ostras! ¿Tanto? Sí, vivíamos casi juntas; ella abajo

y yo arriba, estábamos siempre juntas, o sea que...

Pero bueno, la vida.

¿Qué le dirías, si pudieras, a tu madre?

¡Uf! ¿Que qué le diría?

Pues no sé. Ahora mismo...

Le digo de todo, ¿eh? La tengo todo el día mente.

¿Ah, sí?

¿Tú crees que ella te está viendo ahora?

¡Uf! No sé.

Algunas veces pienso que sí y otros días, yo qué sé.

Es muy difícil.

¿Te gusta pensar que sí? Me gusta pensar que sí, claro.

(Música emotiva)

Hay veces que me da fuerza, también. Pienso en ella y digo: "Esto tengo

que salir yo pa'lante, ¿sabes?". Pero en fin, no sé yo cómo explicarte.

Pero bueno. Es lo que hay, es la vida.

(Continúa la música)

"Pilar, yo creo"

que si por un agujerito esta noche tu madre nos está viendo,

estoy casi completamente segura de que estaría muy orgullosa de ti.

De tu generosidad, de tu alegría,

de tu simpatía y de que eres una mujer, hasta sin látigo,

imponente.

(Aplausos)

(Música)

"A veces, las personas que queremos se van.

Pero siempre nos dejan su huella.

Un recuerdo que nos ayuda a tirar hacia adelante.

Sin olvidar lo que nos enseñaron.

Pili tiene la fuerza suficiente como para no desfallecer nunca.

Y acabar dejando su propia huella en Añora".

(Música)

Mira, hay un señor aquí.

¡Hola!

¿Qué tal? Buenas tardes. ¿Cómo te llamas?

Miguel. ¿Qué haces, Miguel?

Pues tenía la tarde libre, y como estamos en primavera, he aprovechado

para buscar, vamos, estoy intentando buscar gurumelos.

¿Gurumelos? Es una seta muy típica

de Huelva, pero que poco a poco se está introduciendo aquí,

en el Valle de los Pedroches. Oye, ¿me puedo apuntar?

Sí, vente conmigo. ¿Sí, puedo?

Yo creo que vas a disfrutar. Es un... Una afición que engancha.

¡Vamos a verlo! Venga.

¿Cómo son?

El gurumelo es una seta, es una Amanita.

Y en su fase juvenil está enterrada bajo tierra,

entonces se extrae con este pincho.

Y luego en su fase adulta sale en forma de seta,

con su sombrero, con su pie; pero cuando tiene de verdad calidad

es cuando está encerrada en forma de patata o de huevo.

Miguel. Muy buenas noches.

El gurumelo, yo, de toda la vida,

había pensado que era el enemigo de los pitufos.

(RÍEN)

Pero no. Resulta que es una seta que

sale... Bueno, que no sale, que crece bajo tierra.

Qué listos son los gurumelos.

La única manera de librarse de la "pupulina" es estar abajo.

(RÍEN)

¿Y cómo lo ves esto bajo tierra? Debajo tierra ves una grieta.

¡Ah! Se levanta un montículo,

y entonces sabes, en forma de estrella, pinchas y...

Hay veces que te equivocas. Un gurumelo o es un topillo.

Hay que saber las zonas donde los podemos localizar.

Conozco una zona donde haya gurumelos, intento no difundirlo,

porque si no, me los quitan. Te guardaré el secreto.

Nunca diré que hemos estado aquí.

¡¿Qué os pasa en este pueblo con los secretos?!

(RÍEN) No reveláis ni las fotos,

No reveláis nada.

¿Vosotros sois un pueblo o una sucursal de la CIA, qué sois?

Bueno, pues vamos a ver si vemos algún gurumelo.

A ver si vemos alguno.

Una zona que hay por ahí, que yo creo que está sin arar.

Y luego allí una zona, que puede que los haya. Eso está arado,

ahí no lo vamos a encontrar. Párate, que voy a ver...

(Música)

¿Estás avistando, Miguel? Estoy viendo a ver qué terreno...

(Continúa la música)

Voy a ver dónde estaba... (RÍEN)

Yo pensé: "Esto se me va a dar de vicio". Porque son exactamente

los mismos movimientos que yo hago cuando he aparcado en un parking

y no encuentro el coche. (RÍEN)

¿Qué buscas? Viendo el...

El terreno que no ha sido arado.

Mira, aquí han cogido uno. Ajá.

Mira, restos, ¿ves? Aquí ya hemos llegado tarde.

"Aquí han cogido uno, hemos llegado tarde".

"Gurumelus interruptus".

¿Qué hacemos, seguimos? Allí hay siete u ocho agujeros

que son buenos. Allí es donde más hay.

¿Y por qué no hemos ido ahí desde el principio, Miguel?

(RÍEN) ¿Está complicado o soy yo, Miguel?

No, una grieta y... Sí, una grieta...

Nada, no vemos ninguno.

(Música)

Había uno por aquí que le eché yo una...

Estaba por esta parte. No veo grieta.

No veo grieta, no veo montículo.

¡Ojo, cuidado! "Y de repente, detrás de un árbol"

hay una grieta, escarbamos con el pincho...

¿Aquí? ¿Lo estoy haciendo bien? Sí, bordeando ahí.

¡Oh! ¿Ves como hay uno?

¡Oh! ¡Oh! ¡Mi primer gurumelo!

Míralo, ahí está. Siempre hay que olerlo.

Huele a tierra mojada. (RÍEN)

Y yo: "Sí...".

¿A qué va a oler? ¿A coche nuevo? ¡Si está dentro de la tierra!

(APLAUDEN)

Un abrazo, Miguel. Bueno, venga.

Oye, me voy más contenta.

Muchas gracias.

Me voy...

¿Dónde estamos?

Pues... ahí va a ser que en el campo se pierde uno.

Yo creo que el coche, donde hemos entrado, la entrada,

yo creo que está por allí. Yo creo que sí.

Por allí me voy. Gracias, Miguel.

(Música)

Y venga a andar por el campo...

¿Dónde estará el coche?

Sola.

Perdida.

(Continúa la música)

La próxima vez, Miguel, por favor, me das las coordenadas

y no te preocupes,

no te preocupes ni un poco porque te voy a guardar el secreto...

Vamos que te guardo el secreto.

Soy incapaz de encontrar el sitio.

(APLAUDEN)

Hola, buenas noches. Buenas noches. Hola.

Qué poca luz da esto, ¿no? Bueno, no creas.

¿Cómo que no crea? Es que no alumbra al sitio.

Mira, fíjate en la fachada.

Ah, es verdad. La fachada está muy iluminada.

Claro. Y el camino pues no tanto...

Claro. Yo soy Eva. ¿Cómo te llamas?

Manuel. Manuel, muchísimo gusto.

Encantado. Muy buenas noches, Manuel.

¿Qué tal? Bien.

La iluminación de aquí...

Qué inquina le tienes a la iluminación, ¿eh?

¿Y tú qué? ¿Esto lo tienes muy observado porque vives cerca o qué?

Sí, yo vivo ahí. Y, sí, me dedico a esto por las noches.

La astronomía es mi pasión. ¡Ah, que te dedicas a la astronomía!

Pensaba que me ibas a decir: "Me dedico a la electricidad o...".

No. Si fuera electricista ya lo había cambiado. Ya lo hubiera cambiado. Sí.

Claro, esto para la astronomía molesta.

Mucho. ¿Qué haces con el ordenador?

Bueno, cosas de astronomía. (RÍE) ¿Cosas de astronomía?

¿Me explicarías tus cosas de astronomía?

Claro que sí. Ah, ¿sí?

Claro. Venga, pues vamos.

Venga, estupendo. Tú me dices.

Pues aquí, a mi casa. Pasa.

Venga, vamos.

Ah, mira, pero lo tienes ya montado. Claro.

O sea, ¿observas las estrellas todos los días?

Casi todos los días. Cuando está nublado no, Eva.

Ya me imagino. (RÍE) Y si llueve, tampoco.

Pero así, los días que hace bueno, aprovecho.

¿Es tu profesión? No.

(SORPRENDIDA) Ah, no... Yo soy empresario

y me dedico a otra cosa.

Pero todo el estrés que me produce la empresa durante el día...

aquí se me va.

¿Sí? Claro.

Yo con esto me evado, me voy a una galaxia por ahí y se me olvida todo.

(RÍEN)

¿Tú crees que hay vida en otros planetas?

Bueno. Yo creo que sí. ¿Sí?

Vida, no como tú y yo, este tipo de vida es...

Y extraterrestres verdes de las películas tampoco, ¿no?

Bueno, a lo mejor son verdes y a lo mejor miden 3 m.

Fíjate, si nosotros hubiéramos tenido un poquito de menos gravedad,

a lo mejor tú y yo medíamos 3 m.

Si pudiéramos vivir en Júpiter a lo mejor éramos...

Liliputienses. Muy pequeñitos.

(RÍEN)

La verdad es que contigo aprendí que hay un mundo exterior...

Un universo entero.

Os imagináis que llegan los aliens a Añora...

¿y son pelirrojos? ¡Oh! ¡El cura era astronauta!

(APLAUDEN Y RÍEN)

¿Tú cómo te sientes como ser humano con estos conocimientos?

Conociendo todas estas cosas...

Los seres humanos somos muy estúpidos.

Bueno, y egocéntricos. Sí, sí.

Nos enredamos en cosas... Absurdas. Y no somos nadie.

Y no disfrutamos de esto, de estas cosas que podíamos disfrutarlas.

Nos empeñamos en apagarlas.

Les ponemos tantas luces que se apagan las estrellas.

¿Quieres ver la Luna? Quiero ver la Luna. ¿Me la enseñas?

Claro.

Creí que no me lo ibas a preguntar nunca.

¿Qué hay que hacer, qué hago?

De momento, mirar. Mirar.

Voy a poner el telescopio en estación, que se llama.

(Pitido)

Alineación conseguida. Vale. Alineación conseguida.

(SUSURRA) Me va a llevar a la Luna.

Yo no he visto nunca la Luna nada más que desde abajo.

Tiene un cutis que es un asco. (RÍE)

Mírale el cutis. Voy a ver.

(SORPRENDIDA) ¡Ah!

¡Ostras!

Ay, pero es muy bonita. Tiene un cutis feo, pero es preciosa.

¡Ostras! Cualquier cráter de esos...,

¿sabes qué diámetro tiene? Ni idea.

De aquí a Córdoba. (RÍE ASOMBRADA)

100 km. 150... 200 km... Esos que estás viendo ahí.

Nunca en mi vida

me podía imaginar que pudiera ver algo así.

¿Lo habéis visto? (PÚBLICO) No...

Pues lo vais a ver. Ponme una Luna ahí.

(PÚBLICO) ¡Oh!

Manuel, ver el cielo contigo es una manera fantástica

para darme cuenta de la poca importancia

que tenemos los seres humanos

y de lo pequeñísimos que somos en la galaxia.

Muchísimas gracias, Manuel,

por abrirme las puertas del universo.

Gracias.

(APLAUDEN)

(Música)

"En Añora he viajado a la Luna sin despegar los pies del suelo,

y aquí, mirando al cielo,

me pregunto qué secretos habrá más allá.

Ahora mismo solo se que aquí nunca me sentiré como una marciana

porque me han tratado como a una estrella.

Y que el secreto de Añora

es que incluso antes de irte ya la empiezas a añorar".

(Música)

Qué bien me lo he pasado estos días con vosotros.

Me habéis hecho sentir como en casa.

Y ahora que he pasado 48 horas con vosotros

puedo decir que me siento vuestra paisana.

Paisanos de Añora,

sois muy buena gente".

(Aplausos)

Ay, las Catis.

No te han contado los secretos de la cruz, ¿no?

Contádmelo ahora, contádmelo ahora. No, no.

Tienes "pupulina" aquí. Pues claro que la tengo.

Pues me duchado.

¿Esto qué es, Kiko? Esto es un almendro.

El hueso con el hueso, ¿no? Y lo otro con lo otro...

Y lo otro con lo otro. Que todos los injertos nacen iguales,

pipa abajo y macho arriba... Y hueso arriba.

(RÍEN)

Paco, tú y yo tenemos un secreto. Un secreto. Vaya, vaya.

Esto no es secreto de estado, es secreto de pueblo.

Secreto de Añora.

(Música)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Añora

La Paisana - Añora

27 sep 2019

Añora esconde un secreto y ‘La Paisana’ pone rumbo hacia esta población del Valle de los Pedroches, al norte de Córdoba, para descubrirlo. Allí, Eva Hache conoce a las Catis y cree que el gran secreto de Añora es la fiesta de las Cruces y cómo cada grupo las decora. Sin embargo, Añora guarda muchos más secretos y todos los paisanos los comparten con Eva.

Contenido disponible hasta el 18 de febrero de 2024.

ver más sobre "La Paisana - Añora " ver menos sobre "La Paisana - Añora "
Programas completos (5)
Clips

Los últimos 34 programas de La paisana

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos