Una nueva mirada a los pequeños pueblos de España, en los que Eva Hache pasará 48 horas para conocer a sus gentes y sus historias. La humorista emprende este viaje con su coche naranja, con el que visitará Artajona (Navarra), Calaceite (Teruel), Chulilla (Valencia), Añora (Córdoba), Elciego (Álava), Alfoz de Lloredo (Cantabria), Oña (Burgos) y Rascafría (Madrid). Un recorrido que mostrará la pluralidad y riqueza de los miles de pueblos que conforman España.

La primera temporada del espacio, presentada por Pablo Chiapella, obtuvo una gran acogida (1,6 millones y 11,9% de media, con el liderazgo en su franja en el 70% de sus emisiones).

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Para todos los públicos La paisana - Calaceite - ver ahora
Transcripción completa

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo...

Sentirme como en casa, en todos los rincones.

(Música)

"Hola. Soy Eva Hache, y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo...

Sentirme como en casa, en todos los rincones.

Ser de pueblo... mola. Así que agarro el coche, el micro,

y a 'paisanear' que me voy".

(Canción en inglés)

"Hoy me dirijo a Calaceite, un pueblo situado a medio camino

entre Teruel y Zaragoza. Aquí viven 1011 paisanos.

Y con ellos me pasaré 48 horas".

(Aplausos)

¡Buenas noches, paisanos de Calaceite!

(Música)

(Música)

He cruzado 100.000 mares, y he tenido la certeza

de ir poniendo de mi parte al azar y a la paciencia.

Y he seguido hacia delante por mi senda.

Oh, oh, oh, hay un sitio donde solo llego yo.

Oh, oh, oh, no hacen falta las agujas del reloj.

Oh, oh, oh, hay un sitio donde solo llego yo.

Donde solo llego yo.

¡Qué días me he pasado con vosotros! Me habéis hecho vivir...

unas aventuras extraordinarias. Con vosotros he vibrado,

Con vosotros he trepado, con vosotros he visto doble,

he quemado casi medio pueblo, he intentado escaparme

y hasta he muerto.

(Risas)

Sí,Oh, oh, oh, hay un sitio donde solo llego yo.

Oh, oh, oh, hay un sitio donde solo llego yo.

Donde solo llego yo.

Yo llego al pueblo, me pongo a andar, y de lejos...

Veo como una bici doble.

(Risas)

Pero como con un tío doble también.

(Risas)

Pero ¿qué es esto? ¡Hola!

Hola, buenos días. ¿Qué tal?

Muy bien.

Es que le estoy viendo doble. Nunca había visto un tándem,

montado por dos personas exactamente iguales.

¿Quiénes sois? Nosotros somos de aquí del pueblo,

nos llamamos Marcos y Óscar. Marcos y Óscar.

(A LA VEZ) Sí. ¡Óscar y Marcos! Marcos y Óscar.

Marcos, Óscar, Óscar, Marcos...

(Risas)

Me da igual. No... No... Da lo mismo. No os distingo.

(Risas)

Yo digo, ¿son hermanos, o...,

o sus padres aprovecharon un dos por uno?

¿Cómo se lleva lo de ser gemelos? No sé. La gente nos ve iguales.

Pero nosotros, no. Vosotros os distinguís, ¿no?

Sí, sí. Claro. Desde dentro...

Nosotros no nos vemos iguales, claro.

-Nosotros nos vemos diferentes totalmente.

Sí, ¿eh? Yo me miro al espejo y no lo veo

igual. Yo veo... Sí que veo un aire parecido, pero igual, no. No.

¿En serio? Ellos dicen: "No, nosotros nos vemos diferentes".

Ya.

(Risas)

Él tiene barba, de tres días, así, una... ¿Y tú...?

También, también. Tú tienes pelazo, tú tienes pelazo.

Y tú, en cambio, pues también.

(Risas)

También, también tienes pelazo.

Tú estás delgado... Tú, gordo tampoco estás...

(Risas)

Y encima, pues van por el pueblo en tándem.

(Risas)

¿Qué habéis hecho como gemelos? Pues muchas barbaridades.

¿Qué...? Se... Se puede, ¿no? Siempre, a lo mejor alguno

que ha hecho algo malo, y decimos... A lo mejor, que ha sido el otro,

y has sido tú. Y nunca sabe quién ha sido quién.

Mi abuelo, hay veces que nos da la paga, a lo mejor,

así en domingo o lo que sea, y..., y a lo mejor vas allí tú una vez

y dices: "Sí, ya pasará tu hermano". Pasas otra vez tú, pasa el mismo,

y te la vuelve a dar.

(Risas)

Fijaos si es fácil distinguirlos, que hasta su abuelo los confunde.

(Risas)

Fuimos a conocer a Jaime.

Mira, es aquí. ¿Es aquí?

(Música)

Hola. Hola.

Buenos días. Buenos días.

Yo soy Eva. ¿Qué tal? ¿Cómo te llamas?

Jaime Jiménez. ¿Los conoce?

¿Estos? Estos son mis nietos. ¿Son nietos?

Claro. Preséntamelos.

Sí. ¿Cómo se llaman?

Francisco y Óscar. -Francisco, no. Marcos.

Marcos. Marcos.

(Risas)

¿Dónde está Francisco? ¿Quién es Francisco?

(Risas)

¿Qué merienda usted, Jaime? Yo veo doble. Pero usted ve triple.

(Risas)

A ver si en lugar de ser gemelos vais a ser trillizos.

Y resulta que vais solamente de dos en dos porque no hay

más sillines en el tándem.

(Risas)

(Aplausos)

¿Son buenos chicos? Ay... Cuando duermen.

(Risas)

Mira, estamos cerca, y a lo mejor no los veo ni en un mes.

¡Ostras! Que encima, me dice:

"No. A veces los tengo que ir a buscar para darles la propina".

Digo: "¡Hombre, por Dios...!"

(Risas)

Pero, ¿vosotros cómo sois? Si no tenéis tiempo de pasar

a ver a vuestro abuelo, mandar a Francisco.

(Risas)

(Aplausos)

(Música)

Hola. Hola.

¿Qué tal? Buenos días. Muy bien.

¿Quién eres tú? ¿Yo? Joaquín.

Yo soy Eva. Tanto gusto.

Igualmente. ¿Qué eres? ¿De Calaceite?

Sí. ¿De toda la vida?

Toda la vida. He nacido aquí en Calaceite.

O sea, todo el mundo te conoce. Todo el mundo.

Me conocen aquí en el pueblo, y me conocen ya aparte del pueblo,

porque aquí siempre en fiestas hacen una barra enjabonada,

y bueno, y casi siempre he sido el..., el campeón.

¡Ah! Pero espera, espera un momento.

Una barra enjabonada, ¿qué es? ¿Una barra de bar enjabonada?

No. Es una barra, como un poste de la luz...

Ah... Se pone jabón, y es trepar,

y cuando llegas arriba es coger, que ponen una paletilla.

Joaquín, ¡buenas noches! Joaquín es el famoso del pueblo.

(Risas)

Joaquín es el campeón de la barra enjabonada.

(Risas)

¡Ostras! Y la barra enjabonada, esta,

claro, la pondrán en fiestas y ya está.

En fiestas. Solo lo hacemos en fiestas.

Claro, claro. No está ahora puesta. A ver, la barra, sí.

Está en una ermita, está allí todo el año está la...,

la barra... Ah, ¿está la barra?

Sí. ¿Me enseñarías a trepar a la barra?

¡Claro! ¿Sí?

Claro que te enseñaría. ¡Vamos!

Subir, no sé si subiremos, pero enseñártelo...

Venga. Pues vámonos.

Pues vámonos. Venga, va.

Vamos. Vamos a subir por la barra.

Enjabonada.

(Música)

Cogemos la escalera, unos monos, y nos vamos con el coche,

a ver la barra. Venga. Pues vámonos para la ermita.

Vámonos.

(Canción en inglés)

Llegamos...

Esta es la barra. Madre mía.

Hay que trepar por aquí...

(Risas)

Seis metros de barra... Pues esto se...

Se hace un círculo, y nosotros, todos subiendo al medio,

y... Y la gente, todos dando vueltas, y todos mirando,

y aplaudiendo, y gritando: ¡Y va, y dale!

Y bueno, y aquí te enciendes, es que te... Te enciendes.

Porque yo, a ver. Yo ya he sido campeón muchas veces

y... A ver. ¿Cuántas veces?

¿Cuántas veces has ganado? Pues no lo sé. Lo menos, 20 o... 30.

Yo qué sé. No lo sé. ¿Y tú te entrenas?

No, no, no entrenamos. Solo es de...

De barra enjabonada a barra enjabonada.

¿Te has lesionado alguna vez? No.

¿Nada? A ver, ojo. Cuando termina...,

terminas de subir a la barra enjabonada, estás una semana

que no puedes andar. Porque la piel, la piel del pecho

y..., y la piel de aquí y la piel de aquí... se va.

Pelos en el pecho, si tienes, es que no te queda ni uno.

(Risas)

¡Has ganado 20 o 30 veces! ¡Y sin entrenar! ¡Ja! ¡A pelo!

Bueno, a pelo, no. En tu caso,

un poquito más a contrapelo, porque claro, la barra te depila...

La barra es como hacerse las ingles brasileñas con papel de lija.

(Risas)

(Aplausos)

¿Hay alguna norma que no...? No.

Nada, ¿no? Esto es subir uno detrás de otro...

Subir, subir y... Subir uno detrás de otro, y...

Y ya está. Nosotros nos echamos,

pegamos un saltico para..., para subir dos dedos más.

Claro. Entonces, esto es.

Es... esto. ¡Pa! Chica, qué impacto.

Me dolió hasta a mí.

(Risas)

Pillas fuerte, levantas pies... Ostras...

Se agarró ahí, con una fuerza sobrehumana...

Madre mía. ¡Venga, venga, venga, venga!

¡No flojees! Chi... Chi, chi. Chi, chi.

Como si tuviera un muelle en alguna parte de su cuerpo...

Chuc, Chun. Chin, Chun. ¡Dale!

No subo más.

(Risas)

Y entonces me toca a mí. Y digo: "Allá voy yo,

barra enjabonada".

(Música)

Voy a probar. ¡Ostras, ti...! Estoy por que me...

¡Va, fuerza! ¡Va! ¡Aprieta las piernas!

Eh... Pa arriba... ¡Arriba!

¡No puedo! Yo te aguanto, venga. ¡Arriba!

Venga. Arriba. Va, va.

¡Ah! ¡Aprieta! ¡Aprieta! ¡Fuerza en las piernas, fuerza!

Cruza las piernas. ¡Ah!

Aprieta las piernas de un pie al otro. ¡Va, dale caña!

Es impos...

¿Tú qué te crees que yo tengo en las piernas? ¿Velcro?

(Risas)

Yo te hago de banqueta. Súbete encima. ¡Súbete!

Pero hombre, ¿cómo te voy a...? ¿Te voy a pisar, Joaquín?

Súbete. Pero...

Va. Con las botas y todo.

Sí. Tú pisa. Pero si es que me da muchísimo...

¡Sube! Me da muchísima...

¡Ay, madre! Venga.

Yo me subía al lomo de Joaquín, como si eso fuera

un taburete de verdad...

(Risas)

Me agarré a la barra con todas mis fuerzas...

¡Venga, uh! ¡Ahora! ¡Ya estás!

Pero si no he tenido tiempo... Me caigo como... No lo has visto.

No he tenido tiempo de salir para que tú has bajado.

(Risas)

¡Si no te dio tiempo ni a verme!

(Risas)

Ahora, te digo una cosa, Joaquín. Yo... te admiro profundamente.

Pero no se te ocurra volverme a decir, por favor,

que me suba a una barra enjabonada, entre otras cosas,

porque yo ya llevo hecho el láser.

(Risas)

Muchísimas gracias.

(Aplausos)

(Música)

Esto es espectacular. Estamos en Aragón.

En la comarca de la Matarraña. También conocida

como la Toscana española. Si fuéramos hacia el noroeste,

nos encontraríamos con Zaragoza. Allí está Teruel,

si fuéramos hacia el Este, nos encontraríamos con Cataluña.

Y aquí..., a mis pies, está Calaceite.

(Canción en inglés)

Hola. Hola.

¿Qué tal? Bien.

¿Dónde vas? Voy a trabajar.

¿Cómo te llamas? Claudia.

Yo soy Eva. Sí, yo te conozco ya.

Ah, ¿me conoces? Sí. Es que me confundían contigo.

¿Qué dices? Durante una temporada muy larga

me estuvieron llamando Eva Hache por todos lados.

¡Pero hombre! Hombre, sí, un poco sí que nos...,

nos parecemos, ¿no?

Algo. Yo creo que sí.

Por el pelo corto... Sí, la nariz...

A ver... Hombre, tú eres más vieja que yo,

¿eh? Oye, oye, guapa. Pero bueno.

(Risas)

Gracias.

(Risas)

Que me dice: "Soy tu doble". Digo, pues habérmelo dicho antes,

mujer, y hubiéramos pedido un tándem.

(Risas)

Si yo te hubiera conocido antes, Claudia, a la barra enjabonada

te vas tú de cabeza a depilarte el entreteto.

(Risas)

(Aplausos)

¿Has firmado alguna vez algún autógrafo o algo?

No. ¿Y te han pedido una foto, o...?

Yo espero firmar autógrafos y fotos por ser cocinera. No por...

Ah, ¿tú cocinas? Claro.

Ajá... Tengo un restaurante.

¡Ah! ¿Tienes un restaurante? Sí.

Pero eres muy joven. Sí, con mi hermana.

Sí. ¿Qué es lo que más te gusta

de ser cocinera? Mandar.

(Risas)

A todos.

(Risas)

¿Qué eliges? ¿Cocinera, o mandar?

Y dice: "Pues mandar en la cocina". Digo, toma ya.

La señorita Rottenmeier de los fogones.

Tú pa' acá. A tu bar llega Chicote,

y lo pones más tieso que la barra..., sin jabón ni na.

¡Quieto ahí! ¡Sa, ah, sa, sa, ah...!

(Risas)

¿Te gustaría trabajar...? Qué sé yo. ¿En un restaurante Michelín, o...?

No, ya estuve. Y la verdad, que se trabajaba mucho

y aprendí muchísimo allí. ¿Te mandaban?

Me mandaban, claro. Ocho hombres contra una nena de 16...

¿Quién iba a perder? A callar y a..., Y a hacer la faena.

¿Y si no pudieras mandar? ¿Si estuvieras...?

Imagínate, que te hubieras quedado en aquel restaurante,

¿serías más infeliz que ahora? Seguramente no podría...

No podría haber trabajado allí. Entonces...

Pero, ¿por qué no podías ir?

Porque por mi enfermedad no..., tengo enfermedad de Crohn, y entonces

es bastante complicado de trabajar.

¿Por qué? Pues porque tienes mucho estrés,

y tienes muchas bajas, mucha medicación,

controles médicos cada dos por tres, y eso, en ninguna empresa te lo...

Te lo permiten. ¿Y tienes muchos ratos

de..., de..., de baja? Bueno.

¿En que hay pico de enfermedad o...? Uno al año, seguro.

¿Y cómo lo llevas? Bien.

Ahora me han cambiado el tratamiento, y muy bien.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Y cómo es la vida ahora? Bien.

Ahora estoy muy contenta. Este... Yo creo que este nuevo

tratamiento me va a ir muy bien, muy bien, y...

Pues bueno, pues voy a poder trabajar mucho y voy a poder mandar mucho.

Claro.

¿Qué has aprendido de esto? Bueno. Aprendes a que toda la gente

no... No está allí siempre. Porque los amigos no son amigos,

sino que, cuando estás mal, no... No están.

¿Has tenido muchas bajas, de amistades?

Sí. Ostras.

Tranqui.

Sí. Ayer lo contaba en el hospital de día. Había una...

Una monja que venía al hospital de día,

donde ponían el tratamiento, y me dijo:

"Cuando estés enferma sabrás quién de verdad son tus amigos".

Y es verdad, te quedas con... nadie. Ostras... ¿Tanto como eso?

Bueno. Siempre tienes a la familia. Pero los amigos fallan.

Claudia, ¿Cómo estás?

Es que la gente, de pronto,

tú te das cuenta de que tienes amigos, los pierdes,

y que no son capaces ni de preguntarte cómo estás.

Es verdad que los amigos, hay veces que no son buenos amigos,

pero chica, es que me lo pones a huevo.

¿A ti te gusta mandar? Pues a los malos amigos

se les manda...

(Risas)

(Música)

Abrigaros, que hace frío. Mira que..., que manda,

¿eh?, la tía. Es una... mandurrotona.

Me voy a abrigar.

(Música)

Qué historia la de Claudia. Con ella me he dado cuenta

de que a un amigo no se le dice: “mañana te llamo”.

Se le llama, y punto. Qué bonito sería

que esta misma noche todos llamemos a quien más queremos

para preguntarle, simplemente, cómo están.

Lo que tengo claro es que Claudia nunca más podrá decir

que no tiene ninguna amiga. Porque yo ya me considero

una de ellas. Y si es verdad que la vida

pone a cada uno en su sitio, cuidado. Porque en esta vida

Claudia va a mandar, y mucho.

(Canción en inglés)

Peluquería Alfredo. Pero que esto tampoco parece

una peluquería, una peluquería tampoco parece, ¿no?

Parece un..., una casa. Pues vamos a ver.

(Timbre)

(Timbre)

(Pitidos)

Hola, ¿se puede? ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Aquí estoy programando la máquina. Ajá...

Que no iba bien, y ahora ya... Parece que va ya funcionando.

Pi, pi, pi. Pi, pi.

(Risas)

Pu, pi, pi, pu...

(Pitidos)

Y ahora, cuando ya está, supongamos...

¿Ves? Si yo me pongo,

¿me riza el pelo ahora? No, ¿no? No.

Bueno, tampoco tengo yo mucho que rizar.

No. Que digo, ¡me cago en la mar,

que estoy entrando en la nave espacial

de 'Encuentros en la tercera fase'! ¡Ojo!

(Risas)

Tú tienes al Millán Salcedo encerrado ahí.

Pi, pi, pi, chi, qui, pi, pi...

Bueno, tú eres Alfredo... Yo soy Alfredo, sí.

Yo soy Eva. Tanto gusto.

Y eres Alfredo, peluquero, claro. Peluquero de muchos años.

¿De hace cuánto? Pues 38 o así.

Ajá... Tú lo llevas natural, ¿no? Muy natural.

Bua... Yo llevaba el pelo largo, y mira cómo me he quedado.

¿Llevabas largo? Bua, por aquí...

¿En serio? Mira, yo cogía el espejo, ¿eh?

Tenía un espejo delante, otro detrás, me cogía así, me miraba,

y clin. ¡Y clin! ¡Y clin! Y nada, y me lo iba cortando.

Pero tú eres un peluquero de película, ¿no?

De película, hombre. De película, no. He hecho películas.

Estuve de peluquero para... La película "Libertarias".

Ah... ¿Y qué tal? Muy bien. Muy contento.

Allí, bueno. Dije... Bueno, si podía salir.

Digo, ya que hago la película y tal...

Digo... Digo... Pues a ver si podía salir.

Y me dijeron: "Sí, hombre, sí". ¿Y qué..., y qué...? ¿Y qué hiciste?

Pues allí pusieron una cruz en el medio de la plaza...

Ajá... Y bueno, pues... estirábamos,

a tirar la cruz. Y entonces, pues mira, pues allí...

Salí en aquella escena. Y cuando hicieron

la fotografía de portada, también.

O sea, ¿que en el cartel de la película?

Sí, sí. Qué bueno.

Ya... Al cartel de la película, pues pone "Peluquería Alfredo",

también lo pone, también. Me dijiste, además, que salías

en el cartel de la película, en la foto de la portada

de la película. La he buscado.

(Risas)

Vamos a verla.

¿Cuál de las tres eres?

(Aplausos)

Es una maravilla la máquina: “Pi, pi, pi, pi”,

lo que hace con las permanentes.

(Risas)

¿Te gusta el cine? No.

Ah... No.

Ah, no te gusta. Solo la tuya. No. Yo... Ahora lo has dicho,

solo la mía. Yo, el cine sí que no...

No me des nada porque... Pero ¿has ido al cine, alguna vez?

Solo a la película de “Libertarias”. Solo.

La única película que he visto en un cine, esta.

Ninguna más. Pero ¿no has visto... "Casablanca"?

Nada. Ni blanca ni negra. ¿"Titanic"?

Lo he oído. Pero tampoco. "Lo que el viento se llevó".

Tampoco. ¿Pero ninguna?

Ninguna. ¿Ni del Oeste,

cuando eras pequeño...? Nada.

¿"Eduardo Manostijeras"? Eh...

¿No has visto "Eduardo Manostijeras"?

No. No me digas que no has visto

Eduardo Manostijeras. No.

Que es un peluquero. Pues no me suena de nada.

(Risas)

O sea, a ti, de toda la historia del cine,

la única película que te gusta es en la que sales tú.

(Risas)

Te voy a proponer para que presentes la gala de los Goya.

Porque va a ser de la única manera que se nos haga corta.

(Risas)

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Hola.

¡Hola! Hola, ¿qué tal?

Bien. Soy Eva.

Yo, Carmen. ¿Y tú cómo te llamas?

Yo soy Maribel. Ay, Maribel. Y Carmen.

Sí. ¿Qué sois vosotras? ¿Amigas?

Sí. -Sí, amigas.

¿O familia? No, fam... Bueno, familia, no.

Ella es del pueblo, y yo soy de Barcelona.

Ajá. ¿Y tú, por qué llegaste aquí?

Porque me casé con uno de aquí. Ah, por amor.

Por amor. 40 años de amor, fíjate. Oye, no está mal, ¿eh?

Sí. La gente dice que el amor

no dura tanto. El mío, sí. Lo tengo acojonao.

(Risas)

Fui a Turquía... -¿Sí?

-A un baño turco... ¡Ah!

Me tocó un turco... ¿Te tocó un turco?

Tú no veas cómo estaba el turco. ¿Dónde te tocó?

Todo. Yo me dejé todo. ¿Qué dices?

Pero qué suerte tuviste... -Hombre, y Manolo: "¡Carmen, aquí!"

Y yo: "Que me dejes. Que estoy muy ocupá".

Huy, qué masajes me dio. A mi marido le dio uno,

que estuvo una semana sin andar. Pero... ¿Le dio suavecito?

Le sacó todas las pieles.

(Risas)

Pues qué... No se pudo lavar en un mes.

Tenía todo llagado.

(Risas)

Ya sabes, Joaquín.

(Risas)

Si alguna vez te quitan la barra enjabonada, pues tú vete a Turquía.

(Risas)

Carmen, tú llevas 40 años con tu marido. ¿Es tu marido?

Hola. ¿Cómo te llamas?

(Risas)

Manolo. Buenas noches, Manolo.

(Risas)

A mí me da... que Carmen te tiene acojonao.

(Risas)

Yo en tu piel no me pongo ni de coña.

(Risas)

Y esta tarde no tenemos ni nietos ni tenemos nada que hacer...

Nos vamos a ir a... ¿Adónde? -Vamos a ir al Scape Room,

que nunca hemos ido... ¿Al Scape Room? ¿Room?

A mí no me mires, que yo no soy inglesa.

-Y yo tampoco. Yo tampoco.

(Risas)

(Música)

Pero ¿y qué tenéis? ¿Soléis ir al Scape Room?

No. -No, nos han hablado.

¡Ah! Y vamos por primera vez. ¿Te vienes?

(Música)

Hombre, sí, claro. ¿Sí?

Pues venga. ¿Por qué no?

Poco, poco tardasteis en invitarme, ¿eh?

A mí me hicisteis una encerrona...

(Risas)

Pero en condiciones. ¿Nos vamos?

Sí. Vamos.

Vamos, venga, vámonos. Vaya equipo de investigación hacemos.

(Risas)

Parecíamos la Agatha Christie, la señorita Fletcher,

Dora la Exploradora... Que yo digo:

"Esto se nos va a dar... Esto... no se nos puede dar mal".

Ah...

(Música)

¡Mira, mira, mira! Es aquí. ¿Es aquí? ¡Oh, mira! ¡Ay, qué chulo!

Vamos a ver. Pues aquí lo dejo.

Venga.

(Música)

¡Ah, vale! ¡Es aquí! Sí, sí, sí.

Mira. Sí, sí, sí, sí, sí. ¡Hola!

¡Hola, buenas tardes! -Buenas noches, buenas tardes.

¿Qué tal, cómo te llamas?

¿Qué tal? ¿Qué tal, Eva? Muy bien. Yo me llamo Javi.

Pues yo, Eva. ¿Qué tal? Bueno. ¿Qué hay que hacer?

Vamos a quedar encerrados en una o varias salas

durante 60 minutos. Donde nos van a contar una historia,

y donde esas salas van a estar ambientadas en la historia

que os vamos a contar. Vale.

¿Vale? Una vez que estéis dentro,

vais a estar en contacto conmigo. A través de walkies.

Vale. ¿Vale? Aunque yo, en todo momento,

os voy a estar viendo a través de cámara.

Hay un código de seguridad. Si en algún momento lo estáis pasando

tan mal como... Que os estáis agobiando

o algún ataque de ansiedad o algo...

-Huy, nos vas a... A mí me asustas, ¿eh?

-En el momento que chilléis “horchata”, o digáis por el walkie

“horchata”, enseguida os abrimos y os sacamos.

Buenas noches, Javi. ¿Horchata? O sea, horchata.

O sea, vamos a ver, horchata. Ay, socorro. Sácame de aquí.

¡Ayudadme! ¡Help! Estaban pilladas... ¿Qué pasa?

Algo diferente. Algo diferen... No, desde luego,

diferente es. O sea... ¿A quién se le ocurre?

Pero no os preocupéis porque, si vosotros gritáis “horchata”,

Javi inmediatamente pone en marcha la operación Chufa.

(Risas)

(Música)

Huy, Guardia Civil y todo... Aquí estamos. Aquí pone “No pasar”.

Vamos a empezar ya rompiendo normas. Adelante.

Venga. Pasa, Maribel. Vamos allá.

¡Uh, qué horror! Hay que fijarse bien

en todos los detalles. (A LA VEZ) ¡Uh!

(Risas)

A mí ya la puerta, ya me ha dado susto...

Empezad a mirar cosas. A ver qué... Vamos a buscar...

Si encontramos pistas. Infografía del...

En los cuadros. Bueno, empezamos a buscar,

pero muy bien, muy bien, tampoco sabíamos exactamente

qué buscábamos. O sea, tocábamos todo,

tocábamos todo... ¿Aquí qué hay? Espérate.

Chicas, chicas. ¿Qué? ¿Ya lo has encontrado?

No hay nada. Pimpín, pimpán, tintón...

No sabíamos qué buscábamos... ¿Qué? ¿Veis algo...?

Es que estoy buscando... A ver la llave...

Nos vemos las tres, de pronto, mirando con la linterna,

por la chimenea...

(Risas)

Qué digo... Si ahí en ese momento

le da a Papá Noel por bajar por la chimenea...

(Risas)

Y ese hombre, del susto, grita “horchata”,

que le oyen en Laponia.

(Risas)

(Música)

¿Pero no tenemos que buscar la llave?

-Sí. Maribel... -Es aquí...

-Chicas, ¿me recibís? Chicas, ¿me recibís?

-¡Huy! Sí.

Dale, dale. Dale, Maribel. Maribel, dale. Sí.

-Sí, sí, te recibimos. Te recibimos.

Déjalo apretado. ¿Me oyes?

(Música)

No me oye. ¿Me oyes?

(Música)

(Risas)

¿Me oyes? No, no me oye.

-Para poder hablar, tengo... Tienes que soltar el botón.

¿Entendido? -Ah, entendido,

entendido. Vale. Sí. -No te oigo, ¿eh?

No te oigo. -¿Me oyes?

(Risas)

¡Yo estoy contigo, Maribel! No es fácil. Un walkie, un botón.

¡No es fácil! La próxima vez, por favor,

dos yogures y un cordel.

(Risas)

(Aplausos)

(Música)

Ah, ¡si hay un candado!

Ahora tenemos que apretar un candado. ¡Ah, mira! Este es de... espérate.

Ah, este es numérico. Sí, sí, sí.

Hola. Huy... Buenas noches.

¿Qué tal? Buenas noches. Soy Ernesto...

Hola, Ernesto. García Velasco.

¿Qué tal, Ernesto? Muy bien. Os traigo más noticias

sobre el caso. Vale.

Ayer desapareció Miguel. Desde entonces llevamos recogiendo

pistas que nos llevan hasta aquí, hasta la guarida del doctor Raymond.

Que, como veis, es una sangría. Las últimas compras online

del doctor Raymond es un famoso gas llamado gas Ciclón B.

-Ah... -¡Uh!

-Tóxico y mortal. Con tan solo diez minutos

de inhalación de este gas estaréis muertas.

Así que mucho cuidado.

¿Javi eras tú, o tú también vas en tándem?

(Risas)

Y nos dice no sé qué, de un niño secuestrado,

que si hay un malísimo que se llama el doctor Raymond,

que como se mosquee y nos pille, que va a venir aquí con un gas,

Ciclón B, venenoso, que digo...

(Risas)

Javi, nos tenías más acojonadas que..., que Carmen a su marido, tío.

Yo...

(Música)

-Si se complican las cosas, os avisaré para que podáis salir o,

por lo menos, esconderos. -Menos mal.

Gracias, muchas gracias. Mucha suerte. Buen trabajo.

-Gracias. -Gracias.

Gracias, agente. Pues vaya tela, ¿no?

-¡Uh! -Mira, aquí hay otro candado.

Pues mira. Vete... Vete mirando, a ver si lo..., lo puedes...

desactivar. Yo esto no sé ni para dónde va.

Mirad los cuadros que hay en la pared.

No sé por qué, Javi nos empezó a chivar ahí datos,

no sé por qué, porque ya estábamos a punto,

ya estábamos metidas ahí, ya...

(Risas)

(Música)

-Mirar detrás de todos los cuadros. -¿Mirad detrás?

-¡Huy! ¿Qué hay aquí? ¡Uh! Ostras...

¡Uh...! Mete la mano...

Yo, no. -No...

-Una introduce el brazo, y la otra mira por el agujero pequeño.

Tenéis una escalera detrás del baúl. ¡Gracias!

A ver..., a ver si encima que soy bajita me vais a dejar manca.

Venga. A ver si ves un código, cariño.

Pero a ver. ¿No ves que llevo gafas?

(Risas)

No valíamos un duro. O sea, nosotros, nosotras,

vamos al CSI y nos echan antes de entrar.

(Risas)

Aquí no vemos código ninguno... Cambio.

El código, chicas, es... 4, 3, 1, 5.

-4, 3, 1, 5, pero, ¿para qué?

Gracias. Ahí hay un candado. 4, 3, 1...

4, 3, 1, 5. En el frigorífico está ensangrentado.

4, 3, 1, 5. Venga.

¡Ya! ¡Venga, venga! ¡Empujo! ¡Huy!

Ostras... A ver qué buscamos aquí.

¡Hoy! Aquí hay un plano, un trozo de mapa.

Y... ¡Una llave!

¡La puerta! La... A ver la puerta...

-Os quedan tres minutos. -¡Uh!

Pasa. Esto. Llevamos todo.

Yo llevo la llave también, ¿eh? Mira. 4, 3, 1, 5.

4, 3, 1, 5. 1, 5.

-¿Ves? Míralo. -4, 3, 1, 5.

(Explosión)

¡Ay!

¡Joder! ¡Ay, mierda!

¡Ostras! Chicas, soy Ernesto. ¿Me recibís?

¡Sí, sí! Tenemos un problema.

El doctor Raymond ha llegado. ¡Cago en la mar...!

(Risas)

¡Me cago en la mar! ¡Maldito doctor Raymond!

(Risas)

Una vez y nunca más, ¿eh? Eva, no pensaba que fuera tanta.

-¿Yo?, no, no. Ay, ay, ay, ay, ay...

-¡Abridme la puerta! -No.

No. -¡Que me la abras!

Sí que tiene mal genio este hombre. ¡Hoy...!

No, la verdad que no está bien, ¿eh? Yo tengo ganas de irme.

Sí, ¿verdad? Sí, sí, sí, sí, sí.

¿Pedimos horchata? Pedimos horchata.

Quiero una horchata. ¿Qué? ¿Te apetece una horchata?

¿Quieres una horchata? Una horchatita, Mari...

(LLAMAN A LA PUERTA)

¡Ah, coño! Qué horror.

Si lo sé, no vengo.

(Música)

-Chicas, se os ha acabado el tiempo. Estáis muertas.

Muertas.

(Risas)

Qué lástima más grande. No llegamos a ver ni la horchata

al final del túnel.

(Risas)

(Música)

-¡Uh! -¡Uh!

Bueno, hemos muerto. ¿Hemos muerto?

Ya hemos muerto... Pero vamos...

Si a los 46 es mi retiro... Vamos ya...

Bueno, nos vamos. No venimos más, ¿eh?

No, no, no, no... Yo no vengo más ya tampoco, ¿eh?

No, no, no...

Sigo cruzando ríos, andando selvas, andando al sol,

cada día sigo sacando espinas en lo profundo del corazón.

En la noche sigo encendiendo sueños para limpiar

con el humo sagrado cada recuerdo.

Hay que ver las cosas que pasan en los pueblos.

Solo aquí puedes sentarte a charlar con dos desconocidas,

y acabar en el Scape Room. Vale, quizá no fuimos

el mejor equipo de investigación del mundo.

Pero, si hay que escaparse, me da a mí que sería mejor

escaparnos a Turquía. A tomar una horchata, claro.

Hoy, me voy a dormir muerta. Pero muerta de la risa.

(Música)

Yo te llevo dentro, hacia la raíz,

y por más que crezca, vas a estar aquí.

Aunque yo me oculte tras la montaña

y encuentre un campo lleno de caña,no habrá manera,

mi rayo de luna, que tú te vayas.

¿Esto qué es?

Es un torito. Pero es como raro, tú.

¿Qué será esto? Tiene aquí como... Eh...

Hola. Hola.

¿Te gusta? ¿Qué es esto?

Esto es algo muy típico de aquí, de Calaceite.

¿Es vuestro? Sí. Bueno, del pueblo. Del pueblo.

Ajá, ¿y qué es? ¿Qué es? Esto es el toro de fuego.

Es el chasis, de donde llevamos las cargas,

para el trofeo en Fiestas Mayores, aquí en Calaceite.

Pero las cargas, ¿de qué? De...

De chispas, de fuego, de... ¡Ah, vale!

De luces... ¿Que se pone en fuegos artificiales

y movidas? Sí. Se pone una carga encima,

que suelta chispas, y entonces ponemos a un...,

a una persona dentro, y a correr para todos en la plaza.

Ajá... Bueno, yo soy Eva.

Ah, yo soy Pedro. Encantado. ¿Qué tal? Mucho gusto.

Yo, David. ¡Ostras, qué chulo! Y esto va...,

va puesto encima y ya está. Va puesto encima,

y entonces, a correr. Porque solo estás pendiente de...,

a la gente, a intentar quemarla y a... Y a ponerla chamuscada

para que se vayan hasta, incluso, al...,

al Insalud a... A curarse.

(Risas)

Hombre, para ti está guay. Para los demás igual

es un poco infierno, ¿no?

(Risas)

Yo me imaginaba a la gente gritando: "¡Horchata, horchata!"

(Risas)

Aquí subido a la barra. ¡Aquí no me pilláis! ¡Ah, ah!

(Risas)

Me gustaría verlo, fíjate. Pero claro, no... Son fiestas.

Bueno... Espera.

-Hasta agosto. Hasta el mes de agosto...

Mal lo vemos. No sé.

-Espera. ¿Y si hago una llamada al Ayuntamiento, qué?

-Vale. -A ver si hay suerte, ¿eh? No...

No lo sé. No lo sé. Pero igual... Oye, pero hacemos una cosa.

Espera. Venga. Dale.

¿Qué? ¿Hacemos, el qué? No, no. Que estaba pensando.

Digo: "Si no, ya, me hacéis vosotros una investigación

y luego ya me llamáis o lo que sea, y... Y miramos a ver

si se puede hacer hoy". La investigación está en curso,

ahora lo sabemos...

-¡Bah! Tiene una... Tiene una suerte descomunal.

¡Venga, no! ¿Sí?

Hay una carga que sobró de fiestas. ¡Oh!

Lo que sí me sorprendió, y me mosqueó un poco también,

es que... conseguiste muy rápido, tú, con esa llamada...

(Risas)

Una carga de petardos. ¿Tú qué dijiste?

Oye, ¿que ha venido aquí una chavala loca, o...

como no me deis una carga le quemo el culo al alcalde?

O sea, yo ahí...

(Música)

¿Quedamos entonces? Sí. ¿Ocho...?

Cuando quieras. ¿A las ocho, dónde?

En la plaza. En el Ayuntamiento. En el Ayuntamiento.

Venga. Hecho. A las ocho, en la plaza.

Vale. Venga. ¡Hasta luego!

¡Qué guay!

(Canción en inglés)

Y más tarde, que voy con el coche, y de pronto me cruzo,

por ahí al lado de unas tierras, con un..., con un tractor...

Que digo: "¿Pero esto qué es?" ¡Ostras! ¡Mira!

¡Huy!

(Claxon)

¡Para, para! ¡Hola!

¡Buenos días! ¡Buenos días!

Hola, ¿dónde vas? Me voy a vibrar.

¿A vibrar? A vibrar olivos.

¿A vibrar olivos? Vale. O ¿podemos ir contigo?

Por supuesto. ¡Ostras! ¿Sí?

Venga, muchas gracias. Te sigo. ¡Vamos!

¡Venga!

(Música)

Pues hasta aquí hemos llegado. Vamos a ver.

(Música)

¡Hola! ¡Hola!

¡Ostras, vaya tractoraco! ¿No? Ya.

¿Qué tal? Soy Eva. Yo, Enrique. Ricky Marti.

¿Perdón? Ricky Marti.

¿Ricky Marti? Sí, soy Ricky Marti... Bueno.

Me llamo Enrique Martín. ¡Ah!

Lo que pasa es que a veces hacemos bromas con este tema...

¿Cómo estás, Ricky Marti?

(Risas)

Yo cuando me dijo que se llamaba Ricky Marti,

digo: "¡Madre mía...! ¡La mala vida que le ha dado a este

la..., la vida loca!"

(Risas)

¿Qué tal María? ¿Ya ha pegado

el pasito palante o...? ¿O necesita un empujón?

Oye, ¿qué me has dicho que venías a hacer aquí?

Pues vengo a recoger las olivas vibrando.

Vibrando. Vibrando...

Vibrando, sí. Yo... Eh...

Si quieres te puedo enseñar el vibrador que llevo... ¿Vale?

¡Por favor! Me gustaría muchísimo.

A ver si has visto alguna vez un vibrador tan grande...

(Risas)

Si quieres te enseño... el vibrador.

(Risas)

Seguro que no has visto un vibrador tan grande en tu vida.

A ver. Tampoco voy yo a contar aquí mis intimidades, ¿no?

Pero ¿no se te pasó por la cabeza que existía una pequeña...,

una ínfima posibilidad de que yo supiera algo más

de vibradores que tú?

(Risas)

(Aplausos)

Para mí es muy importante el..., el almorzar antes.

¡Ah! Que lo sepas.

Hombre, esto es muy importante. ¿Vale?

Oye, qué chulo, ¿eh? El almuerzo, que no falte.

Ya verás, vamos a hacer un chorizo... Sí.

Al... Como lo hacían antes los abuelos. A estilo pollís.

Pero ojo, antes de vibrar, había que almorzar.

Y yo las costumbres de los pueblos, de verdad

que las respeto a rajatabla.

(Risas)

Así que nos sentamos allí, con el fuego, y nos comimos...

unos chorizos al pollís. ¿Tú eres de Calaceite

de toda la vida? Sí, de toda la vida. Nacido.

Mm... Nacido aquí, criado aquí,

y todo aquí. ¿Te gusta el pueblo?

Mucho. Mucho. No lo cambio por ninguno.

¿Sí? Aunque tenemos mono, a veces,

de ir a la ciudad y tal, pero no lo cambio, no lo cambio.

Para nada. Ni por un pueblo del lado ni por ninguno.

Mm. No vamos a cambiarlo.

¿Por qué lo vamos a cambiar...? Mm...

Teniendo estos chorizos aquí. ¿No? Claro.

Lo soplo yo, ¿vale? Venga.

Ole, tío. Lo ponemos aquí, y tiramos del palo.

Que aproveche.

(HABLA CON LA BOCA LLENA) Está buenísimo.

¿Tú imaginas a Ricky Martin aquí, sentado...?

Bua... Yo... ¿Sentado en una piedra

comiendo chorizo? Creo que no se marcharía.

Quisiera quedarse. Esto no lo tiene Ricky Martin.

No lo tiene Ricky Martin, ni el 99% de esa gente,

que están allá arriba, y esto no lo..., no lo tienen.

Con lo fácil que es, ¿eh? Con lo fácil que es.

Es muy fácil. Ricky Martin,

esto no lo ha olido él en su vida, vamos.

Ricky Mar... Mira. Perdonadme un momento,

perdonadme un momento, hablad entre vosotros...

Ricky Martin, si me estás viendo, eh...

Acércate por Calaceite. No te traigas el vibrador

tam... Y aquí hay.

(Risas)

¿Vale? (EN VOZ BAJA) y otra cosa,

Ricky Martin. Si te encuentras con un hombre

que te habla de barras y de jabones...

(Risas)

¡Huye! ¡Huye, que tú ya vas depilado!

(Risas)

(Aplausos)

(Música)

Oye. Muy bien todo este rato, pero ¿vibramos, o qué?

Pues sí. Sí, sí. ¿Bajamos ahí?

Vamos. Dale. Ahí va.

Vamos. Voy a poner primero el tractor

en marcha... Vale.

Madre mía. Me da miedo, ¿eh?

(Canción en inglés)

Sube y siéntate. Voy.

¿Puedes? Sí.

Hay mucho botón. Sí.

Eso. Si hacemos una maniobra,

nos vamos a colocar enfrente del árbol...

Venga. Y tú vas... Doblando la dirección,

¿vale? Toda. Toda, toda. Dale.

Toda. Toda, toda.

Sin miedo. Cómo lo haces, ¿eh, Eva?

¡Cómo lo dominas! ¡Como una moto, tío!

Ahora, ya está, ya está. Frena. Vale. Frenando.

Muy bien. Ahora abres el paraguas... Abro paraguas.

Hacia delante. ¡Esto es precioso!

Y ahora vendrá la... El meneíllo. Voy.

A ver.

(Canción en inglés)

¡Toma! ¡Ostras, qué chulo!

(Canción en inglés)

Enrique, contigo, yo he vibrado como una loca.

(Risas)

Nunca en mi vida había vibrado yo tanto.

(Risas)

Pero lo más importante de todo es que contigo me llevo

muy buenas vibraciones. Muchas, muchas gracias.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Esta es la Calle de Maella. Que es una de las más antiguas

del pueblo. En esta calle, fijaos,

hay unas casas, de piedra, señoriales,

con unas sillerías increíbles, y unas forjas que son una exposición

en la calle. La gente dice que quien no conoce

la Calle Maella, no conoce Calaceite.

Así que... Vamos a verla.

(Canción en inglés)

Madre mía, ¡qué bonito!

¡Hola!

Hola. ¿Qué tal?

Vaya plaza bonita, ¿eh?

¿Te gusta? Mucho, mucho.

¿Cómo se llama usted? José Salvador Suñerra.

José.

¿Y aquí, qué? Pasando el día. Regando, cuidando las plantas...

Regando, y yo aquí estoy solo, tengo la mujer en la residencia...

Ah... Que está muy malita,

está el último baile, ya...

Ay, pobre.

Pero no de ahora, hace lo menos

siete u ocho años que la he estado cuidando yo,

hasta ahora.

Pero ahora ya no podía. Porque...

no la... La tenía que acostar,

la tengo que levantar, la tengo que vestir,

la tenía que desnudar,

es decir que...

Que ya no podía. Ya no podía.

Yo quería aguantarla porque quería el final conmigo.

No a una residencia.

¿Cuántos años juntos?

Pues me casé...

De los 25 a los 26,

tengo 90...

¡Ostras!

Unos cuantos.

¿Cómo era Pilar cuando era joven?

Pues cómo era...

Ella no era de aquí. Ella era de Fuentespalda.

Mm...

Y yo...

la conocí, que bajaron a las olivas aquí, a recoger olivas,

a Calaceite,

y nos hicimos novios

y nos casamos.

Aquí la quieren todos los del pueblo.

Era...

muy familiar con todo el mundo.

Con todos.

Ahora mismo voy por aquí y todos:

¿Y Pilar?

¿Y la Pilar, qué hace?

¿Cómo está la Pilar?

Pues...

En todos los sitios que vas.

¿Qué es lo que más le gustaba de ella?

¿Por qué se enamoró de ella?

Pues a mí, todo. Porque era buena persona,

era buena persona, y mira.

Qué sé yo. Cuando te enamoras, te enamoras. Eso...

es una cosa que... No sé qué decirte ahora.

Eh...

Empiezas a bailar y eso, y...

Y el roce, pues si te gusta sigues. Si no, pues...

no sigues.

Y el roce hizo el cariño, ¿no?

Claro. Claro.

José...

Buenas noches...

Qué bonita me pareció la historia de amor que me contó.

Qué pena que Pilar no pueda seguir en casa, con usted,

y qué enseñanza tan chula.

De que cuando quieres a alguien,

lo que tienes que hacer es querer cuidarlo para siempre.

Y eso te lo agradeceré siempre.

(Canción en inglés)

"El amor, como las plantas,

se riega día a día

con paciencia, cariño y esmero.

Como José hizo con Pilar

desde el día en que empezaron a bailar.

Ahora ya no pueden estar juntos.

Pero estoy segura de que, en la distancia,

los dos continúan aferrados

a su tierna historia de amor".

(Canción en inglés)

Y llega la hora,

las ocho de la tarde.

(Jaleo)

Oigo mucho jaleo.

(Jaleo)

¡Ostras!

Pero escúchame. Pero ¿esto qué es?

Y Pedro, se suponía que me estaba esperando en la plaza.

Bueno. Estaba Pedro, y todo el pueblo.

¡Hombre! ¡Oy, Pedro!

¡Ostras!

¿Dónde está el toro? Aquí.

Ven. Vamos a verlo.

Madre mía...

¿Pero está cargado ya?

Sí, sí. Ya tiene la carga y todo...

A ver, a ver, a ver...

Mucho cuidado...

Uy, uy, uy... Cuidado, cuidado.

¡Cuidado, cuidado! ¡Uh!

Me está dando más miedo que esta mañana.

Qué va. Va.

Si esto es una chorrada. Venga, va. A cambiarnos.

Venga, va. ¡Va! ¡Vamos!

(Música)

Yo cuando vi aquello, me acojoné un poco, ¿eh?

Pero bueno. Vamos pa allá,

Pedro coge el toro,

se lo pone encima,

enciende los petardos...

Ya está, ya está. ¡Ah! ¡Ya está!

Voy contigo aquí. Cuidado, cuidado.

¿Cuidado, cuidado? Que empezará...

¿Qué hago? ¡Ah!

¿Ves? Vas corriendo... Vale.

La gente corre, se asusta... La gente corre y se asusta.

Si te encuentras algún despistado, así como este...

¡Las estatuas, las estatuas!

¡Venga! ¡Pero aquí la gente pasa de todo!

No, no se quejan de nada... ¡No se quejan de nada, tío! ¡Ahí va!

¿Vosotros qué hacéis? ¿Vosotros qué hacéis,

que no corréis, ni gritáis horchata, ni nada?

¿Vosotros no os quemáis?

Claro. Lo que pasa es que, claro, de tanto subiros a la barra,

os ha... Se ha quedado la piel ignífuga.

¡Corre, corre!

(Gritos)

Y entonces llega mi turno, me ponen el toro encima...

Voy para arriba, ¿no?

Me he torcido.

(Música)

Voy buscando gente por la plaza, me iba a por ellos,

yo os gratiné, os gratiné como si fuerais macarrones.

(Música)

¿Vosotros os dais cuenta de que casi os destruyo el pueblo?

¿Que yo me creo que soy la "khalessi" de Calaceite?

(Música)

¡Corre, chiquillo! ¡Ostras, tú!

Hay mucho humo ahí dentro. ¡Uh!

¡Ostras! ¡Qué macarra! (RÍE)

¡Toma!

(Continúa la música)

Me habéis hecho disfrutar muchísimo, así que, muchísimas, muchísimas,

muchísimas gracias a todos. Paisanos de Calaceite,

sois muy buena gente.

(Música y aplausos)

¡Hombre! ¿Qué pasa?

Un hombre vibrante. ¿Te vibro?

¡Víbrame!

No se puede aburrir.

-En mi casa nada más que habla la tele.

-¿No hablas en casa, no hablas? -¿Yo? Qué va,

qué voy hablar en mi casa. ¿Con quién, con Manolo?

Alfredo... (ININTELIGIBLE)

Hombre, Joaquín. Abrázame, como a la barra.

(Música)

¿Me oyes? No me oyes.

La paisana - Calaceite

13 sep 2019

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