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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 1: Tabaco, pantalones y jazz
Transcripción completa

(Motor de coche)

(Música)

¿Ha sonado a que os quiero hacer sentir culpables?

Ha sonado a eso, sí. ¿Sí?

Yo lo que digo es, que mientras estamos aquí bebiendo y bailando,

hay millones de mujeres ejerciendo el derecho al voto en EE.UU..

Los americanos van a otro ritmo. Marcan el ritmo.

-Yo sé

que no voy a vivir para ver a una mujer votando en España.

Es una pena, pero vas a morir muy joven.

(RÍE)

-Pero ¿cuál es el sentido de que vote una mujer?

Al fin y al cabo, acabará votando lo que le diga su marido.

O su párroco...

Por eso, el siguiente paso es que accedamos a la educación.

Es la educación la que crea personas independientes.

Por eso, unos pocos se encargan de que la gran mayoría no la tenga.

-Madre mía, para una que piensa

y sale bolchevique... Señores, menos hablar

con ellas y más bailar. Ahí os quedáis.

(HABLA EN FRANCÉS)

-(RÍE)

Voto, educación... ¿Qué será lo siguiente?

Que nos veáis como compañeras

en vuestros mismos puestos de trabajo.

-(RÍEN)

Vosotros reíros,

pero llegará el día en el que no tengamos que casarnos

para tener una vida. Tendremos una propia

y nos juntaremos con vosotros libremente y por amor.

La que crea en él, claro.

Podría seguir debatiendo

contigo toda la noche.

¿Puedo tutearte? Puedes.

Pero yo prefiero entregarme al gimlet,

que tengo la garganta seca de tanto hablar.

¿Cansada? Odio los tacones.

¿Por qué no vamos a mi casa, te los quitas allí y seguimos charlando?

(SONRÍE)

¿Te acuerdas antes cuando hemos hablado de educación?

Sí, claro.

¿Tu nombre?

Qué vergüenza, perdóname.

De verdad.

(LEE) "Vanildo Zacarías de Azevedo".

Nildo, simplemente.

Un placer, Nildo. ¿Y tú te llamas?

Yo te lo cuento después.

Ahora tengo algo importante que hacer.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(RIENDO) No puede ser.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(Música jazz)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(GRITA)

-(HABLA EN PORTUGUÉS)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

(HABLA EN PORTUGUÉS)

-(HABLA EN PORTUGUÉS)

(Suenan las campanas)

Buenos días. Hola, buenos días.

¡Ah! ¿Es a mí? Sí, claro.

Perdone, señora, no estoy acostumbrado

a que las madres me saluden.

No soy una madre. Ni una señora, señorita.

¿En serio?

En serio. ¿Es usted la maestra nueva?

No, aún no. Pero...

espero serlo. Teresa.

Ramón. El placer es mío, señorita Teresa.

Encantada. Bueno, pues voy entrando.

Hasta luego.

¿Necesita que le enseñe el edificio? Es bastante lioso.

No, tranquilo, ya me apaño. A ver si tengo suerte.

Lo mismo nos vemos todos los días.

Hija. Manuela.

Dígame, madre. Perdone.

¿Mi retrato con tu padre? En la balda superior.

Para que lo pueda observar desde arriba, como le gusta.

Siempre ha estado aquí,

¿por qué lo cambias de sitio y pones en mi lugar a Madame Curie?

Porque es un referente.

¿Y yo qué soy?

Usted, mi madre.

Por favor, deje eso donde estaba.

El despacho está bien tal como está.

Me voy.

¿Sabes que tienes a todas las candidatas afuera?

Claro. Las he convocado yo.

Quizá debería quedarme para decirte a quién tienes que contratar.

No. Váyase tranquila,

que tengo muy claro qué perfil aprobaría usted.

Luego me informas.

(SUSURRAN)

Buenos días.

Hola. Disculpen la espera.

Lo primero de todo, muchas gracias por su tiempo y su interés.

¿Si me pudieran ir dando sus referencias?

Muchas gracias.

¿Su nombre? Teresa. Teresa Blanco.

¿Eres la directora? Manuela Martín, un placer.

Encantada. Qué joven.

No la tengo aquí apuntada.

Sí, es que he venido a última hora. Te pido disculpas.

¿Me acompaña a mi despacho? Claro.

Prefiero que me trates de tú. Aunque sé que te doblo la edad.

Es el segundo comentario que hace en referencia a mi edad.

¿Le supone algún problema? No, no, no me malinterpretes.

Pienso lo contrario.

Lo que el mundo necesita son mujeres jóvenes,

fuertes y determinadas.

Es para lo que las educáis aquí, ¿no?

¿Cómo que no tiene referencias? Ni título.

Pero... ¿ha trabajado alguna vez de maestra?

Sí.

Pero no de forma oficial.

Soy un poco culo inquieto y he tenido la suerte

de haber vivido en muchos países.

Me he ganado la vida a través de la educación

y de la ayuda al desarrollo en pequeñas comunidades.

Nada que ver con dar clase en una academia.

Tampoco tengo un diploma que lo acredite, pero tengo fotos,

si te sirven.

¿Y qué te llama para quedarte ahora en Sevilla?

Bueno, una experiencia más. No he vivido aquí antes.

Ya.

Busco a alguien con intención de quedarse mucho tiempo

y poner lo mejor de sí misma,

no un "culo inquieto" que busque una experiencia más.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Por supuesto.

¿Por qué te molestas en entrevistarme,

si está claro que no cumplo los requisitos

que sí cumplen las de ahí fuera?

Me gusta tu diferencia.

Sigamos charlando entonces.

Este es tu cuarto. Vas a estar muy cómoda aquí.

Sí, seguro. Yo, con una buena cama y luz, soy feliz.

En este pasillo vivís las maestras. Las solteras, claro.

Y Luisa, que se instaló aquí cuando enviudó.

Ella es la más veterana. Ya la conocerás.

El resto vivimos con nuestras familias, como es normal.

Me gusta.

Me resulta muy curioso, si no te molesta que te lo diga.

¿El qué?

Una mujer llamativa y elegante, y que a tu edad no...

¿No, qué?

Que no hayas encontrado un marido.

Tampoco lo he buscado.

Bueno, entonces será eso.

Claro. ¿Seguimos con la "tournée"?

Sí.

¿Tú de qué das clases, Ángela? Cultura general y hogar.

Preparo a las niñas para ser lo que se espera de ellas.

¿Qué es...?

¿Qué?

¿Que qué es lo que se espera de ellas?

Pues... que sean mujeres de bien, educadas, correctas...

Vamos, que no terminen en el pasillo de las maestras solteras.

Niñas.

Creo que vas a tener que esmerarte un poco más en tus clase, ¿no?

Para nada. Son formalísimas normalmente.

Y muy dulces.

Solo que se asilvestran a esta hora de la mañana.

¿Se asilvestran a las nueve? Sí.

La hora Peralta. ¿La hora Peralta?

"La hora Peralta".

"Es cuando pasan por delante de la academia esos tres caballeros".

"Guapos, con planta

y, lo más importante,"

con apellido.

Así tienen a las niñas... Madre mía.

Te quiero pedir un favor.

-Lo que quieras, como quieras y donde quieras.

-Dásela a Roberta.

Creemos que Roberta y Rafita, el mayor de los Peralta, son novios.

Están todo el día mandándose notas

y echándose miraditas a través de la verja.

¿Roberta dices que se llama? Sí, Roberta Luna.

¿Esa? Sí. ¿Por?

Por nada. Por ir aprendiéndome los nombres.

Vámonos, que empieza el claustro.

Vamos.

¿Te encuentras bien?

Sí, sí, gracias.

Bueno, pues vamos a empezar.

En primer lugar, es un honor para mí

estrenarme como directora en este primer claustro de maestras

rodeada de tantas mujeres

a las que admiro.

Como me dijo una mujer muy interesante:

"Lo que necesita este mundo es que haya mujeres jóvenes, fuertes

y determinadas de frente".

Por eso, a pesar de mi edad,

espero estar a la altura.

Lo vas a hacer fenomenal.

Dicho esto, este primer claustro lo vamos a centrar

en asignar la coordinación

de las actividades de apertura de curso.

Empecemos con la obra de teatro inaugural.

¿Teresa? ¿Sí?

¿Llevarías la coordinación del teatro?

¿Yo?

No sé, acabo de llegar.

Tiene razón. Es nueva, está exenta de coordinar actividades.

Luisa,... si no te importa, eso lo decidiré yo.

Siempre ha sido así con tu madre.

Ya, pero mi madre, como ves, no está.

Ángela ha sido la coordinadora teatral desde hace años,

¿verdad, Ángela?

Yo, si Manuela quiere que ella lo haga y ella quiere hacerlo...

Teresa va a impartir arte y literatura,

y hacerse cargo de la obra es lo más lógico.

A ver, un segundo. Manuela, te agradezco tu confianza,

pero no quiero causar problemas. Es mi primer día...

Quien lo diría.

La obra inaugural es la misma todos los cursos

y, las chicas se la saben al dedillo.

Qué mejor forma de que Teresa se integre con las alumnas,

que con una actividad que casi no necesita coordinación.

No sé. Si lo tienes claro, yo... Adelante.

Tú estás conforme, ¿no? Sí, por mí bien.

Yo sigo pensando... Pues estupendo.

Gracias, Ángela.

A cambio, te harás cargo este año de coordinar el Baile de Otoño.

Manuela,

te veo muy dispuesta a hacernos olvidar a tu madre.

Pero ya te digo yo que este no es el camino.

Si me permites

el comentario.

(LEE) "Mi queridísima Roberta...". -"Queridísima".

¡Ojo! Ni querida ni estimada, queridísima.

-"Mi queridísima Roberta, ¿cómo estás?".

-Cómo estás se le dice a uno que te encuentras por la calle,

pero ¿a tu novia en una nota? No sé.

-Depende de cómo lo leas.

Si lo lees... "¿Cómo estás?",

parece que se lo dices a tu tía. Pero si lo lees...

(VOZ DULCE ) "¿Cómo estás?", te preñas solo con leerlo.

-Sigo... No os preocupéis, que cuando demos

análisis de texto,

descubriréis los miles de matices y subtextos que esconde esta nota.

Te la devuelvo después de clase.

Sí, doña Teresa.

Teresa, solo Teresa. Nada de doña,

señora, señorita ni similares.

¿Qué apuntáis,

cómo llamarme?

Ajá.

Bueno, pues lo primero de todo, buenos días.

-(TODAS) Buenos días.

(RIENDO) Parecéis el ejército prusiano.

Bien, vamos a hacer una cosa.

Levantaos y colocad los pupitres alrededor del aula.

Así, en forma de "u".

¿En letra "u"?

Perdone, doña Teresa. Perdón, Teresa. ¿Para qué?

Porque las de aquí atrás estáis escondidas

y, así nos vemos todas las caras.

¡Venga! ¡Ánimo!

Venga.

Teresa.

¿Sí? Mi nota.

Me dijiste que me la ibas a devolver.

Claro. Gracias.

Hasta luego.

(RÍEN)

La nueva ha venido guerrera. -¿Y esos pantalones?

¿Y los pantalones?

-Roberta, ¿tú qué piensas?

Roberta, ¿tú qué piensas?

-¿De qué? -De la nueva.

-Bueno, aún es pronto,

pero se agradece aire fresco por aquí, ¿no?

-Sí. Creo que lo hará muy bien.

Los pantalones le quedan mejor que a mi padre.

¿"El burlador de Sevilla"?

¿Esto es lo que representáis cada año?

Ajá.

Una obra curiosa para inaugurar el curso en una academia.

Es la obra que decidió doña Manuela.

Doña Manuela acaba de empezar, ¿no?

-No la de ahora.

Su madre. La anterior directora.

¿Y por qué creéis que la anterior doña Manuela escogió

un texto como este?

¿Porque pasa en Sevilla?

¿Otra opinión?

¿Tu nombre, por favor?

-Margarita Ortega-Sánchez Caamaño y López de Carrizosa.

Háblame de esta obra.

"El burlador de Sevilla", publicada en 1630 y atribuida

a Tirso de Molina...

No, no, no. Me refiero a que me hables de cuál crees

que es el mensaje que quieren darnos con este texto.

Eh... Tranquila.

Margarita, siéntate.

A ver...

¿Tu nombre? -Candela.

Cuéntame.

Yo tengo claro que quieren lanzarnos un mensaje moralizante.

¿Por?

Esta ciudad está llena de donjuanes y tenemos que tener cuidado

para no quedar deshonradas como las damas de la obra.

-Yo creo que eso es tomarnos por imbéciles.

Perdón por mi lenguaje.

Si así sientes que os tratan, así tienes que llamarlo.

¿Por qué crees eso?

-Porque nosotras no somos unas lerdas

que nos caemos rendidas al primer hombre que nos dice dos tonterías,

como las de la obra.

Claro que no. Vosotras sois más de...

¿Cómo lo llamáis? ¿La hora Peralta?

Un ritual matutino que consiste

en correr como potrillas

para ver a tres muchachos pasar por la calle

y quedaros esperando para ser seleccionadas

como si fueseis la oferta de una carnicería.

Vuestra manera de acercaros al sexo masculino

no es precisamente la más moderna.

Yo diría, de hecho,

que es más triste que la que aparece en el texto.

Hola.

Hola.

Teresa. Hola, Luisa.

¿Qué tal tu día?

Bien. De momento bien.

¿Y el tuyo? Ruidoso.

Creo que es bueno disponer así los pupitres.

¿Por?

Por fomentar el debate.

¿Qué debate?

Sobre lo que quieran compartir con sus compañeras, con nosotras...

Da la sensación de que en tu primer día quieres cambiarlo todo.

No creo que animarlas a dialogar sea cambiarlo todo.

Se lleva haciendo desde la Antigua Grecia.

Sí. Allí también se lavaban los dientes con orín

y, no creo que los padres de las alumnas

lo vean con buenos ojos.

Teresa, llevo enseñando aquí desde que esta institución abrió.

Tú, sin embargo, es la primera vez que das clases.

Pues por eso.

Deja los pupitres tal y como estaban, anda.

(Graznidos de pájaros)

(RÍEN)

A mí me parece como si se le hubiese incendiado la cabeza.

-Hala. -Qué exagerada.

No me gusta como profesora. -A mí sí.

¿Esto qué es?

Cada una a su habitación.

Venga, desfilando y en silencio.

Venga.

A dormir.

-Buenas noches, doña Luisa.

Buenas noches.

(Pasos)

(Se cierra la puerta)

(Música jazz)

(SOÑANDO) "Han matado al embajador".

(RESPIRA AGITADA)

(Música jazz)

(Llaman a la puerta)

Un momento.

Buenos días. Buenos días.

¿Molesto?

Para nada, pasa.

¿Qué música es esta? Se llama jazz.

Es lo último en EE. UU.. Muy bien.

Tienes cara de sueño. ¿No has dormido bien?

Aún me tengo que hacer a la cama. Ya.

Las niñas, las compañeras... ¿Todo bien?

(RÍE) Se te ha quejado Luisa, ¿no?

Igual meto la pata diciendo esto,

pero tengo la sensación de que si no muevo los pupitres,

Luisa se va a quejar porque abra las ventanas.

Y si no las abro, se quejará porque las tengo cerradas.

No le gustan los cambios,

la verdad. (SONRÍE)

Le molesta hasta el cambio de año. Esto es real.

Te creo. Igual que al cambio de año,

se acabará acostumbrando a ti como directora.

Eso espero.

Candela, muévete más para allá. Más.

María Jesús, ahí no te pongas, que nos tapas a Candela y a mí.

Ahí. ¿Estamos? -Sí.

-Pues venga.

Empezamos.

¡Calla, mujer maldita!

¡Vete de mi presencia, que me has muerto!

¿Es cierto?

-Tan claro es como el día. -No lo digas así, tú como siempre.

-Tan claro es como el día. -Mal haya la mujer

que en hombres fía. Pues sin duda, el cielo...

Pero ¿y esta?

Teresa.

Perdona.

¿Te has quedado dormida?

Perdón. Perdonadme.

¿Te aburre la obra? No, la obra no.

Más bien vosotras,

que declamáis como viejas orando en misa.

Pues así lo hacemos todos los años.

Pues me sorprende que la gente siga viniendo.

Hala.

Siento decirlo así, pero soltáis las frases como papagayos,

como si os importara

la obra un bledo y medio.

¿Os importa un bledo o qué? Eso da igual.

No da igual.

¿Os gusta esta obra o no? Eso da igual,

tenemos que hacerla y punto. ¿Las demás?

¿Algo que decir?

¿Aquí solo habla Roberta o qué?

-Básicamente.

Pásalo, por favor.

Quiero que escribáis en los papeles lo que pensáis.

-¿De qué? De la obra,

de la academia,

de vuestras compañeras, de mí, del resto de maestras...

Es totalmente anónimo. Sentíos libres.

¿Qué sentido tiene este ejercicio?

Como estoy segura de que el resto de compañeras

se hace la misma pregunta,

quiero que me la haga...

Flavia.

-¿Eh?

¿Te haces la misma pregunta que Roberta?

Sí. Hazme la pregunta.

¿Qué sentido tiene este ejercicio?

El sentido es que os expreséis libremente.

Que cualquier cosa que se os pase por la cabeza

o por las tripas, la soltéis. Sin censuras.

-Eso ya lo hacemos en voz alta. ¿Seguro? ¿Todas?

Si es verdad que todo lo que pensáis

lo decís en alto,

os resultará muy fácil escribirlo en un papel.

Venga, adelante.

¿Alguna voluntaria

para leerlo en alto?

A ver, María Jesús, ¿puedes salir, por favor?

-Claro, para leer en alto, la alta.

Muchas gracias.

(LEE) "Mis compañeras son

lo mejor del mundo. Os quiero mucho".

Con muchas exclamaciones.

"Yo pienso seguir yendo a la hora Peralta,

aunque a Teresa no le guste".

"En esta academia parece todo

perfecto, porque la basura se esconde debajo de la alfombra".

"La obra de teatro es...

una mierda".

¿Sigo?

Lea, sí, sí.

"Soy muy feliz en mi clase con mis compañeras".

"No las cambiaría por nada del mundo".

"Cuando doña Luisa habla

de la abeja reina, pienso en Roberta".

"Si todas nos estamos calladas,

¿por qué Roberta tiene que abrir la boca?

"Estoy de Roberta

hasta... el,...

el... No, no la leas. Sigue.

"Parece que o lo dice Roberta o no sirve para nada".

"Estoy harta de que Roberta nos anule".

(Algarabía)

¡Niñas, por favor! ¡¿Qué os pasa?!

¡Macarena, me parece...!

Os lo advier... ¡Calmaos!

(HABLAN TODAS A LA VEZ)

¡Es que, sois unas mentirosas! Vais de amigas...

¿Lo consigues? Ya está lista.

Las niñas se están despellejando en clase de etiqueta y protocolo.

¿Cómo?

Según Teresa, era para que nos expresáramos libremente.

¿Sobre qué?

-Teresa dice que no estamos acostumbradas

a decir lo que pensamos. ¿Y estáis de acuerdo?

-Yo no.

-Pues a gusto te has quedado.

Seguro que has sido tú la de que os anulo, hipócrita.

Roberta,

esa boca. Han dicho que usted es una patética.

Y de doña Luisa, que es una tirana. Y de usted, doña Manuela...

Mejor me lo callo porque aquí no se libra nadie.

-Yo no he dicho eso.

-Aquí somos todas muy valientes escribiendo anónimos.

-¡Que yo no te he...! -¡Que te calles, falsa!

¡Silencio! Lo que aquí nunca

se os ha enseñado es a comportaros como verduleras.

Dime, Macarena. -Con su permiso.

Estoy de acuerdo con Teresa.

¿Puedes explicarte más?

Se nos enseña a hacer lo que está marcado y a que nosotras lo hagamos.

-Mira la que se ha montado cuando nos dejan decir lo que queremos.

-Ser una salvaje se trae de casa. Teresa no tiene nada que ver.

-No solo son insultos.

También se han dicho cosas sobre la academia

que yo no sabía que pensabais. Dime.

-A mí lo del juego no me ha gustado,

pero lo de colocar las mesas en forma de "u" sí.

Lo de vernos las caras

cuando hablamos sí me gusta.

Libertad de expresión,

de forma anónima, eso sí. Qué valiente.

Creo que el anonimato te da libertad.

El anonimato saca la calaña.

Solo era una forma de animarlas a expresarse.

Son niñas, no disciernen todavía.

¿Y qué hacemos?

Como no disciernen, lo cual pongo en duda,

¿vamos a privarles de su derecho a hablar libremente?

Insultar públicamente no es ningún derecho.

Es una vergüenza y, tú eres la responsable.

Por favor.

La propuesta de Teresa, igual no ha sido, la verdad,

la más correcta ni la más ortodoxa,...

Igual.

...pero es evidente que las niñas tenían

muchas cosas acumuladas.

Muchas.

Y ahora, por lo menos, lo han expresado,

sabemos qué sienten y podemos trabajar para arreglarlo.

Aquí no hay nada roto, Manuela, a ver si te entra en la cabeza.

Asumo que eso es todo

lo que la directora tiene que decir sobre lo que ha provocado Teresa,

¿no?

Claro, aún no sabe cómo hacer las cosas,

pero mira, hemos sacado conclusiones estupendas.

La directora dice que ya hemos zanjado el asunto con las alumnas

y, vamos a zanjarlo entre nosotras.

Qué poco estás... ¿Cómo?

Nada.

Perdone, madre, se alargó el claustro más de lo que esperaba.

Tienes mala cara. ¿Algo grave?

No, no.

Cansancio y que no he probado bocado en todo el día.

¿A usted le pasaba lo mismo, que no tenía ni tiempo para almorzar?

No hay mejor dieta que la de una mujer trabajadora.

Venga, que te invito a merendar.

Qué mal le tiene que ir a una para ponerse la ropa de su marido.

Ni tengo marido ni falta que me ha hecho, señora.

Anda, vámonos.

¿Me invitas a un cigarro? Claro.

¿Me dejas que te diga lo que pienso

de lo que acaba de pasar con la señora Manuela?

Ya sé que no tenía que haber entrado en su provocación.

A ver,

tienes que entender que la gente en esta ciudad no está "acostumbrá"

a encontrarse con una mujer... ¿Contestataria?

Con pantalones.

Pues eso.

Lo que hay que hacer es... Quedarse en medio...

y calladita.

(ASIENTE)

Pues me quedo en medio calladita. Gracias por el consejo.

Gracias, pero no vas a hacerme ni puñetero caso, ¿verdad?

Voy para adentro, te veo luego.

¡Oye! ¿Has dicho antes que estás soltera?

-(ROBERTA LLORA)

"El fuego prueba el oro".

"Y la miseria, a las mujeres fuertes".

Séneca.

Sé que soy la nueva y la que ha provocado todo este embrollo.

Pero si necesitas desahogarte, puedes confiar en mí.

Es cierto, no me conoces de nada y, encima, soy tu maestra.

Pero, mira, podemos saltarnos esa barrera.

Empiezo yo.

Soy Teresa Blanco,

nacida en Maceda, provincia de Orense,

pero me crié por toda España

hasta que, con tu edad más o menos,

me fui a recorrer el mundo y, no he parado hasta hoy.

Mira, no pienso contarte mi vida.

Vale, está bien.

Pero ¿ni siquiera por qué estás llorando?

Nada.

Que son todas unas falsas. Ya está.

¿Tus compañeras?

Yo creo que han sido más que claritas.

Demasiado, quizá. Sí, sobre un papel.

Pero a la cara se callan, como con todo.

La que hace todo soy siempre yo.

¿Y por qué crees que es así?

Supongo que porque un buen día

se me ocurrió abrir la boca y enfrentarme a doña Luisa.

Y porque me hice novia de un Peralta.

Y porque un buen día hice

y un buen día dije. Ya...

Aquí, te cuelgan el cartel y se queda grabado en piedra.

De verdad, Teresa.

Es que jamás he pedido ser una capitana ni nada parecido.

Te lo juro, estoy harta de que todo pase por encima de mí.

¿Y esto se lo has comunicado así

a tus compañeras?

No, claro,

porque te has acomodado a un personaje que ya te sale solo.

Para tus compañeras es muy cómodo no enfangarse

y, para ti, hacer las cosas como te da la gana.

A tu manera,

también tienes que ver con que las cosas no cambien.

Una parte de tu responsabilidad como directora

es cuidar las relaciones con las buenas familias de la ciudad.

A ver si te crees que nos dejan pasear por aquí porque sí.

Ya lo sé, madre, ya lo sé.

¿Qué tal tu estreno?

¿Te haces con la academia?

Sí.

¿Y la de los pantalones también?

También, a pesar de que hace un rato

se ha podido llevar una impresión errónea de ella.

Luisa me ha contado la que se ha montado por su culpa.

Ya sabía yo que tenía que haberte elegido a la nueva maestra.

Madre, aunque hubiera contratado a la mismísima Pardo Bazán,

a usted le habría parecido una mala decisión por ser mía.

Yo confío en ti.

En la que no confío es en ella.

Viste como un hombre, fuma como un hombre,

tiene edad para pensar en ser abuela

y está soltera sin un hombre.

No sé, pero yo vigilaría a ver qué hace con las alumnas

cuando se queda a solas con ellas.

¡Madre, por favor!

Yo solo digo.

Yo solo digo. No, usted solo dice, no.

Usted no pasa ni una nunca.

¿Podemos darle una oportunidad y juzgar los resultados?

El prestigio se tarda mucho tiempo en construirlo

y un leve soplido para tirarlo abajo.

Anda, vamos.

Que yo ya no dirijo más. -¿Cómo que ya no diriges?

-Pero si diriges siempre. -La vamos a hacer entre todas.

-¿Esto es por la que te cayó? -No.

Dijimos lo que pensamos y eso haremos.

-Pero... alguien tendrá que decidir al final...

-Si no nos ponemos

de acuerdo, tenemos una coordinadora.

A ver, chicas.

Decisiones creativas.

¿Qué cambiaríais de la obra?

-Hombre, yo nunca me lo había planteado... porque...

No sé...

-Yo cambiaría

la obra. Así, entera.

Así, directamente. -¿Qué dices?

Margarita... Sigue, Candela.

A ver, "El burlador de Sevilla" a mí me toca un pie.

A mí y a todas. ¿O no?

-A mí no me miréis. Que cada una diga lo que le parezca.

-A mí lo de cambiar la obra me parece bien.

-¿Cómo vamos a cambiar la obra? -¿Te digo cómo?

Eligiendo otra. -¿Qué va a decir la directora?

De doña Manuela me encargo yo.

A mí me encantaría hacer

una obra que tratase sobre todo lo que sentimos.

Pero esa obra no existe... -Bueno...

Que nos diga nuestra maestra de literatura.

Bueno, chicas.

(HABLAN TODAS A LA VEZ)

Pero es que esto está en francés.

-Chicas.

"Casa de muñecas".

Bueno, lo mismo puede hacer hasta de mujer por una vez y todo.

-¿Esta entonces? -Lo que diga la mayoría.

-A ver, niñas, ¿esta?

Pues ya está.

Claudia.

Como en "Romeo y Julieta".

-Sí, como diciendo que no está de acuerdo.

-Sí, ¿no?

Ha aparecido ya la doncella.

-Es un poco forzada. -Sí, deberías hacerlo más natural.

Esto es un poco impostada.

¿Crees tú que yo te quiero menos?

No sería yo hombre

si tu capacidad de mujer no te hiciera doblemente seductora.

Lee tú esta. -A mí me gusta mucho.

-¿Queréis que haga yo de Torvaldo?

(Golpecito)

(Golpecito)

(Golpecito)

Pero ¿qué haces aquí?

¿Has saltado la valla?

-No encontraba la puerta de los enamorados.

-Eres un cursi. Te van a matar.

-Vengo a decirte algo importante. -¿Qué?

-Que te adoro.

-Rafita, ya. -Hoy he soñado que pasaba

un día acariciando esos pechos que me tienen loco.

-Pues vas a tener que esperarte.

-Hasta mañana por la tarde.

Vengo a invitarte a una fiesta en mi finca.

-No puedo. Es la función de apertura de curso.

Lo siento. -¿Qué función ni qué función?

¿No prefieres pasar un rato con tu Rafita?

-Prefiero estar contigo antes que nada.

Pero soy la protagonista.

-Pues nada, ya habrá otras.

Escucha, no te vayas a quedar triste:

por ti monto una fiesta cada día hasta que puedas.

-¿A qué hora es?

Teresa, ¿tienes un segundo? Claro que sí.

Verás, es que Rafita, mi novio,

tiene unas joyas en su casa de campo

y nos podrían venir muy bien para la obra.

Pero ya tenemos todo lo que necesitamos.

Pero el vestuario que tenemos es un poco chichivaina.

No te preocupes.

Lo importante es el texto y las ganas.

Y lo bueno es que estemos todas juntas, concentradas.

Teresa, por favor... Que no.

No puedo dejarte marchar antes de la función.

A ver si te va a pasar algo. Lo hago por ti.

¿O por ti? Por las dos.

No me puedo permitir meteduras de pata.

Si no va a pasar nada.

Voy a casa de Rafita, cojo las cosas y me vuelvo.

Yo quiero dejar al público con los ojos como platos.

Y mis compañeras también, que hemos trabajado muy duro.

Tú me pediste

que rompiéramos la barrera y confiara en ti.

Ahora yo te pido lo mismo.

Por favor.

Confía en mí.

Está bien.

Pero, por lo que más quieras,

a las 4:30 estás aquí.

Prometido, como un clavo.

¿Por qué te emperifollas tanto para coger unas joyas?

-¿Y a ti quién te manda poner la oreja?

-¿Te vas de paseo con Rafita

en vez de estar con nosotras?

-Estaré con vosotras a las 4:30.

¿Me dejas salir?

Santa María, madre de Dios...

Venga, vámonos.

¿Y este pelo?

Un cambio. -Está guapísima.

Hola.

(SUSURRA)

Ahora vengo.

(Música flamenca, palmadas)

¡Vámonos!

# Tiene tu cara, mi alma, tiene tu cara...

# Tiene tu cara...

# tres claveles.

# Tiene tu cara,

# tres claveles tiene tu cara. #

Por José Gómez, "Gallito", el torero más grande.

Que Dios lo tenga en su gloria. -Con permiso de Juan Belmonte.

# Voy a llevarte...

# Ay, gitanilla de mi alma, voy a llevarte

# a mi Sevilla.

# Tiene tu cara...

# Tiene tu cara, quién pudiera besarte,

# y los borrara, quién pudiera besarte,

# y los borrara.

# Voy a llevarte...

# Ay, gitanilla de mi alma... #

¿Seguro que no está en su cuarto?

La hemos buscado por todas partes.

¿A ti te dijo que fuera a salir o algo?

No, no...

(Música flamenca, palmas)

¿Qué está pasando? ¿Es verdad que Roberta no aparece?

Y, claro,

la coordinadora teatral no sabe nada, ¿no?

¿Para qué?

Teresa, ¿podemos hablar un momento? -"Aprovecha para estar conmigo".

No me queda mucho tiempo. -Si eres tú la que no me quieres.

Todo el día que si estudiando, el teatro...

-Yo puedo volver después de la función.

-Me parece muy bien. Pero antes nos tomamos la última.

-¿Qué quieres, que me suba borracha al escenario?

-Quiero que te quedes un ratito más conmigo.

(MARGARITA) "Me sé el texto de memoria".

Puedo interpretar su papel.

No sé, Margarita...

Es hora de que la voz protagonista la tenga otra que no sea Roberta.

Teresa, confía en mí.

Vale, pero me llevas cuando yo te diga.

-Al altar. Ahí te voy a llevar.

Margarita sustituye a Roberta.

Pero ¿te sabes el papel? Se lo sabe muy bien.

¿Sí? ¿Estáis seguras?

Mejor eso que cancelar. Lo hará fenomenal.

Gracias, Margarita.

Les vamos a dar una alegría

a tus padres. ¿Y los de Roberta?

¿Salgo a hablar con ellos? No. Nunca vienen.

Teresa, reacciona y pon esto en movimiento.

¡Vamos! Venga, chicas.

¡Chicas, venga, vestíos!

# Quiero llevarte

# a Sevilla, mi vida, a coronarte. #

(Aplausos)

(HOMBRE) Manolo, Manolo.

-Buenas tardes, señores.

¡Eh, eh! ¡Que me lo vas a romper!

-¡Me tengo que ir! -Mujer, ahora te llevo.

Espérate cinco minutitos.

-Que no, que es muy tarde. -Son solo cinco minutos.

-No, que me voy. -¿Qué haces?

¿Te vas a ir sola?

Pero ¿tú sabes lo que vas a tardar? ¡Espérate, mujer!

(SUSURRA) Está tardando mucho.

¿Estás bien? ¿Sí?

Es tu momento.

Saca lo que llevas dentro y déjalos turulatos.

-Va. -Venga.

Esconde bien el árbol,

Elena.

Esconde bien el árbol.

Esconde bien el árbol, Elena.

Los niños no pueden verlo de ninguna manera hasta esta noche,

que esté arreglado.

Esto no es "El burlador de Sevilla". Usted atienda, hágame el favor.

No me hables como a una alumna. Esta no es la obra.

Madre, por favor, que se nos oye.

Gracias.

-Soy el más miserable de mis pacientes.

Estos días me he hecho un examen general

y es la bancarrota.

Torvaldo,

no sé qué es la religión.

-¿Que no sabes qué es?

-Solo sé lo que me dijo el pastor Hansen.

La religión es todo aquello y lo de más allá.

Y cuando esté sola y libre,

podré examinar

esa cuestión como una de tantas.

-Antes que nada, eres esposa y madre.

-Ya no creo en eso.

Nuestra casa solo era un salón de recreo.

Yo fui una muñeca grande en tu casa como lo fui

en casa de papá.

-¿No son tus deberes para con tus hijos y tu marido?

¿No comprendes tu puesto en el hogar?

¿No tienes un guía infalible

para estas cuestiones?

-Cristina, silencio, Torvaldo está ahí.

-Entonces ¿no has sido feliz?

-No.

Estaba alegre y nada más.

Ve al cuarto de los niños.

Torvaldo no puede verte coser, que Mariana te ayude.

Aquí tienes mi anillo.

Devuélveme el mío.

Adiós.

¡Bravo!

¡Bravo!

(HOMBRE) ¡Uh!

"¡Bravo!".

(HOMBRE) ¡Uh!

¿Qué ha pasado? ¡Roberta! La he visto llegar y caerse.

¡Roberta!

¡Roberta!

Roberta, ¿me oyes? Apesta a alcohol.

Hay que llamar a un médico.

¡Roberta!

(JARDINERO) ¿Qué hacemos? Roberta, mírame.

¿La llevamos dentro?

Hombre, parecerse se parece.

-Yo no la veo con pinta de asesina. -Esas son las peores.

Yo confío en Teresa.

A tenor de los rumores en Sevilla,

no deberías. Es ella.

No, ¿en serio tú ves esto?

¿Es malo que disfruten de sus cuerpos?

Por eso deben estar informadas. ¿Y quién las informa?

¿Cuál es esa duda?

Quiero aprender

a ser una buena amante.

Sí, ya empieza a confiar en mí.

¿Dónde estaba?

(HOMBRE) "O echan a esa maestra

o nos llevamos a nuestra hija de la academia".

(MUJER) "¿Lo dejamos estar?".

Estoy pensando.

"No me esperaba que te presentaras"

como candidata.

Las alumnas deberíamos votar a la directora.

-Si no votas, luego no puedes quejarte.

-Pues nuestro párroco no quiere que vote.

-Yo no voto.

-Mis padres que no, las maestras que sí...

"Haré lo que me dé la gana".

"Ni se te ocurra acercarte" a los Peralta. -¿Cómo?

-¿Prefieres tu habitación? -Prefiero nada.

-Trae el monedero. Espérate...

¿Se porta así siempre? Solo de vez en cuando.

¿De vez en cuando?

"Estás más preciosa que nunca. -Hacía mucho que no me lo decías".

(Vals)

"Siempre calladas".

Sonriendo y sin quejarnos.

¿De qué debería quejarme?

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La otra mirada - Capítulo 1: Tabaco, pantalones y jazz

25 abr 2018

Sevilla, 1920. Teresa, una mujer de cuarenta años, llega a Sevilla huyendo del misterioso asesinato del embajador español en Lisboa y tras la pista de un nombre: Roberta Luna, una alumna de la academia de señoritas de la ciudad. Intentando recabar información sobre la joven, Teresa decide hacerse pasar por profesora y solicita plaza en la Academia. Tras sorprender a la nueva directora Manuela por sus ideas progresistas y su nueva mentalidad, Teresa consigue el puesto y pasa a ser una más en el plantel de profesoras de la academia. Sin embargo, no todo va a ser igual de fácil para Teresa, ya que allí se encuentra con la oposición de su compañera más experimentada, Luisa, y la desmotivación de unas alumnas que nunca han recibido una educación que les ayude a pensar y a valerse por sí mismas.

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