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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - T2 - Capítulo 21: "Desde dentro" - ver ahora
Transcripción completa

¿Y tu venganza ha sido acostarte con Martín?

Carmen nunca te haría daño a ti. ¿Está usted segura de eso?

Es la mujer que se ha estado acostando con Martín.

Hace mucho tiempo que no me siento tan viva.

¿Vicente?

Me has estado utilizando.

No, no, no, no, fuego en el laboratorio.

Vosotras, sacad a las niñas. Sí, vamos saliendo poco a poco.

Ve llenando unos cubos. -Quita.

Debió quedarse un mechero encendido.

Esto está lleno de componentes químicos.

Yo ahora mismo no estoy capacitada ni para garantizar

la seguridad de las niñas ni de nadie.

Margarita, no se lo puedes contar a nadie.

-Elías nunca haría daño a nadie, se ha puesto nervioso.

-Ha intentado pegarle a Macarena.

-Tiene esquizofrenia. -Y si estoy enfermo, ¿puedo curarme?

-Lamentablemente, la enfermedad que padeces, la esquizofrenia,

no tiene cura.

-¡Ayuda, ayuda! ¡Ayuda, por favor!

-Nunca te he querido, al igual que no quise un hijo tuyo.

Interrumpir un embarazo es delito,

y puede ir a la cárcel entre cuatro y seis años.

Quiero pasar el resto de mi vida contigo.

-¿Y Roberta?

-Tú está claro que quieres otras cosas.

-Entonces,... ¿está todo bien?

-Perfectamente.

-Si insiste en no volver conmigo, la denunciaré. Es mi esposa.

¿Dónde está?

Debería estar en su cuarto. No, no me voy de aquí sin ella.

-Tranquila, Teresa, que nadie sabrá que estamos aquí.

Tú no puedes salir de aquí, Flavia.

No soy un asesino, Luisa,...

no me avergüenzo de nada de lo que he hecho, pero se acabó.

El día que me llevaron presa me enteré que somos hermanas.

Pero,... Teresa, ¿cómo vamos a ser hermanas?

¿De verdad quieres esto para ti?

Nunca vamos a poder ser una pareja como las demás.

-¿Y quién quiere ser como los demás?

-No quiero ser una carga.

-Elías.

Nos dijeron que no había cura,

pero yo voy a estudiar mucho para que la haya.

Estoy dispuesta a confiar una vez, dos no.

Haré lo que sea por recuperar tu confianza.

Y tú que has viajado tanto, ¿no te aburres en Sevilla?

La cosa es que aquí en Sevilla he encontrado algo

que no tengo en ningún otro sitio.

Teresa y yo somos hermanas.

-¿Tú lo sabías? -¡Pero Roberta!

(HABLAN A LA VEZ)

No voy a aceptar la dirección de la academia.

Voy a cerrarla para siempre

y en su lugar voy a construir un hotel.

Tienen un plazo de 24 horas para desalojar

la Academia de Señoritas por orden de su nuevo dueño,

don Rafael Peralta.

¡Ya está bien!

No me obliguen. Teresa, por favor.

Teresa, Teresa, abre la puerta, por favor.

Escucha a Luisa, por favor. ¡Calladita he dicho!

Teresa, por favor. ¡Abra!

Teresa, por favor te lo pido,

te lo ruego, abre, por favor, abre.

Por favor, Teresa.

¡Nadie se mueve!

-No, pero ¿qué hace?

(Disparo)

(Sintonía de "La otra mirada")

Bueno, ahora que estamos todos aquí, habla.

¿Cómo ha podido pasar esto, Carmen?

Firmaste unos documentos que ceden la propiedad

de la academia a Rafael Peralta.

El edificio y sus bienes, terreno,...

todo.

Pero ¿cómo es posible solo con su firma?

Le di plenos poderes.

Tienes que firmar todo esto. ¿Todo esto es para la placa?

Sí, en realidad, algunos son unos permisos para que la academia

sea sede de una competición de tiro con arco.

¿Recuerdas el papeleo de la placa y la competición?

Traspapelé unos documentos de cesión

y firmaste sin darte cuenta.

Después se los di a Peralta...

y él hizo el resto.

Pero ¿qué estás diciendo, Carmen?

¿Has estado fingiendo todo este tiempo?

¿Viniste aquí con el propósito de arrebatarnos la academia?

Pero... ¿en quién te has convertido tú?

Yo no sabía que el plan de los Peralta era transformar esto

en un hotel, la academia debía permanecer abierta.

¿Y tú qué sacabas con esto? ¿Dinero?

Ser la directora.

Carmen, nos has engañado,

has dejado en la calle a maestras y alumnas,

por vengarte y quitarme lo que más me importa, ¿de verdad?

Te traje aquí,

te di un buen trabajo, la oportunidad de volver a tu casa.

Sal de aquí ahora mismo. -No, espere, espere, por favor.

A ver,...

consiguió la firma de Manuela de manera fraudulenta,

podemos demostrarlo si Carmen está dispuesta a testificar.

Sí,... haré lo que sea necesario.

Podría ir a la cárcel, Carmen. No quiero su ayuda,

no me fío de ella.

Podría ser la única oportunidad.

¿Y cuánto vamos a tardar con ese juicio?

Porque que mañana por la mañana tenemos que desalojar la academia,

no nos sirve una solución a largo plazo.

¿Y qué hacemos? Que se vaya, no la quiero ver.

Os pido disculpas. A todos.

Seamos realistas.

Si no podemos evitar el cierre de la academia,

lo más importante ahora son las alumnas.

Hay que encontrarles plaza en otras instituciones,

yo también haré llamadas. ¿Entonces ya está sentenciado?

¿No podemos evitar el cierre, nos rendimos?

Hay otras cosas en la vida además de la revolución.

Vamos a ver,...

tiene que haber otra forma. Claro.

Martín, ¿no se puede hacer nada?

Sin denunciar no, Peralta es legítimo dueño.

Es un legítimo delincuente,...

eso es lo que es,...

y usted es la fundadora de esta academia,

me sorprende mucho que se resigne.

¡No me hables de este tema! Basta ya, de momento

sigo siendo yo la directora,

así que seré quien tome las decisiones, y necesito pensar.

A solas.

-Pero ¿cómo que un nuevo dueño? ¿Quién?

Rafael Peralta.

(MURMURAN)

-¿Cómo que Peralta el dueño?

Es una broma, ¿no? -Pero ¿ha comprado la academia?

No, ha sido...

ha sido por un error administrativo.

(MURMURAN)

-¿Y un error no se puede solucionar? No, Ramón,

no se puede solucionar.

Tenemos que estar fuera de aquí mañana a primera hora.

Pero ¿adónde vamos a ir? -No nos pueden echar, es injusto.

-Estamos a mitad de curso.

Vamos a ver, señoritas, por favor, tranquilidad.

Sé que es desconcertante, y os pido disculpas,

de verdad, lo siento muchísimo,

pero os encontraremos plaza en otras escuelas.

¿Ah, sí, a todas?

Haremos lo que podamos, Inés.

-"Sí". -¿Tú no se supone que no tienes

que contestar al teléfono?

-¿Y por qué me llamas?

-"No te imaginas la que hay aquí liada, Flavia".

Que nos cierran la academia.

-¿Qué? -"Que nos echan mañana".

"Y todo por culpa de Peralta". -Voy para allá.

-No, ni se te ocurra.

-Venga, Cande, que somos muchas. -Voy.

Cuando esté todo más tranquilo te llamo.

"Ten cuidado, por favor".

Un beso.

-Que cierran la academia. -¿Cómo que cierran la academia?

-Tenemos que ir. -Flavia, estás en busca y captura.

-Tu padre está detrás de todo esto. -¿Mi padre?

Flavia, de todas maneras, ¿nosotros qué podemos hacer?

-No quedarnos aquí.

-Vengo de hablar con don Andrés, mañana nos lleva a Cádiz,

pero hasta entonces tienes que quedarte aquí.

¿Qué pasa?

¿No quieres irte? -No es eso,...

pero ni siquiera voy a poder despedirme.

-Flavia,...

de verdad que lo siento,... pero no puede ser.

Salgo a pagar a don Andrés. No tardo.

Confía en mí. Todo va a salir bien.

-He tenido que enterarme por mi hija.

¿No pensaban comunicárnoslo? Por supuesto que sí,

pero no nos ha dado tiempo. Les pedimos disculpas.

¿Qué pasa? Quiero el dinero de la matrícula,

y creo que no soy el único.

De momento, podemos garantizarles

es que encontraremos plaza para sus hijas en otras instituciones,

así que les pido un poco de paciencia.

No vamos a pagar de nuestros bolsillos por una mala gestión.

No tiene ni idea qué ha provocado esta situación.

Sí. Sí que la tengo.

Desde el juicio en contra de Peralta, todo ha ido de mal en peor.

Una morena estudiando con nuestras hijas,

un jardinero que no está bien de la cabeza.

Señor Ochoa, por favor, está sacando las cosas de quicio.

Desde la dirección de la academia se han dado siempre

todas las explicaciones pertinentes.

Y de la alumna que dicen que ha abandonado a su marido,

¿nos van a dar explicaciones?

Eso no le incumbe y, por favor, guarde las maneras.

Y encima nos hace reproches. Esto es indignante.

Calma, por favor, señores. Queremos nuestro dinero.

Con su madre, esto no habría pasado. Ya estamos.

Tendría que haber dimitido.

¡Ya está! Lo siento.

Lo siento muchísimo, tienen toda la razón, pero quiero que sepan

que sus hijas han sido siempre lo más importante para mí.

Siempre.

Tanto tiempo luchando y...

tenían razón,... el puesto me quedaba grande.

No digas eso, Manuela. Sí, sí.

Las circunstancias no han sido favorables,

tú lo has hecho lo mejor que podido.

Encontraremos una solución. No, Luisa, he fracasado,

y ahora solo me queda asumir las consecuencias y ya está.

A ver, Manuela,...

tú decidiste hacer una academia distinta,

y formar a mujeres para hacerlas libres, ¿no?

¿Qué creías, que te lo iban a poner fácil?

Esto no es un fracaso tuyo, Manuela,

y ahora lo que toca es ser consecuentes,

ponerse en pie e ir hasta el final,

y en esto estamos juntas. Por supuesto que sí.

Yo os lo agradezco, de verdad,...

pero ahora ya no podemos hacer nada.

-Claro que podemos hacer algo.

-Yo tampoco quiero irme, pero ¿qué hacemos,

nos encadenamos a la cama?

-Entonces ya está, cogemos nuestras cosas y adiós.

-A mí mis padres vienen a buscarme.

-A Madrid me quieren llevar, a 500 kilómetros de Elías.

-Vamos a acabar cada una en una escuela distinta, ¿no lo entendéis?

-Vosotras podréis estudiar. -Tú también.

No vas a volver a la calle, vamos. -No es por mí,

es por esta academia, por lo que significa.

Deberíamos estar defendiéndola todas, hacer una manifestación,

llamar a la prensa o no sé, a alguien importante.

¿Y qué conseguiríamos con eso? Tiempo.

Exacto. Tenemos que pelear, resistir.

Así es,

aunque las cosas se pongan difíciles, no nos podemos rendir,

eso no lo enseñamos aquí.

¿Qué ejemplo le estaríamos dando a las alumnas?

Nosotras siempre hemos ido con la cabeza bien alta.

-Y no tenemos miedo.

Si nos van a echar igual, ¿qué más da?

Yo estoy dispuesta.

¿Vosotras, qué decís?

Que yo no pienso abandonar.

Ni yo tampoco.

Ni nosotras.

¿Y tú?

Está bien.

Supongo que merece la pena.

Claro, esta es nuestra Manuela.

Ya se han ido las últimas, las que estamos aquí,

¿estamos seguras de esto?

Encerrándonos solo vamos a conseguir ganar tiempo,

necesitamos un plan. Nuestros objetivos son:

sacar a la luz quién es realmente Rafael Peralta

y demostrar que esta academia es necesaria.

Podríamos intentar hablar con la prensa, redactar un comunicado, ¿no?

Aprendimos mucho con la revista. Sí, eso está muy bien.

También necesitaremos apoyos: de padres, vecinos,

de todos los que estén en contra.

Necesitaremos a alguien, ¿no?

Yo puedo hablar con mi madre. Muy bien,

yo creo que sé de alguien más que puede ayudarnos.

Vamos a quebrantar la ley, y esto puede tener consecuencias,

así que si alguien quiere abandonar, por supuesto

no se lo tendremos en cuenta,

pero tiene que decirlo ahora.

Muy bien, pues en marcha.

Doña Manuela, ¿reforzamos las ventanas de la planta baja?

Sí, de momento sí, y si necesitáis más madera,

desmontad las estanterías. Gracias.

Tenemos el comunicado, ¿empezamos a llamar a los periodistas?

Dádselo a Teresa y que lo revise primero.

Sí.

-Doña Manuela. Dime.

Ya hemos mirado, hay comida de sobra.

Muy bien, gracias.

¿Qué haces aquí?

-He estado llamando, pero nadie me cogía el teléfono.

-¿Para qué vienes, estás loca?

Vamos a ver, tienes a todos los guardias de Sevilla buscándote,

tú no eres consciente del peligro, ¿no?

Sí,... pero quiero estar con vosotras.

-No, no, ni hablar, aquí tampoco estás a salvo,

estamos haciendo un encierro. -Pues me encierro,

yo también quiero ayudar.

Tienes cosas más importantes en qué pensar.

Vosotras me habéis ayudado siempre muchísimo,

pero este curso más que nunca.

Soy parte de la academia,

merezco estar aquí. -No, no te puedes quedar.

Te tienes que ir.

-En cuanto me vaya de Sevilla no podré volver, nunca.

Necesito estar con vosotras,

aunque sea una última noche.

-Doña Manuela,...

viene Rafita por el camino.

Quedaos aquí, y tú la primera.

Qué afortunado, si me habéis montado un comité de bienvenida y todo.

No me vais a dejar pasar.

Brillante.

Dile a tu padre que no nos vamos a ir de aquí

y que vamos a luchar hasta el final.

Buenas tardes.

Nadie entra hasta que hable con mi padre,

pero id cortando la luz y el teléfono,

las quiero incomunicadas.

Manuela me quiere lejos,... no la culpo.

Carmen, no tenemos mucho tiempo, y voy a ser muy clara.

No te voy a decir lo que pienso sobre tu comportamiento

porque soy una señora y porque te conozco desde que eras una niña.

Estoy aquí porque la academia te necesita.

¿Qué puedo hacer?

Tú has trabajado para Rafael Peralta.

De todos es conocido que tiene negocios turbios,

¿qué sabes sobre eso?

Sé que se ha estado viendo con el alcalde

y es quien concede la licencia para su hotel,

y es posible que haya algún acuerdo ilegal.

Pero eso no son más que conjeturas.

No podemos difamarlo sin más, necesitamos pruebas.

Si hay algo, tiene que estar en su despacho,

pero ya no tengo acceso, no puedo hacer nada.

A ver, Roberta, por favor, que estés tranquila,

estamos bien, estate tranquila.

(Golpes de martillo)

Ramón, ¿puedes parar con eso? ¿Qué decías?

Mira, ya está. Escúchame una cosa,

tú lo que tienes que hacer es ese examen,

eso es lo importante, ¿me oyes?

Roberta.

Roberta.

¿Qué pasa?

Han cortado la línea.

Y la luz.

Inténtelo de nuevo, por favor: Academia para Señoritas de Sevilla.

Ya, pero necesito...

Es igual, déjelo.

Podéis dormir en la habitación de Luisa, no le importará.

Yo se lo agradezco mucho, doña Manuela,

pero me quedo vigilando. -Yo también.

-Tú a dormir, que te necesito mañana fresco como una lechuga.

-Pero... -Chissst.

¿Estás seguro?

Anda que no me he chupado guardias en la mili.

Toma, para luego, soldado.

Buenas noches.

Gracias.

Y tú, te quiero contando ovejitas toda la noche, ¿eh?

Como te vea danzando por ahí la tenemos.

Tranquilo, Tomás, mientras Flavia esté en la academia

no le va a pasar nada. ¿Cómo lo sabe?

¿Quién le dice que mi padre no tira el edificio con ellas dentro?

No saben de lo que es capaz. Por eso estamos aquí.

Sé que es duro,

pero necesitamos que todo el mundo sepa

quién es realmente Rafael Peralta,

y para eso tenemos que presionarle de alguna forma.

Y cuanto antes se resuelva el encierro,

antes podrá salir Flavia.

Pregunten en la fábrica. Hay descontento,...

las trabajadoras están pensando hacer huelga.

Hablaré con Vicente, seguro que conoce alguna de ellas.

Necesitamos pruebas, facturas, contratos,

algo que le haga daño de verdad.

Necesitamos entrar en su despacho,

y tú eres un Peralta.

Sí,... el desterrado.

Si mi padre escondiese algo, jamás lo haría en la fábrica.

Aunque creo que sé dónde podrían estar.

Puedo sacarlas de allí a la fuerza, esta misma noche.

-¿Eso es lo que te he enseñado yo a ti?

¿A reaccionar en caliente?

¡¿Por qué te crees que ellas están haciendo esto?!

Quieren llamar la atención,...

y si usamos la violencia, se volverá en nuestra contra.

Debemos hacer lo mismo que ellas:

ganarnos a la opinión pública.

No quiero que cuatro niñas malcriadas arruinen mis negocios,

¿entendido?

(Se abre una puerta)

-No podía dormir. -Yo tampoco.

No quiero que cierren la academia. Esta es mi casa.

¿Qué va a pasar con nosotros?

¿Dónde voy a encontrar trabajo? -No pienses en eso ahora.

Yo voy a hacer todo lo posible para que podamos quedarnos.

-Desde que doña Manuela ocupa la dirección, esta institución

ha perdido sus valores. Yo mismo fui víctima

de las doctrinas que les imponen a sus alumnas.

He escuchado que las obligan hasta a no casarse,

o abandonar a sus esposos.

-Eso es totalmente falso.

-Doña Manuela, ¿algunas declaraciones?

-¿Tiene algo que decir? -¿Qué está pasando ahí dentro?

-¿Nos puede contar qué ha pasado?

-Pero ¿vamos a seguir dando clase?

¿Por qué creéis que nos hemos encerrado aquí?

Para que Rafael Peralta sepa a quién se enfrenta.

¿Y no crees que lo sabe ya?

Mirad, son muchos los que nos quieren ignorantes,

necesitan que vivamos en un mundo muy pequeño,

para que sean pequeñas nuestras oportunidades, y nuestros deseos,

y la educación es la mejor herramienta para hacer ese mundo

más grande. Y mientras estemos aquí,

vamos a seguir dando clase.

-Perdonad, pero está Rafita ahí fuera,

discutiendo con doña Manuela.

-Los tiempos están cambiando, señoras y señores,

y son instituciones como estas las que hacen que avance

la sociedad.

Y quien no sepa verlo,... claramente se va a quedar atrás.

Esto no me lo esperaba.

El progreso es el hotel que mi familia quiere construir.

-Y si tanto le interesa,

¿por qué no está aquí Rafael Peralta dando la cara?

-¿Dónde está el señor Peralta?

-Yo hablo en su nombre. -¿Tiene algo que decir del hotel?

-Este hotel será muy importante para nuestra ciudad, y nos traerá...

-¿Qué: dinero, trabajo?

En esta academia estudian las mujeres que en un futuro

trabajarán en el periodismo, en las ciencias,

en la enseñanza, en la medicina, en las leyes.

Aunque no creo que a usted le interese mucho que haya mujeres

dictando sentencias, ¿verdad?

-Se acabó, cortad las cadenas.

-¿Entran por la fuerza, señor Peralta?

-¿Va a venir su padre, señor Peralta?

Tenemos que entrar. Madre, busque apoyos,

nosotras intentaremos aguantar.

-Díganos algo más, señora, cuéntenos algo más.

-Yo no he dado esa orden, ¿estamos? -Venga, pues comunícalo, rapidito.

¿Qué pasa, ahora eres el mensajero de Manuela?

-No. De hecho, me voy de Sevilla.

Voy a empezar de cero,...

y he venido a pedirte dinero.

-¿Y por qué crees voy a darte dinero después de lo que nos hiciste?

-Porque sigo siendo un Peralta.

-Bien.

Me satisface que hayas comprendido que al final

todo es cuestión de dinero,...

pero si lo quieres,...

pide perdón por testificar contra tu hermano.

-Lo siento.

Traicioné a mi familia... y me avergüenzo.

-Brindemos entonces.

Por Cerámicas Peralta e Hijos.

Y porque lo voy a dejar todo muy bien atado

para que nunca más vuelvas a ser uno de nosotros.

-Salud.

-Lárgate de aquí ya.

-¿Sabe qué, padre?

Que sin ese traje,... sin este despacho, esta fábrica,...

usted solo es un hombre inseguro,... y cobarde.

-Este tema lo tratamos luego, ¿vale, compañeras?

A ver qué nos propone esta gente,

creo que no tardarán mucho en llegar.

Míralos, ahí vienen.

-Compañeras, gracias por venir.

¿Cómo estás, Dolores?

-Déjate de formalidades, Vicente, y dime qué quieres.

Disculpa, ha sido idea mía.

Me llamo Luisa, soy maestra en la Academia para Señoritas.

No sé si os ha llegado la noticia, pero Rafael Peralta

pretende cerrarla.

Sabemos que tenéis problemas con él

y que las trabajadoras queréis ir a la huelga.

-De eso se trata, de usarnos como herramienta una vez más.

No. Se trata de unir fuerzas.

No nos engañemos, esto va más allá de los Peralta,

señoras.

Hay muchos más como él,

hombres poderosos que temen perder sus privilegios

y nos niegan nuestros derechos,

entre ellos el derecho a una educación.

¿Y qué educación es esa? ¿La de las señoritas de bien?

Esa no es nuestra lucha,

nuestra lucha es levantarnos a las cuatro de la mañana

y dejar a nuestros hijos para ir a trabajar 12 horas por una miseria.

Tienes toda la razón, Dolores.

También os están negando el derecho a un salario digno

y a unas condiciones mínimas.

Cada una tiene lo suyo, eso es innegable,...

pero mientras las leyes no nos amparen y los políticos

sigan sin escucharnos, ninguna conseguiremos nada.

Solo podremos cambiar las cosas si nos unimos

y atajamos el problema de raíz.

(MURMURAN)

Seamos sinceras.

Discutir,

protestar, ir a la huelga, encerrarse,

eso no es suficiente.

Solo cambiaremos las cosas si tenemos acceso a todo tipo

de puestos y oportunidades,

solo cambiaremos las cosas

si algún día podemos llegar a legislar o a gobernar,...

y el primer paso para eso es la educación,

por eso os necesitamos, no podemos permitir

que una institución como la Academia desaparezca.

Alguien sabe qué tienen en común la ANME, las sufragistas

y Séneca Falls?

Candela.

Yo sé que las sufragistas eran mujeres que querían votar, ¿no?

Y que a día de hoy siguen luchando por los derechos

de la mujer en Reino Unido. ¿Y Séneca Falls,

María Jesús?

-Eh... Séneca era un filósofo, pero lo de Falls no tengo ni idea,

la verdad.

-(RÍEN)

Manuela se refiere a la declaración de Séneca Falls,

que se firmó en Estados Unidos en 1848

y que exigía que las mujeres pudiésemos participar

en la política, tener propiedades, tener negocios,

es decir, pedía la igualdad.

Y en España tenemos la ANME,

que es la Asociación Nacional de Mujeres Españolas.

El objetivo de esta clase no es solo que sepáis

que en todo el mundo hay mujeres alzando la voz

por conseguir la igualdad, sino que entendáis

que a pesar de nuestras diferencias,

este es un movimiento colectivo. Y que la idea

de que somos competitivas

o mezquinas entre nosotras

es un mito creado precisamente para mantener

el orden establecido.

Por eso es muy importante conocer nuestra historia,

porque nos recuerda que unidas...

podemos alcanzar muchos derechos.

¿Estás seguro?

Sí. Espéreme aquí, no tardo.

Madre.

Hola.

-¿No me vas a dar un abrazo?

Álvaro, por fin le encuentro. Doña Carmen,

¿qué hace aquí? Le estaba esperando.

No pasan mis llamadas al despacho.

Mi padre ha dado la orden. Quiero proponerle un negocio.

No me parece apropiado,

y además tengo prisa.

Sus compañeras están ocupando un edificio en nuestra propiedad.

Hablaré con su hermano, seguro que mostrará más interés.

¿Interés en qué?

He rezado tanto para que estuvieras bien.

Mírate. Estás guapísimo.

-Le he echado mucho de menos. ¿Cómo está usted?

¿Todo bien?

-¿Por qué no te quedas? Te hago un café.

¿Quieres unos buñuelos y charlamos un rato?

-Lo siento,...

pero no puedo, he de irme. Cuídese mucho,

por favor.

-Anda, ¿por qué no te quedas un rato

y me cuentas qué tal estás?

Dicen que te ganas la vida.

-Lo siento.

-Tomás.

Sabes que no puedo dejar que te lleves eso.

-Lo necesito para salvar la academia.

-¿Qué tal te tratan allí?

-Doña Manuela me ha ayudado mucho.

Es mi casa.

-No pude hacer nada. Intenté hablar con tu padre.

-Lo sé.

Y nunca la he culpado.

Sé que usted no lo tuvo nada fácil, y eso me duele.

Madre, me voy a ir de Sevilla,... y no creo que vuelva,...

pero necesito llevarme estos documentos conmigo.

Sé que usted no pudo hacer nada en su día, pero...

ahora sí que puede hacerlo.

-El deporte femenino no me parece un negocio.

Se equivoca, porque... Que no me interesa,

y si me disculpa, me gustaría entrar en mi casa.

¿Qué hace ahí parada, madre?

-Nada, estaba... -¿Otra vez llorando?

Haga el favor, al menos, de hacerlo en privado.

-No se preocupe, que he traído a mis mejores hombres.

Esto lo solucionamos en un momento. -Gracias.

Este edificio es mío,

así que les pido amablemente que se aparten.

Hasta donde yo sé, tu padre, Rafael Peralta,

nos lo ha arrebatado,...

así que si lo quiere, que venga él.

-Nosotros no vamos a ser tan amables, señora.

Nosotros de aquí no nos vamos a mover.

Rafael, diga lo que está pasando.

-No quiero ni un periodista aquí. Sacadlo.

A todos. -Vamos.

Venga, fuera de aquí.

¡Es una orden!

-Las cosas se van a poner feas.

Necesitamos ganar tiempo.

¿Qué van a hacer, pasar por encima de nosotros? No pueden.

¿Estás segura?

Vicente.

¿Qué pasa, Elías? Están aquí, van a entrar.

También está doña Luisa. -Esto nos puede dar tiempo,

pero no va a resistir eternamente. -Doña Manuela.

Flavia.

Flavia, tienes que salir de aquí.

¿Por qué? No aguantaremos mucho más,

y como entren, te van a detener. Me quedo hasta el final.

-No seas cabezona, te van a detener.

Me da igual.

Flavia, ir a la cárcel no te da igual, créeme.

No quiero huir y dejaros, es injusto.

-Pues claro que es injusto, pero tienes que pensar en ti

y en tu vida. -¿Qué vida?

¿Mendigar en otro país?

¿Renunciar a ser abogada? Prefiero ir a la cárcel.

Flavia, te vamos a ayudar.

Confía en nosotras.

Tengo un amigo que te puede echar una mano.

Pero ahora hay que salir de aquí. Flavia, por favor.

Venga, vamos.

Esas dos, a la otra habitación, ¿vale?

Cógela, Inés. Toma, Ana.

¿Cómo va este? ¿Lo anudo?

¿Y si se rompe?

Esto está segurísimo, tranquila.

Por favor,... escríbenos en cuanto puedas.

-Le voy a poner 100 velas al Cristo del Cachorro.

O 200.

Niñas, lo siento, pero no tenemos tiempo.

Es la última vez que lo digo. Fuera de mi camino.

Id soltando poco a poco.

Fuerte, ¿eh? Fuerte.

Apartadlas. -Sacadlas de aquí.

¿A qué esperáis? -Pero ¿qué hacen?

¡Dejadme! ¡Suéltenlas!

¡Llévatelo! -¡No la toque!

¡Vicente!

¡Vicente!

Con fuerza, ¿eh? Pero poco a poco.

¡Vicente! ¡Vicente!

Vicente. ¡Cobardes!

-No lo digo más, todo el mundo fuera.

(Disparo)

(GRITA)

(Disparo)

¿Qué ha sido eso, disparos? ¡Agarrad bien!

Agarrad fuerte.

(Disparo)

Tirad.

(Disparo)

Pero ¿está usted loco? ¿No ve que puede matar a alguien?

Esto ha sido solo un aviso, la próxima no dispararé

al aire.

Vicente, Vicente. Ponte a salvo, Luisa.

Vicente, por favor. ¡Ponte a salvo!

Vicente. ¡Venga, todo el mundo fuera!

Dios mío. Sí, sí. Vale, soltad.

Poco a poco.

¡Dolores!

Tirad la puerta.

(GRITAN)

Se acabó, tenemos que salir. Ramón, dame las llaves.

No, no, no, no, no, Manuela, tenemos que aguantar.

Tu madre y Luisa van a conseguir algo que nos pueda ayudar.

Teresa, acaban de disparar.

No sabemos cómo está la gente fuera.

Manuela, habrán disparado al aire, quieren asustarnos.

¡Lo hemos intentado, hemos resistido,

no quiero poner a nadie en peligro!

No sabes si es más peligroso estar fuera que dentro.

Las llaves.

Todas a la capilla, por favor.

¿Es que no me habéis oído? A la capilla he dicho.

Venga, vamos. Vámonos. Ramón, llévatelas.

Ven, venga, vamos.

(Golpes)

Disculpe.

-Señorita, por favor, señorita.

-Venga, ya es la hora, el furgón está cargado.

Salimos ya. -No, tiene que esperar,

tiene que estar a punto de llegar.

Se lo ruego, por favor, cinco minutos.

-Que no tenemos tiempo.

-"Que está bien, estoy diciendo".

No lo quería así, pero se acabó,

mandaré a Álvaro para allá.

Adiós.

No me deja otra que entrar a las bravas a todas partes.

Pero ¿qué hace aquí?

¿No le quedó claro que ya no me interesa?

Sí, pero las cosas han cambiado.

El alcalde ha dado marcha atrás,

ya no le va a dar el permiso para su hotel.

¿Y por qué iba a hacer eso?

Porque tengo documentos que prueban que hay tratos ilegales

y al alcalde no le interesa que salgan a la luz,

así que o paraliza el desalojo

o se lo envío a todos los periódicos provinciales.

Usted decide.

Admiro su osadía,...

pero en caso de que existieran dichos documentos,

dudo que usted los tenga en su poder.

Voy a testificar,...

voy a contarlo todo ante un juez, aunque suponga ir a la cárcel.

¡Abran inmediatamente!

Manuela. ¿Qué ha pasado? ¿Estáis bien?

Teresa, ¿las niñas están bien? Están dentro, ¿qué ha pasado?

A Vicente se lo han llevado... ¡Silencio, he dicho!

¡Silencio!

Segunda vez que lo digo, abran. Abre, Teresa,

por favor. Teresa, abre.

Manuela, abre tú. Sí.

Tenemos que aguantar. Abre, por favor.

Dame las llaves. Manuela, abre tú.

Solo tenemos que aguantar... ¡Ya está bien!

No me obliguen.

Teresa, por favor, escúchame, mírame, mírame.

Te lo ruego. ¡Que no van a entrar aquí!

Te lo ruego. Teresa, Teresa,

abre la puerta, por favor.

Escucha a Luisa, por favor. ¡Calladita!

Teresa, por favor. ¡Abra!

Teresa. ¡Nadie se mueve!

No, pero ¿qué hace? ¡Suéltela!

¡Que calladitas! ¿No ve que hay niñas ahí dentro?

Que solo somos maestras. ¿Se ha vuelto loco o qué hace?

He oído hablar de usted.

En la cárcel suplicaba por un trozo de pan.

Ni lo hice entonces ni lo pienso hacer ahora.

Está usted jugando con fuego, señora.

Teresa, por favor.

¡Abra!

-¡Baje el arma inmediatamente!

Teresa.

He venido a negociar.

Espere un poco más, por favor, solo unos minutos, le pagaré más.

-No. -Por favor, se lo suplico.

Cuando lleguemos le daré lo que me pida, pero por favor, espere.

-Lo siento, chaval, buena suerte.

-Don Andrés.

¡Don Andrés!

-Tomás.

Tomás.

-¿Estás bien?

Pensé que te había pasado algo. -Gracias por confiar en mí.

-¡Don Andrés! ¡Don Andrés!

Quería negociar, pues aquí me tiene.

Muy bien.

Aunque sigo siendo el dueño de este edificio y estos terrenos,

parece ser que no voy a poder construir mi hotel,

y parece ser también que están dispuestas a denunciarme.

Así es, y llegaremos hasta el final.

Bien,...

pero como podrá corroborar el señor Arteaga,

el proceso puede ser largo, y durante todo ese tiempo

nadie podrá realizar ninguna actividad, ¿no es así?

-El edificio permanecerá cerrado hasta que se resuelva el juicio.

-Por lo tanto,

nadie sale ganando, y yo que soy un hombre de negocios

me resisto a perder,...

así que dígame qué quiere.

Que mantenga la academia abierta,

con su personal y con las alumnas,...

y a cambio, usted tomará las decisiones.

Usted será el dueño.

Manuela, no puedes hacer eso. Ningún Peralta

va a decidir en esta academia mientras yo siga aquí.

Nosotros solo queremos destruirla. -Rafael.

Vales más por lo que callas, hijo.

¿Y qué gano yo manteniendo esto abierto?

Porque me consta también... que tienen pérdidas.

Que podrían resolverse con una inversión.

Dice que es un hombre de negocios, ¿no?

Entonces usted sabrá que es mejor tener un edificio abierto

que tenerlo cerrado durante meses, o años incluso.

Bueno,... supongo que podríamos llegar a un acuerdo,

pero solo si usted se aparta de la dirección.

-¿Te ayudo? -Están negociando.

He intentado escuchar detrás de la puerta, pero imposible.

-Gracias. Toma, te va a sentar bien.

Gracias.

-Gracias.

-Gracias.

Madre mía, Candela,... estoy muy nerviosa.

No sé qué va a pasar.

-¿Se puede saber qué pasa que nadie me coge las llamadas?

¿Qué hacéis todos aquí?

Es una locura, no puedes aceptar.

Pondremos una denuncia y esperaremos.

Y mientras tanto, buscamos otra solución,

No parece que la directora pueda tomar decisiones por sí misma.

Tú te callas.

De verdad os agradezco vuestra opinión y vuestro apoyo,

pero yo os he metido en esta situación,

así que yo la resolveré.

Es usted una mujer firme, Manuela, hay que reconocerlo.

Bueno, creo que con la ayuda de un juez y un administradora,

podemos redactar el contrato y firmarlo.

-¿Estás segura?

Sí,... pero con una última condición:

que el trato que entre en vigor el curso que viene

no quiero que afecte a mis alumnas,

y así usted tendrá tiempo de encontrarme una sustituta.

Trato hecho.

¿Y ahora qué hacemos? -¿Acaso se puede hacer algo más?

Pobres niñas, al final son ellas las más perjudicadas.

Bueno, esto no se acaba aquí, lo sé.

Roberta.

¿Cómo ha ido? Muy bien.

¿Sí? Sí.

Qué bien.

Doña Carmen.

¿Ha venido para ayudarnos?

Sí.

Bueno,...

como ya sabéis, hemos conseguido salvar la academia,

pero el curso que viene estará al mando Rafael Peralta...

y yo tendré que dejar la dirección,

pero quería pediros por favor que estéis contentas y orgullosas

porque hemos pasado unos días muy difíciles,

mucho,

y hemos demostrado lo unidas que estamos

y que somos muy valientes.

Y también hemos descubierto que tenemos muchos apoyos ahí fuera.

A mí esto me ha hecho darme cuenta de una cosa,

y es...

que esta academia no soy yo,...

ni es Teresa,

ni Luisa, ni Roberta, ni Candela, ni Inés,

esta academia es mucho más que esto.

Se ha convertido en un símbolo, en el símbolo del cambio,

y por mucho que quieran hacernos retroceder,

aunque tengamos que dar un paso atrás, daremos tres hacia delante.

Señoritas, esta academia, tarde o temprano, va a desaparecer,

igual que nosotras,

pero nunca os olvidéis de que juntas

hemos abierto un camino que muchas mujeres

van a poder continuar gracias a nosotras,

y eso sí que es para siempre.

Gracias.

Bueno, y ahora a clase, que tenemos un curso que terminar.

Venga.

"Estamos bien, os echamos de menos".

"F y T".

Pues ya está.

Me ha costado, pero creo que ya está terminada.

¿Qué te parece?

Pues me parece que eres una artista.

Me encanta.

Si me dejan en el taller, este verano te hago unos pantalones.

Qué bien. ¿Estás nerviosa?

Un poco sí, la verdad,...

pero más que nada por el idioma.

No sé, ¿y si no me entienden o yo no les entiendo a ellos?

Nada,... "tout irá très bien".

Qué ganas de ir a París.

¿Está todo? Sí.

Adelante.

Ha sido un placer tener a su hija con nosotros, un placer.

Muchísimas gracias.

Pasadlo muy bien, y leed, por favor.

Que pase un buen verano, doña Manuela.

Gracias.

Voy a echar de menos sus clases.

Y yo a vosotras.

Gracias.

Gracias, María Jesús.

Adiós, mis niñas. Adiós.

Adiós.

Gracias.

Nosotras nos vamos ya,

mi madre nos está esperando.

Me hace mucha ilusión que paséis el verano juntas.

Doña Manuela,...

muchas gracias por todo.

Sabes que no hay de qué.

-Me tengo que ir. Mi padre ya ha cargado el coche.

Todo va a ir bien.

Don Pascual es un buen médico y su amigo va a ayudarte.

-Sí, sí,... es el mejor psiquiatra de Barcelona.

-Y Ramón va a estar contigo ayudándote.

Escríbeme todas las semanas.

No, mejor todos los días.

¿Sabes qué? ¿Qué?

Que el último día de curso siempre estoy loco de contento, pero...

este año tengo una sensación rara.

Yo también tengo una sensación rara.

Va a haber cambios por aquí.

Supongo que...

con más razón tendremos que disfrutar del verano, ¿no?

Sí.

Bueno.

Ya me he despedido de Manuela.

¿No queréis que me quede a cerrar la cancela?

Pero ¿no tenéis que coger un tren?

Sí, pero... Sí, pero podemos esperar a otro.

No. Claro.

Es que me sabe mal ser la primera en marcharme.

Y además he visto a Manuela tan... A ver, estad tranquilos,

está todo bien. Iros y disfrutar.

Cuídate mucho, Ramón.

Dame un abrazo, anda.

El próximo curso recuperaremos la academia,

no te quepa la menor duda.

Se me parte el alma de ver así este despacho.

Con la de cosas que yo he vivido aquí.

Madre, por favor, hoy no es día de reproches.

No. No era mi intención.

Creo que, aunque haya estado en desacuerdo con la mayoría

de tus decisiones,...

has hecho lo correcto.

Te has sacrificado para salvar esta institución

como solo lo haría una directora auténtica.

Estoy muy orgullosa de ti.

Gracias, madre, muchas gracias.

Te dejo a solas para que te despidas.

Le quiero mucho.

¿Qué hacéis?

¿Preparada para pasar el verano en París?

¿Cómo?

Que no pensarías que te íbamos a dejar aquí.

Estáis locas.

No tengo maletas ni tengo nada. Da igual, doña Manuela,

París es la ciudad de la moda. Dios mío.

Gracias.

¡"On y va, París"!

Los tiempos están cambiando.

Bienvenidas al siglo XX, señoritas.

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  • T2 - Capítulo 21: "Desde dentro"

La otra mirada - T2 - Capítulo 21: "Desde dentro"

15 jul 2019

Ante la impotencia de Manuela, la Academia debe cerrar sus puertas. Las maniobras de Carmen han hecho que la propiedad pase a los Peralta. Es el final de una etapa, pero Teresa no dejará que Manuela se hunda. Maestras y alumnas se unen para intentar salvar la institución.

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  1. Shoshana Robledo

    excelente serie !!! los tiempos han cambiado Señoritas !!! queda mucho por hacer ...

    pasado martes
  2. Laurita

    Hermosa e interesante serie!!! Espero otra temporada desde Argentina! Felicitaciones!

    05 ago 2019
  3. Beatriz

    Realmente la he disfrutado hasta el punto de pasarme el dia mirandola por el celular porque no queria tener q esperar el capitulo una semana. La tematica, que plantea en los años 20, aunque con algunos logros, sigue vigente en lo que se refiere a la lucha por una igualdad de derechos de ambos sexos..Lamentablemente en estos ultimos tiempos han surgido grupos que utilizan la violencia para alcanzarla. Y ese no es el camino. Si queres que te respeten y reconozcan, comenza dando el ejemplo. Gracias por esta serie y felicitaciones a todos y cada uo de los actores: excelentes interpretaciones. Beatriz

    04 ago 2019
  4. Gabriela

    Hola soy Gabriela de Argentina.Me sumo a los tantos elogios que ya han recibido.Descubrí esta serie por casualidad y me cautivo,desayuné,almorcé,merendé y cene mirando los capítulos por rtve.es. En cada uno de ellos aprendí,me emocione,me sentí orgullosa de ser mujer.Como espectadora luche junto a Manuela,Teresa,Luisa y todas las chicas por sus derechos,nuestros derechos,los que cien años después aun muchas mujeres del mundo siguen luchando.Obviamente espero la tercera temporada!!!! En Argentina puede verse la primer temporada por una plataforma llamada Flow,pero les pido a los directivos de Rtve que ofrezcan esta serie también a los canales de aire,a los argentinos nos gusta ver mucho series extrajeras y nacionales y quisiera que muchas personas que solo tienen acceso a televisión de aire tengan la oportunidad de ver tan hermosa historia.Y no solo la ofrezcan en Argentina ya que vi comentarios de Armenia,Brasil,Panamá,Nicaragua...que el espíritu de las protagonistas y de los autores de esta historia,siga recorriendo el mundo.Felicitaciones!!!!

    03 ago 2019
  5. Fulvia

    Gracias por esta serie. Magnifica, educativa, intensa. Espero otra temporada

    01 ago 2019
  6. Diana

    Cuándo el próximo capítulo??!!!L!

    31 jul 2019
  7. Marina

    Hermosa serie llena de principios y valores! Que lindo volver a creer que las cosas se puede hacer basandose en el respeto y lo moral doy gracias los productores y las actrices que son geniales para dejarnos distrutar, de su arte, besos y saludos desde Rosario/ Argentina

    25 jul 2019
  8. Graciela Bencosme

    Lamento mucho que en VENEZUELA sea imposible ver esta serie que considero excelente en contenido, mensaje y actuación! Anteriormente si se podía ver y ahora por alguna razón no. Ni en internet ni en Direct TV. Cuando más necesitada está nuestra juventud de ver una serie de valores y principios. Es una lástima en verdad!!!

    21 jul 2019
  9. María de los Angeles

    Hermosa Serie! Felicitaciones a los Creadores, Producción y Actores. Muy adecuada para nuestra realidad actual de Argentina en la que se desarrolla un feminismo fanático y fundamentalista que no se basa en valores como los que esta serie pregona. Saludos desde Buenos Aires!

    21 jul 2019
  10. Alicia G Lopez

    Felicitaciones a quienes han realizado esta serie tan digna y lúcida. Gracias desde Buenos Aires.

    20 jul 2019