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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - T2 - Capítulo 14: "Miedo al otro" - ver ahora
Transcripción completa

(Suena la bocina del barco)

Sí.

-¿Quiere que le ayude?

-Ya está.

-Eh, moreno.

¿Son verdad los rumores que circulan sobre ti?

Dicen que sois una mujer. -No, yo no soy una mujer.

-Quítate la ropa.

-Le estoy diciendo que no soy una mujer.

-¿Te la quito yo?

(RÍE)

Vaya con el moreno, qué curvas más bonicas tienes.

Además de salvajes, mentirosas.

¿No dices "na"? Habrá que hablarte en tu idioma.

¡Cogedla! -(GRITA)

-¿Qué pasa?

-¡Cuidado!

-¡Mira por dónde vas!

-¿Qué ha pasado?

-Maldita morena.

(RESPIRA FATIGADA)

Como ven, la formación es la base de nuestra academia.

Pero, además, cuando mi madre fundó la institución,

lo hizo también para crear un espacio de debate y de convivencia.

Estamos muy contentas porque creo que lo estamos consiguiendo.

¿Supongo que no se referirá al incidente con la familia Peralta?

-De lo que se trata ahí, estarán ustedes de acuerdo,

es de mirar hacia el futuro, ¿verdad, hija?

Por supuesto. Este año contamos con varias novedades,

entre ellas, un laboratorio.

¿Quién sabe si de aquí saldrá la nueva Marie Curie?

Si quiere, se lo puedo enseñar.

(Se abre una puerta)

Buenos días, doña Luisa.

Buenos días, Vicente.

Parece que hay mucho movimiento por aquí.

Los inversores, que están de visita.

Pues no la entretengo. El correo.

Gracias.

Que pase un buen día.

Buenos días. Luisa.

Agradecemos mucho su visita. Esperamos noticias.

Le daremos una respuesta.

Muy bien, gracias. -Gracias y buenos días.

Yo creo que ha ido bien, ¿no?

No ha ido mal.

Madre, podríamos hacer tantas cosas con ese dinero...

¿Se imagina?

¿Se imagina poder llevar a las niñas, no sé, a París o a Roma?

Paso a paso, hija, cada batalla a su tiempo.

Lo sé. Ah.

Hablando de eso, mañana llega la nueva administradora.

¿Cómo? Me lo prometiste.

Lo sé, pero me hubiera gustado elegirla a mí.

No te preocupes, estoy segura que será de tu agrado.

¿Por qué llevas toda la mañana mirando el reloj?

No.

(Claxon)

No me lo puedo creer.

Y yo tampoco.

Estás... ¿Preciosa?

Preciosa.

Ven.

Te he echado tanto de menos.

Y yo a ti. Vale.

A todas.

Sácame de aquí antes de que se arrepientan.

Vamos. Sube al coche.

Luisa, desde que ha vuelto de vacaciones está más relajada.

¿Se queja menos? Un poquito menos, sí.

(RÍE)

Estamos todas bien.

Echamos de menos a Ángela, pero estamos bien.

Me hubiese gustado despedirme.

A ella también. Te dejó una carta antes de irse.

¿Cómo estás?

No ha sido fácil.

Imagino.

Lo importante es que ya estás aquí

y que los culpables están donde tienen que estar.

¿Cómo está Roberta?

Me tiene preocupada. La verdad, es que,...

no sé qué se le tiene que estar pasando por la cabeza.

No tiene que ser nada fácil asumir que tu madre es una asesina.

¿Tú dudaste de mí?

Claro que no, Teresa.

En ningún momento.

Jamás.

Las niñas están deseando que vuelvas.

He dado yo las clases mientras no estabas, pero claro,

no es lo mismo. Te echan mucho de menos.

Tenemos muchas ganas de que veas el laboratorio,

y he pensado que podríamos... No voy a volver.

¿Por qué?

La academia es tu casa, estamos deseando que vuelvas.

Todo este tiempo he estado entre las mismas cuatro paredes.

Y, creo que necesito...

No sé, pasear, leer, estar tranquila.

Pero puedes hacerlo igualmente con nosotras.

Te podemos ayudar con lo que necesites, liberar de tareas...

Te lo agradezco mucho.

Pero no me siento preparada.

Lo siento.

Me hacía mucha ilusión tenerte con nosotras otra vez.

Pero te entiendo.

Me voy a quedar en la pensión Santa Eulalia.

¿Me puedes mandar la ropa, el correo y...?

Claro.

Sabes que estoy aquí para lo que necesites, ¿verdad?

Sí.

(EXHALA)

"Con la guerra que me dio" y las ganas que tengo de verla.

Venga, chicas, a su sitio, que ya es la hora.

-Corred, venga, rápido, rápido.

-La ene, la ene.

-María Jesús, que está al revés. -Perdón.

-Bienve...

¿Dónde está la ene que falta?

-¿La ene?

La tenía... -¿Dónde está?

-No sé.

¿Qué tal? Dime que bien o no me digas na.

Mejor no me digas na.

-Le debe gustar mucho esa maestra, porque vaya pestazo a colonia.

¿Te quieres calmar, Ramón?

Ni que fueras a casarte.

Casarme no sé, pero el corazón me va por bulerías.

-¡Ya vienen!

(NIEGA)

¿Y Teresa?

Teresa necesita descansar, pero vendrá, ¿de acuerdo?

Tranquilas.

A clase, vamos.

¿Está bien? Sí, Ramón, está bien.

¿Cuándo va a volver, dónde está? Ramón,

estoy segura de que Teresa quiere verte, pero necesita descansar.

Paciencia, ¿de acuerdo?

No entiendo nada. ¿Por qué no ha venido?

-Tendría cosas que hacer. -¿Cómo qué?

-Yo qué sé, Margarita, hacer papeles, cortarse el pelo, no sé.

-Tengo ganas de verte.

Tengo mucho que estudiar este fin de semana.

Es mejor que me quede aquí.

¿No te importa?

Sí, yo también te quiero. Un beso.

-¿Enrique otra vez?

Te llama todos los días. -¿Te da envidia?

-No.

-Pues a mí sí. Ojalá tuviese un novio tan atento.

No ha venido.

Pero doña Manuela dice que vendrá.

¿Tú crees que vendrá?

¿Por qué no has bajado? ¿No tienes ganas de verla?

-¿Y ella? ¿Tendrá ganas de verme a mí?

-Claro que sí, no digas tonterías.

Roberta, tú no hiciste nada malo.

-Candela, la arrestaron por mi culpa.

-Porque fue todo muy raro, tú no sabías la verdad,

y, eso, Teresa lo entenderá.

-Ya está, no quiero volver a hablar del tema.

-Roberta, lo que haya hecho tu madre no es culpa tuya.

-Te estoy diciendo que no quiero hablar del tema.

¿Me puedes dejar en paz?

-Sí.

¿Una flor, caballero? -No.

(Suenan las campanas)

-¿Una flor, señora? No, gracias.

Huela, señora, son frescas. He dicho que no, gracias.

¡Ey!

-¿Adónde te crees que vas? ¿Le ha robado, señora?

¿Quiere que llame a los guardias? No. Quería una flor.

Mírese bien. Los morenos son todos ladrones.

He dicho que tengo todo. Suéltela.

Su flor, señora, se la regalo.

Florista.

Creo que tienes algo mío.

No me has dicho cómo te llamas.

Inés.

Yo soy Teresa.

¿Cuánto tiempo llevas en la calle? Desde pequeña.

¿Tus padres? No tengo.

¿Tienes hambre?

Muchas gracias.

En vez de denunciarme, me ayuda, y ahora quiere comprarme comida.

Lo siento, pero lo que usted quiere yo no lo hago.

¿Crees que estoy ayudándote a cambio de sexo?

Y si no es eso, ¿a cambio de qué?

No siempre hay algo a cambio, Inés.

Siempre lo hay.

Aunque no lo creas, tú y yo nos parecemos un poco.

¿En qué?

En cosas importantes.

Pues si me quieres ayudar, dame dinero.

No.

Te voy a dar algo mejor.

Es una locura,

no puedes meterla en la academia.

¿La dejamos en la calle?

Darle ropa, comida... Eso es a corto plazo.

Vamos a ver, supongamos que ingresa en la academia,

vamos a valorar qué consecuencias tendría.

Las que te imaginas. Ni las alumnas ni los padres la aceptarán.

Va a ser un escándalo.

Escándalo sería para mirar para otro lado.

Piénsatelo, por favor, ahora que la academia empieza a remontar.

El curso pasado ya fue muy complicado.

Igual lo sabemos mejor que tú,

porque estábamos allí. Teresa, ahora no.

No conocemos a esa niña, no sabemos de dónde viene,

y será una delincuente.

Vas a aprender muchas cosas

y te vas a llevar muy bien con tus compañeras.

Al principio puede que les cueste un poco, pero son buenas chicas.

Ven.

Esta va a ser tu habitación de momento.

Mañana vendré temprano y te presentaré a tus compañeras.

¿De acuerdo?

(ASIENTE)

Me ha dicho Teresa que sabes leer y escribir.

Un poco, señora. Aprendí en el hospicio.

No soy tu señora, Inés.

No me llames señora. Soy la directora, Manuela,

doña Manuela para las alumnas.

Tómate unos días para adaptarte y cuando sientas que estás preparada,

empezamos.

¿Quieres que me quede?

No, estoy bien.

Seño... Doña Manuela,...

¿Sí? su marido lleva razón.

Esto no va a salir bien.

Ya verás como sí.

(RESPIRA AGITADA)

"Querida Teresa, sé que atraviesas momentos difíciles,

pero también, que todo se resolverá...

...y pronto estarás en libertad".

"Ojalá sea antes de que me marche".

"Me incorporo a un colegio en Madrid y empiezo una nueva etapa".

"El día de tu detención recibí una amenaza".

"No podía ponerme en peligro, ni a mí ni a mis hijos".

"Ni a Paula ni a Macarena".

"Por eso le pedí a David que nos fuésemos de Sevilla".

"Ahora te pido, que en cuanto regreses,

cuides de todas las maestras y alumnas en mi ausencia,

sobre todo de Macarena".

"Quiero darte las gracias por enseñarme a no tener miedo,

aunque

fuese por poco tiempo".

"Por favor,

nunca pierdas la energía y libertad que trajiste".

"Sé que lucharás con la fuerza que yo no he tenido".

"Te quiere, Ángela".

(Suena música)

¿Qué es eso?

¿Ha vuelto Teresa?

Vamos.

(Suena música)

Chicas, que ha vuelto Teresa. Vamos, está en su habitación.

¡Vamos, que ha vuelto Teresa!

¡Teresa!

(GRITA)

(EXHALA)

Solo pido paciencia.

Cuando lleguen el resto de maestras lo hablamos.

Luisa. Manuela.

¿Se puede saber cuándo pensabas contárnoslo?

Están las niñas ahí fuera montando el Belén, y no es para menos.

Supongo que esa chica no se ha colado aquí solita, ¿no?

Esa chica se llama Inés. Y tras meditarlo mucho,

he tomado la decisión de que se incorpore con una beca.

¿Una beca, para estudiar aquí, con las demás?

Pero ¿cómo va a estudiar aquí

una chica...? Una chica negra.

Negra. Dilo, por favor: negra.

Negra o morada, es un disparate.

Este no es su lugar. ¿Cómo?

Si consideras que en esta academia no hay sitio para una chica

como Inés, tal vez estés desubicada tú.

Vamos a calmarnos, por favor, que bastante revuelto está el río.

Esa niña, como cualquier otra merece una educación,

eso no hay quien lo discuta, pero esto va a traer consecuencias.

¿Qué van a pensar los inversores?

A tu madre le ha costado mucho convencerles

de que este centro merece su dinero.

Lo sé, ¿crees que no lo he pensado?

Esa niña necesita nuestra ayuda,

es nuestro deber como maestras y personas dársela.

¿O en esta academia solo luchamos por los derechos

de algunas mujeres? El idealismo está muy bien,

pero sin esa inversión, no podremos ayudar ni a Inés ni a ninguna.

Eres consciente de eso, ¿no?

La decisión está tomada. Ojalá no te equivoques.

Por el bien de todas.

¿Va a estudiar con nosotras?

-¿Por qué no?, si ella quiera.

-Es raro, Macarena.

-Es la primera vez que veo a una morena, que no sea en los libros.

-En mi casa trabajaba una, pero no me dejaba hablar con ella.

Buenos días.

¿Nos sentamos, por favor?

Os presento a Inés, vuestra nueva compañera.

Sé que haréis lo posible para que se sienta como en casa.

Y ella lo hará también, ¿verdad?

¿De dónde es?

-Yo de Sevilla, ¿y tú?

(Cuchichean)

-De Sevilla también. De toda la vida.

Pero se ve que no frecuentamos los mismos ambientes.

-¿De qué escuela vienes?

Es raro que te cambien con el curso empezado.

-No vengo de ninguna escuela, pero sé más que todas vosotras.

(Cuchichean)

Silencio. Pensé que íbamos a poner de nuestra parte.

¿Alguna pregunta más?

-¿Dónde va a dormir?

Están todas las habitaciones ocupadas.

-Me niego, no, rotundamente no.

-Cumplo órdenes, ni pincho ni corto.

A lo mejor, ella está acostumbrada a hacinarse,

pero yo necesito mi espacio. Todas lo necesitamos, Inés también.

Necesito hablar con Roberta.

Por favor, Margarita.

¿Con mi padre ya ha hablado usted?

Estaré encantada de atenderle, como siempre.

-¿No hay otro sitio?

No. Os acostumbraréis.

¿Sabes que es una mentora? No.

Es alguien que hace de guía para una alumna nueva.

Que le enseña el espacio, le ayuda a conocer a sus compañeras...

Y yo quiero que tú seas la mentora de Inés.

¿Y yo por qué?

Tú sabes lo importante

que es sentirse acompañada en momentos difíciles.

(Llaman a la puerta)

-Doña Manuela, una mujer la espera en su despacho.

Gracias, Roberta.

-(ASIENTE)

-Gracias, ¿por qué?

-Por ser la más tonta de todo Sevilla, por eso.

Buenos días.

Disculpe el retraso. Tienes muchos talentos, Manuela,

pero la puntualidad nunca fue uno de ellos.

Carmen. Pero ¿qué haces aquí?

¿No me das un abrazo?

Cuánto tiempo.

Estás igual de larguirucha, igual.

Y tú, igual que la primera comunión, la misma carita.

Bueno...

Perdóname, pensaba que eras la nueva administradora.

No.

No me lo puedo creer. Y tengo fama de dura.

¿Te ha llamado mi madre? Claro.

Me ha dicho que tenías esto manga por hombro y aquí estoy.

Le encanta exagerar.

Siempre fuiste su ojito derecho, siempre.

¿Qué tal por aquí? ¿Quién está en nuestra habitación?

Bueno, está de lo más concurrida.

Pero ven, que te quiero enseñar una cosa.

Oye, a lo mejor, sus antepasados vinieron en un barco de esclavos.

-O nació de un cocotero. De verdad, Candela.

-¿Habéis visto sus cicatrices?

Dan un poco de miedo.

-Es imposible que coja el nivel.

Mi padre dice que los morenos son menos inteligentes

y, por eso hacen trabajos de llevar cosas de un lado a otro.

-Ramón también lo hace y no es tonto.

-Sí. -Bueno.

Y ese pelo, ¿cómo metes un peine ahí sin perderlo?

(Palmadas)

Señoritas, ¿está siendo mi clase un obstáculo para vuestra charla?

Sé que estáis inquietas, pero os voy a pedir

un esfuerzo, porque la clase tiene que continuar.

Doña Luisa. Dime, María Jesús.

¿Usted qué opina de todo esto?

Lo que yo opine es personal.

En todo caso, ya se lo he comunicado a la dirección.

Los tiempos están cambiando.

Bienvenidas al siglo XX, señoritas.

Cada flecha...

...un reto.

Aún te acuerdas. Como si fuera ayer.

¿Sigues llenando vitrinas? No. Solo libros de cuentas ahora.

Ya no soy una niña.

¿Tú qué, qué tal con Martín? ¿Tenéis hijos?

No.

No se han dado las circunstancias, pero está todo bien.

Manuela, que te conozco.

Es verdad que hemos pasado una racha complicada, pero...

las cosas ya están mejor.

Mira quién está aquí.

¿Carmen? Doña Luisa.

Carmen.

Pero qué alegría.

Luisa, te presento a nuestra nueva administradora

y profesora de Educación Física.

¿Qué, Educación Física? (ASIENTE)

Quería incluir el deporte en mi plan de estudios, así que,

qué mejor manera que contigo.

No sé si me dará tiempo. Quiero que lo pienses.

¿De acuerdo?

Mañana te vienes a casa y me dices que sí.

¿Y si no vuelve? Teresa conoce medio mundo,

¿por qué iba a quedarse aquí?

-He visto a una mujer salir del despacho de doña Manuela.

A lo mejor es una sustituta. -Estáis pesaditas con el tema.

-Bueno, la que faltaba.

-Dice la directora que tengo que ir contigo.

Que sepas que a mí tampoco me hace ninguna gracia.

-Os presento. Inés... -Te lo puedes ahorrar.

No me interesa conoceros.

-¿Por qué? -Porque ya os conozco.

Perfectamente.

He servido en vuestras casas.

-En la mía no.

-Conozco a vuestros padres, madres, amigos...

Sois todas niñas mimadas y consentidas.

No os interesa nadie más que vosotras.

-¿Tú cómo sabes eso? -¿Y tú?

¿Qué sabrás tú de los que están a tu servicio?

Nada.

Solo tenéis que tocar una campanita para satisfacer cualquier capricho.

Así que nada,

si me necesitáis...

La presencia de esta nueva alumna no va a afectar

a la educación de su hija.

Es más, creo que podría ser hasta beneficioso.

Le pido por favor que recapacite.

Creo que podría una oportunidad...

Si vas a decir "te lo dije",

dilo ya y nos lo quitamos de encima.

Manuela, ¿estás segura de esto?

La decisión está tomada. Lo sé, eso ya lo has dicho.

Pero no has respondido a mi pregunta.

Pues no, no estoy segura.

Los padres no paran de llamar, las alumnas están nerviosas...

No estoy segura, por supuesto, pero ¿qué iba a hacer?

¿Dejarla en la calle? No, claro que no.

Pero... imagino que habrás pensado en algún plan o alguna solución.

Pues ganar tiempo, supongo,

y esperar a que los ánimos se calmen.

En cuanto a eso, tengo mis dudas.

Flavia, el correo.

El tuyo, sin remite.

¿De quién es?

¿Eh, Flavia?

-Eh... De mi prima de Madrid.

-¿Qué tal, está bien?

-Sí, sí, muy bien.

Un poco tarde, ¿no?

-Lo siento.

-Me abandonaste, te esperé durante horas.

-Flavia, te he echado mucho de menos.

Soy una mujer casada. -Creía que era lo mejor para ti.

Y para tu futuro.

Pero está claro que me equivoqué.

-Te equivocaste decidiendo por mí, pero es mi historia,

nadie pregunta, pero todos saben qué es lo mejor para mí.

-Tienes razón, y lo siento.

He vuelto porque quiero estar contigo.

-Pues es tarde. Enrique me hace feliz.

Me gusta mi vida.

Así que, por una vez, respeta mi decisión.

Tomás.

Espero que seas muy feliz.

Doce pasos.

Eso es lo máximo que podías andar en círculo.

Gracias por venir.

No me des las gracias.

Venía por mí.

Quería verte aquí.

Ahí.

Por haber matado al padre de tu hija,...

que era el mío.

Por haber intentado matar a la hermana de tu hija,

que soy yo.

Y por haberme hecho pasar aquí cinco meses...

contando los pasos.

Pronto sabrás lo que esto.

Lo has hecho muy bien, tu hija puede estar orgullosa.

¿Qué habrías hecho tú para proteger a una hija?

¿Para proteger a una hija?

Yo no soy una asesina. No.

Pero fuiste una madre para Roberta.

Lo que yo no supe ser.

Por eso tienes que hacerte cargo de ella, porque mi marido...

No se te ocurra pedirme nada.

Es tu hermana.

Eres lo único que tiene.

No puedes dejarla sola, te lo pido por favor.

¿Sabes lo que es crecer sin una familia?

¿De verdad quieres eso para ella?

Haberlo pensado antes.

Teresa...

Teresa, te lo pido por favor.

¡Ella no tiene la culpa de nada! ¡Teresa!

Señorita mentora, ¿podría enseñarle a su pupila cómo utilizar una cama?

Parece que no está acostumbrada. -Te callas o te comes la almohada.

-¿Os tengo que oír en sueños? Estaba casi dormida.

-Pero ¿qué haces? -Dormir en el suelo.

No me gusta esta cama. -El problema no es la cama,

el problema es que los salvajes duermen al raso.

¡Ah!

¡Se acabó! Le diré doña Luisa que eres un animal.

-No. Nadie avisará a nadie, no quiero problemas.

¿Queréis dormiros ya y dejad de discutir las dos?

Esto no va a quedar así. Incivilizada.

-Repipi.

Tabernero, otro.

Tabernero.

Aquí no se sirve más.

¿Y eso por qué?

Porque ya se ha bebido toda la cuenta del Guadalquivir.

-Irse "pa" casa ya, mujer, que está hecha un cuadro.

¿Me vas a llevar tú a mí?

Menudo carácter tiene.

El que te falta a ti.

¿Quieres que te preste un poco? -Bueno.

Ramón...

Mira que me imaginaba este reencuentro.

Pero esto no se me había pasado por la cabeza.

(RÍE)

¿Agua?

Pero si la noche acaba de empezar, Ramón.

Acaba de empezar una bonita resaca.

Venga.

Ramón.

Te he echado mucho de menos.

¿Siempre has sido así de alto tú?

(ASIENTE)

Necesitas descansar.

(RÍE)

(RÍE)

¿Vas a volver?

Sois todos unos pesados...

Tere.

Venga, ya hablaremos. A dormir, ¿eh?

Pero a dormir. Vete.

Pesado.

¿Por qué no nos avisaste? Lo siento, doña Manuela.

Yo estaba en Cádiz trabajando, en el puerto.

Necesitaba manejarme un poco.

Ya. Lo entiendo, no te preocupes. Esta siempre será tu casa.

Gracias.

-Y hablando de eso, me vendría bien una mano.

Estoy más "liao" que el moño de un cantaor.

Por supuesto.

Bienvenido de nuevo, Tomás. -Gracias, doña Manuela.

Gracias, Ramón. -Eso es llegar y besar el santo.

-Chicas.

-Ven, te presento al jardinero.

-¿Ha vuelto Tomás?

-Pensaba que se había ido de Sevilla.

-¿Va a volver a trabajar aquí?

-Supongo, pero me da igual, ya no significa nada para mí.

¡Lee!

"La presencia de algunos morenos en Sevilla está generando inseguridad

entre los vecinos".

"No son pocos los que temen los conflictos

y posibles enfermedades que traen consigo".

Es indignante.

Ya ves lo que opina la gente.

Y tú metes a una de ellos aquí. ¿Sabe qué le digo?

Que leyendo esto, me reafirmo.

Te presté dinero con condiciones,

y una de ellas es que fueras prudente.

Recuerdo sus condiciones cada día, madre, cada una de ellas.

Pues no lo parece.

Los inversores me han llamado indignados.

Exigen que eches a la morena. Inés, se llama Inés,

por favor.

Mira, hija,

yo te entiendo,

crees de verdad en la educación,

y esa cría viene de la calle,

pero le vas a destrozar la vida.

¿Me puede decir cómo le voy a destrozar la vida

ofreciéndole una educación?

Sabes que por ley, no puede obtener el título como las demás.

Lo que importa es lo que ponga en un papel y no lo que aprenda.

No, porque por mucho que llegue a aprender,

lo que le depara la vida a esa cría es diferente.

¿Crees que podrá ir a la universidad cuando salga de aquí?

¿Que va a conseguir un trabajo?

¿Qué llegará a ser abogada o médico?

Tendrá que volver a la calle y la caída será mayor.

Y tú serás la responsable.

Mañana te reúnes con los inversores,

les dices que has cambiado de opinión

y nos olvidamos de este bochorno.

No hemos empezado con buen pie,

así que, para hacer las paces, hemos tenido un detalle contigo.

(Risas)

¿Te gusta? Aquí estarás más cómoda.

-¿Os sentís muy valientes, no, muy protegidas?

-Y tú te crees que por llevar esta ropa eres como nosotras, pero no.

-¿Quién ha sido?

-Has sido tú, ¿no?

-No te metas, no va contigo.

-Es increíble, Margarita.

El año pasado llorabas porque te tiraron la ropa a la basura.

-Es una broma. -De broma nada, Flavia.

-Ayudadme a recoger... -Lo hemos hecho por ella,

para que se sienta como en casa. ¿No viene de la calle?

-¿Tú quieres saber cómo se hacen las cosas en la calle?

-Bueno, tranquila.

Y esto, por supuesto, está requisado.

¿Se puede saber qué ha pasado?

Inés, ¿qué ha pasado?

No soy una chivata.

Macarena está bien, solo es un corte superficial.

Dice que ha sido un accidente.

¿Es eso verdad?

(Golpea la mesa)

Que alguien me responda, por favor.

-Era una broma.

-Chivata.

-Te estoy ayudando.

¿Qué clase de broma termina con una alumna sangrando?

Lo siento, no volverá a ocurrir.

En esta academia, las normas son las mismas para todas, Inés.

Seas quien seas y vengas de donde vengas.

Estoy muy decepcionada, mucho.

Y contigo también.

Podéis iros.

¿Así, sin más?

¿Queréis que cambie de opinión? Podéis iros, he dicho.

Manuela...

No me vuelvas a llevar la contraria, Luisa.

Han dicho que no volverá a pasar y confío en su palabra.

Vale.

Quizá sea ese el problema, que confías demasiado.

Si me disculpas.

(Se cierra la puerta)

(Llaman a la puerta)

¿Cómo estás?

¿Te han expulsado?

-No, me voy yo.

Nadie me quiere aquí.

-¿Y qué es lo que quieres? -¿Qué más da?

Siempre voy a ser la morena, la ladrona, la salvaje.

-Y yo, la señorita, la consentida, la que toca la campanita.

Mira,..

aunque nos veas a todas vestidas iguales,...

cada una somos un mundo.

-Es mejor que la lleves al aire, se cura antes.

-No conoces mi historia.

Y te aseguro que no tiene nada que ver con lo de Flavia o Margarita.

-Nuestros problemas nunca serán los mismos.

-A lo mejor, lo que queremos sí es igual, y si te vas ahora,

siempre nos quedaremos con la duda.

Era imposible veros a la una sin la otra.

Pensaba que erais hermanas.

-Y yo pensaba que tú y tus amigos erais unos descarados.

Siempre veníais respirando a los entrenamientos.

-¿Yo?

-Tenía que haberos disparado una flecha.

-Alguno se habría dejado cazar.

(SUSPIRA)

¿Todo bien, Manuela?

Sí, perdona, es que llevo todo el día dándole vueltas a la cabeza.

-La directora nunca descansa.

Tengo que tomar una decisión importante

y siento que haga lo que haga, me voy a equivocar.

-A veces hay que romper un plato para salvar la vajilla.

-Escúchale, que tiene razón.

Es la primera frase inteligente que le escucho.

-Te conozco, eres una gran directora y estoy seguro

que harás lo mejor para todos.

Gracias.

Uy...

Lo siento, les pido disculpas.

Yo estoy tan disgustada como ustedes.

Esos eran los inversores, ¿no? Eran, sí,

hasta que mi hija decidió llevarnos a la ruina otra vez.

"Estoy desbordada, Teresa".

Desde que Inés ha llegado a la academia, todo han sido problemas.

¿Estás pensando echarte atrás?

No, claro que no.

Lo que te estoy diciendo es que no puedo hacerlo sola.

Tú trajiste a Inés a mi casa y me pediste ayuda.

Ahora te pido que vuelvas y me ayudes tú a mí.

Créeme, lo siento, pero no puedo.

Lo que no puedes hacer es quedarte aquí.

Teresa,...

no te puedo ayudar si estamos separadas, no puedo.

¿Qué te pasa?

Cuéntame qué ha pasado.

Roberta es mi hermana.

¿Cómo?

Eso ya te lo explicaré.

La cuestión es que...

ella tiene todo el derecho del mundo a saberlo, pero...

yo ahora me encuentro muy débil.

Necesito reponerme para poder ser un apoyo

y no una carga.

Tú nunca serás una carga, jamás,

que te quede claro, jamás.

Manuela...

Me han pasado muchas cosas.

Vale. Y yo tengo miedo

de no poder volver a ser la misma.

Claro que vas a ser la misma, claro que sí.

Pero ahora necesitas apoyarte en la gente que quieres.

Yo estoy aquí para lo que necesites, estoy aquí.

No se lo cuentes si no estás preparada, no pasa nada,

tómate tu tiempo, el que necesites.

Ya lo harás cuando sientas que tienes fuerzas.

Porque ella te necesita.

Todas te necesitamos, todas.

¿Cuántas de vosotras tenéis pensado estudiar en la universidad?

Sabéis que sois afortunadas, ¿verdad?

Hasta hace 10 años,

las mujeres solo podíamos estudiar con la aprobación

del consejo de ministros.

A lo mejor deberíamos ser ministras.

¿Por qué no?

¿Sabéis quién es Elena Maseras?

La primera mujer que se matriculó en una universidad española.

Eso es.

Elena tuvo un permiso de Amadeo de Saboya,

que le permitía estudiar en régimen privado,

pero no ir a clase.

-Pues vaya permiso. Y con los años,

un catedrático consiguió que Elena entrará en las aulas

con una condición,

que se sentara junto a él en la tarima.

Imaginaos estar sentadas en esa silla

después de enfrentaros a maestros, profesores,

incluso a vuestros compañeros, que no os querían allí.

¿Cómo os sentiríais? Pensadlo, por favor.

¿Y sabéis lo peor de todo?

Que seguramente, esos hombres, lo único que tenían era miedo.

-¿Miedo a qué? A lo desconocido.

A quedarse a un lado, a perder su hogar.

Y Elena tuvo que enfrentarse a eso sola, para cambiar la historia.

"Yo no tengo la receta para combatir el miedo,...

...lo que sí sé es que darle la espalda, es hacerlo crecer".

"Y que es mejor plantarle cara".

Es mejor descubrir de dónde viene, para rechazar los prejuicios

que nos hacen defendernos de amenazas que no son reales.

Porque el miedo está al alcance de todos.

Al miedo le da igual de dónde seamos,

cómo seamos o la edad que tengamos, le da igual.

"Los temores viajan sin que nos demos cuenta

en los discursos que tenemos aprendidos de toda una vida,

y cuando llegan, nos paralizan".

Teresa.

Luisa.

Y se genera una cadena que nos impide ser libres.

Pensadlo, por favor.

¿A qué tenemos miedo, a lo desconocido?

"¿A lo nuevo, a lo diferente, a lo inesperado?".

"Siempre hay una primera vez para vencerlo, siempre".

"Y solo puede hacerse dando un paso al frente".

(LLORA)

(LLORA)

(SONRÍE)

Es Rafael, el mayor.

-Ha sacado los genes de su padre.

-¿Qué tal el reencuentro?

-Tenía razón, la academia ya no es lo que era.

-Siéntese, por favor.

¿Nuestro trato sigue en pie?

-¿Por qué debo confiar en usted?

-Porque soy un Peralta, tengo palabra.

Y porque juré que no descansaría

hasta limpiar el nombre de mi familia.

¿Por qué debo confiar yo en usted?

-Porque me necesita.

Me llamo Carmen y, además, de la administradora,

soy maestra de Educación Física.

Os quiero cambiadas en 10 minutos en el jardín.

No despediré a nadie.

Las cuentas son mucho peor de lo que esperaba.

No hay otra opción.

-Estoy enfadada, y nadie me quiere explicar qué está pasando.

¿Qué necesitas saber?

Lo sabréis, ¿no? ¿Ha dicho por qué?

-¿Sin ningún motivo? -Igual no es tan difícil.

Esta mujer nos va a matar, ¿eh?

(Suena la campana)

¿Qué es este escándalo?

Estamos de huelga, estas son nuestras reivindicaciones.

Es por tu culpa, todas lo sabemos.

-¿Qué?

-Nos cortan la luz y calefacción, y a esta le pagamos los estudios.

-(TODAS) Unas tienen verjas, otras tienen quejas.

¿Todo bien? No.

No puedo.

No sé qué esperas de mí, pero no lo conseguiré.

¿Qué más da lo que yo espere?

¿Qué esperas tú?

No se puede encender la mecha y esperar que la pólvora no explote.

¿Vais a despedir a alguien?

Es la manera de afrontar la situación económica.

"Carmen siempre ha sabido dónde dar".

Apoyo que reivindiquéis vuestros derechos,

pero nunca limitando los de los demás.

"Todos tenemos expectativas hacia los demás,

y también hacia nosotras mismas, en la vida es imprevisible".

¿Qué haces aquí?

Tú y yo teníamos un trato. -Tranquilo,

sigue en pie.

¿Cómo lo giro?

-(TODAS GRITAN)

Han muerto.

No se lo puedes contar nadie, a nadie.

"Necesito que me lo jures".

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  • T2 - Capítulo 14: "Miedo al otro"

La otra mirada - T2 - Capítulo 14: "Miedo al otro"

27 may 2019

Tras pasar cuatro meses en la cárcel, Teresa es declarada inocente del asesinato de su propio padre y sale de prisión, pero la profesora no es la misma de antes: está extenuada tras su paso por presidio y no tiene fuerzas para encarar su relación con Roberta, su hermana.

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  1. Paula

    Que alegría por la segunda temporada pero que tristeza no poder verla. Bloqueada para mi pais Chile, no lo puedo creer ¿¿

    09 jul 2019
  2. Ana

    No consigo que funcione el sonido en mi tablet. Me ha pasado alguna vez con algun otro contenido de esta pagina. Por favor, revisenlo.

    07 jul 2019
  3. Carmen Graciela Monsivais Marines

    Hola, soy de México, ví La primer temporada y ahora pretendía ver la segunda y me encuentro con que no es posible verla en mi país país. Por favor, abran la señal para América.

    01 jul 2019
  4. Liz Lopez

    Me uno a los demás en esta petición. Esto es una poca vergüenza. Si han bloqueado la accesibilidad, como lo hicieron con el Ministerio del Tiempo, pq piensan venderle los derechos a Netflix... Hagan el favor de comunicarlo! Soy profesora universitaria en los Estados Unidos y pensaba utilizar algunos episodios para un curso que impartiré este semestre que viene. Vaya faena! Un un recurso tan maravilloso como este, bloqueado por lo más probable por el señor dinero.

    24 jun 2019
  5. Lizeth Chávez

    Quiero ver la segunda temporada, por favor dispongan para que sea visto por todos. Lima Perú. Gracias

    18 jun 2019
  6. María Eugenia

    Vi la primera temporada, y espere un año para la segunda temporada, y ahora me dicen que no puedo verla desde Bolivia, por favor piensen en toda Latinoamérica somos muchos los que vemos trve no, nos dejen sin las series por favor

    13 jun 2019
  7. Goga

    Otra vez? Pense que luego del 2018 ya estabais libres de esto, pero esto ya se pasa de la raya. Sumamente molesta por no poder acceder a rtve desde EU.

    10 jun 2019
  8. Delia

    Por favor habilitar el contenido para Ecuador, yo vi la primera temporada por este medio...por favooor!

    06 jun 2019
  9. Charisse

    Wow noooo!! Yo he esperado un año para la segunda temporada y ahora no está disponible en los eeuu... rtve por favor... hay mucha gente por el mundo que quiere mirar tu contento. Por favor.

    02 jun 2019
  10. Cecilia

    No vale vi la primera temporada en Lima Peru y me pareció buenísima !!!!0Porfis que sea abierta al público en general

    02 jun 2019