La otra mirada La 1

La otra mirada

Miercoles a las 22.30 horas

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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 9: 'Viacrucis' - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"No entiendo cómo algo malo"

me puede hacer sentir tan bien.

Disfrútalo.

Buenos días, Macarena. Buenos días.

Buenos días, Teresa.

A ti no te ata nada a Sevilla.

A lo mejor no ha sido la ciudad lo que me ha atrapado.

"Querida Teresa:

Me voy a Madrid por un trabajo, pero te volveré a ver pronto. Nildo".

Papá.

"Yo vine a Sevilla para saber por qué mi padre tenía esta nota".

"¿Quién era Roberta Luna?".

Pero no he conseguido saber nada.

Entonces, ¿por qué te has quedado?

Porque me he encontrado a las niñas.

Conmigo.

Contigo.

"No veía la manera de decirte...". "¿De decirme qué?".

Que no quiero tener hijos.

Quiero que te vayas de esta casa ahora mismo.

"El veredicto será llevado a cabo bajo la tutela del juez

don Martín Arteaga Gómez Berzosa".

O se retiran del caso o sacamos a nuestras hijas.

Hagan lo que crean.

-¡Haz algo tú!

Me obligarás a volver a tomar el mando.

No quiero que entre en esta academia sin mi permiso.

Fuera. Estás loca.

"Te echo mucho de menos". "Y yo, Martín. Por favor".

Que tus negocios no interfieran en tu decisión.

Martín.

Tomás no testificaría contra su hermano.

-A no ser que se lo pidas.

Quería que la ayudases.

-"Pues yo quiero saber"

si de verdad le hiciste algo.

-Estaba que no podía ni hablar. Ni para decir sí ni para decir no.

Cuéntanos qué pasó.

-Me besaste y yo te besé,

"y entonces, empezaste a manosearme, cada vez con más fuerza".

Y me violaste.

-Sí lo hiciste. Mi hermano violó a Roberta Luna.

-Este juzgado ha acordado declarar

a don Rafael Peralta García de Blas, culpable.

Será amonestado con una multa de 3000 pesetas

que deberá pagar en una semana.

-"3000 pesetas no es nada para los Peralta".

Pero no te puedes quedar con eso.

Acabas de hacer historia.

(APLAUDEN)

(Murmullos)

Os dejo las notas para que las firmen vuestros padres.

Habéis trabajado mucho este trimestre.

Enhorabuena a todas.

Bueno, a casi todas.

Candela, tienes que aplicarte más.

Ya queda menos para que acabe el curso,

solo falta el último esfuerzo.

Macarena, me gustaría hablar contigo.

¿Te ha pasado algo últimamente?

Te noto callada en clase.

Muy poco participativa. Estoy bien.

Sé que han bajado mucho tus resultados

y que Luisa te ha suspendido.

Bueno, no... No le demos más vueltas.

Mi asignatura la has aprobado.

No soy tonta.

Sé que mi examen era una mierda.

Macarena...

¿Por qué me ha aprobado?

Bueno, es verdad que creo que ha bajado tu rendimiento,

pero también creo que te has esforzado.

Es por lo de usted con mi madre, ¿no?

Las he visto.

¿Has compartido esta información con alguien más?

¿Es lo que le importa?

¿Que nadie se entere? Por favor, baja la voz.

¡Que todo el mundo se entere! Basta.

¡Maestras, alumnas...! Don David...

Macarena, no te lo consiento. Teme que sepan lo que es.

¡Es una desviada!

Lo... Lo...

Lo sien... Lo siento.

Ángela.

¿Qué pasa?

He perdido los nervios.

Me disculparé ante ella

todas las veces que sean necesarias.

Bueno...

Tampoco hagamos un drama de esto.

A saber...

¿Ha pasado algo?

Un altercado con Macarena. Las niñas,

que a veces te ponen al límite.

Cuando Macarena golpeó a Margarita fuiste tajante.

Es diferente, Manuela, son solo niñas.

Y, además, Macarena se las trae. No volverá a pasar.

Es que no lo entiendo.

Jamás pondrías la mano encima a nadie,

y menos, a una alumna.

¿Qué ha pasado? Cuéntanos.

Le di la nota de su asignatura.

Un aprobado a duras penas y...

Y a ella no le sentó bien.

Me alzó la voz...

y...

Y ya está.

Muy bien.

Lo dejamos aquí.

Hablamos luego, ¿de acuerdo?

¿Sabes que eres pésima mintiendo? ¿Por qué lo dices?

Macarena se ha enterado de que su madre y yo...

Pero ¿le has pegado un bofetón?

Qué sutil, Ángela.

Por favor, bastante tengo ya. ¿Por qué no se lo cuentas a Manuela?

Manuela conoce a David.

No puedo ponerla en ese compromiso.

¿Y qué prefieres? ¿Mentirle?

Prefiero protegerme.

Sí, las mentiras te protegen por un tiempo,

pero a la larga, te hacen perder a la gente a la que quieres.

Ángela.

Ya es hora de que pienses en el futuro.

¿Y tú qué vas a hacer en vacaciones, Roberta?

Intentar estar el menor tiempo posible con mis padres.

Hola.

Hola. ¿Todo bien?

Poco a poco.

No habrá vuelto a molestarte, ¿no? No, no, no.

Bien.

¿Terminamos de sentarnos, por favor?

Como ya sabéis,

hemos terminado la segunda evaluación

y quería felicitaros a todas,

maestras y alumnas, por el esfuerzo hecho.

Parece mentira.

Cuando llegué, pensaba que no aguantaría dos días.

Mucho me parecen a mí. Hoy arrancamos

con las actividades de Semana Santa.

Tendremos clases especiales y la merienda de maestras y alumnas.

Manuela cuenta contigo para hacer torrijas.

¿Torrijas? Y rosquillas.

¿Rosquillas? Y, después,

podremos gozar de unas vacaciones.

Bueno, voy a comenzar a explicaros

en qué van a consistir esas actividades, ¿de acuerdo?

Cuidado, Ramón, por favor.

Es que pesa un poco, doña Luisa.

Sí, ya lo imagino.

Bueno...

Ten cuidado, que como se caiga, la tenemos.

Eso, despacito. No se preocupe.

Pero ¿qué es eso?

Tiene pinta de pesar, ¿no?

Para mí que vas a necesitar un ayudante, Ramón.

Es una figura de la iglesia. Pasa siempre la Semana Santa aquí.

Claro, viene a descansar.

Esto era un antiguo convento, y cuando doña Manuela

fundó la academia, quiso mantener la tradición.

Entiendo lo del peso de la tradición.

Hay algo extrañamente curioso, ¿no?

Que en un espacio de mujeres

se venere una figura masculina.

¿Es una observación?

¿Una queja? Es una observación.

Una observación. Pero hablando de quejas,

¿por qué no hay mujeres costaleras?

Mujeres costaleras,

pero el Cristo que lo cargue yo. Hay mucho que hacer.

Venga.

Sé que te pasas de buena. Si ha pasado algo, cuéntamelo.

No ha pasado nada más.

Creo que deberíamos hablar con la madre de Macarena

y contarle lo sucedido.

Es lógico. Sí.

Quiero que nos sentemos las cuatro y hablemos.

¿De acuerdo? Sí.

Por cierto,

David conectó con ella. Le diremos que vuelva.

No. No, no, él está muy atareado

con las oposiciones y no veo necesario implicarle.

Sería solo un rato.

Confía.

Lo solucionaremos entre nosotras.

No te preocupes.

Si me disculpas...

¿Que lo sabe?

Pero ¿cómo se ha enterado?

No lo sé.

Me dijo que nos vio. ¿Que nos vio?

¿Y qué ha dicho?

Poco, estaba muy enfadada.

Tengo que hablar con ella.

Pero ¿cómo se le dice eso a una hija?

¿Qué le has dicho tú?

Paula, lo siento mucho,

pero me puse nerviosa y le di una bofetada.

¿A Macarena? No debería de haberlo hecho.

Pero ¿quién te da ese derecho?

Entiendo que estés enfadada, pero amenazó con contarlo.

Si esto llegara a oídos de mi... ¡Que esto también va conmigo!

Yo podría perder a mis clientes.

Podrían encerrarme, como a ti.

Por favor, no digas eso. Si una de las dos sabe lo que es

sentirse humillada y juzgada, soy yo.

Pero nunca se me habría ocurrido pegarle a un hijo tuyo.

Manuela quiere hablar con las tres.

Tienes que hablar con Macarena. Pase lo que pase, que no diga nada.

Tú... Tú... Tú...

¿Alguna vez piensas en los demás?

Paula, estamos juntas en esto. No.

Porque mi hija ya lo sabe y no quiero pensar el lío que tendrá.

¿Cómo crees que estarían los míos?

Pues, mira, no es que no me importe, pero solo puedo pensar en mi hija.

Entonces, no me acuses de ser egoísta.

La del Silencio es la más bonita.

Los nazarenos callados, mirando al frente...

-Mi favorita es la del Amor.

-¿Te apetece verla este año desde mi balcón?

Pues te tienes que hacer una foto. -¿Ahora?

-Anda.

Disculpe. ¿Cuánto por la foto?

-Cinco pesetas.

Cinco pesetas,

señor.

-Pero sáquenos guapos, ¿eh?

Con esta belleza lo tendrá fácil.

-No hay duda.

-¿Nos conocemos de algo?

Me suena mucho su cara.

-Será de verme por aquí con mi cámara.

-Tú eres el pequeño de los Peralta.

Tomás, ¿no?

-También.

-¿Qué haces trabajando aquí? ¿Su novia no era amiga tuya?

Le conoces. -Ahora no caigo.

-Estuvo cuando anunciamos el compromiso.

-No sé quién es.

Dejemos la foto para otro día, estoy cansada.

-Donde manda patrón, no manda marinero. Que vaya bien.

-Muchas gracias.

-Vámonos, por favor.

Anda, qué buena pinta.

Rocío, esas ya se pueden freír, y esas, también.

¿A ver qué tenemos por aquí?

No he hecho torrijas en mi vida. ¿No? ¿Quién lo diría?

Muy gordo. ¿El qué?

El pan. Lo cortas muy gordo.

¿Y Ángela?

Estaba preocupada por Macarena, ha ido a descansar.

¿Vais a hacer algo estos días? Me voy a Córdoba a ver a mis primas.

Anda... ¿Y tu madre lo sabe?

Bueno, de eso se trata, ¿no? De descansar un poco de todo.

De mi madre, del trabajo...

De todo en general.

Haces muy bien. Es lo que tienes que hacer, Manuela.

Hablando de vacaciones, Manuela,

me gustaría aprovechar para estar con Arcadio.

¿Y quién guardará la academia?

Me puedo quedar yo.

¿Tú?

¿Qué pasa?

Pensaba que tendrías algún viaje. Pues no.

Tengo que leer muchos libros para la próxima evaluación.

Alguno de repostería no te vendría mal.

¿Seguro que vas a estar bien?

Que voy a estar muy bien, de verdad. ¿Sí?

Eso está muy fino. Déjame a mí. Ponte tú aquí.

¿Y el Cristo?

¿Qué pasa con el Cristo?

Que hay que estar pendiente de él y ponerle las velas todos los días.

¿Hay que arroparlo también y leerle un cuento?

Mira, Manuela, me quedo. Que es broma.

Es broma.

No os preocupéis, de verdad. Me encargo de todo.

De la academia, del Cristo... De lo que haga falta. Divertíos.

Muchas gracias, Teresa. A esa masa le falta aceite.

¿Así? Eso es.

(RÍEN)

Eso es. Ya está.

No sé...

-Chicas, tengo un cotilleo...

Mira, me han dicho, pero no voy a decir quién,...

-Ya estamos. -...que Tomás trabaja en la calle.

-Ya.

-¿Es por lo del juicio? ¿Le han echado?

-Hasta ahí no llegan mis fuentes,

pero siendo los Peralta, no me sorprendería.

-Sí, parece otro, va muy mal vestido.

-¿Sí? -Algo habrá que hacer, ¿no?

No vamos a dejarle tirado, digo yo...

-Roberta, no te metas en más saraos.

Además, también te digo, alguien le echará una mano.

-Pues a mí me vais a perdonar,

pero siempre le vi algo raro. Por eso terminé con nuestro noviazgo.

(RÍEN) -¿No fue él el que te dejó?

-No sé quién te lo ha dicho. ¿Tus fuentes?

-Huy, eso lo sabe toda Sevilla, bonita.

-Margarita...

-Pues llegáis tarde. -¿Qué?

-A clase, sí.

Llegamos tarde. -Mira cómo corre.

Vamos, que todavía no estamos de vacaciones.

-Por desgracia. Por desgracia... Te voy a dar...

(RÍEN)

Bien.

Aprovechando las fechas en las que estamos,

hablaremos sobre imaginería religiosa.

Más concretamente, sobre los pasos de Semana Santa.

¿Sabéis por qué se llaman así?

¿Porque los costaleros los sacan pasito a pasito?

(RÍEN)

Viene del latín, "pasus".

Escena, sufrimiento...

Y es que los pasos

son representaciones de distintos momentos de la Pasión de Cristo.

De lo acaecido entre la Última Cena y la Crucifixión.

Cada paso va a representar un momento

y tomará el nombre de ese momento.

Aquí tenemos este ejemplo,

que sería una figura de un paso del Cristo.

Lo vemos crucificado.

¿Qué os transmite?

¿Qué os sugiere?

A ver, Roberta.

A mí me produce tristeza. Efectivamente.

Tristeza, emociones... Eso es.

Fijaos en los detalles.

Y es que eso es lo que pretende la imaginería barroca:

conmover al espectador.

Por eso las figuras son tan realistas.

Macarena, ¿a ti qué te transmite?

-Rabia.

-Ya está la violenta.

-A Cristo le traicionaron.

Eso es lo que se ve ahí.

Sí, le traicionaron, y también le juzgaron,

y le obligaron a portar la cruz.

Y, al final, le crucificaron, como podemos ver.

Y es que en esta imagen podemos ver el juicio injusto

al que sometemos a los demás.

El calvario que les podemos hacer pasar

cuando no les comprendemos.

¿Agua? Sí.

No, gracias.

(Pasos)

(Puerta)

Adelante.

Siéntate, Macarena, por favor.

Os he reunido para hablar

del lamentable incidente que ha ocurrido en la academia.

Macarena.

Ángela dice que no estabas de acuerdo con la nota

y le alzaste la voz. ¿Es eso cierto?

Sí.

Y no.

Es verdad que me dio la nota y es verdad que le grité,...

me regañó, y entonces...

¿Entonces qué?

Le di un empujón y le dije que me dejara en paz.

¿Es eso lo que pasó?

Sí.

Gritar y empujar a una maestra

es un comportamiento intolerable.

-Estamos de acuerdo, pero no volverá a pasar.

Bueno, como sanción,

Macarena tendrá tarea durante las vacaciones.

Ya le dimos una oportunidad,

y a la tercera...

Bueno, solo espero que no haya una tercera.

No, no la habrá.

¿Verdad?

-No la habrá, doña Manuela.

Solo espero que las dos partes

reflexionéis durante las vacaciones.

Macarena.

Macarena, ¿damos un paseo? -No puedo.

-Te invito a merendar. -¡Que no puedo!

Lo vieron como una traición.

Mis hermanos no me hablan y mi padre me ha echado.

-Pero tú dijiste la verdad. -Pero tiene consecuencias.

-¿Y dónde vives?

-En una pensión. -¿Qué?

-Que no está tan mal.

Lo pago con las fotos. -Déjame que hable con tus padres.

Podré convencerles. -No.

-Con los míos, con alguien. -Que no va a servir de nada.

-Toma esto de momento. -No.

-Te daré más... -No, Flavia.

Lo hice porque quise.

Nadie me obligó. -¿Y ya está? ¿Te rindes?

-No me rindo, pero seguiré por mí mismo.

Ni por mis apellidos ni porque me ayuden.

-A ver, haznos un retrato, anda.

-Enseguida, señor.

-¿Este no es el de los Peralta?

-El desterrado.

-Gracias por venir a verme. -¿Seguro que estás bien?

-Que sí, pesada.

Anda, vete.

-Don Juan Tenorio, que no tenemos todo el día.

-Suerte.

Chicas, he pensado en pedirle salir a Adrián Tamayo por vacaciones.

¿Qué os parece?

-Qué bien, ¿no? -¿A ese no le llaman el Alegre?

-¿El Alegre?

¿Es que encima canta flamenco? -Mira que eres inocente.

Porque le gustan los hombres.

-¿Qué me dices?

-Pero ¿eso es posible? -Pues claro.

En mi pueblo estaba Evaristo.

Lo saben todos desde siempre.

-Bueno, vaya tino el mío, ¿no?

-Deberías saberlo, doña Cotilleos.

-No es de ahora. ¿Por qué creéis que se llevaron al pequeño de los Medina?

-Me parece antinatural

porque no pueden tener hijos.

-¿Y cómo lo hacen?

-Ah, y yo qué sé.

¿Se lo pregunto al panadero? -Sí.

-Mi padre dice que es una enfermedad.

-Qué exagerada, eso tampoco. -Hombre, Candela,

muy natural no es, la verdad. -Pues a mí me parece bien.

Si se quieren, ¿qué más da?

-Que deberían meterlos en la cárcel. -¡¿Os queréis callar ya?!

-Pero, Macarena, ¿qué te pasa?

-Macarena.

Gracias por no contárselo a Manuela.

No hacía falta que cargaras con la culpa.

Tampoco he visto negarlo.

Yo no iba a contar nada.

A nadie.

Pero no por usted,

ni siquiera por don David, que no se merece esto,

sino por mi madre.

Porque por nada del mundo la pondría en peligro.

Usted no sabe por lo que hemos pasado.

Aléjese de ella.

Si de verdad le importa, déjenos en paz.

Macarena.

Y no vuelva a tratarme de forma especial.

Usted y yo no somos nada.

"¡Es mío, es mío!".

¡Venga, dámelo! -¡Eh, nada de gritos!

-¡Eh! -Que no quiero peleas aquí.

Hala, a merendar.

Hombre, esto es muy bonito, sí, señor, muy bonito,

pero tienes que merendar como hace tu hermano.

Juan José.

Venga, a merendar.

(Timbre)

Manuela. David.

Discúlpame por venir así, de repente.

¿Puedo pasar?

Eh... Ángela no está.

Lo sé.

¿Te dan mucho trabajo?

Pues hay días que parece que no se acaban,

pero son niños. Es lo que hay.

Bueno, pues...

Cuéntame.

Te quería hablar de Ángela.

Estoy un poco preocupada.

¿Ha ocurrido algo en la academia?

(SUSPIRA) Bueno...

Sí, han pasado cosas, pero no es solo eso.

Es que llevo semanas notándola muy rara.

Y le pregunto qué le pasa, pero no me cuenta nada.

Sí, últimamente está muy poco comunicativa.

No sé si sabes que Martín y yo nos hemos separado.

Me lo ha contado él.

Pues...

antes de tomar la decisión,...

estuve mucho tiempo callando

y necesitando que se diese cuenta de que me pasaba algo.

Pero nunca lo hizo.

Y no sé qué habría pasado si lo hubiese hecho,

pero lo que está claro

es que no hablarlo empeora el problema.

¿Le dirás que he venido?

Si prefieres que no le diga nada...

No, no le mientas por mí. Mejor.

Estás pidiendo un ayudante...

Salud y trabajo para la gente de mi hermandad.

No sabía que salías en procesión.

¿Tú sabes lo que es un capillita?

Pues ese soy yo.

Y a mucha honra.

Yo estuve una vez en una procesión.

En Madrid.

Hace ya muchos años.

Pues te tienes que venir a la "madrugá".

No sabes lo que es hasta que lo vives.

Es mágico. No se puede explicar.

Ya, yo es que soy de meterme pronto a la cama.

Una mujer sin fe es como un carruaje sin caballos.

Bonita,

pero sin rumbo.

Preferiría que no me compares con objetos

ni animales.

De todas formas, no es cuestión de fe.

Es que creo que la Semana Santa cada vez es más frívola.

¿Cómo lo sabes si no has estado? Ni falta que me hace.

Ya sé que va a estar lleno de comerciantes,

cientos de personas...

Y la fe seguramente se quede en un segundo plano.

¿Y eso quién lo dice?

Jesús de los fariseos.

Jesús de los fariseos. Jesús de los fariseos.

No te hacía religiosa.

Hay que saber un poco de todo en esta vida.

Pues no sé si lo dice Jesús o quién lo dice,

pero la Semana Santa es lo más grande.

Las hermandades,

las familias que se juntan, los amigos...

La bulla...

Es unión.

Es alegría.

Lo que hace falta para que sea perfecto

es que no llueva.

Pues va a llover. No.

No me seas gafe, eso sí que no. La lluvia ni mentarla.

Va a llover.

¿Ya lo tienes todo preparado?

Sí.

Ángela, Manuela ha venido a verme.

¿Cuándo?

La tienes muy preocupada.

Y a mí también.

Pues no entiendo por qué.

Ángela, ¿qué te pasa?

Nada.

A ver, ¿estás bien conmigo?

Si no preguntaras tanto, no estaría así.

Tengo mucho trabajo.

Este año está siendo duro en la academia, lo sabes.

Solo necesito descansar.

Afortunadamente, las vacaciones están cerca, así que...

vas a poder descansar.

¿Eh?

(Timbre)

Hola.

Pasa.

¿Puedo ofrecerte algo o...? No, gracias.

Ponte cómoda.

Bueno, di lo que tengas que decir.

Necesito... pensar en mi familia y en el futuro.

Hemos ido demasiado lejos.

Yo no me arrepiento si es lo que estás insinuando.

No, yo no he querido decir eso. Para mí no es un capricho.

Y para mí tampoco.

Pero si somos realistas,

sabíamos que esto no iba a acabar bien.

¿Y por qué lo empezaste entonces?

Yo creía...

que habíamos sido las dos.

Da igual.

Sí.

Dos estúpidas intentando ser felices.

Sí.

Da igual.

Tienes razón, esto...

Esto ha sido un error.

¿No?

No puedo guardarlos.

Pues tíralos.

Tampoco puedo.

¿Tú crees que puedo reducir todo lo que hemos vivido...?

Lo siento. No.

No lo sientas.

¿Una rosquilla?

¿No vas a comer nada? No me gustan.

No me extraña. Las he hecho yo.

Yo voy a pasar las vacaciones con mi hermana. ¿Vosotras?

-Yo paso la Semana Santa con Enrique.

-Yo tengo planes con Arcadio. -¿Toda la semana?

-Sí, ¿qué pasa?

-¿También te acompaña cuando vais al baño?

-Candela, ¿a ti qué más te da? ¿Eh?

Parece que te molesta. Y a Flavia no le decís nada.

-Pero es que Flavia está prometida.

-¿Y eso qué tiene que ver?

¿Podemos hablar un momento?

Claro.

Sé que no lo has hecho con mala intención,

pero te pediría que no te metas en mis asuntos familiares.

Claro, Ángela.

Te pido disculpas,

pero lo he hecho porque estoy preocupada por ti.

Te te lo agradezco.

Pero no te da derecho

a hablar con mi marido a mis espaldas.

Bueno, ¿qué? Tendréis ganas de ver a vuestras familias.

Sí. -Muchas.

¿Sí?

Alicia, sigues tocando el piano.

Sí, doña Luisa, pero la universidad no me deja tiempo.

Claro. Estás hecha toda una mujer.

Estamos muy orgullosas de ti. Gracias.

¡Mira tu hermana!

-¡Hola, Alicia! -Qué guapa.

Que tengáis unas felices vacaciones.

Candela, repasa, seguro que Alicia te ayuda.

Era muy buena en Biología. Gracias, doña Luisa.

-De acuerdo. Disfrutad.

Gracias. Hasta luego.

Adiós. Adiós.

Me voy, se hace tarde.

Mi familia me espera.

Felices vacaciones, Ángela.

Pásalo bien, Ángela. Besos a los niños.

Perdona por el retraso, cariño.

Doña Paula... Adiós, Macarena.

Déjamela, anda. -Que no, que puedo yo.

-Tus padres nos esperan para merendar.

-Creí que vendrían ellos.

-¿No te hace ilusión que venga yo? -Sí.

-¿Se puede saber qué es esto? -No lo sé.

-No lo necesito. -No sé de que hablas.

-Ya la has oído. -¡Estoy hablando con ella!

-Si te sientes culpable, es tu problema.

Tú haz tu vida y yo haré la mía.

-¿A qué ha venido esto? -No sé.

Vámonos. -Espera. No dejaremos esto aquí.

¿Seguro que estarás bien tantos días sola?

¿Cómo que sola? Estoy con mis libros, mis discos...

Bueno, por lo menos saldrás a ver la Macarena.

No me gusta salir cuando llueve. Y dale con la lluvia.

Pues a mí me está doliendo la espalda y no es buena señal.

Será del cansancio, doña Luisa. Ya.

Teresa, por favor,

no te olvides de encender las velas.

Luisa, necesito que me lo digas una vez más,

porque hasta la vigesimoquinta

no lo retengo.

Toma.

Estás a tiempo de venirte a Córdoba.

Que estoy bien. ¿Seguro?

Que sí. Si necesitas algo, estoy cerca.

Igual Ramón viene a visitarte, ¿no?

Bueno, son mis días libres.

Tengo un poco de lío. ¿Es que no me estáis escuchando?

Voy a estar muy bien, de verdad.

Marchaos, por favor.

Está bien. Las velas.

Que sí, las velas.

Pasadlo bien.

"Querido amigo Nildo:

¿Qué tal por Madrid? ¿Cómo te encuentras?".

"Yo me he quedado sola durante las vacaciones".

"Vacía, la academia parece otra".

"Las paredes crujen, hace más frío

y hasta huele diferente".

"Pero tiene su encanto".

"Me habría gustado ir a verte,

pero han sido semanas muy difíciles".

"Mucho trabajo con las clases, el juicio...".

"La verdad es que necesitaba descansar".

"Disfrutar del silencio y la calma".

"Desde que llegué aquí, me ha sido imposible estar sola".

"Y lo añoraba".

(Música)

"Espero que todo te vaya muy bien

y que tengas alguna amiga en la capital".

"Sin más, me despido amigablemente".

"Teresa".

(Silencio)

¿Qué? ¿Cómo lo llevas?

Ya vale, Macarena.

Tenemos que hablar te guste o no.

Te mereces una disculpa.

Imagino que estarás confundida. -¿Por qué?

-No lo sé.

Te debe de haber sorprendido. -¿Te crees que no me lo olía?

¡Mira! ¡Míralos!

¡Son mujeres!

¡Todos! ¡Todos!

Ten.

Una mujer como tú, que eres guapa,

que nunca te has casado ni te he conocido novio.

Me lo podías haber contado.

-Es que, al principio, no sabía que había nada.

Lo siento.

De verdad que lo siento, Macarena.

Yo he sido la primera sorprendida.

-Se supone que tú y yo teníamos un pacto.

Que nos lo contábamos todo y que nos cuidábamos.

-Eso sigue siendo así, Macarena. -No.

Porque tú lo has roto.

A ver la corbata... Ahí. Muy bien.

Y vosotros, vale, sonreíd a cámara. Ahí, muy bien.

Sí. Muy bien.

Perfecto.

¿Qué? ¿Qué te parece?

Que ya está hecho un hombrecito.

-Se me caen un poco los pantalones. -Sí. Los tirantes se le han roto.

Ah, los arreglo yo.

A ver, que no queremos

que pierdas los pantalones y salgas en el periódico.

Muy bien.

Chicos, ¿ponemos un poco de música o qué?

-Sí.

(SINTONIZA LA EMISORA)

(Música jazz)

-¿Qué es eso?

-No sé, pero habrá que bailar.

Es jazz.

-¿Cómo se baila?

-No sé, supongo que... así.

¡Chicos!

¡Vamos a bailar!

Muy bien. (TARAREA)

No tenéis ni idea. A ver...

(TARAREA) Esto se baila así.

(Música)

(Ruido)

(Ruido)

(Tambores)

(SUSPIRA)

¿Qué pasa?

¿Y esto qué es?

Se lo requisamos a las alumnas.

Ah, muy bien, ¿y por qué lo has guardado?

¿En serio?

¿Eh?

Mira que había oído cosas, pero...

Pero esto es muy interesante, ¿no?

¿Tú crees que ahí ella...?

Este es él.

Ángela, yo creo que...

Creo que es él, ¿no?

Sí, es él porque... Bueno, mira.

Es él, es él. Es él.

¿Quieres intentarlo?

Sí.

(Truenos)

(Lluvia)

(Truenos)

Mierda.

Teresa.

¿Qué te pasa? (LLORA)

¿Eh?

No conocía esta faceta oculta tuya, pero... me gusta mucho.

Te están sentando bien las vacaciones.

Lo necesitaba.

Le he estado... dando vueltas a una cosa.

Ángela, prohibido hablar de trabajo.

¿No te gustaría tener otro hijo?

Dudo mucho que lo que hemos hecho sirva para eso.

Una niña.

Y que se parezca a ti.

Nada me gustaría más en el mundo.

Luisa me va a matar.

Mira que insistió en que...

cuidara el Cristo, que pusiera las velas...

Me va a matar.

No...

Mira, en el 93,

se prendió fuego San Juan de la Palma.

Yo era muy pequeño, pero lo tengo aquí grabado.

Perdió hasta un brazo,

pero lo pudieron restaurar.

¿Tú no tendrías que estar en la procesión?

Sí, iba para allá,

pero me he pasado a ver si necesitabas algo.

De todas formas, al final, tenías razón.

Ha llovido.

Pero ya ha parado de llover.

Todavía estás a tiempo.

No me mires así.

Va a salir tu hermandad y te lo vas a perder.

Yo no me voy.

Yo me quedo aquí contigo.

No seas cabezón.

Anda, vete,

que estoy bien.

No, no lo estás.

Y, además, no creo que sea solo por lo del Cristo.

Creo que no ha sido buena idea quedarme sola estos días.

La mayoría de los momentos

delicados o importantes de mi vida los he pasado sola.

Pero nunca lo he vivido como un problema hasta ahora.

A menudo, he echado mucho de menos a mi padre.

No tengo ni una foto con él, ¿sabes?

Si te sirve de consuelo,

a mí no me dirigió más de tres palabras.

Sí, no, y mus. (RÍE)

Qué suerte jugar con él a las cartas, ¿no?

Yo apenas conocía nada de él.

No sé si era bueno apostando, si...

Si roncaba

o si leía antes de dormir.

A mí me faltó, ¿sabes?

Y yo le falté a él.

No seas injusta.

No tuviste opción.

Sí, sí que la tuve.

En la embajada...

él me pidió que subiera a hablar a su despacho.

Pero yo no le di importancia...

y me demoré mucho.

Si no hubiese sido tan orgullosa,...

posiblemente las cosas hubiesen sido distintas.

Estaría vivo todavía.

Ni se te ocurra pensar eso.

Eso no fue tu culpa.

Lo de sacar al Cristo sí, ¿ves?

Pero eso no.

Es que siempre le he reprochado que me abandonara, ¿sabes?

Pero me estoy dando cuenta de que...

De que quizá también era yo la que quería estar sola.

Pues ya no lo estás.

No sé si sigues queriendo, pero... ya no lo estás.

Ya no lo quiero estar.

Ramón.

Ramón.

¿Cómo te has quedado ahí?

En peores sitios he dormido.

Anda, vete a casa, tienes que estar destrozado.

Sí, tengo los riñones

como si hubiera levantado un paso yo solo.

¿Seguro que no quieres que me quede?

No, no, no hace falta.

Ya has hecho mucho.

Bueno, pues me voy, Tere. Teresa.

Tere me gusta también.

Pues, eso, que nos vemos.

Muy bien.

Adiós.

Adiós.

Hace un día maravilloso.

A las cinco, en la iglesia.

Voy yo con David y luego vas tú con los demás.

Su túnica también está ahí. Ayer la dejó.

Espero que todo salga bien.

Estoy más nervioso que él.

"La primera vez que salí con la Trinidad fue un desastre".

"Yo lo llevaba y pesaba mucho".

(LLORA)

¡Aaah!

(Voces)

¿Qué haces?

(GRITAN) Enseñarles a lanzar piedras.

Vamos ya. -¡Toma!

Vamos. David, vámonos.

¿No quieres probar?

No, no tengo ocho años, y tú, tampoco.

Vámonos, que tengo que hacer la comida.

Vamos, muy bien.

¡¿Me estáis oyendo?!

¡Y vale ya con los gritos, no puedo con ellos!

Muchachos, vámonos,

que mamá se está enfadando. Venga.

(LLORA)

(Puerta)

(Puerta)

Teresa.

Siento molestarte en tus días de descanso.

¿Ha pasado algo? Necesito hablar contigo.

Ya están durmiendo la siesta.

Mira lo que ha hecho Jaime.

Sí, te ha pintado el pelo de azul.

Le he dicho que no es tu color. (RÍE)

Te he estado engañando.

Con una mujer.

¿Cómo?

Es Paula, la retratista.

No ha sido mucho tiempo.

Los últimos meses.

¿Con una mujer?

¿Me estás diciendo que me has engañado mirándome tan tranquila?

Pero ¿qué cojones...? Cálmate, te van a escuchar.

¡No me calmo porque no lo entiendo!

Un segundo estás bien, y al siguiente, vienes con estas.

Ángela, ¿qué tienes conmigo?

Y me pones buena cara como si nada.

Lo he intentado, David.

Dios sabe que lo he intentado.

Pero qué Dios ni qué Dios, coño.

¿El mismo al que le juraste serme fiel?

No puedo negar la realidad y tú tampoco.

Hace tiempo que no somos felices.

Ni se te ocurra hablar por mí, eres tú

la que hace días me dijiste que querías tener otro hijo.

Intento ser coherente y contarte la verdad.

Coherente, Ángela, es levantarse cada día

y ser feliz con lo que tenemos.

Que no es poco.

¿Prefieres vivir una mentira?

Prefiero no tener que contar a mis hijos que su madre es una...

¿Una qué? ¿Una qué?

Atrévete a decirlo en voz alta. ¿Una qué? ¿Una desviada?

¡Esos hijos tuyos también son míos y soy una muy buena madre!

¡Ni se te ocurra decir lo contrario!

¿Y una buena madre va con mujeres?

Tú no estás bien de la cabeza.

Tendría que haberte denunciado. ¿Es lo que quieres?

¿Es lo que quieres?

¿Qué nuestros hijos no tengan madre? ¿Y tú?

¿Y tú qué coño quieres? ¿No lo tienes todo ya?

¡¿Qué coño te falta?!

-Papá.

Cariño, no pasa nada.

Vuélvete a la cama.

-No.

Despierta a tus hermanos y que se vistan.

No.

Haz lo que te digo, ve ya.

Por favor...

David, por favor, vamos a hablarlo.

No sé por qué lo he dicho. Debo saber quién soy.

No puedo seguir viviendo así. Por favor...

Dime que todo saldrá bien.

Ángela.

No tienes derecho a pedirme nada.

¿Sabes una cosa?

Me he dado cuenta de que tienes razón.

Seguramente necesito ayuda, pero intentaremos arreglarlo.

David.

Dime algo.

No te conozco.

Te juro que ya no sé quién eres.

Pero... Pero no eres la madre de mis hijos.

Chicos, vamos a dar un paseo.

No.

¡Vamos!

Vamos.

(CIERRA LA PUERTA)

¿Y por qué no nos habías dicho nada?

Estoy bien.

Un poquito hambriento también estás, ¿no?

No quería preocupar a nadie, Teresa.

El orgullo.

Está muy bien.

A veces es útil.

Pero es verdad que otras veces conviene dejarlo a un lado.

Lo difícil es saber cuándo.

No pude darte las gracias por lo que hiciste en el juicio.

Hice lo que tenía que hacer.

Bueno, pues por eso.

No es tan común encontrarse algo así.

Ya.

Pues por hacer algo así,

me he quedado solo.

A veces nos sentimos solos

porque no sabemos ver quién está ahí.

¿Cómo puedo agradecerle esto?

¿Le saco una foto?

Mira, me parece un buen plan.

Pues, mire, Teresa, creo que aquí puede estar bien.

No.

Quiero que me la hagas aquí.

¿Está preparada?

Ahora sí.

Pues esto ya está.

Se la revelo y se la traigo.

Muchas gracias, Tomás.

De todas formas, no te he llamado solo por la fotografía.

Tenemos que hablar.

Y trátame de tú.

(Campanadas)

Perdonen, ¿han visto a mi hijo? Es...

Es rubio,

con ojos azules.

Vale. Mi amor.

Perdone, lo siento.

Ay...

Mi, mi...

Ángela, ¿qué haces aquí?

Los tirantes.

Vete a casa.

Por favor.

Por favor, déjame darles un beso, por favor.

Que te vayas.

No nos esperes. Me los llevo a casa de mi madre.

Por favor...

Por favor, déjame darles un beso. Ángela, que te vayas.

¿Quieres que monte aquí el número y todo el mundo se entere?

(Tambores)

"Tan joven, qué desgracia".

¡Ah, no, no!

"Mejor dejarla sola".

(LLORA) Toda pérdida conlleva tristeza.

"Pero en este caso,"

tocándonos tan de cerca

y siendo alguien tan joven, aún más.

"Perder a un hijo debe de ser lo más terrible

que le pasa a un ser humano".

Desde que tienes novio, no contamos contigo.

-No te importa tanto tu novio como a mí.

"Voy a hacer lo que sea por él".

-Tengo un amigo

que me ha ofrecido una casa.

Si quieres una casa, empieza a ahorrar.

Mi nuevo ayudante está al caer. Ahí está.

"Y ahora él quiere empezar su propia vida,"

pero yo no puedo dejarle marchar.

Un día cae un beso, otro día, otro.

Que si somos amigos, compañeros...

Me tengo que ordenar la cabeza.

"Hay quien elige aferrarse al dolor y no soltarlo".

"Hay quien no sabe gestionarlo

y prefiere esconderlo con comportamientos fuera de lugar".

Y hay quien reniega de cualquier tipo de luto.

Aprovechemos el momento, Ramón.

"Está como si nada".

Hay algo más. Se refiere a ella en presente.

"Fue una alumna,"

que en el tiempo que estuvo con nosotras,

hizo que cada día,

que cada momento contara.

(LLORAN)

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La otra mirada - Capítulo 9: 'Viacrucis'

27 jun 2018

Profesoras y alumnas se disponen a pasar unos días de descanso en las vacaciones de Semana Santa. Para sorpresa de las profesoras, Teresa decide quedarse en la academia. Desde la fiesta en la embajada de Lisboa, su vida ha cambiado mucho y la profesora necesita tiempo para poner en orden sus pensamientos.

Por otra parte, el hecho de que Macarena haya descubierto su relación con Paula trastoca a Ángela, que, incapaz de controlar sus sentimientos, le da una bofetada a la alumna, un pequeño altercado que puede poner en peligro su clandestina relación con Paula. Mientras tanto, en un paseo junto a su prometido Enrique, Flavia descubre que Tomás ha sido repudiado por su propia familia y que ahora se gana la vida como fotógrafo callejero.

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