La otra mirada La 1

La otra mirada

Miercoles a las 22.30 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4619158
No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 6: 'Una segunda oportunidad' - ver ahora
Transcripción completa

Nos acaban de mandar esto a todas desde la academia.

Esa foto ni la he revelado.

Le di la película a mi hermano y me olvidé.

-¿Qué hermano, Álvaro?

-No, a Rafita.

¿Rafita abusó de ti? ¿Qué dices?

Pasara lo que pasara, ten claro que nada fue culpa tuya.

Yo me emborraché.

¿Son los padres de Roberta?

Digamos que... Que se han sobrepasado con ella.

¿Qué hacéis aquí?

Te dije claramente que mantuvieras a los padres de Roberta al margen.

"Dice que está muy preocupada"

porque ha pasado algo con una alumna. Seguro que habla de Roberta.

Me hubiera gustado que las cosas hubieran sido de otra manera.

¿Qué quieres que te diga, padre?

(Grito y disparo)

"¿Qué te cuento de los Peralta? Una familia de ricachones".

Ciudadanos ejemplares y queridos. Hombre, ejemplares no diría yo.

¿Y por qué se guarda la gente de criticarlos?

Yo esto no lo quiero. Y ya, a seguir con nuestras vidas.

"¿Cómo que dejas la academia?".

Necesito pasar más tiempo en casa.

"Encerrarte aquí esperando a que se te pase"

no servirá de nada.

"Necesito estar aquí contigo".

"Es una nueva loción que usan las mujeres".

-"Para lo que tú la quieres es muy peligroso".

Creo que no es el momento

"de tener nuestro primer hijo, Martín".

Os presento a Enrique,

mi prometido. -Ya sé por qué me escondías.

"Lo que sientes por mí es lo que siento por otra chica".

¿Te acuerdas de Miguel, el farmacéutico?

"Podrías aprender el oficio y así ganar

tu propio dinero".

"¿De quién es esto?".

Tú mandas un mensaje a la sección y quien quiera te responda.

"Como escribirte cartas con un desconocido, pero publicado".

"¿Ha llegado algo para mí?".

Nada, María Jesús.

Ya las cojo yo. ¿Estamos?

Si quiere, las reparto. No, no te preocupes, ya lo hago yo.

Sí.

-Anda, traed para acá, que os ayudo a subirlo.

-Ay, sí. -Gracias.

-De nada.

-Ay...

-¿Comprita de buena mañana?

-Anda, no exageres, si son dos trapitos...

-Dos trapitos, dice, si te has comprado media Sevilla.

María de la Fe.

Toma. Gracias.

Candela.

-Hola. Correo.

Ay, gracias, doña Luisa.

Para ti no hay nada, María Jesús.

-Ah, no pasa nada. Gracias.

Veo que habéis estado de compras.

Ah, sí, nada, unos cuantos encajes y zapatos

para una ocasión especial. ¿Y eso?

Es que, por fin, voy a conocer en persona a mi novio.

Bueno, hasta luego, doña Luisa.

-Adiós, muchas gracias.

Buenos días.

¡Ángela! ¡Qué alegría verte!

Me ha venido bien reanudar las clases.

Tienes muy buena cara. Luisa.

Gracias por tu ayuda.

¿Tú... estás bien?

¿Yo?

Sí.

Sí, estupendamente.

Gracias por preguntar.

Si necesitas cualquier cosa,

me gustaría estar para ti igual que estuviste para mí.

Gracias.

Bienvenida, Ángela.

(SUSPIRA)

Debemos empezar a informar a nuestras alumnas

sobre las diferentes posibilidades académicas.

El hecho de que al salir de aquí

puedan seguir formándose,

es algo que todavía no tienen muy interiorizado.

Y por eso hago estos controles de aptitudes.

Y a través de ellos,...

¿Ocurre algo?

Bueno...

Si todo esto es por lo de Roberta,

a mí me duele tanto como a vosotras lo que ha pasado,

pero es decisión de sus padres y no le daré más vueltas.

¿O alguien quiere decir algo?

¿No?

Muy bien.

Pues estos controles se utilizan en las mejores escuelas europeas.

Perdonad la ignorancia,

¿en qué consiste un control de aptitudes?

Bueno, son cuestionarios con preguntas sencillas

sobre sus intereses y capacidades.

Y con los resultados, podremos ofrecerles orientación

sobre su futuro académico. ¿Pasa algo?

Pues que la línea entre orientar y condicionar es muy fina.

Lo sé,

y estoy de acuerdo, Teresa,

pero no pretendo condicionar a nadie.

Está bien.

Solo hago hincapié en que la mayoría

todavía no saben lo que quieren hacer.

Algo completamente normal a su edad.

Y esto es exactamente para eso,

para ayudarlas a descubrirlo.

Pero es que queriendo ayudar, también determinas su futuro.

Mira, en eso te doy la razón.

Un día puedes estar estudiando para tener un buen futuro,

y al día siguiente, alguien,

de buenas a primeras,

se puede meter por medio y hacer que tus padres

te quiten la posibilidad. No veo la utilidad del cuestionario.

Puede llevar a equívoco. La que no demuestre aptitudes ya,

difícilmente lo hará en el futuro.

A no ser que trabaje duro, y eso no garantiza nada.

Luisa, ¿tú qué crees?

¿Que el destino está escrito? Por supuesto que no.

Yo creo que el destino lo escribimos con las elecciones que tomamos.

Aunque a veces no sean las adecuadas.

Bueno, se acabó el debate.

Valoro vuestras opiniones,

mayoritariamente en contra,

pero yo sí creo en este método y lo voy a aplicar.

Muchas gracias.

¡Estás espectacular!

¿Qué pasa? ¿Te pasa algo?

-No, no, el... El vestido me gusta mucho.

Es solo que... -¿Que qué?

-Los zapatos. -¿Qué les pasa a los zapatos?

-No sé, que deberías cambiarlos por unos con menos tacón.

-Bueno, ya estamos.

Mira. Ven, anda.

Hazme el favor.

Mírate en el espejo, de verdad.

Estás y eres preciosa, ¿no lo ves?

Y, además, los zapatos te quedan que ni pintados.

(RÍE)

No seas tonta, anda, quédatelos. Hazme caso.

Que sí.

-Chicas, ¿os habéis enterado de lo de Roberta?

"Mira, Manuela,"

he pedido disculpas más de mil veces.

Quiero repararlo. Voy a por ella.

Ni se te ocurra. Por favor.

He dicho que no, Teresa.

¿Tanto te cuesta asumir mi autoridad? ¿Tanto?

Es la decisión de sus padres, se acabó el tema.

¿Y se la llevaron así, tal cual? -Tal cual.

En cuanto abrí los ojos, se la llevaban sus padres.

-¿Qué me dices?

-Pero, entonces, ¿seguro que no va a volver?

-A mí se me hace tan raro ver la habitación vacía...

Si al final la voy a echar de menos.

-Me habría gustado despedirme.

Buenos días a todas.

Bueno...

Como ya sabéis, Roberta ha dejado la academia,...

y aunque sea difícil para todas, seguimos adelante.

¿De acuerdo?

¿Eso es todo lo que va a decirnos?

Os he contado todo lo que puedo.

Bueno. ¿Nos vamos sentando, por favor?

¿Sí?

Hoy haremos un ejercicio diferente.

No es un examen y no cuenta para nota,

así que, por favor,

responded con sinceridad y tranquilidad.

Es por vuestro bien y vuestro futuro.

Elena.

María...

Estaba yo ahí con la cabeza dándole vueltas a lo de Roberta

como para responder sobre mi futuro.

-¿Qué habéis puesto en la pregunta de que si os cuesta concentraros?

-¿No te lo estoy diciendo?

-Yo he puesto la verdad.

Que se me va la atención con el vuelo de una mosca.

-Había que poner que no.

-No, había que responder la verdad. ¿No, Teresa?

¿Cómo?

Que había que responder sinceramente. Claro. Sí, sí.

Por cierto, ¿qué os ha parecido?

A ver,

me podéis contestar con total tranquilidad.

-Yo no quería hacerlo. ¿Y eso?

Porque no creo que siga estudiando.

Me gustaría casarme y tener hijos.

¿Y es una decisión tuya, propia?

Sí, sí, totalmente.

Bueno, pues si es así, está muy bien.

De todas formas, yo te aconsejaría

que no te duermas en los laureles

porque igual cambias de opinión.

-Yo he cambiado de opinión tanto, que no sé lo que quiero.

Bueno,

y te pasaré el resto de tu vida. Es normal.

-A mí me ha parecido buena idea.

-A ti todo lo que sea quedar bien con doña Manuela...

Candela.

-Era hora de hacer algo para saber quiénes son las que valen.

¿Y qué es valer para ti? Pues tener una buena profesión,

llegar a ser alguien importante,

respetable, respetada... Y...

¿Quién decide quiénes valen? Ustedes.

Según su criterio y nuestros resultados.

Ajá.

Muchas gracias, chicas.

Tomo nota.

No me lo creo. ¿Otro control?

No es un control. Quiero que hagáis un dibujo.

¿De qué?

De lo que queráis, cualquier cosa. Sentíos libres.

-Si ahora no toca clase de dibujo.

Por favor, no rebuféis. Hacedlo.

Venga.

¿Sabéis lo que son las figuras de autoridad?

Alguien que tiene poder

y lo ejerce. Muy bien. Yo añadiría

que es alguien cuya opinión

tiene mucha influencia también, ¿no?

Puede ser por méritos propios o puede ser por imposición.

¿Sabíais darme algún ejemplo?

Un rey. -¿Un político?

-Mi madre.

(RÍEN) Está claro

que un gran ejemplo es una madre, ¿no?

¿Y las maestras?

¿Creéis que somos figuras de autoridad?

Ajá.

Vamos a hacer una cosa.

Vais a imaginar que sois figuras de autoridad.

Vais a recoger todo esto de lo que hemos hablado,

conscientes de la responsabilidad que tenéis,

y vais a valorar algunos de los dibujos que hemos hecho.

A ver...

Por ejemplo, este.

A ver, ¿quién se anima?

¿Qué os parece este dibujo?

Me gusta, me parece muy bonito. Sí,

es muy bonito. ¿Quién es la autora?

Felicidades, Margarita. Aquí tenemos una artista en ciernes.

Muy bien, voy a buscar algún otro.

A ver qué os parece este.

(RÍEN)

-Un churro.

-No es un churro.

Es arte abstracto, ¿no?

-Pues un churro artísticamente abstracto.

(RÍEN) Macarena...

Bien.

Desde esta posición de figuras de autoridad

que habéis tomado

al decirle a Margarita lo bonito que era su dibujo,

es muy probable que hayáis creado en ella un refuerzo positivo. ¿Sí?

Seguramente que a partir de hoy,

ella se sienta más segura de sus cualidades artísticas,

incluso que siga pintando.

Lo mismo acaba siendo una gran pintora.

¿Eh?

Sin embargo, en el caso de Candela,

al decir que su cuadro era un churro,

pues puede ocurrir que... no vuelva a dibujar más.

Y es que hasta ese punto puede llegar a afectar

la opinión de una figura de autoridad.

Aquí tenéis a "La maja desnuda",

de Francisco de Goya.

Un retrato clásico.

Y aquí tenemos el "Retrato de madame Josette Gris",

de Juan Gris.

Ambas obras son retratos femeninos,

pero son muy distintas.

Como los dibujos de Margarita y de Candela, ¿sí?

Aun así,

os puede gustar una más que otra o que no os gusten,

pero es innegable el talento de Gris y el talento de Goya.

Ambos retratos son genuinos.

Nos muestran los universos de sus autores.

Únicos.

Como vosotras.

Cada una tenéis vuestro propio universo,

vuestras propias cualidades. Algunas ya están manifiestas

y otras siguen dormidas

esperando a que las despierte la suficiente motivación.

Algunas ya sabéis lo que queréis hacer,

otras todavía tenéis dudas,

pero sea cual sea vuestro caso,

tenéis que estar muy atentas

para percibir cómo os afectan las figuras de autoridad.

Porque realmente nadie sabe ni os puede decir

cuál es el mejor camino a tomar por cada una de vosotras.

Y es que no hay un único camino

ni hay un camino mejor que otro.

Lo importante

es que aprendáis a escucharos

y que escojáis el vuestro.

No creo que puedas hacer nada. Claro que puedo y voy a hacerlo.

Podrás separarles, pero solo durante un tiempo.

Quizá la adversidad les haga sentir fuertes.

Mi hijo no muestra sus sentimientos de una manera... sana.

Eso lo ha demostrado. No puedo consentir

que esa niña caiga al vacío.

Además, es solo una cría. Ya.

Perdona.

Macarena. ¿Sí?

¿Sabes si María Jesús está en la habitación?

No, lo siento, doña Luisa,

ha salido a pasear con su novio por Santa Catalina.

¿Santa Catalina? Sí.

Muy bien. Gracias.

Tengo que irme.

(RÍEN)

Gracias, pero no bebo.

-Anda, tonta,

por una copita no te va a pasar nada.

-Eres... muy guapo.

-Tú sí que eres guapa.

-Qué va, si soy flacucha y larguirucha.

-¿Qué dices, boba?

Eres preciosa.

Te había imaginado en mis sueños.

Todas las noches cuando cierro los ojos.

Tú eres más dulce y delicada...

Pensaba que no me querías conocer.

-¿Yo? Pero si lo estaba deseando.

-Como, de repente, dejaste a contestarme a los mensajes.

-No, no, es que llevaba sin recibirla de Madame Bustamante.

Le preguntaba a la maestra si me había llegado algo

y no.

Nada de nada. -¿A la maestra?

-Sí.

-¿Qué maestra?

¿Arcadio?

Arcadio.

Arca...

María Jesús.

-Doña Luisa...

-Perdone, madre, tenía visita.

No la esperaba. ¿Tu madre es mi profesora?

Se ve que sí.

Le presento... a mi novia.

¿Tu novia?

Es obvio que ya la conoce.

Así que...

¿Él es el muchacho del que tanto me has hablado?

-Sí, sí.

Qué casualidad, ¿eh? Sí.

Qué casualidad.

-¿Pasa algo, madre?

¿Eh? ¿Eh? No, no.

No.

Es que no me lo esperaba.

Ya.

Bueno...

Te dejo aquí esto que te he comprado

y me vuelvo ya a la academia,

que hoy se me ha hecho tarde.

María Jesús,

tú igual tendrías que volverte ya, ¿no?

-Todavía me queda un poco, doña Luisa.

Ya.

Claro.

Pero...

Tendrás que estudiar, digo yo.

Venga, mujer,

aprovecha y vente conmigo.

-Espere, cojo la chaqueta y les acompaño.

No, no hace falta. Ya vamos juntas.

Vámonos. Venga.

Vamos, ven.

-Bueno, pues encantada.

-El placer es mío, cosa guapa.

-Nos vemos pronto.

-Antes de que te des cuenta.

Bueno,

vamos, María Jesús.

Hijo, hasta mañana.

Anda, que se hace tarde, vamos. Venga.

Venga.

Quería decirle que tiene un hijo encantador, doña Luisa.

Muchas gracias, María Jesús.

Te veo muy ilusionada.

Demasiado, diría yo,

para haberlo conocido hoy.

Bueno, hoy lo he conocido en persona,

pero recuerde que ya lo conocía por sus palabras.

Recuerda lo que yo te dije.

Que las palabras se las lleva el viento.

Yo creo que él me las dice de verdad. Se lo noto.

María Jesús.

Tú te has hecho respetar,

¿verdad?

Sí, sí, claro, doña Luisa. Sí.

¿Te ha tratado bien? Sí.

El más caballeroso que he conocido. Claro.

Aunque, bueno, también el primero que conozco así, de paseo.

Bueno,...

pues me alegro de que vivas un momento tan bonito,

pero cada cosa a su tiempo.

¿A qué se refiere? Me refiero

a que para una muchacha de tu edad, la prioridad son los estudios.

Ah, sí, sí, sí. Yo me organizo bien el tiempo.

Sí, pero a veces no es suficiente saber organizarse.

Hay que estar centrada.

Y yo espero lo máximo de ti, María Jesús.

Sí, por supuesto.

Le prometo que me voy a esforzar lo máximo posible

para que estén orgullosos.

Adiós, doña Luisa.

Buenos días.

(SUSPIRA)

Hola, María Antonia.

¿Qué hace aquí?

Disculpe por presentarme sin avisar. Pero ¿a qué ha venido?

Quiero hablar con usted.

Escúcheme, deje las cosas como están y márchese, por favor.

María Antonia, escúcheme.

Es importante. -¿Qué hace aquí?

¿La has llamado tú para que venga?

¿Qué quiere?

Quería hablar con ustedes sobre Roberta.

Se la llevaron tan precipitadamente que no pude.

-Eso era lo que queríamos.

-Márchese.

También quería pedirles disculpas

si he sido inadecuada o les he resultado molesta.

Quizá me haya equivocado con las formas,

pero, créanme, mi intención es ayudar a su hija.

Es un error que la saquen de la academia.

El error es que siga allí.

-Roberta estaba perdiendo el tiempo en esa academia.

No.

No lo estaba perdiendo, es una niña muy despierta.

Aprendía. De todas formas,

es mucho más útil aquí, ayudando en casa.

Pero, claro, ¿qué va a saber lo que es llevar una casa?

Está bien. Sé que quieren lo mejor para ella,...

pero déjenme, al menos, despedirme.

Solo verla un minuto.

No sabía que te gustaba coser.

¿Qué haces aquí?

He venido a buscarte. ¿Qué?

Quiero que convenzas a tus padres para volver.

Pero si me sacaron por tu culpa. Ya lo sé.

Por eso he venido a disculparme y a intentar arreglarlo.

Lo siento, has venido para nada, no pienso volver.

Roberta, inténtalo. ¡No tomes decisiones por mí!

¡No voy a volver! ¿Te queda claro?

Además, que estoy harta. Estoy harta de los líos,

de ser el centro de atención y que cuchicheen de mí.

Aquí nadie sabe nada.

Y sigo siendo la cría de mis padres.

No vuelvo, quiero empezar de cero.

Roberta.

Ya sé que las cosas no han sido fáciles para ti,...

pero también sé que allí no eres la cría de nadie,

eres Roberta.

¿De verdad quieres huir de eso?

Mira,

desde que llegaste, nos has dicho que nos hagamos oír.

Que tomemos nuestras propias decisiones, ¿no?

Pues esta es la mía.

Así que, por favor, respétala.

He traído esto para ti.

Cuídate.

Dice que destaco en humanidades.

Verás mis padres, que me quieren dejar sus farmacias.

-Pues yo sí que destaco en ciencias. -Felicidades.

-Mi familia estará muy orgullosa. Quieren que haga Medicina.

-Me pone que destaco en arte,

pero a mí se me dan bien las ciencias.

No lo entiendo.

Candela, ¿qué pasa?

¿A ti qué te pone?

¿Candela? ¿Cultura general?

Pero, bueno, ¿qué modales son estos?

¿Esto es para lo único que sirvo?

Significa que tienes muchas aptitudes.

Que no sirvo para nada, que me dedique a mis labores.

La cultura general incluye educación y muestras muy poca.

No significa que te quedes en casa, podrías ser maestra, como nosotras.

La que vale, lo hace, y la que no, lo enseña.

Pero... Me da igual,

quiero ser bióloga. ¿Bióloga?

Con los resultados que tienes en mis clases...

Si no saco buenas notas con usted, ¿no puede ser lo que quiero?

No he dicho tal cosa.

Dijiste que nos rebeláramos contra las figuras de autoridad.

Dije que escojáis vuestro camino dejando de lado los resultados.

Pues eso es lo que voy a hacer.

Me demostraré a mí misma y a ustedes que si quiero, puedo ser bióloga.

Da igual lo que diga doña Manuela y el papa.

Teresa.

Luisa, por favor.

Esto sí que es un monumento

y no lo del parque...

Ya sé dónde agarrarme.

-Qué curvas, niña, y yo sin frenos.

-¡Quilla!

(SILBAN) -¿Cómo te llamas?

¡Toma ya!

Hombre, panocha... Hombre...

No me lo digas. ¿A ver a la secretaria de Peralta?

Pues sí. Está usted de suerte.

Ahí está la señorita Rocío. ¿Rocío?

Rocío. Gracias.

Hola, buenos días.

-Hola, buenos días.

Si viene a ver a don Rafael, ahora... No, no, no.

Vengo a verte a ti.

¿Te puedo tutear?

Sí, claro, señora.

Dígame en qué puedo ayudarla.

Voy a ir al grano.

Necesito cierta información sobre el señor Peralta.

¿Y qué mejor que pedírtela a ti, que eres su secretaria

y su amante?

¿Perdone? Tutéame, por favor.

Váyase o llamo a la Guardia Civil. Tranquilízate.

Tengo pruebas muy comprometedoras

que si llegasen a manos de la señora Peralta,

te traerían problemas.

¿Es eso lo que quieres?

Pues sí.

Dáselas.

Va siendo hora de que se entere a quién quiere.

Espera, Rocío.

No seas ingenua.

¿De verdad crees que te elegirá a ti

antes que a su familia y su reputación?

¿Es que aún no sabes

lo que significa apellidarse Peralta?

Mira,

yo no tengo nada personal contra ti

y quiero acabar con esto cuanto antes.

No te compliques la vida y no pongas en riesgo tu trabajo.

Es puro trámite.

Tú me das la información, yo me voy,

y todo sigue como hasta ahora.

Don Rafael estaba invitado a la fiesta del embajador

del 2 de agosto.

Y oficialmente fue.

¿Cómo que oficialmente?

Estábamos en Canarias.

Los efemerópteros, en las etapas inmaduras,

son formas acuáticas de agua dulce que reciben el nombre

de náyades o ninfas.

El último estado ninfal

da lugar al subimago.

He dicho que las preguntas y las dudas al final de la clase.

¿Qué pasa, Candela?

Ha dicho que estos insectos son acuáticos.

Correcto. Pero ¿entonces tienen alas?

-Eso lo sé hasta yo.

Macarena, por favor.

Se explicó la semana pasada. A ver,

¿quién me dice un ejemplo de efemeróptero?

-Las libélulas.

Las libélulas. Muy bien.

¿Por qué se llaman efemerópteros?

Porque efemeróptero viene de efímero, tienen una vida muy corta.

Bueno, me alegro que alguien

haya estado prestando atención.

Este tema entra en el examen de esta semana.

¿Podemos continuar, Candela?

-Sí. Sí, sí.

(Timbre)

María Jesús.

¿Sí?

No hace falta que te diga que espero lo mejor de ti para el examen.

Sí, sí, lo voy a dar todo, como le prometí.

Me alegra oírlo.

Hazme caso y dale prioridad a los estudios.

Aunque signifique sacrificar momento de ocio y diversión.

Acabarás agradeciéndolo.

Bueno, yo, la verdad,

es que... había pensando en quedar con su hijo.

Ah.

Si a usted le parece bien, claro.

Bueno.

Como tú veas.

Yo lo decía por tu bien.

De acuerdo, sí.

Me encerraré a estudiar para su examen.

No se preocupe.

"No puedo, de verdad".

-¿Ni un ratito?

-Ya me gustaría, pero...

Tu madre dice que espera lo mejor de mí

y no quiero decepcionarla.

-No te preocupes.

Haz lo que debas, ya tendremos tiempo.

"(Risas)"

"(Risas)"

"(Grito)"

"(Risas)"

"(Risas)"

¿Papá?

Papá.

¿Qué ha pasado, papá?

Papá.

¿Qué?

¿Ahora quieres recuperar el tiempo perdido?

(RESPIRA AGITADAMENTE)

"Teresa".

"Teresa".

¿Te pasa algo?

¿Te echas uno conmigo?

¿Otro te vas a fumar?

Pareces la fábrica de los Peralta.

Venga, amigo.

No sé yo si a doña Manuela le va a hacer gracia que me siente aquí.

Siéntate, por favor.

¿Y tú cómo acabaste aquí?

¿Dónde? ¿En la academia?

Pues por la recomendación del amigo de un amigo de un vecino mío.

¿Por qué me lo preguntas?

Nada, estoy...

pensando en la razón que me trajo aquí.

¿Pues dar clase?

No sé, es que me...

Me encuentro como encerrada.

No sé muy bien por qué sigo aquí.

Chiquilla, me estás preocupando.

Tranquilo. No pasa nada.

Tere,

que tú y yo ya somos amigos oficialmente.

¿Cómo que Tere? Pues, Tere,

de Teresa.

Un diminutivo cariñoso.

¿No te digo que somos amigos?

Sí.

Pero mejor Teresa.

No me han llamado Tere en la vida.

Bueno, pues Teresa.

Me puedes contar lo que quieras, ¿eh?

Lo que sea,

aunque no sea propio de una señora. Perdóname, me tengo que ir.

Adelante.

¿Que dejas la academia?

Sí.

¿Se puede saber qué os pasa a todas

que os dado por iros de repente?

¿Tiene que ver conmigo?

No.

Sí,

igual sí, igual estoy haciendo algo mal.

Primero Ángela, ahora tú...

¿Es por nuestros encontronazos?

Que no tiene nada que ver contigo.

Ángela tendrá sus razones, que las desconozco, y yo, las mías.

Que no vas a compartir conmigo.

Quiero cambiar de aires simplemente.

Simplemente.

Mi etapa aquí ha terminado ya.

Teresa, no, nos queda muchísimo por hacer juntas.

Manuela... No, Manuela no.

¿Qué esperabas que te dijese?

¿Que adiós y buena suerte?

Que no me lo pongas más difícil, por favor.

Tiras a la basura todo lo que hemos conseguido.

No voy a tirar a la basura nada.

Seguro que vas a conseguir muchísimas cosas.

Realmente eres tú quien trae el cambio a la academia.

La que ha ido reparando todas mis chapuzas.

Bueno...

Voy a necesitar que me des un tiempo para buscar una sustituta.

No se lo digas a nadie, por favor.

Prefiero irme como llegué.

Está bien.

"(Risas)"

Bueno, ¿me lo cuentas ya o qué?

¿El qué?

Llevas una hora hablándome de tus clases.

Tú a mí solo me llamas cuando te pasa algo.

Que no te lo echo en cara.

Me gusta que te sientas cómoda conmigo, Teresa.

Que me voy.

De Sevilla.

¿Ya te has aburrido de mí? Sí.

No, en serio.

Me voy dentro de unos días.

¿Por qué?

¿Ha pasado algo? Nada.

Cambio de aires simplemente.

Eres la segunda persona a la que se lo cuento.

Lo sabe también la directora, pero nadie más.

Lo tomaré como un cumplido.

No es un cumplido, es que sé que no harás un drama de esto.

A ti tampoco te ata nada en Sevilla.

Aunque, a lo tonto, a lo tonto, ¿cuántos llevas aquí?

Poco menos que tú, sí.

Pues,...

si te vas,...

la ciudad pierde un gran aliciente.

Yo le estaba cogiendo el gusto.

Entonces, haz como yo,

vete antes de que te atrape.

A lo mejor no ha sido la ciudad lo que me ha atrapado.

Bueno...

A todo se sobrepone uno, ¿no?

Pues si te vas,

podríamos pasar una última noche juntos.

Nunca se sabe cuándo será la última noche.

Un placer, portugués.

"Esta noche en la cena tenemos algo que celebrar".

"Tu hijo".

¿Y esas flores?

Son preciosas.

Son de mi hijo.

Parece que está intentando poner de su parte.

Qué bien huele, madre. Gracias.

Hacía tiempo que no lo cocinaba.

Cuidado, cariño, te vas a manchar la corbata.

Madre, hija, que no soy tan torpe.

Bueno, ¿y...?

¿Y qué celebramos

si puede saberse?

Que me ha salido un trabajo.

¿Cómo?

En la fábrica de tabaco.

¿Me estás hablando en serio? Sí.

Totalmente.

¿Y cómo lo has conseguido?

¿Te acuerdas de mi amigo Javi, Javi, el Pollo?

No conozco

a ningún amigo tuyo con ese nombre ni con ese mote.

Es verdad, no lo conoce.

Bueno, pues un amigo.

Y él es amigo del patrón de la fábrica.

Le dije que estaba buscando trabajo

y justo ahora están contratando gente.

Sé que no confías en mí.

Hemos pasado una mala racha.

Pero, no sé,...

desde que conozco a María Jesús, me siento ilusionado.

Las cosas pueden cambiar.

No te hace mucha gracia a ti mi relación con ella.

No.

Vamos a ver,

ni me hace gracia ni me deja de hacerla.

Es que... apenas os conocéis.

Es que estoy preocupada porque esa niña

se debe centrar en los estudios. Estoy totalmente de acuerdo.

Yo jamás voy a interferir en eso.

Quiero hacer bien las cosas con ella.

Sé que no he sido un hombre de provecho.

Y que...

Y que últimamente...

no te he tratado como te mereces.

Madre, quiero cambiar.

He buscado este trabajo para que te sientas orgullosa de mí.

Pero si yo ya estoy orgullosa de ti, Arcadio.

¿Por qué no te quedas a dormir

y charlamos hasta tarde?

No puedo.

Es que no he avisado.

Y...

hoy tengo que hacer guardia y cerrar la verja.

Otro día entonces.

Otro día.

(CARRASPEA)

A ver, ¿qué diferencia hay entre la larva y la pupa?

-La fase de pupa solo se da en la metamorfosis holometabólica.

Y la de la larva solo se da en la metamorfosis hemimetábola.

-¿Y la prófuga?

-¿Prófuga?

¿Qué prófuga?

-Prófuga.

-Ah, la proninfa.

-Eso.

-La fase proninfa se da en la metamorfosis ametábola

y en la hemimetábola.

-¿Y tú cuánto has tardado en aprenderte esto?

-Va, Candela, no te rindas.

Tú sigue estudiando, es la única manera, ¿vale?

-Vale.

Muy bien.

Pues muchas gracias.

En cuanto tomemos la decisión, se lo comunicaremos.

¿Tampoco te ha gustado esta?

No es lo que busco. Me ha parecido muy válida.

Pues me parece incompleta.

Manuela, esto es como tus controles de aptitud.

No te puedes guiar por cuatro preguntas.

No tiene experiencia, Teresa.

Manuela, a mí me contrataste

sin haber pisado un estrado en mi vida.

Que no es lo que estoy buscando.

¿De acuerdo?

¿No será que pones el nivel un poco alto?

Si lo que quieres es que te diga

que jamás voy a encontrar a nadie como tú

y que te implore que te quedes...

¿Qué van a pensar las niñas?

Espero que cada una lo que considere oportuno.

Las has inculcado superación, esfuerzo.

Las has animado a ser fuertes, a luchar.

¿Qué van a pensar cuando vean que te vas por atrás?

Mira, para mí tampoco es fácil. No, para ti es lo más fácil.

Es lo más fácil y lo más cómodo. Irte y despreocuparte.

Podemos pasarnos así todo el día.

Muy bien.

Necesito que me dejes el plan de estudios que has seguido.

¿De acuerdo? Tu sustituta lo necesitará.

Teresa, ¿está ahí dentro...?

Doña Manuela, perdóneme usted.

Dime.

En la entrada hay una señorita que dice que viene a la entrevista.

Dile, por favor, que me dé media horita.

Ahora mismo se lo digo. Gracias.

No sabía que estaba contratando maestras nuevas.

Ay, Ramón, por favor, disculpa, pero estoy muy cansada.

Buenos días.

¿Me invitas a un cigarrito? Claro.

Quédatela.

Es un regalo.

Pero si es tu pitillera. Pues ahora es la tuya.

Muchas gracias.

¿Y eso por qué?

Porque sí.

La compré en México.

Es hecha a mano.

Entonces ya ha visto más mundo que yo.

¿A ti no te atrae la idea de salir de España?

A mí no se me ha perdido nada ahí fuera.

Me gusta Sevilla.

No necesito más.

Tenéis 45 minutos para hacer el examen.

Tiempo de sobra.

Señorita,

¿qué tiene ahí apuntado?

¿Así es cómo quieres llegar a ser bióloga?

¿Copiando en los exámenes?

Candela, lo que has hecho es muy grave

y conlleva sanción.

¿Nos puedes decir por qué lo has hecho?

Lo siento.

Lo siento.

Yo solo quería demostrarme que era capaz de hacerlo.

Si no doy, pues... Pues no doy.

No vuelvas a decir eso, no digas mentiras.

¿Me puedo retirar ya?

Claro.

Claro que sí.

Candela.

Pero ¿qué ha pasado?

Candela, que ha copiado en el examen de Biología.

A veces hay que tener mucho cuidado con las cosas que se dicen.

Estás de acuerdo en que te has equivocado en las formas, ¿no?

Lo sé.

Pero es que veo a Margarita, Flavia y las demás,

que todas saben lo que quieren hacer.

Pero no te tienes que comparar con nadie.

Sabes lo que quieres. Quieres ser bióloga, ¿no?

Sí. Pues ya está.

Da igual que vayas como una flecha o dando vueltas.

De hecho, dando vueltas,

encontrarás muchas más cosas por el camino.

No tengas prisa.

Tu caminas a tu manera.

Eres una niña con una sensibilidad grandísima.

Curiosidad, eres muy trabajadora.

Deberías estar tan orgullosa...

¿De qué?

¿De fallar?

Pues también.

Mira, Goethe dijo:

"La única persona que no se equivoca es la que nunca hace nada".

Hay que hacer, Candela.

Hay que intentar conseguir lo que una quiere.

Y si fallas, no pasa absolutamente nada.

Desandas el camino y vuelves a empezar.

¿A ti te ha pasado esto alguna vez? ¿El qué?

Pues intentar hacer algo,

esforzarte mucho y no conseguirlo.

Claro.

¿Y qué hiciste?

Seguir intentándolo.

Gracias, Teresa.

Muchas gracias.

"Quizás he sido demasiado dura con Candela",

pero no les hacemos ningún favor si edulcoramos la realidad

y no la mostramos como es. ¿Y cómo es?

No sé, Ángela.

Yo creo que la vida no da segundas oportunidades.

¿Piensas que no podemos cambiar nada?

No sé.

Yo creo que cada una elegimos un camino y eso nos determina.

Mira, tú y yo somos un buen ejemplo. Optamos por ser esposas, madres,

y además, ejercemos nuestra profesión.

Bueno, pero mira a Flavia,

siempre quiso ser abogada, y de un día para otro,

decidió dejarlo para casarse. Sí.

Y mira a María Jesús.

¿Qué?

Yo no creo que las personas cambiemos de la noche a la mañana,

pero... quizá haya aparecido en la vida de tu hijo

para hacerle ser una mejor versión de sí mismo.

¿De verdad crees que María Jesús puede hacerle cambiar tanto?

Espero no estar equivocándome diciendo esto,

pero ¿quién sabe?

A lo mejor algunas cosas sí pueden cambiar.

(RÍEN)

(SUSPIRA)

(Puerta)

Adelante.

¿Sí? Adelante.

Manuela.

¿Tienes un momento? Sí, claro.

¿Qué te pasa, Manuela? Tienes mala cara.

Nada.

Nada, mucho trabajo, demasiado.

No te preocupes, estoy bien.

Dime.

No, quería pedirte si...

alguna compañera podía cerrar la verja y hacer guardia.

Es que me gustaría dormir en casa esta noche.

Si te parece bien. ¿Y eso?

No duermes ahí desde que murió tu marido.

Por eso mismo.

Creo que no me vendría mal un cambio.

Claro, Luisa, por supuesto, sin problema.

Gracias, Manuela.

Descansa.

Sí, gracias.

Buenos días. Buenos días, hijo.

¿Cómo has dormido?

Muy bien.

Pensaba que me iba a costar más.

Hace tanto tiempo...

La cama de uno es siempre la cama de uno.

Sí. Eso nunca cambia.

(RÍE)

Arréglate,

que te espero. ¿Me esperas para qué?

Que te acompaño a la academia. No.

No. No quiero que llegues tarde.

Tranquila, que voy con tiempo.

Pero, venga, arréglate.

Bueno.

Por eso,

que me ha dicho el Pollo... Javi.

Javi.

Que estaré de prueba un par de semanas.

Que luego ya me dirán si me quedo. Yo creo que sí.

El trabajo es perfecto para mí.

¿Y esa cara?

Nada.

Que me alegro de verte así,

tan contento.

Y de tu trabajo

y de tu relación con María Jesús. Espero que me la cuides.

Que sí, madre.

Bueno, venga,

que no quiero llegar tarde el primer día.

Anda, corre.

Arcadio.

El maletín.

¡Buenos días, señoritas!

(TODAS) ¡Buenos días, doña Luisa! Cada una a su sitio, por favor.

Muy bien.

Hoy vamos a hablar de la metamorfosis de...

Metamorfosis de los anfibios. Página 46.

Id leyendo, vuelvo enseguida.

(Puerta)

Adelante.

¿Por qué no estás en mi clase?

Es que me duele la tripa, doña Luisa.

Pues vamos al médico.

¿Qué más le da que no vaya? No me entero de nada.

A la carrera de Biología no se llega tumbada,

mirando al techo.

¿Los has hecho tú?

¿Sabes algo acerca del bambú?

No.

No sé nada de nada.

Si ya ha quedado claro.

Solo me da para recoger las flores que me encuentro.

Cuando plantas una semilla de bambú,

no crece nada durante los primeros seis años.

¿Lo sabías?

Pero en el séptimo año,

en solo mes y medio,

puede llegar a crecer hasta 30 metros de altura.

¿Y sabes por qué?

Porque los primeros seis años,

los dedica a hacer crecer sus raíces,

y aunque parezca que la planta no sale,

se prepara para poder soportar la altura que llegará a alcanzar.

Te debo una disculpa, Candela.

Fui injusta contigo diciéndote que no podrías llegar a ser bióloga.

Tenía usted razón.

No puedo. Puedes.

Con el apoyo necesario.

Y ese apoyo te lo doy va dar yo.

A partir de mañana, te daré clases particulares

para que te pongas al día.

¿Estamos?

Y así eches las raíces necesarias

para poder llegar a tocar las nubes.

Si realmente es lo que deseas.

¿Es eso lo que quieres, Candela?

Sí, doña Luisa.

Venga, pues ¿a qué esperas?

Vístete y a clase. Venga. De acuerdo.

Gracias.

Un vaso de vino tinto, por favor.

Hombre, Ramón, qué sorpresa.

¿No te importará que bebamos juntos? -Claro que no.

-¡Eh, eh, cuidado!

Mi camisa.

-Por eso yo ni llevo camisas caras ni bebo vino.

Soy más de cerveza.

-Pues yo prefiero el vino,

es más complejo. -Una cerveza gusta a todo el mundo.

-Lo popular es fácil de entender,

pero acaba aburriendo.

-Estas son las famosas conversaciones que tienes con Teresa.

-¿Te ha hablado de ellas?

-No tanto, tranquilo.

Solo sé que habláis de cosas de listos.

Conmigo también habla, ¿sabes?

Pero de cosas importantes.

De la vida,

de sus problemas...

Aunque seamos un hombre y una mujer, somos amigos de verdad.

-Ya.

Entonces, seguro que te comentó que no es feliz aquí y que se va.

¿No?

¿No lo sabías, Ramón?

Lo siento.

Debió de tener esa conversación de listos solo conmigo.

Bueno...

Buena fortuna en la vida, Ramón.

Un placer.

Vaya robo, ¿no?

Me he dejado la cartera en casa.

¿Tú llevas?

-Sí.

-¿Vamos?

-Sí, vamos.

¿Qué tal va la búsqueda de trabajo?

-Ahí va.

-¿No me cuentas nada más?

-Tengo muchas cosas en la cabeza, no me agobies.

-A nosotros en la academia nos están haciendo controles

para saber lo que queremos hacer en el futuro.

¿Pasa algo, amor?

-Si nunca has tenido novio, no te habrán besado como te mereces.

-Pues no, la verdad, no.

-Quítate los zapatos.

"Querida Manuela:

Lamento decirte que no he seguido

un plan de estudios concreto con las alumnas".

"Me he guiado más

por lo que les ha ido interesando y estimulando".

"Te dejo aquí una memoria de lo que ha sido el curso hasta ahora

y estas indicaciones que creo que te podrán ser útiles".

"Margarita está leyendo 'El peregrino en su patria'".

"Le encanta el Siglo de Oro".

"Candela y María Jesús

disfrutan más con la poesía".

"Con Unamuno o con Machado".

"Macarena no lee mucho, hay que motivarla".

"Había pensado en pasarle algo de Edgar Allan Poe".

"He dejado unos libros de mi colección en la biblioteca".

"Y Flavia, bueno,...

habrás notado lo ausente que está".

"He intentado respetar sus tiempos".

(SUSPIRA)

"Y había pensado que le podía venir bien escuchar música

para acompañarla en sus reflexiones".

"En la clase de Arte

te recomiendo no hacer hincapié en el Románico,

son más del Barroco".

"Les encanta lo exagerado y lo recargado".

"Mi trabajo personal lo he centrado

en desarrollar mi capacidad para motivarlas".

"Me he esforzado mucho en eso y en ser muy paciente".

Y aquí...

"Así he podido comprobar que todas y cada una de ellas

pueden hacer grandes cosas".

El receptáculo...

"Manuela,

tú ves más allá".

"Por eso estoy segura de que la maestra que escojas

será la adecuada".

"Y que esta academia llegará a ser el lugar que tanto has deseado".

"Y que creo, de corazón, que merecéis".

"La institución,

las maestras,

las niñas,

y sobre todo, tú".

¿Se puede saber qué es esto?

Lo que me pediste, el plan de estudios.

Bueno, ya sé que no parece oficial, pero...

no hemos tenido plan. Se puede saber,

con el amor que respira esta carta hacia las alumnas,

hacia la academia,

¿cómo se te ha pasado por la cabeza marcharte?

Repetiré el informe. No voy a consentir que te vayas.

Aunque entreviste a mil candidatas,

jamás voy a encontrar a nadie como tú, jamás.

Teresa.

Yo sé que tú eres un alma libre,...

pero ahora todo esto forma parte de tu vida.

Y sean cuales sean los motivos para irte,

estoy segura de que no son tan fuertes

como el respeto que sientes por lo que construimos.

Yo no quiero que lo dejes.

Y tú no quieres dejarlo.

Así que solo tenemos una opción.

Ya no eres la mujer que me entrevistó.

Tú tampoco eres la misma.

Ramón. Dime.

Llévame a un sitio. Vamos.

A la estación, supongo, ¿no?

¿A la estación? ¿Por qué a la estación?

Se supone que tú...

Venga, vamos. Vamos.

Teresa... Roberta.

Huyendo solo satisfaces a los que dudan de ti.

Tú eres la víctima.

Y una superviviente.

Y Rafita es el único y absoluto culpable.

Mientras tú estás renunciando a tu vida,

ese cerdo está tan tranquilo.

Le vamos a denunciar.

Se van a enterar todos de lo que ha hecho y pagará por ello.

Lo vamos a hacer juntas.

Lo vamos a hacer.

Lo vamos a hacer.

¿Sí?

Ella es doña María de Maeztu,

la directora de la residencia de Madrid.

¿Es verdad que ha llegado Roberta?

-Hola. -¿Qué ha pasado?

-Nada. -¿Has estado en tu pueblo?

-Sí. -¿Y por qué te sacaron así?

-Flavia, por favor. -¿Qué quieres?

-Otra noche juntos.

Usted defiende que el divorcio a veces es el único camino.

Pero ¿qué dices? -El divorcio

es un sano ejercicio del individualismo.

Los Peralta tienen mucho poder e influencia en todas las esferas.

¡Pues es hora de que se sepa quiénes son!

¿Cuándo no has querido? -Cuando me violaste.

Te voy a denunciar, eres un hijo de puta.

¿Por qué estás tan ausente?

¡Ángela!

"Esa cosa que tienes con Tomás Peralta

no te deja ver el daño"

que causas a tu familia.

Hay días que te admiro, y otros,

que eres como tu madre.

Solo le pido, por favor, que escuche la versión de mi hijo.

-Cariño, solo te piden que escuches su versión.

Huy...

¿Has perdido la alianza?

¿Sabes por qué no voy a disculparme? Por no mirar hacia otro lado

ante una injustica solo porque a ti,

un juez, no le viene bien para sus intereses.

Disfrútalo.

¿Adónde vas?

Te escapas con Tomás, ¿no?

(VOMITA) ¿Esto es sangre?

Dame la nota.

¡Que me la des!

¡Manuela!

¡Manuela!

¡Manuela!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 6: 'Una segunda oportunidad'

La otra mirada - Capítulo 6: 'Una segunda oportunidad'

30 may 2018

Manuela decide someter a las alumnas a un test de aptitudes para ver cuál es el futuro laboral que más les convendría seguir. Tras la realización del control, Candela queda muy desilusionada porque el test le recomienda que no dirija sus estudios a la biología, que es a lo que ella le gustaría dedicarse. Mientras tanto, Luisa tiene que lidiar con sus propios sentimientos ya que tiene que ver cómo su hijo Arcadio empieza una relación sentimental con una de las alumnas de la academia, María Jesús. La profesora está muy preocupada porque su hijo siempre ha sido alguien sin oficio ni beneficio y duda si es el mejor partido para María Jesús. Por otro lado, Teresa tiene que lidiar con la marcha de Roberta y las consecuencias que le ha traído en su relación con Manuela mientras que no deja de pensar en la trágica muerte de su padre.

ver más sobre "La otra mirada - Capítulo 6: 'Una segunda oportunidad'" ver menos sobre "La otra mirada - Capítulo 6: 'Una segunda oportunidad'"
Clips

Los últimos 147 programas de La otra mirada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos