La otra mirada La 1

La otra mirada

Miercoles a las 22.30 horas

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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 4: 'Derecho a la intimidad' - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué quieres?

-Vengo a invitarte a una fiesta en mi finca.

Ahora te llevo, espérate cinco minutos.

-Que me voy.

"No puedo salir de la academia"

hasta nuevo aviso. -¿Y el Baile de Otoño?

¿Que me levantan el castigo?

-¿No irás a privarnos de verte bailar con ese novio tan guapo?

Soy Nildo. Nos conocimos en Lisboa.

¿A qué se debe esta casualidad?

He venido con unos amigos.

-"La quieres casi como si fuera hija tuya".

Eso nada tiene que ver con su capacidad

para asumir el cargo.

Tú la colocaste ahí.

Queda abierto el proceso electoral.

Quiero que me coloques en la academia.

No puedo hacer eso.

¿Tú quieres lo mejor para mí?

"Me retiro. Pero si vas ganando".

Enhorabuena.

"Después de las elecciones, es como si estuviera"

en mi cargo de prestado.

"Una familia preciosa. Debes sentirte muy afortunada".

Quiero presentarte a doña Paula.

Es la madre de Macarena.

¿Os conocéis? Es mi retratista.

"Me encanta".

Me veo a mí.

Estaba borracho. Se nos fue la hora.

-¡No pasó eso!

-"Te despides de ese muchacho" para siempre.

-"Esto ha sido un error".

Olvídate de mí.

-Margarita,

¿bailas conmigo?

-Estás preciosa. Hacía tiempo que no me lo decías.

-"¿Cuándo os animáis?".

Para cuando Dios quiera, ¿no? -"Los hijos son una bendición".

¿Qué haces aquí?

"Pensaba que no te gustaba el champán".

-Creía que no traía acompañante.

Ha venido él solito.

¿Teresa?

Espérate.

-Martín, cariño, si vas a decir lo que vas a decir, dilo ya.

-No les azuces, que nos vamos a quedar sin el momento ceremonioso.

-Ya está, ya voy. Pues venga.

(RÍE)

Pues,... doña Manuela, don Pascual,

si cuento con su bendición, me gustaría pedirles...

la mano de su hija.

-Claro que sí.

-Vas a ser un yerno perfecto. -Gracias.

Gracias.

-Por fin.

Pensé que te quedabas soltera. A tu edad ya estaba casada

y completando los estudios. Lo sé.

Tengo que hablar con nuestro párroco para fijar una fecha para la boda.

-Deja que ellos lo decidan, ¿no? -Y tú.

Vete pensando en nuestro compromiso...

Tengo la sensación de que esta vez sí.

Bueno, Martín, estas cosas nunca son así como así.

Que sí, mujer, no seas negativa.

Te quiero.

Y yo.

¿Y esto? Qué bien, ¿no?

No hay mejor manera para empezar el día que un banquete y tu sonrisa.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, pásemelo, sí.

¿Sí? Don Rafael.

Sí, claro, por supuesto.

No, no, no me interrumpe nada importante. Dígame.

Sí, siempre a su disposición, claro.

Perfecto, don Rafael. Muy bien.

Hasta ahora.

Cielo...

Que vas con prisa y desayunas por ahí, ¿no?

Sí. Tenemos jaleo en el tribunal

y don Rafael Peralta quiere que tomemos algo antes.

Creo que quiere meterme en el negocio.

¿Y eso es compatible con ser juez?

Sí, claro. Claro, mujer.

Que tengas un buen día, amor mío. Gracias.

Señoritas, el correo. Buenos días. Cristina.

Margarita.

De mis padres.

Otra vez.

-Son tus padres.

-Pues que me llamen, que se lo pueden permitir.

María Jesús. Gracias.

Lucía.

Buenos días, Roberta. Buenos días, doña Luisa.

¿Has dormido bien? Sí.

Tienes correo.

-(TODAS MURMURAN)

-Venga, daos prisa.

(LLORA)

Ángela. Buenos días.

(SUSPIRA)

Me encanta la tranquilidad de los sábados en la academia.

Que sepas que todo el mundo quedó encantado con el baile.

Felicidades.

Sí. Casi todo salió como se esperaba.

Casi todo no, todo.

Mi salida de tono con Roberta estropeó el baile. Lo siento.

Ya hablaré yo con ella. ¿Por qué?

La culpa fue mía, de verdad.

No sé qué me pasó. Ángela...

Ninguna alumna puede comportarse... En serio, ella no tuvo la culpa.

Está bien,

como veas.

Manuela,...

a parte de ese incidente, ¿lo demás lo viste bien?

Todo muy bien. Bajo tu opinión,

¿no hubo nada fuera de lugar?

Estuvo todo perfecto. ¿Por?

Por asegurarme de que la directora quedó satisfecha.

Muy satisfecha.

David y tú estabais guapísimos.

Fuisteis la pareja de la noche. Para nada.

Martín y tú sí que estabais espectaculares.

Sois la pareja perfecta.

Bueno, me voy al despacho.

María Jesús, ¿qué es eso?

-Nada.

-¿Y por qué lo tapas?

-Por nada. -Venga, enséñamelo.

¿"La hoja picante de Madame Bustamante"?

¿Esto qué es?

Pero ¿de dónde has sacado tú esto? -Baja la voz, Candela.

-No, no, no.

-Chicas, venid a ver esto, que os vais a caer redondas.

-No, no. -De verdad. Sí, sí.

Mira.

-No me lo creo.

(RÍEN)

-Yo no creo que sea así. -Pues mira, mira.

(HABLAN TODAS A LA VEZ)

Señoritas.

¿A qué viene este jaleo?

Buenos días otras vez.

(LEE) "La hoja picante...".

¿Qué es esto, si puede saberse?

¿De quién es esto?

Mío.

María Jesús.

¿De dónde has sacado

esta cosa?

Me lo han enviado por correo.

¿Por correo?

¿Alguna más lo ha recibido?

-(NIEGAN)

Vuestra correspondencia.

Son cartas privadas.

Te aseguro que no quieres discutir conmigo ahora.

Vuestra correspondencia.

¿Cómo alguien puede escribir esto?

Ya veis qué tipo de publicación es, muy rudimentaria, ¿no?

Lo peor es que se lo crean.

Hay que evitar que lo vuelvan a recibir.

Si hay que interceptar el correo, pues no habrá más remedio.

Invadir su privacidad no es una solución.

¿Prefieres que alguna aparezca embarazada el día menos pensado?

No es excederse, Manuela,

es una forma de protegerlas. ¿Cuál es el problema,

que lean esto o que se interesen por los temas que trata?

Cómo se van a interesar, si son niñas.

No, Ángela, son casi

mujeres hechas.

Están en el momento de hacerse esas preguntas.

Quién soy, qué me gusta, qué quiero.

Todas hemos pasado por esa etapa.

¿Sugieres que hagamos copias para que cada alumna tenga una copia?

Lo que no vamos a hacer es requisarles la correspondencia.

Muy bien, Manuela.

Dame una solución. ¿Educarlas? Ocultando información,

solo conseguiremos aumentar su ignorancia y su curiosidad.

Y si les informamos, ¿no estamos animándolas a que lo practiquen?

¿Y si quieren practicarlo?

¿Hace falta que te responda a eso? Ya les llegará el momento.

Cada cosa a su tiempo, Teresa.

¿Qué hay de malo en que quieran conocer sus cuerpos?

Bueno,

lo que supongo que Teresa quiere decir, ¿verdad?,

es que no podemos controlarlas permanentemente.

Por eso tienen que estar bien informadas.

¿Las informa ella?

No. Luisa.

¿Perdona? Bueno,

es parte de tu materia.

Nadie duda que vas a tratar el tema de manera seria, rigurosa y cabal.

Perdona...

Ya está. Siguiente tema, por favor.

¿Por qué te parece irresponsable mi actitud?

Tengo cinco hijos; he disfrutado buscando a cada uno de ellos.

El placer es parte del proceso, no el fin.

Estamos hablando de sexualidad, no de mandar una circular.

El libre albedrío es cosa de animales.

El sexo es la consolidación del amor, no deberían ser separables.

Pensaba que tú estarías de acuerdo conmigo

en que el amor y el placer no siempre duermen juntos.

¿A qué viene eso?

Nada. Olvídalo.

Hola. Hola.

Perdona por haberte hecho esperar.

Y gracias por quedar conmigo de improviso.

Nada. Para mí es siempre un placer.

¿Mal día?

Necesitaba hablar con alguien del siglo XX.

Hablemos como personas modernas.

No sé, me parece curioso estar aquí.

¿Por?

Bueno, por las circunstancias en las que nos hemos conocido:

aparecemos en Sevilla los dos, nos encontramos, estamos aquí...

Es la magia del destino.

¿No ibas a estar solo un par de días en Sevilla?

Sí, es verdad. Pero me gusta la ciudad.

Me estoy acostumbrando

al griterío de la gente, hago excursiones a Huelva, Cádiz,

si no tengo mejores planes con una amiga, claro.

¿Conoces a don Rafael Peralta?

No. ¿Por qué el interés?

Es un empresario de aquí.

Oí que estuvo en la fiesta de la embajada, lo mismo lo conocías.

Lo siento, no he oído ese nombre en mi vida.

Gracias.

Ángela, ¿tienes un segundo? Sí, claro.

Siéntate, por favor.

Necesito hablar contigo.

Martín y yo hemos decidido empezar a buscar el niño.

¿En serio?

Qué alegría me das.

Entonces, ¿Martín ya está más liberado de trabajo?

Bueno, en realidad, no.

Pero si no nos ponemos ahora, no nos ponemos nunca.

Y hay que ponerse, ¿no?

Pero ¿tú quieres?

¿Tú querías ponerte las cinco veces con tus cinco hijos?

Ya sabes que cuando te casas, pasas a ser una sola persona.

Ojalá seamos una familia tan unida como la vuestra.

Seguro que sí.

Chicas, voy a Punta del Verde a hablar con Rafita.

¿Os venís de carabina? -¿A la playa ahora?

-¿Desde cuándo te hace falta a ti carabina?

-No quiero ir sola. ¿Alguna me acompaña o no?

-¿Estarán los hermanos de Rafita?

Lo digo por no quedarme de sujetavelas.

-Sí, Flavia, sí, está Tomás. -¿Está Tomás?

-Sí. Y todos sus amigos.

Así que no os quedaréis de sujetavelas.

-Venga. -Yo voy.

No entiendo cómo pueden ser tan cerradas de mente

con su sexualidad. Con la suya no,

con la de sus alumnas. Son muy jóvenes aún.

Eso lo dicen los códigos sociales, no la naturaleza.

Ellas están sobradamente preparadas y desarrolladas.

Los hombres, desde que os sale pelusilla,

ya os jactáis de todo lo que hacéis.

Y nos gritáis cualquier sandez que se os pase por la cabeza. ¿Qué?

Te quejas de que tus compañeras salten al hablar de sexo,

pero tú también saltaste cuando yo te mencioné la palabra maldita.

El amor es una convención social que va ligada a la fidelidad.

Y el placer es algo biológico. Somos animales.

¿Ah, sí?

Pues vámonos a mi posada y demos rienda suelta a nuestra biología.

Bájate del barco.

¿Qué más da?, sería placer, ¿no?

Tú y yo, amigos y ya. Vale.

¿Qué buscas?

Toma.

No, no, no, que va. Ya lo he probado una vez

y no me gustó nada. Tranquila, yo tendré cuidado.

O te pones eso o se acaba aquí la tarde de amigos.

Mira quien viene.

Qué alegría verte, amor mío.

Me dejaste muy preocupado en el baile.

-¿Podemos hablar a solas?

-Hola, guapo.

-Guapa tú.

Deberíamos hablar de algo que dejamos a medias.

-Hablamos de lo que quieras cuando quieras.

-Anda, ven.

-Venga, barra libre.

Esto parece un lupanar.

-Dale conversación a la que está sola, que se va a aburrir.

-Oye, ¿y tú has venido a lo mismo que tus amigas o qué?

-Si quisiera un corte de digestión me tiraría al agua, gracias.

¿Una foto de qué? -De mí.

De la fiesta de tu finca.

Tomás estuvo todo el tiempo con la cámara.

-Ni idea.

-Entérate quién ha sido,

porque fue alguien que estuvo allí.

-Sí, no te preocupes, que yo me entero.

¿Me das un beso?

-Me tengo que ir a la academia.

Hombre, ¿otra vez de paseo con el portugués que habla mucho?

Ramón,

no me preguntes si no quieres que te cuente.

Yo quiero que me lo cuentes todo. Todo de todo.

Menos de lo que no procede. Pues eso.

Entonces, ¿ha habido...? No me lo digas.

De esas cosas no hablo con mujeres, ya lo sabes.

Pues se aprende mucho...

compartiendo detalles con amigos.

Ya, pero yo es que nunca he tenido una amiga, ¿sabes?

Tengo madre, hermana, sobrina, he tenido novia,

pero amiga..., como que no.

¿Cómo que no?

Un hombre y una mujer no pueden ser amigos.

En serio, ¿qué pasa en este academia,

que os habéis despertado en el Medievo?

Ni Medievo ni "Medieva".

Muy bien, no te preocupes.

No volveré a compartir contigo cosas impropias de una dama.

"He estado con Teresa. Sí, he estado con ella

hasta hace un rato. Ya empieza a confiar en mí".

Ajá. Por supuesto.

Tú no te preocupes, es solo una cuestión de tiempo.

Venga, tonta, que sé que te gusta.

Si te gusta a ti más que a mí. -Venga.

-No me pongas ojitos de cordero "degollao",

que sabes que me desmontas.

Queríamos contarles que Manuela y yo,

por fin, hemos decidido ir a buscar un niño.

-Ya era hora. Teníais que haberos puesto desde la luna de miel.

-Bueno. Cada uno lo hace

cuando puede y, cada cría llega cuando debe.

Que llegue cuando Dios quiera. -Ahora dejarás

la academia.

¿Cómo?

¿No pensarás quedarte embarazada con la tensión que supone el cargo?

Que yo sepa,

usted no dejó la dirección por tenerme.

Ni se lo planteó.

Por eso te tuve tan tarde.

Aprende de mis errores.

No creo que su decisión fuese un error.

Usted supo compaginar a la perfección

su papel de madre y de directora.

Sí. Pero hay mujeres que tenemos la fortaleza necesaria

para compaginar dos responsabilidades tan tremendas

y, otras que no.

-Bueno, venga,

deja ya a la niña, ¿eh? -No le estoy haciendo nada.

-Solo digo que la dejes.

-Yo solo creo...

que tiene que concentrarse en sus prioridades,

y su prioridad es su matrimonio y el hijo que quieren tener.

Y si no tuviera un hijo, ¿qué pasaría?

¿Sería una mujer incompleta?

Por supuesto.

-Bueno, hija, en cualquier caso, para que tengas esa criatura,

tienes que estar calmada y relajada.

Y eso es algo en lo que... todos te podemos ayudar.

¿Volveremos a vernos, ¿no? -Claro.

-¿Me lo juras? -Por supuesto.

-¿Qué haces aquí? He venido a la hora de siempre,

pero tenías visita... Buenas noches.

-Buenas noches. ¿Es usted su madre?

Sí.

-Estaba buscando dinero para un autotaxi.

-Me había dicho que vivía solo. -Dame dinero.

No sé si llevo... -No hace falta, de verdad.

-No te vas a ir andando. No,

andando sola no.

Esto.

Toma.

-Vamos. -Buenas noches, señora.

Buenas noches. Muchas gracias.

No sé.

¿Cómo que crees que tienes novio, o tienes o no lo tienes?

"La hoja picante de Madame Bustamante", ¿y qué?

-Lee.

-(LEE) "Sección de contactos". Sí.

-Mandas un mensaje a la sección

y quien quiera te responde.

Es como escribirte con un desconocido, pero sale publicado.

Bueno, mira, lee.

-A ver.

(LEE) "Si eres la mitad de bella que tus palabras,

estoy escribiéndome con la mujer más bella del mundo.

Qué bonito.

¿Y cuándo vas a quedar con él?

-No sé. -Queda ya.

-No me atrevo, Candela.

¿Por qué no te atreves?

-Porque este tiene pinta de saber latín

y yo no me he dado un beso nunca.

-Estás de broma.

-Que no.

-¿De verdad?

-(ASIENTE)

-Bueno, tú ni te preocupes.

Para eso tiene que servir la clase de educación sexual de doña Luisa.

-¿Nos enseñarán a besarnos?

-Nos enseñarán latín.

(RÍEN)

Señoritas, la correspondencia.

Nada, Roberta.

Lucía.

Cristina.

Nada, Candela.

María Jesús.

Dorotea...

Buenos días, Ramón. Buenos días.

¿Qué?

Tengo que engrasar las bisagras, doña Luisa.

Si no le importa, déjela abierta.

¿Qué le ocurre a las bisagras?

Nada. Mantenimiento simplemente.

¿Tienes algún interés en la clase de hoy?

¿Qué interés?, yo no. No sé qué me dice.

Bastante tengo con lo mío. Muy bien.

Búscate otra cosa que necesite mantenimiento.

(MURMURAN)

Buenos días a todas.

(MURMURAN)

¿Ocurre algo, señoritas?

Pues dejemos los comentarios y las risitas y, asumamos

que esta es una clase para mujeres maduras y responsables, ¿sí?

Vaya por delante que con esta clase de hoy

no pretendemos animaros a hacer nada.

Sencillamente, consideramos que es necesario que tengáis

información rigurosa y correcta, en caso...

de...

En cualquier caso.

María Jesús, las preguntas al final.

Perdona la interrupción, Luisa, ¿puedo pasar?

Pasa, Teresa.

Bueno,...

pues ya está. El vocablo coito,

deriva del latín, "coitus".

Se refiere a la unión

sexual entre dos personas. Durante el coito,

el pene adopta una posición erecta y se introduce en la vagina,

realizándose lo que se conoce como acto sexual,

que entre individuos fértiles,

tiene probabilidades de resultado en la fecundación...

María Jesús, ya te lo he dicho;

las preguntas al final.

Perdone, es que es por ir siguiendo mejor la clase, si me lo permite.

A ver.

Estoy copiando los dibujos que ha hecho

y, es que, hay una cosa que no la veo.

¿Qué?

El orgasmo.

¿Perdona?

-(RÍEN)

-No veo el orgasmo.

Sobre todo,

en el pene, no, pero es que, en la vagina tampoco.

María Jesús, el orgasmo no está en ningún sitio.

¿Cómo que no está en ningún sitio?

-Se supone que existe, ¿no? -Mi madre dice que es mentira.

Sí se supone

que existe.

Lo que intento explicaros es que no es una cosa que esté ubicada

en un punto preciso del aparato reproductor,

ni masculino ni femenino, ¿estamos?

-Entonces, ¿qué es?

Pues...

podríamos decir que es una sensación.

¿Una sensación de qué? Una sensación de,...

de...

Como cuando...

Señoritas, nos estamos desviando del tema.

Sigo con la clase.

Y no lo repetiré,

las preguntas al final.

Anatomía humana.

¿Y bien? ¿Qué he hecho mal?

Venga, disfruta de tu momento.

¿Y bien?

Déjame disfrutar de mi momento.

¿Qué? Ese olor.

¿Te molesta? No.

Al contrario, me recuerda a Alfonso.

¿A quién? A mi marido.

¿Quieres?

No. No, no, no.

Bueno, a ver... A ver, Luisa,

no ha estado nada mal.

Pero les has dado una clase de anatomía de ciclo reproductivo.

Claro. Pero no es eso

lo que las niñas buscan.

He intentado explicarles el funcionamiento del cuerpo masculino

y el femenino, para que sepan en qué consiste la práctica sexual.

He consultado los mejores libros. Pero Luisa,

en estos libros no está lo que buscan.

¿Y dónde está entonces?

(CARRASPEA)

Buenos días.

Necesito pedirte un favor.

¿Tú estás segura de que no soy cerradito de mente para ayudarte?

(SONRÍE) Ahora que lo dices, para esto igual sí.

Pues ya está.

Si no te viene bien, ya me encargo yo.

A ver, espera.

Yo te ayudo con lo que haga falta. ¿Qué necesitas?

Bueno... Bueno.

¿Qué? ¿Cómo que qué?

¿Procedemos?

No pretenderás que pruebe la película contigo delante, ¿no?

¿Y quién enseñará la película a las maestras, tú?

Eso no es lo que habíamos acordado, ¿eh?

Ramón, no habíamos acordado nada.

Vale, yo te enseño a ponerlo y luego te encargas tú, ¿eh?

Claro.

¡Ay!

Espera, que te ayudo.

Gracias.

Bueno. Ya está yo creo, ¿eh?

Al fin, ¿no?

(RÍE)

Bueno, pues ya sabes cómo va, ¿no?

Mucha suerte.

¿De dónde lo has sacado?

Tengo influencias. ¿Ramón?

¿Los hombres en privado consumen este tipo...?

Muchos.

No creo que mi marido lo haga. Ni el mío.

Ni el mío. Hacedme caso.

¿Y qué sentido tiene?

Acaso, ¿no tenemos nosotras deseos y fantasías más allá

de las paredes de nuestras casas?

Como habéis podido ver en las fotos, las revistas

o en esta película, siempre se cuenta todos desde

y para el hombre.

Las mujeres somos básicamente objetos

siempre dispuestos a complacer sus deseos.

Demos las gracias de que nuestras alumnas

no hayan dado con todo esto y estén leyendo Madame Bustamante.

Es solo literatura barata

repleta de disparates y cochinadas. Pienso lo mismo.

Lo digo porque parece más sutil y delicado.

A mi parecer, todos los que estén involucrados en esto,

son, como poco,

unos viciosos indecentes, por no tacharlos de enfermos, claro está.

¿Quién mandó hacer la película? Y yo qué sé.

Don Alfonso XIII.

Lo que está claro es que las niñas necesitan información

y, que la pueden encontrar en el lugar equivocado.

Si me disculpáis, no creo que este material que ha traído Teresa

sea un buen ejemplo para dar información a las niñas.

Por supuesto, Luisa. Este material

lo he traído para que veamos cuál es la fantasía erótica masculina

y cuál es el lugar en el que pueden terminar las niñas

si no tienen un criterio, una educación sexual...

Si tú quieres,

estaría encantada de ayudarte con tu próxima clase.

Gracias.

Bueno, es evidente que...

ella está más al corriente que yo

en esta materia. ¿Estás diciendo que sí?

Yo creo que su punto de vista puede ser

interesante

para lo que necesitan las niñas. ¿De verdad?

¿Manuela? Me parece una idea excelente.

Gracias, Teresa.

Pero necesito que me prometas algo.

No fuerces la máquina.

Voy a ser muy seria, rigurosa y responsable,

pero necesito que confiéis en mí.

Que no me censuréis,

que mantengáis la mente abierta. Yo solo te pido

que todo esto no sea tu idea de una mente abierta y receptiva.

Claro. Confía en mí.

Está bien.

¿Y nosotras también podremos acudir?

El saber no ocupa lugar.

(Puerta)

Adelante.

Martín, ¿qué haces aquí?

Vengo a secuestrarte. ¿Tienes una hora?

No, lo que tengo es muchísimo trabajo.

¿No me puedes conceder media horita de nada?

¡Ay, venga! Martín, por favor, que tengo mucho que hacer.

Mira.

¿Y esto?

Pruébatelo.

¿A qué viene todo esto?

Ningún vestido te hará jamás justicia.

Pero bueno, yo lo he intentado.

Mi amor, ¿me puedes decir a qué viene todo esto?

Porque te lo mereces.

¿Qué pasa, no te gusta o qué?

Claro que sí.

Me encanta. ¿Cómo no me va a gustar?

Pero te conozco.

Sé que pasa algo.

Manuela, sé que te estoy echando

mucha presión encima con el tema del crío.

Y lo siento.

No pasa nada.

Sé que te hace mucha ilusión.

Sí, no te haces a la idea.

Como tú, ¿no?

Ajá.

¿No te pasa que no dejas de pensar

en cómo será, cómo tendrá la carita?

No dejo de pensar en ello y en cosas de cuando era niño.

Veía a otros niños jugando con sus padres

y yo sentía celos porque el mío nunca estaba.

Sabía que era un juez importante y no tenía tiempo.

Pero bueno, que una tarde yo estaba jugando

y él apareció

con una sonrisa de esas que iluminan una habitación.

Y sin que le dijera nada,

se puso a jugar conmigo.

Me tiraba al suelo, me subía a caballito, me revolvía.

Empezó a hacerlo cada domingo por la tarde.

Manuela.

Tener un hijo...

y compartir todo eso con él es lo que siempre he deseado.

Hoy tú serás la reina.

"Créeme que me es muy difícil decirte esto

porque he estado muy ilusionada".

"Pero no me siento preparada para que nos veamos".

-A ver qué le escribes a tu enamorado.

-¿Puedes respetar mi intimidad?

-Lo sabía.

Te conozco mejor que tú.

Sabía que ibas a querer cortar por lo sano

después de la charla de doña Luisa. -¿Y qué quieres que haga?

-Pues que quedes con él.

Que lo que le tengas que decir se lo digas a la cara.

-No, no.

Es que no me atrevo.

-Todos tus miedos vienen de cosas que te has montado en la cabeza.

¿Tú qué sabes si ha estado con media Sevilla o está verde?

-Tiene más de 20 años y es hombre.

-Sí, pero busca novia en una sección de contactos.

Yo no te puedo estar controlando cada minuto lo que haces.

Pero sí te digo una cosa.

Si tiene que salir mal, que salga mal en persona.

Buenas noches.

Buenas noches. Buenas noches.

-Qué alegría me da verte.

Ahora me pones al día.

Prefiero que saludes a esta gente después.

No les vamos a saludar, vamos a cenar con ellos.

Mira cómo te miran todos.

Estás espectacular, cariño.

Vamos.

-¡Hombre, buenas noches! -Buenas noches.

Recuerdas a don Rafael Peralta, ¿verdad?

Claro, cómo no.

-Está usted radiante, Manuela.

Muchas gracias.

Tengo que hablar unos temas con don Rafael y sus socios.

Mi favorito.

Siéntate, por favor.

Tranquilo, hombre, disfruta del puro.

Espera.

¿Qué te pasa?

Has venido muy callada todo el camino.

¿No te lo has pasado bien?

Sí, sí, muy bien.

Ha sido una noche muy agradable, ¿no crees?

¿Seguro?

Sí, mi amor, de verdad.

Estoy cansada solo.

Bien.

Martín.

Ya te he dicho que estoy muy cansada.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Qué tal la velada romántica?

Bien, muy bien.

Tranquila, seguro que llegan pronto las buenas noticias.

Gracias.

Roberta.

Buenos días.

Buenos días.

"El origen del mundo", de Gustave Courbet,

pintado en 1866.

Dime, Candela.

¿Así es como se ve?

¿Cómo que si es así como se ve?

A ver.

¿Es la primera vez que veis una vulva?

Hombre, así, así, pues sí.

-Tampoco es que podamos vérnosla nosotras mismas.

-Y, como comprenderás, tampoco nos las miramos las unas a las otras.

Levantaos todas y acompañadme.

¿Nosotras también?

No sé.

Todo preparado.

Necesito que las alumnas hagáis aquí una fila

y las maestras podéis esperar aquí.

Muy bien.

Vais a pasar de una en una.

Teresa, miedo me das. ¿Qué pretendes?

Confía en mí.

Está bien.

María Jesús.

(RÍE)

(RÍE)

Roberta.

Venga.

¿Tú te lo imaginabas así?

Parece que están muy interesadas.

A ver, silencio, por favor.

Si tenéis algo que contar, hacedlo de una en una.

Bueno, ¿qué tal, cómo ha ido?

Impresiones. Muy bien.

-Bien, sí.

-Raro.

Ya veo que, como mínimo, ha sido algo novedoso.

Espero que os hayáis presentado apropiadamente.

Vais a pasar el resto de vuestra vida juntas y debéis conoceros.

La sociedad considera la experiencia sexual

de un hombre como un atributo del desarrollo de su personalidad.

Mientras que en el caso de las mujeres,

es una terrible calamidad.

La pérdida del honor

y de todo lo que se considera noble y bueno en el ser humano.

Esto lo escribió Emma Goldman.

¿Sabéis a qué se refiere?

Cuando queremos disfrutar del sexo, se nos ve como golfas.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Cuando se trata de disfrutar de la sexualidad,

a las mujeres se nos educa en la culpa.

En la deshonra, la bajeza.

Y eso es algo intolerable.

Las mujeres tenemos pleno derecho

a disfrutar de nuestra intimidad

sin complejos, sin culpa.

Sin vergüenzas.

Con sensatez, con cabeza, con responsabilidad,

pero siempre, desde la absoluta libertad.

Tenemos que vivir nuestra sexualidad con naturalidad.

Por eso, las maestras, que creemos que no vais a encontrar

respuesta a vuestras dudas en publicaciones

como "La hoja picante de Madame Bustamante",

os invitamos a que nos hagáis vuestras preguntas

y os respondamos desde nuestra experiencia.

¿Os apetece? Venga, animaos.

A ver quién es la primera.

Venga.

Si te acaricia un muchacho estando desnuda,

¿te puedes quedar embarazada? Absolutamente no.

-Me han dicho que sí.

Te han informado mal.

-¿Qué les gusta a los hombres? ¿La cerveza?

(RÍEN)

-Yo leí un estudio sobre algo que se llamaba el clítoris.

¿Puede ser? Sí, claro.

Hablaremos de ello.

-¿Nosotras también podemos masturbarnos?

Claro que nos podemos masturbar.

-¿Sentimos lo mismo que ellos?

Todas y todos sentimos mucho placer.

-¿Una mujer necesita siempre a un hombre para disfrutar?

No necesariamente.

La intimidad que deberíais experimentar

solo se puede construir

desde la confianza con vuestra pareja.

Y desde la comunicación.

Sin ella, es imposible tener una sexualidad plena.

Lo más difícil es escucharse a una misma.

Las preguntas que te haces, sin censura.

Y la sexualidad va mucho más allá

de lo puramente físico.

Es también una conexión,

es una mirada, un momento.

Lo primero que deberíais construir

es lo que dice doña Manuela: una relación sólida

para así poder llegar a la auténtica plenitud.

-Pero una pregunta.

¿Dónde está el orgasmo?

(RÍEN)

Un momento, que Roberta quiere hacer una pregunta.

-¿Siempre que tu pareja quiera, tienes que estar dispuesta?

Nunca hagas nada que no desees hacer.

Jamás.

Tu cuerpo es solo tuyo y de nadie más.

Que esto quede claro, es muy importante.

Nadie más decide sobre vuestro cuerpo.

Roberta.

Quisiera hablar contigo. ¿De qué?

Respecto a la pregunta que me has hecho en clase.

Ah, no, nada, simplemente, era curiosidad.

Gracias por la charla.

Teresa.

Felicidades.

Pero...

No, no hay peros que valgan.

Ha sido muy interesante.

Las cosas como son.

Me alegra mucho que te haya gustado.

Gracias, Luisa.

Teresa, ¿tiene un momento? Sí, claro, dime.

Es que tengo una duda sobre una cosa...

de mi novio. Bueno, os dejo.

Espera, Luisa.

Pregúntale a doña Luisa, que podrá ayudarte mejor que yo.

Yo, con permiso de doña Luisa,

preferiría que me aconsejases mejor tú.

Pero doña Luisa ha estado casada

y sabe más de relaciones, de novios.

Bueno, venga, María Jesús.

Vamos, venga.

(RÍE)

¿Y os escribís por aquí?

¿Y tú crees que es la mejor forma de conocer a un muchacho?

Así, por lo menos, no me ve.

¿Y qué tiene de malo que te vea?

Doña Luisa, por favor.

Míreme.

Cuando me vea, sale corriendo.

Pero qué dices, criatura.

Si eres preciosa.

Me llaman la avestruz sin culo.

¿Cómo?

Esto es lo que me faltaba por oír.

Pero...

Bueno, mira, vamos a dejarlo. Vamos a dejarlo estar.

A ver, cuéntame.

¿Cuál es esa duda que tenías?

Pues que ahora, mi novio me quiere conocer en persona.

Yo...

¿Y tú, qué?

Pues que quiero aprender...

a ser una buena amante.

Y a hacer cosas que le gusten

para que se olvide de lo fea que soy.

Pero Dios mío.

Qué cosas tienes en la cabeza.

A ver.

A ver cómo...

A ver, María Jesús.

Como veo que no me crees si te digo que eres preciosa,

créeme si te digo que eres preciosa por dentro.

Por eso, se ha enamorado de ti sin haberte visto.

A ver, voy a...

"Si eres la mitad de bella que tus palabras,

estoy escribiéndome con la mujer más guapa del mundo".

¿Le has respondido ya?

Le he dicho que me siento la mujer más especial de Sevilla.

Así es como te tienes que sentir siempre.

Pero no porque te diga palabras bonitas,

sino porque lo eres de verdad.

Pero si no te quieres como te mereces, nadie lo hará por ti.

¿Me entiendes?

Esto no son más que palabras.

Mira.

Ya no están.

Se fueron.

Pero tú sigues ahí, igual de bonita,

igual de especial, igual de única.

¿No lo ves?

Y por favor,

quítate esas ideas aberrantes de la cabeza

de tener que ganarte el respeto de un hombre satisfaciéndole.

No os educamos para ser esclavas de nadie.

¿Está claro?

Sí, doña Luisa. Bueno.

Ve con las demás.

Gracias.

(Portazo)

Hola, ¿es la embajada de España en Lisboa?

Mi nombre es Casilda Gil.

Soy secretaria del señor José María Alvarado,

periodista del "Diario Hispalense",

que ha entrevistado a don Rafael Peralta,

un empresario muy reconocido de Sevilla.

Queríamos confirmar un dato.

Saber si acudió a la fiesta del 2 de agosto en la embajada.

No sé si podría ayudarme.

¿Hola?

¿Hola?

Cariño, estás muy callada desde la cena de anoche.

¿Me vas a decir lo que te pasa? No me pasa nada, de verdad.

Bueno, mira.

Es una buena idea que hablemos.

Bien.

¿Hablar de qué?

Pues de la cena,

de nuestro matrimonio.

De tener nuestro primer hijo.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Tiene todo que ver.

No te entiendo, Manuela, lo siento.

Creo que no es el momento, Martín.

(Teléfono)

(Teléfono)

Debe ser el señor Peralta.

Me dijo que si solucionaba un tema, me llamaría.

No tardo.

Tengo miedo de que ese hijo que tanto buscas

sea lo único que quieres ya de mí.

Sí, pásemelo, sí.

Señor Peralta.

Sí, estaba esperando su llamada.

Arcadio, la cena.

Arcadio.

(Suena música en el reloj)

Manuela.

Buenos días, Luisa. Buenos días. ¿Estás bien?

Sí, sí, perdona.

¿Tienes un momento? Claro.

Es que le he estado dando vueltas a algo que comentaste.

¿El qué?

Que violar el derecho a la intimidad de las alumnas está mal

y no es justificable bajo ningún concepto.

¿Estás firmemente convencida de eso?

Absolutamente.

No somos sus carceleras. No, desde luego que no.

Pero tú sabes que si yo lo defiendo,

es porque todo lo que hago es por el bien de las alumnas.

Claro que sí, lo sé.

Lo sé.

Nunca lo he dudado. Me alegra oírlo.

Solo quería que lo supieras.

Que tengas un buen día. Igualmente.

Arturo.

Démelo, ya lo cojo yo.

Gracias.

Buenos días.

Buenos días.

Reparto de correspondencia.

Margarita, de tus padres.

A ver.

Candela.

Hola, doña Luisa. ¿Ha llegado algo para mí?

Nada, María Jesús.

Es muy bonito.

¿Sabes qué es lo que más me gusta?

Que en ese caos de colores, se te ve a ti.

Se me ve a mí.

Pero si tú no me conoces.

Solo es una impresión.

No sé qué has creído ver.

Me estás confundiendo con otra persona.

Te lo ruego, Teresa.

Dime qué tengo que hacer para que guardes silencio.

Creo que tú tampoco me conoces.

No hace falta que me lo pidas para que no lo cuente.

Tenías razón.

Hay veces que el placer y el amor no duermen en la misma cama.

Quizá en este caso,...

la cuestión es que estás durmiendo en la cama equivocada.

Nada, nadie sabe nada de la foto.

Le he preguntado a mis hermanos, pero nada.

-Muy bien, gracias.

-¿Qué pasa?

¿Por qué me miras con esa cara? -Por favor.

-¿Se puede saber qué te pasa conmigo?

-No quiero volver a verte.

-¿Qué has dicho?

-Que no quiero volver a verte. -¿Y eso a qué viene?

-No soy de tu propiedad.

-¡Un día de estos me voy a cansar de tanto teatro!

Roberta.

Los ánimos de las niñas de esa edad son como la carretera de Ronda.

Para arriba, para abajo, para un lado, para el otro.

Te estaba buscando.

No me vayas a pedir más cosas raras.

Que no, bobo.

¿Quieres que vayamos a tomar una cervecita?

Quería agradecerte tu ayuda.

La clase fue un éxito.

He visto a las chiquillas revolucionadas.

Hablando de unas cosas que no sé yo.

Un brindis.

Por los amigos, ante todo.

Y sean quien sean.

Igual te debo una disculpa.

He sido un poco cabestro, si yo lo sé.

Y sí, me cuesta abrirme a una mujer.

Ya, bueno, yo...

admito que tengo que respetar tu espacio

y no hablarte de temas que sé que te incomodan.

Si para ti es importante hablarlo, se habla.

Para eso están los amigos.

Entonces, un hombre y una mujer pueden ser amigos.

Pues no lo sé.

Serías la primera.

Lo siento, hija, pero no puedo proporcionártelo.

Padre, por favor.

Es solo una loción que usan todas las mujeres.

No.

Para lo que quieres usarla, es demasiado peligroso.

Padre.

Hace unas semanas, hicimos el amor por primera vez después de un año.

Y lo hicimos porque tomó la decisión de tener un hijo.

Y yo accedí porque necesitaba volver a sentirle cerca.

Pero él ya no me ve como su mujer.

Es que no me escucha.

Siento que solo soy un recipiente para él.

No quiero traer al mundo a un hijo

para que arregle algo que está roto.

¿A qué viene esa cara?

-Nos acaban de mandar esto por correo a todas.

Hola.

¿Cómo estás?

Si eres mujer y no sabes controlarte,

mal asunto.

(LLORA)

Nada fue culpa tuya. Yo me emborraché.

¿Son los padres de Roberta? Se han sobrepasado con ella.

¿Te gusta mi vestido?

Es para una merienda que ha organizado Flavia.

Son una familia de ricachones de toda la vida.

Ciudadanos ejemplares y queridos.

Ejemplares no diría yo.

¿Por qué no me cuentas qué te pasa y buscamos una solución?

Necesito más armas, simplemente.

Me dijiste que me lo merecía por chivata.

Tú te lo mereces por golfa.

Estoy buscando a la secretaria de Rafael Peralta.

¿Sabes dónde puedo encontrarla? ¡Atención!

Flavia tiene algo importante que deciros.

Quería que hablaras con tu marido. ¿Con David?

Sí. ¿De qué?

¿La cantidad que pone en el sueldo es correcta?

Sí, Luisa.

¿Va a cobrar el doble?

Me preocupa una alumna.

He estado con ella. Hablo de Roberta.

Eres un cerdo y un hijo de puta.

¿Cómo tú por aquí?

No renuncies a nosotros, vámonos.

Juntos, donde sea, ya veremos cómo lo hacemos.

¡Duele! "No podemos tolerar una agresión".

No nos queda más remedio que expulsarla.

Dejo mi puesto como maestra. ¿Qué ha pasado?

David ocupará mi puesto.

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La otra mirada - Capítulo 4: 'Derecho a la intimidad'

16 may 2018

A la vez que Ángela intenta lidiar con sus propios problemas, las profesoras descubren que las alumnas reciben por correo una fanzine erótica de la época. Por eso, el claustro de profesoras decide que Luisa dé una clase sobre sexo a las alumnas, pero resulta ser un sonoro fracaso. A Luisa no le queda otro remedio que aceptar la ayuda de la persona en la que menos confía en todo el claustro: Teresa.

Por otra parte, Manuela tiene sus propios problemas en casa: su marido Martín está decidido a tener un bebé, algo de lo que la joven directora parece no estar del todo convencida. Mientras tanto, y tras recibir una carta misteriosa, Roberta se enfrenta a Rafita. La joven pareja parece ocultar algo ocurrido en aquella fiesta en la finca familiar.

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