La otra mirada La 1

La otra mirada

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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 12: 'Ser mujer' - ver ahora
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(LLORA) "Igual tiene razón"

y no es el momento de que me vaya. ¿Lo dices por mí?

Sí. Tranquila.

Gracias por quedarte al cargo.

"Querida yo del futuro, deseo que un día puedas mirarte al espejo

y sentirte orgullosa de lo que eres y satisfecha

de lo que has conseguido".

(Se cierra una puerta)

¿Qué haces así?

¿Te importa si vengo mañana a cenar?

Mejor nos tomamos un café.

Sí.

¿Va usted a volver a la academia? Exacto.

(Teléfono)

"¿Dígame?". ¿Madre?

"¿Por qué la llamas a ella si sabes que no la quiero aquí?".

Ha venido para echar una mano con su mejor intención.

Ya estoy de vuelta, así que ya se puede marchar.

"Es tu madre. Ya sabemos cómo es".

"¿Quieres vivir separada de ella para siempre?".

-"Si me pide dinero, yo se lo doy".

Mi hijo se aprovecha de ti, ¿no lo ves?

"Es un adelanto por la venta de la casa".

Dinero es lo que quieres. Toma.

"¿Has vuelto a saber de Arcadio?".

No". Igual cuando se le acabe el dinero",

vuelva por aquí.

Arcadio se ha marchado de Sevilla

para siempre.

-¿De verdad? Es lo mejor que podía pasar.

"Ya está bien. Llevas semanas vaciando la casa y mi vida".

¿Cuánto más va a durar esto? Igual para siempre.

"Mi familia"

es lo que más quiero en el mundo.

Pero lo que pasó me hizo tan feliz...

¿Por qué no le dedicas tu carta a tu futuro esposo?

-"Querida Flavia,

lo importante es que seas tú misma en cada decisión que tomes".

"Que cada cosa que elijas hacer,

lo hagas por ti y porque te hace feliz,

sin importar las expectativas o los deseos de los demás".

"¿No somos novios? Cuando..."

la cosa fluye, no hace falta esforzarse.

Si todo sale bien, llegará a donde tenga que llegar.

Tu correspondencia.

Te han devuelto las cartas del portugués.

No tienes que darme explicaciones.

¿Has pensado lo que vas a meter en la caja del tiempo?

"Me lo regaló mi padre cuando tenía la edad de Roberta,

y a ella se lo regaló el suyo". Tu padre y el de Roberta...

Se conocían.

(Despertador)

Apágalo.

¡Cállate ya!

Ay, qué cara.

Donde hay, hay.

-Donde no hay, no hay.

Dame eso.

(Sintonía de "La otra mirada")

Venga, muy bien.

Portaos bien.

Y vigila a los pequeños, David.

Vamos allá.

Ramón. ¿Eh, eh?

Dime.

¿Qué lees? Nada.

¿Un cigarro? No, gracias.

Vengo a pedirte un favor.

No paro de pensar en la relación que pudo haber

entre el padre de Roberta y el mío...

Y quieres que yo me entere, ¿no?

Creo que puede ser muy interesante buscar en la prensa

de los últimos años. Él salía mucho.

Necesitaría que reúnas los ejemplares que puedas.

Yo no puedo, me es imposible con las clases.

Claro, como yo no tengo "na" que hacer, lo hago yo, ¿no?

Por favor, Ramón.

Vale.

Vale. Máxima discreción, ¿sí?

Muchas gracias. La lista.

Aquí la única lista que hay eres tú.

Bueno, ¿qué os parece?

(Se abre una puerta)

Buenos días.

Buenos días. Buenos días.

Disculpad el retraso.

¿Todo bien?

Sí.

¿Por dónde ibais?

Por la última ocurrencia de la niña.

Que les ha dado por peinarse y pintarse

como en el anuncio este maravilloso.

"A los hombres les encantan las mujeres femeninas y jóvenes".

"Por eso, el lápiz de labios Femme de l'aube

les resulta tan irresistible". Prohibamos el pintalabios.

Aquí se viene a estudiar, no a imitar a modelos.

Si ellas se ven guapas...

Pero esto es una academia, no la Alameda de Hércules.

Igual hay cosas más importantes de las que preocuparse.

El problema no es el lápiz de labios,

es el mensaje que dan estos anuncios.

Que si a los hombres les gusta... Es por donde lo mires.

No deberían dejarse llevar por asuntos tan banales.

Por eso, Manuela...

No vamos a prohibirles que se maquillen.

Con la edad que tienen, es normal que las niñas quieran verse guapas

y exploren su feminidad y busquen referentes, pero con criterio.

Y ahí entramos nosotras.

¿No le estamos dando demasiadas vueltas a esto?

Las que son necesarias.

Dedicad las clases a hablarles

sobre lo que significa ser mujer en este mundo.

Entre nosotras somos muy diferentes, así que estoy segura

de que les vamos a ayudar a sacar conclusiones interesantes.

No entiendo lo de ir todas iguales. Parecéis gemelas tontas.

-Si todas vamos iguales, ¿por qué a mí me queda peor?

-Pero si estás guapísima.

-Sí. -Buenos días.

-Buenos días, Tomás.

¿No nos notas nada?

Como más femeninas.

-No sé. Uniformes nuevos, ¿no?

-Me gustaría pedirte un favor. -Claro, dime.

-Es que la pata de mi mesilla está suelta

y, me preguntaba si podrías venir a revisarla.

-Que es la pata la que está suelta. -Ya.

-Anda, vamos.

-Claro, luego subo.

-Gracias.

"El secreto de ser mujer".

Está muy bien que saquéis partido a vuestras virtudes.

Estáis muy guapas.

Pero... ser mujeres es algo más que pintarse

para gustar a un hombre.

¿Qué es ser mujer? Ser mujer...

Es...

escuchar y comprender.

Ternura... y fragilidad.

Belleza...

y dulzura.

Pero también es...

la capacidad de amar y de cuidar.

Es el regalo de ser madre.

Y el poder de dar vida con tu cuerpo.

Y de nutrir y de crear un vínculo

maravilloso.

La clase ha terminado.

"No puedo más".

Necesito a mis niños.

Los volverás a tener pronto. Ya verás como David entra en razón.

(LLORANDO) No. Lo está haciendo para castigarme y para hacerme daño

y, lo está consiguiendo hasta el límite de lo posible.

(LLORA)

Lo siento mucho.

(Llaman a la puerta)

Buenas tardes. -Hola.

-Venía a arreglarte lo de la mesilla.

-Sí, claro. Es esta.

(Cierra la puerta)

-¿Y qué le pasa exactamente? -Pues...

se le han soltado estas dos cosas y no sé cómo van.

-Siempre estudiando, ¿eh?

Que no me vas a responder.

-Pensaba que solo podíamos hablar por temas de arreglos

y mantenimiento, que es por lo que estás aquí.

-Claro, claro, claro.

Si te pregunto qué estás leyendo, ¿tampoco me vas a responder?

-"La buena señorita". Protocolo.

-Ah. ¿Y una buena señorita se dignaría a ayudarme?

-Una buena señorita no se ensucia las manos.

Pero puedo hacer una excepción.

-Pues pásame el alicate.

-¿A la primera?

-Me sé los nombres de todas las herramientas, listo.

De pequeña ayudaba a mi padre.

-Pues ya podrías haber arreglado esto tú.

-Pero a ti te pagan por hacerlo.

-Y que me paguen muchas veces más por venir a verte.

Quiero decir,

por venir aquí y arreglarte lo que esté mal.

(Timbre)

¿David?

-No soy David.

(SONRÍE)

¿Es buen momento? Sí, sí.

Adelante.

Pasa, por favor.

Perdona que me presente así sin avisar.

No, no, al contrario.

¿Te ha ocurrido algo, estás bien?

Macarena me ha dicho que David se ha llevado a los niños.

¿Y cómo...?

Sí. No me deja acercarme a ellos.

Es el precio que he tenido que pagar.

Y estos son los últimos.

Me espera una noche interesante.

Muchas gracias.

Como tomar el café.

No te preocupes. Vete a casa ya, que has hecho suficiente.

Solo, ¿no?

Venga, que ya vienen los refuerzos.

(RESOPLA)

Para él tampoco tiene que estar siendo fácil.

Ya lo sé, Paula. Y he tenido paciencia, le he dejado espacio.

Van pasando las semanas y no parece que vaya a cambiar nada.

Pues no esperes más, haz algo.

¿Y qué quieres que haga?

¿Se te ocurre algo?

Tú yo dejamos de vernos por nuestros hijos.

¿Qué sentido tiene rendirse ahora?

No me estoy rindiendo, es solo que, bueno, me siento perdida.

Pero yo sé lo fuerte que puedes llegar a ser.

Eres más valiente de lo que tú te crees.

Yo sé cuáles son tus colores y lo alto que puedes llegar a gritar.

Haz lo que haga falta "pa" recuperarle.

Y si me necesitas...

como amiga,... allí estaré.

¿Has cenado?

No tengo hambre. Pues venga,

te preparo algo y te vas a dormir.

Ramón, Ramón.

Dígame.

Mira.

"El excelentísimo señor don Isidro Quintanilla...".

Pues sí que era importante tu padre, ¿no?

Sigue.

"...y don José Francisco Luna... El padre de Roberta.

han cerrado un acuerdo por el cual, el empresario podrá exportar

sus naranjas, Finca de José Francisco, a tierras portuguesas".

Eso tuvo que ser un negocio que movió mucho dinero, seguro.

¿Has encontrado algo más? No.

Pero ya sabíamos de qué se conocían.

Este es de diciembre de 1917. Tenemos que seguir por ese año.

No, bueno, pero...

seguimos mañana, ¿no?

Estás cansada, yo también... Solo miro tres o cuatro más.

Pásame... Que no.

Vamos a dormir tres o cuatro horas, ¿no?

Aunque sea.

Está bien.

¿Sí? Venga.

Hasta mañana.

Anda, hasta mañana. Pero a dormir, ¿eh?

A dormir.

(Se cierra la puerta)

¿Cómo están mis niños preciosos?

(ALEGRE) ¡Pero qué alegría veros!

¿Qué haces aquí? Estáis muy guapos,

¿eh? Cómo estáis de guapos.

No es posible. ¿Que qué haces aquí?

Quería acompañaros al colegio.

Podemos ir solos.

Ya, pero me apetecía estar con vosotros.

-¿Me compras un barquillo? ¿Quieres un barquillo?

-No. Vamos, llegamos tarde.

David, mi amor. ¿Sabe papá que estás aquí?

Luego os compro el barquillo, ¿vale?

-Vale.

Os presento a la Venus de Willendorf.

Se parece a mi abuela al salir de la bañera.

-(RÍEN)

Es una venus del Paleolítico.

Grandes pechos, caderas anchas...

En este periodo,

el ideal de belleza tiene que ver con la fertilidad.

Lo que te digo, igual que mi abuela. Ella tiene nueve hijos.

Sí.

Este es igual que lo conocéis.

La Venus de Botticelli, renacentista.

Muy bien.

Esta otra, nos va a mostrar formas más suaves.

Fijaos en lo pequeñas que son sus manos y sus pies.

Las mejillas rosadas, el pelo largo y rubio...

-Parece un ángel.

En este periodo, el canon de belleza

tiene más que ver con lo armónico,

lo delicado.

-A mí me parece que está mustia.

"La Toilette", Eva Gonzalès.

1879.

Aquí aparece el corsé.

El corsé va a estrechar la cintura para resaltar su sensualidad.

Los cánones de belleza han ido cambiando con el tiempo.

Pero la presión que ejercen sobre nosotras sigue ahí.

Una revista de este año.

A los hombres les gustan las manos suaves...

La fragancia que adoran los hombres...

Bla, bla, bla... En fin...

Nos dicen cómo tenemos que pintarnos, peinarnos,

incluso a qué tenemos que oler... Y tenemos que pagar por ello.

Si consiguen que me vea guapa, pago lo que haga falta.

Pero María Jesús,

¿tú te ves bien mirándote a través de tu mirada o de la de ellos?

¿Cuán condicionada está tu mirada? ¿Lo haces porque quieres

o porque crees que tienes que hacerlo?

-Creo que lo hacemos por gustar a los muchachos.

Pero ¿a nosotras qué nos gusta? ¿Qué os gusta a vosotras?

-Gustar a los muchachos.

-¿Está mal pintarse los labios? No.

No. Me siento más mujer

cuando me veo guapa. -Si maquillarse y peinarse está mal,

¿cómo soy más femenina? No digo que esté mal,

digo que quién define a la feminidad.

-Eso está muy bien.

Pero ¿y si nosotras queremos gastarnos el dinero en cremas

para seguir los cánones de belleza? -Tú te vistes con la moda de París.

Tomas,

a ti, como hombre, ¿qué cosas te gustan de las mujeres?

-¿Cómo sería tu mujer ideal? -¿Qué?

-No digas nada, que te metes en un lio.

-Pues... guapa.

Y dulce.

Divertida.

Y espontánea, que te sorprenda.

Y con un cabello precioso.

Y unos ojos que al mirarlos te pierdas en ellos.

-Al final, a un hombre le gusta una mujer femenina.

-¿Y también os gustan repelentes y empalagosas?

-¿No lo dirás por mí? -No, para nada.

Por doña Manuela...

-¿Sabes lo que no le gusta a un hombre? Las machorras.

-¿Me has llamado machorra? -Mira, machorra.

¿Cómo que la flor? Al menos he tenido novios.

(HABLAN A LA VEZ)

¡¿Qué está pasando aquí?!

Para clase.

-Mira que res.

Y vosotros a lo vuestro.

-Será que no te lo dije, ¿no?

-Si es que no he hecho "na". -Ven, anda.

Lo que acaba de ocurrir ahí fuera, no se puede volver a repetir.

Eso no es comportamiento ni de señoritas ni de personas.

Y antes de nada quiero aclarar

que ni este lápiz de labios ni el maquillaje que os pongáis,

os va a ayudar a ser más o menos mujeres.

Y dicho esto, como es el tema que estamos tratando

en todas las clases,

aquí lo abordaremos desde el punto de vista biológico.

Desde el momento del nacimiento,

los seres humanos se dividen en dos géneros,

el masculino y el femenino,

que vienen determinados por los órganos reproductores.

Como ya hemos visto,

el aparato reproductor de la mujer se compone de los ovarios,

la vagina,

el útero...

Candela.

Tengo una duda. A ver.

Mire,

mi abuelo vivía en París de muchacho por temas de trabajo.

¿Y bien?

Y allí, la comidilla es que había una mujer que tenía vulva,

pero que tenía pene también.

A ver, silencio.

A ver, silencio.

Silencio, por favor.

-¿Es posible? Sí.

Sí es posible.

Estamos hablando de un caso de hermafroditismo,

que ya estudiaremos más adelante.

Pero sigo teniendo una duda. Dime, Candela.

En ese caso, ¿esa persona sería una mujer o un hombre?

No tiene mucho sentido que tenga las dos cosas.

A ver.

Si el aparato reproductor femenino es operativo, es decir,

si tiene la menstruación, es una mujer.

En caso contrario, no lo es.

-¿Hasta que no tienes la regla no eres mujer?

No he querido...

-¿Qué pasa cuando te haces mayor y dejas de tenerla?

-¿Cuándo seamos señoras mayores dejamos de ser mujeres?

No.

No.

Digamos...

que se pasa a otra fase.

Se produce una transformación.

Pero seguimos siendo mujeres.

¿Puedo seguir? -Sí.

-Claro. -Claro.

Ángela.

¿Qué ha pasado? ¿Los niños están bien?

No lo sé. Dímelo tú, que has estado con ellos.

David, no es el momento.

¿Pensabas que no me iba a enterar de nada o qué?

No era mi intención. Hablamos más tarde.

No puedes hacer lo que te dé la gana.

Soy su madre. Muy bien.

Haberlo pensado antes. Basta ya, David.

He hecho lo que tú querías. He estado callada, esperando...

¿Hasta cuándo va a durar todo esto?

No tienes ningún derecho a presionarme.

Ni tú puedes quitarme a mis hijos.

Yo habré sido una insensata, pero tú eres un monstruo.

Si vuelves a acercarte a los niños,

me los llevo de Sevilla.

¿Te parece lo suficientemente monstruoso?

(LLORA) Ángela, Ángela, pero...

Chist.

Ángela, lo que estás viviendo es muy duro, pero se va a solucionar.

David tiene que recapacitar.

¿Podemos ayudar de alguna manera?

(RESPIRA AGITADA)

¿Por qué no vamos a tomar un café las cuatro juntas?

¿No te vendría bien tomar el aire? Sí, buena idea.

Y así te distraes un poco.

Sí. Gracias.

Mamá. -¿Sí?

-¿Soy una machorra?

(RIENDO) ¿Y eso, a qué viene?

-Igual soy distinta a las demás chicas.

No me gusta maquillarme, no me gusta perfumarme...

Y cada vez me fijo menos en los chicos, la verdad.

-No todas tenéis que ser iguales

ni tienen que gustaros las mismas cosas.

Eso sería muy aburrido.

A ver...

¿Qué pasa?

-Cuando sea mayor, ¿a mí también me van a gustar las mujeres?

-No lo sé, cariño.

Eso lo decidirás tú. -Ya, pero...

¿eso se,... se pega, se hereda o algo?

-No, no, claro que no.

Que te gusten las mujeres o los hombres

no tiene nada que ver conmigo.

Ni tampoco con que te maquilles o te dejes de maquillar.

-(RÍE)

Igual tienen razón y soy un poco machorra.

-(RÍEN)

-¿Tú eres feliz?

-Sí.

-Pues ya está. -Y yo también quiero

que tú lo seas, mamá.

Estaba aquí encomendándome y se ha apagado.

-Ya,... encomendándote.

-(SONRÍE)

-¿Seguro que no la has "aflojao" tú? -¿Por qué iba a hacer eso?

-"Pa" estar conmigo a solas,

otra vez. -Sí, claro.

-Hacía mucho que no estábamos aquí juntos.

Fue una noche preciosa.

-Tomás, ¿exactamente, tú y yo qué somos ahora?

-¿Tú qué quieres que seamos?

-Amigos.

-Amigos pues.

(Pasos)

Pues que tenga un buen día,

señorita.

-Ay, virgencita, madre de Dios.

Gracias.

A las tres.

Hagamos un brindis.

Por nosotras, que juntas somos invencibles.

Eso.

Salud.

Manuela.

Si me permitís un segundo...

Martín.

Manuela, qué sorpresa. ¿Qué haces aquí?

Tomando un café con mis compañeras.

Hola.

A ver, ¿qué opináis?

¿Sobre qué?

Manuela y Martín. No sé.

¿Vuelven o no vuelven?

No sabría decirte.

Aunque sé que el otro día tomaron un café en la academia.

¿Y tú qué opinas, Luisa?

Siempre que sea para bien y, sobre todo, que Manuela no sufra,

es una decisión de ellos, ¿no?

¿Vosotras creéis que él sigue enamorado?

Yo creo que sí.

Mira cómo le mira.

Cuando te miran así se para el mundo.

Lo que no sabemos es cómo le mira ella.

Ya no te pregunto por la cena.

Anda, pregúntame.

¿Por? Por la cena.

Está bien.

¿Cenaremos en casa tú y yo?

(ASIENTE)

Pero déjame que te avise yo, por favor.

Sí. Sí, claro.

Bueno, vuelvo con mi compañeras. Sí, mejor, que no nos quitan ojo.

Creo que sin ti no saben de qué hablar.

¿Qué tal la película, bien?

No sé por qué lo dices, no os hemos prestado atención.

Ah, ¿no? No.

Estamos hablando del café, que lo hacen muy rico.

Luisa... ¿Cambiamos de sitio

y nos tomamos otro?

Yo debería volver a la academia, se está haciendo tarde.

Quédate, que nunca salimos juntas.

Venga.

María Jesús, que están todos en...

¿Qué haces? -Nada, aquí.

-Si parece un Frankenstein.

Están todas en el cuarto de Flavia echándose potingues, ¿te vienes?

-No me apetece. -Ni a mí, pero por estar juntas.

Venga, vamos.

Que sí.

Vamos.

(TOSE)

¿Qué es esto, vinagre?

-Mi abuela dice que te deja la piel más blanca.

-Te va a dejar una buena diarrea.

-Chicas, ¿os gusta mi nariz?

¿No os gustaría más respingona?

-En EE. UU., los cirujanos le cambian la cara a la gente.

-¿Y qué sentido tiene cambiarse la cara?

Dejarías de ser tú.

-Esa es la gracia,

ponerte la cara que quieras y cuando quieras.

-Yo no me cambiaría nada.

Las que somos guapas, lo somos de nacimiento.

Y las que no, no lo serán nunca, por mucho que avance la medicina.

Por las mujeres. Por las mujeres.

¿Pedimos un tercero? Un cuarto, dirás.

Yo ya con dos...

Deberíamos irnos. Tanto alcohol podría sentaros mal.

No, Luisa. Tiene razón.

Buenas noches, señoras.

¿Perdone?

Qué curiosas son las noches de Sevilla cuando salen cuatro...

Nadie te ha invitado. Yo os quiero invitar a ustedes.

¿Me dejáis? No.

Ya nos íbamos. No nos vamos.

Y tú no nos molestas más, ¿verdad?

¿Quién ha dicho "na" de molestar?

Le estamos rogando que se vaya. Por favor.

Quiero saber qué hacen cuatro bellezas solas.

Es que no estamos solas, ¿no lo ve?

Tú eres la señora de Martín Arteaga, ¿no?

Se rumorea que os habéis "separao".

¿Ya andas buscando otro hombre?

Ya vale. ¿Te vas o te vas?

Y si no, ¿qué? ¿Vas a gritar "pa" que te ayuden?

No nos hace falta, te lo aseguro.

Mire, caballero,

se lo hemos pedido educadamente. Haga el favor de marcharse.

Muy bien, señora. No se pongan así.

No pasa nada.

Tengan buena noche.

Pedimos otro.

(Teléfono)

Qué dolor de cabeza.

Nos teníamos que haber ido cuando dijo Luisa.

Te viene muy bien salir, beber, divertirte...

¿Y con qué cara le digo a David que me deje ver a los niños?

Eso no te hace mala madre, Ángela.

Ángela, tienes una llamada.

¿A ti el alcohol te ha hecho mella?

No. Yo he dormido estupendamente, la verdad.

Pero ¿mi hijo está bien?

¿Y el otro niño?

Sí, sí, voy enseguida, gracias.

¿Te escuece mucho?

El brazo te molesta, claro.

No.

Conmigo te puedes quejar.

No hace falta que te hagas el mayor,

no se lo voy a contar a nadie. ¿Por qué no ha venido papá?

Porque en el colegio solo tenían este número, pero ya le he avisado.

¿Te doy un beso curativo?

¿Me quieres contar qué ha pasado? ¿Para qué?

Ya te lo ha dicho el director.

Pero me gustaría saber tu versión.

Sé que estás enfadado conmigo y, lo entiendo.

Pero no puedes ir peleándote por ahí por eso.

¿Cuándo vamos a volver?

Pronto, te lo prometo.

¿Y por qué no podemos volver ya?

(Se cierra una puerta)

-¿Ángela?

¿Cómo estás, qué te ha pasado? -Lo sabrías si hubieras venido.

-David, espérame fuera.

Siento no haber venido antes.

He hablado con el director.

Me ha dicho que le nota muy raro, está enfadado y metiéndose en líos.

¿Le has contado algo de...? David,...

claro que no.

En el colegio lo achacan a su edad.

Estoy muy preocupada por él.

¿Crees que yo no lo estoy?

Simplemente te pido que tengas paciencia con él, necesita cariño.

Es ropa fresca para los niños.

Gracias.

Ángela,...

estoy pensando que quizá...

podríamos venir a cenar esta noche.

¿De verdad?

¿Les preparo las camas?

Solo a cenar.

Una hora y nos vamos.

Claro.

"Y esto por aquí".

Va a sobrar comida.

Ya verás como no.

¿Quién quiere ser el más grande y fuerte de todos?

-Yo. -Yo.

He preparado caracoles. No quiero.

Pero si te gustan mucho.

Pues ya no.

¿Quieres que te prepare otra cosa? No, Ángela.

Hay comida de sobra. -No quiero cenar.

-¿Qué has dicho? -Que no quiero cenar.

-¿Qué dices? Te lo ruego.

Venga, a tu cuarto. -¿Qué cuarto?

¡¿Cuál es mi cuarto ahora?!

-No repliques a tu padre.

Vamos a tranquilizarnos

y a intentar cenar como una familia.

¿Te sirvo ensalada? Sí.

¿Más tomates o lechuga? Tomate.

Vale.

¡Que no!

-No quiero. -Coge una espada.

(GRITAN)

Ir a jugar al cuarto. Ahí.

¡Dámelo! Es mío, hombre dámelo.

¿Te duele?

Todavía puedo darte ese beso curativo.

No va a servir de nada.

Bueno, no sé.

Por probar...

¿Mejor?

Sigue igual.

Tendré que perfeccionar la técnica.

Lo siento mucho.

Tengo que disculparme con él.

¿Tú cómo estás?

Cansado.

Ahora estoy buscando trabajo.

¿Y tus estudios? Tengo que mantener a los niños.

He hecho varias entrevistas, pero...

Claro, cómo me van a coger si no tengo experiencia.

(LOS NIÑOS RÍEN) Seguro que algo saldrá.

Bueno, es la hora de irse.

Quería que hablásemos del cumpleaños de los mellizos.

Me gustaría celebrarlo aquí.

Ya lo veremos.

Niños,...

vamos recogiendo que nos vamos.

-Me quiero quedar a dormir.

Otro día.

¿De acuerdo? Y ponemos música y bailamos.

Quiero el abrazo más gigante del mundo.

Uy, así,...

(RÍE)

No sabía que te gustaba la literatura romántica.

Y no me gusta.

En la biblioteca solo hay libros de mujeres.

¿Por qué no vienes a mi clase con Tomás?, os puede interesar.

Eh... Bueno, venga.

Los símbolos femenino y masculino.

¿Alguien sabe qué representan?

El femenino es un espejo de mano, es por la diosa Venus.

Y el masculino, un escudo y una lanza.

Y es por Marte.

¿Alguien me puede decir algo de Venus y de Marte?

Venus es la diosa romana del amor

y, Marte es el dios de la guerra. Muy bien.

-Esta chiquilla siempre lo sabe to". -Por desgracia.

Históricamente, así es como se ha definido siempre

lo masculino y lo femenino, por oposición.

Lo protector contra lo destructivo,

lo místico contra lo aventurero o lo frágil contra lo fuerte.

¿Os sentís identificadas con esto? -Yo no.

Y no me importa si me llaman machorra.

No hay que relacionar esas cosas con ser hombre o mujer.

-Eso va con la personalidad de cada uno.

Pero... Si tienes una actitud de Marte, te penalizan, ¿no?

Y lo mismo pasa con los hombres. Si un hombre se muestra vulnerable

o tiene miedo o llora en público, siente que está haciendo algo mal.

Quiero que hagamos un ejercicio.

Quiero que seáis valientes y reconozcáis cosas que hacéis

que no son socialmente femeninas o masculinas.

Empiezo yo si queréis.

Para mí...

mi trabajo en la academia está por encima de todo,

incluso de tener una familia.

Al menos de momento.

A mí me gusta jugar al balón con los chicos de mi barrio.

Y no soporto las muñecas.

-A mí me dan miedo las gallinas.

Eso cuenta, ¿no?

Sí.

-Si es que no se puede ser más tierno.

Ramón. -¿Eh?, yo nada.

Ah, ¿no?

A mí me gustan las novelas de amor. -(RÍEN)

-De vez en cuando se me escapa una lagrimilla.

Oye, un respeto, ¿eh?, un respeto.

Yo estoy haciendo el ejercicio bien, ¿eh?

-Pues yo me he tirado un pe...

Un gas, que se ha oído hasta en la capilla.

-(RÍEN)

Muy bien.

Como veis, lo masculino y lo femenino,

a veces no se ajusta con la realidad.

Y definirlo de esta manera, solo nos puede hacer daño a todos.

Así que, os animo a dos cosas:

Una, que no juzguéis nunca a nadie.

Y dos, que seáis valientes

y seáis los hombres y las mujeres que queráis ser.

Tomás, Tomás, ¿sabes que de pequeña me picó una gallina?

-¿En serio? -Sí.

¿Lo que dijiste... de tu mujer ideal era verdad?

-Claro que es verdad, Margarita.

-¿En serio? -Sí.

-He pensado que podríamos ir a merendar juntos tú y yo, solos.

-A ver, a mí me gusta que nos llevemos tan bien...

-¿Pero?

-¿Te acuerdas de la chica que te dije que me gustaba?

Sigue estando ahí.

-Pues...

no he dicho nada entonces.

Mucha suerte.

(LLORA)

-Margarita, ¿qué te pasa?

-Que Tomás me ha rechazado.

Otra vez.

Flavia, no lo entiendo.

Yo soy todo lo que él espera que sea.

Soy guapa, lista y tengo muchos apellidos.

¿Lo peor sabes qué es?, que dice que sigue detrás de otra.

Lo único que veo que no tengo es ni una pizca de dignidad.

-No tienes nada que envidiarle a esa chica.

-¿Tú que sabes?

-Margarita, soy yo.

-¿Eh?

¿Tú y Tomás? Pero a ver,...

¿tú no te ibas a casar? -Por eso no te había dicho nada.

Solo lo sabe Candela.

Bueno, y Roberta.

Y doña Manuela, la madre.

Y también la hija.

Doña Manuela madre sabe que no, la hija creo que también, pero no sé.

-Tú termina de rematarme.

Como si no hubiese hecho suficiente ridículo ya.

-Por favor,

eres increíble.

Muy guapa, muy lista. -¿Y ya?

-Y una gran amiga.

Eso no se consigue ni con maquillaje ni con un novio.

¿Estás enfadada conmigo?

-No.

Solo un poco confundida, la verdad.

Pero a ver, Flavia, que me entere yo,

¿tú te vas a casar o no te vas a casar?

Madre mía, si a mí me tienes confundida,

a Tomás le tienes que tener más perdido que al barco del arroz.

-¿Me das un abrazo?

-Ven.

Y esto, no da lo que promete.

Me siento estafada.

(RÍEN)

Me estoy enterando de todos los cotilleos de Sevilla.

Y no es que yo sea cotilla. Ramón, eres un cotilla.

¿Cotilla yo? Sí, eres un cotilla.

No lo soy. Sí, sí lo eres.

Igual un poquito.

Vamos a tardar meses en leer todo esto.

Te lo estás tomando muy a pecho. Demasiado agobio veo aquí.

Recoge un poquito los periódicos.

No sé quitar esto.

(RÍE)

Se quita así.

Qué cabeza tengo. He hablado con Manuela

y me ha dicho que te ha conseguido una entrevista.

Ángela, todavía no soy maestro.

De momento solo sería para tareas administrativas.

Pero tiene un horario muy bueno

y luego te podrían contratar para dar clases.

¿Por qué lo haces?

¿El qué?

Ayudarme.

¿Y por qué no?

Ya es la hora.

Tranquila,

podemos quedarnos un rato más.

Tere, Tere, despierta.

Despierta. ¿Qué pasa?

Escucha.

"Cancelado acuerdo de negocio entre embajador de España en Portugal".

¿Dice por qué? ¿Qué fecha es?

Mayo de 1920.

1917, 1920, tres años después.

Tres meses antes del asesinato.

Tenemos que averiguar por qué se cancelaron esos negocios.

Si una cosa está clara,

es que las cosas de los ricos, pasan a los ricos.

Este era un negocio muy sonado en Sevilla.

Don José Francisco compró muchas tierras

y contrató a muchos jornaleros.

Hasta mi padre quería entrar.

¿Y por qué se canceló?

Pues no lo sé.

Pero sí sé que tuvo que despedir a muchos de ellos.

Y perdió mucho dinero, ¿eh?

-Gracias, Tomás.

María Jesús, que... ¿Adónde vas?

¿Y a esta qué le pasa?

-María Jesús, estás muy rara.

-Tengo unas cosas para ti, Candela,

mi maquillaje y mi ropa.

-¿Por qué, si son tus cosas?

-Pero a mí no me queda bien.

Nada me queda bien.

-¿Y vas a ir en pelotas por la vida?

-Deja de decir tonterías, por favor.

-Para ti es muy fácil decirlo.

Claro, como eres graciosa, preciosa y todo el mundo te quiere,...

pues...

Y, bueno, tú...

-Déjalo, anda.

-Venga, llévatelo.

-Que no lo voy a coger, que son tus cosas.

-Bueno,

pues tú misma.

Si sigues con la tontería, alguien va a romper

la academia con tal de verme.

-Te juro que se me ha caído de verdad.

-Ya. Pues una cosa te voy a decir,

una amiga no hace trabajar a su amigo por capricho.

-Pero sí le enseño a barrer bien.

Se nota que no has cogido una escoba en tu vida.

Así.

Así, con más arte.

-Oye, hay algo que no me cuadra.

-¿El qué?

-Pues que no entiendo como un amigo

puede tener ganas de besar a una amiga.

-A lo mejor es que no somos tan buenos amigos.

-Tu prometido.

-Luego soy yo la que lo boicotea todo.

-Que no, que está ahí.

Primero me dices que no sabes quién es,

luego aparece enfadado contigo por un dinero.

Y ahora me ha quedado claro que hay algo entre vosotros.

Mira, Flavia,

yo tampoco estoy enamorado de ti.

-¿Cómo?

-Vamos a casarnos porque lo quieren nuestros padres.

Y yo tengo claro que acato lo que los míos quieren para mí.

¿Tú no quieres hacerlo? Adelante, díselo a los tuyos ya.

No te atreves a enfrentarte a ellos, ¿verdad?

Nunca te has atrevido y nunca te vas a atrever,

si no jamás habrías llegado hasta aquí.

Mira, te prometo que pondré de mi parte

para que con el tiempo nos queramos o nos llevemos bien.

Te prometo que vas a ser feliz conmigo y no te va a faltar de nada.

Eso sí,

que ni por un momento se te pase por la cabeza

que yo vaya a ser el cornudo de la comarca.

Esa cara de darle vueltas a la obsesión no la conozco yo.

Dame fuego, anda.

Qué pasa, que te tiene preocupada lo que nos contó Tomás, ¿no?

A ver, si mi padre

le hizo perder mucho dinero al de Roberta,

quizá pudo ser una ajuste de cuentas.

Por mucho menos que eso, aquí te despellejan.

¿Y por qué el nombre de Roberta en la nota

y no el de su padre?

No tengo ni idea.

Ya solo quedan estas tres...

Ay, qué nervios, qué nervios...

Ya casi estamos. Perfecto. ¿Les cantamos?

# Cumpleaños feliz,

# cumpleaños feliz,

# te deseamos todos,

# cumpleaños feliz. #

Soplad las velas y pedir un deseo.

¡Bien!

¿Quién quiere la primera guinda? Yo.

Para ti.

Cuidado.

Qué rico.

Pero bueno, tendrás poca vergüenza.

No.

Pero si le has mojado... Desde luego, me parece fatal, ¿eh?

Horroroso, terrible... Esto no se cura.

No, no.

Así. Ahí, ahí.

No.

Pero bueno...

He ido al baño y, cuando he vuelto, la puerta estaba cerrada.

Ni abre ni contesta. Tranquila.

María Jesús.

María Jesús, soy doña Luisa.

¿Quieres abrir?

Soy doña Luisa, María Jesús.

María Jesús, voy a entrar.

¿María Jesús?

Macarena, espera fuera.

-(LLORA)

Ha sido un acierto celebrar el cumpleaños aquí.

Me alegro.

No voy a aceptar el trabajo que me ha conseguido Manuela.

La llamaré para agradecérselo. ¿Las condiciones no eran buenas?

El trabajo estaba bien.

Pero he pensado que quizá... podamos volver a casa.

Es lo mejor para los niños.

Lo sé. Te lo agradezco. Se van a poner muy contentos.

Solamente hay una condición,

que no veas a esa mujer jamás.

De hacerlo, nos perderás para siempre.

¿Más tranquila? Sí.

Lo siento.

No te preocupes.

Sé que estás viviendo momentos muy duros, María Jesús.

Pero ya verás...

que con el tiempo, lo de Arcadio se te pasará.

Sé que usted cree que no fue bueno conmigo, pero...

al menos por una vez, alguien se fijó en mí.

¿Te acuerdas cuándo te escribías con él en aquella revista...

y tu deseo era gustarle y estar a la altura?

Yo te dije que lo más importante era quererte a ti misma,

¿te acuerdas?

Sí.

Pues me parece que no me has hecho mucho caso.

Es que... no sé cómo quererme.

Es que no es fácil, María Jesús.

Pero este no es el camino, te lo aseguro.

Solo quería ser importante para alguien.

Pero tú eres importante.

Eres importante para mí, para tus maestras, tus compañeras...

¿Qué compañeras?, si no me hacen ningún caso.

Espera un momentito.

-¿Cómo estás?

-María Jesús, tú lo que necesitas es un abrazo.

Me duele mucho el brazo.

Ven aquí, mi amor.

Cuando eras pequeño te cantaba una nana hasta que te quedabas dormido.

¿Te acuerdas?

(LE CANTA UNA NANA)

"El otro día concluí que, ser mujer es principalmente ser madre".

Hoy quiero añadir algo más.

Somos valientes y decididas.

Lo tenemos muy difícil.

"Y luchamos por conseguir nuestras metas".

"Somos..."

espontáneas, impredecibles y muy fuertes.

Aunque se empeñen en decirnos lo contrario.

(ANIMAN Y JALEAN)

Tenemos la capacidad de aprender...

y de...

resurgir de nuestras cenizas.

Pero sobre todo, de amarnos a nosotras mismas.

"De aceptarnos y de querernos en nuestra diversidad".

Somos madres, sí, pero somos hijas,

hermanas y esposas,

"amigas".

(RÍEN)

Y el apoyo que nos damos nos ayuda a seguir adelante,

a no rendirnos aunque estemos perdidas.

"Es muy difícil decir qué es ser mujer".

"Porque serlo significa muchas cosas,

tantas como mujeres hay en el mundo

y tantas, como vueltas da la vida".

"Y si ser mujer es mucho,

también es mucho lo que merecemos".

Nos han criado para...

elegir el camino de la corrección,...

"renunciando a otro siempre".

Pero ¿por qué tenemos que renunciar a nuestros deseos?

¿Por qué tenemos que elegir un solo camino?

¿Por qué no podemos tenerlo todo?

Estamos todas igual, asadas, cansadas y con ganas de terminar.

¿Qué vais a hacer en verano? -Me voy a la playa con mi madre.

Nos va a venir bien pasar un tiempo juntas.

Como no consiga financiación, declararé la academia en quiebra.

No me gusta acudir a ti para pedir un préstamo.

Podemos discutirlo cenando esta noche.

Podíamos irnos por ahí de vacaciones.

-¿Dejaría a su hija en manos de una posible asesina?

Aquí tienes un cheque.

Te voy a pedir que tú también hagas algo por mí.

Te vienes a casa con nosotros.

-No me voy a casar.

Susana, suéltela. Ni se acerque.

Me he tenido que encargar de una cosa y la he arruinado.

"¿Nadie ha visto a Teresa?".

"Le di una nota que le dejaron" y no la he vuelto a ver.

¿Qué haces aquí?

¿Teresa?

Te echo de menos.

Quiero que sepas que el hombre de su vida soy yo.

La otra mirada - Capítulo 12: 'Ser mujer'

18 jul 2018

Debido un anuncio de un lápiz labial, todas las alumnas de la academia están revolucionadas con el cosmético, utilizándolo para sentirse más guapas. Sin embargo, María Jesús no se siente más guapa por más pintalabios que use. Mientras tanto, Ángela cada vez está peor por no poder estar con sus hijos, algo en lo que repara Macarena, que luego le habla a su madre Paula sobre el mal momento por el que está pasando su profesora. Por otra parte, Margarita intenta acercarse a Tomás sin saber que él sigue enamorado de Flavia; a la vez que Teresa encuentra en un periódico un artículo que une al padre de Roberta con su propio padre.

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