La otra mirada La 1

La otra mirada

Miercoles a las 22.30 horas

'La otra mirada' muestra un centro de enseñanza aferrado a las tradiciones propias de la Sevilla de la época de entreguerras. Todo este universo y sus pilares se tambalean con la llegada de una nueva profesora que viene con un objetivo secreto relacionado directamente con la academia.

La serie retrata la sociedad de la época a través de mujeres adultas y valientes junto a jóvenes llenas de ilusión que afrontan problemas y retos muy actuales y es un homenaje a la institución educativa.

‘La otra mirada’ está dirigida por Luis Santamaría, Mar Olid, Fernando González Molina, el dramaturgo Miguel del Arco y Pablo Guerrero. La idea original es de Josep Cister y Jaime Vaca, quien también es coordinador de guion.

El reparto está encabezado por Macarena García, Patricia Lopez Arnaiz, Ana Wagener y Cecilia Freire, e incluye también a Begoña Vargas, Lucía Díez, Elena Gallardo, Abril Montilla, Carla Campra y Paula de la Nieta, jóvenes promesas de la interpretación que dan vida a las alumnas de la academia. Completan el elenco Gloria Muñoz, Jordi Coll, Paco Mora, Carlos Olalla, Juanlu González, José Pastor, José Luis Barquero, Alvaro Mel, Filipe Duarte, Celia Freijeiro, Pepa Gracia o Alejandro Sigüenza, entre otros.

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No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 13: 'Alma mater' - ver ahora
Transcripción completa

Benildo Zacarías de Acebedo.

Nildo, simplemente.

(LLORANDO) Papá.

"Yo vine a Sevilla para saber por qué mi padre tenía esta nota,

quién era Roberta Luna, qué tenía que ver con él...".

"Teresa, está aquí la Guardia Civil, quieren hablar contigo".

"No me negará que usted coincide con este retrato".

-Soy Nildo, nos conocimos en la embajada de Lisboa.

"He estado con Teresa".

Empieza a confiar en mí.

(LEE) "Querida Teresa, me voy a Madrid,

pero seguro que te volveré a ver pronto".

-Tu correspondencia.

Te han devuelto las cartas que le has enviado al portugués.

-"Pues el juicio ha ido a peor".

"¿Fueron mal las cosas en casa en Semana Santa?".

Mi padre ni me miró.

-"Cancelado acuerdo entre el embajador de España en Portugal

y José Francisco Luna. El padre de Roberta".

1920.

Tres meses antes del asesinato.

-Don José Francisco compró muchas tierras.

Contrató a muchos jornaleros.

Si mi padre hizo perder dinero al de Roberta,

pudo ser un ajuste de cuentas.

Pero ¿y por qué el nombre de Roberta en la nota

y no el de su padre?

"Arcadio se ha marchado" de Sevilla.

"Yo le pedí que se fuera".

No le permití que se despidiera.

"Algún día entenderás que es lo mejor que podía pasar".

Sé que usted cree que no fue bueno conmigo,

"pero alguien se fijo en mí".

-¿Te acuerdas de quién me gustaba?

Sigue estando ahí. -"Margarita",

soy yo.

Solo lo sabe Candela, bueno, y Roberta.

Y doña Manuela.

-Tu "prometío".

-"Vamos a casarnos porque lo quieren nuestros padres".

No quieres hacerlo, bien, díselo a los tuyos ya.

No te atreves a enfrentarte a ellos, ¿verdad?

-"No malgastes el tiempo alejada de ella mientras puedas tenerla".

"Es tu madre. No es perfecta, pero..."

nadie lo es.

Ni tú, aunque yo crea que sí.

"Anda, pregúntame".

¿Cenaremos en casa?

Pero te aviso yo.

"Mi familia es lo que más quiero en el mundo".

"Pero, Manuela, lo que pasó me hizo tan feliz...".

-"Macarena me ha dicho que David se ha llevado a los niños".

Es el precio que he tenido que pagar.

Haz lo que haga falta "pa" recuperarle.

-"Quizá podamos volver a casa".

"Solamente hay una condición," que no veas a esa mujer jamás,

de hacerlo, nos perderás para siempre.

"¿Cómo se nos ha podido pasar esto?".

¿Por qué igual no es importante? No sé, igual, ¿eh?

¿El embajador viajará a Sevilla en septiembre?

Bien, ¿y?

Mi padre pensaba venir a Sevilla después de la fiesta.

¿Y?

Que no sé para qué querría venir. Yo qué sé.

Pues tendremos que buscar.

Tere, vamos a pensar un poco con la cabeza y menos con el nervio.

Tu padre vendría de negocios,

como hace la gente importante. ¿Y con quién?

Porque con el padre de Roberta ya no tenía nada.

Pues vendría de turismo. En serio, tienes que relajarte.

Ay, no me hables con ese tono paternalista.

Estás "agotá", no duermes bien, yo no duermo bien...

Con este calor no duermen ni los peces.

Tienes que parar, o vas a caer enferma con tanta investigación.

(Sintonía de "La otra mirada")

Flavia, abre la ventana, por favor, que nos vamos a asar.

Oh,... qué calor.

Es insoportable.

"Si te vas a quedar a dormir,"

que nos den antes la extremaunción.

Solo voy a refrescarte un poco. Cuando te duermas me voy.

Gracias.

(SOPLA)

Cuando acabe el curso, vamos a coger el furgón "prestao"

y te voy a llevar a La Antilla, Huelva, la mejor playa de Andalucía.

(RÍE)

La brisa allí, al atardecer, es lo más agradable que hay.

Vas a dormir como un bebé.

Te vas a olvidar de todos los problemas.

Eso es lo que tienes que hacer.

Prométeme que te vas a olvidar de "to".

Entiendo que su hija tiene edad para ingresar en la academia

el curso que viene. ¿Estarían interesados?

¿Residencia Suárez Ruíz?

Soy Manuela Martín, directora de la academia de señoritas.

Entienda que al haber sido mi primer curso,...

ha habido problemas de ajuste, pero...

creo de corazón que no se podría calificar

de otra forma que exitoso.

Creo que mi separación no es asunto suyo, si me lo permite.

Sí, la de los pantalones seguirá, sí.

¿Este es el presupuesto para el año que viene?

La mitad que el de este año.

Como no consiga financiación,

tendré que declarar la academia en quiebra.

¿En quiebra? Sí.

A mitad de curso se fueron muchas alumnas, con lo de las elecciones,

el juicio de Roberta. Pero entrarán otras nuevas.

Apenas he recibido solicitudes.

¿Y lo del laboratorio? ¿Qué pasa?

¿No se podría usar ese dinero?

No, es una donación. Los padres de Flavia pagan su construcción.

No van a poner el dinero para que no se haga.

Sin duda. ¿Has hablado con tu madre?

No. Quiero resolver esto sola, antes que tirar de ella.

Pero ella puede interceder, Manuela.

Tengo confianza con vosotras como para contaros esto tranquilamente.

Por favor, no le comentes nada. Claro que no, no volverá a pasar.

Quiero hacerlo sola.

¿De acuerdo?

Operadora, con los juzgados de Sevilla, por favor.

Me gustaría que de cara al final de curso escribieseis una reflexión.

¿Para cuándo? Para antes de que acabe el curso.

Si queréis, no es obligatorio. ¿Y sobre qué?

Sobre vuestro crecimiento personal a lo largo de este año.

¿Así en general? Sí.

Como habéis evolucionado, madurado,

respecto al grupo, a la academia...

¿Qué os pasa? -Que yo,...

reflexiono o respiro, pero las dos cosas no puedo.

El calor es insoportable.

Recoged vuestras cosas,

que nos vamos a regalar una clase al aire libre.

-¿En serio?

Esperadme, que yo también voy.

Os he traído un par de lecturas.

Esta es la autobiografía de Helen Keller.

Es una historia de superación apasionante.

Imaginaos una mujer que nace ciega y sordomuda

y que aprende a comunicarse con las manos.

¿Me lo puedo llevar como lectura de verano?

Claro, por supuesto.

Luego leeremos algún párrafo.

Y también quiero que conozcáis a Mary Wollstonecraft.

Es una escritora y filósofa inglesa del siglo XVIII.

Y una de las cosas que dice es que ella no desea que las mujeres

tengamos poder sobre los hombres, sino sobre nosotras mismas.

-Poder sobre mí misma, no sé, pero...

sí he tenido, bueno, todas hemos tenido que superar algo duro

estos meses. No tanto como la señora ciega,...

-(RÍEN) -pero bueno.

Pero también habéis tenido el apoyo de todas.

Para mí, las palabras de Wollstonecraft no solo dicen

que tú y tú y tú y tú y tú y tú

y cualquiera de nosotras tengamos poder

sobre nosotras mismas y llevemos a cabo nuestra voluntad.

Para mí hay algo también que habla de las mujeres como grupo.

Keller nos anima a que superemos las adversidades.

Y Wollstonecraft,

a que nos apoyemos juntas para conseguirlo.

Yo no hubiese sido capaz de superar lo que me pasó

ni los insultos de la gente, si no es por vosotras.

Y por las maestras.

-Si no os hubiera tenido cerca

y si doña Luisa no hubiese abierto esa puerta,

yo no habría salido de mi habitación con la fuerza que tengo ahora.

Que sé que no es mucha, pero...

¿Lo ves, María Jesús?

-Bueno, ya sabéis que yo

siempre he ido a mi aire y que a veces me he dejado llevar

por la rabia, porque nunca he sido capaz de confiar en nadie del todo,

pero gracias.

Gracias a todas.

Y a doña Ángela, que también ha tenido mucho que ver en esto.

Por las tutorías personales, me refiero.

-Es que os quiero tanto...

-Y yo sé que todas me queréis a mí.

(RÍEN) -Margarita...

¿Y Flavia? ¿Tienes algo que decir?

Yo quiero añadir algo.

Eh...

A menudo, cuando desde la vida que tenemos,

miramos la vida que queremos,

es muy normal que sintamos ahí en el medio un abismo.

Que tengamos miedo,

que sintamos vértigo...

Y yo os animo a que saltéis.

Saltad.

Y no os preocupéis, porque si caéis al vacío,

las demás habremos tejido una red para sujetaros.

Saltad y tejed la red.

(APLAUDEN)

(Vítores)

Por favor,

que alguien me arranque la piel a tiras.

-Yo con morirme me conformo.

-Venga, planes fresquitos, ¿qué vais a hacer en verano?

-Yo voy con mis padres a ver los Edificios Titanic de Madrid.

Dicen que parece Manhattan.

-Pues eso tiene de fresquito lo que tengo yo de cíngara.

-Yo me voy a la playa con mi madre.

Nos vendrá bien pasar un tiempo juntas.

-Yo me voy a mi pueblo a no hacer nada y a comer pipas.

-Yo me quedaré en Sevilla, porque con lo de mi hermana,

mis padres no quieren hacer nada.

-¿Y tú que vas a hacer, Roberta?

-Eh, nada, supongo que lo de siempre, estar en casa.

-Pues te mereces un buen verano después del añito que has tenido.

Y a ti no te pregunto tus planes veraniegos, porque ya me los sé.

Boda a lo grande, ¿no? -Sí.

-Qué ganas. -Claro.

¿Buscando el fresquito de las plantas?

Estamos todas igual,

asadas, cansadas y con ganas de terminar.

Y tanto.

Y luego me preguntan por qué no quiero ser madre.

Por poder, podrías con todo, otra cosa es que quieras.

(RESOPLA) Qué va.

Solo me he tenido que encargar de una cosa y la he arruinado.

Imagínate tener una criatura. Tienes muchas.

Eso es lo que me decía mi madre para explicarme

por qué me tuvo tan tarde.

Pero es diferente.

A ver, te encargas de educarlas,

de que duerman las horas, de que no salgan cuando no deben,

de que estudien... Estás sobradamente preparada.

Sin embargo... Mírame a mí. ¿Tú me imaginas a mí

aguantando a una mocosa enganchada a mi cuello el resto de mi vida?

¿Tú has visto lo que has hecho con Roberta?

(SONRÍE)

Vamos.

"Y dicen que la diosa Astarté,"

huyendo de Hércules, que estaba enamorado de ella,

cruzó ese puente y se refugió ahí, en el barrio de Triana.

¿Y la encontró? -Hola.

-Buenas tardes, doña Ángela.

Qué casualidad. -Qué alegría verte con tus hijos.

-Mamá, quiero un barquillo.

No he cogido el monedero, cielo. -Ten.

No, no, por favor. No pasa nada.

-Os acompaño.

¿Venís conmigo? ¿Sí?

-Sabía que eras capaz de recuperarles.

Gracias por creer en mí.

Se le dan bien los niños. Sí, siempre quiso tener un hermano.

Aunque se tuvo que conformar conmigo.

Bueno, su madre le ha dedicado su vida.

Es curioso, toda esta gente que no conocemos de nada

ha decidido por nosotras.

Y a toda esta gente le terminamos gritando.

Hace tiempo ya.

Un día dimos un paso "pa'lante", "pa" después dar 20 "pa'trás".

¿Crees que algún día será normal?

No, no creo.

Incluso a mí me cuesta aceptarlo.

Pero...

tú puedes pintar la vida que imaginas.

Así que imagínate cómo te gustaría que fuera por si acaso...

no ocurre nunca.

-¿Nos podemos ir ya? Claro.

-Bueno, Ángela...

nos vemos en las tutorías, supongo.

Vamos, niños.

Hmm, qué ricos los barquillos.

¿Me dais un poco?

(Música jazz)

(Música jazz)

(Llaman a la puerta)

¿Sí? Hola, soy Roberta.

Un momento.

Adelante, Roberta.

Hola.

¿Tienes un minuto?, quiero hablarte.

Sí, claro.

Pero si prefieres nos damos una vuelta y nos refrescamos.

¿Sí? Bueno.

Si en Semana Santa ya me sentía como si no existiese en mi casa,

no me quiero imaginar este verano. Ya, pero ¿qué vas a hacer?

Pues... había pensado

que igual nos podíamos ir tú y yo por ahí,

de vacaciones. ¿Cómo?

Por favor, Teresa,

seguro que tienes sitios interesantes a los que ir.

Quiero ver mundo, no me quiero quedar aquí.

Ya, pero, a ver, Roberta, es que... Teresa,...

para mí has sido como una madre estos meses.

Tú has luchado y has apostado por mí.

Me has demostrado más en un trimestre,

que mis padres en los últimos meses.

Por favor, Teresa, no me quiero quedar todo el verano en mi casa.

Es que no voy a aguantar.

No aguantaré a mi padre sin hablarme

y, mirándome con esa cara de...

Si supiera qué le pasa, podría cambiar mi actitud

o hacer algo o decir, pero es que no sé qué le pasa conmigo.

A ver,...

como comprenderás, Roberta,

lo de irnos juntas de vacaciones no procede.

Pero se me ocurre que...

quizá pueda convencer a tus padres

para que vayas a estudiar fuera en verano.

Y desde la academia podemos buscar un curso que te guste.

No, sé, ¿qué te parece? ¿De verdad?

Por intentarlo, ¿no?

De acuerdo.

Aunque no va a ser fácil, que mis padres no te aguantan.

Ya lo sé.

¿Para qué necesitas un préstamo?

Para invertir en las necesidades básicas del curso que viene.

Dios mío.

Me miras igual que mi madre, con el mismo juicio

y la misma desconfianza.

No. No, Manuela, perdóname...

A mí no me gusta tener que necesitarte para pedir un préstamo.

Me refiero a que no me gusta meterte en este lío, de verdad.

Si quieres, podemos discutirlo cenando esta noche.

Ahora no. Por favor. Entonces, ¿cuándo?

(RESOPLA)

Pues cuando vea, si lo veo,

que lo mejor para los dos es que después de cenar

te quedes a dormir.

Estos últimos días que nos hemos visto...

han sido maravillosos.

Cómo me apoyaste cuando estaba encerrada en casa.

O cómo nos miramos cuando nos encontramos en aquella terraza.

Me recordó muchísimo al día en que te conocí.

Cada noche quiero volver contigo y cada mañana me vuelven las dudas.

Ahora mismo solo te haría daño.

Mañana vamos al banco y preguntamos por el préstamo.

¿En serio? Sí, claro que sí.

Y, mejor me voy, que ya va siendo hora de cenar.

Gracias.

¿Qué? -Que no me voy a casar.

Ni con Enrique ni con nadie.

-Pero vamos a ver, Flavia...

-Quiero ir a la universidad, quiero ser abogada.

Quiero hacer tantas cosas... -¿Y la farmacia de tu familia?

-Lo siento, pero soy yo quien decide qué quiero hacer con mi vida.

-Entonces, tampoco te vas a casar conmigo.

-Madre mía, que seas tú el que le da más importancia al matrimonio...

-Hombre.

-Si tanto te supone, te regalo un adelanto.

-Eso significa que lo harás.

-Significa que cuando haya conseguido lo que me propongo,

me lo pensaré.

Y si te sigo queriendo tanto como ahora, que no creo...

-Ah, estupendo, muy bonito.

-No creo porque nunca te voy a querer como te quiero ahora,

sino muchísimo más,

bobo, que eres un bobo.

-Pues si te soy sincero, es difícil que yo te quiera más.

-¿Qué pasa?

-Es que no me quiero hacer ilusiones,

"pa" que luego me las rompas.

-Eso no va a volver a pasar, nunca.

Me tengo que ir. -Pero mujer, no me dejes así.

¿Quieres que le dé un patatús al Cristo?

Venga, hasta mañana.

Oye... Anda, ven.

(Llaman a la puerta)

Pero ¿quién es?

-Chicas, soy yo. -Está de broma.

Está de broma, está de broma.

Está de broma.

¿Tú sabes lo que me ha costado dormirme?

¿Me oyes? ¿Y qué hago yo ahora, me mato o qué hago?

-Hazme un sitio, que duermo aquí. -Que no.

-Pues duermo en el suelo. Si se está fresquito, ¿no?

-Candela, ¿se puede saber por qué no duermes en tu cuarto?

¿Estás segura?

-No quiero que se haga de día.

Es normal que no nos hayan dado el préstamo.

¿Quién confiará en mi gestión el curso que viene?

Encontraremos la forma de conseguir el dinero.

¿Sabes lo peor de todo?

Que no me arrepiento

de nada de lo que he hecho, repetiría todo tal cual.

¿Todo? Todo.

¿Conmigo también?

El tiempo hace que veas a las personas de otra manera.

¿Y cómo me ves ahora?

Martín... Ya, perdona.

No es ni el momento ni el lugar.

Ni estoy respetando tu espacio, perdóname.

Ya voy yo sola a la academia, ¿eh?

Gracias por todo.

De verdad.

De nada.

...una conducta ejemplar. Enhorabuena.

Buenos días, Luisa.

¿Perfume nuevo?

¿Demasiado quizá?

No, huele muy bien.

¿Y tú, estudiando para septiembre?

(RÍE)

¿O vas a dar geografía el curso que viene?

No, curiosidades.

Buenos días. Buenos días.

Los horarios de las tutorías con los padres.

Eh, Manuela, ¿puedo llamar a los padres de Roberta?

No van a venir, Teresa.

Ya he lidiado con ellos, déjame intentarlo.

Pero no hagas ni digas nada fuera de sentido común, ¿de acuerdo?

Parece mentira que todavía no me conozcas.

(RÍEN)

¿Operadora? Con el abonado 477, por favor.

Espero. Sí.

Gracias.

Lo único que me queda hacer como directora

es reiterarles el placer que ha sido tener a Flavia como alumna.

Es una pena que con su expediente no se pueda quedar con nosotros,

pero si es lo que ella quiere... Es lo que ella quiere.

-Ya sabemos que usted no le tiene ningún respeto al matrimonio,

pero nuestra hija sí.

Les rogaría que dejaran mi vida personal al margen.

-Nosotros ya nos vamos.

No se preocupe, Manuela.

Hija, acompáñanos al coche, anda.

-No me voy a casar. -¿Qué dices, querida?

-Que no me voy a casar.

Estoy harta de que me controléis la vida.

-Acompáñanos al coche.

A casa.

Susana, suéltela.

Esta actitud es su culpa.

-No es culpa de nadie, ella sabe lo que quiere.

-Ignacio, coge a la niña. A casa.

Vas a salir para ir a la iglesia y casarte.

-Quiero despedirme. Se lo ruego, suéltela.

-Cojan las cosas de mi hija.

Y olvídese del laboratorio.

-¿Qué hacen? -¿No te he dicho que no hagas nada?

Relájate, pensaremos algo. -¿Qué me relaje?

-¿Quién es la lista aquí, yo, no?, pues cállate y confía.

-¿Flavia está de novios con Tomás? -¿Y Enrique?

-Claro, por eso no se quería casar.

-Lo sabíais todas.

-A ver, Candela y yo a la vez y, Margarita y yo, de rebote.

-Me lo contó Flavia muy arrepentida por haberse metido

en mi relación con Tomás. -¿Qué relación, Margarita?

¿La que tengo yo? -Me hartas.

-Ahora no.

-Y Tomás ha estado aquí todo este tiempo...

De verdad, ¿eh? Madre mía.

-Candela, no te puedes coger estos sofocos

porque Flavia se iba a ir mañana sí o sí.

-Ya, pero yo quería despedirme bien. -Un momento,

un momento, un momento. -¿Qué?

-Cuando Flavia me contó lo suyo con Tomás, arrepentida de...

-Margarita, ve al grano. -Me dijo que lo sabía doña Manuela.

-¿En serio? -¿Cuál?

-La hija.

También lo sabía doña Manuela madre, pero nos interesa la hija.

(Puerta)

Roberta, han venido tus padres.

No saben la alegría que me da haberles tenido aquí

y hablar de Roberta. Muy bien.

Adiós.

Espero que se convierta en una costumbre.

Vámonos. -Me gustaría saludar a Teresa.

Para agradecerle lo que ha hecho. Claro, por supuesto.

¿Me esperas con tu padre? Anda...

Es por aquí.

¿Que Roberta pase todo el verano fuera?

Ella ha manifestado que le apetece y creemos que le puede venir bien.

Y es que yo conozco una escuela en París

donde podría hacer algún curso de moda.

Desde aquí podríamos conseguirle un alojamiento fiable.

Perdóneme, pero esto es una tontería.

Mi hija tiene que estar conmigo, en casa, como corresponde.

A ver, María Antonia,

yo le entiendo perfectamente.

Entiendo que, como madre, quiera disfrutarla en su casa,

pero le vendría muy bien

una experiencia que le motive, estudiar algo que le apasiona,

conocer gente nueva, una ciudad como París...

Ha sido un año muy difícil.

Por eso tiene que estar en casa con nosotros.

Podría haberse implicado así antes, ¿no?

¿Cómo se atreve a decirme eso?

Disculpe.

Jamás me he desentendido de mi hija, jamás.

Todo lo que he hecho lo he hecho por mi familia.

Padre.

-¿Qué?

-¿Me puede decir qué le he hecho?

-¿Y eso a qué viene?

-¿Hará como si no supiese de qué hablo?

-Todo está bien. -No, no lo está.

-Tienes todo el verano para hablar de lo que quieras.

¿Tiene que ser aquí y ahora?

-También tenía la Semana Santa y fui un fantasma en mi casa.

Me gustaría saber por qué no se despega de ella.

Yo solo me preocupo por mis alumnas.

De unas más que de otras, me parece.

Eso no es cierto. ¿Qué interés tiene en mi hija?

Explíquemelo.

¿Por qué no me mira?

¿Por qué me ignora?

¿Por qué me dejaste de hablar

y me encerraste aquí sin darme ninguna explicación? ¿Eh?

¿Qué te he hecho?

Te avergüenzas de mí, ¿no? Es eso.

"Yo solo quiero"

ayudarla y protegerla. ¿Protegerla de quién, Teresa?

¿Protegerla de mí, que soy su madre?

A lo mejor yo debería protegerla de usted.

No se despega de ella ni a sol ni a sombra.

Una desconocida que aparece de la noche a la mañana

y que está acusada de asesinato. Mire, ya es suficiente.

Me es indiferente su ingratitud por la ayuda que le doy a su hija.

Me da igual, lo hago por ella.

Pero lo que no puedo tolerar más es el trato que recibo de ustedes.

Gratuitamente.

Creía que era otro tipo de persona,

pero veo que me he equivocado.

Y se equivoca conmigo. No he matado a nadie.

Porque usted lo dice.

Pero dígame una cosa, Teresa,

¿usted dejaría a su hija en manos de una posible asesina?

No, ¿verdad?

María Antonia.

Ese hombre era mi padre.

¿Se puede hacer una idea de cuál es mi situación?

Soy la primera interesada en saber

quién lo hizo y pongo todo por intentar saberlo.

Y la fuerza que me sobra la gasto en ayudar a su hija

y al resto de alumnas. Discúlpeme, no quiero saber más.

¿Qué está pasando aquí? -Vámonos.

-¿Estás bien, hija?

-(SUSPIRA)

Madre, ¿ha hablado con Teresa?

-Tú te vienes a casa con nosotros, que es con quien debes estar.

Va a estar todo bien.

Que mande a Tomás a casa de Flavia con sus cosas.

Como le ha pedido su madre... -Pero que mande a Tomás, no a Ramón.

¿Se puede saber por qué queréis que haga eso?

Y, sobre todo, ¿por qué es asunto vuestro?

-Doña Manuela, aquí todas sabemos por qué Flavia no quiere casarse.

Porque quiere estudiar. Sí.

Pero aparte hay otro motivo.

-Candela se refiere a lo otro.

¿Qué otro? Ya sabe.

Lo otro.

-El otro más bien.

Ya. -La van a encerrar

hasta que se case con alguien que no quiere.

Por lo menos que pueda despedirse.

¿A vosotras os parece normal?

Decidme, en serio.

¿Os parece normal venir a mi despacho

y pedirme que me meta

en la vida de Flavia y de su familia?

-Le parecerá una chiquillada, pero le han quitado

las dos cosas que más le importan.

-Siempre ha dicho que veamos la academia como algo más.

-Con todos los respetos, doña Manuela,

Flavia es una de nosotras.

Se merece ser feliz.

Vengo a recoger las cosas de Flavia.

¿Qué está pasando aquí, Candela?

(Puerta abriéndose)

Hola. Hola.

¿Qué tal las tutorías?

Bien, muy bien.

No puedo estar más orgullosa de Macarena.

Ha mejorado mucho.

Supongo que ya no nos vemos.

Que tengas felices vacaciones.

Igualmente.

Sabes que...

me he imaginado cómo sería nuestra vida,

como me dijiste.

Y me ha encantado lo que he visto.

Te echo muchísimo de menos.

Y yo a ti.

Ángela, si...

Si no puedo estar contigo, si no...

Si no puedo besarte, si no puedo tocarte,

si no puedo dormir contigo,...

te pido que me borres de tu vida y que me ayudes a olvidarte.

(Coche)

¿Nos disculpas un momento, Mercedes?

-¿Y tus padres? -No están.

Mis amigas quieren que nos fuguemos.

¿Qué pasa? ¿No quieres?

-Sí, sabes que contigo al fin del mundo.

-Pues no pareces muy convencido.

-Ya, es lo que venía pensando de camino hacia acá.

¿Adónde vamos a ir? -Adonde sea.

-Ya. ¿Y de qué vamos a vivir?

-Pues de tus fotos.

Acabarás trabajando en el periódico. Vámonos a Londres.

Ahí están los mejores.

-¿Y tus estudios? -Puedo seguir estudiando allí.

-No te puedo pagar unos estudios. -¿Quién dice que me los pagues tú?

Puedo trabajar vendiendo flores en Covent Garden si hace falta.

-No es la vida que quiero para ti.

-Me da igual.

Yo elijo la vida que quiero. Y es esta.

-Flavia, esta no es la vida que tú quieres.

Es la vida que te queda.

-Te espero mañana en los magnolios.

-Flavia. -Aprovecha el trajín

de las despedidas. Coge uno de los furgones y nos escapamos.

Vete ya.

Te quiero.

-Y yo.

Flavia.

Quiero que sepas que, pase lo que pase,

eres lo más bonito que me ha pasado.

Y que te doy las gracias.

Que te las volvería a dar un millón de veces.

Por aparecer.

Por elegirme.

Y por enseñarme todo lo que soy capaz de amar.

-Gracias a ti siempre.

Vaya por delante

que sé perfectamente la urticaria que te está produciendo

ahora mismo tener que pedirme ayuda. Madre, por favor,

pensaba que nos íbamos a dar otra oportunidad.

Nos la estamos dando, hija. Nos la estamos dando.

¿De cuánto dinero se trata?

¿Podemos tomarnos antes tranquilamente el licor?

¿Te vas a andar con remilgos conmigo?

Muy bien.

A ver...

Antes de nada,

me gustaría contarle lo que quiero hacer con la academia.

¿Quemarla?

Porque es lo único que te falta.

Me puedes vender todo el humo que quieras,

pero ya tenemos un curso entero

contigo al frente para valorar en qué punto estamos.

Hace un año, podía haberme creído todos tus proyectos,

tus planes, tus ilusiones,

pero ya no.

Lo lógico sería que te apartaras de la dirección.

Eso lo sabes tú, lo sé yo

y lo sabe el sacristán de Santa Ana.

-¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Hola, padre. Hola, hija, ¿todo bien?

Sí.

No sabéis la alegría que me da el veros hablando como antes.

No voy a ser yo quien lo interrumpa. Te espero abajo. No tengas prisa.

-Enseguida voy.

Como tú bien dices,

se trata de darnos una oportunidad entre nosotras.

Para que veas que yo pongo de mi parte,

aquí tienes un cheque.

Pon la cantidad que necesites.

Está firmado ya por tu padre y por mí.

Gracias, madre.

Y, ahora,...

te voy a pedir que tú también hagas algo por mí.

¿Se puede saber qué haces?

-Escribiendo la reflexión que nos pidió Teresa.

-Hija, era voluntario, ni yo lo he hecho.

-Ya, pero me enseñó que poner las cosas por escrito

ayudan a sacar lo que sientes.

-¿Y todo esto qué?

¿Te lo va a llevar Tomás a domicilio?

-Ahora lo recojo. Qué pesada.

-¿Tú crees que lo harán? -¿Qué y quiénes?

-Flavia y Tomás.

-Pues ojalá.

-Pues sí.

-"Te dedico esta reflexión sobre el curso a ti,

Teresa".

"No se me ocurre cómo he podido ayudar yo a otras".

"Todas las maestras insistís en que dar el paso

de denunciar a Rafita sirvió para ello".

"Ojalá sea así".

"Pero de lo que quiero hablarte es de cómo me has ayudado tú a mí".

"Porque tu llegada ha puesto todo mi mundo y el de todas

patas abajo, y después, de nuevo,

patas arriba".

"Patas arriba, de pie

y firmes". (TODAS) ¡Buenos días!

-"Seguras de nosotras mismas".

"Cada día me levanto intentando aplicar tus consejos de este curso".

"Huyendo damos la razón a los que nos hacen daño".

"La gente nunca te va a juzgar por lo que eres,

sino por lo que creen que eres. Tenemos que hacernos oír

y tomar nuestras propias decisiones".

"Gracias por venir de la nada

y acabar en Sevilla,

en la academia".

"A veces, la vida te regala

estas maravillosa casualidades".

Teresa. Luisa.

Buenas noches. Hola.

¿No puedes dormir?

Tengo mucho calor.

¿Bajamos a ver si en el patio corre fresco?

Me parece muy buena idea.

Cuéntame algo de ti.

¿Ahora? ¿Hoy?

¿Y por qué no?

Has tenido todo el curso para interesarte por mi vida.

Bueno...

Hay algunas cosas que te he visto.

Otras que te he oído.

Y algunas que me figuro.

¿Sí? Ajá.

¿Y cuáles son?

Tu particular forma de entender

las relaciones interpersonales en el entorno laboral.

¿Hablas de ti y de mí?

No.

De ti y de Ramón.

(RÍEN)

Llevo mucho tiempo

atando a jovencitas revolucionadas en corto.

Dame un poquito de crédito. Eh...

¿Qué otros aspectos te interesan de mí?

¿Cómo es valerse por sí misma?

¿Sin depender de nadie?

Esos viajes que nos cuentas que haces atravesando medio mundo

sin nadie que te acompañe...

Nadie con quien compartirlo.

Bueno.

Tiene sus cosas.

Pero es una experiencia maravillosa.

Seguro.

Pero yo creo que la mujer

no está hecha para andar sola por la vida.

Esos son cuentos chinos que os han metido en la cabeza.

En verdad, estar sola

te da mucho tiempo para reflexionar,

para estar en contacto contigo, para conocerte mejor.

Igual eso es lo que me da miedo.

Eh...

¿Estás pensando irte sola a algún sitio?

¿Por qué no?

(Pasos)

¿Estabas dentro de mi cuarto?

No, no, no. Eh...

He llamado, pero como no contestabas, me he asomado, pero no he entrado.

¿Y qué querías?

Darte esto.

¿Qué es esto?

Son las reflexiones que nos pediste para final de curso.

Bueno, eran voluntarias, pero...

he decidido hacerlas

porque como tú dices que cuando escribimos en un papel

entendemos mejor nuestros sentimientos,

pues lo he hecho.

Me alegro de que lo hayas hecho.

Buenas noches, Teresa. Que descanses.

(LOS PÁJAROS TRINAN)

Buenos días. ¿Operadora?

Gracias.

Qué buena pinta tiene todo.

No es la cena que me esperaba, pero me conformaré.

¿Qué más dará si es una cena o un desayuno, Martín?

Bueno,

esperaba que después de cenar, como tú dijiste,

me dejaras pasar la noche aquí.

Esta noche, si quieres, puedes dormir aquí.

Y puedes traer tus cosas.

¿Estás segura?

Lo digo por lo que me dijiste, lo de...

De tus miedos y... tus dudas.

Bueno...

Es por la mañana y todavía no me han venido.

¿De verdad?

De verdad.

Estoy segura.

Te han dejado esto en recepción.

¿De quién es? No sé.

Pero estaba puesto en conserjería para que se viera.

Gracias, señor Cotilla.

Dale con cotilla.

Me quitas las ganas de llevarte a Antilla.

"Querida Teresa:

No me saco de la cabeza lo que me dijo".

"Necesito saber más".

"Le ruego que nos encontremos

antes de que mi marido recoja a mi hija".

¿Nadie ha visto a Teresa? Se está retrasando mucho.

Más de lo que nos tiene acostumbradas.

¿Qué hacemos?

¿Empezamos sin ella? Es que...

¿Qué le vamos hacer? ¿No?

(SUSPIRA)

Parece que fue ayer cuando me dirigí a vosotras por primera vez.

Manuela, ¿me permites un momento?

Claro. Quería deciros una cosa,

y como es el último claustro, lo lógico es que lo cierres tú.

Así que, si te parece, me adelanto y os lo cuento ahora.

Claro que sí.

Muy bien. Eh... Bueno... Sin lugar a dudas, ha sido un año...

¿Cómo decirlo? ¿Cómo lo definiría? ¿Intenso?

Intenso.

Y... convulso.

(RÍEN) A mi parecer.

Sabéis que me siento muy unida a esta academia.

Aquí empecé mi andadura como maestra

y he sido testigo de su evolución hasta convertirse en lo que es hoy.

La Academia para Señorita de Sevilla es un claro referente

de un tipo de disciplina y de educación.

Es un hecho que durante este curso

se ha producido una transformación.

Como en todas nosotras.

Y aunque en un principio me costó mucho aceptar,

he llegado a la conclusión de que es necesario avanzar.

Pero no sé si aún yo estoy preparada.

Puede que mi punto de vista haya quedado atrás

o puede que estos cambios

hayan sido demasiado rápidos para mí. No sé la razón.

Lo que sé es que ahora me toca reflexionar.

Y lo haré sola.

Porque como me dijo una mujer muy interesante

y tremendamente impuntual,...

así nos conocemos mejor.

Por eso,

lo haré sola.

Y tomaré una decisión muy meditada

sobre mi continuidad en esta academia.

Luisa...

Eso es todo.

Gracias a todas y a ti en especial. Prosigue.

¡María Jesús!

Ay, doña Luisa.

Perdone, la maleta, que me ha vencido.

¿Estás bien? Sí, sí.

Perfectamente, sí.

¿Cómo te encuentras?

Bien, doña Luisa, bien.

Eres muy valiente. Lo sabes, ¿verdad?

Eso dígaselo a mi maleta. (RÍEN)

Te van a venir muy bien las vacaciones.

Tengo ganas de verano.

Aunque después eche de menos la academia.

Claro que sí.

Pero necesito...

¿Estar lejos?

Sí.

A todas nos va a venir muy bien estar lejos de aquí.

¿Está usted bien?

Sí. Sí.

Ven aquí.

Despídete de tus compañeras. Venga.

Que tenga unas felices vacaciones, doña Luisa.

Y tú también, María Jesús. Disfruta todo lo que puedas.

Gracias.

¿Quieres que llame a Ramón?

No, no, por mis santas narices que puedo con ella.

Con perdón.

¿No vas a cogerlo?

-Enrique, no lo hago por el dinero, lo hago por Flavia.

Para que siga en la academia.

Prométemelo.

-Cuando se case conmigo, dependerá de mí.

-Flavia nunca va a depender de nadie.

-Soy un hombre de palabra, Peralta.

Nunca me mirará como te mira a ti,

pero le ayudaré a ser la mujer que quiere ser.

-Eso espero, Enrique.

Porque como la hagas una desgraciada, volveré a por ti.

Quiero que sepas que yo soy el hombre de su vida. ¿Bien?

Y que cada vez que diga que te quiere,

lo recuerdes.

(LLORA)

(LLORANDO) Es que... soy una imbécil.

No, cariño mío, no, tú no tienes la culpa de nada, de nada.

La culpa la tengo yo... por haber permitido que tu padre

dejara de hablarte y te alejara de nosotros.

(Truenos)

Teresa.

¿Qué haces aquí?

Le di una nota que le dejaron y no la he vuelto a ver.

Pues vamos a buscarla, acabamos antes. Yo voy a su habitación.

Voy para allá. Voy a la sala pequeña.

¿Teresa?

No aparece Teresa por ningún lado.

Se habrá ido a uno de sus viajes.

-Hija, quiero que sepas que pase lo que pase el curso que viene,

estoy muy orgulloso de todo lo que has conseguido en este

y de todo lo que has enseñado,

y no solo a las alumnas. Debes ir con la cabeza bien alta.

Gracias, padre.

¡Ah!

Lo hiciste tú, verdad?

Sí.

Yo lo maté.

Pero alguien me pagó para hacerlo.

Debes saber la verdad, Teresa.

Debes saber la verdad.

Tu padre y María Antonia fueron amantes hace muchos años

y han tenido una hija.

-(LLORA)

Todos alguna vez confiamos en quien nos deberíamos

y, tú lo hiciste porque te sentías sola.

Te juro que eso no va a volver a pasar. ¿Me oyes?

Yo soy tu madre, Roberta, y te quiero más que a nada en el mundo.

Nadie te va a querer nunca como te quiere tu madre. ¿Me oyes?

-Pero tu padre se hartó de que María Antonia

no le permitiera presentarse a Roberta como su verdadero padre.

Y el juró que haría lo que hiciera falta para tenerla cerca de él.

"Pero María Antonia juró que haría lo que hiciera falta para evitarlo".

"Le confesó todo a su marido, y después..."

Me contrató a mí.

Por eso quiere que te mate a ti.

Tú también querrías llevarte a Roberta lejos de ella.

Solo por eso, ¿entiendes?

Lo siento.

Quiero que sepas que no estaba en mis planes

que me acabaras importando tanto.

(TERESA RESPIRA AGITADA)

Al final va a ser que sí existen las casualidades.

No puedo matarte.

Hasta pronto, Teresa.

Cuídate.

(LLORA)

-Chist.

Tere. ¿Qué pasó?

-Teresa Blanco Sánchez,

queda detenida por el asesinato del embajador

don Isidro Quintanilla Gallego.

-¿Cómo, cómo? Se equivoca. ¿Qué está pasando aquí?

-¡Suéltela ahora mismo!

Vosotras quietas. Dejadme.

-Usted, o calla la boca o se viene detenido.

Teresa.

"Como me dijo una mujer muy interesante,

lo que necesita este mundo es que haya mujeres jóvenes, fuertes

y determinadas al frente".

"A partir de ahora,

debemos hacer de nuestras alumnas, mujeres que todavía no existen".

(TODAS) Buenos días.

(RÍE)

"Si las mujeres no podemos votar, ¿quién va a defendernos?".

Pero ¿la política no es solo cosa de hombres?

¿Por qué? No debería serlo, ¿no?

"Las mujeres... tenemos pleno derecho

a disfrutar de nuestra intimidad, siempre desde la absoluta

libertad".

¿Siempre que tu pareja quiera, tienes que estar dispuesta?

Nunca hagas nada que no desees hacer.

Vuestro cuerpo es vuestro y, nadie decide sobre él.

Le vamos a denunciar.

Lo vamos a hacer juntas.

"Si no trabajan se quejan y, si lo hacen, también".

Si trabajamos, queremos hacerlo en las mismas condiciones.

"¿Va a cobrar el doble que cualquiera de nosotras?".

Me he dado cuenta.

Aunque pueda parecer una injusticia,

es la ley vigente.

Tengo entendido que usted defiende

que el divorcio a veces es el único camino.

¿Qué dices? "Llegará el día

en que no tengamos que casarnos para tener una vida".

Tendremos una propia. Nos juntaremos con vosotros por amor.

"Me resultaba curioso que a" tu edad no hayas encontrado marido.

Tampoco lo he buscado.

"Lo masculino y lo femenino,

a veces no se ajusta con la realidad".

Machorra.

Que te gusten los hombres o las mujeres

no tiene nada que ver con que te maquilles o no.

La otra mirada - Capítulo 13: 'Alma mater'

25 jul 2018

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